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Cultura

Un instante de silencio en el cosmos poético peruano: algunas anotaciones críticas sobre la antología (2009-2019) Tiro al blanco escrito con negro de Albert Estrella por Julio Barco

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Diez años es el lapso de tiempo creativo que recopila el último libro antológico de Albert Estrella (Cerro de Pasco, 1985) titulada Tiro al blanco escrito con negro, proyecto que pone a nuestro alcance una de las poesías más híbridas y atrevidas del ande peruano; trabajo lírico que se aleja de lo retórico, sabe beber de las aguas de la tecnología, no para sumergirse en los acueductos banales del nombre o el hechizo del canto dirigido por un cultivado poder, sino para criticar las formas más íntimas del lenguaje poético; asunto que Estrella, formado e informado, recupera y agudiza, circunspecto como cirujano desde una observación desencantada como intensa, crítica como violenta.

Desde el prólogo, se observa la intensión del autor; curioso descontento y profunda mirada sobre el trabajo del tiempo frente a los versos “Un Autor como Borges, a los setenta años, con toda su erudición, esperaba la decantación del tiempo como si los textos fueran formaciones geológicas y donde el rio es el tiempo.” como también un ritmo  e intensión no concretada, lo que genera una sed de movimiento, un tenaz ejercicio de la palabra, de seguir el tan anhelo ya : Esta edición por tanto tratará de no perpetuarse, al ser una mera percepción mía, una opinión superficial de lo que yo considero mis mejores textos. Es por tal motivo que evadirá el “depósito legal” y sólo habitará en la biblioteca de algún lector conocido por mi persona y que sienta un verdadero interés por este arte de la prestidigitación, de querer darle al blanco, pero no acertar, de querer escribir una cosa , cuando en realidad escribías otra cosa .

En ese arte de prestidigitador, el artista es un mago, es el diseñador que clava su sentido frente al caos y la nada; elevando la subjetividad, crítica y mirada plena que tiene quién desea comunicarse desde lo interno, expectorar y entender lo real, y explicarse a través del lenguaje; lo que termina también constituyendo un ejercicio de taumaturgo.

Sin embargo, la poesía de Estrella es también consecuencia del rico trabajo poético que realizó la poesía peruana a inicios de siglo XX, es decir, todo es riquísimo detritus poético infecta su arte escrito, como purulenta música ingresa y sacude las raíces y brota entonces la libertad y originalidad de la vanguardia; como también el trabajo de poetas latinoamericanos, -sea la Literatura de la Onda mexicana, Los Infrarrealistas, Hora Zero, Nadaísmo colombiano, etcétera- así como de la irrupción de internet en el espacio poético. En ese sentido, lo interesante de Albert es su afán de lograr un auténtico modo de ser en el uso de la palabra, de manifestar su un cosmos propio, donde la tecnología, la ciencia, la desesperanza, lo irónico, el propio sentir los sonidos mentales de lo poético sirven de axiales para la creación de su propio cuaderno lírico.

Distanciémonos de las emociones que nos brotan al escribir sobre su verso y sus vigorosas posibilidades, miremos con lupa quisquillosa, de animales curiosos, la composición de uno de ellos. Elegí Mi generación Markada, por contener bastantes guiños del arte de Estrella: trabajo con los soportes del lenguaje poético, uso de la tradición, lenguaje coloquial e inteligente, creatividad desbordante:

(2)

Así, de modo súbito, con esa ventanita con cita azul y un equis dentro de un cuadrado rojo y tres opciones como rótulo de una interrogante, que debajo prosigue el hilo del poema; hilo donde Estrella una realidad cuántica donde lo observado dentro de la mente del autor, en este caso el balance personal de su generación con la propia simultaneidad de internet se alimentan y funcionan en la misma escena donde se da lo poético; Albert es como un pintor que uso la mancha de tinta de vino como parte de su arte, cociendo en él –como Joyce con los pentagramas musicales, Ezra Pound con los ideogramas, Juan Ramírez Ruiz con el lenguaje pallareiforme, o Haroldo de Campos siguiendo a Pound con otros ideogramas, por no citar a Verástegui, o a Zurita, entre muchos otros- pedazos de otros lenguajes, espacios que sirven para amplificar, hacer dudar del punto de escritura, romper los hilos de lo lógico (1), deshacerse de la mirada cosificada del poema como párrafos regulados de forma métrica y abrir otros soportes/ ejes mentales/ espacios de copiar & pegar/ cortar & cargar contenido como mecanismo soporte-funcionalidad poética; no es casualidad el uso de Xavier Abril para abrir el poema de Estrella; es Abril un vanguardista, obstinado, trotamundos, disímil, loco artista que trabaja de forma tenaz el verso y es parte también de una época dorada, aquella vanguardia con Moro, Eguren o Vallejo o Churata; Estrella, que los ha leído y releído, es también parte del contexto de otras poéticas que afectan más su tono, tanto Verástegui como la desbordante y

(y 3)

Como vemos, el tono de poema se mantiene, logrando un efecto tanto desenfadado como sincero, trasgresor e ingenioso; se-trata de un artista que comprende el ser vivo, es decir, el ser de lenguaje que es un poema, y trabaja organizando esquemas de vitalidad que nutren la auto-conciencia del texto; es también destacable el uso de cursiva y mayúscula para abrir más movimientos rítmicos dentro del verso, que ya no se sabe si es poema, rap, o prosa cortada, rápidamente repetida como salmo o como motor de energía interna. Pienso –extrapolando la idea de Estrella- sobre la generación marcada (con C de César Vallejo) por Daddy Yankke como Zuckerberg, 2 personajes tan esenciales para entender nuestro entorno, que, afectaron a su modo en nuestras percepciones y recuerdos, y como ello, dentro de un ámbito que puede ser sacro o lúdico, que es el ejercicio poético logra canalizar y tornarse forma; esa generación marcada, no tiene solo a Estrella como un faro del re-mixeado de la realidad global sino a varios tenaces programadores de poesía como J Stiven Medina, en Andahuaylas, o Moisés Jiménez Carbajal en Arequipa; o incluso proyectos como los de Sub 25, o los de los hermanos Vera que incluyen diagramas o ejes virtuales, e incluso trabajamos más recientes como el libro Hospital del viento del crítico y poeta Paúl Guillén; en fin, toda una generación marcada por iniciar sesión en una red social, por las redes que fomentan los hipervínculos, por algoritmos que acendran nuestro pensar, por chats y emoticones, por memes y formas digitales de interactuar; creada por un norteamericano, que usa, como todos saben, los datos e información de los usuarios como objeto de comercialización; en fin, tampoco son épocas oscuras para el poema y sus usuarios, al contrario, estos espacios, con sesión iniciada, sirven como plataforma de entendimiento de muchas formas de crear arte, culturas y miradas; de colocar ideas, de compartir libros y antologías que servirán para alimentar el movimiento poético; si uno conserva alegre los ojos puede observar el infinito paisaje que también añaden la tecnología dentro de su escritura; frente a ese entorno, su trabajo destaca como una apuesta lubricada desde el estudio y entendimiento, como una relectura de muchos otros soportes/ejes de comunicar un poco el logos donde la mente contemporánea gira –como trompo- al moverse dentro de la nueva realidad. Este interés de colocar imágenes continúa en otros versos como:

(4)

Donde observamos un juego literal de sentido del signo, una continuidad de discurso entre verso e imagen, o

(5)

Este último recuerda la poética de Alberto Hidalgo en Química del espíritu, especialmente aquel poema tan plástico llamado Jaqueca, que es así:

(6)

En ambos poemas, tanto el poema artefacto sintítulo de Albert Estrella como Jaqueca de Alberto Hidalgo tienen un espíritu lúdico de romper las formas del verso e idear una forma seguir el espíritu que se propone decir; espíritu que refleja claramente el carácter iconoclasta de los dos bardos, es decir, su rebeldía, la subversión contra los sentidos planteados y la posibilidad de resemantizarlos; no deja de ser también influencia el universo del Nintendo o los videojuegos que dan la idea de un disparo, de dos círculos que se mueven, ejes, pupilas que suavemente tiemblan: la semántica poética muta, parpadea hacia otro sentido que nos recupera como forma irónica, como forma incompleta, como unidad dentro de un cosmos plural donde inquietantemente observamos la destrucción del Poema y entramos a un espacio de juego; de un extremo a otro extremo del siglo dos poemas se observan, sus discursos y miradas nos abren nuevas formas de reflexionar el arte moderno; que es sin duda exploración e intensidad en los que manejan los códigos sobre los que se sostienen.

En esta antología Estrella tiene claro sus referentes: Héctor Hernández Montesinos, Antonio Cisneros, Eliseo Diego, Gonzalo Rojas, Xavier Abril, Rimbaud, Allan Mills, Fito Páez, Rodrigo Fresán, Heidegger, Nelly Sachs, Neruda, Van Gogh, César Vallejo, Zymborska, Zurita; u otros con los que ironiza como Coelho o Hitler. Es natural que su poética sea un diálogo como un entender nuevamente los ejes discursivos de esta gama de autores, como también recuperar sus propias poéticas para nutrir la suya, lo que me parece un acto destacable dado que la poesía es un sumo diálogo de voces y miradas, que tejen y crear el bosque simbólico; esta antología no solo tiene poemas de sus Cuchillos afuera (2009), Cielo de Pasco (2018), Po-Ética O la construcción del cielo (2011), Las Súper-Cuerdas (2013) también presenta dos ensayos sobre poesía; uno de ellos, nos arroja el trabajo que hace Albert Estrella con otros referentes:

(7)

En ese sentido,  recupera la misma energía dada y guardada en los versos, tornando su arte un espacio alquímico de ecos y latidos nuevos, un magma sustancioso de colores, como una suerte de nueva rapsodia modernista, que como sabemos, con Rubén Darío a la cabeza, creo un arte de muchas texturas y diálogos culturales; aquí, observamos:

La poesía –para él (tal vez para algunos Quantos más, incluido H.H.) –sería una autobiografía del lector, quien escribe lo que el poeta deja como figura”

Curioso fragmento: nos permite ver la camada de autores que transfiguran las voces poéticas buscando un camino de identidad propia, como Allan Mills o H.H., que es el chileno Héctor Hernández,gran motivador de las nuevas formas de modelar-barajear-subyugar-concatenar el art poetic; tornando la actividad de escribir poemas  como una senda personal, de aprendizaje perpetuo, de tonalidad del uno mismo, de búsqueda sobre nuestras propia realidad, esquema, voz y universo como flor abierta ante nuestros ojos. Este poema también sirve de espacio teorizante sobre la propia naturaleza poética,:

 el lenguaje tiene agujeros de gusano que te transportan en el espacio, tiempo y sentido del texto porque la hoja en blanco es el UNI – VERSO y donde si uno escribe inicio al final de un texto, no corresponde como sugiere la física Quántica, que uno en las antípodas del texto cuando ya ni nos acordamos de él, (y8) que sitúan el timbre lírico del autor en una suerte de exploración bajo la piel de lo dicho, bajo formas y tonadas, en lo más erizado del signo,:

 Nuestra poesía cuenta “la nueva novela” de la lírica (a manera de Juan Luis Martínez) y empieza con el clásico había una vez, un yo que retornaba a sí mismo que ahora eres tú el que está leyendo y retornando hacía ti. (y9)

Este manifiesto nos arroja a pensar la poesía en su estado más biológico, ampliando incluso una parte sobre la vida de los gorilas, que serían los poetas canónicos y su inevitable nivel de supervivencia de generación en generación; los poetas, como gorilas, viven en constante intercambio de adjetivos aunque también de posturas y miradas, de artes y críticas que solifidican el canon de un siglo a otro; esos desajustes y violencias son como los gorilas, aunque más atrevido me resulta el siguiente simil, donde Estrella argumenta de la posibilidad de entender el lenguaje en la dimensión del ARN & ADN, donde, según Vallejo:

(y10)

…todo poema es un ser vivo y el arte poético, en realidad, tiene una gran importancia para el ser humano, ya que termina rigiendo como un certificado de vida, totalmente profunda y esencial; entonces el ADN sirve para sostener la idea de poema como biología y el acto poético como una investigación desde y dentro de lo más vivo que poseemos:

(y11)

Hay todo esto en el arte poético de Albert Estrella, una poética elaborada con la energía de los viejos maestros, pero bien plantada en la ironía, juicio, angustia de nuestro tiempo virtualizado, segundo a segundo, con clicks modernos, sonidos de teclados, ventanitas abriéndose mientras uno teclea su mente en sí misma abierta como lánguida flor, o en un Paint donde copiar, pegar, cortar, cargar la mitad de tu vida, mientras las cabinas de internet siguen ululando de la soledad del artista que, cargando de sensaciones, oyendo a Spinetta o Charly García como a Li Po o Panero, pueda resetear el viejo cassette (donde chirría la voz de Antonio Machado cuidadosamente formal, de Eguren asustado, de Juan Ramón Jiménez iluminado por la luz) de la lírica y comprenda el infinito poder de electrizarla; mezclara y construirla desde orilla disímiles, donde yo y tú sean una hoja de word perfectamente trabajada en la soledad, con ejes y campos, con fuerza y vida, y recuperar en el gozo a tantos astros; ese resetear que planteaba gente como Reynaldo Jiménez, en obras como Ello inseguro, cito:

Como del juego manos
Hacinando de amores
Así andando por mor
Como bestias de carga (12)

con la nueva rueca de la pospoeticidad y la reinvención lírica. Aquí está Albert Estrella con su nueva antología que son 10 años de trabajo y rebeldía desde el software del signo.

NOTAS:

(1) La continuidad de absurdísimo que ya César Vallejo planteaba en Trilce.

(2) y (3) Del poema Mi generación markada

(4) Del poema Abisnauta.

(5) Que no posee un título pero, por su singularidad, funciona como artefacto dentro del poema.

(6)Poema Jaqueca de Alberto Hidalgo

(7) y (8) y (9) y (10) y (11) Poema la Re-Evolución de la literatura

(12) Ello inseguro pág. 74

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Cultura

Allen Ginsberg y el aullido de una loba profana y sagrada

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Remangaros las faldas, señoras mías, vamos a atravesar el infierno.

-Prólogo de William Carlos Willams a Aullido-

Es extraño pensar en ti ahora, Allen, mientras camino por el jirón Pizarro del centro de Trujillo acompañado de ambulantes que gritan desesperados por vender sus productos y de mendigos que se arrastran por el asfalto en busca de algunas monedas que ayuden a saciar su hambre.

Te recordé siendo un niño asustadizo que se maravillaba en las reuniones clandestinas que tenía tu madre, Naomi, en un local del partido comunista; te recordé vomitando con desesperación en el baño de una galería experimental de San Francisco, momentos antes de leer “Aullido” por primera vez; te recordé en el Instituto Psiquiátrico de Nueva York, jurando a doctores que te sanarías de la homosexualidad mientras le guiñabas a Carl Solomón, otro loco con cabeza de ángel ardiendo por la antigua conexión celestial; te recordé teniendo visiones mientras veías algún lienzo de Cézanne y escuchabas la voz poética de Blake resonar en tu cabeza; te recordé cuando todos dormían y solo tus anteojos brillaban como enormes candiles en un viaje al fin de la noche.  

“Aullido” de Allen Ginsberg fue escrito en 1955 y publicado en 1956 por la editorial City Lights de Lawrence Ferlinghetti. Al año siguiente, un 3 de octubre, el juez  Clayton W. Horn , luego de un injurioso proceso judicial, dictaminó que el poema no era obsceno y que por lo tanto  no debía ser censurado. Gracias a este escándalo mediático y justicia poética, la poesía norteamericana variaría en su esencia y la vida de Allen no volvería a ser la misma. Esta emancipación de “Aullido” ayudó a que se liberaran otras obras magníficas de autores como Henry Miller, Jean Genet, D.H.Lawrence , William Burroughs, en otros.

Pero qué es “Aullido” y qué significó para la poesía norteamericana de la segunda mitad del siglo XX, quizás un eructo artaudiano, el crepitar de una tradición que volvía a nacer de una zarza ardiendo después de la Guerra Fría o el viaje psicodélico de un poeta por el infierno, el purgatorio y el paraíso.

El poema está dividido en tres partes específicas y una nota a pie de página. Todas ellas representan una visión profética de la irracionalidad de la sociedad norteamericana de esa época. Todas las imágenes que aparecen en el extenso poema están escritas mediante un lenguaje balbuceante, un ritmo enloquecido y una oposición de conceptos, influenciadas por el orientalismo que tanto le gustaba a Ginsberg.  Voy a tratar de desentrañar el poema mencionando algunas características de cada una de sus partes.

La primera parte, la más importante y célebre, inicia con una atmósfera generacional terrible: He visto las mejores mentes de mi generación destruidas por la/ locura, histéricos famélicos muertos de hambre arrastrándose por las calles, negros al amanecer buscando / una dosis furiosa, cabezas de ángel abrasadas por la antigua conexión/ celestial al dínamo estrellado de la maquinaria de la noche …

Prosigue con un listado de acciones mediante un ritmo consecutivo y torrencial, todo ello con una base fija: “que”. Los versos son largos y prosaicos, el ritmo se asemeja al grito de un animal salvaje.  Todos los personajes que van apareciendo entre los versos abarcan los excesos de la transgresión, cuyos espacios y temáticas variarán según el recorrido que tiene el sujeto lírico por la ciudad y sus propios recuerdos. Desde universitarios e intelectuales, hasta yonquis, vagabundos y homosexuales, todos parecen estereotipos que giran alrededor de una ciudad que los altera y los expulsa de su artificiosa pulcritud. Hay una alternancia entre una población culta y académica con otra subalterna e indigente

que pasaron por las universidades con radiantes ojos imperturbables/ alucinando Arkansas y tragedia en la luz de Blake entre/ los maestros de la guerra,/
que fueron expulsados de las academias por locos y por publicar / odas obscenas en las ventanas de la calavera ….

que vagaron hambrientos y solitarios en Houston en busca de jazz/ o sexo o sopa, y siguieron al brillante Español para conversar/ sobre América y la Eternidad, una tarea inútil y así se embarcaron hacia África …

Los tópicos que más sobresalen son la denuncia social y política (tanto al capitalismo como al comunismo), el despertar de un erotismo sagrado, transgresor, heterosexual y homosexual, la muerte, la desesperación y una búsqueda religiosa. Lo curioso es que, en los últimos versos de esta primera parte, empieza a generarse imágenes que dan pie a una realidad alterna y luminosa que hace frente al infierno descrito anteriormente. Hay que tener en cuenta que para Ginsberg, la función de la poesía consistió en convertirse en un catalizador para poder alcanzar los estados visionarios del ser y de su armonía.

La segunda parte está representada en la figura de Moloch, deidad oscura del medio oriente. Según algunos críticos, este personaje simboliza al gobierno norteamericano. En cada verso se percibe un aliento bíblico y una lucha anticapitalista, es la parte más confrontacional y acusadora. Ginsberg confesó que la escribió bajo la influencia de una visión que tuvo con el peyote y con unas inyecciones de anfetamina. El tópico de la religión es más evidente aquí, ya que la invocación que se tiene hacia Moloch sirve para denunciar un sistema que corroe y arruina las mentes de las personas, suprime la experiencia individual y obliga a renunciar los sentidos más profundos de cada uno.  Todos podemos ser Moloch porque todos somos destructores de los demás y de nosotros mismos. Ante ello solo nos queda alcanzar el territorio de la verdad absoluta que está en nuestro ser.  

El ritmo que se utiliza, a diferencia de la primera parte, está formada por la ruptura de los versos en distintos enunciados:

“¡Moloch! ¡Moloch! ¡Soledad! ¡Inmundicia! ¡Ceniceros y dólares inalcanzables! ¡Niños gritando bajo las escaleras! ¡Muchachos sollozando en los ejércitos! ¡Ancianos llorando en los parques!”

La tercera parte está destinada a Carl Salomon, poeta que Ginsberg conoció en el hospital psiquiátrico de Nueva York. En los versos se utiliza la siguiente base fija: Estoy contigo en Rockland para luego desarrollar espacios emotivos y físicos, todos llenos de recuerdos felices y dolorosos. Se percibe una identificación con la locura, la piedad y la compasión. No hay que olvidar que Ginsberg conoció desde muy niño el rostro descarnado de la locura en Naomi, su madre, una profesora brillante que pasó parte de su vida adulta en centros psiquiátricos. A ella está dedicada el hermoso poema “Kaddish”.

La palabra o frase que emplea Ginsberg en cada una de estas tres partes están unidas con términos que nacen de una asociación irracional e inconsciente. En su escritura trató de ser lo menos racional posible, pues esto impedía las visiones proféticas que buscaba alcanzar con su poesía. Cada verso que compone “Aullido” es una articulación rítmica del sentimiento y una afirmación de la experiencia individual y colectiva con el sexo, la libertad, las drogas, el sinsentido y Dios. El poeta norteamericano, en una de sus entrevistas, confesaría que “Aullido” es el primer descubrimiento que hizo en lo que tiene que ver con la comunicación de los sentimientos y de la verdad. Además de que comienza con un catálogo en el que se describe de forma empática y humana los excesos del sentimiento y de la idealización.

La poesía de Allen Ginsberg, pese a sus variados cambios de estilos y de estructuras, buscó representar una “realidad suprema”, teniendo en cuenta la exploración de una nueva conciencia que sirva para combatir al caos de su sociedad.  Esta búsqueda poética estuvo unida a la liberación de la sexualidad, a la psicodelia y al consumo de sustancias que, según los poetas de la generación beat, ayudaba a manifestar el verdadero yo de cada persona. Esta generación estuvo formada por Allen Ginsberg, Jack Kerouac, William S. Burroughs, Neal Cassady, Herbert Huncke, John Clellon Holmes, Carl Solomon , Gregory Corso, entre otros.

Hay que tener en cuenta que en 1940 empezó en nombrarse como “beat” a lo contracultural, a lo carnaval subterráneo y a los pesares de ser excluidos por una colectividad materialista y artificial. Jack Kerouac, en su artículo “Los orígenes de la Generación Beat”, manifiesta que “beat” proviene del término “beatitud” en un sentido de transición de la oscuridad a la luz.  Cualquiera que sea el origen del nombre de esta generación no impidió que sus poéticas fueran censuradas y respondidas con odio, celos, menosprecio, rabia, detestables manifestaciones de egocentrismo “académico” y juicios que buscaban minimizar el talento y las formas de vida de sus integrantes. Ser un beat en el sistema norteamericano de esa época era como ser un judío en la Alemania Nazi (según palabras del propio Ginsberg). A pesar de todo ello, este grupo de yonquis y desadaptados marcaron una revolución en la poesía y narrativa norteamericana, extrayendo imágenes proféticas, preciosas y dolorosas desde los sucios asfaltos, las enormes fábricas descoloridas, los subterráneos invadidos por mendigos y las enormes carreteras que cruzaban el límite de la vida y de la muerte.

Para concluir, lo que queda como mensaje final de “Aullido” es la franqueza y la sinceridad que tiene un poeta con su sociedad, y que, a pesar de las imágenes desgarradoras y terribles que utiliza, sabe que el poema proviene de una esperanza futura, de una experiencia muy íntima y de una creencia religiosa en sí misma.

Por ello estos versos del poema que sirve como nota a pie de página a “Aullido”:

¡Todo es santo! ¡todos son santos! ¡todos los lugares son santos!
¡todo día está en  la eternidad! ¡Todo hombre es un ángel!

¡El vago es tan santo como el serafín! ¡el demente es tan santo
como tú mi alma eres santa!

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Arte

Moshó: el brujo del color y creador del orsismo

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Aurelio Medina Pacheco conocido cariñosamente como “Moshó”, nació en Ayaviri el 12 de noviembre de 1947. Es hijo de Manuel Medina Montesinos y de Águeda Pacheco Scari. El maravilloso y sorprendente pintor sideral, es padre y creador del movimiento pictórico latinoamericano ORSISMO. Su pintura ha evolucionado del realismo humanista a una nueva forma de expresión con contenido cósmico y poético. Creados en esa atmosfera las obras de arte de “Moshó” resultan no solo un singular aporte sino una unidad estética por la diversidad y origen de las distintas vertientes. Es que “Moshó” ha buscado y encontrado su propio lenguaje, su ansiado universo. Tiene la extraña fuerza expresiva de los grandes brujos del color y la poesía cósmica, heredadas de las culturas mágicas.  

Hace 30 años, en una edición de postales, en la parte curricular había escrito: “retorno a nueva vida” en Ayaviri. Desde siempre sabía que era muy viejo en cuerpo de niño. A la edad de siete años, ya vivía como pintor profesional. A la edad de catorce años, abandono la protección paterna. El Perú me ve crecer, de adolescente a adulto pintando sierra, selva, costa, mar. En 1977, llegó por primera vez a Puno ciudad. Ella ya no me suelta; ya pinto y traigo a la región Puno cinco primeros premios de concursos nacionales de arte, uno internacional: Viajo por países. El Ministerio de Cultura de Puno me declara Embajador Cultural del Arte Puneño a nivel mundial. Esta es mi currículo en terrible síntesis. La opinión sobre mi persona la dejo a su cultura. 

Bien lo decía José Luis Ayala Olazával: “Habría que empezar por decir que durante muchos años “Moshó” buscó incansablemente su propio lenguaje. Hizo varios viajes imaginarios y regresó siempre con hallazgos, con encuentros con él mismo. Hay pintores que se pasan la vida buscando una forma de expresión personal. “Moshó” a diferencia de muchos de ellos, es un pintor que se realiza plenamente. Precisamente por eso es que, llegado hasta esta nueva dimensión, después de meditar acerca de las formas humanas que labra el tiempo, decidió darle vida e imprimirlo aliento, magia y color, permitiéndonos ver el lado humano que tienen. Se trata de un “Arte más allá del arte” porque intervinieron los dioses cosmogónicos para dejarnos testimonios tallados durante muchos años en piedra viva. Así es como aparecen rostros, cuerpos enteros, cabezas, siluetas, niños, animales míticos y extraños. Es un acto de creación que permite que los pintores, mirando la naturaleza, puedan crear libremente, teniendo en cuenta que es preciso ir más allá de todo lo creado.  

Revista Internacional Cartoon

El caricaturista arequipeño Marco Ramos Trujillano que actualmente vive en Estados Unidos, tuvo a bien invitar al pintor sideral “Moshó” para que forme parte del staff de elite de humoristas y caricaturistas del mundo, quienes publican permanentemente sus obras de arte a través de las redes sociales. 

Tres dibujos artísticos de “Moshó” han sido incluidos en la Revista International Cartoon que fue editada en Arequipa, junto a los artistas plásticos de diferentes países, entre ellos, Australia, Bélgica, Bosnia, Brasil, Bulgaria, Colombia, Costa Rica, Cuba, Egipto, Estados Unidos, Francia, Irlanda, Japón, Luxemburgo, Macedonia, Perú, Ucrania y Germania. 

Es conveniente señalar que el reconocido pintor sideral “Moshó” fue ganador de varios premios nacionales; tales como, el Primer Premio de Concurso Nacional de Dibujo, de la revista “5”, Lima – 1979 y el Primer Premio de Concurso de Humor Gráfico – Arequipa 1987. 

Dibujo Eidético

Maximización es la palabra adecuada que genera un método creado en Puno hace 42 años por el que niños y papas vienen expresándose como excelentes dibujantes de memoria eidética. 

El creador de este único método en el orbe es el profesor Aurelio Medina Pacheco, ex catedrático de la Universidad Nacional del Altiplano de Puno, carrera de arte, exprofesor y exdirector general de la Escuela Superior de Formación Artística Pública de Puno. 

¿Cuál es el secreto por el que tantas personas son hábiles dibujantes sin sentirse artistas? 

Pues, supe marcar en la mente de los papás y muy especialmente en la memoria de los niños que el arte en la educación es un medio formativo y no un fin artístico, y mira, todos son positivos para la sociedad actual y lo más increíble, ellos antes nada sabían dibujar y en solo 8 horas sin usar lápiz papel ni borrador se vuelven dibujantes. 

¿Qué es el dibujo eidético? 

Es el expresar de memoria cientos de objetos que nos circundan en el entorno; más claro, eidos es igual a imagen. 

Los eidéticos son una especie de seres de elite-creativo, que todo lo que ven o mejor observan los sellan en la mente como a una computadora y de ella lo trasladan al papel con excepcional claridad. La mente no es más que un ordenador biológico. 

¿Próxima perspectiva? 

Vengo enseñando el método Moshó a profesores de educación inicial, primaria, secundaria en toda la región puneña. 

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Cultura

Fahrenheit: Mario Vargas Llosa y “El pez en el agua” (política y misterio)

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En medio de la coyuntura social y política que vivimos, el escritor Mario Vargas Llosa pidió, desde México, que los peruanos votasen por Keiko Fujimori. No pasó mucho tiempo para que las redes sociales estallaran en reclamos e incluso pedidos de quemar sus libros en público. En este capítulo de Fahrenheit 051 conversaremos sobre “El pez en el agua”, la memoria política y literaria de nuestro premio Nobel.

Pero además conversaremos sobre la escritora norteamericana Shirley Jackson, autora del clásico “La lotería”, cuento que en su momento sacudió a los norteamericanos por su contenido muy vinculado a lo religioso y al asesinato.

El gestor cultural Gianfranco Hereña comparte su novela favorita y el poeta arequipeño Martín Zúñiga lee para todos ustedes uno de sus más celebrados poemas.

En el mes de libro, nos acercamos a la obra de varios autores en sus distintos géneros. Vive con nosotros la aventura de leer.

Aquí el programa completo en Lima Gris TV.

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Cultura

Descubre la dualidad de Junno en su nueva canción “Nada va a cambiar”

Desde Costa Rica, la agrupación liderada por Andrés Salazar presenta nuevo material nacido de la espontaneidad en tiempo de pandemia.

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Junno es una de las promesas del underground costarricense. El proyecto liderado por el músico y compositor Andrés Salazar hizo su aparición en la escena de San José a mediados del 2019 y meses después, en 2020, debutó con su primer EP “Entre seres violentos”. Este 2021 nos presenta su nuevo sencillo “Nada va a cambiar”, una canción reflexiva y lúdica en simultáneo.

“Nada Va a Cambiar” se ambienta en la resaca del personaje después de una noche de excesos y cómo se dirige a esos mismos excesos sin importar nada, haciendo alusión a que es un adicto. Lo que me motivó a escribir esta canción es que alguien muy cercano a mí sufre de adicción desde hace años y aunque han habido lapsos en los  que todo está bien, de alguna forma todo vuelve a estar mal y comprendí que realmente nada va a cambiar”, comenta Junno sobre la canción.

En su primer álbum publicado en 2020, Junno nos sorprendió con un sonido pop bastante influenciado por los ochentas en el que destacan los sintetizadores y ritmos bailables. En “Nada va a cambiar” Junno no se aleja de aquel sonido pop y nos propone un nuevo sonido a partir del blues al que le añade un carácter festivo, enérgico y alegre. Lo interesante de esta pieza es su dualidad tan opuesta: como bailar en medio de la penumbra.

Escucha la canción en las principales plataformas digitales.

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Cine

Agujero (2019), de Mario Castro Cobos

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Cine de contemplación – Cine político – Cine de la realidad – Documento & Experimento – Loca inmediatez sabiamente azarosa del registro – Cine prepandémico. Cine independiente: no gasto plata, uso mis ojos.

Agujero, (Perú, 2019, 87 min). Un personaje no identificado vuelve a Lima el día que un expresidente muere luego de abrirse un agujero. ¿Qué clase de ciudad encontrará ahora, a su vuelta? ¿Busca algo en particular o solo recordar, pensar y sentir? Mirar es en ocasiones estar escondido a plena luz espiando a través de un agujero. Y es lícito soñar que, mirando de cierta manera, la ciudad puede entregarte su secreto.

Puedes ver Agujero aquí

Más películas del mismo director:

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Cultura

Fahrenheit 051: del canibalismo y otros demonios (y el fútbol de Alianza Lima)

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En esta segunda entrega de Fahrenheit 051, el programa de libros conducido por el escritor Gabriel Rimachi Sialer, abordan el tema del canibalismo en la historia y la literatura a través de la novela “Cadáver exquisito” de la escritora argentina Agustina Bazterrica, una novela de zombies del escritor Poldark Mego y las tácticas y estrategias futboleras del Alianza Lima, en un libro recientemente aparecido. La narradora Alina Gadea nos ofrece, además, uno de los mejores poemas del gran vate Juan Gonzalo Rose.

Fahrenheit 051 hace un recorrido por las mayores tentaciones del ser humano: la comida, el fútbol y la poesía. Porque la poesía, cierto es, también alimenta. El menú está servido.

Aquí el programa completo.

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Cultura

Viernes Literario: Revolución Educativa en el Cusco

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Foto: Andina.

La reciente pandemia afectó la salud, economía, estabilidad emocional y por sobre todo, el “normal” desarrollo del sistema educativo peruano. Desde antes de esta crisis, nuestros estudiantes vivieron distintos intentos para ingresar a la era digital y tecnológica. Desde el Proyecto Huascarán, el 2001, hasta la reciente entrega de tablets, las dificultades han sido las mismas: corrupción, poco presupuesto, falta de conectividad, capacitación, implementación e innovación pedagógica (sin culpar a los docentes).

Si hace 20 años, ya se veía la necesidad de “desarrollar, ejecutar, evaluar y supervisar, con fines educativos, una red nacional, moderna, confiable, con acceso a todas las fuentes de información y capaz de transmitir contenidos de multimedia, a efectos de mejorar la calidad educativa en las zonas rurales y urbanas”, según se lee en el Reglamento de Organización y Funciones del Proyecto Huascarán, hoy su urgencia es dramática y debiera ser prioritaria no después de julio del Bicentenario, sino en este momento que muchos niños, niñas y jóvenes ven truncadas las posibilidades de seguir estudiando.

He sido testigo de la frustración de los padres que saben que la única oportunidad de sus hijos es el estudio, y con alegría, he atestiguado también un hecho que estoy seguro iniciará la revolución educativa en las escuelas y colegios, públicos y privados del Cusco ahora y por qué no, mañana del Perú. El Programa de Transformación Digital y de Doble Certificación Académica, es el fruto de un convenio entre la Dirección Regional de Educación del Cusco y la Corporación Khipu para complementar entre jóvenes adolescentes, de cuarto y quinto grado de educación secundaria su formación regular pero adicionando competencias tecnológicas que les permitirán un espacio laboral. Muchos de nosotros hemos tenido que estudiar y trabajar siendo esa la realidad de muchos hogares y en especial de los hogares del Valle Sagrado.

La sensibilidad y visión del Sr. Roberto Portugal, han vuelto a relucir como hace 37 años cuando trajera la primera computadora al Cusco para ponerla a disposición de nuestra gente. El pasado miércoles entregó a la Institución Educativa San Isidro Labrador, en el Centro Poblado de Primavera, en Ollantaytambo, el primer Campus Virtual para la plataforma educativa de este centro educativo que ya cuenta con la conectividad necesaria y la fibra óptica gracias a la Empresa de Telecomunicaciones Impecable. Apadrinó la inauguración el Lic. Arturo Ferro como Gerente de la DREC y por la tarde hizo lo propio el alcalde de la comuna del pueblo inca, José Ríos Coronel. 

Este proyecto que vincula al sector público y privado, brinda un precedente importante que no puede pasar desapercibido. Los estudiantes de esta institución educativa en las puertas del mayor recurso turístico del Perú, Machu Picchu, ya cuentan con las herramientas, los programas y también la capacitación permanente de sus docentes. Esto les permitirá, no sólo seguir sus estudios primarios y secundarios como es su derecho sino también acreditarse en capacidades tecnológicas que no las brinda un curso de computación. Al concluir su formación, pueden proseguir sus estudios superiores en una universidad como también en el Instituto Khipu que les convalidará lo aprendido y les abrirá sus puertas con todas las facilidades si desean seguir estudiando. La tecnología y la identidad no se contradicen y por el contrario se complementan. Educarse pensando en trabajar no es contradictorio, es estimulante. Por lo mismo, esperemos que esta primera piedra se multiplique en otros centros educativos donde la alcaldía, las empresas y los funcionarios públicos, estén dispuestos a establecer lazos desinteresadamente por el futuro de las generaciones venideras.

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Cultura

César Aedo: “En el Ministerio de Cultura falta voluntad política”

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En el programa Freedonia de Lima Gris, se entrevistó al reconocido mimo peruano César Aedo, con él se conversó sobre cómo ha afectado la pandemia al sector cultural. Además, nos dio su opinión sobre la gestión del Ministerio de Cultura y desde su experiencia nos narra el deseo de compartir su espectáculo audiovisual con todos los peruanos.

César Aedo es un mimo, que rápidamente se hizo conocido en Europa. Fue alumno del maestro francés Marcel Marceau, ha actuado públicamente y en televisión en Estados Unidos, Alemania, Francia y Suiza, así como en varios países de América del Sur y Central.

Aquí la entrevista:

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