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Literatura

Comentario sobre el libro “Revolución Caliente”, de Rodolfo Ybarra

Una profunda mirada a los personajes drogadictos ochenteros o subtes inmersos en lo que parece ser una revuelta anarquista a nivel nacional que nadie sabe de dónde viene.

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Por Miguel Rivera

Revolución caliente de Rodolfo Ybarra, publicada en diciembre de 2020, año de la rata, es una novela que trata de una comuna de drogadictos ochenteros o subtes inmersos en lo que parece ser una revuelta anarquista a nivel nacional que nadie sabe de dónde viene. Son 590 páginas, 217 breves y variados episodios donde se dan lugar las aventuras y evolución de esta pandilla que se radicaliza y deviene anarquista autodenominada La Alcantarilla.

También podemos encontrar crítica a los distintos gobiernos que pueden ser tratados como el mismo gobierno desde la independencia y antes incluso, lo cual también se ve reflejado en el célebre libro que todo peruano debería leer: “Historia de la corrupción en el Perú” del historiador Alfonso Quiroz quien remonta la tragedia nacional de la corrupción y antipatriotismo a la colonia; también encontramos escenas a las que ya Ybarra nos tenía acostumbrados en sus otros libros en los que muestra la descarnada, cruda y salvaje naturaleza de los defensores y padres de la patria, entre otros altos dignatarios que deberían más bien ser la más ponzoñosa vergüenza de nuestra identidad, entre manifiestos, cancioneros y diarios que bien podrían haber sido escritos por cualquier superviviente de los márgenes de la Ciudad de los Reyes, que es donde gran parte de la trama acontece.

Mención aparte merece el tratamiento a Anarquímedes líder casi desconocido e inubicable por las fuerzas del estado del Partido Anarquista Nacional, quien dirige y orquesta las acciones revolucionarias del partido.

El subtítulo del libro es: Una historia del Perú. Ya hay precedentes de este tipo de literatura en nuestro territorio. Están: “Generación cochebomba” de Martín Roldán Ruiz e “Incendiar la ciudad” de Julio Duran, incluso el libro de Enrique Verástegui “Teorema del anarquista ilustrado” creo que vendría a ser el antecedente de esta literatura anarquista y en un registro ya más liberal y pequeño burgués “Nuestros años salvajes” de Carlos Torres Rotondo. Todos hablan acerca de un grupo de amigos haciendo su inútil lucha contra el estado viendo a los rojos desde afuera. En la novela de Duran hay miembros del partido comunista infiltrados en la comuna o agrupación anarquista o subtes como le dicen en Lima. Ybarra es a mi parecer el autor más leído por ser el más prolífico de este grupo y por eso su libro me parece fundamental.

Recién lo estoy comenzando pero tengo la impresión que ha sabido recoger de muchas fuentes y él mismo aunque no lo dice mucho se considera ácrata. Yo me lo he encontrado varias veces protestando a viva voz en manifestaciones. Bueno a mí me interesa mucho la literatura local y más si es anarquista o libertaria. No estoy mencionando poesía porque no sé mucho, solamente he mencionado novelas.

Valdría la pena decir que RC es en cierta forma un homenaje a Mañana, las ratas del escritor alemán que publicó su obra en nuestro país José B. Adolph, entre otros como Gregorio Martínez y el poeta poco conocido en nuestro país a pesar que algunas calles llevan su nombre: Nicanor Della Roca de Vergallo.

También sería bueno en un futuro estudio analizar la relación que esta literatura anarquista peruana del inicios del siglo XXI que acabamos de mencionar (Ybarra, Roldán y Duran) tiene con el neorrealismo urbano que estalló con los escritores de la década del 50, época de las grandes migraciones a la capital: Congrains, Reynoso, Jara y en menor medida Vargas Llosa, Ribeyro. Pero ellos no son propiamente anarquistas. Los inocentes podría ser un antecedente ya que es acerca de una collera o patota de amigos. Siento que lo que tienen en común todas estas novelas que llamo anarquistas es que tratan de grupetes de jóvenes autodenominados anarquistas o subtes o rebeldes o furiosos o lo que sea pero las historias tratan acerca del devenir comunitario de ellos, no son pocos personajes los que se relacionan en estas comunidades y sus gustos ocupan todo el espectro del rock.

Esta simple organización de grupos de afinidad reflejados en la literatura es lo que me hace pensar que sí son literatura anarquista. Ya que el grupo de afinidad es la unidad mínima de organización anarquista. Me gustaría saber si en los demás países latinoamericanos hay novelas de este tema. Me parece que en Colombia, Mario Mendoza podría ser, pero solo leí Buda Blues y pues me pareció más la historia de un renegado anarcoindividualista que la de una comuna. Igual no la terminé, pues la leía cuando trabajaba en una librería. El libro era caro.

Algunas ideas sueltas

González Prada puede ser un buen comienzo. Incluso en Amauta Mariátegui publicó algunas cosas anarquistas, pero tendría que revisarlo bien. No entiendo cómo puede haber críticos culturales que no reconozcan a los herederos de tremenda vena que nos dejaron Congrains, Reynoso, Gutiérrez e incluso algunos momentos de Ribeyro y Vargas, respecto a la crítica social. Y que se ha desarrollado al punto de proponer un nuevo orden en las voces de los jóvenes marginales, subtes, anarcos, o como se les quiera llamar. Me parece que comunistas libertarios sería la palabra adecuada pues son comunistas pero no autoritarios, sino libertarios: anarquistas.

Y esa vena no ha muerto, solamente se ha contaminado de liberalismo pequeño burgués y la brutal homogenización de los medios y sistema educativo.

Pero los jóvenes siguen buscando como las ratas ver por dónde se puede seguir erosionando este sistema, con libros y risas, con drogas pero también con solidaridad aunque sea así nomás entre patas ayudándonos a sacar la cabeza del wáter. No como se pintan los grandes solidarios de mierda que salen en la tele regalando tapers o loncheras. No entiendo cómo puede haber tan poca gente echando espuma por la boca. La propaganda liberal nos tiene anestesiados.

Ya llegará el momento de la conexión, de la sincronía. Y absolutamente nada de lo que conocemos hoy por política será necesario. Pues el mundo se gobernará por democracia directa e inmediata a través de internet. Ojalá pudiésemos acelerar esta hiperconexión social mundial.

Los chicos que están haciendo caer la bolsa de valores en estos momentos quizás lo logren. Igual todo esto de la hiperconexión, como la amistad, el amor y la anarquía son utopías cristianas a las que tal vez nunca llegaremos pero por las que vale toda la pena morir.
El poeta Elio Osejo habla de que veremos a nuestros mejores poetas transmitir su muerte por televisión (YouTube o FB entiendo).

Y creo que se trata de eso esta agonía. Ya las últimas palabras que usaremos para expresarnos serán nuestros cadáveres: los libros.

¿Cómo hace para no perder la calma sabiendo que el tiempo es un reloj de arena que nunca podremos dar vuelta?

Yo me muero de la desesperación. Oh Scorza, quise leer sus obras completas en la casa de la literatura pero en un solo día solo pude con el primer tomo: su poesía. No podré leer todo lo que quiero, ya me resigné.

Siempre estoy en modo delirante porque me encanta gozar las visiones. Y este libro va ser una cuenta más en el glorioso rosario que nuestra literatura nacional dará al mundo del mañana sin países ni estados, solo gente organizada en cooperativas o sindicatos o asambleas virtuales en apps de democracia directa.

Lo que veo es que higienizará las mentes de los artistas que no saben qué hacer y radicalizará a esa izquierda cucufata que sigue pensando en la vía electoral. Men, me siento muy triste por este bicho de mierda que nos han tirado como si fuese DDT.

Gracias Rodolfo por ese par de grados extra de fiebre para curar el covid!
¡Gracias por este llanto que me despeja las vías respiratorias!
Y por la rabia para seguir en la revolución de lo cotidiano, de la educación y la cultura.
Nunca te olvides que en el futuro todos tendrán sus cinco minutos de gobernantes
La hiperconexión de la humanidad traerá de la mano a la democracia directa planetaria
Esto es algo inevitable. Algo que solamente se puede aplazar o A C E L E R A R

Finalmente, viendo lo aletargada que es la gente. Expresar el deseo de que este libro sea parte del plan lector escolar. Es más la currícula escolar debería cambiar en función al libro. Los niños deberían ser instruidos para entender el campo de batalla en el que estamos como nación en este mundo. Se debería enseñar la unión, la cooperación, la sincronización y la hiperconexión, todos principios básicos del anarcomunismo o comunismo libertario o anarquismo.

RESPAWNING SECONDS DICE:

Tiene mucha información relevante acerca del ANARQUISMO.
Que todo el mundo debería conocer para después no andar diciendo estupideces como que la anarquía es caos o eso de mejor chola conocida que gringa con sida. Lectura obligatoria de colegio debería ser.

Es más la currícula escolar debería estar basada en ese libro y los autores que son mencionados como si fuesen los aportantes a la paideia de este anarquista. En el colegio de debería nada más que leer y estudiar a la serie de autores mencionados en ese libro, que son docenas, por cierto.

Cuenta al menos dos historias paralelas, en pequeño la historia de La Alcantarilla, una camarilla anarquista de subtes (pastrulos desarraigados, prácticamente chiquillos con problemas como la mayoría de gente que no puede o no soporta llegar a ser pequeño burgués que es lo que se espera de la gente “de bien”) contactados por el partido anarquista nacional para ser entrenados y llevar a cabo acciones directas.

Y de otro lado la historia de Anarquímedes, líder por cuestión de organización y no de autoridad, del PAN y cómo comienza la revolución nacional anarquista desde la clandestinidad. Ahora, si mal no recuerdo en Teorema del anarquista ilustrado de Enrique Verástegui también hay un personaje que se llama igual. Lo que me hace pensar que este ha comenzado a ser un ser mitológico dentro de nuestra literatura. Inalcanzable por la policía mental. Un genio con coludidos en su conspiración metidos en todas partes como ratas jugando billas en las alcantarillas.

¡Todos somos Anarquímedes cuando luchamos por nuestra libertad como las ratas, los perros, los gatos y las plantas!

Está muy bueno el libro son más de 200 breves capítulos de entre media y 4 páginas cada uno que se dejan llevar como cualquier otro panfleto o fanzine anarquista o anarcófilo.
Para nuestro país de mierda que confunde el ANARQUISMO con el caos esta obra es trascendental.

Se parece a Generación cochebomba e Incendiar la ciudad por el hecho de tratar sobre manchitas de subtes que se alzan en rebeldía contra el estado.

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REVOLUCIÓN CALIENTE ya está en librerías. Aquí los puntos de venta, primeras expresiones sobre RC, tráiler del libro, artículos periodísticos sobre RC., etc.:

-Virrey de Miraflores, Bolognesi 510 Miraflores.

-Librería SUR, av. Pardo y Aliaga 683 San Isidro.

-Librería Escena Librs, Camino Real 1075 San Isidro.

-Virrey de Lima. Psje Nicolas de Rivera El Viejo 106-115 Lima.

-Communitas. Av. Dos de Mayo 1690 San Isidro.

-Librería Book Vivant, Miguel Dasso 111 San Isidro.

-Libreria LANCOM, av. Petit Thouars 5556 Miraflores.

-También estamos en la librería virtual Libros Peruanos.com de Virginia Vilchez (solo tienen que pedirlo por internet y el libro estará en su casa en menos de 48 horas).

*Primeras impresiones sobre Revolución Caliente, novela total:

-Giancarla Di Laura: “Revolución Caliente, una historia del Perú. Es la nueva entrega del polifacético autor Rodolfo Ybarra, acordémonos que Rodolfo Ybarra también ha escrito poesía, cuentos, ensayos, es muy activo en todas las artes. Se trata de una novela que nos lleva a los ochenta y noventa y nos recuerda lo difícil que era vivir en esa época, configurada por tres partes, llamadas periodo autóctono, periodo colonial y periodo de independencia. En cada una de ellas encontramos la vida contracultural de ciertos artistas de distintos géneros musicales como el rock, el subte, el metal, la fusión, los cuales van recobrando vida de acuerdo con la perspectiva con que el narrador protagonista relata ciertas actitudes.

Revolución Caliente surge de un pregón popular que se encuentra como epígrafe de la novela: “Revolución caliente, música para los dientes. Azúcar, clavo y canela para rechinar las muelas. Por esta calle me voy, por la otra me doy la vuelta, la chinita que me quiera, que me deje la puerta abierta”. Es decir, esa incertidumbre que podemos inferir en el epígrafe, el tedio vital, la desesperanza, la falta de decisión y de control, son motivos literarios que se perciben a través de toda la historia. Definitivamente esta novela nos sumerge en los problemas

-Miguel Ildefonso:
“Aparentemente estamos en una historia carnavalesca, pero esto no se da como estrategia literaria para parodiar, sino más bien es la realidad misma, es la realidad peruana retratada, explicada y fundamentada aquí en sus múltiples dimensiones sociales, encarnadas, por supuesto, en esas caricaturas de líderes políticos, resultando, finalmente, un gigantesco retablo de lo grotesco.

¿Está siempre el Perú empujado hacia la revolución? ¿Y la revolución siempre estará condenada al fracaso? Son dos de las muchas preguntas que uno se hace en la lectura de Revolución caliente.”

-Arturo Delgado Galimberti:

“Novela-artefacto, novela vanguardista y a la vez posmoderna, en tanto fragmentaria, plurivalente, construida sobre retazos (…) una obra que, seguro, con los años ganará un séquito fiel de lectores”.

-Jorge Luis Roncal Rodríguez

“Llevando el género hasta el límite, Rodolfo Ybarra ha compuesto una partitura del ser nacional no apta para espíritus complacientes. Ajuste de cuentas y al mismo tiempo admonición, balance y liquidación, Revolución Caliente es un desafío para elevar más aún, con los pies sobre la tierra, las banderas que conquisten una situación histórica de plenitud humana”.

-Pedro Escribano:

“El poeta y escritor Rodolfo Ybarra tenía una novela dormida como un volcán. La acaba de publicar con el título Revolución Caliente (Ed. Arteidea). Como ha dicho el autor, ‘fue escrita en los ochenta y noventa, años aciagos, años en que parecía que no llegaríamos al final del milenio, tanto así que uno de los grupos poéticos que dirigí en ese tiempo se llamaba AEDOSMIL como un deseo a sobrevivir tantas muertes y asesinatos’.

La novela aparece ahora también en tiempos oscuros. Por un lado, la corrupción desbordante y, por otro, la crisis de la pandemia, que ha puesto, socialmente, en blanco y negro, quiénes están instalados en un lado y quiénes en el otro. (…) Una novela que germinó en los años cuando el país convulsionaba en alta temperatura social…”

-Víctor Campos Ñique:

“Y es que uno puede discrepar con el autor y hasta le puede caer mal, escribiéndolo bien lo que expresa, pero se tiene que reconocer el valor inmenso que “Revolución Caliente” aporta a la bibliografía peruana. He mencionado en más de una ocasión que la obra póstuma de Gregorio Martínez debiera considerarse como lectura, si acaso hay una lista de libros para el Bicentenario, pues bien, el libro de Rodolfo Ybarra tendría que ocupar un lugar privilegiado”.

-Gonzalo Portals Zubiate:

“En esta Revolución Caliente, versión ucrónica para Educación Básica Regular, tal como su autor la denomina, Ybarra, fiel a su disciplina de cilicio, no transa con nada ni con nadie, ni siquiera con alguno de sus alter egos travestidos. Su factura está hecha de cuatro partes (periodo autóctono, colonial, de independencia y post scríptum), y en todas ellas el afán didáctico no cunde, se esclerotiza, se ralentiza en unas formas y lenguas corrosivas que, en su (im)pertinencia, dinamitan cualquier estímulo de superación y sepultan bajo lajas cruciformes cualquier antídoto contra la desesperanza. Incluso en los textos dedicados al encuentro íntimo y último de los seres que conforman el colectivo denominado La Alcantarilla, las más intensas secciones de este tratado de la abulia reconfortante, el discurso literario que domina la trama se torna casi tan ríspido y fermentado como los tiempos de los que trata y que nos han tocado vivir y seguir padeciendo”.

**Primeras reseñas:

-Reseña en el diario La República: https://web.facebook.com/photo.php?fbid=10225113698125558&set=pb.1112237568.-2207520000..&type=3

-Reseña en el diario Expreso: https://web.facebook.com/photo?fbid=3716011018455822&set=a.461590927231197

-Gracias por la Revolución Caliente y felices fiestas: https://limagris.com/gracias-por-la-revolucion…/…

-https://miguelildefonso.blogspot.com/2021/03/revolucion-caliente-de-rodolfo-ybarra.html

***Tráiler de Revolución Caliente realizado por la artista y poeta Lúcia Mendo:

———–

PD: Para los interesados (mientras se regulariza la situación del Covid y mientras se distribuyen los primeros libros), Revolución Caliente tiene un costo de 49 soles (incluido el envío a casa o en el centro de Lima. Para el envío a provincias o al extranjero consultar inbox). Cabe anotar que este volumen alcanza las 600 páginas y el precio en librerías será mayor. Les dejo aquí las cuentas, también hay Yape!

-BCP, cuenta en soles: 193-00510831-0-90

(Código interbancario: 00219310051083109013)

Rodolfo Valentino Ybarra Pinto

-Scotiabank, cuenta en soles: 946-0190813

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Yape y Plim al teléfono: 916304153 Enviar, por favor, una captura de pantalla (al WhatsApp 916304153) y aseguramos el envío

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Cultura

Regresa la Feria Internacional del Libro de manera presencial

Edición número XXVI irá del 22 de julio al 7 de agosto y podrá disfrutarlo también vía online.

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Luego de dos años de pandemia regresa la Feria Internacional del Libro (FIL) en su edición número 26, y esta vez se realizará en el Parque de los Próceres, ubicado en la cuadra 17 de la avenida Salaverry, distrito de Jesús María. Esto, sin lugar a dudas, motivará a toda la familia a recobrar el hábito de la lectura, entre tantas plataformas digitales que acaparan la atención de los más pequeños de la casa.

Alrededor de 50 invitados internacionales y a Portugal como país estelar, la FIL en esta ocasión estará cargado de más de 600 actividades culturales, en las que se podrán disfrutar presentaciones de libros, presentaciones teatrales, conciertos, y muchas otras exposiciones artísticas.

Organizar la FIL Lima 2022 de forma presencial, sin embargo, trae ciertas condiciones en tiempos de pandemia. Según comentó Willy del Pozo, presidente de la Cámara Peruana del Libro (CPL) para RPP, este año habrá un límite en el aforo, mientras que el espacio “se verá reducido a un 50% respecto de los 200 expositores” que había en 2019. “Estamos bordeando los 130”, señaló. En cuanto a los auditorios, estos serán solo cinco, y habrá más de 160 stands de libros.

El presidente de la CPL afirmó que habrá “una mixtura” entre actividades presenciales y virtuales en la FIL Lima 2022. “No pensamos solo en la transmisión en vivo, sino vemos la posibilidad de una interconexión entre los invitados extranjeros y nacionales a través de una presencialidad”, sostuvo. Asimismo, se mantendrán las compras de entradas y libros vía web.

De acuerdo con Willy del Pozo, el regreso presencial de la FIL Lima se debe también al buen precedente que marcaron las cinco ferias del libro presenciales de 2021, como la del Bicentenario, Ricardo Palma, y las distritales que se hicieron en MagdalenaMiraflores y San Miguel. “Hicimos esos flujos de pequeñas ferias, fuimos in crescendo”, sostuvo.

Sin embargo, al estimar las cifras de asistencia de este año, Del Pozo señaló en primer lugar que la FIL Guadalajara, un referente en la región, tuvo gran afluencia este año, aunque menor en comparación a otras ediciones. Por eso, dijo con cautela: “Pongamos como cuota límite lo que alcanzamos en asistencia en la FIL Lima 2019”. Es decir, casi 587 mil personas.

Portugal, invitado de honor

Portugal será el país invitado de honor a la edición de este año, nación que contará con un ‘stand’ especial en el recinto ferial donde el público podrá conocer más sobre la patria de grandes literatos como Fernando Pessoa y Luís de Camões.

Como parte del evento, una delegación de doce invitados acudirá a la FIL Lima 2022, entre los que destacan el novelista y poeta José Luís Peixoto, autor de “Nadie nos mira”; la educadora, editora y escritora de libros infantiles Adélia Carvalho; y el escritor, músico y cineasta Afonso Cruz, entre otros.

El dato:

La feria abrirá desde las 11 de la mañana hasta las diez de la noche, durante sus fechas de atención. La venta de las entradas se podrá realizar por medio de Atrápalo (vía online) y en boletería, de manera directa.

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Literatura

“Orquídeas marchitas”, un cuento de Gabriel Rimachi Sialer

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A quien corresponda…

Lima, invierno del 2002

No importaba nada más. ¿Sabes? Ayer estuve pensando en todas las tardes que pasamos juntos, en los árboles donde grabaste mi nombre, pero de nada valió. La música que no quiero oír, las calles por donde no quiero andar, son cosas de todos los días. Una de estas tardes te llamaré. No deberías estar preocupado. Muchas veces he pensado en que las cosas siempre suceden por algo. Tal vez por eso es que hoy te escribo estas líneas. Desde tu oficina, con ese ventanal que da aquellos enormes jardines, sentirás que la vida es más bonita, solo y lejano. El brillo del sol a veces engaña. Mientras tanto estoy aquí, sintiendo que te pierdo definitivamente, y que nada de lo que haga puede hacer que regreses. Creo que es lo mejor. No volvería contigo después de lo de ayer. No. Aún no comprendo cómo después de tantos años juntos, de haber vivido tantas cosas, pudiste haberme dejado de la manera en que lo hiciste, sin que nada te importara. Nada, excepto tu libertad y el haberte dado cuenta –según tú— de que lo nuestro no daba para más.

He llorado todos estos días sin que nadie se dé cuenta. Mis amigas creen que estoy resfriada, tengo los ojos hinchados y la nariz roja. Me veo fea, lo sé, pero eso no importa, en realidad me veo triste. Mi mamá me lo dijo esta mañana. Me preguntó si habíamos peleado y le conté que sí, que me dejaste porque estabas cansado de mí y mis tonterías, de que te celaba mucho, pero eso no es cierto, siempre hiciste lo que querías y yo te perdoné muchas cosas feas. Las veces que te fuiste sin decirme nada, las tardes que te esperé como una idiota sentada en el parque, mientras todas las parejas entraban al cine o caminaban despacito y tú, tú nunca llegabas. Mucho trabajo ¿no?, si pues, mucho trabajo. Ahora tienes todo el tiempo libre para trabajar, pero seguro que lo pasarás con tus amigos, lo sé porque ayer en la mañana me contaron que te vieron en el bar del centro bebiendo como un loco, gritando que celebrabas tu libertad. Nunca me quise drogar contigo ¿Es eso malo? ¿Acaso me dejaste de querer por eso? No me gustan esas cosas, pero jamás te pedí que no lo hicieras. Pensé que si no te decía nada dejarías de hacerlo por no hacerme sentir mal. No soy una cucufata, lo sabes, siempre hemos hecho el amor como unos locos, y siempre te he deseado con la misma intensidad de la primera vez, cuando, burro tú, creíste que no dolía nada. Pero sí dolió. Y no sé por qué te escribo esto. Tal vez sea un descargo de mi conciencia o de mis sentimientos. Un desahogo que me haga sentir mejor, que me permita gozar del sol como lo haces tú ahora, pero es difícil. Muy difícil. Te extraño muchísimo y estoy confundida. No sé si es la costumbre o el amor, pero cuando llega la tarde espero que aparezcas por esa maldita puerta y me abraces fuerte, y tomemos lonche. Pero ya no es posible. ¿Cuándo fue la última vez que viajaste? Ya recordé: hace dos meses. Mensajitos en el mail que no decían nada. ¿Cómo crees que me siento? Luego llegas, nos vemos cada semana menos y después desapareces. Ya no te quiero, dijiste. Ya no te quiero. Y yo, ¿qué hago con esto que tengo dentro? Se te pasará. ¿Fácil, no? Y los días vuelan, pero tú no das noticias. Ayer te llamé a la oficina en la mañana. Dijiste ¡Aló! ¡Aló!, varias veces. Te habrás dado cuenta que era yo, luego colgaste. Quise contarte muchas cosas, pero no me atreví. Me trataste tan mal la última vez que aún siento aquí dentro cómo se retuerce algo que sé ya no existe. No sé dónde quedó mi amor por ti, mis ganas de sentirte; no sé si odiarte o cómo olvidarte. Apareces en mis sueños como un fantasma que pasa riendo, burlándose de esta tonta sentada en una banca. Como la canción ¿recuerdas? Ya no quiero saber más de ti. Es más, ya ni siquiera deseo escribirte, pero estas líneas tienes que leerlas, serán las últimas, lo sé. Y sabes que no miento. No te buscaré más. Ayer mamá me vio tan desolada que no tuve más remedio que contarle. Tampoco quiere volverte a ver. Mi papá mucho menos. Ya no serás mi pareja de prom. iré sola, o tal vez no vaya (no te molestes). Ya no necesitarás gastar en la orquídea que vimos en la tienda. Ya no me importa. Me dolió mucho, sabes, como nunca antes. Un dolor distinto, más grave.

Las clases acabarán en dos semanas. Espero viajar donde mi abuela, allí no estuvimos nunca (menos mal, no soportaría aceptar que llenaste todos mis espacios). En verano las cosas se ven mejor, iré más seguido a la playa, tendré muchos amigos y nadaré bastante, hasta cansarme y dormir. Dormir mucho oyendo al mar. Nunca te gustó la playa. Eres alérgico al sol.

¿Por qué te quise tanto? Cuatro años. Cuatro años de mi vida los pasé contigo y me dejaste como a una perra. Creo que sí te odio. ¿Por qué lo hiciste? ¿Acaso te enamoraste de alguna de tu oficina? ¿De tu secretaria? ¿De tu jefa? Ya no me importa. Inventaré tu respuesta. No será difícil. Mientras tanto caminaré más, hasta borrar tu último beso de mis labios, tu último calor. Desde ayer no soy la misma.  Caminaré a dejarte esta carta en la recepción de tu trabajo, y volveré a casa. Con mi dolor a cuestas, y el vientre vacío. 

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Literatura

¿Por qué odiamos a Mario Vargas Llosa?

Lee la columna de Hans Herrera Núñez.

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Odiar a MVL es un deporte nacional en Perú  que se va extendiendo por Latinoamérica, y no solo entre la gente de izquierda. Calificado de racista, clasista (¿Qué esperaban? Es arequipeño), intolerante, neoliberal, españolista y hasta mal escritor por sus detractores, quienes cada año aumentan el número del prestigioso club de los antivargasllosianos.

Pues bien, Mario tiene un don más allá de su oficio de escritor, y es el de agente publicitario de sí mismo. Él ha hecho, y nosotros más, por su fama de lo que ninguno de los autores del boom logró jamás: ser conocido más allá del mezquino mundo de esos tipos que creen saberlo todo, a los que Marco Aurelio Denegri llamaba con acierto: cultileídos.

Mario el apóstata

Que alguien se cambie de religión en la familia siempre es algo que resulta molesto e incómodo para el resto de familiares, más aún si te sales de la iglesia de los escritores comprometidos. Mario tuvo al gran pecado de pasarse de la izquierda, una especie de socialismo existencial que vivió en su juventud (participó en su juventud de la célula comunista Cahuide), a la nueva secta de los neoliberales. Su apostasía comenzó en los convulsos años setenta, una época en que dudar del profeta Marx y el dogma de la Revolución Universal, siendo escritor latinoamericano, merecía la excomunión de los premios, los viajes y las reseñas de los amigos. Entonces ¿Cómo sobrevivió?

De haber empezado a dudar viviendo en la Jerusalén revolucionaria que era Cuba, la inquisición del pensamiento único le abría costado más de alguna tortura reeducativa; pero felizmente para él, dudar del marxismo lo ejerció desde la seguridad de Europa. Empezó con críticas al caso de Padilla y terminó con la pérdida de más de un amigo.

Pelearse con la Iglesia de la Izquierda y el pensamiento unidimensional, era en ese entonces para un escritor un auténtico suicidio editorial. Era perder nominaciones a premios jugosos, agregadurías culturales en embajadas en Europa de gobiernos amigos, y para más INRI perder editores, presencia internacional y demás oportunidades.

Para suerte de Mario, Mario era un muy buen escritor, pero eso no basta en la breve historia del éxito. Mario tuvo suerte, tenía a una mujer que no era su mujer, sino su agente, la todopoderosa Carmen Balcells. Sin ella, Mario habría sido otro cadáver en la cuneta. De modo que con ayuda de Carmen pudo sortear el bloqueo cultural que cualquier otro escritor de su generación no hubiera sido capaz de sortear y sobrevivir.

Sin embargo, un prejuicio político, que se acentuaría con los años, estigmatizó su percepción por parte de un público “comprometido”.

Fotos: Muere Carmen Balcells | Cultura | EL PAÍS
Vargas Llosa y Carmen Balcells. Una amistad extraliteraria.

hombre, blanco y hetero patriarcal

Si en Latinoamérica hay una encarnación arquetípica del Hetero Patriarcado en el imaginario del circuito literario, sin duda ese es Mario Vargas Llosa.

Y bueno, cómo no serlo si hasta se metió con el lenguaje inclusivo.  Pero más allá de ello hay un detalle.

 Por encima de los feminismos, las mujeres jamás olvidan.

En un vídeo de la booktoker mexicana Nena Mounstro, que tiene la mejor cuenta en redes sobre chismes literarios que he encontrado, ella cuenta la archiconocida historia de la Tía Julia con Mario, la traición de Mario que cambia la tía por la prima de naricita respingada, para cincuenta años después, y sin roche, dejar a su esposa por la mamá de Enrique Iglesias (nótese cuan profundamente arraigadas han de ser mis taras heteropatriarcales que he reducido a estas tres mujeres ha su condición doméstica familiar de tía, prima y mamá de; en lugar de personalizarlas nombrándolas). Esto revela algo interesante, y es precisamente lo que queremos ver, es decir, dónde fijamos la atención.

Por encima de feminismos está y estará la sororidad. Las mujeres nunca perdonan una infidelidad, jamás la olvidan, va más allá de que sean de derechas o de izquierdas. Y en eso Mario se ganó al menos a la mitad del género humano en su contra, sea que se lo griten o se lo callen, pero ahí está esa animadversión.

Mario y la tía Julia.

Rancio, monárquico y antipatriota

Todavía se recuerda el encontronazo entre MVL y Octavio Paz en México cuando Mario, clásico en él, criticó con dureza al régimen del PRI, que llevaba más de medio siglo en el poder, llamándolo la dictadura perfecta. Obvio, Octavio se recontra picó, y se dió una de las discusiones más ricas y épicas de la literatura latinoamericana. ¿Por qué los escritores de ahora no tienen discusiones de ese vuelo? ¿Por qué las conversas de escritores deben siempre versar sobre sus libros? ¿En qué momento la literatura en LATINOAMÉRICA pasó de apasionante a aburrida?

Además de su sabida crítica a Cuba, Mario no ha hecho más que criticar, criticar y criticar gobiernos y hasta elecciones. Ha criticado a Chávez, nuestro Trump latino (está comparación no es para nada ideológica, sino más bien en torno a la actitud matonezca del populismo de Chávez y Trump), a Ortega, a los Kirchner, a Boric, incluso a Petro, quién es en estos momentos el más moderado de la izquierda contemporánea, y quién ni ha hecho (todavía) “méritos” para sus ataques. Y es que a veces Mario se pasa de ínfulas al pontificar sobre por quién deberíamos votar, como si todavía fuésemos menores de edad. Mario recuerda con esa actitud a los antiguos profes de colegio, que ya dan ganas de hasta hacer lo contrario solo por molestarlo (quizá es aquí donde encuentro mi propio inconsciente desencuentro hacia con Mario). No me sorprendería que mañana hasta diga por quién los cardenales deberían votar para elegir Papa en el próximo, esperemos lejano, cónclave. Ahora mismo inicia una cátedra en España sobre cómo votar  (esto no es broma).

La dictadura perfecta. El día que Octavio Paz y Vargas Llosa discutieron.

Cómo sea, además de las injerencias de Mario en la vida política de los países,  Mario también es detestado, en especial en Perú por encabezar un movimiento de derecha que abandonó a su suerte apenas perdió las elecciones, y para colmo se nacionalizó español.

Están también sus posturas monárquicas en España que ya recolectan nuevos antifans. Pero también, si somos justos, sus críticas han ido dirigidas a su vez a los regímenes populistas de la llamada extrema derecha europea como Orban en Hungría, o su crítica a la todavía candidata al Elíseo, Marine Le Pen.

Lo bueno de Mario. Sí, lo tiene.

Y es su escritura.

El filósofo y managment español, Manolo Alcázar distingue entre el cómo soy y el quién soy. El cómo somos es como nos desenvolvemos en el mundo, es lo que ven los demás, lo que perciben. Pero, el quién soy es algo muy distinto, es nuestro interior y nuestra persona más íntima, nuestras motivaciones, creencias, sentimientos, es decir nosotros mismos. A ese quién soy solo puede acceder uno mismo y Dios, nadie más. Pero en el arte, a quien el escritor Juan Manuel de Prada llamó “la religión del sentimiento”, solo en el arte, el auténtico arte se manifiesta quiénes somos de verdad. Y nadie podrá negar, por más que se esmera Mario por caernos mal, el acierto de la pluma de Vargas Llosa, no de todas sus novelas, sino de esas que son elementales en todo librero latinoamericano. Porque si ha habido un escritor con una obra comprometida con los problemas de nuestras naciones, por encima de compromisos ideológicos, esa ha sido la obra de Vargas Llosa, no García Márquez, ni Paz, ni Cortázar o Fuentes.

Nobel de Literatura | Mario Vargas Llosa: Se cumplen 10 años del  "inesperado" día en que ganó el Nobel | RPP Noticias
El día que Mario Vargas Llosa recibió el Premio Nobel de Literatura.

Leer La ciudad y los perros es leer las estructuras de poder que se reproducen en un grupo de estudiantes a través de la institucionalización de la violencia. Leer Conversación en La Catedral es leer las raíces de la corrupción que se expanden hasta deformar la imagen misma de la paternidad (¡Coño! Ni García Márquez o Cabrera Infante tuvieron los huevos de ese final, de ese desenmascaramiento de la figura de Bola de oro). Leer La guerra del fin del mundo es leer los desencuentros entre ese país real, religioso, pobre, conservador y desesperado frente a ese país oficial, moderno y progresista (muy parecidos son los progresismos del s. XIX a los del s. XXI, solo que las actuales cambiaron a Europa por Canadá y las ciudades cosmopolitas de la costa este de EE.UU.), y de ese desencuentro emerge la violencia y el fanatismo mesiánico del Estado moderno y sus políticas.

Y todas esa novelas fueron escritas con algo más allá de la intención. Son historias humanas, se sienten, y si se siente, eso, mi hipócrita lector, eso es Literatura.

Toda esa obra vale un Perú, y hasta una Costa Rica. Ahí está el mejor Mario, y ahí está también quien es él, aunque solo sea un vistazo de unos cuantos cientos de páginas.

Independientemente a las causas de porque lo detestamos (envidia, resentimiento y un largo etcétera), Mario es un idiota al que no podemos ignorar. Y seguramente él lo disfruta más de lo que esperaríamos. Porque como dijo Oscar Wilde: lo importante es que hablen de uno, aunque sea bien… aunque sea bien.

Mario, tu para lo único para lo que sirves es para hacerte odiar. Y a veces, muy a veces, escribir.

Foto: Karen Dianne.

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Literatura

Poemas de Eldi Toro o un mar delicado de palabras

Rodolfo Ybarra escribe sobre la poesía de Eldi Toro.

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Eldi Toro es una poeta que no podemos perder de vista. Su palabra es un manantial de agua fresca, un río o un mar que crece, se recicla y nos moja las manos. Y por ratos es una red de pescador en la que uno queda atrapado muy a su gusto (el de ella y el nuestro). Quienes la conocen saben que todo es poesía a su alrededor, incluso su casa de techos altos en Lambayeque en la que la inspiración tranquilamente es respiración algo que sucede porque tiene que suceder. Pero, ojo, aquí nada es gratuito.

Eldi es también profesora universitaria egresada de la Maestría en Literatura Peruana e Hispanoamericana por la UNFV por lo que sabe perfectamente del oficio, las imágenes que nos guían a su sino, las lecturas que nos entregan diferentes remitencias y con las que juega como una niña sin perder la seriedad porque aquí todo está compuesto como en relojería: qué hacer entonces sino recalar como animales domésticos cansados.  

Quizás podríamos decir con Rosina Valcárcel (que le dedica el poema “Alquimia”): Hace un siglo te conocí entre sueños / Y vivimos el vértigo de la transparencia. Avanti. Avanti.

WORDS, WORDS, WORDS

                                                                  ¡Maldito sea todo! Todo nuestro Sur apesta a paz

                                                                                                                   Ezra Pound

Ni la lluvia hacia arriba

ni el mar hacia el río

no lo imposible / ni la ficción

         [dilución intangible del capricho]

ni siquiera los sueños en la brisa del verano

Sólo pedíamos lo preciso para creer y ver crecer 

        Alas & buen viento

Cobras lo que otorgas en redundancia

[elocuente es tu silencio frente al rumor que sube

a la súplica exigente en tropel por las calles]

Cuando la amenaza cunde

la hartura del miedo el hambre y el dolor

 se pintan cual Sextina de Pound

con el color del caos carmesí

La plegaria de ayer es sabor ido

¡Maldita sea tu indiferencia!

TARDE LUNAR

Saboreo los inadvertidos rubores

flores aromando nuestro jardín de olvidos

en la casa sueño de mio cuore

Tantos años iniciando lo que sigue de los tiempos

irisada compañía y risueños despertares

Sé que pronto vendrá la primavera sin abrojos

aunque tarde llegará rebosantes sus brazos

libre de antiguas prevenciones.

En tanto

no obstante la mirada ajena

              honda y desnuda

                   la palabra

              revela /Rebela

Pese a todo placentera

la tarde me musita ‘Ya está bien’ de llenar

con letras esta página que brota

              en antípoda al hastío y la molicie

              de un lunes caluroso

              que no acaba.

SOLITUD

                                                                           A mis soledades voy, de mis soledades vengo…

                                                                                                                 F. Lope de Vega

Acaso este pleno regocijo mío

[disfrute que Epicuro me insinúa]

lo creas / oh amado / tu adversario

tu ingenio yerra al suponerlo

Es complacencia cabal y me recobra

no existe mejor compañía que la propia

si son mis sentires los que albergo

Abrevo en diáfana fuente

soledad cercana que me nutre

Clausura quizás a otro desespere

mi ánimo modera hacia el retorno

al tráfago diario / al abismo

Mi índole en compañía tórnase difusa

en   toma & daca de sonrisa obligatoria

ahí se reduplican como las alianzas

convenidas / Pocas son sinceras  

El bullicio avanza confunde y paraliza

En mi defensa opongo resistencia

apelo serena a la memoria de mi celda.

DE[LETREANDO]

Por caer [y que te vean] bien     en pro de la Incólume Conexión

 asiéndote del recurso insólito /engarzas palabras sin son   y son   

avanzo subo

              subo como la espuma misma chela   que estás por tomar[me]  

[sin]vergüenza          oronda voy / pero cierta   voy   

la pierdes toda y te atreves a mostrar[te]      

las ojeras delatan un insomnio productivo

tres de la mañana garabateando sobre lo mismo en la misma hoja

Recatos aparte / te aseas y ello implica el rito

tomas color en la apariencia prolija del maquillaje / del [sa]verte linda   

 y sales / Oh sí /    sales

a que te vean todos

a que te oigan

a que te digan

              que IMPORTAS

              que estás allí ahora con Ellas & Ellos

                                            con[tigo] no                                                                                                            

a contar por la mañana cuántos deditos te pusieron anoche

  por la historia que inventaste que ocurrió

  por la tarde

cuando escribiste nuevamente / de lo mismo.

RITORNELO

Pudiéramos comenzar otra vez y transitar

 como si la amenaza oculta no lo fuera y caminar sin prisa

tal si lleváramos una aureola en equilibrio en nuestra testa

ignorantes del rumor siniestro a cada paso 

 Largas sombras nos rodean /aunque alguna

en la esquina no se esfuma tornándose diversa

pretende engañar cual prodigio al margen de la forma

 Luego del recorrido por las oscuras calles taciturnas

                                     o las del bullicio insomne

qué hacer entonces sino recalar como animales domésticos cansados   

al sitio de siempre por un plato de sopa o  al hueso pelado

que cual trampa se nos tiende

Fuera ambiciones de este mundo /   la infamia no nos cobra

 preferimos inmolarnos día a día

                         “Uno da todo para no tener nada.

                          Siempre para comenzar de nuevo.

                          Es el costo de la vida maravillosa”

Lo dijo César nuestro Moro.  

ELDI TORO. Lima. PERÚ.

 Docente universitaria, escritora y gestora cultural.

Últimas publicaciones: POESÍA: LUD&KA (2018), Ángeles Del Papel Editores; TRAVESÍA   MOCHE (2018) y LAMBAYEQUE EVOCADORA ESPACIO Y POESÍA Huella e Imagen de la Memoria (2021) libro multimedial, ambos en coautoría y edición de TetraLogos; PIELES QUE HABLAN antología (2021) Ediciones Voz de Orquídea, México.  Participante en diversas antologías y revistas de poesía de Perú y Latinoamérica. NARRATIVA: ÚLTIMA ESTACIÓN Narrativa Peruana Contemporánea (2020) Ángeles Del Papel Editores.

Conduce el programa de entrevistas En la Voz del Poeta, con Eldi Toro por la plataforma virtual Guíame Sur Cultura. Administra Literarios en la plataforma de Facebook.

Participante en diversos eventos literarios entre ellos.

ENCUENTRO NACIONAL DE POETAS UNA HABITACIÓN PROPIA 2018 Chiclayo, Perú; ENCUENTRO INTERNACIONAL DE ESCRITORAS LATINOAMERICANAS 2019 en la FELIZH, Huancayo, Perú; ENCUENTRO INTERNACIONAL DE ESCRITORAS TU VOZ EXISTE I y II 2019- 2020 Arequipa, Perú. ENCUENTRO NACIONAL E INTERNACIONAL DE MUJERES POETAS CERETÉ 2019, Cereté, Colombia. Primer y Segundo ENCUENTRO DE ESCRITORES INTERNACIONAL ECO-LITERARIO. LOS PÁJAROS ERRANTES 2020 y 2021, Chile.

WEB: Administradora de la página del Grupo Privado LITERARIOS            https://www.facebook.com/groups/129008397152483

 Administradora de la página de TetraLogos, Grupo Cultural Experimental

https://www.facebook.com/tetralogos/

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Cultura

Revolución Caliente de Rodolfo Ybarra: el aullido permanente

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Por Miguel Blásica

“El amor es una rata de desagüe”

                                                                                                              mirando la explosión…pág. 522

Resulta interesante observar la forma que puede tomar la novela contemporánea cuya propuesta narrativa de partida logra afianzar una temática inicial, pero que luego ve superada con creces la predeterminación inicial de su autor. La complejidad en la articulación de sucesos que rodean una determinada realidad que toma a la megapolis como telón de fondo, se apodera del timón de la trama con la fuerza de un oleaje que desarma el rumbo previsto de la nave, y se traga de un bocado las probables expectativas de los acontecimientos previstos.

Es así que el vértigo del caleidoscopio en el que se convierte una realidad como la peruana en los últimos treinta años, precipita al autor a un archipiélago, a islas en emergencia de conexión, a una miscelánea obligada, tal vez porque comprende, reconociendo en la conclusión de la travesía, que el anhelo de capturar el pathos de un momento y lugar histórico termina devorando a sus personajes, conduciendo la pluma hacia un torrente de apuntes, reflexiones poéticas y cuestionantes filosóficas desde las entrañas de sus criaturas cuyos dramas vivenciales  se han desmenuzado ante la fantástica y lisérgica brutalidad de lo real.

Considero que Rodolfo Ybarra ha trazado ese recorrido en la novela “Revolución Caliente” (Grupo Editorial Arteidea. Lima. 2020) y ha sido una ardua tarea recuperar una serie de hechos que han zarandeado este país, pensarlas y cuestionarlas desde la acidez y desparpajo que es el sello característico del autor en sus escritos, hechos y situaciones en el Perú en el lapso del tiempo mencionado y que han transformado violentamente su faz, paradójicamente, para que nada cambie.

La realidad peruana, ese “corral de chanchos” a la que alude continuamente Ybarra, resulta solo un esperpéntico telón de fondo que captura lo esencial: el costurón de la piel vuelta cicatriz, los muñones sangrantes luego de la guerra permanente, la supervivencia al lado del deseo de encontrar algo por el que valga la pena morir entre rumas de desperdicios. Revolución Caliente nos habla del idealismo, pero también de un profundo desencanto, la frustración y la rabia, una rabia clavada a fuego ante una trasformación social justa, ante un proyecto de país que nunca llegó y que adquirió una visión reiteradamente liminal, contrahecha, cíclica y funesta.

 La propuesta del autor apunta a una relevancia mayor, superando una mera atmósfera gore presente en anteriores trabajos. Se atreve a abordar una especie de suma novela que integre lo que ha sido la experiencia dolorosa y vívida de la sociedad peruana. Considero que la novela es una obra patética, no uso aquí el término en sentido peyorativo sino en cuanto al humor sardónico e incluso cruento.

 La obra entronca en el estado de ánimo de una generación desde los heroísmos personales de sus personajes frente al arrasamiento y la aniquilación de la esperanza que instala en Lima una cultura permanente de atrofia e inercia, resignación y parodia, estupidez y abulia, tan sólo nos queda el vuelo de faetón que termina hecho añicos en el cruce de las avenidas Wilson y La Colmena en la búsqueda del último trago en la decadencia de una larga noche.

En el primer bloque de la novela Ybarra es firme en el trazado argumental, en un primer momento, al presentarnos al grupo anarquista La Alcantarilla integrada por un grupo de iconoclastas y marginales que han hecho de su colectivo una suerte de collera subte, un grupo de exiliados que posteriormente y como correlato a sus ideas y en asunción de una praxis política que materialice sus ansias de un mundo diferente, se pliegan a Anarquímedes, una suerte de gurú o líder mesiánico (cuya figura es imposible de desligar de Abimael Guzmán Reynoso) y cuyo carácter de primacía de pensamiento generará una decidida adhesión militante a pesar de que forma parte de la facción que se presenta como tercera opción, distante y con propósitos propios que guardan similitud y que en algunos aspectos, desde su anarquismo militante, se desligan de la intolerancia ideológica de los rojos y los negros, clara alusión al PCP Sendero Luminoso y al MRTA respectivamente.

En ese sentido Ybarra parte de un soporte narrativo fijo, bajo el cual constituirá hechos que pueden ser complementarios al entronque principal presente en el colectivo que agrupa a sus personajes; pero luego, son los hechos periféricos, deshilvanados, poéticos, presentes en las reseñas personales, vivenciales, y de angustia de los personajes, las características del entorno violento y distópico, los que toman las riendas de la narración; allí están presentes las drogas para volver dócil a la violencia, el desenfreno copulatorio frente a la pesadilla de la hipocresía y el cretinismo social, cuadros de miseria y tugurización, denigración y desamparo.

A ello se opone la organización, el ideario y las acciones terroristas como única salida posible de cambio desde una verticalidad de pensamiento y obra como pasos necesarios, una salida que implica convertirse en kamikazes intentando llevarse a la tumba a la mayor cantidad de gente posible, las recetas para preparar explosivos como quien prepara galletas. Vemos así que la miscelánea se apodera de la narración en una especie de curso natural y terminan devorando las expectativas en los hechos de algunos personajes, por ejemplo, no llegamos a saber qué sucede con la acción suicida que el Partido Anarquista le encarga a La Caballo en relación a seducir a “Mantequilla” (fascistoide y depravado personaje, evidente alter ego de Agustín Mantilla, uno de los criminales apristas de la masacre de El Frontón. Capítulo 97. Capítulo: Una misión para BB “La Caballo”. Pg. 273).

En su enfoque del contexto de un período que, como señalé, abarca los últimos 30 años, la novela apela a la ucronía, deforma intencionalmente una realidad de por si monstruosa, aberrante y paroxística, apelando también a la sátira desencantada, corrosiva y amarga. Ybarra sabe bien que no hay salida y creo que ello predeterminará la inconclusión de su propuesta en la trama que se plantea, por ello, en su proyecto de novela histórica, le resulta necesaria una vasta documentación variada que acompañe y de sustento al desequibrio de la realidad enfocada en la narración. Le ayuda también su reconocimiento de la factura periodística.

RC es una novela generacional donde la generación X se ve representada no sólo en cuanto a la vivencia y el sentido creativo, a la expectativa y la sensibilidad que a su vez dirigía la esperanza en la juventud de los protagonistas, sino también enmarca su relación con el sentimiento de una generación que creció entre el rocanrol, las drogas, la poesía y la solidaridad como una flor flotando entre la descomunal inmundicia acuosa de la realidad, el amor del Resinoso (alter ego de Ybarra) por Monick, la musa que le da a la novela ese sentido de amor escondido entre las entrañas, la rabia y la furia a flor de piel. El autor ensaya aquí esa vena poética que ha desplegado en otras creaciones, ello matiza el panorama siniestro que no amaina y que resulta en el transcurso de sus páginas un ritmo trepidante y luctuoso que el autor desnuda sin tapujos.

La novela de Ybarra es el probable grito de la clasemediera Generación X a la cual también pertenezco. Un aullido dirigido hacia los adentros, una generación silenciosa en la imposibilidad de una gesta mayor, golpeada y casi en la lona, pero a su vez rica y creativa en manifestaciones que al paso de los años empiezan a ser reconocidas. La novela nos acerca sin cortapisas y con absoluta sinceridad a mirar ese abismo que nos circunda, que nos respira en la cara. Un abismo de horror que increpa nuestro paso convertido en el taedium vitae generacional, en una cotidianeidad convertida en pátina y que ha visto hasta el hartazgo como cambiaron las cosas para que en el fondo todo siga igual.

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Cultura

El último duelo de María Emilia Cornejo

Pasajes poco conocidos de la vida de la poeta peruana María Emilia Cornejo: su embarazo, su hermana gemela y su estadía entre el jirón Trujillo y Caja de Agua de San Juan de Lurigancho.

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María Emilia Cornejo. (Foto: Río Hablador)

Por: Hélard Fuentes Pastor

El último duelo de María Emilia Cornejo fue largo y espinoso como los fantasmas que ocuparon su habitación. Aquellos días de agosto, apenas un brillo tenue en sus ojos almendrados, dejaba notar la tristeza de una mujer tímida y silenciosa que caminaba por jirón Trujillo, donde quiso establecer su hogar, pero enfrentó una ruptura amorosa y un aborto a los tres meses de embarazo, sepultando su deseo de maternidad, incluso de vivir. En su peor momento, meditabunda y temblorosa, con una receta médica en sus manos, recorrió varias boticas y compró los somníferos que pondrían fin a su tragedia. Volvió a la casa y cuando cayó la tarde, recibió la visita del dirigente barrial Emilio Horna. Tomaron unos vasos de ron y al rato su amigo se marchó. Durante la noche, continuó bebiendo y combinó el alcohol con una sobredosis de tranquilizantes, sola y agonizante, al sentirse mal pidió auxilio.

Oswaldo, aún su esposo, acudió a su llamado e intentó socorrerla. Al notar que no reaccionaba, la trasladó a casa de sus padres (Susana Reisz, 2021). Amador y Aida, conmocionados al ver a su hija postrada, la llevaron de inmediato al Hospital Central del Seguro Social del Empleado (hoy Eduardo Rebagliati) para intentar reanimarla; no obstante, la muerte se anticipó con un edema pulmonar agudo. El reloj se detuvo un cuarto para las 2:00 de la tarde, un 4 de septiembre de 1972, tal y como se anota en el informe policial del comisario Alfredo Cárdenas Gambini (Jesús María, Lima, 18/09/1972), que semanas después permitió inscribir la partida de defunción No. 235 del 26 de dicho mes.

Acta de difunción.

La muchacha inquieta y apasionada que terqueaba con el machismo y la pacatería de la época, ya no se escondería tras la sonrisa complaciente de una adolescente aprendiendo del desamor. A sus 23 años, la asidua lectora de Simone de Beauvoir, trascendió a su propia historia y a los versos que escribió en las aulas sanmarquinas de Literatura para convertirse en un mito o paradigma de las letras peruanas. Pedro Casusol (2020), afirma que la ‘leyenda’ de María Emilia Cornejo, se debe en gran medida a la intermediación del poeta-editor Isaac Rupay que en su revista «Eros» de 1973, publicó los tres poemas de la autora limeña bajo el seudónimo de María Márquez: Como tú lo estableciste, Soy la muchacha mala de la historia y Tímida y avergonzada. Ese mismo año, su mención en la antología de Alberto Escobar, le otorgó un meritorio lugar en la producción nacional.

Hasta el matrimonio, María Emilia era una jovencita de izquierda bastante entusiasta que, junto a su hermana, Ana María, se entretenía leyendo a diferentes autores. A ambas, no solo las unía una fecha: 15 de agosto de 1949; también la complicidad de dos hermanas que abrieron los ojos a la misma hora, 6:45 de la tarde, en la casa No. 152 del jirón San Martín de Pueblo Libre. Entonces, su padre, Amador Cornejo Valdivia (n. 07/03/1919), natural de Tacna, frisaba los 30 años de edad, y su madre, Aida Calderón Gastón (n. 1924), natural de Lima, los 25 años, ellos ya tenían una hija, Mercedes Sofía, nacida el 23 de septiembre de 1945. No se equivoca Casusol, al señalar que la familia debió establecerse en la «cuadra quince de la avenida Bolívar», donde afirma que vivió la mayor parte de su vida; asunto que demostramos documentalmente con el registro civil.

Las hermanas gemelas Cornejo.

Desde pequeña, la poeta estuvo vinculada a la labor social de la iglesia que desarrollaban actividades comunitarias en Comas, antecedente de su incorporación a la Unión de Estudiantes Católicos (UNEC). Sucedió en el momento preciso pues sus contemporáneos estaban imbuidos en la teología de la liberación. En dichas circunstancias, aquel hermoso rostro mestizo y esas delicadas cejas angulosas, llamaron la atención del chalaco, Oswaldo Jorge Márquez Portal (n. 26/05/1945), su futuro esposo. Ese romance debió ser tan apasionado que el 14 de enero de 1971, contrajeron matrimonio. Él tenía 25 y ella 21 años. Él vivía en la avenida Conquistadores No. 470 en San Isidro y ella en Bolívar No. 36 de Pueblo Libre. Ambos, estudiantes, en la Universidad Nacional de Ingeniería y de San Marcos, respectivamente. Aunque muchos afirman que María Emilia se casó bastante joven, en aquella época, no muy distante a esta, tales uniones fueron comunes y jugaba un rol fundamental la fe católica. Vale señalar que la unión se realizó en la UNEC, teniendo como padrinos a dos amigos cercanos a la pareja: Luis Chasseloup y Cruz Estrella Mendoza. Luego se mudaron a Caja de Agua en San Juan de Lurigancho, donde llegaron varios «unecos». Allí compartió con personajes como Susana Villarán o Alberto Rutté, precisamente –sostiene Pedro Casusol– Rutté alquiló a la pareja un espacio en jirón Trujillo.

Desconocemos los conflictos por los que pasó la pareja provocando su separación. Lo cierto es que aquel distanciamiento marcó a María Emilia, dejándose a la bohemia con la cual intentó resolver su ausencia. No solo se trataba del distanciamiento de su marido y la pérdida de su futuro hijo, además el vacío que habían dejado sus amistades, los más cercanos se mudaron y otros estaban sumergidos en sus propios problemas, tal y como desprendemos de la investigación de Casusol.  

María Emilia Cornejo acompañado de otros escritores.

Según comenta Susana Reisz (2021), Oswaldo nunca quiso hablar de ella y «extrañamente, también él terminó suicidándose muchos años después, pese a que se había vuelto a casar y a que había tenido un hijo». No tengo medios probatorios de que «Coco» –por su segundo nombre– se haya quitado la vida, incluso personalmente, descreo de esa afirmación; eso sí, luego de enviudar, volvió a contraer matrimonio, un 3 de noviembre de 1976, y tuvo un hijo en mayo del año siguiente. El enlace nupcial se produjo en el distrito de Chaclacayo y ambos ya vivían en la calle Los Robles No. 682. Oswaldo tenía 31 e Isabel 24 años. Asimismo, él logró cierta independencia como comerciante, a diferencia de su padre, Ismael Márquez, que siempre fue empleado en una entidad, y su madre, Petronila Portal, dedicada a las labores domésticas en el contexto de modo de vida arraigado durante el siglo XX.  

Acta de nacimiento de María Emilia Cornejo.

La década de los 70 tiene una connotación especial en la poesía peruana. Sobrevino una reactualización de los paradigmas literarios femeninos y María Emilia Cornejo, sin proponérselo, pasó a la historia como una leyenda sostenida en tres pilares, dos de ellos de carácter biográfico: 1. La vida íntima de la autora; 2. Su vinculación con escritores de la trascendencia de Charo Arroyo, Enrique Verástegui, Hildebrando Pérez o Rosina Valcárcel, entre otros; y 3. La naturaleza de sus poemas y las polémicas que ha desatado «Soy la muchacha mala de la historia», cuando se especuló que los versos no fueron escritos por ella, asunto aclarado por el escritor José Rosas Ribeyro, quien menciona que junto a Elqui Burgos, hicieron un trabajo de «edición y montaje» después de la muerte de María Emilia a pedido de Hildebrando Pérez, es decir, los versos son de ella, sin embargo, «la arquitectura de esos 3 poemas» serían fruto del trabajo de Rosas y Burgos, que finalmente se publicaron en la revista de Rupay, quien recibió aquellas páginas mecanografiadas con la expectativa de encontrar una voz auténtica y perenne. Así sucedió. Su producción, aunque breve, siempre será recordada y aludida.

La muchacha mala de la historia

soy
la muchacha mala de la historia
la que fornicó con tres hombres
y le sacó cuernos a su marido.
soy la mujer
que lo engañó cotidianamente
por un miserable plato de lentejas,
la que le quitó lentamente su ropaje de bondad
hasta convertirlo en una piedra
negra y estéril,
soy la mujer que lo castró
con infinitos gestos de ternura
y gemidos falsos en la cama.
soy
la muchacha mala de la historia.

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Cultura

Escritor José Luis Mejía publica su poemario “50/50” desde Singapur

La presentación se realizará a través del fanpage del autor, quien estará acompañado del periodista y escritor Ricardo Ayllón.

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El martes 21 de junio a las 8:00 p.m. El escritor peruano José Luis Mejía, presentará su más reciente poemario, 50/50. El autor se conectará con sus lectores desde Singapur, donde reside desde el 2013.



50/50 es una recopilación de sonetos, 50 publicados en redes sociales a lo largo de las últimas dos décadas y los otros 50 inéditos. En el año 2004, Mejía publicó su primer libro de sonetos (Solo Sonetos Solos, Santiago, Grupo Fuego de la Poesía) con el prólogo del poeta y académico chileno Juan Antonio Massone, quien afirmó: “José Luis Mejía (Lima, 1969) sostiene públicamente, a despecho de modas y de vanguardismos, a menudo tan numerosos como transitorios, una constancia de pertenencia y de cierta osadía en el cultivo de la métrica…”.

Si bien 50/50 no observa una línea temática específica, resulta claro al leerlo que en esos sonetos Mejía hace un recorrido introspectivo y existencial que coincide con su propia experiencia viajera a lo largo de este siglo, que lo ha llevado a vivir en ciudades tan peculiares y cosmopolitas como Miami, Ciudad de México, Yakarta y Singapur. En sus versos, Mejía nos conduce por los rumbos de sus pensamientos y de sus emociones, desde los poemas nostálgicos y familiares hasta los que nos hablan de esas distancias —tan distintas— como lo son la geografía y la muerte, pasando por las prácticas cotidianas, las preguntas irresolubles y las muchas formas del amor. La risa tampoco es ajena al texto y varios de los sonetos muestran su desenfadada visión del mundo.

El trabajo realizado por el poeta, narrador y cronista, es de acceso libre para todas las personas a través del siguiente enlace: https://bit.ly/09poeJL y también podrán acceder a él a través de las redes sociales del escritor. El propósito de Mejía es que más personas, tanto jóvenes como adultos, puedan acercarse a la poesía clásica, a su belleza y a la compañía, leal y solidaria, cercana e intensa, de este género literario.

La presentación oficial de 50/50 se realizará a través del fanpage de la red social Facebook de José Luis Mejía, quien estará acompañado por el periodista y escritor Ricardo Ayllón. Ambos conversarán acerca de la importancia de fomentar este género desde una temprana edad.

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Cultura

Nueva convocatoria para un desprestigiado “Premio Nacional de Literatura” en medio de la corrupción

Un premio que año a año pierde prestigio en medio de una gestión de un ministro que blinda a funcionarios denunciados por corrupción.

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Libros, escritores y escritoras nunca pasarán de moda; historias, relatos y hechos increíbles brotan como ríos de imaginación, y eso, afortunadamente, nunca acabará. De la misma forma parece que nunca acabará la argolla en el Ministerio de Cultura, una argolla enquistada y que año a año convive con la corrupción.

Ha pasado un mes desde que el ministro Alejandro Salas concedió una entrevista a Lima Gris, treinta días después vemos que todo sigue igual en el Ministerio de Cultura, con la diferencia de que ahora es más evidente que el ministro Salas realiza un blindaje a los funcionarios denunciados por corrupción y que hasta el día de hoy siguen trabajando.

¿Se puede confiar así en un Premio Nacional de Literatura a cargo del MINCUL? Por supuesto que no. Por más formalismos que realicen y aunque publiquen la Resolución Viceministerial N° 000132-2022-VMPCIC/MC, el ministro Alejandro Salas debe entender que los escritores no confían en su cartera ni en su gestión. Mucho menos si recordamos que el ministro Salas fue abogado del investigado Martín Vizcarra y actualmente es defensor del presidente Pedro Castillo, quien ha sido sindicado como cabeza de una presunta organización criminal.

Para decirlo en palabras más simples, el Premio Nacional de Literatura, este año, apesta. El hedor de la corrupción del actual gobierno ya es insostenible. Pero aún así utilizan como instrumento al MINCUL para meter el verso y decirnos que estimulan la creación literaria y la producción editorial de nuestro país. Lo que el ministro Alejandro Salas en realidad estimula, es el blindaje a la corrupción. Se le advirtió en su momento con nombres y apellidos, pero jamás movió un dedo para cambiar la triste realidad que vive el MINCUL desde su creación.

No cabe duda que, este año, en este desprestigiado premio solo participarán escritores que con su silencio cómplice avalarán la asquerosa corrupción que brota día tras día en nuestro país. Un premio que carece del mínimo peso que, en otros países, posee un Premio Nacional de Literatura. El del Perú es simplemente un chiste.

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