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La eternidad del tribuno y la nimiedad de las moscas

Lee la columna de Carlos Rivera

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Rodrigo Núñez Carvallo es un  distinguido escritor y articulista del semanario Hildebrant en sus trece además de haber publicado algunos libros que algunos entendidos  reconocen como seductor. Confieso haber gozado de su pluma. Desde luego también de sus crónicas literarias llenas de sensibilidad, un excelente registro histórico y dominio correcto de lenguaje. Porque las diferencias ideológicas no pueden ser murallas para reconocer alguito en la otra parte. El abolengo literario le viene de familia al ser hijo del maestro Estuardo Núñez a quien admiro por su inteligente prosa y la maravilla de sus libros.

Pero cuando el esteta abandona sus manos le subyuga el demonio del libelista, el dios de las redundancias y la bruja rabieta corren por su sangre y pide muerte o una revolución sangrienta contra todo lo que odia (Keiko, el Congreso, el Apra). El escritor que declaró ser un francotirador en una entrevista hace muchos años para la revista DESCO (“El escritor tiene que ser un tipo salvaje”. Entrevista de Abelardo Sánchez León) se convierte en un mono con metralla. Una mezcla de Groucho Marx con Clímaco Basombrío sin martillo.

Las canas no necesariamente dan la razón o reviste cualquier diatriba en un frenesí de sabiduría. Se puede ser un imberbe con mucha edad o un sobón adolescente pleno de cantinfladas de alto vuelo. Se puede ser un granuja mientras se grita los preceptos democráticos griegos o enarbola la ética por la vida y aclama el suicidio de un político con estrella.

Ante la muerte de Javier Valle-Riestra del día sábado 6 de julio a los 92 años le dedica un texto en su muro de facebook, “La muerte de un sofista” donde despliega toda su ira y aplaude su muerte coronándolo como un personaje olvidado “egomaníaco de frases sugerentes y rumbo vergonzoso”. El rencor no le permite ver en el tribuno alguna cualidad moral, algún aporte político. Comentar su legado con relativo reconocimiento en el poder le parece poca cosa.

Es de cobardes (muy de peruanos) escupir a los cadáveres o rociar gasolina sobre alguna memoria que a todas luces fue fulgurante pero las legañas del resentimiento nos impiden reconocer su mínimos talentos. Y don Javier era hombre de derecho, multifacético y articulado. Además de escribir muy bien, con elegancia y giros de argucia literaria. Su aristocrática personalidad no le cegaban ante los amores del populacho y como tal sabia entrometerse en sus ritos faranduleros que eran la delicia de los imitadores. Luego de disertar sobre constitucionalismo en un ágora académica aparecía luego en un programa de televisión muy enamorado y zalamero ante la acaramelada leyenda viva de  Monique Pardo. Era un jurista con esquina.

Para muchos estudiantes de derecho sigue siendo un libro de consulta La responsabilidad constitucional del jefe de Estado (Editorial San Marcos,1987) que dicho sea de paso tiene un excelente prólogo de César Hildebrandt. A él le debemos el arduo trabajo de integrarnos al Sistema Interamericano de Derechos Humanos y reflexiones y polémica que lo sustentan en un libro La jurisdicción supranacional. Defensa de la competencia contenciosa de la C.I.D.H. (Laika Comunicaciones,2000) donde plantea el derrotero de su trabajo y un amplio debate sobre el asunto.  Como también es necesario reconocer su monumental Tratado de la extradición (Editorial AFA,2004) en cuatro volúmenes. ¿Se puede escribir tanto y ser intrascendente?

Don Javier Valle-Riestra era un diestro de la palabra, un esgrimista de la vieja guardia. Un polemista de lujo. Culto, erudito y mordaz. Al siempre bien preparado abogado César Azabache le dio una cátedra de derecho internacional y jurisprudencia al respecto del posible indulto a Alberto Fujimori (Canal Entrevista de Jaime de Althaus,12 de octubre,2012). Mientras Azabache se perdía en los laberintos burocráticos (junta médica internacional, consulta de notables para estudiar el caso, la propuesta de una prisión domiciliaria, prejuicios políticos, etc.) y la negación de un derecho que le corresponde efectuar a cualquier presidente de la república en el ejercicio del cargo. Mientras Valle-Riestra recurría a la exegesis del derecho humanitario, jurisprudencia supranacional, visión histórica, límites constitucionales y una lógica jurídica bien encausada. En el devenir de su vida política dijo lo que quería y no le importó romper las formas partidarias más rebeldes por afanes puristas y reclamaba una estrategia macropolítica urgente para entrar en una nueva era como partido luego de la muerte de Víctor Raúl Haya de la Torre.   Desde luego eso le granjeo diferencias irreconciliables con un sector del partido del cual mantuvo por décadas una distancia critica, pero seguía siendo en esencia un aprista de corazón y puño. Estas distancias   con el tiempo se fueron difuminando y comprendiendo su díscolo, pero necesario gesto.

Por eso expresó muy lirondo:

“Solo soy un aprista sin carné, iconoclasta y heterodoxo. Un filósofo en la roca, un profeta apedreado que propone reformar un arcaico sistema constitucional para permitir, por razones de Estado, apelar plebiscitariamente al pueblo, que busca recomponer legítimamente sistemas en quiebra” (“Javier Valle-Riestra: El abogado solitario”, Luis Felipe Gamarra, La Ley,28 de octubre,2022)

Solo los que no conocen la esencia de un partido político caerán en la monserga de catequistas o de chillones moralistas que lanzan dardos porque debe uno conducirse ante las circunstancias. Valle-Riestra era un peleador y un romántico. Un pico de oro que no callaba nada. Como político desde luego lo seducía el poder (sus devaneos y entuertos). Fue diputado, constituyente, premier de Alberto Fujimori contra lo que muchos consideraron tirar por los suelos sus credenciales democráticas. De su brillo por el parlamento podemos rescatar este memorable discurso:

“Y es por esto que yo, señor Presidente, pese a que soy un hombre de pasiones, estoy aquí, con la mayor de las ecuanimidades, tratando de contribuir a la construcción del Perú. Decidí pasar por la casa de don Nicolás de Piérola, en la calle del Milagro, y tomé nota de la lápida que pusiera en su puerta José Gálvez, quien fue Presidente de este Congreso en 1945, como lo sabe muy bien Enrique Chirinos, prologuista de un libro de Alberto Ulloa sobre don Nicolás. Ahí dice: “De esta casa a la que siempre vino el pueblo cuando tenía ansias de libertad y de justicia, salió don Nicolás de Piérola el 5 de enero de 1869 a consagrar toda su vida al servicio de la República”. Se refiere a cuando lo llamó el presidente Balta, con el cual no tenía ninguna vinculación, y fue un excelente Ministro de Hacienda de la época; participó aquí en los debates y se atrevió a decir frases terribles, como aquella que le dijo a la oposición; por supuesto no le estoy diciendo a esta oposición: “Por más que os empinéis, no llegaréis a la altura de mi desprecio”; repitiendo la frase de Francois Guizot.” (Congreso de la República. Legislatura extraordinaria 1997-1998/7 de julio,1998).

Soslayar la trayectoria de Valle-Riestra por su verbo o militancia es digno de lo que Hugo Neira llamaba “una práctica a la vez perezosa y fatal para una sociedad y una cultura.”  Es el puro resentimiento disfrazado de crítica, es el traje bamba con etiqueta de humanista.  Es aquella fugacidad de los individuos como Rodrigo Núñez Carvallo que palpitan entre la rabieta de un pésimo libelista con pretensiones de cura santiguador. Mientras el tribuno va en su eterno viaje a las estrellas el otro se queda vagando en su pequeño reducto   de moscas. Muy a pesar de sus talentos y abolengo, claro está.

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La revolución social silenciosa

Lee la columna de Tino Santander

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Por Tino Santander

El Gobierno de Dina Boluarte y el Congreso han creado las condiciones para que la inmensa mayoría se rebele. Las multitudes están en los mercados y en las calles sobreviviendo; los gremios médicos y los trabajadores de salud exigen la renuncia del ministro por su manifiesta incompetencia; la prensa independiente denuncia actos de corrupción en el gobierno, en las regiones, en la Fiscalía, en el Congreso, en el Ministerio del interior y en el comando policial.

Los bancos amenazan a millones de familias con embargos de sus propiedades; las empresas privadas de servicios públicos no dan un servicio eficiente, sin embargo, cortan los servicios básicos sin piedad. Los millonarios no quieren pagar impuestos, como lo hacen en Europa y Norteamérica. El Estado anuncia una serie de programas de reactivación económica que no funcionan. La reconstrucción del norte es una estafa; diez de millones peruanos sin agua ni desagüe viven en la indignidad. Millones de agricultores exigen una política agraria que promueva la agroexportación (construcción de infraestructura agraria, asistencia técnica y crédito competitivo).

La inmensa mayoría no espera nada de los políticos, ni del Gobierno, ni de los empresarios agremiados a la Confiep. Tampoco, confían en los gremios sindicales, ni en los frentes de defensa, ni en los partidos de izquierda y de derecha.  Una minoría activa quiere una insurrección como la chilena que quemó iglesias y bienes públicos para acabar con el régimen neoliberal. Esa movilización fracasó y paradójicamente consolidó la Constitución de Pinochet. En el Perú la insurrección fue violenta y en su seno se gestó una contra insurrección de las clases medias y los emprendedores que se aliaron con la policía para acabar con los “vándalos”.

NO existe la nación peruana, sino, un conjunto de tribus y estamentos que habitan un territorio llamado Perú. La inmensa mayoría convive con el crimen organizado (narcotráfico; minería ilegal; lavado de activos; proveedores del estado que financian movimientos regionales; tala ilegal; etc.) Aproximadamente las economías ilegales generaron US$9,805 millones anuales, cifra equivalente al 4% del PBI nacional del 2023 [1]

La revolución de las tribus es silenciosa y está protagonizada por los migrantes que retornan a sus pueblos para volver a la agricultura y a la economía de subsistencia; por millones de familias emprendedoras que luchan por democratizar el crédito a través de la competencia financiera para bajar los intereses y hacer de los bancos un instrumento de desarrollo; por los jóvenes que huyen del Perú al mundo desarrollado en busca de un destino mejor; por las multitudes que sobreviven en el comercio ambulatorio y en el heroico emprendimiento familiar.

Esta transformación silenciosa está configurando nuevas formas de organización social. El Perú oficial no ve ni entiende este proceso que está en marcha. La rebelión de Túpac Amaru fue una de las más violentas de América Latina y a pesar de las inmensas desigualdades, las transformaciones sociales en el Perú no han sido sangrientas como en otras partes del mundo. Pero esta revolución silenciosa que está desarrollándose no va a ser pacífica. Ni los cuarenta partidos y sus quince mil candidatos al Congreso detendrán la insurrección que se viene.


[1] Cfr. https://amcham.org.pe/news/el-tamano-de-las-economias-ilegales-en-el-peru/

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Los olvidados de Dina Boluarte

Lee la columna de Edwin Cavello

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El pasado lunes, el desatinado comentario del director de Soberanía Territorial de la Cancillería colombiana, Diego Felipe Cadena Montenegro, encendió la alarma en la Cancillería peruana, tras señalar al propio alcalde de la isla Santa Rosa (Loreto), Jack Iván Yovera, que el territorio no está definido entre los gobiernos peruano y colombiano.

“El régimen legal de la Isla Santa Rosa no está definido entre los Gobiernos de Colombia y Perú. Legalmente, usted puede hablar como representante del gobierno de Perú, pero si es como alcalde de una isla, tengo que decir que esa isla es una Isla nueva, no asignada y ocupada irregularmente por el Perú”, indicó el diplomático colombiano.

Este grosero altercado fronterizo también llegó al Congreso donde parlamentarios como Karol Paredes y Guido Bellido levantaron su voz en defensa de nuestro territorio. Luego de dos días de envíos de documentos y movilización de las Fuerzas Armadas a la frontera, el alcalde de la ciudad de Leticia de Colombia, Elquin Uni Heredia, pidió disculpas al Perú por el incidente con el director de soberanía de la Cancillería de su país. Hasta ahí las aguas se estaban calmando pero gracias a este exabrupto fronterizo,  se pudo conocer la triste realidad de los pobladores de la isla Santa Rosa.

El alcalde Yván Yovera solicitó de manera enfática priorizar la creación del distrito de Santa Rosa con la finalidad de que puedan realizar sus propios expedientes y plantear soluciones a la problemática de la isla que por años solo recibe desidia de los gobiernos de turno.

Además, en el programa de radio de Lima Gris, Jorge Linares Peña, reconocido gestor turístico cultural y gastronómico de la región de Loreto señaló: Antes de cualquier cosa es que Santa Rosa sea distrito. Después de eso necesitamos mejoramiento del centro de salud, tecnología, tener un embarcadero fluvial, reforzamiento de nuestras Fuerzas Armadas y policiales. Los mismos policías no tienen ni municiones, no tienen herramientas para combatir el narcotráfico, no tienen embarcaciones fluviales para patrullar”.

Es decir, la isla Santa Rosa, sus pobladores y los efectivos de las Fuerzas Armadas se encuentran abandonados por el gobierno de Dina Boluarte. Esta terrible situación se repite también en la fronterza con Brasil. La realidad es que la señora de los Rolex y del chifa continúa empujando el país al abismo.

(Columna publicada en Diario UNO)

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Galdos Rivas el inmortal

El mago del color rumbo al centenario de su natalicio.

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‘El mago del color’ Enrique Galdos Rivas ha cumplido 91 años de edad y continúa pintando como hace 75 años. En 1959 egresó de la promoción más histórica de la Escuela de Bellas Artes y ganó la medalla de oro. Durante mucho tiempo enseñó en su alma mater y formó a importantes pintores que hoy le rinden infinitos agradecimientos. Dicen que nadie es profeta en su tierra—si recordamos que el Ministerio de Cultura se negó a premiarlo con los estímulos económicos y desechó su proyecto que buscaba entregar su casa como museo, y prefirieron darle el incentivo pecuniario al proyecto “Mi cuerpa, mis reglas”.

Si bien un sector de la crítica siempre admiró al irreverente Galdos desde el ‘backstage’, tampoco le brindaron primeras planas, como sí lo hacían con otros artistas del ‘circulito’ elitista: “En los años ’65 y ’66 gané dos premios y esos premios los expusieron en el mismo lugar del diario El Comercio; entonces, yo dije: “Esta es mi respuesta a estos señores críticos que me tratan mal”. La genialidad del maestro traspasó fronteras internacionalmente y le rinden honores en el mundo entero, porque sus obras son exhibidas en bienales, festivales, ferias de arte y exposiciones privadas; no por algo, la crítica internacional lo ha reseñado en más de 40 publicaciones mundiales: “Con Galdos, el arte peruano contemporáneo se abrió el camino de una geometralidad más humanizada en el arte, de tonalidades vivas”.

Apenas hace unos meses en la XIV edición de la Bienal de Florencia, fue recibido con honores y le otorgaron el Premio ‘Lorenzo Il Magnifico’ a la Trayectoria, por su contribución a la cultura mundial. Galdos, además de ser un magnífico cantor de tangos y boleros, es un artista excelso, académico, iconoclasta, retador y sobre todo vigente. Talvez lo más grandioso de sus obras recae en la cromática excepcional que solo él sabe lograr. Los colores de sus trabajos no solo son mágicos, trasgresores y diáfanos. Además, trasmiten emociones y se asemejan a los gobelinos texturados gracias al empaste de sus magníficas pinceladas.

“Yo nunca he querido morir como todo el mundo, pero siempre hablo de la muerte y hasta me gusta hacer chistes: que yo ya estoy muerto”. No maestro Galdos… tú nunca morirás, porque ya eres inmortal.

(Columna publicada en Diario UNO)

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Descansa en paz, Leo Casas

Lee la columna de Edwin Sarmiento

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Por Edwin Sarmiento

Mi amigo Leo Casas ha muerto. Tengo un dolor muy fuerte. Lo recordaré con cada huayno que escuche con mandolina, guitarra y violín. Así fue cómo disfrutamos la vida en muchos momentos de ese pasado que no retornará. Donde quiera estés, querido Leo, descansa en paz. Ahora comparto unas líneas que publiqué el 29 de mayo de 2015 en esta red. Esto es lo que dije entonces:

Fue un encuentro entre viejos amigos. A Leo Casas lo conocí hace tantos años, en casa de Guillermo Gutiérrez, heredero de una de las pocas familias de Puquio con apellidos de una rancia oligarquía provinciana. Cuando vi, por primera vez, a Leo él tocaba la mandolina con una pasión infinita, junto a otros amigos que tocaban guitarras en distintos acordes, sobre todo en el baulín, para acompañar los cantos de indígenas que llevaba Leo en su repertorio. Me llamó la atención su perfecto quechua, limpio y poético, como acostumbran hablar en el campo, siendo él un blanco misti entre los mistis. No recuerdo si había llegado a Puquio para terminar la secundaria, desde su Cusco rojo, rojo será, o si llegó a iniciar su vida profesional, porque cuando lo conocí él ya era un docto en las ciencias sociales. Pero no fue esto, lo que me unió a él: fue su terca adhesión al pensamiento arguediano, que lo vivía en cada sudor de su vida. Convencido de la grandeza humana del hombre de campo, Leo dedicó su tiempo a estudiar la cultura del sur andino, empezando por entender su lengua quechua, hasta regodearse con la frescura de la música indígena y no mestiza.

En esas circunstancias es que lo escuché cantar huaynos que sólo los entonaban campesinos de muchos pueblos de Lucanas, por ser auténticamente indígenas y no mestizas que presentan algunas variantes. Los huaynos que Leo prefería estaban más hermanados del ancestral harawi, llenos de nostalgia, de dolor, pero también de reproche, de reclamo, de alegría a raudales. Y fue precisamente este aspecto, que Leo quiso demostrar, hace unos días, en la Casa Museo Mariátegui, cuando habló sobre lirismo, humor y naturaleza en el canto quechua. Contra lo que comúnmente la gente piensa de los campesinos, que son seres tristes, conformistas, retraídos, sumisos y todo cuanto se le parezca, él sostiene que es todo lo contrario y que nada mejor que entonar sus canciones para entender que los campesinos son, en el fondo, verdaderos juglares, tan poetas como Eloy Jáuregui, diestros en el manejo de metáforas y otros recursos muy propios de la creación poética. Leo empezó a cantar huaynos indígenas, tan ancestrales, tan puros en sus melodías, tan prístinos en su lenguaje mágico que el auditorio quedó subyugado no sólo por la buena interpretación musical, sino porque fuimos advertidos que los campesinos se aferran a sus querencias y no quieren dejar sus comunidades, aun cuando sus huaynos se refieran al adiós y hasta cuando yo regrese, palomitay. Y Leo cantó en quechua, pensó en quechua y nos dijo que era mejor así, para entender a diez millones de peruanos quechua hablantes que caminamos por el Perú, sin ser descubiertos del todo.

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La depresión, el hombre, el arte

Lee la columna de Julio Barco

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La depresión es una de las grandes enfermedades del mundo. Actualmente, según recientes datos del INEI (2024) se supo que hay cinco intentos de suicidio de jóvenes al día. Esta cifra, aunque desapercibida, dice mucho de cómo ciertas enfermedades mentales pueden acabar con la vida humana. En ese sentido, no deja de ser significativo que uno de nuestros más grandes escritores, José María Arguedas Altamirano, fundador como pocos del espíritu andino, consumiera su corazón en los fuegos azules de la infinita tristeza. Cuando pensamos en la obra de un escritor capital, la biografía se torna superflua: exigen los barthesianos huir del biografismo. Sin embargo, en la vida de nuestro autor, en diferentes obras, pero especialmente en El zorro de arriba y el zorro de abajo o El Sexto, los limites ficción y realidad son gaseosos. Porque en Arguedas, el Yo niega la posibilidad de la extinción del autor, dado que su versión no es posible desde la otredad. Así, leemos reflexiones en su obra póstuma: El encuentro con una zamba gorda, joven, prostituta, me devolvió eso que los médicos llaman “tono de vida”. El encuentro con aquella alegre mujer debió ser el toque sutil, complejísimo que mi cuerpo y alma necesitaban, para recuperar el roto vínculo con todas las cosas. (pág.17) ¿Qué hay detrás de aquella voz? ¿Acaso esta obra no es literatura de la realidad misma del autor? Su historia es conocida y es la historia del rechazo. Desde niño, huérfano; después, adulto, poco entendido (el famoso “he vivido en vano” frente a los antropólogos y la polémica contra Julio Cortázar). Su vida fue un divagar en la búsqueda de amor y ternura. Exaltación, viaje, destino: lo cierto es que las exaltaciones lo llevaron a diversos estados de ánimo. Ya desde 1790, autores como Melchior Adam Weickhard, asociaron la depresión como un estado contrario a la excitación. Así, podía producir síntomas como la tristeza, la envidia, la desesperación o el suicidio: He vuelto —señala Arguedas— de un viaje inútil (…). Habrán de dispensarme lo que hay de petitorio (…) si el balazo se da y acierta. (pág.221)

(Columna publicada en Diario UNO)

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La voz de Bielsa también alcanza a Perú, por Umberto Jara

Lee la columna de Umberto Jara

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Por Umberto Jara

Al final de esta tarde en la ciudad de Charlotte, en los Estados Unidos de Norteamérica, el técnico Marcelo Bielsa brindó una conferencia de prensa valiente y ejemplar. En estos tiempos la obligación de decir las cosas como son se ha convertido en un mérito, y Bielsa asumió esa obligación sin temor a las consecuencias. Dijo, en voz alta y firme, lo que todos sabemos y pocos se atreven a decir: la gran mayoría del periodismo continental es cómplice del poder.

En concreto, Bielsa dijo que el periodismo no se atreve a señalar la cuestionable actuación de los que ostentan el poder en el fútbol. Señaló que un buen sector del periodismo sirve a los intereses de los dirigentes y no cumple con la función que realmente debe tener: mostrar aquello que no se hace correctamente. Más todavía, manifestó que un gran sector del periodismo no cumple con su real función de informar porque elige servir a los intereses dirigenciales a cambio de las ventajas que obtienen. Y lo que Bielsa expresó alcanza no solo a los periodistas sino a los dueños de los medios que, en última instancia, son los que permiten la situación descrita.

Seguramente será criticado porque en un mundo Tik Tok no gusta el estilo frontal. También será discutido, por ejemplo, por varios de los impresentables de ESPN versión Argentina. Lo cierto es que expuso una inmensa verdad: los problemas del fútbol sudamericano provienen de la Conmebol, una institución corrupta presidida, desde el 2016, por Alejandro Domínguez, un personaje que, desde su sede central en Asunción, recluta a personajes con antecedentes cuestionables que, a cambio de prebendas, le permiten entronizarse en el cargo.

Lo dicho por Bielsa —cuyo derecho a hablar como habla se lo ha ganado por su gran nivel profesional y su limpia trayectoria— alcanza no solo a Uruguay, a cuyos futbolistas la Conmebol pretende sancionar para encubrir todos los errores cometidos en la organización de la Copa América 2024. En realidad, ha desnudado la corrupción del fútbol en Sudamérica: las componendas de la Conmebol con las empresas que transmiten los torneos; la designación de árbitros; los pactos con el periodismo; y las amenazas a directores técnicos y futbolistas que se atreven a levantar la voz.

Todo lo señalado por Bielsa alcanza al Perú. Un facineroso llamado Agustín Lozano preside la Federación Peruana de Futbol (FPF) junto a un directorio compuesto, en su mayoría, por gente de su misma calaña. El protector de Lozano es el titular de la Conmebol, Alejandro Domínguez, quien a sabiendas de que el fútbol peruano está destruido por la corrupción lo mantiene en el cargo.

Lo digo con pleno conocimiento de causa porque estuve en la Conmebol y presenté sólidas pruebas sobre la millonaria reventa de entradas liderada por Lozano y que constituye delito de lavado de activos. Han pasado cinco años y Lozano sigue en funciones. La misma información fue entregada a la FIFA y Lozano sigue en su puesto. ¿Qué significa? Que quienes detentan el poder en el fútbol son corruptos que protegen a los corruptos que manejan las federaciones locales. Y los protegen a pesar de que en sus reglamentos existen normas muy claras que deberían dejar fuera de juego a personajes como Agustín Lozano cuya actividad delictiva abarca, incluso, mas allá del fútbol por las decenas de denuncias penales que existen contra él.

¿Qué hace un mayoritario sector del periodismo peruano? Exactamente lo que Bielsa ha denunciado: desviar la atención para que el corrupto se proteja. El periodismo nacional cuestiona que no haya logros deportivos; se indigna porque la selección peruana fracasa en las competencias internacionales; se crispa porque el torneo local es un desastre pero pasa por alto la causa de todos los males: la gestión de Agustín Lozano en la FPF.

No existe ninguna campaña sostenida, ninguna investigación colectiva y firme que logre la caída de Agustín Lozano mostrando el problema principal: la dirigencia ha esfumado el dinero de la FPF; ha destruido las divisiones menores y por eso no surgen figuras; se ha apropiado de los derechos de televisión que era la única fuente de supervivencia de los clubes que, en poco tiempo, se irán a la quiebra.

¿Qué hace la mayoría del periodismo nacional? Nada. Muestra los problemas pero no se ocupa de aquel que origina esos problemas. ¿Alguien se atreve a investigar los pactos oscuros que tiene Agustín Lozano con el Ministerio Público y por eso no va preso a pesar de las numerosas pruebas? ¿Alguien se atreve a señalar que el famoso fiscal Rafael Vela Barba lo protege? ¿Alguien sabe que el fiscal Carlos Puma Quispe se niega a actuar?

No estoy descubriendo nada. En las páginas de ONCE Digital hemos publicado decenas de investigaciones y casi ningún periodista de televisión o prensa gráfica se ha interesado en hacer de todo esto una causa común para evitar que se siga destruyendo el fútbol peruano que bastante destruido ya está.

A este tema también se ha referido Marcelo Bielsa en su histórica conferencia de prensa hecha de decencia y valentía: “¡Todas las mentiras que han dicho diciendo que las canchas están perfectas, o los campos de entrenamiento están perfectos! Esto es una plaga de mentirosos”.

Así estamos. Lo único que existe es tristeza porque los hinchas, los abuelos, los padres, los hijos y los nietos no pueden disfrutar de la hermosa alegría que da el fútbol. Lo que Marcelo Bielsa ha dicho, desde su amor al fútbol, es que no debemos dejar que los dirigentes corruptos nos quiten la alegría incomparable que otorga una pelota que no se mancha.

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Hola (y adiós) Yola

Lee la columna de Raúl Villavicencio

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Por Raúl Villavicencio

Quién imaginaría que tras su salida de la pantalla chica sería reemplazada por talk shows donde se veía a una señora lamerle la axila a un tipo por unos cuantos soles, o que mañana, tarde y noche se hable exclusivamente de la farándula, de desengaños, escándalos y cantantes de cumbia bailando en diminutas prendas ante la mirada ingenua de los niños.

Más allá de su evidente vocación por la actuación, danza, producción y dirección artística, Yola Polastri (nombre artístico de Yolanda Piedad Polastri Giribaldi) antes que todo era una educadora sin que alguien le haya entregado un título a nombre de la Nación. En sus programas se promovían valores y normas de conducta que lastimosamente con los años se han venido perdiendo por desidia tanto de los ciudadanos como de las mismas autoridades.

Cuesta creer que ella iniciara su extensa etapa como animadora infantil durante el gobierno del dictador Juan Velasco Alvarado y que la culminara con otro dictador, como lo fue Alberto Fujimori. La ‘Chica de la Tele’ en una entrevista ironizó sobre ello, recalcando que el ‘Taita’ estaba sumamente interesado por brindar educación de calidad a los más pequeños, mientras que el ‘Chino’ se encargó de destruirlo.

Ella ya partió ahí donde todos, tarde o temprano, tenemos que ir, sea un lugar mágico o inventado donde todos seamos una vez más niños, correteando de aquí para allá, saltando y jugando con sus ‘burbujitas’, ‘muñecas’, ‘Yolaboys’ y demás personajes fantásticos. Escuchando a lo lejos el suave sonido de una pandereta que los invita a juntarse a su banda, la banda de Hola Yola, en fila india, solo para cantar.

Yolanda Piedad nunca se casó ni tampoco tuvo hijos, era tanto su compromiso con la elaboración de sus programas que todo el tiempo que tenía lo dedicaba exclusivamente a ello. Perfeccionista y trabajadora como pocas, semana a semana entregaba un producto de calidad, incomparable para esa época. Libretista, cantante, actriz, coreógrafa, lo hacía todo tan bien tanto al frente como detrás de la pantalla.

Cabe preguntarse si realmente fue ella quien decidió alejarse de la televisión, o la televisión se alejó de ella por no encajar con los nuevos formatos.

Adiós, Yola, seguramente ya estarás preparando tu escenografía allá en el cielo para recibirnos con los brazos abiertos.

(Columna publicada en Diario UNO)

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La frontera de “Moda”

Lee la columna de Jorge Linares Peña

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Por Jorge Linares Peña

Esta actual situación originada en la ciudad colombiana de Leticia, en el marco de la realización de la Primera Mesa Técnica de Seguridad en las Fronteras liderada por la Gobernación del Departamento de Amazonas (Colombia), tuvo un desenlace accidentado por el abandono del salón por parte del alcalde del centro poblado Isla Santa Rosa, Sr. Yván Yovera Peña, debido a las expresiones iracundas del Director de Soberanía Territorial de la Cancillería colombiana que no radica en Leticia. Este episodio nefasto, no hace más, que traernos a la memoria la carta que propuso escribir Gabriel García Márquez a Mario Vargas Llosa, “A Cuatro Manos”, sobre el conflicto peruano-colombiano de 1933. Cuánta razón tenían los dos escritores, mientras que la literatura, la cultura y las expresiones artísticas nos unen o vinculan, los políticos o los que están en los gobiernos de turno, se esmeran en desintegrarla. Parece, que no fuese suficiente los problemas internos que cada uno posee.

De todo este torbellino, venimos observando que hubo una respuesta acertada del Ministerio de Relaciones Exteriores de Perú y que está a la espera de una respuesta de la Cancillería de Colombia. Por otro lado, aprovechando este mal momento que le tocó pasar al Sr. Yván Yovera, él manifestó que “esto es la secuela del abandono de Isla Santa Rosa por las propias autoridades regionales y nacionales peruanas y que ahora están haciendo un desfile circense dentro de un carro alegórico, encabezado por algunos congresistas de la región Loreto y de otras bancadas, seguido de los alcaldes fronterizos de Caballo Cocha e Islandia. Con lo mal que está la situación económica y política del país, no vaya a surgir un iluminado asesor o ministro de la Presidencia de la República en enviar los buques de guerra o movilizar las tropas, al estilo Martín Vizcarra para cerrar nuestra frontera”. Coincidentemente, un barco de la Marina de Guerra del Perú tenía programado llegar a la triple frontera para participar del desfile de aniversario patrio de Colombia.

Estamos casi seguros que la mayoría de estos paladines del patriotismo que enarbolan nuestra bandera en zonas de frontera, no han caminado en las polvorientas y angostas calles de Isla Santa Rosa, nunca dejaron el confort que acostumbran diariamente para ir a dormir en los cuartos de los precarios hospedajes con temperaturas que pasan los 33° y menos pasaron consulta médica en el precario centro de salud I-3, que no tiene sala de cirugía y a las justas cuenta con tres camas para observación de pacientes y que al final son bien utilizadas para hospitalizar a los enfermos de gravedad. Es alarmante la proporción de camas de atención ante una población que sobre pasa las seis mil personas. A todo esto, se añade, el acecho de los narcotraficantes, sicarios del comando Vermelho y los Crías, disidentes de las FARC y miembros de los carteles de Sinaloa que transitan en toda esta zona, con el conocimiento de los servicios de inteligencia de nuestro país; y con toda esta información, la seguridad de los peruanos esta desprotegida, con policías pidiendo que les ayuden a mejorar las condiciones de su base y que les doten de embarcaciones fluviales para hacer patrullajes. Estas son las condiciones reales de isla Santa Rosa que se llega en lancha desde Iquitos en más de tres días, en el ferry en 14 horas y en avioneta en una hora y treinta minutos. Consideramos, que cada autoridad peruana que viene a esta parte del Perú, debería tener un poco de vergüenza, por lo abandonado que se encuentra por décadas; mientras que al frente hay dos ciudades con aeropuertos internacionales, calles empistadas, parques, museos, colegios, universidades, hospitales, hoteles entre otros establecimientos o áreas apropiadas para que viva un ser humano de una manera digna. Deseamos que los gobiernos centrales y regionales cambien su mirada a la triple frontera y a los demás pueblos fronterizos de la región Loreto.

Anteayer viajaron muy temprano a Bogotá, las autoridades colombianas, el gobernador de Las Amazonas, Sr. Oscar Sánchez Guerrero y el alcalde de Leticia, Sr. Elquin Uni Heredia, para entrevistarse con el Presidente de Colombia, Sr. Gustavo Petro, con la intención de exponer la realidad del escenario fronterizo, porque muchas veces los ciudadanos de Bogotá y también de Lima desconocen el día a día de estos pobladores fronterizos, el vínculo que los une, el grado de familiaridad que han construido en los diferentes espacios territoriales y la cooperación mutua en el trifinio amazónico. Por decir, en muchas ocasiones los pacientes de gravedad son atendidos en los hospitales de Leticia o Tabatinga, hasta hace pocos años Leticia suministraba corriente eléctrica por horas al centro poblado peruano, los niños y niñas de isla Santa Rosa cruzan el río Amazonas para estudiar en los colegios de Leticia. Un claro ejemplo es el actual alcalde Yovera, quien es ex alumno del colegio colombiano, la familia del alcalde de Leticia es peruana y la mamá del alcalde de Puerto Nariño fue peruana. Hay una armonía de convivencia de nacionalidades y culturas originarias como son los ticunas que viven en lado peruano y colombiano, que lamentablemente fue alterada por un desconocido diplomático. Todos estos lazos de hermandad se fortalecieron en el tiempo del Covid porque los pequeños agricultores peruanos abastecían con productos alimenticios a Leticia y Tabatinga.

Alcalde Yván Yovera y congresista Karol Paredes.

Hay una única petición de urgencia que viene solicitando la congresista Karol Paredes Fonseca junto al alcalde Yván Yovera, para que Isla Santa Rosa deje de ser centro poblado y sea distrito y así hacer mejoras públicas y atraiga la inversión privada a la comunidad. De lo contrario, será un tema de moda que solo servirá para la foto de portada de un periódico local o nacional.

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