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Cultura

Allen Ginsberg y el aullido de una loba profana y sagrada

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Remangaros las faldas, señoras mías, vamos a atravesar el infierno.

-Prólogo de William Carlos Willams a Aullido-

Es extraño pensar en ti ahora, Allen, mientras camino por el jirón Pizarro del centro de Trujillo acompañado de ambulantes que gritan desesperados por vender sus productos y de mendigos que se arrastran por el asfalto en busca de algunas monedas que ayuden a saciar su hambre.

Te recordé siendo un niño asustadizo que se maravillaba en las reuniones clandestinas que tenía tu madre, Naomi, en un local del partido comunista; te recordé vomitando con desesperación en el baño de una galería experimental de San Francisco, momentos antes de leer “Aullido” por primera vez; te recordé en el Instituto Psiquiátrico de Nueva York, jurando a doctores que te sanarías de la homosexualidad mientras le guiñabas a Carl Solomón, otro loco con cabeza de ángel ardiendo por la antigua conexión celestial; te recordé teniendo visiones mientras veías algún lienzo de Cézanne y escuchabas la voz poética de Blake resonar en tu cabeza; te recordé cuando todos dormían y solo tus anteojos brillaban como enormes candiles en un viaje al fin de la noche.  

“Aullido” de Allen Ginsberg fue escrito en 1955 y publicado en 1956 por la editorial City Lights de Lawrence Ferlinghetti. Al año siguiente, un 3 de octubre, el juez  Clayton W. Horn , luego de un injurioso proceso judicial, dictaminó que el poema no era obsceno y que por lo tanto  no debía ser censurado. Gracias a este escándalo mediático y justicia poética, la poesía norteamericana variaría en su esencia y la vida de Allen no volvería a ser la misma. Esta emancipación de “Aullido” ayudó a que se liberaran otras obras magníficas de autores como Henry Miller, Jean Genet, D.H.Lawrence , William Burroughs, en otros.

Pero qué es “Aullido” y qué significó para la poesía norteamericana de la segunda mitad del siglo XX, quizás un eructo artaudiano, el crepitar de una tradición que volvía a nacer de una zarza ardiendo después de la Guerra Fría o el viaje psicodélico de un poeta por el infierno, el purgatorio y el paraíso.

El poema está dividido en tres partes específicas y una nota a pie de página. Todas ellas representan una visión profética de la irracionalidad de la sociedad norteamericana de esa época. Todas las imágenes que aparecen en el extenso poema están escritas mediante un lenguaje balbuceante, un ritmo enloquecido y una oposición de conceptos, influenciadas por el orientalismo que tanto le gustaba a Ginsberg.  Voy a tratar de desentrañar el poema mencionando algunas características de cada una de sus partes.

La primera parte, la más importante y célebre, inicia con una atmósfera generacional terrible: He visto las mejores mentes de mi generación destruidas por la/ locura, histéricos famélicos muertos de hambre arrastrándose por las calles, negros al amanecer buscando / una dosis furiosa, cabezas de ángel abrasadas por la antigua conexión/ celestial al dínamo estrellado de la maquinaria de la noche …

Prosigue con un listado de acciones mediante un ritmo consecutivo y torrencial, todo ello con una base fija: “que”. Los versos son largos y prosaicos, el ritmo se asemeja al grito de un animal salvaje.  Todos los personajes que van apareciendo entre los versos abarcan los excesos de la transgresión, cuyos espacios y temáticas variarán según el recorrido que tiene el sujeto lírico por la ciudad y sus propios recuerdos. Desde universitarios e intelectuales, hasta yonquis, vagabundos y homosexuales, todos parecen estereotipos que giran alrededor de una ciudad que los altera y los expulsa de su artificiosa pulcritud. Hay una alternancia entre una población culta y académica con otra subalterna e indigente

que pasaron por las universidades con radiantes ojos imperturbables/ alucinando Arkansas y tragedia en la luz de Blake entre/ los maestros de la guerra,/
que fueron expulsados de las academias por locos y por publicar / odas obscenas en las ventanas de la calavera ….

que vagaron hambrientos y solitarios en Houston en busca de jazz/ o sexo o sopa, y siguieron al brillante Español para conversar/ sobre América y la Eternidad, una tarea inútil y así se embarcaron hacia África …

Los tópicos que más sobresalen son la denuncia social y política (tanto al capitalismo como al comunismo), el despertar de un erotismo sagrado, transgresor, heterosexual y homosexual, la muerte, la desesperación y una búsqueda religiosa. Lo curioso es que, en los últimos versos de esta primera parte, empieza a generarse imágenes que dan pie a una realidad alterna y luminosa que hace frente al infierno descrito anteriormente. Hay que tener en cuenta que para Ginsberg, la función de la poesía consistió en convertirse en un catalizador para poder alcanzar los estados visionarios del ser y de su armonía.

La segunda parte está representada en la figura de Moloch, deidad oscura del medio oriente. Según algunos críticos, este personaje simboliza al gobierno norteamericano. En cada verso se percibe un aliento bíblico y una lucha anticapitalista, es la parte más confrontacional y acusadora. Ginsberg confesó que la escribió bajo la influencia de una visión que tuvo con el peyote y con unas inyecciones de anfetamina. El tópico de la religión es más evidente aquí, ya que la invocación que se tiene hacia Moloch sirve para denunciar un sistema que corroe y arruina las mentes de las personas, suprime la experiencia individual y obliga a renunciar los sentidos más profundos de cada uno.  Todos podemos ser Moloch porque todos somos destructores de los demás y de nosotros mismos. Ante ello solo nos queda alcanzar el territorio de la verdad absoluta que está en nuestro ser.  

El ritmo que se utiliza, a diferencia de la primera parte, está formada por la ruptura de los versos en distintos enunciados:

“¡Moloch! ¡Moloch! ¡Soledad! ¡Inmundicia! ¡Ceniceros y dólares inalcanzables! ¡Niños gritando bajo las escaleras! ¡Muchachos sollozando en los ejércitos! ¡Ancianos llorando en los parques!”

La tercera parte está destinada a Carl Salomon, poeta que Ginsberg conoció en el hospital psiquiátrico de Nueva York. En los versos se utiliza la siguiente base fija: Estoy contigo en Rockland para luego desarrollar espacios emotivos y físicos, todos llenos de recuerdos felices y dolorosos. Se percibe una identificación con la locura, la piedad y la compasión. No hay que olvidar que Ginsberg conoció desde muy niño el rostro descarnado de la locura en Naomi, su madre, una profesora brillante que pasó parte de su vida adulta en centros psiquiátricos. A ella está dedicada el hermoso poema “Kaddish”.

La palabra o frase que emplea Ginsberg en cada una de estas tres partes están unidas con términos que nacen de una asociación irracional e inconsciente. En su escritura trató de ser lo menos racional posible, pues esto impedía las visiones proféticas que buscaba alcanzar con su poesía. Cada verso que compone “Aullido” es una articulación rítmica del sentimiento y una afirmación de la experiencia individual y colectiva con el sexo, la libertad, las drogas, el sinsentido y Dios. El poeta norteamericano, en una de sus entrevistas, confesaría que “Aullido” es el primer descubrimiento que hizo en lo que tiene que ver con la comunicación de los sentimientos y de la verdad. Además de que comienza con un catálogo en el que se describe de forma empática y humana los excesos del sentimiento y de la idealización.

La poesía de Allen Ginsberg, pese a sus variados cambios de estilos y de estructuras, buscó representar una “realidad suprema”, teniendo en cuenta la exploración de una nueva conciencia que sirva para combatir al caos de su sociedad.  Esta búsqueda poética estuvo unida a la liberación de la sexualidad, a la psicodelia y al consumo de sustancias que, según los poetas de la generación beat, ayudaba a manifestar el verdadero yo de cada persona. Esta generación estuvo formada por Allen Ginsberg, Jack Kerouac, William S. Burroughs, Neal Cassady, Herbert Huncke, John Clellon Holmes, Carl Solomon , Gregory Corso, entre otros.

Hay que tener en cuenta que en 1940 empezó en nombrarse como “beat” a lo contracultural, a lo carnaval subterráneo y a los pesares de ser excluidos por una colectividad materialista y artificial. Jack Kerouac, en su artículo “Los orígenes de la Generación Beat”, manifiesta que “beat” proviene del término “beatitud” en un sentido de transición de la oscuridad a la luz.  Cualquiera que sea el origen del nombre de esta generación no impidió que sus poéticas fueran censuradas y respondidas con odio, celos, menosprecio, rabia, detestables manifestaciones de egocentrismo “académico” y juicios que buscaban minimizar el talento y las formas de vida de sus integrantes. Ser un beat en el sistema norteamericano de esa época era como ser un judío en la Alemania Nazi (según palabras del propio Ginsberg). A pesar de todo ello, este grupo de yonquis y desadaptados marcaron una revolución en la poesía y narrativa norteamericana, extrayendo imágenes proféticas, preciosas y dolorosas desde los sucios asfaltos, las enormes fábricas descoloridas, los subterráneos invadidos por mendigos y las enormes carreteras que cruzaban el límite de la vida y de la muerte.

Para concluir, lo que queda como mensaje final de “Aullido” es la franqueza y la sinceridad que tiene un poeta con su sociedad, y que, a pesar de las imágenes desgarradoras y terribles que utiliza, sabe que el poema proviene de una esperanza futura, de una experiencia muy íntima y de una creencia religiosa en sí misma.

Por ello estos versos del poema que sirve como nota a pie de página a “Aullido”:

¡Todo es santo! ¡todos son santos! ¡todos los lugares son santos!
¡todo día está en  la eternidad! ¡Todo hombre es un ángel!

¡El vago es tan santo como el serafín! ¡el demente es tan santo
como tú mi alma eres santa!

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Cultura

Desde NYC, la cantautora peruana Andrea Mendoza presenta “I’m Back”

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La lista de estupendos músicos peruanos que triunfan en todo el mundo es asombrosa y cada vez llegan nuevas propuestas a nuestro radar. Hoy la tecnología nos permite acercarnos hasta New York, Estados Unidos, para conocer a la cantante y compositora limeña Andrea Mendoza que luego de algunos meses de oficializar su debut profesional, acaba de publicar su nuevo sencillo “I’m Back”.

Según detalla en su comunicado de prensa “I’m Back” representa una conversación consigo misma en la que se mezclan diversos sentimientos que ponen en discusión la necesidad de ser fiel a su esencia, versus seguir las expectativas de otros. Conforme avanza la canción, esta disyuntiva evoluciona a un sentimiento de fuerza en la vulnerabilidad que resulta ser 100% transparente.

“Esta canción fue una de las últimas que escribimos. Crear este EP ha sido una montaña rusa de emociones. Luego de sentirme ansiosa, emocionada, en paz, entretenida (en ese orden), pasé a sentirme ansiosa nuevamente al entender lo expuesta que iba a estar al empezar a compartir mi música. Solo que esta vez también me sentí poderosa en esta vulnerabilidad. De esto trata esta canción: de saber que estás expuesto(a) pero sentir poder al ser transparente”, comenta Andrea sobre el concepto de la canción.

Musicalmente, “I’m Back” reafirma la predilección de Andrea por probar nuevas formas musicales a partir del pop, el soul y el R&B. El mood de la canción crece con la fuerza de la línea vocal, mientras el groove es cada vez más relajado y constante.

Sigue a Andrea en Instagram, YouTube y Spotify.

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Cultura

150 fotografías inéditas de la celebración andina más grande de Perú se publican en libro: Qoyllurit’i, los hijos de la montaña sagrada

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Fotografías que narran pasajes desconocidos de la peregrinación más grande de Perú, han sido compiladas en el libro Qoyllurit’i, los hijos de la montaña sagrada. El autor de este documental fotográfico es el reconocido fotoperiodista Miguel Mejía Castro, quien después de tres años, nos sorprende con una nueva obra, exhibiendo una mirada profunda y artística de la cultura viva del Perú profundo.

El libro será presentado oficialmente el 01 de abril, día principal de la celebración, que ha sido suspendida por las medidas del gobierno debido al COVID-19. A pesar que devotos, turistas y periodistas no podrán acudir al peregrinaje, este libro promete llevarlos a las profundidades de esta tradición ancestral, desarrollada en una zona montañosa de la región Cusco.

Cada año alrededor de cien mil personas llegan a la hoyada del Sinakara, lugar clave en el peregrinaje, para rendirle culto a una piedra sagrada guarecida a en un templo y a un glaciar llamado Qolqepunku. En la celebración del Señor de Qoyllurit’i, se aprecian los mismos ritos que los antiguos peruanos profesaban en épocas pre incas, para honrar a las montañas, los astros y la tierra, entidades consideradas como dioses o espíritus protectores en la cultura andina.

Las fotos de Mejía Castro, muestran un viaje al interior a este ritual, una experiencia personal, no solo como documentalista, sino como danzante de la comparsa Ukukus de Paucartambo. “En el año 2012 me bautizaron como Ukuku sobre la nieve del glaciar a 5200 metros de altitud. Porque debía cumplir con la tradición, como condición para tomar las fotografías hacía para un reportaje que se publicó en el diario La República. Ahí empezó todo y desde entonces no he dejado de ir ni un solo año”, comenta el autor de la obra.

El libro reúne potentes e inéditas imágenes, capturadas durante los nueve años que el autor acompañó a los Ukukus a través de las montañas. El agudo lente de Miguel Mejía, guiado por su olfato periodístico, se ha posado en escenas y escenarios que hasta el momento no se habían puesto en valor en ningún registro visual, referido al tema.

Las fotografías abordan el tema con el estilo de un gran foto reportaje, donde Mejía construye una narrativa visual que inicia en el pueblo de Paucartambo y desde allí registra el desplazamiento de los Ukukus durante su odisea, sin descuidar a los demás personajes: mujeres, niños, abuelos y familias enteras que acuden al Santuario del Señor de Qoyllurit’i.

Además de abordar la festividad, el libro fija uno de sus capítulos en el cambio climático, mostrando los radicales estragos que ha sufrido el glaciar Qolqepunku en pocos años.

Las imágenes están acompañadas de una crónica escrita por el autor, que narra su experiencia como danzante en esta celebración, reconocida: en el año 2011 como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, por la UNESCO; y en el año 2004 Patrimonio Cultural de la Nación por el Estado peruano.

El capítulo final que acompaña a las fotos, desarrolla una breve, pero minuciosa investigación relacionada a las concesiones mineras que rodean e invaden la “Zona Intangible del Santuario del Señor de Qoyllurit’i”.

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Actualidad

Bolognesi, mi abuelo y yo

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Arrellanado en esa banca, recordé el día que vine con mi abuelo a ver por primera vez la escultura del héroe de Arica; él había venido a Lima con la abuela a pasar con nosotros las fiestas patrias, yo tenía entonces trece años y aún estaba en el colegio. Una mañana me preguntó si había visto bien al Bolognesi del monumento; la verdad era que no, pasaba todos los días por ahí con Víctor y sus hermanos camino al colegio, pero nunca había cruzado con la intención de ver la estatua. Entonces por la tarde me acompañarás a verla, me dijo al enterarse de que no lo había hecho. Fue una tarde fría de invierno, con esas chiribitas de agua que parecen demorar una eternidad en caer al suelo para apenas humedecerlo, pues hasta la más leve brisa las arrastra a voluntad, eso que los limeños llaman garúa porque sería una hipérbole llamarla lluvia; una tarde en que la neblina, que en Lima nunca llega a ser niebla, se podía rozar con la punta de los dedos creyendo tocar el cielo; en resumen, una tarde de esas en que juntas, garúa y neblina, llamaban a la tristeza, pero eran incapaces de asentarnos en la melancolía.

El abuelo y yo cruzamos desde Alfonso Ugarte hasta la plaza para ver la escultura. En realidad, no estaba interesado, pero me gustaba estar con el abuelo; cuando estábamos solos solía, y aún lo hace, hablarme en un tono grave y solemne, como si lo que me estuviese diciendo fuera un encargo que yo debía guardar y trasmitir; “esto es algo que tienes que enseñarles a tus hijos, cuando los tengas, Alberto”, solía ser siempre la frase con la que concluía sus parlamentos. Yo recuerdo muchas de las cosas que me contó, al principio solo las retenía en mi memoria, pero con el paso de los años las fui comprendiendo y comprobando cuánta razón tenía. Pero lo cierto es que esa tarde fría de invierno yo estaba frente al monumento observando la escultura de Bolognesi porque el abuelo había prometido llevarme a tomar después chocolate caliente y bizcocho con pasas en el Parisi. ¿Qué opinas?, me preguntó luego de un rato. A mí me daba pena. La cabeza gacha, el mentón pegado al pecho, la mano izquierda sobre una herida recibida a la altura del corazón, aferrando la bandera con el brazo izquierdo y empuñando aún la pistola en la mano derecha con el cañón apuntado al suelo, el Bolognesi de la estatua parecía estar a punto de desplomarse. Se lo dije.

“Esa escultura no simboliza a Bolognesi, simboliza más bien a los que perdieron la guerra. Escúchame bien, Alberto, hubo tres pares de cojones que nos salvaron del oprobio de esa guerra: los de Bolognesi, los de Grau y los de Cáceres. Y a un hombre con los huevos bien puestos no se le representa así, exánime, a punto de caer a tierra, porque los seres como ellos jamás pueden ser abatidos, escogen la muerte como un acto de dignidad, la de no sobrevivir a la derrota; Cáceres hubiese escogido el mismo destino, pero la historia no le dio esa alternativa, a él no le quedó otra que resistir y así hizo. Las muertes de Bolognesi y Grau cayeron como una maldición sobre los culpables de la derrota; porque los chilenos no ganaron esa guerra, la perdimos nosotros, esa es su vergüenza; la gloria de su sacrificio, sobre los que se jamás se rindieron. Y son cojones los que les han vuelto faltar a los descendientes de los que se rindieron y sobre ellos ha caído ahora un nuevo baldón, el de haber perdido Arica por segunda vez. Confío que en el futuro vuelva a nacer otro soldado con los cojones necesarios para recuperar lo que nos pertenece, eso yo ya no lo veré; espero que tu sí, hijo. El Perú se jodió cuando Pizarro trasladó la capital a Lima, pero hay que ser jaujino para entenderlo. Esto es algo que tienes que enseñarles a tus hijos, cuando los tengas, Alberto. Vamos a tomar una taza de chocolate para calentarnos un poco, hasta el frío es malo en esta ciudad.”

(Fragmento del libro “El carnaval de los espíritus, 1939”. Una novela histórica/policial de Mario Suárez Simich)

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Cultura

Fragmento del documental “Espíritu y humanidad” del artista plástico Ricardo Terrones

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Fragmento del documental “Espíritu y humanidad” del artista plástico Ricardo Terrones, egresado de la Escuela Nacional de Bellas Artes del Perú.

El filme abarca los años de su prolifera carrera artística en el mundo del arte. En el documental participaron personajes como Nelida Román, Edwin Cavello Limas, Manuel Burga Díaz, Carlos Valdez, Luis Felipe Alpaca, entre otros. El documental es producido por Marcos y José Garboza Amand.

Este fragmento cuenta con la participación de Edwin Cavello Limas, fundador y director de la revista Lima Gris.

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Cultura

Multilingüismo y pluriculturalidad en el Perú

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Foto: MINCUL.

La Asamblea General de las Naciones Unidas proclamó el año 2019 como Año Internacional de las Lenguas Indígenas, a partir de una recomendación realizada por el Foro Permanente para las Cuestiones Indígenas.

El Año Internacional de las Lenguas Indígenas se celebró para crear conciencia y generar una labor mundial orquestada de protección, promoción y revitalización de esos idiomas, así como de reivindicación de sus hablantes.

En las últimas décadas, el mundo ha cobrado conciencia de la urgencia de defender las lenguas originarias. Así, por disposición de la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), desde 2002 se celebra el Día Internacional de las Lenguas Indígenas.

En el Perú actualmente se hablan cuarenta y siete lenguas indígenas, también llamadas originarias. Sin embargo, es preocupante que la mayoría de nuestros pueblos indígenas vivan en situación de aislamiento, a espaldas del Perú oficial en los ámbitos social, político y económico.

Pese a los esfuerzos del Estado peruano, como “la educación intercultural bilingüe”, aún no hay una adecuada inclusión de estas naciones. En 2011 se promulgó una ley para preservar las lenguas indígenas, intentando regular su uso, preservación, desarrollo, recuperación, fomento y difusión.

Todas estas lenguas tienen la categoría de “oficiales”, pero la mayoría de peruanos las ignora. O lo que es peor: muchos creen que no alcanzan la categoría de idiomas y las califican como “dialectos”, asumiendo erróneamente que son inferiores al castellano.

Las lenguas además de ser el principal vehículo de comunicación, definen la identidad de las personas. Están en el corazón de la cultura y preservan la historia y la memoria de cada colectividad. Cada una de ellas es la manifestación de un modo único de pensamiento, una cosmogonía, una percepción distinta del universo.

Las lenguas enuncian con precisión la profundidad de la concepción del mundo de una determinada cultura. 

El Estado debe considerar que cuatro de las lenguas originarias peruanas (kechwa, aymara, jaqaru y kawki) se hablan en la zona andina. Y cuarenta y tres en la zona amazónica: achuar, amahuaca, arabela, ashaninka, awajún, bora, capanahua, cashinahua, chamicuro, ese eja, harakbut, iñapari, iquitu, isconahua, kakataibo, kakinte, kandozi-chapra, kukama-kukamiria, madija (culina), maijuna, matsigenka, matses, muniche, murui-muinani, nanti, nomatsigenga, ocaina, omagua, resígaro, secoya, sharanahua, shawi, shipibo-konibo, shiwilu, taushiro, tikuna, urarina, wampis, yagua, yaminahua, yanesha, yine y yora.

En los últimos cuatro siglos han desaparecido al menos treinta y cinco lenguas en el Perú, y en la actualidad cuatro están en peligro: kawki, bora, yanesha, yagua y murui-muinani. Otras ya se extinguieron, como por ejemplo el muchik, en Lambayeque, o el pukina en Moquegua y Puno.

Debemos señalar que el domingo veintiuno (21) de febrero se celebró el Día Internacional de la Lengua Materna, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) enfatizó la importancia de la diversidad cultural y lingüística para las sociedades sostenibles e instó a integrar estas lenguas en los programas educativos.

Con el lema “Fomentar el multilingüismo para la inclusión en la educación y la sociedad”, este año la jornada llama a los encargados de formular políticas, educadores y maestros, padres y familias a comprometerse con la educación multilingüe para promover la recuperación de la educación tras los efectos de la pandemia por COVID-19.

A nivel mundial, se repite el esquema de extinción. Según las Naciones Unidas, el 40% de las  aproximadamente 6 700 lenguas que se calcula se hablan en el mundo, están en peligro. Y esto pone en riesgo la cosmovisión, cultura y sistema de conocimiento que representan.

Las lenguas indígenas son patrimonio cultural inmaterial de los pueblos originarios del Perú y tienen al reto de su sobrevivencia para no extinguirse. El multilingüismo y la pluriculturalidad son nuestro gran potencial.

(*) Escritor, poeta, editor y sociólogo. Presidente del Instituto Peruano de la Juventud (IPJ) y director de Editorial Río Negro.

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Cultura

Fahrenheit 051: Episodio 10, Helene Hanff, Jorge Ninapayta y Sergio Gómez Reátegui

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En 1970 la escritora norteamericana Helene Hanff publicó la novela epistolar “84, Charing Cross Road”, una historia de amistad, libros y esperas que marcó a generaciones de lecfores. En Perú, el desparecido narrador Jorge Ninapayta de la Rosa escribió uno de sus cuentos emblemáticos: “García Márquez y yo”.

En la sección de poesía nos acompaña el poeta y gestor cultural Sergio Gómez Reátegui, director de La Poesía Embiste.

Fahrenheit 051 es conducido por el escritor Gabriel Rimachi Sialer y se trasmite por Lima Gris TV.

Aquí el programa completo.

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Cultura

Lima Gris Radio: Plan 200 de Pedro Castillo y el traslado del Ministerio de Cultura

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A pocos días de los nuevos debates, Perú Libre viene preparando el llamado “El Plan 200”, donde el candidato Pedro Castillo pondrá en negro y blanco sus propuestas para el país. El Plan 200 también incluye sus acciones de los primeros 100 días de gobierno.

Otro de los temas que se habló en el programa fue sobre el traslado de la sede central del Ministerio de Cultura a la ciudad del Cusco, traslado que fue tuvo el voto de 112 parlamentarios en el Pleno del Congreso. Ahora la propuesta la revisará el Ejecutivo y si el Presidente Francisco Sagasti la observa, el camino será que el parlamento lo apruebe por insistencia.

En medio de la coyuntura política, una de las noticias bomba que intentó pasar desapercibida, es la multa millonaria que le aplicó INDECOPI a El Comercio. La multa es porque hubo una repartija que atentó la libre competencia; sin embargo, El Comercio y Amauta fueron exoneradas, porque se acogieron al programa de clemencia y delataron la operación de las empresas cómplices. Es decir, delataron a las otras empresas para no pagar la multa millonaria.

Aquí el programa completo:

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Cultura

Recoger la vida

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La leyenda toma forma

Se cuenta que los tutapures, aquellos espíritus que habitaban en los montes piuranos hace mucho tiempo y a quienes los ayabacas como los huancapampas y posteriormente los tallanes rendían pleitesía y les brindaban ofrendas, hoy olvidados de los descendientes de aquellos pueblos, se rebelan y conjuran maldiciones como castigo y aviso. Así dice la leyenda, así lo cuentan los abuelos y lo comentan en voz baja aquellos que ahora reciben sus maleficios.

Porque los tutapures ahora que ya no pactan con la comunidad, se transforman en un enorme felino negro con ojos de fuego y todo aquél que tiene la malhadada suerte de encontrarse con este animal sobrenatural, pierde el habla y enferma si un maestro curandero no lo salva (1).

Los escritores de aquella región, influenciados por este y otros relatos, los han transformado en cautivantes narraciones o por una suerte de metátesis literaria, pudieron convertirlos en cuentos de Ciencia Ficción como lo hicieron Lucero Stefani Miranda Rodríguez o Eduardo Borrero Vargas. El escritor sullanse que llegó a la literatura por un camino insólito, las ciencias y se quedó prendido en ella, ha demostrado mucho ahínco y acierto, teniendo entre otros los siguientes títulos: Del Misterio y otros abismos (2015), El creador de universos(2017) Los tres toques de la Muerte y otros cuentos de terror(2018) , Marlon y su vida de perros-cuentos urbanos (2019) y la nueva edición Cosas que suceden…cuentos fantásticos –Narrativa, colección Péndulo de Arena (Vicio Perpetuo, primera edición marzo 2021).

Eduardo Borrero Vargas.

Los caminos del submundo

El hombre, curioso por antonomasia siempre se interesó por descubrir mundos ocultos, de ahí que ingresó a lo sobrenatural a través de la magia y de los hechizos. No contento con ello reinventó la vida desde otros ángulos como las letras, introduciéndose imaginariamente en nuevas dimensiones, así nacieron los cuentos fantásticos y la Ciencia Ficción, muchas veces muy cercanos a la ciencia. Y quién sabe, en un futuro no muy lejano se harán visibles. Herberth George Wells fue uno de estos adelantados y su novela La Guerra de los Mundos, que relata la invasión de los extraterrestres a nuestro planeta, sirvió para que el actor Orson Wells junto con la compañía teatral Mercury, la trasmitiera como un episodio de Halloween, a las 9 de la noche  del domingo 30 de octubre de 1938 por la CBS de New York, con tal efectismo que sembró  pánico y  caos.

El Perú, no fue ajeno a ese atractivo y mucho antes de ese suceso y poco después de firmada la Independencia, el limeño Julián Manuel del Portillo editaría entre 1843 y 1844 en el diario El Comercio y por entregas, Lima de aquí a cien años. Del Portillo se adelantó a Julio Verne que recién en 1859 publicaría Paría en el siglo XX. Años después, Clemente Palma que fuera editor de la revista Variedades, sacó a la luz en 1904 La última rubia en Lima, una narración que se encuentra dentro de sus Cuentos Malévolos.

Autores posteriores son Héctor Velarde con “La Perra en el satélite” (1958) inspirado en la famosa Laika que los rusos pusieron en órbita en 1957;José Adolph, “Hasta que la muerte”, José Donayre y su” La Fabulosa máquina del sueño” (1999), Daniel Salvo , “El primer peruano en el espacio” (2014), Pedro Novoa, un escritor con muchas posibilidades que la muerte truncó , de este narrador que fuera marino y guachimán, nombramos su “Inserte cuatro monedas a peso, por favor” , Ernesto Carlín, escritor, profesor y editor de la página Cultural de El Peruano, es responsable de “La conquista Inca de Marte”,” Ovnis en los Andes”.

Otros autores son Carlos Enrique Saldívar, Carlos Vera Scamarone, Sarko Medina entre los más recientes.

Eduardo Borrero Vargas.

Un sullanero que escribe

Los hermanos Borrero Vargas, son  escritores. Víctor lo fue recopilando tradiciones y costumbres casi todas de Sullana, la tierra donde se bebe agua de coco a la entrada del pueblo y Eduardo, quien decidió virar hacia la Ciencia Ficción. Citamos más arriba algunas obras suyas, pero conviene detenernos en su última entrega, COSAS QUE SUCEDEN…cuentos fantásticos.

El escritor ha unido el imaginario popular con el mundo extraterrestre, ese que se desarrolla fuera de las fronteras terrícolas, consiguiendo efectos a veces alucinantes y otras veces, decide caminar dentro de un universo de misterio, como sucede en La Puerta, Los cerrojos, Momentos efímeros, El pesetero virtuoso, el Nictálope.

De los primeros nombramos Sullana city, Mutantes, como ejemplos. Ambos temas fueron escritos con un lenguaje claro y dominio de situaciones permitiendo al lector llegar a identificarse con alguno de estos personajes.

Lima Gris, conversó con este versado creador sobre el momento que vivimos y las motivaciones de sus escritos.

En las COSAS QUE SUCEDEN, no existe ninguna alusión a la pandemia siendo de por sí motivo para que aparezcan seres relacionados con  ella. ¿No le pareció motivante?

La pandemia no es ciencia ficción, es una realidad que nos golpea y mata.

En algunos de sus relatos noto la influencia de escritores como H.G. Wells, Ray Bradbury y de James Matthew, ¿o es pura coincidencia entre creadores?

Pura coincidencia. No los he leído.

¿Cómo influye el animismo piurano en sus relatos?

Mucho. En mi casa (Sullana, Piura), mi madre era una lectora empedernida. En la mesa del comedor nos entretenía con sus historias largas y cortas. Duendes, patituertos, de “tijeretas corta almas” y del viaje de los tíos a Francia. Las casa de Sullana tiene como 180 años. En el norte, la gente decía que en las telarañas está escrita la historia de la familia. Nuestros antepasados fueron enterrados en sus amplios patios. A Sullana la llevo a cuestas.

Leyendo sus relatos, noto que podrían ser radio teatralizado, pues contienen los elementos para hacerlo. ¿Le gustaría que así fuera?

Sería un milagro. Por supuesto que me gustaría llevar mis cuentos a la radio.

¿Qué cercanías y qué diferencias existen entre los escritos de su hermano Víctor y los suyos? ¿Hubo alguna vez coincidencias?

Los dos estudiamos en la universidad de San Marcos. El estaba en el patio de Letras y yo en el de Ciencias. Lo más admirable de él es la “oralidad piurana”. Desgraciadamente nos dejó en su plenitud literaria y no pudieron haber coincidencias porque mi vida transcurrió en constantes viajes por América, USA y Europa, por razones laborales.

(1)Monografía, Literatura Regional de Piura-Héctor Gómez Navarro.

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