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Punta de lanza: PCO en primera vuelta

El PCO es la punta de lanza, o si se quiere la locomotora transformadora que jala y deberá enfilar a los vagones del desarrollo del Perú, postulando un gran jubileo y una gran reconciliación nacional contra la corrupción y la impunidad, junto a los exmilitantes de otras colectividades, quienes a lo largo de estas tres décadas se enfrentaron al sistema mafioso imperante, incluso redivivo dentro de sus propios ex partidos.

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Por: Rafael Romero.

PCO son las siglas del Partido Cívico OBRAS, organización política creada inicialmente como Movimiento Cívico OBRAS en julio 8 de 1989, por el periodista y broadcaster Ricardo Belmont Cassinelli, frente a un Perú tan fracturado como el actual, que se batía en medio del terrorismo y la hiperinflación.

Ahora, tras 35 años, renace OBRAS con un mensaje filosófico, ideológico y programático más cuajado, experimentado, consistente y completo para el presente. Es más, sin temor a equivocarnos el PCO es conceptual, teórica y pragmáticamente un partido político en todo el sentido de la palabra y en coherencia con lo que la ciencia política y el derecho constitucional entienden por partido político

Por tanto, el PCO -a diferencia del casi medio centenar de organizaciones partidarias que listan en el JNE- no es un experimento de advenedizos, no es un club de amigos que juega a la política, no es un vientre de alquiler, no es una asociación que se alquila, ni es un grupete de poder que solo ingresa a la política para defender sus intereses particulares. Nada de eso y de ninguna manera.

El PCO es la punta de lanza, o si se quiere la locomotora transformadora que jala y deberá enfilar a los vagones del desarrollo del Perú, postulando un gran jubileo y una gran reconciliación nacional contra la corrupción y la impunidad, junto a los exmilitantes de otras colectividades, quienes a lo largo de estas tres décadas se enfrentaron al sistema mafioso imperante, incluso redivivo dentro de sus propios ex partidos. Ellos fueron defraudados por sus propios dirigentes y merecen una segunda oportunidad. No más corrupción dentro de los partidos políticos.

En consecuencia, es la hora de convocar, sumar y exhortar a la unión de los peruanos, es hora de afiliar a los mejores, aquellos ciudadanos que fueron separados, ninguneados o satanizados en los viejos partidos políticos, en esa vetusta casta a la cual el Hermanón ya la enfrentó y derrotó como outsider en las elecciones municipales de 1989.

Para entonces OBRAS venció a la Izquierda Unida, al APRA y al FREDEDMO de Vargas Llosa, que no era moco de pavo pues agrupaba en alianza electoral al partido Acción Popular con un Fernando Belaunde vivo; al PPC con un Bedoya Reyes impertérrito; y al propio Movimiento Libertad autor de la “Casa verde” y “Pantaleón y las visitadoras”.

No solo eso, sino que luego de tres años de gestión municipal exitosa, Ricardo y OBRAS fueron reelegidos en las elecciones de 1992 para seguir conduciendo por un mandato más a la ciudad capital, en una administración reconocida hoy por propios y extraños, por estudiosos peruanos y extranjeros, como el mejor gobierno edil en la historia del Perú.

Pero después de que el entonces alcalde de Lima declara a Alberto Fujimori “persona non grata”, tuvo que enfrentar a lo peor del fujimontesinismo y esa es otra historia con cargo a contar y detallar en posterior columna.

No obstante, OBRAS vuelve y renace. Asimismo, reitero y remarco que debe ser la locomotora y la punta de lanza de los grandes gremios de los trabajadores manuales e intelectuales, de los movimientos regionales no contaminados, de los sindicatos, de las federaciones estudiantiles, de los hombres y mujeres del campo, de los profesores, médicos, enfermeros e ingenieros, del peruano del Perú profundo, traicionado por los Toledo y los Humala.

Solo unidos podremos encaminar y transformar a la nación peruana con fuerza hercúlea y disciplina espartana para brindar a cada compatriota seguridad, trabajo digno, educación, salud, bienestar, desarrollo y felicidad.

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Galdos Rivas el inmortal

El mago del color rumbo al centenario de su natalicio.

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‘El mago del color’ Enrique Galdos Rivas ha cumplido 91 años de edad y continúa pintando como hace 75 años. En 1959 egresó de la promoción más histórica de la Escuela de Bellas Artes y ganó la medalla de oro. Durante mucho tiempo enseñó en su alma mater y formó a importantes pintores que hoy le rinden infinitos agradecimientos. Dicen que nadie es profeta en su tierra—si recordamos que el Ministerio de Cultura se negó a premiarlo con los estímulos económicos y desechó su proyecto que buscaba entregar su casa como museo, y prefirieron darle el incentivo pecuniario al proyecto “Mi cuerpa, mis reglas”.

Si bien un sector de la crítica siempre admiró al irreverente Galdos desde el ‘backstage’, tampoco le brindaron primeras planas, como sí lo hacían con otros artistas del ‘circulito’ elitista: “En los años ’65 y ’66 gané dos premios y esos premios los expusieron en el mismo lugar del diario El Comercio; entonces, yo dije: “Esta es mi respuesta a estos señores críticos que me tratan mal”. La genialidad del maestro traspasó fronteras internacionalmente y le rinden honores en el mundo entero, porque sus obras son exhibidas en bienales, festivales, ferias de arte y exposiciones privadas; no por algo, la crítica internacional lo ha reseñado en más de 40 publicaciones mundiales: “Con Galdos, el arte peruano contemporáneo se abrió el camino de una geometralidad más humanizada en el arte, de tonalidades vivas”.

Apenas hace unos meses en la XIV edición de la Bienal de Florencia, fue recibido con honores y le otorgaron el Premio ‘Lorenzo Il Magnifico’ a la Trayectoria, por su contribución a la cultura mundial. Galdos, además de ser un magnífico cantor de tangos y boleros, es un artista excelso, académico, iconoclasta, retador y sobre todo vigente. Talvez lo más grandioso de sus obras recae en la cromática excepcional que solo él sabe lograr. Los colores de sus trabajos no solo son mágicos, trasgresores y diáfanos. Además, trasmiten emociones y se asemejan a los gobelinos texturados gracias al empaste de sus magníficas pinceladas.

“Yo nunca he querido morir como todo el mundo, pero siempre hablo de la muerte y hasta me gusta hacer chistes: que yo ya estoy muerto”. No maestro Galdos… tú nunca morirás, porque ya eres inmortal.

(Columna publicada en Diario UNO)

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Descansa en paz, Leo Casas

Lee la columna de Edwin Sarmiento

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Por Edwin Sarmiento

Mi amigo Leo Casas ha muerto. Tengo un dolor muy fuerte. Lo recordaré con cada huayno que escuche con mandolina, guitarra y violín. Así fue cómo disfrutamos la vida en muchos momentos de ese pasado que no retornará. Donde quiera estés, querido Leo, descansa en paz. Ahora comparto unas líneas que publiqué el 29 de mayo de 2015 en esta red. Esto es lo que dije entonces:

Fue un encuentro entre viejos amigos. A Leo Casas lo conocí hace tantos años, en casa de Guillermo Gutiérrez, heredero de una de las pocas familias de Puquio con apellidos de una rancia oligarquía provinciana. Cuando vi, por primera vez, a Leo él tocaba la mandolina con una pasión infinita, junto a otros amigos que tocaban guitarras en distintos acordes, sobre todo en el baulín, para acompañar los cantos de indígenas que llevaba Leo en su repertorio. Me llamó la atención su perfecto quechua, limpio y poético, como acostumbran hablar en el campo, siendo él un blanco misti entre los mistis. No recuerdo si había llegado a Puquio para terminar la secundaria, desde su Cusco rojo, rojo será, o si llegó a iniciar su vida profesional, porque cuando lo conocí él ya era un docto en las ciencias sociales. Pero no fue esto, lo que me unió a él: fue su terca adhesión al pensamiento arguediano, que lo vivía en cada sudor de su vida. Convencido de la grandeza humana del hombre de campo, Leo dedicó su tiempo a estudiar la cultura del sur andino, empezando por entender su lengua quechua, hasta regodearse con la frescura de la música indígena y no mestiza.

En esas circunstancias es que lo escuché cantar huaynos que sólo los entonaban campesinos de muchos pueblos de Lucanas, por ser auténticamente indígenas y no mestizas que presentan algunas variantes. Los huaynos que Leo prefería estaban más hermanados del ancestral harawi, llenos de nostalgia, de dolor, pero también de reproche, de reclamo, de alegría a raudales. Y fue precisamente este aspecto, que Leo quiso demostrar, hace unos días, en la Casa Museo Mariátegui, cuando habló sobre lirismo, humor y naturaleza en el canto quechua. Contra lo que comúnmente la gente piensa de los campesinos, que son seres tristes, conformistas, retraídos, sumisos y todo cuanto se le parezca, él sostiene que es todo lo contrario y que nada mejor que entonar sus canciones para entender que los campesinos son, en el fondo, verdaderos juglares, tan poetas como Eloy Jáuregui, diestros en el manejo de metáforas y otros recursos muy propios de la creación poética. Leo empezó a cantar huaynos indígenas, tan ancestrales, tan puros en sus melodías, tan prístinos en su lenguaje mágico que el auditorio quedó subyugado no sólo por la buena interpretación musical, sino porque fuimos advertidos que los campesinos se aferran a sus querencias y no quieren dejar sus comunidades, aun cuando sus huaynos se refieran al adiós y hasta cuando yo regrese, palomitay. Y Leo cantó en quechua, pensó en quechua y nos dijo que era mejor así, para entender a diez millones de peruanos quechua hablantes que caminamos por el Perú, sin ser descubiertos del todo.

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La depresión, el hombre, el arte

Lee la columna de Julio Barco

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La depresión es una de las grandes enfermedades del mundo. Actualmente, según recientes datos del INEI (2024) se supo que hay cinco intentos de suicidio de jóvenes al día. Esta cifra, aunque desapercibida, dice mucho de cómo ciertas enfermedades mentales pueden acabar con la vida humana. En ese sentido, no deja de ser significativo que uno de nuestros más grandes escritores, José María Arguedas Altamirano, fundador como pocos del espíritu andino, consumiera su corazón en los fuegos azules de la infinita tristeza. Cuando pensamos en la obra de un escritor capital, la biografía se torna superflua: exigen los barthesianos huir del biografismo. Sin embargo, en la vida de nuestro autor, en diferentes obras, pero especialmente en El zorro de arriba y el zorro de abajo o El Sexto, los limites ficción y realidad son gaseosos. Porque en Arguedas, el Yo niega la posibilidad de la extinción del autor, dado que su versión no es posible desde la otredad. Así, leemos reflexiones en su obra póstuma: El encuentro con una zamba gorda, joven, prostituta, me devolvió eso que los médicos llaman “tono de vida”. El encuentro con aquella alegre mujer debió ser el toque sutil, complejísimo que mi cuerpo y alma necesitaban, para recuperar el roto vínculo con todas las cosas. (pág.17) ¿Qué hay detrás de aquella voz? ¿Acaso esta obra no es literatura de la realidad misma del autor? Su historia es conocida y es la historia del rechazo. Desde niño, huérfano; después, adulto, poco entendido (el famoso “he vivido en vano” frente a los antropólogos y la polémica contra Julio Cortázar). Su vida fue un divagar en la búsqueda de amor y ternura. Exaltación, viaje, destino: lo cierto es que las exaltaciones lo llevaron a diversos estados de ánimo. Ya desde 1790, autores como Melchior Adam Weickhard, asociaron la depresión como un estado contrario a la excitación. Así, podía producir síntomas como la tristeza, la envidia, la desesperación o el suicidio: He vuelto —señala Arguedas— de un viaje inútil (…). Habrán de dispensarme lo que hay de petitorio (…) si el balazo se da y acierta. (pág.221)

(Columna publicada en Diario UNO)

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La voz de Bielsa también alcanza a Perú, por Umberto Jara

Lee la columna de Umberto Jara

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Por Umberto Jara

Al final de esta tarde en la ciudad de Charlotte, en los Estados Unidos de Norteamérica, el técnico Marcelo Bielsa brindó una conferencia de prensa valiente y ejemplar. En estos tiempos la obligación de decir las cosas como son se ha convertido en un mérito, y Bielsa asumió esa obligación sin temor a las consecuencias. Dijo, en voz alta y firme, lo que todos sabemos y pocos se atreven a decir: la gran mayoría del periodismo continental es cómplice del poder.

En concreto, Bielsa dijo que el periodismo no se atreve a señalar la cuestionable actuación de los que ostentan el poder en el fútbol. Señaló que un buen sector del periodismo sirve a los intereses de los dirigentes y no cumple con la función que realmente debe tener: mostrar aquello que no se hace correctamente. Más todavía, manifestó que un gran sector del periodismo no cumple con su real función de informar porque elige servir a los intereses dirigenciales a cambio de las ventajas que obtienen. Y lo que Bielsa expresó alcanza no solo a los periodistas sino a los dueños de los medios que, en última instancia, son los que permiten la situación descrita.

Seguramente será criticado porque en un mundo Tik Tok no gusta el estilo frontal. También será discutido, por ejemplo, por varios de los impresentables de ESPN versión Argentina. Lo cierto es que expuso una inmensa verdad: los problemas del fútbol sudamericano provienen de la Conmebol, una institución corrupta presidida, desde el 2016, por Alejandro Domínguez, un personaje que, desde su sede central en Asunción, recluta a personajes con antecedentes cuestionables que, a cambio de prebendas, le permiten entronizarse en el cargo.

Lo dicho por Bielsa —cuyo derecho a hablar como habla se lo ha ganado por su gran nivel profesional y su limpia trayectoria— alcanza no solo a Uruguay, a cuyos futbolistas la Conmebol pretende sancionar para encubrir todos los errores cometidos en la organización de la Copa América 2024. En realidad, ha desnudado la corrupción del fútbol en Sudamérica: las componendas de la Conmebol con las empresas que transmiten los torneos; la designación de árbitros; los pactos con el periodismo; y las amenazas a directores técnicos y futbolistas que se atreven a levantar la voz.

Todo lo señalado por Bielsa alcanza al Perú. Un facineroso llamado Agustín Lozano preside la Federación Peruana de Futbol (FPF) junto a un directorio compuesto, en su mayoría, por gente de su misma calaña. El protector de Lozano es el titular de la Conmebol, Alejandro Domínguez, quien a sabiendas de que el fútbol peruano está destruido por la corrupción lo mantiene en el cargo.

Lo digo con pleno conocimiento de causa porque estuve en la Conmebol y presenté sólidas pruebas sobre la millonaria reventa de entradas liderada por Lozano y que constituye delito de lavado de activos. Han pasado cinco años y Lozano sigue en funciones. La misma información fue entregada a la FIFA y Lozano sigue en su puesto. ¿Qué significa? Que quienes detentan el poder en el fútbol son corruptos que protegen a los corruptos que manejan las federaciones locales. Y los protegen a pesar de que en sus reglamentos existen normas muy claras que deberían dejar fuera de juego a personajes como Agustín Lozano cuya actividad delictiva abarca, incluso, mas allá del fútbol por las decenas de denuncias penales que existen contra él.

¿Qué hace un mayoritario sector del periodismo peruano? Exactamente lo que Bielsa ha denunciado: desviar la atención para que el corrupto se proteja. El periodismo nacional cuestiona que no haya logros deportivos; se indigna porque la selección peruana fracasa en las competencias internacionales; se crispa porque el torneo local es un desastre pero pasa por alto la causa de todos los males: la gestión de Agustín Lozano en la FPF.

No existe ninguna campaña sostenida, ninguna investigación colectiva y firme que logre la caída de Agustín Lozano mostrando el problema principal: la dirigencia ha esfumado el dinero de la FPF; ha destruido las divisiones menores y por eso no surgen figuras; se ha apropiado de los derechos de televisión que era la única fuente de supervivencia de los clubes que, en poco tiempo, se irán a la quiebra.

¿Qué hace la mayoría del periodismo nacional? Nada. Muestra los problemas pero no se ocupa de aquel que origina esos problemas. ¿Alguien se atreve a investigar los pactos oscuros que tiene Agustín Lozano con el Ministerio Público y por eso no va preso a pesar de las numerosas pruebas? ¿Alguien se atreve a señalar que el famoso fiscal Rafael Vela Barba lo protege? ¿Alguien sabe que el fiscal Carlos Puma Quispe se niega a actuar?

No estoy descubriendo nada. En las páginas de ONCE Digital hemos publicado decenas de investigaciones y casi ningún periodista de televisión o prensa gráfica se ha interesado en hacer de todo esto una causa común para evitar que se siga destruyendo el fútbol peruano que bastante destruido ya está.

A este tema también se ha referido Marcelo Bielsa en su histórica conferencia de prensa hecha de decencia y valentía: “¡Todas las mentiras que han dicho diciendo que las canchas están perfectas, o los campos de entrenamiento están perfectos! Esto es una plaga de mentirosos”.

Así estamos. Lo único que existe es tristeza porque los hinchas, los abuelos, los padres, los hijos y los nietos no pueden disfrutar de la hermosa alegría que da el fútbol. Lo que Marcelo Bielsa ha dicho, desde su amor al fútbol, es que no debemos dejar que los dirigentes corruptos nos quiten la alegría incomparable que otorga una pelota que no se mancha.

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Hola (y adiós) Yola

Lee la columna de Raúl Villavicencio

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Por Raúl Villavicencio

Quién imaginaría que tras su salida de la pantalla chica sería reemplazada por talk shows donde se veía a una señora lamerle la axila a un tipo por unos cuantos soles, o que mañana, tarde y noche se hable exclusivamente de la farándula, de desengaños, escándalos y cantantes de cumbia bailando en diminutas prendas ante la mirada ingenua de los niños.

Más allá de su evidente vocación por la actuación, danza, producción y dirección artística, Yola Polastri (nombre artístico de Yolanda Piedad Polastri Giribaldi) antes que todo era una educadora sin que alguien le haya entregado un título a nombre de la Nación. En sus programas se promovían valores y normas de conducta que lastimosamente con los años se han venido perdiendo por desidia tanto de los ciudadanos como de las mismas autoridades.

Cuesta creer que ella iniciara su extensa etapa como animadora infantil durante el gobierno del dictador Juan Velasco Alvarado y que la culminara con otro dictador, como lo fue Alberto Fujimori. La ‘Chica de la Tele’ en una entrevista ironizó sobre ello, recalcando que el ‘Taita’ estaba sumamente interesado por brindar educación de calidad a los más pequeños, mientras que el ‘Chino’ se encargó de destruirlo.

Ella ya partió ahí donde todos, tarde o temprano, tenemos que ir, sea un lugar mágico o inventado donde todos seamos una vez más niños, correteando de aquí para allá, saltando y jugando con sus ‘burbujitas’, ‘muñecas’, ‘Yolaboys’ y demás personajes fantásticos. Escuchando a lo lejos el suave sonido de una pandereta que los invita a juntarse a su banda, la banda de Hola Yola, en fila india, solo para cantar.

Yolanda Piedad nunca se casó ni tampoco tuvo hijos, era tanto su compromiso con la elaboración de sus programas que todo el tiempo que tenía lo dedicaba exclusivamente a ello. Perfeccionista y trabajadora como pocas, semana a semana entregaba un producto de calidad, incomparable para esa época. Libretista, cantante, actriz, coreógrafa, lo hacía todo tan bien tanto al frente como detrás de la pantalla.

Cabe preguntarse si realmente fue ella quien decidió alejarse de la televisión, o la televisión se alejó de ella por no encajar con los nuevos formatos.

Adiós, Yola, seguramente ya estarás preparando tu escenografía allá en el cielo para recibirnos con los brazos abiertos.

(Columna publicada en Diario UNO)

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La frontera de “Moda”

Lee la columna de Jorge Linares Peña

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Por Jorge Linares Peña

Esta actual situación originada en la ciudad colombiana de Leticia, en el marco de la realización de la Primera Mesa Técnica de Seguridad en las Fronteras liderada por la Gobernación del Departamento de Amazonas (Colombia), tuvo un desenlace accidentado por el abandono del salón por parte del alcalde del centro poblado Isla Santa Rosa, Sr. Yván Yovera Peña, debido a las expresiones iracundas del Director de Soberanía Territorial de la Cancillería colombiana que no radica en Leticia. Este episodio nefasto, no hace más, que traernos a la memoria la carta que propuso escribir Gabriel García Márquez a Mario Vargas Llosa, “A Cuatro Manos”, sobre el conflicto peruano-colombiano de 1933. Cuánta razón tenían los dos escritores, mientras que la literatura, la cultura y las expresiones artísticas nos unen o vinculan, los políticos o los que están en los gobiernos de turno, se esmeran en desintegrarla. Parece, que no fuese suficiente los problemas internos que cada uno posee.

De todo este torbellino, venimos observando que hubo una respuesta acertada del Ministerio de Relaciones Exteriores de Perú y que está a la espera de una respuesta de la Cancillería de Colombia. Por otro lado, aprovechando este mal momento que le tocó pasar al Sr. Yván Yovera, él manifestó que “esto es la secuela del abandono de Isla Santa Rosa por las propias autoridades regionales y nacionales peruanas y que ahora están haciendo un desfile circense dentro de un carro alegórico, encabezado por algunos congresistas de la región Loreto y de otras bancadas, seguido de los alcaldes fronterizos de Caballo Cocha e Islandia. Con lo mal que está la situación económica y política del país, no vaya a surgir un iluminado asesor o ministro de la Presidencia de la República en enviar los buques de guerra o movilizar las tropas, al estilo Martín Vizcarra para cerrar nuestra frontera”. Coincidentemente, un barco de la Marina de Guerra del Perú tenía programado llegar a la triple frontera para participar del desfile de aniversario patrio de Colombia.

Estamos casi seguros que la mayoría de estos paladines del patriotismo que enarbolan nuestra bandera en zonas de frontera, no han caminado en las polvorientas y angostas calles de Isla Santa Rosa, nunca dejaron el confort que acostumbran diariamente para ir a dormir en los cuartos de los precarios hospedajes con temperaturas que pasan los 33° y menos pasaron consulta médica en el precario centro de salud I-3, que no tiene sala de cirugía y a las justas cuenta con tres camas para observación de pacientes y que al final son bien utilizadas para hospitalizar a los enfermos de gravedad. Es alarmante la proporción de camas de atención ante una población que sobre pasa las seis mil personas. A todo esto, se añade, el acecho de los narcotraficantes, sicarios del comando Vermelho y los Crías, disidentes de las FARC y miembros de los carteles de Sinaloa que transitan en toda esta zona, con el conocimiento de los servicios de inteligencia de nuestro país; y con toda esta información, la seguridad de los peruanos esta desprotegida, con policías pidiendo que les ayuden a mejorar las condiciones de su base y que les doten de embarcaciones fluviales para hacer patrullajes. Estas son las condiciones reales de isla Santa Rosa que se llega en lancha desde Iquitos en más de tres días, en el ferry en 14 horas y en avioneta en una hora y treinta minutos. Consideramos, que cada autoridad peruana que viene a esta parte del Perú, debería tener un poco de vergüenza, por lo abandonado que se encuentra por décadas; mientras que al frente hay dos ciudades con aeropuertos internacionales, calles empistadas, parques, museos, colegios, universidades, hospitales, hoteles entre otros establecimientos o áreas apropiadas para que viva un ser humano de una manera digna. Deseamos que los gobiernos centrales y regionales cambien su mirada a la triple frontera y a los demás pueblos fronterizos de la región Loreto.

Anteayer viajaron muy temprano a Bogotá, las autoridades colombianas, el gobernador de Las Amazonas, Sr. Oscar Sánchez Guerrero y el alcalde de Leticia, Sr. Elquin Uni Heredia, para entrevistarse con el Presidente de Colombia, Sr. Gustavo Petro, con la intención de exponer la realidad del escenario fronterizo, porque muchas veces los ciudadanos de Bogotá y también de Lima desconocen el día a día de estos pobladores fronterizos, el vínculo que los une, el grado de familiaridad que han construido en los diferentes espacios territoriales y la cooperación mutua en el trifinio amazónico. Por decir, en muchas ocasiones los pacientes de gravedad son atendidos en los hospitales de Leticia o Tabatinga, hasta hace pocos años Leticia suministraba corriente eléctrica por horas al centro poblado peruano, los niños y niñas de isla Santa Rosa cruzan el río Amazonas para estudiar en los colegios de Leticia. Un claro ejemplo es el actual alcalde Yovera, quien es ex alumno del colegio colombiano, la familia del alcalde de Leticia es peruana y la mamá del alcalde de Puerto Nariño fue peruana. Hay una armonía de convivencia de nacionalidades y culturas originarias como son los ticunas que viven en lado peruano y colombiano, que lamentablemente fue alterada por un desconocido diplomático. Todos estos lazos de hermandad se fortalecieron en el tiempo del Covid porque los pequeños agricultores peruanos abastecían con productos alimenticios a Leticia y Tabatinga.

Alcalde Yván Yovera y congresista Karol Paredes.

Hay una única petición de urgencia que viene solicitando la congresista Karol Paredes Fonseca junto al alcalde Yván Yovera, para que Isla Santa Rosa deje de ser centro poblado y sea distrito y así hacer mejoras públicas y atraiga la inversión privada a la comunidad. De lo contrario, será un tema de moda que solo servirá para la foto de portada de un periódico local o nacional.

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Amarren a los burros

Por Edwin A. Vegas Gallo

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Por Edwin A. Vegas Gallo

La reciente visita de la presidenta Boluarte a la China, además de promocionar al “chifa con Kam Lu Wantán, acompañado de la bebida del ex “sabor nacional”, ahora con sabor gringo; ha servido para legalizar la comercialización y exportación de nuestros burros,  animales satanizados con falta de inteligencia y que aún en este tiempo de la cuarta revolución industrial, nos sirven para las labores campesinas.

Lo cierto es, que entre el 2015 al 2017, en la Región Piura, se exacerbó el comercio de los piajenos, llegando a costar hasta mil soles cada uno, para ser sacrificados en camales de Trujillo y aprovechar su piel, orejas, rabo y falo, para la obtención del colágeno usado en la cosmética y como afrodisíaco, en la lejana y de pronto ya no tan lejana, con el mega puerto de Chancay, la República Popular de China.

En ese período, los burreros los cazaban en estado silvestre, en la península de Illescas, Bayóvar, disminuyendo la población, sin ningún control de la autoridad competente y ni que decir del aumento del abigeato por el precio promisorio de compra de aquella fauna burrera.

Inclusive hubo un comercio irregular de unos siete mil burros ecuatorianos, que entraron vía la frontera de Pilares, Lancones y Camarones rumbo a Trujillo para su sacrificio y posterior exportación.

Lo cierto es que esta “gran conquista presidencial”, en la China de Mao y ahora de Xi Jin Ping, ha removido el ecosistema burrero piurano y se espera que la piel del pollino, que ahora vale 30 soles, pronto llegue a los 400 soles y sea vendida en la China, solo la piel en 1000 dólares, aparte de las orejas, rabo y por supuesto el falo.

Encima el ministro de Desarrollo Agrario y Riego, Ángel Manero señala “el negocio de los burros es pequeño, muy rentable, pero no es de interés nacional”.

Claro que no es de interés nacional, ya que no hay muchos burros para exportación y de seguro el negocio es manejado entre bambalinas.

Es menester dejar a las acémilas en paz y lo mejor mientras tanto, es amarrar bien a los burros, para que no se los roben y que sigan siendo los compañeros ideales de los campesinos piuranos en sus faenas diarias.

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Audition, de Takashi Miike (1999)

Lee la columna de Mario Castro Cobos

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Si el horror existe, cosa que todos aceptan, por lo menos en un nivel básico, muy superficial, y muy obvio, uno imagina a alguien razonable y sensato —y no creo que muy convencional-—, alguien como Miike, por ejemplo, que, rompiendo en cierta forma el pacto cobarde y tonto del decoro, diría, bueno; y así son las cosas ¿no?, así que díganme, ¿cuál es el problema? Y añadiría: ¿y por qué no hablamos más de esto, hasta puede ser divertido? Y yendo todavía más allá, que es lo que ocurrió, nos regalaría una película tan dulce y bonita como esta.

La vida es lo que es. Pero la aceptación realista no de lo más común en la práctica vital de la mayoría de la gente. ¿Cuántos de nosotros miran al horror de verdad, hasta el fondo? Como diría Thomas Ligotti: “Solo podríamos escondernos del horror en las profundidades del horror”.

Más bien escapamos, evadimos, reprimimos una conciencia más integrada de la vida, de lo que es la vida. No es difícil darse cuenta entonces de la saludable función de la pesadilla, del mal sueño. Un aviso, una advertencia, un recordatorio, un comentario incluso jocoso y sonriente es pertinente, y así vamos a contar un cuento que ilustre el regreso furioso de lo rechazado. Y gracias al cielo (y al infierno) que existe el género del horror.

La película es muy agradable desde el punto de vista de esta necesaria ‘crítica de las costumbres’ y hace bien deleitándose primero en la plana y chata existencia de un pobre hombre clasemediero y luego en el dispositivo disparador de hacer un casting para conocer a la chica de sus sueños (el tipo es viudo, de noche hace frío y está solo). Y lo que sigue.

Lo divertido y didáctico es mostrar la convivencia de los extremos. Un personaje femenino con todas las cualidades para ser la esposa perfecta en clásica versión nipona (y no solo nipona). Y su otra personalidad.

La película es racional a su manera, queda explicado y hasta justificado que ella hace lo que hace por su trauma, lo que no quita cierto desenmascaramiento de la complicidad sádica del espectador si se pone del lado de quien tiene todo el poder destructivo y vengador de la chica abusada. Y al mismo tiempo, claro, es una película sentimental y romántica. 

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