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“La noche del campeón”, un cuento de Gabriel Rimachi Sialer

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A todos los campeones del mundo.

I

Las luces de los postes aparecían y desaparecían en el parabrisas mientras Mario buscaba pasajeros en la avenida. El letrero de “TAXI” se iluminaba por una luz roja que parpadeaba de rato en rato. Estaba cansado y no había mucha gente, raro para un fin de semana que coincidía con la quincena. Ya aparecerían. Bostezó. Mientras tanto su estómago sonaba de hambre y el trasero le quemaba de tanto estar sentado manejando. Vio en una esquina descampada una carpa que ofrecía comida caliente. Se detuvo, contó el poco dinero que había ganado y bajó a comer algo. Antes de salir se miró en el espejo: su rostro estaba cansancio pero aun así se arregló el peinado de mecha larga y ensayó un par de sonrisas. Matador. Sabía que sus ojos siempre habían sido el gancho con las chicas, el color verde claro de su mirada las atraía y él no desperdiciaba ninguna oportunidad. Era un campeón.

            Hacía un frío húmedo a esa hora, como siempre. Una señora algo gruesa y buenamoza se le acercó con una sonrisa de ventas que le hizo mucha gracia y le ofreció el menú:

            —¿Qué le sirvo, joven? Tenemos caldo de gallina, con presa y sin presa.

            —¿Cuánto cuesta el caldo sin presa?

            —Tres soles sin presa y cinco con presa; el tallarín y el chaufa de pollo están a tres soles.

            Mario la miró a los ojos:

            —¿Y no tiene un menú? Algo para parar el estómago, pero barato nomás que recién estoy comenzando y no está buena la plaza.

            —¿Mala noche? Preguntó ella, coqueta.

            —Mala. Pero ya cambiará… —suspiró— los fines de semana siempre cae algo más que otros días, pero recién salgo así que deme una oferta. —La miró directo a los ojos, entrecerrándolos un poco, se sentía muy sensual cuando miraba así, matador.

            —Bueno, joven —dijo la señora, impactada por su mirada— sólo por ser usté le puedo hacer un menú: caldo sin presa más su combinado chifa y un té por cinco soles… como para que aguante toda la noche.

            Mario contó sus monedas, separó el dinero para el petróleo y cigarrillos y sonrió.

            —Ya, sale, deme un menú, pero bien despachao, como pa´ campesino.

            —Bueno— dijo ella sonriéndole con cierta coquetería— ¿quiere que prenda la tele?

            —No, señito, no se preocupe, mejor musiquita, ¿no? Póngase unos valsecitos, como para calentar la noche, ¿no?

            —Estás con frío… —lo tuteó, mirándolo a los ojos— te voy a dar algo caliente…

            —Podría ser… ¿un besito?… digo… con todo respeto.

            Ella lo miró a los ojos, luego vio sus brazos fuertes, de trabajo, ―no tendrá más de treinta años— pensó; vio el peinado de mecha larga y sintió ganas de apretarle los cabellos, su camisa abierta en dos botones dejaban ver un cuello que a ella le pareció perfecto para besar; le sonrió más coqueta que antes y se alejó rumbo a la radio, puso un CD del Zambo Cavero, miró a Mario que empezó a mover la cabeza al ritmo de la canción y le sonrió; ella suspiró disimuladamente y fue a servirle la comida. Mario miró la carpa, estaba un poco sucia; la luz de los fluorescentes iluminaba el interior verde fosforescente con rayas naranjas de la lona. La cocina industrial sonaba como una turbina de avión cuando el kerosene se encendía. Un televisor de catorce pulgadas, en blanco y negro, entretenía a un grupo de comensales —también taxistas— y a una pareja de universitarios que, con la mirada perdida, tragaban la presa de gallina sin saborearla. Estaban ebrios. Observó su carro, ya estaba viejo pero qué diablos, todavía arrancaba; además le había costado mucho trabajo conseguirlo, más aún mantenerlo y era su única herramienta de trabajo con la que llevaba dinero a casa para mantener a su mujer y a su hija de tres meses. Suspiró. La señora se acercó con el plato del caldo humeante, movía las caderas bien formadas en un vaivén cadencioso que buscaba atraer la atención de Mario. Cuando le puso el plato delante, dijo:

            —Espero que te guste mi sazón— y le guiñó un ojo; él le respondió:

            —De tus manos, veneno, preciosa— y sonrió devolviendo el guiño, frotándole disimuladamente la mano— qué bonitas manos, las cosas que harán.

            Por toda respuesta ella rio bajito, pero no retiró su mano, luego se fue. Mientras la señora se alejaba moviendo las caderas con más ganas que antes, Mario le miró el trasero, redondo, bien formado, que dejaba traslucir las marcas del calzón tipo bikini bajo el pantalón de lycra fucsia. Vio su espalda cubierta por un polo bien pegado que hacía notar el sostén y unos rollos a media espalda y sobre la cintura. Se llevó la cuchara a la boca, el caldo ya estaba tibio. Mientras comía, ella le hacía gestos coquetos desde el lugar donde estaban las ollas, y él le correspondía.

            Esta noche campeono, pensó, termino de comer y me la llevo a la playa en el carro, o por aquí nomás. Analizó todas las posibilidades que no incluyeran desembolso alguno de dinero porque estaba con las justas, salvo para los ponchos, pero la guantera guardaba una tira. En eso estaba cuando la señora volvió para llevarse el plato vacío.

            —¿Y usted cómo se llama, preciosa? Preguntó tocándole nuevamente la mano.

            —Rosa— Respondió, jugando con sus cabellos ondulados por el frizado.

            —Nombre de flor— le susurró.

            —¿Y tú? — Dijo ella sonriendo y mirando hacia todos lados.

            —Sol —respondió él.

            Rosa rio entonces y Mario vio sus labios carnosos extenderse como una tentación irremediable que tendría que saciar. Rio con ella y aprovechó para cogerla de las manos; ella le preguntó:

            —¿De verdad te llamas Sol?

            —No, preciosa, me llamo Mario — y tuteándola, continuó— anda ven, siéntate un rato, sólo un minuto y nada más, no es muy agradable comer solo.

            —No puedo, estoy atendiendo…

            —Anda, sólo un minutito—. Mario empujó una silla y ella se sentó.

            —Sólo un minuto porque estoy atendiendo… ¿Y por qué me dijiste que te llamabas Sol?

            —Es que la rosa se abre cuando sale el sol… —y sonriéndole coquetamente le apretó más las manos, ella sonrió y lo miró a los ojos con un brillo malicioso—. Termino de comer y nos vamos a dar una vuelta en mi carro, luego te traigo de regreso… ¿Qué dices? Así nos conocemos un poco más y, quien sabe…

            —¿Sí? —Respondió ella— no sé, no tengo costumbre de salir con desconocidos… por más que tengan los ojos tan bonitos como los tuyos.

            —¿Te gustan mis ojos, ah?, pueden mirarte toda la noche si quieres, sólo dime que sí.

            —Qué coqueto… pero recién te conozco, qué vas a pensar de mí… que soy…

            —Pero ya nos presentamos —interrumpió Mario— así que ya no somos desconocidos ¿no?

     —Déjame pensarlo un rato —se zafó de él, y acarició sus manos—…tienes manos grandes…

            —Y no sólo las manos… —dijo Mario.

            —¿Qué?— dijo ella con una sonrisa coqueta, moviendo ligeramente la cabeza, como sorprendida.

            —Que termino de comer y te espero para salir un rato ¿Qué dices?

            —Termina de comer y te respondo.

            Mario vio el polo de Rosa, le quedaba pegado al cuerpo, los grandes pezones endurecidos se levantaban sobre la tela, sintió una leve corriente de electricidad por la espalda y un endurecimiento entre sus piernas, se acomodó en la silla y al notar esto, ella fue a traerle el plato de tallarines con arroz; se lo sirvió y la llamaron de otra mesa para pedir la cuenta, le guiñó un ojo y le dijo con una sonrisa que iluminaba su rostro trigueño y sus ojos grandes: ya regreso.

            Mario comió deprisa, ni siquiera saboreó la comida, sólo pensaba en esos pechos y esas caderas que esa noche serían suyas ―qué rica, cómo será en la cama, termino de comer y la llevo a la playa, allí no pago peaje y por un par de soles me cuidan el carro y nadie molesta… esta noche campeono, carajo. Terminó el plato y bebió el té tibio de un trago. Pidió la cuenta. Mientras Rosa cambiaba el billete por sencillo para el vuelto, él no dejaba de observarla, ya con la mirada encendida en deseo. Estaba sobreexcitado; cuando se puso de pie, un bulto que entre sus piernas se dejaba notar, atrajo la mirada de Rosa.

            —Oye… qué es eso… ¿ah? —Preguntó acercándose lo suficiente para rozarle el pantalón con su mano— acomódalo… qué va a pensar la gente, que nos estamos calentando delante de todos.

            Él se acomodó el pantalón y la tomó de la mano. En un descuido de los demás comensales y de la cocinera, la jaló hacia la parte trasera de la carpa.

            —¿A dónde vamos? Tengo que terminar de atender a la gente —dijo ella mientras caminaban.

            —Aquí nomás, un ratito —y tomándola por la cintura la abrazó y le estampó un beso largo y cálido que la dejó sin aliento.

            —…Qué bien besas… —dijo ella—… pero alguien nos puede ver… un besito más y regreso ¿ya?

            Se volvieron a besar. Esta vez, Mario deslizó sus manos por debajo del pantalón de lycra fucsia y apretó sus nalgas, atrayéndola hacia su sexo endurecido. Al sentir el calor y la dureza del miembro, Rosa suspiró y lo abrazó con más fuerza, mientras empezaba a frotarse contra él, acelerando su respiración y su excitación. Él sacó las manos del pantalón de ella y las llevó hacia sus pechos, levantó el polo y le bajó el sostén, cuando vio sus senos, se lanzó sobre esos pezones que había imaginado mientras comía. Los succionaba una y otra vez, ella gemía bajito y continuaba frotándose contra su cuerpo, con los ojos cerrados y los labios entreabiertos. Estuvieron así casi diez minutos, mordiéndose los labios, jugando con sus cabellos, apretándose, tocándose los sexos, hasta que una llamada de la cocinera los despertó.

            ―¡Señora Rosa! ¡Señora Rosa!

            Rosa lo empujó suavemente y fue corriendo a atender la carpa, Mario le dijo jadeante ―te espero en el carro… ―. Ella volteó a mirarlo y respondió ―en cinco minutos estoy allí, y desapareció bajo el toldo, mientras se acomodaba el cabello. Mario fue a su carro, se sentó con la puerta abierta, encendió un cigarrillo y fumó a largas bocanadas, estaba contento. Esa noche, una vez más, campeonaría. Acomodó el asiento del copiloto, lo reclinó un poco para no perder tiempo a la hora del ataque, sacó los preservativos de la guantera y separó uno en la división para el sencillo que estaba bajo el radio. ― ¡El radio! Claro, música para completar el ambiente…—. Buscó en las estaciones y al inicio del dial oyó una melodía que le pareció apropiada, puso el volumen adecuado, se sacó la correa del pantalón y la guardó bajo su asiento, para no perder tiempo.

            Abrió los primeros botones de su camisa y se sintió como los dandys de las películas sobre Vietnam que siempre veía los domingos por la tarde. Cuando acomodó el espejo retrovisor para ensayar unas miradas, sus ojos tropezaron con el zapatito de Azucena, su hija, que colgaba como amuleto de suerte y recuerdo permanente de su condición de padre de familia. Sintió que un remordimiento empezaba a despertar, recordó a su esposa y pensó en qué estaría haciendo a esas horas, seguro dormía y soñaba con él, quizá lo esperaría con la comida caliente, de repente ella… ―lo siento bebé, pero esta noche papi campeona—, y diciendo esto desató el zapatito y lo guardó en la guantera.

            Cuando se acomodó en el asiento, vio que Rosa ya estaba cerca. Le abrió la puerta, ella subió y se sentó, él encendió el motor y cuando quiso avanzar hacia la avenida, ella le dijo:

            —Estaciónate por aquí nomás, cerca de la carpa, le he dicho a la muchacha que voy a traer unas cosas de la tienda; no tenemos mucho tiempo… si le digo que me demoro, de repente coge toda la plata y me roba el negocio, así son todas las serranas.

            —Bueno, como quieras, pero dime dónde puedo estacionar el carro, y que sea seguro… tú eres la que conoce el barrio…

            —Allí —dijo ella señalando un terral que funcionaba como losa de fulbito en las mañanas.

            No había postes de luz y no pasaba gente a esas horas, además, estaba a unos metros de la carpa. Mario estacionó el carro, apagó el motor, bajó un poco el volumen de la radio y abrazó a Rosa que quiso hacerse la difícil, pero no podía. Mario le atraía demasiado y no tenía mucho tiempo para gozarlo. Sólo se dejó llevar. Sólo se entregó. Mario la besó. Empezó el ataque del campeón. Le subió el polo y le bajó el sostén, sus pechos grandes y duros mostraban unos enormes pezones marrones que se erguían como dados, él los besaba mientras se quitaba los pantalones y la ropa interior. Rosa jadeaba con cada beso y apretón que recibía de Mario, sintiendo que se le iba la vida en cada caricia; se sacó las sandalias frotando sus pies entre sí, Mario se dio cuenta de esto y supo que ésa era la señal, ya bastaba de besos y abrazos, era la hora del campeón. Le quitó el pantalón de lycra y lo dejó en el asiento de atrás, luego siguió la trusa bikini. Semidesnuda, la sentó encima de él y empezó a besarla, Rosa se movía en círculos frotándose contra el miembro de Mario, que quería desesperadamente poseerla, pero ella continuaba con el juego de la tentación. No tuvo que esperar mucho. Él perdió el control de la situación y le rogó que le dejara entrar; ella, que jugueteaba con sus pechos haciéndolos saltar sobre los labios de Mario, se detuvo un instante en seco y le dijo al oído:

            ―… y qué esperas… que te dé permiso…

            Esto lo enloqueció, atrajo el cuerpo de ella hacia el suyo y, cuando se acomodaba encontrando la postura perfecta, sintió que le golpeaban la ventana de la puerta, fuertemente. Rosa seguía frotándose sin parar y no oyó nada, sólo gemía. Mario vio que quien tocaba la ventana era la cocinera de la carpa, que le hacía señas desesperadas con las manos e intentaba decirle algo. Se tiró hacia atrás, hizo el ademán de abrir la ventana, pero Rosa estaba descontrolada, había tomado entre sus manos el sexo de Mario y lo llevaba hacia la entrada del placer donde él —aún a pesar de la interrupción— hubiera querido estar, por lo menos un minuto. Rosa sintió una corriente de aire frío que corría por su espalda, volteó para cerrar la ventana y se encontró con que Mario la había bajado toda, y que la cocinera los miraba con curiosidad.

            —¡Magaly! ¡Qué haces acá! ¡Con quién has dejado el negocio! —Preguntó bajando el polo, que tenía recogido sobre las enormes tetas, acomodándose el sostén.

            —¡Señora! ¡Señora! —decía Magaly, muy nerviosa, agitando las manos.

            —¡Qué—pá—sa! —Gritó Mario, muy molesto, mientras conseguía poner su miembro en la entrada del sexo de Rosa — por fin… sólo un empujoncito y…

            —¡Señora! ¡Señora! — Seguía diciendo la cocinera.

            —¡Qué Magaly! ¡Qué! — Gritó Rosa sin dejar de moverse en círculos sobre Mario.

            —¡El Señor Carlos! ¡El Señor Carlos! Acaba de venir en la moto, ¡está preguntando por usté!

            Rosa dio un salto felino sobre Mario, se puso el pantalón de lycra fucsia, la trusa bikini y las sandalias, en menos de un minuto. En ese orden. Le dio un beso en los labios a Mario, que estaba mudo y calato, y le dijo: ―mañana te espero a la misma hora, disculpa, mi marido nunca viene al negocio… te veo mañana… chau. Cuando bajó del carro, Mario le gritó por la ventana: ―¡por lo menos ponte bien el calzón! Y echó a reír.

            Rosa se dio cuenta de que el calzón estaba sobre el pantalón y, junto con Magaly, rieron. La cocinera la tapó con su mandil y ella se cambió a pocos metros del carro. Mario miraba ese culo que se le iba de las manos, si su marido se hubiera demorado quince minutos más… Se vistió entonces y se fue de ese lugar pensando en volver al día siguiente.

            Cuadras más adelante detuvo el carro en un kiosco y compró cigarrillos, aún continuaba caliente. Hizo tres viajes al centro con dos mujeres mayores y gordas, y un viaje con un borracho; finalmente llevó a una pareja de jóvenes a un restaurante fino. Durante todo el camino, la pareja no dejaba de besarse y tocarse, hasta el extremo de viajar casi echados sobre el asiento, lo cual no mejoraba en nada el estado de Mario, que se movía a cada rato en su asiento. Cuando los dejó, pensó en ir a casa y estar con su mujer. Seguro que estaría dispuesta, sí, seguro, eso haría: llegaría, la haría feliz, él se quitaría toda esa tensión de encima y dormiría tranquilo, total, con los viajes hechos había ganado más dinero que en las noches anteriores y hacía mucho que no estaba con su mujer, aunque ella le había insinuado algo varias veces pero para él ya no era lo mismo. Ya no era su amante, su mujer, su hembra. Era la madre de su hija y eso era un freno para sus pasiones, una piedra en el calzoncillo, una trampa de ratón en el calzón. Por eso no la tocaba desde que nació su hija, hacía tres meses. Ella le había dicho que era normal, pero que no abusara. También era una persona, con sentimientos, con deseos y que lo amaba, que si él ponía de su parte irían donde un psicólogo para que los ayudara, ―no a ti, mi amor, yo sé que no estás loquito, es por nosotros, por nuestra familia, porque te amo… —Pero Mario nada, sin darse cuenta iba matando la magia que lo llevó a casarse cuando se sintió más enamorado que nunca y, mientras tanto, las luces de las calles avanzaban sobre el parabrisas del taxi. Faltando un kilómetro para llegar a casa vio la hora: cuatro y media de la mañana. En una esquina una silueta estiró el brazo. Mario aceleró y en esos segundos pensó “mejor me voy a casa, estoy con sueño, cansado y más caliente que burro en primavera”, sonrió, “bueno, si está en la ruta, que sea la última carrera…”. Y detuvo el auto junto a la silueta de una muchacha joven que, sin preguntar, abrió la puerta delantera y se sentó.

            Mario se percató de que la joven lloraba, era bonita y traía un vestido muy corto, mostrando un poco más que el muslo. Una casaca de cuero negro la abrigaba. El auto avanzó.

            —¿Adónde la llevo señorita? Usted dirá.

            —A cualquier lugar… no importa.

            —¿Cómo que a cualquier lugar?

            —No me importa, nada me importa. Respondió la joven entre suspiros.

            Mario llevó el carro hacia un lado de la pista, encendió las luces intermitentes y apagó el motor. Se volvió hacia la joven y tomándola del mentón le preguntó mientras le acercaba su pañuelo:

            —Ya no llores, amiga, sea lo que sea que te pase, no vale la pena llorar, no remedia nada.

            —Gracias por el pañuelo —dijo ella apartándose de Mario, olía fuerte a licor— lo que pasa es que mi enamorado acaba de terminar conmigo.

            —¡Y por eso lloras!, ese chico es un idiota, mira que dejar a una chica tan linda como tú.

            —Me llamo Jessica. —Dijo la chica sollozando.

            Mario  pensó  inmediatamente en la situación: la chica en tragos, él caliente, ni hablar, de esta no sales invicta, mamacita…

            —Porque hay que ser idiota para dejarte —continuó él, ya más motivado por las circunstancias— pero bueno… aún quedan muchos hombres sobre la tierra ¿no? Claro que… algunos más guapos que otros —y probó con la mejor de sus sonrisas.

            En medio de la turbidez, ella reparó en esos ojos verdes y esa sonrisa matadora, hizo un ademán de puchero y lo abrazó. Me doblé, pensó Mario, seguro que a esta flaca la han dejado como a mí: a medio vivir, y le respondió con otro abrazo. Ella preguntó, luego de un hipo: ¿Crees que soy fea?

            Listo, esa era la señal. Mario encendió la radio, la música era suave. A través del cristal del auto se veía a una pareja que hablaba y hablaba y de rato en rato reía, luego se hacían cosquillas. Luego se besaban. Luego se inclinaban sobre el asiento. Luego ya no se les vio.

II

            Cuando el sol se deslizó por entre las cortinas del hostal, detuvo sus primeros rayos sobre el rostro de Mario, que abrió los ojos lentamente y, estirando un brazo, buscó en la cama a Jessica. No la encontró. Lo primero que se le vino a la mente fue ¡la billetera!, saltó desnudo de la cama y corrió hacia la silla donde descansaban sus pantalones. Buscó en sus bolsillos, encontró su billetera y contó el dinero. Estaba completo. Buscó sus documentos, sus recibos, la foto de su matrimonio, el retrato de su hija, todo estaba en orden. Soy un campeón, susurró. Y se metió a la ducha.

            Cuando salió estaba más fresco, se vistió y peinó frente al espejo.

            ―Ahora, a casa, a descansar como debe ser. Qué suerte, no podía haberme quedado así después de lo de Rosa, ni hablar. Menos mal que tengo carro porque si no… ¡el carro! Metió las manos a los bolsillos buscando las llaves y no las encontró. Los vació hasta dejar el fundillo expuesto, buscó entre las sábanas, sobre la mesa de noche, en el cajón del velador… ahí estaban las llaves. Salió corriendo al pasadizo y sacó la cabeza por la ventana, miró hacia abajo y vio su carro estacionado, completo. Suspiró aliviado y volvió a la habitación. ¡Qué buena noche! Ojalá todas fueran así, ¿cómo haré para levantar a esta flaquita otra vez?— decía mientras se amarraba las zapatillas sentado en la cama— ¡Buéh! Mejor así, son cosas que pasan, ahora ¡a casa! ― Se puso de pie y acomodó su camisa, revisó la habitación para no olvidarse de nada y cuando estuvo seguro de eso, salió. En la recepción, el cuartelero le entregó sus documentos, el recibo y un sobre cerrado que decía: “Para Mario, de Jessica”.  Lo recibió doblándolo en dos, lo guardó en el bolsillo de su pantalón, entró a su auto y se marchó. Llegó a casa a las diez de la mañana, su mujer estaba con una bata puesta, esperándolo con el desayuno servido en la mesa. Cuando lo vio entrar, respiró fuerte y hondo, y salió a saludarlo. Sonriendo, le preguntó en un tono fingidamente cariñoso mientras él cargaba a su hija y le hacía gracias tontas:

            —¿Por qué llegas a esta hora?

            —¿Me estás interrogando? —Preguntó Mario, indignado.

            —No. Lo que pasa es que siempre llegas más temprano.

            —Sí… tienes razón, el carro se malogró y tuve que empujarlo hasta un grifo.

            —¿Ah sí? —Preguntó ella mientras le servía el café.

            —Sí. Menos mal que la noche no estuvo tan mal, si no, no hubiera podido repararlo.

            —¿Te fue muy bien entonces?

            —Más o menos, sabes que los fines de semana siempre se gana un poco más que otros días, no es mucho, pero es un poco más. Eso es lo que importa.

            —Si pues, eso es lo que importa— Susurró ella.

            —Sí, estoy muy cansado.

            Terminado el desayuno, Mario se fue a descansar, su hija se quedó dormida en la cuna y Alejandra lavó los platos. Estaba celosa, sabía que algo había pasado, o al menos que algo estaba pasando. Fue a su habitación y vio a Mario echado en la cama, en ropa interior. Tenían poco tiempo de casados y ella lo deseaba. Se acercó al borde de la cama, se acomodó a su lado, él sintió su presencia cercana y la abrazó, vio su rostro y descubrió algo que no veía hace mucho tiempo, o que no quiso ver: que Alejandra estaba enamorada de él.

            —¿Qué pasa, mi amor? — Preguntó Mario, somnoliento.

            —Nada —dijo ella mientras lo abrazaba y besaba— es que te amo tanto, que no quiero perderte.

            —No me vas a perder…

            —¿Seguro?

            —Seguro.

            —Te amo, mi amor, te amo… —dijo ella jugando con su cabello de mecha larga.

            —Y yo a ti.— Suspiró.

            —Entonces… ámame.

            Ella se quitó la bata y Mario vio que ese hermoso cuerpo desnudo le pertenecía. Sintió un remordimiento por su constante rechazo, por todas las veces que la había dejado de lado a causa de sus prejuicios. La besó con amor, como hacía tanto tiempo no lo hacía. Luego la cubrió con el edredón y empezaron a juguetear como antes de casarse, cuando visitaban hostales y playas y no desperdiciaban ninguna oportunidad de viaje o campamento para estar juntos. Como cuando eran completamente libres y felices.

III

            Una semana después, Mario llevaba la ropa a la lavandería en el auto. Su relación había cambiado mucho desde aquel día, era como si las cosas hubieran vuelto a ocupar su lugar, como si ese día se hubiera ordenado todo lo que andaba mal. En la lavandería, el señor que atendía revisó los bolsillos de los sacos, camisas, pantalones, y encontró un sobre con el nombre de Mario. Antes de que éste saliera del local, lo llamó y se lo entregó.

            Mario lo recibió indeciso, no recordaba el sobre aquél hasta que leyó el nombre: Jessica.

            ―Es mi prima―, le dijo al que atendía, que se alejó sin mayor ceremonia. Debe ser su teléfono o su dirección, justo, sabía que tenía que ser completo —pensaba— pero no puedo leerlo aquí.

            Fue a su auto, avanzó unas cuadras y se detuvo en un parque muy tranquilo, apagó el motor, recostó su asiento y, una vez cómodo, encendió un cigarrillo. Abrió el sobre y sacó una nota doblada en dos. Cuando terminó de leerla, se sentó de golpe y acomodó el asiento a su lugar original. Estaba pálido. El rostro se le avejentó cincuenta años en cincuenta segundos. Sólo cuando la voluta del cigarrillo quemó sus labios, salió del trance. Volvió a leer la nota, ese “lo siento mucho” al final de la carta, sellado con lápiz labial. Trató de calmarse y sonrió. Era una broma, habitual chiste de bar, un mito urbano. Arrugó el papel y lo arrojó a la calle lo más lejos que pudo. Cuando encendió el auto para irse, vio que el viento le devolvía aquella pequeña pelota de papel arrugado hasta la llanta delantera. Entonces apagó el motor y permaneció mudo, sentado en su taxi, durante muchas horas.

            Un año después, con el insoportable peso de la culpa en sus espaldas, Mario enterraba a Alejandra en el Cementerio Municipal; aquél hermoso cuerpo entregado al amor se había llenado de manchas lilas que la hacían gritar, y que luego la llevaron inevitablemente ante la muerte. Siete meses más tarde la pequeña Azucena moría también en la cama de un hospital infantil: la leche que recibió de su madre a través de los pezones heridos por sus inocentes encías traviesas, la mató. Mario había ido perdiendo todo en el camino: el carro, la casa, su esposa, su hija, su familia, el sueño, sus muebles, su dinero, la esperanza, su vida… no, su vida no la perdió, él pudo salvarse. Logró esquivar a la muerte aquella noche de fin de semana.

            Era un campeón.

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Gabriel Rimachi Sialer. Escritor y periodista. Autor de los libros de cuento "Canto en el infierno", "El color del camaleón", "El cazador de dinosaurios", "Historias extraordinarias", "La increíble historia del capitán Ostra" y de la novela "La casa de los vientos". Responsable de antologías de narrativa fantástica, cuentos suyos han sido incluidos en importantes antologías. Dirige el podcast "Libros que arden" en Spotify y el Círculo de Lectores Perú www.circulodelectores.pe

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No dan para más: corredores Morado y Azul anuncian suspensión de sus servicios el 4 y 11 de marzo, respectivamente

Deudas, competencia desleal, colectivos informales terminan hundiendo un servicio que tenía la intención de poner un poco de orden a nuestro caótico servicio de transporte público.

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Un claro mensaje de que la informalidad ha vencido otra vez. Gerardo Hermoza, representante del Corredor Morado, afirmó que no se llegó a un acuerdo con el Ministerio de Transportes y Comunicaciones (MTC) sobre el pago de la deuda que se mantiene con los corredores complementarios, por lo que se verán obligados a suspender el servicio este lunes 4 de marzo.

Si bien el MTC mostró predisposición a llegar a un trato, la reunión terminó siendo insatisfactoria debido a las “trabas” que estaría poniendo el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF). “Prácticamente, nos han dicho que no nos van a paga”, mencionó.

Hermoza contó que el MTC iba a sacar un decreto de urgencia sobre el pago de la deuda, pero que el MEF habría observado este documento.

“Ahora el ministerio de economía se ha convertido en una entidad que evalúa contratos, que no es su función. Y estamos atados de manos, porque no podemos seguir continuando bajo este esquema y arrastrando una mochila de deudas desde el 2016. Le hemos explicado esto al ministro y hemos quedado en reunirnos en la tarde nuevamente (de ayer 29 de febrero), pero yo no creo que la situación vaya a cambiar”, sostuvo.

Gerardo Hermoza, presidente de la Junta de Operadores del Corredor Morado sostiene que concesionarias vienen laborando al debe desde hace años. Foto: captura Panamericana.

Corredor Azul también correrá la misma suerte desde el próximo 11 de marzo

Por otro lado, Gerardo Hermoza, anunció que el próximo 11 de marzo el Corredor Azul también paralizará sus operaciones debido a deudas millonarias.

Hermoza mencionó que el Corredor Azul registra también deudas millonarias por la compra de flota de buses. Ayer, jueves 29 de febrero, señaló: “Tengo entendido que estaban presentando un comunicado en el que ellos paralizan la siguiente semana a la nuestra. El día 11 de marzo, ellos también están paralizando su operación. Por los mismos motivos. Nosotros cargamos una mochila de deudas financieras por la adquisición de buses que nos hicieron comprar”.

El representante de las concesionarias sostuvo que la deuda millonaria de más de 300 millones de soles la vienen refinanciando desde hace años. Por su parte, las empresas concesionarias informaron a través de un comunicado que han “realizado todos los esfuerzos necesarios para que la operación se mantenga a flote”, pero que no se ha cumplido el pago semanal de sus operadores, por ello, dos de los cuatro operadores han quebrado.

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Continúa impune el sacerdote Eleuterio Vásquez Gonzáles, acusado por abuso sexual

Una oscura historia de impunidad que empieza en la Diócesis de Chiclayo y se extiende hasta El Vaticano. Una investigación que recién se inicia.

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En el mes de diciembre de 2023, una noticia sacudió a la ciudad de Chiclayo en el norte del país. El sacerdote de la parroquia de Eten, Eleuterio Vásquez Gonzáles, conocido por la feligresía como el Padre Lute, fue denunciado por abuso sexual infantil ante el Ministerio Público y ante el Obispado de Chiclayo.

Los abusos contra tres menores de edad se cometieron en la parroquia Santa María Magdalena en Eten, a cargo del llamado padre Lute. El 22 de enero de 2023, una de las agraviadas, Ana María Quispe Díaz, al haber alcanzado la mayoría de edad, realizó una denuncia fiscal por tocamientos indebidos y acoso sexual contra el sacerdote Eleuterio Vásquez Gonzales. Luego, se presentaron ante la misma fiscalía otras dos víctimas.  

Sacerdote denunciado Eleuterio Vásquez Gonzales.

Las menores inicialmente acudieron al Centro de Escucha del Obispado de Chiclayo y ante la nula respuesta de acciones concretas, decidieron realizar la denuncia ante la fiscalía.

El sacerdote Eleuterio Vásquez Gonzáles, reconoció haber realizado tocamientos indebidos a las tres niñas. Sin embargo, a pesar de la gravedad del episodio, ocurrieron dos hechos cuestionables. La fiscalía archivó el caso alegando “prescripción” a pesar de que el agresor había confesado el delito.

Por su parte, las autoridades eclesiásticas al ser acusadas de encubrimiento decidieron reabrir el caso en diciembre del 2023 pero se limitaron a prohibirle ejercer el ministerio sacerdotal al llamado padre Lute. En efecto, en un comunicado de la Diócesis de Chiclayo, se señaló que “se han impuesto medidas cautelares” para que Eleuterio Vásquez Gonzales “no ejerza el ministerio sacerdotal” y el administrador Apostólico de la Diócesis de Chiclayo, nombró como investigador a un sacerdote canonista de otra jurisdicción. Es decir, los miembros de la iglesia católica son juez y parte en este caso de abuso sexual.

El denunciado sacerdote Eleuterio Vásquez Gonzáles, a pesar de haber confesado los actos delictivos, fue enviado a la provincia de Santa Cruz, en la región Cajamarca, con la finalidad de alejarlo del escándalo. En dicha localidad se han alzado voces de protesta de organizaciones de madres de familias y según la prensa chiclayana, el sacerdote Eleuterio Vásquez fue visto oficiando una ceremonia en la iglesia San Ignacio, de la provincia de Santa Cruz, Cajamarca, desafiando la prohibición de la Iglesia.

Tras el archivamiento del caso por parte de la fiscalía, la denuncia comenzó a hacerse pública, a través de la cuenta de TikTok de la usuaria Ana María Quispe Díaz, quien brindó su testimonio contra el sacerdote Eleuterio Vásquez Gonzáles.

Una fecha clave

La denuncia que efectuó Ana María Quispe Díaz ocurrió en abril de 2022 cuando el Arzobispado de Chiclayo estaba a cargo de Monseñor Robert Prevost, quien estuvo a cargo de esa diócesis durante ocho años desde el 2015 hasta marzo de 2023.

Monseñor Robert Prevos.

El dato es de suma importancia por cuanto Monseñor Prevost, en el año 2022 no tomó acciones concretas y según el comunicado de la Diócesis de Chiclayo, de fecha 12 de diciembre de 2023, “El Dicasterio para la Doctrina de la fe al ver que las acusaciones presentadas contra el sacerdote acusado no han sido suficientemente probadas en consecuencia decidió archivar el caso”.

Asimismo, el mismo comunicado señala que “se inició una investigación previa que luego se envió a la Santa Sede”.

Este dato adquiere suma relevancia porque en la actualidad, Monseñor Robert Prevost, tras haber dejado de ser Obispo de Chiclayo, fue nombrado por el Papa Francisco como una alta autoridad en El Vaticano, especificamente Prefecto del Dicasterio para los Obispos y presidente de la Pontificia Comisión para América Latina.

El caso como podrá notarse amerita una investigación porque existen evidencias que parecieran involucrar a una alta autoridad de El Vaticano.

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Comisión IDH realizará audiencia pública sobre situación de Fiscalía, a pedido de IDL

Audiencia solicitada en diciembre de 2023 por IDL, será en Washington, y según tesis de la ONG peruana, le entregarán a la Comisión IDH, “información actualizada sobre amenazas, riesgos, presiones y afectaciones a la independencia de fiscales y graves violaciones a los derechos humanos”.

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El próximo viernes 1 de marzo la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (Comisión IDH) realizará una audiencia pública para abordar la situación actual de la Fiscalía del Perú y su impacto en los derechos humanos,

Esta audiencia la pidió en diciembre de 2023 la ONG Instituto de Defensa legal (IDL Perú), así como el Centro por la Justicia y el Derecho Internacional (CEJIL), la Oficina en Washington para Asuntos Latinoamericanos y la Fundación para el Debido Proceso (DPLF).

Durante la audiencia del viernes, IDL entregará información sobre el Ministerio Público de Perú a la Comisión Interamericana Derechos Humanos (CIDH). Según la ONG peruana, sustentarán antecedentes que revelan influencias y presiones externas sobre la Fiscalía con el fin de impedir que pueda funcionar de forma independiente. (a pesar que, según declaraciones de Jaime Villanueva, ellos (IDL) están sindicados precisamente de ese accionar).

Asimismo, los de IDL han anunciado que “aportarán información actualizada sobre amenazas, riesgos, presiones y afectaciones a la independencia de fiscales —muchos de los cuales tienen a su cargo casos de gran interés público, como corrupción o graves violaciones a los derechos humanos— y de la impunidad que se puede generar sobre tales casos”.

IDL gana tiempo y “advierte” a la CIDH sobre “situación” de “independencia” judicial en Perú

El miércoles 28 de febrero a las 16 horas, se desarrolló el Foro: Situación de la independencia judicial y contó con la participación de diversas ONG, como la Fundación para el Debido Proceso (DPLF), BE Just, CEJIL, Acceso a la Justicia, Comisión Colombiana de Juristas, Federación Latinoamericana de Magistrados, Observatorio de Derechos y Justicia, Colectivo “La Justicia Que Queremos”; Instituto de Defensa Legal (IDL), Fundación Observatorio de Derechos Humanos y Justicia.

En dicho evento, IDL informó desde su “perspectiva” a la CIDH, sobre situación crítica de la independencia judicial en Perú.

Anuncio de audiencia de la CIDH realizada el 28 de febrero, con participación de IDL.

También viajará el defensor del Pueblo para participar en la CIDH

De acuerdo a la Resolución Defensorial N.º 005-2024/DP, también participará de esta sesión en Washington D. C., Estados Unidos, el defensor del Pueblo, Josué Gutiérrez, desde el 28 de febrero hasta el 2 de marzo del 2024. Él fue invitado por el ministro de Justicia, Eduardo Arana.

Según se indica en el documento, los gastos de los viáticos del exdefensor de Nadine Heredia, Josué Gutiérrez, serán financiados a través de una donación de la Unión Europea, y corresponden a:

Viáticos internacionales: US$ 1.320, lo que equivale a S/ 5.280 aproximadamente.

Pasajes Internacionales: US$ 1.705, lo que equivale a S/ 6.820 aproximadamente.

Defensor del Pueblo, Josué Gutiérrez y su exjefa Nadine Heredia.

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Repartidores motorizados anuncian paro nacional para este 11 de marzo [VIDEO]

Trabajadores exigen el fin de las condiciones precarias que algunos aplicativos les imponen.

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Sin servicio por 24 horas. Harvey Buitrago, secretario general del Sindicato Nacional de Trabajadores de Plataformas Digitales del Perú (Sintrapladi Perú), informó que este 11 de marzo realizarán un paro a nivel nacional para exigir mejoras en los derechos laborales de las personas que brindan este servicio.

Entre las principales demandas del sindicato, solicitan el reconocimiento de su derecho al diálogo, lo que les permitiría exigir un seguro contra accidentes y otras medidas de protección laboral.

“En empresas como Rappi, que en el gremio es cuestionado por ser un poco insensible con sus trabajadores y abusiva, tenemos compañeros que, por seis meses de inhabilitación, solo le han reconocido 600 y 800 soles”, mencionó Buitrago en una conferencia de prensa desde el local de la Confederación General de Trabajadores del Perú (CGTP)

Además, señaló que desde hace años vienen exigiendo estas mejoras ante la demanda del servicio que prestan. Sin embargo, no están siendo escuchados.

También, precisó que tomó entre dos a tres años que una sola aplicación reconociera que el recorrido que realizan en Google Maps sea tomada en cuenta para sus pagos.

“Problemáticas como esta se han venido presentando y cada vez que reclamamos nos bloquean las cuentas. No tenemos ningún tipo de respaldo en los términos de condiciones y términos de contrato porque ellos mismos se ajustan a sus intereses”, acotó.

Recordemos que en el 2023 el Ministerio de Trabajo y Promoción del Empleo (MTPE) aprobó la inscripción del Sintrapladi Perú, el cual reúne mayormente a trabajadores que realizan el servicio de delivery utilizando aplicativos como Rappi o PedidosYa.

Cabe señalar que en mayo del año pasado se realizó un paro nacional de los trabajadores de delivery en contra de las empresas por aplicativo reclamando sus derechos laborales y cambios.

Ante estas condiciones, que los trabajadores consideran abusivas, Harvey Buitrago señaló que decidieron formar el sindicato y que hacen un llamado a los motorizados a acatar el paro a nivel nacional, para exigir “lo que les corresponde”.

“Estamos pidiendo que evalúen y que, en previo acuerdo, se reconozca cada una de nuestras actividades”, indicó y explicó que parte del paro será hacer un recorrido por algunas calles de Lima.

fuente: 24 horas.

¿Se gana bien siendo repartidor en el Perú?

Un reciente estudio del medio especializado Fairwork revela que más de 145 mil trabajadores de apps móviles ganan por debajo del sueldo mínimo, a pesar de trabajar más de 50 horas a la semana. Además, 9 de cada 10 repartidores se encuentran desprotegidos por las compañías de delivery.

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Presunto extorsionador de Paolo Guerrero se encuentra afiliado a partido de César Acuña

Líder de APP reconoció que su organización política no cuenta con los filtros adecuados.

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Una raza distinta. César Acuña, fundador del partido político Alianza Para el Progreso (APP) y actual gobernador regional de La Libertad, admitió ayer que su organización ha fallado en sus filtros internos al reconocer que Edwin Moya Salazar, alias ‘Cabezón’, presunto extorsionador del futbolista Paolo Guerrero, se encuentra inscrito en su agrupación.

En una sola palabra, tengo mala suerte. Justo este señor que está inscrito en APP, no sé si está militando. Este es un gran mensaje de nuevo [para] tener cuidado. Cuando lleguen al partido debemos hacer seguimiento para que no tengan antecedentes penales”, dijo a la prensa.

“A partir de ahora, y siempre lo he dicho, debe haber un control, un filtro, para que no entren personas como este tipo. […] Tiene que ser separado”, añadió al hacer un mea culpa como jefe de la asociación política. Edwin Moya, alias ‘Cabezón’, fue capturado la semana pasada por agentes de la División de Investigación Criminal (Divincri) de Trujillo.

De acuerdo al diario El Comercio, basándose en los datos del portal Infogob del Jurado Nacional de Elecciones (JNE), el implicado registró su afiliación en el distrito de El Porvenir desde el 27 de febrero de 2014. El lunes pasado, fue arrestado junto a Diego Mendoza Alvarado (22), conocido como ‘Orejón’, y Geraldine Chunga Timoteo (22), apodada ‘China’.

Todos fueron vinculados a la banda ‘Los Cachacos de Yolin’ —una posible facción de ‘Los Pulpos de Trujillo’— e intervenidos cuando recolectaban un pago de extorsión de 100 mil soles, informó el general José Zavala, jefe de la III Macrorregión Policial La Libertad.

Óscar Acuña, coordinador regional de APP en la región norteña, ya había adelantado que la agrupación emprendería una inmediata revisión de los afiliados en provincias y regiones, pese a la “dificultad” de controlar cada acción de los inscritos.

Edwin Moya Salazar aparece como militante del partido de César Acuña. Foto: PNP.

Como se recuerda, Paolo Guerrero expuso una serie de mensajes extorsivos enviados al celular de su madre el mismo día en que estampó su firma en un contrato con el club César Vallejo, un panorama que paralizó por unos días su decisión de arribar al Perú para jugar por primera vez en la Primera División del fútbol del país.

Superado el revés, el delantero fue presentado ayer por los directivos del Vallejo, tras haber militado en equipos de Alemania, Brasil, Argentina y Ecuador. Durante su discurso, el ícono del balompié recordó las amenazas, aunque rescató que las discrepancias fueron solucionadas tras reunirse con los directivos del equipo.

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Farmacias ahora podrán vender víveres empaquetados y ofrecer consultas médicas

Resolución de Indecopi considera como una barrera burocrática el impedimento para que farmacias puedan ofrecer esos servicios.

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A favor de la competitividad y la desconcentración. La Comisión de Eliminación de Barreras Burocráticas del Instituto Nacional de Defensa de la Competencia y de la Protección de la Propiedad Intelectual (Indecopi) considera barreras burocráticas las regulaciones para las farmacias en nuestro país que impiden la venta de víveres y la oferta de consultas médicas dentro de sus instalaciones.

En efecto, la Resolución 0102-2024/SEL-INDECOPI responde a la denuncia presentada contra previas restricciones basadas en el Informe 129-2014 del Ministerio de Salud (Minsa), que prohibían estas prácticas bajo el argumento de seguridad y salud pública.

Indecopi argumentó la carencia de fundamentos sólidos que justifiquen dichas prohibiciones. Específicamente, criticó la falta de evidencia que sugiera un riesgo de contaminación en la venta de alimentos dentro de farmacias y cuestionó la base detrás de la restricción de ofrecer consultas médicas. Este organismo subrayó la importancia de adaptar las regulaciones a prácticas comerciales globales, permitiendo a las farmacias diversificar sus servicios y productos en beneficio de los consumidores. La resolución también enfatiza la necesidad de una regulación que respalde tanto la competitividad en el mercado como la protección al consumidor.

Fuente: Indecopi.

Pierino Stucchi, abogado de las farmacias afectadas, señaló para el diario Gestión el cambio positivo que esta medida representa para el sector, al comparar las prácticas comerciales locales con las tendencias internacionales. Por otro lado, Jesús Espinoza, ex director de Libre Competencia de Indecopi, explicó al mismo medio que otorgar a las farmacias la capacidad de ofrecer consultas médicas se alinea con las necesidades de la población que busca atención primaria rápida y accesible, siempre que se cumplan criterios de calidad y seguridad supervisados por entidades competentes.

Aunque inicialmente la medida es aplicable solo a los denunciantes (MIFARMA S.A.C. y BOTICAS IP S.A.C.) se espera que otras cadenas farmacéuticas sigan el precedente para expandir sus servicios.

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Vendedora ambulante de huevitos de codorniz afirma que puede ganar al mes hasta 6 mil soles [VIDEO]

Saturnina sostiene que en menos de 12 horas al día puede conseguir cifra por encima del sueldo de muchos profesionales.

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Muchas personas que no han podido acceder a una educación superior o técnica han sabido sobresalir en la vida, a base de mucho esfuerzo, empeño y sacrificio; trabajando de sol a sol para tener una mejor calidad de vida para sus hijos. Cientos de negocios ahora exitosos empezaron desde cero, en la calle, vendiendo marcianos, lustrando botas, o recorriendo las calles con un cochecito vendiendo alimentos.

Recientemente, una comerciante compartió su experiencia revelando que puede generar ingresos mensuales que superan los 6 mil soles gracias a la venta de huevos de codorniz cocidos. Este testimonio captó la atención de los cibernautas, quienes se sorprenden ante las ganancias de un negocio aparentemente modesto.

En un recorrido por el concurrido emporio comercial de Gamarra, el empresario colombiano Germán Mauricio Osorio se topó con Saturnina, una vendedora ambulante que cautivó su atención con su emprendimiento. La vendedora ambulante se dedica a la venta de huevitos de codorniz, un negocio que el turista define como “tan creativo”.

@germanmauricioosorio #flypシ #colombia🇨🇴 #emprendimiento #tipsempresariales #flypシ゚viraltiktok #parati ♬ sonido original – Maucho

Según los relatos de la madre peruana, su jornada laboral comienza a las 10 de la mañana y se extiende hasta las 8:30 de la noche. Durante este tiempo, vende cinco huevitos por dos soles cada paquete, lo que resulta en un ingreso mensual de 6 mil soles.

Para llevar a cabo su negocio, la mujer adquiere los huevitos al por mayor, comprando, según ella afirma, un millar por 12 soles. Con un promedio de 800 huevitos vendidos diariamente, sus cálculos revelan una ganancia de 120 soles por cada mil huevitos. Esto se traduce en 3200 soles de ganancia por cada 8 mil huevitos vendidos, lo que le permite armar 1600 paquetes de huevitos.

Beneficios de comer huevo de codorniz

El huevo de codorniz, reconocido por sus beneficios para la salud, se destaca por su capacidad para reducir episodios de migrañas y mejorar la vitalidad ocular y de la piel, además de fortalecer el sistema nervioso, reducir el estrés y la ansiedad, según la nutricionista Nefi Mendoza, de Solidaridad Salud.

Con un contenido de vitaminas y minerales tres veces mayor que el huevo de gallina, este alimento se considera dietético y curativo, siendo rico en fósforo, calcio, hierro, potasio, zinc, magnesio, y vitaminas A, C, D, E, K, y complejo B, resaltando el contenido de B2 y B5.

La recomendación es consumirlo de tres a cinco unidades al día, dependiendo del nivel de actividad física y del estado de salud de cada individuo, con especial atención en casos de hipercolesterolemia, donde se debe moderar el consumo de la yema y debe consultarse con un experto.

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Municipal de Lurín multó a familia Villarán con S/. 51 mil por construir piscina ilegal

A raíz de la “construcción ilícita” de una piscina en la vía pública y no en su inmueble de playa, el municipio de Lurín sancionó a la familia de la exalcaldesa de Lima, Susana Villarán, por dos onerosas infracciones, que sobrepasan los S/. 51 mil soles.

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Por lo visto, la exalcaldesa de Lima Susana Villarán, cada día viene generando más noticia. En ese sentido, la Municipalidad de Lurín multó a su familia, precisamente a su hermano, con más de S/. 51 mil soles, debido a la “construcción ilegal” de una piscina en el exterior de su inmueble, ubicado frente a la playa.

Justamente, la edificación que tiene cinco pisos y que cuenta con una piscina que fue construida en plena vía publica, se dio a conocer luego que la exalcaldesa fuera captada bañándose en la misma.

Piscina ilegal construida en plena vía pública por la familia Villarán.

La municipal sancionó a la parentela de Villarán de la Puente por dos infracciones, según el informe de ATV, primero, por edificar construcciones antirreglamentarias (S/. 41.200) y, en segundo lugar, por ejecutar obras en la vía pública sin autorización (S/. 10. 300).

99 metros cuadrados sería el área donde los Villarán construyeron la obra ilegal y precisamente, dicha casa está situada en una zona donde solo se permite construir hasta el tercer piso, sin embargo, el límite fue sobrepasado, contraviniendo la ley.

Por su parte, la comuna de Lurín oficializó la sanción mediante un acta de constatación, emitida el pasado lunes 26 de febrero, en el que dejó constancia que la edificación no tenía permiso.

A pesar, de todo, la exalcaldesa de Lima goza de total impunidad y recientemente el Poder Judicial la citó a una audiencia de apercibimiento, debido a que el Ministerio Púbico pidió amonestación contra Villarán por infringir una de las reglas de conducta, al no haber acudido a pasar control biométrico en noviembre de 2023 y si incurre en un incumplimiento más, la Fiscalía pediría que se le cambie la comparecencia con restricciones, por una orden de prisión preventiva.

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