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Coronavirus

MAQUINACIONES: ¿Quién es culpable de la pandemia?

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Sobre la pandemia del coronavirus (Covid-19), también conocida como “La peste china”, se tejen una serie de hipótesis. Varias apuntan a que este virus tan agresivo habría sido creado en un laboratorio con la finalidad de hacer “terrorismo biológico” o que sería una oscura estrategia para eliminar ancianos y “liberar” a los países de tener que asumir esa carga social. Todo eso, hasta el momento, son conjeturas que no han sido probadas.

Pero lo que sí es evidente es que el coronavirus, como ninguna epidemia anterior en la historia humana, está causando estragos y efectos no solo sanitarios sino también económicos y sociales.

Lo cierto es que hay muchas entidades que sospechan del gobierno comunista de China. Al respecto, en abril pasado el fiscal general de Missouri demandó al gobierno chino por el coronavirus, alegando que las autoridades de ese país tienen la culpa de la pandemia. Según informó la agencia internacional Associated Press, la demanda, presentada en el Tribunal Federal de Distrito para el este de Missouri, alega que las autoridades chinas son “responsables de la enorme muerte, sufrimiento y pérdidas económicas que causaron en el mundo, incluidos los habitantes de Missouri”.

“El gobierno chino mintió al mundo sobre el peligro y la naturaleza contagiosa de Covid-19, silenció a los denunciantes e hizo poco para detener la propagación de la enfermedad”, dijo la oficina del fiscal general republicano Eric Schmitt en una declaración escrita, señalando que están buscando evaluar los daños por muertes y el impacto del virus en la economía. “Deben hacerse responsables de sus acciones”, dijo a AP.

Además, ha trascendido que también el fiscal Mississippi ha presentado demanda contra Beijing por ocultar el virus, y por su parte varios estudios de abogados norteamericanos han presentado demandas colectivas contra China.

Pero eso no es todo. El viernes último se supo que el senador republicano Doug Collins ha presentado una medida que daría al presidente Donald Trump los argumentos legales para imponer sanciones a China, si es que el gobierno comunista se negase a cooperar en una investigación sobre los orígenes de la pandemia de Covid-19.

“El encubrimiento del brote de coronavirus por el régimen comunista chino ha cobrado cientos de miles de vidas en todo el mundo y ha causado un daño inconmensurable a la economía mundial, por lo que se les debe pedir cuentas”, dijo Collins en una declaración de su oficina el 13 de mayo divulgada por el prestigioso portal Noticias de Israel.

Este medio comentó que la propuesta de Collins, llamada “Ley de Responsabilidad Covid-19”, es una medida adicional a la presentada por el senador republicano Lindsay Graham el 12 de mayo. El proyecto de ley de la Cámara de Representantes fue redactado conjuntamente por al menos 23 legisladores, incluidos los representantes Liz Cheney (R- Wyoming), Rodney Davis (R-Illinois) Y Mark Walker (R-Carolina del Norte).

La situación se pone difícil para china. Sobre todo, cuando EE.UU. ha manifestado abiertamente que a finales de diciembre (cuando el brote ya se estaba extendiendo), las autoridades chinas “silenciaron a ocho médicos que acudieron a las redes sociales chinas para advertir a la población sobre una nueva forma de neumonía que se estaba extendiendo en Wuhan”.

Este es un nuevo capítulo dentro de la historia de la pandemia: las posibles sanciones contra quienes resulten responsables de esta plaga. Al respecto, en un reciente artículo titulado “El coronavirus es un delito de lesa humanidad”, publicado en el diario La Primera, Vladimir Paz de la Barra, señala que “La existencia del Covid 19 no es casual. Detrás de esta creación viral hay grandes intereses económicos y políticos que se encuentran en pugna desde hace años. “En algún momento se descubrirá. Mientras que una serie de bancos, bolsas, grupos económicos y la economía de muchos países se están derrumbando, otros van a comenzar a fortalecer sus economías, eso dependerá de su grado de industrialización, educación y disciplina social. Al final de esto, vamos a observar el surgimiento de una nueva potencia que reinará en la economía mundial. Llámese guerra epidemiológica o no, lo cierto es que el Covid-19, con el apoyo consciente o inconsciente de los medios de comunicación y redes sociales, ha generado un pánico mundial jamás visto”.

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Pilar Mazzetti acaba de anunciar: “Si he decidido vacunarme, lo he hecho por mí misma; nadie me ha inducido a hacerlo”

La exministra de Salud, Pilar Mazzetti, hoy respondió en el Congreso y entre otras cosas dijo: “Todos hemos actuado con la mejor voluntad. La mejor vacuna… es la que tenemos”

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Hoy en la sesión de la Subcomisión de Acusaciones Constitucionales del Congreso, acaba de participar la exministra de Salud, Pilar Mazzetti, y ha respondido respecto a la denuncia constitucional en su contra por haberse vacunado secretamente, acto que provocó su salida del Ministerio de Salud.

Cabe señalar, que el congresista Carlos Pérez Ochoa, presidente de la Subcomisión de Acusaciones Constitucionales, agendó la audiencia de hoy desde las 8 de la mañana, sobre las Denuncias Constitucionales 423 y 427 que contemplan el juicio político contra el expresidente, Martín Vizcarra y las exministras Elizabeth Astete y Pilar Mazzetti por el caso Vacunagate, por haberse inmunizado y beneficiado irregularmente con la vacuna de Sinopharm.

Aquí, algunas frases que respondió hoy la exministra de Salud Pilar Mazzetti ante la Subcomisión:

“Fue una decisión propia por la coyuntura difícil que vivíamos”.

“Una preocupación del presidente Vizcarra era tener los equipos necesarios para atender a las personas”.   

“Entiendo que algunas personas puedan considerar que estas negociaciones en secreto lo puedan ver como algo turbio, pero allí están involucrados una serie de aspectos que ponen en riesgo las negociaciones”.

“el secreto es parte de los acuerdos previos que se hace”.

“La mejor vacuna… es la que tenemos”.

“Me tomo la libertad se sugerir que la Comisión de forma reservada tenga las actas de las negociaciones”.

“Todos hemos actuado con la mejor voluntad”.

“He estado hasta el mes de enero en exposición permanente, y si he decidido vacunarme, lo he hecho por mí misma; nadie me ha inducido a hacerlo”.

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Fallece médico que atendió a “paciente cero” a causa del Covid

Presentaba el 90% de los pulmones comprometidos.

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Tenía solamente 40 años, pero eso no impidió que el virus cobre una vida más. El médico Luis Ramos Correa era infectólogo y fue uno de los primeros en atender al “paciente cero” en el país. A un año de haberse iniciado la pandemia en el Perú, un valioso médico ha perdido la batalla contra este nefasto virus el día de ayer por la tarde.

Grande fue la noticia cuando hace una semana se supo que Ramos Correa había contraído el virus y se encontraba internado en el hospital Rebagliati de EsSalud, donde su hermana Guadalupe Ramos venía solicitando al personal médico que le conecten a un ventilador mecánico.

Ramos Correa en un principio había sido llevado al hospital Cayetano Heredia, pero debido a que su situación se agravó fue derivado al Rebagliati.

Foto: Gestión.

El especialista fue muy activo en sus redes sociales, donde brindaba consejos sobre prevención de contagios de este mal y también difundía contenido informativo sobre la pandemia.

Las cifras oficiales que brinda el Ministerio de Salud (Minsa) arrojan que a la fecha el total de diagnósticos positivos por Covid-19 llega a 1 435 598; los decesos suman 49 523 y en tan solo un día han fallecido 193 personas.

El sistema de salud en la actualidad se encuentra colapsado, es por ello que recordamos que no bajen la guardia, usen mascarillas faciales (de preferencia doble), mantengan el distanciamiento social, eviten aglomeraciones y no acudir a reuniones sociales.

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Richard Swing es el Perú (incluye lomo saltado y pisco sour)

Richard “Swing” Cisneros dio una conferencia de prensa esta mañana donde asegura que posee 200 audios que involucran a políticos y otros personajes del gobierno.

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4 funciones, 4.

Richard Swing se pasea con la prensa, los maneja, los aleja en nombre de la “distancia social” o no responde nada. Saca su tablet y anuncia “Voy a lanzar un nuevo audio”. Y da Play y no se escucha nada. El volumen es muy bajo. Los colegas se agitan, estiran la oreja y sus micros, piden silencio, entonces alguien grita ¡que lo transcriba! Y Swing, ese payaso de este hermoso país del lomo saltado, el pisco sour y Macchu Picchu, dice: “¡Un momentito que voy a tomar mi agua!”.

Se gira sobre sus talones, los periodistas hacen silencio, saca su botella de agua, bebe con parsimonia mientras escucha que un periodista susurra: “Directo en directo, el señor Richard Swing bebe de su botella de agua mientras esperamos que transcriba el audio que acaba de lanzar en exclusiva…”. Y entonces Swing gira sobre sus tacos, como si una luz del cielo se hubiera encendido en su escenario, mascarilla estirada en ese rostro que parece querer explotar y sentencia: “Silencio que voy a transcribir el audio que estoy lanzando”. Y se pone a escuchar y leer en voz alta lo que ahí se escucha. Esa es su transcripción. Un periodista le grita ¡No se escucha! Swing responde “¡Ay pero qué quieren si no tengo acá la tecnología para eso, entiendan que los he citado acá en mi hogar y no en otro lado porque la coyuntura nos urge por el bien del país!”.

La prensa se agita abajo y todos gritan a la vez -como les enseñaron en el curso universitario “Cómo gritar cuando gritan todos al mismo tiempo al entrevistado y no morir en el intento 1”- y no se entiende nada. Entonces Swing se indigna. “¡Un momentito! ¡Primero que nada me guardan la distancia social! ¡Segundo, yo los he convocado para anunciar los nuevos audios que tengo en mi poder y que voy a hacer públicos el día de hoy! ¡Si quieren más preguntas me escriben a mi whatsapp y les respondo!”. No falta quien le insista por el tema del ministerio de cultura y los 175 mil soles que se levantó en asesorías de coaching al personal del mincul, y Swing grita que se han juntado “la sentenciada y el pedófilo” para atacarlo porque él es una figura pública.

Le preguntan (a gritos) “¡Señor Richard Swing! ¡Señor Richard Swing! ¿Qué…?”. Pero Swing no lo deja terminar y lo fulmina con su mirada “Vacancia 2020”. “Yo me llamo Richard Cisneros, papito, Richard Cis-ne-ros. A Swing lo maté hace dos meses con dos estacas”. Sí, debe tener razón porque no hay otra forma -conocida- de darle muerte a los chupasangre.

Alguien le grita ¡oiiiiiga caballero! Y Swing se retira, enfundado en un abrigo negro, no sin antes gritar su número de Whatsapp para que la prensa (esa que encumbra a personajes como este, babeantes de necesidad de micrófonos) le envíe sus preguntas para que sean absueltas.

La seguridad de Swing (2 tipos macetones de impecable terno negro con corbatas rojas y audífono en la oreja), le hacen campo y Swing entra en su edificio de Miraflores, da 3, 4 pasos hacia el fondo, las voces se van silenciando, se convierten en un rumor de despedida. Entonces gira sobre su eje, como toda una estrella y regresa para reavivar los gritos con su nombre y los aplausos y los periodistas se agolpan nuevamente en la reja de ingreso y vuelven a gritarle cien preguntas pero Swing sonríe y se retira hecho un campeón, quizá creyendo que, en efecto, él es, en este momento, el presente del Perú. Que él es el Perú, con su lomo saltado, su pisco sour y Macchu Picchu. Y sonríe otra vez, satisfecho.

Lo peor de todo es que tiene razón. Toda la razón.

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MAQUINACIONES: Viejos y nuevos paradigmas sociales

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El distanciamiento social y la cuarentena a raíz de la pandemia del Covid-19 está imponiendo la llamada “nueva normalidad”, que definitivamente implica que las viejas estructuras mentales y sociales adquieren un ropaje donde todo pasa por la autopista de la información y las nuevas tecnologías.

Tanto la economía, la educación y la vida social es “virtual”. Tal como lo he sostenido en artículos anteriores, el desarrollo, aplicación y uso de las nuevas tecnologías está engendrando nuevas formas de esclavitud digital, que son parte del engranaje económico y generan nuevos modos de producción y mecanismos de adaptación social cada vez más refinados y sofisticados.

Hoy bajo el imperio del Internet, muchos creen tener cierto poder desde su “smartphone”, que a la vez es la punta de lanza para ser sometido. Nada más eficaz para el sistema de trabajo que su autorreproducción en la psiquis y la mente de quienes lo sustentan con su fuerza de trabajo y “el sudor de sus frentes”, es decir, con la energía de sus propias vidas.

Actualmente, en el Perú se habla con más fuerza del “teletrabajo”, “trabajo virtual”, “trabajo remoto” y “trabajo on-line”. Si bien es cierto que la Internet facilita la comunicación y permite que muchos puedan “trabajar desde casa”, hay otra cara de la moneda. Pero también es evidente que ahora la tecnología es factor decisivo para la perpetuación de un sistema basado en el sometimiento objetivo, pero con una fuerte carga de control mental. Esto ya se veía venir con la llamada “cultura de masas” que proponían con el auge de la radio y la televisión.

En este sentido, los trabajadores-consumidores modernos, bajo los dictámenes del mercado laboral y del consumismo digital, son conducidos en la totalidad de sus vidas por una especie de “control remoto” y lejos de reconocer y romper su determinación ajena, constituyen sin duda y “ocultos a plena vista”, la nueva esclavitud del siglo XXI.

Parece que la esclavización de la mente y por ende del comportamiento del ser humano ya ha alcanzado niveles irreversibles, a causa de la doblegación mental y corporal que actúa sin misericordia sobre sus víctimas para evitar que estas se rebelen contra un orden social intrínsecamente inhumano y explotador.

Quienes cuestionamos estos modos de esclavitud, seguiremos luchando en pos de la formación de una conciencia global que contrarreste y acabe con todas formas de explotación económica, doblegación, opresión política, discriminación social y alienación humana.

Pero los sistemas laborales tienen como contrapartida las exigencias de una sociedad de consumo, ahora cada vez más monetizada mediante el dinero electrónico y nuevas monedas digitales como los “bitcoins”. La presión para comprar es fuerte. Parece que el mensaje es: “Compra y sé feliz”. Y el que no tiene para comprar, es marginado.

Hay una presión sociocultural y social muy fuerte para comprar. Uno de los mercados en expansión es el de nuevas tecnologías de la información y comunicación. Y la telefonía celular es equivalente a conexión con el mundo. Y estar al día en comunicación es imprescindible para poder tomar decisiones. Pero también, los aparatos se renuevan a un ritmo vertiginoso, lo que acelera la obsolescencia de las “novedades”. Lo que hoy es nuevo, mañana ya será un artefacto inservible, una pieza de museo.

Parece que nos quieren inocular la idea de que tener un teléfono de última generación es sintonizar con el mundo actual y especialmente poder acceder a las redes sociales más populares de Internet: Facebook, Messenger, WhatsApp, YouTube, Instagram, TikTok, entre muchas otras. Son masivas las descargas de música, videos y otras aplicaciones como por ejemplo para buscar taxi con seguridad, entre otras “apps”.

Y ahora –a raíz de la pandemia– están en auge las teleconferencias y hasta las reuniones sociales digitales y ceremonias a través de la pantalla.

Existe un marketing agresivo para convencer a los diversos sectores de que se pleguen a esta oleada, incluso con la utopía de falsos liderazgos, grupos o “colectivos”, pero al fin de cuentas todos sucumben al sistema.

El ser humano en una nueva encrucijada, con el riesgo de una idiotización manejada desde “rankings de popularidad”. Es una paradoja: muchos se desviven por un “like” o un “me gusta en Facebook”, poniendo además su historial y privacidad en manos de esas poderosas empresas que manejan las redes sociales.

Desde un teléfono en las manos tenemos acceso a viajar por el mundo, navegando por el universo casi infinito de la Internet, donde hay páginas web de información y de entretenimiento, y especialmente buscadores potentes de información, ahora con servicios “en la nube” para almacenamiento de fotos y archivos. En contrapartida, los “hackers” o piratas informáticos cometen delitos usando la vulnerabilidad del sistema.

Es una sociedad de consumo, donde los intercambios comerciales dominan la escena, el acto de compra parece que se va convirtiendo en la razón de ser del sistema. Es muy fuerte la presión actual de producción y venta de teléfonos inteligentes.

Ya se sabe que la sociedad humana cada día es más digital, y este fenómeno está afectando incluso el plano económico, social y cultural, en campos diversos como la medicina, la arquitectura, la industria, la ciencia y el arte. Estamos en la autopista de la información, viajando a toda velocidad en el ciberespacio. ¿Sabemos hacia dónde?

(*) Escritor, poeta, editor y sociólogo. Presidente del Instituto Peruano de la Juventud (IPJ) y director de Editorial Río Negro.

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EMPRESA HIDROELÉCTRICA DONA OXÍGENO MEDICINAL PARA COMBATIR EL COVID-19

Dotación de 200 cilindros fue enviada a las regiones Áncash, Arequipa, Lambayeque, Huancavelica, Lima y Ucayali.

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La compañía Kallpa Generación, dedicada a la generación eléctrica, contribuyó con 200 cilindros de oxígeno medicinal, a través de la Campaña Viva El Perú Unido, para atender la creciente demanda en los hospitales de nuestro país, a causa de los efectos que viene causando el Covid-19.

Esta importante dotación de oxígeno medicinal, en cilindros de 10 m3 cada uno, se distribuyó a las regiones Áncash, Arequipa, Lambayeque, Huancavelica, Lima y Ucayali, donde Kallpa realiza actividades de generación de energía y producción de hidrocarburos.

En el caso de Ucayali, una de las regiones más afectadas por esta pandemia, se entregaron 100 cilindros que se distribuyeron a las provincias de Padre Abad (50) y Atalaya (50). En Arequipa, la contribución fue destinada a la provincia de Islay (15), en Áncash, para Huaraz (20) y Caraz (10), en Huancavelica, a la provincia de Tayacaja (20), en Lambayeque, a Chiclayo (20), y en Lima, a Cañete (10) y Chilca (5). Toda la contribución voluntaria fue coordinada y entregada a las autoridades regionales y responsables del sector salud.

“Kallpa es una compañía con una sólida política de responsabilidad social que ha permitido construir relaciones cercanas con las poblaciones vecinas a nuestras operaciones. Fruto de esta cercanía, y el apoyo social que venimos brindando desde iniciada la emergencia sanitaria, pudimos identificar la necesidad de oxígeno medicinal, dado el avance de la pandemia”, señaló Pamela Gutiérrez, Gerente de Relaciones Institucionales de la empresa. A inicios de la emergencia sanitaria, la campaña #VivaElPerúUnido, logró congregar el apoyo de diversas compañías privadas, y ahora busca sumar nuevamente esfuerzos solidarios del empresariado para llegar a más regiones del Perú.

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Y SE LLAMA SALUD, CON “P” DE PLATA

Mientras las clínicas hacen su agosto con la desesperación de las víctimas del COVID 19, el gobierno no da la talla por los ciudadanos.

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Que el sistema de salud estatal estaba en crisis, ya lo sabíamos. Lo hemos sabido siempre, pero siempre lo hemos esquivado. Se ha repetido hasta el cansancio que todo el sistema está en crisis, que somos un país cuya estructura no funciona, que estamos parchados con curitas mientras nos desangramos por todas partes, y que solo tomamos conciencia de este asunto cuando la muerte toca nuestra puerta. Lamentablemente es verdad.

El 23 de abril se anunció con bombos y platillos la aprobación del decreto de urgencia para que los contagiados por COVID-19 reciban la misma atención en hospitales y clínicas, y así atender a más pacientes que buscan desesperados una cama UCI para ser entubados y no morir. El ministro de salud, Víctor Zamora, celebró como siempre lo que Vizcarra anunció, pero hasta el día de hoy, a 100 días de cuarentena y con más de 8 404 muertos “oficiales” (se estima que son 24 613), el gobierno “no ha llegado a un acuerdo –económico– con las clínicas por desacuerdo de costos”, según palabras del propio Zamora.

¿Cómo es que el gobierno de un país no puede “llegar a un acuerdo económico” con las clínicas en una situación de emergencia de esta magnitud? ¿Cómo es que un gobierno que libera 30 mil millones de soles a través de un programa como “Reactiva” –que ha hecho más ricos a los ricos empresarios–, no puede negociar ni imponerse y hacerse respetar? Nuestras leyes restringen el accionar del Estado sobre las empresas privadas, pero en una situación de emergencia (estado de guerra le llaman los expertos), no hay nada que discutir, no hay nada que negociar, “debería” primar la vida del ciudadano: Chile, por ejemplo, lo acaba de hacer.

Este es el gran y gigantesco negocio de la salud.

El hermano de la periodista Cris Vilchez estuvo internado por COVID 19 en la clínica San Pablo. Habiendo desembolsado S/139 000 soles (que significó sacrificar ahorros, pedir préstamos, involucrar a toda su familia), tuvo que enfrentar un saldo pendiente de S/465 447.31 soles. Medio millón de soles por salvar la vida de un ser querido. El costo de una casa. Una deuda para el resto de sus vidas.

Junior Pérez ingresó a su padre a la clínica San Pablo hace tres semanas por un problema en el pulmón. Le dijeron que era algo sencillo, una pequeña neumonía. Tenía coronavirus. Lo entubaron y murió a los pocos días. A pesar de ser asegurado en la misma clínica, a Junio Pérez y su familia no le permitieron retirar el cadáver de su padre mientras no cancelara la deuda que el seguro no podía cubrir: S/200 000 soles. Desesperados, aceptaron la única propuesta viable: firmar pagarés de S/6,500 soles mensuales durante 18 meses, más S/20,000 soles que tienen que pagar a fin de mes (la próxima semana). Todo esto sin contar lo que tuvieron que desembolsar mientras su padre estuvo internado.

El día de hoy, la Clínica San Felipe, al ver que uno de sus pacientes con coronavirus no tenía los recursos para cancelar el tratamiento, le dio de alta y lo dejó en la puerta de ingreso. La esposa, desesperada, lo recibió y llevó a cuanto hospital pudo, pero no lo recibieron: al tener el certificado de “dado de alta”, no lo pueden recibir en ningún lugar porque así es la burocracia. Así es el sistema.

Así es el Perú.

Presidente Martín Vizcarra visitando la PUCP para evaluar los respiradores mecánicos en abril.

Mientras tanto, periodistas como Rosa María Palacios salen a defender rabiosamente a las clínicas argumentando que, al ser privado, es un gusto, “y el gusto cuesta, pues”. Y así como ella, Carlos Joo (vocero de la asociación de clínicas) y Fermín Silva, director de la clínica La Luz, argumentan que esos costos de UCI (casi S/10,000 soles diarios) son los más bajos de la región. Es decir, comparándonos con Chile, Brasil, Canadá, Francia, Irlanda, estamos reyes, deberíamos agradecerles, encender velitas misioneras, bautizar colegios con sus nombres y levantar estatuas suyas para que los caguen eternamente las palomas.

La ecuación es simple: si no tienes plata en el Perú, te mueres. Y en el Perú ¿quién tiene medio millón de soles para salvar a su ser querido? ¿Quién protege a los ciudadanos? ¿Por qué nadie le pregunta eso al presidente? ¿Dónde está DE VERDAD toda la ayuda que decían brindar? ¿Dónde están todas las soluciones que diariamente anunciaban al mediodía? Desde un inicio esta pandemia ha sido la excusa de los ricos para enriquecerse más (muchos ayudados por el gobierno con los desembolso millonarios que nunca llegaron a los que menos tienen). Y Vizcarra, mientras tanto, solo pone como excusa que “todos son generales después de la batalla”, y luego, con el mismo tonito indulgente de estos 100 días de cuarentena, te manda lavar las manos con agua y con jabón. Qué rico el miserable negocio de las clínicas.

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INDIGNANTE: PONEN FOTO DE ACTOR PORNO EN MISA POR MUERTOS DEL COVID-19 [VIDEO]

Fotografía de actor porno disfrazado de médico apareció entre las imágenes de víctimas mortales del Covid-19 en misa de Catedral de Lima.

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El día de hoy, domingo 14 de junio, el arzobispado de Lima realizó una misa en memoria de todas las víctimas mortales que, hasta el día de hoy, viene cobrando el virus del Covid-19. La organización tuvo la idea de colocar fotografías de los rostros de las víctimas, haciendo que la imagen de los asistentes (en memoria) quedara como una que jamás olvidaremos de esta terrible pandemia que ya va cobrando más de 6 688 muertos en el Perú.

Sin embargo, esta selección de imágenes no habría pasado por un control mínimo -o al menos da a entender que se ha buscado sin ningún tipo de criterio en las imágenes de Google-, pues una de ellas corresponde al actor de porno español, Ángel Muñoz, más conocido como “Jordi, el niño polla”. La imagen, que se ha viralizado en Twitter, ha despertado la indignación y el repudio por esta burla a la memoria de todas las familias que han perdido a sus seres queridos en esta pandemia.

Actor porno Ángel Muñoz.

El arzobispado aún no se ha manifestado al respecto, pero la curaduría de esta actividad debe tener un responsable a cargo, y debe salir al frente a explicar qué es lo que ha sucedido con este tema, a todas luces una burla al dolor de miles de familias, muchas de las cuales vieron entrar a sus seres queridos a los hospitales pero solo recibieron sus cenizas en un cofre semanas después.

Una pena que este tipo de acciones empañe una actividad tan importante que busca entregar paz y sosiego a todos aquellos que han sufrido pérdidas humanas en esta pandemia.

VIDEO:

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CON O SIN COVID-19, EL VIRUS DEL LIBERAL PERUANO

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Escribe: Ybrahim Luna
(Foto: La Tercera)

La pandemia que ha paralizado a nuestro planeta y tiene en vilo a la economía mundial, no representa en realidad el reto evolutivo final de nuestra especie, ni alterará mágicamente los valores químicos de nuestro cerebro para convertirlo un órgano más empático ante la futura e inminente autodestrucción humana.

Este escenario tampoco es un golpe mortal al capitalismo, como augura el filósofo esloveno Slavoj Zizek,  y mucho menos la reconciliación del hombre con la naturaleza. Lo que ocurre en el planeta es un entreacto dramático de los muchos que ha habido, y que suelen anteceder a una nueva etapa de consumo y desconfianza; en suma, un respiro para retomar el amor por las compras y los combustibles fósiles que son el motor de la globalización.

El coronavirus –ese agente infeccioso que no está vivo ni muerto- nos ha dado una lección de humildad demasiado pasajera. Porque cuando regresemos a las calles, a los campos y a las playas, lo primero que haremos será ahuyentar a la fauna que había ganado terreno ante nuestra ausencia. Las aves, las especies marinas y los mamíferos salvajes serán acosados y acorralados nuevamente, y solo los volveremos a ver cuando una cámara con visión nocturna los capte husmeando en nuestros basurales.

Cuando esta zozobra termine y estemos seguros de la cercanía humana, saldremos corriendo a tomar por asalto las tiendas de los malls para endeudarnos comprando televisores y adornos para la cocina y el baño. Porque retornaremos con el doble de hambre por consumir, de eso tratan las fases del capitalismo.

Es falso que hayamos aprendido una “solidaridad socialista”. Nuestras muestras de apoyo son la parte necesaria, y sobre todo mediática, para reconocernos mínimamente como sociedad; pero eso no va a cambiar que al final todo esto es un sálvese quien pueda, porque necesitamos comer y eso es apremiante; pero lo curioso es que aún en los tiempo de bonanza hemos (o nos han) aplicado el sálvese quien pueda.

Existe un gran afán de las empresas por contarnos públicamente que están con nosotros, que padecen lo mismo que nosotros, y que si pudiesen tomarían nuestro lugar para sobrevivir unos tres meses con 760 soles. Pero son esas mismas empresas las que nos venderían una mascarilla, un ataúd o un balón de oxígeno a diez veces su precio original si no fuese tan mal visto ante las cámaras de televisión.

Esto nos lleva a la realidad de los “liberales” peruanos, al papel tan extraño y bizantino que están jugando durante esta pandemia.

Liberales peruanos los hay y de toda laya. Algunos mantienen su cercanía al fujimorismo y otros reman alrededor de la centroizquierda, pero todos coinciden en un lema que los expone a la luz de una lámpara de taxidermista: ¡No queremos más Estado!  Seguido de una defensa casi religiosa del Mercado como único aval de las libertades primordiales. Y es que nuestros liberales hablan en nombre del pueblo, y sufren por quienes tienen que salir a ganarse el pan día a día, y en nombre de ellos es que piden flexibilizar las normas para que los trabajadores regresen masivamente a las fábricas, pero en realidad solo buscan que los empresarios cuenten con la mano de obra barata de siempre.

Como si fueran poco, firman comunicados internacionales en contra de los toques de queda y la inamovilidad social porque creen que son formas veladas de un futuro estatismo pro estalinista. Y aunque no lo digan abiertamente, ellos –en sus fueros más internos– creen que pueden resistir mejor al coronavirus porque están mejor alimentados, porque su sangre es más fuerte y son inmunes a cualquier bichito que anda malogrando la Bolsa de valores. Lo piensan, pero no lo dicen, a lo mucho y se atreven a arengar “yo sé cuidarme mejor que nadie”, o “el mayor virus es el miedo”, mientras hacen footing con su perro en pleno estado de emergencia. Y es que nuestros liberales, que odian ser identificados por su más exacta definición de neoliberales, nunca dejarán de expresar su amor por la “libertad”, porque es lo único que los identifica como modernos en un país desigual y lleno de carencia. Por ejemplo, dijeron que la minería no podía parar porque era la base de las exportaciones peruanas, y ahora tenemos a cientos de trabajadores mineros con covid pasando su cuarentena a la deriva; y callaron cuando las clínicas privadas acumulaban millones cobrando por pruebas que el Estado hacía gratis.

El ciudadano de a pie tampoco volverá como un Gandhi de la paciencia. El deseo de colarse en la fila, arrojar una botella plástica al suelo o tocar el claxon como un loco lo está consumiendo. La criollada solo ha tenido una tregua porque por ahora es relativamente mortal.

Cuando todo esto pase volverá la cruenta caza de ballenas, la criminalidad escalara a sus niveles normales, el smog retomará su condición de gobernante aeróbico y el negocio de las armas moverá nuevamente sus hilos en Wall Street.

Y en medio de ello estarán nuestros liberales peruanos exigiendo que no se aumente ni un sol a los sectores de Salud y Educación porque eso sería populismo, y porque los privados siempre lo harán mejor, aún a puertas de la muerte. Amén.

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