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Chacalón / EL GORRIÓN QUE BAJÓ DE LOS CERROS

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Chacalón ya no canta pero su voz además de seguir perpetuando un estilo para los provincianos de la Lima, informal y achichada, hoy habita en los fastos de los prodigios y hasta le quieren construir un parque. Hace milagro también, dicen, si le rezas con fervor. «Chacalón» fue el artista que vivió en el magma de la pobreza más cruel y hoy sigue siendo un paradigma de los desterrados, que a más de una década de su muerte hoy lo consideran un santo y ocupa la versión masculina de otro personaje venerado por los humildes, los ladrones y las prostitutas, Sarita Colonia.

Tibio todavía, entre visiones difusas y el olor al alcanfor final, Chacalón había distinguido aún las facciones de Dora Puente, su esposa, pero apenas alcanzaba a descifrar lo que entre gemidos ella le decía. En el breve espacio de la sala de la Unidad de Cuidados Intensivos de la clínica Javier Prado, Lorenzo Palacios Quispe, «Chacalón», recién tuvo la certeza de que se moría y ya casi embalsamado en los atonales himnos de ronquidos quiso pedir agua, aire, por favor, un poco más de vida. Era la media tarde de un 26 de junio de 1994, e injusto el silencio absoluto de pronto lo dominó y la parca se encargó de entonarle su punto final.

A Lorenzo Palacios Quispe lo siguen llamando «Chacalón» como si estuviese vivo. Para sus devotos, aquello de que el hombre está muerto son pamplinas. Su leyenda ahora tiene de mito religioso. “El Faraón” – así el decían los locutores–  de la cumbia peruana que dejó este mundo físico cuando había cumplido 44 años, vive a regañadientes en los páramos del cementerio El Ángel en los viejo Barrios Altos limeños.

Ese día había muerto «El Faraón de la cumbia peruana», el ser de la alegoría del provinciano en Lima, su emblema y paradigma; pero desde aquella vez, su linaje había procreado al mito, al personaje que devino en predestinado santo, en un ídolo de contraseñas, en un virtuoso venerable. Su vida misma le había inventado la leyenda y esta tenía sus consignas. Que fue alcohólico, que vivía de las mujeres, que era lo que dicen un «achorado» de marca mayor, y él apenas era el artista popular que cantaba junto a los cerros que estrangulan la capital para sobrevivir fotografiado a las angustias familiares sin etiqueta.

Tenía 44 años cuando lo enterraron. Y esa despedida fue memorable incluso sobre las cicatrices que dejan el barrio y sus albañales. Qué de multitud no llegó hasta el camposanto, qué de rituales bajopoblanos no se exhibieron aquel atardecer. Su pueblo, embriagado por el dolor contenido, no halló mejor oportunidad para que ahí, en el cementerio El Ángel, cuartel Santa Glicenia 33-B, se cortara los brazos y garabateara sus tatuajes. Y el ataúd, lanzado por el gentío, estrujado por el amor a navajazos que transportaba como un Cristo y a duras penas al ídolo muerto de un paro cardiaco y más muerto todavía de vida desmesurada se marchaba para siempre. El parte médico hablaba de un coma diabético y de una sangrante úlcera gástrica y hasta de un virus inclasificable en ese momento. Luego se sabría que «Chacalón» había fallecido de rabia, pena y añoranzas.

 Una voz contra las miserias

Para aquellos que lo conocimos, «Chacalón» fue ese ser necesario para el imaginario del pobre y el desarraigado sin horizontes. Y daba la talla porque cantando resolvía como una válvula de escape la frustración nacional de los peruanos marginales, aquellos que todavía habitan en la bienaventuranza de lo prodigioso, esos que horadan las márgenes de la informalidad. Por eso construyó su propia estampa para enarbolar las insignias de una cultura ilustrada en la hibridez: la cultura chicha. Expresión celebrada del provinciano conquistado por la megalópolis limeña y que resignan su sino al nudo o trenza capitalino que los atrapa y los mimetiza con la magia miserable de la sobrevivencia a tal punto que son muy pocos aquellos que retornan a sus pueblos. Peruanos de fronteras adentro, cultura del interregno y pesadumbres, costumbres del tráfago de la postración.

Su madre, doña Olimpia Quispe, había llegado a Lima desde Huamanga en el invierno de 1942 y aún adolescente se empleó como sirvienta en el barrio de Santa Beatriz. Dicen que sus paisanos le anunciaron a los gritos que tenía muy buena voz, y era cierto porque la joven Olimpia poseía un timbre que le hacía cantar los huaynos de su tierra aternurados entre sus llantos tutelares y las melancolías que canonizaban el aroma a las retamas. Un domingo debutó en el Coliseo Nacional de la avenida Bolívar en La Victoria, y Luis Pizarro Cerrón, el empresario avieso, la bautizó con el nombre de “La Huaytita”. Así quedó, así, jovencita y todavía extraviada, así se fue ganando la vida, «sola, siempre sola…» como cantaba la Flor Pucarina, en un mercado donde los hombres imponían el rigor del trago y la violencia despótica del macho.

En ese ambiente doña Olimpia conocería a Lorenzo Palacios Huaypacusi, huancaíno y cargador de La Parada. La música, el zapateo y las cervecitas hicieron lo demás. De aquel breve amor embriagado nacería Lorenzo Palacios Quispe, esa criatura que cuando vio la luz del mundo, sin embargo, no tuvo la suerte de conocer al hombre que doña Olimpia le dijo que era su padre. Luego le sucedieron otros hermanos y aún cuando niño fue conociendo a otros tantos padrastros. La mamá ahora vendía anticuchos y habitaban en un atropellado cuarto de un callejón del cerro San Cosme. El niño Lorenzo jamás se dio cuenta cómo un hombre de carácter férreo, Silverio Escalante, de pronto fue el tipo extraño a quien él debía decirle «papá» y así creció, entre las carencias y las broncas, los rostros extraños y los excesos de los mendrugos.

 En la geografía de la pobreza

Entre los cerros San Cosme, San Pedro, El Pino y El Agustino existe el lugar sin dueño, la zona más violenta de los extramuros limeños. La gente es hosca y sin escrúpulos. Campea la delincuencia, las drogas y la prostitución. En los albores de los años cincuenta, como bien refiere José Matos Mar [1], la presencia de los provincianos en Lima alcanza proporciones demográficas inconmensurables. La Carretera Central, la principal vía que comunica a la capital con los pueblos de los Andes centrales, desemboca precisamente en ese cuadrante de la marginalidad. Hasta ahí llegaron esos peruanos desalojados de sus querencias y fueron a dar a las cumbres de la miseria desde donde se puede ver el mar. Invadiendo los cerros, se fueron haciendo al principio de casas de esteras en un aglutinamiento urbanístico sin orden ni concierto. Ahí creció Lorenzo Palacios Quispe.

Entre Manzanilla y el jirón Sebastián Barranca la vida no vale nada. Aquí las prostitutas y sus cafichos, más allá los borrachos bebiéndose la existencia alcohólica y sus últimos suspiros metílicos. Ahí, el Lorenzo niño tenía que sobrevivir ahora robando frutas de los camiones, ahora de «campana», ahora de aguatero de burdel y lo sabían, y quisieron corregirlo a correazos y dicen que se arrepintió. Y entonces desde los 7 años tuvo que trabajar de lustrabotas, de ambulante, de ayudante de cocina y hasta fue ‘pájaro frutero’ [2]. En la casa, los hermanos seguían llegando así como cuanto extraño se aparecía por el callejón.

Según me confesó en la entrevista que le hiciera en una tarde de julio de 1989 [3], él nunca supo con certeza cuántos hermanos fueron porque era tal la promiscuidad en la familia que Lorenzo no supo diferenciar quién era su pariente, quiénes sus tíos, quiénes sus primos. Cuando estuvo en edad escolar lo matricularon en un colegio fiscal de la avenida San Pablo. Lorenzo tenía habilidad para cualquier cosa menos para los libros. Su padrastro –contaba «Chacalón»– lo encontró una vez jugando fútbol en vez de estar en clases. Esa noche lo flagelaron. Lorenzo no lloraba pero le dijo al padrastro que prefería el trabajo a los cuadernos y desde aquella vez lo emplearon en un taller de zapatería. No obstante, un rencor inconfesable lo había marcado para siempre y su destino le había cancelado su inocencia. Ese invierno sin abrigo le cambió la vida y se hizo hombre sin recargos.

El artista de los necesitados

Lorenzo ya había cumplido los 15 años y entre otras cosas había aprendido también la técnica fina en la elaboración de zapatos para damas. Fue así que me contó en aquella conversación en su casa y entre vasos de cerveza y aguardiente cómo se inició en el canto: «Una tarde en el campo del colegio Labarthe, allá por la avenida México, en un festival musical deportivo, yo estaba jugando fútbol. Era un campeonato relámpago y yo era arquero del club Juventud Chacapampa. Mis compañeros, mis patas, que sabían que yo cantaba en las cantinas, me animaron a subir al escenario porque había un pequeño concurso para principiantes. Subí al estrado que estaba detrás del arco y donde un rato antes habían cantado mis ídolos del folclore. Era domingo y recuerdo clarito, ahí estaba Picaflor de los Andes, Flor Pucarina, Princesita de Yungay y otras estrellas del huayno. Yo estaba picado, ya nos habíamos tomado casi dos cajas de cerveza, pero no desentoné y me aplaudieron y de futbolista pasé a ser cantante profesional. Como nosotros éramos pobres y misios, al menos esa noche llevé alguito para la comida, para la olla de la casa».

La música folclórica, a partir de los años 60 había encontrado un amplio nicho tanto en la radio como en los discos. «Picaflor de los Andes» era un ídolo de multitudes y llenaba cuanto festejo o fiesta se realizaba en los coliseos [4]. Ya en esos años, otro artista andino, «El Jilguero del Huascarán», era quien más discos vendía en el país. Pero el Perú estaba invadido por los ritmos tropicales, la Sonora Matancera y las cumbias de Tulio Enrique León. Así, producto de esa influencia, en 1965 aparece un grupo nacional distinto: Los Pacharacos de Fredy Centi, quienes ‘tropicalizaban’ los huaynos que tenía origen en el valle del Mantaro. La mezcla sonaba rara pero enganchaba con los públicos migrantes. Luego irrumpen dos bandas típicas de esa misma zona de la sierra peruana: Los Demonios del Corocochay y Los Demonios del Mantaro. Estos últimos imponen el tema «La Chichera». Para muchos estudiosos del fenómeno ‘chicha’, este es el momento en que se gesta el género y que abriría las puertas a una transformación en los gustos y las modas y que traspuso el umbral de lo puramente musical para convertirse en un hito sociocultural en el Perú [5].

 El laberinto de la «choledad»

Pero en aquel tiempo Lima se sofisticaba –como afirma el sociólogo Eduardo Arroyo– siguiendo las pautas del american way of life. En la capital aparecen discotecas, supermarkets, snack bars, fuentes de soda. Surgen a imagen y semejanza de los mall americanos tiendas como Sears Roebuck y grandes almacenes por departamentos, y hasta se pone de moda un deporte: el bowling. El país y la capital pasan de aristócratas a plebeyos. Simultáneamente, la cultura criolla se torna agresiva y aparece un término para denominarla con propiedad: «Lima se achora» [6].

En esa Lima de contrastes y transfiguraciones, Lorenzo Palacios ya está convertido en un maestro en el taller de zapatería donde se hace de un amigo entrañable, Mauro Puente. Con él asisten a cuanta fiesta hay en el barrio y acompañan a sus ídolos –en aquel tiempo ya estaba de moda el grupo Los Destellos del guitarrista Enrique Delgado– hasta las fiestas más lejanas de Comas y San Martín de Porres. Son, pues, Los Destellos los precursores de la cumbia peruana, híbrido musical que al fusionarse con los aires andinos cuaja perfectamente a tal punto de quitarle popularidad al huayno y al huaylash que, como géneros masivos, integraba a la mayor cantidad de provincianos serranos de la capital. Mauro Puente tenía una hermana, Dora, y ella también los acompañaba con sus amigas a aquellos bailes donde la gente bebía hasta perder el conocimiento. Lorenzo Palacios, una noche de esas, no pudo más contra los arrebatos de su corazón y tuvo que confesarlo. Estaba enamorado de Dora, y de la declaración de amor, su matrimonio civil y el nacimiento de su primer hijo, el mismo «Chacalón» cuenta que él mismo no sabe qué tiempo pasó y apenas le pareció un instante.

Era el tiempo de la insurgencia de otros grupos como «Los Diablos Rojos» de Marino Valencia, «Manzanita y su conjunto», «Pedro Miguel y sus Maracaibos». Desde la selva llegaba «Juaneco y su Combo» y «Los Mirlos», dos conjuntos que llegaban con las mismas ganas de conquistar la capital. Luego aparecerían «Los Ecos» de Edilberto Cuestas y el Grupo Celeste de Víctor Casahuamán. Es con el «Grupo Celeste» que Lorenzo Palacios debutaría en una fiesta tropical en el local «Mi Huaros Querido» de San Luis. En este conjunto cantaba «Chacal», el hermano de Lorenzo, pero esa noche no llegó. Así, cuentan que el director, Víctor Casahuamán, observó que ahí se encontraba Lorenzo tomándose unas cervezas con sus amigos, lo llamó a un apartado y le propuso que cantara en lugar de su hermano. Lorenzo cantó y no desentonó pero aún no tenía nombre artístico. Terminado el espectáculo le dijo al director, casi en secreto: «Si mi hermano es Chacal, entonces yo seré Chacalón».

Muchos investigadores del fenómeno «chichero» afirman que con «Chacalón» se inicia la verdadera «chicha», la ortodoxa y genuina. Es decir, como afirma Wilfredo Hurtado Suárez [7], que la «Chicha» es el primer producto cultural que genera la migración y que perfilan los avatares de la asimilación de los provincianos a los desafíos de la gran ciudad. «Chacalón» así, es el paradigma. Sin duda, los éxitos de sus temas [los de corte romántico, los del recuerdo al terruño, los del despechado y los del «achorado»] se expandieron en el ámbito nacional homogenizando amplios sectores urbanos y rurales. «Chacalón», no obstante, coexiste al mismo tiempo y es popular sin desplazar radicalmente las múltiples expresiones andinas más antiguas y las nuevas representaciones del folclore tanto así que hoy, casi una década después de su desaparición, en programas radiales, clubes provincianos, campos deportivos, restaurantes-recreos y carpas, cantantes como Max Castro o Dina Páucar siguen teniendo su público como la chicha –con nuevos grupos y cantantes— también tienen el suyo.

El huayno se hace electrónico

Es verdad, con «Chacalón» comenzó a perfilarse un nuevo estilo de cantar y tocar la cumbia peruana. Por eso, aquellos músicos criollos del género tropical sintieron que, en el fondo, Lorenzo Palacios estaba cantando un nuevo tipo de huayno, con el agregado de la percusión caribeña pero con un gemir casi genético que se le escapaba del alma. De ahí que lo llamaran peyorativamente «cantante chichero». No obstante, fue «Chacalón» quien le puso a la chicha el aliento de barrio serrano, del cerro cholo y también le dio un himno a todos los migrantes de la urbe: en el tema «Soy provinciano», que pertenece a Juan Rebaza, y que por esos enigmas y argucias que tienen los músicos aparece como autor el mismo «Chacalón»,  este dice: «Soy muchacho provinciano,/ me levanto muy temprano,/ para ir con mis hermanos,/ a trabajar…/ No tengo padre ni madre,/  ni perro que a mí me ladre,/ sólo tengo la esperanza,/ de progresar…». Era un himno reivindicativo y un lamento de un destino inmisericorde. De esta manera y no de otra, su cantó prendió en el corazón de su pueblo y de ahí que los promotores y locutores acuñaran esa famosa frase que se entonaba a los gritos en cuanto ‘chichódromo’ se presentaba Lorenzo Palacios: «Cuando canta Chacalón, bajan los cerros». Y cuánta verdad había en aquella sentencia.

En los años ochenta, el Perú retorna a la democracia luego de 12 años de dictadura militar. Surgen nuevos íconos y aparecen otras tendencias. El clima de libertad se siente también en las zonas marginales, que con la llegada de Alfonso Barrantes a la alcaldía metropolitana de Lima, sectores siempre marginados se ven representados en sus más amplias aspiraciones. En la sierra, al contrario, el clima violento impuesto por Sendero Luminoso genera un desplazamiento masivo a las urbes. Es a partir de esa época que «Chacalón» consolida su estilo. Sus temas «Por ella la botella», «Viento», «Sufrir, llorar para qué» y la ya famosa «Soy provinciano» le otorgan una popularidad inusitada. Hacía buen tiempo se había separado del Grupo Celeste y formó otros conjuntos como El Súper Grupo hasta encontrar los acompañantes adecuados –‘su mancha’ como él decía– para integrar «La Nueva Crema», el grupo que lo encumbró como a nadie.

Entonces se muda del cerro de San Cosme e inaugura su casa en el complejo residencial Los Incas en el barrio de Santo Cristo. El grupo graba para el sello Horóscopo de Juan Campos y después el mismo «Chacalón» crea su sello porque le advirtieron que los empresarios chicheros lo estaban estafando. Hoy, su viuda Dora Puente reconoce que el cantante jamás ganó una fortuna, como aseguraban algunos. Por el contrario, afirma que los que hicieron dinero con él fueron los empresarios que lo manejaron. El propietario de la promotora El Pacífico, Juan Ortiz Ñauri, el ya mencionado Juan Campos del sello Horóscopo y los dueños de la Promotora Markahuasi. De Víctor Casahuamán, el director del «Grupo Celeste» la señora dice que este lo explotaba y que lo hacía cantar a diario con una paga miserable. Dora Puente asegura que al momento de morir «Chacalón» sólo dejó deudas, por lo que tuvieron que vender las combis, el auto de uso personal y la casa de Los Incas. Hoy, la viuda de «Chacalón» habita en una modesta vivienda en San Juan de Lurigancho, casa que le compraron sus tres hijas que siguen viviendo en los EE.UU.

La fortuna que jamás existió

Paco Pajuelo, su amigo y guardaespaldas, recuerda que a partir de 1984 había actuaciones todos los días. Luego comenzaron las giras y llegó la fama. No obstante, niega que «Chacalón» organizara sus propias fiestas y él mismo invirtiera en cerveza. Al contrario, él sólo ganaba por cantar y ese dinero servía para mantener a su organización artística de 12 personas. Cierto que vivía en los fastos de la popularidad pero que aquello lo obligaba a donar, obsequiar y reconfortar a los menesterosos que lo seguían. Por algo no era amigo del animador Augusto Ferrando quien lo invitaba a su programa de Panamericana Televisión, y su mundo, aunque se fue agrandando hasta convertirse en una mega estrella de la canción popular, en el fondo no era un ser feliz –secuelas traumáticas de su infancia hubiera afirmado un sicólogo— a pesar de que lo reclamaban en Bolivia y también en Ecuador y hasta tuvo oportunidad de actuar para la colonia peruana residente en Nueva York.

Lorenzo Palacios, sin embargo, era un tipo calmo y de vida familiar. Ya tenía siete vástagos e hizo todo lo posible para que sus hijas residan en los EE.UU. Ahora, algunos podían decir que tenía dinero y que la prosperidad le sonreía. Que fue cierto que invirtió en autos y las combis para que trabajen en el servicio urbano. Pero marcado por ese estigma del pobre, el dinero se le iba como agua entre los dedos. Por eso para muchos resulte extraño que un día se le ocurrió ingresar a estudiar cosmetología junto a su esposa –«Sabes, era para no perder el tiempo porque yo sólo trabajaba por las noches», me contó– y al tiempo era ya un señor peluquero. Poseía también un diploma de sastre y él mismo mandaba a diseñar sus trajes. Todos eran brillantes, con lentejuelas, de colores chillones. «Así se viste mi pueblo» decía y seguía acumulando trabajo y amigos, los de verdad y esos que se chupaban su plata. El ambiente que frecuentaba, paradójicamente, él mismo lo había construido y entonces no podía escapar del alcohol y de las vedettes y los hampones que se aprovechaban de su fama.

Ahí comenzaron los problemas familiares porque la prensa amarilla hablaba que a «Chacalón» lo habían visto en restaurantes y hostales con una y con otra. Además, como reconocería después la esposa, muchos de sus amigos sólo estaban cerca de él porque el hombre tenía dinero y hasta le hacían firmar documentos cuando «Chacalón» estaba ebrio. Guillermo de la Riva, su amigo desde la niñez, recuerda que todos le decían que deje ciertas amistades y que no frecuente ciertos lugares de mala reputación. «Chacalón» no hacía caso. Nadie se explicaba por qué había cambiado tanto y ya no era ese hombre generoso que oía a sus verdaderos amigos y estaba atento a su vida familiar. Cierto, la factura que luego le pasó la fama fue cruel porque en ese tiempo aparecieron otros grupos más jóvenes con igual arraigo masivo. Los Shapis, Vico y su grupo «karicia», y el «Grupo Alegría» del gran Alín y otros más y que no sólo tocaban muy bien sino que habían introducido mejores arreglos e instrumentos electrónicos que nadie sospechaba su hubieran podido utilizar en este tipo de música. Entonces la competencia se hizo dura y había que dar la batalla.

Cervecita, licor amargo

Todos están de acuerdo que era en las fiestas de «Chacalón» donde la gente consumía más licor. Según el mismo De la Riva, un domingo en una fiesta se vendía mil docenas de botellas de cerveza. Los otros grupos no llegaban ni a la mitad. Pero otro aspecto era cierto: cada vez había que estar a la vanguardia porque los jóvenes habían comenzado a «rockear» o «salsear» los ritmos chicheros y habían ganado nuevos públicos. Entonces, la Lima de los provincianos vivía para la música y la insurgencia del sector informal se fusionó a este movimiento. Las playas de estacionamiento del Centro de Lima los fines de semana eran convertidas en salas de baile y otros locales dedicados sólo al negocio folclórico tuvieron que modernizarse, cambiar de equipos porque aquella música que había patentado «Chacalón» se había vuelto del gusto masivo, había invadido toda la capital y hasta el mundo académico, el intelectual y los políticos se preguntaban qué estaba pasando.

Don José Irei, el dueño de Radio Inca, recuerda que cierta vez le preguntó a «Chacalón» por qué en sus fiestas todos bailaban con los dedos en punta. «Chacalón» le confesó que era porque todos querían demostrar que portaban navajas o cuchillos. Y no le faltaba razón, esa fanaticada de avezados, drogados y ebrios y a punto de los diablos azules sacaban sus cuchillos frente al escenario y se cortaban los brazos en señal de compromiso con su ídolo. Una cosa de locos, decía Irei quien cuenta ahora que sus seguidores, aunque parezca mentira, han aumentado. «En el tanque que está sobre el cerro San Cosme la gente llega en peregrinación, rezan frente a varias imágenes –fotos y dibujos– del cantante y hasta le piden milagros».

«Chacalón» contaba que la gente pobre pero honrada tiene en este país dos únicas misiones: «La chamba y el vacilón. No hay más. Si no chapamos para nosotros la mitad de cada una estamos fregados. Hay que saber, hay que encontrar el secreto para chambear contentos. Uno no puede sacrificar la chamba o la pendejada. Tenemos que agarrar la mitad de cada uno. Porque uno puede tomarse su trago, puede jaranearse, puede tener un montón de mujeres, aunque yo siempre digo: hay que tener tres canales como máximo, pero tienes que sacarte la mugre trabajando para darte esos lujos. Si no, agarramos, formamos nuestra banda y nos ponemos a asaltar bancos». Esa era su filosofía. Por eso, desde el estrado, él metía un carajo cuando comenzaban las broncas y más parecía un sacerdote. Por eso para muchos era «Papá Chacalón». Y así lo llamaban porque siempre estaba demostrando que se trataba de un ser sencillo y humilde. «Trabajo con mi gente en lugares pitucos o en mercados de unos asentamientos humanos. No me hago problemas. Yo pude quedarme en los Estados Unidos. Pero estoy aquí, con mis cholos. Yo soy fanático del Alianza Lima y del Señor de los Milagros. Por eso soy feliz porque tengo un chupo de ahijados».

Era sabio, a su manera, que dos meses antes de morir presentó en un baile a su hijo José María como su sucesor. En ese entonces el chico apenas tenía 12 años y hasta hoy sigue cantando sin mayor fortuna como un fantasma que sólo hace extrañar al ídolo. Otro de sus hijos, Juan Carlos salió malo y hace unos años fue liquidado por la policía cuando robaba un auto. «Chacalón» fue sabio a su manera que el mismo preparó su entierro como si fuera una fiesta. Querido como ninguno, esa tarde del 26 de junio de 1994, dos días después de su muerte, la multitud, su gente, lo dejó arrebatada para siempre en su última morada. Lloraban y se cortaban y borrachos tropezaban como una danza demoníaca que hasta hoy no acaba.

——–

[1]          Matos Mar, José. Desborde popular y crisis del Estado: el nuevo rostro del Perú en la década de 1980. Perú Problemas. IEP. Lima 1984.

(2]          Sobrenombre que se le da a los niños que viven por su cuenta y tienen que alimentarse con lo que roban. Hoy se les suele llamar «pirañas».

[3]          Revista «Festival», número 6, publicada por IDESI. Lima, julio de 1989.

[4]          La institución «Coliseo» –suerte de carpa de circo— fue el primer escenario artístico para los artistas provincianos. Famoso fue el coliseo Manco Cápac en los años 40 y el coliseo Nacional en los 50.

[5]          Carlos Iván Degregori, «Huayno, chicha: el nuevo rostro de la música  peruana». IEP. Lima, 1997.

[6]          «El achoramiento» deviene del término «choro» [ladrón] y que a su vez se deriva del lunfardo argentino «chorro» de igual implicancia.

[7]          Wilfredo Hurtado Suárez. «La música y los jóvenes de hoy: los hijos de la chicha» En «Lima, aspiraciones, reconocimiento y ciudadanía en los noventas. Carmen Rosa Balbi, editora. Fondo Editorial PUCP. Lima 1997.

(Texto tomado del libro PROVINCIANO SOY – Historias de la cumbia peruana, que se publicaran en el 2013)

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Se escapa hombre con viruela del mono y es detenido por realizar tocamientos indebidos a jovencita [VIDEO]

No acató cuarentena y se contactó con una mujer por las redes sociales.

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La llevó a su casa con el pretexto de jugar videojuegos. Un hombre de 26 años, quien era buscado por salir positivo a la viruela del mono y negarse a respetar la cuarentena, fue detenido por la Policía tras ser acusado del delito de abuso sexual, bajo la modalidad de tocamientos indebidos, que habría realizado a una jovencita a quien contactó vía redes sociales, en la ciudad de Huancayo.

Se sabe que es un transportista de 26 años que fue diagnosticado con viruela del mono y dio un domicilio falso a las autoridades de salud. Posteriormente, se negó a tomar cuarentena.

Sin embargo, el lunes 8 de agosto, la Policía informó que esta persona fue detenida por tocamientos indebidos contra una señorita. “En la tarde, el personal de El Tambo lo intervino en circunstancias que esta persona había contactado a la víctima por rede sociales”, señaló Collin Sim, jefe de la región policial Junín, a TV Perú.

Irresponsable sujeto habría contagiado a más personas. Foto: captura Tv Perú.

El hombre fue llevado hasta la comisaría de El Tambo y confesó que había sido diagnosticado días antes con viruela del mono. Al lugar también llegó personal de la Dirección Regional de Salud Junín.

“También era paciente oncológico, y se puso mal. Fue llevado a un hospital y se confirmó que era un paciente con viruela del mono… regresó a la comisaría y fue aislado a una celda solo para él. Su madre lo atendió dado que es paciente con cáncer”, detalló Collin Sim.

El jefe policial agregó que este sujeto se volvió a poner mal de salud el día de ayer, martes 9 de agosto, y nuevamente fue llevado a un nosocomio de EsSalud, pero con resguardo policial.

Por su estado de salud no se pudo completar las diligencias. Tras pasar 24 horas de su detención, la Fiscalía dio la libertad para que sea citado y el proceso lo continúe en libertad”, explicó Sim.

El transportista de 26 años será procesado por el delito contra la libertad sexual (tocamientos indebidos) y, dado que estuvo con viruela del mono y mantuvo contacto con otras personas, podría ser acusado por el delito contra la salud pública.

Producto de estas diligencias, algunos efectivos también se habrían contagiado con viruela del mono. “Nuestros policías que han tenido contacto directo y las diligencias, ya han sido evaluados y siendo monitoreados para ver cómo es la evolución. Nos indicaron que los síntomas se presentarían en los próximos 21 días”, finalizó la autoridad.

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Escritor Gonzalo León Palma es denunciado por tocamientos indebidos a una niña [VIDEO]

Gonzalo León Palma, escritor de literatura infantil que publica libros con el seudónimo de Frank Infante, fue denunciado por tocamientos indebidos a una menor. La fiscalía pide nueve años de prisión. Nos comunicamos con el denunciado y esta fue su respuesta.

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Una grave denuncia se presentó anoche en el programa de Al Estilo Juliana en ATV. La grave acusación relata los tocamientos indebidos que presuntamente el escritor Gonzalo León Palma, habría realizado a una niña de 11 años. En el ambiente literario el escritor publica sus libros con el seudónimo de Frank Infante, libro que fue editado por la editorial Mesa Redonda e incluso presentado recientemente en la Feria Internacional del Libro de Lima. Lejos de los libros, Gonzalo Palma es también conocido como vendedor de autos.

En las investigaciones la cámara Gesell arrojó información contundente que el Ministerio Público ha sumado junto a los peritajes que se han realizado. A pesar de las pruebas recabadas, el escritor Gonzalo León negó los tocamientos a la menor de edad, señalando que le tocó accidentalmente la pelvis mientras la abrazaba.

Gonzalo León Palma.

La madre desesperada hizo pública la denuncia debido a que el escritor se paseó por la FIL de Lima firmando libros para niños. Su reciente obra titulada “Fábulas de Infante” fue promocionada por la editorial Mesa Redonda y se presentó el pasado domingo 07 de agosto.

Incluso el propio cantante Pedro Suárez-Vértiz, el 04 de agosto en su Facebook también promocionó el libro invitando a la presentación. En la publicación de su cuenta oficial se lee: “Este flaco le ha vendido autos como a 8 amigos míos, a mi esposa y a mis hijos y siempre que puedo, cuando alguien me pregunta por un auto, le doy su número y lo recomiendo. Hoy mi compadre es jefe de ventas corporativas, y me ha sorprendido con el lanzamiento de “Fabulas de infante”. Un libro de fábulas para niños con historias divertidas y personajes entrañables, que dejan una enseñanza a los pequeños y a los grandes también. Aquí les comparto la invitación a su firma de libros en la Feria internacional del libro de Lima este Domingo 7 de agosto de 3:30 a 6:00 pm, si tienen un tiempo no dejen de ir”.

Todo indica que el cantante Pedro Suárez-Vértiz no conocía de la grave denuncia contra Gonzalo León que publicaba libros con el seudónimo de Frank Infante. En el informe del programa televisivo, también se menciona que los hechos ocurrieron en el año 2019, cuando el escritor era inquilino en una casa del distrito de San Miguel. Según las revelaciones de la niña, Gonzalo León tocó sus partes intimas con la excusa de un abrazo. Situación que se repitió en varias oportunidades. Para ganarse la confianza de la familia, incluso el escritor se convirtió en padrino de comunión de la niña. Cuenta la madre que durante varios días la niña no podía conciliar el sueño debido a las constantes pesadillas.

Lo sorprendente es que Gonzalo León Palma fue capturado por la policía, pero dos días después salió en libertad bajo comparecencia restringida, además, le prohibieron acercarse a la menor en un rango de 300 metros. A pesar que la investigación ha sido demasiado lenta, el 14 de julio pasado, a la madre de la menor le llegó una notificación de la Corte Superior de Justicia de Lima, donde se informaba que el Ministerio Público solicita nueve años de prisión contra el acusado. Además, en el documento fiscal se señala que la versión del procesado Gonzalo León Palma, carece de credibilidad.

Fuente: Al Estilo Juliana.

Nos comunicamos con la editorial Mesa Redonda, responsable de la publicación y distribución del libro “Fábulas de Infante”, que Gonzalo León publicó con el seudónimo de Frank Infante. Desde Mesa Redonda nos mencionaron que han decidido sacar el libro de circulación, esto implica que la publicación no será promocionada ni distribuida debido a la grave denuncia contra el autor.

También nos comunicamos esta mañana vía telefónica con el señor Gonzalo León Palma, pero luego de presentarnos como periodistas nos cortó la llamada. Inmediatamente insistimos y le escribimos vía WhatsApp para recoger su descargo, pero solo nos envío una denuncia policial con el mensaje: “Buenos días, sugiero investigar a la denunciante”. Luego de recibir el chat, nos bloqueó del WhatsApp.

Aquí el reportaje completo del programa Al Estilo Juliana.

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MTC informa que se viene preparando un proyecto de tren que unirá Cercado de Lima con Huarochirí

Consistirá en una moderna infraestructura ferroviaria que costará alrededor de S/1,200 millones.

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El Ministerio de Transportes y Comunicaciones (MTC) informó que está trabajando en el proyecto Mejoramiento del Corredor Ferroviario Este, que iría desde el Cercado de Lima (Av. Alfonso Ugarte, altura Puente del Ejercito) hasta Ricardo Palma (Huarochirí).

Esta obra consiste en la implementación de una moderna infraestructura ferroviaria sobre el actual trazo del Ferrocarril Central. Ello permitirá -de acuerdo al MTC- operar el servicio de transporte de pasajeros, que se sumará al actual uso para transporte de mercancías.

Actualmente, se está elaborando el perfil del proyecto, que está previsto que concluya a finales de 2022.

La inversión aproximada para la ejecución de esta obra es de S/1,200 millones (US$ 305.7 millones al tipo de cambio) y beneficiará a más de 74.5 millones de pasajeros por año. Con la priorización de este proyecto ferroviaria, se estima que la construcción iniciará en el año 2024, culminando en el 2026.

El trazo de 46.2 Km atraviesa los distritos de Lima Cercado, El Agustino, Santa Anita, Ate, Chaclacayo, Lurigancho y Ricardo Palma. Preliminarmente, se ha planteado la construcción de cuatro estaciones: Alfonso Ugarte y Abancay (Cercado de Lima), Huaycán (Ate) y La Florida (Lurigancho).

Además, habrá catorce paraderos distribuidos en los siguientes puntos: Presbítero Maestro (Lima Cercado); José Carlos Mariátegui y Evitamiento (El Agustino); Ruiseñores y Cultura (Santa Anita); Ate, Huachipa y Santa Clara (Ate); Ñaña, Chaclacayo y California (Chaclacayo); La Cantuta y Chosica (Lurigancho); y finalmente Ricardo Palma (Ricardo Palma).

Fuente: MTC.

El nuevo ferrocarril se integrará al sistema de transporte interurbano existente en Lima.

Alimentará de pasajeros a la Línea 1 del Metro de Lima (estación Abancay) y Línea 2 del Metro de Lima (estación Ate). Asimismo, los pasajeros podrán abordar la estación Caquetá del Metropolitano que estará próxima a la estación Alfonso Ugarte del tren.

Finalmente, el proyecto permitirá disminuir los costos logísticos del transporte de carga, con lo cual se elevarán los niveles de competitividad para la comercialización de productos agrícolas, agropecuarios y minerales que lleguen desde la zona central del Perú para su salida por el Pacífico.

“Este futuro ferrocarril está diseñado con el fin de reducir la probabilidad de accidentes de tránsito, sumarse a la estrategia para descongestionar el tránsito vehicular en Lima Metropolitana y mitigar las emisiones de gases contaminantes de efecto invernadero”, señaló el MTC.

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Madeleine Hartog Bel: una Miss con historia

La historia de la Miss Mundo peruana, una arequipeña que conquistó el planeta con su belleza.

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Escribe Hélard Fuentes Pastor

Era el año de 1967. Una mujer de belleza singular modelaba en uno de los escenarios más emblemáticos del planeta para ostentar el título de Miss Mundo. Delgada, de cabello negro y ojos marrones, captó la atención del público norteamericano e internacional. Entonces, no hablaba inglés, pero desde Miami Beach Auditorium, prometió hacerlo con una simpatía que conquistó el corazón de millones de ciudadanos. Madeline Hartog Bel Houghton era una mujer paciente, carismática y prudente.

El 16 de noviembre de dicho año, ante la expectativa de miles de espectadores que seguían la transmisión de la BBC, admirando la belleza argentina, británica, israelita y guayanés, Madeleine fue coronada como Miss Mundo. Ella no se lo esperaba. Su semblante no solo revelaba emoción, sino humildad. Lentamente, se dirigió al proscenio, algo confundida, recibió la banda, el cetro y la corona. Así se dio uno de los momentos más históricos para nuestro país y región, pues la hermosa Madeleine había nacido en Camaná, provincia de Arequipa.

Se dice que nuestra representante transmitía elegancia y ternura, dos aspectos muy complicados de equilibrar en dichos concursos de belleza; entonces, quienes la habían observado de cerca o la conocía, comentaban que parecía un ángel. Sobria, glamorosa y auténtica.

Madeleine Hartog. Foto: GEC.

Joven aún, no solo destacó la belleza peruana vistiendo la tapada limeña, además la introdujo con justicia, sencillez y cultura. Desde aquel año fue motivo de asedio de los periodistas y admiradores, incluso de discusiones entre compatriotas piuranos y arequipeños que peleaban su origen. Por supuesto, la reina del certamen ajena a dichas polémicas continuó sorprendiendo al mundo con su brioso carácter.

El abuelo paterno de Madeleine fue un ingeniero belga, natural de Bruselas, establecido en la ciudad de Lima, que quedó impactado con la belleza de su abuela, María Carmen Granadino, de raíces iquiqueñas. El matrimonio se efectuó el 19 de agosto de 1905, en el templo de la Recoleta de Lima (Partida N° 210). Él, frisaba los 27 y se encontraba radicando en la localidad de Chancay, y ella, 23 años de edad. Ambos vivieron muchos años en la calle Lampa N° 1138 del histórico jirón limeño y en dicho hogar nació Alfredo Enrique, padre de Miss Mundo 1967. Aconteció el 12 de diciembre de 1907, a las 10:00 de la noche (Partida N° 256). Aunque algunos sostienen que era piurano, en realidad nació en Lima y debido a las actividades de Alfredo, el pequeño conoció diferentes lugares del país desenvolviéndose desde su juventud como empresario.

La belleza arequipeña.

En uno de sus viajes conoció a su esposa, Henriette Germane Bel Houghton, cuya familia se encontraba establecida en Piura. Tanto Fernando Gustavo Bel como Ana María Houghton, echaron raíces en Sullana. Allí nació una tía de Madeleine, Andrea Bel H., el 10 de noviembre de 1922 (Partida N ° 423) y su tío Fernando se casó en 1905. Naturalmente, los Bel Houghton se desenvolvieron entre Piura y Lima, por lo que no es de extrañarnos la coincidencia de Alfredo Enrique con Henriette Bel H.

Aunque no tenemos referencia de su matrimonio, hacia los años 30, estimamos que la pareja ya frecuentaba en Piura, pues tuvieron a su primogénito en 1932, de nombre Alfredo, que la prensa escrita y los biógrafos suelen confundir con el papá, sin embargo, se trata del hermano de Madeleine que fue un aviador militar. Luego, nacieron Betty y Carmen, la primera en Sullana y la segunda probablemente también.

Madeleine en la coronación de Miss Perú 1966, un año antes de convertirse en Miss Mundo.

Precisamente, hacia los años 40, Alfredo Enrique se interesó por unos yacimientos de ocres que se encontraban en la provincia de Camaná, efectuando un denunció de 60 pertenencias en 1942 (Boletín de Minas y Petróleo). Un año más tarde, nació su siguiente hija, Ana María, en Camaná. Le siguió Madeleine y, finalmente, Teresina en 1948. A pesar de que las hermanas nacieron en Camaná durante dicha década, su padre desde antes ya visitaba la provincia, no en vano es considerado como el pionero del cine camanejo.

Todo marchaba bien. Madeleine Antonia había nacido un año bastante significativo para Alfredo Enrique, un 12 de junio de 1947, siendo bautizada al día siguiente en la antigua iglesia San Miguel, teniendo como padrinos a Andrés Granadino y Madeleine P. de Granadino, que fueron representados por los abuelos Alfredo H. y Carmen G. (Partida N° 138).

Hemos dicho que fue un año significativo porque el padre de la modelo, se encontraba como alcalde de la provincia, sin embargo, el contexto político de crisis que se vivía en el gobierno de Bustamante y Rivero, ocasionó que el empresario tenga que retirarse del cargo, un 8 de diciembre. Alfredo Enrique se mantuvo en la provincia varios meses, por lo que Madeleine pasó su primera infancia en Camaná. Luego, la familia se trasladó a Lima, creemos que sucedió de esa manera y no directamente a Piura, porque el 9 de octubre de 1953, nació la última hija de su matrimonio con Henriette, Susana María Antonia, en cuya partida N° 3850, la mamá aparece como piurana.

Deslumbrando con los colores del Perú.

La familia debió mudar su destino nuevamente a Piura, donde pasó la niñez y adolescencia de Madeleine, quien incluso se menciona que vivía en la urbanización Clarke y trabajaba en Automotores San Jorge, ubicado entre la avenida Sánchez Cerro y la calle Arequipa.

Luego del Miss Mundo, a su retorno, realizó una gira por diferentes lugares del país. Volvió a su tierra natal, siendo acogida por una multitud que aplaudió su recorrido en un carro decorado. Desde entonces, Madeleine ocupó la portada de muchas revistas y diarios. Se inventaron varias noticias sensacionalistas en torno a su figura. ¿Qué no se dijo? Pues como todo personaje que se incorpora a las páginas sociales de los medios de prensa, la reina de belleza despertó numerosos rumores, hasta su matrimonio el 19 de junio de 1976 con el norteamericano que curiosamente conoció en Lima, Harold Arthur Davis. Por eso, dicha unión se llevó a cabo en la parroquia Nuestra Señora del Consuelo (Monterrico) en Santiago de Surco.

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Tarifas eléctricas vuelven a subir nuevamente para el mes de agosto

Se trata del octavo ajuste tarifario de manera consecutiva.

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En lo que va del año la tarifa eléctrica se ha incrementado en un 20%, significando un alza sustancial que tendrá que salir de los alicaídos bolsillos de todos los peruanos. Los precios de los servicios básicos así como los alimentos de primera necesidad contrastan con los sueldos de muchos ciudadanos que se las ingenian para llegar a fin de mes.

Contar con el servicio eléctrico se ha convertido en un privilegio y no contar con ello sería truncar a muchos estudiantes o emprendedores. Hasta que no exista una auténtica regulación seguiremos forzados a continuar pagando por un servicio que en la realidad se ha monopolizado.

Las tarifas eléctricas en el Sistema Eléctrico Interconectado Nacional (SEIN) sufrirán su octavo incremento consecutivo en lo que va del año.

El Organismo Supervisor de la Inversión en Energía y Minería (Osinergmin) indicó que desde el pasado 4 de agosto las tarifas para los consumidores comerciales e industriales ha registrado un incremento del 3.38%. Mientras que, en los hogares, el aumento es de 2.2%.

La entidad reguladora explicó en diario Gestión que este ajuste tarifario corresponde a una variación en los indicadores macroeconómicos del tipo de cambio e inflación.

En el mes de julio, el tipo de cambio se elevó a 2.48%, mientras que el Índice de Precios al por Mayor (IPM) registró un incremento de 1.96% a nivel nacional. Según Osinergmin, el tipo de cambio representó el 63% de la variación, y el IPM el 36% del incremento en las tarifas.

Solo el aumento del precio del dólar representó un 63% de la variación, mientras que el IPM influyó en un 36% en las nuevas tarifas.

Peruanos solo encuentran dos opciones para el servicio eléctrico. Foto: diario La República.

Según data de Enerkory, en los hogares con consumo menor a 30 Kilowatts la variación en el último año ha sido de 15.41%, mientras en los hogares con consumo entre 31 a 100 kWh la variación ha sido de 15.40%.

En las viviendas que el consumo supera los 100 kWh la variación representa un 16.08%. En tanto, las empresas de ladrillos registran la mayor variación en el último con 20.9%, seguido de plásticos con 19.3% y textil con 18.71%.

En entrevista con diario Gestión, el especialista de Enerkory, Rafael Laca indicó que las tarifas de los usuarios domésticos se incrementaron hasta en 6.07% y para industriales y comerciales en 9.3%, en lo que va del año.

Además, hizo énfasis que, el aumento en las tarifas en lo que va del gobierno de Pedro Castillo ha sido uno de los más altos, en comparación con mandatos anteriores.

En el gobierno de Alejandro Toledo la variación fue de 1.3%, en el de Alan García 1.2%, en el de Pedro Pablo Kuczynski 11.9% y en el de Martín Vizcarra 5.2%. Mientras que en el gobierno de Ollanta Humala la variación en el precio fue de hasta 42.5%.

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Movistar Deportes se niega a reconocer derechos laborales de Daniel Peredo

Familia del difunto periodista señala que este lunes 8 de agosto se verá en una audiencia apelación interpuesta por Media Networks, productora de Movistar.

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Una audiencia más va a haber. La familia de Daniel Peredo tiene una nueva cita en juicio por los derechos laborales del difunto periodista. Milagros Llamosas Salas, viuda del reconocido narrador, señaló que esta segunda audiencia se da por la apelación de Media Networks (empresa productora del grupo Telefónica-Movistar) a la sentencia en primera instancia.

“Este 08 de agosto a la 1 p. m. en la audiencia para la revisión de la sentencia que ganamos en primera instancia esperamos un 2 a 0 en tu honor. Este partido lo jugamos por ti, porque es justo, porque lo mereces, porque exigimos respeto a tu trabajo porque nuestras hijas tienen que saber que los derechos se reclaman si es preciso ante un tribunal laboral”, escribió en su cuenta de Facebook.

De la misma manera, consideró que hubo desinterés por parte de la empresa. “Si los empleadores muestran mezquindad, abusan de su poder tenemos que hacer respetar nuestros derechos. Desde hace más de 4 años entre cartas notariales, abogados, escritos de defensa, respuesta a apelaciones, decidí ese camino obligada por la indiferencia, el poco respeto y una gran deslealtad”, expresó Llamosas.

Es importante mencionar que, en noviembre del año pasado, el Poder Judicial dictaminó que Media Networks, casa laboral de Daniel Peredo por más de 15 años, deberá pagar 1 millón y medio soles a la familia del difunto periodista por sus derechos laborales.

“Declarando FUNDADA EN PARTE la demanda interpuesta por Milagros Llamosas Salas quien representa a sus dos menores hijos Fátima Peredo Llamosas y Daniela Peredo Llamosas, quienes a su vez representan a la sucesión intestada del causante Sr. Daniel Kirino Peredo Menchola en los seguidos con Media Networks Latin América S.A.C”, se lee en la resolución.

“Se ORDENA el pago de: gratificaciones, vacaciones, CTS, bonificación extraordinaria, utilidades, el pago de indemnización por daños y perjuicios en la modalidad de lucro cesante, debido a la omisión de pago y contratación del Seguro de Vida Ley en la suma de UN MILLON QUINIENTOS TREINTA Y SEIS MIL VEINTE CON 76/100 SOLES (s/. 1,536,020.76)”, se añade en el documento.

Media Networks indica que Peredo solamente trabajaba dos horas en promedio

La empresa Media Networks, por su parte, afirma que “mantuvo cercanía” con la familia de Daniel Peredo y que “en un esfuerzo por ayudarla” le ofreció un apoyo económico de hasta 1,2 millones de soles, que no fue aceptado.

La productora del grupo Telefónica señala que apeló a la sentencia de primera instancia, pues mantiene su postura que la relación de la empresa y Daniel Peredo fue de prestación de servicios.

La compañía argumenta que el destacado periodista no tenía subordinación ni obligación de acatamiento al reglamento de la empresa y tampoco se le proporcionaron herramientas de trabajo como celular, laptop, entre otros. Además, especifica que no cumplía con una jornada laboral, pues su participación no superaba las dos horas.

Media Networks sostiene que situación laboral con Daniel Peredo se encontraba en el tipo de prestación de servicios.

Por otra parte, Media Networks recalca que la señora Llamosas también apeló el fallo de primera instancia al no haber sido la demanda declarada fundada en su totalidad, pues pidió un mayor monto al establecido.

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MTC multó a radios piratas con S/1.7 millones

Radioemisoras funcionaban sin autorización.

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El viceministro de Comunicaciones, Virgilio Tito Chura, anunció que, entre enero y julio del presente año, se han impuesto 13 multas equivalentes a S/ 1’730,750 por la prestación y uso de frecuencias del servicio de radiodifusión sin la autorización del Ministerio de Transportes y Comunicaciones (MTC).

Del total de esas multas, tipificadas como infracciones muy graves, doce corresponden a la sanción de 30.1 Unidades Impositivas Tributarias (UIT) y una a 15.05 UIT.

Se debe considerar que el uso ilegal del espectro radioeléctrico constituye delito contra el patrimonio en la modalidad de hurto agravado, previsto en el código penal y sancionado con prisión efectiva de hasta ocho años de cárcel y una reparación civil a favor del Estado; así como la sanción económica con multas que van desde S/ 138,460.00 hasta S/230,000.00. 

De igual modo, la contratación de espacios publicitarios e institucionales a través de estaciones de radiodifusión ilegales está tipificada como infracción administrativa grave, que se sanciona con multas que van desde S/ 46,460 hasta S/ 138,000.

Foto: MTC.

Operativos

Asimismo, el viceministro Tito Chura mencionó que solo en julio se han realizado 11 operativos que permitieron clausurar estaciones de radiodifusión clandestinas en distritos de la zona norte de Lima y en localidades la región San Martín.

Detalló que, a través de la Dirección General de Fiscalizaciones y Sanciones en Comunicaciones, se logró intervenir 11 estaciones ilegales en Puente Piedra, Carabayllo, Ate y en Barranca (Lima), así como en las localidades de Juanjuí y Alonso de Alvarado (Región San Martín). 

Los operativos permitieron inhabilitar 117 equipos de Telecomunicaciones compuestos por tres transmisores, tres antenas (espiral dipolo), computadoras, receptores satelitales y decodificadores, entre otros. 

Las estaciones ilegales intervenidas son: 

·         Radio la Titular (96.4 MHz) – Puente Piedra.

·         Radio Antena Uno (95.2 MHz) – Puente Piedra.

·         Radio la Única (94.5 MHz) – Carabayllo

·         Radio 96.9 MHz (96.9 MHz) – Ate.

·         Radio 94.1 MHz (94.1 MHz) – Ate. 

·         Radio Maxi Mix (107.9 MHz) – Pativilca, Barranca.

·         Telecomunicaciones Iris – Pativilca, Barranca.

·         Roger Jaime Espinoza Tarazona – Pativilca, Barranca.

·         Radio Stereo (97.1 MHz) – Juanjuí; San Martín.

·         Radio Candela (95.9 MHz) – Juanjuí, San Martín.

·         Connection y Direct TV S.A.C. – Alonso de Alvarado, Lamas, San Martín.

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Anuncian que vía que conectará los distritos de SJL y Comas estará lista en octubre

Municipio de Lima indica que obras están avanzadas en un 75%.

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Salir del distrito de San Juan de Lurigancho (SJL) en muchas ocasiones es todo un tormento para los miles de conductores que transitan diariamente rumbo a Lima Norte, sin embargo, esa historia va a quedar muy pronto en el pasado, pues la Municipalidad Metropolitana de Lima viene anunciando que los avances de la pavimentación de la vía de 9 kilómetros se encuentran en un 75%.

De acuerdo a la comuna limeña, la obra —a cargo de la Empresa Administradora de Peaje (Emape) — será entregada en octubre de este año, pese a las interferencias de redes de agua y desagüe no contempladas y que fueron debidamente solucionadas.

Asimismo, detalló que la ejecución de esta vía se encuentra dentro de los plazos establecidos, con lo cual se asegura el cumplimiento de las obligaciones contractuales del contratista, lo que garantiza la puesta en operaciones de la infraestructura, respetando el monto de inversión previsto de más de 60 millones de soles.

Cabe indicar que, la obra, a su término, pasará por un proceso de recepción y, de haber observaciones, estas serán levantadas de acuerdo a lo estipulado en el contrato de construcción.

Respecto a los muros de contención es necesario resaltar que, de acuerdo al replanteo del proyecto, se están construyendo los necesarios, respetando su ubicación según las coordenadas indicadas en los planos.

En algunos casos, debido a la agreste geografía, estos fueron adaptados a la altimetría, según la topografía del lugar.

Infografía: diario La República.

Retrasos en las obras

Por otro lado, la Contraloría General de la República alertó un retraso superior al 15% en la ejecución de la obra Pasamayito. Asimismo, la entidad fiscalizadora advirtió una serie de incumplimientos que ponen en riesgo la calidad y vida útil de la vía, lo que afectaría la integridad de los usuarios, así como su pronta disponibilidad.

Indicó que la obra inició el 16 de octubre de 2021 y su culminación estaba prevista originalmente para el 11 de agosto de 2022. Sin embargo, el 16 de mayo de 2022 se aprobó la ampliación de plazo N° 01 por un día calendario, por lo que la culminación de ejecución fue diferida al 12 de agosto de este año.

El dato:

La infraestructura conectará a todos los distritos de Lima norte y este. Cabe destacar que la nueva vía Pasamayito incluirá carriles de ida y vuelta, 35,847 m2 de veredas de concreto, 5,783 m3 de muros de contención y áreas verdes, así como rampas, sardineles, camellones, tachas, guardavías y señalización vertical y horizontal.

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