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HORA ZERO, LA ÚLTIMA VANGUARDIA

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Hora Zero- Edwin 2016

Antes del Recital en la Casa de la Literatura: Enrique Verástegui, Edwin Sarmiento, Alberto Escalante, Eloy Jáuregui, Bernardo Álvarez, Jorge Pimentel, Fernando Obregón. Lima 24 de junio del 2016.

El Movimiento poético peruano Hora Zero cumple 46 años y sigue más vigente que nunca. Acaba de editar una nueva antología Hora Zero / Infrarrealismo La última vanguardia del poeta Tulio Mora y los actos de presentación han congregado a cientos de seguidores lo que habla de su vigencia y vigor. Hora Zero es ese canto coral del Perú del 2016 y como colectivo de ruptura, consolida aquel espíritu subversivo y que se plasma en una escritura pensada como un recomienzo capaz de transformar “la realidad” a través de una práctica poética comprometida con la complejidad social y étnica peruana.

1.

El disco de vinilo solo decía “Santana” (Columbia 1969) y mostraba en blanco y negro una imagen de un león y la silueta de una muchacha. El último tema del Lado B tenía una canción: “Soul Sacrifice”.  Al poeta Jorge Pimentel le gusta el sonido latino de Carlos Santana luego de lo de Woodstock. Allá en su casa de Jesús María, todos lo oíamos como en un ofertorio místico. Pimentel junto a Juan Ramírez Ruiz, Enrique Verástegui y José Carlos Rodríguez habían fundado en aquellos días Hora Zero y su poética tenía de proclama estética, de soporte musical y de sentencia contra los desusados lastres de la literatura peruana. Entonces oír a Santana era parte de esa intensificación insurgente.

Otro, como Enrique Verástegui, era fanático del cantante andrógino Adamo y se inspiraba con Allegro barbaro, una sinfonía con solo de piano de Bela Bartok y que él lo hacía necesario en ayinas. Para el maestro y poeta Manuel Morales, que llegaba desde la Amazonía, podía faltarle buenas maneras pero jamás, en la rockola, una guaracha de la Sonora Matancera. Juan Ramírez Ruiz atesoraba sus vinilos de John Coltrane y Miles Davis. Yulino Dávila no escondía su casete de Los Belkins y su himno manual: “Tema para jóvenes enamorados”. Elias Durand, desde su palomar de la Av. Arequipa era un convencido que solo el jazz y más jazz eran lo propio para cambiar el mundo. Bueno, lo mío era la salsa, la dura, la de Ray Barretto desde la madrugada, más fuerte que un latigazo de ron.

Tulio Mora era más democrático Llevaba la herencia por el tango. Su madre adoraba a Carlitos Gardel y cuando el poeta apenas tenía doce años, compró un cancionero y se ponían a cantar a dúo todos los tangos de “El zorzal criollo”. También lo complementaba con boleros de Los Panchos, algunos huayno que le gustaban a su padre pese a ser criollo y uno que otra valse de la Guardia vieja. Jorge Pimentel ha declarado que eran fan de Los Ángeles Negros y su tema “Y volveré” en la voz del andrógino Germaín de la Fuente y que gracias a ese himno de amor falaz, se inspiró para componer su celebrado poema “Balada para un caballo”. En realidad, en Hora Zero se escuchaba de todo. Desde Atahualpa Yupanqui o Los Chalchaleros hasta Los Beatles, la parte dark los Rolling Stones, Bob Dylan, Credence Clearwater Revival, Peter Gabriel y Yes.

Hoy, han corrido los días y Hora Zero acaba de publicar una nueva antología Hora Zero Infrarrealismo, La última vanguardia (Ediciones Lancom, Lima, 2016) [1], con introducción y selección de Tulio Mora. El libro muestra los trabajos de 36 poetas del Perú, México y Chile, los epicentros donde se han gestado poéticas rebeldes de los jóvenes que siempre fuimos. Decía Tulio Mora que como toda vanguardia que se respeta, HZ propuso una poética: el “Poema Integral”. Formalmente en ella cabía de todo como en un cajón de sastre: la prosa, el verso, el ensayo, el lenguaje de la mass-media. Pero “integral” tenía un antecedente en la discusión programática  del Perú de los años 20. Se hablaba entonces de un “Perú integral”, conjunción salomónica del todo que debía reconocerse proporcionalmente en sus partes contrariadas.

Mora escribe: “¿Y qué ha dejado esta tribu o banda rockera de inacabable alegato a la poesía canónica de Hispanoamérica? Sobre todo la lúcida voluntad de derribar los fáciles reconocimientos bastionados en plataformas valladas de aduanas y policías literarios -de los centros académicos, de las editoriales, de revistas especializadas y los medios de prensa-, sobre todo la intransigencia, no del francotirador, sino del tirador franco que desde los extramuros ha ido ganando el consenso de la revolución de la palabra amparado en la complicidad con los lectores, aun cuando este espacio sea todavía insignificante, pero acaso precisamente por eso decidido a masificar lo que se ha atrincherado en la abstracción universitaria. Sobre todo la utopía de ocupar, con la fractura de la factura poética, un destino colectivo de sobra y de sombra, en un mundo al que nos arroja un sistema ya deslegitimado por voraz, saqueador y excluyente”.

Libro de Hora Zero

2.

Siempre nos inflamó a palabra. Desde aquel tiempo nos jodía la palabra. Palabra derretida, palabra licuada, palabra ahumada, palabra disecada, palabra marchita, palabra cadavérica, palabra escabechada, palabra amariconada, palabra amancebada, palabra anémica, palabra ahuecada. La palabra, en 1975, estaba ahí, dramática y equidistante entre la imagen y la escritura. Decidí entonces perpetuar el instante. Detener el devenir del sema oscilante. Fijar el grama del soplo cual relámpago, digo: aquel registro, como razón pétrea de la eternidad.

Una eternidad solo legible en su movimiento. Ergo: Un jean colgado en una azotea mantenía el calor embutido de las piernas de una bella muchacha. Así, el proceso literario me enfrentaba // Dicotomía 1: la realidad versus “lo real”. / Dicotomía 2: El signo autónomo contra la tautología del caudal rutinario y sígnico del hecho literario / /.

Aquel abordaje en el lampo creativo del soplo único, con todas sus singularidades, fue en gran medida responsable de esa práctica inédita. El poema acaso como enema, hubiese dicho Dylan Thomas. La invención provocaba la conmoción estructural del texto. El método que apliqué me obligaba: a] Dar cuenta del hecho literario [Su lenguaje, la estructura, la ejecución escribal] b] Activar un mecanismo en la plataforma precisa de la realidad / “lo real” en que [por la que] se escribe y, c] Desarrollar un “tempo” en el que se revela [se versa] la operación que da cuenta de los momentos y las razones por las que aquél texto resulta ser la manifestación sígnica de éste.

El sistema aplicado por Juan Ramírez Ruiz  en el poema integral [1-a] nos obligaba al ejercicio de alternancias multidimensionales y a la ejecución del verso multiplanos. Así, derive en que mi arte poética recogiese polifonías secuestradas por el canon y la tradición operática de viejo cuño. Los distintos signos con preeminencia en las condiciones históricas, políticas, económicas, sociales, culturales, operando en una mundialización –aún sin la digitalización y/o ciber-electricifidad  de hogaño—que nos llevaba indefectiblemente al abismo Vallejo [Sólo con él, el adverbio se licua].

Inclasificable vanguardista a su manera. Cuenta pendiente. Vallejo obra abierta. Pero que había construido un tinglado entre el nativismo /futurista y ultraísta,  más con el primer Alejandro Peralta que con Gamaliel Churata y los “Orkopata”, y absolutamente todas las disgregaciones expresiva. Añádase a Oquendo de Amat,  y “los otros”. Insisto. Al ser Vallejo montaña u océano, acaso la escritura Vallejo es la diáspora más rotunda de toda la literatura hecha en el Perú [‘lo peruano’ no existe, menos en la escritura, ya lo patenticé ciento de veces], amén de aquella prosa sui géneris de Martín Adán y ese dialogo profano-vallejiano con el mismo Dios. Entonces debo admitir, que el gimnasio poético de Hora Zero, nos había fabricado una estratagema disolvente del asunto Vallejo. Leerlo en silencio y sin estridencia. Al menos eso entendía en aquellos años de educación más semental que sentimental.

HZ Recital PIMENTEL TULIO MORA

Tulio Mora, Eloy Jáuregui, Jorge Pimentel y Sebastián Pimentel (1 año) Lima 1977.

3.

Es verdad, desde que me incorporé al Movimiento Hora Zero,  tres años antes, en 1972, junto a los poetas José Cerna, Rubén Urbizagástegui, Julinho Dávila, Elías Durand y Ricardo Oré, dedicamos gran parte de nuestras competencias de trabajo a la hora Vallejo. Pero las escuelas estructuralistas ya se habían instalado en el debate. La lingüística a partir de los estudios, más de Barthes que de Jakobson [2] , las relecturas de Alberto Hidalgo y César Moro, y la tradición Latinoamérica que venía de Vicente Huidobro de “Altazor”: [“La poesía se propaga por todas partes, iluminando sus consumaciones con estremecimientos de placer o de agonía”] y en Pablo de Rocka de “Los gemidos”: [“…Yo me saqué del cuerpo me saqué las palabras de estos poemas, como quien se sacase piojos o montañas, enfermedades, gestos…”] nos amotinaba contra el coro escondido del ojo oficial.

Sin duda, fuimos un segundo torrente en Hora Zero que tradujo aquella sintaxis del asfalto que, por ejemplo, ante el siguiente rol de imágenes, tenía que poetizar en contingencias caóticas por no decir a/escribales: “múltiples voces al voltear la esquina. Follaje de estruendos en silencios. Caligrafías atiborradas de ciudad brumosa. Talud de miradas cerradas y ágrafas. Putas conversadoras con sus huesos silenciosos. Ron expandiéndose por las rendijas del catastro. Huelga de rubores y asalto a comisarías”.

Bien, nos decíamos, allá en el bar Palermo: hagamos un poema. Tiempo: 45 minutos. Cada quien producía un poema tan diferente como diferentes éramos -una genética erótica más que lírica citadina—y en mi caso, debo admitirlo, la poesía de Alejandro Romualdo, que me aleccionaba de manera natural por la cercanía que tuve por ser el poeta amigo de mi padre, que me remitía al caudal imperceptible de: “La poesía en el Perú después de Vallejo sólo ha sido un hábil remedo, trasplante de otras literaturas. Sin embargo es necesario decir que en muchos casos los viejos poetas acompañaron la danza de los monigotes ocasionales, escribiendo literatura de toda laya para el consumo de una espantosa clientela de cretinos.” [Palabras urgentes. Hora Zero. Jorge Pimentel y Juan Ramírez Ruiz. Lima 1970].

No fue fácil, lo confieso en mi caso, romper aquel eslabón que me ahorcaba a una poesía que había interiorizado desde mis años de escolar [Chocano habitaba mas en mi sopa que en mi ropa con su poema “Blasón”. “… La sangre es española e incaico es el latido; / y de no ser Poeta, quizá yo hubiera sido / un blanco aventurero o un indio emperador”. ¡Fuera mierda!, digo ahora.] y  de la influencia de los amigos de mi padre, quien en su pequeña librería del Centro de Lima, reunía a poetas viejos, desde don Alejandro Peralta hasta el mismo Romualdo.

Una tarde del verano de 1972, en el chifa Wony del jirón Belén, Jorge Pimentel nos reunió con Tulio Mora, Óscar Málaga, José Ruiz Rosas y su hermano Patrick Rosas. Hablaban a los gritos de fusiones y disfunciones [3]. De aquella tarde borrascosa rescato el orificio producto del estilete de Mora cuando habló del “Projective verse” de Charles Olson ya propuesto en 1950: Olson proponía que el aliento escribal como respiración, es decir el ‘breath’, es la única medida del verso. –¡La cagada!, me dije– La lectura de un verso es sólo atribuible al lapso entre los procesos de inhalación y exhalación. ¿Quién carajo en esos páramo sabía de Olson o de Jack Kerouac y la Generación Beat de Allen Ginsberg, William Burroughs, Gregory Corso, Gary Snyder y Lawrence Ferlinghetti? Pocos, casi nadie. Por eso repito, militar activamente en Hora Zero fue para mí una segunda creación. Otra vida y principio. Vivir de la palabra, para la palabra y morir por la palabra.

Hz

Poetas de Hora Zero con poetas Infrarrealista, José Peguero y Rubén Medina. Lima 2015.

4.

Cuando descubrí que la interpretación del “Tibiri Tábara” por la voz prerrogativa de Daniel Santos tenía más de acto mágico que de rumba prostibularia, engarcé a ese aullido, la gamuza vanguardista de los “Cinco metros de poemas” de Carlos Oquendo de Amat [“Campo”. “El paisaje salía de tu voz / y las nubes dormían  en la yema de tus dedos / De tus ojos, cintas de alegría colgaron la mañana /Tus vestidos encendieron las hojas de los árboles/ En el tren lejano iba sentada la nostalgia/ Y  el campo volteaba la cara a la ciudad”]. Súmese a esas herramientas las paradojas de un cine de raudal caótico por su sistema alternativo de nuestra rutina por el cine-club, de escasísimas películas europeas, de algunas cintas del brasileño Glauber Rocha o del mexicano Gabriel Retes, entonces yo estaba violentamente detenido en el tráfago de una cultura en trance. Así, en mi poema de 1977, “Arquitectura del amor [Pampas de San Juan y Atocongo, 1955]”, describo este fragmento:

a/ Ahí desollados moran los restos insaciables

ahí guijarros, crustáceos y arena de huesos

Las piedras blancas sangran en inmejorable lugar

La luna encadenada a una estrella de palabras

Erige el eco del barro más tierno a la izquierda.

[…]

¡Señor profano, aplaca el odio de la esteras!

El animal absoluto conocido en los manuales

Como el tigre, desenvuélvese cauto en las sístoles

Observando con paciencia propia el arenal paisaje

El precoz ataúd piando cual víbora de conciencia

Y el último amanecer con su colmillo a epitafio.

En él no estoy más que aplicando la trenza musical de una textualización lírica. El huso del ramalazo de las vanguardias sobre el soporte de un nido del modernismo de Darío. Erotismo/historia/metalenguaje. El procedimiento me remite a un recuerdo de la migración que se produjo en Lima de manera desbordante a partir de 1950 [4]. Mi familia había participado posteriormente en la invasión de terrenos en lo que hoy es la Ciudad de Dios, al sur de Lima. Llegados desde el Departamento de Arequipa, se ubicaron en las pampas desérticas donde la cementera Atocongo había diseñado una carretera como una cinta serpenteante en medio de los arenales. La policía los había desalojado una madrugada pero ellos insistieron. Un saldo de un centenar de muertos, obligó al gobierno de Manuel Prado a construir una ciudadela y a titular los terrenos. Esa fue el origen de los que ahora se conoce como los distritos San Juan de Miraflores y Villa María del Triunfo.

No obstante, en esas mismas pampas casi un siglo antes, el 13 de enero de 1981, el remanente del diezmado ejército de la Legión peruana había resistido la incursión de la infantería chilena de la línea Lynch en los limeños, en su mayoría civiles, habían pagado con sus vidas el tratar de evitar la toma de Lima. Fue un enfrentamiento desigual y después de 48 horas, aquellos mismos arenales estaban regados con los cadáveres de los heroicos peruanos mal dirigidos por Nicolás de Piérola y el general Iglesias, según la descripción de González Prada, en lo que sería el principio del fin de la guerra con Chile. Así que el área tenía una significación especial. Existía en el sitio una bruma histórica ensangrentada que me permitió disentir dos épocas y contrastar dos escrituras que a decir de Octavio Paz en “Los hijos del limo”, la vanguardia es la gran ruptura y con ella misma, se cierra la tradición de la ruptura que intenté deconstruir con el magma de ese poema.

HZ 2016

5.

A partir de una entrevista que realizó en el invierno del 2007 el poeta chileno Juan Harrington a varios de nosotros, yo explicaba que una de los grandes aportes que demostró Hora Zero era la pericia de nuestra exposición poética de verso libre tanto como de una prosa conspicua. Todo ello gracia al apego del género epistolar. Recuerdo el viaje de Jorge Pimentel a Europa. El viaje en barco, su matrimonio en España con Pilar Prieto y a partir de ahí, un riguroso ejercicio de escribirnos cartas por quíteme estas pajas.

Aquella fue parte también de la gimnasia escribal. Demostrar nuestra militancia por el ‘poema integral’ tanto por la salud de nuestras existencias amicales nos hizo pertenecer a una hermandad que como jamás había ocurrido en la historia de grupo o comunidad en la literatura hecha en el Perú. Ser de Hora Zero era pertenecernos unos a otros como escritores holistas. Así, cada quien fue más creativo en la arquitectura de sus cartas que a la postre resultaban una suerte de ensayo o estudio sobre algún aspecto de la literatura o de la política.

De pronto, un júbilo explosivo me embargaba cuando debajo de mi puerta el cartero deslizaba un sobre. De pronto, también, he sido un coleccionista de cartas y documentos fortalecidos. Así, confieso, me hice ducho en la escritura de una carta que debía tener la misma carga emocional que un poema. No puedo pasar por alto la correspondencia del mismo Jorge Pimentel con el escritor chileno Roberto Bolaño, cartas que hoy se han hecho públicas con la reedición de “Ave Soul”, libro capital para entender la multiplicidad de discursos que impuso el fundador de Hora Zero desde el origen.

Tampoco puedo soslayar la torrentosa comunicación epistolar que tuve con Tulio Mora cuando éste viajo a Europa y luego a Buenos Aires para después radicarse por un buen tiempo en la Ciudad de México donde consolidó los nexos y las plataformas poéticas sistémicas entre la poesía de Hora Zero y las del colectivo mexicano Infrarrealista. Igual sucedió con la formación de Hora Zero Internacional. No recuerdo haber recurrido al teléfono o como ahora uno puede hablar con el culo del mundo a través de Internet. No, esa gran internacional poética le debe tanto y más a las cartas. Gracias a estas llegamos a acuerdos, a tomar decisiones, a apostar por la plasticidad militante de una poesía que tire abajo el andamiaje [¿el gusto?] pequeño burgués que había dominado la poesía latinoamericana hasta ese tiempo.

Hay otro aspecto poco conocido en nuestra organización. El ser horazeriano involucraba a nuestras esposas, padres y madres y hasta a nuestros hijos. Este detalle no puede estar ajeno a este testimonio. La labor de muchas de nuestras hermanas. Cada vez que había un recital o cualquier marcha de protesta, ellas mismas elaboraban las banderolas y eran el soporte de infraestructura que necesitábamos. Al menos eso ocurrió con mi familia y la familia de Enrique Verástegui y del propio Pimentel.

Salon HZ

Poetas de HZ en el SALÓN HORA ZERO del legendario Bar Queirolo del Centro de Lima.

6.

Al colectivo de cine en el Perú, “Liberación sin rodeos”, aquella experiencia inédita de fuste al repensar y creer en un cine multidisciplinario, de arte, documentalista, militante con las vanguardias latinoamericanas y sobre manera, nacional –baste ver las cintas sobre cimarrones,  niños desamparados o el registro sobre el poeta Javier Heraud–, que liderara Carlos Ferrand junto a Raúl Gallegos, Pedro Neyra, Marcela Robles, Neneé Herrera, Francis Lay y Margarita Benavides, le cupo arrendar una casona en la quinta cuadra de la calle Torres Paz, en Santa Beatriz. Barrio de una clase media aferrada a la historia desde inicios de siglo cuando el presidente Leguía decidió modernizar la capital con el anclaje huachafo de un pasado sin lustre. Así, las pequeñas mansiones y las estancias tenían sus tres pisos, sus techos altísimos, sus patios de azulejo garabateados y sus puertas biseladas que albergaban las fragancias de otros años con mayor esplendor.

Los jóvenes cineastas habían involucrado a todo el vecindario el hecho de hacer cine y no había tarde en que la exhibición de películas de toda calaña convirtiese aquella casa en una suerte de cine de barrio. A mediados de los 70’ la casa ya era conocida solo como “Torres Paz” a secas. No había intelectual peruano que de regreso al país que no desfilara por los espacios de la casa a contar sus experiencias de extramares o tramontanas. Se bebía pero se aprendía. No dudo que para los más jóvenes fue una experiencia y un manual práctico de educación en los azahares de la vida. Yo estudiaba en la Escuela de periodismo a unas cuadras más allá y después de clases no dejaba de visitar a los amigos que habían apostado hasta sus calzoncillos por hacer cine en el Perú.

Los trabajos antropológicos complementarios del poeta Tulio Mora con los del cineasta Carlos Ferrand permitió que la casa de Torres Paz se convirtiese en una suerte de laboratorio. Una lectura era obligatoria: “Tristes Trópicos” de Claude Lévi-Strauss,  antes que su “Antropología estructural”. De ahí, ese culto en la casa por la abstracción y la conversa bien documentada. Desde 1976 ya casi era punto obligado para el debate artístico o político. Luego, la mansión era una gran estación para viajar a Europa, como lo hizo la mayoría, o para irse al carajo. Tulio Mora había traído a Jorge Pimentel y el poeta de “Ave Soul” a Enrique Verástegui. Yulinho Dávila y Elías Durand aterrizaron por inercia lingüística. Mario Luna y Ricardo Paredes, aparecieron después alegando que se las habían extraviado unos adverbios. Miguel Burga llegó solo con su Dodge azul tipo carroza para camuflarse en las noches más sórdida de Lima después de Tatán. A Carmen Ollé la arrastró una borrasca de adrenalina. Róger Santibáñez, Ángel Garrido, Dalmacia Ruiz Rosas, la argentina Ana María Chagra, Elisa Che, Abel Herrera, aparecieron por cuestiones del amor y otros cuyo nombre no quiero recordar, vinieron, se fueron y perdieron.

hz junio 2016

7.

Para Hora Zero, que a inicios de 1976, tomamos las riendas de la casa, el espacio colectivo –vivíamos cada quien con su dama—sirvió para consolidar los postulados de esta segunda etapa del movimiento. No era un núcleo tribal anárquico pero sí una suerte de cuartel de licencias poéticas donde existíamos para la creación, la lectura, el buen cine y la música ad hoc. Que la había, desde el jazz hasta la salsa pasando por las danzas selváticas de “Juaneco y su Combo” y el “Cuarteto Juventud”:

Que pasado el tiempo se convirtió en un campamento creativo de diversos géneros, es probable. Desde que llegué por primera vez, se me aleccionó a respetar el cuarto de socorros. Quedaba detrás del baño principal y frente a las habitaciones de Rocío. Era una habitación que podía ser tranquilamente un quirófano con todos los aparejos para operar a un cojo o un dispensario con sopas en sobre de astronautas para los tiempos de vacas flacas o también una suerte de arsenal o armaría con banderas blancas para salir por las noches en tiempo de Toque de Queda o banderas rojas para las marchas de protestas y a favor del Paro nacional. Histórica es nuestro enfrentamiento con la primera escuela armada de los intelectuales maoístas quienes una madrugada recibieron de su propia medicina y terminamos en una lucha cuerpo a cuerpo en la calle aquella vez que se suspendió la gresca porque al lanzar una patada voladora, especialidad marcial de Formosa del poeta Pimentel, terminó con su zapato en el techo de la casa vecina y ahí acabó el pleito para luego continuar con las c. “chinas”  en un cachascán a pellejo limpio en las camas de nuestra residencia.

No había noche o madrugada o tiempo sin tiempo donde no se aparecieran el cronopio Alfredo Portal –siempre portando un ron Cartavio blanco transfugado de su WV blanco humo–, reclamando que le pongan en la vieja radiola un disco de Vinicius de Moraes o de Ellis Regina. El recordado abogado y en esos días, recién llegado de París, José Antonio “Pocho” Ríos Delgado, apenas exigía compañía bien conversada. Mirko Lauer llegaba a tomar desayuno con su tabla hawaiana. Gregorio Martínez portaba unas botellas de vino cuando silente subía las escalaras para enfrentar en décimas de pie forzado a “Pachato”, un zambo pescador recogido por Raúl Gallegos y la Neneé en la resaca de alguna mona en los mares del sur. Eduardo Coronado disertaba de Zavatinni, De Sica o Rossellini y su influencia en el neo barroco barranquino. Hugo Castillo, Lolo Reyes y El Pony, mientras, cantaba y encantaban serpientes en la habitación más hermética de la casa, dejaban el eco de los himnos de “Cuestarriba” casi boca abajo entre los pasajes de la mansión. El poeta Oscar Málaga tenía su habitación peculiar. Las visitas de Juanito Barea y Walter Curonizzi le otorgaban rango de sede diplomática y los primero trazos andróginos del pintor Cuco Morales dibujaban el símbolo libertad con un toque a rouge miraflorino. Alberto “Cholín” Escalante, pretendiente de cualquier cosa con tetas que se moviera, y su hermano Víctor Escalante, traían los últimos giros del design en el diseño socialista que practicaban en su sello Arte Reda que luego bautizaríamos como “arte enreda”. Finalmente, desde Celendín y pasando por Saint Germain de Pres, Alfredo Pita hablaba del materialismo dialéctico mientras enamoraba a Rocío, la trabajadora de la casa que sabía tanto de poesía clásica como del arte del despeje con agua herviente en el arte de la guerra.

HZ-Recital Canchón Moquegua

Hora Zero. Recital Mayor. Canchón Moquegua, Lima 1981.

8.

Los troskos de la universidad Católica, Carlos Delgado, Nicolás Lúcar, Norita de Izcue. Otro espacio fue tomado por un clan de antropólogas norteamericanas. Las gringas llegaban para estudiar las fracturas que emanaban del concepto prototípico del ‘buen salvaje’ ajustado a las diversas etnias de la selva peruana y acabaron atrapadas en la jungla de lianas poéticas de nuestras piernas. Enamoradas de la poesía urbana de Hora Zero regresaban a su país también enamoradas de nosotros y sus vidas, según contaban en cartas anegadas de sumo vaginal o lágrimas de abajo, que es lo mismo, ya nunca fueron las mismas. Nuestra locura multidisciplinaria las arrechaba. Una vez enfermé de un virus extraño que producía la mezcla del ron barato con avena “3 ositos”. Anne, una de ellas, me cuidó con el mismo esmero que lucían aquellas enfermeras que velaban los desvaríos de Hemingway en la primera Gran Guerra.

Por las noches me preparaba mi dieta de pollo y luego del tilo tibio y amoroso en jarro, se metía en jarras a mi cama a contarme como eran los crepúsculos en Carolina del Sur. Cierto que me curé en menos de una semana y continúe besé sus cabellos rubios todas las noches hasta que regresó a su país, ya no atacado por ese virus pestífero sino por las bacterias del deseo que nos prodigamos leyendo a los gritos los poemas de E.E. Cummings que yo le susurraba en su pequeño oído eran de Martín Adán.

A tiro de piedra de Torres Paz se hallaba “Los lifes”. Un restaurante bar norteño a la vera de la Vía Expresa y a tiro de piedra de nuestra casa en Torres Paz. Tony Laredo, “Mayu” Mujica, Paquito Segura, Miguelito Barraza, José Escajadillo, David Odría y otros tantos galifardos. El sitio estaba sitiado por “los sudados”. Una camarilla de viejos chiclayanos pichicateros que terminaron recitando nuestros poemas. A tiro de balazo, también, eran esas noches del gobierno de Morales Bermúdez cuando con “Toque de Queda” salíamos en busca de provisiones. Cervezas, rones o aguardientes. Las aventuras terminaron con varios de nosotros en las celdas de la comisaria de junto a Radio Nacional. Los vecinos sospechaban de nuestra vocación y tenían razón. Para ser felices había que ser bochincheros, ardorosos y pendejos. Por eso hemos vivido hasta hoy.

HZ XXI-0

9.

Nos esperaban desde el mediodía. Allá, en una de las barriadas de Villa María del Triunfo el estrado estaba tatuado de banderolas y rústicos afiches chillones como para una fiesta chicha: “El pueblo unido jamás será vencido”. “Izquierda Unida. Hasta la muerte”. “Abajo la dictadura. Gobierno Popular”. Las marchas y cánticos se alzaban  hasta los cerros desde enormes cajas de parlantes. Era un domingo de invierno izquierdoso y el mitin prometía. No era la primera vez. Una institución de DD.HH, nos había escogidos como teloneros de cuanto dirigente de aquel marxismo leninismo de baja estofa de ese vibrante julio de 1978 se lanzaba a decirle vela verde a la desmoralizada gavilla de militares que nos gobernaban.

Ese domingo, los diez poetas del movimiento Hora Zero enrumbamos a los valles trasmontanos del sur de Lima. Existía en aquel tiempo una emoción de revanchas. Una década de la dictadura militar había empachado el paisaje político y los paros y las huelgas obligaron al gobierno del general Morales Bermúdez a convocar a elecciones para una asamblea constituyente para el siguiente año. Esa vez,  partimos desde nuestra casa en la Calle Torres Paz de Santa Beatriz. Un caserón en lo que fue alguna vez un barrio pequeño burgués de esa Lima de Leguía que mantenía un rubor a covacha y castillo para nuestra pureza. Nuestro almuerzo fue una fuente de cebiche y cervezas heladas. Una chata de de ron por cabeza antes del viaje, unos ‘guiros’ para bajar la grasa y cada quien con su fajo de poemas bajo el brazo. Era nuestro recital comprometido. Íbamos radiantes cada quien con su mujer. Cada quien con su universo a cuestas [5].

Si se lee la primera parte del libro “Hora Zero: Los broches mayores del sonido”, rotundo y primer estudio escrito por el poeta Tulio Mora, se encontrará con una antología y rencuentro con los genes de Hora Zero –el movimiento poético más importante de Latinoamérica del S.XX–, como uno de los textos imprescindibles para entender ese instante eterno que nos alumbró a los poetas que surgimos desde 1970 en el Perú y en varias megalópolis de la región. Lima. Ciudad de México, París, son los enclaves donde se gestó ese espíritu donde se conjugó nuestra juventud, la historia y la textualidad de años convulsos y rebeliones acojonantes que nos tejió en un lienzo tangible que le entregó a los fastos de la literatura un nuevo aliento y que denostado o aplaudido, nos hizo crecer como testigos artísticos de nuestro época, agobiante, crispada, pero singularmente maravillosa.

Cierto. Hace casi cuarenta años que nos conocemos. Los de Hora Zero somos un colectivo como un Chevrolet Corvette Roadster de 1958. Espacioso, noble, duradero. Cierto, somos calmados hoy, y maduros con un encanto a faites licenciados. Pero cada quien es un tentáculo de un pulpo brioso y siempre iluminado. Afilados y sesudos ahora más. Nunca fuimos un partido político o un grupo de adolescentes tras una sola canción en guitarra desafinada por irreverente. Al contrario, nos unió las sagradas escrituras de nuestras artes poéticas. La textualidad abierta como arquitectura de los estruendos mayores de la literatura latinoamericana. Ese alimento a poesía en estado salvaje que nos hizo despedazar desde 1970 el canon de lo poetisable y, crear un nuevo soporte creativo para usar frases, gramáticas, alfabetos y cuanto soporte expresivo habitaba en el imaginario del hacendoso y crudo vivir, para convertirlo en un Poema Integral (sí, con mayúsculas, según el postulado de Juan Ramírez Ruiz y/o Jorge Pimentel) y hacer explotar el mundo a punta de “anfo poético”.

En Hora Zero, que tomo precauciones en la militancia crítica de ser el ojo vigilante de un universo abierto para que el poema sea un arte hecho por todos, el ser no limeño fue un hallazgo. De ahí que nuestros recitales en Huancayo, por ejemplo, permitió que en esa ciudad de los andes del Perú, el hacer poesía era un acto de una rebeldía bellísima para los jóvenes postergados por la máquina burocrática literaria. Nuestra predica del poema integral e interminable como el hombre –debimos utilizar con propiedad “El arco y la lira” [1967] de Octavio Paz—era como los seres más que inacabados. Por ello –decíamos—escribimos poemas–: “El uso de imágenes en las que se realiza y se acaba sin acabarse del todo nunca: Él mismo es un poema: es el ser siempre en perpetua posibilidad de ser completamente y cumpliéndose así en su no-acabamiento” [pp. 268-269].

ELOY EN HORA ZERO 2

Recital en el C.C. de España, Lima 16 de junio del 2016.

10.

Fue a principios de los setenta cuando mi padre regentaba su pequeña librería de en el Parque Universitario. Exactamente miraba el frontis de la vieja casona de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. En las tardes del verano, el sol caía directamente sobre los libros recién editados otorgándoles un brillo especial a títulos y autores. Mi padre era un hombre de un rictus tieso pero que en el fondo era amable y querendón. Los que lo conocían, jóvenes y viejos escritores a quien él fomentaba su pasión por los libros, le confesaban más que sueños sus penurias estando yo presente si apenas llegaba a los 10 años. Mi padre, sin proponérselo, me contagió el apego por la creación libresca. Él mismo decía que a los libros había que quererlos como a las mujeres había que amarlas. Yo casi apenas entendía esa diferencia. Un día sí y el otro tal vez, mi padre me dejaba a cargo de la librería y se iba con poetas y narradores a conversar sobre utopías y entuertos en los bares de por medio, el Palermo, el Chino-Chino, la Comisaría o La Llegada. Luego, embellecido por la alquimia de las cervezas, regresaba por la noche recitando a Mallarme o Pavese y, a paso de milongas silentes, regresábamos a casa en el tranvía Lima-Chorrillos y yo tomado de su mano.

Así conocí a José María Arguedas y Julio Ramón Ribeyro, a Alejandro Peralta y Alejandro Romualdo. Mi padre los domingos organizaba unos almuerzos descomunales y hasta Surquillo, allá donde vivíamos, llegaban los escritores a apagar la sed existencial y saborear los sancochados que mi madre preparaba con punta de pecho, coliflores multicolores y salsas de huacatay escuchando solemnemente los boleros de Bienvenido Granda y los valses de Los  Embajadores Criollos. Se tomaba piscos y vinos y se hablaba del destino de la humanidad, de los goles de Toto Terry y por qué el maestro Rodolfo Pastor siempre ganaba de atropellada y por fuera en el hipódromo de San Felipe. Y unos eran fanáticos de Manolete y otros de Luis Miguel Dominguín. Pero luego de contradichos y mentadas de madre todos convenían que la Revolución Cubana era un pacto poético que justificaba leer El Capital aunque no se entendiese un carajo y que Fidel era Vallejo por cuestiones hormonales. Eran los días que gracias a la descomunal venta de la primera edición de Cien años de soledad en la librería, mi padre le pudo obsequiar una licuadora de 6 velocidades a mi madre. García Márquez, cierto, había cambiado el nervio alimenticio de la tripa familiar y yo pude estudiar inglés en el ICPNA.

En aquel tiempo, esos años que el cronopio Alfredo Portal decía que las ideologías pasaban por los chimpunes de Tito Drago así como el Dr. Pocho Ríos explicaba que era más bien gracias al duende de Huaranga Daga que existía el materialismo dialéctico, me vi solo ante el flagelo de Dios. Católico confeso y acólito confuso y mientras miraba el cerdo y la nada, conocí a los jóvenes del movimiento Hora Zero. Cierto, ya había estado solo como esa vez frente a mis primeros poemas que olvidé por aseo y una mañana llegó a la librería Jorge Pimentel, simpático, elegante y rotundo. Con él venía Juan Ramírez Ruiz, risueño debajo de sus bigotes a lo Javier Solís y Enrique Verástegui como un Jimmy Hendrix buscando su guitarra. Yo tenía 16 años y muchos pecados aun no públicos, cuando ellos me contaron que existía otra forma de vivir. Los entendí desde el principio.

Hora Zero había publicado a mimeógrafo su primera revista con parte del manifiesto Palabras Urgentes y una selección de extraños poemas con una tapa horrorosa fruto de una amanecida vencida casi perdida para el diseño. Aquello era lo de menos. En sus voces yo encontré el estruendo huracanado de una verdad. Que ser jóvenes no era pretexto para ser ilusos y que el universo quedaba ahí, en la yema de los dedos. Que la poesía era una fuerza descomunal para fundar nuevos mundos y que solo en el trance de juntar palabras, estaba derrotado el designo de Dios. Desde esa vez ya no puede ser otra cosa más que poeta. Y así está escrito en un poema que terminé antes que él termine conmigo: “Ojo de calígrafo” publicado en Haraui del gran Paco Carrillo. Cuando se marcharon aquellos muchachos encabalgados en poesía a beberse unas cervezas juré seguirlos y así lo hice. En El Palermo les pedí estar con ellos y ellos me pidieron que nos lo dejase nunca. De eso escribo hoy aun más ilusionado que esa noche que regresé a casa ya converso y hablando un lenguaje extraño.

HORA ZERO-HUANCAYO2

Hora Zero en Feria del Libro de Huancayo. 2008

11.

Aún en el colegio de secundaria, conocí a Ángel Garrido. Era un muchacho delgado que de frente siempre parecía como una sombra de costado. Miraba raro y no hablaba lisuras. Hijo de maestros de escuela en las minas de Cerro de Pasco, a sus 15 años ya había publicado su primer libro de poesía: “Visión del pájaro dialéctico”. Cursábamos el cuarto de media y una noche lo llevé a presentarles a los poetas de Hora Zero. Garrido tenía un dilema. La poesía cambiaba al hombre o el hambre lo cambiaba a uno. Así lo pronunció con su dejo que ya dejó. Y no dijo más y fue aceptado por categórico. Debo admitirlo. No era fácil ser de Hora Zero. Cada encuentro era un desafío al límite para los actos contundentes. Había que arriesgarlo todo. Cada frase que se pronunciaba era un ramalazo en lEllos estaban por cambiarlo todo y nosotros, los más jóvenes por ser como ellos. A mis 16 años ya escribía poesía por desesperación pero frente a esos jóvenes embellecidos por la ira y el ajuste de cuentas, lo convertí en un acto de fe.

Guardo un texto de ese tiempo: “Supongo que es gente complicada y turbia. Dicen que esos seres que escriben poesía están signados con la marca de la tragedia. Con Jorge Pimentel, sin embargo, se archivan esas palabras porque el poeta es un ser común y corriente, limeño de clase media, amante del ceviche y la cerveza helada, padre titulado, con esposa y esperando dos hijos y que desde su adolescencia de peruano de carne y hueso, le ha impregnado a la poesía un aliento distinto, fresco y renovador. Pimentel es fundador de Hora Zero, movimiento literario que desde 1970 no sólo conmocionó a la crítica académica, sino que sentó un hito en la poesía peruana”. No era tan cierto aquello de que el poeta es un ser trémulo y arrebatado. Lo entendía con nitidez  sinfónica cuando hablábamos de música con Isaac Rupay –un joven como yo que  ayudaba también en el negocio de las diarios y revistas en un kiosko de junto a la Plaza San Martín—o de pintura con Alberto Colán y el “zambo” Mateo Morales, jazzista y psicotropicalista.

La rutina de ser poeta a los 18 años era tan difícil como leer a Breton en bretonés. Con el poeta José Cerna y Rubén Urbizagástegui, ya el discurso pasaba a los niveles semiológicos. No obstante, cuando llegaba desde Cañete Enrique Verástegui, nadie dejaba de alzar la última copa de pisco y avanzar al Teatro Municipal. Los conciertos de la Orquesta Sinfónica Nacional era una obligación estética como los jueves, junto al maestro José Mario Illescas, había que ser ducho en el materialismo dialéctico antes de la medianoche. Entonces cuando por las tardes me aparecía por las mesas de El Palermo, aquello significaba venir premunido de al menos, una exigente lectura de Mayakovsky  amén de dos teorías irreverentes sobre Marcel Duchamp. A nadie se le perdonaba llegar a ese antro y balbucear un par de huevadas. Mínimo, había que leer un par de poemas inéditos, malos por trasnochados. Además, estaba el asunto del compromiso. O se militaba o no se militaba. Las izquierdas resultaba al fin de cuentas esa navaja que con un filo servía para matar la historia y con el otro para tasajear el orden. No obstante, aquella manera de vivir tan intensamente con la poesía me enseñó a mirar el mundo como un desafío donde los romances dependen de uno y no de los rigores del amor.

Eloy en San Marcos 2

Universidad de San Marcos: Fernando Obregón, Jorge Pimentel, Maynor Freyre y Eloy Jáuregui. Lima 2014.

12.

La casa añosa que Jorge Pimentel había conquistado como el primer campamento de Hora  Zero estaba ubicada en el primer barrio que tuvo Lima: El Cuartel Primero o también llamado Pachacamilla, Jirón Huancavelica, cuadra cuatro.  Ya he contado en otros textos cómo  se llegaba hasta allí con aquella fe musulmana por la pasión más intensa que pueda sentir ser humano alguno: la poesía. Un domingo se realizaba un Censo Nacional y cuando los registradores encontraron  en el segundo piso de esa casa vieja a un buen grupo de poetas para censarlos, a la pregunta: “¿Cuál es su profesión?”. La repuesta fue a coro: “Somos poetas”. A parte del espanto que produjo la respuesta, no existía en el rubro “profesiones” esa: “poeta”. Para las estadísticas nacionales el poeta era sinónimo de huevero borroso.

Desde esa vez, en la casa vieja descubrimos aquel universo. La tribu habitó ese espacio y fue ese acto rotundo aquel que abrió sus fauces y en un par de patadas, encendió la pradera. La poesía, desde hacía buen tiempo, había perdido agallas, sexo y fibra. Afeminada se hallaba laxa, colocada en urna de cristal para adoración de tías y señorones. La poesía, digo, ignoraba cómplice el descalabro y el descoyuntamiento, la desestructuración y descerebramiento del hombre peruano del Perú. Hora Zero inauguro aquel estruendo que ni los Colónidas –hacía casi un siglo antes– lo consiguieron con una nueva gramática donde hasta el juego de papaya tenía lugar para estar en el lampo del verso: «Tengo un pie metido dentro de un seno, con esa dulce sensación del enterrado en vida», decía Pimentel y era cierto.

Una enorme mesa, un paredón de cervezas, dos muchachas como una bandada de golondrinas jóvenes. Hora Zero exige cambiar el mundo, cambiar la sociedad y cambiar la belleza. Pimentel, Ramírez Ruiz, Verástegui citan textual a Levi Strauss. Se habla de la poesía integral. Tulio Mora explica la sintaxis callejera. Ricardo Paredes incide en la función del intelectual revolucionario. Pimentel resiste, ahora dice de la pasión, de humanizar el lenguaje, de que el cebiche se instale en los versos. Broncano, el mozo emblemático del bar Palermo trae más cervezas.

Un viejo solar en el jirón Huancavelica. Y en los altos, Hora Zero ha convocado a más de 70 artistas. Es el primer congreso del movimiento y la gente ha llegado de todo el país. Manuel Morales –aquel mítico y entrañable hermano de “Poemas de entrecasa”, barrigón y timbero– dirige el debate sólo con los ojos. La justa se prolonga por dos días. De ahí salen los manifiestos, el ciclo de recitales, los afiches, la ópera popular, la toma de locales, las giras, los libros antológicos, los discursos en radio, las marchas, los actos rotundos.

La amariconada crítica literaria se horrorizó. Porque sabían de Vallejo pero no lo habían leído. Eran expertos en Oquendo de Amat pero apenas lo hojearon. Hablaban de Eguren como si fuera poeta de colegio. Y Hora Zero les pareció un desatino y se paralizaron con el asombro. Entonces, los académicos dijeron Hora Zero es ilegible, ora sus poemas no son elegantes, ora sus versos no obedecen al Kremlim, por tanto no son puros ni son sociales. Hora Zero, entonces, con sus «Palabras urgentes», con su única verdad inconforme, propulsando un canto general, una poesía hecha por todos, rasgó la historia y donde el sentido termina, ahí clavó su escritura.

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Poetas de Hora Zero, boda de Tulio Mora y Tatiana Berger. Lima 2012.

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Hora Zero nació en a finales de los sesentas del S.XX. El primer hombre pisaba la luna. “Cachito” Ramírez le hacía dos goles a Argentina en “La Bombonera” y el fútbol peruano iba por primera vez a un Mundial. El general Velasco imponía la reforma agraria y asesinaba a uno de los dueños del Perú, Luis Banchero Rossi. Era el tiempo del concierto maratónico de Woodstock. La época del rock psicodélico de Jimmy Hendrix y el soul latino de Carlos Santana. Hora Zero apareció con sus “Palabras urgentes” justo cuando el sello Fania en Nueva York grababa los volúmenes 1 y 2 de “Fania All-Stars Live at the Cheetah”, el primer disco emblemático de la salsa dura. En aquel tiempo Sendero Luminoso establecía su primera base en laUniversidad Nacional de San Cristóbal de Huamanga, y Abimael Guzmán, el profesor de filosofía, ordenaba el control de la Universidad Nacional del Centro, La Cantuta, la Universidad Nacional de Ingeniería y la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Hora Zero fue un rotundo y contundente golpe contra la costra reaccionaria de la literatura en el Perú de vieja data. Aquello nos hizo escritores lúcidos y comprometidos con nuestra historia. De esa época somos. Yo lo viví. Y eso es todo lo que tengo que contar, por ahora.

Coda 2

Este texto está escrito con el recuerdo doloroso de nuestros poeta que se marcharon un poco antes: Presentes, Isaac Rupay, Mario Luna, Manuel Morales, Juan Ramírez Ruiz, Julio Polar, José Antonio Ríos, Alfredo Portal, Miguel Burga, Lucía Ocampo, Flor de Maria Ayala, Pietro Luna.

Yulino Davila

Hora Zero. Lima 1998.

Notas:
[1] HORA ZERO / INFRARREALISMO, La última vanguardia. Ediciones Lancom, Lima, 2016.Alberto Escalante, Carlos Ostolaza, Carlos Chino Domínguez, Jorge Verástegui, Ana María Chagra.
[1-a] La tesis desarrolla por JRR en su ‘poética y sus poemas: «El poder de la poesía y el arte como forma y factor de conciencia social, es energía suficientemente capaz de hacer avanzar o hacer retroceder una sociedad en su proceso de evolución ». Poema integral. En “Un par de vueltas por la realidad”. Ediciones del Movimiento Hora Zero. Lima 1971.
[2] Un texto vale por todos los textos de la literatura, no porque los represente, los abstraiga y los equipare, sino porque la literatura no es nunca sino un solo texto. Así, Barthes permiten el estudio de la intertextualidad como elemento sustanciador de la concepción poética de nuestros textos manifiestos en su producción infinita.
[3] Fuera del fundador de Hora Zero, Jorge Pimentel, los otros poetas habían publicado en la revista “Estación Reunida” y la reunión era en el fondo un careo para integrar una sola collera. No hubo consenso. Cada quién siguió su existencia con una algarabía que ni la espina de una cojinova clavada en el pescuezo disimulaba la euforia de ser poeta en esos días.
[4] José Matos Mar, “Desborde popular y crisis del Estado. Veinte años después”. Lima, Fondo Editorial del Congreso del Perú. 2004.  Ocurrió que en 1986, ya de periodistas, acompañé a Tulio Mora a entrevistar a Matos Mar que residía en ciudad de  México. Nuestro trabajo se publicó en la revista “Visión Peruana”. Nro. 65. Pepe Matos nos decía que la insuficiencia del aparato de gobierno creaba una merma del poder y un aparato de Estado que iba a girar en el vacío.
[5] Debo advertir que parte de este fragmento será publicado por la revista “4 Gatos” en su segundo número. Cierto, con algunas variantes propias de la publicación de ese testimonio.

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Elecciones 2022: Si usted es miembro de mesa tendrá derecho a descanso laboral compensable el lunes 3 de octubre

Si usted fue elegido podrá presentar el Certificado de Participación entregado por la ONPE.

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El Ministerio de Trabajo y Promoción del Empleo (MTPE) anunció que este lunes 3 de octubre será día no laborable, pero de naturaleza compensable, para los trabajadores que se desempeñen como miembros de mesa en las Elecciones Municipales y Regionales del próximo domingo 2 de octubre.

Mediante el D.S. N° 016-2022-TR se busca apoyar también a los electores que estén registrados en distritos diferentes a los lugares que habitan. Este grupo no laborará los días viernes 30 de setiembre, sábado 1, domingo 2 y lunes 3 de octubre del 2022, con la finalidad de no perjudicar su deber cívico.

Por ser miembros en las mesas de votación los ciudadanos recibirán una compensación de 120 soles. Foto: Andina.

Cabe resaltar que estos días no laborables serán recuperables, independientemente de si los trabajadores cumplen la función de titulares, suplentes o electores.

“Para el caso de los trabajadores de los sectores público y privado que no tengan que desplazarse geográficamente para ejercer su derecho al voto, pero cuyas jornadas de trabajo coincidan con el día de las Elecciones Municipales y Regionales, el decreto supremo indica que tienen derecho a permiso durante la jornada de trabajo”, establece la citada norma.

El decreto en mención establece que las personas que ocupen el cargo de miembro de mesa en las Elecciones Regionales y Municipales están facultadas a no prestar servicios durante el día de los comicios si coincide con las jornadas de trabajo en sus empresas. En este caso, será sin perjuicio del beneficio del día no laborable compensable del 3 de octubre del 2022.

La medida también menciona que los trabajadores de los sectores público y privado cuyas jornadas de trabajo coinciden con el día de las votaciones, “tienen derecho a un permiso durante la jornada de trabajo, para ejercer su derecho al voto”.

Los empleadores de los sectores público y privado disponen la forma de recuperación de las horas dejadas de laborar, según corresponda”, se lee en el documento.

Este Decreto Supremo lleva las firmas del Presidente del Consejo de Ministros, Aníbal Torres, y el Ministro de Trabajo y Promoción del Empleo, Alejandro Salas.

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Claro que hizo trampa: Osiptel multa por S/6.4 millones a Claro por competencia desleal

Compañía mexicana con filial en Perú desde el 2017 utilizó de manera indebida el espectro radioeléctrico, señal que le pertenece al Estado.

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Teléfono malogrado. El Tribunal de Solución de Controversias del Organismo Supervisor de Inversión Privada en Telecomunicaciones (Osiptel) confirmó la sanción impuesta a la empresa América Móvil S.A.C. (Claro) por infracciones muy graves a la Ley de Represión de la Competencia Desleal, con una multa que asciende a 1,400 Unidades Impositivas Tributarias (UIT), equivalente a S/ 6,440.000.

Mediante la resolución 00013-2022-TSC/Osiptel, el Tribunal de Solución de Controversias declaró infundado los recursos de apelación y desestimó una solicitud de nulidad presentados por la empresa operadora contra las disposiciones emitidas en primera instancia por el Cuerpo Colegiado Permanente del ente regulador.

De acuerdo a la resolución del Tribunal se ratifica la multa de 1,400 UIT a Claro calificadas como muy graves.

Como se recuerda, el 3 de enero de 2019 se inició un procedimiento administrativo sancionador producto de las investigaciones preliminares realizadas por la Secretaría Técnica de los Cuerpos Colegiados del Osiptel, luego de que Telefónica del Perú S.A.A. denunciara la conducta desleal de Claro.

Telefónica (Movistar) denunció por competencia desleal a su competidor Claro. Este último fue multado por Osiptel con 64 millones de soles. Foto: composición.

De acuerdo con la evidencia recogida durante el procedimiento por el ente regulador, desde julio de 2017 Claro hizo uso ilícito del espectro radioeléctrico en la banda de 2.6 GHz sin contar con el título habilitante para explotar dicho recurso natural del Estado, obteniendo una ventaja ilícita que le permitió competir de manera desleal en el mercado móvil.

Osiptel señaló que esta empresa también infringió el artículo 6 de la Ley de Represión de la Competencia Desleal al concentrar de manera ilícita el espectro en la banda de 2.6 GHz y suscribir contratos de comercialización de tráfico y servicios, mediante una estrategia contraria a la buena fe empresarial que le permitió tener una ventaja competitiva que no responde a su propia eficiencia sino a mecanismos desleales.

Por ambas infracciones calificadas como muy graves se le impuso una multa de 1,400 UIT. Cabe señalar que la resolución del Tribunal agota la vía administrativa.

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Atención conductores: Ya se puede revalidar la licencia de conducir sin dar examen

Aplica solamente para conductores de carga o movilidad de pasajeros sin faltas graves.

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Una recompensa para aquellos buenos conductores que respetan las normas de tránsito. El Ministerio de Transportes y Comunicaciones (MTC) reveló que se otorgó “luz verde” a uno de los proyectos que venían gestionando desde hace meses.

Se trata de la renovación de licencia sin necesidad de dar examen teórico, lo cual regirá desde ayer jueves 29 de septiembre para choferes profesional de servicio de transporte de carga o de movilidad con pasajeros.

La entidad pública, también destacó a través de un comunicado, que este beneficio solo se aplicará a conductores sin papeletas o infracciones graves o muy graves que necesiten revalidar su documento para conducir de manera legal por el país.

Es importante conocer que el MTC reguló esta disposición a través del Decreto Supremo Nº 012-2022-MTC, normativa que se aplica desde las primeras horas del día de hoy.

Por su lado, el director general de Autorizaciones en Transporte Terrestre del MTC, Fabián Susanibar, indicó que la mencionada medida será aplicada tanto para los choferes con brevetes profesionales de clase A (vehículos mayores) y también para los de clase B (motos y mototaxis).

“Desde hoy, todos los transportistas que demuestren un buen récord en su historial y cumplen con las normas de tránsito de manera correcta, podrán acceder a este beneficio que agiliza la emisión de los brevetes, lo cual, también genera un ahorro de dinero y de tiempo”, indicó el especialista.

De esta forma, el funcionario resaltó que solo los buenos conductores que ofrecen el servicio de transporte de carga o pasajeros podrán acogerse a este beneficio. Del mismo modo, el Ministerio de Transportes y comunicación recordó que las licencias de conducir tienen una vigencia determinada.

Fuente: MTC.

Licencias de conducir para motociclistas

Del mismo modo, hace algunos días, se anunció que desde ayer jueves 29 de septiembre, el Sistema Nacional de Conductores (SNC) permitirá que los motociclistas que quieran obtener una licencia de conducir clase B puedan hacerlo en cualquier municipio provincial del país.

Licencias de conducir para motos ahora pueden ser tramitados en cualquier municipio provincial. Foto: El Peruano.

De acuerdo al Ministerio de Transportes y Comunicaciones (MTC) hasta la fecha se aplicaba una normativa que impedía a los motociclistas obtener licencias de conducir en otras provincias.

Asimismo, la entidad pública también anunció sobre la ampliación hasta el 31 de diciembre de la vigencia de las licencias de conducir de clase B, cuyo vencimiento ya se había anunciad para el 1 de enero de 2020 y el 30 de julio del 2022.

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PERUMIN: Ferreyros y la vanguardia en la minería peruana

Los camiones gigantes forman parte de más de 700 camiones Caterpillar entregados a la minería, en diversas capacidades de carga.

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La innovación se hace presente en la 35 edición de PERUMIN, los primeros camiones autónomos en la minería peruana, a cargo de Ferreyros y Caterpillar, resalta como un hecho de gran trascendencia en el sector. La empresa que cumple 100 años junto a la corporación Ferreycorp, expone este hito en el evento tras la entrega exitosa de 28 camiones autónomos Cat 794 AC, con capacidad de 320 toneladas, a la mina Quellaveco.

“En el año de nuestro centenario, entregamos el 100% de la primera flota de camiones autónomos del país a Quellaveco, una operación de clase mundial, abriendo una nueva forma de hacer minería. La fuerza del talento peruano, junto al de nuestra representada Caterpillar, hace realidad esta innovación pionera, que impulsa la productividad, seguridad y utilización de las flotas”, destacó en Perumin Gonzalo Díaz Pró, gerente general de Ferreyros.

Cabe resaltar que Quellaveco es uno de los circuitos de acarreo totalmente autónomos más importantes de las Américas, con camiones autónomos Caterpillar que interactúan de forma segura con equipos tripulados.

“Hace una década, Ferreyros marcó un hito con los primeros camiones gigantes del Perú; hoy introducimos los primeros camiones autónomos en nuestra minería. Nuestros camiones en Quellaveco se suman a una flota de 540 camiones autónomos que operan con tecnología Caterpillar a nivel mundial. Una flota global que ya ha movido más de 4,700 millones de toneladas autónomamente, en 177 millones de kilómetros, en tres continentes, y sin daños con tiempo perdido”, detalló Fernando Armas Tamayo, vicepresidente de Gran Minería de Ferreyros, en Perumin.

En el stand de Ferreyros se muestra al público el proceso de autonomía para camiones mineros, con una mesa interactiva y la plataforma MineStar de Caterpillar. A la vez, hoy jueves 29 de setiembre se expone la tecnología que hace posibles los camiones autónomos Caterpillar, tanto en la sala Nilo Ríos de Perumin (5 p.m.) como en el auditorio de Ferreyros.

Gigantes tecnológicos

Por otro lado, en la categoría de camiones de 400 toneladas, Ferreyros destaca en Perumin la consolidación del Cat 798AC, de tracción eléctrica y la máxima potencia de su clase (4,150 HP), que opera con éxito en Perú desde hace más de dos años. En el stand, el público puede apreciar, con visores de realidad virtual, el mantenimiento de este coloso, que está presente en cinco minas de nuestro país.

Este modelo se suma al reconocido camión mecánico Cat 797F, presente desde hace una década en las minas y pionero en la tendencia del gigantismo en el Perú. Juntos constituyen una población líder de más de 130 camiones gigantes Cat, que operan hoy en la minería nacional. El jueves 29, a las 12:45 m., se expondrá este tema en el auditorio de Ferreyros en Perumin.

Experiencia con gran mercado

Junto a Ferreyros, resalta la presencia de diversas empresas de la corporación Ferreycorp que sirven a la minería peruana. Así, exponen en Perumin las compañías Unimaq (equipos ligeros); Trex (grúas y soluciones de izaje); Soltrak (soluciones en seguridad industrial, lubricantes y neumáticos); Fargo (soluciones en almacenes, transporte y distribución B2B y servicios de logística en comercio exterior); Forbis Logistics (servicios de carga internacional, vía aérea, marítima y terrestre); Ferrenergy (montaje y operación de plantas de energía) y Sitech Perú (soluciones tecnológicas que transforman digitalmente la industria pesada).

Esta edición de Perumin coincide con la celebración de los 100 años de vida de la corporación Ferreycorp y su empresa bandera Ferreyros, en la que reafirman su liderazgo y compromiso con la minería nacional.

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ONPE aclara que votantes deberán acudir a sufragar con sus mascarillas

Duda surgió luego que el Poder Ejecutivo indicara que desde el 1 de octubre mascarillas solo iban a ser obligatorias en buses y hospitales. Carné de vacunación ya no será necesario.

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Aún no bote su mascarilla. Atención votantes, la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) ha anunciado lo que vendría a ser la última vez que los ciudadanos vayan a votar portando mascarillas, pues hasta el cierre de esta nota, aún se mantiene vigente el requisito de acudir a las urnas con esa medida de protección contra el Covid-19.

Ahora, a pocos días de celebrarse las Elecciones Municipales y Regionales 2022, la ciudadanía manifestó su inquietud sobre si debe acudir a sus locales de votación con o sin mascarilla. Como se recuerda, una de las nuevas medidas que se anunció por el gobierno fue de que los cubrebocas pasarán a ser usadas de forma facultativa.

ONPE respondió a un usuario, aclarando que aún se mantendrá el uso de mascarillas dentro de los locales de votación. Fuente: ONPE.

Ante ello, la ONPE se pronunció al respecto e informó que mientras la norma no sea establecida de forma oficial en el diario El Peruano, se mantiene la exigencia del uso de la mascarilla para el día del sufragio.

“Hasta el momento no hay un decreto supremo que establezca el uso facultativo de mascarillas en espacios cerrados y abiertos. Nosotros todavía vamos a exigir que los ciudadanos acudan a votar con la doble mascarilla o una KN95″,señaló Juan Heredia, especialista en capacitación electoral del ente electoral en radio Exitosa.

El funcionario de la ONPE añadió que, en caso el decreto sea actualizado y oficializado horas antes del domingo 02 de octubre, la entidad actualizará sus protocolos de seguridad, por lo que la posibilidad de acudir a sufragar sin mascarilla no es descartada en su totalidad.

Protocolos establecidos por la ONPE

El protocolo sanitario de la ONPE dispone las siguientes medidas para los centros de votación en el marco de la disminución de casos de coronavirus en el país.

El portal de la ONPE también detalla que las aulas donde estarán las mesas de sufragio serán habilitadas de manera alternada.

Otras recomendaciones para los electores son: retirarse del local de votación inmediatamente después de sufragar y evitar ir acompañado de menores de edad para no exponerlos, salvo casos donde no tengan con quién quedarse.

Asimismo, la misma entidad electoral precisa que ahora no se requerirá la presentación del carné de vacunación contra el Covid-19.

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José Tierno: “La energía renovable a alcanzado una madurez, ya no necesita subsidios, ni ninguna otra ayuda del gobierno”

Entrevista con el Gerente General de Kondu, José Tierno, quien viene participando de la 35 edición de PERUMIN.

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El Gerente General de Kondu, José Tierno, viene participando en la 35 edición de PERUMIN en Arequipa. Kondu es una compañía joven que brinda soluciones energéticas integrales de acuerdo con las necesidades de los clientes. Actualmente se viene posicionando en el mercado porque ofrecen soluciones de energía con las tarifas más competitivas.

La empresa dentro de su presentación menciona: “Agregamos valor en la industria de energía en el Perú de forma responsable, segura y cuidando el medio ambiente. Contamos con el respaldo de Kallpa Generación y Orazul”.

En está entrevista, José Tierno nos habla de la filosofía de Kondu y del papel que cumplen en lo que se conoce como transición energética. Además, señala “actualmente la energía renovable a alcanzado una madurez, ya no necesita subsidios, ni ninguna otra ayuda del gobierno”.

Aquí la entrevista.

¿Desde hace qué tiempo Kondu viene trabajando en Perú?

Kondu es una empresa nueva, comenzó a principio de año y estamos trabajando muy fuertemente para poder llegar al mercado de clientes libres principalmente, a través de una oferta de soluciones de energía integrales.

Durante este primer año ¿Cuál ha sido la experiencia o el balance?

El balance es muy positivo, sinceramente estamos gratamente sorprendidos con la respuesta que tenemos en nuestros clientes. Cada vez que vamos a verlos, creo que valoran muy positivamente la aproximación que estamos haciendo a este concepto de abastecimiento de energía de forma integral. Tratamos de entender sus problemas, sus necesidades, entender sus procesos productivos, sus objetivos, y en función de eso le planteamos soluciones que no solamente incorporen el suministro de energía eléctrica, sino, que de alguna forma optimicen sus sistemas de utilización en varios aspectos. Y lo que vemos, es que los clientes están recibiendo esto de manera muy positiva, en cada industria que vamos nos abren la puerta, y básicamente están muy agradecidos y muy contentos de que trabajemos con esta filosofía.

En esta primera experiencia de PERUMIN, ¿Cómo está viendo las preocupaciones y las reflexiones que se hacen en torno a la minería y la energía?

Definitivamente es súper importante nuestra presencia en PERUMIN, creo que para nosotros es también un catalizador de entendimiento para saber qué esta pasando por la cabeza de la industria minera. Creo que en ese sentido hay una unión entre la sostenibilidad de la minería a largo plazo y la utilización de la energía. Recordemos que en general, el 30% de los costos operativos de la industria minera corresponde a la energía, y una correcta utilización más una correcta estrategia a largo plazo que involucre los objetivos del compromiso de metas ambientales que tiene la industria minera, son claves. Eso es un poco el foco que hemos visto de lo que se está hablando de lo que ocurre en PERUMIN. Estamos contentos que nuestra propuesta de valor está encaminada en ese sentido.

José Tierno.

En el sector energético ya se habla mucho de la tecnología y de términos como el algoritmo, precisamente para tener información de forma más inmediata para poder actuar a tiempo. ¿Cómo trabaja Kondu ese tema?

Es una buena pregunta. Parte de la transición energética de la cual venimos hablando y en el cual estamos inmersos, hay un concepto que es fundamental que es la tecnología, la cual ha permitido que exista las transiciones energéticas. Hay otro concepto que nosotros no queremos perder de vista, que es el concepto de un cliente empoderado pero también protagonista de está transición, que es quien al final habilita está transición hacia adelante, y en ese sentido, nos parece que la correcta utilización de la tecnología y el planteamiento de objetivos estratégicos utilizando la tecnología disponible para alcanzar esos objetivos, son claves.

Éste salto que se va a hacer a las energías renovables ¿Cómo debería aplicarse desde el gobierno?

Básicamente, nosotros creemos que estamos en un punto de partida, donde la energía renovable a alcanzado una madurez y puede ser competitiva, ya no necesita subsidios, ni ninguna otra ayuda del gobierno. Estamos viendo que hoy se están haciendo proyectos con la regulación actual que están básicamente siendo viabilizados por la industria, por los clientes libres. Entonces, en ese sentido, nosotros creemos que hay que tener de alguna manera la certeza del rubro regulatorio para poder dejar a las empresas como Kondu, para que podamos explorar e implementar las mejores soluciones que ayuden a acelerar están transición en función de una utilización razonable y complementaria de la energía renovable. Es un poco lo que se hablaba ayer en la cumbre con este concepto de complementariedad entre los recursos naturales que tiene hoy el Perú y que también son absolutamente claves e importantes para que está transición energética sea exitosa y sea económicamente viable.

Con la crisis que estamos viviendo y la guerra entre Ucrania y Rusia, ¿Cómo ve de aquí a diez años la situación de la energía en el Perú?

Eso también es algo que se comentó durante los distintos eventos aquí en PERUMIN. Creo que lo que está pasando a nivel mundial, acelera está transición y hace una consciencia más activa de que cada uno de los clientes en su ejercicio de elegir libremente una mejor solución, va a ayudar a que está transformación ocurra de una forma ordenada y más rápida, y nosotros estamos trabajando en ese sentido. Esto de alguna manera, es el comienzo de un proceso que va a ser largo pero será muy fructífero, tanto para la industria como para el Perú a la hora de cosechar el futuro de los beneficios de toda está transición.

Para el público que quiere conocer más del trabajo que viene haciendo Kondu ¿Qué página podrían visitar?

Pueden encontrar más información en www.kondu.pe y en todas las redes sociales. Estaremos encantados de que nos contacten y rápidamente vamos a responder a esos contactos para tratar de ver cómo podemos colaborar con cada una de las empresas que necesiten una solución energética en general.

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PERUMIN: Minera Yanacocha producirá 45% de cobre, 45% de oro y 10% plata utilizando un proceso hidrometalúrgico

Franz Soto, director senior de Desarrollo Estratégico en Newmont Yanacocha, mencionó que la empresa minera pasará por una etapa de transición.

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En su participación de la 35 edición de PERUMIN, Franz Soto, director senior de Desarrollo Estratégico en Newmont Yanacocha, declaró que la culminación del minado del depósito de óxidos para la consiguiente explotación del depósito de sulfuros pasará por una etapa de transición que requerirá un tratamiento de mineral especial, el cual tendrá diferentes efectos en la operación y recuperación.

“El desafío es transformarnos para explotar los minerales de sulfuros que se encuentran debajo de nuestro actual tajo de operación, a razón de la existencia de depósitos con altas leyes, mediante nuevos procesos, como flotación, pretratamiento con autoclave, extracción por solventes y electrodeposición para producir cátodos de cobre”, indicó.

Por ello, señaló que la empresa aplicará la tecnología del proceso de autoclave, que consiste en la oxidación a presión para liberar oro y cobre de los sulfuros refractarios procedentes de los depósitos Yanacocha Verde y Chaquicocha Subterráneo, a temperaturas de 230 °C y presión de 3,400 Kpa e inyección de oxígeno, en un lapso de 50 minutos.

No obstante, Franz Soto precisó que si bien Chaquicocha destaca por sus altas leyes de oro encapsulado y libre, presenta también alto contenido de azufre elemental, para cuyo control se apelará al uso de equipos y mejora de las instalaciones correspondientes a la zona de voladura, soporte de terreno, maquinarias móviles, ventilación y operación.

“Durante la voladura, aplicaremos emulsión inhibida, iniciación remota y detonadores electrónicos; en el soporte de terreno, shotcrete y pernos de anclaje galvanizado; en ventilación, monitoreo de gases y polvo, diseño de mina y vías de acceso; y en operación, equipos semiautonónomos en el carguío de mineral y regado constante”, dijo.

Minera Yanacocha.

A fin de procesar los minerales originarios de Yanacocha Verde y Chaquicocha Subterránea, la planta de procesamiento actual incorporará nuevas instalaciones para el chancado, molienda y flotación, cuyas sinergias permitirán generar concentrados de cobre con pirita y oro encapsulado, que serán almacenados después en tanques.

“Paralelamente, se implementará el sector denominado La Quinua, donde colocaremos una chancadora, molinos SAG y de bolas, y circuitos de molienda, a fin de reparar, reducir y preparar los concentrados, que luego también serán reservados en tanques”, agregó Franz Soto, director senior de Desarrollo Estratégico en Newmont Yanacocha.

Seguido, se mezclará el material y se transportará al sector La Quinua Oeste, en el que se realizarán los procesos hidrometalúrgicos, en adición del pretratamiento de autoclave, el cual oxidará los sulfuros que posteriormente pasarán por el proceso de separación de CCD y la derivación de los sólidos a la planta de cianuración existente”, indicó.

“Con apoyo de otros procesos subsecuentes, la empresa minera obtendrá del material recuperado una producción conformada por cobre (45%), oro (45%) y plata (10%). Los cátodos de cobre tendrán una pureza del 99.99%”, resaltó durante su exposición en el Foro de Tecnología, Innovación y Sostenibilidad, en el marco de PERUMIN 35.

Considerado un depósito de clase mundial, Yanacocha produjo durante 29 años casi 39 millones de onzas de oro provenientes de la zona de óxidos, a través del minado de ocho tajos abiertos en pilas de lixiviación y molinos para el procesamiento de altas leyes. Actualmente, posee 6.2 millones de onzas de oro en reservas y 1.5 billones de onzas de cobre.

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PERUMIN: El rol del gas natural en la transición energética en el Perú

En la convención minera más importante de Latinoamérica, se realizó el conversatorio donde se reflexionó sobre el rol del gas natural en la transición energética en el Perú.

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En la 35 edición de PERUMIN, ayer por la tarde se realizó uno de los más importantes conversatorios sobre el gas natural. Como se sabe, Perú es un país con muchos recursos energéticos, y eso implica llevar a cabo una transición energética consecuente, sin renunciar a la riqueza que posee el Perú. Además, desde el gobierno se debe mantener la seguridad energética que se ha consolidado en los últimos años gracias a la importante inversión privada.

En la primera parte del conversatorio participaron el exministro Gonzalo Tamayo, actual socio de Macroconsult y el exministro Luis Miguel Castilla, actual Director Ejecutivo de Videnza Instituto, y como moderador estuvo presente Carlos Gomero, socio de LQG Energy & Mining Consulting.

En la segunda parte del conversatorio, el panel estuvo conformado por Rosa María Florez-Araoz, Gerente General de Kallpa; Daniel Cámac, Deputy Country Manager de Engie; y Pablo Campana, Gerente Grandes Clientes de Pluspetrol Perú.

Daniel Cámac y Rosa María Florez-Araoz.

En su participación, Gonzalo Tamayo, mencionó: Hay que ser claros. Aquellos que creen que no va a haber petróleo y no va a haber gas natural en el 2050, están absolutamente equivocados. Todavía vamos a seguir teniendo combustibles fósiles”.

Además, agregó: Creo que hay una revalorización del potencial del gas natural en el Perú en distintos mercados. Hay mejores prácticas que hay que adaptarlas, eso implica crear nuevos mercados. Hoy por lo menos estamos en Energía y Minas en una mejor situación de la que estábamos hace seis o ocho meses, y ojalá la ministra continúe tratando de empujar las cosas que se puedan empujar. Lamentablemente, este período institucional ha estado acompañado de corrupción, lo cual hace más difícil la interacción del sector privado con el sector público, pero lo que nos preocupa es que la falta de esas soluciones pueda afectar la competitividad del país a largo plazo”.

Gonzalo Tamayo en su ponencia ¿Cómo nos vemos en la transición energética?

Por su parte, la ponencia del exministro Luis Miguel Castilla, radicó en la reflexión de una transición energética equilibrada. Sobre el tema el exministro del MEF, mencionó: “En nuestro país tenemos ya 18 años de una reforma energética profunda que puso a Camisea en el centro de la política energética nacional. Ahora toca remirar el rol que tiene el gas natural en esta arquitectura energética“.

Exministro Luis Miguel Castilla.

“Yo no entiendo está esquizofrenia del gobierno, que por un lado promueve el GLP, y por otro lado promueve el GNV. Ahí hay un tema de inconsistencias en políticas que la verdad no entiendo. Lo cierto es que la electricidad en la región representa el 14% de la emisiones a nivel global, y en el Perú el 5%. Hay que poner las cifras con claridad y no caer en modas ni en consignas dogmáticas. Yo no estoy seguro que se va a poder cumplir en 40% la reducción de CO2 en el país. Como vamos, pareciera que va a ser bastante difícil. Lo que aporta el gas natural en términos de regalías y canon no es poca cosa, en términos de regalías son 1800 millones de soles, y sin contar el impuesto a la renta, señaló Luis Miguel Castilla.

En segunda parte de la ponencia, se habló de que una política energética del país no puede elaborarse sin tomar en cuenta las condiciones del país. En ese sentido, Rosa María Florez-Araoz, Gerente General de Kallpa, mencionó: Para la transición energética recojo dos palabras: equilibrio y complementariedad. El Perú es un país que está bendecido, porque tiene todos los recursos primarios que uno pueda querer. Tenemos agua, gas, sol y tenemos viento. O sea, mejor imposible. Ahí es donde viene el equilibrio, porque al tener distintas tecnologías podemos tener una transición energética completamente equilibrada y buscando el equilibrio en tres cosas: la seguridad del suministro, la continuidad del servicio y el tema económico, es decir, el acceso y la equidad en el acceso a la electricidad. Ahí viene la segunda parte que es la complementariedad”.

Pablo Campana, Rosa María Florez-Araoz, Carlos Gomero y Daniel Cámac.

La Gerente General de Kallpa, también agregó: “Acá tenemos el gas y tenemos que ver la forma en esta transición, este desarrollo con recursos RER, para que podamos mantener el equilibrio de todo lo que se invirtió en el sector de gas natural y no impulsar medidas que puedan contrarrestar e incentivar a desinvertir lo que hemos invertido para dar seguridad y continuidad a todo el sector eléctrico peruano. Más que una transición, el tema acá es cómo vamos a hacer para que la seguridad y la continuidad que nos la puede dar absolutamente el gas con que contamos, se mantenga en el mediano y largo plazo, sin necesidad de dar incentivos para la desinversión”.

Rosa María Florez-Araoz, Gerente General de Kallpa.

En su intervención, Daniel Cámac, Deputy Country Manager de Engie, comentó: “El pago que hace toda la generación termoeléctrica de gas natural en el Perú, cubre el 50% de toda la infraestructura de gases naturales en el Perú. No busquemos deteriorar el soporte que la actual generación térmica le da al país.

Viceministro José Dávila Pérez, Rosa María Florez-Araoz y Daniel Cámac.

Por su parte, Pablo Campana, Gerente Grandes Clientes de Pluspetrol Perú, señaló: “El desarrollo del gas desde sus inicios vino de la mano del desarrollo eléctrico. El desarrollo del gas fue posible gracias a que había una necesidad. Esto a su vez permitió que se desarrolle el gaseoducto y la red de distribución, y es un esfuerzo significativo que hasta ahora lo estamos aprovechando. Actualmente hay más de 1 millón y medio de hogares que tienen gas en Perú. Así como decimos que el gas natural y la energía eléctrica van de la mano, las políticas también deberían ser consistentes”.

Rosa María Florez-Araoz, concluyó mencionando: “Un tema que en el Perú se ha perdido todo, es en la institucionalidad, y eso se ve en todas las instituciones del Estado. Es triste, pero cada vez que hay un cambio de importancia de liderazgo en una institución gubernamental, termina con un cambio de absolutamente casi todo, a nivel incluso de direcciones y asesorías, que vuelven incluso a foja cero en todo lo que quieren hacer, y para el sector privado eso es muy difícil de gestionar y administrar”.

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