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Arte

Un Ministerio de Cultura en piloto automático contra el arqueólogo Pieter van Dalen

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Escribe: Edwin Cavello Limas

Ex vicedecano del Colegio de Arqueólogos del Perú, Pieter Van Dalen, fue detenido en el sitio arqueológico “Cementerio Macaton”, ubicado en Huaral, al norte de Lima, junto a nueve personas en un operativo contra el patrimonio cultural de la nación, dirigido por el Mayor PNP Abel Cruz. La ministra de cultura, Sonia Guillén, explicó que no se trata de una afectación al patrimonio cultural, pero sí una violación a los decretos 044 y 057 de inmovilización nacional. ¿Qué pasó exactamente?

Arqueólogo Pieter Van Dalen y su equipo.

El arqueólogo Pieter Van Dalen, contaba con la resolución directorial N° 000067-2020-DGPAlMC emitida por el ministerio de cultura, que le autoriza “la ejecución del “Proyecto de investigaciones arqueológicas con escuela de campo sobre las prácticas mortuorias del Cementerio de Macatón, Huaral, Temporada 2020”. Es así que en cumplimiento de dicha resolución el arqueólogo Van Dalen inicia las excavaciones científicas en el Cementerio de Macatón en Huaral, con la participación de un equipo de 30 arqueólogos que ponen al descubierto valiosos contextos funerarios los que estaban siendo retirados minuciosamente o exhumados con la aplicación de los rigurosos métodos y técnicas de la arqueología.

En el trascurso del desarrollo de la importante investigación se dio el estado de emergencia nacional declarado por el Gobierno, el cual dispuso el aislamiento social obligatorio en todo el territorio del Perú para evitar el incremento de casos COVID-19, es así que en vista de los valiosos hallazgos de incalculable valor cultural, según la carta emitida por el arqueólogo Pieter Van Dalen a la Ministra de Cultura, en la que manifiesta que el día 16 de abril coordina con el funcionario del Ministerio de Cultura Miguel Falconi, supervisor del proyecto arqueológico en referencia:

“En horas de la mañana (aprox. 9:00 am) el supervisor me llamó telefónicamente para indicarme que en el marco de la cuarentena y el Decreto Supremo 044-2020-PCM, se suspendían las supervisiones hasta que finalice la cuarentena, que por su salud e integridad no podía venir el día 19 de marzo, dando prioridad a la misma ni bien se termine la cuarentena. En ese momento informé que muchas tumbas se encontraban abiertas y con los materiales arqueológicos expuestos, por lo que se requería retirar estos materiales para salvaguardar la integridad de los mismos, remitiendo fotografías vía WhatsApp”.

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Lima Gris tuvo acceso a una comunicación mediante WhatsApp del tres de abril del presente año, a 19 días del estado de emergencia por el COVID-19, la conversación se realizó entre el arqueólogo Pieter Van Dalen y el funcionario del Ministerio de Cultura Miguel Falconi, quien es supervisor del proyecto arqueológico en cuestión. Es así que Van Dalen le escribe comunicándole “te voy mandando fotos de las unidades que ya se acabaron de excavar”. El supervisor Miguel Falconi respondió “lo ideal sería que tomes todas las medidas necesarias para evitar afectación al sitio Pieter”.

Es claro el compromiso de estos dos profesionales en la protección del patrimonio cultural de la nación y que el ministerio de Cultura tenía conocimiento de la prosecución del proyecto dirigido por Van Dalen.

A lo antes ya señalado se suma que el Ministerio de Cultura a través de sus instancias correspondientes, no han elaborado y mucho menos ha dado a conocer una directiva que contenga protocolos o planes de contingencia para la protección del Patrimonio Cultural, mueble e inmueble expuesto en procesos de excavaciones arqueológicas, menos han emitió un documento que especifique qué hacer con el Patrimonio Cultural que se encuentra en peligro mientras dure la cuarentena.

Algunos de los restos arqueológicos encontrados.


Nos preguntamos ¿cuál es la función del Ministerio de Cultura? una de sus funciones es proteger y salvaguardar el patrimonio cultural de todos los peruanos.  El hecho concreto es que dicho organismo no viene cumpliendo con sus funciones. Esta es una muestra más que el ministerio de Cultura se encuentra en piloto automático.

En las circunstancias ya expuestas ¿qué debió hacer el arqueólogo Pieter Van Dale? Aquí las dos opciones.

1.- Dejar los valiosos hallazgos funerarios conformados por fardos, vasijas y otros objetos arqueológicos a su suerte, y que en un 99% hubieran sido robados por estar el sitio surcado por trochas usadas por mototaxis.

2.- Continuar las excavaciones arqueológicas poniendo en buen recaudo el valioso material arqueológico consistente en fardos funerarios y sus objetos asociados.

Policía interviniendo el sitio arqueológico en Huaral.

Según el reglamento de intervenciones arqueológicas, todo arqueólogo que desarrolla un proyecto aprobado por el Ministerio de Cultura firma una carta de no afectación al Patrimonio Cultural de la Nación, es así que si el arqueólogo Pieter Van Dale dejaba dicho valioso material arqueológico abandonado, dicho arqueólogo sería objeto de una denuncia penal en su contra. Por lo ocurrido y ante la ausencia de una directiva y/o protocolo de parte del ente rector del patrimonio Cultural, solo le quedó poner en salvaguarda el material cultural que había evidenciado antes del inicio del estado de emergencia nacional por el COVID-19.

Ministra de Cultura Sonia Guillén.

 ¿EL MINISTERIO DE CULTURA MIENTE?

Sin tener en consideración el estado del material cultural mueble evidenciado por arqueólogo Pieter Van Dalen  en grave peligro de perderse, el día 04-ABRIL-2020 el Ministerio de Cultura mediante comunicado de prensa en relación al operativo realizado por la Policía Fiscal PNP – DIRPOFIS el día cuatro de abril en el sitio arqueológico cementerio Macatón en Huaral, que concluyó con la retención del arqueólogo Pieter Van Dalen y un grupo de 09 personas, el Ministerio de Cultura, informó a la opinión pública lo siguiente:

• Que el Ministerio de Cultura, lamenta los hechos ocurridos y deslinda responsabilidad en el accionar de este grupo de personas quienes realizaban labores de excavación arqueológica durante el estado de emergencia nacional declarado por el Gobierno, el cual dispone el aislamiento social obligatorio en todo el territorio del Perú para evitar el incremento de casos COVID-19.

 • El citado arqueólogo (Pieter Van Dalen) cuenta con autorización para ejecutar un proyecto de investigación en este sitio arqueológico; sin embargo, esta quedó suspendida por la actual situación que atraviesa el país, habiéndosele también comunicado por vía telefónica el pasado 16 de marzo.

 • El Ministerio de Cultura rechaza el irresponsable e injustificado accionar que puso en riesgo la integridad de las personas.

En dicho comunicado parece más del Ministerio de Salud, ya que no hace referencia a la disposición de resguardo inmediato del sitio arqueológico Cementerio Macatón en Chancay   y las excavaciones y contextos funerarios evidenciados por Van Dalen. Esa información del Ministerio de Cultura constituye una evidencia más de que esa institución se encuentra en piloto automático. Lamentablemente no existe un liderazgo.

En el comunicado del Ministerio de Cultura hay un error. Hay que aclarar que el sitio arqueológico Cementerio Macatón se encuentra en Huaral, y no en Chancay como señala el comunicado del MINCUL. Además, el arqueólogo Pieter Van Dalen señala en la siguiente entrevista que el Ministerio de Cultura nunca le comunicó por ninguna vía la cancelación de la excavación.

Conversamos con el arqueólogo Pieter Van Dalen y le preguntamos sobre las diferentes declaraciones vertidas por la Ministra de Cultura, Sonia Guillén, referente a su accionar en el sitio arqueológico Cementerio Macatón en Huaral, Van Dalen respondió en exclusiva para Lima Gris.

“Son lamentables las declaraciones de la Ministra de Cultura Sonia Guillén, porque el Ministerio de Cultura tenía conocimiento de las acciones que estábamos realizando en estos días en el cementerio de Macaton, en salvaguarda y por la protección de la integridad de los materiales arqueológicos que se encontraban expuestos al momento del inicio de la cuarentena. Es paradójico, porque el Ministerio de Cultura no ha desarrollado ningún protocolo para salvaguardar estos materiales, si alguna de las personas que todos los días transitan por medio de la zona arqueológica se lleva alguno de estos materiales o los destruyen, el Ministerio de Cultura me denuncia por destrucción del patrimonio cultural, porque me han hecho firmar una carta de compromiso de responsabilidad penal ante cualquier afectación en el sitio, entre febrero y octubre de 2020; pero al tomar las acciones de defensa, dice que no tienen conocimiento y piden que me denuncien.

Estoy contra la espada y la pared. Al iniciar la cuarentena el Ministerio de Cultura no ha desarrollado ninguna acción para revocar esa responsabilidad, no han tenido ninguna comunicación formal conmigo. En ningún momento he actuado de mala fe, todas mis acciones han sido por la protección del patrimonio cultural. Así como los médicos su objetivo es salvar vidas y el abogado busca la justicia, los arqueólogos buscamos la protección del patrimonio cultural, el cual es de todos los peruanos”.

El arqueólogo Pieter Van Dalen, con un rostro que expresaba su extrañeza e impotencia ante lo difundido por diferentes medios de prensa, nos respondió la siguiente pregunta ¿Usted a qué atribuye que la ministra este tomando los hechos ocurridos en el sitio arqueológico en Huaral para brindar diversas entrevistas en su contra?

“La ministra de cultura está lavándose las manos, porque la protección del patrimonio cultural peruano es entera responsabilidad del Ministerio de Cultura; sin embargo, promueve en los medios una “cacería de brujas” contra un arqueólogo al que el mismo ministerio ha dado la responsabilidad de proteger el sitio de Macatón (sin revocar esta responsabilidad en la cuarentena), por el solo hecho de autorizarlo a realizar una investigación científica, exponiéndome luego al linchamiento mediático en redes sociales. Es lamentable que ningún medio de comunicación me haya dado la oportunidad de defenderme de estas acusaciones”.

El dos de abril dentro de las acostumbradas conferencias de prensa diarias que brinda el presidente Martín Vizcarra con motivo de la cuarentena a causa de la pandemia del COVID-19, Lima Gris, preguntó al mandatario ¿Cuáles son las medidas económicas propuestas por el Ministerio de Cultura, dentro del ámbito de su competencia? ya que Colombia, por ejemplo, viene apoyando a los artistas y gestores culturales más vulnerables. El presidente Vizcarra respondió a nuestra interrogante refiriendo que había encargado a la Ministra de Cultura para que realice una evaluación de esta parte de la población. Tenemos que resaltar que la Ministra de Cultura no estaba presente en la conferencia de prensa ese día.

Esa ausencia de alguna forma fue el reflejo de la actual gestión del Ministerio de Cultura. Una ausencia que se extiende a nivel nacional ante la falta de liderazgo y ante la inacción de un ministerio que debería trabajar realizando lo que le corresponde dentro de sus funciones como institución.

Que alguien le avise a la ministra Sonia Guillén, que esto es una cuarentena y no unas vacaciones.

ACTUALIZACIÓN

En el supuesto que una persona tramite un salvoconducto atribuyéndose una actividad que no se condice con la realidad, podría cometer el ilícito penal de falsedad genérica, ello en aplicación del Articulo 438 del Código Penal, que prescribe lo siguiente: “cuando una persona altera la verdad intencionalmente y con perjuicio a terceros, será́ reprimido con pena privativa de libertad no menor de dos ni mayor de cuatro años.”

Si una persona realiza una excavación arqueológica sin el permiso respectivo o con el permiso suspendido, podrían cometerse las siguientes infracciones:

  • De naturaleza administrativa: En aplicación del literal e) del articulo 49 de la Ley 28296- Ley General del Patrimonio Cultural de la Nación, corresponde aplicar una multa a la persona que realice excavaciones en sitios arqueológicos o cementerios, sin tener la autorización correspondiente del Ministerio de Cultura.
  • De naturaleza penal: En aplicación del Articulo 226° del Código Penal, la persona que sin autorización excava o remueve monumentos arqueológicos prehispánicos, siempre que conozca el carácter de patrimonio cultural del bien, será́ reprimido con pena privativa de libertad no menor de tres ni mayor de seis años

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Actualidad

Marihuana terminal (apenas una historia)

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Marcelo, un larguirucho querendón, fue uno de los estudiantes más destacados de la promoción. Ingresó en primer lugar a Ingeniería Industrial y sabía tocar la guitarra como el que más (admiraba a Jimi Hendrix y a Gustavo Cerati). Además, era basquetbolista y amante de diversos deportes de aventura. Su padre era el amable bibliotecario del colegio y todos los profesores le decían convencidos, dándole una palmadita en el hombro: «tu muchacho va a llegar muy lejos», mientras el tipo se acomodaba el mostacho y asentía con inocultable orgullo.

—Su madre y yo pensamos lo mismo —agregaba él esperanzado.

            En la universidad no se esforzaba mucho y le alcanzaba para ser el mejor de su carrera. Tenía una linda enamorada —Tania, vecina de su barrio— y ella fue quien lo convenció para que se empezara a cachuelear fungiendo de guía turístico, pues dominaba el inglés con excelencia. Al parecer, allí se empezó a torcer.

Ocurrió en un viaje al Cañón de Cotahuasi. Un gringo le ofreció un troncho de weed y le gustó el efecto. Más de la cuenta. Poco a poco fue cambiando su conducta, su estilo de vida y sobre todo su peso —llegó a rozar los cien kilos—, porque luego de fumar marihuana le venía un hambre feroz. Andaba con el colirio de arriba para abajo para menguar el enrojecimiento de los ojos. Se empezó a juntar con los peores vagos del billar Jara; y, luego de perder a Tania, terminó sumergiéndose en el mundo de la pasta básica de cocaína. Para ese entonces su apariencia dejó de importarle un comino.

            Después de los exámenes finales del tercer ciclo de Ingeniería Industrial un surmenage lo dejó en el hospital. Estuvo internado durante varios días. Sus padres entendieron que la cosa estaba muy complicada y trataron de sacarlo de las drogas. Fracasaron. Marcelo abandonó la universidad (¿alguien recordaba el futuro que auguraban los profes del cole?). Se había dado cuenta de que ansiaba llevar otro tipo de vida: «Me llega al huevo la U», me dijo. «¿Y qué piensas hacer, Marcelo?», le pregunté.

            —Guitarrear en las combis, aunque no lo creas la gente se porta bien.

            —¿No te da roche andar pidiendo plata en los colectivos?

            —No seas huevón: roche me daría robar.

            —¿Y cómo te va con la maricucha?

            —Sólo me meto un cachito para dormir mejor. Yo la controlo, siempre la he controlado… Como dice el Guillermo: «soy drogo, pero no adicto».

            —¿El huevón del Guillermo te pasa la droga?

            —¡A ti qué chucha te importa! ¿Eres vigilante o qué?

            Guillermo vendría a ser algo así como el «marihuanero social» de la promoción. Controlaba su consumo. No se quedaba enganchado. A veces tenía sus encerronas, pero nada que lamentar. Eso me hacía recordar a Antonio Escohotado, aquel defensor pertinaz no de la legalización de las drogas, sino simplemente de erradicar su prohibición (o habría que decir satanización): «La cuerda que sirve al alpinista para escalar, sirve al suicida para ahorcarse, y al marino para que sus velas recojan el viento». No todos reaccionaban igual frente a tales estímulos, vaya que lo sé. Con el alcohol —esa droga legal— ocurría lo mismo. Había amigos que besaban el suelo con sólo tres vasitos de ron y otros que con una docena de cervezas apenas si se sentían picados.

            El estadio Ho Chi Minh de la UNSA era el recinto predilecto para iniciarse en el consumo de la marihuana. Guillermo conseguía esas verdosas hojas secas en los alrededores del Terminal Terrestre y las terminaba de triturar con sus dedos. Compraba papel para fumar (rizla) y armaba generosos tronchos. A veces no había reparos en usar papel de biblia. Algunos lo evitaban pues, según decían, era pecado mortal.

            —Vigila que nadie nos esté chequeando, gil.

            —¿Por qué, Guillermo?

            —Porque nos expulsan, pues. La adrenalina es parte del ritual: todo te tengo que explicar, carajo.

            —Tú siempre hablando huevadas.

            —Mira, mano, si se legalizan las drogas yo ya les perdería el gusto. Lo prohibido atrae más, ¿o no?

            —Quizá.

            —Ya te lo he dicho varias veces y no me paras bola: ¿cómo crees que Kafka se imaginó a Gregorio Samsa?

            —¿Cómo?

            —Fumando, pues. Esta vaina es intelectual, pero tú no estás listo para esta conversación.

            Lo cierto es que si estabas deprimido (quizá peleado con tu flaca), ese humo te bajoneaba muchísimo más. Y añadía taquicardias, angustia, ataques de pánico. Sensación de muerte inminente elevada al infinito. Uno sentía que el corazón se le salía del pecho y sufría paranoias, alucinaciones desbocadas que muchos llamaban «malos viajes». Para solucionarlo había que agenciarse de una pepa, es decir, un ansiolítico para «aterrizar» sin contratiempos. En contrapartida, si uno estaba alegre, con buen talante, sin mayores problemas; entonces podía literalmente «cagarse de risa» —de todo y de nada—, ponerse chino, obnubilarse hasta olvidarse de su nombre, de la dirección de su casa y del rostro de la hembrita que le movía el piso.

            Oswaldo Reynoso, por ejemplo, en Arequipa, lámpara incandescente (2014) le explica en una de sus misivas a un joven poeta, desde su propia experiencia, la diferencia entre el alcohol y la droga (se refiere a la marihuana o la pasta): «Sólo bebo ron, pues soy alérgico a cualquier tipo de droga. Me salen ronchas, me duele la cabeza y vomito. Como podrás comprender, no soy adicto a las drogas por voluntad sino por impedimento biológico».

            A algunos la marihuana, por sus terribles efectos, nos produce un rechazo rotundo. A Marcelo lo encandiló tanto que le jodió la existencia. Sus padres lo llevaron a una clínica privada de la capital para que le practiquen una suerte de lobotomía que prometía la cura definitiva a toda forma de adicción. Cuando volvió a la ciudad, luego de muchos meses, él había cambiado para siempre: le habían sacado un pedazo del alma en el quirófano. Marcelo lucía apagado, taciturno, hasta torpe. Ya no jugaba al básquet como en los buenos tiempos del colegio. Eso sí, todavía tocaba la guitarra con decoro. Una vez llegó a mi casa el día de mi cumpleaños. Vestía con un poncho y unas ojotas. Tocó las mejores canciones de Soda Stereo y de Los Prisioneros. Parecía ser el mismo de antes de la operación. A golpe de medianoche, Marcelo nos dijo que hiciéramos una chanchita al toque para prolongar la fiesta.

            —¿Para qué? —le preguntaron—. Todavía hay chela.

            —Yo me voy un toque al terminal y consigo de la buena.

            —¿Estás fumando de nuevo? ¿Tus viejos saben?

            —Yo la controlo: soy drogo y no adicto.

            A Marcelo lo agarraron a chavetazos hace una punta de años. Un vendedor de hierba de los alrededores del terminal terrestre lo ultimó sin misericordia. A veces pienso que si él hubiera nacido en otro país todavía estaría vivo. Quizá sólo trato de mentirme (Tania afirma que él no supo decir NO y punto).

No estoy en contra de la legalización o el consumo de drogas. Creo en la libertad del individuo y sé que cualquier prohibición acarrea peores males que los que intenta combatir. Sin embargo, cuando alguien me habla de lo genial y benéfica que le parece la marihuana yo recuerdo a Marcelo y una mezcla de impotencia y tristeza me embarga. No solamente Allen Ginsberg, creo que (casi) todos hemos visto a las mejores mentes de nuestras generaciones destruidas por la locura, hambrientas histéricas desnudas, arrastrándose por las calles al amanecer en busca de un colérico pinchazo… o de un tronchito de marihuana que venden los sórdidos chaveteros del terminal.

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Cultura

Julio Abelardo Luza Gironzini, poeta del vanguardismo puneño

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Julio Abelardo Luza Gironzini nació el 09 de junio de 1945 en la revolucionaria ciudad walawala de Huancané y murió el 24 de enero del 2014 en la legendaria e histórica Ciudad Blanca de Arequipa. Es hijo de Heriberto Luza Bretel, autor de las letras del Himno a Huancané y de Betzabeh Gironzini de la Vega, insigne dama huancaneña, casado con la Socióloga Edy Marcia Romero, con quien tuvieron dos hijos Betzabeh del Carmen y Abelardo Luza Romero.

BIENVENIDA. Julio Abelardo Luza Gironzini fue recibido en el Instituto Nacional de Cultura de Puno.

Estudió primaria en distintas escuelas rurales, debido al trabajo de su querido padre el Profesor Heriberto Luza Bretel, entre ellas, Caritamaya, Chocco y Acocollo, la secundaria lo realizó en el Colegio Nacional Varones de Huancané, luego estudió Educación en la Universidad Católica de Santa María de Arequipa, habiendo seguido estudios de Derecho, Lengua y Literatura en la Universidad Nacional de San Agustín de Arequipa y Antropología en la Universidad Nacional del Altiplano de Puno.

Julio Abelardo Luza Gironzini se introdujo en la poesía mediante un concurso de declamación poética en la secundaria con motivo del “Día de la Madre”, cuya competencia le permitió leer poemas de César Vallejo, José Santos Chocano, Martín Adán, Carlos Oquendo de Amat, Pablo Neruda, Gabriela Mistral, entre otros. No está demás señalar que la ciudad blanca de Arequipa le dio oportunidad de mayor desarrollo literario, abriéndole muchas puertas. En la década del 60 empezó a leer en la librería “Trilce”, a los poetas arequipeños y a los poetas malditos de la Literatura Universal.

RECITAL. Poetas de la Generación del 70 ofrecieron lecturas de poemas en distintos lugares del Perú.

Desde esa época desplegó una gran actividad cultural, participando en el Coro Polifónico de la Universidad Nacional de San Agustín, en los concursos de la Asociación Nacional de Escritores y Artistas, siendo ganador en 1968. Fundó la Agrupación Universitaria de Danzas y Música de la Universidad Católica de Santa María de Arequipa, demostrando garbo y nostalgia de Puno, por lo que agregó las danzas puneñas.

En 1969 conoce al poeta Max Neira González, con quien trabajó en la revista cultural “Jornada poética”. En 1973 trabajó como promotor cultural en el INC de Arequipa. En 1977 es nombrado director del INC de Puno, permaneciendo en el cargo hasta 1987. Desde allí apoya al folklore, trasladando el “V Congreso Nacional del Folklore” a la ciudad lacustre de Puno juntamente a la Federación Folklórica Departamental de Puno, con quienes iniciaron reformas de conceptualización y organización del folklore puneño. También propició el Primer Programa de Turismo Vivencial en las Islas de Taquile en Puno, habiendo recibido el Reconocimiento de la Federación Folklórica Departamental de Puno por su participación y colaboración, así como el Reconocimiento del Fondo de Promoción Turística por la labor realizada en favor del folklore regional de Puno.

Fue miembro del Instituto Americano de Arte de Puno, desarrollando intensa actividad cultural, por ejemplo, la consolidación del grupo de danzas de la Escuela Regional de Bellas Artes, con quienes realizaron giras culturales en el sur del país. Paralelamente desarrolló actividad pedagógica en el programa de Perfeccionamiento Magisterial del Ministerio de Educación y fue director del Instituto Pedagógico Privado Hispanoamericano de Arequipa.

HERMANOS. Adrian, Julio Abelardo y Heriberto reunidos en la ciudad blanca de Arequipa.

Tiene en su haber dos ediciones de “Tambores pluviales”, “Las manos vacías”, “P’ukuy”, “Canto coral al Apu Poqopaca”, “Homenaje al Che”, “Dos poemas, un canto”, “Homenaje a Javier Heraud”, “Monografía de Huancané”, “La sangre grita”, “Tierra íntima”, “Elogio a la danza”, “Verdad y hablar”, “Monografías de Lampa”, “Investigación Educativa. Una alternativa para la calidad”, “Eternidad y canto”, “Hermenéutica del K´hori Chawlla”, “Impertinencias y tertulias”, “De la memoria y el tiempo”.

Ha recibido la Mención Honrosa del Concurso “César Vallejo” de la Municipalidad Provincial de Arequipa, el Primer Premio de Poesía del Concurso Regional de Trabajadores de la Administración Pública de Arequipa, el Reconocimiento del Instituto Nacional de Cultura de Arequipa, del Club Departamental Puno de Arequipa, de la Municipalidad Provincial de Puno, de la Asociación de Huancaneños Residentes de Arequipa, del Ministerio de Industria y Turismo de Puno y del Gobierno Regional de Arequipa.

Del mismo modo recibió el Diploma de Honor de la Ciudad de Arequipa por sus 30 años de actividad intelectual y cultural. Entre otras distinciones, en tanto que el poeta, ha recibido el Diploma de Honor en Mérito al Comité Nacional del Centenario del Nacimiento del Doctor Manuel María Núñez Butrón “Jatun Rijchari”. En las “Bodas de Rubí” de la Universidad Católica de Santa María de Arequipa, le reconoció por ser fundador del Ballet Folklórico de Danzas. Fue declarado Hijo Predilecto por la Municipalidad Provincial de Huancané.

Sus poemas están publicados en El Pueblo de Arequipa, Los Andes de Puno, Revista Kitipthansa de Juli, Revista de la Escuela de Lengua y Literatura de la Universidad Nacional de San Agustín de Arequipa, Revista Mistiana y Jornada de Arequipa, El Contemporáneo de Argentina y Tebaida de Chile.   

Como dijera José Luis Ayala Olazával: “Tambores pluviales de Julio Abelardo Luza Gironzini, es el libro maduro de un poeta de corte esencialmente vanguardista que ha sabido preservar su personalidad literaria. La vanguardia se hizo carne con César Vallejo y Carlos Oquendo de Amat, ahora se acrecienta sin lugar a dudas con Luza Gironzini, es a la vez una continuidad y renovación en la poesía que siempre busca nuevas formas de expresión estética”.

Por esta y otras razones, la Biblioteca Municipal de Huancané lleva el nombre de “Julio Abelardo Luza Gironzini”, debido a su talento, ejercicio lúdico y lenguaje poético propio, se sitúa como uno de los importantes poetas puneños. Además representa la madurez intelectual del pueblo huancaneño, que durante muchos años batalla con fe por conquistar la plenitud de sus derechos.

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Cine

Estreno de Ganga Narayana (2021), de Mario Castro Cobos

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Mario Castro, realizador y crítico de cine, estrena en Lima Gris (y de manera gratuita) su séptimo largo independiente y experimental en 4 años: su tercer largo en tiempos de pandemia, y el primer largo peruano que se estrena en este año de elecciones generales y del bicentenario con vacunas.

Ganga Narayana, de Mario Castro Cobos (Perú, 2021, 71 min). A través de una cámara inmóvil o en perpetuo movimiento, de voces en off, pantalla en negro o en imágenes mudas o locuaces, la vida, la muerte, el cambio, en una palabra, la transformación, se hacen presentes de manera constante. Ganga Narayana significa, en sánscrito: ‘aguas en movimiento del Ganges’.

Aquí puedes ver Ganga Narayana (2021):

Aquí puedes ver Adentro hay un loro (2020):

Aquí puedes ver Animales perdidos (2020):

Aquí puedes ver Cuaderno de notas (2018), Gracias por la donación (2019), Descartes (2019, en codirección con Carlos Benvenuto) y Agujero (2019):

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Cultura

100 años del músico pomateño Félix Paniagua Loza

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Pomata se distingue, sin duda alguna, por albergar en su tierra a renombrados artistas, poetas, músicos y compositores. El Balcón Filosófico del Altiplano fortalece el talento de estos prodigiosos seres humanos. Uno de los hijos ilustres que tiene Pomata es Félix Paniagua Loza, quien se ha convertido en un músico virtuoso del charango y la zampoña.  

Félix Paniagua Loza nació el 9 de junio de 1920 en el distrito de Pomata que conforma la provincia de Chucuito – Juli. Es Profesor de Educación Secundaria, estudioso de las artes, del folklore y de la literatura. Comenzó con la valiosa tarea de la enseñanza en las provincias de Sandia, Huancané y Puno. Empezó a ejecutar el charango a los 9 años en Pomata. Fue integrante del “Centro Musical de Pomata”.  

Estudió su primaria en la Escuela Fiscal de Pomata, concluyendo en Juli. Se traslada luego al Colegio Nacional “San Carlos” de Puno y posteriormente ingresa a la Facultad de Educación de la Universidad Nacional San Antonio de Abad del Cusco, en la especialidad de Historia, Geografía y Ciencias Sociales.

   

Félix Paniagua Loza flanqueado de la Planta Jerárquica de la Gran Unidad Escolar San Carlos de Puno.

Félix Paniagua Loza es, a todas luces, un músico virtuoso del charango y la zampoña, lo que le ha dado oportunidad de salir al extranjero como integrante del Centro Musical y de Danzas “Theodoro Valcárcel” de Puno, ejecutando su charango en el Teatro de Bellas Artes de México, en las Festidanzas de Arequipa, en el Teatro Municipal de Lima, en la Paz – Bolivia, Tacna, Moquegua y Ayacucho.  

En el concurso de charanguistas del departamento de Puno ocupó el primer lugar. Fue protagonista en la filmación de un documental de Puno, para producciones Yung Dix de Norte América, cinta fílmica que se exhibió en beneficio de los niños más desamparados. Además, recopiló cuentos de Q’ajjelos del mundo pastoril de los Kollas-Aymaras; y como virtuoso charanguista fue integrante del “Grupo Wiñay Q’ajjelunaka” de Puno.  

No se pone en duda en ningún momento que Félix Paniagua Loza ejecutó el charango en Cusco con el chumbibilcano Francisco Gómez Negrón y en Lima con el ayacuchano Jaime Guardia. Por eso es que el afamado charanguista boliviano, Ernesto Cavour Aramayo escribe, en su libro “El Charango su vida y desventura”, entre los famosos charanguistas de los países de Europa, Asia y América, le considera a Félix Paniagua Loza, entre los cuatro charanguistas del Perú.    

En su trayectoria intelectual, desplegó una intensa actividad cultural encaminando las generaciones en bien de la comunidad puneña, sus experiencias y su espíritu de investigación han dado como resultado las siguientes obras: Compositores y músicos puneños. Maestros puneños: doctor José Antonio Encinas Franco y Daniel Espezúa Velasco y la educación activa, Glosas de danzas del altiplano peruano, este último libro circula en todas las universidades del Mundo, que fue publicado por la Editorial Los Pinos de Lima. 

Docentes de la Gran Unidad Escolar San Carlos de Puno escenificaron la Fundación Española de Puno.

Asimismo, tiene varios trabajos inéditos en espera de ser publicados; tales como, Q’ajjelo, Sandia, la puerta de oro del Perú, Pomata y su monumental Templo de Santiago, Los jaq’e arjatiris: doctor Valentín Paniagua Prieto y el maestro Telésforo Catacora, El fútbol en Puno, Los núcleos escolares campesinos en el altiplano peruano, Charango, que tiene el prólogo del reconocido músico puneño Edgar Valcárcel Arze, entre otros. 

Félix Paniagua Loza fue condecorado el 15 de enero de 1990 por el Consejo Municipal de Puno con las Palmas Magisteriales del Perú en el grado de Educador, también fue distinguido con el grado de Gran Amauta por el Gobierno Regional de Puno y en 1994 el Instituto Nacional de Cultura de Puno le entregó la “Kantuta de Oro” como el intelectual del año por su invalorable aporte académico, artístico y humanístico a la cultura Peruana y Latinoamericana.  

En las actividades deportivas destacó como defensor de los colores de la provincias de Chucuito, Puno y Cusco, en la IV Olimpiada Universitaria de Lima de 1946, desempeñando después cargos importantes en el deporte puneño, por ejemplo, fue Presidente del Club Deportivo “Unión Carolina” de Puno y miembro de la Comisión Deportivo Departamental.  

Félix Paniagua Loza actuó de cacique aimara en la escenificación de la Fundación Española de Puno.

Me complace de modo especial señalar que Félix Paniagua Loza, en su recorrido de Maestro, folklorista y deportista, ha cosechado muchos aplausos de aliento y estímulos de parte de las autoridades principales del departamento de Puno, de las instituciones artísticas, deportivas y de la colectividad humana, que sería largo enumerar en esta somera semblanza que resume la trayectoria de un hombre al servicio de la Tierra y la Juventud.  

Es menester hacer alusión que en el 2020 se conmemoró el Centenario del Nacimiento de Félix Paniagua Loza, músico virtuoso del charango y la zampoña, la Municipalidad Distrital de Pomata, el Gobierno Regional de Puno, la Dirección Regional de Educación de Puno, la Dirección Desconcentrada del Ministerio de Cultura de Puno, la Federación Departamental de Centros Musicales y Estudiantinas de Puno, la Federación Regional de Folclore y Cultura de Puno, son las entidades llamadas para publicar sus obras inéditas, ese sería, sin duda alguna, el mejor homenaje en vida. 

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Cultura

La lotería de Shirley Jackson: “la supervivencia es un juego macabro”

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El 26 de junio de 1948, los lectores del semanario “The New Yorker” se sorprendieron e indignaron al encontrarse con uno de los cuentos más escalofriantes y tenebrosos que hasta ese entonces se había publicado: “La lotería”.  Todo el recibimiento hostil que se generó en torno a este relato marcó la carrera literaria de su creadora, una mujer de treinta y dos años que pasaba su vida entre las actividades domésticas, el frenesí de la escritura e imágenes fantasmagóricas que sacudían su estabilidad emocional desde niña.

 Ella era Shirley Jackson.  Acusada y señalada con adjetivos relacionados a la brujería y a lo macabro, supo salir adelante creando alegorías que reflejan su intimidad y el contexto en el que estaba inmersa.  No hay que olvidar que en el mundo aún se percibía un clima muy desconcertante, producto de todo lo vivido durante la Segunda Guerra Mundial.

Se han escrito muchas interpretaciones en torno a “La lotería”, entre las que destacan cierta representación del antisemitismo en su trama, para ello hay que tener en cuenta que el esposo de Shirley Jackson era judío; otra analogía interesante es el papel de la mujer en una sociedad muy marcada por el machismo y los falsos nacionalismos. Esto se evidencia de forma más clara en el papel que tiene un personaje del cuento llamado Tessie Hutchinson y en su trágico desenlace.

H.P. Lovecraft, en su libro “El horror sobrenatural en la literatura” menciona que el miedo es la emoción más antigua de la humanidad, sobretodo el miedo a lo desconocido. La irrupción de elementos fantásticos y mitológicos entre los límites de la realidad fue catalogada como “horror cósmico. En el caso de Shirley Jackson, se hablaría de un “horror doméstico” (como han señalado algunos críticos), pues el miedo o la tensa atmósfera que se genera en sus relatos parten de situaciones cotidianas y ordinarias, como es el caso de “La lotería”. Estas dos formas de horror tienen un posible punto de encuentro al considerar algunos antecedentes históricos. Lovecraft señala que el horror cósmico figura en el antiguo folklore de las culturas, teniendo en cuenta los rituales mágicos y surreales que buscaban el bienestar de una colectividad. En el caso de “La lotería” de Jackson, se podría hablar de una actividad ritualesca y tradicional, en un contexto más moderno, pero que, según uno de los personajes de la historia, se hace para la prosperidad y bienestar de todo el pueblo, pese a lo terrorífico de la acción.

Shirley Jackson junto a sus hijos.

El relato trata de un pueblo pequeño, que a simple vista es como cualquier otro, los pobladores tienen confianza entre ellos, conocen aspectos de sus vidas, bromean respecto a algunas situaciones cotidianas, organizan bailes en la plaza, tienen un club juvenil y programan fiestas de Halloween. Toda esta normalidad es irrumpida por una actividad, celebrada anualmente, que requiere la presencia obligatoria de todos ellos: el juego de la lotería. Esto genera un giro macabro en la trama, explicando el porqué de algunas acciones que podrían pasar desapercibidas en primera instancia, pero que resultan siendo muy cruciales.

Una de las características que, según mi apreciación, más destaca en “La lotería” es esta forma o uso de contrastes que se generan a lo largo de la trama, construyendo ciertas ambivalencias y una atmósfera más desequilibrada en el plano emocional. Tanto el inicio y el final de la historia están marcados por estas discordancias.

Como lo he mencionado líneas atrás, el relato inicia con una descripción cálida y festiva acerca de los preparativos de “La lotería”. El espacio físico central es la plaza, lugar donde empiezan a congregarse los habitantes del pueblo. Este espíritu armonioso de la colectividad se diferencia con la acción final del relato, donde las conductas iniciales de respeto e integridad se ven transgredidas y cambiadas por el deseo de muerte, sacrificio y apropiación. Incluso las amistades que en un inicio acompañan, no pueden evitar el control de sus impulsos más salvajes.

Otro elemento que sirve como contraste es el de la vestimenta, en el caso de los hombres con el de las mujeres. El personaje Summers, quien es el guía en el desarrollo de las actividades de la lotería es descrito de esta forma:

“El señor Summers tenía mucho talento para todo ello; luciendo su camisa blanca impoluta y sus pantalones tejanos, con una mano apoyada tranquilamente sobre la caja negra, tenía un aire de gran dignidad e importancia mientras conversaba interminablemente con el señor Graves y los Martin”.

En cambio, los personajes femeninos serán descritas bajo una visión despectiva y de subordinación a la figura masculina.

“Las mujeres, con descoloridos vestidos de andar por casa y suéteres finos, llegaron poco después de sus hombres. Se saludaron entre ellas e intercambiaron apresurados chismes mientras acudían a reunirse con sus maridos”.

Los giros narrativos reflejan fielmente la actitud de los pobladores ante el juego de la lotería. Si es que al inicio se menciona que existe un ambiente agradable entre ellos, esto se ve interrumpido cuando va a dar inicio a la lotería, que a simple vista parece una actividad de integración, pero que genera un total desconcierto en los personajes:

 “Un súbito silencio cayó sobre los reunidos mientras el señor Summers carraspeaba y contemplaba la lista. ¿Todos preparados? – preguntó”.

Este silencio repentino hace presagiar que algo terrorífico se avecina. Más aún cuando el personaje más antiguo de la población, partícipe de 77 loterías, elabora un diálogo muy crítico respecto al pensamiento de los jóvenes, generando un contraste generacional. Todo esto debido a que en algunos pueblos cercanos se ha comentado mucho sobre la supresión de la lotería, generando ciertas dudas e incertidumbres sobre la actividad:

“Dicen que en el pueblo de arriba están hablando de suprimir la lotería —comentó el señor Adams al viejo Warner. Este soltó un bufido y replicó:

—Hatajo de estúpidos. Si escuchas a los jóvenes, nada les parece suficiente. A este paso, dentro de poco querrán que volvamos a vivir en cavernas, que nadie trabaje más y que vivamos de ese modo”.

Existe una preponderancia del pensamiento arcaico y de las costumbres, minimizando posibles cambios alentados por jóvenes que quizás podrían tener una visión distinta a lo tradicional. Esto, obviamente, no sucede en el pueblo central del relato, pues tanto los niños, jóvenes y adultos están muy inmersos y adoctrinados a estas creencias, pese a lo trágico que puede resultar.

Como último elemento de contraste, también podría incluirse el estilo narrativo, muy marcado al inicio por el uso de descripciones panorámicos del lugar y de las acciones de los personajes, otorgando cierta pasividad a la trama, lo que no quita que haya detalles que parecen intrascendentales pero que al final resultan siendo figuras protagónicas (es el caso de las piedras, pues al inicio un grupo de niños aparecen recolectando las piedras más lisas y redondeadas para algo que sucederá más adelante, incluso se ponen de acuerdo para protegerlas de los otros niños). Este estilo narrativo se verá transgredida desde que se inicia el juego de la lotería, otorgando un mayor dinamismo en los diálogos y en el uso de descripciones. Es como si de pronto una historia densa y recargada se va desprendiendo poco a poco de sus artificios hasta llegar a alcanzar la esencia de todo, en este caso no se trataría de otra cosa que el horror y el desconcierto.

En este sentido, los contrastes de diferentes aspectos son los que generan un espacio psicológico tenso en la historia. A eso hay que agregar que en el pueblo el Estado, como elemento organizacional de un territorio gobernado, no está presente; esto, sin embargo, no genera una anarquía entre los pobladores, pues se percibe un control social representado por el Señor Summers (dirige el juego) y el miedo a tergiversar una tradición ancestral. Quizás se podría hablar de una normalización de la violencia en un pueblo de trecientos habitantes, lo cual no resulta muy descabellado teniendo en cuenta los distintos medios de coacción que existen. Además, la fatalidad de lo lúdico permite también una democratización de la violencia, ya que cualquier poblador podría ser el seleccionado en un juego que no es más que una lucha entre la vida la muerte, entre la pasividad y la rebeldía, entre la confianza y la traición, entre la libertad y el destino, entre el pasado y el futuro.

La publicación y la recepción de “La lotería” trascendió los límites de lo ficcional, pues, así como cayó salvajemente el pueblo sobre una de sus personajes, buscando una oscuridad aparentemente redentora, también lo hicieron con Shirley Jackson; sin embargo, no pudieron contra su maldita mente creadora, menos ahora que han aparecido escritoras latinoamericanas que siguen la misma senda: el horror en la vida diaria. Entre ellas destacan Mariana Enríquez, Samantha Schweblin y Ariana Harwicz.

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Cultura

Lo que Netflix no contó: No rompan todo (Historia del rock peruano)

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¿Cómo se ha escrito la historia del rock peruano? En este taller, dictado por el periodista, investigador y músico Fernando Pinzás, los participantes obtendrán las herramientas para entender el desarrollo del rock en el Perú, y el contexto local e internacional en el que se ha dado esta evolución.

Se abrirán ideas de debate alrededor de temas como la fusión, la autenticidad, las relaciones entre música y política, la apropiación y el género. El Círculo de Lectores Perú suma con este taller un valioso aporte a su oferta de verano, además de sus clubes de lectura para niños y adultos.

𝟬𝟲 𝘀𝗲𝘀𝗶𝗼𝗻𝗲𝘀: 12, 14, 19, 21, 26 y 28 de enero de 8 p.m. a 9:30 p.m.

𝗣𝗹𝗮𝘁𝗮𝗳𝗼𝗿𝗺𝗮: Google Meet

𝗜𝗻𝘃𝗲𝗿𝘀𝗶𝗼́𝗻: S/200 soles

Informes del contenido del silabus en: info@circulodelectores.pe

VISITA LA WEB: www.circulodelectores.pe

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Cultura

Las edades de la tierra, por Aldo Alcota

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Pintor mexicano Arturo Estrada y Ricardo Terrones.

Ricardo Terrones no abdica de su sobresaliente pincelada, de su titánico dibujo. Lo continúa gracias a ese don de la creatividad procedente de su infancia. En esta nueva exposición con carácter de retrospectiva está la evidencia de lo señalado y que lleva por título Las edades de la tierra. Era hora de distinguir las raíces pictóricas de Terrones, apreciarlas como un documento visual que se expande en ese horizonte dorado, delineado día a día por este artista.

Aquel primer realismo establece el inicio de una búsqueda hacia ese misterio continental, autóctono. Luego, la abstracción emerge como porciones de oro doblegados por la bravura del cinabrio y una abundancia de rayos solares emparentados con el fulgente maíz, toda una secuencia viva y vibrante, hasta llegar a un híbrido estilo de figuración que toma posesión del espacio pintado. En Terrones era necesario plasmar esa humanidad latinoamericana, esas deidades convertidas en animales, ese pulso natural que no escapa a lo dramático y carnavalesco.

El paisaje de Chepén cede su colorido a Terrones para que lo profundice en esas telas donde se siente el estremecimiento de los cerros y de una fauna y flora que convive con la sabiduría mochica, china, además de las tradicionales peregrinaciones y fiestas religiosas, perfectamente entrelazadas con efigies de un pasado nativo y mágico desbordado en ritos.

Ricardo Terrones en su taller.

Gracias a IZART Museo Virtual de Trujillo y revista Ananaw es posible presenciar diversas obras de Terrones, concernientes a años de intenso trabajo. Sus pinceles y sus barras de carboncillo están al servicio de una profunda reflexión sobre la humanidad, la tierra, el universo, la animalidad, la identidad y su diseminación al sur del mundo. Es riqueza emocional transfigurada en litoral, oxigenado por el asombro.

La retrospectiva es un ejercicio de memoria, de confrontar épocas, de aclarar dudas sobre lo hecho, de responderse nuevas preguntas sobre lo que viene. Terrones se plantea nuevos desafíos y no se detiene porque está siempre a la espera del llamado de lo fabuloso. Las edades de la tierra son un recorrido por una trayectoria plástica significativa, un gran aporte imaginativo a la tradición del arte en Perú y Latinoamérica. La persistencia de Terrones, una y otra vez, es darle luz y sombra a sus seres y escenarios silvestres, con el fin de encontrar las claves de un paraíso perdido.

El arte es el radiante confín para Terrones. Su batalla diaria es no caer en los abismos de un mundo cada día más inhóspito y egoísta. Porque esta retrospectiva lo fortalece y también desea compartir una pasión, un conocimiento, una esperanza, una vorágine surreal de formas y tonalidades con su público. Los sentidos se combinan y dan paso a un cambio espiritual y una sólida conciencia artística, razones de existir en medio del crepúsculo. 

Cada cuadro, cada dibujo es una porción de tierra que invita a pasear, a perderse en esa amplitud orgánica de texturas, manchas, corporalidades que giran de un extremo a otro junto al movimiento de cielos, mares y selvas. Allí todo pasa. Y seguirán pasando cosas con maestría.  

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Cultura

Enrique Galdos Rivas: “La vida de un pintor es una novela”

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Enrique Galdos Rivas es uno de los maestros más prolíficos de la pintura peruana. Su arte es inclasificable, porque pasó por todas las corrientes, hasta llegar a consolidarse en el aspecto cromático; no por algo, se le conoce como el Mago del color. A sus 87 años de edad, su sentido del humor sigue intacto como cuando desde joven ingresó a la Escuela Nacional de Bellas Artes, sin imaginarse que, al egresar en el año 1959 ganaría la medalla de oro, junto a su promoción que hoy se ha convertido en histórica.

Conversamos con el maestro, en este inicio del 2021.     

Hace exactamente un año acudí a tu muestra retrospectiva en el ICPNA y al poco tiempo, llegó la pandemia.

Bueno, tengo una especie de suerte, porque el único que prácticamente ha expuesto en el año 2020 de forma física ha sido Galdos Rivas. Yo inauguré mi retrospectiva los primeros días de enero y terminé a fines de febrero y a las dos semanas vino la pandemia; como diciendo: “Mira el único que va a exponer en 2020 es Galdos Rivas y después se acabó”. Eso ha sido algo especial.

Allí expusiste 100 obras ¿Cuántas satisfacciones te trajo esa importante individual?

Bueno, te voy a decir, que para mí fue muy importante porque esa sala es magnífica y muy bien iluminada. Se vio muy bien toda la muestra con una sola mirada, porque se vio de otra forma, en lugar de estar mirando por partecitas. Esa fue una gran muestra y fíjate que, si me demoro 15 días más, no salía, porque se hubiera cambiado el programa. Eso me ha satisfecho, pues.

Tienes más de 60 años de carrera artística.

Solo ponle sesenta y picos… a ver, a ver. O ponle mejor 65 años, por ahí va.

Y cuentas con más de 2,300 obras en tu haber.

Tengo 2 mil nomás… porque los 300 ya se vendieron (risas). 

A lo largo de tu experiencia, tu trajín en el arte ha sido muy duro

La vida de un pintor, sobre todo como la mía es una novela prácticamente, porque está llena de momentos, de circunstancias a favor y en contra. En algún momento, de repente yo estaba en Suiza, o llegaba acá a Perú y de ahí me invitaban a Comas y de Comas volvía nuevamente al Centro de Lima y luego me iba a Quito. Ha sido una vida muy activa. Pero la vida del artista es así. Porque en un tiempo estaba solvente y en otra época estaba medio garifo. En otro momento andaba con una gallada criolla peruana, y de repente, otra vez estaba con un gringo en Holanda conversando. Otras veces hacía una exposición y me pasaba algo simpático, porque estaba medio melancólico y me ganaba un premio.

A pesar que fuiste galardonado con varios premios, ¿Por qué crees que los críticos de arte han sido mezquinos contigo?

Creo que ha sido una especie de envidia, porque decían: “Ese chiquito viaja, expone en el extranjero, gana premios seguidos y todo”. Y ellos haciendo crítica pues, no sacaban nada, porque tampoco quedaron, ni van a quedar en el ambiente artístico nacional. Mi nombre figura en escenarios internacionales de arte. Otros decían que yo no pintaba bien, porque no he conocido grandes obras extranjeras ¿y eso qué tiene que ver? si yo soy un creador y más bien, pienso que un extranjero debe venir acá para aprender a pintar; sobre todo, si tiene de maestro a Galdos Rivas.    

La verdad, que esos críticos nunca le han hecho un bien al arte en el país.

Una vez, en el año 1965 un crítico de arte me criticó muy feo, a pesar que yo había hecho cosas interesantes en la pintura; sin embargo, siempre había alguien que jodía. Yo no hacía caso, pero mis colegas me decían: “contéstale” y en los años ’65 y ’66 gané dos premios y esos premios los expusieron en el mismo lugar del diario El Comercio; entonces, yo dije: “Esta es mi respuesta a estos señores críticos que me tratan mal”. Pero yo por mi carácter, nunca he tomado eso en serio, porque eso es parte de la vida. Más vale que en una página entera te escriban mal, a que te escriban bien en un espacio chiquito.

Siempre haces alusión al alma del artista. Hay muchos artistas que pintan, pero no tienen alma de artista.

Bueno, sí. La pintura siempre se ha pensado como un hobby, porque nadie cuando inicia una carrera artística cree que va a triunfar, porque es difícil pues, y de cien que estudian a lo mucho lo logran diez. Sin embargo, ese hobby después se volvió un deber. Y tuve que tener fe y decir: “yo voy a ser pintor” y me dije: “este año tengo que hacer algo”. Me puse un reto y ese año de 1960 que iniciaba mi vida artística, me dije: “Si este año no la hago muy bien… voy a ser un mediocre”. Desde allí, le puse alma corazón y vida, como dice el vals criollo, y entonces gané todos los premios de pintura en ese año. Eso me dio fe y así joven como era, dije: “Ya soy pintor”.

También tienes vocación para el canto. Tus dos hijas maravillosas son cantantes porque siguieron tus pasos. ¿Cómo fueron tus inicios cantando?

Tú sabes que en mi juventud también quise ser cantante, y para eso me sometí a concursos y más o menos quedaba finalista. Pero creo que, en esa época como era radio y televisión, ellos también veían que sea un galán, porque así son los cantantes; aunque yo, más o menos me defendía. El canto me ha ayudado mucho a sociabilizar, porque siempre atrae a la gente, sea en un bar, en una casa y en cualquier lugar donde no me conocían y todo eso era muy interesante hasta con el romance. Pero preferí la pintura… y ya para qué, si ya había un Manzanero y no podía haber dos, (risas).

Para ti, la vida tiene cuerpo de mujer.

Por supuesto. Por ejemplo, cuando veo a una mujer, no solamente la veo como si fuera una mujer para el deleite amoroso; también la veo como una obra de arte, como si fuera una flor y la admiro. Gozo viendo a las mujeres.

¿Durante la cuarentena, pensaste en la muerte?

Yo nunca he querido morir como todo el mundo, pero siempre hablo de la muerte, y hasta me gusta hacer chistes: “que yo ya estoy muerto”. Pero la pandemia me ha dado lo que no tuve. Estuve más de 60 años sin vacaciones porque soy muy terco, y la única hora que no pintaba era cuando tomaba (risas). Y con esta pandemia, después de más de 60 años me he podido dedicar a tener unas vacaciones. Esta pandemia la he tomado como unas vacaciones y en este descanso estoy escribiendo algunas tonterías de mi vida, como para no perder el tiempo. Pero lo que no me agrada, es que ese virus todavía no muere; entonces a mi edad, yo quisiera quedarme como soy. Quiero seguir cantando, tomar mi trago bailando, ir a la fiesta, a la guaracha; ir a las reuniones y a las muestras plásticas.

¿Y cuando llegue la vacuna contra la Covid, te la aplicarás?

Posiblemente, porque con vacuna o sin vacuna… ya estoy en una edad que he vivido bastante. No me gustaría, pero qué voy a hacer, porque de todas maneras si no llega la cura, también te puedes contagiar y ese es otro problema.

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