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Sector cultura, Bicentenario y recuperación del Perú desde la crisis del coronavirus

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Estamos en una etapa inédita en la vida de la humanidad. No porque no haya habido pandemias, sino por la velocidad de su difusión como pandemia en sí misma y como fenómeno mediático. Si algo ha puesto en evidencia esta situación, es que, al menos hasta antes del evento, la globalización ya era cosa de la vida diaria. Sólo así se explica la velocidad en la expansión de la pandemia a prácticamente el planeta entero.

¿Era esa globalización también aplicable a lo cultural? Esa es una pregunta sumamente interesante. Al mismo tiempo que los mecanismos de la globalización esparcían el virus, los mecanismos humanos activaban la vuelta al lugar de origen como una urgencia para miles de personas en todo el mundo. Es decir que, por el mecanismo que fuese, el llamado de lo local, con sus valores culturales e identitarios, sigue siendo parte de nuestra realidad. El valor de la cultura es, sin duda, un valor de estabilidad, de seguridad, de encuentro, de sentimientos de pertenencia. Ese mismo llamado se está viviendo, poco después, en un capítulo diferente, ya no en el plano internacional, sino al interior de nuestro país: miles de inmigrantes que vivían en condiciones limitadísimas en Lima, han escuchado nuevamente el llamado del terruño, “de la sangre” si queremos ponerlo en términos más dramáticos, de lo telúrico. Eso significa que la cultura es un valor real y concreto, a partir del cual deberíamos iniciar la construcción de un nuevo mundo que no esté dominado por el consumo y las sensaciones efímeras. Y en nuestro caso, un país más solidario, donde se comprenda que las oportunidades compartidas mejoran la calidad de vida de todos. Ese es el valor que debe reconocerse en la cultura, y esa es la razón por la que un Ministerio de Cultura debe ocupar un espacio clave. De cara a la historia, siempre el sector cultura debió haber jugado un rol de fuente de valores compartidos dentro de la diversidad. De cara al presente inmediato, le correspondería al sector cultura un rol activo en la promoción cultural durante la etapa del encierro que haga productivo el tiempo de las grandes mayorías, pero que también signifique un mensaje de esperanza, de estabilidad emocional, de futuro. Y, justamente, de cara al futuro que se viene, el sector cultura debe ser el medio que nos anime a asumir una relación saludable y creativa con nuestro medioambiente y nuestro entorno social (físico y virtual).

Solo así superaremos los grandes retos pendientes como el calentamiento global, la pérdida de la diversidad natural y cultural, la corrupción y otros de similar magnitud que esta pandemia.

Es en torno a esa búsqueda de sentidos para la vida social que el sector cultura debe contribuir desde el Ministerio de Cultura. Es en ese contexto que el patrimonio cultural tiene sentido, que la interculturalidad es una herramienta clave para la inclusión social, que la creatividad se pone al servicio de la sociedad y que el arte forma mejores seres humanos. Todo ese poder maravilloso, del que normalmente no nos damos cuenta, está en lo cultural. Bien gestionada, la cultura es la gran herramienta para la transformación. Estando ad portas de un Bicentenario que parece condenado al oscurantismo, corresponde al Ministerio de Cultura tomar sus insumos, la cultura en sí misma y sus múltiples variantes, la creatividad, el ingenio productivo de los artesanos y tanto más, para volver a darle sentido a lo que debería ser un hito refundacional de la historia patria.

Como coordinador de la Maestría en Patrimonio Edificado de la UNI, su reto fue los avances en las temidas tesis.  6 de 9 alumnos concluyeron con sus proyectos aprobados y avanzados. Vista de una reunión de trabajo en la Maestría.

¿Se puede traducir lo antes comentado, más allá de las palabras, en políticas de gobierno?

Ese es el sentido, la razón de ser del Ministerio de Cultura y su estructura, aunque nuestro Ministerio ha estado lejos de responder al reto. No se trata de declaraciones románticas: en tiempos de coronavirus, la cohesión social que es un valor cultural, ha permitido a otras sociedades estar más alejadas de las terribles cifras estadísticas de la muerte. Cuando la sociedad responde a criterios de supervivencia y de acaparamiento, todo vale para sobrevivir. Inclusive multiplicar a niveles prohibitivos el precio del oxígeno que, hace un par de días, hubiese salvado la vida de algunos peruanos en Iquitos. En la raíz de esa conducta, hay un síntoma de un mal mayor que cualquier pandemia: la anomia social de una sociedad que no responde a valores compartidos. El Ministerio de Cultura debe asumir, aquí y ahora, ese reto.

El Bicentenario que se celebra el año 2021 será aún más deslucido de lo que se esperaba. Si para entonces, la crisis de salud ya habrá probablemente desaparecido, seguramente la económica seguirá por mucho más tiempo. Pero el Ministerio de Cultura tiene algunas herramientas para que el símbolo de los 200 años del nacimiento del Perú actual y de los al menos 5000 años de cultura que lo precedieron, lleguen a todos los peruanos, y lleguen en formato audiovisual que, en una sociedad que lee poco, es la forma más extensa de comunicación y empoderamiento.

Le corresponde al Ministerio de Cultura hacer, en los próximos meses, que la Amazonía no sea más una idea abstracta para la mayoría de pobladores de otras regiones. Que lo Aimara no nos suene tan exótico, como ajeno, cuando no lo consideramos algo simplemente discriminable (tomamos sólo dos ejemplos de extremos geográficos, pero cada uno de los puntos del territorio los tiene).  Que las grandes culturas del pasado sean tema de conversación de los peruanos cuando nos sentemos a tomar un café frente a la televisión. Que el Señor de Sipán o la Dama de Cao formen parte del imaginario de nuestros niños, no como un dato histórico, sino como una narración vibrante. Que nos sintamos orgullosos de hablar de nuestro país no sólo por Machu Picchu, sino por tantos otros valores. Que los artesanos de miles de técnicas propias conozcan sus ancestros y sepan que están haciendo piezas que llevan impregnadas el espíritu de siglos de sabiduría. Y para lograrlo, Internet, redes sociales, televisión y radio son instrumentos redescubiertos en esta crisis como medios para educar y, aún por concretarse, para difundir la cultura.

Catedrático universitario, recorriendo Huaycán de Cieneguilla con alumnos de la UARM.

Nosotros, desde Factor Cultura, hemos desarrollado en pocos días una plataforma internacional que ha organizado un debate internacional, con coorganizadores de México, Argentina, Italia y España y público de todos los países de América. Ahora se está convirtiendo en una plataforma de oferta formativa permanente. La experiencia es posible y cercanamente realizable.

¿De qué sirve eso en tiempos de crisis? ¿Qué utilidad tiene todo lo anterior en la lucha contra el coronavirus? Nos da sentido de vida, de pertenencia, de compromiso. Es la falta de esos sentidos la que nos ha llevado a ser un país con reservas y encajes bancarios razonablemente fuertes, que permiten ciertas prestaciones sociales en esta crisis, pero con niños que siguen asistiendo a colegios a punto de colapsar u hospitales donde los aparatos de punta no funcionan porque alguien los malogró para alquilar, a precios increíbles, los de un centro privado.

Y ¿Cómo se hace? Los antropólogos tendrán muchas respuestas sobre las formas adecuadas de hacer lo anterior. Los creadores audiovisuales sabrán traducirlo al formato adecuado. Los medios de difusión seguramente comprenderán la importancia de contribuir a un proyecto de esa naturaleza. Las condiciones no van a permitir que el calor humano desborde en las calles por mucho tiempo, la cultura puede hacer que ese calor llegue hasta nuestros hogares. Pero, sobre todo, los pobladores comunes y corrientes, si se sienten tocados por su cultura milenaria, sabrán convertirse en factores de desarrolle que catapulten, por fin, a nuestro país, a los niveles de desarrollo sostenible e inclusivo que el corresponden.

No se trata de grandes realizaciones cinematográficas. Hoy en día hay muchos medios alternativos que dan lugar a producciones marcadas por su componente humano. Pero además existe un capital humano riquísimo en el sector cultura, un capital humano que ve como su esfuerzo de años de hacer cultura desde la sociedad civil se desvanece y que, con una convocatoria de esta naturaleza podría tener un espacio para seguir creando, produciendo y recibiendo ingresos. Porque esto se podría promover a nivel de las pequeñas localidades, de los municipios distritales y provinciales, de las universidades y centros de formación, y de las diversas organizaciones culturales y actores de la cultura que en ellas conviven. Hoy, más que nunca, necesitamos de una sociedad que crea en sí misma.

¿Cómo podría financiarse una empresa de esta naturaleza? Primero, el Estado tendrá que jugar un rol básico y articulador. Pero, por ejemplo, las universidades con sus facultades de arquitectura, botánica, arqueología, historia, artes, etc., pueden ser las garantes de los contenidos. Que sean nuestros profesores conocedores los que orienten los contenidos, y los creativos los que los conviertan en formatos atractivos, auténticos, de calidad. Los artesanos y pequeños empresarios textiles pueden proveer los trajes que se requieran. Las ciudades y los pueblos serán redescubiertos como escenarios de la vida cultural. Cuando se convoque a su creatividad, seguramente los jóvenes encontrarán medios de superar las trabas que la iluminación o la acústica representen. Cada municipio puede ser proveedor de ambientes, insumos, y los recursos que se requiera. Y dónde no los haya, nuestros emprendedores los harán aparecer.

En Sarhua, Ayacucho, en la firma de un convenio de cooperación con la Alcaldía distrital.

El Sector Cultura tiene una capacidad económica mucho mayor que las cifras de su partida presupuestal, siempre escueta. Si sabe convocar al imaginario popular, multiplica sus posibilidades con el aporte de muchos. Bien planteado, al proyecto se sumarán empresas que requieren fortalecer su imagen (y responder a valores), organismos de la sociedad civil, fundaciones, colegios profesionales, gobiernos locales…

Una piedra angular de lo que se ofrezca tiene que ser el patrimonio cultural. Que no suene a algo lejano, a algo para turistas, a capricho de pocos. Hay que hablarle a cada quien, del valor de la plaza, del arco, del monumento, de la casa tradicional de su propio pueblo. De la raíz profunda de sus platos típicos. De la huaca del antiguo poblador y como, a partir de ahí, se explica lo que cada uno de nosotros come, la forma en que baila, las relaciones humanas. Porque son procesos que subyacen en el subconsciente social que atraviesa los siglos. Ese es el sentido del patrimonio.

Y a partir de ello, el patrimonio tiene un sentido práctico. Nos recuerda todos los valores antes comentados cada vez que pasamos al frente de la iglesia, bajo la sombra del balcón republicano, cerca a la antigua y misteriosa huaca. Los hace palpables, cercanos, nuestros. Y cuando los símbolos son apropiados por la sociedad, el sentido del bien común tiene como consecuencia el crecimiento económico estable y saludable que todos deseamos.

El patrimonio tiene que entenderse como factor de inversión y no como una carga, Para ello, al mismo tiempo que posicione los valores simbólicos del patrimonio en un programa que tenga como razón el Bicentenario, es necesario desarrollar una comprensión integral del territorio. Cuando lo vemos como un todo con valores, entendemos la importancia de preservar los bienes que mantienen viva la memoria de esos valores. Son signos que otorgan calidad al paisaje y a la vida. Para ello debe pensarse a futuro que ningún proyecto de infraestructura tiene porqué colisionar con el patrimonio. Existen formas adecuadas de solucionar cualquier encuentro entre una obra y un espacio cultural. El ejemplo que nos gusta dar es que, si el trazado de la carretera evita dañar el sitio arqueológico, lo puede incorporar como un valor agregado conectando más puntos del territorio. Por ejemplo, construyendo el mirador donde el viajero pueda detenerse y descubrir la historia del lugar. Con los beneficios económicos que ello implica para el poblador local.

En estos días de cuarentena, un fenómeno socialmente nefasto y triste nos demuestra el nivel de desarraigo que tenemos hacia el patrimonio: se han multiplicado las invasiones y los daños a lo largo del patrimonio cultural. Pese a que se ha dado una adecuada normativa para la respuesta ante estos casos, no se aplica. Nuevamente nuestro ente gestor de la cultura, desaparece bajo una capa de lenidad  y burocracia incapaz de realizar los esfuerzos que las circunstancias demandan. Evidentemente la respuesta inmediata y contundente del Estado se hace necesaria en las condiciones actuales. Pero si logramos colocar, como decíamos, en el imaginario popular los valores del territorio inmediato, veremos cómo la sociedad es el verdadero protector efectivo del patrimonio. Como lo ha demostrado ya tantas veces.

Exponiendo en la Asamblea General de ICOMOS  de Nueva Delhi (2018).

No nos olvidemos del turismo. El patrimonio aprehendido por el poblador local multiplica sus posibilidades de convocar al turista pues más allá de la información, se presenta ante sus ojos un proceso cultural de miles de años, apreciado y vivo hoy en día. Es lo que han logrado los gestores de numerosos proyectos arqueológicos en el norte peruano. Proyectos como los del Señor de Sipán y el museo en Lambayeque, Túcume y sus pirámides, Cao y El Brujo, las Huacas del Sol y de la Luna, Chankillo y otros más. Gracias a sus logros, el norte peruano se ha dibujado en el plano del turismo mundial. Tenemos además el Gran Qhapaq Ñan, con un potencial integrador gigantesco, y ya en parte demostrado por el programa ministerial, ese camino que es una red vertebradora del territorio patrio y de gran parte del subcontinente. Desde el patrimonio, tenemos recursos con un amplio margen para el crecimiento sostenible. Pero es necesario que desarrollemos programas que prevengan los riesgos que el turismo representa. Que convirtamos la visita al Perú en una experiencia cultural intensa y enriquecedora, no en el recorrido por un territorio exótico donde se pueden hacer fotos y divertirse. Somos mucho más que eso.

Tengamos claro, también, que el mundo poscoronavirus exigirá un turismo auténtico y sostenible.

De cara a lo que sigue del Siglo XXI, el sector cultura y el Ministerio que lo rige, debe jugar su rol esencial en la construcción de un país viable y estable, de encuentros y visiones compartidas, que ofrezca al mundo el rostro de su patrimonio recuperado como valor diferencial que nos dé presencia con luz propia en el escenario global. Ese es el gran reto que debería asumir el Ministerio de Cultura, su gran posible aporte para un siglo XXI sostenible, auténtico y humano. Y, en lo inmediato, para un Bicentenario que pueda entenderse como un positivo punto de inflexión en la historia patria.

Nota: El autor del artículo, durante su presidencia en ICOMOS Perú y como activo gestor cultural, ha desarrollado actividades interesantes, parte de las que se reflejan en estas fotos.

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¡No hay más vacunas! Chinchanos denuncian que limeños agotaron sus respectivas dosis

Tras la masiva llegada de viajeros capitalinos a Chincha en busca de la vacuna Pfizer, la población de una de las zonas más golpeadas por la pandemia del COVID-19 no pudo inmunizarse.

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Las malas decisiones traen graves consecuencias. Luego del masivo arribo de viajeros limeños a la ciudad iqueña de Chincha para inmunizarse con la vacuna de marca Pfizer contra el COVID-19, la población local vio agotadas sus respectivas dosis asignadas.

Como es sabido, en Lima se inocula a los ciudadanos con la marca china Sinopharm, una vacuna sumamente cuestionada y criticada por diversos medios de comunicación que la tildaban de tener poca efectividad para combatir los efectos del coronavirus. Esto hizo que cientos de limeños viajaran a la cercana ciudad de Chincha, en la región Ica, al enterarse que los lugareños iban a ser inmunizados con la dosis de la vacuna estadounidense Pfizer, cuya efectividad es superior a la china, ya que está destinada a grupos más pequeños de población.

Sobre el origen de los viajeros que no quisieron vacunarse en su lugar establecido, el director del Hospital San José de Chincha, Richard Sifuentes, confirmó que “casi el 80% de vacunas aplicadas ha sido para un grupo que ha llegado de la capital en diversos puntos de vacunación que tenemos aquí”.

Desafortunadamente, esto hizo que acapararan las dosis asignadas para la provincia chinchana cuando ésta ha sido una de las zonas más afectadas por la pandemia del COVID-19.

Es por ello que, las autoridades enviaron un comunicado señalando que “ante la alta demanda de vacunación de primera dosis para la población de 25 años a más informamos que hemos culminado con la cantidad de dosis asignada a nuestra provincia”. Asimismo, indicaron que “estaremos en coordinación con el Ministerio de Salud donde posteriormente se informará sobre una nueva programación de primera dosis”.

Todas las vacunas sirven

Vale aclarar que, de acuerdo con el infectólogo del Hospital Cayetano Heredia, Leslie Soto, la Sinopharm alcanza el 79% de eficacia mientras que la Pfizer llega hasta el 95%. Asimismo, precisó que ambas marcas son útiles pues ayudan a superar los efectos del COVID-19, al superar el 60% de la efectividad.

Denuncias en redes sociales

Debido a este hecho, en las redes sociales, se denunció que varios ciudadanos chinchanos, al acercarse a los centros de vacunación en busca de su segunda dosis, les comunicaron que no habría vacunas hasta un próximo aviso.

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Crematorio Piedrangel se opone a incinerar restos de genocida Abimael Guzmán

“Es una cuestión de solidaridad con las miles de inocentes víctimas” se lee en el comunicado.

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No quieren ni sus restos. El crematorio privado Piedrangel informó a través de sus redes sociales que no prestará sus instalaciones para incinerar los restos del cabecilla de Sendero Luminoso Abimael Guzmán, en caso estas sean requeridas por las autoridades del gobierno.

De acuerdo al comunicado se trata de “una cuestión de convicción y solidaridad con las miles de inocentes víctimas producto del terrorismo”, y no por cuestiones políticas.

El crematorio también expresa su rechazo “al terrorismo y, en especial, a quienes sembraron sangre y muerte en el país como parte de los grupos genocidas Sendero Luminoso y el Movimiento Revolucionario Túpac Amaru -MRTA”.

Durante la pandemia se incrementaron los procesos de cremación, evidenciándose que en la capital hay pocos. Uno de ellos es Piedrangel, el cual es el que más cremaciones ha realizado a las personas que fallecieron víctimas del Covid-19. Otro de ellos es el crematorio del Cementerio El Ángel, administrado por el Ejército, así como los privados Mapfre y Campo Fe.

Ante esta negativa el cuerpo de Guzmán continúa a la espera de ser incinerado, luego de aprobarse el último jueves la ley que permite cremar los cuerpos de terroristas o traidores a la patria.

Dicha Ley incorpora el artículo 112-A a la Ley 26842, Ley General de Salud, estipulando el destino de los cadáveres de fallecidos que cumplían condena por los ya mencionados delitos.

En el caso del cadáver de un interno que venía cumpliendo condena con sentencia firme por los delitos de traición a la patria o de terrorismo, en su condición de líder, cabecilla o integrante de la cúpula de organizaciones terroristas, cuya entrega, traslado, sepelio o inhumación ponga en riesgo la seguridad nacional o el orden interno, el fiscal competente, en decisión motivada e inimpugnable, dispone su cremación, previa necropsia”, dice el documento.

La Autoridad Sanitaria, en coordinación con el Ministerio de Justicia y Derechos Humanos y el Ministerio del Interior, ejecuta lo dispuesto en un plazo máximo de veinticuatro (24) horas. La cremación se realiza en presencia de un representante del Ministerio Público, para fines de identificación, quien levanta el acta correspondiente”, añade.

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Terrorista Elena Iparraguirre denuncia homicidio del sanguinario Abimael Guzmán

El lento andar de la Fiscalía y el Ejecutivo para cumplir la ley permitió que Elena Iparraguirre exija reconocer el cadáver de su esposo y busque retrasar su cremación.

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A nueve días de la muerte del genocida Abimael Guzmán Reynoso, cabecilla terrorista de Sendero Luminoso, y debido a la demora para efectuar la orden de su cremación por parte del Gobierno y la Fiscalía, sus allegados continúan avanzando en la ruta por evitar la incineración de sus restos.

Es por ello que, la terrorista Elena Iparraguirre “camarada Miriam”, a través de su abogado Sebastián Chávez Sifuentes, presentó una denuncia penal a la Fiscalía indicando que su esposo Guzmán fue asesinado.

En el escrito, la condenada a cadena perpetua demanda que los peritos de parte ejecuten pericias al cadáver del cabecilla terrorista y que Iparraguirre pueda reconocer el cadáver, para que, de esta forma, al recibir el informe, la utilicen para darle una “digna sepultura conforme a sus creencias”.

Asimismo, a pesar de que la necropsia a Guzmán señalara que falleció a consecuencia de una neumonía y que ningún hematoma había sido encontrado en su cuerpo que indicara algún golpe, se presentó una solicitud por presunto homicidio.

Contrario a estos cuestionamientos, Sebastián Chávez Sifuentes, el abogado de Elena Iparraguirre, precisó ante la prensa que la denuncia no planea demorar la incineración.

“No (se busca eso), esa denuncia no tiene nada que ver con el tema de la ley porque la carta (de Iparraguirre) ya estaba proyectada desde el siguiente día de su muerte”, acotó.

“Si lo creman o no es (un tema) de la Fiscalía y del Gobierno que se ha metido en un tema que no le compete”, finalizó.

Como es sabido, desde la semana anterior en la Morgue Central del Callao se encuentran los restos del genocida esperando su incineración, ordenada por la ley promulgada por el presidente Castillo y aprobada por el Parlamento. Ésta indica que, los restos de las personas sentenciadas por traición a la patria y terrorismo, cuyo deceso se dio en prisión, deberán ser cremadas en un plazo no mayor a las 24 horas.

No se ordena la cremación

La Tercera Fiscalía Provincial Penal Corporativa del Callao, liderada por el fiscal Vladimir Farfán Kehuarucho, todavía sigue alargando la orden de la cremación del cadáver de Abimael Guzmán, fallecido hace nueve días. Trascendió que, espera cumplir algunas diligencias como medida previa a la incineración.

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Millonarios sueldos en el Ministerio de Relaciones Exteriores

Planilla dorada. Se revelaron gastos excesivos en los sueldos de embajadores, cónsules, funcionarios y consejeros. Los ingresos mensuales de los funcionarios de la Cancillería bordean los 100 mil soles.

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A pesar de la crisis económica que embarga a la sociedad peruana en general, con cierres de empresas, compañías, y hasta bodegas, con un gran porcentaje de peruanos aceptando la cuestionada suspensión perfecta de labores, en el Ministerio de Relaciones Exteriores se vive un ambiente digno de un edén.

De acuerdo con el diario oficial El Peruano, en su edición del 16 de setiembre, en el ítem acerca de las “Declaraciones juradas de Ingresos, Bienes y Rentas de los funcionarios y servidores públicos de Estado”, se ha descubierto las cifras astronómicas que brinda la Cancillería.

El diario Expreso publicó que, de acuerdo a los escritos, el asesor de la Dirección General para Asuntos Ecónomicos, Enrique Carlos Cárdenas Aréstegui, lidera la lista de sueldos exorbitantes con un ingreso mensual de 89 mil soles. Él cumple las funciones de coordinador de la secretaría técnica de la comisión multisectorial para promover las acciones de seguimiento orientadas a una mayor vinculación del Perú en la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).

Continuando con el infame registro de los funcionarios de Torre Tagle, el embajador del Perú en Corea del Sur, Daúl Jesús Enrique Matute Mejía, percibe un salario de 82,210.81 soles. Asimismo, el embajador en España, Claudio Julio De La Puente Ribeyro obtiene 81,155.69 soles del sector público.

Siguiendo esta línea, Harold Winston Forsyth Mejía, padre del excandidato presidencial George Forsyth y representante permanente ante la Organización de los Estados Americanos (OEA) recibe 77,170.78 soles mensualmente.

El resto de la lista se completa así:

Julio Eduardo Martinetti Macedo, embajador en Italia y representante permanente ante los Organismos Internacionales con sede en Roma tiene un salario mensual de 70,933.04 soles.

Carla Stella Maris Chirinos Llerena, cónsul general del Perú en Boston, tiene un sueldo de 69,812.33 soles.

Elizabeth Alice González Porturas, cónsul del Perú en Madrid percibe un haber mensual de 67,728.67 soles

Luis Felipe Quesada Inchaústegui, embajador ante China: 69,213.1 soles

Cristina María Del Rosario Ronquillo de Blödorn, embajadora en Francia: 67 mil soles.

Rosa Liliana Gómez Cárdenas de Weston, funcionaria de la Embajada del Perú en Alemania: 66,173.00 soles.

Carlos Mario Del Castillo Giuffra, director de Relaciones Educativas y del Deporte de la Cancillería: 59,751.26 soles.

Yesica Noemí Fonseca Martínez, presidenta de la Comisión Alterna de Asuntos Migratorios: 59,607.58 soles.

Carlos Rafael Polo Castañeda, embajador en la India: 58,573.97 soles.

Hernán Alejandro Riveros Nalvarte, cónsul en Ámsterdam: 57,525.59 soles.

Julio Hernán Garro Gálvez, embajador en México: 55,558.21 soles.

Francisco Xavier García Lara, cónsul adscrito (segundo secretario): 54,606.91 soles

Patricia Amelia Esther Nava Pérez, cónsul en Medellín, Colombia: 50,393.84 soles.

Claudia Liliana Lapeyre Bringas, cónsul adscrito en París, Francia: 48,472.57 soles.

Julissa Beatriz De Jesús Alegre, jefa de la Cancillería en el Consulado de Perú en Nagoya: 46,545.00 soles.

Guillermo Gustavo Arévalo Medina, del Consulado General en Paterson, New Jersey: 43,658.00 soles.

Hugo Omar Tovar Orellana, primer secretario en el Servicio Diplomático del Perú: 39,920.00 soles, entre otros.

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Comunidades ubicadas en el Lote 8 llevan más de 80 días bloqueando las carreteras

Demandan mayor agua potable, así como energía eléctrica en el sector.

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Exigen atención. Las comunidades de San Juan Nativo, San Juan Campesino y Nueva Libertad, ubicadas en Loreto, vienen reclamando un mayor diálogo con el Gobierno, así como con las autoridades de la empresa Pluspetrol Norte, quien aún opera el Lote 8.

Debido a la escasez de elementos tan básicos como el agua potable, el servicio eléctrico, o incluso el desabastecimiento de botiquines, incluyéndose que muchos de los medicamentos que se encuentran en las postas de salud ya están vencidas, esas comunidades vienen acatando una medida de fuerza en la zona industrial y alrededores del campamento Percy Rosas, ubicado en el Lote 8.

Luego de una reunión telefónica sostenida con los Apus de las tres comunidades, la Defensoría del Pueblo realizó una visita de supervisión a dichas localidades, entre los días 13 y 16 de setiembre.

Luego de la inspección de la Defensoría, se comprobó que dichas comunidades no cuentan con servicios básicos desde hace tiempo, estando abandonas a su suerte tanto por la empresa como por el Gobierno.

Adicionalmente, se recogió la indignación de la población respecto a accidentes ambientales cercanos y su afectación al medio ambiente, particularmente a su principal fuente de agua, el río Corrientes.

Comunidades aledañas al Lote 8, demandan mayor atención ante olvido de las autoridades. Foto: diario El Comercio.

Al término de la inspección en las comunidades, el equipo de la Defensoría sostuvo una reunión con las autoridades de cada poblado en conjunto, quienes propusieron como posible fecha de reunión el lunes 20 de setiembre, en las instalaciones del campamento Percy Rosas del Lote 8. Los Apus de las comunidades han anunciado, refirió la Defensoría, que llegarían a Iquitos y considerarían un diálogo con el Gobierno en esa ciudad. La Defensoría recomendó que el Gobierno Nacional y el Gobierno Regional de Loreto tomen una decisión al respecto.

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Abimael Guzmán ha muerto. Todas las noticias repiten ese nombre para mí proscrito, me duele pronunciarlo; es primicia y tendencia en cualquier medio a nivel nacional. “Murió el genocida”. “Falleció el sanguinario líder senderista a los 86 años de edad”. No sé cuántas veces habré maldecido su nombre buscando una explicación y solo me he topado con un largo silencio.

Empiezo a leer todas las portadas y aún no salgo de mi incredulidad, cuando a los segundos recibo un mensaje de mi hermano José: “¿Ya te enteraste?”; “sí”, le contesto escuetamente. Arrojo el celular en el sillón y camino por mi casa, de adelante para atrás, sin sentido, en círculos, como una mosca sin rumbo fijo.

“Por fin te moriste, hijo de puta”, alcanzo a pronunciar. ¡Por fin te moriste! Repito una y otra vez, hasta donde llegue mi voz de cuarenta años, y siento que mis ojos se empiezan a enrojecer para dejar caer una solitaria y lánguida lágrima; esa que durante más de treinta años permaneció escondida en mi interior, esa que no se atrevió a caer, tal vez por cansancio, o porque todas las demás ya habían dejado un surco invisible en mi rostro. Las lágrimas, como el agua misma, con el tiempo pueden dejar marcas sobre los corazones más duros e inexpugnables. A la vista de los demás somos como cualquiera, pero pocos o ninguno saben el pasado de uno y lo tan frágiles e indefensos que fuimos.

A mi madre la mataron los terrucos. Se la llevaron como a muchos de mi pueblo y nunca más regresaron. Yo era muy niño aún, pero recuerdo perfectamente cómo sucedió. La cogieron del cabello y la sacaron de mi casa mientras no paraban de insultarla. Mi hermano José, quien es tres años mayor que yo, me sujetó lo más que pudo mientras yo no paraba de patalear y llorar. ¡Mamá! ¡Mamá!, gritaba y José solo atinaba a abrazarme. Un mechero ennegrecido había quedado encendido encima de la mesa de comer y la puerta no sabía si quedarse abierta o cerrada. Mamá ya no estaba y mi hermano y yo nos quedamos llorando arrodillados en mitad de la sala.

“No salgas, Marcelito, ya volverá”, me consolaba mi hermano, pero ambos sabíamos que esa podía ser la última vez que la veamos con vida; solo me decía eso para que los terrucos no me maten a mí también.

A mi papá también lo habían matado, pero a él lo pudimos encontrar en una fosa común.

Era maestro de escuela mi viejo, y los senderistas lo acusaron de ser un soplón. Nunca lo fue. A él al menos lo íbamos a visitar a su nicho, y mi mamá le cantaba canciones de amor y tristeza.

“Corazón, corazoncito

¿cuándo volverás?

Tal vez hoy, tal vez mañana

Te juro, mi amor

Aquí me encontrarás”

Siempre terminaba bebiendo licor más de la cuenta y mi hermano tenía que quitarle la botella a la fuerza, jaloneándola para que regrese a casa con nosotros, ya caída la noche.

Mi mamá me puso Marcelo porque ella se llamaba Marcelina. Mi hermano una vez me contó que ella pensaba, cuando estaba embarazada de mí, que iba a tener una niña y tenía pensado ponerle Marcela, pero nací yo.

De ella solo me quedan recuerdos; recuerdos bonitos y malos, como la vez que se la llevaron los terrucos en medio de la noche, pero mi mente de manera casi irracional ha ido tapando esa parte de mi memoria, sin embargo, con la noticia de hoy es como si algo dentro de mí se hubiera desenterrado.

Pasan las horas y ahora todos se preguntan qué hacer con el cadáver del terrorista. ¿Enterrarlo?, ¿quemarlo?, ¿arrojar al mar sus cenizas? Bien hubiera querido yo tener al menos ese momento para poder despedirme de mi madre, besar por última vez su rostro y decirle cuánto la amo, y la seguiré amando. Pero esos malditos la desaparecieron y no sé dónde dejaron su cuerpo.

Nunca me pude despedir. Nunca pude sujetar su mano ni honrar sus restos. Solo tengo una fotografía de ella, recuerdos de mi infancia, cuando mi mundo era un horizonte entre dos montañas, cuatro gallinas, un perro, las estrellas allá arriba, y el aliento tibio de mi madre, invitándome a dormir.

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Libertad de expresión versus apología del terrorismo

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El Ministerio de Justicia y Derechos Humanos (Minjusdh) advirtió que cualquier tipo de manifestación pública que respalde o enaltezca alguna organización terrorista o rinda homenaje a líderes como Abimael Guzmán se considera delito de apología del terrorismo.

“Ante la comisión del citado ilícito y sin perjuicio de las acciones que realice el Ministerio Público, esta Procuraduría iniciará las acciones legales correspondientes contra los responsables, estando sujetos a recibir una pena de hasta 15 años de pena privativa de la libertad”, señaló el procurador público especializado en delitos de terrorismo del Ministerio del Interior, Milko Alberto Ruiz Espinoza.

Horas después del anuncio del deceso de Guzmán, a los 86 años, en la prisión de máxima seguridad de la Base Naval del Callao donde cumplía cadena perpetua por terrorismo, el Ministerio de Justicia se adelantó a la posibilidad de que algunos simpatizantes del fundador de la organización criminal Sendero Luminoso (SL) puedan manifestarse en su apoyo.

En su comunicado “Las revelaciones en el caso Iber Maraví” (https://tinyurl.com/nkp38bz3) la organización de derechos humanos Waynakuna señala que según el registro histórico de la región de Ayacucho se presentan importantes y punibles acciones terroristas que ejecutó Sendero Luminoso.

El documento registra la historia del terrorismo: “El 17 de mayo de 1980, Sendero Luminoso realiza su primera operación terrorista en el pequeño distrito de Chuschi, el cual está ubicado en la provincia de Cangallo. (…) Quien dirigió esta zona para Sendero, tuvo que haber organizado el ingreso de Abimael Guzmán a este pueblo además de obtener los recursos para los actos violentos, como la gasolina y otros detalles para este atentado”.

El Consejo de la Prensa Peruana (CPP) solicitó al presidente Pedro Castillo Terrones más transparencia y una mejor comunicación con el periodismo durante una reunión en el Palacio de Gobierno. Ponemos de relieve la necesidad de respetar y promover la libertad de expresión y de prensa en beneficio de la democracia peruana, en vista de recientes agresiones a periodistas, de las limitaciones que existen a su labor diaria y de la vulneración de las Declaraciones de Chapultepec y de Salta (https://tinyurl.com/3ycwajta).

Estos documentos son promovidos por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y la Organización de Estados Americanos (OEA).

El Consejo de la Prensa Peruana en su comunicado publicado en el mes de julio señaló una “amenaza a la libertad informativa en el Perú” por las posturas del partido gobernante Perú Libre sobre las libertades de expresión, de prensa y de información, “según están consagrados en la Constitución y en los tratados internacionales”.

El CPP expresó en su comunicado (https://tinyurl.com/57uskmfn): “Esta organización recuerda que algunos de los planteamientos de Perú Libre están prohibidos por el ordenamiento legal peruano y la Convención Americana de Derechos Humanos, de la que el Perú es signatario, y rechaza cualquier intento de limitar el derecho de los ciudadanos de buscar, recibir y difundir informaciones e ideas de toda índole”.

Debemos señalar que el sábado once de septiembre, la legisladora Yessica Roselli Amuruz Dulanto del grupo parlamentario Avanza País envió un oficio al titular del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos del Perú, Aníbal Torres Vásquez, solicitando un “informe documentado y con carácter de muy urgente”, respecto a “la conversación telefónica del sábado 11 de setiembre entre la terrorista Elena Iparraguirre con la presidenta del INPE Susana Silva Hasembank”, según indica el documento.

El ministro Torres Vásquez señaló a la prensa que su sector sugiere que el cadáver del líder terrorista Guzmán sea incinerado y sus cenizas esparcidas en el mar para que no se le entierre y así evitar delitos de apología del terrorismo. Cuestionó, además, que haya personas que pongan en duda el deceso del cabecilla terrorista.

“Hay que hacer presente a la población que rendirle homenaje, que hacer movilizaciones en memoria de Abimael, es apología al delito y pueden ser procesados por esa razón”, señala Aníbal Torres Vásquez.

La Cancillería de la República subrayó que la posición del Perú frente al terrorismo es de total condena, al pronunciarse tras la muerte del cabecilla de Sendero Luminoso. Señaló que el Perú y la comunidad internacional condenaron enérgicamente las acciones terroristas de Guzmán, que enlutaron a la Nación.

Según la reciente encuesta de Datum Internacional, para Lampadia, el 58% de peruanos a nivel nacional percibe que el presidente de la República, Pedro Castillo, no está capacitado para gobernar el país.

Salvemos la libertad de expresión.

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La gran estafa del Bitcoin

El emprendedor Naveed Saghir fue víctima de una estafa de inversión. Dicho fraude con bitcóin le despojó de US$ 690,000 dólares.

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El empresario de 44 años Naveed Saghir perdió los ahorros de su vida al caer en una “estafa de inversión”. Él que con éxito se dedicaba a su negocio de sistemas para ver “cine en casa” en el noroeste de Inglaterra, luego de años de trabajo, ahorros e inversiones responsables, hasta principios de 2021 ahorró casi US$690.000 en bitcoin.

Pero, luego vino la “pesadilla”, porque al poco tiempo descubrió que fue engañado por estafadores en línea que le robaron todo su dinero:

“Destruí mi vida, la cambié para peor y necesito advertirle a la gente: si me puede pasar a mí, le puede pasar a cualquiera”, anuncia Saghir.

Mientras que viene superando el daño mental y emocional que sufrió por tirar al retrete su futuro financiero, él quiere compartir al mundo su historia para tratar de evitar que otras personas se conviertan en víctimas.

“He dirigido mi negocio durante los últimos 20 años y siempre he sido muy cuidadoso con el dinero. Ya sea relacionado con mi negocio o con mi vida, he hecho que cada centavo cuente. Pero tomé una mala decisión y me atraparon”, remarcó.

Saghir fue víctima de un tipo de fraude conocido como “estafa de inversión”.

Esta modalidad, se ejerce para que las víctimas sean engañadas y entreguen dinero a personas carismáticas que ofrecen inversiones falsas con la promesa de que habrá grandes beneficios.

Naveed Saghir.

El testimonio de Saghir dice:

“Estaba viendo videos en YouTube, cuando encontré un anuncio que ofrecía la oportunidad de invertir en acciones y llené un formulario solicitando más información”.

“Al día siguiente recibí una llamada de alguien que se presentó como un agente de servicio al cliente y pagué US$350 para comenzar a invertir”.

“Al día siguiente me llamaron de nuevo, esta vez era alguien que se describió a sí mismo como mi administrador de cuenta y me dio un nombre de usuario y una contraseña. para un sitio web comercial extremadamente convincente”.

Él realizó su primer pago a finales de mayo y tan pronto como dio ese primer paso terrible, los estafadores lo atraparon. Luego, le mintieron y le prometieron más ganancias; pero cuando comenzó a perder dinero, lo convencieron de que lo recuperaría pronto y lo engañaron para que siguiera entregándoles más.

Finalmente, a fines de agosto Saghir, les entregó US$25,000 dólares y 14,25 en bitcóin, por un valor cercano a los US$690,000 dólares, de acuerdo al valor actual de la criptomoneda.

El boom del bitcoin y su tremendo riesgo

El creciente interés de grandes inversores e individuos en comprar bitcóin se ha acelerado en el último par de años y con el desarrollo de aplicaciones que permiten comprar y vender bitcóin en un par de minutos desde el celular, la adopción de la criptomoneda se ha intensificado.

En esa línea, el precio del bitcóin en lo que va de 2021 ha seguido una curva ascendente, pese a las permanentes advertencias de autoridades que aseguran que la divisa es una burbuja que estallará en cualquier momento.

Sin embargo, El principal riesgo es que se trate de una burbuja financiera que termine dejando en la ruina a todos los que depositaron su “dinero real” en una moneda virtual que no tiene respaldo de ninguna institución.

Y como nadie en el mundo es “dueño del bitcoin”, tampoco nadie es responsable.

Esa es la principal razón, por la que constantemente los presidentes de los bancos centrales de las grandes potencias del mundo le dicen a la gente que no inviertan sus fondos en criptomonedas porque terminarán “perdiendo todo su dinero”.

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