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Cultura

Siete Culebras camina por el Cápaq Ñam

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Mario Guevara, director de la revista Siete Culebras.

¿Es posible —nos preguntamos— continuar persistiendo en la edición de una revista cultural que por sí misma, no reporta las mismas ganancias que lo hace un periódico de notas rojas o amarillas? Y si a esto sumamos que este trabajo se hace en medio de una pandemia universal con las consecuencias sociales y económicas que acarrea; decimos ¿no será cosa de locos?

Lo curioso es que esta singular aventura conocida entre nosotros como Sieteculebras (nombre de una callecita estrecha y larga como todas las calles quechuas y ubicada en el barrio de artesanos de San Blas) existió desde sus inicios algo bohemios, pues fue concebida en una noche cualquiera de 1991, en el Café Extra de Cusco, ese rincón a donde convergían poetas, periodistas, turistas, pintores y que sirvió de cuna entre otros proyectos a este de Sieteculebras, cuando nada hacía predecir su surgimiento y menos su larga estadía en una ciudad de provincias, porque ya van siendo 30 años de terca insistencia en aparecer a lo largo del Cápaq Ñam, (una simulación imaginaria)  camino que partiendo de Qosqo, la capital mítica del incario, se prolongaba por valles y montañas hacia los cuatro puntos cardinales, o Cuatro Suyos.

Es que Mario Guevara Paredes (Cusco, 1956) guionista, narrador, creador y director de Sieteculebras, revista andina de cultura, ideada inicialmente como una revista local pero después fue tomando vuelo y se proyectó por el área andina; fue su gestor, quizá inspirado en otras ediciones cusqueñas como Qosqo o Tradición, de larga data y nacidas como una forma de afirmar su regionalismo frente al separatismo capitalista que privilegia únicamente lo creado en Lima.

Como autor, Mario alcanzó éxito con sus narraciones, habiendo obtenido diversas distinciones como el primer premio en los Juegos Florales de la UNSAAC-1989, Primer Premio del Concurso Regional de Cuento Narciso Aréstegui convocado por INC de Cusco en 1990, Premio Regional de Cultura 2008, en cuento, convocado por el INC de Cusco, entre otros reconocimientos.

Ha publicado, Cazador de Gringas & otros cuentos (Cusco, 1995; Lima, 1988, 2000,2003, 2014) narración que le sirvió para acuñar el término “brichero” que equivale a decir “vividor de gringas” y sirvió de base a la película Gringa del director ayacuchano César Galindo, residente en Suecia.

Otros títulos son Matar al Negro (Cusco, 2003), Usted, nuestra amante italiana (Lima, 2010), Made in Cusco (Cusco, 2011), Cuentos cortos (Puno, 2015).

Dos en uno

Sieteculebras, se edita dos veces al año, pero por la pandemia, se decidió condensar dos números en uno los 47 y 48. Entre los colaboradores encontramos los nombres de Mario Pantoja, Bethoven Medina Sánchez, Carlos Pantigozo, Jesús Cabel, Nadja Osorio Mendoza (una joven promesa como ensayista), Marianne Leighton, Jorge Terán Morvelli, Ángel Izquierdo Duclós y otros colaboradores entre nacionales e internacionales de reconocida trayectoria.

Así Siete Culebras, ya tiene listo este diciembre su recorrido por el camino del Capaq Ñan, junto a otras revistas del continente como Elice de Ecuador, Frente a frente de México, Araucania de Chile, Contemporáneas y México en la Cultura, Atenea de Chile.

Mario Guevara.

La entrevista  que presentamos, es resultado de largas e ilustrativas charlas por teléfono y un conversatorio online con el escritor y editor Mario Guevara Paredes.

¿Es posible continuar editando físicamente ―y no de manera virtual― en una etapa tan compleja como esta?

Sí es posible y una muestra es Sieteculebras. Hace 29 años que llevamos editando la revista, y la pandemia no lo iba a detener. En estas casi tres décadas hemos pasado por pandemias políticas, como la del gobierno de Alberto Fujimori (1990 – 2000), un mafioso de origen japonés  que se jactaba no haber leído un solo libro de literatura en su vida, y en 10 años de mandato la cultura fue minimizada en fondos e importancia. Si pasamos esa pandemia, también franquearemos el coronavirus.

 En estos 29 años Sieteculebras consiguió los objetivos trazados  en su fundación? ¿A cuántos países logró llegar?

La verdad, cuando fundamos Sieteculebras no pensamos llegar a las tres décadas de ininterrumpida labor cultural. El camino no fue fácil, tuvimos muchos escollos, maledicencias y otros. Pero los objetivos que nos trazamos en el primer número se están realizando paulatinamente. Con los años entendimos que si una revista llega a ser referente de una colectividad tiene que tener continuidad a través del tiempo, y lo más importante debe tener identidad propia. Y a los países que hemos llegado es gracias al trabajo de nuestros corresponsales en Latinoamérica y Europa que hacen circular la revista entre amigos y conocidos.

El Cusco ha tenido grandes publicaciones como KoskoTradición, la revista del Instituto Americano de Arte, pero esta es la única que sale de Cusco como lo hizo el Boletín Titicaca en los  últimos años de 1920. ¿No sientes que el compromiso es muy fuerte? ¿Han podido responder a ese reto?

Sabemos de la trascendencia de las revistas que mencionas, es por eso que escribimos ―hace 29 años― en el primer editorial de la revista: «Nacemos cumpliendo un viejo anhelo: difundir cultura en este Cusco empequeñecido por su gran pasado. Queremos salir de esa modorra enfermiza que enclaustra a los trabajadores del Arte al no tener un vehículo de expresión que permita comunicarnos libremente con el pueblo. Somos conscientes de la responsabilidad que entraña la conducción de Sieteculebras, pero la asumimos en aras de fortalecer la Cultura Andina. Un trabajo consecuente y lúcido nos abrirá el camino ya horadado de otras revistas que nos antecedieron». Como ves, en este fragmento del editorial, somos continuadores de esas revistas peruanas que nos antecedieron. Es por eso nuestra persistencia en el tiempo, mejorando la calidad de la revista, no solo en la presentación sino en los textos que publicamos. Asimismo, del trabajo visual y estético que acompaña cada número de Sieteculebras.

 Treinta años de ediciones coinciden con el bicentenario. ¿Qué perspectivas se pueden ver desde esa óptica? ¿Habrá un nuevo amanecer para las ediciones? ¿Crees que el Ministerio de Cultura, se ocupe de apoyar con dinero y difusión a las pocas que aún circulan?

Los treinta años de la revista coincidí con el Bicentenario de la Independencia del Perú, y no sé lo que el Ministerio de Cultura esté programando para conmemorar dichas efemérides. Lo único que yo sé es que debo publicar un número especial para festejar las tres décadas de la revista, y que no es poca si uno ve cuantas revistas en Latinoamérica han pasado la barrera de los treinta años. Volviendo al Ministerio de Cultura, te diré que adolece de una política editorial en torno a las revistas culturales desde que fue fundada el 2010. Entonces, que podemos pedir a una institución que no nos representa.

En cada número tomaste a un personaje especial. Así en este que reúne a las dos ediciones anuales (47 y 48) elegiste a la poeta chilena Elvira Hernández. ¿Existe una condición especial para esta  selección?

Cada número de la revista se va formando con los textos que envían nuestros corresponsales. Asimismo, invitamos a  destacados investigadores de la Literatura Peruana y Latinoamérica para que colaboren en la revista. En esta oportunidad nos llegó el trabajo de Marianne Leighton;  doctora en literatura (UC) sobre la destacada poeta chilena Elvira Hernández y sus pájaros anticipatorios.

¿Qué significa ser una de las pocas revistas culturales en la región andina? ¿A qué crees que se debe la ausencia de otras? ¿La falta de apoyo de parte de las entidades correspondientes, como esta vez, por motivo de la pandemia decidieron hacerlo por una única vez?

Significa una responsabilidad con nosotros mismos y con los demás para que la revista se mantenga en el tiempo. Sabemos que la tarea no será fácil pero nos gustan los retos, y si son culturales mucho mejor. Ahora, nuestra meta es llegar a los cuarenta años de circulación ininterrumpida de la revista; ojalá que lo consigamos. Ahora bien, la ausencia de revistas culturales no solo en la región andina, costeña y selvática se debe al desinterés del Estado en apoyar, promover y difundir este tipo de publicaciones. Las pocas que existen tienen que hacer un sinnúmero de malabares para conseguir dinero y editar sus propias revistas.

Cómo responden los intelectuales, poetas, escritores a las invitaciones de Sieteculebras? ¿Hay voces nuevas que se están dando a conocer?  ¿Quiénes son?

Lo reciben con mucho entusiasmo y delectación.  Saben que están publicando en una de las revistas independientes más longevas de Perú y que todavía está en plena actividad. En esta época, con el avance de la tecnología es fácil publicar en revistas virtuales y pecaría de vanidoso decir sobre las nuevas voces en el firmamento de la literatura peruana. Solo te diré dos ejemplos de poetas Latinoamericanos que publicaron en la revista ―en los noventa― cuando todavía no tenían libros editados y ahora son referentes de la poesía en sus respectivos países. Estoy hablando de Miguel Ildefonso de Perú y Jorge Campero de Bolivia.

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Cine

Beto Ortiz criticó el premio de los S/ 75,000 mil soles que el MINCUL le otorga a Mayra Couto [VIDEO]

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Anoche en el programa Beto a saber que se transmite por Willax, el periodista criticó que el Ministerio de Cultura este disponiendo dinero para financiar la serie de Mayra Couto, cuando existen prioridades más importantes en plena pandemia.

Beto Ortiz señaló: “Mayra Couto ganó un “premio”, porque acá se ganan “premios”, como se ganan vacunas. A Mayra le ha tocado un premio de S/ 75,000 mil soles para que haga su propia miniserie. ¡Hay que lindo! o sea, plata tuya y la mía, lo que la Sunat nos exprime todo el año. S/ 75,000 mil soles para que Mayra haga su serie “Mi cuerpa, mis reglas” porque ella cree que es muy cool ponerle “A” a todo. Acá vamos a comenzar ha hablar todo con la “A” para que vean lo feministas que somos”.

Aquí el video del programa.

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Cine

Mayra Couto gana 75 mil soles del Ministerio de Cultura para grabar su teleserie “Mi cuerpa, mis reglas”

El Ministerio de Cultura se encuentra nuevamente en el ojo de la tormenta por la premiación de Mayra Couto. Además, uno de los jurados que premió el proyecto “Mi cuerpa, mis reglas” fue denunciado por un escándalo de corrupción en Argentina.

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¿Realmente merecía ganar? Gran polémica ha suscitado desde que se supo que la actriz Mayra Couto se hizo merecedora del premio del Ministerio de Cultura (Mincul) en la categoría de Piloto de Serie de la Dirección Audiovisual, la fonografía y los Nuevos Medios (DAFO), recibiendo un estímulo económico de 75 mil soles.

Lo que no pasa desapercibido es que la deliberación del jurado (o del mismo Mincul) tenga como sustento que su obra sea ganadora, por encima de otras producciones, por el hecho de que considere el enfoque de género, lo cual para muchos es considerado como agenda política para el actual Gobierno, pretendiendo imponerlo como “D” lugar.

DAFO es una dirección del Ministerio de Cultura que tiene varios cuestionamientos desde su creación. Para muchos DAFO es la continuación de la corrupta CONACINE. El jurado del DAFO estuvo conformado por Gabriela Yepes Rossel, directora y guionista audiovisual; Roberto Barba Rebaza, productor audiovisual; y Bernardo Bergeret Balverde, programación, otorgándole el premio por unanimidad a Couto.

Sobre el jurado y Bernardo Bergeret Balverde

La decisión del jurado nos parece un gran error. Pero repasemos que cosas interesantes tiene cado uno de los que conformaron el jurado. Conocemos el trabajo de Gabriela Yepes, aparte de dedicarse a la docencia su cortometraje Danzak, es sin duda, su mejor carta de presentación. Y nos parece una talentosa cineasta peruana. Lamentablemente no podemos decir lo mismo de Roberto Barba, ya que no hay ningún trabajo que destaque dentro de la cinematografía. Pero, acá viene lo más interesante y donde el Ministerio de Cultura debe dar explicaciones. El tercer miembro del jurado fue el señor Bernardo Bergeret Balverde, quien fue involucrado en el 2018 en un escándalo de corrupción cuando ocupó el cargo de gerente del área Internacional del El Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (INCAA) en Argentina.

“Según el exministro de Cultura de la Nación, Pablo Avelluto, se descubrieron irregularidades “principalmente en la impresión de material promocional que acompaña la presencia del cine argentino en festivales internacionales, en cantidades tanto en dinero como en volumen que superan cualquier cotización normal”. Los gastos se erogaron del área de Bergeret: asuntos internacionales”.

Además, “en la denuncia que investiga la Oficina Anticorrupción (OA) se da cuenta que “entre enero y abril” de 2018 “se habrían malversado fondos del INCAA por 6.487.600 de pesos en gastos de imprenta originados en requerimientos de la Gerencia de Relaciones Internacionales”, y se acompaña con facturas. En la denuncia, que llegó al INCAA el 11 de mayo de 2018, se adjuntaban quince expedientes con las facturas y un listado de funcionarios y proveedores involucrados”, señala el diario de Cuyo.

Bernardo Bergeret Balverde.

Por su parte, Infobae presentó un informe completo del escándalo de corrupción donde se menciona:

“La resolución 835 firmada por el presidente del INCAA Ralph Haiek exactamente 11 días después de la llegada del anónimo frenó todos los pagos. La misma resolución ordenó la apertura de “actuaciones sumariales” a los agentes Bernardo Ernesto Bergeret Balverde (gerente del área Internacional del INCAA), Alejandro Righini (responsable de las compras desde esa gerencia, es decir, quien llevaba adelante las operaciones) y Pablo Ezequiel Maggioni (del departamento de Compras) “a efectos de determinar la eventual responsabilidad”. A Bergeret se le pidió la renuncia, a Righini se lo suspendió y a Maggioni se lo desplazó a otras funciones. Por otra parte, rescindieron el contrato de la abogada Sandra Menichelli, asesora del INCAA en tema de compras.

Además se agrega: “El gerente administrativo Nicolás Yocca, que llegó al organismo el año pasado, también presentó su renuncia. Él y Bergeret fueron quienes pusieron la firma aprobando las operaciones”. 

Acaso el Ministerio de Cultura del Perú no realiza un filtro para contratar al jurado. DAFO debe entender que lo más importante en un concurso donde hay en juego miles de soles, es la transparencia, algo que el Ministerio de Cultura parece desconocer hace más de una década. No se puede confiar en un jurado que haya sido involucrado en casos de corrupción en cualquier parte del mundo. El Ministerio de Cultura debería anular todos los premios donde haya tenido participación el señor Bernardo Ernesto Bergeret Balverde.

Lejos de la polémica de la premiación a Mayra Couto, quien tiene abierta simpatía y ejercicio activo del feminismo, la actriz confirmó el galardón recibido en sus propias redes sociales anunciando que pronto vendrán sorpresas para sus seguidores.

El dato:

Mayra Couto se presentó al concurso avalada por la productora “Bergman was right” (alusión al famoso cineasta sueco Ingmar Bergman), realizadora de documentales como “Su nombre es Fujimori” o “La espera, historia del Baguazo”, y la actriz en un principio colocó de nombre a su obra “Estafada” para su comedia situacional, para posteriormente cambiarle el nombre a “Mi cuerpa, mis reglas”.

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Cultura

Machu Picchu abre sus puertas al turismo desde este lunes 1 de marzo

Desde este lunes Machu Picchu vuelve a recibir a turistas nacionales y extranjeros.

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Luego de que el gobierno levantara la cuarentena, se dio a conocer que el turismo en la ciudad del Cusco retorna como parte de la reactivación de las actividades económicas por el levantamiento de la cuarentena.

El Ministerio de Cultura estableció que desde el 1 de marzo, se reinicia las visitas a la ciudadela de Machu Picchu, con un aforo máximo del 40% de su capacidad total. Es decir, el límite de personas que podrán acceder diariamente es de 897.

La Dirección Desconcentrada de Cultura de Cusco, fue la encargada de dar a conocer la reactivación del turismo en en el Parque Arqueológico Machu Picchu, principal atractivo turístico del Perú. Pero es importante conocer que para visitar el sitio arqueológico se debe cumplir con los protocolos sanitarios como el uso adecuado y permanente de la mascarilla, respetar el distanciamiento social, y todas las medidas de bioseguridad dictadas por el personal del sitio a fin de evitar la propagación del COVID-19.

El Ministerio de Cultura mencionó que los visitante pueden adquirir sus boletos de ingreso con anticipación en la web machupicchu.gob.pe o en las boleterías oficiales. El boleto es indispensable para el ingreso.

Los domingos es gratis para los cusqueños

Los domingos se mantiene el ingreso gratuito de los ciudadanos cusqueños a la ciudadela de Machu Picchu. Deberán obtener el boleto ingreso costo cero, para eso se deben registrar en el sistema electrónico de reservas.

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Cultura

El Bicentenario es el año más traumático de nuestra historia

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El reconocido poeta, Jorge Flórez Áybar, nació el 9 de noviembre de 1942 en Puno, se halla aislado literariamente. La entrevista se le pidió hace varios meses; y hemos esperado todo este tiempo pacientemente. Adujo que se encontraba atareado. Ahora que ha culminado dos textos más: “Andanzas de un viejo poeta” (poesía) y “El evangelio según Gamaliel” (ensayo) nos abrió un espacio. He aquí las respuestas. 

¿En qué medida las vivencias de su infancia han influido en su obra?

Nací en el año 1942, durante la II Guerra Mundial. Y creo que esos hechos han marcado mi vida. La violencia, la miseria, el hambre, la muerte son temas permanentes en casi todas mis obras. Si revisamos los cuentos que se hallan en “La danza de la lluvia” será una fotografía mía, personificada en el protagonista de las narraciones, Alexánder Petrova. En mi poesía, desde “Las huellas del tiempo” hasta las “Andanzas de un viejo poeta”, pasando por los poemarios “Dile que me estoy muriendo” y “El mito de la caverna” encontraremos hechos que ocurrieron a lo largo de mi vida, hechos que aun llevo a cuestas. Vivencias que las encontraremos también en mis tres novelas. Es que nadie puede escribir solo lo que sueña. La realidad y la ficción van de la mano. 

¿Cuál de los dos factores predomina en su actividad poética: La inspiración o el oficio? 

Algunos poetas jóvenes creen que el poeta nace: entonces se aferran a esa idea y se encierran en esa burbuja llamada inspiración, la misma que se convierte en un laberinto irracional surrealista. El poeta se hace con la lectura, con la investigación, con la teoría literaria, con la meditación, y en ese proceso nace en nosotros una conciencia literaria. Y cuando estamos ubicados no olvidamos nuestra cultura, ella emerge como una planta desde el fondo del “yo poético”. Y creo que nadie ve el mundo de un modo imparcial porque responde a su cultura y si es algo que no cabe en nuestro esquema mental nos parece raro, extraño. Este largo proceso configura nuestra personalidad y asumimos nuestro papel de escritor con oficio. ¿Por qué hay tantos poetas? Para responder esta pregunta acudo al crítico puneño, Eustaquio Kallata, que residía en la ciudad del Cusco. A él le hicieron la misma interrogante en aquella ciudad y él respondió: “En el Cusco solo hay dos poetas y medio: Luis Nieto y Arturo Castro y el medio puede ser cualquier poeta que abunda en las calles, plazas o cafetines de medio pelo”. Y para no caer en la mediocridad tenemos que estar investidos de esos recursos que hemos señalado. 

Si tuvieras que elegir a un escritor puneño para charlar un rato, ¿a quién elegirías? 

Mi ausencia en Puno duró casi catorce años, me trasladé a la ciudad de Arequipa y posteriormente al Cusco. Después de ese lapso, en la década del 70, decidí volver a la tierra donde nací. No conocía a mucha gente; yo era para muchos un extraño. Samuel Frisancho Pineda fue uno de los primeros en acogerme, me tendió la mano más allá de la simple amistad. El diario “Los Andes” se convirtió en mi tribuna; cuando él viajaba yo me quedaba al frente del periódico. Uno de esos días apareció en el umbral de la oficina un hombre con unas hojas en la mano y me dijo si lo podía publicar. Lo leí rápidamente y le sugerí que al título podríamos añadirle unas comillas. Aceptó. El artículo salió, pero él no volvió. Después de dos semanas nuevamente apareció en el umbral de la puerta. Me dijo que se había escondido por las cosas que él había expresado en su breve ponencia. Desde esa vez fuimos grandes amigos. Dirigimos dos revistas: “Mosaico” y “Titikaka”, con él me hubiera gustado conversar. Pero se fue hace poco. Era un hombre salido de la naturaleza (o de los Andes). Iba cargado de una alforja llenecita de tradiciones, costumbres, creencias, mitos. A él lo menciono en algunos poemas. Nunca podré olvidar su fino humor. Siempre nos despedíamos con una sonrisa que debía continuar al día siguiente. No podré perdonarme el no haber ido a sus exequias. Volviendo a tu pregunta, creo que Feliciano Padilla puede llenar ese gran vacío. Es un académico que conoce ampliamente la literatura más allá de nuestras fronteras. Sus novelas trascienden lo ideológico; el lenguaje y la composición son estructurados bajo este paraguas. Más allá de esta apreciación deseo recordar un hecho político. Padilla estuvo preso en la década del 80; la policía de ese entonces lo buscaba por sus ideas radicales. Era una época de violencia, persecución, de tortura. Yo era presidente de la ANEA (Asociación Nacional de Escritores) y el poeta, Jóspani, Secretario de Defensa, ambos redactamos un manifiesto a la opinión pública ante el encierro injusto del político, Feliciano Padilla. A los pocos días lo dejaron libre. Salió con una frazada y otras pertenencias. Lo curioso de este hecho radica en que nunca hemos hablado del asunto. Padilla recién empezaba a trabajar en el campo de la literatura. Creo que ambos hemos crecido en la narrativa (cuento y novela). 

¿Existe algún poema que le hubiera gustado componer?  

Todos los poetas en algún momento de su existencia desearon, sin duda, escribir un gran poema como el español, Jorge Manrique. Un solo poema y pasar a la historia para siempre. En el libro que acabo de publicar, “Andanzas de un viejo poeta” hay un poema, “La chujlla”. Deseaba hasta la locura que fuera un poema central, un poema que nucleara no solo mi historia personal, sino la historia de un pueblo. Pero fracasé. La pandemia salvaje y bárbara desatada por un dictador me tuvo encerrado en cuatro paredes. Estuve lejos de los amigos, incluso de las tumultuosas aguas del Titikaka. Ahora dicen que estoy libre, pero no me dejan viajar. Mis 78 años tienen el peso de una montaña. Sin embargo, no maldigo haber nacido en este país que se jodió en el momento que España nos invadía. Ahora nos estamos cayendo a pedazos. 

Alguna anécdota que le haya ocurrido en su trayectoria periodística. 

Sobre la anécdota; te cuento que yo empecé a escribir en el diario “El Comercio” del Cusco. En ese tiempo era estudiante universitario. Este oficio lo traje conmigo. Soñé con tener mi propia trinchera. Como te conté, con el escritor Gallegos dirigimos “Titikaka”. Yo tenía mi columna: “Mosaico” y escribía con el pseudónimo de Alexánder Petrova. Era una columna muy leída. El empresario Parodi era un fanático de nuestra revista. Cada vez que le dejábamos un ejemplar nos decía: “Saluden al poeta Alexánder Petrova”. 

El 2021 se conmemora el Bicentenario del país, ¿cuál es el reto del escritor puneño? 

El reto es complejo porque vivimos en un mundo globalizado. Donde las ideas sobreviven. El mundo occidental es brutal; y en nombre de su cultura hace denodados esfuerzos para destruirnos. Borrarnos. La cultura de un pueblo nace en sus raíces. Incluso, el poeta Neruda, a pesar de su ideología dogmática no pudo librarse de ella. La cultura araucana subyace en su poesía. Scorza tenía razón cuando instó que los escritores crearan y defendieran su territorio. Y ese territorio era la literatura, un espacio amurallado por sus propias fronteras: la tradición, las costumbres, la religión, la filosofía, las creencias. Claro, que defender todo no solo es heroico, sino utópico. Pero, más allá de la literatura, creo que el Bicentenario es el año más traumático de nuestra historia. Las fisuras marcadas por la política, la salud y la economía se verán reflejadas en nuestros rostros y como nos castraron ideológicamente no habrá protestas en las calles, todas estarán en silencio como un cadáver insepulto. 

Si le pidieran un comentario sobre la literatura puneña, ¿Cuál sería su opinión? 

Yo me pregunto si realmente existe una literatura puneña. En todo caso, cómo caracterizarla frente a la literatura del país. ¿Existe una literatura nacional? Somos un país multilingüe y pluricultural y cada etnia construye su propio canon literario. En el último Congreso sobre literatura sostuve que en nuestra nación existen por lo menos algo más de cinco cánones literarios: la literatura andina, la afroperuana, la amazónica, la de las prisiones y la que se edifica en la capital. Cada una de ellas con sus propias características como respuesta a su contexto. Estas observaciones no han sido tomadas en cuenta por los historiadores de la literatura en nuestro país. 

El año 2004 publiqué un ensayo, “Literatura y violencia en los Andes”. Era un esbozo de literatura peruana, vista desde Puno. Era un ensayo, sin duda, desafiante. Era “la otra literatura”. Me atreví a plantear una nueva periodización de la literatura; y, por otro lado, consideré a algo más de 100 escritores; 40 puneños y el resto de todas las regiones del país. El objetivo era ubicar a la literatura andina en un contexto mayor. Ese doble carácter molestó a los críticos limeños, dijeron que era un libro que no debió circular. 

Volviendo a tu pregunta debo expresar que la literatura en Puno se halla en buen pie. En la década del 20 al 30 fuimos la capital de la literatura en el país. Luego, en la década del 80 hay un nuevo auge. Los poetas y narradores ampliaron el mapa literario; pero cojeamos en el ensayo. 

Finalmente, algún mensaje a los jóvenes que quieran dedicarse a la literatura. 

La literatura es vasta y solo se accede a ella, si hay una profunda vocación. Solo la lectura profesional nos hace críticos. La investigación profundiza la meditación. Vargas Llosa es un ejemplo: crea y maneja teoría con una metodología propia. Lástima que se halle en la vereda de enfrente. No comparto sus opiniones sobre literatura. 

Mi vocación literaria nació en los primeros años de la secundaria. En el último año dirigí una revista literaria. Y ese año tuve mi primer libro, “María” de Jorge Isaac. Fue un obsequio de una compañera de aquellos años. En la Universidad hice estudios de lengua y literatura. Tuve como profesores a grandes poetas: Luis Nieto y Andrés Alencastre. La vida del cholo Nieto es singular; fue un político sin ambages, un luchador social; fue expulsado del país por Sánchez Cerro el año 1932, ese mismo año salía al exilio Gamaliel Churata. Nieto estuvo en Bolivia donde publicó su primer libro de poemas, “Los poemas perversos”. Tenía 22 años. Después estuvo en Chile, y publicó “Puños en alto”. Fue un poeta de toda la vida; escribió algo más de 20 poemarios. Mi maestro dijo: “Chile aportó mi ubicación política”. El año 2032 celebraremos los cien años de la poesía del Gran Cholo Nieto. 

Qué puedo decir a los jóvenes de hoy que tienen cierta inclinación por la literatura. Y si les digo que no traicionen la vocación que hay en ellos, ¿me harán caso? Hoy los jóvenes ya no leen; hay una crisis de lectores. Hasta puedo asegurar que muchos libros por culpa de ellos se han convertido en la tumba de sus autores. Sin embargo, al final de todo este caos, hay una luz blanca reflejada por las páginas de un libro, un libro es como un amigo, siempre espera. 

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Cultura

La soprano Blanca Galdos presentó su placa: “Honrar la vida”

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Hoy sábado por la noche, dentro de la Feria del Libro de Huancayo, se presentó el disco “Honrar la Vida” de la cantante y declamadora Blanca Galdos, quien desde hace buen tiempo nos viene sorprendiendo con su voz melodiosa que escarapela la piel. Luego de viajar a México, Centroamérica y el Brasil, podemos decir que Blanca ya era hora de que oficializara su placa donde hay catorce temas que van desde “A mi hermano Miguel” hasta “Llego con tres heridas” o “La Oración del Labriego” de Felipe Pinglo y “Te quiero” de Mario Benedetti, entre otras joyas imperdibles de la música peruana y universal.

Cabe anotar que para este trabajo contó con la participación del maestro Coco Linares, premio “Personalidad Meritoria de la Cultura Peruana”; asimismo como el apoyo del maestro de canto Luciano Garrido y de sus hijos, también músicos: Enrico y Francisco Garrido, entre otros personajes ilustres de la música y la intelectualidad peruana entre los que está su señor padre que entregó el cuadro que ilustra la placa: el pintor Enrique Galdos Rivas.

Aquí las palabras de Blanca Galdos sobre el evento:

Les cuento que estaba prevista esta presentación para el año que pasó, pero ello, como comprenderán, fue imposible. Pero las cosas se concretan, aunque se demoren y hoy, resulta gratísimo para mí y para quienes me aman, que mi trabajo pueda difundirse a través de un espacios de arte y de cultura como es la Feria.                              

Yo agradezco esta bendita oportunidad y me alegro de que mi disco se llame Honrar la Vida, porque es un recordatorio perenne de que estamos aquí para algo y por algo y ello, tiene que ver mucho con la gratitud, con la generosidad, con la humanidad, con nuestro ser, aún en tiempos tan dolorosos en donde casi todos hemos perdido seres amados e irremplazables. Pero también, tiempos de amor.                                                                               

                                                                                                            Honrar la Vida!

Aquí la trasmisión del evento en la Feria del Libro de Huancayo:

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Cultura

Los caminos de Santiago

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Santiago Risso, me hizo llegar a través del PDF su antología final 3ª con el título de PUERTOS editada el 2020 por Gaviota Azul y que tiene como carátula un hermoso velero pintado por el artista plástico Bruno Portuguéz. La edición de 64 páginas y el apéndice biográfico del autor, reúne 33 poemas que vendrían a ser un compendio de la trayectoria  creativa de Santiago, pues como  especifica la Antología personal, contiene tres ediciones:

La primera, de noviembre de 2016, la segunda de marzo del 2017 y la tercera corresponde a agosto del 2020. De ahí, que los estilos que encontramos en sus poemas son divergentes y diversos, y quizá no del todo personales pues notamos influencias foráneas.

Así en Yn Abstracto, es posible acercarnos a los versos Nerudianos, en la Cascada viajamos por un romanticismo extraño y llegamos al abstraccionismo paralelo al barroquismo con el poema a Gamaliel Churata.

Su Pax: vox clamantis in desierto, habla por sí mismo en un lenguaje gongorista, pero muy trabajado. El mar, esa dulce y terrible extensión de infinito, lo atrae, por algo siente un amor incondicional por el Callao, puerto en donde vivió y trabajó por una época, amén de ser el lugar de nacimiento de su esposa.

Hospital, es una conversación poética con su amigo Raúl Zurita que nos lleva poéticamente por caminos profundamente sensibles. En estos versos igual que en Prosa de Nueva York, encontramos a un Risso que se desnuda impotente ante el dolor y la soledad. Versos como: Zurita: / El mar del Callao está picado / Las olas revuelven incontenibles garfios, bateas, escafandras / y demás pecados mortales / Zurita:/ ayer visité Vigil y toda luz de esperanza/ se hizo añicos () Más adelante nos revela su impotencia: No puedo escribir arañando el dolor// …Al enterarme, Zurita, que un niño/ con la ternura y la belleza de mis hijos/ señala travieso con muñones / a la fogata que hace a Dios con sus manitas./ No tengo perdón Zurita/ He escrito este poema/ y te lo enviaré por email/ con mis dedos talqueados/ de eXtraña finura.

Creemos que en estos poemas, se encuentra el verdadero poeta, no hace gala de virtudes poéticas, simplemente arroja aquello que le quema. Sin embargo en nuevos poemas como Tarde de Andar por San Vicente o los experimentales Mujer Impresa, Soledad Onán o Generación genacen genio, vuelve a los primeros ensayos lingüísticos aunque con un mejor trabajo del vocabulario.

Santiago Risso, nacido en Lima en 1967, ha sido subgerente de Cultura y Turismo en la Municipalidad Provincial del Callao, como también director del Centro Cultural Augusto Cazorla, columnista en varios diarios y corresponsal de la revista española Alhucema. Es fundador del Grupo Cultural Mammalia (nombre extraño que corresponde a los mamíferos del cuaternario), pero en fin, tratándose de poetas y de poesía, todo es posible.

Entre sus ediciones tenemos títulos como los poemarios: Rey del Charco (1995), Cuesta, Peldaño (1999), Transmutaciones (Fondo Editorial de la Biblioteca Nacional del Perú) editado en el 2000.

Fue incluido en varias antologías y traducido al inglés, italiano, francés, quechua, guaraní y alemán, Diversas revistas como  La Tortuga Ecuestre, Poetas en Busca de Editor (Perú) y Eskeletra (Ecuador), Carmín (Argentina), Diturva (México) Preside la asociación Mammalia Comunicación & Cultura.

Otro logro antes de la pandemia fue su trabajo como organizador de la promoción lectora a través de Poesía en el Puerto, Ejercítate leyendo, Lectura bajo el árbol. Además ha obtenido premiaciones así en 1993, el Primer Puesto en el segundo Premio de Poesía JOSÉ MARÍA ARGUEDAS. EN 1998 EL Primer Puesto en el Primer concurso nacional de Poesía ANDRÉS AVELINO CACERES, como también la primera Mención Honrosa en el Concurso Poético Libre (Caxias do Soul-Brasil) y un Primer Puesto en Poesía en el concurso literario “Cuenta tu historia, escribe tu futuro” de la DD del Callao en el 2011.

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Cine

Canción sin nombre: innominable

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Por Tania Pariona Icochea

Hace dos semanas obligué a mi pareja a ver Canción sin nombre, de la directora Melina León, una película que el Ministerio de Cultura estuvo promocionando y que se encuentra en Netflix. Marcos estuvo reacio porque el cine peruano no suele tener buenas producciones y sus propuestas casi siempre son dramas terribles. Sin embargo, mi (imposición) entusiasmo ganó el control remoto.

Realmente fue una gran decepción. Sin embargo, el hecho de que sea una película innecesariamente larga, lenta y con muchas incoherencias en la trama no es lo único malo. Lo realmente peligroso es una idea que se desliza bajo las formas del cine de estética hípster: el “terruqueo”. Aunque no ha usado el término terruqueo, Mario César Castro Cobos ha escrito una colérica opinión que en gran parte comparto y recomiendo leer: https://limagris.com/cancion-sin-nombre-de-melina…/….Como no soy una experta en cine, no hablaré de la fotografía ni de la técnica ni de las referencias a otras películas o directores. Me remitiré a abordar las incoherencias en la forma de abordar la ficción y en la trama.

No podemos juzgar a una película como a un reporte periodístico. Su aproximación a los hechos de la realidad real no tiene que ser meticulosa y exacta. De hecho, como ya señaló la directora, el tema central del filme – el robo de niños – ocurrió en el Perú años antes de 1988 (año en que la película se contextualiza). No se trata de la realidad, sino de una representación de la realidad. ¿De un mundo posible? No, no llega a tanto.

Si bien los espectadores no debemos reclamar a la obra un apego preciso a la realidad peruana, el filme se vale demasiado de las referencias a la realidad para comercializarse. Canción sin nombre entiende la ficcionalidad como una mímesis de la realidad. Los personajes no representan a personas que realmente existieron, pero sí a tipos sociales, étnicos y de clase. La misma Melina León ha mencionado que su padre fue periodista y que investigó el caso del secuestro de niños en el país. Por otro lado, el uso de los personajes migrantes, observados desde una lente exotista en sus “fiestas folklóricas” (como han dicho algunos youtubers) busca añadir realismo a esta cinta.

Se podría argumentar que es una ficción realista y que manosear la biografía y las manifestaciones culturales es una técnica publicitaria de mal gusto, pero no ilegal, como los lobbies. Bueno, pero que conste que es muy feo. Ahora vamos a la trama. Comencemos por la pareja ayacuchana de Georgina y su esposo quienes viven en un cerro limeño. Al principio, se los ve integrados a la comunidad de migrantes, participando de una fiesta, así nos enteramos de que el esposo es danzante de tijeras. No obstante, estando inscritos en una comunidad, viven en una choza de esteras alejadísima de otras. Y no solo eso, siendo partícipe de una comunidad, Georgina prefiere dar a luz en el centro de Lima, con unos absolutos desconocidos, sin avisarle a su esposo ni a las vecinas (¡que viven muy lejos, Tania!) ni a nadie de su entorno.

Pedro, el periodista que ayuda a Georgina a buscar a su bebé raptada, tiene una historia extraña. Se subraya la homosexualidad del personaje a través de una relación sentimental con un actor cubano. No obstante, este dato no agrega nada importante a la trama. Ni la homosexualidad ni la homofobia son temas desarrollados en la película. La inserción de este detalle parece más bien un intento por abordar la otredad en varias de sus formas: étnicas, de género. Otra vez, un guiño a la publicidad bienhondista de la época. Además, Pedro tiene en el periódico una compañera de acento marcadamente venezolano y se entrevista en la Amazonía con una mujer de acento marcadamente venezolano. Puede que una pizca de atemporalidad no caiga mal, pero en esta película parece que se les pasó la mano.

El personaje del esposo, por su parte, danzante y trabajador en el mercado sufre unos cambios que no se explican muy bien. Primero, deja sola a su esposa en la búsqueda de la bebé, solo la acompaña en dos ocasiones y luego desaparece. Más adelante nos enteramos que se enroló a Sendero Luminoso y toma parte en un atentado en una loza deportiva. La explosión ocurre durante una fiesta popular en la que participan sus vecinos y su esposa (!). Qué extraña manera de expresar la impotencia e indignación: atacando a los vecinos y a la esposa. Esto deja a Georgina todavía más sola y ella debe pedir ayuda a una vecina para que la esconda (¿no que la vecina vivía muy lejos?, ¿si podía pedir ayuda para huir, por qué no pidió ayuda para dar a luz?).

Si bien en el Perú existe una ley que castiga a la apología del terrorismo, no existe ninguna sanción contra el “terruqueo”. Esta es una práctica de desprestigio que vincula a una persona o a un grupo social/étnico con prácticas terroristas.

Lamentablemente, Canción sin nombre tiene una mirada que subrepticiamente terruquea, ¿por qué?, porque coloca al terrorismo del lado de los migrantes ayacuchanos pobres en los cerros de Lima. Quizás sea de modo inconsciente, pero sigue siendo un terruqueo. Esto ocurre por la forma superficial en que se propone un tema tan delicado para los peruanos. Entonces, sí, Mario Castro Cobos tiene razón cuando señala que Canción sin nombre no hace preguntas importantes ni mucho menos profundas a la realidad que quiere representar, pues de hacerlo se convertiría en “un artefacto en verdad incómodo, oscuro, perturbador, complejo, es decir, todo lo no que es”.

Me animo a escribir estas líneas porque leí que Canción sin nombre se perfila como “una de las películas más celebradas en la historia del cine nacional” y me preocupa mucho que se celebre una forma velada de colocar la culpa del terrorismo en ciertos grupos sociales, étnicos y de clase. No me parece exagerado decir esto en un país que cuestiona las marchas de protesta de los jóvenes y de los agricultores y que no procesa a los verdaderos culpables. No me parece exagerado despertar una alerta de “terruqueo” porque no necesitamos “mano dura”, sino reconstruir un país con memoria y dignidad.

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Cine

Los festivales culturales que migraron a lo digital

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Cuando se inició la emergencia sanitaria y surgió el confinamiento social el circuito cultural en Perú se vio afectado. Las galerías de arte, los cines, los teatros, las bibliotecas y los museos tuvieron que cerrar sus puertas. De golpe se cancelaron importantes ferias y festivales culturales; sin embargo, en el país algunas de esas organizaciones han sido tenaces y se reinventaron con el único fin de no truncar sus misiones y sus ofertas culturales. En ese sentido, importantes marcas como el Festival de Cine de Lima, el Festival de Cine Al Este, el Hay Festival Arequipa y la Alianza Francesa de Lima asumieron el reto e inauguraron sus eventos de forma no presencial utilizando como herramienta, la tecnología para ingresar al mundo virtual.

Revista impresa Lima Gris N° 20.

Lima Gris conversó con cada uno de sus directores para que nos den sus impresiones sobre los avatares que tuvieron que afrontar en esta pandemia que le declaró la guerra a la cultura.

Iniciada la pandemia muchos festivales fueron cancelados; solo algunos festivales lograron organizarse a pesar de tenerlo todo en contra. Marco Muhletaler, director del 24º Festival de Cine de Lima, mencionó:El miedo estaba ahí todo el tiempo. Yo creo que sí, fuimos muy claros en el momento de que lo que haríamos era llegar a hacerlo, y hemos tenido idas y venidas básicamente por temas de recursos, hasta que fuimos encontrando los aliados, los soportes y las plataformas. Yo quería estar seguro de que íbamos a poder atender al público de la mejor manera posible, porque quería que las películas se puedan ver bien, que los cineastas y los distribuidores con quienes trabajamos hace más de 24 años, puedan confiar en nuestra plataforma para tener una buena manera de exhibir sus películas, y cuando lo tuvimos, recién lo anunciamos”.

Marco Muhletaler director del CCPUCP y del Festival de Cine de Lima. Foto: PUCP.

En la ciudad blanca el Hay Festival también migró a lo virtual, con una clara premisa: resistir.  Ángela Delgado Valdivia, directora de Desarrollo del Hay Festival Arequipa 2020, señaló:La situación fue compleja y difícil. Cuando se decretaron las medidas de confinamiento estábamos a casi dos semanas de hacerlo en Gales, pero la decisión se tomó rápido y se migró a lo digital. A Arequipa no le tocaba otra solución que atender a las medidas de seguridad por la pandemia y seguir adelante. Lo que quiere el Festival es sentar continuidad y dejar un precedente; dejar el alma, y dejar la huella”.

Ángela Delgado. Foto: Julio del Carpio.

Otro de los festivales de cine que fue golpeado por la pandemia es el XI Festival de Cine Al Este, dirigido por David Duponchel. Para él, el tema económico fue importante ya que se tuvo que realizar una inversión onerosa para migrar a lo virtual. “Pienso que ha sido más caro, porque se ha tenido que hacer una plataforma. Nosotros, lo que hemos tenido como suerte en esta edición, es la respuesta de los directores”, señaló Duponchel.

Otro importante eje cultural en el Perú, es sin duda la Alianza Francesa. Para su director Nicolás Mezzalira, ha sido una experiencia intensa migrar en corto tiempo a lo virtual.“El teatro lo tuvimos que parar, pero hemos logrado terminar con suerte nuestro gran festival llamado Temporada Alta de Teatro Experimental, que fue hasta la quincena de febrero. Pero sí tuvimos que anular luego toda la temporada de artes escénicas y también la galería de artes visuales; aunque esta galería se ha reiniciado hace un mes y medio cumpliendo con los protocolos y ya está funcionando con un aforo súper reducido; pero el teatro todavía no. Y el cine según la fase cuatro abrirá a fin de mes”, explicó Mezzalira.

Con la pandemia también se tuvo que prescindir de muchos trabajadores; Marco Muhletaler manifestó: El equipo fue mucho más pequeño. Tuvimos que adaptar la organización a las realidades de esta nueva forma de hacer festival. Algunos empezaron a aprender cosas nuevas, y tuvimos que estar en otras posiciones a las habituales. Para muchos, era como aprender a hacer algo nuevo”.

Pero como en toda crisis, también aparecen nuevas oportunidades, una de ellas fue nuevos puestos de trabajo en áreas de comunicación digital y community manager. En ese sentido, Ángela Delgado precisó: “Nuestro equipo de comunicaciones del Festival tomó contacto con cada una de las personas y grupos presentes que están involucrados en el asunto de community manager, o de emprendimientos culturales y comunicativos a partir de la plataforma internet. Hemos dado más énfasis y creo que se lo seguiremos dando al equipo de comunicación digital que es tan necesario y tan pertinente en este tipo de estrategias”.

Una de las preguntas pertinentes ante la nueva experiencia virtual fue ¿cuál será la respuesta del público? David Duponchel afirmó: “Aproximadamente sumado a todo lo que es gratis, siempre ha sido entre diez mil y doce mil espectadores. Este año todavía no tenemos las cifras, pero lo que ha pasado es que hay más miradas de películas; entonces hubo menos gente que ha comprado su ticket. Pero la gente también ha visto más películas porque había películas gratis y también hubo un pago que hacer y había una preventa que nos ha ayudado también a pagar algunos derechos de películas”.

David Duponchel. Foto: Al Este de Lima.

En el caso de la Alianza Francesa, Mezzalira explicó: “En abril fue 40% menos. Somos una sociedad sin fines de lucro, pero el 90% de los ingresos de la Alianza Francesa vienen de las clases; entonces si haces el cálculo: 40% sobre el 90% es un golpe súper fuerte. El mercado del idioma no ha sufrido mucho con referencia a los otros mercados; como, por ejemplo, el de los restaurantes, que han sido destrozados durante seis meses. Y te puedo decir que octubre de 2020 fue mejor que octubre de 2019 en volumen de inscripciones, y por eso hemos mantenido todos los sueldos y todos los empleos al cien por ciento”.

Ante una crisis provocada por la pandemia, el respaldo de algunos auspiciadores se mantuvo en algunos casos; en otros, se tuvo que bregar ante la ausencia de marcas. Marco Muhletaler mencionó: Nosotros contamos con la colaboración del BBVA que se ha mantenido este año tal cual, y estamos muy agradecidos por seguir apostando por el Festival de Cine. La verdad, es que tampoco hicimos una campaña muy agresiva para salir a buscar a otros auspiciadores, pero ahí se unieron algunos auspiciadores en el camino”.

Además, agregó: “El Festival se ha hecho con casi el 8% del presupuesto regular y las entradas tenían los precios más bajos. Una entrada era para toda una familia, o para un grupo de personas que comparten una pantalla; pero también la virtualidad llevaba a otras salidas desde el punto de vista presupuestal; porque no teníamos deudas tan grandes en pasajes y en hoteles y otros costos que son muy altos”.

Por su parte, Ángela Delgado manifestó: Se han portado súper bien, porque sabemos que es un año difícil. Y si ustedes ven nuestra lista de patrocinadores, son empresas que nos han seguido casi desde el primer año; fieles, sólidas y comprometidas con los objetivos. Ahora, es evidente que el monto ha descendido por las propias circunstancias y lo entendemos bien. Lo que no entendemos y en esto me permito ser muy cuidadosa con lo que estoy diciendo: es que haya instituciones como el Gobierno Regional de Arequipa que se comprometió a un patrocinio para el Festival, pero lamentablemente no contestó nuestras cartas; lo ha hecho recién hace unas semanas diciéndonos que no pueden por la pandemia, pero nosotros también nos cuestionamos y nos gustaría saber qué tipo de políticas y qué tipo de consideración tienen hacia el área cultural”.

Una de las estrategias que utilizaron los festivales virtuales, fue la preventa. Una importante herramienta que evitó que el golpe económico sea más fuerte. En ese sentido, David Duponchel afirmó: “Hemos vendido mucha preventa a 29 soles, pero también había muchos estudiantes y por eso este año hemos vendido muchos tickets, pero al final hay poca recaudación porque tienes que cobrar 12 soles a los estudiantes nacionales para que vean 60 películas, pero atrás de esas 60 películas hay titulación y está la plataforma que tiene un costo. Lo que pasó realmente es que se divide el ingreso de dinero con el cine; por ejemplo, Cineplanet te toma la mitad, más el impuesto de la municipalidad, y no te queda mucho sobre el boleto final y eso es un problema, porque los festivales todo el tiempo no pueden contar con el apoyo del Estado, porque también se tienen que sostener”.

Pero cada festival también tuvo sus propias limitaciones; en algunos casos la ausencia de público fue mayor. Para Marco Muhletaler este año: “Ha sido menor y necesariamente tenía que ser así, porque recordemos que este año el Festival tuvo 30 películas, versus las 167 películas que tuvo el año pasado en su sección principal, más otras 300 en la sección de la Muestra Itinerante. Por otro lado, se pensaba que por el hecho de que sean virtuales los tickets iban a ser ilimitados. Pero los distribuidores nos marcaron a nosotros un numero de tickets y el universo total de tickets que nosotros podíamos vender ha sido de 15 mil, pero eso no significaba que eran 15 mil personas y de acuerdo a la estadística que hicimos, cada ticket vendido significaba que cada día era visto por 2 personas en promedio”.

Instituciones comola Alianza Francesa en plena pandemia apostaronpor una inyección cultural permanente, para ellos las redes sociales jugaron un papel importante como plataforma. Estamos muy orgullosos de todo el equipo, porque tuvimos una semana donde sabíamos qué hacer y lo hicimos con una onda un poco ligera, desde el 16 de marzo subimos una canción por ahí, un libro y una visita virtual al Museo del Louvre. Pero como actividad más fuerte empezamos a partir de la quincena de abril con danza en casa y luego nos tomó como dos semanas para montar el primer festival en línea en danza. Y eso no se improvisa; la política cultural tiene que ser muy clara porque consideramos que los artistas iban a ser muy impactados”, destacó Nicolás Mezzalira.

Nicolás Mezzalira. Foto: Rqphoto.

En todo cambió se suscitan también nuevos problemas. La tecnología es un gran aliado, pero muchas veces hay cosas que suceden de forma inesperada. Marco Muhletaler nos cuenta ese curioso momento del Festival de Cine de Lima: “Sin duda este año el tono que debía tener toda la comunicación no era celebratorio. Celebrar la fiesta del cine no era el enfoque en ese momento, pero sí era el momento propicio para seguir viendo cine y pensamos que debería ser un espacio de conversación, difusión y de reflexión sobre dónde estábamos en ese momento y en la inauguración hicimos un conversatorio sencillo pero profundo a la vez. Y en la clausura llegamos a hacer lo mismo, pero tuvimos la primera baja fuerte de internet en toda la emisión del festival, porque no habíamos tenido ni un solo problema serio, pero en plena clausura se cortó la trasmisión a la mitad y tuvimos que grabarla para poder emitirla, pero el público fue muy cálido también”.

Otro de los retos que tuvieron que afrontar los festivales, fue la difusión en los medios de comunicación. Vender un evento virtual en plena pandemia no fue una tarea fácil. David Duponchel detalló: “Ha bajado y ha subido. Internacionalmente ha subido; hemos tenido un montón de artículos en Argentina y hemos tenido artículos en la prensa de América Latina. Y nacionalmente un poco menos, porque no tuvimos televisión local este año. Solo en cable estuvimos en Wantan Night y en prensa escrita, en El Comercio y Correo”.

Al pasar de un festival presencial a uno virtual, sin duda se pierde algo, pero también se gana. Para los directores de los festivales, ¿qué se perdió y qué se ganó con esta nueva experiencia?

Marco Muhletaler: “Yo creo que ganamos la posibilidad de que el contenido sea más democrático y llegue a más regiones del país. Ahora, lo que más perdió el Festival es el espacio de comunicación y de encuentro físico que no solamente se vive en las salas, porque se viven en los pasillos, en la cafetería, en la sala de prensa y en el día a día”.

Ángela Delgado: “Si somos conscientes de las circunstancias, creo que vamos ganando en presencia mediática a nivel internacional; vamos ganando en conocimiento respecto al Festival hacia diversos públicos. Qué hemos perdido… yo creo que eso es temporal y momentáneo. Se pierde la calidez del contacto directo, eso es un factor humano irresistible y además imprescindible en el contacto humano porque es nuestra propia naturaleza”.

David Duponchel: “Lo que hemos perdido son quizás los encuentros que uno hace en un festival y la calidad de la proyección, porque hay películas que necesariamente se tienen que ver en una sala de cine. Pero también sentí que ganamos en las clases virtuales, porque hubo como un calorcito que lo vivimos en directo y los contactos con mi equipo… nos hemos visto casi siempre vía conversa”.

Nicolás Mezzalira: “Yo vengo de las artes escénicas de la calle y siempre militaré para que volvamos a los espacios físicos, porque creo que a nivel antropológico las artes escénicas es más que presenciar un espectáculo. Es recrear el círculo mágico de la palabra, el enlace social y el vínculo social. Somos animales y necesitamos abrazarnos. Y la otra cosa es que el arte y la cultura están ahí para eso, y no es casualidad que sea el sector más impactado por todos, porque al final arte y cultura es donde desde miles de años nos hemos encontrado nosotros. Y se ha ganado algo para capacitaciones, porque todas esas herramientas como zoom, y google earth, todo eso existía antes del 16 de marzo, pero no estaba en nuestro pensamiento y a nadie se le había ocurrido hacer un Congreso Mundial de las Alianzas Francesas con zoom, en lugar de que todos vayan a París”.    

(Articulo publicado en la revista impresa Lima Gris N° 20)

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