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Venancio Shinki: “He tenido mucha suerte en los concursos, gané casi todos los premios”

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Venancio Shinki dedicó incansablemente seis décadas de su vida a la pintura. Descendiente de padre japonés, fue un maestro indiscutible que recorrió Europa y Norteamérica; sin embargo, el Perú siempre fue su gran bastión. Hace unos meses él falleció a los ochenta y cuatro años.

Conversamos con Venancio Shinki en la intimidad de su casa. Elda di Malio, su esposa, nos dirigió hasta el lugar donde trabajaba el maestro. El siguiente diálogo se convirtió en la última entrevista

Naciste en la hacienda San Nicolás ¿Qué recuerdos?

No tengo el año exacto, ni sé en qué barco llegó mi padre a Perú. En esa época él llegó de Hiroshima con todos los japoneses que inmigraron a Sudamérica en un afán de rebeldía contra una disposición legal del emperador que era considerado una divinidad; pero a ellos no les importó, e inmediatamente aceptaron los contratos de los hacendados latinoamericanos.

Tú padre inmigró solo ¿Él dejó familia en Japón?

Casi como la mayoría de los viejos japoneses, él era muy cerrado, y muy estoico; pero ya estaba casado, y con dos hijos. Él nunca lo dijo. En ese momento nadie sabía que era un hombre casado.

Quedaste huérfano muy niño.

Mi padre murió cuando yo tenía 9 años. Él era dueño de dos negocios; una bodega, y un restorán, y tuvo un socio japonés para que atendiera el restorán. Recuerdo que era muy bueno con la gente; yo fui testigo la vez que una señora humilde ingresó a la bodega y le pidió algunos víveres, y cuando tuvo que pagar vio que no le alcanzaba el dinero, y mi padre le dijo: Anda nomás hijita; y el socio japonés se indignaba cada vez que se enteraba de eso. Luego de un tiempo mi padre vendió los dos negocios, y se escapó. Se había enterado de que los japoneses con negocios en Perú iban a ser deportados a los campos de concentración, porque ya se había iniciado la segunda guerra mundial; pero después nos informaron de que él dormía en una chocita del valle de Pativilca; fue allí que le dio pulmonía, y cuando estuvo muy enfermo regresó. Lo primero que hizo al verme fue pedirme agua; luego mi madre escribió una carta muy dramática para pedir ayuda a los amigos, y a los dos días llegaron a la hacienda dos camiones, y en uno de ellos tuvimos que llevar todas nuestras cosas; mientras mi padre iba echado sobre un colchón; luego no resistió más, y murió. Entonces, me quedé a vivir con mi madre. Luego de un tiempo llegó su primo para estar con nosotros, y la vio morir. Yo tenía 14 años; felizmente él era dueño de una bodega. A partir de ese momento le ayudé a atenderla durante un año; pero cuando vine a Lima empecé a trabajar en un taller de fotografía durante el día; y durante la noche me iba a estudiar al colegio Guadalupe.

Allí incursionaste como ayudante en un estudio de fotografía

El capo de los japoneses de la hacienda San Nicolás se comunicó con un señor también de origen japonés, y me recomendó para trabajar en su estudio fotográfico. Él aceptó, y cuando vine a Lima fui a vivir a su casa que quedaba al costado de la Biblioteca Nacional. Allí aprendí de todo; desde retocar, hasta revelar  fotografías. A los dieciséis años ya usaba corbata y mandil blanco en mi trabajo. En esa época en los matrimonios no se podía hacer fotos en la iglesia; porque luego de la ceremonia todo el grupo tenía que trasladarse al estudio para fotografiarse. Así pasaron algunos años, hasta que me independicé, e hice mi propio estudio fotográfico a una calle de la plaza Manco Cápac en La Victoria. Ahí conocí a un tipo que me trajo una escultura para que le haga fotos. Él era un zambo del barrio, y además un gran escultor porque ya estudiaba en la escuela Nacional de Bellas Artes. Luego nos hicimos amigos, y me habló sobre la escuela; entonces, me sentí tan interesado que decidí postular. Así fui a dar mi examen, e ingresé. Fueron nueve largos años de estudio.

En aquella época Juan Manuel Ugarte Eléspuru fue tu profesor; además ya era director de la ENBA

Él fue mi profesor, y fue mi director.

Durante su gestión la ENBA alcanzó un nivel muy alto

¡Y de qué manera! Cuando yo ingresaba a la biblioteca de la escuela y encontraba en los anaqueles algunas revistas, no entendía sus idiomas, porque sus textos estaban en alemán, e italiano; pero las imágenes que observaba eran increíbles. Juan Manuel suscribió a la escuela de Bellas Artes para que todas las ediciones de las mejores revistas de arte del mundo llegasen ahí. La calidad de materiales que usábamos en aquella época era la mejor; entre los oleos, y pinceles, lo que más admiré fueron las telas de lino.

Háblanos de la famosa promoción de oro del año 1959 en la ENBA

Ellos concluyeron sus estudios unos años antes que yo. Y le doy mucho mérito a Gerardo Chávez por ser tan original y valiente. En esa época Juan Manuel como director reunió a sus profesores y les dijo: — ¿qué más le podemos enseñar a estos tromes?—no tienen por qué estar en la escuela, solo hay que darles libertad para que hagan su propia vida— Justamente, Gerardo, Tilsa, y Gonzáles Basurco partieron a Europa; y yo los fui a despedir al puerto del Callao, porque se fueron en barco.

¿Tu amistad con Tilsa Tsuchiya cómo fue?

Tilsa era cuatro años mayor que yo. Al principio la china me cayó pésimo. Yo soy de formación japonesa, muy recta y formal; y cierto día cuando entré a la escuela, escuché una bulla tremenda; esto parece un manicomio, pensé; y de pronto salió una chinita con un mandil sucio, y me dijo: —te invito a tomar un trago en la esquina de Ancash—pensé entonces: — ¡ésta es una p…!— Esa fue mi primera impresión sobre ella; pero finalmente fue una gran amiga mía, y de toda la gente. Era una pintora excepcional; luego se fue a Paris, se casó con un francés, y además tuvo un hijo.

José Sabogal en un tiempo tuvo a su cargo la ENBA; durante su gestión la escuela estaba muy influenciada por el indigenismo. Sin embargo, cuando Juan Manuel Ugarte Eléspuru tomó las riendas de la escuela, ésta cobró una dimensión más cosmopolita

Exacto. Con ese cambio, Juan Manuel sacudió la cabeza de los muchachos de esa época que estaban muy influenciados con la idea del indigenismo; y así se terminó el cuento.

¿Y qué hacías cuando los profesores te mandaban a dibujar campesinos?

Imagínate. Yo más bien he hecho temáticas de vendedoras, esas que ponían sus manteles en el suelo y vendían papas. Eso me impresionó muchísimo cuando las vi por primera vez, porque mi madre tenía su negocio en un local; ella vendía chicha y jamones.

Luego de egresar de la escuela ganaste algunos premios

Cuando egresé de la escuela en el año 1962, ya había expuesto en la Biblioteca Nacional solo por el hecho haber concluido mis estudios. Pero, la verdad que he tenido mucha suerte en los concursos; porque gané casi todos los premios. Es increíble la cantidad de galardones que he podido ganar; y confieso que fue sin pretenderlo.

Muchos artistas cuando empiezan incursionan con el figurativo, y luego de explorar distintas corrientes, terminan haciendo abstraccionismo. En tu caso fue distinto porque inmediatamente te involucraste en una corriente expresionista-abstracta; asimismo, te disgustaba que te encasillen como surrealista ¿cómo incursionaste en la pintura abstracta?   

Exacto. Al principio me fastidiaba cuando decían que hacía surrealismo. Y te confieso que la abstracción me gustó gracias a los viajes que hice a Nueva York cuando vi la obra de Jackson Pollock; ahí descubrí la libertad. Luego en Paris vi minuciosamente cómo pintaban, cómo raspaban, y chorreaban, — ¿Qué es esto?— dije, —habrá que probarlo— Justamente, en el año 1963 fui invitado a la Bienal de Sao Paulo, y noté que mis obras no estaban mal. El stand peruano estaba presentable, pero tenía mis dudas. Luego recorrimos todos los stands extranjeros, y me quedé tonto, porque sentí que estaba bailando al mismo ritmo de los artistas mundiales. Pero no fue ahí, ni en Europa que me di cuenta que tenía que cambiar. Fue más bien en Perú, luego de regresar de aquella bienal  llamé a un amigo de una agencia de viajes, y le dije que necesitaba viajar a Nueva York. Después de cuatro días me dio los boletos, y llegué a Nueva York para ver qué pasaba, y creí encontrar en esa ciudad mi línea conceptual, pero no la encontré. Carlos Dávila, hijo de mi profesor Alberto Dávila, residía allí, y me acompañaba a todos los circuitos artísticos. Fue entonces que le pedí que me enseñara a los artistas jóvenes que exponían en la gran ciudad; y un buen día cuando fuimos a una galería a observar una exposición, vimos que las telas de las obras no estaban colgadas en las paredes; estaban arrinconadas y así se exhibían. Yo salí indignado al ver que eso era cualquier cosa, menos arte, y cuando iba caminando por la calle quería llorar de rabia, y me cuestioné a mí mismo: —Tantos años que he estudiado, y veo que en Nueva York ese arte es lo máximo— y en ese mismo instante, escuché una voz que me decía: “Venancio no busques lo tuyo en otros…está en tu corazón, solo ahí podrás encontrar lo que verdaderamente es lo tuyo”. Luego de oír esa voz me fui corriendo al hotel, y al día siguiente me regresé a Lima para pintar lo que acontecía en mi Perú.

En ese momento recibiste algunas críticas porque decían que Venancio Shinki no se comprometía con lo que acontecía a su alrededor; y que más bien, andaba encerrado creando para él solo. Sin embargo, después entendieron que en tus temáticas había compromiso social, incluso mediante tu iconografía, con símbolos, hendiduras, y metáforas peruanas; como la mujer, los toros, y las recurrentes escaleras que siempre encuentras en el camino; ahí está el Perú.

Exacto. Después esos mismos críticos se dieron cuenta, y cambiaron de opinión. Menos mal que los estudiosos finalmente se percataron de que yo no hacia tonterías; y entendieron que en mi obra estaba creando parte de mi propia vivencia, y de los sitios en los que yo estuve de chico.

¿Alguna vez te sentiste más japonés que peruano?

Te cuento que cuando regresé de Japón estuve con una tristeza muy profunda. En ese momento creí que era más japonés, y me preguntaba ¿soy japonés, o soy peruano? Entonces, le dije a Elda que no iba a salir a ningún lado, y que a partir de ese momento no estaba para nadie. De pronto, escuché un valsecito criollo que sonaba en la radio, y dije: ¡Carajo, esto es lo mío! Allí empezó la cosa, y nuevamente volví a ser peruano. Cierto día, estábamos almorzando en el jirón Libertad del Rímac con un grupo de amigos; entre ellos un viejo compositor de música criolla. Él me confió que sus canciones le fluían porque primero visualizaba las letras en el espacio, y que luego las trasladaba al pentagrama. Pensé entonces, yo, como pintor tendría que hacer lo mismo.

En Europa visitaste los grandes museos y te sentiste influenciado por el trabajo greco-latino. Algunas esculturas que observaste de la escuela griega tenían el cuerpo sin extremidades. Eso te caló en el alma

Así es. Aquella vez me quedé parado por mucho tiempo mirando esa obra.  Yo me había dado una vuelta por todo el museo; y cuando me di cuenta, me vi nuevamente parado en el mismo lugar. La escultura que estaba enfrente de mí no tenía brazos, —Esto me está diciendo algo— pensé. Ahora reconozco que eso me enseñó mucho. De mis viajes a Italia; particularmente el que hice a ese museo de esculturas en Roma, hizo que me quedé con la boca abierta.

Tu obra “Compendio” de gran formato es extraordinaria. Es un tríptico que evoca a la escuela clasicista; me refiero a que luego volviste a la figuración.

Claro. Luego yo volví a la figuración; o mejor dicho, practiqué mi propia figuración. Esa pintura es la que más ha representado a Perú de las obras de Shinki. Y ha viajado desde Nueva York, a otras partes del mundo; incluso, a la Bienal de Sao Paulo.

Elda di Malio tu esposa es artista plástica ¿Qué tanto ayuda eso?

A veces sí. Aunque a mí ella me ha ayudado mucho más. Quizás yo la apoyo también, porque deseo que sea más activa en algo que yo admiro que es su pintura. Porque me encanta lo que hace, pero a veces no lo continúa porque tiene que atender la casa, y a mí que ando delicado de salud. Yo no quiero ese tipo de atenciones; lo que quiero es que ella se entregue más a su profesión.

Fuiste docente en la UNI

En esa época Cartucho Miro Quesada habló con Juan Manuel; y luego Juan Manuel me buscó y me dijo que me necesitaban en la UNI. Lo gracioso fue que la propuesta no era para ser profesor en Bellas Artes; sino, para la Universidad Nacional de Ingeniería. Entonces, le pregunté qué cosa debía enseñar, y me respondió: —enseña lo que tú sabes— Y desde ese momento empecé a hacerlo; y no tienes idea, muchos de esos alumnos que incluso han sido ministros de Estado, hasta ahora me recuerdan, y cuando me ven me tratan de profe. Encontrarme con gente tan inteligente y sensible ha sido gratísimo.

¿Hace qué tiempo que no visitas la Escuela de Bellas Artes?

Hace muchos años, y me da mucha pena.

¿Venancio Shinki tiene calle? Alguna anécdota

Sí, siempre anduve en la calle. Cuando concluí mis estudios que fueron larguísimos, luego de nueve años llegó la libertad, y nos reunimos un grupo de seis muchachos y nos fuimos a la plaza San Martin a un bar que quedaba frente al “Negro-Negro”. En esa época ahí encontrabas a unas señoras que iban solas a “chupar”; eso era rarísimo, y yo inmediatamente sacaba de mi sacón mi cuadernito de dibujo, hacia mi bocetito, y anotaba todo. Cómo gozaba viendo a esas mujeres solitarias.

¿Qué opinas del arte contemporáneo del siglo XXI en el que priman las instalaciones con conceptos cada vez más raros?

Los viejos pintores como yo sentimos eso. Los jóvenes artistas aprecian lo otro; me refiero a todo lo opuesto que antes ejercían los viejos artistas. Yo he viajado mucho, y he visto un montón de muestras alrededor del mundo. A veces hay cosas raras que te llaman la atención positivamente, no está mal…pero la gran mayoría la “hueva”; no va conmigo;  ¡ni hablar!

Por lo visto el arte te ha tratado muy bien todo el tiempo

Siempre. ¿Sabes cuándo me di cuenta de ello? desde que viajé y estuve en la ventana de un avión divisando puras montañas, y paisajes. Me di cuenta entonces; que todo era gracias a mi profesión.

Supongamos que tendrías que volver a nacer ¿A qué te dedicarías?

En principio, no creo en nada de eso; pero si habría esa posibilidad, me gustaría empezar un nuevo camino en el arte. Lo cierto es que he dejado en el camino el deseo de otras manifestaciones artísticas. Me estoy refiriendo a la escultura; que, aunque lo estudié obligado, lo hice bien en su momento; pero más me atrajo la pintura, y así me quedé con ella. Luego pensé que más adelante lo tenía que hacer; y aún tengo ideas…pero no. A la edad que tengo ya no.

(Entrevista publicada en la revista impresa Lima Gris Nº 11)

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Defensores de los Derechos Humanos son amenazados de muerte y sufren acoso judicial

Jefe de comunidad nativa y periodista de investigación manifestaron ante el Consejo de Derechos Humanos de la ONU, constantes amenazas de muerte y acoso judicial.

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Foto: La República.

Muchas veces los que no tienen voz son los más olvidados, a pesar de que son tan ciudadanos y tienen los mismos derechos que uno que vive en la capital; sin embargo durante décadas la brecha cultural y geográfica que separa a distintas comunidades nativas y amazónicas los han ido relegando hasta ser los últimos de la fila.

Y es que la lejanía de esas comunidades los han ido ocultando de nuestra realidad, haciéndolos vulnerables de constantes ataques de parte de compañías que se quieren enriquecer a costa de todos los pobladores, o de amedrentarlos con innumerables denuncias donde siniestros abogados se prestan para esa campaña de desprestigio.

A pesar de ese desinterés que, en ocasiones, surge del mismísimo Gobierno, aún existen personas que realmente se encuentran comprometidas por preservar sus costumbres y tierras, dando incluso su vida por esa causa.

Ejemplos de tenacidad y coraje son el jefe de la comunidad nativa Nueva Austria del Sira ubicada en la provincia huanuqueña de Puerto Inca, Germán López, y la periodista de investigación Paola Ugaz, quienes declararon ante el Consejo de Derechos Humanos de la ONU, la situación de indefensión en que se encuentran.

En su oportunidad el jefe de la comunidad manifestó que además de sufrir invasiones, las autoridades les quitaron el reconocimiento como comunidad, y que el Gobierno Regional de Huánuco empezó a otorgar títulos individuales sobre sus territorios, incluso de lugares donde viven los propios comuneros. Enfatizó que esto “ha dado lugar a que muchas familias se retiren del territorio indígena.”

“Tenemos muchos problemas judiciales, me han denunciado por narcotráfico, invasión, apoyo a la minería ilegal y muchos delitos más. Estamos pegados a la reserva Comunal del Sira, tenemos potencial, por eso nos invaden. Corro riesgo al velar por los derechos de mis hermanos”, agregó el jefe comunal.

Por su parte, en la misma sesión también se encontraba la periodista de investigación, Paola Ugaz, indicando que lleva más de veinte años investigando casos de corrupción y narcotráfico, pero desde que ve las finanzas de la organización religiosa Sodalicio de Vida Cristiana ha sido víctima de denuncias judiciales, hostigada en redes sociales y acusada de pertenecer a una red de lavado de activos.

“Soy un tubo de ensayo para quienes quieran investigar a organizaciones poderosas. Tengo persecución en el Poder Judicial, dos amenazas de muerte y no cuento con defensa del Estado. Un joven periodista ya no va a investigar, es importante que haya mecanismos de alerta temprana para los defensores de derechos humanos”, demandó Ugaz.

Luego de haber escuchado los testimonios de ambos, la relatora de la ONU sobre personas defensoras de derechos humanos, Mary Lawlor, dijo que la próxima semana presentará un informe ante el Consejo de Derechos Humanos que incluye los casos de Germán López y Paola Ugaz.

“Estoy con vosotros. En términos legales, los informes destacan a defensores de derechos humanos, de pueblos indígenas y del medio ambiente por la estigmatización y falta de reconocimiento. Esto es algo que indico a los Estados. También la criminalización de defensores y su protección efectiva en situación de riesgo”, sostuvo.

Esperamos que la denominada “Generación del Bicentenario” también alce su voz contra esos constantes atropellos que vienen sucediendo durante muchos años en el interior del país, y no se aíslen solamente en los que sucede en la capital del país.

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Los gimnasios en el Perú están a punto de quebrar

Los gimnasios permanecieron cerrados alrededor de 9 meses consecutivos y recién pudieron abrir su atención al público desde el 11 de diciembre, con un limitado aforo del 40%. Sin embargo, solo a los 45 días de habérseles permitido reabrir parcialmente, el gobierno de Francisco Sagasti lo volvió a cerrar.

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Según las últimas disposiciones sanitarias dictadas por el gobierno, los gimnasios no podrán abrir sus puertas al público hasta el 14 de marzo.

Aquella medida golpea nuevamente al rubro de las máquinas y los fierros, que hasta el momento ha sufrido el cierre y la quiebra de más de 1,000 gimnasios, desde que se dictó la primera cuarentena el 16 de marzo de 2020.

En aquella oportunidad, los gimnasios por disposiciones sanitarias permanecieron cerrados alrededor de 9 meses consecutivos y recién pudieron abrir su atención al público desde el 11 de diciembre, después de haber recibido los protocolos sanitarios que dictó el Minsa y con limitado aforo del 40%. Sin embargo, solo a los 45 días de habérseles permitido un funcionamiento parcial, el gobierno de Francisco Sagasti volvió ordenar sus cierres. 

Hoy en una entrevista radial el presidente de la Asociación Nacional de Gimnasios del Perú, Marco Antonio Reeves Garay, afirmó que el sector de gimnasios está a punto de desaparecer del mapa económico del Perú, luego que la PCM decidiera que los gimnasios de las regiones con nivel de alerta muy alto y extremo, continúen inoperativos hasta el 14 de marzo.

“Hablo en nombre de los 1,500 gimnasios que aún no han cerrado a nivel nacional; antes éramos más de 3,000. Lamentablemente, a raíz de las restricciones, estamos rumbo a desaparecer del mapa económico del Perú”, advirtió Reeves.

Además, en nombre de su asociación pidieron que se les permita funcionar, al menos, con el 20% de aforo; no obstante, el gobierno no los incluyó en el grupo de actividades económicas que se reanudarán en las regiones con nivel muy alto y extremo.

El coordinador de la Asociación, precisó que es incoherente que no se les permita reabrir, dado que luego de operar alrededor de 45 días, no se reportaron contagios del virus del Covid; por lo que cuestionó el criterio de los ministerios de Salud y de la Producción, por oponerse a la reapertura de los gimnasios.

“No existe un criterio técnico. Es penoso que en el Perú se tomen decisiones a la ligera y no se den cuenta que los gimnasios sí podemos trabajar, sabiendo que no ha habido contagios en los establecimientos (…) Los ministerios (Minsa y Produce) no tienen los datos exactos para determinar el cierre, prácticamente lo hacen al champazo”, añadió.

Se estima que, a nivel nacional, aún funcionan 3,500 gimnasios; es decir, 3,000 en la capital y 500 en el resto de regiones del país. Entre tanto, la Asociación Nacional de Gimnasios del Perú y la Asociación de Gimnasios han unido esfuerzos con todos sus agremiados y con los miles de atletas anaeróbicos y aeróbicos emprenderán una fuerte protesta, como la que realizaron el año pasado, con una multitudinaria marcha en el mes de noviembre frente al Ministerio de Salud; lo que posteriormente originó que la exministra Pilar Mazzetti opte por abrir una mesa de diálogo con ese sector.

Lo mismo, harán la próxima semana y entre los dos gremios, La Asociación Nacional de Gimnasios del Perú liderada por Marco Antonio Reeves y la Asociación de Gimnasios liderada por Enrique Fernández, realizarán una marcha el jueves 4 de marzo desde las 11 de la mañana en el frontis del ministerio de Salud.

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Indecopi: Estudiantes de colegios privados podrán utilizar libros usados

Las clases presenciales aún no se definen, anunció ministro de Educación.

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Foto: RPP

Un ligero alivio pueden sentir los padres de familia que tienen que lidiar cada inicio de año para adquirir los materiales escolares, pues el Instituto Nacional de Defensa de la Competencia y de la Protección Intelectual (Indecopi) ha comunicado que los estudiantes que pertenecen a colegios particulares pueden utilizar textos escolares usados como fuente de consulta o material de estudio durante el año escolar.

Indecopi informó que mediante la guía digitalCheca tu cole”, elaborada por esa institución, los padres de familia podrán saber sus principales derechos a la hora de matricular a sus hijos. “Los colegios privados no pueden obligar a comprar textos escolares nuevos o de un solo uso”, se menciona en el portal.

Aparte de ello, los padres de familia tienen derecho a participar en el proceso de selección final de los libros educativos, cada vez que la institución educativa decida cambiar el libro que venía utilizando en el aula.

Respecto a los útiles escolares se mencionó además que se encuentra prohibido que las listas exijan marcas o establecimientos de compra. “Debe indicarse únicamente el tipo de material. Los padres de familia tienen la libertad de comprarlos en los establecimientos comerciales de su elección“.

Clases presenciales aún no se definen para este año escolar

En tanto el Ministro de Educación, Ricardo Cuenca, mencionó que solo el 19% de colegios se encuentran en condiciones de brindar clases presenciales, y todas estas se encuentran en zonas rurales.

“Volver a clases es un proceso gradual que nos irá ayudando a ganarle la batalla a esta epidemia, y los padres de familia deben tener la absoluta seguridad de que lo estamos haciendo con responsabilidad. No sería responsable imaginar que el 15 de abril todos van a volver a las escuelas porque eso es imposible”, afirmó.

El ministro señaló que, para el inicio del año escolar 2021, el Ministerio de Educación (Minedu) ha diseñado un proceso que nos aproxima a las clases presenciales y que se caracteriza por ser seguro, flexible, gradual y voluntario, de modo que, si la situación epidemiológica lo permite, se pueda ir regresando poco a poco a las aulas.

Agregó que con este propósito, se están siguiendo los protocolos internacionales para hacer de las escuelas un lugar seguro con todas las condiciones de bioseguridad, con aforos reducidos y protocolos de higiene.

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Hospital entregó cuerpo de otra persona que había fallecido por Covid-19 y después de 8 meses les avisan del error a su familia

Indignante. No basta con perder a un ser querido víctima de ese terrible virus, sino que además les entregue a los familiares un cadáver que no es de su entorno.

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Este hecho ocurrió en el Hospital Regional Docente de Trujillo, donde la familia Rodríguez se acercó hasta las inmediaciones del nosocomio a denunciar que después ocho meses el hospital se está rectificando por la entrega de un cadáver que no pertenece con el fallecido por covid.

“El día lunes recibí una llamada para que vengamos al hospital, no nos quisieron dar el motivo, luego dijeron que era un documento. Nos hemos acercado y nos dicen que no era el cuerpo. Después de 8 meses nos llaman para comunicarnos esta noticia. Es doloroso”, dijo Miguel Rodríguez, hermano de la víctima.

Según declaraciones de uno de los familiares del occiso, en junio el hospital les avisó del deceso de su familiar, entregándoles en esa ocasión un cadáver para su entierro, siguiendo los protocolos de bioseguridad. “Nunca lo vimos, porque estaba todo cubierto”, contó su viuda, notoriamente mortificada en las puertas del hospital.

Sin embargo, esa información del error ya habría sido a conocer por el hospital un mes después del incidente, pero, producto de papeleos y de una investigación de la Fiscalía, recién ocho meses después se les notificó a las familiares.

“Nos piden disculpas, que van a correr con gasto de sepelio, porque también está la otra familia que debe estar buscando el cadáver que hemos enterrado. Pensábamos que era él y nos dan con esto. Penoso de reconocer ahora el cuerpo de mi hermano”, enfatizó Rodríguez.

Trascendió que el Gerente Regional de Salud de La Libertad, Fernando Padilla, manifestó en conferencia de prensa, que no tenía conocimiento del caso, empero se iniciarán las investigaciones correspondientes de ese terrible error. La familia del fallecido no se ha quedado de brazos cruzados e iniciará también un proceso legal.

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Corte Superior de Justicia aprueba eutanasia para Ana Estrada

En histórica resolución se le permitirá a un ciudadano poner fin a su vida a través de la eutanasia.

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El 22 de febrero de 2021 será una fecha que no podrá ser olvidada para todos los seres queridos de Ana (y también para los que estuvieron al tanto de su historia durante todos estos años) pues la justicia peruana ha permitido, por primera vez en la historia de vida republicana, que un ser humano pueda ser asistido para ponerle fin a su vida.

Y no era un mero capricho o fastidio por la vida lo que tanto reclamaba Ana, sino que su dignidad y calidad de vida no era la misma desde hace mucho tiempo, pues ella a los 12 años fue diagnosticada de una enfermedad incurable y degenerativa que iba deteriorando progresivamente sus capacidades motrices. Ya a los 20 años ya necesitaba desplazarse utilizando una silla de ruedas, y en la actualidad permanece postrada en una cama, intubada, por más de 20 horas al día. Su vida se había convertido una pesadilla donde ella no era dueña de su propio cuerpo.

Es por ello que el Décimo Primer Juzgado Constitucional de la Corte Superior de Justicia de Lima (CSJ) ha considerado declarar fundada en parte el expediente N° 00573-2020-0-1801-JR-DC-11, interpuesto por la Defensoría del Pueblo, ordenando al Ministerio de Salud y a EsSalud respetar la decisión de Ana Estrada a que se le ponga fin a su vida mediante la eutanasia.

“Se declara inaplicable el artículo 112° del Código Penal vigente, para el caso de doña Ana Estrada Ugarte; por lo que los sujetos activos no podrán ser procesados, siempre que los actos tendientes a su muerte en condiciones dignas se practiquen de manera institucional y sujeta al control de su legalidad, en el tiempo y oportunidad que lo especifique; en tanto ella no puede hacerlo por sí misma”, se lee en el primer fundamento de la resolución.

El caso Ana Estrada

Muchos habrán escuchado su caso recién este 07 de enero cuando se llevó a cabo la audiencia a cargo del titular de 11° Juzgado Constitucional de la Corte Superior de Lima en donde se revisó la acción de amparo interpuesta por la Defensoría del Pueblo a favor de Ana Estrada.

Esa audiencia, que pudo ser seguida desde la internet en tiempo real, se pudo apreciar a Ana, echada en una cama, tratando de exponer sus motivos pues sus cuerdas vocales ya en ese momento se encontraban muy debilitadas, luchando para que se le conceda el acceso legal a la eutanasia, y que quienes le asistan no sean perseguidos penalmente.

La eutanasia u “homicidio piadoso” en el Perú se encuentra tipificado en el artículo 1112 del Código Penal, sancionándose su práctica hasta con 3 años de pena privativa “al que, por piedad, mata a un enfermo incurable que le solicita de manera expresa y consciente para poner fin a sus intolerables”.

Psicóloga de profesión, Ana demandó al Estado que prevalezca su derecho a morir con dignidad, pues no quiere ver cuando su vida se convierta en un “infierno” por las escaras y amputaciones.

“No quiero estar atada las 24 horas a una cama, ni soportar dolorosas úlceras en la piel, que se profundizan hasta ver los huesos y que supuran pus. Eso solo sería el comienzo de sendas infecciones, más medios invasivos y amputaciones y no moriré. Este infierno será eterno y mi mente estará totalmente lúcida para vivir cada dolor en una cama de hospital sola y queriendo morir”, señala en su blog Ana Busca la Muerte Digna.

Con esta decisión esperamos que Ana finalmente pueda emerger de todos sus sufrimientos y encuentre en lo etéreo su tan ansiada paz y tranquilidad, pues como diría Ramón Sampedro en la película Mar adentro “Vivir es un derecho, no una obligación.”

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Sally Salomón, una periodista varada en el Perú

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Hace cinco años, Sally Salomón, salió de México para dar una vuelta al mundo llevando un mensaje de paz y solidaridad. Solo llevaba una bicicleta y una mochila repleta de sueños. Como misionera y periodista (incluso alguna vez fichó por Televisa, Globo y Bolivisión) visitó un sinnúmero de países hasta que llegó a la Bolivia de Evo Morales y la protesta de los aymaras. Y ya de bajada ingresó al Perú. Corría febrero de este año y el Covid-19 todavía no hacía mella en nuestra patria. Tampoco nada hacía presagiar que se quedaría muchos meses varada en este país de las maravillas o de todas las sangres esperando un vuelo humanitario que hasta el término de esta nota nunca llegó.

Evo Morales y Sally Salomón.

Así, Sally Salomón (SS) llegó al Cusco; le habían dicho que la iglesia San Sebastián se había incendiado y que se necesitaba voluntarios para repararla. Muchos misioneros de otros países llegaron prestos para ayudar a la reconstrucción del templo; pero cuando ya todo estaba viento en popa, el presidente Vizcarra anunciaba el cierre de fronteras y el inicio de la cuarentena. En las siguientes semanas, los vuelos humanitarios fueron repatriando a muchos ciudadanos extranjeros y también muchos peruanos retornaban a casa.

Sally no tuvo suerte. No contaba con los contactos de su embajada, y, para remate, sufrió el robo de sus pertenencias. Así que sin documentos y sin plata pidió ayuda. El hotel donde se hospedaba le dio crédito por dos meses. Pero ocurrió algo imprevisto. En el Cusco, la gente le empezaba a agredir. Le decían que por culpa de los extranjeros y de la gente que viajaba el país estaba cerrado. Y que el Covid-19 era culpa directa de los turistas. Incluso le arrojaban piedras. Y Sally, una espigada mujer de cabellera rubia, sintió directamente el horror de la xenofobia.   

Recluida en un hotel sin poder salir ni siquiera a la puerta, solo recibía la ayuda de otros turistas nacionales y amigos que le compraban alimentos, artículos de higiene y cosas necesarias y se las dejaban en su puerta. En Lima no se llegó a informar sobre el maltrato que sufrían los turistas.

A lomo de bicicleta llegó a Arequipa, a Pedregal donde tenía unos trabajos pendientes y ya conocía al alcalde a quien había entrevistado en uno de sus viajes. En ese trance, sufre otro asalto y la pérdida de sus computadoras, bicicleta y demás pertenencias. Y queda mal herida.

El Covid y Sally

En la calle y sin ningún centavo, Sally decide pedir apoyo en una radio católica. Y una familia se conduele y le ayudan dándole una casa abandonada para que, por lo menos, no pase frío. También una vecina le da una mano cocinándole los alimentos. Todo iba bien hasta que el esposo de la señora aparece un día a ver cómo estaba la casa y empieza a toser. Sally se da cuenta de que podría tratarse de un caso de Covid-19 y limpia toda la casa con lejía. Pero ya era tarde. A los días empieza a tener los síntomas: dolor de cabeza, sudoraciones y fiebre. Va donde el alcalde con quien estaba empezando a colaborar con algunos proyectos y este le dice que vaya al hospital del Seguro y que se aleje y que se ponga una mascarilla. Sally estaba con un casco de motocicleta y con el visor cubriéndole toda la cara.

Al día siguiente muy temprano, aparece en el Seguro, y, a eso del mediodía, viene una enfermera y se da cuenta de que es extranjera, la separa del grupo de enfermos y le dice que no la van a poder atender. Sally volaba en fiebre, pero la enfermera insiste en que vaya el centro de salud “Sandrita Pérez”. Y que, en el Seguro, no hay nada más que hacer por ella.

Cuando llega al “Sandrita Pérez” de Pedregal, una doctora cubana le dice que su saturación está en 78, casi al borde del ahogamiento, y le receta 50 gotas de ivermectina y que vaya a su casa porque si la internan se puede morir: “Anda a tu casa y enciérrate porque aquí todos los pacientes intubados se están muriendo”, le dice. Los siguientes días serían decisivos. La fiebre no bajaba, el dolor de cabeza era insoportable y la respiración le empieza a fallar. Incluso agarró un lapicero, lo desinfectó y estaba dispuesta a hacerse una traqueotomía ella misma. No iba a dejarse morir así nomás. Y lo único que le ayudó es que era deportista multifacética y había sido buzo en aguas abisales del mar pacífico y sabía perfectamente cómo dosificar su oxígeno y mantener la calma.

Rodolfo Ybarra y Sally Salomón.

Fueron días difíciles y sobreviviendo sola. Afortunadamente en uno de los libros que leía tenía cien dólares guardados y le sirvieron para comprarse un celular nuevo y comunicarse con el mundo y con su comunidad de amigos. Ahí se enteraron de su penosa situación, pero nadie la podía ayudar. Las carreteras seguían cerradas y la única manera de viajar era que el alcalde autorizara con una firma su salida de Arequipa. Solo un sacerdote amigo derramaba lágrimas al otro lado del teléfono.

Mientras tanto, SS pega en la ventana de su casa prestada: “Soy Covid-19”. Y cuando salía a la calle (porque no había nadie que le ayudara) llevaba un cartel donde avisaba que estaba enferma y que guardaran su distancia. Y por más de quince días perdió el habla, solo se comunicaba con un lápiz y papel.

Para esto, el gobierno mexicano había dispuesto la repatriación de 200 mexicanos desde el Cusco en un único vuelo y ella tenía que llegar como sea. Pero no tenía dinero y el alcalde de Pedregal no le quería dejar la firma de salida. Las carreteras seguían cerradas. También su familia desde México le decía que mejor se quedara en casa y que esperara.

Salir del Perú

A inicios de octubre, Sally Salomón se enteró que el niño Carlo Acuti sería beatificado en el Vaticano y ella, como misionera, tenía los pasajes comprados a Italia. De ahí podría hacer la conexión a su natal México que, por cierto, nunca cerró sus fronteras. Para salir de Arequipa tuvo que vender unos crucifijos que tenía y deshacerse de varios objetos personales. Una autoridad municipal le dio 8 (ocho) soles de ayuda. ¡Viva el Perú generoso!

Cuando llegó al terminal terrestre, se encontró con que el único ómnibus que había para Lima no cumplía ningún protocolo, solo un plástico separaba a un pasajero de otro donde no había ningún asiento vacío y le dieron un papel donde le preguntaban a cada pasajero: “¿tienes fiebre, tienes dolor de cabeza, tienes sudoración, etc?”. Y los pasajeros tenían que firmar diciendo NO. Eso era todo el protocolo. Nunca hubo alcohol ni le midieron la fiebre ni nada. Estamos en Perú diría alguien por ahí.

Ya en el aeropuerto Jorge Chávez, habiendo pasado el counter y hablando con las personas encargadas le dijeron que el vuelo humanitario para Italia era solo para italianos. Y aún así, contra todo pronóstico, la podían llevar hasta Roma, pero no podían asegurar que la acepten entrar. Y era muy posible que la regresaran a Perú. Y, claro está, sabiendo que los “vuelos humanitarios” cuestan el doble de los pasajes normales y que Italia había restringido el ingreso de extranjeros.

Sally volvió a las calles de esta tres veces coronada ciudad de los reyes, a seguir caminando por el centro, mirando los escaparates, las multitudes de limensis que, como trashumantes, se trasladan de un lugar a otro, comen en restaurantes, suben a micros llenos o acuden a fiestas Covid totalmente ilegales. Los supermercados y las tiendas por departamentos estaban repletas y los tragamonedas empezarían a funcionar, pero eso sí, se restringía el acceso a las playas y los gimnasios seguían abolidos. Ahora solo tenía que esperar que se abran las fronteras y así poder embarcarse en un vuelo de retorno a su país de origen.

Hace algunas semanas el expresidente Martín Vizcarra anunció que el Perú retomaría los vuelos internacionales a destinos que no sobrepasen las ocho horas y México está a 5 horas 18 minutos; sin embargo, el nuevo presidente Francisco Sagasti solamente tendrá que ratificar dicha medida. Y a pesar de todo lo que ha pasado en este país, Sally Salomón agradece a todas las personas que le dieron una mano. Quizás después vuelva a poner el hombro para ayudar a niños necesitados o reconstruir iglesias o casas de personas desfavorecidas o visite los penales llevando su mensaje de paz y de amor para un mundo que todavía no ha entendido que más que una palabra bonita, lo que aquí se necesita es acción, ensuciarse los zapatos o hundirlos en el lodo y poner el cuerpo, no importa que una peste nos mantenga alejados del mundo porque al fin y al cabo uno también es el mundo. Y uno no puede alejarse de su destino.

Actualización

Nuestra querida amiga y periodista mexicana Sally Salomón ha sido salvajemente agredida. El día de ayer muchos medios televisivos pasaron su caso. Lo cierto es que ella debió salir del país hace unas semanas, pero una vez más la volvieron a robar y ahora la han dejado malherida y con un ojo ciego. Me da mucha tristeza esta noticia.

Que estés bien, querida Sally y contesta el teléfono, por favor.

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Actualidad

Decenas de personas denuncian haber sido estafadas por falsos recargadores de oxígenos

Entregaron sus balones a un sujeto que se presentó como trabajador de una empresa de oxígeno.

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Los robos y las estafas se encuentran en cualquier lado, y las recargas de oxígeno medicinal no son la excepción. Los actos más ruines y desalmados, comparables solo en época de guerra, se dan en las colas donde miles de familiares de víctimas de covid aguardan durante días por un poco de oxígeno.

En esta ocasión decenas de personas denunciaron haber sido estafadas por un sujeto, a través de intermediarios, que indicó trabajar en una empresa de recarga de oxígeno. Entre la desesperación y lo larga que era la cola las personas optaron por entregarles sus balones.

Las víctimas de la estafa señalan que entregaron sus balones a Giancarlo García y a su pareja, para que éstos a su vez se las entreguen a Ceudolfo Condori Quispe para que efectúe la recarga.

Según la noticia difundida por Latina, se puede apreciar que los más de 50 de balones fueron recogidos y trasladados en una furgoneta. Grande fue la sorpresa de las personas cuando días después Condori Quispe no contestaba las llamadas ni daba lugar para su ubicación.

En tanto Giancarlo García manifestó que en un principio se había contactado con Condori a través de las redes sociales, y que luego, vía WhatsApp, Condori le mandó documentos que presuntamente acreditaba que laboraba en una empresa de recarga de oxígeno.

Los afectados, al borde de la resignación y el dolor de que su familiar internado va perdiendo la lucha contra el covid, suplican que el sujeto se aparezca con los balones robados. Uno de los perjudicados, Christian Fernández, le imploró que regrese los balones ya que su mamá se encuentra en una situación crítica por el virus.

Ante ello, la Policía inspeccionó una casa de Ventanilla para buscar los balones de las personas estafadas.

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Actualidad

San Juan de Lurigancho ya cuenta con su primera ciclovía

Obra de 1.41 km fue inaugurada el día de ayer por alcalde Jorge Muñoz.

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Los vecinos de San Juan de Lurigancho (SJL) finalmente cuenta con una ciclovía que les permite desplazarse desde la avenida Las Flores de Primavera hasta la avenida Santa Rosa de Lima con total seguridad.

Esta obra iniciada desde noviembre del año pasado contó con un presupuesto de S/. 1´212,114.08 y estuvo a cargo del consorcio Pibatel, contando con estacionamiento para bicicletas, dos módulos para que los ciclistas puedan reparar sus bicicletas, tres equipos de gimnasios, mobiliario urbano, dos puntos de acopio de basura, y cinco contenedores de reciclaje.

En la inauguración de la obra estuvo presente el alcalde de Lima, Jorge Muñoz, quien indicó que se tiene planeado la construcción de otras seis ciclovías que conectarán las principales avenidas del populoso distrito.

“Esta es la primera de una red de ciclovías que interconectará a SJL. Gracias a este ambicioso proyecto permitiremos que los vecinos ciclistas puedan transitar por el distrito de manera segura. Hoy, debido al contexto de la pandemia, este medio de transporte no motorizado cobra mayor relevancia, pues permite que los ciudadanos se desplacen sin exponerse a estar aglomerados”, manifestó el burgomaestre para distintos medios de prensa.

Dentro de las proyecciones que se tiene pensando para Lima Este, además de la ciclovía de la avenida Los Jardines recientemente inaugurada, existen otras 6 que se vienen elaborando. En construcción se encuentran las ciclovías de la avenida Los Postes, Jorge Basadre, Las Flores de Primavera (la más extensa), y la de Santa Rosa de Lima, que junto a las de Los Tusilagos y San Hilarión completarán los 13.82 km de red ciclista.

Esto permitirá la práctica del ciclismo sin distinción de edades ni sexo, y sobretodo, permitirá evitar aglomeraciones. Solo cabe recordar a todo aquel que posea una bicicleta el correcto uso del casco, así como de implementar a su “bici” un timbre y luces que le permitan ser visto en la noche, recuerde que desde junio de este año la Policía Nacional se encontrará facultada para imponer multas a los malos ciclistas.

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