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La libertad de pensamiento y expresión en el Perú

Lee la columna de Raúl Allain

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En el Perú, a lo largo de la historia republicana, la libertad de pensamiento y expresión ha sufrido transformaciones que se manifiestan en el ejercicio de la libertad de expresión como piedra angular de la sociedad, el rol de los medios de comunicación y del periodismo en democracia, y la titularidad del derecho a la libertad de pensamiento y de expresión.

El artículo 3 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos consagra la libertad de pensamiento y expresión: “Todo individuo tiene derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad de su persona”.

Según el documento “Libertad de expresión en las Américas” (https://tinyurl.com/yc5r54df) de la Fundación para el Debido Proceso señala que la Relatoría Especial para la Libertad de Expresión (RELE), establecida en octubre de 1997 para promover y proteger el derecho a la libertad de pensamiento y de expresión en América Latina, cumple con el reconocimiento de este derecho que es la “piedra angular en la existencia misma de una sociedad democrática”.

El derecho de la libertad de pensamiento y expresión es indispensable para la formación de la opinión pública. Es también conditio sine qua non para quienes deseen influir sobre una colectividad puedan desarrollarse plenamente.

Asimismo, la Convención Americana sobre Derechos Humanos, también llamada Pacto de San José de Costa Rica estableció que toda persona tiene el derecho a buscar, recibir y difundir información y opiniones libremente en los términos que estipula el artículo 13 (Libertad de Pensamiento y de Expresión) de la Convención Americana. Todas las personas deben contar con igualdad de oportunidades para recibir, buscar e impartir información por cualquier medio de comunicación sin discriminación, por ningún motivo, inclusive los de raza, color, religión, sexo, idioma, opiniones políticas o de cualquier otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra condición social. (https://tinyurl.com/4bdvhbsa)

Y, el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos (ICCPR) ha reconocido que “nadie podrá ser molestado a causa de sus opiniones” (artículo 19.1), y que “toda persona tiene derecho a la libertad de expresión; este derecho comprende la libertad de buscar, recibir y difundir informaciones e ideas de toda índole, sin consideración de fronteras, ya sea oralmente, por escrito o en forma impresa o artística, o por cualquier otro procedimiento de su elección” (artículo 19.2). Además que “el ejercicio del derecho previsto en el párrafo 2 de este artículo entraña deberes y responsabilidades especiales. Por consiguiente, puede estar sujeto a ciertas restricciones, que deberán, sin embargo, estar expresamente fijadas por la ley y ser necesarias para: a) Asegurar el respeto a los derechos o a la reputación de los demás; b) La protección de la seguridad nacional, el orden público o la salud o la moral públicas” (artículo 19.3).

Por su parte, el educador León Trahtemberg anota sobre la libertad de pensamiento y expresión en la educación en su artículo “Educación para la paz” (https://tinyurl.com/mr4d7kmk): “Así la escuela autoritaria coacta la libertad de acción y pensamiento del alumno, por lo tanto su creatividad, capacidad de adaptación, lo cual limitará su eficiencia y originalidad como trabajador en el futuro. El alumno aprende a someterse a la autoridad del profesor, pero también a ejercer la autoridad de manera dictatorial el día que le toca tener el poder y la autoridad”.

Por tanto, podemos concluir que libertad de pensamiento, refiere a la libertad del individuo de afirmar, negar o emitir sobre cualquier área del conocimiento, sin sentirse coaccionado a pensar de determinada forma. El individuo tiene la autonomía de definir la visión del mundo de acuerdo a su capacidad, a excepción de vulnerar los derechos del hombre.

“El individuo goza de plena libertad cuando la sociedad no ejerce ningún tipo de injerencia en las cuestiones propias de su privacidad. Por ende, las personas han de poseer el dominio interno de sus conciencias y ejercer sin ataduras su libertad de pensamiento, manifestando sus puntos de vista sobre cualquier campo del conocimiento humano. Esta libertad de conciencia, de pensar, es amplia, pues se refiere a ‘la libertad absoluta de opiniones y de sentimientos, sobre cualquier asunto práctico, especulativo, científico, moral o teológico’.” (Stuart Mill, 2013)

Por tanto, podemos concluir que libertad de expresión, por su parte, consiste en hacer público nuestras opiniones y puntos de vista sin sentir la coacción. Según el filósofo John Stuart Mill, la libertad de expresión y de pensar es inherente del ejercicio práctico, puesto que para formular puntos de vista es necesario construir sin coacción.

“Esta libertad consiste en que podamos tener las inclinaciones que deseemos, es decir, que seamos libres de tal manera que organicemos nuestra vida según el modo de ser que queramos, esto es, haciendo lo quesea fruto de la voluntad personal. Debemos ser libres para hacer lo que nos plazca, estando sujetos a las consecuencias de nuestros actos, sin que los demás puedan ejercer algún tipo de impedimento mientras no afectemos su integridad. La libertad de gustos e inclinaciones debe expresarse sin ninguna coacción, aunque los otros consideran que la actitud que hemos preferido es de carácter tonto, malo o falso.” (Stuart Mill, 2013)

Entonces, la diferencia entre ambas libertades consiste en el carácter público y social de la libertad de expresión: solo a través de la comunicación es posible sostener el diálogo con nuestros semejantes, de manera que este diálogo se convierte en la deliberación pública y ciudadana.

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Raúl Allain. Escritor, poeta, editor y sociólogo peruano (Lima, 1989). Estudió en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Ha sido incluido en antologías como Antología de poetas críticos (Cisnegro, México DF, 2019), Antología décimo aniversario de Lord Byron Ediciones (Liber Factory - Lord Byron Ediciones, Madrid, 2013), Veinte poetas: muestra de poesía contemporánea (I.F.D. Editor; Lima, 2010), Poesía y narrativa hispanoamericana actual (Visión Libros - Lord Byron Ediciones, Madrid, 2010), Abofeteando a un cadáver (Bizarro Ediciones - Centro Cultural de España, 2007), entre otras. Sus textos aparecen en diversos medios literarios tanto nacionales como internacionales. Actualmente preside el Instituto Peruano de la Juventud (IPJ) y dirige el sello independiente Río Negro. Ha publicado Poéticas, Poiesis hispanoamericana: selección de poesía contemporánea, Eros & Tánatos: poesía y arte contemporáneos, entre otras antologías, ¡Yo no hice nada!: Sobre la idiosincrasia peruana, ¡Palaciego In Memoriam!: Selección de textos de Humberto Pinedo, así como el ensayo La cientificidad del consciente (Editorial Emooby, 2011). Premio Mundial a la Excelencia Cultural y Premio Mundial el Águila Internacional a la Excelencia Sociológica de la Unión Hispanomundial de Escritores (UHE).

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La insurgencia de los podridos

La insurgencia democrática es un camino de sacrificio y de responsabilidad ciudadana que los podridos de izquierda y de derecha no tienen. Solo les interesa sus granjerías, su dinero mal habido, y el estatus de nuevo rico con poder.

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Por: Tino Santander Joo

Los fiscales convocan a una movilización para defender a la politizada Junta Nacional de Justicia y el “sistema democrático”. Esta tragicómica convocatoria expresa una burda lucha política por el control de la fiscalía y el Poder Judicial de grupos mafiosos que buscan la impunidad de sus delitos. No existe ningún ideal democrático, menos la defensa de los intereses nacionales. 

La insurgencia democrática es un camino de sacrificio y de responsabilidad ciudadana que los podridos de izquierda y de derecha no tienen. Solo les interesa sus granjerías, su dinero mal habido, y el estatus de nuevo rico con poder. No tienen el coraje para solucionar los graves problemas nacionales.

La insurrección democrática es en primer lugar: tomar conciencia de que el Perú, necesita un cambio radical, no para quemar y destruir lo avanzado, sino, para construir el Estado social de derecho que proteja la libertad y garantice la seguridad de todos los peruanos. Ese es el primer paso para dejar de ser un “país adolescente” [1].

Los podridos de derecha o fanáticos neoliberales confunden la revolución social con el colectivismo chavista, estatismo corrupto o autoritarismo político. La revolución social tiene como objetivo la libre competencia que no es la republica oligopólica que tenemos; por ejemplo, el sistema de pensiones está en manos de los bancos dueños de las AFPs que pagan míseras pensiones con una serie de artilugios económicos y legales.

Democratizar el crédito para que los cuatro bancos que controlan la economía nacional tengan competencia y podamos tener diversas opciones para acceder a créditos hipotecarios, de consumo, y de emprendimiento a bajas tasas de interés como sucede en todo el mundo. No necesitamos estatizar la banca, sino, modificar la ley para promover la mayor competencia sin barreras burocráticas.

El desabastecimiento en las farmacias de los hospitales públicos es culpa del Estado corrupto que tenemos y que sospechosamente beneficia a las farmacias del Interbank; miles de pacientes acuden angustiados a comprar medicinas a precios carísimos. El Estado ha sido capturado por grupos mafiosos que sirven intereses particulares. Eso tiene que acabarse.

Tenemos el gas más caro de América Latina; Corpac, Sedapal, y Petroperú son empresas estatales convertidas en botín de los politicastros que gobiernan; miles de obras de infraestructura están paralizadas; no tenemos política agraria, ni turística; el Estado no protege la inversión minera y abandona a los pueblos y comunidades donde esta interviene. Necesitamos renegociar el contrato de Camisea para tener gas barato; es urgente promover un pacto político por la minería, la agricultura y la infraestructura social y productiva; es imprescindible transformar la PNP y las FFAA; no existe Estado de derecho sin autonomía del Poder Judicial, por eso, deben auto reformarse con la intervención de la comunidad jurídica peruana.

Los podridos de izquierda y de derecha no van a hacer esta revolución social que el Perú necesita. Ha llegado la hora de que los peruanos de bien que trabajan y estudian en silencio nos movilicemos y cambiemos el país. Los tambores de la revolución empiezan a sonar. No hay marcha atrás. La revolución social empieza ¡Ahora!

[1] Luis Alberto Sánchez, escribió un extraordinario ensayo en 1958 El Perú retrato de un país adolescente, que les sugiero a nuestros lectores por su dramática actualidad.

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Gustavo Armijos y la Tortuga Ecuestre

Lee la columna de Rodolfo Ybarra

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Uno de los grandes poetas y animadores de mediados de la década del setenta fue Gustavo “el negro” Armijos, más conocido por impulsar la mítica revista La Tortuga Ecuestre (LTE) que fundó el horazeriano Isaac Rupay en enero de 1973 y donde desfilaron casi todos los poetas de las últimas décadas.

Armijos fue también el padrino (junto a Verástegui) de la generación del noventa. Con él muchos bardos jovencísimos dieron sus primeros recitales en la antigua Biblioteca Nacional de la avenida Abancay. Y lo recuerdo perfectamente porque yo participé y estuve como espectador al lado de Juan Ramírez Ruíz viendo y escuchando leer sus poemas a Carlos Oliva, Juan Vega y Elí Martín.

Pero pocos saben que Gustavo Armijos era también un excelente narrador de fútbol al que se le podía escuchar al lado izquierdo del dial radial en los ochenta y noventa y fue uno de los fundadores del Colegio de Periodistas del Perú (1982).

Entre sus principales libros están: Retrato humano (1971), Liturgia de la Vigilia (1979), Tierras del exilio (1982), Conversatorio (1989), Acuático / Terrestre (poemas anfibios) (2006), Foederis arca y otros poemas (2007), Poemas a Moale (2016), etc.

Celebraciones de un Trovador es un excelente libro (1977) en la onda de la beat generation y los poetas viajeros, quizás si hubiera salido unos años antes otro habría sido el asunto, pero fue desestimado por la crítica, algo que también sucedió con Óscar Málaga y su Canciones desentonadas y alegres aterrizajes para evitar el suicidio (1968-1973), recién editado en 2016.

En Celebraciones, Armijo apunta: “Otra-vez-hemos-perdido-una-noche-arrojados-contra-los-fantasmas/con-tu-carcajada-de-claxon-hacia-mi-propia-tumba./Y-tratamos-de-arroparnos-quitándonos-de-encima-el-monumento/de-chocolates-y-helados-D’onofrío-el-monopolismo/sintetizado-en-vasos-y-tabletas”. Quizás por eso, Marco Martos le dijo una vez: “Tú eres un poeta que se ha hecho solo”.

La última tarde que vimos al negro Armijos, exclamó: “¡Ybarra, me duele todo el cuerpo!”; y nos sentamos a conversar de la vida y la poesía que era su gran pasión. Una terrible enfermedad se lo estaba llevando y no podíamos hacer nada. Solo calmar un poco el dolor y tomar un café aguado mientras llegaba la noche y preparaba un nuevo número de LTE y para lo cual no pedía mucho, solo un poco de papel y listo. Y lo curioso era que LTE editaba números a futuro, es decir, es posible que algunos poetas tengan números que estén por salir. En ellos vive y vivirá por siempre el ímpetu y el estro poético de Gustavo Armijos.

(Columna publicada en Diario UNO)

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Nada nuevo bajo el sol

Lee la columna de Fernando Bogado

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La reciente aprobación de la Ley Bases en el Senado argentino vuelve a hacer chocar al pueblo del extremo sur americano con una tensión histórica nunca del todo resuelta entre modelos liberales ortodoxos y populismos con cierta tendencia a la sustitución de importaciones y al desarrollo de la industria nacional. Básicamente, porque la victoria de Javier Milei en el ámbito legislativo, todavía supeditada a la aprobación en Diputados de algunos aspectos menores de la Ley, sería el verdadero comienzo de su plan de transformación política y económica de la Argentina. En principio, apoyada por la seguridad jurídica del cambio económico que parecería darle el tener una base legal no sustentada por decreto, lógica que venía siendo regular en estos primeros seis meses de mandato. Pero, luego, bancada también por los auténticos beneficiarios de las reformas legales de la Ley Bases: basta con leer algunos aspectos para darse cuenta de que es un paquete armado para beneficiar a los grandes capitales extractivistas, de ahí que se explique el fuerte apoyo por parte de gobernadores de diferentes provincias a la aprobación.

Es la cantinela de siempre: la llegada de capitales extranjeros con el objetivo de sacar barato los recursos para generar una mejor competencia en el mercado internacional (como sucede, por caso, con el litio) sirven en el corto plazo para mejorar la posición de diversos gobernadores que ven en sus provincias una inyección de dinero impensada en el marco de un fuerte recorte de los gastos del Estado nacional hacia el interior. Además de que, de un modo u otro, generará un rebote en el mercado laboral que se opone al crecimiento de la tasa de desempleo, acercándose peligrosamente a los dos dígitos. O sea: en corto tiempo, con la llegada de estas empresas extractivistas beneficiadas por leyes de desregulación tanto laborales como impositivas, es lógico pensar que va a haber plata y trabajo… por una ventana lo suficientemente amplia que asegure la reelección del gobernador de turno. ¿Y después? Que se arregle el que venga luego. A veces, la política es el arte de pasarle la papa caliente al próximo y esperar que nadie se dé cuenta.   

La aprobación de la Ley Bases el miércoles no estuvo exenta del marco represivo que suele caracterizar al gobierno de Milei, abiertamente militarista, apoyado en los llamados “valores occidentales” (término que lo acerca, sin ningún tipo de matiz, a lo que los propios militares de la Junta de 1976-1983 establecían como lema) y con un claro posicionamiento a favor de desmantelar las políticas de Memoria, Verdad y Justicia que caracterizaron al gobierno de los Kirchner desde 2003 en adelante. El accionar de las fuerzas de seguridad, defendido por la actual ministra y ex opositora Patricia Bullrich (quien, entre otras cosas, parece olvidarse en su giro a la extrema derecha de su pertenencia histórica a la guerrilla de izquierda peronista Montoneros), tuvo como saldo más de treinta personas encarceladas y acusadas de terrorismo y de atentar directamente contra el normal funcionamiento de las instituciones democráticas. Entre los presos podían encontrarse: un vendedor de empanadas y su familia, un músico ex miembro de la banda Julio y Agosto, un docente que estaba desconcentrándose de manera pacífica, etc. En conversación del lunes 17 de junio con Reynaldo Sietecase, en su programa La Inmensa Minoría en Radio Con Vos, el mismísimo vendedor de empanadas, Remigio Ramón Ocampo, de 64 años, aseguró que había un grupo de instigadores que arrojaban piedras muy cerca de las fuerzas policiales, y que ninguna de esas personas fue capturada en el accionar de control. Deslizó, como cualquiera puede comprobar con ver sólo un video, la hipótesis de que quizás toda la situación haya sido armada con el objetivo de justificar la represión y amedrentar a la población civil para que no se acerque al Congreso.

Con la visita al G7 por parte del presidente argentino, el crecimiento de los movimientos de ultraderecha (los Alt Right que empiezan a extenderse en Europa), con Trump con posibilidades de llegar a la Casa Blanca, el mundo parece listo para que los Milei se reproduzcan y generen un cambio hacia una lógica mundial represiva, de un falso nacionalismo, que parece querer volver al orden del mundo de finales del siglo XIX: las cosas se producen en las principales potencias, acá, en Latinoamérica, lo único que hay que hacer es extraer bienes naturales y venderlos lo más barato posible. Marx llamó a esta falsa apariencia de valores tradicionales que esconde nuevas formas de represión, explotación y ortodoxia económica “bonapartismo”. Nada de nuevo hay bajo el sol de junio en Argentina, otra más de las cosas que buscan importarse y venderse como propias: bonapartismo modelo sudamericano.    

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Cancillería ataca a las ONG’s y olvida denunciar a Popolizio

Lee la columna de Rafael Romero

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Por Rafael Romero

¿Qué autoridad moral e institucional tiene un ministerio si en su sector hay argollas, vacas sagradas y reina la impunidad? ¿Eso es lo que pasa en el Ministerio de Relaciones Exteriores? ¿No es acaso un escándalo darle mensualmente S/ 70,000 a Néstor Popolizio Bardales por su cargo de embajador en República Checa?

Del 2018 al 2019 Popolizio fue el canciller de Martín Vizcarra. En su gestión hay hechos objetivos y pruebas irrefutables que lo involucran en los complots contra el embajador Fortunato Quesada y el expresidente Alan García, a quien el vizcarrato impidió que sea un asilado político en Uruguay.

Pero este funcionario de la Cancillería, según diversas fuentes, suele moverse astutamente por los corrillos del poder y sobre todo en un grupo cerrado de la diplomacia peruana, cuya imagen desde el caso Fortunato Quesada a la fecha ha decaído estrepitosamente, siendo los responsables de ese desprestigio los gobiernos de Vizcarra y de Pedro Castillo. Precisamente, fue Castillo quien nombró a Néstor Popolizio —el 15 de diciembre del 2021— en el cargo de embajador de Perú en República Checa, puesto que mantiene desde entonces cobrando S/ 70,000 al mes.

Es decir, Popolizio gana el doble que un juez supremo de la República, el doble que el contralor y el doble que el presidente del BCR. Es más, resulta cuestionable que Popolizio gane mucho más que otros embajadores. Por si fuera poco, un hermano de Popolizio también hace años goza de un buen puesto en un consulado de Estados Unidos. ¿Por qué tanta belleza o consideración para el servidor público Popolizio?

Muchos se preguntan si frente a esta clase de hechos contrarios a la austeridad, probidad e integridad que predica la Presidencia del Consejo de Ministros, tiene ahora la Cancillería la autoridad moral para que su titular vaya por un “road show“ mediático exigiendo fiscalizar a las ONG, y sobre todo cuando Torre Tagle no se fiscaliza a sí misma.

Ahora bien, tampoco la Cancillería tendría la autoridad moral para denunciar el “injerencismo” de algunos organismos internacionales y de países europeos en asuntos internos del Perú, si hasta la fecha no hace nada frente a los escandalosos cuestionamientos sobre Néstor Popolizio. Por tanto, es hoy una institución incoherente, donde se practica el doble discurso, uno para el exterior y otro para el medio local.

Pero el tema debería ser más sencillo pues más allá de frasear “fiscalización a las ONG” o por encima de denunciar el “injerencismo de los organismos internacionales en asuntos del Perú”, la Cancillería debería tener una sola voz y practicar actos coherentes con la integridad y elocuentes con el buen gobierno.

Lo que debería definir a una Cancillería y la política exterior de Dina Boluarte, es la transparencia y no el doble rasero ni el doble estándar. Torre Tagle no puede exigir “fiscalización a las ONG” ni cuestionar “el injerencismo de los organismos internacionales”, si en su propia sala o cocina premia el complot, el encubrimiento y la impunidad. Para muestra un botón, que no es otro que el caso Popolizio, el mismo que genera reproche entre las nuevas hornadas de los diplomáticos peruanos ya que esos complots, de los cuales se lo señala como protagonista a Popolizio, contienen abundante documentación incriminatoria al punto de configurar un baldón para la imagen y el otrora prestigio internacional de la Cancillería.

Incluso estudiantes de la academia diplomática resienten con ese tipo de affaires, como el caso Popolizio, y saben perfectamente que por transparencia y honestidad institucional no se debería premiar a nadie con un sueldo de S/ 70,000. De manera que, ante esa clase de hechos, la palabra de la presidente Dina Boluarte y la del propio canciller Javier González-Olaechea sobre el “injerencismo” caen en saco roto y hacen el ridículo en el ámbito internacional.

Peor cuando documentos oficiales del Ministerio de Relaciones Exteriores, correspondientes a los PAD’s contra los diplomáticos José Boza y Pedro Rubín, así como las investigaciones a los exservidores Romina Tevez y Jesús Alvarado, revelan que Popolizio ordenó un complot desde Lima, con el objetivo de sacar del cargo de embajador del Perú en Israel a Fortunato Quesada. Todo eso pesó para que el Poder Judicial, en sentencias de primera y segunda instancia, anule la resolución ministerial firmada por Popolizio con la cual sacó de la carrera diplomática en menos de 10 días a Quesada.

Por tanto, sería más realista, más transparente y tendría mayor legitimidad que la Cancillería enfrente la impunidad de la que hace gala Popolizio antes que siga con los galimatías en torno al “injerencismo” de los organismos internacionales y la demonización de las ONG’s.

No obstante, el decoro es algo que no se debe perder, por lo que Popolizio, a la luz del sueldo exorbitante de embajador frente a sus colegas, y ante los cuestionamientos que existen por su cercanía a Vizcarra y el cargo premial recibido de Pedro Castillo, debería dar un paso al costado, junto a quienes lo acompañan en Praga: el ministro consejero Carlos Mario del Castillo Giufra y el segundo secretario Carlos Enrique Wiegering Valcárcel (jefe de sección consular de la Embajada del Perú en República Checa).

En esta historia, es pertinente preguntar ¿cómo la Cancillería y la Comisión de Relaciones Exteriores del Congreso, presidida por Alejandro Aguinaga, dicen buscar la transparencia y allanar el camino del Perú a la OCDE, cuando existen graves denuncias de ciudadanos como el exservidor Jesús Alvarado, señalando a Popolizio de ser el autor de un complot perpetrado desde Torre Tagle, hecho que deja mal parado el profesionalismo y el prestigio de la diplomacia peruana? ¿Qué han hecho al respecto las autoridades?

Hay vacas sagradas en la Cancillería y eso lo sabe la Comisión de Relaciones Exteriores del Congreso de la República. Pero, ¿seguirá primando la impunidad en el gobierno de Dina Boluarte, que dirige la política exterior del Perú, y continuará el silencio del presidente del Consejo de Ministros, Gustavo Adrianzén? Creo que este tema de la falta de probidad y transparencia dentro de la Cancillería, debería ser evaluado por las ONG APRODEH, IDL y la CCNNDDHH, puesto que en el caso de Fortunato Quesada hubo una violación a sus derechos humanos y a su dignidad de trabajador.

Mientras tanto, el presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores, Alejandro Aguinaga, ya que habla en un comunicado ponderando acerca de la transparencia y de la importancia de la candidatura del Perú para ingresar a la OCDE, ¿no debería también empezar fiscalizando a Néstor Popolizio para saber si es idóneo e íntegro como para seguir de embajador en República Checa ganando más de S/ 70,000 al mes?

Señores de la presidencia de la República, de la PCM, de la Cancillería y del Congreso, ¿claridad de la calle y oscuridad de la casa? No olviden que se predica con el ejemplo y, por la buena imagen internacional del Perú, deberían de ser más consecuentes y coherentes antes de lanzar comunicados. Luchar contra la impunidad (de Popolizio o quien fuere), ¿no es tan importante como fiscalizar a las ONG? ¿El canciller actual no hace nada al igual que sus cinco predecesores en el puesto?

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¿Una práctica cultural?

Lee la columna de Edwin Cavello

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¿Qué se puede esperar de los ministros del gobierno de Dina Boluarte? Absolutamente nada bueno, porque un oscuro gobierno solo tendrá oscuros ministros con oscuros comentarios, como el lanzado por el ministro de Educación, Morgan Niccolo Quero Gaime, quien dijo el 10 de junio pasado, que las violaciones cometidas contra 500 niñas awajún son una “práctica cultural”. Peligrosa y aberrante opinión dicha por un ministro de Estado.

Tal vez Morgan Quero también piense que los sacerdotes pedófilos de la iglesia católica, que son protegidos y escondidos por El Vaticano, solo realizan una “práctica cultural”. O que Jeffrey Epstein y sus amigos millonarios, entre ellos empresarios, políticos, príncipes y expresidentes, solo practicaban “culturalmente” el abuso sexual y tráfico de niñas. ¿Qué oscuridad ocupa la cabeza del ministro de Educación?

Lo que sorprende es que no solo el ministro Morgan Quero cree que las violaciones a las niñas awajún son prácticas culturales, lo mismo piensa la ministra de la Mujer y Poblaciones Vulnerables, Ángela Hernández, quien ha salido en varios medios señalando: “Se trata, efectivamente, de prácticas culturales que tenemos y debemos desterrar”. ¿Estos son los ministros que tiene el Perú? ¿Para esto hemos avanzando más de 200 años como República?

La triste realidad es que estos ministros son parte de un gobierno manchado de sangre. Recordemos lo que dijo la señora de los Rolex tras los más de 60 asesinatos por las protestas: “Quienes han matado a nuestros hermanos en esas violentas manifestaciones fueron ellos mismos”.  Sin duda, otro comentario aberrante. Acaso la presidenta Dina Boluarte también piensa igual que sus ministros Morgan Quero y Ángela Fernández, ya que después de una semana la mandataria no ha salido públicamente a corregir la postura de su gobierno sobre las violaciones a las niñas awajún.

Tras este grave comentario, el ministro de Educación salió nervioso en un video mencionando: “Rechazo enfáticamente la tergiversación de las declaraciones que di el pasado 10 de junio.  Mi posición es clara y categórica, rechazo absolutamente cualquier forma de abuso y violencia, especialmente contra niños y niñas”. Al final se retractó, pero el politólogo Morgan Quero, debe entender que somos dueños de nuestros silencios y esclavos de nuestras palabras.

Quizá este gobierno cree que la corrupción y los asesinatos son también una “práctica cultural”. Dios se apiade de nosotros.

(Columna publicada en Diario UNO)

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La Inteligencia Artificial y la desaparición de los pensadores

La tecnología avanza a pasos agigantados despojando habilidades humanas.

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Qué dirían los pensadores Tales de Mileto, Pitágoras, Sócrates, Platón, Aristóteles, Hipatia de Alejandría, René Descartés, John Locke, Jean Jaques Rousseau, Immanuel Kant, Friedrich Hegel, Auguste Comte, Friedrich Nietzsche, Martín Heidegger, Albert Einstein, Jean Paul Sartre y Michel Foucalt, si supieran que actualmente a través de un “bot” cualquier mortal podría obtener solo en segundos el postulado y/o teoría que a estos filósofos les tomó décadas de investigación.

Actualmente, con la Inteligencia Artificial se pueden resolver aspectos sociales, científicos,
económicos, políticos y de toda índole imaginable e inimaginable, sin el menester de la investigación y el estudio. Prácticamente, este nuevo paradigma del siglo XXI tira por la borda las ortodoxas premisas de los pensadores de la época de la Ilustración (siglo XVIII-XIX), que sostenían que el conocimiento humano combatía la ignorancia,

las supersticiones y la tiranía. La IA alimenta la ignorancia, la inmoralidad, el plagio y veta la investigación. Y en lugar de crear contenido inédito y de cosecha propia, a través de los “chatbots” suplantan la conducta humana de manera virtual superando al tiempo, porque la inmediatez es una cualidad muy preciada en esta práctica. Las “horas hombre” ya fueron desterradas y en su lugar generalmente ejercen la suplantación, el ataque informático, el espionaje, y todo tipo de delito tipificado en la tecnología virtual.

Actualmente, gran parte de millennials ven en la IA una forma más rápida y efectiva para resolver sus problemas, pero no solamente en el plano social o personal. En el ámbito corporativo podemos vislumbrar a cientos de empresas en el mundo que han despedido a sus trabajadores, porque su mano de obra ya no es necesaria, en comparación de la rapidez de la IA. En esa línea, el discurso que hoy empieza a hegemonizarse señala: “La IA es imprescindible para enfrentar un futuro inevitable, que se basa en la competitividad tecnológica”.

Prácticamente, nos están restregando en la cara que es el momento de oficializar a más estúpidos humanos que ya no deben pensar, porque pasarán a ser ‘robots tecnológicos. Actualmente, el uso del ChatGPT da caché; pero al mismo tiempo despoja a las personas de sus habilidades humanas y si ingresamos a un plano más abstracto, los convierte en ignorantes espirituales.

(Columna publicada en Diario UNO)

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Entre la utopía y la rosa

Lee la columna de Julio Barco

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En el caso de los poetas, una vida llena de aventuras es acaso el mejor boleto para acceder al futuro. En ese sentido, la vida de Javier Heraud reunió todos los elementos para volverse una leyenda de nuestras letras: una muerte joven y una obra breve, pero vital. A la distancia, sorprende la decisión de abandonar todas sus comodidades para realizar la épica (e inocente) tarea de hacer la revolución en el Perú. No se crea que digo inocencia con desdén, al contrario, la digo —como sugería Baudelaire y después parafraseaba Vallejo– en su plano más alto: la inocencia como la capacidad necesaria para rebelarse. Esta condición, le permitió concretar aquel deseo que algunos solo limitaban al debate y la teoría. Integró una generación fantástica de autores de talla internacional como Corcuera, Hinostroza, Carnero Roqué o Hernández. En medio de una época fecunda, su existencia fue otro poema: un viaje hasta Moscú, que le permitió conocer Europa. Dio la casualidad de que se cruzó con Vargas Llosa, entonces militante de la izquierda. Después de entrevistarlo, el autor de Conversación en la Catedral le aconseja quedarse en Europa y asumir su vocación literaria. Sin embargo, su destino es otro: regresar y ser acribillado entre pájaros y árboles. Sin duda, El río (1960) es uno de sus poemarios más populares, pero, Estación Reunida (1961) consume de modo más amplio todo su registro lírico. Aquí vemos una mirada reflexiva, introspectiva, conectada con la Naturaleza. Son las estaciones (a lo Vivaldi y como señala el título) fuentes que estimulan el hablar lírico. La voz del bardo se sitúa en la desdicha del verano, el advenimiento del otoño y del invierno; así, con tono sincero, a veces triste o vivaz, se repasa el ciclo de la vida. Sin embargo, es el otoño el más nuclear de los instantes. Caen las hojas, crujen, el cielo empalidece y la poesía surge como un farol: ¿Por qué me acechas de este modo, poesía? —se interroga el vate— ¿Por qué me persigues insistentemente? Este bello poemario nos adentra en la experiencia del tiempo y en el devenir último.

(Columna publicada en Diario UNO)

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Presentación de Los peces cantan en Ucayali

Lee la columna de Pavel Ugarte

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Soy un testigo privilegiado del proceso de este libro que embarcó a su traductor en un romance sin límites con el Perú. Hace como más que 10 años, Mirosław Rajter se propuso la edición de ese texto y como nos une una fraterna amistad, ya que podemos decir que tenemos los mismos gustos y aficiones, me mostró el primer borrador. He visto cómo ese texto ha llegado hasta la impresión que hoy tenemos entre manos y debo decir que los buenos libros se hacen con amor, como soy autor, no me cabe duda. Y además porque conozco detalles que hoy compartir con Uds. para realizar una coloquial invitación a la lectura de Los Peces Cantan en el Ucayali, del investigador y explorador polaco Arkady Fiedler y que Mirosław Rajter ha tenido a bien traducir con el gran apoyo de su compañera, Cindy Carol Álvarez, una amiga mía también desde las aulas universitarias de antropología. Que no les parezca extraño que Mirosław me quiera mucho porque yo los presenté en un recital de poesía y creo que no hice mal porque han formado una bella familia.

Quiero pedirles a todos que hagan un ejercicio mental. Imagen a un niño polaco al otro lado del mundo, leyendo con avidez las amenas paginas de una de las tantas reediciones de Los peces cantan en el Ucayali. Se imagina es mundo amazónico y distante, lleno de seres, plantes y personas que nunca se vida hubiera imagina sino fuera el intrépido Fiedler. El niño de no más de 13 años se emociona, se relame de ansiedad y él a pesar de su corta edad ya emprendió viaje hacia el Perú. Aquí está ese niño, casi 40 años más tarde.

Mirosław siguió las huellas de su maestro Arkady Fiedler, y sobre Arkady hablaremos detenidamente más adelante porque quiero detenerme en el traductor que vive 18 años en el Perú y que se inscribe en una bella tradición de polacos peruanistas, me refiero a Maria Rostworowski, Krzysztof Makowski (u otros arqueólogos polacos), Jan Kalinowski, Eduardo Habich, Ernesto Malinowski y Mariusz Ziółkowski quien tiene valiosos textos sobre la cultura inca y la arqueoastronomía andina.

Mirosław ha editado textos monumentales como el Top Anual de los Grandes Descubrimientos del Perú y organizado exposiciones maravillosas como la muestra fotográfica Sechín, guerreros de piedra. Además, es uno de los pioneros en registrar e investigar la sombra de Ayar Kachi que se proyecta en la montaña Pitusiray ante la laguna Kan Kan. Ahí hundimos nuestros ojos con Mirosław para comprender el resplandor de las estrellas del cielo y sortear el pajonal andino indagando en las huellas de los antiguos peruanos. Con Mirosław, más de una vez nos hemos enfrascado en conversaciones que solo tratan de aproximarse al estado de conciencia del hombre andino-amazónico.

Es aquí donde el traductor toma el mismo camino del autor, Arkady establece con Los peces cantan en el Ucayali una búsqueda para entender la cosmovisión del pueblo Shipibo. Mirosław ha ido haciendo lo mismo, primero entendiendo a otros pueblos del mundo, no nos olvidemos que es políglota y el lenguaje es vehículo de cultura. Mirosław como traductor se encuentra altamente facultado, ha estudiado como 20 idiomas, y habla fluidamente ruso, alemán, inglés, francés, español, estudiaba chino y árabe. Ha estudiado también lenguas nativas peruanas como quechua, aimara, shipibo, asháninca y awajun.

Digo esto para que se entienda que se necesita muchos elementos cognitivos para hacer una adecuada traducción, mucho conocimiento, pero también mucha sensibilidad. Esto no quiere decir que el texto que presentamos hoy sea enredado o solo para un público académico. Todo lo contrario, el libro está preciosamente escrito y adecuadamente traducido. Desde el titulo es poesía pura, Los peces cantan en el Ucayali. El autor hace uso de metáforas muy sencillas pero condensan imágenes poderosas. Como canta un pez, como las burbujas de amor de Juan Luis Guerra o como las corvinas que los Shipibos conocen como tora. Es la segunda alternativa. Las corvinas asoman a la superficie del río y emiten un particular sonido que, entre las densas lluvias y el eco del bosque, denotan una orquesta natural que Arkady supo entender con delirio.

Ojo esto del delirio no es metáfora, cada capítulo denota con gran versatilidad una lectura poética de la naturaleza. Los peces cantan en el Ucayali es el testimonio de un hombre occidental que descubre nuestra amazonía y un mundo nuevo, no solo en lo visible sino también en el plano de la racionalidad, la cosmovisión el entendimiento del universo.

El río es un elemento cultural y lo he sustentado en mi tesis de licenciatura. Entender nuestra relación con los ríos nos debe obligar a ejercer un entendimiento del mundo andino donde todo está vinculado. Ustedes dirán, qué tiene que ver nuestro Willkamayu o Río Sagrado con el Ucayali, a través de los mitos de nuestros pueblos y la recopilación etnográfica se los explico.

Para las comunidades andinas y amazónicas el río es un ser vivo. No es recurso hídrico es un ente con personalidad, el río también es un camino. Una ruta que por ejemplo nos lleva a las estrellas. Los pueblos que viven a la orilla del Willcamayu desde naciente en el nudo del Vilcanota, le llaman a la vía láctea “Hatun Mayu”. El río grande. Esto no es coincidencia, la vía láctea se emplaza en la misma dirección de este río que se le conoce como Vilcanota o Willkamayu hasta el cañón de Machupicchu. Desde ese punto se le conoce como Urubamba hasta que se cruza con el Yanatile para llamarse Alto Urubamaba. Una vez que pasa el Pongo de Mainique se le conoce como bajo Urubamba hasta que se encuentra con el río Tambo, para formar el Ucayali que es cabecera del río Marañon y también del afamado río Amazonas. Justo en ese encuentro hay un distro importante del departamento de Ucayali que es Sepahua.

Si comento esto es para compartirles esa otra mirada de los antiguos peruanos. Para hacerles ver que el autor y el traductor han tenido que sumergirse en las aguas apacibles de este enorme río. Para el mundo amazónico, los ríos pueden tener diferentes planos, subterráneos y celestiales además del terrenal. En la cultura Kukama, la gente del río, su río cultural tiene 8 planos o dimensiones. Por ello hace poco trataron de iniciar un proceso judicial ante las autoridades peruanas para que el río Marañon sea sujeto de derecho. Como en este país no hay justicia, fallaron en su contra, pero el precedente queda. Los ríos del Perú van desapareciendo, se calcula al 2034 grandes áreas del planeta quedarán desérticas y al 2050 sufriremos una crisis mundial a falta de agua. Estos datos los brinda la ONU y pueden cerciorarse en el Google.

Arkady navegó el Amazonas para llegar a Ucayali y dentro de su lectura de la realidad social del Perú encontramos bellos retratos de la gente que iba conociendo a lo largo de su travesía. Como dije en un primer momento, no le faltaba poesía, capítulos como: Pasajeros románticos, jaguar ver-o-peso, ¡muerte a los blancos!, pequeño chiquiño y grande Amazonas, selva sobre el amazonas, el misterio del coronel Fauceet, la tragedia del caucho, indígena, animal de casa, papagayos, hormigas y termitas en Iquitos, suministros frescos de cabezas humanas, la ciudad caliente, mucho alboroto por Leticia, los sueños en el Ucayali, flores que conmovieron a los británicos, la corriente negra de la muerte y naturaleza enloquecida, se engarzan con temas históricos, naturales, políticos y desde luego antropológicos. Arkady es un antropólogo nato. Es didáctico en sus descripciones y no cuestiona, aunque sí opina sin transgredir el contexto de los acontecimientos relatados. Arkady crea una realidad a partir de su observación, se impone su fuerza de voluntad no solo para afrontar lo duro del viaje, quienes conocen la amazonía a profundidad saben que no se trata de un paseo. Sino también para subvertir el entendimiento occidental con su prosa y con su generosa apreciación del pueblo shipibo que ya se encontraba en contacto con migrantes polacos. En la introducción del libro Mirosław hace un oportuno prefacio para entender la presencia polaca en la amazonía peruana como también las motivaciones de Arkady para venir al Perú.

Aquí cabe hacer una reflexión frente a la sensibilidad de dos extranjeros tanto el autor como el traductor, demuestran un amor por la cultura nuestra. Y por esto pienso en ese célebre ensayo de nuestro amauta José Carlos Mariátegui, peruanicemos al Perú. En nuestro país todavía cunde el racismo, la explotación indiscriminada en áreas naturales protegidas, el asesinato de líderes amazónicos es pan de todos los días. Y lo fue también en 1933 cuando Arkady visita el Perú, las huellas de las correrías caucheras que esclavizaron a la población amazónica en los albores del siglo XX estaban presentes.

Aquí creo radica otro aporte de Los peces cantan en el Ucayali, nos invita a conocer la memoria de nuestra amazonía. Pone en relevancia una mirada externa que nos muestra un país desconocido. Las fronteras internas del Perú parecen ser más grandes que las fronteras limítrofes. Este libro ha sido traducido a 14 idiomas, habla de nuestro país, por qué recién desde la década del 30 se traduce este valioso texto. ¿No debíamos haber sido los peruanos los primeros interesados en esta publicación?

Me hago estas interrogantes para graficar el hecho de que nos falta llevar este tipo de información a los colegios, institutos y universidades. Libros como el que presentamos esta noche demuestran una devoción única por la cultura peruana, tanto el autor como el traductor, han tenido la generosidad de asumir una voz para vincular la cultura polaca con la nuestra. Tenemos mucho en común, creemos en la comunidad, en la reciprocidad, en el trabajo colectivo. Los polacos saben amar afiebradamente como nosotros los peruanos y desde la gran historiadora María Rostworoski hasta Mirosław, podemos apreciar ese amor que peruaniza al Perú.

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