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Cultura

Escucha “Keep Dancing”, el nuevo single de Andrea Mendoza

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Hace unos meses cubrimos el lanzamiento de “Nothing Else”, quizás el tema más pausado y melancólico de la cantautora peruana Andrea Mendoza, y desde ese último encuentro, vaya que las cosas han cambiado mucho. En su reciente sencillo “Keep Dancing”, Andrea se muestra más vivaz, enérgica y con muchísimas ganas de bailar. Dale play y déjate contagiar.

“La inspiración de “Keep Dancing” viene de sentir haber fallado en casi todas las metas que me había propuesto y encontrar en el arte una motivación para sentirme motivada, relajada y feliz. El ejercicio de escribir esta canción ayudó muchísimo a “dejar ir” muchos estereotipos de lo que significa “estar bien” y enfocarme en estar bien bajo mis propios términos. Fue un ejercicio casi terapéutico”, nos cuenta Andrea Mendoza sobre la canción.

Con este single, Andrea nos ha dejado en claro su gusto y predilección por el R&B y el pop ochentero; sin embargo, en “Keep Dancing” va más allá y propone una fusión entre funk y disco con muchísimo groove. La línea vocal es ligera, como el mensaje, y el bajo mantiene un movimiento constante en el fondo que invita a bailar “libremente”, sin preocupaciones. La canción cierra con un solo de teclado a cargo de la tecladista Jemma Heigis, también libre y atrevida en las melodías que se pierde en un fade out insinuando que continúa hasta el infinito.

La canción fue producida por su hermano Adrian Mendoza (productor de importantes bandas y artistas como Autobus, La Ficción, Isza y NATI) en julio del 2020 en Lima, Perú.

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Cultura

XXV Festival de Poesía Enero en la Palabra se realizará en cusco del 27 al 29 de enero

Se inicia el festival internacional de poesía más importante del Perú en la actualidad.

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Del 27 al 29 de enero, Cusco será la capital nacional de la poesía, ya que en nuestra ciudad se realizará la XXV edición del festival de poesía más longevo del país “Enero en la Palabra” que año a año se organiza de manera independiente con el apoyo de distintas instituciones y empresas de nuestra región. Este festival tuvo su inicio en 1996 cuando doce poetas de los grupos poéticos Rastros y Roca X organizaron su primer recital y su empeño continúa hasta hoy. La inauguración se llevará a cabo este jueves 26 a las 4.30 p.m. en la Casa del Inca Garcilaso de la Vega, local del evento

Esta edición 25 cuya organización está a cargo de los poetas Carmen Silva y Juan Mescco congregará a 68 poetas provenientes de todas partes del país y de América Latina, quienes se reunirán de manera presencial y virtual. Este año el festival contará con la participación, entre otros, de los renombrados poetas peruanos: Domingo de Ramos, Rocío Silva Santisteban, Roger Santivañez, Oscar Limache, Gloria Mendoza, Carlos Velásquez, Alfredo Herrera, Filonilo Catalina, Willy Gómez, Boris Espezúa y Omar Aramayo. Mientras que desde el extranjero estarán Héctor Hernández (Chile) Ambar Past, Yaxkin Melchi, Raúl Gatica y Jorge Contreras (México) Ada Zapata (Bolivia), Nelson Traba (Uruguay) y José Miguel Diez (España).

También se presentarán los libros “Una luciérnaga en el alba” de Omar Aramayo y “Familia Peruana” de Pavel Ugarte, así como se le rendirá un homenaje al artista Edwin Chávez por su apoyo a la existencia de Enero en la Palabra.

Por la coyuntura que vivimos, el acceso al auditorio será solo para los poetas participantes y el público podrá seguir el evento a través de la fan page de Enero en la Palabra y de todas las plataformas virtuales de las instituciones auspiciadoras.

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Cine

“Fue la mano de Dios”, la otra mirada de Sorrentino

Si uno compara (y es inevitable comparar), da la sensación de que Sorrentino se ha estado preparando toda su vida para contar esta historia, la más íntima y menos artificiosa de sus creaciones.

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Nápoles, verano de 1984. Diego Armando Maradona cae del cielo para convertirse en el número 10 de la Società Sportiva Calcio Napoli y provoca una erupción tan potente como la que calcinó Pompeya.

Este fue uno de los hitos de la adolescencia de millones de hinchas en todo el mundo, entre los que se encontraba Paolo Sorrentino (Nápoles, 1970), cuyo cine ha tendido a inclinarse siempre hacia lo superlativo o, como diría Alfredo Bryce Echenique, hacia lo exagerado. El mito de Maradona ocupa un sitial importante en Fue la mano de Dios (2021), el último largometraje de Sorrentino que se estrenó en Netflix a mediados de diciembre y ya se encuentra en la lista de las 15 preseleccionadas para el Óscar a mejor película extranjera.

El título alude al famoso gol que Maradona le metió a Inglaterra con un puñetazo en el Mundial de México 86’. “Ha vengado al gran pueblo argentino […] ¡Es un acto político! ¡Es la revolución!”, dice hipnotizado el tío Alfredo (Renato Carpentieri) en una escena que captura perfectamente la pasión desaforada que llegó a despertar el argentino en sus hinchadas. Sin embargo, las proezas de Maradona no son ni por asomo el acontecimiento central de la trama, lo cual debería animar a todo aquel que (como yo) sabe poco o nada de fútbol.  

Fue la mano de Dios sigue el percorso emocional y vital de Fabietto Schisa (Filippo Scotti), un adolescente napolitano sin amigos y en pleno despertar sexual que mira todo con la perplejidad de quien acaba de descubrir el mundo. Y acaso sea eso lo que hace a lo largo de toda la cinta.

Lo poco que sabe de la vida lo ha aprendido dentro del espacio seguro —aunque no exento de contrastes— que le proveen sus padres, Saverio (Toni Servillo en un papel que no puede ser más distinto de su Jep Gambardella en La grande belleza) y Maria (interpretada magistralmente por Teresa Saponangelo, quien dota al personaje de la complejidad que se merece no solo como madre sino también como mujer). Aquel espacio es el mismo que habita la mayoría de nosotros antes de llegar a los extramuros de eso que hemos convenido en llamar inocencia.  

Los silbidos y besos volados de los padres de Fabietto, los malabares con naranjas y las bromas pesadas de su madre, el ardiente cuerpo de su tía Patrizia (Luisa Ranieri), las excentricidades de una vecina que se hace llamar la Baronessa (Betti Pedrazzi), la euforia desatada por los partidos de Maradona, las vistas del Vesuvio, Capri y Anacapri a lo lejos. Cada una de esas evocaciones, cifradas como están en una comedia costumbrista alla felliniana, forma parte de un magnífico retrato de época para el cual Sorrentino se inspiró en su propia juventud.

Pero a la comedia —tal y como sucede en la biografía del director— le sobreviene una tragedia que fractura las endebles bases sobre las que reposa la vida de Fabietto. Es entonces que la realidad le empieza a parecer chata y se ve empujado a buscar algo con qué reemplazarla. (Y no creo estar haciendo un spoiler diciéndoles que ese “algo”, ese otro mito, resulta ser el cine).

La soledad, una de las marcas de autor de Sorrentino —la encontramos en películas tan diferentes como Las consecuencias del amor (2004), El divo (2008) y La grande belleza (2013)—, es la condición natural de los habitantes de una Nápoles que parece más soñada que real, como ocurre en esa oda nostálgica al paraíso perdido que es Amarcord (1973), de Fellini. “La realidad es pobre” es la frase del director de Rímini con la que un Fabietto impotente cierra un ciclo y abre otro en su educación sentimental: uno menos surrealista, si quieren, pero igual de encaminado hacia esa fantasía sin la cual es imposible vivir a plenitud.

A nivel técnico, Sorrentino le da la espalda por primera vez al barroquismo que ha caracterizado su filmografía desde que debutó con El hombre de más en 2001. No cabe duda: Fue la mano de Dios es estilísticamente simple si la comparamos, por ejemplo, con el artificio de La grande belleza (2013) o el carnaval sin fin que es Loro (2018); pero la suya es una simplicidad que en ningún momento deviene en simpleza.

Si uno compara (y es inevitable comparar), da la sensación de que Sorrentino se ha estado preparando toda su vida para contar esta historia, la más íntima y menos artificiosa de sus creaciones. La estructura lineal sin flashbacks, las secuencias plagadas de silencio, la música estratégicamente espaciada, entre otros recursos, contribuyen a una renovada visión artística para la que las emociones son mucho más valiosas que los mensajes, la filosofía, la política y el “bla, bla, bla”.

Sientan cómo se acerca el helicóptero a una Nápoles que ya no existe. Miren a la tía Patrizia brillando como una diosa en medio del tumulto. Escúchenla hablar con San Gennaro, que le ofrece un milagro a cambio de que se suba a su carro para dar un paseo. Vayan con ella. Sientan más. //

Calificación: 4.5/5

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Cultura

Ministerio de Cultura declara a “El Ojo que Llora” como Patrimonio Cultural de la Nación

Monumento identificado como símbolo proterrorista es declarado Patrimonio Cultural de la Nación por el Ministerio de Cultura. Escultura es de propiedad de la ONG a la que pertenece la ministra Gisela Ortiz.

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Carlos del Aguila, Sonaly Tuesta y ministra Gisela Ortiz.

Tal como lo informamos en el mes de octubre del 2021, la llegada de Gisela Ortiz al Ministerio de Cultura tenía como finalidad declarar a “El Ojo que Llora” como Patrimonio Cultural de la Nación. Mediante la Resolución Viceministerial N° 000018-2022-VMPCIC/MC publicada en el diario El Peruano ha sido declarado el memorial como Patrimonio Cultural. Recordemos que la escultura ha provocado distintas protestas y vandalismo, esto debido a que un sector de la población lo ve como un símbolo proterrorista.

La activista Gisela Ortiz desde su llegada al MINCUL tuvo al parecer tareas proselitistas para seguir reescribiendo la historia, ya que la primera acción que se impulsó internamente fue buscar que el espacio memorial llamado El Ojo que llora sea declarado Patrimonio Cultural de la Nación. Un asunto que los activistas de la Asociación Caminos por la Memoria, a la que pertenece Ortiz, buscan que sea aprobada desde el año 2013.

Es decir, aquí también existe un conflicto de intereses ya que en la gestión de la ministra Gisela Ortiz se declara un monumento que pertenece a la ONG Asociación Caminos de la Memoria, de la cual Ortiz Perea forma parte desde el 2016 hasta la actualidad.

El Ojo que llora, es un recinto que ha generado discrepancias por ser una creación básicamente política y cuya declaración como patrimonio desata una nueva polémica ya que desde el 2005 se denunció que entre los nombres de quienes El Ojo que llora considera víctimas de la violencia, se incluyó los nombres de 41 senderistas que fueron victimados en el penal Castro Castro durante un motín y la posterior redada militar en mayo de 1992. A este grupo de nombres también se suman el de los nueve estudiantes y el profesor de La Cantuta, donde se incluye el de Luis Enrique Ortiz Perea, hermano de la actual ministra de Cultura.

El expediente técnico para la declaratoria como Patrimonio Cultural de la Nación, fue preparado por Carlos del Águila Chávez, quien ocupa el cargo de Director General de la Dirección de Museos. El mencionado expediente estuvo listo y esperando la coyuntura adecuada para ser declarado patrimonio cultural. Pero ante el rechazo de la exviceministra Claudia Ruiz, tuvieron que buscar a otra persona para convertirla en viceministra para que pueda firmar la resolución viceministerial, es así como llegó al MINCUL, Sonaly Tuesta Altamirano, y la convirtieron en viceministra de Patrimonio Cultural e Industrias Culturales, logrando poner su rúbrica en la resolución.

Esto fue lo que dijo Carlos del Águila en octubre de 2021: “El expediente cumple los requisitos legales y técnicos para ser declarado Patrimonio Cultural de la Nación”. Y agregó “El expediente lo que hace es determinar el valor patrimonial. Todo el argumento se basa en la información oficial que se tiene. De hecho, El Ojo que llora está registrado como bien de interés cultural. Sabemos muy bien que la preferencia de la ministra va a estar apuntada básicamente a referentes de memoria histórica, y las memorias están en el trabajo del Ministerio de Cultura y los derechos humanos”.

En la declaración del funcionario existe una frase clave: “Sabemos muy bien que la preferencia de la ministra va a estar apuntada básicamente a referentes de memoria histórica” con lo cual está confirmando que la sorprendente llegada de Gisela Ortiz al ministerio de Cultura apunta instalar una narrativa acorde con los vínculos de la ministra que datan desde 1986 cuando era una agresiva estudiante en La Cantuta.

En medio de una nueva crisis política ¿Quién escribirá la nueva historia, los vencedores o los vencidos?

La ceremonia de la declaración de Patrimonio Cultural de la Nación es hoy a las 10:30 de la mañana en el Campo de Marte.

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Cultura

Donde se aprende a soñar

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No siempre alcanzando viajes por remotos países, se pueden conseguir las más intrincadas aventuras y la mar de complacencias, porque podemos lograr lo  mismo  sin movernos  de nuestro rincón preferido, jugando a pasar las páginas de un libro que nos lleve al límite de todos los sueños.

Informes, cuestionamientos, encuentros del tercer tipo, aprendizajes inusitados de materias diversas, lecturas narrativas a través de un universo de temas se encuentran en los libros, esa materia hecha de papel y letras impresas que se guardan en las librerías y por consecuencia, en las bibliotecas.

Por la pandemia, se han modificado las modalidades de venta y adquisición de libros, transformando esos querendones espacios que podíamos recorrer a nuestro gusto, hojeando revistas o algunas ediciones y conversar con el librero,  tomar un café y quizá hasta  formar parte de una presentación de una nueva edición, en otra mecánica, diferente a la de antaño, porque ahora se utiliza el sistema virtual, tal cual nos cuenta Heber Dominguez Villagaray, creador y propietario de la librería “El Caminante” ubicada en la misma médula del Callao.

“El Caminante” nació dos meses antes de la pandemia y los libros pueden ser adquiridos  con la modalidad de delivery, a través de una llamada telefónica, whatsApp, messinger. La librería que no tiene un local a la manera de las clásicas, expende ejemplares de arqueología, sociología, periodismo, psicología, música, literatura.

Heber hace las entregas  llevando los ejemplares a lomo de bicicleta o mediante  un sistema de mensajería. Paralelamente ha realizado diversas actividades, así en el 2020, 19 y en el 2021, 36 eventos, todos de manera virtual.

Evocaciones

Esta afición por coleccionar libros, nos llega desde muy lejos. Ahora sabemos que no todos los conquistadores fueron ignorantes,  pues algunos como Fray Vicente Valverde, gustaban de la lectura poseyendo una biblioteca particular. Según José de la Riva Agüero, por la mitad del siglo XVI apareció el primer librero, Juan Antonio  Musetti. A fines del 1,500 Francisco Butrón, tenía una de las mayores tiendas de libros y por 1580 Antonio Ricardo, se ubicó en la metrópoli del Rímac. Fue el pionero en mostrar los primeros libros editados en América del Sur.

Nuestra amiga, la investigadora de la Lima del pasado, Ana María Malachowsky, anota que por 1840 existía La Gran Librería Peruana, ubicada en el Portal de Botoneros. Otras fueron la del señor Poppert que se encontraba en la calle Mercaderes y por la calle Baquíjano, estaban la librería Francesa Científica y La Aurora Literaria.

En pleno siglo XX, mencionamos a la librería de Juan Mejía Baca, impulsador de la dinámica editorial de la Lima de los años 50 y décadas posteriores. Otros nombres son Crisol, Virrey, La Familia, como la conocida galería librera de Amazonas y las desaparecidas del jirón Quillca.

No podemos dejar de mencionar la mítica librería chalaca ADELI que operaba desde 1935 en la avenida Sáenz Peña 308 y que fue cerrada de manera arbitraria por una ordenanza municipal.

Lima Gris, conversó con Heber Dominguez, para comentar su trabajo de librero como también sobre  temas relacionados con este oficio.

¿Por qué decidió crear la librería EL CAMINANTE? ¿cuáles fueron sus criterios?

Siempre tuve fascinación por los libros como seres con una personalidad individual, me gustaba pasearme por librerías y preguntar sobre autores y contenidos, pero en los últimos tiempos cuando uno preguntaba por un libro el vendedor solo sabía responder el precio del libro, sin mayor información, como que se perdía ese contacto maravilloso de antes al preguntar sobre un libro y que el vendedor te explique brevemente de que trata el libro con esa especie de complicidad que te generaba esa necesidad de leerlo y que de acuerdo a eso te recomiende otras obras y es que comprar un libro no es como comprar pan. La lectura tiene un rito que empieza desde la selección del libro que se va a leer.

Eso fue lo que me animo a crear la Librería El Caminante rescatar el vínculo entre el lector y el librero, esa suerte de magia de saber lo que gustar al lector y ofrecérselo.

La librería ha nacido de manera virtual (por el momento), tiene poco tiempo nació unos meses antes de la pandemia, de modo que nació en medio de la adversidad y lleva como nombre “El Caminante” inspirado en ese hermoso poema de Machado en el que menciona

“… Caminante son tus huellas el camino y nada más

Caminante, no hay camino se hace camino al andar…”

y eso es la lectura, un andar que no termina y nos va descubriendo muchos caminos uno a continuación del otro.

¿Qué condiciones debe tener un buen librero?

Pienso que una característica fundamental debe ser el amor a los libros y no verlos como solo mercancía (como alguna vez me dijeron en una charla para libreros). Los libros nos permiten soñar, romper barreras del tiempo, conocer nuestra historia, recrear nuestra imaginación en fin son tantas cosas. Un librero debe conocer a sus lectores y hacer que le llegue el libro indicado

¿Se debe tomar en cuenta solo la cantidad de ventas? ¿o debe primar la calidad?

Pienso que es importante tener clara la finalidad de la librería, queremos ofrecer libros que dejen huella en el lector como persona, como ciudadano que permitan conocer, aprender o simplemente disfrutar de un sano vicio.

Queremos generar una cadena de lectores que nos sigan y sepan que en Librería El Caminante puedan tener libros que los llevarán de viaje por experiencias y tiempos que enriquecerán su vida, su imaginación y su cultura.

¿Qué nuevas tácticas deben introducir los libreros para inducir a la lectura?

Los libreros debemos adaptarnos a esta nueva era, que tiene sus ventajas porque elimina la barrera del espacio y tiempo, pero debemos cuidar de no perder la esencia para ello creamos espacios virtuales de compartir literario y utilizamos las herramientas tecnológicas a nuestro favor, El caminante, hace presentaciones virtuales de libros por los mismos autores o tertulias en internet, en los que se conectan lectores de todo el Perú, incluso del extranjero en algunas ocasiones

¿Cree que la autora mexicana Flor Salvador ha logrado el éxito que tiene entre los jóvenes porque supo entender su idiosincrasia? ¿Qué leen los jóvenes, Heber?

Cada escritor encuentra su nicho literario y cada librero decide su público objetivo y determina su misión, la nuestra es cultivar la lectura que permita al lector no solo engancharse en una historia, sino que ésta le permita alimentar su espíritu y su discernimiento para conducirlo a la libertad de pensamiento primero y de obra en consecuencia.

En ese aspecto, tenemos autores que han reinventado la manera de contar historia, por ejemplo a manera de historieta. O que cuentan la historia de Lima de un modo ligero y entretenido.

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Cine

“Días de Santiago”, 18 años después

La constante búsqueda de orden, balance y armonía en una ciudad caótica es lo que caracteriza a Santiago Román, una lucha por pertenecer a la sociedad civil nuevamente, logrando recuperar su identidad dentro de una ciudad, que lo extravía.

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Por Gerónimo Stoll

Luego de haber participado en la guerra del Cenepa (1995), un joven excombatiente busca su lugar en esa extraña jungla de concreto y a la vez tan familiar que puede ser Lima, una ciudad que lo desorienta. Ser un buen hijo, ser un buen hermano, ser un buen esposo, ser un buen estudiante, ser un buen amigo, ser productivo, ser un héroe, a fin de cuentas: ser alguien. Estas son algunas expectativas frente a las que Santiago, se ve compelido para alcanzar su inserción en una sociedad, que no reconoce su entrega y servicio al país en la lucha antisubversiva, así como en el conflicto armado con el Ecuador. A fin de cuentas, es un marginado como miles de jóvenes peruanos que pugnan contra un sistema que no les provee de las oportunidades para alcanzar su desarrollo, pertenece a una generación perdida.

Una de las necesidades fundamentales del ser humano es la de conformar una identidad grupal, gracias a la cual pueda constituirse como miembro de un grupo y a su vez diferenciarse del mismo, obtener respeto, comprensión, y la noción de que no se encuentra sólo en el mundo (Morales, 2007). El protagonista, encuentra difícil reinsertarse a la sociedad civil, la guerra lo ha cambiado, ya no es el mismo que partió a defender a su patria, ahora vive atormentado por los traumas y recuerdos de la guerra, llevándolo a la inestabilidad y la paranoia, surgiendo así en él, serias dificultades para relacionarse adecuadamente.

Santiago se encuentra marginado de la sociedad debido a su condición socioeconómica, pertenece a una familia dónde se reflejan todas las taras de la sociedad, mediante su servicio militar buscó superar esas adversidades perdiendo varios años de su vida para no recibir nada significativo a cambio. Sin trabajo y sin educación se halla en el limbo social, una situación desesperante ya que

“Ser o sentirse excluido de un grupo es una forma de muerte social” (Morales, 2007).

El protagonista jamás llega a obtener el respeto que cree merecer (como lo refleja la escena en que busca comprar un refrigerador sacando a relucir sus credenciales de comando) lo cual lleva a Santiago, a sentirse más excluido ya que la sociedad no le confiere reconocimiento ni status por haber servido a su patria. A su vez, Santiago no logra encontrar gente que lo comprenda, que comparta su perspectiva sobre el mundo, siendo prueba de ello sus fallidos intentos por salvar a su cuñada y Andrea de aquel mundo contra el que lucha. Lo anterior, lo lleva a sentirse solo al saber que no cuenta con el apoyo de otros miembros de la sociedad como lo son su familia, amigos, compañeros del ejército etc. Prueba de esa lucha por una identidad son los constantes entrenamientos de Santiago en el mar, en la fogata o cuando duerme vestido de comando, buscando mediante esos actos recuperar la identidad de soldado, siendo ahora un lastre para la sociedad civil al igual que sus compañeros de patrulla.

Santiago se caracteriza por una inestabilidad constante, producto de la tensión que le ocasiona la jungla de concreto, busca adaptarse a esta mediante un intento obsesivo de transponer la vida militar a la vida civil. Sólo viviendo como un soldado puede hacer frente a esa hostilidad en la que se ve inmerso y rodeado, prueba de ello es lo que Santiago constantemente se repite “Yo siempre saco mi línea de las cosas”[1] o la famosa escena en que ensaya su monólogo para obtener respeto por parte de su esposa:

“Todo tiene un orden, una razón de ser. Sin orden nada existe”.[2]

Santiago y sus compañeros fueron preparados para ser lo máximo y ahora no son nada, tienen que buscar una nueva vida, elaborar un plan para salir de su situación, tal como se observa en la reunión de la “promoción” para atracar un banco, plan del cual Santiago deserta, él ya saco su línea. Él busca su propio camino mediante un taxi en el cual amplia levemente su mundo social, un taxi que representa un camino para lograr aquella meta de insertarse y adaptarse a una sociedad cambiante, para lograr estudiar y salir de fiesta, tener amigos, una enamorada y recuperar su juventud. Mediante ese taxi, busca cumplir con aquellas tareas de crecimiento, supervivencia y apareamiento que menciona la psicología evolucionista, adaptarse al mundo y asegurar su permanencia en este y posiblemente, progenie.

Sin embargo, la rigidez maniquea de la mente de Santiago lo lleva a guiarse por una serie de sesgos, aquellos marcos restrictivos y simples que se emplean de forma repetitiva (Morales, 2007) y que terminan convirtiéndose en una cognición errónea dentro de su psique.  Se observan los mismos claramente en el film cuando Santiago generaliza que todos son potenciales amenazas en la calle, ya que para él “Nunca se sabe de donde van a venir, uno nunca sabe[3]. De esta manera, Santiago procesa la información social recurriendo cansinamente a la categoría de hostiles (los transgresores) vs población promedio, de modo que pueda diferenciar, mediante estos sesgos y fuertes estereotipos, al amigo del enemigo. Constantemente recurre a información que confirme sus creencias en lugar de contrastarla con información disponible; para él todo tiene y debe tener un orden como la vida militar (sus creencias) sin embargo, no se da cuenta que Lima es una ciudad caótica, tugurizada, llena de ruido, de combis, de informalidad y en donde las oportunidades, no llegan para todos.

Los sesgos bajo los cuales se maneja Santiago tienen como función reducir el esfuerzo cognitivo (son automáticos) permitiendo a los sistemas de procesamiento de la información operar con un mínimo de recursos para interpretar los diferentes estímulos que recibe y en cierta manera, facilitan la supervivencia ya que

“La mente humana no ha evolucionado para ser lógica o alcanzar la verdad, sino para guiar las conductas que ayudan a la supervivencia.” (Morales, 2007)

En el caso de Santiago, estos sesgos producto de los traumas dentro del servicio militar, no le permiten una adecuada ubicación en la sociedad civil. Lo anterior, se refleja en un Santiago que pugna por encontrar ese orden racional a las “cosas”, por darle sentido a un mundo que no comprende, al cual no puede insertarse, por salvar a gente que se ve amenazada a causa de la ciudad como su cuñada; de modo que nos hallamos ante un Santiago, que piensa en blanco y negro tal como lo refleja el contraste de color que hay en el desarrollo de las acciones en la película, un Santiago más frágil, lejos de ser aquel comando que sacaba su línea y luchaba temerariamente contra lo que sea que haya afuera.

Esta suerte de Taxi Driver peruano muestra el intento de un joven de satisfacer las expectativas de su familia, de su esposa y de “sí mismo”, de ser reconocido como un héroe. De manera que, al verse abandonado en su fracaso, le queda como ultima misión salvar a alguien para encontrar algún sustento identitario y así, volver a ser alguien, volver a ser el que salvaba a la gente de los “tucos” y “monos”, volver a ser el héroe; en efecto, es tan intensa esta necesidad de salir del olvido, que Santiago logra crear toda una situación de peligro ficticia en el instituto para salvar a Andrea mediante una pistola, de acuerdo a su ideación de la situación o complejo mesiánico. Un intento de heroísmo.

A diferencia del Travis Bickle de Scorsese, Santiago no logra obtener reivindicación o redención alguna, simplemente descubre al final que, en su familia, se pagan las culpas de la ineptitud de los gobiernos al concentrarse todas las lacras sociales dentro de la misma (alcoholismo, violación, pobreza, desempleo, infidelidad, embarazos no deseados, abuso infantil)

Días de Santiago nos permite observar lo que implica dar tu vida por el país, pierdes la misma así regreses vivo o muerto de la guerra. Observamos una vida que deambula desconcertada, que ha perdido el equilibrio. Toda esa vitalidad que lucha reflejada en el film, tan entrañable por momentos, lleva a conocer el precario equilibrio emocional de Santiago, el cual una vez resquebrajado, se derrumba por completo en un escenario cuya única alternativa para salir del olvido al cual lo condeno su país, viene a ser la muerte.


[1] Méndez, J (2004) Días de Santiago. Chullachaki Producciones. Lima, Perú.

[2] Méndez, J (2004) Días de Santiago. Chullachaki Producciones. Lima, Perú.

[3] Méndez, J (2004) Días de Santiago. Chullachaki Producciones. Lima, Perú.

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Cine

Beginning, de Dea Kulumbegashvili (2020)

Lee la crítica de cine de la semana de Mario Castro Cobos.

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El secreto o la magia de esta película (muy a la vista, por lo demás) consiste, en cierto modo, en ‘suspender el tiempo’, para que el tiempo fluya, pero desde otra dimensión (o acaso desde su dimensión total). Hay una profundidad que… o toda profundidad definitivamente necesita tiempo, ‘real’ acumulación de tiempo, una paciente y tranquila y atenta espera, para surgir, y para desplegar todo lo que (se supone) tiene que decir o contiene. Un plano largo que funciona: ‘que se conecta con’ puede aportar —sin duda alguna— una estimulante, una esplendorosa plenitud.

En ese sentido, la cámara, la mayor parte del tiempo, estática (sumamente funcional, ‘radical’ y precisa) puede parecer a algunos poco menos que una maldición, pero si uno es capaz de responder a lo que pide la película, a las reglas de su juego, es más bien una delicia absoluta en razón directa de los efectos que puede llegar a producir, quiero decir, de las revelaciones, siguiendo más a detalle los procesos de los que uno será testigo.

Así que si algo queda claro es que no se trata de una película ‘normal’, blanda y complaciente. El uso a fondo del plano fijo (Memoria, de Weerasethakul, sería otro ejemplo también reciente) hace imposible no pensar en ese cine trascendental o de pretensiones trascendentales, como el cine de Carlos Reygadas, y por supuesto, en el cine de Andrei Tarkovski (plano de la mujer echada con los ojos cerrados, por citar solo un ejemplo).

No es siempre necesario fragmentar el plano e ir rápidamente de una imagen a otra para mostrar la complejidad estructural del mundo, se puede hacer justo lo contrario, mantener el plano para internarse en un clima, en una situación, en una especie de ‘realismo’ y de continuidad tenaz donde para nada se olvida que la máxima cotidianidad es también un misterio y un abismo. Y vivimos ahí todo el tiempo. Por si alguien se olvidó de eso.

La directora no se detiene ante escenas duras (y, contradictoriamente, hermosas) y no tiene porqué, tiene que simplemente mostrar, necesariamente, lo que tiene que mostrar. El estado de la cuestión con respecto a la situación de las mujeres en nuestras sociedades. ¿Y quién puede hacerlo mejor que una mujer con talento?

También, entonces, aparece como inevitable el recuerdo de Jeanne Dielman, de Chantal Akerman, por esa manera aparentemente distanciada, fría y ‘objetiva’ de mostrar una situación insoportable, con esa mezcla de refinamiento y crudeza, que en el caso de ambas, es pura -y lacerante- lucidez.

Película
https://ok.ru/video/2604651383412

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Cultura

Mira aquí los videoclips de “El Camino” y “Al Diablo” de GAIA

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La banda peruana GAIA celebra sus 20 años de trayectoria ininterrumpida con nuevo álbum que verá la luz en el segundo semestre de este 2022. Así mismo, prepara una gira por el interior del país, nuevos videoclips y muchas sorpresas más.

“Nuestras nuevas canciones son enmarcadas por la historia que se cuenta en los videoclips. Videos animados por la casa de animación POLOVERDE. Es la primera vez que abrazamos este formato y la verdad es muy interesante el proceso y resultados”, comenta la banda respecto a sus lyric videos.

Los videos “El Camino” y “Al diablo” fueron dirigidos por el estudio de animación POLOVERDE y es la primera vez que el grupo abraza este formato para contar una historia dividida en dos partes. Las dos canciones fueron grabadas en los primeros meses de este año en Leopold Studios y en los respectivos estudios de los músicos con la ayuda del joven productor Percy Flores.

El úlimo lanzamiento oficial de la banda fue la grabación en vivo de su participación en el festival Cosquín Rock 2020. Tras un año de ausencia de los escenarios, la agrupación realizó su primer concierto presencial el pasado 14 de enero en el Sargento Pimienta de Barranco y posteriormente se presentarán el 4 y 5 de febrero en Cusco y el 19 de marzo en Arequipa.

La banda está celebrando 20 años de trayectoría musical y a lo largo de su carrera han sido soporte de shows de agrupaciones internacionales de la talla de Maroon 5, Guns N’ Roses, Pixies, Placebo, Incubus, Maná y Café Tacuba, además de participar en festivales como Vive Latino de México, SXSW de Austin, Texas y realizar giras internacionales en Chile, Argentina, México, Uruguay y Estados Unidos.

Otros datos:

  • Gaia, según algunas teorías, es el espíritu de la tierra, la pachamama. El proyecto se basa en hacer brotar naturalmente la música que nos hace bien, valga la redundancia: de manera natural.

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Cultura

Maravillarte en mi Perú

Lima Gris visitó la muestra colectiva “Maravillarte” que se viene exponiendo en la sala Kuélap del Ministerio de Cultura. Aquí lo que fue nuestra visita.

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Foto: Frederick Olivera Gonzales.

El hecho de exponer, es de por sí complicado y más  si no se vive en Lima o  cuenta con recursos. Además, como subraya  Sandra Mavila Falcón, hay que tener un récord de estudios en academias, institutos o universidades de prestigio. Y ¿qué hay de los artistas de provincias o autodidactas? Se  pregunta y responde: quedan viviendo en una eterna marginalidad.

Mavila, estudió gestión de exposiciones de arte contemporáneo en el MALI y actualmente es directora de la AFAP (Asociación de Fomento y Apoyo al Arte Peruano), una agrupación civil sin fines de lucro que reúne a profesionales cuyo fin es fomentar la cultura en todas sus áreas y difundirla.

Con ese propósito, decidieron organizar el año pasado, un concurso que abarcara las áreas de escultura, pintura, grabado y pintura. El resultado fue más que auspicioso y decididos a mostrar esas creaciones dado que muchas se salen de los límites de lo artístico y la belleza, proyectaron una exposición de gran alcance que engloba casi todas las regiones del país, intentando unir nuestros pueblos dispersos en un solo pueblo, llamado Perú.

Obra de Manuel Vásquez.

Esta muestra titulada  “Maravillarte”  se presenta en dos grandes espacios ubicados en el MINCUL de San Borja, dentro de las salas Kuélap ( primero y segundo piso) en el horario de martes a domingo desde las 10 de la mañana a 4 de la tarde y cuenta con la Curaduría de Ana Masías de Tola. Se la ha programado hasta el 30 de enero pero podría extenderse esa fecha por la envergadura de la muestra, una de las pocas que concentra a tantos y variados estilos y a una diversidad de disciplinas artísticas.

La exposición ha recibido el apoyo de los ministerios de Cultura y Relaciones Exteriores, como del Proyecto Especial Bicentenario de la Independencia del Perú y de la Municipalidad de San Borja.

Notamos en esta gran muestra, una gran tendencia por recoger y reconocer nuestros símbolos patrios, especialmente los de la Bandera. ¿Será una respuesta o el anhelo supremo de identificarse con la patria?

Variedad creativa

Conmemorando la historia del arte peruano, se han instalado dos grandes salas. La de los MAESTROS : José Sabogal, Venancio Shinky, Gerardo Chávez, José Tola, Ramiro Llona, Fernando Szyszlo y más atrás  la de los artistas contemporáneos. Solo daremos algunos nombres pues no se puede establecer una categorización de mejor a menor. Todos en su estilo original y único, son sorprendentes.

Sin distinciones, nombro a Verónica Penagos, aquella artista de las representaciones de reuniones salseras y que ahora nos trae su Danza infinita, un acrílico lleno de movimiento y elasticidad; Veruca Evanan Vivanco con su acrílico Las Varayuq, las hermosas tablas de Sarhua que retratan los quehaceres de su pueblo y  que fueron estigmatizadas por un prejuicio discriminatorio,a Jorge Manuel Caparó y su Guía. La artista Mavila se hace presente con un óleo sobre lienzo y también con el Tocado Moche, una alegoría del dios Aiapaec.

Obra de Noelia Valdivia.

Mel Maritha Quispe Alpaca, destaca con su bellísima cartulina en carboncillo titulada , Flores de no me olviden, que fácilmente se puede confundir con una foto de gran singularidad.  Otro cuadro que subrayamos es el de Manuel Eduardo Vásquez  y su Custer Perú, un  óleo sobre lienzo que recoge a las figuras históricas de la independencia y de la Guerra del 79.

Siguiendo el colorido recorrido, llegamos a la Muerte de Túpac Amaru, donde la artista Ingrid Yeraldin Arias Garay, ha plasmado una alegoría de los pueblos indígenas que son avasallados con el visto bueno de las autoridades. Un óleo-bodegón muy interesante es también Ritmo y Costumbres Peruanas de Leyla García Odar.

Entre los grabados tenemos Paisaje Accidentado de Irinea Huari, Mi madre en el Perú profundo (grabado en cartulina) de Bonifacio Huamán Fernández, Huaylillas (estilógrafo y tinta sobre cartulina) de Edgard Abraham Huamán

Fotografías: Dansaqcha de Joseph Ladrón de Guevara,  Tarde de Domingo, de María Consuelo Vargas, Zara de Pamela Romero Sivirichi,  Amor Peruano de Ana María Mío Zaldívar. Hacemos un alto para destacar una fotografía que creemos debió obtener una mejor premiación: Viva la Patria de Frederick Alberto Olivera Gonzáles. Retrata a un grupo de escolares rurales que corren a campo abierto llevando globos con los colores patrios, acompañados por su maestra que tiene la Bandera. Por la escena en movimiento y el tema, es sencillamente impactante.

Obra de Mel Marttha Quispe.

Finalmente llegamos a la escultura y nos topamos con Madre Afroperuana de Víctor Guadalupe Tineo, Guerreros antropomórficos, de Hernán Colán Urdinola que nos regresa al mundo moche, otra escultura, es la denominada Antiguo Peruano tocando quena de Manuel Terrones.

Esto, solo como una referencia porque los visitantes podrán descubrir otras expresiones y descifrarlas de acuerdo a su sentir. 

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