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Cultura

La crisis poética y literaria peruana

A propósito de la presentación del libro Crisis Poética del poeta Harold Wilson

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Escribe: Héctor Ñaupari[1]

Harold Wilson, joven poeta que estudió en el Colegio Salesiano, como Gustavo Valcárcel, Manuel Scorza (que ayer cumplió años), Marco Martos, Tulio Mora, Andrés Alencastre Gutiérrez, llamado Killku Waraka, a quien José María Arguedas consideró el poeta quechua más importante del siglo XX, el colombiano Rómulo Mora Saénz, el nicaragüense Julio Valle Castillo, el español José Hierro, entre otros, nos presenta hoy su libro de poesía Crisis Poética. Tengo el honor y el privilegio de llevarlo a ustedes, lectores, con estas palabras.

Debemos preguntarnos si las crisis son el tiempo para la poesía. Heberto Padilla, el gran poeta cubano mancillado por la dictadura que todavía oprime su patria, escribió Dicen los viejos bardos: “No lo olvides, poeta. En cualquier sitio y época/en que hagas o en que sufras la Historia, siempre estará acechándote algún poema peligroso”. De allí que la poesía sirva para golpear, con gran riesgo para su creador, con el poder que se martilla al enunciarla, al plexo de los peligrosos enemigos con los que nos enfrentamos como ciudadanos, como escritores, como pensadores.

Escribir en tiempos de crisis es también respirar, terminar con el dolor abatido del silencio de las calles vacías, sobreponerse a no ver la luz al final del camino, a resistir una crisis que nos golpea, sacude y cerca, pero sobre todo es no olvidar que siempre “nos queda la palabra” como decía Blas de Otero. Pero hay que ser capaces de leerla, de poseerla y de sacarle todo el partido posible, saboreando la sangre que nos deja en la comisura de los labios al pronunciarla, como lo hace Harold Wilson en Crisis Poética, para no perder la esperanza y sobreponerse, o dejar la piel en la pelea, vendiendo cara nuestra derrota, porque la literatura y la poesía reivindican nuestra capacidad de reconstituirnos como seres humanos, aún si sucumbimos frente a la peor adversidad. “El hombre no está hecho para la derrota; un hombre puede ser destruido, pero no derrotado”, sentenció el autor de El viejo y el mar cuando todos lo creían acabado. Así, la crisis es el único tiempo que la poesía y la literatura conocen.

Por otra parte, la poesía funciona como una instantánea capaz de recoger en palabras, en un solo vistazo, en un breve golpe de luz, las imágenes que enfoca. Sólo la poesía salva del olvido. Todo poema es profecía y memoria, al mismo tiempo. Una nación, una cultura pueden reconstruir su pasado, presente y futuro, si ésta ha sido devastada, en la medida en que su poesía los reproduce con sus palabras. La Grecia antigua aparece ante nosotros, viva, tras miles de años de desaparecida, porque Homero la retrató con genialidad y brillantez. Dante nos conduce presto y hierático por los infiernos, proyectando el medioevo de lepra, cruzadas y catedrales en nuestras mentes. Walt Whitman pudo captar con sus versos directos la fuerza de las mujeres y los hombres que edificaron los Estados Unidos en el siglo XIX, tanto como Henry David Thoreau el individualismo pacífico, civilmente desobediente, que fue su estandarte, alejado de la ciudad, la industria y sus terrores. Con el Víctor Hugo poeta leemos los labios de la boca de la sombra de su romanticismo parisino, el liberalismo en literatura, según el autor de Los Miserables lo definiera. Sin el poeta Aleksandr Pushkin, rebelde, romántico, mujeriego y duelista, Rusia sería en el recuerdo una gran estepa con cadáveres congelados en el frío y zares crueles, tal como es hoy, por desgracia. Junto a ellos, el joven Harold Wilson escribe sobre el tiempo deslavado y desamparado que le toca vivir, el tiempo de la crisis, cuando dice:

Se me olvidaron algunas cosas:

la decencia entre la ropa,

la vergüenza entre los dientes,

los mensajes en la cama

de los perros solitarios

Pastan verdes azulejos

los que el viejo de mi padre puso poco a poco para saberse más útil.

Por lo tanto, si la poesía peruana no nos permite afrontar nuestra adversidad como nación, si no nos salva del olvido, si no es remembranza y presagio, si no es recuerdo y conjuro, entonces, la poesía peruana enfrenta una severa crisis. Es la Crisis Poética que, entre líneas, Harold Wilson detalla en su libro. Es una crisis de aproximación y análisis de la propia poesía peruana como expresión artística, que toma ciegamente al colectivo, al género, y por último, a la vida pública y política nacional como elementos excluyentes y exclusivos de interpretación de la obra poética de los bardos peruanos, yendo de la revolución cubana a la dictadura velasquista, y de allí a la infame metáfora de “violencia política” (siguen resistiéndose a llamarlo por su nombre: terrorismo) hasta el término, vaciado de todo contenido, de “neoliberalismo”, creyendo que la poesía son sólo documentos de barbarie, negando la creatividad e individualidad del poeta, sus influencias y evolución propia, aferrándose profundamente a sus contradicciones, parafraseando a Wilson.

Otra crisis de la poesía peruana, más grave aún que la anterior, es la ideológica, donde el velo del templo ideológico marxista, todavía mayoritario entre los literatos peruanos, ya rasgado en dos por la realidad, la historia y el criterio de las gentes, está contra el tratamiento de la poesía en particular, ante la amenaza que ya nadie incendie el mundo, pues pretende aplicar las reglas de una doctrina económica fracasada a la creación pura e inmanente, que no tiene ninguna; y una crisis de los propios poetas, la que llamo el “Síndrome Vallejo”: ser incapaces de entender que vivir de la literatura nunca ha sido el propósito último de los que escriben, y que los trabajos alimenticios, además de proveer sustento a los creadores, resultan un insumo insoslayable a la hora de componer sus creaciones, como prueba la historiadora literaria italiana Daaria Galateria en su libro Trabajos forzados, los otros oficios de los escritores. El poeta peruano, como versa magistralmente Wilson, está “cansado de buscar/encuentro el sentido/siempre estuvo entre mis dedos/y yo tan ciego sin saberlo” y es de observar como acomete en forma genial ese síndrome vallejiano en su poema “Trabajar”.  

La poesía peruana está en crisis poética porque sus intérpretes y críticos no la dejan salir del marasmo literario donde la asfixian desde hace sesenta años. Estos sepulcros blanqueados literarios persisten en sus estériles y falsas disyuntivas, como la que se planteaba hace algunos años entre la “poesía social” y la “poesía pura”. El poeta cubano Eliseo Diego disolvió esta falsa querella con bastante fineza cuando dijo que la poesía, si realmente lo es, termina por ser de todos: el buen poema es un poema social por naturaleza; mientras que, por el contrario, un poema cuyo único sustento es el propósito supuestamente social, colectivo o popular de su contenido termina siendo mero simulacro didáctico. Harold Wilson nos muestra que es posible el poema que termina siendo de todos, cuando escribe:

Cuentan bien los muertos

que antes de morir se vive,

que antes de cantar se piensa,

que antes de gozar se muere varias veces,

que antes de bailar se pisa,

que antes de morir se come,

que antes de barrer se ensucia,

que antes de vivir se pierde….

Por enésima oportunidad, los muertos vivientes de la crítica literaria peruana acometen con el manoseado lugar común del compromiso político y la literatura, para clasificar a los poetas, como si fueran costureras proletarias, entre comprometidos y apóstatas, según la década: antes castristas y gusanos, revolucionarios y reaccionarios, como ahora feministas frente a defensores del patriarcado opresor. Olvidan que, desde hace décadas, la política desmenuzó a la poesía y la volvió bastardo panfleto. Allí están, para la historia universal de la infamia poética, de la que forman parte, la Oda a Stalin de Pablo Neruda: “hay que aprender de Stalin/su intensidad serena, su claridad concreta, su desprecio al oropel vacío, a la hueca abstracción editorial” …” “Stalin es el mediodía, la madurez del hombre y de los pueblos”, el poema Una Canción a Stalin de Nicolás Guillén: “Stalin, Capitán, a quien Changó proteja y a quien resguarde Ochún”. Allí están, para el oprobio literario nacional, el panegírico de Javier Heraud al dictador Fidel Castro, “vi a Fidel de piedra movediza/escuché su voz de furia incontenible hacia los enemigos”, el elogio de Antonio Cisneros a este sátrapa, en su poema In memoriam, “cuando Cuba y Fidel y todas esas cosas fueron peso y color y la fuerza y la belleza necesaria a un mamífero joven”, o el silencio deliberado contra César Calvo, de lejos el mejor poeta de esa generación, quizás porque fue uno de los jurados que no cedió a las presiones de los comisarios del régimen cubano, y no se retractó a otorgar el Premio Julián del Casal en 1968 a Heberto Padilla por su poemario Fuera de juego, que le valió a este último el repudio, la cárcel, la autoinculpación y el exilio.

Si la única opción es considerar a los poetas peruanos de los últimos sesenta años como fieles amigos de dictadores, que mandan en sus países después de muertos; como devotos de otros tiranos que son santones de ex presidentes corruptos y sus hermanos; como feroces mastines o divertidos falderos, según se trate, de las revoluciones de los años sesenta, setenta, ochenta y noventa en el Perú, ese tratamiento no es la respuesta. Es una afrenta. Si el objetivo de señalar a los poetas peruanos como tristes arlequines de siniestras dictaduras o corifeos de revueltas sanguinarias, en definitiva, ese objetivo no nos representa.

Digamos, por nuestra parte, que el único compromiso del escritor es con su literatura. Para T.S. Eliot se trata más bien de una jerarquía de responsabilidades: “Podemos decir que el compromiso del poeta, como poeta, con el pueblo, es sólo indirecto. El compromiso directo es con su lengua”. Observemos que la lengua es un bien común que incluye no sólo a los hablantes vivos, sino también a los muertos y a los que nacerán con dicha lengua por herencia. Digamos también que si lo que trasciende no es el poeta sino la poesía, pues, a fin de cuentas, es el idioma el que elige a los suyos, es esa manifestación de trascender, ese “volar sin ser humano que me detenga” como escribe el poeta que presentamos hoy, que se ejerce con la individualidad, la creatividad, la pericia, la disciplina y el talento, no con la adhesión al marxismo o a la perspectiva de género, lo que debemos analizar y reproducir.

Por eso es tan importante el libro de Harold Wilson. La poesía es crisis siempre, porque es orden y caos simultáneamente. Porque, citando a Samuel Beckett, “encontrar una forma que exprese el caos, ésa es la tarea del artista actual”. Porque si la poesía actual discute con sus métodos es porque discute fieramente con ella misma, como lo hace Harold Wilson, “es una sombra de miedo que no da miedo”. Es una zona, dentro del lenguaje, de reinvención y, por lo mismo, de inestabilidad, como es sus poemas “Libre luz” y “Polvo/calle/seco/pasto”. Para una lengua la poesía es su gran laboratorio. De ella pueden surgir fusiones atómicas, especies híbridas, nuevos materiales con propiedades desconocidas o monstruosos clones. Allí el poeta es historiador y profeta, protector del cayado y oráculo. Como cuando Wilson escribe: “Se han perdido mis amigos/en el tiempo y en los vasos. He gastado mis palabras sin encontrarlos. Se han perdido los colores/del recuerdo de vivirlos/por hacerme de las letras con las que escribo mi desdén”.

Termino este comentario de esta estupenda obra de Harold Wilson con el autor de El extranjero. Albert Camus escribió en el verano de 1954 una breve colección de ensayos titulada El verano. Y un fragmento de esa obra es imprescindible para los tiempos de crisis y pandemia que vivimos y, creo también, transmite fielmente lo que Harold Wilson nos quiere decir, de fondo, con su Crisis Poética. Dice Camus: “En medio del odio descubrí que había, dentro de mí, un amor invencible. En medio de las lágrimas descubrí que había, dentro de mí, una sonrisa invencible. En medio del caos descubrí que había, dentro de mí, una calma invencible. En medio del invierno descubrí que había, dentro de mí, un verano invencible. Y eso me hace feliz. Porque esto dice que no importa lo duro que el mundo empuja contra mí; en mi interior hay algo más fuerte, algo mejor, empujando de vuelta”.


[1] Héctor Ñaupari (Lima, 1972). Poeta, ensayista, abogado, conferencista internacional y profesor universitario. Preside el Instituto de Estudios de la Acción Humana. Ha sido Presidente de la Red Liberal de América Latina (RELIAL). Es autor de los libros de poesía En los sótanos del crepúsculo, Rosa de los vientos, Malévola tu ausencia y La boca de la sombra, libro este último que reúne toda su poesía. Poemas suyos han sido seleccionados en breves antologías individuales tituladas Incendio que me envuelve, Toda rama es aire y Salammbo. Publicó los libros de ensayos Páginas libertarias, Libertad para todos, Sentido liberal, Liberalismo es libertad y Por esta libertad en las más importantes editoriales de pensamiento liberal en Hispanoamérica. Ha compilado los libros de ensayos Políticas liberales exitosas 2, La nueva senda de la libertad, y Borges, Paz, Vargas Llosa: literatura y libertad en Latinoamérica. Es coautor de las antologías literarias peruanas Poemas sin límites de velocidad, antología poética 1990–2002 y La hoguera desencadenada, antología poética del Movimiento Cultural Neón 1990–2015.

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Actualidad

Fiscalía inicia Investigación a la gestión de Ezio Neyra en la BNP

El titular de la Segunda Fiscalía Provincial Penal Corporativa, Juan Jesús Delgado Díaz inició una investigación preliminar para determinar presuntos delitos de corrupción y omisión de denuncia, por el despilfarro de dinero, extrañas contrataciones y los robos ocurridos durante la gestión de Ezio Neyra Magagna, en la BNP.

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La Fiscalía de la Nación inició investigación preliminar en contra de los funcionarios de la Biblioteca Nacional del Perú, que resulten responsables por la presunta comisión del delito contra la Administración Pública en agravio del Estado y contra la Administración de Justicia en la modalidad de Omisión de Denuncia, durante la gestión del exjefe de la Biblioteca Nacional del Perú (BNP), Ezio Neyra Magagna.  

Los hechos denunciados cobraron atención debido a la carta que envió el presidente de la Asociación de Bibliotecólogos del Perú, donde solicitaron directamente a la Fiscal de la Nación, Zoraida Ávalos, investigar y tomar acción frente a los extraños hechos ocurridos en la Biblioteca Nacional del Perú durante la gestión de Ezio Neyra.

Precisamente, en los considerandos del documento fiscal mencionan la denuncia periodística del 05 de agosto que publicó Lima Gris titulada: “Ezio Neyra y el despilfarro de dinero en la Biblioteca Nacional del Perú”, y reproducen un fragmento del contenido donde se trascribe lo siguiente:

“En la actual gestión de Ezio Neyra se pagó en soles y en dólares grandes cantidades de dinero en plena pandemia por producción de videos y consultorías. Además, según OSCE, por el servicio de fotocopias y escaneos se gastó casi S/ 300 mil soles, mientras que la BNP brindaba servicios de manera virtual.

Una vez más, el “círculo culturoso” del ministerio de Cultura pretende darse una ayudadita para permanecer viviendo del Estado. Esta vez, nos referimos al caso del aún jefe Institucional de la Biblioteca Nacional (BNP) Ezio Neyra Magagna, que a pesar de ser enaltecido por su grupito de amigos burócratas, se dedicó a gastar más de un cuarto de millón de soles, solo por servicios de fotocopiados y escaneo, en plena pandemia, a pesar que las atenciones continuaban siendo virtuales.

Resulta que este señor, fue designado justamente en la subalterna gestión de la exministra de Cultura, Sonia Guillén, el 7 de enero de 2020, según la Resolución Suprema Nº 001-2020-MC, firmada por el propio Martín Vizcarra, a pesar de no tener el conocimiento, ni la experiencia necesaria en temas inherentes al manejo de una Biblioteca Nacional”.

Continuando con la narración de los hechos, en el documento fiscal se trascribe:

“Ahora bien, cuando la Asociación de Bibliotecólogos del Perú, menciona los $16 mil dólares en bibliotecólogo extranjero, se refieren a Gonzalo Oyarzun Sardi, que se hace llamar Consultor de Proyectos y Políticas Públicas Culturales Lectura, Bibliotecas y Comunidad.

Pero hay más, el amigo chileno que contrató Ezio Neyra, tuvo un golpe de suerte y fue contratado en la BNP el 04 de agosto de 2020 para realizar el Servicio de Implementación de Plataforma de Gestión de Contenidos Digitales. Esta vez, Gonzalo Oyarzu Sardi cobró el monto de S/ 194,146.00 nuevos soles, tal como figura en la página web del Organismo Supervisor de Contrataciones con el Estado (OSCE)”.

Continuando con los considerandos, el fiscal Juan Jesús Delgado Díaz, cita la noticia periodística de Lima Gris: “Historia de un nuevo robo en la Biblioteca Nacional del Perú” y se trascribe lo siguiente:

“Dos robos han ocurrido en la Biblioteca Nacional del Perú la misma semana que denunciamos el despilfarro de dinero en la BNP. Los delincuentes sustrajeron equipos de cómputo de dos oficinas de la sede central de San Borja”.

El 03 de agosto del presente año, delincuentes ingresaron a la sede principal de la Biblioteca Nacional para robar equipos de cómputo de las oficinas. Dos días después, el 05 de agosto, un nuevo robo se registró en la misma sede. Aproximadamente a las 9 de la noche, delincuentes treparon las rejas por el área del estacionamiento y se dirigieron al cuarto piso donde se encuentra la Oficina de Tecnología de la Información y Estadística. Lo sustraído de esa oficina por los delincuentes fueron cinco laptops y tres tablets.

Otra de las oficinas que fue violentada fue la de Dirección de Protección de Colecciones que se encuentra en el primer piso; de esa oficina los ladrones sustrajeron una computadora con información importante.

“Sorprende la facilidad con la que los delincuentes ingresan a una institución que alberga nuestro patrimonio bibliográfico. Está claro que en la mediocre gestión de Ezio Neyra uno de los puntos más débiles es la seguridad. Pero lo que nos causa sorpresa, realmente, es que estos hechos se intentaron ocultar a la opinión pública, es decir, se trató de manejar de manera interna, pretendiendo esconder la gravedad de los hechos”.

Seguidamente, sobre los fundamentos facticos y jurídicos para realizar las diligencias preliminares para determinar la competencia funcional en caso de delitos de corrupción de funcionarios, el Ministerio Público advierte:

“Que los hechos contenidos en la noticia periodística de Lima Gris comprometerían a funcionarios públicos que tienen el deber de lealtad y probidad en el cumplimiento de sus funciones, como es velar por los intereses económicos de la administración pública a la que representan, conductas que por el principio de legalidad, de ser el caso, deben ser investigadas por las Fiscalías Especializadas en Corrupción de Funcionarios; teniendo en cuenta que lo hechos derivan de una noticia periodística, pero no obra una sindicación directa por persona identificada o un relato circunstanciado; por lo que resulta necesario que se realice diligencias preliminares, a fin de determinar la competencia funcional”. 

Ahora bien, con respecto a al presunto delito de omisión de denuncia, el despacho fiscal hace referencia, en base a la noticia de Lima Gris, de dos robos ocurridos en la BNP, el primero del día 03 de agosto del presente año, donde delincuentes ingresaron a la sede principal para robar equipos de cómputo, y el segundo, del día 05 de agosto, donde delincuentes treparon las rejas por el área de estacionamiento para luego dirigirse al cuarto piso, a la Oficina de Tecnología de la Información y Estadística, donde sustrajeron cinco laptops y tres tablets; así como una computadora con información importante, que se encontraba en la oficina de la Dirección de Protección de Colecciones, ubicada en el primer piso; en ese sentido, lo que causa sorpresa, es que estos hechos se intentaron ocultar pretendiendo esconder la gravedad de los mismos.

En tanto, el despacho fiscal en vista que estuvo de turno desde el 02 de agosto hasta el día 9 de agosto del presente año, recepcionó el día 05 de agosto la noticia criminal de hurto agravado, en agravio de la BNP, con carpeta fiscal Nº 541-2021, acusando a Jorge Luis Luna Valdiviezo, por hurto agravado en grado de tentativa; sin embargo, en aquel turno penal no se comunicó los hechos ocurridos el día 3 de agosto y los bienes que se sustrajeron; por tanto, a priori, se estaría cometiendo el delito contra la administración de justicia, en la modalidad de Omisión de denuncia.

Documento oficial de la Fiscalía de la Nación.

Entre tanto, el Tercer Despacho de la Segunda Fiscalía Provincial Penal Corporativa de Miraflores-San Borja-Surquillo, ha dispuesto que el próximo 04 de noviembre a las 09:00 horas, dentro de las diligencias preliminares, se recabe la declaración testimonial de la Asociación de Bibliotecólogos del Perú, para que proporcione mayor información sobre los hechos que denunció; y también se recabe la declaración de Manuel Martín Sánchez Aponte, en su calidad de Jefe de la Oficina de Administración de la Biblioteca Nacional del Perú, a fin que proporcione mayor información sobre el delito de hurto agravado ocurrido el 3 de agosto de 2021, en agravio de su representada, la BNP.  

Finalmente, cabe remarcar que estas diligencias preliminares desarrollan una investigación con el objeto de obtener elementos de convicción, para que posteriormente el fiscal determine si debe formalizar una investigación preparatoria y el plazo será de sesenta días; sin embargo, tal como lo informamos en tres informes periodísticos, podemos colegir que hay suficientes indicios y datos concretos que demostrarían que en la BNP, durante la gestión de Ezio Neyra se realizaron extraños manejos, con extrañas contrataciones y hubo un despilfarro cuantioso de dinero, que sería el resultado de actos de corrupción contra la administración pública.   

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Cultura

Puno sufre los estragos de la argolla limeña en el Ministerio de Cultura

Los cuestionados funcionarios operan entre Puno y Lima. La carta enviada por los integrantes del Consejo Provincial de Cultura de Puno, nos alerta sobre la pésima gestión de las Direcciones Desconcentradas de Cultura en el país. A casi un mes del envió de la misiva, el Ministerio de Cultura no responde.

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Yenny Zapana y Gary Mariscal.

El Perú es un mendigo sentado en un banco de oro” es una frase que se le atribuye al sabio italiano Antonio Raimondi. Aquella frase cae como “anillo al dedo” para hablar del Patrimonio Cultural de la Región Puno, debido al descuido y abandono por parte de algunos trabajadores del MINCUL, pero, además, debido a los oscuros intereses de un grupo enquistado en la sede central del Ministerio de Cultura en coordinación con la DDC – Puno para favorecerse y blindarse entre ellos, ante cualquier denuncia.

En la región Puno, ubicada a más de 3,812 metros sobre el nivel del mar en el extremo sur este del Perú, también se ubica el cuerpo de agua más importante de los Andes, el lago Titicaca, “el lago navegable más alto del mundo” y considerada como “paqarina” o lugar de los orígenes del mundo andino. Porque de sus aguas según las narrativas de la temprana colonia, salieron los dioses creadores del mundo andino (Wiracocha y el dios Sol) y parejas míticas que poblaron nuevamente los andes y fundaron imperios.

Esta región privilegiada, posee una gran cantidad de arte rupestre y restos arqueológicos de las culturas como Qaluyo, Pucara, Tiwanaku, Qollaymara e Inca, a la vez tiene hermosas catedrales de estilo barroco y andino. Sin embargo, el descuido por parte de la DDC – Puno es constante. Aquí algunos ejemplos.

Puno también posee una cultura viva milenaria, cuyo legado es de los pueblos originarios que la habitan hasta el día de hoy; aimaras, quechuas y uros.  Asimismo, Puno es considerada como “La capital del folklore Peruano”, porque existen más de 700 danzas en toda la región, que se presentan durante todo el año en diferentes contextos festivos, donde destaca la “Festividad De La Virgen Candelaria” la cual fue declarada Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO el 27 de noviembre de 2014.

Sin embargo, muchas de las denuncias que se realizaron nunca fueron escuchadas. Y para sorpresa de muchos, se premiaron con cargos de mayor nivel a los denunciados. Como es el caso Gary Mariscal, exdirector de la DDC – Puno, quien tras ocupar el cargo por más de nueve años y ante las constantes denuncias, renunció en febrero del 2019 y fue promovido en Lima como Director de la Dirección de Patrimonio Histórico del Inmueble MINCUL en agosto del 2019.  

Recordemos que Gary Mariscal, cuenta con diversas denuncias en su contra desde que ocupó el cargo de director de la Dirección Desconcentrada de Cultura de Puno. Entre las denuncias que arrastra su gestión de nueve años, figuran: Denuncias por maltrato, agresión, maltrato al personal, hostilidad y agresión verbal, acoso laboral, agresión física y psicológica, negociación para sus beneficios personales y destrucción del patrimonio. A pesar de los antecedentes en noviembre de 2019 se convirtió en director de la Dirección de Patrimonio Histórico Inmueble del Ministerio de Cultura.

Según nuestras fuentes, Gary Mariscal estaría siendo protegido por una argolla en el MINCUL, y ahora estaría siguiendo los mismos pasos la señora Yenny Zenaida Zapana Manrique directora de la DDC – Puno. ¿Qué intereses tienen estas personas para postergar el desarrollo del patrimonio cultural de la región Puno? ¿Acaso Zapana Manrique estará tapando todos los entuertos de la anterior gestión? Y ni hablar de ocupar un cargo sin tener estudios ni especialización sobre del sector.

Yenny Zenaida Zapana Manrique, encargada de la DDC-Puno.

El pasado 26 de agosto del 2021 los integrantes del Consejo Provincial de Cultura de Puno, enviaron un documento dirigió a la Dirección Desconcentrada de Cultura de Puno. En la misiva se señala que no se cuenta con el apoyo correspondiente por parte DDC-Puno, lo cual afecta a cientos de artesanos, artistas, escritores e investigadores de la región. Sin embargo, el documento no ha tenido respuesta, es decir, fue ignorado, a pesar que el documento se envió directamente al despacho ministerial de la sede central del Ministerio de Cultura en Lima.

Aquí la carta enviada por los integrantes del Consejo Provincial de Cultura de Puno, donde se señala: “Queremos hacer llegar nuestro pesar y desconcierto por dichas actitudes, ya que en muchas actividades que venimos implementando, no recibimos el apoyo, la orientación y la coordinación necesaria que su dirección debe dar a las artes y la industria cultural”.

Lamentamos que los tentáculos de la mafia cultural ya se encuentren descentralizados. Los hechos nos demuestran que el Ministerio de Cultura sigue teniendo en su vientre a personajes oscuros que operan en beneficio de sus propios intereses.

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Cultura

Leyendo con mis amigos: Cuento Alicia en el país de las maravillas

“Aprender a leer es lo más importante que me ha pasado en la vida”. Mario Vargas Llosa.

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En este episodio de “Leyendo con mis amigos” compartiremos el hermoso cuento “Alicia en el país de las maravillas” un cuento de fantasía. ¡Acompáñanos en esta nueva aventura!

El programa es producido por Lima Gris TV  y conducido por Nicole Simons, quien semana a semana presenta historias para niños y jóvenes. Es importante señalar que el programa es de acceso libre y cada semana se difunde en nuestras redes sociales: como Youtube, Facebook e Instagram.

Además, agradecemos el importante apoyo de la Oficina Económica y Cultural de Taipéi en el Perú, ya que gracias a ellos este programa de promoción de la lectura llega a todos ustedes.

Aquí el programa completo.

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Cultura

Ministerio de Cultura: CAS favorecería a arqueóloga involucrada en el caso de corrupción de Dakar

Paloma Manrique, exfuncionaria del Mincul y prima política del exviceministro Luis Villacorta, que fue despedido por conflicto de interés, porque su empresa fue favorecida para servicio en el Rally Dakar, pretende volver al Ministerio de Cultura.

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Actualmente, en el Ministerio de Cultura se viene desarrollando el proceso de Convocatoria CAS Nº 298-2021-MC y solo hay un puesto vacante para Analista II en Gestión Cultural, cargo que ha sido solicitado por la Dirección de Gestión de Monumentos.

Este puesto de analista, convocado por un órgano como la Dirección de Gestión de Monumentos estaría dirigido para que gane la arqueóloga Paloma Manrique Bravo. Según nuestras fuentes, el favorecimiento vendría de parte de Antonio Gamonal, actual director de la Dirección de Gestión de Monumentos y amigo personal de Paloma Manrique, además, ambos son egresados de la PUCP.

Proceso de Convocatoria CAS Nº 298-2021-MC.

Lo extraño de este proceso que supone buscar un profesional adecuado para el cargo, más allá de contar con el perfil profesional, es no tomar en cuenta que Paloma Manrique cuando fue directora de Gestión de Monumentos de Cultura y como miembro activo del Comité de Organización del V Congreso Nacional de Arqueología, en su calidad de Asesora de la Dirección General de Patrimonio Arqueológico Inmueble, fue cuestionada en el Ministerio de Cultura por su presunta participación en un escándalo por conflicto de interés, ocurrido a finales de 2018.

En aquel tiempo, la empresa Arqueo Andes S.A.C ganó la buena pro para realizar una evaluación y excavación arqueológica para el Rally Dakar con un costo de casi S/360 mil soles; pero lo irregular de esa adjudicación se debía a que el propietario de Arqueo Andes era nada menos que el entonces viceministro de Patrimonio Cultural e Industrias Culturales del Mincul, Luis Felipe Villacorta Ostolaza; y como para no levantar sospechas, Villacorta Ostolaza en mayo de ese año, le transfirió la dirección y la gerencia general de su empresa “ganadora” a su primo Álvaro Martín del Carpio Perla, a su vez, esposo de Paloma Manrique Bravo, que en ese entonces tenía una dirección a cargo en el Mincul.

Exviceministro de Cultura involucrado en actos de corrupción, Luis Felipe Villacorta.

En otros términos, ella era esposa del nuevo gerente general de Arqueo Andes, y primo de Villacorta Ostolaza, que ya había incurrido en un flagrante conflicto de interés.

Fue debido a ese destape que la propia exministra de Cultura Patricia Balbuena acudió al Congreso de la República para responder por los actos de corrupción que se daban en la sede de Cultura; y por eso tuvo que declarar la nulidad de la adjudicación y despedir a dichos funcionarios. Además, el Ministerio de Cultura inició investigaciones y procesos administrativos a Carlos Ernesto Ausejo, Glenda Escajadillo Gallegos, Luis Enrique Espinoza Gálvez y a Paloma Manrique Bravo.

No obstante, en noviembre de 2019, la Secretaria General del Mincul a cargo de Patricia Dávila Tasaico, decidió no sancionar a Paloma Manrique Bravo y a Carlos Ernesto Ausejo. Y solamente sancionaron a Glenda Escajadillo Gallegos y a Luis Enrique Espinoza Gálvez.

Sin embargo, en estos momentos, Paloma Manrique pretende volver al Ministerio de Cultura con un salario de S/ 5 mil soles y por lo pronto ha alcanzado 50 puntos y ya se encuentra en el cuadro de los cinco primeros que mantienen la calificación de aptos. Ahora, solo le faltaría obtener los 50 puntos restantes que serían luego de la entrevista personal que empezó el 20 de este mes.

Cuadro de puntaje y calificación del CAS Nº 298-2021-MC.

La publicación de los resultados será el martes 26 de octubre y luego de verificarlos es pertinente realizar una indagación solicitada al OCI para que ratifique la transparencia de este proceso.

Cabe mencionar, que el Ministerio de Cultura en los últimos años ha sido utilizado como una “agencia de empleos” tomado por un grupo de caviares, en su mayoría procedentes de la Pucp.

El problema, es que aún pretenden mantener los rezagos de sus pequeñas mafias para coadyuvar a sus intereses de seguir mamando del Estado, generalmente ejerciendo prácticas dirigidas: desde CAS direccionados, hasta, absurdas ordenes de servicios que se confeccionan a la medida de los amigos.

Recordemos que el exministro Ciro Gálvez, una vez que asumió la cartera de Cultura, les declaró la guerra a los parásitos del Estado; sin embargo, un personaje oscuro como Edwin Rigoberto Coico Monroy (el alfil, negro), se encargó de boicotear aquella “limpieza” y hoy se hace difícil pensar que la actual ministra Gisela Ortiz, intente continuar con la consigna de adecentar al alicaído Ministerio de Cultura.

Estaremos atentos.

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Cultura

“El niño de las figuritas”, un libro que recorre la intimidad del expresidente Martín Vizcarra

El libro del autor Richard Gallango se presentó el viernes 15 de octubre y ya se encuentra en todas las librerías.

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Sobre el expresidente Martín Vizcarra se han escrito varios libros. Uno de ellos fue El perfil del lagarto, un libro con muchas erratas y con falta de rigurosidad periodística. Las otras publicaciones fueron complacientes y hasta aburridas. Pero la publicación de El niño de las figuritas, del escritor y director publicitario Richard Gallango es un verdadero relato íntimo de Vizcarra y su entorno.

El libro nos introduce al universo más intimo, sórdido y decadente del expresidente Martín Vizcarra. El niño de las figuritas en sus 125 páginas está colmado de retos, mentiras, negaciones, infidelidades y traiciones; no se guarda nada y nos da un recuento de los movimientos más inverosímiles desde su paso por el Gobierno Regional de Moquegua; los entretelones de la campaña política del 2016; la ascendencia en los cargos más altos de sus amigos moqueguanos; la fina comunicación que sostenía con su “asesor” Richard Swing y la gesta de los famosos contratos con el Ministerio de Cultura.

También el relato nos permite conocer de cerca sus relaciones, intereses personales y las mujeres que le hicieron perder la cabeza y causaron la caída de Vizcarra.

El niño de las figuritas ya se encuentra a la venta en las librerías Vivant Book, Librería Communitas, Librería Sur, Librería El Virrey, y Librería Escena Libre.

Richard Gallango con su nuevo libro.

El autor Richard Gallango, estudió dirección de cine y televisión. Fue corresponsal de prensa extranjera, post productor publicitario y docente en la Universidad San Ignacio de Loyola. En el 2003 se inició como director publicitario en prestigiosas casas realizadoras del mercado peruano.

En el 2006, funda La Mafia Films, casa realizadora dedicada a la publicidad, donde fue director principal hasta el 2018. Actualmente, además de dirigir en Malvado Films, ha publicado para la editorial Inglesa Pearson el cuento “Pedro y los panecillos mágicos” (Pearson, 2013) el cual se ha distribuido en España, Portugal, EE.UU, México y toda Latinoamérica; y el libro “Diario de caminos” (Madreselva, 2021).

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Cultura

Gonzalo Alegría: “La Biblioteca Nacional se ha convertido en algo elitista y no es operativa, ni cumple el objetivo que nos dijo San Martín”

“En Perú no monetizamos ni convertimos a la cultura en una fuente de rentas. No hay publicidad para las revistas culturales, no hay convocatorias, no hay formas de venta alternativa y todo se piratea”.

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El programa Encuentros, conducido por Luis Felipe Alpaca en Lima Gris TV, contó con la participación de Gonzalo Alegría.     

Alonso Alegría Varona es Doctor en economía, experto en finanzas y además sociólogo y académico universitario. Él nació en un entorno meramente cultural y literario por ser hijo de dos grandes autores como Ciro Alegría y Dora Varona.

Además, estuvo voceado para ocupar la jefatura de la Biblioteca Nacional del Perú, una vez que el gobierno de Pedro Castillo se instalara en Palacio de Gobierno; sin embargo, se conoció que un personaje oscuro como Edwin Rigoberto Coico Monroy desde el Misterio de Cultura boicoteó su designación, así como la de otros probables funcionarios que se quedaron a la espera.

En el diálogo televisivo Alegría Varona, aseveró:

“En Estados Unidos, del PBI, en cultura se destina el 15.9%; claro, es Hollywood, son las series, es Netflix y es la música. Y en Europa un PBI fuerte en cultura es 9%, pero hay países como España que están entre 4 y 6% dependiendo del año; pero en Colombia ya están casi en un 5% y nosotros estamos en un 2% con algo, del Producto Bruto Interno, y habría que ver hasta qué punto no es generosa esa medida. Y es porque no monetizamos; no convertimos a la cultura en una fuente de rentas. No hay publicidad para las revistas culturales, no hay convocatorias, no hay formas de venta alternativa; todo se piratea, y al final el creador no tiene una economía creativa como en los países desarrollados”.

Cuando el conductor le preguntó sobre ¿cómo era posible que un banquero como él que está ligado a las finanzas, también conozca la cultura? Gonzalo Alegría respondió:

“Yo nunca renuncié a mi espíritu, porque al final eres un banquero, eres una persona bastante cuadriculada, y prácticamente, has renunciado a tu espíritu; pero hay sus gloriosas excepciones; por ejemplo, allí está Fernando Pessoa, el poeta que era bancario, ni siquiera era banquero; trabajaba todo el día en una oficina bancaria y después salía y escribía una poesía bellísima; pero en general los banqueros suelen renunciar a la banca para dedicarse a lo que realmente les gusta y allí está Paul Gauguin, el gran pintor francés. El abuelo de Gauguin fue banquero, dueño de un banco, su padre también fue banquero y luego él tenía que heredar el banco, pero mandó todo a la porra y dijo —me voy a Tahití a pintar — y así se fue a la Polinesia francesa a pintar y murió lamentablemente de sífilis de lo bien que lo pasó con una vida desordenada.

Pero la banca sí tiene algo de bueno cuando eres una persona culta; por eso allá en Madrid cuando era subdirector general de un banco patrocinábamos exposiciones y temas culturales; entonces cuando llegué a alto directivo me reconcilié con la cultura y siempre salvé mi alma porque era profesor universitario en la Complutense”.

Sobre cómo se gestiona la cultura, Gonzalo sostuvo lo siguiente:

“Hay un tema que me mortifica y lo he vivido siempre, hasta en Londres, cuando te decían —Eso es demasiado caro y costoso para nosotros — y estamos hablando del cuarto Banco de Inglaterra, y así lo dicen: —no me lo puedo permitir—entonces, el primer problema sería siempre presupuestario.

El funcionario público en cultura, siente que siempre le falta presupuesto por todas partes y en gran parte es verdad, no invertimos mucho en cultura.

Del presupuesto del año pasado en Perú, que prácticamente son S/181 mil millones de soles, el Ministerio de Cultura recibió algo más de S/780 millones; quiere decir que era el antepenúltimo por pobreza y el único que estaba un poquito por debajo con S/500 millones fue Comercio Exterior y Turismo. Pero, por ejemplo, Midis, que hace una función social y que se supone redistribuye renta con ayudas públicas hacia las personas, está con S/4 mil quinientos millones.

Entonces, el problema del presupuesto en el Perú es que se concentra mucho y el año pasado se concentró mucho en Educación y Salud, porque era lógico por la pandemia; y salud pública se llevó más de S/40 mil millones, que era la cuarta parte del presupuesto, y luego Educación se llevó S/32 mil millones. Entre los dos eran casi S/80 mil millones de S/180 mil, entonces, se llevaron casi todo.

Y después, el que haya tantos ministerios. Hay 18, y eso favorece al liliputismo; por ejemplo, el Ministerio del Ambiente, es Liliput, es muy pequeño pues y allí hay toda una filosofía. En otros países el Ministerio del Ambiente funciona como un viceministerio metido en Agricultura”.  

Aquí el programa completo.

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Cine

La vida recia: On the Bowery (1956)

Lee la crítica de cine de la semana de Rodolfo Acevedo.

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On the Bowery (1956) —de Lionel Rogosin (New York, 1924 – Los Angeles, 2000)—, es una película   elaborada bajo el influjo del neorrealismo y el cine directo —y del documental por supuesto—, evidente en la observación como forma de construir los planos, en el ritmo del relato en apariencia desapasionado y en el uso de actores no profesionales, buscando remarcar así su  afinidad con el espacio social de referencia. De esa manera cuenta la historia –casi una aventura- de Ray, un trabajador en paro que llega al barrio neoyorkino del título. Allí, su primera intensión —la que él mismo verbaliza— será tomarse un respiro, encontrar un empleo temporal y saciar su sed.

En su paso por calles descuidadas, repletas de indigentes y cantinas, le sucederán algunos percances, será víctima de la amistad y el engaño (Gorman), intentará infructuosamente quedarse en un albergue para gente sin techo, y volverá a embriagarse cada que pueda. En paralelo, la cámara registrará con cierto detalle, a la gente que puebla ese pedazo de ciudad abandonado al desempleo, la exclusión y la miseria.    

De entrada, el desplazamiento del protagonista por ese barrio de los años cincuenta (siglo xx) caracteriza su pertenencia a una clase trabajadora en constante tránsito, viviendo al día, de un lugar a otro, a costa de empleos ocasionales o por temporadas. En las imágenes veremos a los enganchadores cuando llegan en sus camiones a la ciudad y ofrecen pequeños trabajos que serán disputados por los desempleados a empujones. Camiones repletos de gente, gente colgada de las portezuelas. En palabras de los personajes, todos andan pendientes de obtener “unos dólares”, o están pendientes de quien los tenga —como los parroquianos de las cantinas. De esta manera, la lucha por la sobrevivencia, fundamental en esas condiciones, es mostrada desde los actos inconexos de individuos aislados y enfrentados entre sí. Como si fuesen objetos recogidos y luego devueltos, después de su uso –cosificados-, sus quejas y sus desmanes posteriores serán controlados por la autoridad, o buscarán protección y desahogo  en algún oscuro hueco callejero o en el vicio.  

Lo que podría parecer un estudio de caso (o ejemplificador, a lo Flaherty), en donde ciertas condiciones sociales de pobreza, deterioro urbano y delincuencia, coinciden con formas de degradación humana, se complejiza al introducir el discurso de una subcultura con sus propias reglas implícitas, lealtades y transgresiones. El personaje de Ray representa eso. Muestra un carácter definido en su actitud algo perdida y alcohólica que lo hace no conciliar con el discurso de los cuidados y la sobriedad. Como cuando abandona el albergue —una institución de beneficencia—, y prefiere la calle, la noche y el riesgo. Una conducta que el protagonista reafirma incluso en las circunstancias más difíciles, en el robo de sus cosas o en los amaneceres en plena vía pública. Y sin embargo, su conciencia no se define por “asumir las cosas como son” o sólo por levantarse cada vez que cae, él encuentra cierta fraternidad en ese mundo de alcohol y amistades casuales, por breves que sean sus relaciones, o contradictorias. (Y quizás todo ello sea parte de sobrellevar una vida de sobresaltos y precariedad).  

Gorman, el otro personaje en importancia, es una especie de guía despiadado dentro del Bowery. Y ambiguo, visto con ojos profanos. Le roba al protagonista, pero a su vez siente aprecio por él, lo ayuda, de cierta manera. Lo aconseja —es un hombre mayor, que de hecho representa la experiencia—, le dice que mejor se vaya de allí, que es joven y que aún tiene “futuro”, algo que muchos han perdido. Lo que anuncia repetidamente la película en sus imágenes y palabras es la cancelación de ese futuro como un porvenir mejor. El pasado subsiste como una perorata de tiempos posibles o en frases evasivas. De lo que se trata en ese tiempo y lugar específicos, es sólo de sobrevivir. (Los efectos a largo plazo sobre los hombres —no hay prácticamente mujeres— que tiene el ambiente son explícitos en los planos que se detienen en la fauna callejera, mostrando rostros y figuras deformes y avejentadas, remarcando así lo grotesco de sus aspectos, su deterioro, su final prácticamente anunciado). 

La historia de On The Bowery es una ficción en donde no actores tratan de interpretar su propia vida, o quizás buena parte de ella. Secuencias breves montadas a partir de cortes rápidos, construyen una visión global de lo que hace la gente en ese pedazo de ciudad, recogiendo incluso la mirada directa a la cámara o el señalamiento a ella —o al equipo de filmación. La película no encubre su artificio, ni la distancia con la cual asume la realidad que representa. Pero cuando nos acerca a la historia conducida por Ray y Gorman, su posición cambia —aunque no sustancialmente— y crea una especie de drama, aunque bastante seco y desapasionado, donde se narra una relación que va del aprovechamiento hacia alguna forma de amistad con algo de paternalismo. Así, en las trayectorias de esos dos personajes la obra desarrolla varios discursos a la vez: el del trabajo, el estilo de vida no convencional, la pobreza, la vejez, el conocimiento que dan los años, la conciencia práctica y la preservación de uno mismo. Como si fueran dos momentos de una sola vida, los personajes se encuentran, hacen lo posible y desaparecen por distintos caminos: uno parte, el otro se queda. Su futuro, quedará en suspenso, casi como repitiendo la propia incertidumbre de sus existencias reales. 

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Cultura

Ministerio de Cultura: pruebas de corrupción fueron entregadas a la Contraloría

La denuncia de corrupción ya se encuentra en manos de la Contraloría General de la República. Por su parte la ministra de Cultura Gisela Ortiz pretendería retirar del cargo a los valientes funcionarios que se atrevieron a denunciar los actos de corrupción.

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La semana pasada trabajadores del Ministerio de Cultura entregaron a las oficinas de la Contraloría General de la República, documentación con información de actos de corrupción. Al tomar conocimiento de lo sucedido, llamamos al área de Comunicaciones de la Contraloría, y nos confirmaron que recibieron la denuncia de corrupción donde se encuentran involucrados funcionarios que siguen trabajando en la actual gestión de la ministra de Cultura, Gisela Ortiz Perea.

Estos funcionarios que aparecen en la denuncia son parte de lo que se conoce como la mafia cultural enquistada en el MINCUL. Según nuestra fuente, la ministra Gisela Ortiz ya tiene conocimiento de la denuncia, pero absurdamente se buscaría cambiar a los funcionarios que valientemente se atrevieron a denunciar la corrupción. Es decir, la ministra de Cultura no pretende erradicar la corrupción del ministerio, lo que pretende es que los funcionarios denunciados se mantengan en el cargo.

Por otro lado, la ineficiencia de la Contraloría General de la República se hizo evidente desde que Lima Gris destapó el caso de Richard Swing. Pero hoy, la institución a cargo del contralor Nelson Shack, tiene la oportunidad de reivindicarse al tener en sus manos graves denuncias de corrupción donde figuran algunos proyectos que involucran a funcionarios del área de Administración y Logística del Ministerio de Cultura.

Dichas denuncias documentadas fueron presentadas por trabajadores del Ministerio de Cultura y están en evaluación por parte la Contraloría. Desde la institución dirigida por Nelson Shack, nos señalaron que en estos días habrá una respuesta sobre la denuncia, ya que fue considerada como prioridad, y el proceso implicaba acciones de control posterior cuyo objetivo es la evaluación de la documentación para obtener las evidencias correspondientes y determinar las responsabilidades del caso.

Algo que también deben tener en cuenta en la Contraloría General de la República, es que en el Órgano de Control Interno (OCI) o Procuraduría del Ministerio de Cultura, existiría una especie de “blindaje” cuando se trata de funcionarios de Administración. Y esto es, debido a que los funcionarios de las mencionadas áreas llevan bastante tiempo en el MINCUL, y ya forman parte del círculo de confianza de la mafia cultural enquistada en la institución.

Los rezagos de Richard Swing se hacen visibles en el Ministerio de Cultura.

Es por eso, que las denuncias anteriores y los procesos administrativos por casos de corrupción estuvieron cayendo en “saco roto”. Una clara muestra de lo sucedido, es que los órganos de control del Ministerio de Cultura se hicieron de la vista gorda con los pagos irregulares de Ricardo Cisneros Carballido, más conocido como Richard Swing, y donde están involucrados exfuncionarios del MINCUL, cinco exministros de Cultura y un expresidente de la República.

Uno de los graves errores del presidente Pedro Castillo fue designar a una ministra que ignora totalmente el sector cultural; pero, además, con la reciente información de las denuncias de los trabajadores a Contraloría, entendemos claramente que Gisela Ortiz Perea no luchará contra la corrupción en el Ministerio de Cultura.

La documentación está en manos de la Contraloría General de la República; esperamos su respuesta.

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