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EL RECOLECTOR: ALAN GARCÍA Y LO PARALELO

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ALAN GARCÍA Y LO PARALELO

Por John Martínez

 

                  

Lo paralelo ha sido algo que siempre me interesó, las diversas líneas que se pueden mover simultáneamente, sin que ninguna de ellas sepa del recorrido de la otra, la posibilidad lúdica de los corredores paralelos y aislados.

La ciencia ha ido rompiendo mitos y ahora la teoría sobre la realidad más aceptada es la “Teoría de las cuerdas”, la cual dice que esta realidad que vemos es solo uno de sus planos, que convivimos con otros realidades, como si estuviéramos en frecuencia distintas.

Voy a tomar como ejemplo de realidad paralela a los perros: ellos no miran como nosotros, ellos ven solo en dos colores y pueden ver ciertos tipos de rayos solares que no perciben nuestros ojos, sonidos que no oyen nuestros oídos. Sin embargo comparten el espacio/tiempo con nosotros.

(Esto me recuerda lo que mi abuela decía: los perros pueden ver los espíritus y a la muerte, decía que si un perro te miraba y aullaba al verte era porque estaba viendo a la pelona cerca de ti y tenías que cuidarte. Una tía, por otro lado, decía que si te pones las lagañas de un perro puede ver a los aparecidos.)

Pero vuelvo a lo paralelo, vuelvo a un país al sur del mundo llamado Perú.

Se termina el lustro de García y uno lo ve pavoneándose por los logros de su gobierno, en educación, en salud, como si su gobierno hubiera sido el mejor, o hubiera generado verdaderas oportunidades. Entonces el Perú en el que vive el Presidente, es un Perú paralelo al Perú de los pobres aymaras que ya no saben qué hacer para que no vendan ni contaminen sus tierras (nuestras tierras).

Pienso si en estos 5 años se hizo algo por la cultura, por el arte. La respuesta es obvia: No. No se hizo nada. Hemos tenido muchos logros (literarios, cinematográficos, arqueológicos, etc.) pero ninguno de ellos como resultado de políticas elaboradas y ejecutadas por el Estado.

Ahora García quiere dejar un monumento  copiado, un monumento que si bien para muchos significa amor y paz; a otros les recuerda el odio, la muerte, la intolerancia. El cristo, es un dios occidental que se impuso sangrientamente en este continente. Tomando su nombre, los españoles cometieron una de las peores matanzas de las que tiene memoria la humanidad. Pero no es una cuestión de religión. Es una cuestión de percibir realidades distintas ante el mismo hecho y aceptar las evidencias y no los papeles vendidos, ni los libros puristas.

La personalidad de la ciudad debe buscarse en otras fuentes. Hay que buscar referencias propias para crecer como país, tenemos otros símbolos más cercanos y más identificables. La salida es otra.

García quiere dejar su rastro, su huella, eso no está mal pero la forma en que  lo hace – con el cristo y con el nuevo estadio nacional- se ha convertido en una acción ciega y apurada. Acción propia de un egocéntrico la de apurar y la de no respetar las reglas del juego.

Se vienen 5 años donde todos nosotros, con otro presidente, debemos presionar para que el Estado al fin emita políticas culturales inclusivas y efectivas. La consigna es seguir creando y luchando, a pesar de los mundos paralelos que nos quieren hacer creer.

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Los viejos a la tumba, los jóvenes ¿al mall?

Mientras el gobierno llama a los adultos a salir a consumir y trabajar, prohíbe la salida de personas mayores de 65 años y niños menores de 12. La incoherencia de esta medida suma una perla más a las medidas kafkianas que viene tomando el gobierno de Vizcarra que ha llevado al Perú a la posición 5 con mayores muertes en el mundo y una economía casi quebrada.

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El fin de semana circuló la fotografía de una redada policial en uno de los barrios exclusivos de Lima, indicando que la policía estaría multando con S/2000 soles (unos 650 dólares) a las personas que, con 65 o más años, estuvieran circulando por las calles. La imagen se viralizó en Tuitter. El mismo fin de semana, una vecina del balneario de La Punta, publicó la fotografía de un cartel municipal donde se indicaba la prohibición de ingreso al distrito (y a las playas) de personas mayores de 65 años y de niños menores de 12.

Desde el inicio de esta pandemia hemos visto cómo se han ido manejando las disposiciones del gobierno de Martín Vizcarra, de su cuestionable Comando COVID y de su staff de asesores. Hemos visto también cómo han ido experimentando con los ciudadanos como si fueran conejillos de Indias o ratas de laboratorio. Todos sabemos ya que la mejor forma de evitar el contagio (que ha sumado casi 70 mil muertos a la fecha) es el cuidado: lavarse las manos, usar alcohol, no tocarse el rostro (nariz, manos y ojos) y evitar el contacto con las demás personas. En algunos mercados, por ejemplo, las monedas permanecen remojadas en alcohol y antes de entrar y a la salida de los mismos se han colocado dispensadores de alcohol en gel y desinfectantes para todos los usuarios.

A estas alturas del partido, TODOS tenemos ya internalizada la norma de que el contagio se da por contacto. Pero claro, para el gobierno, los viejitos y los niños padecen de algún tipo de discapacidad mental que los haría desobedecer esa orden. No hay niño en el Perú de hoy que no sepa (muchas veces más que los adultos), que no hay que tocarse, que hay que lavarse las manos, que hay que evitar el contacto con los demás. Y lo mismo pasa con las personas mayores. Son ancianos, no idiotas. Son ancianos que han llegado a esa edad porque han aprendido a cuidarse en esta vida. Y son personas mayores, no personas tontas. Y si hay algo que mata a las personas mayores es el encierro y la inmovilidad. El sentirse inútiles cuando saben –porque lo saben– que pueden realizar cualquier labor para su edad. Prohibirles desde el gobierno la salida de sus casas, o tratarlos como si estuvieran en prisión domiciliaria, “permitiéndoles salidas de 60 minutos al día para que tomen el sol”, es ridículo.

El gran problema de la pandemia –que todos hemos visto– es que el Perú no cuenta con condiciones sanitarias mínimas para atender de golpe una cantidad enorme de contagiados. Se cae el sistema sanitario que, ahora lo sabemos con certeza, es de una precariedad vergonzosa. El gobierno cubre así sus deficientes políticas de salud pública (que también ahora sabemos: nunca le interesó implementar ni desarrollar), y recurre al paternalismo de encerrar a las personas muy jóvenes y muy viejas en sus casas. Pero los que están en medio no. El gobierno quiere mover la economía y devuelve a las personas a sus trabajos, a las compras en los centros comerciales, a los restaurantes con aforo limitado, a los bares con solo dos sillas por mesa, a las iglesias sin misa, a hacer deporte con mascarilla; pero les prohíbe las playas abiertas, los parques zonales, los parques distritales, los espacios públicos donde ahora mismo la gente sabe que debe evitar a los demás.

Ser anciano (ese eufemismo del “adulto mayor” no ha hecho más que infantilizar una condición natural del ser humano) no significa la pérdida del instinto a cuidarse, como tampoco significa la eliminación de su presencia y aportes en el tejido social. En medio de tantas campañas sociales de valoración de los ancianos, ver que se les prohíbe salir de sus casas es, en realidad, ir en contra de lo que se pregona. Muchos ancianos en este momento siguen trabajando en sus domicilios haciendo diferentes tipos de labores porque no tienen quién los mantenga, porque son pensionistas sin pensión, porque son peruanos sin bono estatal, porque tienen que comer y pagar sus recibos de luz, agua e internet. No son personas inútiles. Son personas que viven en un Estado que no ha generado las condiciones mínimas de atención para una vida digna.

Pilar Mazetti tiene 64 años y sigue ejerciendo como ministra de Salud, Rosario Sasieta tiene 64. Hernando de Soto tiene 79 años y ya empieza ahorita su campaña electoral. Juan Carlos Oblitas tiene 69 y, me imagino, acompañará por Zoom a la selección nacional en estas eliminatorias mundialistas. Fernando Cilloniz tiene 69 años, Daniel Urresti 64, Alfredo Barnechea 68, César Acuña 68, Jorge Nieto 68. Todos ellos empiezan ya sus campañas electorales ¿tendrán ellos “pase especial” para hacer su proselitismo o también les prohibirán las salidas de sus casas para ser coherentes?

El gobierno debe brindar las condiciones para evitar el contagio, el ciudadano debe también tomarlas para cuidar su vida. Y hay que ser coherentes desde la cabeza, que es el gobierno que nos ha tocado en suerte. Nadie quiere que sus seres queridos mueran, pero tampoco podemos ser ciegos y no querer ver que estas personas tienen que seguir trabajando para no morir de cualquier otra cosa que no sea el COVID.

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ROBO EN EL CUSCO: Asaltan casa y roban cuadro réplica de la Escuela Quiteña

Víctimas del robo de réplica de cuadro cusqueño ofrecen una recompensa de S/2500 soles a quien dé información que conduzca al cuadro o los ladrones.

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El Cusco vive su momento más crítico por la pandemia de coronavirus. Junto con las estrictas medidas de cuarentena local para controlar el avance del Covid19 se han incrementado los robos y asaltos a casas en la ciudad imperial. El último ha sido perpetrado el pasado domingo 27 de septiembre en Pisac, en la zona conocida como Taray, donde los delincuentes robaron objetos de valor y un cuadro de la Escuela Cusqueña -que sería una réplica- según denunció una de las víctimas, identificada como Alejandra Súmar, en las redes sociales:

CUADRO ROBADO. El día domingo 27 de septiembre del 2020 en la madrugada, aproximadamente a las 2:50 de la mañana irrumpieron en nuestra casa de Taray-Pisac unos ladrones. Entre múltiples cosas que se llevaron rompiendo chapas y vidrios se llevaron un cuadro de mi abuela Irma Rodríguez pintora de bellas artes y aprendiz de la escuela Quiteña. Este cuadro tiene aproximadamente 70 años de edad y tenía un marco muy hermoso trabajado por un ebanista/tallador de antaño pintado de dorado y envejecido con el objetivo de que luciera antiguo como muchos cuadros de imitadores o replicadores de obras. Mi abuela lo pintó con su alma y corazón y luego pasó a manos de mi madre, quien murió a inicios de este año, y así llegó a nosotras. Estamos seguras que los ladrones asumen que es un cuadro de escuela cusqueña, ya que no saben diferenciar nada y probablemente no se tomen el trabajo de preguntar a un experto antes de querer venderlo y engañar a la gente.

El cuadro, que mide aproximadamente 1.80 m de alto y 1.50 m de ancho, con marco y todo, carece de valor histórico por lo que las víctimas informaron en medios especializados para que los posibles compradores estén informados. Así mismo se informó al área de Patrimonio del Ministerio de Cultura y a la PNP. De la misma manera, Alejandra Súmar ofreció una recompensar de S/2,500 soles para quien brinde información verdadera que conduzca al cuadro y/o a los ladrones.

Si tienen información pueden escribir al correo elcuadrodemiabuela21@gmail.com Son S/2,500 soles de recompensa.

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EMPRESA HIDROELÉCTRICA DONA OXÍGENO MEDICINAL PARA COMBATIR EL COVID-19

Dotación de 200 cilindros fue enviada a las regiones Áncash, Arequipa, Lambayeque, Huancavelica, Lima y Ucayali.

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La compañía Kallpa Generación, dedicada a la generación eléctrica, contribuyó con 200 cilindros de oxígeno medicinal, a través de la Campaña Viva El Perú Unido, para atender la creciente demanda en los hospitales de nuestro país, a causa de los efectos que viene causando el Covid-19.

Esta importante dotación de oxígeno medicinal, en cilindros de 10 m3 cada uno, se distribuyó a las regiones Áncash, Arequipa, Lambayeque, Huancavelica, Lima y Ucayali, donde Kallpa realiza actividades de generación de energía y producción de hidrocarburos.

En el caso de Ucayali, una de las regiones más afectadas por esta pandemia, se entregaron 100 cilindros que se distribuyeron a las provincias de Padre Abad (50) y Atalaya (50). En Arequipa, la contribución fue destinada a la provincia de Islay (15), en Áncash, para Huaraz (20) y Caraz (10), en Huancavelica, a la provincia de Tayacaja (20), en Lambayeque, a Chiclayo (20), y en Lima, a Cañete (10) y Chilca (5). Toda la contribución voluntaria fue coordinada y entregada a las autoridades regionales y responsables del sector salud.

“Kallpa es una compañía con una sólida política de responsabilidad social que ha permitido construir relaciones cercanas con las poblaciones vecinas a nuestras operaciones. Fruto de esta cercanía, y el apoyo social que venimos brindando desde iniciada la emergencia sanitaria, pudimos identificar la necesidad de oxígeno medicinal, dado el avance de la pandemia”, señaló Pamela Gutiérrez, Gerente de Relaciones Institucionales de la empresa. A inicios de la emergencia sanitaria, la campaña #VivaElPerúUnido, logró congregar el apoyo de diversas compañías privadas, y ahora busca sumar nuevamente esfuerzos solidarios del empresariado para llegar a más regiones del Perú.

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Fotografías en color del descubrimiento de Machu Picchu (1911)

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Fotografías en color del descubrimiento de Machu Picchu en 1911 en Cusco. Fotos: Ministerio de Cultura.

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Fake news que roba y desestabiliza

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¡Cuidado! La desinformación en sus múltiples propósitos consigue engañar al usuario en situaciones vulnerables. Esto sucede en algunos casos con la usurpación de identidad que existe gracias a la desinformación. Con ello estafadores utilizan mensajes engañosos haciéndose pasar por instituciones que solicitan información personal como número de tarjeta bancaria, documento de identidad, inclusive piden claves de accesos.

La red más común para enviar estos mensajes fraude es Whatsapp, que a pesar de los filtros y herramientas que ostenta, no consigue evitar la difusión de fake news. Lo mismo sucede en Facebook a través de los grupos sociales donde prolifera desinformación por doquier. Las personas más vulnerables a la estafa son los novatos del internet (personas de la tercera edad, ciudadanos de extrema pobreza), ellos no están prevenidos ante estas situaciones y el desconocimiento los hace víctimas.

En Lima sucedieron varios casos con el Bono de 380 soles que otorgó el Estado a familias vulnerables en situación de cuarentena por el COVID 19. Estos beneficiarios recibieron a través de Whatsapp un mensaje supuestamente enviado por el Banco de la Nación donde le solicitaba al portador la clave y número de su cuenta para abonar el dinero de la bonificación. Al remitir esta información, eran los estafadores quienes cobraban el bono con los datos del usuario.

Estos fake news generados por estafadores provocó la reacción del Gobierno quienes trataron de viralizar el mensaje que sentencia que todos los beneficiarios serán informados a través de la página web donde se les indicará cómo deberán cobrar su dinero.

Este es solo un ejemplo, dado que la desinformación generada por empresas dedicadas al bulo (timo) -que cobran aproximadamente 600 euros la campaña, según diario El País de España- usan diferentes formas para producir desestabilidad en sus víctimas.

Esta semana fue la Ministra de Economía de Perú, María Antonieta Alva, quien desmintió un fake news que advertía su renuncia al cargo. Esta desinformación propalada en redes sociales (Twitter) y algunas páginas webs tuvo tanta repercusión que motivó la reacción inmediata del Gobierno. Hace unas horas fue el mismísimo Presidente de la República de Perú, Martín Vizcarra quien desmintió una desinformación que afirmaba gravedad en su estado de salud producto del coronavirus.

Al respecto el mandatario solicitó a la población no difundir fake news ni compartir noticias de los medios y personas que la producen. “Ya todos los conocen”, advirtió. ¿Existe alguna pena contra estos timadores digitales? Una mentira podría pasar inadvertida por carecer de veracidad, solo la viralización le otorga esta situación de post verdad que altera a la sociedad. Evitemos su difusión.

*CEO Agencia HEFE Network. Fundador de LaTrue plataforma digital ganadora de la 1ra Hackathon contra la desinformación.

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UNA DENSA LÍNEA DE EXPLORACIÓN SOBRE VALLEJO

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Vallejo condensa una serie de factores intactos y aun no profanados en la actualidad. Hablar de Vallejo hoy, congrega a rendir culto a uno de los más celebres poetas que existió en el mundo. En determinadas etapas de la obra de Vallejo, se aprecia el hombre comprometido, en primera instancia con su origen y familia, luego la preocupación del yo existencial, y posteriormente llega a crear en tercera persona la constante inquietud sobre la humanidad. En diferentes procesos encontramos la tendencia de ya no pertenecer a un país, sino al mundo; difícil suceso que cada artista debería cumplir y nuestro querido César Abraham Vallejo Mendoza lo ha logrado a medida de sus versos siguen el sendero de la universalidad y eternidad (dignos elementos de su naturaleza).

César Vallejo en su obra identifica el individuo y sujeto como esencia de un nómade invisible, volviendo al primer momento en que estuvo, pero en un lugar diferente. Extrae una secuencia perfecta de sucesos, ligados premonitoriamente de abismos y volcanes arcaicos, teniendo en cuenta que cada verso es anterior y la vez posterior al otro. Vallejo ha demostrado ser un poeta de acto y no un poeta en potencia, sumergiendo al lector no a un discurso poetológico o interpretativo, sino instrumental, definiendo su diversidad poética con condiciones de producción polisémica. Atribuyendo su línea poética a compases armónicos de extraña fragancia, balanceándose en una comunicación objetiva debido a su propia singularidad.

Vallejo exige una profundidad abismal para el entendimiento de su técnica y pensamiento, se debaten finos roces lingüísticos que desintegran el verso y prosa tradicional. El arquetipo logocéntrico y la emotividad opaca de Vallejo, llega a remplazar siglos de incertidumbre poética y enlaces de diferente dimensión. Los Heraldos Negros generan una revolución poética, moldeando signos como la energía y la condensación de la invención poética, desarrollando la eliminación de toda palabra de existencia accesoria, con el nacimiento de la expresión pura encontrada en los verbos y en los sustantivos. En relación a los mitos correlativos de la palabra exacta, Vallejo pregona una economía de la palabra, logrando una morfosintaxis penetrante. La inmensa infinidad de la lengua natural, no extrae precisiones efímeras, al contrario, sustituye códigos de solidez inventiva con la finalidad de prolongar una ligera perfección emergida por la causa total de los efectos de sus textos literarios.

Vallejo delimita sus fronteras con furtivas expresiones coherentes y llenas de riesgos al inequívoco, revelando propiedades desconocidas del absoluto imposible e inexpresable. En Europa César Vallejo desarrolla el trabajo periodístico, logrando aportar un material de considerable importancia para la crónica, aun no explorada de manera compleja por sus críticos. Los textos narrativos del autor de Fabla Salvaje, argumentan una densa línea de exploración, donde la etapa evolutiva marca un rigor de estricta veneración en su prosa. El inicio de la narrativa vallejiana experimenta esencialmente rastros de literatura oculta que han sido encontrados, gracias a una intensa búsqueda artística. En Tungsteno y en el famoso Paco Yunque, encontramos una preocupación directamente vinculada a los años que Vallejo dedicó al estudio del marxismo en Europa y la escritura de estos dos textos roza muy de cerca el tiempo en que escribió sus reportajes dedicados a la Unión Soviética: Rusia en 1931 y Rusia ante el II Plan Quinquenal.

Queda así reflejada la ruta de un cambio de motivaciones que tuvo resultados muy concretos en la literatura de Vallejo. En sus escritos periodísticos los argumentos paralelos trascienden frenéticamente como en “Autopsia del surrealismo” resulta un texto muy iluminador y coincide, además, con la postura asumida por los literatos latinoamericanos de la época. Moderando el concepto de las maravillas surrealistas, de modo que el cuestionamiento sobre la ideología, emplea una función de modelo cultural dominante, detallando un aspecto resaltante en las crónicas de Vallejo. En conjunto, la narrativa vallejiana puede tener menor valor que su poesía y esto es algo que puede decirse sin exagerar con la subjetividad; sin embargo, las tensiones que existen en su prosa arrojan muchos signos sobre la intelectualidad y espiritualidad del autor. César Vallejo no solo forma parte de la poesía, o la poesía formó parte de él, también dejó un legado de indudable exquisitez en su narrativa, logrando ser un escritor explorador de la tan inexplorable jungla literaria.

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Sector cultura, Bicentenario y recuperación del Perú desde la crisis del coronavirus

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Estamos en una etapa inédita en la vida de la humanidad. No porque no haya habido pandemias, sino por la velocidad de su difusión como pandemia en sí misma y como fenómeno mediático. Si algo ha puesto en evidencia esta situación, es que, al menos hasta antes del evento, la globalización ya era cosa de la vida diaria. Sólo así se explica la velocidad en la expansión de la pandemia a prácticamente el planeta entero.

¿Era esa globalización también aplicable a lo cultural? Esa es una pregunta sumamente interesante. Al mismo tiempo que los mecanismos de la globalización esparcían el virus, los mecanismos humanos activaban la vuelta al lugar de origen como una urgencia para miles de personas en todo el mundo. Es decir que, por el mecanismo que fuese, el llamado de lo local, con sus valores culturales e identitarios, sigue siendo parte de nuestra realidad. El valor de la cultura es, sin duda, un valor de estabilidad, de seguridad, de encuentro, de sentimientos de pertenencia. Ese mismo llamado se está viviendo, poco después, en un capítulo diferente, ya no en el plano internacional, sino al interior de nuestro país: miles de inmigrantes que vivían en condiciones limitadísimas en Lima, han escuchado nuevamente el llamado del terruño, “de la sangre” si queremos ponerlo en términos más dramáticos, de lo telúrico. Eso significa que la cultura es un valor real y concreto, a partir del cual deberíamos iniciar la construcción de un nuevo mundo que no esté dominado por el consumo y las sensaciones efímeras. Y en nuestro caso, un país más solidario, donde se comprenda que las oportunidades compartidas mejoran la calidad de vida de todos. Ese es el valor que debe reconocerse en la cultura, y esa es la razón por la que un Ministerio de Cultura debe ocupar un espacio clave. De cara a la historia, siempre el sector cultura debió haber jugado un rol de fuente de valores compartidos dentro de la diversidad. De cara al presente inmediato, le correspondería al sector cultura un rol activo en la promoción cultural durante la etapa del encierro que haga productivo el tiempo de las grandes mayorías, pero que también signifique un mensaje de esperanza, de estabilidad emocional, de futuro. Y, justamente, de cara al futuro que se viene, el sector cultura debe ser el medio que nos anime a asumir una relación saludable y creativa con nuestro medioambiente y nuestro entorno social (físico y virtual).

Solo así superaremos los grandes retos pendientes como el calentamiento global, la pérdida de la diversidad natural y cultural, la corrupción y otros de similar magnitud que esta pandemia.

Es en torno a esa búsqueda de sentidos para la vida social que el sector cultura debe contribuir desde el Ministerio de Cultura. Es en ese contexto que el patrimonio cultural tiene sentido, que la interculturalidad es una herramienta clave para la inclusión social, que la creatividad se pone al servicio de la sociedad y que el arte forma mejores seres humanos. Todo ese poder maravilloso, del que normalmente no nos damos cuenta, está en lo cultural. Bien gestionada, la cultura es la gran herramienta para la transformación. Estando ad portas de un Bicentenario que parece condenado al oscurantismo, corresponde al Ministerio de Cultura tomar sus insumos, la cultura en sí misma y sus múltiples variantes, la creatividad, el ingenio productivo de los artesanos y tanto más, para volver a darle sentido a lo que debería ser un hito refundacional de la historia patria.

Como coordinador de la Maestría en Patrimonio Edificado de la UNI, su reto fue los avances en las temidas tesis.  6 de 9 alumnos concluyeron con sus proyectos aprobados y avanzados. Vista de una reunión de trabajo en la Maestría.

¿Se puede traducir lo antes comentado, más allá de las palabras, en políticas de gobierno?

Ese es el sentido, la razón de ser del Ministerio de Cultura y su estructura, aunque nuestro Ministerio ha estado lejos de responder al reto. No se trata de declaraciones románticas: en tiempos de coronavirus, la cohesión social que es un valor cultural, ha permitido a otras sociedades estar más alejadas de las terribles cifras estadísticas de la muerte. Cuando la sociedad responde a criterios de supervivencia y de acaparamiento, todo vale para sobrevivir. Inclusive multiplicar a niveles prohibitivos el precio del oxígeno que, hace un par de días, hubiese salvado la vida de algunos peruanos en Iquitos. En la raíz de esa conducta, hay un síntoma de un mal mayor que cualquier pandemia: la anomia social de una sociedad que no responde a valores compartidos. El Ministerio de Cultura debe asumir, aquí y ahora, ese reto.

El Bicentenario que se celebra el año 2021 será aún más deslucido de lo que se esperaba. Si para entonces, la crisis de salud ya habrá probablemente desaparecido, seguramente la económica seguirá por mucho más tiempo. Pero el Ministerio de Cultura tiene algunas herramientas para que el símbolo de los 200 años del nacimiento del Perú actual y de los al menos 5000 años de cultura que lo precedieron, lleguen a todos los peruanos, y lleguen en formato audiovisual que, en una sociedad que lee poco, es la forma más extensa de comunicación y empoderamiento.

Le corresponde al Ministerio de Cultura hacer, en los próximos meses, que la Amazonía no sea más una idea abstracta para la mayoría de pobladores de otras regiones. Que lo Aimara no nos suene tan exótico, como ajeno, cuando no lo consideramos algo simplemente discriminable (tomamos sólo dos ejemplos de extremos geográficos, pero cada uno de los puntos del territorio los tiene).  Que las grandes culturas del pasado sean tema de conversación de los peruanos cuando nos sentemos a tomar un café frente a la televisión. Que el Señor de Sipán o la Dama de Cao formen parte del imaginario de nuestros niños, no como un dato histórico, sino como una narración vibrante. Que nos sintamos orgullosos de hablar de nuestro país no sólo por Machu Picchu, sino por tantos otros valores. Que los artesanos de miles de técnicas propias conozcan sus ancestros y sepan que están haciendo piezas que llevan impregnadas el espíritu de siglos de sabiduría. Y para lograrlo, Internet, redes sociales, televisión y radio son instrumentos redescubiertos en esta crisis como medios para educar y, aún por concretarse, para difundir la cultura.

Catedrático universitario, recorriendo Huaycán de Cieneguilla con alumnos de la UARM.

Nosotros, desde Factor Cultura, hemos desarrollado en pocos días una plataforma internacional que ha organizado un debate internacional, con coorganizadores de México, Argentina, Italia y España y público de todos los países de América. Ahora se está convirtiendo en una plataforma de oferta formativa permanente. La experiencia es posible y cercanamente realizable.

¿De qué sirve eso en tiempos de crisis? ¿Qué utilidad tiene todo lo anterior en la lucha contra el coronavirus? Nos da sentido de vida, de pertenencia, de compromiso. Es la falta de esos sentidos la que nos ha llevado a ser un país con reservas y encajes bancarios razonablemente fuertes, que permiten ciertas prestaciones sociales en esta crisis, pero con niños que siguen asistiendo a colegios a punto de colapsar u hospitales donde los aparatos de punta no funcionan porque alguien los malogró para alquilar, a precios increíbles, los de un centro privado.

Y ¿Cómo se hace? Los antropólogos tendrán muchas respuestas sobre las formas adecuadas de hacer lo anterior. Los creadores audiovisuales sabrán traducirlo al formato adecuado. Los medios de difusión seguramente comprenderán la importancia de contribuir a un proyecto de esa naturaleza. Las condiciones no van a permitir que el calor humano desborde en las calles por mucho tiempo, la cultura puede hacer que ese calor llegue hasta nuestros hogares. Pero, sobre todo, los pobladores comunes y corrientes, si se sienten tocados por su cultura milenaria, sabrán convertirse en factores de desarrolle que catapulten, por fin, a nuestro país, a los niveles de desarrollo sostenible e inclusivo que el corresponden.

No se trata de grandes realizaciones cinematográficas. Hoy en día hay muchos medios alternativos que dan lugar a producciones marcadas por su componente humano. Pero además existe un capital humano riquísimo en el sector cultura, un capital humano que ve como su esfuerzo de años de hacer cultura desde la sociedad civil se desvanece y que, con una convocatoria de esta naturaleza podría tener un espacio para seguir creando, produciendo y recibiendo ingresos. Porque esto se podría promover a nivel de las pequeñas localidades, de los municipios distritales y provinciales, de las universidades y centros de formación, y de las diversas organizaciones culturales y actores de la cultura que en ellas conviven. Hoy, más que nunca, necesitamos de una sociedad que crea en sí misma.

¿Cómo podría financiarse una empresa de esta naturaleza? Primero, el Estado tendrá que jugar un rol básico y articulador. Pero, por ejemplo, las universidades con sus facultades de arquitectura, botánica, arqueología, historia, artes, etc., pueden ser las garantes de los contenidos. Que sean nuestros profesores conocedores los que orienten los contenidos, y los creativos los que los conviertan en formatos atractivos, auténticos, de calidad. Los artesanos y pequeños empresarios textiles pueden proveer los trajes que se requieran. Las ciudades y los pueblos serán redescubiertos como escenarios de la vida cultural. Cuando se convoque a su creatividad, seguramente los jóvenes encontrarán medios de superar las trabas que la iluminación o la acústica representen. Cada municipio puede ser proveedor de ambientes, insumos, y los recursos que se requiera. Y dónde no los haya, nuestros emprendedores los harán aparecer.

En Sarhua, Ayacucho, en la firma de un convenio de cooperación con la Alcaldía distrital.

El Sector Cultura tiene una capacidad económica mucho mayor que las cifras de su partida presupuestal, siempre escueta. Si sabe convocar al imaginario popular, multiplica sus posibilidades con el aporte de muchos. Bien planteado, al proyecto se sumarán empresas que requieren fortalecer su imagen (y responder a valores), organismos de la sociedad civil, fundaciones, colegios profesionales, gobiernos locales…

Una piedra angular de lo que se ofrezca tiene que ser el patrimonio cultural. Que no suene a algo lejano, a algo para turistas, a capricho de pocos. Hay que hablarle a cada quien, del valor de la plaza, del arco, del monumento, de la casa tradicional de su propio pueblo. De la raíz profunda de sus platos típicos. De la huaca del antiguo poblador y como, a partir de ahí, se explica lo que cada uno de nosotros come, la forma en que baila, las relaciones humanas. Porque son procesos que subyacen en el subconsciente social que atraviesa los siglos. Ese es el sentido del patrimonio.

Y a partir de ello, el patrimonio tiene un sentido práctico. Nos recuerda todos los valores antes comentados cada vez que pasamos al frente de la iglesia, bajo la sombra del balcón republicano, cerca a la antigua y misteriosa huaca. Los hace palpables, cercanos, nuestros. Y cuando los símbolos son apropiados por la sociedad, el sentido del bien común tiene como consecuencia el crecimiento económico estable y saludable que todos deseamos.

El patrimonio tiene que entenderse como factor de inversión y no como una carga, Para ello, al mismo tiempo que posicione los valores simbólicos del patrimonio en un programa que tenga como razón el Bicentenario, es necesario desarrollar una comprensión integral del territorio. Cuando lo vemos como un todo con valores, entendemos la importancia de preservar los bienes que mantienen viva la memoria de esos valores. Son signos que otorgan calidad al paisaje y a la vida. Para ello debe pensarse a futuro que ningún proyecto de infraestructura tiene porqué colisionar con el patrimonio. Existen formas adecuadas de solucionar cualquier encuentro entre una obra y un espacio cultural. El ejemplo que nos gusta dar es que, si el trazado de la carretera evita dañar el sitio arqueológico, lo puede incorporar como un valor agregado conectando más puntos del territorio. Por ejemplo, construyendo el mirador donde el viajero pueda detenerse y descubrir la historia del lugar. Con los beneficios económicos que ello implica para el poblador local.

En estos días de cuarentena, un fenómeno socialmente nefasto y triste nos demuestra el nivel de desarraigo que tenemos hacia el patrimonio: se han multiplicado las invasiones y los daños a lo largo del patrimonio cultural. Pese a que se ha dado una adecuada normativa para la respuesta ante estos casos, no se aplica. Nuevamente nuestro ente gestor de la cultura, desaparece bajo una capa de lenidad  y burocracia incapaz de realizar los esfuerzos que las circunstancias demandan. Evidentemente la respuesta inmediata y contundente del Estado se hace necesaria en las condiciones actuales. Pero si logramos colocar, como decíamos, en el imaginario popular los valores del territorio inmediato, veremos cómo la sociedad es el verdadero protector efectivo del patrimonio. Como lo ha demostrado ya tantas veces.

Exponiendo en la Asamblea General de ICOMOS  de Nueva Delhi (2018).

No nos olvidemos del turismo. El patrimonio aprehendido por el poblador local multiplica sus posibilidades de convocar al turista pues más allá de la información, se presenta ante sus ojos un proceso cultural de miles de años, apreciado y vivo hoy en día. Es lo que han logrado los gestores de numerosos proyectos arqueológicos en el norte peruano. Proyectos como los del Señor de Sipán y el museo en Lambayeque, Túcume y sus pirámides, Cao y El Brujo, las Huacas del Sol y de la Luna, Chankillo y otros más. Gracias a sus logros, el norte peruano se ha dibujado en el plano del turismo mundial. Tenemos además el Gran Qhapaq Ñan, con un potencial integrador gigantesco, y ya en parte demostrado por el programa ministerial, ese camino que es una red vertebradora del territorio patrio y de gran parte del subcontinente. Desde el patrimonio, tenemos recursos con un amplio margen para el crecimiento sostenible. Pero es necesario que desarrollemos programas que prevengan los riesgos que el turismo representa. Que convirtamos la visita al Perú en una experiencia cultural intensa y enriquecedora, no en el recorrido por un territorio exótico donde se pueden hacer fotos y divertirse. Somos mucho más que eso.

Tengamos claro, también, que el mundo poscoronavirus exigirá un turismo auténtico y sostenible.

De cara a lo que sigue del Siglo XXI, el sector cultura y el Ministerio que lo rige, debe jugar su rol esencial en la construcción de un país viable y estable, de encuentros y visiones compartidas, que ofrezca al mundo el rostro de su patrimonio recuperado como valor diferencial que nos dé presencia con luz propia en el escenario global. Ese es el gran reto que debería asumir el Ministerio de Cultura, su gran posible aporte para un siglo XXI sostenible, auténtico y humano. Y, en lo inmediato, para un Bicentenario que pueda entenderse como un positivo punto de inflexión en la historia patria.

Nota: El autor del artículo, durante su presidencia en ICOMOS Perú y como activo gestor cultural, ha desarrollado actividades interesantes, parte de las que se reflejan en estas fotos.

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MINISTERIO DE CULTURA: LESLIE URTEAGA Y LA DESINFORMACIÓN SOBRE AFECTACIÓN DEL SITIO ARQUEOLÓGICO CONCHOPATA EN AYACUCHO

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A través del programa nacional emitido por TV Perú Noticias, la Directora General de Defensa del Patrimonio Cultural, Leslie Urteaga, mencionó que el sitio arqueológico de Conchopata ubicado en el distrito de Ayacucho, estaría siendo afectado o invadido en estos días de cuarentena.  Ante lo mencionado por la directora General de Defensa de Patrimonio Cultural, un grupo de expertos de Ayacucho realizó la inspección a dicho sitio arqueológico, verificando in situ que las afirmaciones de Lelise Urteaga carecen de veracidad.

En la inspección se constató que no existe ninguna invasión ni afectación que se haya realizado en los últimos meses de cuarentena; muy por el contrario, lo que se evidencia es el descuido y abandono total por parte del Ministerio de Cultura, a pesar de las afectaciones que durante décadas ha sido objeto este sitio arqueológico emblemático.

Sitio Arqueológico Conchopata.

Por otro lado, se supo que el referido sitio arqueológico Conchopata se encuentra actualmente inmerso en un proceso judicial entre la DDC Ayacucho y la Asociación pro vivienda de docentes jubilados “María Cordero”, evidenciándose que la zona se halla desprotegida y bastante descuidada, lo cual debe motivar su intervención a nivel de conservación y restauración, siendo posible incluso llegar a acuerdos más sensatos entre los que mantienen el litigio mencionado en salvaguarda y protección del sitio arqueológico.

Pues, por la condición y la situación social que también es materia de atención, cabe la posibilidad de una redelimitación de la zona, con lo cual podría ponerse fin a largos años de infructuosas gestiones judiciales (sabemos que el Ministerio de Cultura tiene en el olvido estos procesos en Ayacucho), siendo este monumento el que viene sufriendo las consecuencias del abandono mencionado.

Se considera que la referida Dirección General de Defensa del Patrimonio Cultural en coordinación con la DDC Ayacucho, debería avocarse a acciones mucho más efectivas y beneficiosas para nuestro patrimonio, sólo con hacer referencia que hasta la fecha se desconoce de acciones que por función debió realizar la Dirección de Cultura de Ayacucho ante flagrantes hechos de afectación y destrucción cultural, los casos son abundantes y se encuentran abandonados,  esto ha generado la indignación en la ciudadanía.

Leslie Urteaga, Director General de Defensa del Patrimonio del Ministerio de Cultura.

Es inaudito, además, enterarse que los mismos funcionarios de la DDC Ayacucho, hacen la recomendación de arqueólogos allegados para que tomen el caso de posibles soluciones a estos problemas judiciales, cayendo en un presunto delito de tráfico de influencias, situación que ha sido denunciada ante el Ministerio de Cultura de Lima sin que se obtenga respuesta alguna.

Recordemos, además, las afectaciones que produjo la misma titular de la Dirección Desconcentrada de Cultura de Ayacucho, en contra de un monumento histórico que cuenta con Declaratoria y que es de su propiedad, habiéndose archivado el caso de manera muy extraña, entre otros casos sorprendentes.

Hoy en día se tiene la destrucción de inmuebles y parte de estos en pleno centro histórico, en viviendas declaradas, como el cambio y desaparición de un pórtico colonial en la última cuadra del Jr. 28 de Julio, eje propuesto como matriz para la recuperación de la ciudad colonial ante el advenimiento del Bicentenario, siendo Ayacucho el núcleo, la sede de toda esta conmemoración.

Jirón 28 de Julio, Ayacucho.

Debemos enfatizar, que el actual gobierno ha efectuado lanzamientos que involucran la protección, conservación y puesta en valor de diversos monumentos inmuebles como la Quinta Caballitos en la ciudad de Huamanga, entre otros; pero, hoy se observan daños irreversibles a dicho patrimonio, donde la responsabilidad recae entre instituciones como la Oficina del Centro Histórico de la Municipalidad Provincial de Huamanga y la misma DDC Ayacucho, pues no se han paralizado estas acciones de lesa cultura y se practica el silencio cómplice y hasta se especula en los medios locales que es posible que dichas afectaciones cuenten con autorizaciones de uno u otro ente en base a supuestos actos de corrupción.

Inmuebles afectados en Ayacucho.

Siendo escandalosa la situación relacionada con las afectaciones a nuestro patrimonio en Ayacucho, la comunidad local ha trasladado muchas de estas denuncias a Lima pidiendo la remoción de la Directora de la dirección Desconcentrada de Cultura de Ayacucho, Luz Rosario Antonio Vargas,  por no preocuparse por estas afectaciones y seguramente de muchas otras; incluso en otras provincias existen graves daños al patrimonio histórico y arqueológico de lo cual no se da cuenta, consecuencia de una desastrosa e improvisada administración de la Dirección Desconcentrada de Cultura que brilla por su ausencia  en todo evento o suceso donde les corresponde liderar, mediar y sancionar, e incluso, evade a la prensa local con argumentos infantiles. Además, ciudadanos señalan que la Directora de la DDC Ayacucho, tiene personal encargado de censurar las denuncias de los ciudadanos en las redes sociales para evitar ser cuestionada por los medios de comunicación o por sus superiores.

Directora de la DDC de Ayacucho, Luz Rosario Antonio Vargas.

Son numerosas las denuncias en contra de dicha funcionaria ante la sede central de Lima, pero por los contactos que tiene con altas autoridades como la viceministra de Patrimonio Cultural e Industrias Culturales Doña María Elena Córdova Burga (con quien se conoce desde que esta última fue directora de la DDC La Libertad, de muy cuestionada gestión) todo queda sin investigación. La inoperancia también de los entes de la Sede Central como es la mencionada Dirección de Defensa. Se conoce del inicio de muchos PAS mal elaborados y sin sustento, que son la invitación a que ciudadanos inescrupulosos y enemigos de la cultura actúen con tanta alevosía, pues saben que nada les pasará.

Los ayacuchanos solicitan que se declare en reorganización el Ministerio de Cultura. Además, solicitan la inmediata destitución e investigación sumaría a la directora de la DDC Ayacucho Luz Rosario Antonio Vargas. De igual manera exigen la renuncia de la viceministra de Patrimonio Cultural e Industrias Culturales, Doña María Elena Córdova Burga y de la Ministra de Cultura Sonia Guillén Oneglio.

Por último, solicitan al Poder Ejecutivo se baje los sueldos de todos los asesores del Ministerio de Cultura que en estos meses están ganando esas fuertes sumas de dinero sin trabajar como corresponde, solo por las relaciones que tienen con las altas autoridades del Gobierno.

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