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Opinión

¿Los terroristas merecen ser tratados como seres humanos?

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Nuestra historia reciente vive una confrontación entre los terruqueros, los filosenderistas, los defensores de los derechos humanos, los académicos, los legalistas, etc. Un círculo vicioso del cual no se sale y —parece— no se quiere salir. Pero esta dinámica (que se renueva en cada debate político) se resuelve con la siguiente pregunta: ¿Un terrorista debe tener los mismos derechos que usted o no?

De acuerdo al orden jurídico actual los seres humanos tenemos los mismos derechos y obligaciones: no hay ciudadanos de segunda categoría.

En ese marco, quienes han delinquido, se someten a la potestad sancionadora del estado y aceptan las consecuencias de sus actos. En el caso puntual: los terroristas —de acuerdo al orden jurídico existente— deben ser tratados como sujetos de derecho y deben ser pasibles de sanción. Es decir, se les debe juzgar, sin menoscabar sus derechos como ciudadanos. O lo que es lo mismo: tienen derecho a un juicio justo y sin arbitrariedades.

Eso, de acuerdo al orden legal existente. Sin embargo, el juicio moral excede al campo jurídico y es desde ahí donde se avanzan las opiniones sobre lo que es justo o no, sobre lo que es permisivo o no. Mal que bien, todo ciudadano debe aceptar el estado de derecho; incluso a regañadientes, todo ciudadano tiene que aceptar que el orden jurídico impide ejercer un trato inhumano contra los acusados de terrorismo: los terroristas tienen derechos humanos.

Por ello, es en el nivel moral —que está más allá de lo jurídico— donde se enraízan los debates en torno a las distintas interpretaciones del terrorismo y los terroristas.

Así pues, en el nivel moral, es válido preguntarse: ¿Debe tener un terrorista los mismos derechos que usted? ¿El terrorista cambia? ¿Se pueden analizar los fenómenos terroristas? ¿Eran bienintencionados los terroristas o eran simplemente unos sanguinarios? ¿Es válido elogiar algún aspecto concerniente al terrorismo?

Y junto a estas preguntas vienen otras, que no son menos importantes: ¿Los militares, que se enfrentaron al terrorismo, son los salvadores de la patria? ¿Fue válido que se utilizara cualquier método, excediendo el marco jurídico, en la lucha antiterrorista? ¿Estamos enfeudados moralmente a los militares por su lucha contra el terrorismo? ¿Un patriota debe negar los derechos humanos de los terroristas?

Una vez más se reitera, que las preguntas arriba expuestas se desarrollan en el campo moral; no en el campo jurídico. En lo jurídico, la norma es clara; todos los ciudadanos tenemos los mismos derechos y deberes: no se puede exceder el marco constitucional. Los terroristas son ciudadanos y por ende sujetos de derecho. Y la apología al terrorismo es considerada un delito.

Respondamos, entonces, la pregunta central y las derivadas: ¿Debe tener un terrorista los mismos derechos que usted? La respuesta moral requiere la ubicación del individuo en torno a los hechos: a) Si es que el individuo se vio afectado directamente por el terrorismo o b) Si es que el individuo se vio  indirectamente afectado por el terrorismo.

  1. Si el individuo se vio directamente afectado es válido que su construcción moral se base en el desprecio a todo lo que signifique el terrorismo y los intentos de los terroristas por insertarse a la vida social. Esto no es óbice para que respete, aunque no le guste, el sistema jurídico que proclama la igualdad de derechos. En su fuero interno, en su fuero moral, este individuo tiene el derecho a despreciar íntimamente cualquier alusión al terrorismo; como también puede darse el caso de alguien que —aunque afectado directamente por el terrorismo— decide pasar la página y creer en una reconciliación social.
  • Si el individuo se vio indirectamente afectado por el terrorismo es válido que en su construcción moral decida despreciar todo lo que signifique el terrorismo, como también es válido que decida creer en una reconciliación social y nadie debería recriminar esta actitud con el argumento de: “no has vivido esa época” o “ no te ha afectado directamente”. Toda construcción moral se gesta en el fuero interno y una vez construida es que puede ser pasible  de discusión.
Cabecillas terroristas junto a Abimael Guzmán.

¿El terrorista cambia?

Igual que en el caso anterior la respuesta dependerá de la ubicación individual del sujeto: si se ha visto directa o indirectamente afectado por el terrorismo. Igual que en el caso anterior habrá quienes, aunque afectados directamente, decidan creer en un cambio genuino por parte de los terroristas y habrá quienes, afectados indirectamente, decidan no creer en una posible cambio. Ambas posturas son válidas moralmente.

¿Se pueden analizar los fenómenos terroristas?

Todo fenómeno que subvierte la estructura social, aunque sea sanguinario, debe ser analizado. El nazismo se ha visto clarificado por obra del análisis. El análisis enriquece el debate, promueve el intercambio de ideas y da luces sobre el proceso. No debe ser condenado ningún tipo de análisis.

¿Eran bienintencionados los terroristas o eran simplemente unos sanguinarios?

Los terroristas, a los que nos referimos, deseaban subvertir el orden social y constitucional por considerarlo injusto. Por eso se enfrentaron al estado en una guerra interna que todos, mal que bien, conocemos. El método, la táctica, que utilizaron estos individuos para luchar contra el Estado se llama jurídicamente terrorismo: utilizar el terror para diezmar las bases del Estado. Por el lado del Estado se respondió, también – en muchos casos – con el empleo del terror para sofocar los avances de las hordas terroristas.

Entonces hay que separar. ¿Es injusto el orden social y constitucional? Claro que es injusto: un breve repaso a la historia reciente y pasada demuestra el profundo desequilibrio e injusticia que existe en la sociedad. ¿Es válido el uso del terror para luchar contra esta injusticia? En un estado de derecho no es válido y todo uso del terror debe ser condenado; se tiene que luchar contra las injusticias por intermedio de mecanismos democráticos. ¿Los terroristas tenían buenas intenciones? Al constatar la injusticia social y desear cambiar el problema, se puede decir que utilizaron su racionalidad para observar algo evidente. Si desearon cambiar este orden de cosas, era una postura válida; pero, cuando eligieron el método del terror para sus propósitos, se convirtieron en sanguinarios y cualquier construcción o pensamiento en contra de la injusticia se vio manchado por su estrategia criminal.

¿Es válido elogiar algún aspecto concerniente al terrorismo?

Jurídicamente, si se cumple con ciertos requisitos de tipicidad, constituye el delito de apología al terrorismo; pero aquí no se está hablando del orden jurídico sino del fuero moral, interno. Quien decida elogiar el sueño de una lucha contra el sistema injusto, es libre de hacerlo; pero debe saber que para construir ese sueño  —válido— los terroristas utilizaron el terror en contra de los mismos ciudadanos, a quienes decían defender. Quien decida elogiar la mística, la entrega, el sacrificio de los terroristas para luchar por su ideal, debe saber que toda esa mística y esa entrega se materializaron en el crimen, el abuso y la matanza de inocentes.

¿Los militares, que se enfrentaron al terrorismo, son salvadores de la patria?

No, el concepto de salvadores de la patria es un concepto amplio, que se presta a malentendidos. Los militares que lucharon contra el terrorismo cumplieron las órdenes emanadas del poder político, que se amparaba en un orden legal. Los militares sirven al estado. Quienes lucharon contra el terrorismo deben ser reconocidos por ello, pero eso no implica una superioridad moral de su parte, ni tampoco implica que tengan el monopolio de la discusión cuando se habla de la lucha antiterrorista.

¿Fueron válido el comportamiento militar y el comportamiento jurídico del Estado en la lucha contra el terrorismo?

Desde el orden jurídico, los actos en combate son válidos, pero no las ejecuciones extra – judiciales ni los procesos jurídicos, que vulneraron los derechos humanos de los terroristas; es por ello, que luego de la caída del  fujimorismo, se iniciaron una serie de procesos contra el Estado peruano, por parte de familiares de terroristas, para que se vean amparados sus derechos, de acuerdo al orden legal vigente.

Pero, otra vez, aquí no hablamos de lo jurídico, sino de lo moral. Desde el plano de moral habría que comprender la dinámica de la lucha antiterrorista. Si los militares luchaban una guerra, por mandato del orden jurídico ¿Tenían que tratar con humanidad a sus enemigos? Y sobre eso, otra pregunta más específica: Si los militares ya tenían controlada una parcela de lucha ¿Era válido que utilicen el terror contra terroristas y sus familiares desarmados? La respuesta es compleja, pero se puede avanzar: sería un despropósito juzgar las dinámicas y las estrategias militares en el mismo campo de batalla, al fragor de la guerra; pero es condenable todo acto contra individuos desarmados y sus familias.

¿Estamos enfeudados moralmente a los militares?

No. Los ciudadanos no tienen una deuda moral con los militares, eso implica otorgarle una superioridad moral a los militares, con lo cual se extendería una jerarquía de valores hacia lo sociedad: los militares en la cúspide y los civiles abajo. Un despropósito. Eso no implica dejar de reconocer la entrega y el cumplimiento de servicios de los militares que lucharon contra el terrorismo, pero no se puede pasar del reconocimiento y del respeto a la idolatría o a la idea de una superioridad.

Más aún, contemporáneamente existe una narrativa política que arroga los pergaminos de la lucha antisubversiva a los ex – altos mandos de la lucha antisubversiva y a otros mandos militares, que no tuvieron una participación directa en la época del terrorismo; cuando fue la tropa, es decir los militares de bajo rango, quienes sufrieron los estragos de la batalla. Y estos militares de tropa siguen siendo ninguneados, no reconocidos e invisibilizados, cuando se habla de la lucha antiterrorista.

¿Un patriota debe negar los derechos humanos de los terroristas?

Un patriota es alguien que ama a su país. Amar al país no implica odiar a los terroristas, estos sentimientos pueden unirse y también ir por cuerdas separadas. Habrá quienes odien a los terroristas y quieran a su país y habrá quienes crean en una reconciliación y amen a su país. Pero no se puede amar al país si se está de acuerdo con el empleo del crimen para subvertir el orden social. Tampoco se puede amar al país si se considera que quien desea cambiar el orden existente, usando las vías democráticas, debe ser reprimido violentamente.

¿Por qué son necesarias estas preguntas?

Por una cuestión de honestidad moral. En estos tiempos no vivimos una guerra interna pero sí existe mucho debate en torno al tema, desde distintas aristas, que encubren los sentimientos, opiniones y valoraciones morales de los individuos. Se usa de mascarada el academicismo, la intelectualidad, la legalidad, o cualquier categoría que pueda dotar de objetividad a los sentimientos y las filias internas.

Y es que desde los feudos locales, están los que han tenido y tienen contacto con ex – terroristas, los que conocen o tienen amistad con terroristas redomados, los que han tenido familiares que se enrolaron a las filas del terrorismo, los que, en el fondo, admiran la mística que utilizaron los terroristas, los que creen que fue una gesta heroica intentar subvertir el orden social, los que han hecho docencia analizando el fenómeno de la lucha armada, los que trabajan en instituciones que defienden el debido proceso, etc. ¿Todo esto es delito? No. Pero deberían ser sinceros y decir: yo provengo de aquí, yo tengo amistad con este y con aquél, yo creo en esto y en aquello, esta es mi postura moral.

Y desde otros planos, están también los familiares de los militares que lucharon contra el terrorismo, los militares que se enfrentaron a los terroristas, los que tienen filia por las botas y la represión, los que avalan el orden social injusto y terruquean a todo aquel que utiliza la democracia para cambiar el estado de cosas, los que se benefician con los mecanismos del sistema y no quieren que nada cambie, etc. ¿Todo eso delito? No. Pero deberían, en un ejercicio de honestidad, decir yo provengo de aquí, creo en esto y aquello, estos son mis valores.

Esta visibilización necesaria de las filias internas de quienes opinan sobre el fenómeno terrorista, no implica en ningún caso un aval para el mapeo y el fichamiento. Porque, como es evidente, aunque sean de bandos contrarios, todos estos individuos se conocen bien entre sí.

No sólo se conocen, se huelen, se leen, se odian íntimamente.

Los represores y amantes de las botas conocen a los filosenderistas: los siguen, los mapean, están pendientes de ellos. Y los filosenderistas hacen lo mismo: conocen a los represores y a los terruqueros: los siguen, están pendientes de ellos, los evocan. Esta visibilización no es, pues, para el contrario: entre ellos se conocen hasta la sombra. La visibilización tiene que orientarse hacia el gran público, hacia la ciudadanía, hacia aquellos que no conocen ni a uno ni a otro, pero sí los escuchan discutir, debatir y querellarse. Hacia ellos debería dirigirse este ejercicio de honestidad intelectual, para que el ciudadano, completamente informado, de quien enuncia algo y porqué, decida, con toda la información disponible, qué postura toma frente a este contexto.

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Contra la publicidad denigrante de la imagen de la mujer peruana

Lee la columna de Raúl Allain.

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En un artículo anterior, comentaba que el uso deficiente de la imagen de la mujer en la publicidad peruana es un campo que todavía no se ha estudiado lo suficientemente bien en el Perú, aunque hay enfoques de las ciencias de la comunicación, las ciencias jurídicas y la deontología de la información, interesa también ahondar el análisis, desde el campo de la sociología.

Me parece importante desde el punto de vista de la ética y el derecho– citar a Marisol Fernández Revoredo (2018), autora de “La imagen de la mujer en la publicidad comercial: Dignidad vs. Libertad de expresión comercial” (Pontificia Universidad Católica del Perú) (https://tinyurl.com/52z5chs6). Además es muy esclarecedor el enfoque de la Dra. Genara Castillo (2009) en “Estudio sobre la imagen de la mujer peruana en la publicidad gráfica del suplemento sabatino Somos”, publicado en la Revista de Comunicación de la Universidad de Piura (https://tinyurl.com/2sxv3m4c).

De acuerdo al estudio de la Dra. Fernández Revoredo, durante el período comprendido entre los años 1994 y 1999 la ONG Estudio para la Defensa de los Derechos de la Mujer – DEMUS “interpuso ante el Instituto Nacional de Defensa de la Competencia y de la Propiedad Intelectual -en adelante Indecopi- un conjunto de denuncias contra diversas agencias de publicidad por supuestas infracciones al artículo 3º del Decreto Legislativo 691”.

“En todas sus denuncias la accionante cuestionó la utilización de la imagen de la mujer en anuncios publicitarios por supuesta vulneración a la dignidad de la mujer y del mandato de no discriminación por razón de sexo-género. Este último fue, en todas las denuncias, el argumento más esgrimido. La respuesta de INDECOPI fue siempre la misma: las declaró infundadas, utilizando en todas ellas prácticamente los mismos considerandos”.

En este artículo de divulgación citaré “in extenso” a Marisol Fernández Revoredo, profesora del Departamento Académico de Derecho de la Pontificia Universidad Católica del Perú, anota lo siguiente: “La utilización de la imagen de la mujer en la publicidad no es negativa en sí misma, sin embargo, resulta problemática en relación con nuestro contexto social y cultural. Nos estamos refiriendo a que, pese a los avances normativos que se han dado para mejorar la condición de las mujeres como sujetos de derecho, conservamos patrones tradicionales que permiten que la discriminación contra aquellas se perpetúe. Graves problemas actuales como la violencia familiar y sexual o discriminación en el ámbito público, son una muestra de ello”.

De acuerdo a lo señalado por esta investigadora, para ahondar en el uso de la imagen de la mujer en la publicidad, es necesario abordar el concepto de género. “Para encontrar una explicación a esta realidad es imprescindible abordar el concepto de género. Las culturas, en base a las diferencias físicas entre varones y mujeres y tomando como eje central la capacidad reproductiva de aquellas, han elaborado un conjunto de mandatos y han creado expectativas de comportamientos diferenciadas para cada sexo. Así, ser varón o ser mujer, no sólo responde a características físicas y biológicas (sexo), sino también a las construcciones de identidades masculinas y femeninas (género), que se aprenden a través de un proceso de socialización en el que intervienen diferentes agentes”.

Así, las condiciones de discriminación en las que viven las mujeres no son sino el resultado de esas construcciones sociales y culturales. Para efectos del tema que nos concierne es de particular importancia tomar en cuenta cómo es que las personas aprenden a desempeñar el rol de género que se les ha asignado en base a su sexo, así como qué y quiénes intervienen en este proceso de aprendizaje. Diversos autores han abordado esta temática, pero lo dicho por el sociólogo inglés Anthony Giddens nos parece bastante esclarecedor: “Los aspectos de aprendizaje temprano del género de los niños son casi con toda seguridad inconscientes. Preceden a la fase en la que los niños son capaces de etiquetarse a sí mismos como «niño» o «niña». Una serie de claves preverbales constituyen el desarrollo inicial de la conciencia de género. Los adultos varones y hembras suelen tratar a los niños de distinto modo: los cosméticos que usan las mujeres contienen esencias distintas de las que los niños aprenden a asociar con los varones. La diferencia sistemática en el vestir, el corte de pelo, etc., proporcionan claves visuales al niño en fase de crecimiento. En este aprendizaje juegan un papel central los juguetes, los libros con ilustraciones y la televisión, pues todos estos tienden a destacar la diferencia de atributos masculinos y femeninos. Ahora bien, este aprendizaje del género no sólo se da durante la infancia sino que se va reforzando en diferentes etapas del ciclo de vida de las personas”.

Es importante resaltar, cómo los medios de comunicación, envían mensajes que producen y refuerzan los mandatos de género. En particular, autoras como Norma Fuller (“Los dilemas de la feminidad”) y Ruiz Bravo sostienen que los mensajes que se transmiten a través de la televisión constituyen fuentes de construcción de identidades de género, que están en los cimientos del problema de la discriminación y segregación hacia las mujeres. La publicidad, obviamente no escapa a ello y es en este sentido que algunos estudios han resaltado “la fuerza simbólica de la publicidad”.

Analizando las denuncias planteadas por Demus y las resoluciones dictadas por el Indecopi, Fernández considera que “la denunciante argumentó que el contenido de los anuncios materia de los procesos administrativos tenían un impacto en la configuración de las construcciones de género sin embargo, la autoridad administrativa no le prestó importancia, habiéndole parecido más relevante la libertad de los anunciantes y el funcionamiento del libre mercado sin injerencia de parte del Estado en la problemática en cuestión”.

En ese sentido, Fernández mostró una posición crítica frente a la resolución de Indecopi. El Indecopi en una de sus resoluciones, a propósito de la denuncia contra un anuncio de cerveza, sostiene lo siguiente, “Si bien el anuncio materia de denuncia muestra claramente la identidad mujer-cerveza, la Sala considera que ello no equivale a afirmar que genere en los consumidores estímulos para discriminar al género femenino siguiendo un patrón machista determinado, o considerarla como un objeto sexual y servil, ni como un bien de consumo fácilmente intercambiable”. En otras palabras, para quienes conformaron el Tribunal del Indecopi en el período indicado al inicio de este artículo, equiparar a la mujer con una cerveza, no afecta a estas. Ella señala que “Indecopi no resolvió tomando en cuenta la dignidad de la persona bajo las premisas teóricas de este principio y no adoptó la perspectiva de la víctima”.

En este panorama donde parecen contraponerse la “libertad de expresión” frente al derecho al honor, coincido con Fernández Revoredo en que es importante defender la dignidad de la persona humana: “La libertad de expresión, constituye un tema bastante sensible y muchas veces, el Estado se abstiene de intervenir en determinadas circunstancias, para cuidarse de acusaciones de censura o de la violación de esta libertad, pues ella resulta ser el termómetro para medir el nivel de libertad y tolerancia existentes en un determinado régimen político. Esta falta de intervención tiene como resultado, muchas veces, la desprotección de derechos fundamentales que han entrado en colisión con la libertad de expresión”.

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Opinión

¿Quién es el tonto, quién es el burro?, por Umberto Jara

Lee la columna de Umberto Jara.

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Por Umberto Jara

Le decimos inepto, ignorante, analfabeto, burro. Pero ya cumplió un año en el gobierno. No disfraza su desprecio por la democracia ni su vocación por lo corrupto. Esta mañana se publicó una fotografía en la que Pedro Castillo aparece junto a un delincuente al interior de la casa de la calle Sarratea, donde solía despachar asuntos ilegales.

La fotografía es exactamente igual a la que se tomó con el ex presidiario y actual cómplice Zamir Villaverde. Esta vez aparece, también en actitud victoriosa, junto a Fritz Moreno, financista de sicarios para ejecutar asesinatos. Pero a nadie parece preocuparle la amistad de un presidente de la República con delincuentes. Todo parece normal. Y va camino al segundo año de gobierno.

Nadie hizo caso a las alertas cuando apareció Zamir Villaverde, luego sindicado como el operador de la red de corrupción instalada en el MTC. En cuanto a Fritz Moreno, capturado esta madrugada y presentado por el jefe de la DIVIAC —protector de Castillo— como un simple jefe de una banda dedicada al robo de autos de lujo sin ninguna mención a los asesinatos que lo envuelven.

En marzo el programa Panorama ya había alertado sobre la existencia de Fritz Moreno y en julio del año pasado, este sujeto asistió a la reunión con Castillo junto a Heydi Juárez, congresista de APP, el partido liderado por César Acuña, aliado y salvador de Pedro Castillo cada vez que se planteó su vacancia. Son rastros que unen a la política y la delincuencia pero nadie prestará mayor atención.

Aunque riamos escuchando aquello de “una tarde un niño llevaba un pollito”, Castillo y su entorno tienen una estrategia. Torpe, llena de tropiezos pero estrategia al fin. La primera pieza es el uso eficaz de la mentira y las justificaciones a través de la mentira. El profesor de Oxford Daniel J. Levitin en su libro “La mentira como arma” explica que estamos rodeados de noticias y datos falsos porque se ha instalado la táctica de difundir, como si fuera real, información deliberadamente errónea para conseguir audiencias que terminan creyendo en las mentiras gracias al alud de las redes sociales o la complicidad o desidia de los medios de comunicación.

Es un recurso que utilizan Pedro Castillo y su banda presidencial. Lanzan rumores, fingen renuncias, simulan peleas y quiebres, argumentan con datos falsos y crean la sensación de supuestas verdades. ¿Por qué tiene éxito en el uso de la mentira? Porque hemos perdido el sentido crítico, la capacidad de razonar, de evaluar; además, el periodismo ha claudicado en la esencial tarea de investigar. Difunde pero no investiga; difunde pero no analiza. Contribuyen con la mentira. El ejemplo más nítido y reciente ha sido la falsa renuncia del primer ministro Aníbal Torres. En lugar de prestar atención a la frase inicial de la falsa carta que, en ningún lado, tenía la palabra renuncia sino la escueta frase “pongo mi cargo a disposición”, todos se lanzaron a anunciar la “renuncia” del Premier que ahí sigue, sonriente, en el cargo del cual nunca se quiso alejar.

La segunda pieza de la estrategia construida por el entorno de Castillo, es aprovechar el enorme error que el país oficial ha instalado: creer que Castillo respeta la legalidad y que se le debe enfrentar desde las normas. Se le pide una renuncia sin entender que equivale a pedirle al hereje que se comporte de acuerdo a la Biblia. Exigen que el Congreso aplique la vacancia y se ponen a contar votos que no existen y eso trae al recuerdo la frase de Mark Twain: “Imagina que eres un idiota y suponte que eres un miembro del Congreso. Perdón, me estoy repitiendo”.

Ha pasado un año y no se entiende a plenitud que Castillo y su banda usan las reglas democráticas cuando les conviene y las pisotean cuando molestan a sus objetivos. No les interesa la democracia. Entonces, no se puede combatir a Castillo con las reglas que él no utiliza, ni desea ni respeta. Esa batalla la está ganando. Si un ladrón ingresa a la casa ¿se le pide con educación “Señor ladrón por favor retírese porque está vulnerando el derecho a la inviolabilidad del domicilio reconocido en la Constitución de la República?”. Ese desatino estamos cometiendo día a día. Y ya inició su segundo año de gobierno.

El problema es grave porque Castillo ya se ha apropiado de las instituciones esenciales. Tiene el Poder Ejecutivo; cuenta con el Poder Legislativo dispuesto a protegerlo evitando la vacancia; tiene al Ejército y a la Policía; a un sector del Ministerio Público —el rol de la nueva Fiscal de la Nación por ahora es verbal pendiente de acciones—; y cuenta con el apoyo de la mayoría de los medios de comunicación cuyo rol es comportarse como críticos opositores en situaciones sin relevancia y tibios o silenciosos cuando asoman verdaderas razones que, si fueran parte de una campaña sostenida, pondrían fin a este capítulo fatal de nuestra historia. Y, de paso, Castillo se da el lujo de agraviar al periodismo. Quiere total obsecuencia.

Todos hablan de la caída de Castillo y es tan solo una sensación. La encuesta de Datum realizada el 3 de agosto, muestra, tras un año de escándalos y corrupción, un respaldo de 30% en el empobrecido sur y 22% en el relajado Oriente. Punto para Castillo.

Caerá, si cae, por algo inesperado que no sabemos qué será ni cuándo ocurrirá. En eso damos vergüenza. Nos lo ha recordado el periodista de CNN, Fernando Del Rincón. Aunque nos pongamos la camiseta blanquirroja somos una vergüenza. Aquí estamos contemplando a un presidente que niega ser cabecilla de una organización criminal mientras aparece fotografiado con dos prontuariados. ¿Quién es el tonto, quién es el burro?

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Opinión

No dormirás tranquilo: Mapi, la turbia mascota de RTVE

Lee la columna de Hans Herrera Núñez.

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Si te has topado con Mapi sabes que es Bizarro, en el sentido anglosajón de la palabra. Como si de las profundidades mismas del backroom o de un creepypasta se tratase, Mapi, la mascota de RTVE, apareció hace una semana como el fenómeno turbio de ese intento desesperado por resucitar ese cadáver de la sala llamado televisión. Y por supuesto los internautas, especialmente centenialls, han reaccionado viralizándola.

Si has estado muchas horas en tiktok esta última semana lo más seguro es que haciendo scroll te la encontraras. Mapi, se supone, es una niña de 5 años, con humor de treintañera, una mochila en la espalda, una especie de cruce entre Pocoyó y Dora la exploradora, pero creada en CGI. Es la mascota de la televisión pública española, y desde agosto co-conduce, junto con Jandro (de El Hormiguero), un programa de concurso familiar. La idea no es ciertamente original, está adaptada del programa japonés Chiko’s Challenge, sin embargo, nos muestra para donde apunta la televisión hoy.

Aparentemente es un personaje infantil para un público infantil, pero desde una lógica de padre de familia que lo ve, es que Mapi no es ejemplo para ningún niño en el mundo. ¿Esto es de niños? Claro que no. Mapi juega al bullying llamando calvo al presentador calvo del programa, pero también recibe hate de sus cada vez más números seguidores, que no son precisamente fans sino trolls que le son sus mayores difusores en las redes. Si Rosalía hizo de sus fans un ejército de nimions que viraliza sus contenidos, Mapi lo hace con sus haters. Si el hate puede ser una nueva forma de admiración o amor, Mapi lo ha inaugurado.

Cómo todo producto de la tecnología CGI, Mapi está mal hecha, pero eso mismo suma a su atractivo. Los comentarios en redes sociales de usuarios repiten con frecuencia un tópico en son de broma que dibuja lo turbio que se ve y se siente Mapi. Un usuario comenta: “Mapi ya te di todo mi dinero, devuélveme a mi familia por favor”, otro más irónico comenta “jajaja, ¡Me encanta Mapi! (devolverme a mi familia por favor)”. La mejor manera de describir a Mapi sería como otro comentario de redes la define: “Gracioso, pero no gracioso de risa, gracioso de raro”.

Algunos creen ver en Mapi una estrategia para atraer público infantil a los noticiarios, el principal fuerte hoy en día de la parrilla de contenidos de televisión. Muchos otros solo ven un gasto de dinero público en un programa así, al ser este un programa producido por ser un canal del Estado. Lo cierto es que la gente no deja de hablar de Mapi, a su vez que aparecen memes entre los INTERNAUTAS con solo una semana de existencia del personaje. La recepción del odio no podría serle mejor. Un usuario comenta: “Lo peor es que en realidad los del publico ven una persona con un objeto que capta expresiones con sensores XD”, u otro que escribe: “mapi es como esos emojis de apple pero en cutre”. Hay algunos muy ingeniosos que mandan mensajes subliminales en los comentarios de los vídeos a Mapi: “a mí me gusta Mapi Ya que me parece muy Divertida y original” o esta otra: “a mí me gusta mucho Mapi, soy su fan”.

Como sea, el éxito en redes es innegable. Un éxito publicitario que la publicidad no puede comprar. En solo una semana hay cientos de videos criticando a la mascota de un canal de televisión… ¡¡¡pública!!!

Da hasta ganas de prender la televisión solo para tener pesadillas de día. Y eso mismo es un logro de Mapi: converger la televisión con el internet. Es la conclusión natural que sacamos, porque Mapi no es una mascota, sino que es un nuevo y desesperado estilo de hacer televisión para redes sociales.

Y su atractivo es que es algo muy terrorífico, algo que nos dice a dónde estamos yendo. Lo más frecuente de los INTERNAUTAS cómo primera reacción ante Mapi, es el miedo que les produce.

Lo que parece una adaptación de un programa japonés, tomó los contornos de una pesadilla. El efecto inmediato es que no ha dejado a nadie indiferente. Como dice el tiktoker @viplajo , Mapi es “contenido de pesadillas”.

Carla Pulpón, es la chica real detrás de Mapi. Con sus cincuenta kilos se pone el disfraz, que principalmente consiste en una enorme cabeza con sensores. Su cara no la vemos, solo a su avatar de la pantalla. Carla comenta: “Estar dentro de Mapi es fuerte. Es como estar como en una especie de metaverso. Yo me entero de todo. Yo voy dentro del traje y lo sé todo”.

A través de tecnología de sensores el disfraz, que es la cosa más rara de verse en el plano real, se convierte en la pantalla en un avatar. Y es ese el camino al que van los medios: ya no imagen de personas de carne y hueso sino avatares. En la era de la inteligencia artificial y el trashumanismo estos sutiles cambios de entretenimiento en una sociedad de consumo como la nuestra son serios indicadores de cambios mucho más profundos. Bienvenidos a la posthumanidad. Bienvenidos a la era de Mapi.

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“El miedo a la realidad”, por Mario Castro Cobos

Lee la columna de Mario Castro Cobos.

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Cada vez entiendo menos por qué más seres humanos no se divierten con esto.

Yo, francamente, me divierto cada día más -haciendo esto.

¿Por qué no lo hacen? La calle es diabólica y divina.

El sabor del registro documental es único.

La irrupción de lo único. ¡Sucede a cada instante!

st Views

Se ha dicho tanto que la realidad es más extraña que la ficción.

La ficción es solo quitar el velo de lo que en realidad te sucedió o de lo que te va a suceder.

Mira. La realidad está ahí ¿Por qué no grabarla?

Por qué ese miedo, cineastas, y público en general, a una lluvia incesante de imágenes que siempre está ahí y que tiene para enseñarnos tanto.

La ilusión de permanencia de lo cotidiano.

Heráclito sigue siendo Heráclito porque cada vez sabía que era distinto.

Era fiel a ese río de misterio que se manifiesta en forma de azar.

Variaciones infinitas o numerosas expandiéndose.

El cambio es constante.

Los mismos lugares son otros.

Lima es una ciudad mutante. En 16 películas (y la 17 está avanzando…) he conseguido registrar apenas dos o tres gotitas de cuanto hay.

Necesitamos más seres que se entreguen al placer de redescubrirlo todo.

¿No se dan cuenta de que sus métodos institucionalizados y convencionales desgraciadamente producen más de lo mismo?

¿No se cansan?

¿No les duele la cabeza y otras partes del cuerpo y del alma?

¿Solo porque se juntan y se alaban entre ustedes mismos, piensan por ventura que el campo de lo posible es tan pequeño como sus hábitos mentales (tan burgueses, aunque se alucinen muy de izquierdas y hasta revolucionarios)?

¿No han pensado que aquello de lo que quieren dar cuenta, aquello a lo que se deben, necesita el ensayo constante de sorpresivos caminos nuevos en vez de la rutina de manual que mata porque no asume que la reinvención constante es el fundamento de la vida?

Porque ¿cómo vas a descubrir LO NUEVO si no te lanzas a lo desconocido?

¿Y cómo vas a hacer eso si no tienes primero el buen gusto y la humildad de reconocer lo desconocido dentro de ti?

No he venido a sermonearlos (bueno, reconozco que tengo cierta tendencia).

Solo les digo que se captan cosas… y que eso es lo más delicioso de la vida.

Lo otro significa la muerte segura de lo mejor que hay en nosotros.

16 películas callejeras.

https://www.youtube.com/channel/UCh_P6oM9taiVLLQ_TxtFXlQ/videos

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Opinión

¿Por qué son diferentes Taiwán y China?

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Escribe Francisca Yu-tsz Chang
Representante de la Oficina Económica y Cultural de Taipéi en Perú

Tomando en cuenta de las recientes confrontaciones en el Estrecho de Taiwán, es oportuno aclarar la diferencia entre Taiwán y China desde la historia, el Derecho Internacional hasta la diplomacia global.

La antigua China ha experimentado más de 20 dinastías en su historia milenaria desde el establecimiento del primer imperio Xia en 2070 a. c., hasta la caída de la última dinastía Qing a principios del siglo XX. Después del estallido de la Guerra del Opio entre China y Gran Bretaña en 1840, la monarquía Qing fracasó sucesivamente en batallas que la involucraron a gran y pequeña escala, y China se convirtió gradualmente en una subcolonia con un bajo estatus internacional.

El 10 de octubre de 1911, los Revolucionarios Chinos encabezados por el Padre de la Patria Dr. Sun Yat-sen derrocaron a ese último imperio, y fundaron la República de China (RDCh) en la ciudad de Nanjing el 1 de enero de 1912. Y el Dr. Sun Yat-sen asumió la presidencia de esta primera república democrática de Asia.

En los primeros años de su fundación, la RDCh estaba en fragmentación por los caudillos de herencia histórica. La reunificación del país se completó en 1928. En los siguientes 10 años, la nación entró en un período de rápida construcción, logrando elevar su importancia internacional y alinearse con los Estados Unidos, Gran Bretaña y otros países para poner fin a la Segunda Guerra Mundial en 1945, convirtiéndose en miembro fundador de las Naciones Unidas y miembro permanente del Consejo de Seguridad de este organismo internacional.

Más tarde, el cansado Ejército Nacionalista del país que acababa de experimentar 8 años de la Segunda Guerra Mundial fracasó en la guerra civil contra el Partido Comunista Chino, que se había iniciado en 1927. Tras esta derrota, el gobierno de la RDCh perdió el control del continente chino y se trasladó a Taiwán en 1949. En octubre del mismo año, el Partido Comunista Chino anunció el establecimiento de la República Popular China (RPCh) en Beijing. Desde entonces, la RDCh ha continuado ejerciendo la jurisdicción efectiva sobre la isla principal de Taiwán y un número de islas aledañas, lo que ha dejado a Taiwán y China bajo el régimen de diferentes gobiernos.

Después de reubicarse en Taiwán, la RDCh promovió activamente la construcción económica de la isla, transformándose de una sociedad agrícola a la industrial, pasando a la alta tecnológica hoy en día. En la escena internacional, desempeñó activamente un papel responsable en la ONU para la paz global hasta el 25 de octubre de 1971, la Asamblea General de la ONU aprobó la Resolución 2758, reconociendo a la RPCh como el representante de China ante este organismo mundial. A causa del cual, la RDCh se retiró de la ONU. Cabe resaltar que esa resolución aborda simplemente el tema de la representación de China en la ONU, no hay mención del reclamo de soberanía de la RPCh sobre Taiwán, ni la autoriza a representar al país en su sistema.

Como es de amplio conocimiento, ”Taiwán” es el llamado geográfico de la isla, y su nombre oficial es la República de China, una nación completamente independiente que cuenta con las 4 condiciones esenciales -la población, el territorio, gobierno y capacidad para entablar relaciones con los demás estados- para tal, de acuerdo con la《Convención de Montevideo sobre Derechos y Deberes de los Estados》. La RDCh tiene, en la actualidad, 14 aliados diplomáticos y desarrolla relaciones pragmáticas con los otros países del mundo como Perú, los Estados Unidos, Japón y la Unión Europea, etc. y que va a celebrar su 111° aniversario del Día Nacional el próximo 10 de octubre de este año 2022. Taiwán nunca ha sido, tampoco será la “isla rebelde” que reclama Beijing, porque RPCh no la ha gobernado en ningún momento. Es difícil de encontrar explicación al considerar Taiwán, provincia de otro país surgido décades después.

El hecho de que ni la República de China en Taiwán ni la República Popular China estén subordinadas una de la otra es un hecho reconocido internacionalmente, es también el statu quo a largo plazo en el Estrecho de Taiwán.

Actualmente, el desarrollo democrático de la RDCh en Taiwán ha alcanzado su madurez. El éxito de la Isla es el resultado de la práctica firme de la democracia con buena gobernanza y transparencia como connotación. El pueblo de Taiwán disfruta de un alto nivel de libertad, pluralismo, igualdad y derechos humanos; su sociedad es próspera, estable, y posee una economía en auge haciéndola ocupar el 16° en la potencia mundial económica y el 5° en la reserva de divisas.

Los 23.5 millones de taiwaneses tienen fama de ser honestos, pacíficos, disciplinados y hospitalarios a todos los vistantes y personalidades del mundo, están siempre dispuestos a ayudar a los otros y a materializar más contribuciones a la comunidad internacional.

La larga relación entre Perú y la República de China atesora más de 100 años, como testigo es la fachada del Barrio Chino en Lima inaugurada en 1971. La Embajada de la RDCh en Perú se transformó luego en la Oficina Económica y Cultrual de Taipéi, que sigue dedicándose arduamente en apoyar el desarrollo del pueblo peruano y fortalecer las relaciones pragmáticas peruano-taiwanesa. La dinámica colonia de Taiwán y los connacionales han aportado enérgicamente con sus esfuerzos en la prosperidad de la ciudad donde residen, en las áreas del comercio, la industria, la maquinaria, el transporte, la alimentación, la alta tecnología y la recreación, entre otros, creando decenas de miles de empleos directos e indirectos al pueblo peruano. Asimismo, se comprometen a incrementar mayor inversión taiwanesa para la reactivación económica postpandemia haciendo mayor contribución, junto al pueblo peruano, por un Perú venturoso.

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Opinión

Revalorizando a la mujer peruana: más allá de los clichés publicitarios

Lee la columna de Raúl Allain

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Desde la sociología y la comunicación, insertas en la historia reciente del Perú, un tema de análisis es cómo ha cambiado la utilización de estereotipos sobre la mujer en la publicidad. Hoy ya es posible ver anuncios publicitarios donde la mujer peruana se reivindica como actora principal de la dinámica social, como líder, empoderando la maternidad, la familia, los valores. Eso me parece importante porque todavía hay piezas publicitarias deficientes.

Sin embargo, este análisis va en retrospectiva, y es posible que haya discrepancias, en todo caso el diálogo está abierto. Durante muchos años, la imagen de la mujer fue usada como un “objeto sexual” en la mayoría de campañas de publicidad peruana, resultando como consecuencia la difusión de estereotipos denigrantes, falsas concepciones, visión limitada y la posibilidad de que estas concepciones se difundan masivamente y queden impregnadas en el inconsciente colectivo de la sociedad.

Uno de los mayores problemas que persisten es el uso de la imagen de la mujer como objeto sexual, con la finalidad de generar un “interés” ¿marketing de estrategia conductista?– focalizado en el público masculino, aprovechando el machismo existente en la sociedad peruana.

Las agencias de publicidad, creativos publicitarios, guionistas, productores y los mismos clientes que encargan las campañas, a veces optan por usar a la mujer como aspecto central para atraer la atención de los productos.

El uso de la imagen de la mujer como un objeto sexual en la publicidad peruana genera la difusión de un estereotipo, creando confusión en la sociedad y la generación de un “falso valor”. El problema es: la publicidad, al utilizar la imagen denigrante de la mujer como objeto sexual, está difundiendo modelos negativos en la sociedad, alimentando la violencia psicológica contra la mujer.

El uso de la imagen de la mujer en la publicidad peruana es un campo que todavía no se ha estudiado lo suficientemente bien en el Perú, incluso es una autocrítica para la sociología, aunque hay excelentes avances de líneas de investigación. Existe bibliografía desde el punto de vista de la jurisprudencia, legislación, así como académico sobre la problemática de la mujer a nivel mundial y en el Perú. En cuanto al rol de la mujer en la publicidad, se han estudiado casos concretos de denuncias sobre publicidad inadecuada en el Perú.

Podemos citar por ejemplo a Marisol Fernández Revoredo (2018), autora de “La imagen de la mujer en la publicidad comercial: Dignidad vs. Libertad de expresión comercial” (Pontificia Universidad Católica del Perú) (https://tinyurl.com/3um95e9b).

Además muy pertinente el enfoque de Genara Castillo (2009) en “Estudio sobre la imagen de la mujer peruana en la publicidad gráfica del suplemento sabatino Somos”, en Revista de Comunicación de la Universidad de Piura (https://tinyurl.com/3hhsswnm).

También, en España, tenemos el estudio realizado el año 2014: “La imagen de la mujer en la publicidad. Estudio de las resoluciones emitidas por autocontrol (Asociación para la Autorregulación de la Comunicación Comercial)”, como parte de su tesis doctoral por María Valle Nacarino en la Facultad de Ciencias de la Documentación y la Comunicación Grado de Comunicación Audiovisual de la Universidad de Extremadura.

Desde el punto de vista legal y ético, hay un buen análisis de Marisol Fernández Revoredo (2018), docente de la Pontificia Universidad Católica del Perú, titulado “La imagen de la mujer en la publicidad comercial: Dignidad vs. Libertad de expresión comercial” (https://tinyurl.com/2s3mbye6).

Dentro de la publicidad, la mujer ha sido uno de los elementos más representados, ya sea para acompañar al producto o para explicar su uso, pero la imagen de la mujer al igual que la publicidad también ha evolucionado con el paso de los años. La mujer que vemos hoy en la pantalla no es la misma que veíamos hace cuarenta años, incluso que hace veinte años.

Cada vez son más las campañas donde podemos ver a una mujer trabajadora, autosuficiente e independiente, que es dueña de su vida y que elige su destino (Meléndez y Carrillo, 2010), mostrándola como un ser humano de gran potencial, valores y fortalezas. Atrás van quedando aquellas publicidades “sexistas”.

Sin embargo, es cuestionable una publicidad que usa de clichés y estereotipos, que en muchos casos están relacionados con los prejuicios de género presentes en nuestra sociedad.

En términos generales la imagen de la mujer ha mejorado en los últimos años (Sánchez Aranda et al., 2004), aspecto que ha estado influido por todas las leyes y restricciones en relación al tema de la imagen de la mujer en la publicidad. Leyes que tienen entre otros, el fin de proteger a los consumidores del bombardeo indiscriminado de publicidad negativa.

Además, existen leyes y restricciones que existen dentro del marco legal, ya sea en la Constitución Política del Perú, el Código Penal Peruano, así como la propia industria publicitaria creó en el Perú y organismos como el Indecopi o la Asociación Peruana de Derechos del Consumidor, al igual que existe en otros países de Norteamérica y Europa, con el fin de vigilar el trabajo que los publicitarios hacen al servicio de anunciantes y medios.

La imagen de la mujer en la publicidad ha mejorado mucho en los últimos años (García y Martínez, 2008), esto es debido a la presión de la sociedad con el tema de la igualdad entre sexos, y el respeto hacia la mujer (Meléndez y Carrillo, 2010). Cada día observamos con más frecuencia, en la publicidad, a una mujer trabajadora, independiente y autosuficiente, cosa que hace unos años era impensable.

Otro de los motivos que ha ayudado a esta mejora es la regulación de la publicidad con las leyes que se van dictando constantemente y que ayudan a restringir en gran medida el mal uso de la publicidad.

Es necesario revalorizar a la mujer en la publicidad peruana, reemplazando la visión “sexista” por una visión integral de sus valores humanos, su identidad y dignidad, junto con el rol de la maternidad, su creatividad y los nuevos roles sociales como parte de la igualdad de género.

Es necesario visibilizar la problemática de la mujer en el Perú, porque la mujer sigue siendo víctima de abusos y violencia social. El feminicidio es un grave problema, y estos abusos en el Perú son preocupantes. El año 2019, se registraron alrededor de 250 casos. En lo que va del año 2022 la situación es dramática.

Otro tema es la marginación social y laboral: a pesar de que el gobierno viene promulgando leyes para favorecer la inclusión de la mujer, todavía sufre marginación y exclusión. Mayoritariamente los cargos públicos en entidades del Estado y en empresas privadas son desempeñados por varones. Además, los niveles salariales indican que la mujer gana menos que el varón.

Se pretende encasillar a la mujer solo como un objeto sexual. Prueba de ello es el acoso sexual en la calle y en redes sociales.

Un caso muy grave, que viene siendo investigado por la Policía Nacional del Perú, es la trata de personas. Miles de mujeres, especialmente adolescentes, son víctimas de trata, secuestradas y obligadas a prostituirse por mafias y organizaciones criminales.

Según los autores citados, la publicidad más denunciada en relación a la imagen de la mujer es la que se emite por televisión, especialmente relacionada a: bebidas alcohólicas (imagen sexista y denigrante); productos electrodomésticos (rol exclusivo de “ama de casa”, sujeta a la voluntad del varón); productos de belleza (rol de mujer como un objeto estético), y productos de uso masculino (rol de la mujer como objeto sexual y dependiente).

Como ya señalamos en la introducción, se requiere ahondar en el análisis crítico de la problemática del mal uso de la imagen de la mujer en la publicidad peruana. Creemos que esto es muy importante, y tal como lo señala Castillo (2009), “porque así la sociedad daría cuenta de su nivel de madurez en las valoraciones de la mujer y sería muy gratificante para la consistencia de la vida social”.

“Especial responsabilidad tienen en este cometido las agencias publicitarias, los diferentes medios de comunicación y las mismas empresas que pagan esos anuncios, ya que los mensajes publicitarios tienen efectos reales en los miembros de una sociedad”.

Consideramos que este artículo puede motivar futuras líneas de investigación. Este estudio es básico y elemental dentro del rico campo temático de la imagen de la mujer peruana en la publicidad. A partir de aquí se puede proseguir con diferentes investigaciones que se adentren en el estudio de la imagen de la mujer en sus diferentes ámbitos sociales, en sus valores y/o en sus estilos de vida, así como en los variados campos ocupacionales o profesionales.

También se podría estudiar la relación de la moda con la valoración de la mujer peruana en sus etapas más significativas como la adolescencia y la juventud identificando los medios gráficos más conocidos por ellas y la imagen proyectada en ellos.

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Opinión

Violencia política, deshonor y posverdad en el Perú contemporáneo

Lee la columna de Percy Vílchez Salvatierra.

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I.

Una de las cosas mas difíciles en el Perú es reconocer en nuestros enemigos su valor real y su mérito. Así, existen quienes no pueden admitir valor en Mariátegui ni, muchos menos, en Haya de la Torre, cuyo aniversario luctuoso fue el 02 de Agosto. Este acontecimiento pasó como si apenas pasaran las olas sobre cualquier orilla absorta en la ignorancia y el desinterés. Entonces, si esto pasa con un individuo que durante medio siglo fue el primer hombre del país, ¿qué será de aquella multitud de personajillos que pueblan la escena política actual?

Luego, está la ceguera ideológica y la desvergüenza que provocan expresiones tan contradictorias como denominar dictadura al gobierno de Fujimori, al mismo tiempo que ensalzan las virtudes pseudodemocráticas de la dictadura de Fidel Castro, ¡vaya hipócritas sin honor! La verdad es que ambos regímenes son y serán ampliamente despreciables por multitud de motivos que no corresponden a esta página, pero que sí hemos expuesto en diversos ensayos y artículos.

Entremos en detalle:

El Perú tiene la mala suerte de parecer no contar con honor y, lo peor es que, tampoco, parece querer contar con él. Cualquiera que vea y estudie el curso de los últimos dos siglos, encontrará en ellos tanta liviandad como estupidez, tanta malicia como desinterés respecto del bienestar nacional, el honor nacional y la dignidad nacional.  Sin embargo, hubo episodios excepcionales en los que algunos pocos individuos famosos y otros más o menos desconocidos, impidieron que toda nuestra historia sea solo una suma de vergüenzas y fracasos aun en medio de las derrotas más cruentas. Esos individuos pudieron llamarse Grau, Cáceres o Bolognesi y sus cuerpos pueden yacer en una suma de escombros o en una infinidad de tumbas sin nombre.

II.

Se dice que todo depende del cristal con que se mire, pero, existen hechos y realidades que no pueden soslayarse ni aún en la interpretación más impresionista. Por ejemplo, respecto de la cruenta pugna entre los movimientos terroristas de izquierda como Sendero Luminoso y el MRTA y las Fuerzas Armadas nadie se pone de acuerdo en torno a la gravedad de las acciones de unos y otros cuando el conflicto contra el terrorismo y eso es un desacierto tremendo de todos los involucrados.

En este sentido, hubo una toma de rehenes por un colectivo terrorista en contra del país entero y Japón (pues su embajada en Perú fue siniestrada con todo y el embajador japonés) y eso el Perú ya sea bajo una democracia o una dictadura no lo podía permitir.

Luego, si accedemos al discurso consecuente desde un entendimiento de las FF.AA. como elemento vertebrador de honor  e identidad como sucede en los países más importantes del mundo, el horizonte se hace mucho más claro. Pero, si se halla uno en desacuerdo con esta estructura tradicional y se prefiere a un elemento subversivo terrorista por pura enajenación romántica o por convicción militante no siempre expuesta en publico de modos valientes es obvio que la misma interpretación de los hechos estará contaminada de escoria ideológica.

En este sentido, los comandos actuaron en defensa del país contra una amenaza terrorista de izquierda que afectaba no solo los intereses nacionales a nivel interno, sino, incluso a nivel del extranjero. La democracia y otras formas de gobierno no sirven como materia de análisis pues los militares tienen que obedecer y punto (aunque, aquí, muchas veces, hayan obrado de más). En lo personal, habría preferido a unas Fuerzas Armadas legítimamente insurrectas ante el Golpe del 05 de Abril de 1992 en lugar de la pandilla genuflexa ante Montesinos y la infama (y supuesta) Acta de Sujeción, pero eso es otra historia.

Por todo ello, la acción de los comandos fue valiosa en tanto puso cerco y fin a una amenaza terrorista izquierdista y deben ser defendidos en tanto se les ha atacado una y mil veces como al resto de las FF.AA. por cuenta de gente de izquierda que considera a los militares como terroristas mucho más dañinos que cualquier elemento senderista o emerretista  y dignos de las peores condenas en tanto que a los subversivos terroristas izquierdistas los miman, entienden y hasta justifican pese a que ni siquiera en un orden revolucionario habrían tenido justificación alguna pues no tenían ni gozaban de condiciones objetivas para intentar la revolución en los años ochenta, etc.

Por otro lado, toda crítica a Fujimori es bienvenida. Lo mismo respecto de Montesinos. Sin embargo, dichas críticas deben estar fundamentadas pues no todo lo que se orientó en aquellas épocas fue nefasto. El ordenamiento económico, por ejemplo, es positivo aunque con los consiguientes elementos contrarios al país que, sí creo, demuestran la nula cercanía sentimental de Fujimori con el Perú.

En este orden de cosas, Fujimori caminó entre los cadáveres de los terroristas sin ningún tipo de piedad. Eso no se le puede olvidar a un comunista y tampoco a un militar cuyos amigos y compañeros, hermanos de armas, hayan sido asesinados por la metralla terrorista de izquierda en aquellos aciagos años  de la lucha contra la subversión. Obviamente, el repudio o ensalzamiento dependerá de cada intérprete y debemos preguntarnos, por lo tanto,  cuál de estas dos posiciones le sirve más al país y a la nación.

Asimismo, es fundamental entender que no todos los comandos violentaron los derechos humanos de los terroristas emerretistas. Del mismo modo, es necesario admitir que aquellos que lo hicieron pueden ser vituperados, pero, no así, los demás patriotas. Este discernimiento es casi lo mismo que diferenciar a un guerrillero o a un rebelde patriota respecto de un terrorista o un subversivo enajenado por la ideología y el mal, solo es cuestión de abrir los ojos y ver de verdad.

III.

Lo de la caída de Fujimori, siendo bastante prácticos, no se hubiera dado nunca si no se empecinaba en continuar en ejercicio de la presidencia al iniciar el nuevo siglo. Atribuirle tanto mérito a las marchas es el engaño de los populistas. De hecho, si no era por los vladivideos, no pasaba nada más. Tampoco debe olvidarse que Fujimori llegó al poder, en gran parte, por el apoyo aprista e izquierdista y que, este último, sobre todo,  no tuvo mejor disposición que renegar de una opción saludable y franca como la de Mario Vargas Llosa por puros celos y mezquindades ideológicas.

La marcha de los 4 suyos solo sirvió para empoderar a un pobre diablo cómo fue, es y será Alejandro Toledo y no debe ser engrandecida por los sueños y utopías de los marchantes. Seamos objetivos, el legado de Toledo reside en el oportunismo de Sheput, malicias baladíes.

IV.

Es de vital importancia rescatar los fines benéficos de instituciones como las FF.AA. en un país tan fatalmente desprovisto de una identidad nacional contundente y férrea. Si se insiste en desacreditar al estamento militar, lo único que se consigue es minar la tradición patriótica del Perú que quizás haya legado a sus mejores prohombres en la milicia (pese al ineficiente militarismo decimonónico y las dictaduras del siglo XX).

V.

Finalmente, la ciudadanía tiene el pleno derecho de elegir, en último término, a las FF.AA.  sobre cualquier colectivo terrorista. Ese sería el tema de fondo y que cada uno responda como mejor le parezca, pero de modos muy claros y sin subterfugios.

VI.

Desde luego, Castillo ha estado en su derecho respecto de impedir la participación de los Comandos en el desfile, pues hubo y hay algunos de sus integrantes que son abiertamente contrarios a su persona y son solícitos hasta con faltarle el respeto al presidente y eso tampoco puede ser. Ello no niega que, de todos modos, haya sido un veto y un evento indeseable y una muestra de suprema enajenación. Si Castillo fuera un individuo más o menos presentable nadie tendría porqué estar en contra suya, pero como es un desastre ….

VII.

Al hablar de las FF.AA estamos hablando de una institución que padeció los malos manejos de los gobernantes del país desde antes de la Guerra con Chile y hasta ahora.

Por otro lado, los emerretistas que tomaron la Embajada de Japón buscaban la liberación de sus líderes muy justamente presos. Eso es algo que no debe olvidarse. No se les puede denominar “presos políticos”, por ejemplo, pese a las diferencias de todo orden que existen entre SL y MRTA.

VIII.

La identidad de una nación depende de quien sabiamente en el ejercicio de poder orienta dicho concepto sobre la ciudadanía, una labor que no se ha realizado hasta la fecha. La dignidad es otro tema y depende, también, en gran medida de aquellos que gobiernan cuyo reflejo es la colectividad que representan y viceversa.

Si vamos a la idea de que el pueblo debe gobernar, coincidiremos, si y solo si el pueblo, primero, está educado y, luego, si tiene líderes representativos lúcidos y actualizados, no anclados en utopías ni en pasados irrealizables.

IX.

Toda la responsabilidad del mundo no compromete a la objetividad. Veamos:

El Fujimorato, desde luego, es el capítulo más espurio de la historia de las FF.AA. debido al accionar de no pocos elementos nocivos en su seno a tal extremo que este período solo es  comparable en términos de individuos abyectos  a los que estuvieron en contra de Cáceres cuando la campana de la Breña. Sin embargo, estas FF AA. son una institución estatal y un pilar primordial del gobierno. No en balde el Presidente de la República es el Jefe Supremo de las FF.AA.

Malos elementos hay hasta en cónclaves de santos.

Es imposible negar las acciones condenables de muchos militares, pero esas sanciones individualizadas no tienen por qué afectar a la institución. En este sentido, es insostenible atacar a las FF.AA., máxime cuando se libraba una guerra contra el terrorismo y una izquierda enajenada que no advertía lo inapropiado de sus planteamientos.

Finalmente, ¿acaso toda la izquierda se ve responsabilizada por las acciones de la izquierda revolucionaria y, del mismo modo, acaso toda la izquierda revolucionaria se ve contaminada por la responsabilidad en la que ha incidido la izquierda terrorista de SL y MRTA?  Si advertimos los matices y discernimos, solo podremos concluir en que se mantienen escindidas las responsabilidades tanto en las izquierdas como en las Fuerzas Armadas.

Por último, no todo se acaba en una simple crítica o repudio del Fujimorismo, ni cualquier cosa que se le oponga al Fujimorismo deviene en un elemento virtuoso. Castillo es la mejor prueba de este detalle último.

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Opinión

Un Gabinete reciclado

Lee la columna de Edwin Cavello.

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Ayer por la mañana, luego de caminar rumbo a la Fiscalía de la Nación y cerrar la avenida Abancay, el presidente Pedro Castillo retornó a Palacio de Gobierno. Desde ahí anunció a los medios de comunicación que hoy juramentará al nuevo Gabinete. El primer movimiento lo hizo el Premier Aníbal Torres: mediante una carta anunció que ponía su cargo a disposición. Curiosamente, el martes 02 de agosto, Torres recibió en su oficina de la PCM a la exministra Betssy Chávez y al presidente Castillo, desde las 18:40 hasta las 21:26 estuvieron reunidos planificando las nuevas movidas y los nuevos cambios. Hasta se dieron tiempo para cenar. La reunión se repitió el día miércoles 03, pero esta vez Betssy Chávez ingresó a las 17:31 y se retiró a las 19:48. Su presencia en Palacio de Gobierno solo tiene un único fin: volver a ser parte del Gabinete.

A pesar de haber sido censurada cuando ocupó la cartera de Trabajo, Chávez Chino no pierde la esperanza de retornar a la cúpula de poder del actual gobierno. Pero no solo ella viene visitando Palacio de Gobierno. Estos días el presidente Castillo ha venido recibiendo a congresistas de diferentes bancadas, entre ellas, a parlamentarios de la bancada Magisterial. Pero estos congresistas no han ido solos. Según nuestra fuente, cada uno de los parlamentarios han desfilado por los pasillos de Palacio acompañados de sus recomendados.

Lo curioso es que aún estando fuera del Gabinete, Chávez Chino ha continuado teniendo voz y voto en las decisiones que se han tomado. Sin duda, la exministra supo ganarse la confianza del presidente Castillo y del Premier Aníbal Torres, sin importar el horario. Varios nombres se han caído para armar el nuevo Gabinete, la mayoría se ha negado y solo algunos han aceptado reunirse. Ante este panorama, han decidido optar por el reciclaje. Hasta el cierre de esta columna, el reemplazo de Aníbal Torres todavía no estaba definido, pero en el bolo aparecen Roberto Sánchez, Alejandro Salas y Betssy Chávez. (Lo último que se sabe es que Torres se mantendría y para eso habría puesto sus condiciones).

Todo indica que el nuevo Gabinete, no tendrá nada nuevo, será más de lo mismo. El presidente sabe que el círculo se le va cerrando y el “nuevo” Gabinete también será su última carta en su paupérrima gestión que ya ha empezado a debilitar hasta sus más fieles defensores. El gobierno de Castillo es una nave que viaja sin rumbo ni capitán, un barco que se hunde inevitablemente mientras las ratas saltan y los marineros intentan saquear lo que pueden. En medio de este panorama desolador, el presidente y su abogado no encuentran mejor defensa que acusar a la prensa de todos los males que padece su gobierno, mientras el pueblo, ese termómetro inevitable, le grita a cada paso que da en las calles, que lo mejor que puede hacer por el bien del país es irse a su casa.

(Columna publicada en el diario La Razón)

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