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6 de cada 8 trabajadores peruanos son informales

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En el Perú la informalidad sigue siendo un flagelo que golpea a todos los peruanos y actualmente se mantiene en los más altos niveles de despliegue, con un 75.2% de trabajadores que siguen siendo informales en nuestro país, tal como arroja un reciente informe del Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI).

El empleo formal a nivel nacional que goza de un salario adecuado con beneficios sociales, solo representa al 24.8% de la población. Eso significa, que apenas dos, de cada 10 empleados tienen beneficios laborales.

Los recientes estudios del ente estadístico indican que los índices de informalidad se han mantenido elevados en plena crisis económica. Es decir, hasta el último trimestre, tres de cada cuatro trabajadores, o seis de cada ocho trabajadores se encuentran trabajando en la informalidad. Antes de la pandemia de la Covid-19, los estimados arrojaban que 73, de cada 100 trabajadores eran informales.

Si bien, en la zona urbana existe un 31% de trabajadores formales; en las zonas rurales solo hay un 3.8% de trabajadores en la formalidad.

Se estima que, entre octubre del 2019 y septiembre de 2020, hay cerca de 7 millones 614 mil trabajadores que son informales. Aquella cifra es solo 13.8% menor que hace un año, pero aún se mantiene muy elevada.

Según el informe del INEI, el 50.9% de los trabajadores informales solo estudiaron hasta la educación secundaria; el 22.6% solo hasta la educación primaria; y apenas el 14.6% tiene estudios no universitarios. En esa línea, el flagelo de la informalidad es mucho mayor en los peruanos entre 25 y 44 años y que solo tienen educación secundaria.

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Intereses siguen subiendo y los bancos no están cumpliendo ley de congelamiento y reprogramación de deudas

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Ha transcurrido más de un mes desde que se aprobó el Reglamento operativo y los bancos continúan en suspenso. Las entidades financieras siguen evaluando si se allanarán al programa de Garantías Covid-19.

Mientras tanto, las familias peruanas están desconcertadas y siguen aguardando el comunicado de los bancos que ratifique el inicio de las solicitudes.

La pandemia del Covid ha generado una enorme crisis sanitaria y una debacle económica que ha dañado el presupuesto familiar de millones de peruanos. Asimismo, muchos jefes de familias estuvieron inmersos en toda serie de créditos con las entidades financieras privadas; sin embargo, a partir del mes de marzo sus capacidades de pago se vieron afectadas por la falta de liquidez.

Entre tanto, los intereses y las penalidades seguían incrementándose y los clientes desesperados pasaron a la categoría de deudores deficientes. Sin embargo, luego de algunos meses el gobierno de Martín Vizcarra, el 08 de octubre pasado mediante la Ley Nº 31050 promulgó la iniciativa legislativa que le envió el Congreso de la República: el Programa de Garantías del Estado para la reprogramación y el congelamiento de las deudas en bancos, financieras, cajas municipales y cajas rurales de ahorro y crédito, con el propósito de aliviar la economía de las personas naturales, las medianas y pequeñas empresas (Mypes). 

Posteriormente, el reglamento fue aprobado el 18 de octubre con los requisitos que los ciudadanos tendrían que cumplir para acceder a reprogramar y/o congelar sus deudas (créditos de consumo -créditos personales -créditos hipotecarios para vivienda -créditos vehiculares -créditos Mypes); sin embargo, han transcurrido 45 días desde que se dictó la norma  y los miles de usuarios que se vieron esperanzados con este programa para reducir al menos hasta 25% las tasas de interés de los créditos de consumo, aún no reciben respuestas de los bancos que siguen manteniéndose muy herméticos y que apenas se dan oficio para responder que continúan evaluando la medida que dictó el gobierno anterior.

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La Bolsa de Valores de Lima se recuperó tras la designación Ántero Flores-Aráoz como Premier

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La recuperación ha sido ayer miércoles, luego de su feroz caída de más del 6% en la víspera. Fue así que la BVL abrió sesión al alza, tras la investidura de la Presidencia del Consejo de Ministros.

El Índice Selectivo del mercado bursátil en la capital, con las 15 acciones más negociadas en el mercado, está avanzando 0.4%, al situarse de 468.96, a 470.83 puntos. Asimismo, el Índice Bolsa de valores de Lima, que por cierto es el más representativo de la bolsa local, subió 0.81 %, al pasar de 17,666 a 17,810 puntos. Y a su vez, el índice industrial Dow Jones y el indicador Standard & Poor’s están creciendo 0.19 % y 0.53 %, respectivamente; mientras que el indicador tecnológico Nasdaq se viene elevando 1.4 %.

En cuanto a las bolsas asiáticas, éstas al cierre también tuvieron comportamientos mixtos, algo similar a los resultados de los principales mercados latinoamericanos. Por su parte, La Bolsa de Valores de Nueva York (Nyse) está presentando indicadores positivos.

De todas formas, la expectativa de los agentes y operadores bursátiles sigue vigente y aguardando hasta que se sepa con exactitud quiénes conformarán el resto de las carteras ministeriales, sobre todo las de Economía, Comercio Exterior, Producción y Energía y Minas.

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Una alianza entre Statkraft y Luz del Sur con techo de vidrio

Mientras CH Chaglla vende a Electroperú, la CH Cheves también vende a las distribuidoras eléctricas agrupadas en Distriluz.

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En los últimos años no solo el Perú ha recibido inversión estatal de la República Popular de China, en el territorio nacional la empresa estatal noruega Statkraft, también inyectó una gran inversión en el sector de la energía eléctrica. Con los años Luz del Sur y Statkraft comenzaron a perder clientes en el mercado libre, eso generó una alianza con techo de vidrio entre las dos empresas.

La inversión de la empresa estatal noruega Statkraft en el Perú —antes SN Power— se inició en el año 2003, al adquirir de forma estratégica las empresas generadoras Cahua y Energía Pacasmayo, ambas subsidiarias de la empresa norteamericana NRG Energy. Statkraft, dirigida por Christian Rynning-Tønnesen, está presente en 16 países y su origen se remonta a 1895, cuando el Estado noruego adquirió los derechos de propiedad de un importante sistema fluvial. La adquisición de Paulenfoss es considerada el nacimiento de Statkraft.

El crecimiento de la inversión noruega en el Perú fue fructífera, Statkraft Perú, cuyo gerente general es el economista Juan Antonio Rozas Mory, cuenta con nueve centrales hidroeléctricas: Pariac en Huaraz (5.1 MW), Yaupi en Junín (108 MW), Pachachaca en Yauli (9 MW), La Oroya en Yauli (9 MW), Malpaso (54.4 MW), Gallito Ciego en Contumazá (37.4 MW), Cahua en Cajatambo (43 MW), Arcata en Caylloma (5.2 MW) y Cheves en Huaura (174.2 MW) sumando entre todas una potencia de 450 MW.  Sin duda, todo un éxito empresarial que ha despertado muchas interrogantes. Además, están trabajando en un laboratorio solar para pruebas conectada a su central hidroeléctrica en Malpaso (Junín), así como proyectos de plantas solar y eólicas en las zonas donde ya están operando.

¿Cuáles son los clientes de Statkraft Perú? Rozas confesó que el 16% de sus clientes son del sector minero, cuando hace dos años era el 23%. En la misma entrevista a Gestión indicó que el 21% de sus ventas está en sectores como educación, hotelería, belleza, telecomunicaciones, consumo masivo, retail (a Telefónica, Intradevco, Unique, Casa Andina y UTEC), y que posee un contrato sumamente ventajoso con las distribuidoras del Estado (Distriluz -Enosa, Electronorte, Electrocentro, Hidrandina-, Electrosur, Electro Sur Este y Electro Sur Oeste), a las que les vende el 41%.

Rozas
Christian Rynning-Tønnesen, CEO de Statkraft y Juan Antonio Rozas, gerente general de Statkraft Perú.

Sin embargo, en una anterior entrevista, Rozas indicó con resignación, que le vende 32% al COES-Comité de Operaciones del Sistema Interconectado Nacional (Gestión 15/7/19), a los que tiene que vender al precio spot en el mercado libre que se transa en los últimos meses en US$ 15/MWh debido a la sobreoferta de generación en el mercado eléctrico.

Las ventas de Statkraft Perú cayeron de US$ 136.2 millones el 2016 a US$ 129.5 millones el 2019. Rozas señala que las ventas de la empresa en el primer semestre fueron de US$ 78.2 millones, “ligeramente por debajo de lo alcanzado en el mismo período del 2019. Si bien ha habido una menor demanda, tuvimos una reversión contable que nos ha jugado a favor” (Gestión 27/7/20).

Esta gran pérdida de clientes de Statkraft en el sector minero explica la alianza con Luz del Sur y otras generadoras que presentaron una denuncia —ante el Osinergmin (Organismo Supervisor de las Inversiones en Energía y Minería)— para corregir “inflexibilidades operativas” de las generadoras térmicas (tiempo de encendido de las turbinas) con el fin de que se otorgue una mayor asignación a las hidroeléctricas en el despacho de energía.

El contrato bajo las aguas termales de Churín

Cheves
Hidroeléctrica de Cheves, la Joya de Churín, vende energía a US$ 56/MWh.

A 130 Kilómetros de Lima, antes de llegar a las aguas termales de Churín y bajo el marco celestial del Yarupá en el valle del río Huaura, se encuentra la Central Hidroeléctrica (CH) de Cheves de 174.2 MW (15/09/15), que se construyó en seis años a un elevado costo de US$ 636 millones (inicialmente se proyectaba una inversión de US$ 300 millones).

Esta central hidroeléctrica cuenta con un contrato sumamente ventajoso. Gracias a una licitación que ganó Statkraft como postor único (12/10/09), consiguió que el 63% de su producción (109 MW) se lo compren sin chistar, las empresas distribuidoras eléctricas del Estado.

Olvida Rozas por algunos momentos cuando pontifica que tiene techo de vidrio (más grande que el de la galería Vittorio Emanuele II), porque sin ruborizarse en un Día de la Energía, señalaba: “la oferta de generación no debe desarrollarse mediante mecanismos especiales ya que debe ser resultado natural de las señales de mercado”.

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El baile de los que sobran

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En estos momentos nuestro país continúa en una prolongada incertidumbre debido a la pandemia y a la paralización económica que no tiene cuándo acabar, entonces cuando uno hace memoria y por un instante tararea aquel hit chileno ochentero: “Es otra noche más de caminar/ Es otro fin de mes sin novedad/ Nadie nos quiso ayudar de verdad/ ¡Hey! conozco los cuentos sobre el futuro/ ¡Hey! el tiempo en que los aprendí fue más seguro”; se desilusiona al pensar que aquel baile de desempleo no es nuevo, porque viene desde hace mucho tiempo, y al parecer continuará…

Desde que el presidente Martín Vizcarra adoptó la medida del aislamiento social el 16 de marzo debido al virus del Covid, el país sufrió un duro golpe que atacó y sigue atacando la vida de nuestros compatriotas porque hasta el momento ya hay un saldo de 94,933 infectados confirmados, 28,621 personas recuperadas y 2,648 fallecidos (datos que maneja el Poder Ejecutivo).

En realidad, ni los propios especialistas en salud del gobierno saben a ciencia cierta cuándo bajará aquella curva definitivamente, porque ni siquiera se ha llegado a un nivel de meseta; no obstante, el golpe más duro que el pueblo peruano viene sufriendo es la falta de ingresos para poder sobrevivir porque hasta el momento según el INEI se han perdido más de un millón de puestos de trabajo a nivel nacional, eso sin contar los millones de pequeños comerciantes formales que se han quedado sin un sol para seguir produciendo en sus rubros.

Fuente: INEI

Lamentablemente durante la cuarentena el rol de las ministras de Economía, Producción y Trabajo no es del todo claro. En ese sentido, la ministra Alva habló de un incentivo con el programa Reactiva Perú que brindará una inyección de S/ 30 mil millones de soles para ayudar a los empresarios para cumplir con la cadena de pagos y para no quebrar. Y a pesar que en la teoría de su discurso mencionó que las MiPyme podían acceder al crédito, se ha comprobado en la práctica que es totalmente lo contrario, porque han puesto un sinnúmero de obstáculos a modo de candados que le han cerrado las puertas de los trámites de incentivos a las microempresas. En suma, el programa Reactiva solo ha contemplado a grandes empresas. Lo más desatinado y riesgoso de aquella falta de inclusión y discriminación contra las medianas y pequeñas empresas, es que sin producción en los próximos meses van a estar condenadas a desaparecer.

Ahora bien, el rol de la ministra de Trabajo Sylvia Cáceres es por demás deplorable. Ella sale en los medios aprovechándose de periodistas que son presas del opio, para explicar con respuestas endebles que está trabajando para proteger los derechos del trabajador peruano y no hace más que mencionar las bondades del trabajo remoto y que incluso ya ordenó incrementar el número de inspectores de Sunafil; eso sin contar la evidente subordinación que le tiene a la Confiep cuando anunció que aceptaría la modalidad laboral de la suspensión perfecta, medida que prácticamente es un salvavidas para los empresarios.

Asimismo, a Cáceres se le ocurrió acatar con sumisión la iniciativa del Ministerio de Salud y por eso firmó la resolución que ha enviado a sus casas para quedarse sin trabajo a aquellas personas que tienen 60 años de edad y que además sufren de obesidad. Ella aduce que como son vulnerables hay que cautelar su salud. A ver, si tanto se preocupa ¿por qué no explica qué hará como ministra para que ellos solventen su manutención? tomando en cuenta que si solamente hablamos de trabajadores obesos, en Perú según los datos de la Sociedad Nacional de Industrias existen 1 millón 200 mil trabajadores en esa condición de sobrepeso. En ese sentido, las personas que tengan como mínimo un IMC de 30 (Índice de masa corporal) ya no podrán volver a trabajar, y eso no es otra cosa que discriminación. 

Afortunadamente el gobierno lanzó un cronograma de reactivación económica porque el país ya no puede esperar más una paralización de sus actividades comerciales. Y se han definido cuatro fases para reiniciar las actividades económicas. Precisamente en mayo estamos en la primera fase y el rubro de restaurantes ya puede operar, pero solamente con atención delivery; es decir, aún no podrán albergar comensales en sus recintos, hasta la segunda y tercera fase. Felizmente ya han empezado a trabajar algunos restaurantes de las grandes cadenas y/o franquicias; pero los pequeños restaurantes han sufrido un tremendo chasco, porque ellos que son negocios de menor envergadura no podrán ni siquiera funcionar con delivery, porque lo que señala uno de los anexos de las Bases Estándar para los procedimientos de restaurantes autorizados para entrega a domicilio, como requisito básico: es que durante 2019 el restaurante haya facturado el equivalente a 75 UIT, (eso equivale a 322,500 soles) pero ante las protestas, apenas lo han disminuido a 50 UIT de ventas anuales (o su equivalente 215 mil soles).

Una vez más, sigue la discriminación de parte del gobierno contra la verdadera clase emergente, porque solo están incentivando para trabajar a los grandes emporios gastronómicos; a pesar que el último sábado la comensal Katty Gines Arrunategui denunció en redes sociales que encontró un gusano en la ensalada que le entregaron por delivery los repartidores de la famosa pollería Pardos Chicken. Es decir, se dice que ellos son rigurosos en sus procesos de sanidad, pero al mejor cazador se le va la paloma.

Así las cosas, entonces comerciantes de comida como Gastón Acurio, Rafael Osterling, Marisa Giulfo, Pedro Miguel Schiaffino, Flavio Solórzano, José del Castillo, Virgilio Martínez, Ugo Plevisani, Mitsuharu Tsumura más conocido como Micha, Alfredo Aramburú y Lalo Martins están bendecidos con la normativa vigente porque sus fastuosos huariques sí podrán trabajar sin ningún problema.

Sin duda, la economía se mantendrá en negativo en lo que resta de 2020 porque según datos oficiales del INEI en el trimestre febrero-marzo-abril 2020, la tasa de desempleo solo de Lima Metropolitana se ubicó en 9,0% y en términos de cifras absolutas se estima que existen 360 mil 700 personas que buscan un trabajo activamente.

Eso significa que el empleo seguirá cayendo y tal como se señala en el ente estadístico: éste disminuyó en 5,700 puestos de trabajo solo en Lima en el primer trimestre. Asimismo, la PEA que aún sigue trabajando apenas llega a los 4 millones 824 mil personas. Incluso el empleo formal ha caído en un 4%. Y eso ¿qué significa? significa que el empleo informal que representa a más del 75% de la PEA está más que desprotegido, porque algo que aún no toman en cuenta los economistas “expertos” del MEF y del BCR es que el rubro de servicios (Los principales son: turismo, restaurantes, transportes y comunicaciones, actividades inmobiliarias, educación, y servicios financieros) es el mayor y primer aportante al PBI del Perú, incluso por encima de la minería y el comercio, porque ha representado en los últimos trimestres de años anteriores hasta un 85% de crecimiento sectorial, y que se vio traducido en un 2.5% de PBI.

Finalmente, urge que el gobierno lance de una vez una flexibilización en todas esas resoluciones ministeriales que solo han puesto candados administrativos a una población informal que solo desea trabajar para supervivir, a pesar que la economía nacional estará en menos cero por lo menos hasta el final del tercer trimestre de este año.

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LA LIBERTAD: ASÍ SOBREVIVEN LAS FAMILIAS VULNERABLES EN TIEMPOS DE CRISIS

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Texto y fotos: Arturo Gutarra


Con o sin restricciones del gobierno peruano, la pobreza extrema es el único problema que parece nunca hallar solución. Cientos de habitantes del distrito Alto Trujillo de la Región La Libertad, han optado por recurrir a las ollas comunes: una forma de sobrevivir y protegerse del verdadero (y silencioso) enemigo que recorre las urbes: el hambre.

Recorriendo los barrios 5 y 6 del sector, y algunas ampliaciones, conocimos las últimas esperanzas que tienen las madres de familia. Aquellas madres que hacen lo posible para recolectar los víveres donados por los mismos vecinos, los que se usan para preparar desayunos, almuerzos y, ciertas veces, hasta la cena. 

“En ocasiones se nos acaban los víveres y recurrimos a la colaboración de los vecinos, algunos soles por plato. Con el fin de al menos tener nuestras ollas llenas”, comenta doña Pamela Zúñiga, de la olla común “Dios es amor”.

“Cada integrante de familia se acerca y recibe los platos que separa”, recalcó.

Sin embargo, las 200 -aproximadamente- ollas comunes tienen una petición en común: el apoyo de las autoridades regionales y locales, organizaciones sin fines de lucros, empresas, entre otras entidades que les ayuden a supervivir.

Con angustia la señora Alicia, del sector 5B comenta: 

“Nosotros no hemos recibido bono, ni siquiera tenemos AFP ni CTS, vivimos del calzado y del comercio ambulatorio… al menos tengan consideración con nosotros”.

Mucho antes del aislamiento social a causa de la pandemia, aquellos moradores recurrían a los comedores populares: centros en donde no faltaban los alimentos. Ahora que los encuentran cerrados para no provocar un contagio masivo, recurrieron a organizar estas ollas comunes. Podría decirse que es lo mismo, pero tiene un valor agregado: voluntad propia y solidaridad. 

Alguna ayuda monetaria o colecta de víveres para ollas comunes, comunicarse a estos números: 948 740 164 – 953 391 932 

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Sector cultura, Bicentenario y recuperación del Perú desde la crisis del coronavirus

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Estamos en una etapa inédita en la vida de la humanidad. No porque no haya habido pandemias, sino por la velocidad de su difusión como pandemia en sí misma y como fenómeno mediático. Si algo ha puesto en evidencia esta situación, es que, al menos hasta antes del evento, la globalización ya era cosa de la vida diaria. Sólo así se explica la velocidad en la expansión de la pandemia a prácticamente el planeta entero.

¿Era esa globalización también aplicable a lo cultural? Esa es una pregunta sumamente interesante. Al mismo tiempo que los mecanismos de la globalización esparcían el virus, los mecanismos humanos activaban la vuelta al lugar de origen como una urgencia para miles de personas en todo el mundo. Es decir que, por el mecanismo que fuese, el llamado de lo local, con sus valores culturales e identitarios, sigue siendo parte de nuestra realidad. El valor de la cultura es, sin duda, un valor de estabilidad, de seguridad, de encuentro, de sentimientos de pertenencia. Ese mismo llamado se está viviendo, poco después, en un capítulo diferente, ya no en el plano internacional, sino al interior de nuestro país: miles de inmigrantes que vivían en condiciones limitadísimas en Lima, han escuchado nuevamente el llamado del terruño, “de la sangre” si queremos ponerlo en términos más dramáticos, de lo telúrico. Eso significa que la cultura es un valor real y concreto, a partir del cual deberíamos iniciar la construcción de un nuevo mundo que no esté dominado por el consumo y las sensaciones efímeras. Y en nuestro caso, un país más solidario, donde se comprenda que las oportunidades compartidas mejoran la calidad de vida de todos. Ese es el valor que debe reconocerse en la cultura, y esa es la razón por la que un Ministerio de Cultura debe ocupar un espacio clave. De cara a la historia, siempre el sector cultura debió haber jugado un rol de fuente de valores compartidos dentro de la diversidad. De cara al presente inmediato, le correspondería al sector cultura un rol activo en la promoción cultural durante la etapa del encierro que haga productivo el tiempo de las grandes mayorías, pero que también signifique un mensaje de esperanza, de estabilidad emocional, de futuro. Y, justamente, de cara al futuro que se viene, el sector cultura debe ser el medio que nos anime a asumir una relación saludable y creativa con nuestro medioambiente y nuestro entorno social (físico y virtual).

Solo así superaremos los grandes retos pendientes como el calentamiento global, la pérdida de la diversidad natural y cultural, la corrupción y otros de similar magnitud que esta pandemia.

Es en torno a esa búsqueda de sentidos para la vida social que el sector cultura debe contribuir desde el Ministerio de Cultura. Es en ese contexto que el patrimonio cultural tiene sentido, que la interculturalidad es una herramienta clave para la inclusión social, que la creatividad se pone al servicio de la sociedad y que el arte forma mejores seres humanos. Todo ese poder maravilloso, del que normalmente no nos damos cuenta, está en lo cultural. Bien gestionada, la cultura es la gran herramienta para la transformación. Estando ad portas de un Bicentenario que parece condenado al oscurantismo, corresponde al Ministerio de Cultura tomar sus insumos, la cultura en sí misma y sus múltiples variantes, la creatividad, el ingenio productivo de los artesanos y tanto más, para volver a darle sentido a lo que debería ser un hito refundacional de la historia patria.

Como coordinador de la Maestría en Patrimonio Edificado de la UNI, su reto fue los avances en las temidas tesis.  6 de 9 alumnos concluyeron con sus proyectos aprobados y avanzados. Vista de una reunión de trabajo en la Maestría.

¿Se puede traducir lo antes comentado, más allá de las palabras, en políticas de gobierno?

Ese es el sentido, la razón de ser del Ministerio de Cultura y su estructura, aunque nuestro Ministerio ha estado lejos de responder al reto. No se trata de declaraciones románticas: en tiempos de coronavirus, la cohesión social que es un valor cultural, ha permitido a otras sociedades estar más alejadas de las terribles cifras estadísticas de la muerte. Cuando la sociedad responde a criterios de supervivencia y de acaparamiento, todo vale para sobrevivir. Inclusive multiplicar a niveles prohibitivos el precio del oxígeno que, hace un par de días, hubiese salvado la vida de algunos peruanos en Iquitos. En la raíz de esa conducta, hay un síntoma de un mal mayor que cualquier pandemia: la anomia social de una sociedad que no responde a valores compartidos. El Ministerio de Cultura debe asumir, aquí y ahora, ese reto.

El Bicentenario que se celebra el año 2021 será aún más deslucido de lo que se esperaba. Si para entonces, la crisis de salud ya habrá probablemente desaparecido, seguramente la económica seguirá por mucho más tiempo. Pero el Ministerio de Cultura tiene algunas herramientas para que el símbolo de los 200 años del nacimiento del Perú actual y de los al menos 5000 años de cultura que lo precedieron, lleguen a todos los peruanos, y lleguen en formato audiovisual que, en una sociedad que lee poco, es la forma más extensa de comunicación y empoderamiento.

Le corresponde al Ministerio de Cultura hacer, en los próximos meses, que la Amazonía no sea más una idea abstracta para la mayoría de pobladores de otras regiones. Que lo Aimara no nos suene tan exótico, como ajeno, cuando no lo consideramos algo simplemente discriminable (tomamos sólo dos ejemplos de extremos geográficos, pero cada uno de los puntos del territorio los tiene).  Que las grandes culturas del pasado sean tema de conversación de los peruanos cuando nos sentemos a tomar un café frente a la televisión. Que el Señor de Sipán o la Dama de Cao formen parte del imaginario de nuestros niños, no como un dato histórico, sino como una narración vibrante. Que nos sintamos orgullosos de hablar de nuestro país no sólo por Machu Picchu, sino por tantos otros valores. Que los artesanos de miles de técnicas propias conozcan sus ancestros y sepan que están haciendo piezas que llevan impregnadas el espíritu de siglos de sabiduría. Y para lograrlo, Internet, redes sociales, televisión y radio son instrumentos redescubiertos en esta crisis como medios para educar y, aún por concretarse, para difundir la cultura.

Catedrático universitario, recorriendo Huaycán de Cieneguilla con alumnos de la UARM.

Nosotros, desde Factor Cultura, hemos desarrollado en pocos días una plataforma internacional que ha organizado un debate internacional, con coorganizadores de México, Argentina, Italia y España y público de todos los países de América. Ahora se está convirtiendo en una plataforma de oferta formativa permanente. La experiencia es posible y cercanamente realizable.

¿De qué sirve eso en tiempos de crisis? ¿Qué utilidad tiene todo lo anterior en la lucha contra el coronavirus? Nos da sentido de vida, de pertenencia, de compromiso. Es la falta de esos sentidos la que nos ha llevado a ser un país con reservas y encajes bancarios razonablemente fuertes, que permiten ciertas prestaciones sociales en esta crisis, pero con niños que siguen asistiendo a colegios a punto de colapsar u hospitales donde los aparatos de punta no funcionan porque alguien los malogró para alquilar, a precios increíbles, los de un centro privado.

Y ¿Cómo se hace? Los antropólogos tendrán muchas respuestas sobre las formas adecuadas de hacer lo anterior. Los creadores audiovisuales sabrán traducirlo al formato adecuado. Los medios de difusión seguramente comprenderán la importancia de contribuir a un proyecto de esa naturaleza. Las condiciones no van a permitir que el calor humano desborde en las calles por mucho tiempo, la cultura puede hacer que ese calor llegue hasta nuestros hogares. Pero, sobre todo, los pobladores comunes y corrientes, si se sienten tocados por su cultura milenaria, sabrán convertirse en factores de desarrolle que catapulten, por fin, a nuestro país, a los niveles de desarrollo sostenible e inclusivo que el corresponden.

No se trata de grandes realizaciones cinematográficas. Hoy en día hay muchos medios alternativos que dan lugar a producciones marcadas por su componente humano. Pero además existe un capital humano riquísimo en el sector cultura, un capital humano que ve como su esfuerzo de años de hacer cultura desde la sociedad civil se desvanece y que, con una convocatoria de esta naturaleza podría tener un espacio para seguir creando, produciendo y recibiendo ingresos. Porque esto se podría promover a nivel de las pequeñas localidades, de los municipios distritales y provinciales, de las universidades y centros de formación, y de las diversas organizaciones culturales y actores de la cultura que en ellas conviven. Hoy, más que nunca, necesitamos de una sociedad que crea en sí misma.

¿Cómo podría financiarse una empresa de esta naturaleza? Primero, el Estado tendrá que jugar un rol básico y articulador. Pero, por ejemplo, las universidades con sus facultades de arquitectura, botánica, arqueología, historia, artes, etc., pueden ser las garantes de los contenidos. Que sean nuestros profesores conocedores los que orienten los contenidos, y los creativos los que los conviertan en formatos atractivos, auténticos, de calidad. Los artesanos y pequeños empresarios textiles pueden proveer los trajes que se requieran. Las ciudades y los pueblos serán redescubiertos como escenarios de la vida cultural. Cuando se convoque a su creatividad, seguramente los jóvenes encontrarán medios de superar las trabas que la iluminación o la acústica representen. Cada municipio puede ser proveedor de ambientes, insumos, y los recursos que se requiera. Y dónde no los haya, nuestros emprendedores los harán aparecer.

En Sarhua, Ayacucho, en la firma de un convenio de cooperación con la Alcaldía distrital.

El Sector Cultura tiene una capacidad económica mucho mayor que las cifras de su partida presupuestal, siempre escueta. Si sabe convocar al imaginario popular, multiplica sus posibilidades con el aporte de muchos. Bien planteado, al proyecto se sumarán empresas que requieren fortalecer su imagen (y responder a valores), organismos de la sociedad civil, fundaciones, colegios profesionales, gobiernos locales…

Una piedra angular de lo que se ofrezca tiene que ser el patrimonio cultural. Que no suene a algo lejano, a algo para turistas, a capricho de pocos. Hay que hablarle a cada quien, del valor de la plaza, del arco, del monumento, de la casa tradicional de su propio pueblo. De la raíz profunda de sus platos típicos. De la huaca del antiguo poblador y como, a partir de ahí, se explica lo que cada uno de nosotros come, la forma en que baila, las relaciones humanas. Porque son procesos que subyacen en el subconsciente social que atraviesa los siglos. Ese es el sentido del patrimonio.

Y a partir de ello, el patrimonio tiene un sentido práctico. Nos recuerda todos los valores antes comentados cada vez que pasamos al frente de la iglesia, bajo la sombra del balcón republicano, cerca a la antigua y misteriosa huaca. Los hace palpables, cercanos, nuestros. Y cuando los símbolos son apropiados por la sociedad, el sentido del bien común tiene como consecuencia el crecimiento económico estable y saludable que todos deseamos.

El patrimonio tiene que entenderse como factor de inversión y no como una carga, Para ello, al mismo tiempo que posicione los valores simbólicos del patrimonio en un programa que tenga como razón el Bicentenario, es necesario desarrollar una comprensión integral del territorio. Cuando lo vemos como un todo con valores, entendemos la importancia de preservar los bienes que mantienen viva la memoria de esos valores. Son signos que otorgan calidad al paisaje y a la vida. Para ello debe pensarse a futuro que ningún proyecto de infraestructura tiene porqué colisionar con el patrimonio. Existen formas adecuadas de solucionar cualquier encuentro entre una obra y un espacio cultural. El ejemplo que nos gusta dar es que, si el trazado de la carretera evita dañar el sitio arqueológico, lo puede incorporar como un valor agregado conectando más puntos del territorio. Por ejemplo, construyendo el mirador donde el viajero pueda detenerse y descubrir la historia del lugar. Con los beneficios económicos que ello implica para el poblador local.

En estos días de cuarentena, un fenómeno socialmente nefasto y triste nos demuestra el nivel de desarraigo que tenemos hacia el patrimonio: se han multiplicado las invasiones y los daños a lo largo del patrimonio cultural. Pese a que se ha dado una adecuada normativa para la respuesta ante estos casos, no se aplica. Nuevamente nuestro ente gestor de la cultura, desaparece bajo una capa de lenidad  y burocracia incapaz de realizar los esfuerzos que las circunstancias demandan. Evidentemente la respuesta inmediata y contundente del Estado se hace necesaria en las condiciones actuales. Pero si logramos colocar, como decíamos, en el imaginario popular los valores del territorio inmediato, veremos cómo la sociedad es el verdadero protector efectivo del patrimonio. Como lo ha demostrado ya tantas veces.

Exponiendo en la Asamblea General de ICOMOS  de Nueva Delhi (2018).

No nos olvidemos del turismo. El patrimonio aprehendido por el poblador local multiplica sus posibilidades de convocar al turista pues más allá de la información, se presenta ante sus ojos un proceso cultural de miles de años, apreciado y vivo hoy en día. Es lo que han logrado los gestores de numerosos proyectos arqueológicos en el norte peruano. Proyectos como los del Señor de Sipán y el museo en Lambayeque, Túcume y sus pirámides, Cao y El Brujo, las Huacas del Sol y de la Luna, Chankillo y otros más. Gracias a sus logros, el norte peruano se ha dibujado en el plano del turismo mundial. Tenemos además el Gran Qhapaq Ñan, con un potencial integrador gigantesco, y ya en parte demostrado por el programa ministerial, ese camino que es una red vertebradora del territorio patrio y de gran parte del subcontinente. Desde el patrimonio, tenemos recursos con un amplio margen para el crecimiento sostenible. Pero es necesario que desarrollemos programas que prevengan los riesgos que el turismo representa. Que convirtamos la visita al Perú en una experiencia cultural intensa y enriquecedora, no en el recorrido por un territorio exótico donde se pueden hacer fotos y divertirse. Somos mucho más que eso.

Tengamos claro, también, que el mundo poscoronavirus exigirá un turismo auténtico y sostenible.

De cara a lo que sigue del Siglo XXI, el sector cultura y el Ministerio que lo rige, debe jugar su rol esencial en la construcción de un país viable y estable, de encuentros y visiones compartidas, que ofrezca al mundo el rostro de su patrimonio recuperado como valor diferencial que nos dé presencia con luz propia en el escenario global. Ese es el gran reto que debería asumir el Ministerio de Cultura, su gran posible aporte para un siglo XXI sostenible, auténtico y humano. Y, en lo inmediato, para un Bicentenario que pueda entenderse como un positivo punto de inflexión en la historia patria.

Nota: El autor del artículo, durante su presidencia en ICOMOS Perú y como activo gestor cultural, ha desarrollado actividades interesantes, parte de las que se reflejan en estas fotos.

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PNP: Más hallazgos de millonarias compras policiales durante la pandemia [VIDEO]

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Un nuevo informe de Panorama revela más hallazgos de millonarias compras policiales en pleno estado de emergencia. Las compras directas fueron realizadas a los mismos proveedores de siempre. La Fiscalía Anticorrupción tiene en la mira al área administrativa de la Policía Nacional del Perú.  

El informe señala: “Según el Fiscal Superior, Omar Tello, se trata de millonarias compras sobrevaloradas en las que se adquirieron  productos de limpieza e implementos de bioseguridad destinados a los efectivos policiales que día a día luchan contra el coronavirus, estos serían de dudosa procedencia y de mala calidad,  dejando a nuestro policías sin armas para luchar contra la pandemia del temible COVID-19”.

Además, el reportaje menciona que “la Aviación Policial adquirió útiles de limpieza e implementos de protección por S/ 1.617.331, entre los diversos productos figuran 24 mil unidades de respiradores N 95, estos de acuerdo a una investigación científica no serían  los más adecuados para proteger a los agentes del peligroso virus”.

Aquí el video completo de Panorama.

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MGH fleta vuelos de SpiceJet para asegurar la cadena de suministro de la India en medio de COVID-19

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GURGAON, India, 3 de mayo de 2020 /PRNewswire/ – La flota de cinco aviones de carga dedicados de SpiceJet está cruzando los cielos del mundo para transportar suministros vitales, tales como medicamentos, dispositivos médicos, dispositivos médicos de cadena de frío, productos agrícolas para diversos gobiernos, compañías médicas y farmacéuticas, minoristas y cuerpos de granjeros en esta guerra global contra la pandemia de COVID-19.

Desde que comenzó el confinamiento nacional en la India hace un mes, SpiceJet ha transportado alrededor de 4.000 toneladas de carga en más de 430 vuelos, más del 70% del total del cargamento aéreo transportado por líneas aéreas indias.

SpiceJet, la segunda línea aérea de la India, ha transportado suministros médicos esenciales hacia y desde Shanghái, Hong Kong, Singapur, Sri Lanka, Kuwait, Abu Dabi, Ciudad Ho Chi Minh, Colombo, Kabul y Dubái, entre otros sitios. Las operaciones de carga de SpiceJet han aumentado significativamente gracias a la flota de aviones de pasajeros de la aerolínea, pues tanto sus B737 como sus Q400 han estado operando vuelos con cargamento en los asientos.

MGH operated cargo loaded on a weekly freighter

El Grupo MGH, agente general de ventas de cargas globales de SpiceJet, ha participado de manera activa y apoyado los vueltos de carga de SpiceJet de Singapur a Chennai y Bangalore llevando suministros médicos esenciales y extendiendo el soporte total de las operaciones regulares de carga de la aerolínea a Hanoi y Bangkok.

“La maniobra osada y perspicaz de Ajay Singh de crear una división de carga independiente para SpiceJet ha dado grandes dividendos, pues no solo ha asegurado que la cadena de suministro clave se mantenga intacta, sino que también ha brindado provechosos flujos de caja a la Compañía cuando las operaciones de tierra quedaron totalmente varadas. Es un verdadero visionario. Ningún otro transportista de la India tiene una flota de carga dedicada, y fue realmente una apuesta osada en 2018”, comenta Anis Ahmed, fundador y director ejecutivo del Grupo MGH.

SpiceJet, junto al Grupo MGH, ha estado planeando expandir más sus operaciones de carga y añadir múltiples rutas globales a su rápidamente creciente red, considerando la mayor demanda de productos esenciales y suministros médicos en todo el mundo.

SpiceXpress, la división de carga dedicada de SpiceJet, se lanzó en septiembre de 2018, opera en rutas nacionales e internacionales, y es impulsada por la red de transporte totalmente integrada de SpiceJet, que incluye carga aérea, transporte terrestre e instalaciones de depósito en todo el país.

SpiceJet ha ayudado a transportar suministros esenciales, entre ellos, mascarillas faciales, desinfectantes, suministros quirúrgicos esenciales, termómetros IR (requeridos para detectar COVID-19), ropa de protección y kits de testeo rápido de coronavirus dentro y fuera de la India. La aerolínea ha operado incluso vuelos especiales para llevar pasajeros en cuarentena a instalaciones gubernamentales, ofreciendo sus aviones, tripulación y personal para obligaciones nacionales.

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