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Dennis Arias Chávez «Desde las primeras líneas de mis cuentos pretendo no darle espacio al azar: construyo el porqué de las cosas.»

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«Somos una familia que ha decidido desaparecer. Nadie lo sabe pero no descartamos que existan sospechas. Quizá hemos dado razones para ello; sin embargo, no estamos en condición de darle explicaciones a nadie. Somos libres de hacer lo que queramos dentro de nuestra casa, y aunque sabemos que los vecinos nos observan, nada impedirá que cumplamos nuestro objetivo», así empieza «Reunión familiar», el primer cuento de Ciudad Lineal (La travesía Editora, 2013), publicación que marca el debut narrativo de Dennis Arias Chávez.

A pesar de lo truculento e insólito que, de saque, nos anticipa el narrador, es una historia que podemos calificar de realista. Este relato viene a ser el punto de partida para empezar a indagar sobre lo fantástico. El personaje, antes de «desaparecer» pinta  —escribe un mensaje rotundo y procaz— en las paredes de los vecinos. ¿No es quizá, de una manera oculta, una muestra del deseo del escritor de dejar un mensaje, algo escrito, antes de irse?

Entonces le pregunto al autor qué desea hacer antes de lo que algún día nos ocurrirá a todos: desaparecer.

—Creo que todos tenemos la necesidad de generar mensajes, ya sean ocultos o visibles, durante nuestra vida. Como personas tenemos propósitos claros, algunos aparentemente más simples como ser felices, otros más complejos como trascender. La literatura está llena de símbolos, estos símbolos van tomando formas y sentidos en la mente de los lectores. El escritor empieza con una idea, le da forma, la pule, junta sus piezas (las palabras) y las une. Esa idea crece como una semilla con un único fin: quedarse en la mente de los lectores, y es ahí cuando viene el punto de quiebre. El mensaje del escritor desaparece para quedar solo el mensaje que el lector halle en su obra. Ahora, bien, soy un tipo simple: solo busco dejar una historia que pueda ser contada, que entretenga, que intrigue, que alegre. Es complejo, porque no todo alegra, entretiene e intriga en esta vida.

Tanto en «Parches» como en «Vita Merlini» hay un vínculo: la mascota. Mascotas extravagantes como un cerdo alimentado de una manera muy singular o Abuelo que, según nos cuentan, vendría a ser el hijo del mismísimo demonio. Mascotas que ocultan lo maléfico. Acá ya introducimos a un ámbito preñado de fantasía. ¿Cómo marcas el límite entre lo posible y lo imposible?

—La diferencia radica en el grado de verosimilitud de los hechos. «Parches» es una historia fantástica, pero real, es posible, en nuestro mundo las perversiones existen y no es difícil darse una extravagancia de ese tipo. Además, en «Parches» el horror del personaje es sobre lo extraño del lugar y de los criadores. Sin embargo, para los criadores, no hay terror, solo naturalidad, normalidad. Si este cuento nos genera estertores es porque siempre queremos ser normales, lo anormal se nos ha impuesto. «Vita Merlini», por su parte, escapa de toda razón. Abuelo es la imagen de Merlín, mago que fue creado como correlato del Rey Arturo ante la necesidad de un pueblo por encontrar su identidad (Gran Bretaña). Juego con ello, entonces ¿Abuelo resulta siendo fantasía pura, desprovista de cualquier atisbo de lógica? Pues sí.

En el cuento titulado «Redada» los animales siguen teniendo un notorio protagonismo: ahora se trata de ovejas hablantinas pero, sobre todo, violentas. Acá ya exploras la violencia que azotó a nuestro país. ¿Acaso no es «Redada» una historia surrealista que pretende hablar de los años de la violencia política donde el fanatismo animalizó a muchos peruanos («programados para matar» como las ovejas de la historia)?

—Si tuviéramos que elegir como depredador a algún animal de este ancho mundo, es obvio que no elegiríamos a las ovejas, ya sabes, por toda la tradición religiosa y moral que las rodea. Ahora, por supuesto, es esa vuelta de tuerca la que me gusta de ese cuento, uno de mis favoritos, sin duda. Al leer la primera parte, las primera líneas de los cuentos del libro te darás cuenta que no dejo mucho al azar, construyo el porqué de las cosas, así la trama sea porque a alguien se le dio la gana de desaparecer por simple hartazgo («Reunión familiar», mi primer cuento). Viví los últimos años del senderismo y, claro, en esta historia tomo algunas impresiones de mi vida en Huancavelica.

¿Tienes alguna fijación con los «Paraguas»? ¿Te gusta escribir microrrelatos?

—Escribo microficción, mucha microficción. La mayoría de estos cuentos empezaron siendo historias de 100, 50 y hasta de 20 palabras. Es curioso, el microcuento que mencionas lo escribí un febrero, al llegar a la oficina todo mojado porque no tenía un dichoso paraguas.

Mientras leía «Muñeca rota» no dejaba de pensar en Amy Winehouse. ¿Ese fue el punto de partida para contaminar una realidad real con tu poderosa imaginación?

—Definitivamente, sí. «Muñeca rota», un cuento borgeano en su manejo, resulta para mí un homenaje antinatural, pues no hay reivindicación en la historia, solo una alegoría al poder del arte. Creo que así le habría gustado a Amy que se contara su historia. En todo caso, si a alguien le incomoda, entonces lamento tomarme esta atribución.

¿Te obsesiona quizá la mitología que tiñe la vida y la «muerte» de ciertos artistas como Elvis y Jim Morrison? Acá hallo un vínculo: la muerte como ensayo o teatro, una mentira, y la puesta en escena de la muerte en tu primer relato, «Reunión familiar».

—Es difícil hablar de la muerte, y más si te la tomas en serio. Es más fácil hablar de la muerte por medio de la literatura, porque, aunque ésta (la muerte) sea terrible, las personas que se acerquen a ella a través de un cuento o una novela, la asumirán solo como una ficción. Pienso que la muerte, el sexo, el miedo, la traición, deberían enfocarse o tomarse al puro estilo de Woody Allen: riéndonos de estos temas y también de nosotros mismos.

¿Crees que la muerte puede ser un instrumento definitivo de emancipación para ciertos seres humanos?

—Sin duda, es una opción valedera, pero también es la más difícil de aceptar. Créeme, que, parafraseando a Camus, la moral no nos deja ser libres.

En «El manuscrito» narras otro hecho insólito con un final no menos sorpresivo. ¿Qué hay detrás de este cuento que, sin duda, también es un homenaje?

—Mi fijación y la de mis contemporáneos por mitificar la obra del buen Roberto Bolaño. Lo leí en la universidad, lo leí en España. La última novela que leí de él fue Los sinsabores del verdadero policía, la cual me pareció ponderable en todos los sentidos. «El manuscrito» es un cuento testimonial ya que transmite lo que sentí cuando regresé al Perú y no conseguía trabajo.

En «Apuntes para una telenovela mexicana» hay una tácita ironía sobre los manidos melodramas. ¿Qué te movió a escribir esta historia?

—Mira, he visto muchas telenovelas mexicanas (lamentablemente era lo único que llegaba a Huancavelica por entonces) y no podemos negar su influencia en nuestro medio (sino preguntémosle a Thalía). Ahora, claro, las telenovelas de los 50, con las cubanas como referente preclaro, pasando por las venezolanas, las colombianas y, por supuesto, en otra categoría, qué duda cabe, las brasileñas. Todas ellas nos han regalado joyitas nada desestimables. El maniqueísmo latente en las telenovelas mexicanas me resulta divertido. Es un hecho que la vida matrimonial tiene mucho de melodrama.

En «Búsqueda» insistes con el tema amoroso. Esa historia también se puede leer como una carta de amor con un arranque espléndido. La vida es volver a empezar. ¿Escribir es, en muchos casos, desempolvar emociones y recuerdos?

—Escribir es viajar y dejarlo todo por la travesía. Soy un neófito en poesía y si la estudié fue solo para aprobar los cursos. Sin embargo, todo escritor es sensible y la prosa también resulta siendo también un ejercicio poético en el que se entremezclan técnica y canto. «Búsqueda» es precisamente eso: la búsqueda de la técnica y el canto. También de la loca manía que tengo de echar mano de lo que queda dentro de mi baúl de los recuerdos.

A partir de «Noche serrana» muchos de tus cuentos van a ser reos de la nocturnidad. La noche como escenario perfecto para mostrar la violencia terrorista, las creencias y mitos andinos. ¿Siempre te ha cautivado la noche? ¿Cuánto ha influido tu infancia en Huancavelica para las historias como «El jala alma»?

—La noche me sabe a agüita de muña, tostado* y un buen cuento de terror en la voz de una de mis tías. De niño pasaba las vacaciones en Moya, un pueblo que queda entre Huancavelica y Huancayo y donde no había ni televisión ni radio. En Huancavelica, mi madre aplacaba el sonido de las balas en las noches de toque de queda con sus cuentos de los hermanos Grimm, en tanto que mi hermana y yo nos cubríamos los rostros con las frazadas Tigre y Tumi (ya no sé si existan aún estas últimas), tratando de olvidar el exterior. El Jala Alma existió, y si tan solo hubiera grabado todo lo que me dijo de este personaje mi finada abuela, tendría para escribir una trilogía.

¿Te interesaría contar más sobre los años de la violencia quizá en una novela?

—Sí, aunque desde un enfoque fantástico que es donde me muevo mejor.

¿Qué autores han sido decisivos para llegar a «Ciudad Lineal»?

—Hay muchos: Julio Ramón Ribeyro, Primo Levi, Jorge Luis Borges, Antonio Tabucchi, Roberto Bolaño, Paul Auster, Woody Allen, Michael Ende… en fin, la lista es inmensa.

Por último, ¿escribir puede llevarnos a perdernos en un enorme y monstruoso laberinto?

—Claro que sí, aunque estoy convencido de que el hilo de Ariadna es la disciplina.

 

*Nota del entrevistador: “tostado” simplemente, o “maíz tostado”, es lo que en Lima se conoce como “canchita”, que acompaña platos típicos como el ceviche. Entre los arequipeños mayores de treinta años (y los serranos, en general) todavía se le llama “tostado”.

 

Reunión familiar

Por Dennis Arias Chávez

 

Somos una familia que ha decidido desaparecer. Nadie lo sabe pero no descartamos que existan sospechas. Quizá hemos dado razones para ello; sin embargo, no estamos en condición de darle explicaciones a nadie. Somos libres de hacer lo que queramos dentro de nuestra casa, y aunque sabemos que los vecinos nos observan, nada impedirá que cumplamos nuestro objetivo.

No tenemos aún claro como lo haremos, carecemos de originalidad, así que nos hemos impuesto la tarea de buscar ideas sobre sacrificios efectivos, de esos que no persiguen la leyenda elegíaca, sino más bien, la contundencia de lo pragmático. Mi hermano mayor nos comparaba con aquellos obsesos entusiastas que quieren bajar de peso pero que no saben cómo hacerlo. Mi madre, más delicada y romántica que el resto, nos comparaba con una pieza de Beckett; pero su idea del absurdo nos hacía reír.

Somos cuatro y vivimos en la calle Cortaderas.

Como en cualquier hogar, en el nuestro existían también los deberes, aunque en estos últimos días habíamos perdido el entusiasmo por hacerlos. Mi madre apenas si cocinaba y mi padre gastaba sus últimos minutos en beber y en ver la televisión. Solo mi hermano mayor estaba empeñado en regar los geranios del jardín y en mantener el patio libre de hojas y polvo. Yo le ayudaba con la segunda planta. Sacudía los cojines de nuestros muebles, tendía las camas y limpiaba los pasadizos. Mis padres no hablaban mucho, el abandono ya es parte de ellos. Contar lo que hacemos es apenas una manera de llenar los vacíos de nuestra existencia. Ya no hay carcajadas ni reclamos, tampoco mandatos ni planes para el futuro, la sensación de estar haciendo las cosas por simple inercia se apodera de nosotros, y solo cuando alguien nombra nuestro trágico plan, sonrisas tímidas llegan acompañadas de entusiasmo. Hace poco vimos a un vecino decidirse a construir una piscina. Empezó cavando un inmenso hoyo, de seis metros por ocho, en el patio de su casa. Vimos también como desenterraba huesos de lo que parecían animales y fue cuando se nos ocurrió enterrarnos vivos. Era una opción macabra pero a la vez efectiva. Solo quedaba la cuestión de saber quién sería el que diera las últimas lampadas. Mi madre fue la primera en negarse, aducía que aunque le entusiasmaba ser la última en concretar el plan, le aterraba la idea de ser poseía por el instinto maternal. Mi padre solo quería recostare y sentir como la tierra lo sofocaba. Mi hermano mayor no estaba dispuesto a dejar de lado el placer de sentir el golpe de la tierra sobre su cuerpo, así que la responsabilidad recayó sobre mí. Ideé un plan ingenioso que consistía en construir una especie de trampa hecha con maderas que al ser activada por una palanca liberaría una gran cantidad de tierra mezclada con cal. En el fondo me importaba muy poco ser el último, lo único que valía la pena era saber que nuestro fin se concretaría, nada más que eso.

Nuestra casa no tenía un patio inmenso como las otras de Cortaderas. No era tan grande ni vistosa, pero sí poseía una inmensa sala cubierta de adoquines de vidrio que dejan traslucir la claridad del día. Esa sería nuestra tumba. Para llegar a la puerta que daba a la calle se tenía que atravesar una inmensa cochera llena de cachivaches, lo que impediría que cualquiera viera nuestras acciones. «Empezamos este fin de semana», ordenó mi padre. Nos procuramos de lampas y carretillas que compramos en la avenida Mariscal castilla. Yo iba con mi padre. Mi madre y hermano, en tanto, se dedicaron a desocupar la sala al ritmo de las canciones de Inti Illimani y Quilapayun. Por cuenta de mi padre corría los bufets de pollo a la brasa y anticuchos; yo dibujé los planos de mi trampa final, discutía con mi hermano sobre su diseño y sobre la calidad de los materiales. Recuerdo las ideas de mi padre, muy comprensible él supo ofrecerse a cargar la trampa con la tierra y cal. Adustamente me dio un abrazo al final de nuestra charla y del brazo me llevó a la cocina donde mi madre se entretenía soltando las costuras del vestido que usaría para el entierro.

Empezamos a romper las losetas de la sala un viernes en la noche, después de las caparinas. Y aunque tratamos de pasar desapercibos, nunca faltaron los curiosos. Dejamos que sospechasen, después de todo, a lo más que podrían llegar era a pensar que estábamos remodelando algún espacio de la casa. El primero en querer saber de nuestras actividades fue la bodeguera. Vino una tarde a preguntar si estábamos tumbando alguna pared porque, si era así, ella conocía a un buen albañil. Me sorprendió la tranquilidad con que mi madre le aceptó el número telefónico del hombre. Con el trascurrir de los días se acercaron más vecinos: la coja de la esquina, la anciana que regaba de manera obsesiva su jardín, el taxista que alguna vez me llevó al hospital por un problema con la

vesícula. .Todos querían meter sus narices en nuestra casa. El lunes dejamos la excavación y mi padre se fue a hacer sus labores (el hecho de morir no significaba que uno tenga que dejar de cumplir sus obligaciones). Tenía su propio centro de fotocopiado en un centro comercial. Mi madre continuaba deshaciendo su vestido y mi hermano en ordenar su habitación. Yo era el único que seguía trabajando en la trampa. Durante la cena nos divertíamos con las historias de cómo mi madre conoció a mi padre. Afuera, los vecinos seguían obsesionados por saber que pasaba adentro, sobre todo cuando vieron acumularse excesivo polvo en nuestro pórtico. Entre el rumor y el frío de la noche, nuestra tumba empezó a tomar forma. Una semana después acabamos con la fosa: tres metros de profundidad  y lo suficientemente amplia como para toda la familia. Dos días después la trampa también quedó lista.

Llegados a este punto, no pudimos evitar que la gente se diera cuenta de lo que estábamos haciendo. Algunos impertinentes amenazaron con denunciarnos ante la municipalidad por el exceso de ruido que hacíamos y por el polvo que, supuestamente, llegaba hasta sus habitaciones. Todo era completamente falso, lo que buscaban era molestarnos, pero o que no sabían era que cada reclamo suyo era como una brisa reveladora que nos convencía aún más de dejar este mundo. Un conato de violencia se formó alrededor de nuestra casa cuando un estúpido quiso meterse para ver de qué tamaño era la construcción. Mi padre tuvo que sacarlo a patadas de la cochera, amenazando con llamar a la policía y denunciarlos a todos por intentar robarnos (si vieran los rostros de indignación que teníamos). Solo así pudimos calmarlos. Al día siguiente vinieron dos policías en momentos en que desayunábamos. Mi hermano fue quien los atendió. Hablaban con bastante calma y aunque en un inicio trataron de amenazarnos con elevar el asunto a una denuncia, pronto se vieron convencidos después de que mi hermano les pusiera un billete de doscientos soles entre las hojas de su agenda. «Trabajamos en algo pequeño, jefe, que poco o nada afectara a la constitucionalidad del país». Algunos vecinos oteaban desde sus ventanas, derrotados. Todo lo que podía hacer un billete de doscientos soles.

Nuestra última noche cenamos un cordero a la olla. Jamás el cordero me supo más delicioso que esa noche y más refrescante y dulce la coca cola. Un viento fresco entraba a la casa esparciendo un olor a tierra húmeda. Después de cenar instalamos con mi padre la trampa. Mezclamos con cal la tierra y cargamos la rejilla con ella. Comprobé que la palanca que soltaría la carga no estuviera trabada y luego subí a mi habitación. Los vecinos empezaron a apagar sus luces. Después de una oración en familia nos fuimos a nuestras camas, pero yo no podía dormir, la rabia que tenía me ascendía por el pecho hasta la garganta. Quería venganza. La luna bañaba las fachadas de las casas dándoles un tono fantasmal. Fui hasta la cochera, tomé dos tarros de pintura y me arrebujé con una frazada muy cerca de la ventana. Esperé a que cayera la madrugada para pintar en la paredes de las casas «Púdranse, hijos de puta». Luego de mi travesura regresé triunfal a la cama, más tranquilo y dispuesto a disfrutar de mis últimas horas de sueño. En el silencio que siguió, la luna se vio opacada por unas espesas nubes y la oscuridad llegó con su pesado manto. Unas horas después mi padre nos despertaba. Ya vestidos con nuestras mejores ropas nos dirigimos a la que sería nuestra tumba. Días antes habíamos decidido ingerir somníferos para ahogar el instinto de supervivencia que de seguro afloraría durante el rito. El hoyo húmedo como si de unas fauces se tratará nos tentaba. Primero vino mi madre, se recostó serena sobre el suelo y cerró los ojos. La vimos tan tranquila, como un ángel dispuesto a sacrificar su vida por todos los hombres de la tierra. Esperamos unos minutos hasta que los medicamentos hicieron efecto y luego empezamos a cubrirla. Mi padre sería el siguiente. Ya la claridad del amanecer se filtraba por nuestras ventanas. Debía darme prisa. Mi hermano se despidió de mí con un fuerte estrechón de manos y saltó a las fauces. Lo cubrí con alegría. Un gritó me alertó. ¿Se habrían dado cuenta ya de mi venganza? Tragué rápidamente el resto de pastillas que quedaban y me acosté, tiré de la palanca y la tierra cayó pesada sobre mi cara. La desesperación se apoderó de mí, empecé a agitarme y a abrir la boca. Sentí el sabor ferroso de la tierra en mi garganta, en mis pulmones y en mis ojos. Pasaron algunos minutos antes de que las pastillas me calmaran. En los últimos segundos que me quedaba rogué a Dios porque los vecinos no derribasen la puerta antes de que el aliento se me vaya. Soñé con animales y casas. También con los vecinos que de seguro estarían rabiosos al ver sus paredes decoradas con mi obra. Quedó el recuerdo de mi última cena, de mi última conversación con mi padre. Soñé con mi familia entera y con la puerta de la cochera que no había asegurado tras volver de mi fechoría.

 

 

 

 

 

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Orlando Mazeyra Guillén (Arequipa, 1980). Escritor y cronista. Editor Cultural de la Universidad La Salle y colaborador del semanario "Hildebrandt en sus trece". Su último libro "Mi familia y otras miserias" apareció bajo el sello Tribal (Lima, 2013). Ha publicado ficción y no ficción en El Malpensante (Colombia), Proyecto Shereza de (Canadá) y Badosa.com (Barcelona), Destiempos (México) y en el Proyecto Patrimonio de Santiago de Chile. Ha sido incluido en las antologías “Disidentes 2: los nuevos narradores peruanos 2000-2010” (Ediciones Altazor, 2012) y “17 cuentos peruanos desde Arequipa” (Biblioteca Regional Mario Vargas Llosa, 2012).

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El libro ‘Coquito’ es declarado Patrimonio Cultural de la Nación

La legendaria primera edición del texto educativo de Everardo Zapata Santillana, y que contribuyó a la instrucción escolar de millones de peruanos de diferentes generaciones, ha sido reconocida por su trascendencia histórica y pedagógica.

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La primera edición del libro ‘Coquito’, de 1955, del autor Everardo Zapata Santillana, la cual contenía ilustraciones de Raúl Tamayo Calderón y Víctor Valdivia Miranda, fue declarada, mediante Resolución Viceministerial n.° 000081-2025-VMPCIC/MC, del Ministerio de Cultura, como Patrimonio Cultural de la Nación, por su importancia histórica y pedagógica en el país.

Resolución Viceministerial n.° 000081-2025-VMPCIC/MC.

De acuerdo al dispositivo del Mincul, los textos escolares creados por el educador arequipeño próximo a cumplir 99 años de edad, son considerados como un hito en la enseñanza de la lectura y escritura en Perú y en otras regiones de América Latina. Para hacerse acreedor al importante reconocimiento que le da la condición de patrimonio cultural, la Biblioteca Nacional del Perú (BNP) indicó cuatro criterios: el legado del autor, la contribución de la obra al desarrollo social y educativo, la singularidad de la primera edición, así como sus características materiales.

‘Coquito’ es considerado un hito en la enseñanza de la lectura y escritura nacional, y ha formado a varias generaciones de estudiantes en el Perú y de otras partes de Latinoamérica.

Everardo Zapata Santillana, autor del libro Coquito.

‘Coquito’ será llevado al cine

Asimismo, el libro del educador arequipeño Everardo Zapata Santillana será llevado al cine con la cinta: ‘Coquito, la película’, dirigida por Eduardo Guillot, cineasta que en su haber tiene películas como ‘Caiga quien caiga’ (2018) y ‘La Pasión de Javier’ (2019). Según información, el rodaje será en Arequipa.



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Crisis en el Hospital Carrión de Huancayo por falta de suero

Pese a que cuentan con el 100 % de stock de sueros de Medifarma, el hospital ha suspendido su utilización debido a la orden de inmovilización del lote defectuoso ordenada por el Minsa, perjudicando de esa manera a 49 mil pacientes.

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El Hospital Daniel Alcides Carrión de Huancayo, uno de los principales nosocomios de la macrorregión centro del Perú, también ha quedado desabastecido de suero fisiológico, debido a la disposición emitida por el Ministerio de Salud de que se inmovilizara un lote de 60 mil frascos del laboratorio Medifarma, como medida de prevención, ante las muertes de cuatro pacientes por haber sido administrados con sueros defectuosos que excedían los porcentajes reglamentarios de sodio.

Hospital Carrión de Huancayo atiende a más de 49 mil pacientes

Por su parte, el director del hospital, Gustavo Llanovarced, confirmó que ya no hay suero para los pacientes y aseveró que la escasez los afecta gravemente.

“El Hospital Carrión es el más importante de toda la macrorregión centro. Nos dimos con la sorpresa la madrugada del día domingo que el lote de Medifarma, el cual tenemos el 100% por cierto en nuestro stock, había sido suspendido. Nos esperanza bastante el nuevo decreto en el cual se pueda activar el flujo normal de estos sueros, porque no estamos, según la Digemid, en la lista de los que hayan tenido algún tipo de ocurrencia en su elaboración. Nosotros atendemos a más de 49 mil pacientes por mes”, alertó el médico.

Hospital Daniel Alcides Carrión de Huancayo actualmente se encuentra sin suero.

Asimismo, Llanovarced, contó que, ante el desabastecimiento, el personal médico viene utilizando soluciones alternativas como dextrosa, agua destilada con sodio y Ringer lactato, aunque estos líquidos no son equivalentes al suero fisiológico. Mientras tanto, los pacientes más afectados tienen que comprar el insumo en las farmacias particulares, donde también hay escasez debido al excesivo aumento de la demanda.

Como se sabe, el hospital Carrión de Huancayo también atiende a pacientes de Junín, Huancavelica, Ayacucho, Pasco, Huánuco, Cusco y Ucayali, por lo que esta crisis de abastecimiento afecta a varias regiones del país.

Boticas y farmacias de Lima se quedaron sin suero fisiológico

Los establecimientos de la capital que expenden fármacos y sueros fisiológicos han reportado desabastecimiento. Entre tanto, el presidente de la Asociación Nacional de Boticas y Farmacias Independientes del Perú (ANABIF) Aly Carlos Villarroel señala que ello se debe a la decisión del ministro de Salud, César Vásquez, al ordenar la inmovilización de todos los sueros de Medifarma.

“Son lamentables las soluciones que ha planteado el Ministerio de Salud, porque al suspender el registro sanitario y ordenar la inmovilidad del suero fisiológico ha provocado un desabastecimiento en el sector público, lo cual ha provocado una escasez en el sector privado. Esto ha generado un problema en todo el sector farmacéutico que se va a trasladar en los próximos días a los pacientes”, afirmó el representante de ANABIF.

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Padres de bebé que murió por suero defectuoso denunciarán a clínica SANNA y “los que resulten responsables” [VIDEO]

En tanto, el Minsa ha ordenado el cierre del laboratorio Medifarma por lotes de suero fisiológico defectuoso.

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¿Se volverán a limpiar las manos? La cuarta víctima del suero fisiológico resultó nada menos que una bebé de tan solo un año y dos meses, la cual ingresó a la clínica SANNA con un cuadro de fiebre y diarrea, pero durante el tratamiento se le suministró el suero defectuoso ocasionándole convulsiones que la llevaron a la muerte.

Cuentan los afligidos padres de Kayla que cerca de 15 médicos estuvieron junto a su menor hija sin hacer más que mirarla mientras convulsionaba. Ellos denuncian negligencia por parte del personal médico que estuvo presente, adelantando que presentarán una denuncia contra la clínica y “los que resulten responsables”.

«Cuando estaba en hospitalización, ya habían pasado más de 4 horas con el suero, mi bebé empieza a temblar y convulsionar fuerte. El personal médico que estaba con nosotros no sabía qué hacer. El papá de mi bebé es quien presiona el botón de emergencia para que se puedan acercar a auxiliar a mi bebé, pero todos los que ingresaban solo miraban. No tenían varios implementos», declaró la joven madre.

Asimismo, aseguró que la clínica estaba más preocupada en que pague por los medicamentos que se utilizaron para la atención de su bebé, detallando que el gasto total fue de 2 mil soles.

«La clínica de lo que más se preocupaba era por el tema del pago (…) La clínica lo más preocupado que estuvo era de que yo firmara o que cancelara. Estaban preocupados por anotar qué medicamento terminaron de usar en UCI pediátrico, o sea todo. Lo primero para ellos era el cobro (…) Más de dos mil hemos gastado en mi bebé», agregó.

fuente: latina.

Minsa ordena el “cierre temporal” de Medifarma

En tanto, el Ministerio de Salud (Minsa), a través de la Dirección General de Medicamentos, Insumos y Drogas (Digemid), ha ordenado el “cierre temporal” del laboratorio Medifarma S.A. luego de detectarse que habría más de un lote defectuoso del suero fisiológico.

Según el escrito, para confirmar la calidad del producto, el laboratorio de control de calidad Hypatia S.A. realizó pruebas en las que se detectó una alteración en la concentración de cloruro de sodio. Los análisis revelaron que los niveles de sodio en el suero variaban entre 63.8 % y 644.0 % por encima del estándar permitido.

La recomendación es no consumir ningún lote de esta marca por precaución. En tanto, Medifarma informa que retirará todos los lotes de suero fisiológico de su marca en circulación.

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Ingresó con gripe a la clínica SANNA y terminó con muerte cerebral [VIDEO]

Exigen justicia por la muerte cerebral de Alejandra Landers en la clínica SANNA: ¿negligencia e impunidad?

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La tragedia que ha golpeado a la familia de Alejandra Landers ha dejado una profunda herida no solo en sus seres queridos, sino también en la sociedad, que observa con creciente indignación la posible negligencia médica que pudo haber causado su muerte. Alejandra, de solo 26 años, ingresó a la clínica SANNA de San Borja con un simple resfrío. Sin embargo, tras recibir un suero fisiológico contaminado, su estado empeoró rápidamente hasta llegar a la muerte cerebral. Su padre no escatima en palabras: “Mi hija llegó sana y me la entregaron muerta”, declaró, denunciando la aparente falta de cuidado y vigilancia médica en el tratamiento de su hija.

La historia de esta joven, que parece un error evitable, plantea serias dudas sobre la gestión de la clínica y el control de calidad de los insumos médicos que se suministran a los pacientes. De acuerdo con el relato de la madre, Eliana, la joven fue admitida en urgencias a las 9:17 p.m. Sin embargo, horas después, presentó síntomas graves, como convulsiones y pérdida de conciencia. La desesperación de los padres aumentó al ver que la clínica tardó tres horas en realizarle exámenes, a pesar de la evidente gravedad de su condición. “Cuando la toqué, su cara estaba mojada de saliva y su cuerpo orinado”, narró Eliana entre lágrimas, destacando la falta de una respuesta rápida y adecuada.

La situación no solo pone en evidencia una aparente falta de protocolos médicos adecuados, sino que también subraya un sistema de salud que parece proteger más a las instituciones involucradas que a las víctimas. La familia de Alejandra ha denunciado, además, la burocracia que ha rodeado la posibilidad de iniciar acciones legales contra los responsables de este trágico suceso. Su abogado denuncia que, a pesar de los esfuerzos por presentar una denuncia penal, las autoridades se niegan a aceptar el caso, alegando problemas de competencia. Es un ejemplo más de la obstrucción al acceso a la justicia, en la que las víctimas y sus familias se enfrentan a un laberinto legal que favorece la impunidad.

Para colmo, el Ministerio de Salud cambió en 2024 la normativa relacionada con la notificación de reacciones adversas a medicamentos, extendiendo el plazo para reportarlas de 24 horas a 7 días. Esta medida, que podría haber sido pensada para aliviar la carga administrativa, en la práctica podría favorecer la impunidad, al dificultar el rastreo oportuno de situaciones como la ocurrida con Alejandra, donde la contaminación del suero fue el detonante de su muerte cerebral.

A pesar de la gravedad de los hechos, tanto la clínica SANNA como la farmacéutica Medifarma han ofrecido cubrir los gastos médicos y han mencionado la posibilidad de una indemnización. Sin embargo, el padre de Alejandra rechazó cualquier compensación económica, buscando únicamente la verdad. “No queremos dinero, queremos la verdad”, afirmó contundente, dejando claro que la justicia y la responsabilidad de los involucrados son lo que realmente importa para la familia.

Este caso plantea una reflexión profunda sobre la falta de responsabilidad y el sistema de salud que parece más preocupado por proteger su reputación que por rendir cuentas ante hechos tan graves. La familia de Alejandra y la sociedad en su conjunto exigen justicia y que este tipo de tragedias no queden impunes. Es esencial que se asuman responsabilidades, se tomen medidas preventivas y se garanticen los derechos de los pacientes, para que casos como este no se repitan.

Panorama conversó con los padre Alejandra. Aquí todos los detalles.

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La soberbia mata señores de Poderosa: tres asesinatos más en Pataz

Hace unos días, las Rondas Campesinas de Pataz llegaron hasta Lima con un pedido desesperado: apoyo para enfrentar a la delincuencia que azota su tierra. Armados apenas con varas y palos, estos hombres y mujeres, guardianes de sus comunidades, buscaron ayuda en las mineras y el Estado. La respuesta de Minera Poderosa fue fría, indiferente: les cerraron la puerta en la cara. Hoy, la sangre vuelve a teñir la tierra de Pataz.

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Por Jorge Paredes Terry

Tres jóvenes trabajadores de Poderosa  han caído en una emboscada de la delincuencia organizada y muchos más ciudadanos anónimos en toda la provincia están siendo masacrados.

¿Cuántos muertos más hacen falta para que la soberbia de unos pocos se derrumbe? ¿Cuántos ataques, cuánto dolor debe soportar la población antes de que las empresas y las autoridades entiendan que sin la unión con la gente organizada, la batalla contra el crimen está perdida?  

Las Rondas Campesinas no piden limosnas, piden herramientas, recursos, colaboración. Son la primera línea de defensa en una zona donde el Estado brilla por su ausencia. Mientras tanto, la delincuencia avanza, mejor armada, más violenta, más audaz. Cada rechazo, cada desdén, es una victoria para las hordas criminales que ven cómo sus enemigos están divididos.  

La soberbia mata. Mata cuando las empresas privilegian sus protocolos sobre la vida de las personas. Mata cuando el Estado responde con burocracia a una emergencia. Y mientras tanto, en Pataz, los ronderos siguen plantando cara a los balazos con nada más que coraje y palos.  

¿Hasta cuándo? La respuesta debería ser hoy. Porque mañana, el costo será mas. Comparto con ustedes parte de la propuesta entregada a las compañías mineras y al gobierno central.

Propuestas para una Estrategia Integral

1. Comités de Seguridad Mixtos

   – Crear mesas de trabajo conformadas por líderes ronderos, mandos policiales, representantes del Ejército y delegados de las mineras. Estos comités diseñarían operativos conjuntos con inteligencia compartida, evitando la duplicidad de esfuerzos y garantizando una respuesta rápida ante ataques.  

2. Financiamiento Compartido

   – Las mineras, en vez de gastar millones en seguridad privada para sus instalaciones, deberían destinar un porcentaje a fondos mancomunados con el gobierno regional. Estos recursos financiarían:  

     – Equipamiento básico: Radios, chalecos antibalas, drones de vigilancia y botiquines de emergencia para las Rondas.  

     – Infraestructura: Puestos de control en zonas críticas, con tecnología de monitoreo y alerta temprana.  

3. Capacitación y Legalidad

   – La Policía y el Ejército deben entrenar a los ronderos en:  

     – Primeros auxilios.  

     – Protocolos de detención sin violencia excesiva.  

     – Uso de tecnologías de rastreo.  

     – Uso de armamento no letal o escopetas

   – A cambio, regularizar su estatus jurídico para que su labor sea reconocida y protegida, no criminalizada.  

4. Operativos «Escudo Andino»

   – Desplegar unidades móviles combinadas (Policía, Ejército y Rondas) para patrullajes en zonas de alta peligrosidad, con apoyo aéreo en casos de enfrentamientos.  

   – Establecer un número de emergencia exclusivo para alertas rápidas, con geolocalización.  

5. Programas Sociales como Prevención

   – Las mineras y el Estado deben impulsar proyectos en las comunidades para cortar el reclutamiento de jóvenes por el crimen: becas, talleres técnicos y empleos formales en lugar de migajas asistencialistas.

Nos unimos o nos  derrotan

La soberbia empresarial y la indiferencia estatal ya han costado demasiadas vidas. Pataz no necesita discursos, necesita acción. Si las mineras y el gobierno no se unen hoy a las Rondas, mañana no habrá operativo que detenga el avance de las hordas criminales.  

La pregunta no es si pueden hacerlo, sino si quieren. Porque mientras deliberan, los pobres siguen poniendo los muertos.

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Repugnante: encuentran vellos en comidas enlatadas del programa Wasi Mikuna, ex Qali Warma

Producto enlatado fue abierto en presencia de los padres de familia, causando la sorpresa e indignación.

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Primero carne de caballo, luego alimentos en mal estado, y ahora ¡vellos! Un terrible caso se ha dado en la Institución Educativa n.° 016 del Centro Poblado Puentecillos, distrito de Santa Rosa, en Jaén, donde padres de familia han denunciado la presencia de vellos en las conservas de pollo distribuidas por el programa Wasi Mikuna (ex Qali Warma).

El incidente fue reportado durante la preparación de los alimentos escolares, en presencia de los padres de familia, docentes y personal de cocina del centro educativo.

«Se han encontrado vellos supuestamente. Son pequeños. Delante de padres de familia, de la directora y de las profesoras vimos. Yo pensé que eran gusanos. Al momento en que nosotros abrimos el pollo enlatado era prácticamente vellos», aseveró una madre de familia.

Ante la situación, los padres han solicitado la presencia de las autoridades responsables para inspeccionar los productos y garantizar que los alimentos sean aptos para el consumo. Advirtieron que, de no obtener una solución, rechazarán la recepción de estos productos en futuras entregas.

El caso ha reavivado cuestionamientos sobre el control de calidad en la distribución de alimentos escolares y la supervisión de los proveedores encargados del abastecimiento.

Foto: Radio Marañón.

La respuesta de Wasi Mikuna

En tanto, el programa Wasi Mikuna, a través del encargado de imagen institucional, mencionó que se vienen realizando las indagaciones en el centro educativo de conformidad a los protocolos, adelantando que se pronunciarán oficialmente cuando haya resultados.

Asimismo, el Ministerio de Inclusión Social y Desarrollo (Midis) pidió que no se consuma el producto hasta que exista un pronunciamiento al respecto.

«Ante esta alerta (…) sobre una presunta materia extraña en la conserva de pollo, el programa Wasi Mikuna informa que (…), al tomar conocimiento de manera inmediata, acudió a la institución educativa donde, en presencia de los integrantes del comité de alimentación escolar y comunidad educativa procedió a verificar el lote del producto. Se procedió a revisar el muestreo de los alimentos; en tanto, se suspendió el uso y consumo del lote involucrado», se puede leer en el documento.

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Odisea en el circuito de playas por ‘cierre total’ de bajada de Armendáriz

Tras varios meses de paralizar una obra turística en Miraflores-Barranco, y luego del robo en la grúa abandonada en la quebrada de Armendáriz, los conductores no solo sufrieron congestión vehicular durante el verano, sino, que la supuesta fecha de entrega del puente peatonal, según informa la comuna miraflorina tras el reinicio de las obras, sería en junio.

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En la bajada de Armendáriz una gigantesca grúa generó el rechazo y el malestar de transeúntes y conductores vehiculares no solo miraflorinos y barranquinos, sino de la capital, por encontrarse abandonada y varada hace varios meses en el lugar que ya debía haberse inaugurado un puente peatonal que uniría los distritos de Miraflores y Barranco. Sin embargo, gracias a la improvisación, esta obra quedó paralizada debido a las disputas y desencuentros entre la Municipalidad de Miraflores liderada por el alcalde de Renovación Popular, Carlos Canales y la compañía INCOT SAC Contratistas Generales.

Caos en el circuito de playas hasta el 01 de abril Así las cosas, la bajada de Armendáriz ha sido cerrada totalmente al tránsito vehicular desde altas horas de la noche del jueves 27 de marzo, hasta el martes 01 de abril. ¿Las razones? La municipalidad de Miraflores anunció que reiniciaron las obras del Corredor Turístico, que enlazará Miraflores con Barranco, con el puente tubular en la quebrada mencionada. En tanto, la Municipalidad miraflorina informó que, el cierre será total hasta las 5:00 a. m. del martes 1 de abril.

A partir de esa fecha, las restricciones continuarán según el horario aprobado por la Municipalidad Metropolitana de Lima (MML): de lunes a domingo, se restringirá el tránsito de 5:00 a. m. a 9:00 p. m., y el cierre será total de 9:00 p. m. a 5:00 a. m. del día siguiente. Según informan, la medida es requerida debido al movimiento de la gigantesca grúa que ocupará parte de los carriles. Se espera que una vez finalizadas las obras—anunciaron que sería dentro de tres meses, a fines del mes de junio—la vía será completamente reabierta.

Alcalde Canales en 2024 canceló contrato y perjudicó a vecinos

Como se recuerda, en diciembre del 2024, la Municipalidad de Miraflores resolvió el contrato con INCOT S.A.C. Contratistas Generales debido al incumplimiento en la culminación de un puente peatonal en los malecones que uniría a los distritos de Miraflores y Barranco, el cual se denomina: proyecto “Mejoramiento y ampliación de los servicios turísticos del Corredor Turístico Malecón de la Reserva”. Sin embargo, INCOT se defendió y le echó la culpa a la subcontratista, la empresa metalmecánica AMENPROD STELL S.A.C. tildándola como la verdadera responsable de la paralización de la obra, por no cumplir con la entrega de la estructura metálica, pese a que estaba pagada en un 95%. E incluso, porque pedían más dinero para cumplir con la entrega.

Rutas alternas durante el cierre

Mientras dure el cierre, los conductores deberán tomar rutas alternas para aminorar en algo el congestionamiento que ya viene perjudicándolos. Para el desplazamiento de norte a sur, se debe tomar la Subida San Martín hacia la Av. Del Ejército, girar a la izquierda en la Av. José Pardo, continuar por la Av. Ricardo Palma y luego acceder a la vía auxiliar de la Vía Expresa en dirección sur. Otra alternativa es usar la Bajada Balta desde el Circuito de Playas, girar a la derecha en la Av. Óscar R. Benavides (Diagonal) y seguir hasta la Av. José Pardo.

De sur a norte, quienes vengan de Barranco pueden tomar la salida 2 (Av. 28 de Julio) hacia la vía auxiliar de Paseo de la República, girar a la izquierda en la Av. Ricardo Palma, seguir por la Av. José Pardo hasta la Av. Del Ejército y continuar hasta la Subida San Martín. Otra opción es tomar la Av. Reducto, continuar por la Av. 28 de Julio, girar a la derecha en la Av. José Larco, luego girar nuevamente a la derecha en la Calle Shell, lo que llevará directamente a la Bajada Balta en dirección norte.

Los vecinos miraflorinos y barranquinos y los ciudadanos en general, esperan que la municipalidad de Miraflores, con supervisión de la MML, esta vez cumplan con los plazos de entrega, ya que se han visto dilatados durante meses y es exigible que el famoso puente peatonal realmente sea culminado en el mes de junio, de acuerdo a lo anunciado.

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Minsa emite alerta sanitaria por suero fisiológico defectuoso que hasta el momento ya habría causado la muerte de 3 personas [VIDEO]

En tanto, lote defectuoso de suero del laboratorio Medifarma se encuentra inmovilizado hasta determinar responsabilidades.

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Muertes en los quirófanos. El Ministerio de Salud (Minsa) emitió la “alerta sanitaria” n.° 38 -2025 ante el reporte de varios casos de pacientes que registraron reacciones adversas al suero fisiológico proveniente de un lote en específico; la situación se agravó aún más cuando se informó sobre la muerte de tres personas de distintas regiones del país a consecuencia de la aplicación de ese suero. A detalle se trata de dos pacientes de la Clínica Sánchez Ferrer de Trujillo y uno más de una persona en Cusco que se había sometido a una liposucción.

De acuerdo con el Minsa, la alerta se activó tras la identificación de cuatro casos iniciales de reacciones adversas “no graves” en clínicas de Lima y Cusco, registrados el 22 de marzo de 2025 en la base de datos nacional de farmacovigilancia. Posteriormente, al 24 de marzo, el número de casos ascendió a diez, distribuidos en las regiones de Lima (4), Cusco (4) y La Libertad (2). Entre estos, dos casos graves fueron reportados en Cusco, lo que incrementó la preocupación sobre la seguridad del producto.

En tanto, la Dirección General de Medicamentos, Insumos y Drogas (Digemid), entidad adscrita al Minsa, ha ordenado la retirada inmediata de todas las unidades de este lote en particular y procederá a su evaluación.

fuente: latina.

Clínicas deslindan responsabilidad

Por su parte, la clínica de Cusco Medical Network 02 emitió un comunicado donde deslinda toda responsabilidad médica en relación al fallecimiento de una paciente tras someterse a una liposucción. La clínica aclara que el médico que atendió a la paciente “no forma parte del staff permanente de nuestra clínica, sino que fue contratado directamente por la propia paciente para la realización de un procedimiento específico”. Asimismo, el mencionado centro médico indicó que tomará “acciones legales” contra Medifarma y M&M Productos Médicos y Farmacéuticos SRL”.

La clínica Sanna informó que desde el lunes se conoció que el laboratorio farmacéutico Medifarma había anunciado la presencia de un lote defectuoso de suero fisiológico. En ese sentido precisaron que este producto fue retirado ya de su red de clínicas.

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