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Cultura

La crisis poética y literaria peruana

A propósito de la presentación del libro Crisis Poética del poeta Harold Wilson

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Escribe: Héctor Ñaupari[1]

Harold Wilson, joven poeta que estudió en el Colegio Salesiano, como Gustavo Valcárcel, Manuel Scorza (que ayer cumplió años), Marco Martos, Tulio Mora, Andrés Alencastre Gutiérrez, llamado Killku Waraka, a quien José María Arguedas consideró el poeta quechua más importante del siglo XX, el colombiano Rómulo Mora Saénz, el nicaragüense Julio Valle Castillo, el español José Hierro, entre otros, nos presenta hoy su libro de poesía Crisis Poética. Tengo el honor y el privilegio de llevarlo a ustedes, lectores, con estas palabras.

Debemos preguntarnos si las crisis son el tiempo para la poesía. Heberto Padilla, el gran poeta cubano mancillado por la dictadura que todavía oprime su patria, escribió Dicen los viejos bardos: “No lo olvides, poeta. En cualquier sitio y época/en que hagas o en que sufras la Historia, siempre estará acechándote algún poema peligroso”. De allí que la poesía sirva para golpear, con gran riesgo para su creador, con el poder que se martilla al enunciarla, al plexo de los peligrosos enemigos con los que nos enfrentamos como ciudadanos, como escritores, como pensadores.

Escribir en tiempos de crisis es también respirar, terminar con el dolor abatido del silencio de las calles vacías, sobreponerse a no ver la luz al final del camino, a resistir una crisis que nos golpea, sacude y cerca, pero sobre todo es no olvidar que siempre “nos queda la palabra” como decía Blas de Otero. Pero hay que ser capaces de leerla, de poseerla y de sacarle todo el partido posible, saboreando la sangre que nos deja en la comisura de los labios al pronunciarla, como lo hace Harold Wilson en Crisis Poética, para no perder la esperanza y sobreponerse, o dejar la piel en la pelea, vendiendo cara nuestra derrota, porque la literatura y la poesía reivindican nuestra capacidad de reconstituirnos como seres humanos, aún si sucumbimos frente a la peor adversidad. “El hombre no está hecho para la derrota; un hombre puede ser destruido, pero no derrotado”, sentenció el autor de El viejo y el mar cuando todos lo creían acabado. Así, la crisis es el único tiempo que la poesía y la literatura conocen.

Por otra parte, la poesía funciona como una instantánea capaz de recoger en palabras, en un solo vistazo, en un breve golpe de luz, las imágenes que enfoca. Sólo la poesía salva del olvido. Todo poema es profecía y memoria, al mismo tiempo. Una nación, una cultura pueden reconstruir su pasado, presente y futuro, si ésta ha sido devastada, en la medida en que su poesía los reproduce con sus palabras. La Grecia antigua aparece ante nosotros, viva, tras miles de años de desaparecida, porque Homero la retrató con genialidad y brillantez. Dante nos conduce presto y hierático por los infiernos, proyectando el medioevo de lepra, cruzadas y catedrales en nuestras mentes. Walt Whitman pudo captar con sus versos directos la fuerza de las mujeres y los hombres que edificaron los Estados Unidos en el siglo XIX, tanto como Henry David Thoreau el individualismo pacífico, civilmente desobediente, que fue su estandarte, alejado de la ciudad, la industria y sus terrores. Con el Víctor Hugo poeta leemos los labios de la boca de la sombra de su romanticismo parisino, el liberalismo en literatura, según el autor de Los Miserables lo definiera. Sin el poeta Aleksandr Pushkin, rebelde, romántico, mujeriego y duelista, Rusia sería en el recuerdo una gran estepa con cadáveres congelados en el frío y zares crueles, tal como es hoy, por desgracia. Junto a ellos, el joven Harold Wilson escribe sobre el tiempo deslavado y desamparado que le toca vivir, el tiempo de la crisis, cuando dice:

Se me olvidaron algunas cosas:

la decencia entre la ropa,

la vergüenza entre los dientes,

los mensajes en la cama

de los perros solitarios

Pastan verdes azulejos

los que el viejo de mi padre puso poco a poco para saberse más útil.

Por lo tanto, si la poesía peruana no nos permite afrontar nuestra adversidad como nación, si no nos salva del olvido, si no es remembranza y presagio, si no es recuerdo y conjuro, entonces, la poesía peruana enfrenta una severa crisis. Es la Crisis Poética que, entre líneas, Harold Wilson detalla en su libro. Es una crisis de aproximación y análisis de la propia poesía peruana como expresión artística, que toma ciegamente al colectivo, al género, y por último, a la vida pública y política nacional como elementos excluyentes y exclusivos de interpretación de la obra poética de los bardos peruanos, yendo de la revolución cubana a la dictadura velasquista, y de allí a la infame metáfora de “violencia política” (siguen resistiéndose a llamarlo por su nombre: terrorismo) hasta el término, vaciado de todo contenido, de “neoliberalismo”, creyendo que la poesía son sólo documentos de barbarie, negando la creatividad e individualidad del poeta, sus influencias y evolución propia, aferrándose profundamente a sus contradicciones, parafraseando a Wilson.

Otra crisis de la poesía peruana, más grave aún que la anterior, es la ideológica, donde el velo del templo ideológico marxista, todavía mayoritario entre los literatos peruanos, ya rasgado en dos por la realidad, la historia y el criterio de las gentes, está contra el tratamiento de la poesía en particular, ante la amenaza que ya nadie incendie el mundo, pues pretende aplicar las reglas de una doctrina económica fracasada a la creación pura e inmanente, que no tiene ninguna; y una crisis de los propios poetas, la que llamo el “Síndrome Vallejo”: ser incapaces de entender que vivir de la literatura nunca ha sido el propósito último de los que escriben, y que los trabajos alimenticios, además de proveer sustento a los creadores, resultan un insumo insoslayable a la hora de componer sus creaciones, como prueba la historiadora literaria italiana Daaria Galateria en su libro Trabajos forzados, los otros oficios de los escritores. El poeta peruano, como versa magistralmente Wilson, está “cansado de buscar/encuentro el sentido/siempre estuvo entre mis dedos/y yo tan ciego sin saberlo” y es de observar como acomete en forma genial ese síndrome vallejiano en su poema “Trabajar”.  

La poesía peruana está en crisis poética porque sus intérpretes y críticos no la dejan salir del marasmo literario donde la asfixian desde hace sesenta años. Estos sepulcros blanqueados literarios persisten en sus estériles y falsas disyuntivas, como la que se planteaba hace algunos años entre la “poesía social” y la “poesía pura”. El poeta cubano Eliseo Diego disolvió esta falsa querella con bastante fineza cuando dijo que la poesía, si realmente lo es, termina por ser de todos: el buen poema es un poema social por naturaleza; mientras que, por el contrario, un poema cuyo único sustento es el propósito supuestamente social, colectivo o popular de su contenido termina siendo mero simulacro didáctico. Harold Wilson nos muestra que es posible el poema que termina siendo de todos, cuando escribe:

Cuentan bien los muertos

que antes de morir se vive,

que antes de cantar se piensa,

que antes de gozar se muere varias veces,

que antes de bailar se pisa,

que antes de morir se come,

que antes de barrer se ensucia,

que antes de vivir se pierde….

Por enésima oportunidad, los muertos vivientes de la crítica literaria peruana acometen con el manoseado lugar común del compromiso político y la literatura, para clasificar a los poetas, como si fueran costureras proletarias, entre comprometidos y apóstatas, según la década: antes castristas y gusanos, revolucionarios y reaccionarios, como ahora feministas frente a defensores del patriarcado opresor. Olvidan que, desde hace décadas, la política desmenuzó a la poesía y la volvió bastardo panfleto. Allí están, para la historia universal de la infamia poética, de la que forman parte, la Oda a Stalin de Pablo Neruda: “hay que aprender de Stalin/su intensidad serena, su claridad concreta, su desprecio al oropel vacío, a la hueca abstracción editorial” …” “Stalin es el mediodía, la madurez del hombre y de los pueblos”, el poema Una Canción a Stalin de Nicolás Guillén: “Stalin, Capitán, a quien Changó proteja y a quien resguarde Ochún”. Allí están, para el oprobio literario nacional, el panegírico de Javier Heraud al dictador Fidel Castro, “vi a Fidel de piedra movediza/escuché su voz de furia incontenible hacia los enemigos”, el elogio de Antonio Cisneros a este sátrapa, en su poema In memoriam, “cuando Cuba y Fidel y todas esas cosas fueron peso y color y la fuerza y la belleza necesaria a un mamífero joven”, o el silencio deliberado contra César Calvo, de lejos el mejor poeta de esa generación, quizás porque fue uno de los jurados que no cedió a las presiones de los comisarios del régimen cubano, y no se retractó a otorgar el Premio Julián del Casal en 1968 a Heberto Padilla por su poemario Fuera de juego, que le valió a este último el repudio, la cárcel, la autoinculpación y el exilio.

Si la única opción es considerar a los poetas peruanos de los últimos sesenta años como fieles amigos de dictadores, que mandan en sus países después de muertos; como devotos de otros tiranos que son santones de ex presidentes corruptos y sus hermanos; como feroces mastines o divertidos falderos, según se trate, de las revoluciones de los años sesenta, setenta, ochenta y noventa en el Perú, ese tratamiento no es la respuesta. Es una afrenta. Si el objetivo de señalar a los poetas peruanos como tristes arlequines de siniestras dictaduras o corifeos de revueltas sanguinarias, en definitiva, ese objetivo no nos representa.

Digamos, por nuestra parte, que el único compromiso del escritor es con su literatura. Para T.S. Eliot se trata más bien de una jerarquía de responsabilidades: “Podemos decir que el compromiso del poeta, como poeta, con el pueblo, es sólo indirecto. El compromiso directo es con su lengua”. Observemos que la lengua es un bien común que incluye no sólo a los hablantes vivos, sino también a los muertos y a los que nacerán con dicha lengua por herencia. Digamos también que si lo que trasciende no es el poeta sino la poesía, pues, a fin de cuentas, es el idioma el que elige a los suyos, es esa manifestación de trascender, ese “volar sin ser humano que me detenga” como escribe el poeta que presentamos hoy, que se ejerce con la individualidad, la creatividad, la pericia, la disciplina y el talento, no con la adhesión al marxismo o a la perspectiva de género, lo que debemos analizar y reproducir.

Por eso es tan importante el libro de Harold Wilson. La poesía es crisis siempre, porque es orden y caos simultáneamente. Porque, citando a Samuel Beckett, “encontrar una forma que exprese el caos, ésa es la tarea del artista actual”. Porque si la poesía actual discute con sus métodos es porque discute fieramente con ella misma, como lo hace Harold Wilson, “es una sombra de miedo que no da miedo”. Es una zona, dentro del lenguaje, de reinvención y, por lo mismo, de inestabilidad, como es sus poemas “Libre luz” y “Polvo/calle/seco/pasto”. Para una lengua la poesía es su gran laboratorio. De ella pueden surgir fusiones atómicas, especies híbridas, nuevos materiales con propiedades desconocidas o monstruosos clones. Allí el poeta es historiador y profeta, protector del cayado y oráculo. Como cuando Wilson escribe: “Se han perdido mis amigos/en el tiempo y en los vasos. He gastado mis palabras sin encontrarlos. Se han perdido los colores/del recuerdo de vivirlos/por hacerme de las letras con las que escribo mi desdén”.

Termino este comentario de esta estupenda obra de Harold Wilson con el autor de El extranjero. Albert Camus escribió en el verano de 1954 una breve colección de ensayos titulada El verano. Y un fragmento de esa obra es imprescindible para los tiempos de crisis y pandemia que vivimos y, creo también, transmite fielmente lo que Harold Wilson nos quiere decir, de fondo, con su Crisis Poética. Dice Camus: “En medio del odio descubrí que había, dentro de mí, un amor invencible. En medio de las lágrimas descubrí que había, dentro de mí, una sonrisa invencible. En medio del caos descubrí que había, dentro de mí, una calma invencible. En medio del invierno descubrí que había, dentro de mí, un verano invencible. Y eso me hace feliz. Porque esto dice que no importa lo duro que el mundo empuja contra mí; en mi interior hay algo más fuerte, algo mejor, empujando de vuelta”.


[1] Héctor Ñaupari (Lima, 1972). Poeta, ensayista, abogado, conferencista internacional y profesor universitario. Preside el Instituto de Estudios de la Acción Humana. Ha sido Presidente de la Red Liberal de América Latina (RELIAL). Es autor de los libros de poesía En los sótanos del crepúsculo, Rosa de los vientos, Malévola tu ausencia y La boca de la sombra, libro este último que reúne toda su poesía. Poemas suyos han sido seleccionados en breves antologías individuales tituladas Incendio que me envuelve, Toda rama es aire y Salammbo. Publicó los libros de ensayos Páginas libertarias, Libertad para todos, Sentido liberal, Liberalismo es libertad y Por esta libertad en las más importantes editoriales de pensamiento liberal en Hispanoamérica. Ha compilado los libros de ensayos Políticas liberales exitosas 2, La nueva senda de la libertad, y Borges, Paz, Vargas Llosa: literatura y libertad en Latinoamérica. Es coautor de las antologías literarias peruanas Poemas sin límites de velocidad, antología poética 1990–2002 y La hoguera desencadenada, antología poética del Movimiento Cultural Neón 1990–2015.

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Cultura

Herencia de artistas

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Observo este acrílico de Oskar Olazo Tupa y me enredo con sus formas singulares que me recuerdan la de los peces nativos como el suche o la trucha y quizás de aquellas larvas de las ranas serranas llamadas renacuajos, quedo estática ante esa imagen que es y no quiere ser la del  universal Quijote, pero me digo “este es un Quijote andino, porque no va montado en su famoso caballo Rocinante, sino en un gallo…!” aunque después me distraigo en la serie Figura y Geometría y me acerco al famoso “Cargador “ que a lomo de espalda llevaba pesados bultos  y según parece aún quedan algunos, en el tradicional Mercado de San Pedro, pero  ojalá con mejor suerte.

Mientras recorro esta sublimal colección, también encuentro un saludo para Picasso, como a  las Tres Gracias Andinas, un Warayoc a la manera de Sabogal, los Génesis y Brutalidad 1 y 2. Esto solo a vuelo de pincel y como parte de  los “50 Años, haciendo y desfaciendo entuertos en el arte”, que reúne más estilos, otras expresiones. Ahora el artista  Olazo, se encuentra construyendo nuevas obras, las que deben llegar a 30 para una próxima exposición. “Sólo tengo 18, me dice a manera de queja” es que en el camino, le van adquiriendo sus trabajos, restando así al número que precisa.

Oskar Olazo (1947) es cusqueño, autodidacta y lleva en los genes la herencia de dos artistas que lo precedieron. Su abuelo Ernesto Olazo Allende, fue el escultor que junto a Agustín Rivero y otros colaboradores, creó el famoso Cristo Blanco nominado también como el Cristo Redentor. Esta emblemática imagen  desde la cima del cerro Puncamoqo, extiende los brazos abrazando al Cusco y a sus habitantes, desde 1945.

Francisco Olazo o simplemente Pancho Olazo, fue un eximio artista plástico, uno de los fundadores de la ex Escuela Nacional de Bellas Artes y perteneciente a la generación de oro, pues junto a él se encuentran los grandes pintores Julio Gutiérrez, Mariano Fuentes Lira, Juan G.Medina, Teófilo Benavente.

Olazo, ha trabajado en las artes plásticas desde muy joven, dejando de lado su especialidad de Ciencias Biológicas. Es fundador del grupo Illary  y IMAPIMUSPO, una organización de arte de diferentes disciplinas. A partir de los 70 ha expuesto a nivel local, nacional y sudamericano. Fue director de eventos de la Asociación de Artistas Plásticos de Cusco.

Lima Gris conversó con este artista multidisciplinario  y de diversos estilos.

Trato de definir tu estilo y no logro hacerlo, pues dentro de la variedad, encuentro un surrealismo vestido, por así decirlo, de indigenismo y a la vez una suerte de Figurativismo. ¿quisiste hacer una simbiosis de estas tendencias?

Bueno, yo también trato de definirlo (es un decir, pues en realidad no me preocupa), creo que tiene un poco de todo; en principio la “variedad” corresponde a diferentes épocas de mi trabajo, el cual hace más de 50 años empieza con la figuración realista, especialmente paisajística, hoy es unas veces neofigurativo, otras abstracto y, quizá también, surrealista, todo esto con relación a la “Serie Onírica” que vengo trabajando en estos últimos años, ya que, anteriormente, hice la serie “Paisaje y Geometría” que, como su nombre lo dice, hace una simbiosis de ambos elementos, resultante de la observación de la geometría contenida especialmente en el paisaje urbano, desarrollando sus posibilidades estéticas que sirvan para evitar lo figurativo realista que , creo, ya está ahí, construido, y sólo debe ser un pretexto para dar paso a la creatividad.

Entre estas dos series se ubica, y traslapa, “Los Habitantes del Tiempo” que, en extrema síntesis, representa escenas humanas logradas con un mínimo de líneas continuas que, sin embargo, resultan suficientes para mostrar el tema espiritual del que trata. Lo indigenista, o más bien lo ancestral-andino está presente con alguna frecuencia en las series anteriores como un fluir natural de mi naturaleza plena de Ande; esto es algo que no procuro ni lo evito intencionalmente.

Definitivamente esos difuminados me dan la sensación de un ambiente andino,  con lluvias y niebla persistente, ¿así lo sientes?

Yo pasé espacios de tiempo de mi niñez en el campo, en el Valle Sagrado, en Calca específicamente, y quedó registrado en mi memoria esos frescos amaneceres con niebla que le dan una tenue  suavidad a la atmósfera, de modo que, especialmente cuando hago figuración paisajística (en mi estilo geométrico),  lo cual no es muy a menudo, esa sensación es trasladada al lienzo.

Dentro de la gama de variaciones, me parece que has resuelto por uno que con semejanzas de otros estilos, sea tuyo, que tenga tu propio sello.

Creo que las tres series antes mencionadas responden a un estilo muy personal y claramente definido. Posiblemente mi condición de autodidacta ha sido una ventaja en ese sentido, pues me parece inevitable recibir influencia de los maestros que nos formen en el oficio.

¿En qué te facilitan tus estudios de ciencias biológicas, en tus trabajos pictóricos? ¿Abandonaste la carrera o trabajas paralelamente en las dos especialidades?

Diez años de mi vida dediqué al desempeño de mi trabajo en laboratorio,  fue una experiencia enriquecedora que ejercí simultáneamente con el arte y ese acercamiento y observación del  microcosmos, me llevó  al deleite de encontrar composiciones “abstractas” maravillosas siendo verdaderamente, realistas, pues existían físicamente y de un modo natural. Me parece que de esa experiencia se fijó en mi subconsciente una linealidad formal y color que hoy, cuarenta años después, se expresa sin proponérmelo, especialmente en la “Serie Onírica” que vengo produciendo, en la que se perciben formas globulares o ameboideas que surgen espontáneas en secreta complicidad con el azar.

Conociste ya joven la obra de tu padre, el pintor Pancho Olazo. ¿Influyó de alguna manera en tu carrera inicial?

Siendo aún niño veía con admiración los trabajos de mi padre y sentía como una obligación moral seguir en el camino del arte que él con tanto amor había transitado. Empecé copiando  algunos dibujos y después pinturas. Ya joven , con los ímpetus propios de la edad, me sentí en la capacidad de buscar formas nuevas de expresión, que  me aproximaron al surrealismo, la abstracción y otros vericuetos del arte, creando en mi personalidad artística ese estilo personal del que hemos hablado y que me da satisfacciones y mayores desafíos.

La exposición que preparas será en Cusco, Lima o en alguna capital latinoamericana, ¿para cuándo y con qué título la presentarás?

Estoy en el proceso de consolidar una producción un poco más amplia de la “Serie Onírica”, que por ahora lleva ese título, todavía no he concretado acuerdos pero es posible que la presente en Cusco, Lima y en dos  ciudades del país y Dios mediante, fuera también (posiblemente Brasil y República Dominicana) .

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Cine

El faro (The Lighthouse) llega a Netflix para ‘encender’ nuestra intriga [VIDEO]

Película del director Robert Eggers desde hoy podrá ser disfrutada por todos los cinéfilos.

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Si usted es amante de Edgar Allan Poe y de las historias de terror y misterio entonces póngase cómodo, coja su bebida de preferencia y disfrute con las luces apagadas esta película del director Robert Eggers “El Faro” (The Lighthouse) estrenada en el año 2019.

Protagonizada por los actores William Dafoe y Robert Pattinson, quienes interpretan a dos fareros que comenzarán a perder la cordura cuando una tormenta los deja aislados en una remota isla de Nueva Inglaterra.

“Pronto, la relación tiránica desemboca en un conflicto de poder, un choque generacional entre la vieja guardia que clama “¡la luz es mía!” y la nueva que intenta tomarla. Todas las interpretaciones son válidas y esta no es la única. Mucho menos la más fascinante.”, escribe Ricardo Espinal del diario La República.

En efecto, los primeros visos para entender ese tipo de filme lo proporciona el propio director quien desliza que los personajes interpretados por Dafoe y Patinson “tienen una raíz simbólica del mito de Proteo y Prometeo”.

“Era innegable la alegoría sobre la obtención del fuego, su recelosa custodia y el fatídico destino de su liberador. El significado de la luz del faro variará dependiendo del lente con el que se aprecie, pero se mantiene como el eje central sobre el cual se desarrolla el conflicto entre los dos hombres.”, explica Espinal.

“También está la teoría de que ambos son realmente la misma persona, evocando irrevocablemente a la película “Persona” de Ingmar Bergman. Thomas lucha contra su contraparte, quien lo atormenta por su pecaminoso pasado e impide hacerse con la luz que representa la salvación de su conciencia. Aún si todo fue producto de su esquizofrenia, es un cliché que Eggers aborda de manera inteligente.”, subraya el periodista.

“Como si todas estas lecturas no fueran suficientes, hay que profundizar más en la psique para captar el subtexto homoerótico, simbolizado en un gigantesco falo, así como los matices edípicos. Los roles de género están en juego, la masculinidad tóxica en jaque y las emociones reprimidas afloran entre tanta tensión. La influencia de Carl Jung y Sigmund Freud fue constada por el propio cineasta.”, añade en su interpretación Espinal.

Robert Pattinson en una de sus mejores actuaciones. Foto: Universal Pictures.

El Faro ha llegado a la famosa plataforma de streaming para mostrarnos la orilla correcta en donde debemos enfocarnos para recordar que una buena película no tiene que recurrir necesariamente a grandes efectos especiales.

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Cultura

Alberto Plaza regresa a Lima para ofrecer un concierto este 4 de junio en el Gran Teatro Nacional

Lima Gris conversó con el cantautor chileno quien nos ofrecerá lo mejor de su repertorio en lo que significará el reencuentro con el público peruano.

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Por Raúl Villavicencio

Sesenta años cumplidos, de los cuales 37 los ha dedicado a su carrera artística (contando los 2 años de para por la pandemia), Alberto Plaza es uno de los pocos artistas de lengua hispana que aún le cantan al amor, y seguramente cuando usted escucha alguna de sus canciones inmediatamente logrará reconocer o recordar un fragmento que marcó sus vidas. Canciones escritas para permanecer en el tiempo, para recordarnos que todo en esta vida puede cambiar excepto el amor incondicional, ese mismo que lo mantiene vigente y que pronto podremos escucharlo de manera presencial este 3 de junio en el teatro Víctor Raúl Lozano Ibañez de la ciudad de Trujillo, y el 4 de junio en el Gran Teatro Nacional de Lima (Avenida Javier Prado Este 2225, San Borja).

Lima Gris conversó con el artista, quien nos revela, en primera persona, el proceso de su nuevo disco “Duetos” que tendrá la participación del cantante Gianmarco, y en donde estrenará su nueva canción “No me quites la ilusión”; y también de su gira “35 años”.

Aquí la entrevista:

Cuéntenos sobre su amistad con el cantante Gianmarco, ¿cómo surgió la idea de hacer un dueto?

A Gianmarco lo conozco hace más de 20 años, nos une una muy bonita amistad. Estoy sacando una nueva canción junto a él que se llama “No me quites la ilusión”. La verdad fue a él a quien llamé primero que nadie para hacer un dueto, y él siempre me comenta que yo he sido una gran influencia para su carrera, lo cual estoy muy agradecido.

Usted en su última canción menciona la palabra “ilusión” y quiero enlazarla con el matrimonio que últimamente ha venido a menos, ¿siente que está pasando de moda?

Pienso que el amor ha cambiado y el matrimonio también; ahora existen nuevas formas de pareja y considero que todo eso es válido. Justamente escribí una canción que se titula “Mejor estar en compañía” (1992) que habla sobre las relaciones en pareja. Me encuentro a favor del matrimonio.

A mí, por ejemplo, la pandemia me agarró lejos de mi familia, de mis hijos mayores. Ese tipo de distancia a mí me dolía.

Más allá de la vida pública, en qué emplea su tiempo libre.

No soy mucho de escuchar música, sabes, pero cuando tengo la oportunidad me gusta escuchar música clásica.

Hace poco escuchaba que tiene usted como un dogma de vida, la “causa y efecto”.

Exactamente, la Cienciología me llevó a eso y me enseñó que uno debe de estar siempre en el asiento del conductor, nunca en el asiento del copiloto. Creo que si uno empieza a descubrirse como persona puede alcanzar la felicidad.

Lo que más destaco de sus canciones son las letras, las sabe utilizar muy bien y eso lastimosamente se viene perdiendo.

Podría decirse que soy un fanático por la forma y uso correcto de la palabra. Incluso, cuando le escribo al WhatsApp a mi esposa, lo hago sin ninguna falta ortográfica. Será porque he tenido la suerte de haber leído bastante desde muy niño, ya que en mi casa no se permitía ver televisión. Pienso que la Tv le hace mucho daño a la sociedad.

Por ejemplo, mi canción “Sentencia”, casi pocos saben que en realidad está compuesta por 14 versos.

Las canciones actuales han perdido el buen trato del lenguaje.

Es cierto eso, en estos tiempos se ha dado mayor cabida a las palabras vulgares, a recurrir al simplismo para escribir una canción, y donde el oyente se encuentra más que satisfecho con 4 acordes y el autotune. Si tú escuchas bien mis canciones, yo me esfuerzo de que exista la armonía y que suene melódico.

Para ir terminando, le diré algunas palabras y usted me dirá un concepto o idea de las mismas.

La mujer: mi mujer, sin lugar a dudas.

El amor: es el hilo conductor que lo mueve todo.

La cienciología: es un cúmulo de conocimientos que le ha hecho mucho bien a las personas.

La pandemia: es sumamente extraño; he pasado por algunas dificultades, pero por suerte mi familia siempre estaba a mi lado. También hizo notar que habían muchas cosas innecesarias como por ejemplo las cuarentenas.

Su último hijo León: él llegó a mi vida cuando tenía 58 años, y hemos luchado juntos porque llegó con algunos problemas de salud, nació con algunas complicaciones en la mandíbula.

Finalmente, qué espera a su llegada al Perú

Uf, hace muchos años que no voy al Perú. Espero reencontrarme con muchos queridísimos amigos que tengo allá, y sobre todo probar esa exquisita comida peruana que es conocida por todo el mundo.

Las entradas para asistir a la presentación del cantautor chileno se encuentran disponibles en la plataforma Joinnus.

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Arte

Muestra en homenaje a ensayo del artista italiano Bruno Munari

Se exhibe en galería El Observatorio de Corriente Alterna en Miraflores. Ingreso libre.

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“Artista y diseñador” es la exposición que incluye obras reconocidas internacionalmente de Jerry B Martin, Yerko Zlatar y Joan Jiménez, Entes, en homenaje al ensayo, del mismo nombre, del artista multidisciplinario italiano, Bruno Munari, una de las figuras más importantes del diseño industrial y de la comunicación visual del siglo XX,  máxima expresión del futurismo. Munari desarrolló piezas artísticas que revolucionaron la forma de ver el arte y el diseño como: Cosmic Map, Futurist, Fork Desing, Useless Machine, entre otros.

La muestra organizada por la Escuela de Arte y Creatividad, Corriente Alterna, ha sido curada por el historiador e investigador Carlos García–Montero. La exposición analiza a través de la obra de los artistas visuales, las diferencias entre el arte y el diseño, decantando los límites entre ser artista y ser diseñador.

Esta exhibición es un trabajo museográfico en torno a las artes visuales y nos inspiramos en Munari, porque el buscaba la esencia del arte y del diseño en el equilibrio entre el rigor y la levedad, sirviéndose siempre del juego, del humor y de la ironía, afirmó Carlos García Montero, Director Académico de Corriente Alterna.

La exposición se puede visitar hasta el mediados de julio en la galería Observatorio de la Escuela de Arte y Creatividad Corriente Alterna, de lunes a viernes de 9 am a 6 pm, y sábados de 9 am a 1 pm. Ingreso libre.

Sobre Corriente Alterna

Es una escuela de educación creativa y artística fundada en 1992 con un enfoque formativo, innovador, transgresor y multidisciplinario. Es el principal referente en el Perú en cuanto a formación en arte contemporáneo. Con una metodología de enseñanza activa que fomenta la toma de riesgos para hacer la diferencia en la industria del arte, el diseño y la creatividad. Actualmente, ha desarrollado dos nuevas carreras: Diseño gráfico y Diseño de interiores.

Los egresados de Corriente Alterna han representado al Perú en ocasiones históricas e inéditas como Elena Damiani llevando al Perú por primera vez a la Exhibición principal de la Bienal de Venecia 2015, el encuentro de arte contemporáneo más prestigioso del mundo. Asimismo la obra de Alberto Borea fue adquirida por el Museo Guggenheim 2015, entre otros hitos históricos peruanos del arte contemporáneo nacional.

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Cine

Arrancó el Festival de Cannes 2022

Del 17 al 28 de mayo 75 edición del popular evento de cine vuelve a acoger a espectadores tras un receso por la pandemia.

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Ver, sentir, respirar cine. El sétimo arte no se siente igual si los sentidos no están completamente libres para poder apreciar a las verdaderas estrellas que hacen posible que una secuencia de imágenes se convierta en una película. La pasarela, la moda, el glamour, y la alfombra roja están preparadas para esta 75 edición del Festival de Cannes 2022.

Bodas de diamante para uno de los festivales de cine con mayor renombre a nivel mundial, y que oficialmente empezó ayer, en donde recibirá un estimado de 35 mil personas que recorrerán el paseo de La Croisette, sin obligación de llevar mascarilla. Un claro signo de que el festival busca recobrar la confianza de sus asistentes, que antes de la pandemia bordeaban los 40 000.

El crítico de cine Renato León nos comparte su optimismo sobre esta edición: “Ahora todos podrán ver las películas en pantalla grande, asistir a las conferencias, ver a los artistas en la alfombra roja. Además, habrá grandes directores en competencia y fuera de ella, nombres tan importantes en el mundo del cine. Será un buen año”.

Por su parte, la crítica de cine y docente Mónica Delgado nos comenta que “el festival mantiene su marca desde antes de la pandemia, y no ha cambiado su línea editorial. Siempre están los highlights, los cineastas recurrentes de Cannes, como Claire Denis, Hazanavicius y otros más. No creo que haya habido un antes y un después. En ese sentido el festival ha mantenido esa perspectiva”.

Justamente, el francés Michel Hazanavicius fue el elegido para abrir Cannes 2022, con su película “Coupez!” (“¡Corten!”, en español), una comedia de zombis, que recrea el ya clásico del género “One cut of the dead”, de Shinichiro Ueda.

Festival abordará la invasión a Ucrania.

El Festival de Cannes se originó en 1938, para competir con el de Venecia, que fue usado por Benito Mussolini como instrumento propagandístico del fascismo en expansión. Sin embargo, no fue hasta 1946, una vez acabada la Segunda Guerra Mundial, que se pudo realizar la primera edición. En ese sentido, tiene un trasfondo antibélico y lo ha hecho notar al darle vitrina a Ucrania, país que ha sido invadido por Rusia.

La crítica de cine Alejandra Bernedo nos da su opinión al respecto: “El origen antifascista de Cannes es remarcable. El apoyo a poblaciones víctimas de conflictos bélicos es imprescindible, cosa que, lamentablemente, no han mostrado en ocasiones anteriores con otros conflictos tal como procederán a hacerlo esta vez con Ucrania”.

Así, el 21 de mayo será considerado el “Día de Ucrania”, que se dará dentro del “Mercado de Cannes”, donde cineastas y productores de dicho país podrán exhibir sus películas y presentar proyectos. Buena parte de estas producciones serán documentales.

Una de las películas que se proyectarán es “Mauripol 2”, del cineasta lituano Mantas Kvedaravičius, que murió a manos del ejército ruso el pasado abril, en la ciudad de Mariúpol. La cinta lleva imágenes grabadas en Ucrania y recuperadas por la pareja del director Hanna Bilovroba, quien además presentará el filme.

Por otra parte, los organizadores del festival anunciaron que no recibirán delegaciones oficiales rusas ni a personas vinculadas con el Gobierno ruso. Sin embargo, no se boicoteará ninguna película proveniente de dicho país y hay una en competencia: “La esposa de Tchaikovsky”, de Kirill Serébrennikov.

Nominados al Festival de Cannes 2022

  • Holy spider – Ali Abbasi
  • Les Amandiers – Valeria Bruni Tedeschi
  • Crimes of the future – David Cronenberg
  • Tori et Lokita – Jean-Pierre y Luc Dardenne
  • Stars at noon – Claire Denis
  • Frére et soeur – Arnaud Desplechin
  • Close – Lukas Dhont
  • Armageddon time – James Gray
  • Broker – Kore-Eda Hirokazu
  • Nostalgia – Mario Martone A
  • R.M.N – Cristian Mungiu
  • Triangle of sadness – Ruben Östlund
  • Haeojil Gyeolsim – Park Chan-Wook
  • Showing up – Kelly Reichardt
  • Leila’s brothers – Saeed Roustaee
  • Zhena Chaikovskogo – Kirill Serebrennikov
  • Walad Min Al Janna – Tarik Saleh
  • Zhena Chaikovskogo – Kirill Serebrennikov
  • Pacifiction – Albert Serra
  • Un petit frére – Léonor Serraille
  • EO – Jerzy Skoliwski
  • Le otto montagne – Charlotte Vandermeersch y Felix Van Groeningen

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Cultura

Ascenso, auge y declive de la hegemonía Bolaño

Una mirada al mercado editorial y su trascendencia entre los escritores que aparecieron luego del 2010.

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Un autor que no es ni chileno ni mexicano, un latinoamericano perdido en Latinoamérica que como muchos se exilió en España y acabó muriendo tempranamente con relativa fama en un ambiente bastante estrecho de la literatura. Admirado hasta la imitación por menores de 40 años y casi intrascendente para mayores de 50 años, el fenómeno Bolaño es una pieza clave en la historia de la literatura en español que inaugura entre los hispanoamericanos el postboom. Sin embargo, lo que buscó exorcizar acabó convirtiéndose en otro demonio a exorcizar:  el mismo Bolaño. Este es un artículo enfocado a su impacto en el mercado editorial y su trascendencia entre los escritores que emergieran después del 2010.

El ascenso: cómo pescar peces gordos

A principios de 1990, Bolaño era otro latino de segunda clase con ínfulas de escritor sin suerte en un pueblo de provincia en España. Todo deparaba que acabaría sin pena ni gloria sino fuera porque a diferencia de muchos escritores con ambición, Bolaño era un buen lector que conocía su mercado.

Después de publicar algunos libros intrascendentes apareció un libro raro en las estanterías que si llamó la atención: Literatura nazi en América. Lo que sus primeros lectores imaginaron era un ensayo de historia de autores reales acabó siendo un señuelo que mordió el mismo Herralde. Una metáfora del oficio de escritor a través del morbo de muchos lectores por el fascismo y su presencia poco difundida en la literatura. Este juego de Bolaño fue un acierto mercadotécnico. El libro no se vendió mal pero tampoco fue un éxito, su mérito yace en que llegó a donde se tenía que llegar: a los editores.

Jorge Herralde director de Anagrama, la gran editorial de los años 90 y 2000 que emergió como una alternativa a colosos en español como Planeta o Random, supo ver en el hábil Bolaño la habilidad de un escritor que si había captado el signo de los tiempos en el mercado editorial. Se cuenta que el mismo Herralde al leer el libro llamó a casa de Bolaño. El autor no se sorprendió de esa llamada, seguramente solo se alegró. Había picado uno.

Un par de años después, Bolaño enviaba su siguiente novela al premio Anagrama. Una novela de 600 páginas, Detectives Salvajes, se hacía con el primer premio. Bolaño había aparecido en el mapa editorial español. El libro es un homenaje al estilo y juegos estructurales de los autores del Boom latinoamericano (los primeros escritores de Latam en triunfar en Europa y el resto del mundo en la década de 1960). Comparado con frecuencia a Rayuela de Cortázar, el libro de Bolaño sin embargo se parece más a un realismo urbano a lo Vargas Llosa a ratos con toques de Fuentes y ciertas referencias al imaginario de Borges.

Roberto Bolaño con Herralde en su premiación en Anagrama.

En resumen, un estudio detallado e inteligente del gusto dominante del mercado del libro. Pero tenía dos cosas más. Primero era una enorme glosa de chismes sobre autores de segunda Liga que Bolaño conocía muy bien (los infrarrealistas mexicanos o el grupo peruano Hora Zero, entre muchos otros). Si estos grupos gozan de estima fuera de sus países al día de hoy se lo deben a la novela de Bolaño, quien a través de cambiarle los nombres a escritores fácilmente reconocibles para el lector ducho, nos cuenta quien era gay, quien le sacaba la vuelta a quien, quien le debía plata a quien, y un largo etcétera. Eso produjo un interés y un odio entre sus contemporáneos, pero eso no importaba a la hora de hacer ruido. El segundo mérito era que la novela que si bien jugaba a un homenaje a los libros del Boom también significó una superación del mismo en tanto desafío abierto. La imagen atacada por sus personajes a una vaca sagrada como era Octavio Paz, es también una metáfora de la literatura institucionalizada de los autores hegemónicos de entonces como era todo el Boom. Poco después de ganar el premio Anagrama, esta misma novela ganaría el premio Rómulo Gallegos, el gran premio que consagraba a los autores de Latinoamérica. Con estos dos galardones empezaba un camino que la desgracia y la suerte a través del mito y una cantante de rock estadounidense consolidaría.

Auge: no se trata solo de los libros, se trata de vender al autor

En 2003 y con 49 años Bolaño moría por falla hepática. Su último libro, 2666 se publicaría poco después inacabado. En ese momento su obra estaba bien editada pero no tenía el futuro asegurado, una vez muerto el autor que no había terminado de consolidarse, el riesgo de ser relegado del mercado era lo evidente. Sin embargo no hay muerto malo, y menos cuando su historia es una versión de Rocky o la Cenicienta versión Literatura. Estos factores más 2666 (el libro latinoamericano con mejor título en 40 años) ayudaría a que llegara a los oídos de Patty Smith, la poeta y cantante norteamericana que al conocer la primera traducción de Detectives Salvajes no dudó en impulsar la carrera de un muerto.

Bolaño con Enrique Vila Matas.

A través del mito se vende mejor un personaje, y en eso tienen años de delantera los gringos. Patty Smith vendió a Bolaño prácticamente como drogadicto (cosa que en vida no fue), una especie de Rockstar poeta en un México salvaje de los 70s, época en que está ambientada  los Detectives Salvajes, entonces esa imagen joven, con melena, más drogas y mucho retro, fue lo que finalmente terminó por enganchar  al público especializado gringo. Un par de años después de fallecido el autor, en EE.UU. publicaban 2666 en su primera traducción en inglés, y gracias al mito como marketing el libro con todos sus méritos ganó el premio de la crítica de la estadounidense. Cómo consecuencia el público especializado ya crítica en Latinoamérica, como buenos alienados, empezaron a interesarse por este autor que recogía en su breve biografía todos los típicos de una leyenda (vivir la dictadura chilena, el exilio, ser inmigrante en Europa, y realmente poco más, pero que se vendió como LA VIDA DEL POETA).

Pero es recién a partir de 2010 a 2012 que se establece una auténtica HEGEMONÍA entre los lectores latinos menores de 30 años que descubren a Bolaño hasta volverlo un autor de culto. El resultado no podía ser mejor: los escritores jóvenes empezaron a dedicarle sus libros a través de epígrafes o la simple imitación. Bolaño lo había logrado.

Patti Smith con el libro 2666 de Roberto Bolaño.

Declive: más es menos

Toda HEGEMONÍA es un imperialismo y todo imperialismo no es eterno y menos en literatura. Bolaño paso de ser la alternativa de superación de la lacra del Boom latinoamericano (esa lacra narrativa por la que los lectores y por tanto los editores europeos buscaban en los nuevos autores latinoamericanos papagayos, tucanes  y mujeres volando), a convertirse en un estilo tomado y repetido de una u otra forma hasta el hartazgo.

El fenómeno de su declive es reciente. En los últimos cinco años el entusiasmo y cariño por la obra de Bolaño ha empezado a estancarse, incluso a enfriarse, las ventas no son lo que eran antes y menos desde que Alfaguara de hizo con los derechos de sus libros (Anagrama supo vender los libros a tiempo). El fenómeno pasó, su influencia sin embargo todavía se mantiene como nociva. Los imitadores no faltan. Yo mismo fui uno, mea culpa. El detalle es que todavía no emerge una superación de su narrativa, ni siquiera alternativas claras entre autores latinoamericanos. Tal vez como Bolaño exista otro escritor astuto que haya sabido leer el signo de los tiempos del mercado editorial. Tal vez este año, tal vez el próximo. Mientras el mercado espera.

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Cine

La película de acción y horror “Desastre en Corea” se estrena a nivel nacional

Este 19 de Mayo llega a la cartelera peruana ¨Desastre en Corea” una película de acción y horror de principio a fin.

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Cuando una  familia e invitados estaban  celebrando un cumpleaños en un hotel,  un camión repleto de gas tóxico se estrella contra este causando la fuga del gas y  una gran explosión. El gas se esparce rápido por todo Seúl causando pánico en las calles así como muchos accidentes y muertes.

El gas continua ascendiendo por la ciudad y para que no los alcance, a  una pareja de amigos  no les queda otra que subir al techo del hotel y usar unas cuerdas  para pasarse de un  edificio a otro subiendo cada vez más alto escalando las paredes hasta llegar en lo alto a una grúa donde podrían ser rescatados.

En el mundo ha habido varios casos, en los últimos años, de desastres causados por una fuga de gas. Los más comunes son los  accidentes de camiones que lo transportan  y que terminan chocando  por un impacto de bala, mal tiempo, por un desperfecto del vehículo  o  por una maniobra imprudente del conductor. 

En los  países en vías de desarrollo la informalidad y las normas poco favorables en el sector transportes hace que estos accidentes sean más frecuentes y más trágicos dejando más muertos, heridos y viviendas afectadas.

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Cultura

Natalie Celio, una poeta subte e inédita

Lee la columna de Rodolfo Ybarra.

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Hace varios años que, en el centro de Lima, el rezago de la movida subterránea nos ha entregado excelentes poetas. Muchos de ellos, es cierto, derivaron en cierto conformismo o en integrarse al establishment y “combatir al monstruo desde adentro” y bla bla bla. Lo cierto es que un grupo de poetas, músicos y artistas undergrounds, todavía siguen haciendo lo que se hacía en los ochenta y el “hazlo tú mismo” con fanzines hechos a mano (El Poste del desaparecido Máskara, Los Poetas del Asfalto de Richi Lakra y Primo Mujica que va en el nro. 170!, etc.,) y en eventos callejeros con gran cantidad de público que abarrota sus convocatorias.

Una de estas personalidades, salida de esta poesía citadina y subte destroy hasta la médula, es Natalie Celio. Su poesía es venal, vivencial, con rasgos de saliva, lágrimas y sangre. Aunque su profesión tiene que ver con la salud, eso no es escollo para (de)mostrarnos que puede hacer de soprano al lado del mismo Chinaski: Me gustaría ser Bukowski, // haberte amado como conocido // una templada noche de mayo, unos centavos, un hotel // un corazón que termina, // cuando los perros rondan el infierno. O cantarnos de forma cruda y sin delay y sin reverb: Pensé que mi corazón se perdió en Lima // Bajo bolsas de plástico y periódicos amarillos. Eso y muchas figuras y metáforas salen como navajas de sus textos y uno no queda invicto ni sale ileso. Mejor leamos lo que ella nos dice de sí misma:

“Nacida en Comas, Lima un 7 de Setiembre. Enfermera de profesión y escritora por frustración, miembro del colectivo artístico independiente Poetas del Asfalto, donde colabora con artículos hasta la fecha. Fundadora y exintegrante del colectivo Poetálica, cantante de la banda de rock Cirko Terror; sin libros ni poemarios publicados pero no descarta en algún momento publicar algo cuando su odio o amor por Lima lo ordenen.

 A veces suele hacer relatos cortos con alter egos masculinos, el mejor toma el nombre de “Vito ” o “Miguel”, dueña de una página virtual poética llamada ” La ventana de Jezabel” en honor a la reina fenicia que en algún momento también se convierte en su alter ego en su mayoría en sus reflexiones filosóficas.

Seguirá escribiendo hasta cesar, bien su vida o su frustración.

Natalie Celio”

LIMA, LA PERDIDA

Guarda los pocos recuerdos que tuvimos,

ausculta, por ratos

 los latidos perdidos,

La rabia de los perros,

circulación mayor de los vicios.

Pensé que mi corazón se perdió en Lima

Bajo bolsas de plástico y periódicos amarillos,

Oliendo lo poco que queda del ayer

De su terrible colonización,

de virreyes,

tapadas y reformas borbonas,

de su quechua

sin signos.

Ayer bajo un vaso,

pensé verte en esta Lima,

Pero sólo fue un recuerdo más en el vacío,

que sació este vehemente olvido.

Lima, de tristes poetas,

negados

abatidos de mentes,

con forma y sin contenido,

 círculos religiosos

de “buena y mala poesía”

disfrazados de intelectuales,

 enfermos de conceptos.

Eres aquello que amo y odio,

eres la madre enferman que cuido y protejo

Querida Lima mía, no te mueras

Aún guardas buenos tiempos

de Revolución,

de Inkarri,

de bohemia

de tus niños limeños,

Si tu palacio no te salva, te salvarán los insatisfechos.

3,1416 DE TODO

Un beso es ahora

como contemplar una estrella,

Pero no por la excelencia

sino por la distancia,

Como aquella canción,

la delicadeza

el recuerdo de su melodía

años luz de tus sensibles tímpanos.

Recuerdo, un ósculo, no común, ni muchos,

Aquél que pueda hacer sentir a la muerte perderse miles de vidas.

Como unas alas,

como el regalo de la tierra

hacia el cielo.

Aún sueño …

Un beso ¿Qué no daría por un beso?

Todas las determinantes que nos separan,

aquél 3,1416 de todo,

La agonía de la mentira,

 y la verdad absoluta

Penúltima gota de vino

para saciar la beodez

del cinismo,

Eso es un beso, somos.

La máscara del amor, encono profundo y

después,

soñar despiertos

SER BUKOWSKI

Me gustaba ser Bukowski,

viajar en un carro elegante y rojo,

desgastar mis poemas en perecederos amores,

de esquinas, procaces

como aquello que me diste.

Me gustaría ser Bukowski,

así no prometer nada que no llegue a los 15 dólares,

costaba mi vida diaria,

decaer en Lima

eructar vapores etílicos,

como las piernas de las esquinas

quejarme por intentar dolerme.

Me gustaba ser Bukowski,

 vomitada de las sectas poéticas,

que no den un centavo por mí,

graznan, escépticos

mientras me dicen: ¿Por qué tú?

yo respondo: Por ustedes.

Me gustaría ser Bukowski,

haberte amado como conocido

una templada noche de mayo, unos centavos, un hotel

un corazón que termina,

cuando los perros rondan el infierno.

Me gustaba ser Bukowski,

aún tengo una jaula,

un pájaro azul en mi pecho,

en proceso de adaptación.

Me gustaría ser Bukowski,

y vivir bajo una niñez presente

entre mis demonios, evaporarse bajo alma de bovino,

caminar, pensante, por la ciudad

a punto de fagocitarme.

Me gustaba ser Bukowski.

tragarme la guerra,

mi leucemia,

mis otras dolencias,

acariciar mis personajes,

viciosos

perpetuos

pedófilos,

sudando el oficio errante del cartero;

Lima carece de muchos,

los pocos que quedan, piensan en volarse los sesos.

Me gustaría ser Bukowski,

no sería tercermundista

tal vez me compraría un rifle,

mi escuela se afilaría de cadáveres,

el patio del recreo,

a la última campanada de clase.

Me gustaba ser Bukowski

y aún no era Bukowski,

ni la última letra de su apellido

sólo fui la sensación, al pasar la hoja de su libro;

orean a mi, el amor infiere,

 como gatos que visten de negro en invierno

 aún no conozco el infierno,

y lo mejor de conocerlo,

es no serlo.

Me gustaría ser Bukowski,

 no decirte aquello que destella mis labios

cuando desnudos, quiera encontrar,

 tus ojos,

cuando desnudo, quieras huir,

de mis labios.

Tomaría el tinto, sin vaso

y a tu primera palabra interrumpiría

intenta

intenta

 solo soy una puta,

con sus propios poemas.

Don ´t try.

AYER, HOY… SIEMPRE

Hoy,

hay sinnúmero de cartas, 

en mi cabeza,

llenas de perversiones.

Ayer, hoy

siempre.

Supongo que esta mierda de aparato siempre me habla,

y no sé si será real

compadecer la figura,

o darlo por hecho.

Y entonces,

vuelve la paranoia

tomar, patear,

cerrar mis ojos,

escuchar el silencio

de los viejos edificios.

Mañana,

se encenderá una luz que

ayer tal vez ya no encienda.

(ven, huye descalzo y en puntillas) vete.

Bebe inalcanzablemente

mi cuerpo,

no olvides vaciar la botella,

suele caminar triste,

sin tu vacío dentro.

COMO PARA DECIRTE ADIÓS

Actúo, como para decirte adiós

sin preguntar con quién estás,

sin mirarte a la cara cuando tus ojos brillan

sin brillar, cuando tu sonrisa me ilumina.

Actúo, para decirte adiós

sin que te des cuenta,

y sonrío, mientras me tocas

y me iré contigo, sin que me lo pidas

para despedirme, sin que me des la bienvenida.

Te digo adiós, sin marcharme

buscando las manijas de nuestras horas,

no estaré cuando la noche te conozca

y llegaré cuando vea el día.

Te digo adiós,

esperaré al amor antes de darte un beso,

en nuestras despedidas malas,

al cerrarme la reja de tu casa.

Y mientras me dices te quiero,

No pienses en amarme mientras las aves regresen,

porque

mientras no estén, aún podemos amarnos.

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