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Opinión

El Partido Cívico OBRAS hizo la tarea

Lee la columna de Rafael Romero

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Por Rafael Romero

En términos normales del proceso administrativo y bajo las condiciones legales de la inscripción del Partido Cívico OBRAS (PCO), siempre y cuando no haya ninguna carta bajo la manga del Jurado Nacional de Elecciones y mientras todo sea transparente en el Registro de Organizaciones Políticas, la próxima semana debería regresar oficialmente el otrora Movimiento Cívico OBRAS a la vida nacional.

En el contexto actual, donde estudios y sondeos de opinión pública revelan que la mayoría de peruanos tiene la fe y la esperanza de que aparezca un líder y un partido que efectivamente marque la diferencia con el presente plagado de corrupción, de viveza, impunidad y desgobierno, resulta que no hay más tiempo para seudo ensayos donde los partidos que han ejercido el gobierno sólo han sido clubes electorales, federaciones de tránsfugas y vientres del alquiler que llevan a los “pecho-fríos” a los más altos cargos de la administración estatal, y esa historia nefasta de traición a la patria debe terminar.

“La verdad os hará libres”, dice el precepto bíblico, y es tiempo de tenerlo muy presente y de ser sinceros con nosotros mismos, como sociedad y como electores. De modo que nos cabe una enorme responsabilidad frente a lo que pasa en nuestro querido Perú, porque hemos permitido -por acción u omisión- que la corrupción avance y que ya casi se institucionalice ilegítimamente en todas las entidades del Estado la impunidad, constatando la triste realidad de que todo está podrido.

Entonces nos toca ser lo suficientemente maduros y serios para proceder a respaldar a los mejores ciudadanos, a quienes realmente lo merecen por su trayectoria de vida y habrá que darles el voto que ayude a cambiar el Estado corrupto que ahora tenemos por uno que respete la dignidad humana y la justicia social.

De cara a las próximas elecciones, sea que esto ocurra el 2025 o el 2026, si bien hay que saludar que muchas fuerzas partidarias -más de 30- hayan llegado al ROP, no obstante, la verdad es que al país no lo va a salvar un solo partido político, por lo que esa enorme cantidad de ciudadanos que cree tener las posibilidades de ser presidente de la República tiene que reducirse -vía alianzas electorales responsables y patrióticas- porque es hora de menguar en favor de los más experimentados y de ser realistas procediendo a darle la oportunidad a los políticos con larga trayectoria de lucha, con filosofía humanista y con pergaminos limpios. No más advenedizos ni politicastros de última hora.

Es decir, debe regresar la alta política y los valores, porque en las últimas décadas apareció gente sin emoción social y sin vocación política que sea metió a la “res pública” para fregar el presente y futuro de la nación. Es tiempo, entonces, de dejar las vanidades personales a un lado y evitarse el seguir cayendo en ese mismo error de elegir a corruptos o donde muchos se creen con derecho a ser presidentes cuando en su hoja de vida no aparece que le hayan ganado a nadie.

Revisemos la historia y veremos que desde el 8 de julio de 1989 el entonces Movimiento Cívico OBRAS marcó época y escribió un interesante capítulo en la historia de los partidos políticos en el Perú. Hoy regresa y ha hecho la tarea de forma ejemplar y transparente recorriendo con sus espartanas y espartanos los pueblos más alejados de la patria para llevarles la buena nueva.

Son ciudadanos de base, son ejemplo de militancia fraterna y de espartaneidad, movilizándose con su propio peculio, sin táperes como otros, sin dar gaseosas, fideos ni dinero a cambio de una firma, terrible mal agravado en los años 90 cuando se corrompió la política a la enésima potencia, y esa mala sangre tiene que ser arrojada del Perú en las próximas elecciones.

Por eso el PCO viene a la política con la frente en alto, con el vigor y la valentía con los cuales se enfrentó a los grupos de poder y sufrió persecución, por eso su líder Ricardo Belmont muestra un ejemplo de vida al corroborarse que antes de ingresar a la política tenía fortuna, un canal de Tv y radios, pero ahora no los tiene porque le fueron arrebatados por el poder oscuro y siniestro que controla el país y en eso marca una diferencia fundamental frente a aquellos alcaldes, gobernadores regionales y congresistas que en dos años de estar en un cargo público se volvieron “nuevos ricos” (¿cómo lo hicieron, ah?)

Finalmente, es un hecho encomiable que el PCO haya registrado y transparentando a través de sus redes sociales la captación de firmas en número que sobrepasa las 40,000; igualmente diáfana ha sido la conformación de sus comités provinciales en costa, sierra y selva junto a todos sus trámites ante el ROP y el RENIEC, sin chanchulladas ni corruptelas, por lo que su proceso de inscripción llega a la inminente oficialización, con la bendición de Dios, para que participe el OBRISMO en la vida política del país con el objetivo de reconstruir el Perú con mística estoica, filosofía humanista y ciencia; así como para reorganizar un Estado al cual los malos políticos lo ven como un pingüe botín.

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Opinión

Nada nuevo bajo el sol

Lee la columna de Fernando Bogado

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La reciente aprobación de la Ley Bases en el Senado argentino vuelve a hacer chocar al pueblo del extremo sur americano con una tensión histórica nunca del todo resuelta entre modelos liberales ortodoxos y populismos con cierta tendencia a la sustitución de importaciones y al desarrollo de la industria nacional. Básicamente, porque la victoria de Javier Milei en el ámbito legislativo, todavía supeditada a la aprobación en Diputados de algunos aspectos menores de la Ley, sería el verdadero comienzo de su plan de transformación política y económica de la Argentina. En principio, apoyada por la seguridad jurídica del cambio económico que parecería darle el tener una base legal no sustentada por decreto, lógica que venía siendo regular en estos primeros seis meses de mandato. Pero, luego, bancada también por los auténticos beneficiarios de las reformas legales de la Ley Bases: basta con leer algunos aspectos para darse cuenta de que es un paquete armado para beneficiar a los grandes capitales extractivistas, de ahí que se explique el fuerte apoyo por parte de gobernadores de diferentes provincias a la aprobación.

Es la cantinela de siempre: la llegada de capitales extranjeros con el objetivo de sacar barato los recursos para generar una mejor competencia en el mercado internacional (como sucede, por caso, con el litio) sirven en el corto plazo para mejorar la posición de diversos gobernadores que ven en sus provincias una inyección de dinero impensada en el marco de un fuerte recorte de los gastos del Estado nacional hacia el interior. Además de que, de un modo u otro, generará un rebote en el mercado laboral que se opone al crecimiento de la tasa de desempleo, acercándose peligrosamente a los dos dígitos. O sea: en corto tiempo, con la llegada de estas empresas extractivistas beneficiadas por leyes de desregulación tanto laborales como impositivas, es lógico pensar que va a haber plata y trabajo… por una ventana lo suficientemente amplia que asegure la reelección del gobernador de turno. ¿Y después? Que se arregle el que venga luego. A veces, la política es el arte de pasarle la papa caliente al próximo y esperar que nadie se dé cuenta.   

La aprobación de la Ley Bases el miércoles no estuvo exenta del marco represivo que suele caracterizar al gobierno de Milei, abiertamente militarista, apoyado en los llamados “valores occidentales” (término que lo acerca, sin ningún tipo de matiz, a lo que los propios militares de la Junta de 1976-1983 establecían como lema) y con un claro posicionamiento a favor de desmantelar las políticas de Memoria, Verdad y Justicia que caracterizaron al gobierno de los Kirchner desde 2003 en adelante. El accionar de las fuerzas de seguridad, defendido por la actual ministra y ex opositora Patricia Bullrich (quien, entre otras cosas, parece olvidarse en su giro a la extrema derecha de su pertenencia histórica a la guerrilla de izquierda peronista Montoneros), tuvo como saldo más de treinta personas encarceladas y acusadas de terrorismo y de atentar directamente contra el normal funcionamiento de las instituciones democráticas. Entre los presos podían encontrarse: un vendedor de empanadas y su familia, un músico ex miembro de la banda Julio y Agosto, un docente que estaba desconcentrándose de manera pacífica, etc. En conversación del lunes 17 de junio con Reynaldo Sietecase, en su programa La Inmensa Minoría en Radio Con Vos, el mismísimo vendedor de empanadas, Remigio Ramón Ocampo, de 64 años, aseguró que había un grupo de instigadores que arrojaban piedras muy cerca de las fuerzas policiales, y que ninguna de esas personas fue capturada en el accionar de control. Deslizó, como cualquiera puede comprobar con ver sólo un video, la hipótesis de que quizás toda la situación haya sido armada con el objetivo de justificar la represión y amedrentar a la población civil para que no se acerque al Congreso.

Con la visita al G7 por parte del presidente argentino, el crecimiento de los movimientos de ultraderecha (los Alt Right que empiezan a extenderse en Europa), con Trump con posibilidades de llegar a la Casa Blanca, el mundo parece listo para que los Milei se reproduzcan y generen un cambio hacia una lógica mundial represiva, de un falso nacionalismo, que parece querer volver al orden del mundo de finales del siglo XIX: las cosas se producen en las principales potencias, acá, en Latinoamérica, lo único que hay que hacer es extraer bienes naturales y venderlos lo más barato posible. Marx llamó a esta falsa apariencia de valores tradicionales que esconde nuevas formas de represión, explotación y ortodoxia económica “bonapartismo”. Nada de nuevo hay bajo el sol de junio en Argentina, otra más de las cosas que buscan importarse y venderse como propias: bonapartismo modelo sudamericano.    

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Opinión

Cancillería ataca a las ONG’s y olvida denunciar a Popolizio

Lee la columna de Rafael Romero

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Por Rafael Romero

¿Qué autoridad moral e institucional tiene un ministerio si en su sector hay argollas, vacas sagradas y reina la impunidad? ¿Eso es lo que pasa en el Ministerio de Relaciones Exteriores? ¿No es acaso un escándalo darle mensualmente S/ 70,000 a Néstor Popolizio Bardales por su cargo de embajador en República Checa?

Del 2018 al 2019 Popolizio fue el canciller de Martín Vizcarra. En su gestión hay hechos objetivos y pruebas irrefutables que lo involucran en los complots contra el embajador Fortunato Quesada y el expresidente Alan García, a quien el vizcarrato impidió que sea un asilado político en Uruguay.

Pero este funcionario de la Cancillería, según diversas fuentes, suele moverse astutamente por los corrillos del poder y sobre todo en un grupo cerrado de la diplomacia peruana, cuya imagen desde el caso Fortunato Quesada a la fecha ha decaído estrepitosamente, siendo los responsables de ese desprestigio los gobiernos de Vizcarra y de Pedro Castillo. Precisamente, fue Castillo quien nombró a Néstor Popolizio —el 15 de diciembre del 2021— en el cargo de embajador de Perú en República Checa, puesto que mantiene desde entonces cobrando S/ 70,000 al mes.

Es decir, Popolizio gana el doble que un juez supremo de la República, el doble que el contralor y el doble que el presidente del BCR. Es más, resulta cuestionable que Popolizio gane mucho más que otros embajadores. Por si fuera poco, un hermano de Popolizio también hace años goza de un buen puesto en un consulado de Estados Unidos. ¿Por qué tanta belleza o consideración para el servidor público Popolizio?

Muchos se preguntan si frente a esta clase de hechos contrarios a la austeridad, probidad e integridad que predica la Presidencia del Consejo de Ministros, tiene ahora la Cancillería la autoridad moral para que su titular vaya por un “road show“ mediático exigiendo fiscalizar a las ONG, y sobre todo cuando Torre Tagle no se fiscaliza a sí misma.

Ahora bien, tampoco la Cancillería tendría la autoridad moral para denunciar el “injerencismo” de algunos organismos internacionales y de países europeos en asuntos internos del Perú, si hasta la fecha no hace nada frente a los escandalosos cuestionamientos sobre Néstor Popolizio. Por tanto, es hoy una institución incoherente, donde se practica el doble discurso, uno para el exterior y otro para el medio local.

Pero el tema debería ser más sencillo pues más allá de frasear “fiscalización a las ONG” o por encima de denunciar el “injerencismo de los organismos internacionales en asuntos del Perú”, la Cancillería debería tener una sola voz y practicar actos coherentes con la integridad y elocuentes con el buen gobierno.

Lo que debería definir a una Cancillería y la política exterior de Dina Boluarte, es la transparencia y no el doble rasero ni el doble estándar. Torre Tagle no puede exigir “fiscalización a las ONG” ni cuestionar “el injerencismo de los organismos internacionales”, si en su propia sala o cocina premia el complot, el encubrimiento y la impunidad. Para muestra un botón, que no es otro que el caso Popolizio, el mismo que genera reproche entre las nuevas hornadas de los diplomáticos peruanos ya que esos complots, de los cuales se lo señala como protagonista a Popolizio, contienen abundante documentación incriminatoria al punto de configurar un baldón para la imagen y el otrora prestigio internacional de la Cancillería.

Incluso estudiantes de la academia diplomática resienten con ese tipo de affaires, como el caso Popolizio, y saben perfectamente que por transparencia y honestidad institucional no se debería premiar a nadie con un sueldo de S/ 70,000. De manera que, ante esa clase de hechos, la palabra de la presidente Dina Boluarte y la del propio canciller Javier González-Olaechea sobre el “injerencismo” caen en saco roto y hacen el ridículo en el ámbito internacional.

Peor cuando documentos oficiales del Ministerio de Relaciones Exteriores, correspondientes a los PAD’s contra los diplomáticos José Boza y Pedro Rubín, así como las investigaciones a los exservidores Romina Tevez y Jesús Alvarado, revelan que Popolizio ordenó un complot desde Lima, con el objetivo de sacar del cargo de embajador del Perú en Israel a Fortunato Quesada. Todo eso pesó para que el Poder Judicial, en sentencias de primera y segunda instancia, anule la resolución ministerial firmada por Popolizio con la cual sacó de la carrera diplomática en menos de 10 días a Quesada.

Por tanto, sería más realista, más transparente y tendría mayor legitimidad que la Cancillería enfrente la impunidad de la que hace gala Popolizio antes que siga con los galimatías en torno al “injerencismo” de los organismos internacionales y la demonización de las ONG’s.

No obstante, el decoro es algo que no se debe perder, por lo que Popolizio, a la luz del sueldo exorbitante de embajador frente a sus colegas, y ante los cuestionamientos que existen por su cercanía a Vizcarra y el cargo premial recibido de Pedro Castillo, debería dar un paso al costado, junto a quienes lo acompañan en Praga: el ministro consejero Carlos Mario del Castillo Giufra y el segundo secretario Carlos Enrique Wiegering Valcárcel (jefe de sección consular de la Embajada del Perú en República Checa).

En esta historia, es pertinente preguntar ¿cómo la Cancillería y la Comisión de Relaciones Exteriores del Congreso, presidida por Alejandro Aguinaga, dicen buscar la transparencia y allanar el camino del Perú a la OCDE, cuando existen graves denuncias de ciudadanos como el exservidor Jesús Alvarado, señalando a Popolizio de ser el autor de un complot perpetrado desde Torre Tagle, hecho que deja mal parado el profesionalismo y el prestigio de la diplomacia peruana? ¿Qué han hecho al respecto las autoridades?

Hay vacas sagradas en la Cancillería y eso lo sabe la Comisión de Relaciones Exteriores del Congreso de la República. Pero, ¿seguirá primando la impunidad en el gobierno de Dina Boluarte, que dirige la política exterior del Perú, y continuará el silencio del presidente del Consejo de Ministros, Gustavo Adrianzén? Creo que este tema de la falta de probidad y transparencia dentro de la Cancillería, debería ser evaluado por las ONG APRODEH, IDL y la CCNNDDHH, puesto que en el caso de Fortunato Quesada hubo una violación a sus derechos humanos y a su dignidad de trabajador.

Mientras tanto, el presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores, Alejandro Aguinaga, ya que habla en un comunicado ponderando acerca de la transparencia y de la importancia de la candidatura del Perú para ingresar a la OCDE, ¿no debería también empezar fiscalizando a Néstor Popolizio para saber si es idóneo e íntegro como para seguir de embajador en República Checa ganando más de S/ 70,000 al mes?

Señores de la presidencia de la República, de la PCM, de la Cancillería y del Congreso, ¿claridad de la calle y oscuridad de la casa? No olviden que se predica con el ejemplo y, por la buena imagen internacional del Perú, deberían de ser más consecuentes y coherentes antes de lanzar comunicados. Luchar contra la impunidad (de Popolizio o quien fuere), ¿no es tan importante como fiscalizar a las ONG? ¿El canciller actual no hace nada al igual que sus cinco predecesores en el puesto?

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¿Una práctica cultural?

Lee la columna de Edwin Cavello

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¿Qué se puede esperar de los ministros del gobierno de Dina Boluarte? Absolutamente nada bueno, porque un oscuro gobierno solo tendrá oscuros ministros con oscuros comentarios, como el lanzado por el ministro de Educación, Morgan Niccolo Quero Gaime, quien dijo el 10 de junio pasado, que las violaciones cometidas contra 500 niñas awajún son una “práctica cultural”. Peligrosa y aberrante opinión dicha por un ministro de Estado.

Tal vez Morgan Quero también piense que los sacerdotes pedófilos de la iglesia católica, que son protegidos y escondidos por El Vaticano, solo realizan una “práctica cultural”. O que Jeffrey Epstein y sus amigos millonarios, entre ellos empresarios, políticos, príncipes y expresidentes, solo practicaban “culturalmente” el abuso sexual y tráfico de niñas. ¿Qué oscuridad ocupa la cabeza del ministro de Educación?

Lo que sorprende es que no solo el ministro Morgan Quero cree que las violaciones a las niñas awajún son prácticas culturales, lo mismo piensa la ministra de la Mujer y Poblaciones Vulnerables, Ángela Hernández, quien ha salido en varios medios señalando: “Se trata, efectivamente, de prácticas culturales que tenemos y debemos desterrar”. ¿Estos son los ministros que tiene el Perú? ¿Para esto hemos avanzando más de 200 años como República?

La triste realidad es que estos ministros son parte de un gobierno manchado de sangre. Recordemos lo que dijo la señora de los Rolex tras los más de 60 asesinatos por las protestas: “Quienes han matado a nuestros hermanos en esas violentas manifestaciones fueron ellos mismos”.  Sin duda, otro comentario aberrante. Acaso la presidenta Dina Boluarte también piensa igual que sus ministros Morgan Quero y Ángela Fernández, ya que después de una semana la mandataria no ha salido públicamente a corregir la postura de su gobierno sobre las violaciones a las niñas awajún.

Tras este grave comentario, el ministro de Educación salió nervioso en un video mencionando: “Rechazo enfáticamente la tergiversación de las declaraciones que di el pasado 10 de junio.  Mi posición es clara y categórica, rechazo absolutamente cualquier forma de abuso y violencia, especialmente contra niños y niñas”. Al final se retractó, pero el politólogo Morgan Quero, debe entender que somos dueños de nuestros silencios y esclavos de nuestras palabras.

Quizá este gobierno cree que la corrupción y los asesinatos son también una “práctica cultural”. Dios se apiade de nosotros.

(Columna publicada en Diario UNO)

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La Inteligencia Artificial y la desaparición de los pensadores

La tecnología avanza a pasos agigantados despojando habilidades humanas.

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Qué dirían los pensadores Tales de Mileto, Pitágoras, Sócrates, Platón, Aristóteles, Hipatia de Alejandría, René Descartés, John Locke, Jean Jaques Rousseau, Immanuel Kant, Friedrich Hegel, Auguste Comte, Friedrich Nietzsche, Martín Heidegger, Albert Einstein, Jean Paul Sartre y Michel Foucalt, si supieran que actualmente a través de un “bot” cualquier mortal podría obtener solo en segundos el postulado y/o teoría que a estos filósofos les tomó décadas de investigación.

Actualmente, con la Inteligencia Artificial se pueden resolver aspectos sociales, científicos,
económicos, políticos y de toda índole imaginable e inimaginable, sin el menester de la investigación y el estudio. Prácticamente, este nuevo paradigma del siglo XXI tira por la borda las ortodoxas premisas de los pensadores de la época de la Ilustración (siglo XVIII-XIX), que sostenían que el conocimiento humano combatía la ignorancia,

las supersticiones y la tiranía. La IA alimenta la ignorancia, la inmoralidad, el plagio y veta la investigación. Y en lugar de crear contenido inédito y de cosecha propia, a través de los “chatbots” suplantan la conducta humana de manera virtual superando al tiempo, porque la inmediatez es una cualidad muy preciada en esta práctica. Las “horas hombre” ya fueron desterradas y en su lugar generalmente ejercen la suplantación, el ataque informático, el espionaje, y todo tipo de delito tipificado en la tecnología virtual.

Actualmente, gran parte de millennials ven en la IA una forma más rápida y efectiva para resolver sus problemas, pero no solamente en el plano social o personal. En el ámbito corporativo podemos vislumbrar a cientos de empresas en el mundo que han despedido a sus trabajadores, porque su mano de obra ya no es necesaria, en comparación de la rapidez de la IA. En esa línea, el discurso que hoy empieza a hegemonizarse señala: “La IA es imprescindible para enfrentar un futuro inevitable, que se basa en la competitividad tecnológica”.

Prácticamente, nos están restregando en la cara que es el momento de oficializar a más estúpidos humanos que ya no deben pensar, porque pasarán a ser ‘robots tecnológicos. Actualmente, el uso del ChatGPT da caché; pero al mismo tiempo despoja a las personas de sus habilidades humanas y si ingresamos a un plano más abstracto, los convierte en ignorantes espirituales.

(Columna publicada en Diario UNO)

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Entre la utopía y la rosa

Lee la columna de Julio Barco

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En el caso de los poetas, una vida llena de aventuras es acaso el mejor boleto para acceder al futuro. En ese sentido, la vida de Javier Heraud reunió todos los elementos para volverse una leyenda de nuestras letras: una muerte joven y una obra breve, pero vital. A la distancia, sorprende la decisión de abandonar todas sus comodidades para realizar la épica (e inocente) tarea de hacer la revolución en el Perú. No se crea que digo inocencia con desdén, al contrario, la digo —como sugería Baudelaire y después parafraseaba Vallejo– en su plano más alto: la inocencia como la capacidad necesaria para rebelarse. Esta condición, le permitió concretar aquel deseo que algunos solo limitaban al debate y la teoría. Integró una generación fantástica de autores de talla internacional como Corcuera, Hinostroza, Carnero Roqué o Hernández. En medio de una época fecunda, su existencia fue otro poema: un viaje hasta Moscú, que le permitió conocer Europa. Dio la casualidad de que se cruzó con Vargas Llosa, entonces militante de la izquierda. Después de entrevistarlo, el autor de Conversación en la Catedral le aconseja quedarse en Europa y asumir su vocación literaria. Sin embargo, su destino es otro: regresar y ser acribillado entre pájaros y árboles. Sin duda, El río (1960) es uno de sus poemarios más populares, pero, Estación Reunida (1961) consume de modo más amplio todo su registro lírico. Aquí vemos una mirada reflexiva, introspectiva, conectada con la Naturaleza. Son las estaciones (a lo Vivaldi y como señala el título) fuentes que estimulan el hablar lírico. La voz del bardo se sitúa en la desdicha del verano, el advenimiento del otoño y del invierno; así, con tono sincero, a veces triste o vivaz, se repasa el ciclo de la vida. Sin embargo, es el otoño el más nuclear de los instantes. Caen las hojas, crujen, el cielo empalidece y la poesía surge como un farol: ¿Por qué me acechas de este modo, poesía? —se interroga el vate— ¿Por qué me persigues insistentemente? Este bello poemario nos adentra en la experiencia del tiempo y en el devenir último.

(Columna publicada en Diario UNO)

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Presentación de Los peces cantan en Ucayali

Lee la columna de Pavel Ugarte

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Soy un testigo privilegiado del proceso de este libro que embarcó a su traductor en un romance sin límites con el Perú. Hace como más que 10 años, Mirosław Rajter se propuso la edición de ese texto y como nos une una fraterna amistad, ya que podemos decir que tenemos los mismos gustos y aficiones, me mostró el primer borrador. He visto cómo ese texto ha llegado hasta la impresión que hoy tenemos entre manos y debo decir que los buenos libros se hacen con amor, como soy autor, no me cabe duda. Y además porque conozco detalles que hoy compartir con Uds. para realizar una coloquial invitación a la lectura de Los Peces Cantan en el Ucayali, del investigador y explorador polaco Arkady Fiedler y que Mirosław Rajter ha tenido a bien traducir con el gran apoyo de su compañera, Cindy Carol Álvarez, una amiga mía también desde las aulas universitarias de antropología. Que no les parezca extraño que Mirosław me quiera mucho porque yo los presenté en un recital de poesía y creo que no hice mal porque han formado una bella familia.

Quiero pedirles a todos que hagan un ejercicio mental. Imagen a un niño polaco al otro lado del mundo, leyendo con avidez las amenas paginas de una de las tantas reediciones de Los peces cantan en el Ucayali. Se imagina es mundo amazónico y distante, lleno de seres, plantes y personas que nunca se vida hubiera imagina sino fuera el intrépido Fiedler. El niño de no más de 13 años se emociona, se relame de ansiedad y él a pesar de su corta edad ya emprendió viaje hacia el Perú. Aquí está ese niño, casi 40 años más tarde.

Mirosław siguió las huellas de su maestro Arkady Fiedler, y sobre Arkady hablaremos detenidamente más adelante porque quiero detenerme en el traductor que vive 18 años en el Perú y que se inscribe en una bella tradición de polacos peruanistas, me refiero a Maria Rostworowski, Krzysztof Makowski (u otros arqueólogos polacos), Jan Kalinowski, Eduardo Habich, Ernesto Malinowski y Mariusz Ziółkowski quien tiene valiosos textos sobre la cultura inca y la arqueoastronomía andina.

Mirosław ha editado textos monumentales como el Top Anual de los Grandes Descubrimientos del Perú y organizado exposiciones maravillosas como la muestra fotográfica Sechín, guerreros de piedra. Además, es uno de los pioneros en registrar e investigar la sombra de Ayar Kachi que se proyecta en la montaña Pitusiray ante la laguna Kan Kan. Ahí hundimos nuestros ojos con Mirosław para comprender el resplandor de las estrellas del cielo y sortear el pajonal andino indagando en las huellas de los antiguos peruanos. Con Mirosław, más de una vez nos hemos enfrascado en conversaciones que solo tratan de aproximarse al estado de conciencia del hombre andino-amazónico.

Es aquí donde el traductor toma el mismo camino del autor, Arkady establece con Los peces cantan en el Ucayali una búsqueda para entender la cosmovisión del pueblo Shipibo. Mirosław ha ido haciendo lo mismo, primero entendiendo a otros pueblos del mundo, no nos olvidemos que es políglota y el lenguaje es vehículo de cultura. Mirosław como traductor se encuentra altamente facultado, ha estudiado como 20 idiomas, y habla fluidamente ruso, alemán, inglés, francés, español, estudiaba chino y árabe. Ha estudiado también lenguas nativas peruanas como quechua, aimara, shipibo, asháninca y awajun.

Digo esto para que se entienda que se necesita muchos elementos cognitivos para hacer una adecuada traducción, mucho conocimiento, pero también mucha sensibilidad. Esto no quiere decir que el texto que presentamos hoy sea enredado o solo para un público académico. Todo lo contrario, el libro está preciosamente escrito y adecuadamente traducido. Desde el titulo es poesía pura, Los peces cantan en el Ucayali. El autor hace uso de metáforas muy sencillas pero condensan imágenes poderosas. Como canta un pez, como las burbujas de amor de Juan Luis Guerra o como las corvinas que los Shipibos conocen como tora. Es la segunda alternativa. Las corvinas asoman a la superficie del río y emiten un particular sonido que, entre las densas lluvias y el eco del bosque, denotan una orquesta natural que Arkady supo entender con delirio.

Ojo esto del delirio no es metáfora, cada capítulo denota con gran versatilidad una lectura poética de la naturaleza. Los peces cantan en el Ucayali es el testimonio de un hombre occidental que descubre nuestra amazonía y un mundo nuevo, no solo en lo visible sino también en el plano de la racionalidad, la cosmovisión el entendimiento del universo.

El río es un elemento cultural y lo he sustentado en mi tesis de licenciatura. Entender nuestra relación con los ríos nos debe obligar a ejercer un entendimiento del mundo andino donde todo está vinculado. Ustedes dirán, qué tiene que ver nuestro Willkamayu o Río Sagrado con el Ucayali, a través de los mitos de nuestros pueblos y la recopilación etnográfica se los explico.

Para las comunidades andinas y amazónicas el río es un ser vivo. No es recurso hídrico es un ente con personalidad, el río también es un camino. Una ruta que por ejemplo nos lleva a las estrellas. Los pueblos que viven a la orilla del Willcamayu desde naciente en el nudo del Vilcanota, le llaman a la vía láctea “Hatun Mayu”. El río grande. Esto no es coincidencia, la vía láctea se emplaza en la misma dirección de este río que se le conoce como Vilcanota o Willkamayu hasta el cañón de Machupicchu. Desde ese punto se le conoce como Urubamba hasta que se cruza con el Yanatile para llamarse Alto Urubamaba. Una vez que pasa el Pongo de Mainique se le conoce como bajo Urubamba hasta que se encuentra con el río Tambo, para formar el Ucayali que es cabecera del río Marañon y también del afamado río Amazonas. Justo en ese encuentro hay un distro importante del departamento de Ucayali que es Sepahua.

Si comento esto es para compartirles esa otra mirada de los antiguos peruanos. Para hacerles ver que el autor y el traductor han tenido que sumergirse en las aguas apacibles de este enorme río. Para el mundo amazónico, los ríos pueden tener diferentes planos, subterráneos y celestiales además del terrenal. En la cultura Kukama, la gente del río, su río cultural tiene 8 planos o dimensiones. Por ello hace poco trataron de iniciar un proceso judicial ante las autoridades peruanas para que el río Marañon sea sujeto de derecho. Como en este país no hay justicia, fallaron en su contra, pero el precedente queda. Los ríos del Perú van desapareciendo, se calcula al 2034 grandes áreas del planeta quedarán desérticas y al 2050 sufriremos una crisis mundial a falta de agua. Estos datos los brinda la ONU y pueden cerciorarse en el Google.

Arkady navegó el Amazonas para llegar a Ucayali y dentro de su lectura de la realidad social del Perú encontramos bellos retratos de la gente que iba conociendo a lo largo de su travesía. Como dije en un primer momento, no le faltaba poesía, capítulos como: Pasajeros románticos, jaguar ver-o-peso, ¡muerte a los blancos!, pequeño chiquiño y grande Amazonas, selva sobre el amazonas, el misterio del coronel Fauceet, la tragedia del caucho, indígena, animal de casa, papagayos, hormigas y termitas en Iquitos, suministros frescos de cabezas humanas, la ciudad caliente, mucho alboroto por Leticia, los sueños en el Ucayali, flores que conmovieron a los británicos, la corriente negra de la muerte y naturaleza enloquecida, se engarzan con temas históricos, naturales, políticos y desde luego antropológicos. Arkady es un antropólogo nato. Es didáctico en sus descripciones y no cuestiona, aunque sí opina sin transgredir el contexto de los acontecimientos relatados. Arkady crea una realidad a partir de su observación, se impone su fuerza de voluntad no solo para afrontar lo duro del viaje, quienes conocen la amazonía a profundidad saben que no se trata de un paseo. Sino también para subvertir el entendimiento occidental con su prosa y con su generosa apreciación del pueblo shipibo que ya se encontraba en contacto con migrantes polacos. En la introducción del libro Mirosław hace un oportuno prefacio para entender la presencia polaca en la amazonía peruana como también las motivaciones de Arkady para venir al Perú.

Aquí cabe hacer una reflexión frente a la sensibilidad de dos extranjeros tanto el autor como el traductor, demuestran un amor por la cultura nuestra. Y por esto pienso en ese célebre ensayo de nuestro amauta José Carlos Mariátegui, peruanicemos al Perú. En nuestro país todavía cunde el racismo, la explotación indiscriminada en áreas naturales protegidas, el asesinato de líderes amazónicos es pan de todos los días. Y lo fue también en 1933 cuando Arkady visita el Perú, las huellas de las correrías caucheras que esclavizaron a la población amazónica en los albores del siglo XX estaban presentes.

Aquí creo radica otro aporte de Los peces cantan en el Ucayali, nos invita a conocer la memoria de nuestra amazonía. Pone en relevancia una mirada externa que nos muestra un país desconocido. Las fronteras internas del Perú parecen ser más grandes que las fronteras limítrofes. Este libro ha sido traducido a 14 idiomas, habla de nuestro país, por qué recién desde la década del 30 se traduce este valioso texto. ¿No debíamos haber sido los peruanos los primeros interesados en esta publicación?

Me hago estas interrogantes para graficar el hecho de que nos falta llevar este tipo de información a los colegios, institutos y universidades. Libros como el que presentamos esta noche demuestran una devoción única por la cultura peruana, tanto el autor como el traductor, han tenido la generosidad de asumir una voz para vincular la cultura polaca con la nuestra. Tenemos mucho en común, creemos en la comunidad, en la reciprocidad, en el trabajo colectivo. Los polacos saben amar afiebradamente como nosotros los peruanos y desde la gran historiadora María Rostworoski hasta Mirosław, podemos apreciar ese amor que peruaniza al Perú.

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Ministro MEF sin sensibilidad científica ni social

Al parecer la universidad no entró en él y este sólo pasó por la universidad, ya que lleva 41 años fuera de la PUCP y no puede titularse de economista.

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Por:  Edwin A. Vegas Gallo

El ministro MEF José Arista Arbildo, según su declaración en web MEF y en Registro de Grados y Títulos de la SUNEDU, es bachiller en Ciencias Sociales, con mención en Economía de la PUCP, desde el 27 de abril de 1983 y además ha declarado al asumir el MEF, desde el 14 de febrero pasado, que “cuenta con una maestría en Economía en la Universidad de California EE.UU”, documento que por cierto, no está registrado en la SUNEDU, siendo esto desde ya una falta.

Ahora se entiende, cuando en la Comisión de Ciencia y Tecnología del Congreso de la República, para ampliación de presupuesto, de cara al fortalecimiento de la ciencia y tecnología, señaló: “…a mí no me gustan las investigaciones…posiblemente porque no tengo la sensibilidad científica”. Entonces, este ministro formado en ciencias sociales, reniega de su formación académica y de la utilidad de la investigación científica, para la sociedad.

Al parecer la universidad no entró en él y este sólo pasó por la universidad, ya que lleva 41 años fuera de la PUCP y no puede titularse de economista.

Recuerdo que este ministro MEF, dos veces interpelado, tampoco nos daba presupuesto para las universidades públicas, desde su otrora puesto de Director General de Presupuesto Público del MEF, que después le sirvió de trampolín para su ascenso como gobernador de su Región.

Si bien es cierto las comparaciones son odiosas, no puedo sustraerme a comparar la hoja de vida del señor Arista, con la de sus homólogos de los países vecinos del norte y sur. El MEF del norte es Máster en Apply economics and management por la Universidad de Cornell (Nueva York, forma parte de la Ive League, USA), posee un diplomado en Ingeniería financiera del Tecnológico de Monterrey. El MEF del sur es economista de la Universidad de Pensilvania, académico y político.

Sin duda entre estos y aquél hay una abismal diferencia académica, razón por lo cual los primeros apuestan y aportan por presupuesto fiscal, para la ciencia y tecnología; mientras que el nuestro no lo considera así en su pragmatismo político, ya que su nulo apego a la sensibilidad social, le permite navegar en la comodidad de su vieja escuela de la economía lineal empresarial.

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Opinión

Uski roti, de Mani Kaul (1970)

Lee la columna de Mario Castro Cobos

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Esto es algo así como un Bresson indio, en zonas rurales, fue lo primero que me dije. Miento. Antes, los planos detalle, la captación de un estado anímico impreso en un rostro, de una manera que me apareció tan espontánea e intensa, necesaria, inevitable, iluminadora, y todo en apenas segundos, quién quiere palabras ante esta maravilla, pensé, hay aquí una verdad que puede ser expresada en palabras, pero la fuerza apabullante de la imagen las trasciende. El asunto no es tanto o es menos una historia como captar, captar lo máximo que se pueda captar.

O dos cuerpos vestidos (y no se ve más, no se ven las caras) con una mano pasándole una fruta a la otra…  Luego sí se ven las caras, y es como una escritura viviente. Gestos precisos y complejos. Estoy a no dudarlo en la zona más exquisita de lo que se le puede pedir al cine, me siento feliz dentro del asombro del que aún no salgo, el de haber descubierto una película tan extraordinaria ¡y cómo no me di cuenta antes!

Un personaje (que al menos en teoría no podría ser más cliché) come, se chupa las yemas de los dedos, no sobra agua en donde se encuentra, es servido por alguien, son dos humanos tan disímiles en su apariencia y en sus comportamientos… De nuevo, no se necesitan casi en lo absoluto palabras para que sus presencias se impongan. En unos planos ves cómo el cine contiene al dibujo, al comic, a la pintura y hasta a la escultura. ¿Y no es que falten planos así de poderosos en esta película! ¿Cuántos cineastas logran eso? Que se impriman seres en nuestra memoria como si se trataran de experiencias propias. Y estamos hablando de sucesiones de actos eminentemente cotidianos, pero con una carga existencia tal que dejan en franco ridículo a supuestas o pretendidas reconstrucciones de hechos que no nos dicen nada nuevo.

En esta película una vaca o un gusano pueden ser interesantes, por unos momentos protagonistas, presencias tan válidas como los humanos en el flujo misterioso de lo viviente. La línea enriquecida o interrumpida por cientos de preciosas observaciones es la siguiente: una joven mujer espera en la parada de bus (al aire libre) a su marido camionero. Para procurarle alimento. Con eso, Mani Kaul puede mostrarnos la maravillosa riqueza de los sentimientos humanos.

Película

(Columna publicada en Diario UNO)

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