Connect with us

Actualidad

MARTÍN ADÁN Y YO EN LAS CALLES DE LIMA

Published

on

UNO

Solitario. Vagabundo. Cinéfilo. Curioso. Tímido. Así era yo adolescente metido en un cuerpo andrógino. Iba al colegio (a La Recoleta, hasta el primero de secundaria, al San Andrés, donde sufrí dos años y, finalmente, al de Aplicación de la Universidad de San Marcos, para pasar los dos mejores años de mi escolaridad) y tenía unos cuantos amigos compañeros de clase, muy pocos, menos que los dedos de una mano.

Fuera del colegio no veía a nadie y nunca  invité a ninguno de esos amigos escolares a que viniera a mi casa ni visité yo la casa de alguno de ellos. Yo vivía en La Colmena, una avenida que en verdad se llama Nicolás de Piérola, pero nadie la denominaba con el nombre del caudillo. En el cuarto piso, departamento 411, del edificio que hace esquina con Wilson, avenida que todavía no se llamaba Inca Garcilaso de la Vega. Justo al frente se construyó el edificio que durante cierto tiempo fue el más alto de Lima y de todo el Perú. Abrió también sus puertas un nuevo cine, el cual adoptó el nombre corriente -que no el oficial- de la avenida. Esa sala de estreno alimentó mi apetito cinematográfico, al sumarse a los cines pulguientos Alfa, Rívoli, Moulin Rouge, Astral y otros más, en los que veía películas antiguas, y a las demás salas de novedades cinematográficas del centro de Lima: Metro, San Martín, Colón, Le Paris, Bijou, Tacna, Lido, en las que trataba de saciar mi hambre de imágenes en movimiento; mi enorme curiosidad, y olvidar mi desastrosa vida familiar.

Al lado del cine Colmena, en un edificio viejo que aún está en pie, pero ahora abandonado, estaba Radio Lima donde de niño vi llegar sobre un caballo blanco a Poncho Negro y sobre uno pinto a Calunga, su fiel compañero de aventuras, personajes que hasta entonces sólo conocía de oído; es decir, a través de las transmisiones radiofónicas. También se hicieron realidad allí, enfrente de mi casa, los Teens Tops y su vocalista Enrique Guzmán, que interpretaron “Popotitos”, entre otros temas que yo escuchaba hasta el cansancio en Música para la Juventud, un programa de radio 1160. Sobre el techo del edificio de Radio Lima volaban negros gallinazos de la ciudad gris de metal y melancolía. Allí, en la azotea,  entre cachivaches de todo tipo, vivían y se reproducían.

Como yo era tímido, y solitario. Un solitario al que le gustaba vagabundear por las calles del centro, dentro de un circuito que iba por La Colmena a la Plaza San Martín, y al Parque Universitario y luego, por calles y jirones y avenidas, abarcaba todo el llamado “damero de Pizarro”. En mis vagabundeos nocturnos solía detenerme durante un tiempo largo en la librería Época de la calle Belén, que estaba abierta hasta muy tarde.

Allí mis vagabundeos callejeros se convertían en vagabundeos poéticos y/o intelectuales, ya que me pasaba horas leyendo los libros argentinos, chilenos, mexicanos, españoles, que no podía comprar por falta de medios. Allí, además, mi infantil afición a robar caramelos y chocolates en las Tiendas Tía del jirón de la Unión (afición en la que involucraba  como cómplice a Virginia, mi hermana pequeña), la transformé en la sustracción de libros ante los cuales no podía evitar el deseo de poseerlos.

Otro alto en mi incesante vagabundeo solitario lo hacía en el jirón Azángaro, en la librería de Juan Mejía Baca de la calle Huérfanos. Allí descubrí los muy pulcros Cuadernos de Hontanal que publicaba el poeta Javier Sologuren; la revista Haraui que editaba Francisco Carrillo, y muchas otras publicaciones peruanas que era casi imposible hallar en otro lugar. A veces ingresaba a la Biblioteca Nacional de la avenida Abancay para descubrir ediciones de libros míticos: no olvidaré jamás que en una de las mesas de la biblioteca desplegué las páginas acordeonadas de Cinco metros de poemas de Carlos Oquendo de Amat y leí también, en un ejemplar con páginas manchadas de grasa y corroídas por el tiempo, esa pequeña gran maravilla literaria que es La casa de cartón de Martín Adán.

Dos

El muchachito andrógino que era yo en aquel tiempo no sabía que por esas mismas calles vagabundeaba incansablemente nada menos que el autor del “Poema Underwood”. Él había nacido y vivido su infancia en el centro de Lima, pero su familia se mudó a Barranco y el joven Rafael de la Fuente Benavides en ese distrito, que le sirvió además de inspiración; escribió La casa de cartón, aquel poema-novela que yo leía y releía frenéticamente en la Biblioteca Nacional. Nunca imaginé, sin embargo, que podría encontrarme con Martín Adán en las calles del centro de Lima.

Porque en esa época yo no sabía que este hombre de “buena familia” había renunciado a todos los privilegios de su clase, su apellido y su formación académica, para vivir en permanente estado de poesía y ebriedad vagabundeando por calles y bares céntricos. Púdicamente a eso le llaman hoy “su bohemia”, aunque nada en Martín Adán hacía de él un bohemio. Ocurre, sin embargo, que yo encontré al poeta sin saberlo, sin ser consciente de ello, como dos vagabundos que se cruzan sin conocerse, uno camino a la vejez, el otro jovencísimo.

En mi deambular me cruzaba con gente que terminaba conociendo sin conocerla. El pianista Drácula, por ejemplo, que me daba miedo, a tal punto de que, cuando lo venía venir, cruzaba yo a la acera de enfrente para no darme con él cara a cara. Los luchadores, tan pintarrajeados y afeminados como llenos de músculos, que se reunían en la entrada de Mario, a dos pasos de mi casa aunque ya en la avenida Tacna, donde a menudo detenía unos instantes mi trajinar para comprarme una sabrosa empanada.

El loco Valdés, que así llamaba mi madre a un hombre cuarentón, regordete, siempre vestido de terno y corbata, que seguía a cuanta mujer se le cruzara en su vagabundeo por La Colmena y la Plaza San Martín: iba detrás de una y, de repente, al cruzársele otra, dejaba a la primera para seguir a la segunda, y así durante horas, desde  que el Sol se acostaba hasta bien entrada la noche. Entre esos incansables vagabundos había un señor sesentón que a mí me parecía un anciano viejísimo, tenía aspecto de mendigo orgulloso y vestía siempre un abrigo muy gastado, que le cubría todo el cuerpo, pero ya no tenía botones, por lo cual lo cerraba con un imperdible de esos de los grandes. En la cabeza, ese extraño señor llevaba un sombrero, cosa rarísima porque en la Lima de mediados de los años sesenta del siglo pasado ya nadie usaba sombrero. Ese hombre, siendo casi un adolescente al empezar el siglo XX, como lo era yo pasada la primera mitad del mismo siglo, había escrito:

Me gusta andar por las calles algo perro, algo máquina, casi nada hombre.

No estoy muy convencido de mi humanidad; no quiero ser como los otros.

No quiero ser feliz con permiso de la policía.

Ahora en las calles hay un poco de sol.

No sé quién se lo ha llevado, qué mal hombre, dejando manchas en el suelo como un animal degollado.

Pasa un perrito cojo –he aquí la única compasión, la única caridad, el único  amor de que soy capaz.

Los perros no tienen Lenin, y esto les garantiza una vida humana pero verdadera.

Andar por las calles como los hombres de Pío Baroja -(todos un poco perros)-.

Pero yo, en aquel entonces, ignoraba por completo que ese caballero que vagabundeaba como un perro por las calles del centro de Lima, había escrito un pequeño libro que me encandilaba con cada lectura, y se llamaba La casa de cartón. Para mí ese viejo mal vestido que olía a alcohol y ropa sucia era un maricón que me seguía por las calles sin decirme nunca nada. Solo me seguía un rato, mientras podía, con cara lánguida y como suplicante, porque en determinado momento yo apuraba el paso y me distanciaba de él.

Una noche, cansado de su acoso, le hablé o, más bien, le grité: “¡Ya para de seguirme viejo maricón!”. El ni se inmutó, no dijo nada, sólo se quedó de pie, paralizado, y ya nunca más me siguió cuando me cruzaba con él. Me pregunto ahora si durante sus vagabundeos tenía siempre la costumbre de seguir a los adolescentes solitarios con los que se cruzaba. Nunca me planteé antes la pregunta y ahora que lo hago me parece que es muy probable que así fuera. La bohemia vagabunda de Martín Adán combinaba, creo, soledad, alcoholismo y homosexualidad.

 

Tres

Tiempo después -creo que ya estaba en la universidad-, paseando por uno de los parques de la avenida Wilson, no sé si el de la Reserva o el de la Exposición, me di con una exposición de fotos en blanco y negro acompañadas con poemas. No recuerdo si todas las imágenes que se mostraban eran de Machu Picchu, pero sí me acuerdo muy bien que con algunas en las que se veía la maravilla de piedra del Cuzco se podían leer unos versos que a mí de entrada me impresionaron. Ya por esa época conocía yo “Alturas de Machu Picchu”, el poema que Pablo Neruda incluyó en su Canto general.

Ese texto me había parecido verboso, grandilocuente, como era a  menudo la poesía del chileno, y solo me había deslumbrado por momentos. Empero, allí en aquel parque, los versos inspirados en Machu Picchu eran muy diferentes. Como si el monumento de piedra, levantado entre la alta serranía y la majestuosa selva verde, lo hubiera empujado al poeta ya no a cantar épicamente los vestigios del pasado histórico precolombino, sino hacia una introspección, a preguntarse qué somos y de dónde venimos. Me llamó también la atención el título porque en mi ignorancia quinceañera de alumno bastante bueno en el curso de castellano, “desasida” era un error porque, según yo en ese momento, debía decirse “deshecha”. Al volver a casa, el diccionario me convenció de que el error era mío, y no del poeta, y aprendía además un nuevo verbo: “asir”. Desgraciadamente, ahora que escribo en París estos recuerdos, no tengo cerca La mano desasida, es decir, el libro del que forman parte esos versos que me estremecieron, me golpearon, y me hicieron perder piso.

Si no eres nada sino en mí mi sima,
Si no eres nada sino mi peligro,
Si no eres nada allá sino mi paso,
Que vengan todos, con su hedor y siglo
¡Que venga el extranjero que me extraña!
¡Que venga el mal hallado!
¡Que baje el buey subido desde arriba
El del belfo verde, desde humano vacío!
Y que ronca y remira porque nace
De vientre ajeno, que jamás es mío.
¡Aquí estoy muriéndome!
¡Así es toda vida!
¡De buey que rumia y que remira
Y de yo que agoniza, que agonizo!
Tú no eres bello porque no soy bello,
Yo Mismo. Eres apenas profundo estar arriba
De todo un vuelo interminable
Y que bate todavía.
Eres el ala que voló.
Cuando tú mueras, morirá el Hongo
Y morirá el Aire. Y morirá el Día.
¡Pero será la Noche, el otro tiempo
De vivir la vida!
¿Y cuándo volveré a donde nunca estuve?
¿En transporte de orgasmo y alegría?
¿Cuándo será mi ser? ¿Cuándo mi mano
Ha de asir su ventura fortuita?

No tengo acá esa primera edición de La mano desasida pero la recuerdo: era de formato cuadrado, con una foto en blanco y negro en la portada y tapas duras. Allí en el parque, por supuesto, no pude verla, pero al día siguiente, con la urgencia con que un drogadicto va a conseguir su dosis, fui en su búsqueda a la librería de Mejía Baca. En las estanterías bastante polvorientas de ese templo la encontré, la tomé entre mis manos y leí el largo poema de principio a fin, pese al temblor de mis manos y la mirada inquisidora de un empleado.

Al consultar, medio siglo después, las antologías de la poesía peruana elaboradas por Ricardo González Vigil (Petroperú, 1999 y Edubanco, 1984)) constato horrorizado que no aparece ni un verso de este largo poema quitasueño que Mejía Baca publicó acompañado de un disco en el que el propio Martín Adán lee fragmentos en alta voz. Sorprendido por semejante “olvido”, busco algo, sin saber qué exactamente, en mi abundante pero desordenada biblioteca, y encuentro el primer volumen de la antología de la poesía peruana realizada por Alberto Escobar (Peisa, 1973) y allí sí, en las páginas 84-85, releo fragmentos de La mano desasida. Voy luego a internet y, en blogs y diversas publicaciones virtuales encuentro el poema entero, o fragmentos seleccionados por diversos lectores.

¿Cuándo, Machu Picchu, cuándo
Montaña, llegaré a la orilla?
Pero cuando tu mueras, Machu Picchu,
Dónde me iré, con qué iré, con mi sonrisa
Y con mi carne y con mi hueso y con mi casa
Y con mi herejía,
Y con mi traducir lo del latín gorrión,
Y con mi misa,
Y con no sé qué porque me llegó tarde el ser
Al no ser la hora
Al caerse de abajo la vida.
¡Y este no ser nada sino hablar ante el verso!…
¡Y este temblar ante Dios que es la vida!
¡Y este mirarte y muerte, Piedra
De allá arriba!…
¡Este sentirse uno Dios ante la propia conciencia
Y ante la propia herejía!…
¡Este haberte hecho un humano como yo,
Que no era el profeta de la Biblia,
Ni el hombre de las Nieves,
Ni el Gorila!…
¡Este tu ser a mi medida humana,
Sin suelo, sin habitantes y con sola tu agonía!

Fue aquella vez, leyendo La mano desasida en la librería de Juan Mejía Baca, que hice la relación entre el señor de sombrero elegantemente vestido, que aparecía en una foto que adornaba aquel templo de la lectura de la calle Huérfanos, y el viejito desarrapado, alcoholizado, hediondo, maricón, y con sombrero también, a quien yo había mandado a la mierda para sacármelo de encima. En ese momento me sentí muy mal, y hasta hoy no puedo perdonarme por lo que dije sin saber a quién se lo decía. Pero es verdad que el acoso termina molestando demasiado.

Cuatro

Hace dos años, creo, compré en Lima el libro en el que Andrés Piñeiro recopila las pocas entrevistas que concedió Martín Adán a lo largo de sus casi 80 años de vida. Ahora me he puesto a buscarlo entre los volúmenes que están de pie y muestran sus lomos para identificarlos fácilmente, y aquellos que se acumulan formando rumas en mi desbordante y caótica biblioteca que ocupa casi todos los muros de mi departamento. No lo encuentro, pero en cambio me doy con Obra poética (1928-1971), el libro en el que el Instituto Nacional de Cultura reunió en 1971 el conjunto de la obra poética de Martín Adán hasta ese año y que lleva como añadido una selección de juicios y comentarios críticos sobre el autor de Travesía de extramares.

Dentro de él me doy con la sorpresa de hallar una hoja de periódico amarillenta, del diario La República del jueves 31 de enero de 1985, doblada en ocho. La despliego con enorme curiosidad y veo que, en un lado, trae una nota sobre el velatorio y el entierro de Martín Adán escrita por quien entonces era un respetable poeta joven y, desde ya, un mal periodista (desgraciadamente, mal periodista sigue siéndolo aunque ya no en el mismo diario, y no me pregunten cómo se llama, prefiero olvidar su nombre). Y, en el otro lado, viene una nota que ocupa toda la página (salvo el espacio de tres fotos) titulada “Aproximación a Martín Adán”, que firma José Luis Sardón, nombre que hoy no me dice nada.

El artículo recorre a vuelo de pájaro la vida y obra del poeta vagabundo y recuerda la importancia que tuvieron en su niñez sus tres tías “enérgicas y solteronas”, ya que Rafael de la Fuente Benavides era huérfano desde pequeño, y sobre todo la tía Tarcila, con la que dejaría el centro de Lima para mudarse a Barranco e ingresar al Colegio Alemán, donde escribió, a los 16 años, La casa de cartón, su primera y precoz obra maestra. Señala también que estudió Derecho en San Marcos obligado por la feroz Tarcila pero que, en cuanto ésta se fue al cielo (o al infierno, ¡quién sabe!), se pasó a Letras y se graduó con la tesis De lo Barroco en el Perú, la cual, pese a su gran calidad, no fue muy bien vista por los académicos acartonados de entonces (y sigue habiendo muchos así).

Un aspecto que yo había olvidado por completo, Sardón me lo regresa a la memoria: el corto periodo de su vida, entre 1934 y 1935, durante el cual Rafael de la Fuente Benavides trabajó, en Arequipa, nada menos que ¡en un banco! Quizás ese medio en el que lo único que cuenta es el dinero, las finanzas, las inversiones, el lucro y la usura -me digo yo ahora- lo disgustó a tal punto que lo fue alejando para siempre del mundo laboral formal y acercando a esa vida de libertad, alcohol, anhelos sexuales y constante vagabundear por las calles de su niñez en el Cercado de Lima que fue la suya hasta que decidiera pasar gran parte de su existencia en un hospital siquiátrico.

Volviendo a algo que anotaba antes tras leer el artículo de Sardón me doy cuenta de algo que no creo que sea una simple coincidencia: Rafael de la Fuente Benavides fue un niño huérfano y, luego, ya mayor, instalado en esa vida errante, desordenada y alcoholizada, que por falso pudor muchos denominan “su bohemia”, encontró a una especie de padre adoptivo llamado Juan Mejía Baca -quien era, sin embargo, cuatro años menor que él-, y fue el protector de su obra y su editor, a la vez que regentaba una librería que se convirtió en su refugio, y su lugar de encuentros. La librería de Juan Mejía Baca estaba ubicada, nada menos, que en la calle Huérfanos. ¿Es acaso una pura coincidencia?

Cinco

Ingresar a la universidad, a San Marcos, a la Facultad de Letras, la misma en la que se graduó Rafael de la Fuente Benavides, pero ya no en la casona del centro, sino en la ciudad universitaria aún a medio construir, me hizo menos solitario pero no menos vagabundo. El deambular colectivo de aquel entonces, nos llevaba a veces a un bar cercano a la facultad al que bautizamos Los Agachados; pero con mayor frecuencia a las cantinas del centro, varias de las cuales estaban situadas en La Colmena y en los alrededores del Parque Universitario.

Algunas de ellas tienen cierta celebridad, como El Palermo, El Cordano y El Queirolo; otras aparecen en algún poema, como El Chino-Chino; y otras como que ya nadie las recuerda: El Cuchitril, La Llegada, El Bonzo, y otras más que yo también olvido. Una noche íbamos por esas calles un grupo de tres o cuatro compinches con la salvaje avidez de emborracharnos y, de repente, en una mesa en la que había una botella de cerveza negra y un vaso, encontramos a un señor solitario que llevaba sombrero y un largo abrigo oscuro. Tenía bigote, la barba a medio crecer y un aspecto descuidado. Era Martín Adán en persona. Nos acercamos a él, violando inconsciente y juvenilmente su soledad. Le declaramos nuestra admiración por su poesía y uno de nosotros, que siempre se caracterizó por su solemnidad impostada, se hincó de rodillas frente a él mientras exclamaba teatralmente “¡Maestro! ¡Maestro!”.

Recuerdo que le hacíamos preguntas relacionadas a su relación con Mariátegui, la revista Amauta y los intelectuales y escritores con los que pasó su juventud. Martín Adán respondía a algunas de esas cuestiones siempre con ironía, irreverencia y hasta en tono burlón, muy pausadamente. De Mariátegui  dijo: -recuerdo- que era “un muchacho inteligente” y luego, sin que lo interrogáramos sobre él, añadió que, en cambio, Riva Agüero era “un cojudo”. Le pedimos que nos leyera un poema y Martín Adán, con mucha parsimonia, metió la mano derecha en uno de los hondos bolsillos de su abrigo y sacó una de esas cajas grandes de fósforos La Llama.

Luego la abrió y extrajo de ella un papel doblado no sé cuántas veces pero muchas, lo desplegó y nos leyó un poema que nos dejó mudos, anonadados, perdidos en nuestro propio estremecimiento. Terminada la lectura y mientras volvía a doblar el papel meticulosamente, para meterlo en la caja de fósforos y luego devolverla al bolsillo del que la había sacado antes, nos dijo con voz suave, pero muy decidida: “Quiero estar solo”. Y no nos quedó sino retirarnos. Para mí se había rizado un rizo: había vuelto a ver a Martín Adán en carne y hueso pero en circunstancias muy diferentes. Esta vez yo formaba parte de sus acosadores.

Seis

Volvamos un poco para atrás. En mayo de 1961, una escritora argentina llamada Celia Paschero, de la que ahora ya casi nadie se acuerda, le escribió una carta  a Martín Adán solicitándole una entrevista. Quería la ingenua que el poeta le suministrara “datos sobre su vida” y que se los contara “con toda la sal que usted sabe poner en cuanto dice y escribe”. Hoy releo esa carta en el libro en el que Andrés Piñeiro ha reunido una selección de la correspondencia del poeta y de algunos de sus allegados, y me da risa; tal es el desconocimiento de la argentina de lo que es la vida cotidiana del poeta; y no sé si por iniciativa propia o si alentado por Mejía Baca, Martín Adán contesta la carta de Paschero con un largo poema, Escrito a ciegas, que es para mí lo mejor de su obra.

¿Quieres tú saber de mi vida? 
Yo sólo sé de mi paso,
De mi peso,
De mi tristeza y de mi zapato.
¿Por qué preguntas quién soy,
Adónde voy?… Porque sabes harto
Lo del Poeta, el duro
y sensible volumen de ser mi humano,
Que es cuerpo y vocación,
Sin embargo.

Si nací, lo recuerda el Año
Aquel de quien no me acuerdo,
Por qué vivo, porque me mato.

Mi Ángel no es el de la Guarda.
Mi Ángel es del Hartazgo y Retazo,
Que me lleva sin término,
Tropezando, siempre tropezando,
En esta sombra deslumbrante
Que es la Vida, y su engaño y su encanto.

Me imagino la cara de la Paschero al abrir el sobre en el que le llegaba a Buenos Aires la respuesta a su ridícula demanda. Un rostro de asombro y quizás, de inmediato, la conciencia de su propia estupidez. Ella quería chismorreo, tal vez anécdotas de la “vida bohemia”; frases graciosas, humor pícaro; todas esas cosas que tanto suelen gustarles a los periodistas. Y no, no y no. Martín Adán nunca se prestó a las payasadas promocionales que aceptan por lo general los escritores que ven en la literatura un camino hacia la celebridad y, por qué no, la fortuna.

Nada de autobombo en este poeta auténtico que vivió hasta las últimas consecuencias,  la poesía y la existencia en que ésta se sustentaba. ¡Qué diferencia si se lo compara con todos esos buscadores de prestigio que más que a la literatura, les rinden culto a sus propias personas! Y justamente en el libro de cartas vemos la indiferencia con la que Martín Adán recibió “honores” como el Premio Nacional de Literatura, e incluso su incorporación a la Academia de la Lengua, a los cuales respondió con cartas de “agradecimiento” de una gran formalidad que transmiten un marcado desinterés. Si recuerdo bien, encargó a Mejía Baca que recogiera el premio y en la Academia nunca puso los pies; no hizo discurso de orden y, como lo dice en una carta, se consideró siempre “miembro no incorporado”. ¡Ah esos poetas de hoy que por ser “académicos” le arrancarían los ojos a un concurrente! Y se vanaglorian de sus premios, sus condecoraciones, sus cátedras, sus relaciones y su reconocimiento por las autoridades políticas. De otro mármol estaba hecho Martín Adán.

Poco es lo que me parece interesante en las Cartas escogidas de Martín Adán (Fondo Editorial PUCP, 2015). En su gran mayoría es correspondencia burocrática, generada por una necesidad inmediata o, como lo decíamos antes, para cumplir una formalidad social. En muy pocas de las seleccionadas aparece el poeta auténtico, irónico, jodedor en su total desesperanza. En una misiva dirigida a su amigo Estuardo Núñez se refiere a Allen Ginsberg, con quien había bebido en algunos bares como El Cordano y compartido cama y probablemente cópula: “Homosexual, pasivo, según lo dice a gritos” (…) “Si es loco está cuerdo como Sancho en Yanquilandia” (…) “me dijo muy seriamente, y en voz baja, que él había nacido en un manicomio estando su madre internada”.

Otra  vez, en una carta a Mejía Baca, le solicita que, debido a algo que ha dicho Luis Alberto Sánchez, su exprofesor en el Colegio Alemán, haga lo necesario para eliminar los prólogos y “toda dedicatoria o referencia mía a Sánchez en las reediciones de textos que contigo he contratado”.  Y luego precisa: “la amistad de Sánchez conmigo nunca fue entrañable, como él afirma, que sí lo fue… sino simple relación formal y  habitual como la que puede existir entre profesionales de la literatura, nacidos de clases sociales y con ideas políticas diferentes y, a veces, encontradas”.

Luego, tras una carta aclaratoria que le envía Sánchez, Martín Adán le escribe unas cuantas líneas el 6 de diciembre de 1970 que, según yo, es lo mejor de la selección de Piñeiro: “Volvamos al tuteo constitucional nuestro. Ya te desahogaste tú ya me desahogué yo: somos dos peruanos inteligentes -yo más que tú por si aca-, y ya pasó el lío y dejémonos de cojudeces. Venga el contrato. Y quedamos como antes, tan formalmente enemigos en lo político como entrañablemente amigos en lo personal. No estamos ya para rencores: ya salimos del colegio”. Allí está el Martín Adán al que una vez escuché discurrir en un bar sobre sus amigos poetas e intelectuales y sus compañeros de generación: cáustico, deslenguado, irreverente.

En dos ocasiones Martín Adán en sendas cartas promete viajes que él sabe muy bien que nunca realizará. Al estudioso británico John Kinsella le escribe: “Ya conversaremos de viva voz, que así lo deseo vivamente; no aquí, por cierto, sino acaso en Inglaterra, acaso pronto”. Esta es una forma muy suya de acallar sus requerimientos de entrevista, de sacarle el cuerpo al asunto sin decir necesariamente no, pero sí una mentira, ya que ni por un segundo ha pensado viajar a Inglaterra. Algo parecido hace con José Dammert Bellido, obispo, “pariente y amigo”: “Ojalá pueda yo algún día visitarte en Cajamarca, tierra a la que estoy muy vinculado como nieto que soy de una Santolalla y biznieto de una Iglesias”.

Por supuesto, nunca fue a Cajamarca, es más, nunca pensó ni remotamente hacerlo. Después de unos viajes juveniles a Pacasmayo, de donde provenía una parte de su familia, y su “aventura” laboral en Arequipa, el ámbito vital del poeta, que yo sepa, quedó reducido hasta su muerte a la ciudad de Lima. En el Cercado, primero; en Barranco luego, como lugar de residencia, y en el centro como espacio de vagabundeo y “bohemia”; en Magdalena, donde está el Hospital Psiquiátrico Larco Herrera donde vivió por largos periodos y en el Rímac, donde se sitúa el Albergue Canevaro en que falleció.

Siete y fin

13 de febrero de 1970, revista Oiga: “La nueva y violenta poesía peruana”. Un periodista anónimo nos entrevista a tres de los jóvenes poetas que hemos publicado en la que será la última entrega de la revista sanmarquina Estación reunida: Tulio Mora, Elqui Burgos y el que esto escribe. Tanto Tulio como yo mencionamos en nuestras respectivas respuestas a Martín Adán. Mora señala “el escapismo” del poeta y yo digo: “…Martín Adán se conserva aún como el mejor poeta joven. ¡Y es un anciano reaccionario!”

Hoy al releer mi declaración digo que, por una parte, me sigue pareciendo válida y que, por otra, estaba completamente equivocada. Era cierto -y creo que sigue siéndolo- que Martín Adán, con libros extraordinariamente rompedores como La mano desasida y Escrito a ciegas, era y es un poeta joven, si entendemos por joven poeta a aquel que es atrevido, provocador, transformador y que, en el caso de Adán, lleva el verso libre a sus extremos, y no se priva de mezclar niveles de lengua, lo cual, no se veía en la poesía peruana desde Trilce, el libro más revolucionario de César Vallejo. Pero yendo más lejos, me atrevería a afirmar que cuando escribe encerrado dentro de formas tradicionales de la poesía castellana como el soneto, igual da muestras de juvenil rebeldía; pues desde dentro de una forma poética rígida, con un número de versos, sílabas por verso y estructura de rimas previamente determinada, logra dinamitar esta forma, y hace de ella una creación absolutamente suya: un soneto de Martín Adán es un soneto explosivo que con su estruendo le quitará el sueño a cualquiera de sus lectores.

Donde sí metí la pata en mis declaraciones juveniles fue al afirmar que Martín Adán era “un anciano reaccionario”. Mi militancia izquierdista de entonces, marcada sin que yo me diera cuenta por un sectarismo bastante cerrado, me llevó a utilizar esa  calificación basándome, es probable -me lo digo ahora-, en el origen de clase, burgués,  de Rafael de la Fuente Benavides, y en una posición política suya que yo deducía de manera automática y arbitraria, pues, el propio poeta no parece haber hecho explícito nunca nada al respecto. Preciso, sin embargo, que en aquel corto diálogo que un grupo de jóvenes sostuvimos en un bar con él, su incisiva ironía la dirigió hacia un derechista como Riva Agüero, mientras que a Mariátegui, el izquierdista, lo calificó de “muchacho inteligente”. Aparte de eso, lo único que sé a ciencia cierta es que no simpatizaba con el aprismo, pues lo dice de manera clara en la carta a Luis Alberto Sánchez que evocábamos antes.

Hoy no creo que Martín Adán haya sido un “anciano reaccionario” sino todo lo contrario: probablemente es el escritor peruano más antiburgués que hayamos tenido: rompió radicalmente con su clase, con su familia, e incluso con la idea misma de esa estructura burguesa y patriarcal de la familia; no se le conocen afirmaciones patrioteras ni nacionalistas; su homosexualidad fue antisistema, marginal, no integrada de ninguna manera en el orden establecido (el cual condena oficialmente la conducta homosexual pero protege con un manto de hipocresía a quienes la practican desde el poder político y eclesiástico); solo durante un año, en una vida de casi ochenta, trabajó de manera formal en una institución bancaria; el resto del tiempo dilapidó su herencia entre bares y vagabundeos callejeros dedicado al oficio nada rentable ni lucrativo de la poesía, aplicando en su vida aquello que Paul Lafargue llamó el derecho a la pereza; es decir, en su caso, al ocio creativo y, finalmente, hizo caso omiso de los honores, y nunca se integró en la por entonces muy reaccionaria Academia de la Lengua para la cual había sido elegido con el voto de algunos señorones intelectuales que eran -o habían sido- sus amigos. Es verdad, me equivoqué en toda la línea: Martín Adán al dejar de ser durante gran parte de su vida Rafael de la Fuente Benavides negó lo reaccionario de su clase de origen y tanto con su vida como con su obra, reafirmó que la poesía -la verdadera poesía- es fuego y quema; es explosiva y hiere, no es sustancia adormidera, sino brebaje para quitar el sueño, como lo quería también ese otro poeta homosexual y antiburgués del Perú que quiso llamarse César Moro.

(Publicado en la revista impres Lima Gris número 11)

Comentarios

J. Rosas Ribeyro. Escritor, poeta y periodista nacido en Lima, Perú, residente en París, Francia. Salió del Perú deportado por una dictadura militar. Sus obras han sido publicadas en Perú y México principalmente, pero también en España, Estados Unidos, Ecuador, Reino Unido y Francia. Tiene un doctorado de la Escuela de Altos Estudios en Ciencias Sociales de París. Es miembro de la redacción de la revista francesa Espaces Latinos y colaborador de la revista literaria virtual latinoamericana El Hablador. Ha sido periodista y productor de programas culturales en Radio Francia Internacional. Ha realizado traducciones de: Jacques Roubaud, Boris Vian, Blaise Cendrars y otros autores en lengua francesa Libros publicados: Curriculum mortis , París, 1985, Ciudad del infierno, Lima, 1994, País sin nombre, Lima 2011, Todo es aluvión, México, 2012. Contemplaciones (apuntes de un sobreviviente), Lima, 2013.

Click to comment

Leave a Reply

Su dirección de correo no se hará público. Los campos requeridos están marcados *

Actualidad

Avelino Guillén presentó su carta de renuncia al Ministerio del Interior [VIDEO]

Nunca obtuvo el respaldo esperado por el presidente Castillo, respecto a los cambios en la PNP.

Published

on

Se cansó de esperar sentado. El ministro del Interior, Avelino Guillén, de acuerdo al diario El Comercio, acaba de presentar su renuncia a dicho ministerio, luego de que no encontrara respaldo del presidente de la República, Pedro Castillo, referente a la lista de cambios dentro la Policía Nacional del Perú (PNP).

Lo dejaron solo. Guillén habría presentado su carta de renunciar al Miniter. Foto: diario El Popular.

Guillén Jáuregui, quien desde el 4 de noviembre del 2021 ocupa el cargo de ministerio del Interior, se habría cansado de esperar el espaldarazo del mandatario, ya que desde diciembre del año pasado se deslizaran las disputas entre el aún titular del Interior y el comandante general de la PNP, Javier Gallardo, por los cambios que este último quería realizar en direcciones especializadas de la institución.

Guillén se opuso en todo momento a la lista presentada por Gallardo, pero no recibió el respaldo de Castillo quien se puso del lado del general PNP.

El argumento del ministro para rechazar la propuesta del comandante era que quería pasar al retiro a oficiales con experiencia y trayectoria, como el jefe de la Dircote, Óscar Arriola.

Como se recuerda, según un informe de IDL-Reporteros, publicado en diciembre pasado, el general de la PNP presentó a Guillén una lista de 20 generales que podrían retirarse en su institución. Sin embargo, el ministro Guillén identificó al menos a cinco que estaban considerados entre los mejores de la institución.

En ese momento, fue Guillén quien sostuvo que eso se resolvería con la última palabra del mandatario. En ese sentido, Gallardo descartó que su planteamiento requiera la firma de otros mandos.

“La ley faculta al comandante general, él es el responsable de la administración del recurso humano dentro de la PNP y otros. Por eso (…) presenta su propuesta al ministro del Interior y él, a su vez, traslada esa propuesta al presidente de la República (…) No es cierto que se requiera la firma de otros oficiales para presentar la propuesta”, añadió Gallardo.

Todo eso conllevó a que se generará durante semanas una tensión entre el ministro Guillén y el comandante Gallardo, que habría tenido como punto final la renuncia del primero.

Comentarios
Continue Reading

Actualidad

Autor de la escultura gigante de José Carlos Mariátegui en SJL falleció este último martes

Víctor Luján Rodríguez se desempeñó como escultor y docente. Sus obras se encuentran dispersas en distintos lugares del Perú.

Published

on

Los habitantes de San Juan de Lurigancho (SJL) seguramente se habrán topado con una escultura de seis metros de altura del político y filósofo José Carlos Mariátegui, ubicado precisamente en el ingreso a la urbanización que lleva su nombre, pero no estaban enterados del autor de tan magnifica obra ni su ubicación original.

El artista y el ‘Amauta’. Obra actualmente se encuentra a la entrada de la urbanización que lleva el nombre del destacado político. Foto: Facebook de Víctor Luján.

Se trata del escultor Víctor Luján Rodríguez quien recreara, en 1994, a cuerpo entero a nuestro ‘Amauta’. Los vecinos más antiguos seguramente recordarán que en un principio la escultura se situaba al ingreso del distrito, dando la bienvenida, libro en mano, a todos los visitantes.

De acuerdo a Manuel Flores Calderón, dirigente vecinal de SJL, el traslado efectuado durante la gestión del ex alcalde Ricardo Chiroque (1999-2001) tuvo “motivaciones políticas”.

En una nota del diario El Peruano, de fecha 2017, se comenta así los cambios de lugar de la escultura metálica:

«Quien pagó los platos rotos de las pasiones políticas de derecha e izquierda fue la escultura de seis metros de José Carlos Mariátegui (1994). Su enorme imagen metálica, construida durante la gestión del desaparecido alcalde Óscar Venegas Aramburú, daba la bienvenida al distrito en el cruce exacto de las avenidas Próceres de la Independencia con Malecón Checa (donde hoy hay un semáforo y un óvalo). Seis años después, y tras varios y penosos traslados, llegó a la entrada del AA. HH. Mariátegui, desde donde saluda con los Siete ensayos bajo el brazo». (El oro de San Juan, Diario El Peruano, 2017).

Dicho monumento es un homenaje al ‘Amauta’, recordando el centenario de su natalicio, en 1994. Esa escultura fue encargada al artista por el ex alcalde Óscar Venegas Aramburú durante su segunda gestión, en 1993.

Lastimosamente, este último martes, el recordado artista falleció según cuentan sus propios familiares quienes velaron los restos del maestro en su vivienda de Los Cipreses, en SJL.

Además del Mariátegui mencionado, actualmente ubicado en la urbanización de ese nombre en San Juan de Lurigancho, también se le conoce por su escultural del apóstol Santiago en la provincia de Gran Chimú, La Libertad.

Santiago apóstol, ubicado en Chimú – La Libertad, obra de Víctor Luján. Fuente: Facebook del escultor.

Sus trabajos están mayormente ubicados en lugares marginales que no cuentan con gran presencia escultórica.

Sobre Víctor Humberto Luján Rodríguez

Nació en el Distrito de Lucma Provincia de Gran Chimú, La Libertad. Heredó de los legendarios orfebres de la cultura Mochica Chimú su condición innata para el arte escultórico. Estudió en la Escuela Nacional Superior Autónoma de Bellas Artes del Perú. Fue alumno muy destacado. Obtuvo el primer premio de escultura en metales y mención honrosa por excelencia en modelado en su promoción. Obtuvo el Titulo de Artista Profesional. Tiene el grado de Bachiller en Educación por la Univ. Pedro Ruiz Gallo.

Comentarios
Continue Reading

Actualidad

Comisión de Cultura del Congreso cita a ministra Gisela Ortiz para que responda sobre monumento ‘El Ojo que Llora’

Citación estaba prevista para este 31 de enero, pero se prorrogó para el 4 de febrero, donde ministra Ortiz acudirá con la viceministra Sonaly Tuesta.

Published

on

Gran polémica ha surgido tras la declaratoria del Ministerio de Cultura (Mincul), encabezado por la ministra Gisela Ortiz Perea, de nombrar como patrimonio cultural de la Nación la escultura denominada ‘El ojo que llora’. Ante ello el congresista de Avanza País Alejandro Cavero remitió una solicitud al presidente de la Comisión de Cultura del Congreso de la República, Alex Flores Ramírez (Perú Libre) para que la titular del Mincul explique los motivos de la Resolución Viceministerial N° 000018-2022-VMPCIC/MC, aprobada por la viceministra de Patrimonio Cultural e Industrias Culturales, Sonaly Tuesta.

“Efectúo el pedido debido a que, como muchos peruanos, considero que no es parte de nuestro patrimonio y no constituye un bien cultural sino una afrenta al pueblo que sufrió los ataques de los delincuentes terroristas”, indicó el congresista Cavero en el sustento de su pedido.

Esa solicitud ha sido respalda por los siguientes parlamentarios, entre otros:

  • Norma Yarrow, de Avanza País (AvP),
  • Diego Bazán, de AvP,
  • Juan Burgos Oliveros, de AvP,
  • Alejandro Cavero, de AvP,
  • María Córdova Lobatón, de AvP,
  • Diana Gonzáles Delgado, de AvP,
  • Jorge Montoya, de Renovación Popular,
  • Adriana Tudela, de AvP,
  • José Williams, de AvP.

Como se recuerda, este memorial de propiedad de la Asociación Civil Caminos de la Memoria tiene como consigna recordar las miles de víctimas que dejó la época de la violencia terrorista, cerca de 70.000 muertos, según el informe final de la Comisión de la Verdad y la Reconciliación (CVR).

En tanto, El Ministerio de Cultura argumenta que el memorial “El ojo que llora” presenta valor histórico, al constituir una obra de dominio público que permite a nuestra ciudadanía meditar y reflexionar sobre el periodo histórico de violencia ocurrido en nuestro país entre las décadas de 1980 y 2000.

Actual ministra de Cultura fue designada durante años portavoz de los familiares víctimas de la masacre de La Cantuta. Foto: difusión.

De acuerdo a la Resolución Viceministerial N° 000018-2022-VMPCIC/MC, “El ojo que llora” busca convertirse en eje articulador de encuentros, intercambios y memorias, siendo el reflejo de una sociedad democrática y respetuosa de los derechos humanos.

“A través de este lugar, se intenta colaborar en la construcción de una sociedad sin violencia, que progresa a partir de su educación, trabajo y cultura”, precisa el documento publicado en el diario El Peruano.

Por su parte, la Comisión de Cultura del Congreso ha indicado que la citación se pospondrá para el próximo 4 de febrero, en donde la titular de Mincul acudirá acompañada de la viceministra Sonaly Tuesta, para que den sus descargos.

Comentarios
Continue Reading

Actualidad

La Libertad: Pobladores de Virú planifican bloquear la carretera Panamericana Norte

Published

on

Luego de los acontecimientos del Paro Agrario en Virú y Chao en la región liberteña, los moradores volverán a tomar las vías este viernes 28 de enero desde las 00:00 horas, el frente de defensa de la provincia de Virú indico que será una marcha pacifica para evitar inconvenientes.

Fernando Crisólogo, dirigente, manifestó que la medida iba a llevarse a cabo todavía el próximo 3 de abril, pero debido al incremento en el costo del peaje de forma colectiva se decidió salir a marchar, ya que el nuevo costo de 8.90 a 10.10 a los vehículos menores es abusivo.

Otro de los puntos del pliego de reclamos es la exigencia de la construcción del Hospital Virú Minsa, desde 2019 no cuenta con presupuesto y, hoy en día, el expediente técnico tendría observaciones que no son corregidas por el Gobierno Regional La Libertad

Además, también se encuentran como reclamo la construcción del colegio Mixto Virú y del centro de salud en el puente Vírú que hasta la fecha tampoco se ha ejecutado pese a tener partida presupuestal. Allí se podría atender emergencias de accidentes de tránsito, que suceden casi a diario en la carretera.

Foto referencial.

Al igual que el reclamo de las rondas campesinas de la región, también esta el alza de precio de los fertilizantes que afecta a los agricultores, así como el costo del servicio de agua de Chavimochic, la construcción de pozos tubulares, así como apoyo a los trabajadores que vienen siendo obligados a laborar sin estar vacunado por la covid-19.

Comentarios
Continue Reading

Actualidad

No podrá salir

Poder Judicial dicta impedimento de salida a presidente de Repsol Perú y otros funcionarios por 18 meses.

Published

on

Lo último. El Juzgado de Investigación Preparatoria Transitorio de la Corte de Puente Piedra-Ventanilla dictó el impedimento de salida del país por 18 meses contra Jaime Fernández-Cuesta Luca de Tena, gerente general de la Refinería La Pampilla, administrada por Repsol Perú, tras el desastroso derrame de petróleo que hasta la fecha sigue contaminando nuestro litoral y amenaza con expandirse hacia el norte del país. Pasividad de empresa de hidrocarburos resulta aterradora.

Fiscalía ha encontrado una “presunta responsabilidad penal” contra funcionarios de Repsol, incluido el mismo presidente de la multinacional. Foto: revista accionistas Repsol.

Previamente, la medida coercitiva solicitada por la Fiscalía Especializada en Materia Ambiental (FEMA) de Lima Noroeste también alcanza a Renzo Alejandro Tejada Mackenzie, jefe del Terminal Marítimo 2 de la Refinería La Pampilla; Gisela Cecilia Posadas Jhong, gerente de Calidad de Medio Ambiente; y José Gregorio Reyes Ruiz, gerente de Producción.

Según el representante de este despacho fiscal, Ariel Tapia Gómez, se encontró presunta responsabilidad penal por el delito de contaminación ambiental contra los representantes legales y funcionarios de la citada empresa, y los que resulten responsables; por afectar el litoral con el derrame de petróleo crudo.

La tesis fiscal señala que los funcionarios habrían conocido del derrame, en una cantidad superior a los 6 mil barriles de petróleo crudo, e “incumplieron adecuadamente sus responsabilidades funcionales, ocasionando que el vertimiento se desplazara” desde la Refinería La Pampilla de Ventanilla (Callao).

Cabe precisar que el Servicio Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Sernanp) detectó petróleo desde Ventanilla, Callao, hasta Chancay, en Huaral. Además, la provincia de Huara también habría sido afectada.

Asimismo, la semana pasada, se detectó contaminación en los Islotes de Pescadores y las Zona Reservada de Ancón, donde el petróleo causó muertes incalculables de fauna marina y grave contaminación de mar y litoral.

El derrame de petróleo ha afectado la vida marina. Daños son incalculables y recuperación podría tardar varios años. Foto: panamericana.pe.

En tanto, El Ministerio Público ampliará la investigación por presuntos delitos de responsabilidad funcional, para incluir a funcionarios públicos de la Dirección General de Capitanías y Guardacostas (Dicapi) de la Marina de Guerra del Perú, el Organismo Supervisor de la Inversión en Energía y Minería (Osinergmin) y del Organismo de Evaluación y Fiscalización Ambiental (OEFA); quienes habrían omitido su labor de fiscalización administrativa.

Estas instituciones del Estado, de acuerdo con disposiciones legales, deben realizar tareas de verificación, fiscalización y control de cumplimiento de los planes de contingencia, ante un derrame de petróleo con afectación al medio ambiente.

Comentarios
Continue Reading

Actualidad

Solicitan impedimento de salida del país para presidente de Repsol Perú

Ministerio Público ha solicitado impedimento por 18 meses para Jaime Fernández – Cuesta, y otros funcionarios de empresa de hidrocarburos.

Published

on

Este jueves a partir de las 5 de la tarde el Juzgado de Investigación Preparatoria Transitorio de la Corte de Puente Piedra – Ventanilla evaluará el pedido de impedimento de salida del país por 18 meses, presentado por el Ministerio Público, contra el gerente general de la refinaría La Pampilla, Jaime Fernández – Cuesta Luca de Tena, por las investigaciones que se le siguen en el derramamiento de petróleo ocurrido el pasado 15 de enero cerca a las costas de Ventanilla.

De brazos cruzados. Hasta el momento presidente de Repsol no asume responsabilidades frente al derramamiento de petróleo. Foto: Eleconomista.es

Según informó el Poder Judicial, “el requerimiento fiscal incluye también a los funcionarios de la empresa: Renzo Tejada Mackenzie, Gisela Posadas Jhong y José Reyes Ruiz, investigados por el presunto delito de contaminación ambiental”.

El Ministerio Público también informó sobre su solicitud de impedimento de salida al Poder Judicial y precisó que se trata de Renzo Tejada Mackenzie, jefe del Terminal Marítimo 2 de la Refinería La Pampilla – Repsol.

“Esto, luego que la Fiscalía Especializada en Materia Ambiental de Lima Noroeste abriera investigación contra representantes de Refinería La Pampilla S.A., administrada por el Grupo Repsol del Perú S.A.C, por presunto delito de contaminación ambiental, debido al derrame de petróleo”, agregaron en su cuenta de Twitter.

El procurador público especializado en Materia Ambiental, Julio César Guzmán, señaló ayer que el presunto delito de contaminación en su tipo base tiene una penalidad de 4 a 6 años, pero que puede subir hasta 7 años de prisión en su tipo agravado.

Guzmán comentó que los profesionales investigados eran los encargados de controlar los riesgos de la operación de la compañía.

Repsol es multado con 18 millones de soles

En tanto, el Organismo de Evaluación y Fiscalización Ambiental (OEFA) aplicará una multa de 4 mil UITs, equivalente a 18 millones 400 mil soles contra la multinacional Repsol por haber incumplido con una de las medidas dispuesta por la institución ante el derrame de petróleo en el mar de Ventanilla.

La jefa de la institución, Miriam Alegría, explicó que Repsol no ha cumplido con la identificación de las zonas afectadas por el derrame el pasado 15 de enero.

Tampoco ha realizado labores de contención y recuperación del hidrocarburo en las zonas afectadas ni ha culminado las labores de segregación, transporte, almacenamiento y disposición de los residuos peligrosos.

Un mar muerto. Derrame de petróleo ha ocasionado una pérdida incalculable en el hábitat marino. Foto: Andina.

Asimismo, venció el plazo dispuesto por la OEFA para que Repsol realice la conservación, custodia y rescate de la fauna marina afectada en las áreas naturales protegidas, como la Isla Pescadores y la zona Reservada de Ancón.

Comentarios
Continue Reading

Actualidad

Periodista Fernando del Rincón ‘se ríe en la cara’ de congresista Waldemar Cerrón [VIDEO]

Luego de que el hermano de Vladimir Cerrón lo tildara de “presunto sicario político de la prensa internacional neoliberal”.

Published

on

“Me río de usted en su cara”, fue lo que respondió el entrevistador de CNN en español, Fernando del Rincón, al parlamentario de Perú Libre Waldemar Cerrón, luego de que éste publicara en su cuenta de Twitter que la entrevista concedida por el presidente Pedro Castillo al medio internacional fue una “emboscada” por parte de un grupo interesado en bajar la reputación del mandatario.

Presunto sicario político de la prensa internacional neoliberal habría emboscado a Pedro Castillo abusando de su amplia vocación democrática. Al desnudo posible conspiración golpista”, escribió el parlamentario oficialista en su cuenta de Twitter tras la emisión de la entrevista.

Ante la acusación, del Rincón aprovechó los primeros minutos de su programa para responderle a Cerrón y lo invitó a brindarle una entrevista. “Me río de usted en su cara. Hay que tener la cara muy dura para no darse cuenta que no hacía ni falta ninguna emboscada. Esto se llama, y se lo voy a decir señor Cerrón, porque me extraña su ignorancia. No necesitaba ninguna emboscada el presidente Castillo, eso se llama suicidio político”, señaló el periodista mexicano.

Del Rincón se mostró sonriente ante lo mencionado por el congresista de Perú Libre, incluso pidió que enfocaran su rostro para dirigirse directamente al hombre que lo había señalado como “sicario político de la prensa internacional neoliberal”. “Solo había que hacer las preguntas correctas y cuando quiera se las hago a usted a ver si es cierto que se necesita emboscar a la gente. Gracias por darme esa relevancia, me pongo la medalla por acá. Muy amable”, dijo señalando su hombro aludiendo a los honores militares.

Periodista de CNN entrevistará a Vladimir Cerrón

Asimismo, el popular entrevistador mexicano adelantó que la próxima semana hará lo mismo con el secretario general del partido Perú Libre, Vladimir Cerrón, y que no necesitará de “ningún tipo de emboscada” para encarar al ideólogo del partido oficialista.

Turno para la mente detrás de Perú Libre. Entrevistador adelanta que conversará con Vladimir Cerrón la próxima semana. Foto: difusión.

Este adelanto se dio durante la emisión de ayer, 26 de enero, en la que el periodista de CNN en español entrevistó al Defensor del Pueblo, Walter Gutiérrez. Previo a la emisión de la conversación con el funcionario, del Rincón se refirió a los comentarios del vocero del partido de gobierno, Waldemar Cerrón, quien lo calificó de “sicario político”.

“Este tweet de Waldemar Cerrón tuvo eco en distintos medios locales y, por supuesto, su propio hermano. Por cierto, Vladimir Cerrón, su hermano, el dirigente nacional de Perú Libre, llamó a mi producción, nos contactó porque quiere un espacio en este programa (…). Señor Cerrón, usted va a tener su espacio en este programa. Con todo gusto, soy el más interesado en que me acompañe”, dijo el hombre de prensa.

No obstante, del Rincón advirtió al también exgobernador regional de Junín que sus preguntas “no son fáciles”, pero aseguró que “no habrá ningún tipo de emboscada, como dice su hermano”.

Comentarios
Continue Reading

Actualidad

Poder Judicial condena a 19 años de prisión a ex gobernador de Cajamarca, Gregorio Santos

‘Goyo’ Santos fue sentenciado por los delitos de colusión agravada y lavado de activos.

Published

on

Por favorecer a empresas en los trabajos de conservación y/o rehabilitación de carreteras durante su gobierno, el ex gobernador de Cajamarca, Gregorio Santos fue condenado a 19 años de prisión por el Juzgado Penal Colegiado de la Corte Superior Nacional.

Esta sentencia (9 años por delito de colusión agravada y 10 años por lavado de activos) se debe a las irregularidades cometidas cuando ejerció como gobernador regional de Cajamarca.

Ex gobernador de Cajamarca de pensamiento comunista pasará una larga temporada tras las rejas. Foto: difusión.

El Juzgado Penal Colegiado también sentenció a otros implicados, como Mario Montes Samaniego, quien recibió 16 años de prisión; Antonio Medina Centurión y Mario Cueva Carranza, que fueron sentenciados a 7 años.

Asimismo, César Marcelo Estela Castañeda fue condenado a 6 años de cárcel y Maritza Ayala Sínchez recibió 8 años de prisión. En tanto, Santos Guerrero fue inhabilitado para ejercer cargos públicos por 3 años y 8 meses.

De igual modo, el tribunal impuso consecuencias accesorias de suspensión de actividades a las empresas Constructora Aterpa Sucursal Perú, Project Construction SAC, Industrial Gráfica San Remo SAC y otras.

Según el fallo, Gregorio Santos negoció y obtuvo el pago de 5 millones 285 mil 800.52 soles, equivalente al 7,5% del costo total de las obras de rehabilitación de carreteras que el GORE Cajamarca contrató con la sucursal peruana de la constructora brasileña en el 2011.

La fiscalía acusó a Santos Guerrero de haberse coludido con empresas para entregarles la buena pro de concursos públicos por el servicio de gestión y conservación de carretera Choropampa-Cospan-Huallobamba en La Libertad y otras.

Por las transferencias bancarias se ha podido establecer que dicha comisión ilícita se dividió en tres partes: el exgobernador regional recibió 2 millones 114 mil 320.20 soles, equivalente al 40% del monto total.

Cabe indicar que Gregorio Santos cumple otra condena de 19 años y 4 meses de prisión efectiva por los delitos de asociación ilícita y colusión al promover que el empresario Wilson Vallejos Díaz se adjudique 12 obras públicas licitadas por la entidad Pro-región, por 133 millones de soles.

Tras dictarse esta primera sentencia, el exfuncionario estuvo prófugo de la justicia desde enero del 2020. Finalmente, fue capturado cinco meses después -el 25 de junio- en un operativo policial en la provincia de Rioja, en la región San Martín.

Comentarios
Continue Reading
Advertisement

LIMA GRIS TV

LIMA GRIS RADIO

PRNEWS

PARTNER

CONTACTO

Síguenos en Twitter


LIMA GRIS RADIO

Trending