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Cultura

SOY GUAPA, LO SÉ; QUE ME LO DIGAS, ¿ES ACOSO? (PRIMERA PARTE)

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Dedicado a la fiscal Mirian García Zavala quien me sugirió el título de este artículo luego de su atenta lectura, para ella mi profundo agradecimiento.

A efectos de empezar a abordar el presente tema ofrezco un ejemplo de lo que podría ser un presunto caso de un delito de acoso:

Un juez le dice a una fiscal (entiéndase que esto se presentaría en una sala de audiencias del Poder Judicial ya que es allí donde se encuentran frecuentemente un juez y un fiscal por cuestiones laborales) “doctora qué guapa que ha venido hoy”, con tres respuestas posibles de la magistrada:

En una primera respuesta la fiscal asiente el cumplido, diciendo: “gracias, doctor”;

En una segunda respuesta la fiscal se incomoda parcialmente diciendo “ay, doctor, no me diga esas cosas” pidiéndole al juez de forma cortés que no vuelva a emitir ese tipo de comentarios y

En el tercer caso, la fiscal muestra su incomodidad total amenazando al juez con denunciarlo por acoso.

  1. CONFIGURACIÓN DEL DELITO DE ACOSO

El delito de acoso está contemplado en el artículo 151-A del Código Penal y fue incorporado en nuestro Código por el artículo 2 del Decreto Legislativo N° 1410 publicado el 12 de setiembre de 2018. Su incorporación obedeció a evitar y combatir todas las formas de violencia contra la mujer y a integrantes del grupo familiar; en lo pertinente, podríamos decir que prescribe dos formas generales o amplias de acoso, las mismas que contienen varios supuestos de hecho:

PRIMERA FORMA AMPLIA DE ACOSO: “El que de forma reiterada, continua o habitual y por cualquier medio, vigila, persigue, hostiga o asedia o busca establecer contacto o cercanía con una persona sin su consentimiento, de modo que pueda alterar el normal desarrollo de su vida cotidiana…”

SEGUNDA FORMA AMPLIA DE ACOSO: “El que por cualquier medio, vigila, persigue, hostiga, asedia o busca establecer contacto o cercanía con una persona sin su consentimiento, de modo que pueda alterar el normal desarrollo de su vida cotidiana aun cuando la conducta no hubiera sido reiterada, continua o habitual…”

De dicha definición se pueden extraer cuatro elementos que componen el delito:

  1. El primero de ellos y acaso más importante está determinado por la conducta materializada y exteriorizada por el agente: Vigilar, perseguir, hostigar, asediar u otra forma que busque establecer contacto o cercanía con la víctima.
  2. Esta primera conducta debe emitirse sin el consentimiento de la víctima.
  3. Esta conducta sin consentimiento de la víctima debe alterar el normal desarrollo de la vida cotidiana de la víctima.
  4. Esta conducta debe ser reiterada, continua o habitual (esto solo para la primera forma amplia de acoso pues la segunda forma amplia no la requiere, solo se necesitan para la consumación de esta segunda forma los tres primeros elementos).

Según la ley esta conducta de acoso también puede manifestarse a través de algún medio de comunicación y contiene circunstancias que agravan la pena. Sin embargo, para efectos de este breve comentario solo me referiré a la definición de acoso recogida en los dos primeros párrafos del artículo 151-A.

Paso a analizar cada uno de estos elementos.

  1. La conducta materializada y exteriorizada por el agente: Vigilar, perseguir, hostigar, asediar u otra forma que busque establecer contacto o cercanía con la víctima.

Debemos tener presente que solo las conductas establecidas por la ley como delito deben ser sancionadas como corresponde, ello conforme al principio de legalidad. De tal manera que para analizar si existe delito de acoso en un caso en concreto nos debemos remitir a sus elementos estructurales señalados en el tipo penal, es decir la descripción expresa contemplada en la norma respecto a un determinado delito, -la definición penal del acoso-, pero además se debe analizar el plano subjetivo del autor (el dolo: la conciencia y voluntad de querer ejecutar un acoso), además de otros elementos que conciernen a la estructura que debe presentar todo delito como la antijuridicidad y la culpabilidad (que el agente sea capaz de darse cuenta que ha cometido un acto ilícito y se le pueda reprochar dicha conducta, es decir no sea un inimputable).

Para efectos del presente análisis únicamente analizaré el primer elemento del delito: la tipicidad: es decir la estructura o sus elementos de conformación que se extraen de la redacción del texto de la ley, es decir, la definición legal de acoso antes descrita, prevista en el artículo 151-A del Código Penal.   

Ahora bien, estos elementos deben presentarse en todo delito de acoso, no puede faltar ninguno pues ante la ausencia de uno de los elementos la conducta sería atípica y por ende no sería sancionable penalmente conforme al marco jurídico penal, en otras palabras, la conducta no configuraría un delito de acoso.

Además, no debe perderse de vista cuál es la finalidad de la incorporación de este delito como parte integrante del corpus penal, esto es, proteger a cualquier persona, en especial a la mujer, de cualquier acto que pueda restringir su libertad ambulatoria, su bienestar emocional, así como combatir toda forma de violencia contra la mujer o integrantes del grupo familiar, buscando así prevenir otros delitos más graves como son el feminicidio, la violencia sexual, secuestros u otras conductas que atenten contra otros derechos fundamentales, como el derecho a la privacidad, etc. sancionando aquellos actos que persiguen un intolerante acercamiento o contacto del sujeto agente con la víctima.

Dicho esto veamos la conducta. Aquí es importante analizar en primer término la frase o comentario, la forma en que se profiere, el contexto en que se emite, el grado de confianza de los involucrados, entre otras circunstancias que rodean el caso pues no en todos los supuestos la solución jurídica va a ser la misma. En el ejemplo planteado, el juez le dice a la fiscal en una probable conversación (tal vez antes de empezar una audiencia): “Doctora, qué guapa que ha venido hoy”. Esta es la frase en que nos centramos. Analizamos en primer lugar su contenido. Vemos que el juez emite una opinión. Un juicio axiológico sobre la belleza de la fiscal. Reconoce, según él, que ha venido guapa (los factores que le hacen proferir dicho comentario pueden ser diversos) y así se lo hace saber a su colega fiscal. Observamos que dicho comentario no contiene agravio u ofensa, ni de forma expresa o soterrada, no es denigrante, ni despectivo, tampoco difamatorio, por lo que no afecta el honor, la dignidad, tampoco la intimidad ni la privacidad de la fiscal; por el contrario podríamos afirmar que es más bien una opinión positiva, un juicio de valor estético (más adelante analizaremos su contexto: proferida en un ambiente laboral de corte solemne).

En un primer análisis entonces podemos señalar que decirle a alguien que es guapo o destacar en positivo alguna cualidad o aspecto físico no implica a priori una ofensa, es más bien un ejercicio del derecho de opinión constitucionalmente reconocido, un juicio de valor emitido sin violar la frontera del derecho al honor o la dignidad. Descartado su fin denigrante u ofensivo analizamos si dicha frase calza en alguna de las formas verbales que ha descrito el artículo 151-A, es decir si aquella frase puede subsumirse en alguna de las modalidades descritas en el tipo penal, es decir si decirle a una persona que es guapa en un contexto laboral constituye un acto de vigilar, perseguir, hostigar, asediar u otra forma que busque establecer contacto o cercanía con la víctima.  

¿Es un comentario que implica vigilar? Vigilar según el diccionario de la Real Academia Española (DRAE) implica observar algo o alguien atenta y cuidadosamente, esto se manifiesta por ejemplo a través de miradas constantes a la víctima, miradas que pueden ser a los ojos, o también a zonas focalizadas del cuerpo, miradas invasivas que impliquen un estado de atención desbordante hacia otra persona que busquen no perderla de vista y así ejercer algún tipo de control sobre ella. También puede darse a través de terceros, por ejemplo cuando se pide a alguien que averigüe dónde está determinada persona o cuando se le pide explicaciones a una persona respecto a sus actividades diarias. En el presente caso, el solo hecho de proferir una sola vez una frase valorando en positivo la belleza física de una persona no insinúa que exista ninguna acción de vigilar, por lo que se descarta esta modalidad de acoso.

¿Es un comentario que implica persecución? Perseguir según la DRAE significa seguir o buscar a alguien en todas partes con frecuencia e importunidad. Esto implica un desplazamiento físico del agente cuyo fin es acercarse a la víctima, establecer cercanía con ella, dificultando su libre tránsito y su normal desenvolvimiento cotidiano. En el ejemplo propuesto la frase no hace alusión a ningún acto de persecución de parte del juez a la fiscal quienes permanecen en un mismo ambiente, entiéndase una sala de audiencias. No se sugieren actos de persecución, de tal manera que también se descarta este supuesto.  

¿Es un acto de hostigamiento? La DRAE define hostigar como molestar o burlarse de alguien insistentemente, incitar con insistencia a alguien para que haga algo, persona molesta o empalagosa. En estos supuestos se presentan también formas de presión sobre la víctima a fin de que haga algo en contra de su voluntad. Como vemos, la frase proferida por el juez dista mucho de esta definición. Tampoco se sugiere su frecuencia, por lo que también se descarta esta forma de acoso.

¿Es un acto de asedio? LA DRAE señala que el asediar es presionar insistentemente a alguien: como vemos en la frase proferida por el juez, tampoco se advierte una forma de presión insistente, el comentario solo se emite una sola vez y en ella no se percibe que exista un transfondo de pretensión o de acercamiento hacia la fiscal, por lo tanto no podemos suponer necesariamente que la frase busque conseguir algún acercamiento del juez sobre la fiscal.

¿El comentario busca establecer un contacto o cercanía con la víctima? Para analizar este aspecto debemos encontrar en la frase alguna insinuación con este fin. No se puede conjeturar o suponer categóricamente que esta sea la finalidad de una persona al decirle que le gusta. Estas insinuaciones se pueden presentar de varias formas: cortejos, insinuaciones, invitaciones a salir, solicitudes de número de celular, proposiciones de entablar conversación vía redes sociales que tengan la intención de comunicación permanente, o formas mucho más sutiles como mensajes recurrentes consultando información íntima, personal, laboral de la víctima, etc. Pues bien, en el caso propuesto tampoco vemos que se haya presentado algún tipo de insinuación que permita inferir que el juez haya querido establecer un contacto más allá del roce laboral con la fiscal. Como repito, estos aspectos deben presentarse indefectiblemente para determinar si estamos ante un caso de acoso, y no podemos suponer otras circunstancias no mencionadas basadas en los prejuicios personales, en la propia experiencia o en los conocimientos previos que se tenga del sujeto agente. Los actos que realice el sujeto agente deben buscar establecer la cercanía o al menos el contacto con la víctima, ya sea físico o a través de otros medios de comunicación. Si dicho accionar no busca establecer ese contacto o no se revela que el agente persiga ese fin no podemos hablar de un delito de acoso.

De tal modo que se puede concluir que la conducta del juez no se ajusta a ninguno de los verbos rectores descritos en el artículo 151-A del Código Penal para definir el acoso.  

Dicho esto, no obstante, no se puede pasar por alto el análisis de los otros elementos que debe presentar el delito de acoso como son la falta de consentimiento, la alteración del normal desenvolvimiento de la vida cotidiana de la víctima y la reiteración de la acción.

  • ¿Qué implica el consentimiento?

En las relaciones sociales, en los contextos de amistad, o de pareja se pueden presentar supuestos de vigilancia, asedio y hasta hostigamiento consentidos y socialmente aceptados. Por ejemplo, en una pareja de enamorados que se pelea uno de ellos puede buscar al otro buscando la reconciliación. Estas conductas pierden su connotación delictiva cuando el consentimiento de una de las partes se activa (consentir: permitir que algo pase, autorizar su ocurrencia siempre que esté supeditado a nuestra voluntad) con lo cual no se puede hablar de un problema de índole penal. La cuestión se presenta cuando estas conductas no tienen la autorización del ofendido. Por ejemplo, la víctima muestra su rechazo a que la busquen o la asedien u hostiguen con llamadas o mensajes de reconciliación. Aquí entramos a un contexto de probable delictuosidad. El consentimiento, por lo tanto, es fundamental para que la conducta de persecución, vigilancia, asedio u hostigamiento sea considerada inocua o delictiva, puesto que si la víctima brinda su consentimiento frente a estos actos la conducta tampoco configurará delito. Esto es razonable, dado que uno mismo es libre de autorizar las conductas invasivas a su esfera de libertad o de libre tránsito, de tal modo que dejan de ser tales cuando uno consiente dichas manifestaciones que recortan o restringen nuestros derechos.

El consentimiento, por tanto, puede “desactivar” el acoso. Por ello, debe ser un consentimiento manifiesto, indubitable, a fin de que no quepa duda del rechazo del ofendido hacia las acciones del agente. Por ejemplo: Si una mujer es asediada a la salida de su trabajo por su exenamorado, debe quedar clara la intención de la dama a través de frases de manifiesta resistencia o indisposición de que no quiere volver a establecer contacto con él, o incluso también puede exteriorizarse tácitamente este rechazo a través de su silencio temeroso o de su evasión, no contestando sus llamadas o sus mensajes de texto u otro tipo de comunicación por redes sociales.

También puede darse el caso de un consentimiento ofrecido en un primer momento y que en el decurso de los hechos fue variado por la voluntad de la víctima. Lo importante es que ese consentimiento se emita o quede manifiesto a través de las señales expresas o tácitas que emita la persona agraviada.

Retomando el caso propuesto, al advertir que no se presenta ninguna forma de acoso establecida en los verbos rectores (vigilancia, persecución, asedio, hostigamiento, u otra forma que busque establecer contacto con la víctima) no puede revelarse alguna forma de consentimiento en términos jurídicos. Lo que sí podemos distinguir es que en el primer caso hay una adhesión hacia la frase, basado en el agradecimiento de la fiscal, quien no se siente incomodada por el cumplido. Con lo cual se extingue la posibilidad de pensar en una molestia o fastidio que esta haya podido sentir. En el segundo caso hay una incomodidad parcial y en el tercero una incomodidad plena y evidente pues la fiscal le requiere al juez que no vuelva a emitir juicios de valor sobre ella bajo advertencia de denunciarlo por acoso. Pero como dijimos, la fiscal no puede emitir ningún consentimiento propiamente dicho pues no se ha presentado previamente ninguna de las formas verbales descritas en el artículo 151-A. El consentimiento se ofrece respecto a una conducta real, concreta e inminente. No puede emitirse consentimiento sobre una conducta inexistente.  

Por otro lado, consideramos que los juicios axiológicos (por ejemplo puntos de vista o juicios de valor referidos a la belleza de las obras de arte o sobre la belleza física de una persona) no requieren consentimiento previo para su divulgación, lo que se puede mostrar en esos casos es una actitud de respuesta favorable o desfavorable, es decir, estar de acuerdo o no con dichos comentarios, pues estos atañen a la esfera del derecho constitucional a la opinión y a la libre expresión, siempre y cuando no atenten contra el derecho al honor y a la dignidad de las personas, claro está. Por ejemplo: Cuando se hace un comentario despectivo sobre el cuerpo de una persona o se emite una opinión cosificándola sexualmente o se emite un comentario con ánimos de caricaturizarla u ofenderla.  

  • Debe alterar el normal desarrollo de la vida cotidiana de la víctima.

En efecto, para que el delito se consume, no solo el agente debe vigilar, perseguir, asediar o buscar establecer cercanía o contacto con la víctima sin su consentimiento, sino que también esta situación debe alterar el normal desarrollo de su vida cotidiana, causarle un estado anímico que le indisponga a hacer su vida de manera normal, como la haría normalmente si no se presentara alguna de las formas de acoso. Para ello será necesario un examen riguroso de su situación, que podría comprender una entrevista personal para evidenciar una situación de riesgo, declaración de testigos y otros medios de prueba, además de un examen psicológico a fin de determinar si existe algún grado de afectación emocional que repercuta en su normal desenvolvimiento de vida. Por ejemplo: determinar variables de miedo, ansiedad, cambios de rutina diaria, cambios de estado de ánimo a consecuencia del acoso. De no evidenciarse esta alteración tampoco podríamos hablar de delito de acoso pues como dijimos deben presentarse todos los elementos que componen la figura para que este delito se consume.

En el caso propuesto, en el primer supuesto, no se advierte este tercer elemento pues la fiscal asiente el cumplido agradeciendo; no obstante se sugiere que sí podría existir este elemento en el segundo y tercer supuesto pues es patente el fastidio y la incomodidad con que reciben las fiscales la frase, sin embargo tal como está planteado el ejemplo no se puede asegurar rotundamente que esto les haya alterado el normal desenvolvimiento de su vida cotidiana. 

  • La conducta debe ser reiterada, continua o habitual

Como último elemento debe analizarse la reiteración, continuidad y habitualidad, de la conducta: Actos sucesivos en el tiempo que buscan la consecución del fin: el acercamiento o el contacto con la víctima.  En el ejemplo propuesto, no se advierte que la conducta del juez ensalzando la belleza física de la fiscal sea reiterada, continua o habitual, por lo que se descarta que se presente eventualmente este cuarto elemento.

No obstante, es preciso recordar que la norma nos señala en su segundo párrafo que también se presenta una segunda forma de acoso, esto es, cuando se presentan únicamente los primeros tres elementos objetivos y no así el cuarto (la reiteración), por lo que de presentarse solo estos primeros tres elementos el delito de acoso ya se habrá configurado en su estructura objetiva.  

Hasta aquí he analizado la conducta típica (descrita en la ley) del delito de acoso y he dejado sustentado mi punto de vista jurídico sobre el caso propuesto, sin embargo hay otros puntos relevantes a discutir como son la idoneidad y pertinencia de este tipo de comentarios en el ámbito laboral y si estos constituyen alguna otra forma de infracción legal susceptible de ser sancionada por otros ámbitos del derecho ajenos al Derecho Penal, temas que desarrollaré en la segunda parte de este artículo.  

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James Quioz. Abogado egresado de la Universidad Nacional de Trujillo. Magister en Derecho Penal por dicha casa de estudios. Ha publicado en coautoría el libro "El proceso especial de terminación anticipada y la presunción de inocencia".

Cultura

Casalit: Ya viene el día

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Repaso la frase y me digo, ¿cómo pudo componer este verso plegaria, el poeta César Abraham  Vallejo Mendoza, el hombre que recibiera injusta prisión de 112 días en la cárcel de Trujillo, acusado de hechos delictuosos? Seguramente por su admirable fe, por ese espíritu místico y religioso que se descubre en sus versos. El poeta, nacido en Santiago de Chuco de 1892, purgó injusta cárcel que como describe fue “el momento más grave de su vida” a partir del 6 de noviembre de 1920 hasta el 26 de marzo de 1921. Tenía solo 28 años.

Al año siguiente, 1922 edita “Trilce,” un poemario  que desestructura el lenguaje, lo innova y lo hace universal, pues para el vate el único medio que tiene el hombre para ser auténticamente libre, es este, el lenguaje. Y por medio de ese lenguaje manifiesta el dolor que habría de sentir el resto de su corta vida: “En la celda, en lo sólido, también se encuentran los rincones” (LVIII).Pero es en “Escalas” (1923)  donde manifiesta su mayor desolación nacida de esta abrumadora experiencia.

Estos hechos y la orfandad (su madre ya había fallecido) lo decidieron a irse del Perú para siempre. Parte desde la dársena del Callao el 17 de junio de 1923, en el barco “Oroya” y llega a Marsella el 14 de julio, fecha del aniversario de la Revolución Francesa. A partir de entonces, sus trabajos, nostalgias, amores, amistades, el inmenso dolor que le causó la guerra civil española, son ya otra historia.

Portada_Rusia en 1931

LA CASLIT HA VUELTO

La Casa de la Literatura ha reabierto sus puertas y lo hace con una primera exposición temporal  que se inaugura el 26 de mayo a las 7 de la noche. La misma se titula “YA VIENE EL DIA. CÉSAR VALLEJO, EL FERVOR Y LA PALABRA”  y se podrá visitar hasta el mes de noviembre en su local de la antigua estación de Desamparados, centro histórico de Lima.

El título de esta muestra ha sido tomado del poema “Los desgraciados”, que forman parte de sus “Poemas Humanos” (1939). Vallejo  cambia el verso “Va a venir el día” por “ya viene el día”. La curaduría está a cargo de la experimentada especialista Yaneth Sucasaca, responsable de anteriores exhibiciones.

Ya viene el día, está dividido en tres secciones: “Jamás tan cerca arremetió tan lejos”, que nos presenta a un Vallejo migrante, nostálgico, descubridor de los avances tecnológicos de la post guerra, su interés por el cine, su gran preocupación por la alienación del hombre moderno.

La segunda, “Quiero decir muchísimo y me atollo” indaga en “Trilce”, libro de gran importancia en nuestra historia literaria, allí que muestra la angustia por decir a toda voz lo que siente, lo que vive, pero la palabra le resulta escasa.

Rafael Alberti, Georgette Philipart y César Vallejo. Madrid, 1931. Fuente César Vallejo. Iconografía (APL, Lima, 2017)

La tercera: “Abisa a todos los compañeros pronto”, sintetiza su espíritu político y social, la rabia por las desigualdades, el dolor impotente por la indiferencia, por esa España que se desangra  y que le hace exclamar: “España aparta de mí, este cáliz”.

Como complemento, atraviesan a la sala estructuras metálicas y tiras de papel con  poemas de Vallejo. La realización de los papeles estuvo a cargo de la artista visual Liliana Melchor Agüero. La instalación sonora con lectura de versos vallejianos por doce personas, ha sido realizado por el especialista en sonido José Málaga.

Lima Gris, conversó con la curadora Yaneth Sucasaca, para que nos diera mayores alcances de esta exposición.

¿Qué criterios se tomaron en cuenta para titular de esta manera la muestra sobre Vallejo? ¿Se realiza  por un aniversario más de su fallecimiento?

Bueno, este año se cumplen 100 años de la publicación de “Trilce”, sin duda es una fecha significativa. Por eso surgieron distintas iniciativas para conmemorar o volver a acercarnos a la obra de Vallejo. Y claro, nosotros también nos sumamos a este ímpetu. Pero, la exposición para nosotros obedece también a otros motivos. Algo que nos parecía fundamental, es la pertinencia de la voz de Vallejo hoy.

En el caso del título. “Ya viene el día” es el inicio del verso final del poema “Los desgraciados”. En la investigación nos llamó la atención como al final de este poema, el anuncio de un nuevo día que siempre es planteado como una posibilidad “Ya va a venir el día, ponte el alma”, de pronto adquiere un nuevo tono. La latencia se transforma en una realidad “Ya viene el día”. Además, revisando los manuscritos y mecanografiados de este poema notamos que en las versiones iniciales el poema culminaba con el anuncio de un día por venir, pero que luego el mismo tachaba este texto y lo corregía, remarcando la afirmación. Para nosotros este y otros gestos en la escritura de Vallejo fueron fundamentales para remarcar en él su sentido afirmativo ante la vida, su apuesta por la esperanza, la fraternidad.

Los poemas de César Vallejo, especialmente los de TRILCE, en donde rompe con todas las reglas del lenguaje, podrían considerarse como creaciones del undergrounds o una nueva propuesta para liberar al lenguaje y darle más fuerza?

Una apuesta central en la obra de Vallejo es efectivamente la búsqueda de libertad y esto claramente atraviesa su escritura. Es allí que el lenguaje se revela insuficiente para expresar la incertidumbre o la angustia. Creo que el modo en que se relaciona con las palabras, esa tensión que observamos en sus poemas y que además tiene que ver con cómo se apoya en la oralidad, o la invención de palabras, o incluso la inserción de términos insólitos, obedecen  entre otras cosas a un querer liberarse. Y es significativo porque de algún modo en su poesía encontramos una realidad desencajada y descoyuntada que encuentra valor en lo emocional, lo impar, lo carente, aquello contrario al orden impuesto.

Julio C. Gamboa, Abraham Valdelomar y César Vallejo en la avenida Costanera. Fuente César Vallejo. Iconografía (APL, Lima, 2017)

A más de 70 años de su desaparición física; ¿cómo se puede calificar su vigencia internacional y  el ser tomado como referente aún en las nuevas generaciones?

Considero que la vigencia de su voz es indiscutible, creo que esto tiene que ver fundamentalmente con esa atención que él tiene a lo humano, pero también con que es una voz que siempre nos sorprende. Por ejemplo, en la investigación notamos la atención que él tiene a la ciencia, a los avances tecnológicos, a como esto transformaba percepciones básicas de la vida y de allí nació el libro “Del siglo al minuto. Crónicas sobre máquinas y ciencia”. Sin duda, estas crónicas resultan sumamente  pertinentes para el hoy. Y seguramente si seguimos investigando aparecerán más cosas, creo que es un autor que no se estancó en un solo tema, estaba mirando todo, preguntándose por todo siempre y esta misma actitud me parece lo hace hoy tan actual.

¿Existe un sólo Vallejo o varios? porque los autores que se ocupan del gran poeta santiagueño, recogen diversos aspectos de su vida y creatividad, pero creo que la mejor ha sido la extraordinaria edición que realizó Milla Batres por los años 70 pues abarca todos los caminos que siguió y escogió. ¿Se debería seguir ese ejemplo para presentarlo como una totalidad?

Creo que todos conocemos un Vallejo y hay que aceptar ello como algo enriquecedor. El que investigadores de distintas disciplinas se ocupen de su obra siempre va a ser importante, puesto esto precisamente nos revela distintas facetas de este autor. Lo que sí me parece importante es que estos acercamientos se hagan de manera responsable, sin desconectarlo de su contexto, de sus inquietudes permanentes y para esto sí me parece importante tener en cuenta sus distintas facetas.

¿Se recogieron criterios de especialistas nacionales y/o internacionales para la realización de esta muestra?

Si. Junto con Rodrigo Vera, Mariana Rodríguez, Diana Amaya y yo conversamos con investigadores peruanos e internacionales, los convocamos para contarles nuestros avances, plantearles nuestras miradas y ellos fueron comentando y compartiendo también sus propios hallazgos. Me parece importante, porque en todo momento se mostraron muy receptivos con la propuesta y de todas maneras la curaduría se alimentó de estas conversaciones.

¿La CASLIT seguirá por este derrotero? paralelamente a esta muestra, ¿qué otras exposiciones ha programado?

Claro que sí. Esta exposición estará hasta el mes de noviembre. En estos meses vienen varias actividades en torno a ella: talleres, conversatorios y publicaciones. Ahora en junio tendremos una mesa de diálogo y una jornada de impresión tipográfica en la que conversaremos sobre el proceso de producción de Trilce. Este  año nos enfocaremos en acercar las distintas facetas de Vallejo y compartir la investigación que realizamos.

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Cine

Que sean eternxs, de Raúl Perrone (2022)

Lee la crítica de cine de Mario Castro Cobos.

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Cuando pienso de nuevo en esta película, que me parece es una de las mejores de Raúl Perrone, siempre vuelvo al mismo lugar del pensamiento: esa manera de mirar a los otros: los otros, que siente suyos, que son él mismo de alguna forma, que son los hijos del pueblo, los desheredados, los ninguneados por el sistema, los marginados y los chivos expiatorios incluso en sus propias familias, los jóvenes del conurbano; y me parece que la película es en esencia su forma de mirarlos: con realismo y con crudeza, pero al mismo tiempo, con conmovedora poesía, reconociéndoles una hermosa dignidad -de lo más pertinente en estos tiempos.

Lo real de esa dignidad, el ser capaz de exponerla con tanta fuerza y delicadeza, constituye sin lugar a dudas un logro admirable y casi apabullante. ¿Cómo lo hace? ¿Cómo puede mirarlos así? No sé si realmente pueda explicarse. El poder de la imagen para transmitir en apariencia sencillos pero complejos estados de ánimo sin que sus personajes pronuncien una palabra. Pero tampoco faltan pequeñas historias, explicaciones habladas -y en detalle- de sus vidas duras.

Podría evocar la potencia visceral del neorrealismo, o ese orgullo inexplicable para tantos alienados de que sí, de que sí se puede hacer un cine libre ‘con nada’, sin tantos condicionamientos externos; podría evocar la expresividad del cine mudo, el encanto a un tiempo documental y poético del blanco y negro, o cómo la magia de escenas de ensueño (terrestres o acuáticas) no desdicen la aspereza de la existencia cotidiana. Creo que además Perrone recurre a ese principio ético y estético del cine y de todo arte que recibe el nombre de experimentación y vanguardia.

La película se sucede como una puesta en escena de un mosaico de diversas sensaciones más que de una historia de claridad engañosa al uso. Hay una evidente sabiduría constructiva en la alternancia de momentos significativos, como una pieza musical multiforme que no depende de cómo hay que hacer una película de acuerdo a los mezquinamente ‘razonables’ manuales; es decir, a los astutos consejeros de lo permitido que consiguen que todas las películas, misteriosamente, se parezcan un poco demasiado entre sí.

Para quienes en Latinoamérica (y por supuesto, más allá) son sensibles a un cine que no luce dispuesto a sujetarse agradecido y obediente a los cánones de la normalidad burguesa y de la ‘industria cultural’ y de la buena conciencia clasemediera y festivalera… Perrone es un alto ejemplo a considerar… Así que por fotuna, nada más lejos de ese ‘cine independiente’ cual marca estúpida de zapatillas y de sus operaciones de prestigio cultural redituable.

Aquí tenemos, me atrevo a decir, a un creador auténtico, ferozmente fiel a sus amores y obsesiones. Es lo que debería decirse de un artista digno de ese nombre, y es algo que, en verdad, pocos logran.

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Cultura

Poemas de Cromwell Castillo Cabrejos

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Cromwell Castillo es un poeta, artista plástico y diseñador gráfico, motupano de armas tomar y en estado permanente de trabajo. Siempre habla claro y potente. Por ejemplo, dice que “los malos poemas nacen de los chantajes y los falsos estremecimientos del autor para consigo mismo y para con su obra” y que, en poesía, existe el verdadero poeta y el pendejo; el primero es el honesto que batalla contra los molinos de viento y las modas y demás líneas de fuerza que arrastran a horneadas de poetas al barranco de la mediocridad y la repetición ad infinitum. Y el pendejo es el que se respalda con las argollas, el amiguismo, los letratenientes y la “alcahuetería literaria”, casi siempre carecen de talento y buscan el grupo o la mancha para avanzar en masa y copar los espacios culturales y obtener alguna aprobación retiniana o una palmada de hombro dentro del esplín de bardos viejos o culturosos que, como ciertos parásitos, buscan vivir en otro cuerpo.

Los poemas que compartimos aquí pertenecen al libro “Círculo de fuego”.

ARTE P(R)O(F)ÉTICA

El lenguaje es un puente

por el que la palabra cruza, desafiante, todas las fronteras.

Armazón articulado de espectros.

Nudo espléndido que evoca los orígenes del reino.

Si digo ‘esta voz es mía’, no es mi voz,

es el reflujo de la insuficiencia

que nos llama deseoso

desde la sombra de un aire primigenio.

Ni siquiera el presentimiento aborda

este halo espeso que asoma su caudal ardiente.

La voluntad es un accidente del deseo.

vocación de no-ser / torre suprema de la incertidumbre.

Escritura: tesoro perdurable.

Te ofrezco aquí toda mi desgracia,

universal como las revelaciones.

Escribir es asir el silencio y echarlo andar.

Escribir es sostener el pensamiento con la voz.

Escribir es domesticar el instinto ─pensamiento impensado─.

¿Te has preguntado a dónde va el rumor

que agita la puerta inefable de este sueño milenario?

El lenguaje de las pesadillas

es el infame pasadizo de las pesadillas de la realidad.

LA NUEVA CASTA DE ABRAHAM

No es momento de forzar rutas cómplices.

Abrasemos la memoria

evocando a nuestros muertos

con su heredad perdurable

de batallas inconclusas.

Cerremos filas al silencio:

infraterna y vieja costra de las componendas.

(32) Oremos. Levantemos el corazón.

Lo tenemos levantado hacia al Señor.

(33) La esperanza aguarda en catedrales

donde rigen estremecimientos vanos:

Sumidos en una fe desfigurada,

las iglesias bendicen cadáveres

en nombre de la guerra y la mentira,

y sus ministros nos obligan a hundirnos el llanto

enarbolando insólitas rectificaciones.

Luego sobrevendrá el clamor universal:

Bienaventurados los que siguen el nuevo orden

de las constelaciones:

lluvia invisible / triángulo de fuego / la fe ahogará Europa

(primero será Europa: dos mil veintidós ─más uno─,

la era del aire)

Armazón de Barro Ungido / Dios Arde en una Bienaventuranza Incierta:

Casta creciente de Abraham en Latinoamérica.

No hay Verdad en lo que solo encierra dolor y remordimientos:

el mismo éxodo / la misma fatiga / el mismo origen de las rectificaciones

Animales salvajes serán soltados en el lugar del Edén:

Bienaventurados los hijos de la gran unificación tripartita.

No te acerques a la ciudad devastada por el aire,

de ella nacen ríos que erigieron su caudal en nombre de la muerte.

La Casa ha sido restaurada.

Levanta los ojos al cielo y mira:

estamos perdidos en una vastedad insignificante

de promesas celestes.

ASUNTO CRIMINAL

Con Herica, desde uno de los acantilados

de Puerto Eten; a propósito del ecocidio

de Repsol en el Perú.

I

En este mar solo cabe la memoria

de una música hegemónica que golpea nuestro cráneo

insistentemente

como una balada hostil, una compulsión

asombrosa de rumores

donde reina la incuria y la muerte.

Ah, las raíces de la infancia

que el mar sacude raudamente

convirtiéndolas en espuma:

quisiera tener la certeza

que este mar no existe

y que la ciudad devorada por el agua

es solo el inútil espejismo del olvido.

Pero no, el dolor arrecia con ardua marea negra,

y yo desde la cresta de este acantilado

veo olas tenebrosas descarnando peces y nutrias.

¿De dónde viene el fuerte oleaje

que ha deshecho los pilares de la Tierra?

El mar resuena en mi interior

donde una caracola anuncia los presagios de los puertos:

no hay nadie en los navíos, solo la tempestad

mece el corazón herido de las aguas.

Ha llegado el tiempo de la ceniza.

En un vasto cementerio de rocas húmedas,

oigo la voz del gentío arrastrando el cadáver del último verano.

Todo ha sido consumido por la niebla,

y la mentira galopante del Viejo Mundo

es silencio / espada / lesión:

Prometido infierno / fruto perdurable.

La historia es un puñado de escombros

que canta una alegoría al viento amordazado

de nuestras costas:

caravana de aves picoteando en las playas

la noble mansedumbre de sus alas rotas.

El mar es triste en su saqueada fecundidad,

como el suelo donde aguardan los albores de la guerra.

Nada ofrendarán sus aguas

que mueren

lentamente

bajo el cielo estrellado

de enero.

2022:

¿Oda a la sangre / Oda a la traición / Oda a la locura?

Revelaciones duermen y se orillan al roído murallón de piedra.

Estampida de bestias lascivas copulan en la negritud ascendente de la arena.

Polución sanguinaria / carnicería oscilante / región abatida.

Solo cuerpos fatigados pendiendo del horizonte abarcan este mar amado,

O es el sol abrasante que sujeta la indecible fragancia de lo incierto?

Luego sobrevendrán las tribulaciones:

reminiscencias de frágiles ciudades

desplomándose

al otro lado de la marea.

Todo está perdido.

II

La invisible danza de mis redes

devorada por las profundidades,

no logra descifrar el agua:

nada nos ha ofrendado el mar.

Leves augurios nos atan

al llamado impuro de tu voz, ¡oh, reino del crepúsculo!,

y apenas si el silencio sabe acariciarnos la memoria.

─¿Acaso desoímos el rumor vibrante de las preguntas

que encallan sobre esta orilla

ornamentada de aleteos moribundos

y negras constelaciones?─

He vuelto a mirar la extensa muralla de agua

y algo delata el inútil pretexto

de lo que somos:

el abismo seduce

y nos asoma a una estación pétrea

vigilada por peces abisales

y sombras inalcanzables.

Es el mar o la azulada versión de la muerte,

esa otra red imperiosa que lanzan los dioses

arrastrando nuestros ojos

a un viaje largo

a través de la noche.

He visto mi reflejo sobre sus aguas

presumiendo la esperanza de los náufragos

de corazón incurable / oscilantes

entre el volver o quedarse a fundar la niebla.

Inusitado reino de las transfiguraciones,

donde el viento es el soplido ruin

de bestias invisibles que atraviesan las ventanas de los puertos:

Verano galopante / hedor inmóvil

Tiránica armazón de fuego

que desliza su furia en el lomo de las aguas

y engendra animales fatigados

y mórbidos.

¿Quién clava sus agujas en este ambiguo

jardín de incertidumbres?

Lanzo las redes

al anchuroso ojo de agua

            una y otra vez

            una y otra vez

            una y tantas veces

y solo atrapo una pregunta irredimible:

¿Por qué nuestras plegarias ya no se oyen?

─¿A dónde va el canto constelado que mi alma escupe

al cielo abominable de las postrimerías? ─

Aves milenarias surcan el horizonte

colisionando su pico

contra un paisaje de cadáveres

que esperan el gesto entrañable del aire.

¿Qué es una lágrima sino un deseoso aleteo nocturno?

Una lágrima caída al mar

es el mar devorando las profundidades

de los hombres.

Es el mar recuperando sus raíces.

III

La patria de mis ojos es el mar,

y tú una barca balanceándose,

discreta,

en sus profundidades.

Vocación impura

y babilónica la del lenguaje:

Hacer fluir el poema

en medio de un mar

repleto de inmundicias.

CROMWELL CASTILLO CABREJOS

Poeta y artista plástico peruano. Exmiembro fundador del Grupo Literario Signos y autor de “Agua” y “Transfiguración o el sonido” —libros incluidos en “Signos” (Chiclayo, 2007)—, “¿Dónde acaso es camino?” —incluido en “Demolición de los reinos” (Lima, 2010)—, “Estética de las revelaciones” (Arequipa, 2011), y el plaquette “Fuego” (Arica, 2010). Forma parte de “Cuervo Iluminado”, Colección de Nueva Poesía Peruana (Lima, 2010); “Rito verbal”, Muestra de Poesía Peruana 2000 – 2010 (Lima, 2011); “Me Usa”, Brevísima Antología Arbitraria Perú – Uruguay (Perú, Venezuela, Chile, 2012) y “Circo de pulgas”, Antología de la minificción peruana (Lima, 2012).

Trabajos suyos han sido publicados en revistas impresas y virtuales de Perú y el extranjero.

Es director de Semanario del Norte, primer periódico virtual de la Macroregión. Tiene inéditos los libros “La cabeza del Minotauro” y “Círculo de fuego”.

CONTACTO:

Móvil: +51 (074)942959742

E-mail: cromwellcastillo81@gmail.com

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Actualidad

El Coronel Pablo: historia de un héroe

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Llegó flaco y harapiento, su familia no le reconoció, pero el espíritu y voluntad pudo más: ¡Llegó el niño Pablo, llegó el niño Pablo! gritaba el capataz y los trabajadores de la hacienda. Su padre estaba postrado, sin movimiento en sus piernas y al ver a su hijo de regreso, cual obra de Dios, se paró para abrazar a su retoño que pensaba que había muerto, pero la gloria y el heroísmo le devolvió a la vida. Padre, madre, esposa y hermanos lloraban abrazando al gran Coronel que venía defendiendo nuestra patria.

Había llegado el Coronel Chachapoyano, que fue deportado de Chile después de haber sido prisionero de guerra y que su voluntad manifestada a sus captores chilenos fue: “Señores de Chile, me regreso a mi país, soy leal a mi patria y a mi familia”. El Coronel es repatriado en 1881 y sus peripecias para llegar a su patria chica, Chachapoyas, es digna de admiración. Caminó meses enteros, trabajaba en haciendas por un plato de comida, cruzó ríos nadando y durmiendo en lugares inhóspitos y solitarios; tan solo por el hecho de llegar a ver a su familia que había dejado, quería nuevamente abrazar el aroma y color de su Chachapoyas querida.

Esta historia me narró mi abuelo Miguel (su hijo menor): “mi padre participó valientemente en las Campañas del Sur, lo hirieron, derramó su sangre amazonense y peruana por nosotros, le hicieron prisionero y luego conducido a Chile, luego salió libre y regresó a su tierra”. Decía mi abuelo que llegó barbón, delgado e irreconocible y se acercó a su esposa, doña Rosa Rubio Lynch; quien al desconocerlo le dijo: “Señor sírvase este platito de comida” y el Coronel le respondió: “Rosa, ¿ya no me conoces?; soy Pablo, tu esposo y vengo de la Guerra”. El abrazo luego fue interminable con su esposa, ya no derramó sangre, sino lágrimas de haber cumplido con su deber por la patria y haber dejado mucho tiempo a su familia.

Este héroe amazonense, DESCONOCIDO POR LOS AMAZONENSES, es don Pablo M. Pizarro Farje, con orgullo mi bisabuelo. Nació en Chachapoyas en 1858, en 1876, cuando tenía 18 años, viajó a Lima e inició sus estudios en la Escuela Militar de Chorrillos e inició en 1879 su participación en la Guerra del Pacífico. Como Coronel había luchado contra Chile, entre balas, cañones, barcos y caballos. Con insuficiente apoyo militar y logístico por parte del Estado peruano, supo defender a su patria y luego coronó su “envidiable” vida con una labor política en beneficio de las montañas y sus pueblos que le vieron nacer. Llegó a servir a Chachapoyas, Luya y a su Amazonas como diputado inicialmente, subprefecto y posteriormente senador. El Coronel Pablo, falleció en 1926 a los 66 años; murió muy joven, pero de seguro que su “vida dura” a favor del país y Amazonas, hicieron su “trabajo” para ser encumbrado en la Gloria de los Héroes Nacionales.

Quizás ustedes, estimados amigos y amigas, no tengan conocimiento de este héroe amazonense. ¡Los entiendo!, ya que nunca en las aulas de las escuelas y colegios, nos enseñaron a conocer y valorar a nuestros héroes y personajes regionales que dejaron huella histórica; pero ya es momento de que los amazonenses sepamos que hubo otros héroes que lograron escribir la historia peruana junto a Grau y Bolognesi.

El busto del Coronel Pablo M. Pizarro Farje, ahora se encuentra en el patio de la Municipalidad de Chachapoyas. Como una sugerencia para las próximas autoridades, sería excelente que los bustos de los héroes que están en este recinto, se les admire en una plaza pública, para que los niños, niñas y jóvenes de Amazonas conozcan y valoren a sus héroes, y potenciar de esa manera la identidad amazonense, que ahora está por los suelos, como las piedras de Kuélap.

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Cultura

La anarco Revolución Caliente de Rodolfo Ybarra

Revolución caliente, novela para rechinar los dientes.

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Por Maynor Freyre

Desde un mundo esclerótico, donde  los órganos de la vida social se van atrofiando, para el grupo La Alcantarilla no queda otro camino que el romper con todo tipo de organización social, el implantar un anarquismo decimonónico como el de El hombre que fue jueves, escrito por G.K. Chesterton desde la burla y el corrosivo humor o lo planteado también por Antonio Muñoz Molina en su novela El dueño del secreto con fina ironía acerca de una frustrado levantamiento de ácratas al lado de militares, curas y banqueros en España, justo un año antes de que falleciera el falangista dictador Francisco Franco en España, e inspirados en la “revolución de los claveles”.

Revolución caliente se titula esta novela de Rodolfo Ybarra (Lima, 2020, Arteidea Perú), y tal como la antigua canción-pregón que recorría las calles de la Lima de mitad del siglo XX precedida por un farol Coleman, nos hace rechinar los dientes por su atrevimiento tipo El almuerzo desnudo del narrador beatnik William S. Burroughs que rompe con todos los cánones narrativos para contar como a través de un continuo vuelo de drogadicción. Asimismo, Ybarra se vale de descripciones, artículos, estampas, diálogos cuasi teatrales, poemas inesperados y una especie de proselitismo ideológico neo anarquista.

Como los beatniks, Ybarra trata de romper con el estilo neo liberal democrático que rige en el mundo actual y no siguiendo las pautas de los escritos marxistas, leninistas maoístas que se impusieron en muchas partes del mundo como entelequias para transformar la sociedad. Claro que se trata de un escrito ficcional que no necesariamente se vincula con el autor a toda costa. Hay textos que afrontan las relaciones íntimas y otros que suponen la organización de grupos de destrucción, al estilo de la canción de los Saicos de los años ’60 que pregonaban con Demoler “echar abajo la estación del tren”, en referencia metafórica al viaje a través de los cánones establecidos.

Para finalizar este breve comentario, diremos que la hermandad con el movimiento beatnik —acuñado en 1958 por el periodista Herb Caen, posterior premio Pulitzer— de San Francisco, EE.UU., radica en que el nombre parte de beat que en la jerga estadounidense significa cultura, actitud y literatura a los cuales este periodista le añadió nik, la última sílaba de la palabra Sputnik, el primer satélite soviético que atemorizó a los norteamericanos pensando que desde un satélite como ese les iban a lanzar la bomba atómica. Casi al terminar de leer Revolución caliente, en 201, EL QUÍMICO: CÓMO Y QUÉ HACER PARA UN CORRECTO SABOTAJE nos da cinco fórmulas para preparar bombas explosivas, así como cinco consejos para malograr un vehículo motorizado y otra sarta de consejos para descontrolar y alterar el orden.

“Resinoso, como prueba de todo lo dicho, dejas aquí el primer último párrafo de esta tu, dizque, novela inconclusa que es la Historia del Perú, en estos precisos momentos en que la huelga general está tomando las calles dando vivas en voces de la muchedumbre, y en que se escuchan disparos y explosiones que retumban en las periferias, caseríos y barriadas y vas dejando de redactar”. Porque al final un helicóptero humeante se precipita al vacío. El sonar de la metralla son las voces de La Alcantarilla. Entonces empiezan a desfilar los personajes que conforman ese anarco grupo.

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Cultura

Joe Guzmán presenta su poemario “La arqueología del caos” en la Feria del Libro de Los Olivos

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Hoy por la tarde en Lima, el escritor Joe Guzmán presentará su libro “La arqueología del caos” publicado por la editorial trujillana “Paloma Ajena Editores”. La presentación se realizará en la Feria del Libro 2022 – Los Olivos: Ciudad con Cultura (ubicada en la explanada de la Municipalidad de Los Olivos – Lima) organizada por Ciudad Librera y el Fondo de Cultura Económica Perú.

En la mesa de presentación estarán Amós León (director de la editorial), Ángel Flores (docente y crítico literario) y talentoso escritor Joe Guzmán (autor del libro).

Descripción no disponible.

Sobre el libro, el escritor y crítico Luis Eduardo García mencionó: “Un segundo libro en el que explora la naturaleza y el origen del caos como parte esencial de la naturaleza humana, confirma a Joe Guzmán como una de las voces más auténticas y originales surgidas en la poesía trujillana de los últimos años”.

También el periodista, escritor y gestor cultural Augusto Rubio, se refirió al libro: “En las páginas de este libro aparecen el miedo, el cadáver que crece al interior nuestro, la noción de felicidad y la locura, la interpretación de la historia y de nuestro origen. El significado de la poesía y el destino de las mujeres, así como la soledad y la colisión cultural entre lo prehispánico y el saber de los invasores, hacen de estas páginas una lectura necesaria, un descenso a los infiernos, pero también una luz de esperanza en el horizonte de lo que significa estar de pie en un país como el nuestro”.

Para finalizar, el crítico literario y docente Ángel Flores, señaló: “Este poemario quiere constituir una voz colectiva en diálogo con los sujetos subalternos, lo cual le permite abordar temas sensibles como la condición de la mujer, mediante la evocación del personaje de la bruja como una justificación para perseguir a las librepensadoras de la Edad Media, o el de la pobreza, entendida como el despojo total de las libertades del sujeto. Joe Guzmán ha escuchado la voz de Ojeda: “tendré que retornar a las raíces/ buscando la evidencia bajo la confusión” sin temor de haberse llenado de siglos y de fósiles“.

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Cultura

Presentan catálogo fotográfico del atuendo típico: “mujeres jaujinas, historia, atuendo y tradiciones”

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La ropa tradicional de la mujer Jaujina es presentada en todo su esplendor poniéndola en vitrina para los ojos del mundo. Con la presentación y el lanzamiento del catálogo de  la narrativa visual  “MUJERES JAUJINAS: Historia, Atuendo y Tradiciones”,  esta bellísima presentación recorre las páginas de la historia del vestido de la mujer jaujina, en una puesta fotográfica  de los trajes  desde 1880 hasta la actualidad. Veremos cómo fue evolucionando en formas y estilos, siendo uno de los trajes andinos que tiene un valor sociohistórico  y de unión de  tradiciones.

En el catálogo se recrearon algunos de los trajes más antiguos, y también trajes que retratan todo el proceso y la evolución en los cambios.  Esto a partir de la investigación de la antropóloga Karyna Miranda, en el libro Jauja en el Bicentenario. El catálogo se hizo realidad con apoyo de damas jaujinas que posaron para el lente del impecable trabajo del fotógrafo Jaujino Marco Núñez Fernández,  en extraordinarios parajes y casonas Jaujinas, se plasmó con mucha atención y cautela cada ropa típica, dedicación que estuvo a cargo del colectivo Jauja Utopía Posible, que vino trabajando en un ciclo de conferencias,  pasarela de traje típico y la sesión fotográfica, que tuvo como resultado el presente catálogo, el cual se presentará este martes 24 de mayo a horas 10:30 am, en la sala de audiencia  de la Universidad Continental, Av. San Carlos # 1980 Huancayo y  vía Facebook Live Jauja utopía posible.

En una rueda de prensa donde se mostrará el traje típico de la dama jaujina y su evolución a través del tiempo, en coordinación de alianza estratégica con la carrera de diseño de modas del Instituto Continental Huancayo, que viene apoyando incondicionalmente a la cultura de la provincia, fortaleciendo los lazos entre la investigación académica y la ciudadanía.

Es el momento de empoderar a la mujer a través del conocimiento de su cultura,  su historia y ahora su traje típico que es su segunda piel, haciéndola revalorar su herencia y orgullosa de sus tradiciones de mujer andina, reflejado en su atuendo y en el sutil arte del vestir, teniendo en cuenta su feliz contraste de colores en el atuendo típico, y ver como prevalecen algunas prendas desde la época pre inca e Inca, como el tupo y la lliclla. Elementos que fueron persistiendo desde la colonia, en medio de un proceso de sincretismo entre las dos culturas. Eso muestra cómo la historia da forma a este bellísimo atuendo desde tiempos milenarios, en colores, formas y estilos , incorporando con el tiempo el sombrero, y otras prendas. Y siendo las mujeres herederas que van desplegando su arte en un sutil disfrute visual de nuestro atuendo típico.

El evento será transmitido por Facebook Live desde las páginas de Jauja Utopía Posible. Este magno evento cuenta con el respaldo del Ministerio de Cultura, a través de la Dirección Desconcentrada de Cultura de Junín, se suman a este evento personalidades jaujinas e importantes empresas Jaujinas: Miskymuña y La casa Vieja.

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Cultura

Herencia de artistas

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Observo este acrílico de Oskar Olazo Tupa y me enredo con sus formas singulares que me recuerdan la de los peces nativos como el suche o la trucha y quizás de aquellas larvas de las ranas serranas llamadas renacuajos, quedo estática ante esa imagen que es y no quiere ser la del  universal Quijote, pero me digo “este es un Quijote andino, porque no va montado en su famoso caballo Rocinante, sino en un gallo…!” aunque después me distraigo en la serie Figura y Geometría y me acerco al famoso “Cargador “ que a lomo de espalda llevaba pesados bultos  y según parece aún quedan algunos, en el tradicional Mercado de San Pedro, pero  ojalá con mejor suerte.

Mientras recorro esta sublimal colección, también encuentro un saludo para Picasso, como a  las Tres Gracias Andinas, un Warayoc a la manera de Sabogal, los Génesis y Brutalidad 1 y 2. Esto solo a vuelo de pincel y como parte de  los “50 Años, haciendo y desfaciendo entuertos en el arte”, que reúne más estilos, otras expresiones. Ahora el artista  Olazo, se encuentra construyendo nuevas obras, las que deben llegar a 30 para una próxima exposición. “Sólo tengo 18, me dice a manera de queja” es que en el camino, le van adquiriendo sus trabajos, restando así al número que precisa.

Oskar Olazo (1947) es cusqueño, autodidacta y lleva en los genes la herencia de dos artistas que lo precedieron. Su abuelo Ernesto Olazo Allende, fue el escultor que junto a Agustín Rivero y otros colaboradores, creó el famoso Cristo Blanco nominado también como el Cristo Redentor. Esta emblemática imagen  desde la cima del cerro Puncamoqo, extiende los brazos abrazando al Cusco y a sus habitantes, desde 1945.

Francisco Olazo o simplemente Pancho Olazo, fue un eximio artista plástico, uno de los fundadores de la ex Escuela Nacional de Bellas Artes y perteneciente a la generación de oro, pues junto a él se encuentran los grandes pintores Julio Gutiérrez, Mariano Fuentes Lira, Juan G.Medina, Teófilo Benavente.

Olazo, ha trabajado en las artes plásticas desde muy joven, dejando de lado su especialidad de Ciencias Biológicas. Es fundador del grupo Illary  y IMAPIMUSPO, una organización de arte de diferentes disciplinas. A partir de los 70 ha expuesto a nivel local, nacional y sudamericano. Fue director de eventos de la Asociación de Artistas Plásticos de Cusco.

Lima Gris conversó con este artista multidisciplinario  y de diversos estilos.

Trato de definir tu estilo y no logro hacerlo, pues dentro de la variedad, encuentro un surrealismo vestido, por así decirlo, de indigenismo y a la vez una suerte de Figurativismo. ¿quisiste hacer una simbiosis de estas tendencias?

Bueno, yo también trato de definirlo (es un decir, pues en realidad no me preocupa), creo que tiene un poco de todo; en principio la “variedad” corresponde a diferentes épocas de mi trabajo, el cual hace más de 50 años empieza con la figuración realista, especialmente paisajística, hoy es unas veces neofigurativo, otras abstracto y, quizá también, surrealista, todo esto con relación a la “Serie Onírica” que vengo trabajando en estos últimos años, ya que, anteriormente, hice la serie “Paisaje y Geometría” que, como su nombre lo dice, hace una simbiosis de ambos elementos, resultante de la observación de la geometría contenida especialmente en el paisaje urbano, desarrollando sus posibilidades estéticas que sirvan para evitar lo figurativo realista que , creo, ya está ahí, construido, y sólo debe ser un pretexto para dar paso a la creatividad.

Entre estas dos series se ubica, y traslapa, “Los Habitantes del Tiempo” que, en extrema síntesis, representa escenas humanas logradas con un mínimo de líneas continuas que, sin embargo, resultan suficientes para mostrar el tema espiritual del que trata. Lo indigenista, o más bien lo ancestral-andino está presente con alguna frecuencia en las series anteriores como un fluir natural de mi naturaleza plena de Ande; esto es algo que no procuro ni lo evito intencionalmente.

Definitivamente esos difuminados me dan la sensación de un ambiente andino,  con lluvias y niebla persistente, ¿así lo sientes?

Yo pasé espacios de tiempo de mi niñez en el campo, en el Valle Sagrado, en Calca específicamente, y quedó registrado en mi memoria esos frescos amaneceres con niebla que le dan una tenue  suavidad a la atmósfera, de modo que, especialmente cuando hago figuración paisajística (en mi estilo geométrico),  lo cual no es muy a menudo, esa sensación es trasladada al lienzo.

Dentro de la gama de variaciones, me parece que has resuelto por uno que con semejanzas de otros estilos, sea tuyo, que tenga tu propio sello.

Creo que las tres series antes mencionadas responden a un estilo muy personal y claramente definido. Posiblemente mi condición de autodidacta ha sido una ventaja en ese sentido, pues me parece inevitable recibir influencia de los maestros que nos formen en el oficio.

¿En qué te facilitan tus estudios de ciencias biológicas, en tus trabajos pictóricos? ¿Abandonaste la carrera o trabajas paralelamente en las dos especialidades?

Diez años de mi vida dediqué al desempeño de mi trabajo en laboratorio,  fue una experiencia enriquecedora que ejercí simultáneamente con el arte y ese acercamiento y observación del  microcosmos, me llevó  al deleite de encontrar composiciones “abstractas” maravillosas siendo verdaderamente, realistas, pues existían físicamente y de un modo natural. Me parece que de esa experiencia se fijó en mi subconsciente una linealidad formal y color que hoy, cuarenta años después, se expresa sin proponérmelo, especialmente en la “Serie Onírica” que vengo produciendo, en la que se perciben formas globulares o ameboideas que surgen espontáneas en secreta complicidad con el azar.

Conociste ya joven la obra de tu padre, el pintor Pancho Olazo. ¿Influyó de alguna manera en tu carrera inicial?

Siendo aún niño veía con admiración los trabajos de mi padre y sentía como una obligación moral seguir en el camino del arte que él con tanto amor había transitado. Empecé copiando  algunos dibujos y después pinturas. Ya joven , con los ímpetus propios de la edad, me sentí en la capacidad de buscar formas nuevas de expresión, que  me aproximaron al surrealismo, la abstracción y otros vericuetos del arte, creando en mi personalidad artística ese estilo personal del que hemos hablado y que me da satisfacciones y mayores desafíos.

La exposición que preparas será en Cusco, Lima o en alguna capital latinoamericana, ¿para cuándo y con qué título la presentarás?

Estoy en el proceso de consolidar una producción un poco más amplia de la “Serie Onírica”, que por ahora lleva ese título, todavía no he concretado acuerdos pero es posible que la presente en Cusco, Lima y en dos  ciudades del país y Dios mediante, fuera también (posiblemente Brasil y República Dominicana) .

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