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Cultura

Alejandra Pizarnik, la cantora nocturna de los abismos

Eterna viajera de espejos rotos, niña de los ojos de fuego que corre alrededor de un jardín, cenizas aladas en el vientre de la noche. Alejandra, Alejandra, mantra de amores huérfanos, tu poesía es un cementerio luminoso en medio de una herida.

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Hay escritores a los que se les debe leer antes de cumplir cierta edad, ya que el tiempo funciona como elemento polisémico respecto a la recepción de una obra. Hay libros de juventud y libros de madurez. Las primeras te hacen estallar en irreverencias, rebeldías y locuras. Las segundas te exigen calma, reflexión y sosiego. Leer la poesía de Alejandra Pizarnik entre los quince y veinte años, hablo desde mi experiencia, debe ser uno de los momentos más fructíferos y perturbadores de la vida. Entrar a ese mundo gótico, hiriente, desamparado y frenético resulta muy atractivo para alguien que recién está empezando a sentir los estragos del tiempo y de la realidad. Ya no hay más burbujas, ahora toca enfrentarse al mundo.

En 1956 publicó su segundo poemario titulado “La última inocencia”. Un año antes lo había hecho con “La tierra más ajena”. Tenía tan solo dieciocho años y una vida solitaria plagada de cicatrices, fármacos y angustias. Haber hecho todo ello a tan corta edad puede ser una aberración o una genialidad. Ninguno es el caso de Alejandra, ya que ambos libros son un tránsito necesario para llegar a algo mucho más significativo, y no hablo de literatura, sino de la vida, de lo que verdaderamente importa.

La poesía de Alejandra está dividida en etapas, los dos libros mencionados junto a “Las aventuras perdidas”, publicado en 1958, formaría parte de lo que se ha denominado “etapa nacional”, ya que todos esos poemarios iniciales fueron escritos en Argentina, antes de emprender un viaje a París en 1960. Allí se quedaría hasta 1964, trabajando como traductora de grandes escritores franceses.

Estos tres primeros libros resultan fascinantes, ya que su poesía se encuentra en una incipiente efervescencia plagada de mucho dolor juvenil. Encontramos errores, pero mucha candidez. No es para menos de alguien que en su juventud adolecía de distintos males (en ocasiones tartamudeaba, era asmática, sufría problemas de acné, era propensa a subir de peso con facilidad y una posible represión de sus gustos sexuales) que deterioraban su personalidad y que fueron formando a la Pizarnik madura de “Árbol de Diana” (1962), “Los trabajos y las noches” (1965), “Extracción de la piedra locura” (1968).

Seis libros publicados a los treinta y seis años reflejan muchos aspectos de su psicología. Existe la sensación de que hay una entrega total a la luminosa dualidad de vida-poesía, se percibe un gran apuro en escribir, un prematuro afán por lograrlo todo antes de que sea muy tarde, como si la vida se acortara rápidamente y tuviera que expulsar todo lo que lleva adentro, angustias, soledades, frustraciones y dolores, con el objetivo de que la muerte la encuentre pura y vacía, y de esta forma pueda ser correspondida. Estamos hablando entonces de una poesía que sirve como terapia ante su creador, una concepción artística donde hay una apuesta total por el desenfreno que linda entre la belleza y el horror. Pizarnik hereda esta postura de otros escritores malditos que prefirieron caminar entre los bordes del abismo, antes que en la infértil seguridad de una vida sin riesgos.

¿De dónde aparecen todos estos elementos que se van entrecruzando hasta formar un laberinto poético? De muchos aspectos, claro está, todo autobiográficos. Los padres de Alejandra fueron inmigrantes judíos de origen ruso y eslovaco que huyeron del horror del holocausto, dando origen al tema del exilio y el extrañamiento. En sus diarios, la poeta menciona un pasaje curioso de su vida en el que canta de forma inconsciente una pequeña canción trágica respecto al destino de los judíos, que le habían cantado en sus primeros años de vida.  Estas penosas circunstancias marcaron su personalidad de Alejandra, ya que es constante el desarraigo y la no pertenencia en su poética. Otro aspecto serían las enormes depresiones que siente en su adolescencia, lo cual le incita a recurrir al consumo de una fuerte medicación y a una terapia psicoanalítica. Este sentimiento de inferioridad lo llevaría por el resto de su vida, desembocando en un irremediable suicidio.  Y por último, hay que mencionar a los grandes autores que influenciaron en su concepción de vida y en su escritura, entre ellos podemos nombrar a Rimbaud, Verlaine, Mallarmé, Leautreamónt, Artaud, Bretón, Michaux, entro otros.

Para poder tener un conocimiento más amplio de la poética de Alejandra hay que mencionar que su poesía se nutre de dos vertientes: el romanticismo y el surrealismo.

Sobre la primera vertiente es inevitable no darse cuenta de que hay ciertas figuras románticas y oscuras que son utilizadas con frecuencia: silencio, muerte, cenizas, cementerio, noche. A estas se les suma otras como jardín, cuerpo, pájaros, espejos, viento, noche, luz, niña, etc. Además de esto, habría que añadir ciertas características que son compatibles entre los autores románticos del siglo XIX y Alejandra: la exaltación de los sentimientos y de la subjetividad – el culto al yo y al individualismo – nostalgia por el pasado.  No hay que olvidar la entrega total al furor de la creación que tuvieron algunos autores románticos, y que se adapta muy bien a la biografía de la argentina.  

Sobre la segunda vertiente, se puede decir que la poética de Pizarnik se alimenta del surrealismo, tanto en la técnica como en su doctrina, ya que se tiene como credo que la concepción poética va más allá de la escritura concreta del poema. La vida y la poesía forman un solo corpus. Respecto a la técnica, la poeta argentina utiliza el automatismo psíquico, esto consiste en “intentar expresar el funcionamiento real del pensamiento en ausencia de cualquier control ejercido por la razón, al margen de cualquier preocupación estética o moral”. El producto de esa técnica se refleja en la yuxtaposición de imágenes poéticas, entrelazadas a las concepciones freudianas del subconsciente. Estas características de la poesía de Alejandra permiten visualizar la carencia de una trama o historia, ya que lo que más sobresale es lo onírico y lo irracional.

De los tres primeros poemarios de su primera etapa, el que me conmueve y emociona más es “La última inocencia”, ya que Alejandra lo escribe en pleno tratamiento psicoanalítico con León Ostrov, a quien dedicaría el libro. Recurre a aquel para tratar de ordenar sus emociones y frustraciones, lástima que todo fue interrumpido. El afán por llegar hasta los límites y extremos de la vida pudo más que la prudencia y la sensatez. Va construyendo su figura de autora maldita en medio de una sociedad de clase media recatada y pudorosa, donde la feminidad significa inocencia. Por ello el nombre del poemario representa un sentido adiós. No hay nada más hermoso que una joven desamparada en medio de una tormenta.

De este libro se pueden explayar muchas ideas, pero resulta clave para nuestro análisis el saber que el proceso de su escritura de desarrolló en una de las etapas más fuertes y problemáticas de su vida (ya se ha mencionado lo del tratamiento con Ostrov). Los desequilibrios mentales son cada vez más constantes y la desesperación crece inconmensurablemente.

El libro está formado por dieciséis poemas, en su mayoría muy cortos y en verso libre. El centro poético es la noche, este elemento tiene significados opuestos, ya que se representa de forma positiva y negativa en uno o varios discursos. Con respecto a lo primero, es una representación de la muerte. Encontramos cierto afán de los distintos locutores a entregarse libremente a ese espacio poético, con el objetivo de encontrar el equilibrio emocional y espiritual. Pero ese trance ese doloroso, y en algunos casos incierto, mientras más se está próximo a llegar, mayor desgarro se siente. Por ello el otro elemento central es la figura del viajero, cuya génesis biográfica se ha mencionado anteriormente en la travesía de sus orígenes judíos. Otra acepción que se le puede dar al tópico de la noche es la figura de la madre, ya que este espacio representa la protección del yo lírico. Con respecto a lo segundo, se puede mencionar que la noche posee una gran carga negativa de represión y de sufrimiento, llegando a representar el infierno mismo.

Esta contraposición de significados respecto a un mismo tópico deja muy claro que uno de los recursos líricos que ha utilizado Alejandra Pizarnik en la escritura de sus poemas es el de la simultaneidad de voces en un mismo discurso. Este nos va a servir para poder explicar de forma más clara y precisa el desequilibrio emocional de la poeta argentina.

En la mayoría de sus poemas se percibe una lucha y una confrontación entre dos voces, donde una quiere subordinar a la otra, imposibilitando la armonía. Hay una fragmentación psicológica en la exaltación del yo lírico.

Para que el análisis sea mucho más claro, voy a tomar como punto de referencia la teoría de la polifonía de la enunciación que elabora Ducrot, apartir de lo propuesto por Bajtin. Esta concepción se caracteriza por la confrontación de diversas perspectivas en el mismo enunciado, estas se yuxtaponen y se oponen, según el sentido que van adquiriendo. Todo el proceso de la enunciación es concebido como una representación teatral, como una polifonía en la que hay una presentación de diferentes voces abstractas, de varios puntos de vista y cuya pluralidad no puede ser reducida a la unicidad del sujeto hablante. En este análisis polifónico se hablará de tres figuras esenciales vinculadas con el sujeto hablante: se trata del sujeto empírico, el locutor y los enunciadores. La estructura es la siguiente:

Sujeto empírico à Locutor à Enunciador 1, Enunciador 2 …..

El sujeto empírico es el autor efectivo que produce el enunciado o el texto. En este caso se trataría de Alejandra Pizarnik. 

El locutor, pertenece al ámbito netamente lingüístico, ya que se trata del presunto dueño del enunciado, a él se le atribuye la responsabilidad de la enunciación. Comúnmente es designado en primera persona, y en el campo literario es ficcional. En todo discurso hay un solo locutor que es el responsable del sentido polifónico. Como el autor de una puesta en escena o acto teatral en miniatura, organiza los puntos de vista – enunciadores- identificándose con uno de ellos, y oponiéndose a otros.

Los enunciadores son los distintos puntos de vista o perspectivas que yacen inmersos en el enunciado. Estas voces confrontan y luchan respecto a lo que se propone alcanzar en el discurso.

Esta teoría nos va a servir para desentrañar el carácter dialógico y confrontacional en los yo líricos utilizados en el libro de Alejandra Pizarnik. Ya se ha mencionado anteriormente la fragmentación psicológica que estaba sufriendo la escritora en esa época de su vida y que se verá reflejada en su discurso poético. Para que no sea tan extenso, voy a considerar solo dos poemas del libro. El primero se titula “Noche” y está compuesto por 26 versos. En este poema aparecen al menos dos enunciadores, uno que transmite una visión positiva y esperanzadora respecto a la aparición de lo nocturno, y otro que la confronta y critica toda la romantización que se ha hecho respecto a la imagen de la noche.

En el primer verso se puede percibir esa lucha entre dos concepciones distintas respecto a una misma realidad.

Tal vez esta noche(E1) no es noche (E2) el primero trata de afirmar algo, el segundo lo niega rotundamente y se apodera del discurso poético desde una perspectiva dolorosa:

Debe ser un sol horrendo, o/ lo otro, o cualquier cosa …/ ¡Qué se yo! ¡Faltan palabras, falta candor, falta poesía/ cuando la sangre llora y llora! (E2).

Se percibe un total dominio del discurso por parte del segundo enunciador, manifestando un sentido trágico de la vida. Recurre a la incertidumbre y a la afirmación de las carencias de la existencia donde solo hay espacio para el sufrimiento y la falta de libertad (falta poesía).

Esta visión negativa del discurso poético se ve contrastada con la reaparición del primer enunciador, ya que intenta añadir una cuota de esperanza:

¡Pudiera ser tan feliz esta noche!/ Si sólo me fuera dado palpar/ las sombras, oír pasos,/ decir “buenas noches” a cualquiera/  que pasease a su perro,/  miraría la luna, dijera su/ extraña lactescencia tropezaría/ con piedras al azar, como se hace. (E1)

Este enunciador da una posibilidad de subsanar todo lo negativo, utilizando enunciados desiderativos con el objetivo de alcanzar una plena felicidad.

Nuevamente en el discurso poético aparece el segundo enunciador para tratar de apagar todo buen deseo:

Pero hay algo que rompe la piel,/ una ciega furia/ que corre por mis venas./ ¡Quiero salir! Cancerbero del alma./ ¡Deja, déjame traspasar tu sonrisa! (E2)

El uso del conector lógico de oposición refleja toda confrontación hacia el primer enunciador. Para el segundo es imposible alcanzar el equilibrio emocional, por ello utiliza referencias a lo corporal con el objetivo de unirlo con lo psicológico. El cuerpo es un espacio de dolor y desencuentros. En los últimos versos se percibe al espacio nocturno como una cárcel o hasta el infierno mismo.

Por último aparece el primer enunciador para querer luchar contra todo lo expuesto por el segundo enunciador, para ello recurre a una visión positiva de la noche:

Pudiera ser tan feliz esta noche!/ Aún quedan ensueños rezagados./ ¡Y tantos libros! ¡Y tantas luces/ ¡Y mis pocos años! ¿Por qué no?/ La muerte está lejana. No me mira./ ¡Tanta vida, Señor!/ ¿Para qué tanta vida?/ (E1)

Aún existe una pequeña posibilidad de la armonía: recurrir a los ensueños, a los libros, a las luces, incluso se menciona que la muerte está lejana, y que no se percata de su presencia. Por lo tanto aún queda mucho tiempo para alcanzar la felicidad; sin embargo, en el último verso se refleja el total condicionamiento del locutor ante la visión pesimista del segundo enunciador. ¿Para qué tanta vida? ¿Para seguir sufriendo?

El poema refleja la doble concepción de la noche en el yo lírico, es una voz luchando contra otra, lo curioso es que ambos nacen del mismo personaje. Gran referencia a los problemas psicológicos que estaba pasando la poeta argentina en esos años.

En el siguiente poema titulado “Cenizas” también se percibe la confrontación entre dos enunciadores que tienen concepciones distintas respecto a una misma realidad.

El primer enunciador refleja lo doloroso y lo negativo. El segundo, lo candoroso, bello y esperanzador.

Cabe mencionar que este poema utiliza como la imagen del viaje como elemento de redención. Posiblemente influenciado por sus raíces judías. El título del poema puede ser una gran referencia al holocausto.

 La noche se astilló de estrellas / mirándome alucinada/ el aire arroja odio (E1)

Embellecido su rostro con música/ Pronto nos iremos/ Arcano sueño / antepasado de mi sonrisa

 (E2)

El viaje aparece como contraste al horror del aire y de la noche. Es la única forma de salvación y de felicidad.

El mundo está demacrado/ y hay candado pero no llaves/ y hay pavor pero no lágrimas. (E1)

Este último verso es interesante porque propone una posible deshumanización del enunciador, además de que no hay alternativa de solución para los grandes problemas que se presentan.

¿Qué haré conmigo? Porque a Ti te debo lo que soy (E2)

El segundo enunciador se resiste a ser vencido por el pesimismo y la desesperanza. El siguiente cruce de voces es totalmente conmovedor

Pero no tengo mañana (E1)

 Porque a Ti te… (E2) Este enunciado entrecortado da a entrever un problema entre lo físico y lo mental, dando la sensación de que toda forma de salvación es imposible.

La noche sufre. (E1) El locutor se identifica con el primer enunciador, ya que en todo el poema hay un predominio por la angustia y la frustración.

“La última inocencia” es uno de los libros más dolorosos, autobiográficos y pesimistas de la poeta argentina. Que lo haya escrito antes de los dieciocho años y en medio de una terapia psicoanalítica da entrever un mundo juvenil lleno de dolor y desesperanza.

Alejandra siempre será aquella adolescente introvertida, triste y solitaria de la que estamos enamorados, pero que preferimos mirar desde la lejanía, ya que si decidimos dar el primar paso hacia su encuentro, el fuego terminaría por consumirnos (y pensar que la adolescente suicida de “Sobre héroes y tumbas” lleva su nombre).

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Joe Guzmán Rodríguez. (Trujillo, 1991) Docente. Estudió la carrera de Educación Secundaria, en la mención de Lengua y Literatura, en la Universidad Nacional de Trujillo. Autor de El devenir de lo incierto (Paloma Ajena Editores, 2014). Segundo (2010) y primer (2012) puesto en los Juegos Florales Interuniversitarios de la Universidad Nacional de Trujillo; segundo puesto en el Concurso Nacional de Relato Corto “A toda página” de El Cultural (2012); y menciones honrosas en el Concurso Nacional de Poesía (2016) organizado por la Feria Internacional del Libro de Trujillo, el II Concurso Nacional de Poesía Huauco de Oro (2017) y el XVII Concurso Nacional Juvenil de Cuento “Germán Patrón Candela” (2017)

Cultura

Puno sufre los estragos de la argolla limeña en el Ministerio de Cultura

Los cuestionados funcionarios operan entre Puno y Lima. La carta enviada por los integrantes del Consejo Provincial de Cultura de Puno, nos alerta sobre la pésima gestión de las Direcciones Desconcentradas de Cultura en el país. A casi un mes del envió de la misiva, el Ministerio de Cultura no responde.

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Yenny Zapana y Gary Mariscal.

El Perú es un mendigo sentado en un banco de oro” es una frase que se le atribuye al sabio italiano Antonio Raimondi. Aquella frase cae como “anillo al dedo” para hablar del Patrimonio Cultural de la Región Puno, debido al descuido y abandono por parte de algunos trabajadores del MINCUL, pero, además, debido a los oscuros intereses de un grupo enquistado en la sede central del Ministerio de Cultura en coordinación con la DDC – Puno para favorecerse y blindarse entre ellos, ante cualquier denuncia.

En la región Puno, ubicada a más de 3,812 metros sobre el nivel del mar en el extremo sur este del Perú, también se ubica el cuerpo de agua más importante de los Andes, el lago Titicaca, “el lago navegable más alto del mundo” y considerada como “paqarina” o lugar de los orígenes del mundo andino. Porque de sus aguas según las narrativas de la temprana colonia, salieron los dioses creadores del mundo andino (Wiracocha y el dios Sol) y parejas míticas que poblaron nuevamente los andes y fundaron imperios.

Esta región privilegiada, posee una gran cantidad de arte rupestre y restos arqueológicos de las culturas como Qaluyo, Pucara, Tiwanaku, Qollaymara e Inca, a la vez tiene hermosas catedrales de estilo barroco y andino. Sin embargo, el descuido por parte de la DDC – Puno es constante. Aquí algunos ejemplos.

Puno también posee una cultura viva milenaria, cuyo legado es de los pueblos originarios que la habitan hasta el día de hoy; aimaras, quechuas y uros.  Asimismo, Puno es considerada como “La capital del folklore Peruano”, porque existen más de 700 danzas en toda la región, que se presentan durante todo el año en diferentes contextos festivos, donde destaca la “Festividad De La Virgen Candelaria” la cual fue declarada Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO el 27 de noviembre de 2014.

Sin embargo, muchas de las denuncias que se realizaron nunca fueron escuchadas. Y para sorpresa de muchos, se premiaron con cargos de mayor nivel a los denunciados. Como es el caso Gary Mariscal, exdirector de la DDC – Puno, quien tras ocupar el cargo por más de nueve años y ante las constantes denuncias, renunció en febrero del 2019 y fue promovido en Lima como Director de la Dirección de Patrimonio Histórico del Inmueble MINCUL en agosto del 2019.  

Recordemos que Gary Mariscal, cuenta con diversas denuncias en su contra desde que ocupó el cargo de director de la Dirección Desconcentrada de Cultura de Puno. Entre las denuncias que arrastra su gestión de nueve años, figuran: Denuncias por maltrato, agresión, maltrato al personal, hostilidad y agresión verbal, acoso laboral, agresión física y psicológica, negociación para sus beneficios personales y destrucción del patrimonio. A pesar de los antecedentes en noviembre de 2019 se convirtió en director de la Dirección de Patrimonio Histórico Inmueble del Ministerio de Cultura.

Según nuestras fuentes, Gary Mariscal estaría siendo protegido por una argolla en el MINCUL, y ahora estaría siguiendo los mismos pasos la señora Yenny Zenaida Zapana Manrique directora de la DDC – Puno. ¿Qué intereses tienen estas personas para postergar el desarrollo del patrimonio cultural de la región Puno? ¿Acaso Zapana Manrique estará tapando todos los entuertos de la anterior gestión? Y ni hablar de ocupar un cargo sin tener estudios ni especialización sobre del sector.

Yenny Zenaida Zapana Manrique, encargada de la DDC-Puno.

El pasado 26 de agosto del 2021 los integrantes del Consejo Provincial de Cultura de Puno, enviaron un documento dirigió a la Dirección Desconcentrada de Cultura de Puno. En la misiva se señala que no se cuenta con el apoyo correspondiente por parte DDC-Puno, lo cual afecta a cientos de artesanos, artistas, escritores e investigadores de la región. Sin embargo, el documento no ha tenido respuesta, es decir, fue ignorado, a pesar que el documento se envió directamente al despacho ministerial de la sede central del Ministerio de Cultura en Lima.

Aquí la carta enviada por los integrantes del Consejo Provincial de Cultura de Puno, donde se señala: “Queremos hacer llegar nuestro pesar y desconcierto por dichas actitudes, ya que en muchas actividades que venimos implementando, no recibimos el apoyo, la orientación y la coordinación necesaria que su dirección debe dar a las artes y la industria cultural”.

Lamentamos que los tentáculos de la mafia cultural ya se encuentren descentralizados. Los hechos nos demuestran que el Ministerio de Cultura sigue teniendo en su vientre a personajes oscuros que operan en beneficio de sus propios intereses.

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Cultura

Leyendo con mis amigos: Cuento Alicia en el país de las maravillas

“Aprender a leer es lo más importante que me ha pasado en la vida”. Mario Vargas Llosa.

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En este episodio de “Leyendo con mis amigos” compartiremos el hermoso cuento “Alicia en el país de las maravillas” un cuento de fantasía. ¡Acompáñanos en esta nueva aventura!

El programa es producido por Lima Gris TV  y conducido por Nicole Simons, quien semana a semana presenta historias para niños y jóvenes. Es importante señalar que el programa es de acceso libre y cada semana se difunde en nuestras redes sociales: como Youtube, Facebook e Instagram.

Además, agradecemos el importante apoyo de la Oficina Económica y Cultural de Taipéi en el Perú, ya que gracias a ellos este programa de promoción de la lectura llega a todos ustedes.

Aquí el programa completo.

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Cultura

Ministerio de Cultura: CAS favorecería a arqueóloga involucrada en el caso de corrupción de Dakar

Paloma Manrique, exfuncionaria del Mincul y prima política del exviceministro Luis Villacorta, que fue despedido por conflicto de interés, porque su empresa fue favorecida para servicio en el Rally Dakar, pretende volver al Ministerio de Cultura.

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Actualmente, en el Ministerio de Cultura se viene desarrollando el proceso de Convocatoria CAS Nº 298-2021-MC y solo hay un puesto vacante para Analista II en Gestión Cultural, cargo que ha sido solicitado por la Dirección de Gestión de Monumentos.

Este puesto de analista, convocado por un órgano como la Dirección de Gestión de Monumentos estaría dirigido para que gane la arqueóloga Paloma Manrique Bravo. Según nuestras fuentes, el favorecimiento vendría de parte de Antonio Gamonal, actual director de la Dirección de Gestión de Monumentos y amigo personal de Paloma Manrique, además, ambos son egresados de la PUCP.

Proceso de Convocatoria CAS Nº 298-2021-MC.

Lo extraño de este proceso que supone buscar un profesional adecuado para el cargo, más allá de contar con el perfil profesional, es no tomar en cuenta que Paloma Manrique cuando fue directora de Gestión de Monumentos de Cultura y como miembro activo del Comité de Organización del V Congreso Nacional de Arqueología, en su calidad de Asesora de la Dirección General de Patrimonio Arqueológico Inmueble, fue cuestionada en el Ministerio de Cultura por su presunta participación en un escándalo por conflicto de interés, ocurrido a finales de 2018.

En aquel tiempo, la empresa Arqueo Andes S.A.C ganó la buena pro para realizar una evaluación y excavación arqueológica para el Rally Dakar con un costo de casi S/360 mil soles; pero lo irregular de esa adjudicación se debía a que el propietario de Arqueo Andes era nada menos que el entonces viceministro de Patrimonio Cultural e Industrias Culturales del Mincul, Luis Felipe Villacorta Ostolaza; y como para no levantar sospechas, Villacorta Ostolaza en mayo de ese año, le transfirió la dirección y la gerencia general de su empresa “ganadora” a su primo Álvaro Martín del Carpio Perla, a su vez, esposo de Paloma Manrique Bravo, que en ese entonces tenía una dirección a cargo en el Mincul.

Exviceministro de Cultura involucrado en actos de corrupción, Luis Felipe Villacorta.

En otros términos, ella era esposa del nuevo gerente general de Arqueo Andes, y primo de Villacorta Ostolaza, que ya había incurrido en un flagrante conflicto de interés.

Fue debido a ese destape que la propia exministra de Cultura Patricia Balbuena acudió al Congreso de la República para responder por los actos de corrupción que se daban en la sede de Cultura; y por eso tuvo que declarar la nulidad de la adjudicación y despedir a dichos funcionarios. Además, el Ministerio de Cultura inició investigaciones y procesos administrativos a Carlos Ernesto Ausejo, Glenda Escajadillo Gallegos, Luis Enrique Espinoza Gálvez y a Paloma Manrique Bravo.

No obstante, en noviembre de 2019, la Secretaria General del Mincul a cargo de Patricia Dávila Tasaico, decidió no sancionar a Paloma Manrique Bravo y a Carlos Ernesto Ausejo. Y solamente sancionaron a Glenda Escajadillo Gallegos y a Luis Enrique Espinoza Gálvez.

Sin embargo, en estos momentos, Paloma Manrique pretende volver al Ministerio de Cultura con un salario de S/ 5 mil soles y por lo pronto ha alcanzado 50 puntos y ya se encuentra en el cuadro de los cinco primeros que mantienen la calificación de aptos. Ahora, solo le faltaría obtener los 50 puntos restantes que serían luego de la entrevista personal que empezó el 20 de este mes.

Cuadro de puntaje y calificación del CAS Nº 298-2021-MC.

La publicación de los resultados será el martes 26 de octubre y luego de verificarlos es pertinente realizar una indagación solicitada al OCI para que ratifique la transparencia de este proceso.

Cabe mencionar, que el Ministerio de Cultura en los últimos años ha sido utilizado como una “agencia de empleos” tomado por un grupo de caviares, en su mayoría procedentes de la Pucp.

El problema, es que aún pretenden mantener los rezagos de sus pequeñas mafias para coadyuvar a sus intereses de seguir mamando del Estado, generalmente ejerciendo prácticas dirigidas: desde CAS direccionados, hasta, absurdas ordenes de servicios que se confeccionan a la medida de los amigos.

Recordemos que el exministro Ciro Gálvez, una vez que asumió la cartera de Cultura, les declaró la guerra a los parásitos del Estado; sin embargo, un personaje oscuro como Edwin Rigoberto Coico Monroy (el alfil, negro), se encargó de boicotear aquella “limpieza” y hoy se hace difícil pensar que la actual ministra Gisela Ortiz, intente continuar con la consigna de adecentar al alicaído Ministerio de Cultura.

Estaremos atentos.

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Cultura

“El niño de las figuritas”, un libro que recorre la intimidad del expresidente Martín Vizcarra

El libro del autor Richard Gallango se presentó el viernes 15 de octubre y ya se encuentra en todas las librerías.

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Sobre el expresidente Martín Vizcarra se han escrito varios libros. Uno de ellos fue El perfil del lagarto, un libro con muchas erratas y con falta de rigurosidad periodística. Las otras publicaciones fueron complacientes y hasta aburridas. Pero la publicación de El niño de las figuritas, del escritor y director publicitario Richard Gallango es un verdadero relato íntimo de Vizcarra y su entorno.

El libro nos introduce al universo más intimo, sórdido y decadente del expresidente Martín Vizcarra. El niño de las figuritas en sus 125 páginas está colmado de retos, mentiras, negaciones, infidelidades y traiciones; no se guarda nada y nos da un recuento de los movimientos más inverosímiles desde su paso por el Gobierno Regional de Moquegua; los entretelones de la campaña política del 2016; la ascendencia en los cargos más altos de sus amigos moqueguanos; la fina comunicación que sostenía con su “asesor” Richard Swing y la gesta de los famosos contratos con el Ministerio de Cultura.

También el relato nos permite conocer de cerca sus relaciones, intereses personales y las mujeres que le hicieron perder la cabeza y causaron la caída de Vizcarra.

El niño de las figuritas ya se encuentra a la venta en las librerías Vivant Book, Librería Communitas, Librería Sur, Librería El Virrey, y Librería Escena Libre.

Richard Gallango con su nuevo libro.

El autor Richard Gallango, estudió dirección de cine y televisión. Fue corresponsal de prensa extranjera, post productor publicitario y docente en la Universidad San Ignacio de Loyola. En el 2003 se inició como director publicitario en prestigiosas casas realizadoras del mercado peruano.

En el 2006, funda La Mafia Films, casa realizadora dedicada a la publicidad, donde fue director principal hasta el 2018. Actualmente, además de dirigir en Malvado Films, ha publicado para la editorial Inglesa Pearson el cuento “Pedro y los panecillos mágicos” (Pearson, 2013) el cual se ha distribuido en España, Portugal, EE.UU, México y toda Latinoamérica; y el libro “Diario de caminos” (Madreselva, 2021).

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Cultura

Gonzalo Alegría: “La Biblioteca Nacional se ha convertido en algo elitista y no es operativa, ni cumple el objetivo que nos dijo San Martín”

“En Perú no monetizamos ni convertimos a la cultura en una fuente de rentas. No hay publicidad para las revistas culturales, no hay convocatorias, no hay formas de venta alternativa y todo se piratea”.

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El programa Encuentros, conducido por Luis Felipe Alpaca en Lima Gris TV, contó con la participación de Gonzalo Alegría.     

Alonso Alegría Varona es Doctor en economía, experto en finanzas y además sociólogo y académico universitario. Él nació en un entorno meramente cultural y literario por ser hijo de dos grandes autores como Ciro Alegría y Dora Varona.

Además, estuvo voceado para ocupar la jefatura de la Biblioteca Nacional del Perú, una vez que el gobierno de Pedro Castillo se instalara en Palacio de Gobierno; sin embargo, se conoció que un personaje oscuro como Edwin Rigoberto Coico Monroy desde el Misterio de Cultura boicoteó su designación, así como la de otros probables funcionarios que se quedaron a la espera.

En el diálogo televisivo Alegría Varona, aseveró:

“En Estados Unidos, del PBI, en cultura se destina el 15.9%; claro, es Hollywood, son las series, es Netflix y es la música. Y en Europa un PBI fuerte en cultura es 9%, pero hay países como España que están entre 4 y 6% dependiendo del año; pero en Colombia ya están casi en un 5% y nosotros estamos en un 2% con algo, del Producto Bruto Interno, y habría que ver hasta qué punto no es generosa esa medida. Y es porque no monetizamos; no convertimos a la cultura en una fuente de rentas. No hay publicidad para las revistas culturales, no hay convocatorias, no hay formas de venta alternativa; todo se piratea, y al final el creador no tiene una economía creativa como en los países desarrollados”.

Cuando el conductor le preguntó sobre ¿cómo era posible que un banquero como él que está ligado a las finanzas, también conozca la cultura? Gonzalo Alegría respondió:

“Yo nunca renuncié a mi espíritu, porque al final eres un banquero, eres una persona bastante cuadriculada, y prácticamente, has renunciado a tu espíritu; pero hay sus gloriosas excepciones; por ejemplo, allí está Fernando Pessoa, el poeta que era bancario, ni siquiera era banquero; trabajaba todo el día en una oficina bancaria y después salía y escribía una poesía bellísima; pero en general los banqueros suelen renunciar a la banca para dedicarse a lo que realmente les gusta y allí está Paul Gauguin, el gran pintor francés. El abuelo de Gauguin fue banquero, dueño de un banco, su padre también fue banquero y luego él tenía que heredar el banco, pero mandó todo a la porra y dijo —me voy a Tahití a pintar — y así se fue a la Polinesia francesa a pintar y murió lamentablemente de sífilis de lo bien que lo pasó con una vida desordenada.

Pero la banca sí tiene algo de bueno cuando eres una persona culta; por eso allá en Madrid cuando era subdirector general de un banco patrocinábamos exposiciones y temas culturales; entonces cuando llegué a alto directivo me reconcilié con la cultura y siempre salvé mi alma porque era profesor universitario en la Complutense”.

Sobre cómo se gestiona la cultura, Gonzalo sostuvo lo siguiente:

“Hay un tema que me mortifica y lo he vivido siempre, hasta en Londres, cuando te decían —Eso es demasiado caro y costoso para nosotros — y estamos hablando del cuarto Banco de Inglaterra, y así lo dicen: —no me lo puedo permitir—entonces, el primer problema sería siempre presupuestario.

El funcionario público en cultura, siente que siempre le falta presupuesto por todas partes y en gran parte es verdad, no invertimos mucho en cultura.

Del presupuesto del año pasado en Perú, que prácticamente son S/181 mil millones de soles, el Ministerio de Cultura recibió algo más de S/780 millones; quiere decir que era el antepenúltimo por pobreza y el único que estaba un poquito por debajo con S/500 millones fue Comercio Exterior y Turismo. Pero, por ejemplo, Midis, que hace una función social y que se supone redistribuye renta con ayudas públicas hacia las personas, está con S/4 mil quinientos millones.

Entonces, el problema del presupuesto en el Perú es que se concentra mucho y el año pasado se concentró mucho en Educación y Salud, porque era lógico por la pandemia; y salud pública se llevó más de S/40 mil millones, que era la cuarta parte del presupuesto, y luego Educación se llevó S/32 mil millones. Entre los dos eran casi S/80 mil millones de S/180 mil, entonces, se llevaron casi todo.

Y después, el que haya tantos ministerios. Hay 18, y eso favorece al liliputismo; por ejemplo, el Ministerio del Ambiente, es Liliput, es muy pequeño pues y allí hay toda una filosofía. En otros países el Ministerio del Ambiente funciona como un viceministerio metido en Agricultura”.  

Aquí el programa completo.

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Cine

La vida recia: On the Bowery (1956)

Lee la crítica de cine de la semana de Rodolfo Acevedo.

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On the Bowery (1956) —de Lionel Rogosin (New York, 1924 – Los Angeles, 2000)—, es una película   elaborada bajo el influjo del neorrealismo y el cine directo —y del documental por supuesto—, evidente en la observación como forma de construir los planos, en el ritmo del relato en apariencia desapasionado y en el uso de actores no profesionales, buscando remarcar así su  afinidad con el espacio social de referencia. De esa manera cuenta la historia –casi una aventura- de Ray, un trabajador en paro que llega al barrio neoyorkino del título. Allí, su primera intensión —la que él mismo verbaliza— será tomarse un respiro, encontrar un empleo temporal y saciar su sed.

En su paso por calles descuidadas, repletas de indigentes y cantinas, le sucederán algunos percances, será víctima de la amistad y el engaño (Gorman), intentará infructuosamente quedarse en un albergue para gente sin techo, y volverá a embriagarse cada que pueda. En paralelo, la cámara registrará con cierto detalle, a la gente que puebla ese pedazo de ciudad abandonado al desempleo, la exclusión y la miseria.    

De entrada, el desplazamiento del protagonista por ese barrio de los años cincuenta (siglo xx) caracteriza su pertenencia a una clase trabajadora en constante tránsito, viviendo al día, de un lugar a otro, a costa de empleos ocasionales o por temporadas. En las imágenes veremos a los enganchadores cuando llegan en sus camiones a la ciudad y ofrecen pequeños trabajos que serán disputados por los desempleados a empujones. Camiones repletos de gente, gente colgada de las portezuelas. En palabras de los personajes, todos andan pendientes de obtener “unos dólares”, o están pendientes de quien los tenga —como los parroquianos de las cantinas. De esta manera, la lucha por la sobrevivencia, fundamental en esas condiciones, es mostrada desde los actos inconexos de individuos aislados y enfrentados entre sí. Como si fuesen objetos recogidos y luego devueltos, después de su uso –cosificados-, sus quejas y sus desmanes posteriores serán controlados por la autoridad, o buscarán protección y desahogo  en algún oscuro hueco callejero o en el vicio.  

Lo que podría parecer un estudio de caso (o ejemplificador, a lo Flaherty), en donde ciertas condiciones sociales de pobreza, deterioro urbano y delincuencia, coinciden con formas de degradación humana, se complejiza al introducir el discurso de una subcultura con sus propias reglas implícitas, lealtades y transgresiones. El personaje de Ray representa eso. Muestra un carácter definido en su actitud algo perdida y alcohólica que lo hace no conciliar con el discurso de los cuidados y la sobriedad. Como cuando abandona el albergue —una institución de beneficencia—, y prefiere la calle, la noche y el riesgo. Una conducta que el protagonista reafirma incluso en las circunstancias más difíciles, en el robo de sus cosas o en los amaneceres en plena vía pública. Y sin embargo, su conciencia no se define por “asumir las cosas como son” o sólo por levantarse cada vez que cae, él encuentra cierta fraternidad en ese mundo de alcohol y amistades casuales, por breves que sean sus relaciones, o contradictorias. (Y quizás todo ello sea parte de sobrellevar una vida de sobresaltos y precariedad).  

Gorman, el otro personaje en importancia, es una especie de guía despiadado dentro del Bowery. Y ambiguo, visto con ojos profanos. Le roba al protagonista, pero a su vez siente aprecio por él, lo ayuda, de cierta manera. Lo aconseja —es un hombre mayor, que de hecho representa la experiencia—, le dice que mejor se vaya de allí, que es joven y que aún tiene “futuro”, algo que muchos han perdido. Lo que anuncia repetidamente la película en sus imágenes y palabras es la cancelación de ese futuro como un porvenir mejor. El pasado subsiste como una perorata de tiempos posibles o en frases evasivas. De lo que se trata en ese tiempo y lugar específicos, es sólo de sobrevivir. (Los efectos a largo plazo sobre los hombres —no hay prácticamente mujeres— que tiene el ambiente son explícitos en los planos que se detienen en la fauna callejera, mostrando rostros y figuras deformes y avejentadas, remarcando así lo grotesco de sus aspectos, su deterioro, su final prácticamente anunciado). 

La historia de On The Bowery es una ficción en donde no actores tratan de interpretar su propia vida, o quizás buena parte de ella. Secuencias breves montadas a partir de cortes rápidos, construyen una visión global de lo que hace la gente en ese pedazo de ciudad, recogiendo incluso la mirada directa a la cámara o el señalamiento a ella —o al equipo de filmación. La película no encubre su artificio, ni la distancia con la cual asume la realidad que representa. Pero cuando nos acerca a la historia conducida por Ray y Gorman, su posición cambia —aunque no sustancialmente— y crea una especie de drama, aunque bastante seco y desapasionado, donde se narra una relación que va del aprovechamiento hacia alguna forma de amistad con algo de paternalismo. Así, en las trayectorias de esos dos personajes la obra desarrolla varios discursos a la vez: el del trabajo, el estilo de vida no convencional, la pobreza, la vejez, el conocimiento que dan los años, la conciencia práctica y la preservación de uno mismo. Como si fueran dos momentos de una sola vida, los personajes se encuentran, hacen lo posible y desaparecen por distintos caminos: uno parte, el otro se queda. Su futuro, quedará en suspenso, casi como repitiendo la propia incertidumbre de sus existencias reales. 

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Cultura

Ministerio de Cultura: pruebas de corrupción fueron entregadas a la Contraloría

La denuncia de corrupción ya se encuentra en manos de la Contraloría General de la República. Por su parte la ministra de Cultura Gisela Ortiz pretendería retirar del cargo a los valientes funcionarios que se atrevieron a denunciar los actos de corrupción.

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La semana pasada trabajadores del Ministerio de Cultura entregaron a las oficinas de la Contraloría General de la República, documentación con información de actos de corrupción. Al tomar conocimiento de lo sucedido, llamamos al área de Comunicaciones de la Contraloría, y nos confirmaron que recibieron la denuncia de corrupción donde se encuentran involucrados funcionarios que siguen trabajando en la actual gestión de la ministra de Cultura, Gisela Ortiz Perea.

Estos funcionarios que aparecen en la denuncia son parte de lo que se conoce como la mafia cultural enquistada en el MINCUL. Según nuestra fuente, la ministra Gisela Ortiz ya tiene conocimiento de la denuncia, pero absurdamente se buscaría cambiar a los funcionarios que valientemente se atrevieron a denunciar la corrupción. Es decir, la ministra de Cultura no pretende erradicar la corrupción del ministerio, lo que pretende es que los funcionarios denunciados se mantengan en el cargo.

Por otro lado, la ineficiencia de la Contraloría General de la República se hizo evidente desde que Lima Gris destapó el caso de Richard Swing. Pero hoy, la institución a cargo del contralor Nelson Shack, tiene la oportunidad de reivindicarse al tener en sus manos graves denuncias de corrupción donde figuran algunos proyectos que involucran a funcionarios del área de Administración y Logística del Ministerio de Cultura.

Dichas denuncias documentadas fueron presentadas por trabajadores del Ministerio de Cultura y están en evaluación por parte la Contraloría. Desde la institución dirigida por Nelson Shack, nos señalaron que en estos días habrá una respuesta sobre la denuncia, ya que fue considerada como prioridad, y el proceso implicaba acciones de control posterior cuyo objetivo es la evaluación de la documentación para obtener las evidencias correspondientes y determinar las responsabilidades del caso.

Algo que también deben tener en cuenta en la Contraloría General de la República, es que en el Órgano de Control Interno (OCI) o Procuraduría del Ministerio de Cultura, existiría una especie de “blindaje” cuando se trata de funcionarios de Administración. Y esto es, debido a que los funcionarios de las mencionadas áreas llevan bastante tiempo en el MINCUL, y ya forman parte del círculo de confianza de la mafia cultural enquistada en la institución.

Los rezagos de Richard Swing se hacen visibles en el Ministerio de Cultura.

Es por eso, que las denuncias anteriores y los procesos administrativos por casos de corrupción estuvieron cayendo en “saco roto”. Una clara muestra de lo sucedido, es que los órganos de control del Ministerio de Cultura se hicieron de la vista gorda con los pagos irregulares de Ricardo Cisneros Carballido, más conocido como Richard Swing, y donde están involucrados exfuncionarios del MINCUL, cinco exministros de Cultura y un expresidente de la República.

Uno de los graves errores del presidente Pedro Castillo fue designar a una ministra que ignora totalmente el sector cultural; pero, además, con la reciente información de las denuncias de los trabajadores a Contraloría, entendemos claramente que Gisela Ortiz Perea no luchará contra la corrupción en el Ministerio de Cultura.

La documentación está en manos de la Contraloría General de la República; esperamos su respuesta.

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Cultura

Entrevista | Paul Auster: “En pocos años no va a haber Estados Unidos en el sentido en que lo conocemos aquí y en otras partes del mundo”

Paul Auster acaba de publicar “La llama inmortal de Stephen Crane”, una extensa biografía de mil páginas sobre la corta pero intensa vida de este escritor norteamericano que —hoy olvidado— renovó la literatura estadounidense con una obra “que debería estar a la altura de autores como Henry James o Mark Twain”. Conversamos con Auster sobre este nuevo libro y temas de actualidad como la cultura de la cancelación y la Norteamérica post Trump.

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Auster recibe virtualmente a un grupo de periodistas latinoamericanos invitados por Planeta en la casa que comparte con su pareja, la también escritora Siri Hustvedt, en las cercanías del Prospect Park de Brooklyn, para hablar sobre Stephen Crane (1871 – 1900) un autor cuyas novelas Magie, una chica de la calle y La roja insignia del valor “cambiaron el curso de la literatura norteamericana. Creo que se lo ha abandonado. Hoy no se lo lee en las escuelas, pero creo que merece estar en el panteón de autores como Nathaniel Hawthorne, Henry James o Mark Twain. Lo que sucede es que vivió tan poco que la gente tiende a olvidarse de él. Escribí este libro para que muchos lectores puedan conocerlo y acceder a su obra”.

Stephen Crane escribió artículos, novelas, relatos y poesía; trabajó como corresponsal de guerra en Cuba y defendió los derechos laborales y sociales. Sobrevivió a un naufragio, fue amigo de Joseph Conrad y gozó en vida de la fama arrasadora que tuvo también F. S. Fitzgerald. Por eso la extrañeza de su olvido en los lectores norteamericanos. La roja insignia del valor fue llevada al cine por John Huston y era lectura obligada para casi todos los estudiantes estadounidenses. Hoy, sin embargo, comparte el mismo destino de La letra escarlata de Nathaniel Hawthorne, recuerda Auster, acusando indirectamente al plan educativo que ha hecho de lado a estos clásicos que funcionan también como una radiografía de ese país continente donde “los abismos entre ricos y pobres son tan hondos como en los de su época. Ahora estamos otra vez donde estábamos hace 120 años. Se desmantelaron los sindicatos, a los trabajadores se los trata como basura y los ricos se enriquecen constantemente. No estaba escribiendo sobre la prehistoria, sino escribiendo sobre Estados Unidos, que no es muy distinto al que era hace 100 años”.

Para Auster, Crane modernizó la forma de contar una historia, abandonando esa literatura que pretendía educar a los lectores. En ese sentido, fue un radical de su tiempo: “Fue en contra de lo que sucedía con la literatura estadounidense en ese momento, le quitó todo lo moralizante, todos los juicios morales que hacían los escritores en la ficción, para contar la verdad. Miraba de una manera cautelosa, tenía una mirada como de fotógrafo o de periodista de investigación que describía lo que estaba pasando antes de ponerlo en tela de juicio. Su primera novela, Maggie, una niña de la calle habla de los barrios abandonados y pobres y de cómo esta niña se convierte en prostituta y muere por eso. El no juzga, solo lo cuenta y esto resulta extraordinario. Desde lo estilístico, él le quitó a la literatura todo lo que se asociaba con la novela del siglo XIX: las descripciones, el color local, las largas peroratas sobre cómo era el cuarto, el paisaje o la ropa. Crane solo escribió sobre lo esencial, desnudó la prosa. La roja insignia del valor es una novela sobre la guerra civil estadounidense en la que jamás menciona el nombre de esa guerra, no dice de qué bando son, no menciona la esclavitud ni a Abraham Lincoln ni a ningún general. Lo que hace es meterse en la mente de un joven de 16 o 17 años que lanzan a la batalla y siente miedo”.

Aunque las personalidades de los escritores sean muy distintas entre sí, hay algo que los une: la dificultad para poder escribir y publicar, alcanzar al menos el ligero brillo de la lectoría, esa búsqueda no solo del reconocimiento literario sino y sobre todo de los lectores. “Crane, sin embargo, pasó por mucho de lo que yo pasé de joven. Vivió el rechazo, dificultades para publicar, ahí es donde me siento muy cercano a Crane. El ser testarudo y persistir es algo que entendí muy bien con él. Tuvo mucho éxito, pero buena parte de su vida fue problemática, tuvo problemas de dinero, una relación, fue corresponsal de dos guerras y estaba en un naufragio, le encantaba jugar póker y todo esto creo que es porque sabía que iba a morir joven”. Auster evalúa entonces su vida como escritor y establece un paralelo entre qué estaba haciendo él a la edad en que Crane -ya una joven celebridad- murió: “¿Quién era yo a los 28 años, la edad en la que murió Stephen Crane? Me acababa de casar, había publicado unos tres libros de poesía, había traducido bastante poesía y había escrito bastantes ensayos literarios y había acumulado 1000 hojas de prosa, que nunca me habían causado demasiada satisfacción. Si me hubiera muerto a los 28 años, habría desaparecido, habría sido como una piedrita que cayó al agua. Creo que mi trayectoria es normal, es típica, comencé a pensar que tenía una carrera a principios de los 30 años, Crane es como Mozart: produjeron muy jóvenes”. Auster nos recuerda que Crane murió de 28 años, víctima de la tuberculosis.

Auster en la intimidad.

Si Crane vivió los grandes cambios de su tiempo, fines del XIX, Auster ha vivido los grandes cambios tecnológicos y sociales del siglo XX, entre ellos los activismos. Hace poco un profesor de la Universidad de Michigan fue separado de la cátedra sobre Shakespeare por haber proyectado la película de Otelo interpretada por Laurence Olivier. ¿Cómo ve esta tendencia global el autor del “Leviatán”? “Me causa mucho pesar la cultura de la cancelación; no es una tendencia muy prometedora en la cultura estadounidense, pero con el poder creciente que tiene la extrema derecha en Estados Unidos no me preocupa tanto este problema. El peligro de Donald Trump y los republicanos que quieren destruir al país me parece más urgente, no vale la pena perder el tiempo en otros asuntos. Esto de la cultura de la cancelación lo hacen chicos jóvenes muy idealistas que están fuera de sí y van a madurar. El problema es que nos van a robar la democracia frente a nuestros ojos, salvo que nos unamos y resistamos a eso. En pocos años no va a haber Estados Unidos en el sentido en que lo conocemos aquí y en otras partes del mundo”.

Entre la cultura de la cancelación, el olvido de los clásicos, los profundos abismos provocados por la pobreza y la realidad, Auster recita de memoria un poema de Crane, que es, además, con el que abre el libro: “En el desierto / vi una criatura, / desnuda, bestial, /que, agachándose en el suelo, / tomó su corazón con las manos / y se lo comió. / Dije: “¿Está bueno, amigo?”. / “Está amargo, amargo”, me respondió, / pero me gusta / porque está amargo / y porque es mi corazón”. Hay un silencio entonces entre Auster y el enorme texto que acaba de compartir: “Es un poema asombroso, es la gente que se está comiendo a sí misma, aferrada a su miseria… creo que psicológicamente es una obra muy profunda”.

¿Qué autores no olvidar entonces? Pues a todos aquellos que retrataron el pase de la sociedad agraria a la sociedad industrial, por ejemplo, escritores que vivieron, como Crane, una época irrepetible, la del adiós al Salvaje Oeste y el de la bienvenida a la prosperidad del Gran Gatsby, el pase a la conversión de Estados Unidos en la potencia capitalista que estuvo atravesada por la esclavitud, el exterminio de los indios y su encierro en las reservas, los movimientos sociales  y las reivindicaciones laborales que luego se extendieron al mundo entero.

Auster se despide recordando que Crane escribió a sus 28 años finales unas 3 mil páginas brillantes, del mismo tenor que Shelley, Keats, Mozart, que produjeron mucho siendo muy jóvenes. “Es tan raro que suceda esto, que resulta notable”, finalizó.

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