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Literatura

CUENTO: “Tal vez mañana” de Luis Humberto Moreno Córdova

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CUENTO

TAL VEZ MAÑANA

Por Luis Humberto Moreno Córdova


         

Al llegar al cementerio, la fila de autos colapsa y empieza a avanzar lentamente. Álvaro abre las ventanas, pero el calor lo sigue sofocando. No ha almorzado, y eso lo malhumora. Decide dar media vuelta para buscar otro sitio donde estacionar. Llega al parqueo numero uno. Detiene el carro, cierra las lunas y toma su saco. Se topa con un empleado del lugar. “¿San Rafael?”, le pregunta. El tipo apunta su dedo a una distancia infinita anunciándole una larga caminata.

Camina lento, tomándose más tiempo del que necesita, distraído por el paisaje sosegado que a esas horas de la tarde se instala entre árboles, tumbas y flores. Un negocio hermoso a la vista, pero un negocio al fin y al cabo, piensa. Se detiene bajo unos ficus, donde un viento compasivo lo cura. El silencio borda la hermosura, lo acompaña. No hay deudos visitando las tumbas, tal vez porque es lunes, y todo el mundo tiene mucho por hacer antes de morirse.

Al llegar, se percata de la multitud congregada alrededor de la fosa. Un cura eleva unas oraciones finales, mientras el ataúd va adentrándose en la fosa. Unos niños juegan a cierta distancia, sus padres se acercan para pedirles compostura. Álvaro avanza un poco más, pero está decidido a no hacerse parte del gentío. Al igual que en la misa, va a quedarse fuera de todo eso, lejos. Es mejor así.

Los familiares cercanos se dirigen a la fosa para echar unas cuantas flores. Ahí está Natalia. Lleva un vestido moderado, pero acorde al verano, usa algunas alhajas modestas y unos lentes oscuros, enormes, que tapan sus ojos rasgados. La ve acercarse al ataúd, sollozando. Un tipo de pelo entrecano le habla al oído. Ella asiente y echa las flores.

El bebé acerca torpemente hacia su madre y la toma de la mano. Natalia lo levanta en brazos, le regala una sonrisa forzada y lo recuesta en su pecho. Al ver esa imagen, Álvaro siente una extraña sensación en sus sienes, aprieta los labios, resopla, empieza a hacer un sonido extraño con su boca. Se frota las manos. Unos niños se acercan a él, jugando a la pega. Álvaro trata de espantarlos. Ve que una mujer se acerca a reprenderlos, es Viviana, la prima de Natalia.

-Hola –dice ella, fingiendo sorpresa-. Qué bueno que hayas venido.

-Como no voy a venir –responde Álvaro, haciendo el ademán de querer acercarse al gentío.

-Bueno, ha pasado tiempo.

-Sí.

La gente empieza a desfilar para saludar a los deudos. Natalia está al medio, con su hijo en brazos, soportando los rostros contritos, los besos pesarosos de gente que no conoce.

-Ven –dice Viviana, extiendo su brazo delgado, de dedos huesudos y uñas esmaltadas.

-No –se disculpa Álvaro-. Yo… no soy  bueno para esas cosas. Ve tú. Yo iré después.

Viviana coge a los dos niños de la mano y se mete a la cola. Por ratos voltea a mirarlo. Álvaro puede sentir la mirada azucarada. Teme que ella aún esté enamorada de él.

La gente termina de saludar y se dirige a paso presuroso al bus que han contratado para traerlos hasta el cementerio. Otros regresan a sus autos, abren las puertas y bajan las ventanas para refrescar el interior de sus vehículos antes de partir. Miran sus relojes, hablan por teléfono: de pronto todos están presurosos por irse. Álvaro sabe que es inevitable. La muerte cruza la cerca; la vida continúa de este lado.

Vuelve su atención hacia Natalia. Ya no tiene a su hijo en brazos. Está de pie frente a la tumba, abrazada a Viviana. Álvaro rememora los primeros días de amistad, en el 99. Ambas han perdido la lozanía, pero no la belleza. Él, en cambio, engrosado y con principios de calvicie, se siente una vergüenza.

Le cuesta dar el primer paso, pero luego, conforme se va acercando, siente un impulso que le obliga a acelerar. Se planta delante de ellas. Ve que unos familiares quedan a cierta distancia, sin saber si acercarse o no a ellos.

-Hola, Natalia.

Las dos mujeres se separan. Viviana retrocede unos pasos, sin dejar de mirarlo, luego se marcha en silencio con los familiares rezagados. Natalia acomoda sus lentes oscuros con una mano, y con la otra seca sus mejillas.

-Hola –responde ella con una voz apagada, ronca. Sus labios son dos pequeñas protuberancias resecas.

-Siento mucho lo de Fernando.

-Ya. Gracias.

El ruido de los autos encendiéndose distrae por un momento su atención.

-Ha sido algo inesperado. Tan rápido.

Natalia se queda callada. Álvaro, nota el rostro incomodo, la impaciencia. Trata de buscar las palabras precisas para despedirse:

-Mira, si hay algo que necesites…

-Creo que fui clara en su momento, Álvaro.

-Lo sé, pero ahora que no está Fernando…

-Creo que fui clara.

Una bocina empieza a sonar con insistencia. “Natalia, Natalia”, se oye en el fondo. Álvaro voltea. Un auto la espera con la puerta abierta. Viviana lleva al bebé de Natalia en sus faldas. Hay otras personas dentro del vehículo, que Álvaro no reconoce. Sabe que es mejor marcharse, pero la imagen del bebé en las faldas de Viviana parece obligarlo a un comentario.

-Tu hijo está grande –dice, sin convicción. Natalia parece advertirlo.

-Gracias por venir, Álvaro. Cuídate.

Él intenta abrazarla, pero ella echa a andar con prisa, dejándolo con los manos extendidas, como rezando un padrenuestro. Álvaro muerde sus labios, mientras la ve marcharse, caminando sobre el césped con sus pies delicados, blancos, guarnecidos por unas sandalias de tiras, que a pesar del momento, consiguen estimularlo. El auto se marcha. Luego, todo el lugar queda vacío.

Mira la lápida. Le parece increíble. No había pasado ni un mes desde que a Fernando le habían cortado la pierna por un tumor en la rodilla. Luego detectaron algo extraño en sus pulmones. Vino la quimio, las medicinas. Toda la historia terminaba en esa losa fría sobre un montón de tierra. Pobre Fernando, piensa. Siente un temblor al imaginar la muerte a esa edad. Pobre Fernando.

Camina de regreso, a paso vencido, con la decepción en el rostro. Todas sus buenas intenciones se quedaron en la puerta de su boca. Natalia no le dio chance para nada más. Sus palabras, duras, habían cortado su esperanza desde el inicio. Álvaro había sentido el desprecio en muchas ocasiones, pero nunca el odio.

Hace una mueca, vuelve a jugar con sus labios. No se percata del Torii por el que cruza, cuando su celular empieza a vibrar. Mira la pantalla: es Viviana.

Vamos a estar en el departamento de Surco. Por si te interesa.

-¿Viviana?

Claro que te interesa.

Álvaro recuerda la vez que besó a Viviana. Habían ido con Fernando, Natalia y otros amigos a una fiesta en Primavera Park & Plaza. Todos habían tomado más de la cuenta. Más que el beso, Álvaro recuerda las ganas que tenía de llevarla a otro lado. Se siente aliviado de que todo haya quedado en ganas.

-Gracias –responde-. Estoy en camino.

Ah, Álvaro.

-¿Qué?

Te odio.

Álvaro escucha una risita sardónica antes de colgar. Él también sonríe, apura el paso. Llega al estacionamiento con la camisa mojada y la frente cubierta de sudor. Al abrir la puerta siente el aire caliente, el interior convertido en un horno. A pesar de su agitación decide subir al auto. Se quita el saco, afloja unos botones de su camisa y lo echa a andar. Ya no repara en el cascabeleo del chasis cuando llega a la carretera y supera los cien kilómetros por hora.

Se detiene en un grifo para comprar una botella de vino, que descorchará sólo en caso Natalia acceda a recibirlo en casa. Compra también unos Chiclets, agua mineral helada, un enrollado de carne, para tapar el hueco del almuerzo perdido. Mira las cajetillas de cigarros en el mostrador y se siente realizado. Ya no fuma. Dejó de hacerlo con mucho esfuerzo, a pesar de todos los kilos que fueron lloviéndole encima. Estaba harto de no poder subir las escaleras de su casa sin jadear. De no poder tener sexo sin exponerse a morir de taquicardia. Se había convertido en un anciano de treinta y dos años. Pero lo había dejado a tiempo. Al menos él no estaba bajo tierra, como Fernando.

Luego de media hora, llega a su destino. Cuadra el automóvil al lado del parque, cerca al departamento. Decide no llevar la botella de vino.

A pesar del tiempo transcurrido, Álvaro nota que todo sigue igual en esa calle que recorrió en su juventud, salvo algunos negocios recientes que le ha dado más vida a la calzada y uno que otro jardín ausente. Cruza la pista y se queda de pie frente a las enormes puertas de vidrio del edificio. Aprieta el botón del intercomunicador, con el mismo temor con que lo hizo la primera vez, hace diez años. Aún recuerda esa noche, el papelito escrito con letra temblorosa: “Departamento 201”. Aquella vez, Natalia asomó a la ventana con una sonrisa cálida, con voz alegre. “¡Hola, Álvaro! Te has demorado”, le dijo. Luego escuchó sus pasos, bajando las escaleras, saliendo a su encuentro, dándole un beso húmedo en la mejilla. Aquella noche recorrieron Larcomar, tomando fotos para un trabajo que Natalia tenía que presentar en la universidad. Recuerda sobre todo la última foto, que le tomaron a una pareja de novios que estaba acurrucada en la banca, bajo una luz tenue, con el mar de fondo y la cruz del morro de Chorrillos brillando en el cielo.

-¿Qué quieres?

Álvaro levanta la mirada. Natalia está acodada en su ventana.

-Yo. Eh….

El cerrojo eléctrico de la puerta se activa. Natalia se sorprende. Álvaro intuye a la culpable, empuja la puerta y sube por las escaleras. Encuentra a Natalia en la entrada, con las manos en la cintura, la mirada gacha. Álvaro detiene su ascenso impetuoso. Dentro del departamento se oyen voces, huele a comida recién preparada, también a licor. Viviana aparece al fondo de todo, le guiña un ojo.

-Álvaro –dice Natalia sin mirarlo-. ¿Qué haces acá?

-Quería verte. Estar contigo en estos momentos.

Natalia sacude la cabeza. Se detiene en un silencio prolongado. Unas miradas curiosas asoman por la entrada.

-Como quieras –le dice, antes de dar media vuelta -.Pasa.

Entran al departamento. Álvaro saluda escuetamente a los familiares. Unos están sentados en la sala, otros en el comedor. Las cosas no han cambiado mucho. Las paredes aún siguen pintadas de amarillo, adornadas con pinturas falsas. En las mesas se mantienen las velas de colores y los adornos chinos. En la esquina, a lado de la enorme ventana, está el bar, con los licores exóticos que la madre de Natalia siempre coleccionaba. Álvaro nota la botella de calvados. No puede evitar recordar el cumpleaños de Fernando, el bochorno, la botella vacía girando, todos en círculo. Mario ganó esa ronda, Natalia tenía que recibir el castigo. “Dile algo a Álvaro, que lo sonroje”, decidió Mario. La gente ríe, aplaude, aprovecha en servirse unos tragos.

-¿Quieres algo de tomar? –le pregunta Viviana, que sale a su encuentro guiñándole un ojo.

-Creo que una copa de calvados estará bien.

Álvaro sonríe, disimula, pero sus ojos persiguen a Natalia con angustia. La ve cargar a su hijo, desaparecer por el corredor, rumbo a las habitaciones. Recuerda que eran dos piezas, Natalia dormía en una, Su madre en la otra. Eso hasta el día del matrimonio, luego del cual se mudó con Fernando a una casa en La Molina. Álvaro no llegó a pisar su nueva casa. Sólo vio algunas fotos en internet: el patio amplio, la terraza, Natalia con tres meses de embarazo.

La señora Patty lo llama desde la cocina. Álvaro se acerca, la saluda con una sonrisa tímida, que ella desestima. “Hijito. Después de tanto”, le dice la señora Patty. “¿No quieres que te sirva alguito?”.

Muere de hambre, pero se rehúsa amablemente. No quiere distraerse. Natalia no sale de habitación. Tal vez no salga nunca, piensa. Hasta que yo me vaya.

-¿Sigue enojada contigo? –dice la señora Patty.

-¿Enojada conmigo? ¿Por qué tendría que estarlo?

-Le he preguntado si vendrías, y fue como si la insultara.

-Serán ideas suyas, Señora.

-Yo conozco a mi hija, Alvarito.

-Es por lo de Fernando. La ha afectado demasiado.

-Sí, pobre chico. Me dio pena verlo en el hospital. No quedaba nada de él.

-El cáncer fue demoledor.

-Sí, que pena por tu amigo. Ustedes han sido los chicos más lindos que conocí.

-Gracias.

-Se llevaban tan bien…

-Gracias.

Álvaro se disculpa y sale de la cocina. Piensa en servirse otra copa de calvados, pero la figura de Natalia apareciendo en la sala lo detiene. No carga al bebé. Tal vez lo ha dejado dormido, en la habitación. La ve saludar a sus tíos, conversar con sus primas, sonreír brevemente. Álvaro no quita su vista de encima, esperando que en algún momento ella voltee a mirarlo. Pero el tiempo pasa sin que ella se desentienda de sus familiares. Álvaro se anima por otra copa. Aún puede recordar los libros de poemas amontonados sobre la mesa del comedor, mientras Natalia le traía la guitarra y le pedía que tocara ‘La Catedral’. Álvaro acariciaba las cuerdas con esmero, como si fuera un gran concierto en una noche calma, frente a miles de personas. Luego venía el aplauso solitario de su única admiradora, diciéndole que era lo más hermoso que había oído en su vida. En ocasiones, Álvaro todavía podía arpegiar las cuerdas y recordar aquella melodía. Pero la destreza había desaparecido con esos años fugaces, al igual que la guitarra.

La tarde siguió su curso, y los familiares empezaron a despedirse poco a poco, devolviéndole a la sala la calma habitual de los viejos años. Álvaro, sin darse cuenta, terminó en la cocina, ayudando a la señora Patty a fregar los platos, conversando del trabajo, la eterna soltería y Fernando. Sobre todo de Fernando.

-Hubiera sido lindo que se gradúen juntos –dice la señora Patty.

-¿Creería que no me he graduado aún?

-Hijo: Ponte las pilas, mira que ya no tienes veinte años.

-Estoy en eso, señora –mintió-. No se preocupe.

Viviana entra a la cocina a despedirse. Álvaro soporta el abrazo cariñoso, el beso prolongado. Es lo mínimo que puede hacer, después de todo. Antes de retirarse, Viviana mueve los labios lentamente, mientras golpea su pecho con el dedo índice, para luego apuntar hacía Álvaro. Yo te odio. Te-o-dio.

La casa ha quedado vacía.

Natalia cruza la sala. La señora Patty la detiene.

-¿Hija?

-Me voy a dormir mamá. Estoy cansada.

-Pero, Alvarito. Ha venido a verte.

-Si, Álvaro, gracias por todo. Cuídate.

Álvaro no sabe que decir. Por un momento pensó en traer la botella de vino que había comprado, pero la huída de Natalia lo obliga a desistir. Termina de enjuagar los platos. Los seca con cuidado. “Estuvo delicioso”, cree oír. “Ha sido la mejor cena de mi vida”. Los pasos de Natalia reviven en la cocina, forcejeando con una botella de vino. Aquella vez, habían comprado pollo a la brasa, y resolvían un crucigrama mientras él le contaba sobre Neruda y Benedetti.

-Anda-. Le dice la señora Patty trayéndolo de vuelta a la realidad. Anda despídete de esa malcriada.

Fernando deja los platos secos en la alacena. La señora Patty lo toma del hombro, acaricia su mejilla.

-Sabes que nada de lo que te ha dicho es cierto.

Álvaro asiente, pesaroso. La señora Patty se le acerca un poco más y le susurra al oído.

Ella aún no se olvida de ti.

Álvaro asiente. Camina por el corredor, posando sus manos sobre la fría pared, intentando probar un poco del invierno que le espera detrás de la puerta. Otra vez llega a su mente el recuerdo del cumpleaños, la botella borracha, Natalia cumpliendo su castigo, acercándose a él mientras todos los demás aguardan el resultado.

“Quiero que me hagas tuya”, le susurra. Álvaro siente el hervor naciendo en su estómago, manando como un geiser hasta su rostro, quemando sus orejas. Mario queda sorprendido: “huevón, ¡huevón! ¡Estás hecho un tomate!”, grita. Él no escucha, sólo atina a buscar a Natalia, que está sentada en el mueble, mirándolo fijamente.

-¿Natalia? –dice Álvaro, abriendo la puerta mientras da dos golpecitos tímidos.

Está echada de lado, de espaldas a él. No se ha quitado el vestido. Álvaro recorre su silueta divina, sus piernas delgadas, sus pies desnudos. La gran ventana tiene las cortinas cerradas, apenas dejándole espacio a un hilillo de luz que se filtra temeroso, pero no llega a aliviar la penumbra de la habitación. Natalia está despierta, pero no voltea a verlo. No lo hará. En la esquina, el bebé duerme en su cuna.

-¿Natalia?

Álvaro piensa en sentarse en la cama, tomarle el hombro, acariciar sus mejillas, darle el beso que nunca pudo. Natalia corta sus intenciones con una voz ronca y llorosa.

-Vete, por favor. Déjame sola.

Escucha el sollozo, es un llanto valiente, digno. Apenas si puede notar la sacudida del llanto, el estremecimiento en el cuerpo de Natalia. Álvaro se queda de pie, respirando el perfume, viendo las blancas pantorrillas, el vestido negro delineando las curvas. Sabe que no hay lugar para ambos en la habitación.

-Siento mucho todo lo que hice, Nati.

-Vete.

Abre la puerta. Antes de irse le echa un vistazo a la habitación, de aire cansado, al bebé, a Natalia.

-Todo lo que no hice, también –añade. Luego cruza el umbral.

-Adiós, Álvaro

-Adiós, Natalia.

Mientras conduce a casa, el adiós de Natalia lo golpea. Siente cólera, pena, un helor que recorre su espalda. Se detiene en un semáforo en rojo. De repente, la humedad de la noche le trae a la memoria las luces de Miraflores, la gente sentada en el café Haití, conversando de nada. Natalia está frente a él con un pisco sour en la mano. Lleva un vestido negro, unas sandalias de tiras. Álvaro ha pedido una copa de coñac.

-Gracias por venir –dice ella-. Necesitaba conversar contigo.

No había forma de huir de ella, de olvidarse de ella.

-Me voy a casar con Fernando.

Álvaro siente la saliva espesa en su garganta, sus amígdalas convirtiéndose en piedra. Natalia pone el parte sobre la mesa. Es un parte sencillo, con una invitación doble a la fiesta en el Jockey Club.

-Por si quieres ir con alguna chica –añade. Álvaro toma el parte, lo examina rápidamente, tratando de fingir alegría.

-Te felicito. Es una gran noticia.

No hay más palabras. Luego de pagar la cuenta deciden caminar por el parque Kennedy, lentamente, como si así pudieran detener el paso de la noche. En una esquina los pintores de obra fácil guardan sus lienzos mientras la gente va desbocando en la calle de las Pizzas. De repente, Álvaro siente que Natalia se aferra a su brazo, apoya la cabeza en su hombro, detiene el paso.

-Sólo que contigo, me siento como en las nubes…

Los cláxones furiosos estallan y lo devuelven a la realidad. El semáforo ha cambiado a verde. Un policía toca su pito con violencia y le apunta con su dedo índice, pidiéndole que avance. Álvaro reacciona, pone primera, acelera. Se arrepiente de no haber descorchado la botella de vino que compró para Natalia. No le vendría mal un trago ahora.

Quiere llorar. Nunca lo ha hecho. Nunca. Pero siente unas ganas desesperadas de llorar, gritar, de estrellarse contra todos los vehículos que se amontonan en el óvalo Higuereta. Detiene el auto y abre la maletera, incapaz de contener sus lágrimas que empañan la calle, que empozan el recuerdo de Natalia. Toma la botella de vino y la tira lo más lejos que puede. La ve tocar el asfalto, hacerse añicos, mientras el líquido rojizo se esparce como sangre, como si fuera su sangre. Un gran punto final para su falta de osadía, para su dubitación, para olvidar ese beso que debió darle aquella noche.

Se recuesta en el automóvil. Siente unas lágrimas rodando por sus mejillas. Ríe y llora. Piensa en Fernando, en los tiempos en que su amistad era a prueba de balas.

“Mira, Álvaro. Sé que no es lo correcto, pero eres mi mejor amigo. Necesito que ayudes a mi enamorada, Natalia, ¿Qué no recuerdas su nombre? Bueno, necesito que la ayudes con unas fotos para la universidad”, la voz de Fernando resuena en su cabeza como si el tiempo se hubiera paralizado. “Es el único favor que te pido. Mira que tú eres mi pata.”

Álvaro limpia sus ojos y sube al auto. En su pecho se anida el frenético galope de su corazón. Recuerda su mano temblorosa apuntando la dirección en Surco, Departamento 201.

“Quizá vaya hoy en la noche, Fernando. O tal vez mañana”, recuerda. “Tal vez mañana”.

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Cultura

Marita Troiano celebra 25 años de la publicación de su poemario “Mortal in Puribus”

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La poeta, narradora y ensayista, Marita Troiano, presentará la nueva edición de su libro “Mortal in Puribus”, que cumple 25 años desde su primera publicación realizada por Lluvia Editores. La presentación se realizará el 14 de diciembre a las 7 pm vía zoom desde el Centro Cultural de la Universidad de Piura.

Marita Troiano es Licenciada en Sociología y Ciencias Políticas por la Pontificia Universidad Católica del Perú. Editora del sello Carpe Diem fundado en 1996 y Directora de la Comisión de Escritoras del PEN Internacional del Perú desde el 2006. Organizadora del Concurso Nacional de Poesía de Mujeres Scriptura y del Festival multidisciplinario por el Día Internacional de la Mujer: Arte en el Parque.

Entre sus obras publicadas aparecen: Mortal in puribus (1996 – 1997), Poemas urbanos (1998), Extrasístole (1999), Secreto a veces (2003), La Historia según la Poesía   (2005),   Ad Libitum – Antología personal  (2006),  Dando ansí por ty soy toda erranza  (2010), Mi mundo raro (2018), Poemas que alguna vez soñé(2020)   Antologías: En 1997, Mujer y Poesía, y en el 2017, La Poesía nos une – 50 Poetas del Perú.  Narrativa: La Noche anterior (2001) y Las increíbles aventuras de Rafo, Mati, Nico y Esperanza. Por su destacada labor literaria y continua defensa de los Derechos de la Mujer y la Infancia, fue galardonada en el año 2006 como una de las 40 Latinas más destacadas de la ciudad de Nueva York en el XI Certamen organizado por el Diario La Prensa. Así mismo por su fructífera trayectoria como escritora ha recibido el homenaje del Congreso de la República del Perú a través de la Comisión de Cultura y la Medalla de Honor que otorga la Municipalidad de Chincha.

Mortal in puribus es el primer libro de poesía de Marita Troiano publicado en el año 1996 por Lluvia Editores. Al año siguiente tuvo una segunda Edición por la misma editorial, y este año, precisamente en el mes de noviembre, se cumple un 25° Aniversario de este poemario. Para celebrar este acontecimiento Carpe Diem Editora ha publicado una tercera y especial edición que incluye en sus 192 páginas —además de los clásicos poemas—, poemas inéditos, fotografías, memoria periodística y saludos de poetas amigos a dicha publicación.

Sobre la nueva edición la edición de 25° aniversario de Mortal in puribus, el escritor Isaac Goldemberg mencionó: “Situada entre la tradición y la modernidad, tanto en su concepto de la poesía como en su capacidad innovadora, Marita Troiano nos entrega —en una edición ampliada— Mortal in puribus. Libro polifacético, altamente imaginativo, construido y estructurado con gran sentido artístico y con un repertorio de voces sabias y cautivantes. Precisos, llenos de hermosas y certeras imágenes, estos poemas son revelaciones de un sentido oculto de la condición humana. Para cumplir esa función reveladora, Troiano convoca magistralmente experiencias, sueños y enigmas, logrando lo que debe cumplir toda obra de arte, toda poesía de verdad: alejarse de lo superfluo, de todo aquello que tan solo expone sin revelar nada”.

Por su parte, el poeta Marco Martos, comentó “Pasados 25 años después de la publicación de su primer libro, Marita Troiano sigue siendo la misma mujer que todos los días descubre la poesía como el medio más eficaz de entender los sentimientos humanos. Ese diálogo consigo misma, con la página en blanco y con los generosos lectores, se ha afinado y enriquecido con sus labores de editora y promotora literaria que bien conocemos, y le dan una presencia singular en el proceso de la literatura peruana. Hoy, con esta edición, celebramos los comienzos, el momento en que se empezó a desenrollar el ovillo de la creación literaria de su estro delicado y poderoso”.

De la misma forma, Juan Carlos de la Fuente, expresó: “Hay libros que transforman de alguna manera nuestra visión del mundo. Mortal in Puribus es uno de ellos. Reivindica la sabiduría de lo cotidiano y la claridad de una verdad que no busca refugiarse en un aparente misterio. Poesía apasionada, poesía del cuerpo y el alma; poesía que despoja y arropa. Indispensable para enfrentar la vida con más vida y más amor“.

En la presentación de la edición de aniversario estarán presentes la poeta y documente Ana María García; el poeta, narrador y editor Alberto Alarcón; y el poeta Juan de la Fuente Umetsu.

El libro estará en preventa a 60 soles (incluye el delivery) por Facebook hasta el 10 de diciembre. Luego se podrá encontrar en todas las librerías.

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Cultura

Kareen Spano en la FIL Guadalajara

La agente literaria Kareen Spano llegó hasta la FIL Guadalajara para promover a autores peruanos.

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La agente literaria Kareen Spano Klein, quizá la única agente literaria de Perú en años, realiza su primera incursión internacional en la FIL Guadalajara. Su enfoque es simple y claro: “la literatura es un trabajo y el trabajo debe producir dinero. El escritor debe ver ese dinero en su bolsillo”.

A diferencia de otros agentes en Latinoamérica, cuyo rol está más asociado a defender las grandes editoriales trasnacionales, el trabajo de Spano está dirigido a defender los intereses de su cartera de representados a través de su empresa de Agencia Literaria Sueños Salvajes. En 2020 Spano antologó, editó y consiguió el financiamiento para la publicación de HASTÍO, antología deliciosa del sinsabor (Zumbayllu, un brazo de Editorial CampoLetrado).Un libro raro que reúne a 20 autores de seis países (Argentina, Perú, Finlandia, USA, Bulgaria, etc.).

Kareen Spano y Mónica Maristáin, ex editora de la revista Playboy México en la Fil Guadalajara.

Ese mismo año, pero publicado ya el año 2021, Spano redescubre y obtiene junto a editorial Gato Viejo un premio de incentivo económico del Ministerio de Cultura del Perú. Con este fondo reeditan por primera vez desde 1989 El cuarto de los trebejos, la única novela de la poeta más importante junto a Javier Heraud y César Calvo de la generación del 60, Carmen Luz Bejarano. Quizá el redescubrimiento editorial más importante del año 2021.

¿Pero, quién es Spano?

Tiene 45 años mechándose con la muerte en la escritura. Ha sido actriz por 30 años, autora de una obra dramática, un par de antologías, consultora editorial, couch narrativo, guionista de la serie de radio novela de RPP Mi novela favorita, entre otros trabajos. Y es madre de dos hijos.

Sus autores

La cartera de autores de Spano incluye de un filósofo y managment español a una danza terapeuta argentina, pasando por poetas y narradores. Aquí una pequeña muestra de su valija en Guadalajara.

Manolo Alcázar. Natural de Bilbao, es PhD, MBA, filósofo, speaker y autor de una serie de libros de Managment. Con 40 mil copias vendidas internacionalmente es uno de los autores referenciales para directivos empresariales en cuestión de Gobierno de personas, desde un enfoque de filosofía aplicada que va más allá del mero especialista gerencial. Su libro Antivirus Mental arrasó en ventas durante la pandemia y su libro Persona es el perfecto marco para acercarse y comprender mejor al ser humano desde una organización sea empresarial, gubernamental o incluso familiar. Ha publicado en editoriales de prestigio como Pearson, Ariel, Rialp, Planeta, Prodec.

¿Alguna vez has pensado que estará pensando La Monalisa? Dulcinea Segura Rattagan quizá tenga la respuesta. Natural de Buenos Aires, en 2018 publicó su primera novela Modelo Viva (actualmente agotado), una novela en lengua española quizá única en su género por abordar la mirada y pensamiento de las modelos de pintura. Basada sobre su experiencia como modelo de desnudos para las escuelas de bellas artes en Barcelona, Dulcinea nos cuenta qué es lo que ve la mujer que mira a los hombres que miran a las mujeres. Es autora de relatos en varias antologías. Con un estilo reflexivo, corporal. Su prosa es una mezcla de la poesía de Paul Claudel con la corporeidad escultórica de Camille Claudel y un toque de rareza, como un bello horror. Es danza terapeuta y su trabajo de escritura involucra siempre el cuerpo, lo erótico incluso en el aliento, la postura de un brazo quieto como un pensamiento estancado, o los ojos verde amarillo fuego en un vagón.

Elvis Herrada. Este escritor ha hecho de todo. Viajo a una cumbre de escritores en Luxemburgo reuniendo financiamiento a partir de vender sus libros en los buses de Lima. ¿Cuántos escritores con cojones conoces que hagan eso? Saliendo incluso en las noticias por su tenacidad por alcanzar ese vuelo. Se ha desempeñado como periodista de investigación, espectáculos, policial y un largo etcétera. Y como escritor ha publicado en varias antologías. Quizá su cuento más importante sea Historia de un animal-niño-chico. Si lo tuyo es leer algo bello que te hará llorar, este es el cuento. Aquí un extracto. Y él no sabía qué decir porque su papá le cortó la lengua, y como ya no había nada por suceder, se durmió mirando el suelo de algodón y plumas que se convertirán en una suave y espumosa convulsión.

Kenneth O’Brien. Un autor difícil  con nombre de poeta romántico del s. XIX, pero tenaz. La bestia ambulante y 20/39/04 son dos de sus poemarios mejor logrados. Con casi una media docena de poemarios publicados en 15 años, lo suyo no es una aventura sino una dedicación a la escritura que no ceja, no se detiene y va para más. Para ser una escultura/ te mueves mucho… / para ser una orilla/ te precipitas/ para ser un filósofo/ plancha tu perro.

Y claro, está Spano que también es escritora. Pero como diría Kipling, esa es otra historia.

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Cultura

FIL Guadalajara: María Teresa Zúñiga extiende las alas

María Teresa Zúñiga la dramaturga de Huancayo –pero también del Perú y de la América Grande–, está pronto a emprender un viaje a México, a la ciudad de Guadalajara, donde se presentará como una invitada del Perú a la Feria Internacional de esa ciudad. Irá con varios escritores nacionales, como Zein Zorrilla y Óscar Colchado Lucio, y dará, por supuesto y como siempre, mucho que hablar.

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Foto: Marco Miranda Zúñiga

Como país invitado de honor de esta feria, el Perú presentará el concepto de historias que nos conectan, que dará a conocer el arte, la memoria, las tradiciones y las narraciones nuestras que generan vínculos con México. En la feria, además, se realizará una exposición de escritoras “en la ciudad de los 90”, organizada con la Casa de la Literatura Peruana, para revalorar a la  mujer en las letras peruanas.

Precisamente es allí donde María Teresa Zúñiga, la emblemática dramaturga,  hablará de que no sólo ha hecho teatro, sino que se dedica también a la poesía (cosa que, como en el caso de Cervantes Saavedra, que también opacó su poesía, se ha eclipsado por su arte dramático) y hace narrativa valiosa. Nos cuenta: “Empecé escribiendo poesía, desde muy niña, y la dramaturgia me surge a los 23 años. Desde ese momento se inició un encuentro entre ambos géneros. Yo diría que la poética de mi dramaturgia es un sincretismo natural. Considero que mi dramaturgia se particulariza  por la belleza de la palabra. Y cada uno de mis personajes tiene una forma  muy particular de decir los textos. Sigo escribiendo poesía, así como textos teatrales, quizá la diferencia radica en que he publicado poco mis textos poéticos. Considero que es una deuda que debo asumir”.

Pero también escribe narrativa, y es bueno saberlo, pues ella dice que es una experiencia única. “Fue Juan Carlos Suárez quien me sugirió hacerlo. La casa grande es una novela corta, la historia de una nieta y su abuela. Fue considerada para ser parte del plan lector de la región Junín y fue una satisfacción muy especial; visitar los colegios y escuelas de la región y escuchar los comentarios y preguntas de cientos de niños.  El año 2016 en la página  cultura Luces del diario El Comercio (26 de diciembre) La casa Grande fue considerada como una de las novelas más destacadas de aquel año junto a La viajera del viento de Alonso Cueto; Cinco esquinas de Mario Vargas Llosa; Orgullosamente solos, de José Carlos Yrigoyen, bajo las consideraciones  de José Güich Rodriguez”. De ese modo, considera que la novela es una historia tierna y comprometida con los sueños de una niña y la experiencia de una abuela  en un espacio y tiempo que se entrelaza con las anécdotas de ambas en medio de la solidaridad, la muerte y la justicia.

Dice que ahora mismo está trabajando en una segunda novela y que escribir este tipo de libros exige un largo aliento, un continuo acercamiento a la historia, trabajar con un fichado diferente y que ordene los diferentes tiempos y espacios.

Teatro Expresión Huancayo.

Precisamente por ello, le preguntamos por su niñez, cómo fue que le nació la literatura como elemento artífice de su ser, y ella nos dice que era una niña muy curiosa, inquieta y con deseos de aprender. “Mi abuela fue clave en este proceso. Contaba historias, me hacía leer los periódicos y después preguntaba de qué trataban las noticias.  Muy recta, exigente y expresaba poco afecto. Eso forjó mi carácter perseverante e insistente. También me gustaba leer las letras de las canciones y la poesía de Neruda y Vallejo. Y desde muy niña escribía poemas a todo lo que me rodeaba: las flores, el gato negro, la mosca que dormía en el lomo de Layca (el perro de la casa), al río Mantaro, al eucalipto. Inventaba historias todo el tiempo y contaba cuentos a otros niños de una manera muy expresiva. Declamaba desde muy niña y gracias a una maestra de primaria desarrollé una memoria muy particular”, narra.

Su literatura está llena de filosofía. María Teresa Zúñiga nos dice que  Sófocles es muy especial para ella. Fue el autor trágico más representativo de la tragedia griega, coherente en sus actos como autor, como diplomático y como ser humano. “La belleza de sus textos, las historias y sobre todo el carácter de sus personajes. Asimismo, Bertold Brecht, dramaturgo alemán. Un constructor de historias  con una capacidad impresionante para mostrar la dialéctica de sus personajes. Y mi admiración y respeto por las actrices como Julia Varley del Odin teatro de Dinamarca y a Teresa Ralli  del grupo Yuyachkani de Perú”. Dice que la filosofía de sus textos, corresponde al tipo de personaje que representa, pues ellos son antihéroes, invisibles para muchos. Es el ser común que necesita expresar lo que siente y piensa. Entonces, construye para ellos una manera muy particular de decir los textos. No considera que enuncien fantasías, al contrario avizoran lo que los demás no ven, y ella misma afirma que no lo cambiaría, menos en el contexto actual, pues es necesario escuchar sus voces e interpretar lo que piensan.

Tenemos que saber que es algo que ha ido asimilando en los últimos tiempos respecto de la cantidad de obras teatrales. “He escrito más de 90 obras de teatro, para niños, jóvenes y profesionales, casi en un noventa por ciento han sido llevadas al escenario, para una dramaturga eso es muy significativo, varios de mis textos han sido traducidos al inglés, al francés y al portugués. Uno de los factores según la crítica es la universalidad de mis textos, su carácter humanista, el texto poético y significativo, y los personajes tan originales en medio de una historia que pretende retar al futuro. Considero que es parte de mi misión en este tiempo y espacio que me ha tocado existir. Y hoy en tiempos de pandemia mis personajes se levantan como una voz en el desierto para alertar al mundo”, continúa.

Y sobre los devenires, María Teresa Zúñiga dice que el futuro se ha vuelto muy incierto, “nuestra fecha de caducidad se acerca más y más. Considero que el futuro depende de seguir existiendo en este presente adverso.  No hay tiempo para retroceder o hacer una pausa. Seguiré como siempre, nadando contra la corriente. Agradecer todo el tiempo, a Dios, a la vida, a la existencia, a los amigos y, sobre todo, continuar en medio de los que amamos. Ya no quedan pausas”, finaliza.

Y ahora extiende las alas.

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Cultura

El poeta Julio Barco representará al Perú en el Festival alemán Latinale 2021

Julio Barco es el único poeta peruano que viajará a Berlín invitado por el Instituto Cervantes para participar del Festival Latinale.

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Por Ana Abregú

Hace dos meses, el poeta peruano Julio Barco recibió la invitación del Instituto Cervantes de Berlín, para participar en el Festival Latinale 2021, que se realizará del 17 al 24 de noviembre. En el evento también participan escritores de países como Argentina, Brasil, Holanda, México, Chile, Venezuela y Alemania.

Antes de su viaje a Berlín, Julio Barco conversó con la escritora argentina Ana Abregú. Aquí la entrevista.

Estás por viajar a Latinale, en Berlín, ¿podrías informarnos sobre qué temas tratarán en las presentaciones? Usualmente, en las Ferias, se informa el tema, o especialidades, ¿podés adelantarnos algo al respecto?

     Claro, el tema es la traducción de los poemas seleccionados por José A. Oliver. Esto directamente tiene que ver con una selección del propio autor sobre una variada cantidad de poetas de todos y su propio radar de gusto. Lo asombroso es que se trata de un poema que redacté hace años y dejé circulando en una web, hasta que la encontró el poeta alemán-andaluz y la eligió. Forma parte de un libro inédito llamado Caminar, que junto a Arder, Respirar y Nadar (inédito) cierran el Cuarteto de la Plenitud mi primer proyecto literario. Entonces tampoco es tan azaroso o por pura suerte, es consecuencia del trabajo que vengo desplegando por años en la cultura poética del país.

¿Se podrá asistir mediante medios virtuales? Al ser una feria presencial, y que requiere inscripción paga, ¿sabés si podremos participar de las presentaciones?

Sí, como es un evento organizado por el Instituto Cervantes de Berlín, pueden verlo mediante su fan page (https://www.facebook.com/Latinale) o en este link de youtube (https://www.youtube.com/watch?v=0DHseBUGgN4). Todos pueden seguir los eventos por esos links. Ojo que mi presentación es el viernes, en este evento (https://www.facebook.com/events/860820544617894)

¿Qué podés decirnos de los poetas que te acompañarán en ese momento? ¿Tuviste oportunidad de intercambiar materiales con ellos? ¿Qué relaciones pudiste establecer al participar de esta Feria?

Hay poetas de México que ya conocía de lejos y académicas. Por otro lado, me sorprendió ser el único peruano.  Curiosamente con Tania Favela compartimos una antología dedicada a Verástegui que organizó Paul Guillén llamada Ángel con casaca de cuero. Libro que pueden bajarse por internet en Google. Este texto es muy interesante porque nace a pocos meses de la muerte del autor de Splendor, y por motivos como ser un espacio donde se juntaron varios artistas de todo el continente. Vi que anteriormente invitaron a poetas de bastante peso lo que me permite observar la calidad del evento. Digamos, algunos que incluso ganaron el Premio Nacional de Poesía. Asunto que no me sorprende porque imagino que si algo se ve fuera de nuestro propio mundito literario es el talento y la calidad de ciertos autores. Todavía no hay intercambios de libros pero supongo que la feria sería una oportunidad para ese compartir e intercambiar. Ahora también vi a Carlos Román Soto que ya lo había ojeado en la casa de un amigo poeta peruano. Me gustó su onda vanguardista y política, creo que suma y enriquece esta presentación, porque la poética que me rodea llega de todos lados de este continente y, hoy en día, entre tantas y tantas voces, que se concentre un poquito de lo mejor es plausible.

Es llamativo que fueras el único poeta peruano invitado, y merecida invitación; leí que fuiste invitado por alguien que leyó, casualmente, un poema tuyo en Internet –también tomé contacto con vos a través del mismo modo–, y podemos ver claramente que difundís tus obras, que tenés una amplia actividad en forma virtual y que sos generoso con tus presentaciones; ¿acaso tenés algún plan para aprovechar la ocasión y entrevistar a los otros invitados, armar algo para tu público que te seguimos desde aquí?

Como bien dices: tengo un trabajo de difusor literario. Es increíble la cantidad de seguidores que ven mis seminarios y mis conferencias de los viernes. Supongo que son dos mundos que pueden y deben mezclarse: los que miran más vídeos y los que leen más libros. En ese sentido, voy a usar toda esta experiencia como un motivo literario más que brindar a todo mi público. De todos estos años que vengo escribiendo pienso que quizá lo más interesante es ver cómo se conecta con tanta gente de diversas realidades y mentes. Que uno de mis poemas, con la onda localista y la jerga de realidad que le agrego a mi arte, sea leído con interés en otro continente me asombra y me afirma que esta pasión no es un trabajo en vano, sino que se puede formar un camino, un cierto sendero para seguir creciendo a nivel literario. Mi poema, el elegido, es algo muy local, muy de acá, escrito con mi propia onda, y muy fresca. Algo que aquí en el Perú se me criticó: hablar de comidas. Y es que la comida también es un asunto poético, especialmente como cultura dentro de la realidad. Y a mí, al escribir, me gusta usar todo para crear. Ojo que la comida solo es un elemento más en mi texto, porque también tiene una estructura muy particular y un enfoque sobre la poesía como praxis… Yo en lo que escribo hablo del chaufa como de Copérnico o de una teoría de la mente: todo es cultura, todo es tinte para lograr el diagramado. Por eso, y por mucho más, me parece generoso y muy digno cerrar mi año participando en un evento de esta categoría, lo que me permite seguir enriqueciendo  mi arte y, en consecuencia, los  vídeos y conferencias y presentaciones que brindo a mi público. Porque, si pienso, no fue lo único que hice: también tuve viajes al sur del país con mucho éxito, quedé finalista en el Poeta Joven, publiqué cuatro obras: Con(c)ierto en Islas Canarias gracias a Abra Cultural, Mosaico en Astronómica gracias a Nicolás López, Semillas Cósmicas en autoedición con Lenguaje Perú Editores, Poetizando con Editorial Higuerilla…Entonces, este 2021 tiene un saborcito de triunfo. Sin mencionar, por ejemplo, que empecé Poetizando en Lima Gris y ya vamos por más de veinte capítulos. Es que pienso que detrás de la escritura, detrás de la faceta creativa no debemos evitar el difundir y educar. En el Perú de hoy en día es necesario hacer de la educación un hábito, de la lectura una rutina: así se logrará un avance lento pero seguro. Y para ello hay que conocer el sistema, entenderlo y tratar de no naufragar en sus olas. Mucha gente se asusta y se acaba en meses, o un par de años. Es necesario, especialmente en sociedades como la peruana donde no hay esos hábitos lectores: crear espacios para que sean compartidos y entendidos. Es creo lo mínimo que se necesita para seguir realizándose en un área de tanto rigor y competencia. Los autores, frente a una realidad desesperada, tienen  que agarrar lo que tienen a la mano: trabajos, esposas, doctorados; sin embargo, se olvida lo creativo. Lo que me interesó siempre de este mundo es la escritura y punto. Y ahora mi escritura me está llevando a otro país. Difundo mis obras, pero en sí lo que busco es difundir para seguir teniendo tiempo de crear; no difundir por difundir, creo que hay lectores que pueden seguir nuestro ritmo. Y conectar.

¿Seguirás conectado con estos medios, en que te seguimos, para compartir lo que vayas haciendo?

Si no hay problema en acceder a una red wi-fi desde mi móvil no veo ningún problema en ello.  Estuve leyendo La vida y la historia de Basadre y llegué a los capítulos que dedica a su paso por Berlín. Creo que toda experiencia sirve para seguir sedimentando nuestro arte de escribir, y justamente mis obras nacen de un constante vivir y crear: aquello que yo entiendo como fuego, como ardor o “inspiración absoluta”. Es estado creativo es un estado elevado que permite sentirnos parte de todo el cosmos y de nuestro propio instrumento. Todo ello es comunicable, perfectamente un puente entre nosotros y la realidad textual, ¿por qué no compartirlo? Si tenemos esto que se llama Facebook creo que lo mejor es usarlo para cosas como el arte o para organizar eventos y que la gente sepa dónde y cuándo: meternos a la oferta y demanda pero con nuestra mente muy clara y lúcida en lo que hacemos, proponemos, y buscamos. Hablo en plural, sin embargo, también singularmente lo afirmo: para crear hay que tomar riesgos, sin perder la esencia. Siempre lo digo y lo repetiré ahora: usemos la internet para el arte. Más allá del metaverso que propone el inventor de Facebook, hay algo tan chévere como el metaverso llamado arte que permite, sin duda, salirte de tu realidad y enriquecerte. Un poema es un verso tan interesante como el metaverso pero falta cultura no solo de ver vídeos sino de leer signos, proceso más lento que requiere lucidez. Como dijo en algún lado Pavese, leer es difícil.  Y es algo digno de subrayar y subir a tu muro del Facebook a modo de frase.

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Cultura

Leyendo con mis amigos: Cuento “Peter Pan”

“Aprender a leer es lo más importante que me ha pasado en la vida”. Mario Vargas Llosa.

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En este episodio de “Leyendo con mis amigos” compartiremos el hermoso cuento “Peten Pan” un cuento de fantasía. ¡Acompáñanos en esta nueva aventura!

El programa es producido por Lima Gris TV  y conducido por Nicole Simons, quien semana a semana presenta historias para niños y jóvenes. Es importante señalar que el programa es de acceso libre y cada semana se difunde en nuestras redes sociales: como Youtube, Facebook e Instagram.

Además, agradecemos el importante apoyo de la Oficina Económica y Cultural de Taipéi en el Perú, ya que gracias a ellos este programa de promoción de la lectura llega a todos ustedes.

Aquí el programa completo.

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Cultura

Farenheit 051: Haruki Murakami, Cristina Luna y Julia Wong

El programa de libros conducido por el escritor Gabriel Rimachi Sialer.

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En este episodio de Farenheit 051 conversaremos sobre “Cuentos del abuelo para no dormir”, primera entrega de ficción de la escritora y periodista Cristina Luna Del Pozo, una colección de cuentos que combina las leyendas locales de Catacaos con el ejercicio cariñoso de la memoria. En nuestra sección de Cuento conversaremos sobre “Primera persona del singular”, cuento que da título al último libro de relatos del escritor y traductor japonés Haruki Murakami.

Finalmente en Poesía escucharemos a la poeta y narradora Julia Wong, quien comparte con nosotros sus mejores últimos poemas. Terror, memoria y poesía en esta edición de Farenheit 051, el programa de libros del Círculo de Lectores Perú producido por Lima Gris TV y conducido por el escritor Gabriel Rimachi Sialer.

Aquí el programa completo Síguenos en Instagram, Twitter, Tik Tok y Facebook.

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Cultura

“Poetizando” con Julio Barco: El resplandor de Enrique Verástegui

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En Poetizando se repasó la obra de uno de nuestros más altos valores de poesía de todos los tiempos. Se habló de sus primeras obras y de su proyecto mayor Splendor, ambicioso volumen de poesía que estremeció el continente.

Aquí el programa completo.

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Cultura

Cecilia Bustamante y Julia Ferrer

Una mirada a las poetas que fueron parte de la generación del 50.

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Poetas Julia Ferrer y Cecilia Bustamante.

“Lecturas Peruanas en Casa: Escritoras de la Generación del 50” es un programa y muy acertado por cierto, que ha sido creado por la Casa de la Literatura y que quizá debiera tener como sobre nombre, “Los martes de las poetas cinquenteñas” porque recoge la voz de aquellas creadoras que surgieron a mediados del siglo XX y a quienes, por fin se les está dando un alcance.

Este encuentro se transmite por la página en vivo de la CASIL en Facebook, como parte de las actividades y novedades de la Biblioteca Mario Vargas Llosa. Las citas se iniciaron el 19 de octubre, prosiguieron el 26 y se repetirán el 7 y 9 de noviembre con los siguientes encuentros:

19 de octubre: Raquel Jodorowski / Sarina Helfgott

26 de octubre: Julia Ferrer / Cecilia Bustamante

2 de nov: Yolanda Westpphalen / Lola Thorne

9 de nov: Blanca Valera / Rosa Cerna Guardia

Evocando un encuentro

Conocí a Cecilia Bustamante Moscoso, a inicios de los años 80, gracias al poeta Carlos Germán Belli, con quién trabé amistad en el diario El Comercio, matutino donde yo colaboraba con algunos artículos en su página de Opinión. Fue una amistad muy estrecha con la poeta que dice en uno de sus poemas: “aúllas a la luna” para manifestar la soledad del hombre cuando sufre-y gracias a Cecilia me vinculé con otra gran poeta, Magda Portal y posteriormente con dos escritoras mexicanas de gran calidad; Margot Glatz y Elena Poniatowska, durante un congreso internacional de escritoras latinoamericanas, realizado en Lima en 1980. Fui testigo de su afán por difundir los trabajos de las mujeres poetas y de las ediciones que hiciera a las poetas Inés Cook, Enriqueta Beleván, Gloria Mendoza Borda  Cecilia Eguren y otras más.

Cecilia Moscoso, descendiente de la escritora arequipeña  María Nieves y Bustamante, autora de “Jorge, el hijo del Pueblo” y del ex presidente de las República José Bustamante y Rivero, nació en Lima en 1932 y falleció en Texas en el 2006. Fue poeta, docente, periodista y activista, impartió clases en la Escuela Nacional de Bellas Artes. Ha sido Agregada Cultural Honoraria de Perú en México y Estados Unidos. Editó nueve libros de poesía: Discernimiento (1971/79) , Nuevos Poemas y Audiencias (1965) , El Nombre de las Cosas (1970), entre algunos. Cecilia, que presidió la Mesa de Derechos Humanos en la Conferencia de Berlín sobre Desarrollo Sustentable, fue editora de la revista literaria  “A Extramares” e impartió clases en la universidad de Texas. Hasta el 2021, es la única Poeta peruana que ha recibido el Premio Nacional de Poesía, galardón que obtuvo en 1965.

Otros reconocimientos son el Premio Especial para contribuciones a las Artes Latinas de la Liga de Artistas Chicanos y el Austin Hispanic Writers Award.

A la poeta Julia Ferrer, seudónimo de Julia del Solar Bardelli, la vi una sola vez, en aquél mítico Café Versalles , de la calle Ocoña y muy cerca a la Embajada de Bolivia. Me pareció una mujer algo extraña. Alguien me dijo que escribía poemas y lo hacía muy bien. El poeta Sandro Chiri, la definiría con exactitud:” Ella era como sus poemas, de carne y fuego”.

Y en ese fuego se fue haciendo mujer y naciendo poeta. De ahí que nos confiese en su bello POEMA: Y yo/ que todo lo hago realidad / me enredo mucho con el vaho de los hombres / y es / que la vida a bocanadas va// pero en el fondo/ mi corazón sufre/ y pisa almendras / y no solo eso/ sino también/ el miedo/ de aquél remoto esclavo/ que se escapó del cielo / tomó la vida/ como quien va a su casa/ me dejó esta piel suave/ y se ocultó detrás de la cortina / mientras su sangre goteaba en / el teclado”.

Esta mujer hecha de pasiones intensas, nació en Lima el 25 de febrero de 1925 y falleció en esta ciudad de los grises, el 16 de febrero de 1995. Estudió en el colegio Sagrados Corazones y fue políglota, incluido entre los idiomas que dominaba el quechua. Viajó mucho y en cada uno de sus destinos, fue al encuentro de nuevas palabras: Sao Paolo, París, Madrid, México, Guatemala, la vieron transitar por sus calles de los años 50. De nuevo en Lima, participó en diversas obras de Teatro y en radioteatros. Entre sus libros citamos: Imágenes porque sí (1958), La Olvidada Lección de Cosas Olvidadas (1966),Gesto Poemas (1942/81) con ilustraciones y fotografías del artista Carlos Alberto Ostolaza.

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