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“Policías y ladrones en el Perú”, por Luis Fernando Cueto

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Francois Eugene Vidocq, ex ladrón y ex policía de la Sûreté , fue el primero que escribió sobre policías y ladrones. Él empezó a publicar en 1827, por volúmenes, las historias de sus investigaciones y capturas de criminales, que llamó Memorias. Años después, Edgar Allan Poe, que había leído a Vidocq, se animó a escribir un relato de ficción y publicó, en 1841, Los asesinatos de la calle Morgue, inaugurando de esta manera el género policial. Por muchos años, el cuento se mostró como el modelo más eficaz para contar un caso de intriga y tensión, hasta que, en 1862 apareció, por entregas, en la revista Once Week, El misterio de Notting Hall, considerada la primera novela policial. El autor prefirió mantenerse en el anonimato, y hasta ahora se está averiguando quién fue. La novela le dio mayor empuje al género y aparecieron los llamados novelistas policiales, aquellos que se dedicaban, a tiempo completo, a escribir historias un tanto más largas de enigmas e intríngulis. Arthur Conan Doyle publicó en 1887 Estudio Escarlata y se hizo sumamente famoso.

En realidad, más famoso que él llegó a ser su detective: Sherlock Holmes. Este investigador resolvía casos peliagudos sin hacer mucho despliegue físico, empleando básicamente su raciocinio y su lógica descomunal. Empleaba el método deductivo, iba de la parte al todo, de la punta del hilo a la madeja; cualquier cosa, un pañuelo, un mechón de pelo, un libro, le podía servir de pista para dar con el criminal. Borges lo llamó “rastreador de ceniceros”. Otro investigador deductivo, aparte de bonachón y cara de ingenuo, fue el padre Brown, de G. K. Chesterton. Pero el cura, a diferencia de Sherlock Holmes, perseguía a los delincuentes no tanto para meterlos presos sino para reformarlos, tal como se había reformado Flambeau, su ayudante. Chesterton también puso de moda la novela policiaca colectiva, como El almirante flotante (1932), que escribió en conjunto con sus colegas del London Detection Club. Agatha Christie inventaría al detective Hercules Poirot y utilizaría el método de whodunit (1) para identificar al autor del crimen. Ella, desde su primera novela, El misterioso caso de Styles (1920), optaría por ofrecer una gran cantidad de pistas, al punto que cualquier personaje pudiera caer en sospecha, y, con ello, convirtió al lector en un detective más. En realidad, ella convierte el método en un proceso más inductivo que deductivo, que va del todo a la parte; crea una madeja de pistas, y, no obstante, de ahí debe escoger una sola, un solo hilo, para llegar al criminal.    

   En respuesta al detective caballeroso y racionalista europeo, en los Estados Unidos se desarrolló, de la mano de escritores como Dashiel Hammett y Raymond Chandler, la novela de espionaje, donde los personajes rebasan el escenario de una ciudad y se mueven por varios países, y la llamada hard-boiled, donde el detective es rudo, impasible, experto en armas y en combate, que no le hace ascos a la tortura ni al chantaje para llegar a sus objetivos, y la ficción está marcada por la violencia extrema, el sexo explícito, las parafilias, y envuelta en un ambiente político-social convulso.

En América Latina, la literatura policial ha tenido distintos rumbos y peculiaridades. Surgió recién en el último cuarto del siglo XIX, en Argentina, cuando Luis Varela publicó el cuento La huella del crimen (1878). Esta demora, con relación a Europa, se puede explicar en el hecho de que el género es preferentemente citadino (tanto detective como criminal necesitan de una ciudad para camuflarse en las calles, entre los edificios y la masa) y tiene como contexto una sociedad donde la burguesía se ha posesionado a raíz de un acelerado proceso de industrialización. La Revolución Industrial despobló el campo y transformó las ciudades del viejo continente, mientras que en el nuevo aún imperaba una economía de características feudal. No obstante, Buenos Aires, merced a las grandes oleadas migratorias, tuvo un crecimiento vertiginoso, caótico, y llegó a ser considerada la ciudad más europeizada de Latinoamérica. De ahí que en esa ciudad aparecieran los cuentos que, junto al antes nombrado, se consideran los primeros relatos policiales de esta parte del continente americano: El candado de oro (1884), de Paul Grousac, y La bolsa de los huesos (1896), de Eduardo Holmberg. El resto de ciudades tuvieron que esperar un rato más.

En Santiago de Chile, Alberto Edwards publicó, a partir de 1912, una saga de relatos detectivescos llamada: Ramón Calvo, el Sherlock Holmes chileno. Este Ramón Calvo es considerado el primer detective latinoamericano. En México, Antonio Helú escribió, entre 1920 a 1925, una serie de relatos que reunió en su libro Pepe Vargas al teléfono. En La Habana, a semejanza del London Detection Club, surgió el Grupo Minorista, el cual publicó, en 1926, en la revista Social, la novela Fantoches, la misma que por muchos años fue considerada la primera policial de naturaleza colectiva en América. Volviendo a la Argentina, diremos que Jorge Luis Borges y Bioy Casares publicaron, en 1942, bajo el seudónimo de Bustos Domecq, Seis problemas para Isidro Parodi, la que vendría a ser la primera obra dentro del género escrita a dos manos. Borges, precisamente, con los cuentos El jardín de los senderos que se bifurcan (1941) y La muerte y la brújula (1942), ambos aparecidos en la revista Sur, transgrediría los límites racionales demarcados por el relato policial europeo, y alcanzaría el llamado relato policial metafísico. Él llegaría a señalar: “Yo diría, para defender la novela policial, que no necesita defensa; leída con cierto desdén ahora, está salvando el orden en una época de desorden”. (2) Sin embargo, pese a sus buenos deseos, en adelante todo escritor se consideraría con derecho a la transgresión, y, en sociedades en desorden, donde el status quo a restablecer estaba regido por aparatos del Estado sumidos en la corrupción, manejados con violación de los derechos fundamentales, produjeron, en Iberoamérica, un cóctel molotov llamado relato neo policial. Además, para construir historias de policías y ladrones en un medio donde ambos tenían casi las mismas características, los nuevos autores echaron mano a ciertos elementos del arte posmoderno. Leonardo Padura señala algunos de ellos: “afición a los modelos de cultura de masas, visión paródica de ciertas estructuras novelescas, creación de estereotipos, el empleo de los discursos populares y marginales, y el eclecticismo, el pastiche, la contaminación genérica, y esa mirada superior, francamente burlona y desacralizadora, que lanzan sobre lo que, durante muchos años, fue la semilla del género: el enigma” (3).   

En lo que respecta al Perú, salvo una recién descubierta excepción, diremos que, en líneas generales, el desarrollo del género policial ha ido a la zaga con relación al de otros países de Latinoamérica. ¿Por qué sucedió de esa manera? Nos parece que hay dos explicaciones principales: La Guerra con Chile y el Indigenismo. La primera, que se llevó a cabo entre 1879 y 1885, destruyó la economía peruana, arrasó las haciendas y ciudades de la costa y dejó a Lima en ruinas. La población entera se dedicó a los trabajos de reconstrucción y a liquidar los enconos y enfrentamientos internos que brotaron a raíz de la debacle. No hubo tiempo para escribir, no hubo ciudades donde ambientar los relatos policiales. Aunque sin duda hubo ladrones, casi nadie pensaba en detectives para perseguirlos. En cuanto a la segunda, cabe señalar que, a raíz de la Revolución Mexicana, cobró gran vigor y se manifestó preferentemente en la literatura, la pintura y la música, incluso en la política, llegando a expandirse por casi todos los países de América Latina. En el Perú, país mayoritariamente indígena, tuvo una gran acogida; José Sabogal era el artista más destacado en la pintura, y Daniel Alomías Robles, autor de la sinfonía “El cóndor pasa”, lo era en la música. Enrique López Albújar, Ciro Alegría y José María Arguedas eran los escritores más reconocidos; ellos, en especial los dos últimos, propugnaban una literatura comprometida, donde el derecho a la tierra y la reivindicación del indio eran los temas primordiales, y llegaron a calar hondo en las preferencias y la conciencia de la gente, incluso en tiempos en que el modernismo ya se había impuesto en el resto del continente y en Europa.

En ese panorama, entre esos dos acontecimientos, llama a extrañeza que se haya producido una destacadísima excepción. El escritor e investigador Ricardo Sumalavia (4) descubrió, en los archivos de la revista Variedades, que dirigiera Clemente Palma, la novela El meñique de la suegra. Esta obra fue publicada, con el subtítulo de Espeluznante novela policial limeña, entre noviembre de 1911 y febrero de 1912, por entregas, en los números del 195 al 207 de la indicada revista. Y lo más sorprendente de todo es que, según la introducción, fue escrita por varios autores “por un grupo guasón y anónimo de diez malos escritores ansiosos de gloria”. Esto quiere decir, si comparamos la fecha de su publicación con la de Fantoches, que vendría a ser la primera novela policial americana escrita en conjunto. Asimismo, es significativo hacer mención que en esta novela peruana se emplea algunos recursos del neo policial, como el tono paródico y el pastiche, pues participan el detective Sherlock Holmes y el ladrón Raffles, personaje este último del escritor E. W. Hornung.

Otro caso a resaltar es el de Manuel Beingolea, escritor nacido en Lima y casi olvidado en el Perú, aunque, a decir verdad, se fue muy joven a España, donde hizo toda su carrera de novelista policial, empezando sus publicaciones en 1914, con la novela Mack Bull, seguida de La señorita Carlota, Una mano en las tinieblas de Constantinopla, La bola de sangre, entre otras. De ahí, hacemos un salto en el arco del tiempo y vamos a caer setenta años después, en 1985, cuando Mirko Lauer, con el seudónimo C. C. García, publica Pólvora para gallinazos. Ambientada en los primeros años de la década del 80’, la novela, que es muy sencilla en recursos narratológicos, narra la historia del secuestro y rescate de un joven perteneciente a la alta sociedad. No obstante, hay que reconocer que en el relato ya aparecen los síntomas de la corrupción en las fuerzas policiales y los primeros atisbos de la violencia subversiva. Como dato curioso, se debe advertir que, en el Perú, el género no ha hecho sus primeros pinitos en el cuento, sino que, directamente, se ha posesionado en la novela. Sin embargo, es necesario recalcar que, antes de retomar la senda de los libros, el género policial debutó en la televisión, con las series “Gamboa” y “Barragán”, nombres de detectives que entretuvieron a toda una generación con sus investigaciones siempre exitosas.   

Como no podía ser de otra manera, Mario Vargas Llosa viene a apuntalar el género policial peruano y publica, al año siguiente, ¿Quién mató a Palomino Molero? Considerada por muchos, junto con Lituma en los Andes, una de las obras más modestas del laureado escritor, la novela, centrada en la vida y posterior investigación acerca de la muerte de Palomino, en realidad no descubre nada y deja a todos en ascuas. Cantante de boleros, valses y tonderos, recluta de la Fuerza Aérea, el personaje central es encontrado muerto, con signos de haber sufrido horrible tortura. A partir de ese momento, su historia es reconstruida por los relatos de los demás personajes, en una suerte de coro o polifonía alrededor del cadáver. Algo parecido a Mientras agonizo, de Faulkner. Con manejo de elementos de la cultura de masas, Vargas Llosa se vale de la estructura de la novela policial, no para descubrir el enigma, sino para mantenerlo como dato escondido, pues la historia acaba insinuando que los que habrían matado a Palomino no serían los subversivos de Sendero Luminoso, sino sus mismos compañeros de armas, pues este habría cometido la osadía de enamorarse de la hija de un oficial de alta graduación. En realidad, la novela resulta demasiado grande para móvil tan insulso. Ya no estamos en la época de las novelitas románticas del siglo XIX; ahora cualquiera se enamora de cualquiera, y, si el mundo se opone, se manda a mudar con su pareja y sanseacabó el asunto. Empero, se debe reconocer que el autor, como maestro en el arte de la narración, hace gala de sus destrezas y ofrece una serie de recursos narratológicos, como los vasos comunicantes, el dato escondido, los discursos directo, indirecto e indirecto libre, los diálogos telescópicos, el multiperspectivismo, la prolepsis, los flash backs, y orienta los temas hacia el racismo, la subversión, la violencia, la corrupción y las diferencias sociales.

Carlos Calderón Fajardo publica, en 1990, La conciencia del límite último, un híbrido entre crónica periodística y relato policial. La historia es sencilla: a un periodista, el Flaco, le encargan narrar todos los días una historia en la sección policial. Y el narra y narra hasta que se le agota la sesera. Entonces, misteriosamente, cuando ya no tiene qué contar, le llegan unos sobres con nuevas historias. Las firma un tal Cazador de moscas, personaje que nunca aparece. Los relatos se publican y, a los pocos días, los crímenes que se cuentan se producen en la realidad. La lógica se invierte. El criminal anticipa sus delitos. De pronto, deja de mandar los sobres. Y todo hace suponer que la policía, siguiendo el iter críminis del próximo delito, lo ha esperado en el lugar anunciado, y lo ha capturado. Historia sencilla pero interesante, sumamente ingeniosa.

Las novelas posteriores, aparecidas en la década del 90’, tienen en común el trasfondo de la dictadura de Alberto Fujimori, la presencia de Sendero Luminoso y el MRTA, los atentados, los cochebombas, los apagones, y la guerra sucia desatada por el Estado en su lucha contra la subversión. Ese es el contexto de la novela de Fernando Ampuero Caramelo verde, publicada en 1992, el best sellers de las policiales, pues ya se han realizado siete ediciones de ella. Una femme fatale, Mabel, engatusa y seduce a un joven e inexperto Carlos Morales, quien se desempeña como cambista de dólares en la calle Ocoña (primera cuadra del jirón de La Unión, en Lima). Desde que se involucra con ella, el cambista es perseguido y atacado, se libra de varios atentados, vive a salto de mata. Al final, termina con ella, y todo cesa. Y él, y los lectores, se quedan con la sensación de que algo faltó, pues, aunque sospechan que todo se debía a su relación con Mabel, no saben quién ni por qué desataba la violencia.

En el año 2006, Santiago Roncagliolo gana el premio Alfaguara con la novela Abril rojo. Ambientada en la década de los 80’, en la ciudad de Ayacucho, cuando esta se convirtió en el punto neurálgico de las acciones de Sendero Luminoso, la novela cuenta las peripecias del fiscal Chacaltana, que investiga una serie de crímenes, sin lograr resolver ninguno, y, al final, termina loco, confeccionando atestados disparatados. Empieza como whodunit y acaba como un thriller, aquella vertiente que intenta restablecer el orden social, aunque, en la novela, el orden nunca es restablecido. Chacaltana fracasa en su misión (qué orden puede restituir un hombre que va perdiendo la razón), es rebasado por los hechos, envuelto en un torbellino de violencia y terror. La novela también queda pequeña en relación al conflicto, a la realidad, no tiene el poder de verosimilitud, no es creíble; se hace evidente que el autor no conoce Ayacucho, no conoce de investigación policial, no sabe de jerarquías militares (un sargento da órdenes a un comandante), no sabe cómo funcionan las máquinas (un helicóptero retrocede en el aire), no sabe cómo hablan los pobladores de la zona (los ayacuchanos se expresan como limeños miraflorinos), y, lo más desconcertante, Chacaltana no es un fiscal en lo penal sino en lo civil. Con razón acabó loco.  

Isaac Goldemberg, escritor de ascendencia judía, presentó, en el 2010, su novela Acuérdate del escorpión. Se trata de la historia del capitán cocainómano Simón Weiss, encargado de investigar la muerte de dos ancianos, un judío y un japonés, miembros de dos minorías étnicas en Lima. En sus pesquisas, el policía recorre los distritos marginales de la capital, Barrios Altos, El Rímac, Breña, y descubre que los ancianos difuntos estaban vinculados con las mafias judías, japonesas y de nazis en retiro. Al final, asqueado de lo que encuentra, decide pedir su baja de la policía. Quizá lo más interesante del relato, más incluso que la trama y los enredos amorosos de Weiss, es la descripción de Lima, del Perú, que se presenta como un espacio en ruinas, infestado de ratas y cucarachas, donde la corrupción y la violencia ya es imposible de revertir. Como nota nostálgica, se puede apreciar que el detective también canta, a lo igual que Palomino Molero, y acompaña el desarrollo de la narración con la música de fondo de valses criollos de Felipe Pinglo, como “Sueños de Opio” y “El Plebeyo”, propios de una Lima que se fue.

Todas estas novelas parecen, en el fondo, que están en busca de algo mayor, de algo que no logran alcanzar, y aprovechan el tránsito para criticar a la sociedad, al orden, y a las dictaduras instauradas supuestamente para devolver la legalidad al país. Pareciera que, aunque soterrado, ese es el verdadero propósito de la literatura policial peruana. Sin embargo, como obra de arte, la novela, más que retratar a la sociedad, debe representarla y, si se puede, reinventarla. Los autores mayores siguen aún muy impresionados por Piglia, y los más jóvenes por Bolaño. Es legítimo que tengan sus preferencias, sus gustos, pero el policial peruano debería tener sus propias características. Hasta ahora, las novelas policiales peruanas han pecado de superficiales, de inacabadas e ingenuas.

Los novelistas peruanos están mirando mucho afuera para configurar la trama, y solo miran adentro para el telón de fondo. Y la trama que más le gusta es la de Piglia, la de Plata quemada, y no se dan cuenta de que esa novela es absurda, un mal sampleo de La muerte y la brújula. A ningún jefe policial de verdad se le puede ocurrir, sabiendo adónde van a ir a refugiarse los delincuentes, dedicarse a sembrar el lugar de micrófonos, en vez de poner efectivos para realizar la captura. Pero se le ocurrió a Piglia, por su prurito de hacerse el artificioso y meterse en la historia, como el escucha Roque Pérez, y provocó una mortandad innecesaria y, de paso, convirtió en héroes a una gavilla de descerebrados. Si eso hubiera sucedido en la realidad, ese jefe de la policía debió ser dado de baja y conducido a la cárcel. Para alguien que haya estudiado algo de investigación criminal, esa acción es sencillamente inconcebible. Pero la gran mayoría de lectores no son peritos en investigación criminal, y se tragan todo lo que el autor les da. En realidad, muchos de ellos, más que en sus conocimientos detectivescos, basan su éxito en la excesiva confianza que tienen en la ingenuidad del lector.

En La muerte y la brújula Borges también abusa del lector pero en grado menor. ¿Si Lonnrot sabía que Scharlach el Dandy iba a cometer un cuarto crimen en una casa solitaria, por qué no se le ocurrió ir a ese lugar con refuerzos, por qué no pensó que el delincuente estaría acompañado de sus secuaces? Una máxima de la operatoria policial es no hacer intervenciones en inferioridad de condiciones con el delincuente. Ni siquiera en igualdad de condiciones. Las intervenciones, cuando son planeadas, siempre se hacen sobre seguro. Lonnrot debió haber pedido ayuda, al menos, a su colega Treviranus, e ir a hacer una captura segura. No lo hizo así y pagó esa estulticia con su vida. En cambio, el criminal Scharlach el Dandy fue más inteligente. Sabiendo que el detective iba a ir a la escena del próximo crimen, lo esperó con otros delincuentes. Eso hubiera hecho la policía en Plata quemada, y se hubiera ahorrado tanta muerte. O, en todo caso, se hubiera ahorrado la novela.

¿Qué hace falta para alcanzar una literatura policial peruana, no digamos auténtica —en literatura no se puede hablar de autenticidad, menos en la policial—, pero sí representativa? En primer lugar, mirar menos a los costados. Después, crear, recrear la realidad, no como telón de fondo sino como protagonista. Cuesta decirlo, pero en el Perú se vive una especie de  thriller eterno: el intento de restablecer un orden que no se conoce. No se puede restablecer la justicia porque, lamentablemente, el orden que debería representarlo es injusto. Las personas se mueven en un status quo viciado, contaminado de corrupción, de violencia, de mentiras. El status quo peruano es lo más parecido al caos. Pero ahí pululan las historias. Basta ir a un juzgado y revisar los expedientes. En el Perú funcionó la PIP (Policía de Investigaciones del Perú), el cuerpo de detectives más eficaz de Latinoamérica; sus archivos alimentaron la serie televisiva “Gamboa”. Hay que ir a esos archivos y volver a leer cómo se resolvieron los casos más intrincados. Las historias que vamos a encontrar, y las que vemos a diario, son más sórdidas, más lacerantes, pero, a la vez, más intensas y convincentes que las que nos cuentan nuestros vecinos; hay que recrearlas y llevarlas a los libros. Después de más de cien años de mirar a los costados, es hora de hacer novelas policiales a la peruana.   

(Artículo publicado en la revista impresa Lima Gris 17)

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  • Inventado por Poe en su primer relato, y que se deriva de la reducción de la pregunta en inglés Who has done it?, who’s done it? –Quién lo hizo?
  • Declaración aparecida en el capítulo El cuento policial, del libro Borges oral, publicado por Bruguera, Barcelona, 1980, pag. 88.
  • Modernidad y posmodernidad: la novela policial Iberoamericana, texto de Leonardo Padura, revista Hispanoamérica, Año 28, Número 84, 1999, pag. 37-50.
  • El meñique de la suegra y los orígenes de la novela policial en el Perú, texto de Ricardo Sumalavia, aparecido en la revista Quehacer, Número 134, Lima, enero-febrero 2002, pag. 122-124.

BIBLIOGRAFÍA

Ampuero, Fernando 2006  Caramelo verde. Lima. Alfaguara. 

Borges, Jorge Luis 1980  Borges oral. Barcelona. Bruguera.

Calderón Fajardo, Carlos 1990  La conciencia del límite último. Lima. Mosca Azul.

Goldemberg, Isaac 2010  Acuérdate del escorpión. Lima. Universidad Inca Garcilaso de la Vega.

Lauer, Mirko 1985  Pólvora para gallinazos. Lima. Mosca Azul.

Padura, Leonardo 1999  Modernidad y posmodernidad: la novela policial en Iberoamérica. Revista Hispanoamericana. Año 28. Número 84.

Piglia, Ricardo

2000  Plata quemada. Barcelona. Anagrama.

Roncagliolo, Santiago

2006  Abril rojo. Lima. Alfaguara.

Sumalavia, Ricardo

2002  El meñique de la suegra y los orígenes de la novela policial peruana. Revista Quehacer. Lima. Número 134.

Vargas Llosa, Mario 1992  ¿Quién mató a Palomino Molero? Barcelona. Seix Barral-Biblioteca Breve.

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Avelino Guillén presentó su carta de renuncia al Ministerio del Interior [VIDEO]

Nunca obtuvo el respaldo esperado por el presidente Castillo, respecto a los cambios en la PNP.

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Se cansó de esperar sentado. El ministro del Interior, Avelino Guillén, de acuerdo al diario El Comercio, acaba de presentar su renuncia a dicho ministerio, luego de que no encontrara respaldo del presidente de la República, Pedro Castillo, referente a la lista de cambios dentro la Policía Nacional del Perú (PNP).

Lo dejaron solo. Guillén habría presentado su carta de renunciar al Miniter. Foto: diario El Popular.

Guillén Jáuregui, quien desde el 4 de noviembre del 2021 ocupa el cargo de ministerio del Interior, se habría cansado de esperar el espaldarazo del mandatario, ya que desde diciembre del año pasado se deslizaran las disputas entre el aún titular del Interior y el comandante general de la PNP, Javier Gallardo, por los cambios que este último quería realizar en direcciones especializadas de la institución.

Guillén se opuso en todo momento a la lista presentada por Gallardo, pero no recibió el respaldo de Castillo quien se puso del lado del general PNP.

El argumento del ministro para rechazar la propuesta del comandante era que quería pasar al retiro a oficiales con experiencia y trayectoria, como el jefe de la Dircote, Óscar Arriola.

Como se recuerda, según un informe de IDL-Reporteros, publicado en diciembre pasado, el general de la PNP presentó a Guillén una lista de 20 generales que podrían retirarse en su institución. Sin embargo, el ministro Guillén identificó al menos a cinco que estaban considerados entre los mejores de la institución.

En ese momento, fue Guillén quien sostuvo que eso se resolvería con la última palabra del mandatario. En ese sentido, Gallardo descartó que su planteamiento requiera la firma de otros mandos.

“La ley faculta al comandante general, él es el responsable de la administración del recurso humano dentro de la PNP y otros. Por eso (…) presenta su propuesta al ministro del Interior y él, a su vez, traslada esa propuesta al presidente de la República (…) No es cierto que se requiera la firma de otros oficiales para presentar la propuesta”, añadió Gallardo.

Todo eso conllevó a que se generará durante semanas una tensión entre el ministro Guillén y el comandante Gallardo, que habría tenido como punto final la renuncia del primero.

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Autor de la escultura gigante de José Carlos Mariátegui en SJL falleció este último martes

Víctor Luján Rodríguez se desempeñó como escultor y docente. Sus obras se encuentran dispersas en distintos lugares del Perú.

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Los habitantes de San Juan de Lurigancho (SJL) seguramente se habrán topado con una escultura de seis metros de altura del político y filósofo José Carlos Mariátegui, ubicado precisamente en el ingreso a la urbanización que lleva su nombre, pero no estaban enterados del autor de tan magnifica obra ni su ubicación original.

El artista y el ‘Amauta’. Obra actualmente se encuentra a la entrada de la urbanización que lleva el nombre del destacado político. Foto: Facebook de Víctor Luján.

Se trata del escultor Víctor Luján Rodríguez quien recreara, en 1994, a cuerpo entero a nuestro ‘Amauta’. Los vecinos más antiguos seguramente recordarán que en un principio la escultura se situaba al ingreso del distrito, dando la bienvenida, libro en mano, a todos los visitantes.

De acuerdo a Manuel Flores Calderón, dirigente vecinal de SJL, el traslado efectuado durante la gestión del ex alcalde Ricardo Chiroque (1999-2001) tuvo “motivaciones políticas”.

En una nota del diario El Peruano, de fecha 2017, se comenta así los cambios de lugar de la escultura metálica:

«Quien pagó los platos rotos de las pasiones políticas de derecha e izquierda fue la escultura de seis metros de José Carlos Mariátegui (1994). Su enorme imagen metálica, construida durante la gestión del desaparecido alcalde Óscar Venegas Aramburú, daba la bienvenida al distrito en el cruce exacto de las avenidas Próceres de la Independencia con Malecón Checa (donde hoy hay un semáforo y un óvalo). Seis años después, y tras varios y penosos traslados, llegó a la entrada del AA. HH. Mariátegui, desde donde saluda con los Siete ensayos bajo el brazo». (El oro de San Juan, Diario El Peruano, 2017).

Dicho monumento es un homenaje al ‘Amauta’, recordando el centenario de su natalicio, en 1994. Esa escultura fue encargada al artista por el ex alcalde Óscar Venegas Aramburú durante su segunda gestión, en 1993.

Lastimosamente, este último martes, el recordado artista falleció según cuentan sus propios familiares quienes velaron los restos del maestro en su vivienda de Los Cipreses, en SJL.

Además del Mariátegui mencionado, actualmente ubicado en la urbanización de ese nombre en San Juan de Lurigancho, también se le conoce por su escultural del apóstol Santiago en la provincia de Gran Chimú, La Libertad.

Santiago apóstol, ubicado en Chimú – La Libertad, obra de Víctor Luján. Fuente: Facebook del escultor.

Sus trabajos están mayormente ubicados en lugares marginales que no cuentan con gran presencia escultórica.

Sobre Víctor Humberto Luján Rodríguez

Nació en el Distrito de Lucma Provincia de Gran Chimú, La Libertad. Heredó de los legendarios orfebres de la cultura Mochica Chimú su condición innata para el arte escultórico. Estudió en la Escuela Nacional Superior Autónoma de Bellas Artes del Perú. Fue alumno muy destacado. Obtuvo el primer premio de escultura en metales y mención honrosa por excelencia en modelado en su promoción. Obtuvo el Titulo de Artista Profesional. Tiene el grado de Bachiller en Educación por la Univ. Pedro Ruiz Gallo.

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Comisión de Cultura del Congreso cita a ministra Gisela Ortiz para que responda sobre monumento ‘El Ojo que Llora’

Citación estaba prevista para este 31 de enero, pero se prorrogó para el 4 de febrero, donde ministra Ortiz acudirá con la viceministra Sonaly Tuesta.

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Gran polémica ha surgido tras la declaratoria del Ministerio de Cultura (Mincul), encabezado por la ministra Gisela Ortiz Perea, de nombrar como patrimonio cultural de la Nación la escultura denominada ‘El ojo que llora’. Ante ello el congresista de Avanza País Alejandro Cavero remitió una solicitud al presidente de la Comisión de Cultura del Congreso de la República, Alex Flores Ramírez (Perú Libre) para que la titular del Mincul explique los motivos de la Resolución Viceministerial N° 000018-2022-VMPCIC/MC, aprobada por la viceministra de Patrimonio Cultural e Industrias Culturales, Sonaly Tuesta.

“Efectúo el pedido debido a que, como muchos peruanos, considero que no es parte de nuestro patrimonio y no constituye un bien cultural sino una afrenta al pueblo que sufrió los ataques de los delincuentes terroristas”, indicó el congresista Cavero en el sustento de su pedido.

Esa solicitud ha sido respalda por los siguientes parlamentarios, entre otros:

  • Norma Yarrow, de Avanza País (AvP),
  • Diego Bazán, de AvP,
  • Juan Burgos Oliveros, de AvP,
  • Alejandro Cavero, de AvP,
  • María Córdova Lobatón, de AvP,
  • Diana Gonzáles Delgado, de AvP,
  • Jorge Montoya, de Renovación Popular,
  • Adriana Tudela, de AvP,
  • José Williams, de AvP.

Como se recuerda, este memorial de propiedad de la Asociación Civil Caminos de la Memoria tiene como consigna recordar las miles de víctimas que dejó la época de la violencia terrorista, cerca de 70.000 muertos, según el informe final de la Comisión de la Verdad y la Reconciliación (CVR).

En tanto, El Ministerio de Cultura argumenta que el memorial “El ojo que llora” presenta valor histórico, al constituir una obra de dominio público que permite a nuestra ciudadanía meditar y reflexionar sobre el periodo histórico de violencia ocurrido en nuestro país entre las décadas de 1980 y 2000.

Actual ministra de Cultura fue designada durante años portavoz de los familiares víctimas de la masacre de La Cantuta. Foto: difusión.

De acuerdo a la Resolución Viceministerial N° 000018-2022-VMPCIC/MC, “El ojo que llora” busca convertirse en eje articulador de encuentros, intercambios y memorias, siendo el reflejo de una sociedad democrática y respetuosa de los derechos humanos.

“A través de este lugar, se intenta colaborar en la construcción de una sociedad sin violencia, que progresa a partir de su educación, trabajo y cultura”, precisa el documento publicado en el diario El Peruano.

Por su parte, la Comisión de Cultura del Congreso ha indicado que la citación se pospondrá para el próximo 4 de febrero, en donde la titular de Mincul acudirá acompañada de la viceministra Sonaly Tuesta, para que den sus descargos.

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La Libertad: Pobladores de Virú planifican bloquear la carretera Panamericana Norte

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Luego de los acontecimientos del Paro Agrario en Virú y Chao en la región liberteña, los moradores volverán a tomar las vías este viernes 28 de enero desde las 00:00 horas, el frente de defensa de la provincia de Virú indico que será una marcha pacifica para evitar inconvenientes.

Fernando Crisólogo, dirigente, manifestó que la medida iba a llevarse a cabo todavía el próximo 3 de abril, pero debido al incremento en el costo del peaje de forma colectiva se decidió salir a marchar, ya que el nuevo costo de 8.90 a 10.10 a los vehículos menores es abusivo.

Otro de los puntos del pliego de reclamos es la exigencia de la construcción del Hospital Virú Minsa, desde 2019 no cuenta con presupuesto y, hoy en día, el expediente técnico tendría observaciones que no son corregidas por el Gobierno Regional La Libertad

Además, también se encuentran como reclamo la construcción del colegio Mixto Virú y del centro de salud en el puente Vírú que hasta la fecha tampoco se ha ejecutado pese a tener partida presupuestal. Allí se podría atender emergencias de accidentes de tránsito, que suceden casi a diario en la carretera.

Foto referencial.

Al igual que el reclamo de las rondas campesinas de la región, también esta el alza de precio de los fertilizantes que afecta a los agricultores, así como el costo del servicio de agua de Chavimochic, la construcción de pozos tubulares, así como apoyo a los trabajadores que vienen siendo obligados a laborar sin estar vacunado por la covid-19.

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No podrá salir

Poder Judicial dicta impedimento de salida a presidente de Repsol Perú y otros funcionarios por 18 meses.

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Lo último. El Juzgado de Investigación Preparatoria Transitorio de la Corte de Puente Piedra-Ventanilla dictó el impedimento de salida del país por 18 meses contra Jaime Fernández-Cuesta Luca de Tena, gerente general de la Refinería La Pampilla, administrada por Repsol Perú, tras el desastroso derrame de petróleo que hasta la fecha sigue contaminando nuestro litoral y amenaza con expandirse hacia el norte del país. Pasividad de empresa de hidrocarburos resulta aterradora.

Fiscalía ha encontrado una “presunta responsabilidad penal” contra funcionarios de Repsol, incluido el mismo presidente de la multinacional. Foto: revista accionistas Repsol.

Previamente, la medida coercitiva solicitada por la Fiscalía Especializada en Materia Ambiental (FEMA) de Lima Noroeste también alcanza a Renzo Alejandro Tejada Mackenzie, jefe del Terminal Marítimo 2 de la Refinería La Pampilla; Gisela Cecilia Posadas Jhong, gerente de Calidad de Medio Ambiente; y José Gregorio Reyes Ruiz, gerente de Producción.

Según el representante de este despacho fiscal, Ariel Tapia Gómez, se encontró presunta responsabilidad penal por el delito de contaminación ambiental contra los representantes legales y funcionarios de la citada empresa, y los que resulten responsables; por afectar el litoral con el derrame de petróleo crudo.

La tesis fiscal señala que los funcionarios habrían conocido del derrame, en una cantidad superior a los 6 mil barriles de petróleo crudo, e “incumplieron adecuadamente sus responsabilidades funcionales, ocasionando que el vertimiento se desplazara” desde la Refinería La Pampilla de Ventanilla (Callao).

Cabe precisar que el Servicio Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Sernanp) detectó petróleo desde Ventanilla, Callao, hasta Chancay, en Huaral. Además, la provincia de Huara también habría sido afectada.

Asimismo, la semana pasada, se detectó contaminación en los Islotes de Pescadores y las Zona Reservada de Ancón, donde el petróleo causó muertes incalculables de fauna marina y grave contaminación de mar y litoral.

El derrame de petróleo ha afectado la vida marina. Daños son incalculables y recuperación podría tardar varios años. Foto: panamericana.pe.

En tanto, El Ministerio Público ampliará la investigación por presuntos delitos de responsabilidad funcional, para incluir a funcionarios públicos de la Dirección General de Capitanías y Guardacostas (Dicapi) de la Marina de Guerra del Perú, el Organismo Supervisor de la Inversión en Energía y Minería (Osinergmin) y del Organismo de Evaluación y Fiscalización Ambiental (OEFA); quienes habrían omitido su labor de fiscalización administrativa.

Estas instituciones del Estado, de acuerdo con disposiciones legales, deben realizar tareas de verificación, fiscalización y control de cumplimiento de los planes de contingencia, ante un derrame de petróleo con afectación al medio ambiente.

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Solicitan impedimento de salida del país para presidente de Repsol Perú

Ministerio Público ha solicitado impedimento por 18 meses para Jaime Fernández – Cuesta, y otros funcionarios de empresa de hidrocarburos.

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Este jueves a partir de las 5 de la tarde el Juzgado de Investigación Preparatoria Transitorio de la Corte de Puente Piedra – Ventanilla evaluará el pedido de impedimento de salida del país por 18 meses, presentado por el Ministerio Público, contra el gerente general de la refinaría La Pampilla, Jaime Fernández – Cuesta Luca de Tena, por las investigaciones que se le siguen en el derramamiento de petróleo ocurrido el pasado 15 de enero cerca a las costas de Ventanilla.

De brazos cruzados. Hasta el momento presidente de Repsol no asume responsabilidades frente al derramamiento de petróleo. Foto: Eleconomista.es

Según informó el Poder Judicial, “el requerimiento fiscal incluye también a los funcionarios de la empresa: Renzo Tejada Mackenzie, Gisela Posadas Jhong y José Reyes Ruiz, investigados por el presunto delito de contaminación ambiental”.

El Ministerio Público también informó sobre su solicitud de impedimento de salida al Poder Judicial y precisó que se trata de Renzo Tejada Mackenzie, jefe del Terminal Marítimo 2 de la Refinería La Pampilla – Repsol.

“Esto, luego que la Fiscalía Especializada en Materia Ambiental de Lima Noroeste abriera investigación contra representantes de Refinería La Pampilla S.A., administrada por el Grupo Repsol del Perú S.A.C, por presunto delito de contaminación ambiental, debido al derrame de petróleo”, agregaron en su cuenta de Twitter.

El procurador público especializado en Materia Ambiental, Julio César Guzmán, señaló ayer que el presunto delito de contaminación en su tipo base tiene una penalidad de 4 a 6 años, pero que puede subir hasta 7 años de prisión en su tipo agravado.

Guzmán comentó que los profesionales investigados eran los encargados de controlar los riesgos de la operación de la compañía.

Repsol es multado con 18 millones de soles

En tanto, el Organismo de Evaluación y Fiscalización Ambiental (OEFA) aplicará una multa de 4 mil UITs, equivalente a 18 millones 400 mil soles contra la multinacional Repsol por haber incumplido con una de las medidas dispuesta por la institución ante el derrame de petróleo en el mar de Ventanilla.

La jefa de la institución, Miriam Alegría, explicó que Repsol no ha cumplido con la identificación de las zonas afectadas por el derrame el pasado 15 de enero.

Tampoco ha realizado labores de contención y recuperación del hidrocarburo en las zonas afectadas ni ha culminado las labores de segregación, transporte, almacenamiento y disposición de los residuos peligrosos.

Un mar muerto. Derrame de petróleo ha ocasionado una pérdida incalculable en el hábitat marino. Foto: Andina.

Asimismo, venció el plazo dispuesto por la OEFA para que Repsol realice la conservación, custodia y rescate de la fauna marina afectada en las áreas naturales protegidas, como la Isla Pescadores y la zona Reservada de Ancón.

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Periodista Fernando del Rincón ‘se ríe en la cara’ de congresista Waldemar Cerrón [VIDEO]

Luego de que el hermano de Vladimir Cerrón lo tildara de “presunto sicario político de la prensa internacional neoliberal”.

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“Me río de usted en su cara”, fue lo que respondió el entrevistador de CNN en español, Fernando del Rincón, al parlamentario de Perú Libre Waldemar Cerrón, luego de que éste publicara en su cuenta de Twitter que la entrevista concedida por el presidente Pedro Castillo al medio internacional fue una “emboscada” por parte de un grupo interesado en bajar la reputación del mandatario.

Presunto sicario político de la prensa internacional neoliberal habría emboscado a Pedro Castillo abusando de su amplia vocación democrática. Al desnudo posible conspiración golpista”, escribió el parlamentario oficialista en su cuenta de Twitter tras la emisión de la entrevista.

Ante la acusación, del Rincón aprovechó los primeros minutos de su programa para responderle a Cerrón y lo invitó a brindarle una entrevista. “Me río de usted en su cara. Hay que tener la cara muy dura para no darse cuenta que no hacía ni falta ninguna emboscada. Esto se llama, y se lo voy a decir señor Cerrón, porque me extraña su ignorancia. No necesitaba ninguna emboscada el presidente Castillo, eso se llama suicidio político”, señaló el periodista mexicano.

Del Rincón se mostró sonriente ante lo mencionado por el congresista de Perú Libre, incluso pidió que enfocaran su rostro para dirigirse directamente al hombre que lo había señalado como “sicario político de la prensa internacional neoliberal”. “Solo había que hacer las preguntas correctas y cuando quiera se las hago a usted a ver si es cierto que se necesita emboscar a la gente. Gracias por darme esa relevancia, me pongo la medalla por acá. Muy amable”, dijo señalando su hombro aludiendo a los honores militares.

Periodista de CNN entrevistará a Vladimir Cerrón

Asimismo, el popular entrevistador mexicano adelantó que la próxima semana hará lo mismo con el secretario general del partido Perú Libre, Vladimir Cerrón, y que no necesitará de “ningún tipo de emboscada” para encarar al ideólogo del partido oficialista.

Turno para la mente detrás de Perú Libre. Entrevistador adelanta que conversará con Vladimir Cerrón la próxima semana. Foto: difusión.

Este adelanto se dio durante la emisión de ayer, 26 de enero, en la que el periodista de CNN en español entrevistó al Defensor del Pueblo, Walter Gutiérrez. Previo a la emisión de la conversación con el funcionario, del Rincón se refirió a los comentarios del vocero del partido de gobierno, Waldemar Cerrón, quien lo calificó de “sicario político”.

“Este tweet de Waldemar Cerrón tuvo eco en distintos medios locales y, por supuesto, su propio hermano. Por cierto, Vladimir Cerrón, su hermano, el dirigente nacional de Perú Libre, llamó a mi producción, nos contactó porque quiere un espacio en este programa (…). Señor Cerrón, usted va a tener su espacio en este programa. Con todo gusto, soy el más interesado en que me acompañe”, dijo el hombre de prensa.

No obstante, del Rincón advirtió al también exgobernador regional de Junín que sus preguntas “no son fáciles”, pero aseguró que “no habrá ningún tipo de emboscada, como dice su hermano”.

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Poder Judicial condena a 19 años de prisión a ex gobernador de Cajamarca, Gregorio Santos

‘Goyo’ Santos fue sentenciado por los delitos de colusión agravada y lavado de activos.

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Por favorecer a empresas en los trabajos de conservación y/o rehabilitación de carreteras durante su gobierno, el ex gobernador de Cajamarca, Gregorio Santos fue condenado a 19 años de prisión por el Juzgado Penal Colegiado de la Corte Superior Nacional.

Esta sentencia (9 años por delito de colusión agravada y 10 años por lavado de activos) se debe a las irregularidades cometidas cuando ejerció como gobernador regional de Cajamarca.

Ex gobernador de Cajamarca de pensamiento comunista pasará una larga temporada tras las rejas. Foto: difusión.

El Juzgado Penal Colegiado también sentenció a otros implicados, como Mario Montes Samaniego, quien recibió 16 años de prisión; Antonio Medina Centurión y Mario Cueva Carranza, que fueron sentenciados a 7 años.

Asimismo, César Marcelo Estela Castañeda fue condenado a 6 años de cárcel y Maritza Ayala Sínchez recibió 8 años de prisión. En tanto, Santos Guerrero fue inhabilitado para ejercer cargos públicos por 3 años y 8 meses.

De igual modo, el tribunal impuso consecuencias accesorias de suspensión de actividades a las empresas Constructora Aterpa Sucursal Perú, Project Construction SAC, Industrial Gráfica San Remo SAC y otras.

Según el fallo, Gregorio Santos negoció y obtuvo el pago de 5 millones 285 mil 800.52 soles, equivalente al 7,5% del costo total de las obras de rehabilitación de carreteras que el GORE Cajamarca contrató con la sucursal peruana de la constructora brasileña en el 2011.

La fiscalía acusó a Santos Guerrero de haberse coludido con empresas para entregarles la buena pro de concursos públicos por el servicio de gestión y conservación de carretera Choropampa-Cospan-Huallobamba en La Libertad y otras.

Por las transferencias bancarias se ha podido establecer que dicha comisión ilícita se dividió en tres partes: el exgobernador regional recibió 2 millones 114 mil 320.20 soles, equivalente al 40% del monto total.

Cabe indicar que Gregorio Santos cumple otra condena de 19 años y 4 meses de prisión efectiva por los delitos de asociación ilícita y colusión al promover que el empresario Wilson Vallejos Díaz se adjudique 12 obras públicas licitadas por la entidad Pro-región, por 133 millones de soles.

Tras dictarse esta primera sentencia, el exfuncionario estuvo prófugo de la justicia desde enero del 2020. Finalmente, fue capturado cinco meses después -el 25 de junio- en un operativo policial en la provincia de Rioja, en la región San Martín.

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