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Cultura

OK COMPUTER: LA FIGURA ELÉCTRICA Y MUTANTE

Doan Ortiz Zamora

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En la portada del disco, el cruce de las avenidas 84 y 91 de Hartford se encuentran en una dimensión azul, trazos verticales anuncian el desprendimiento de un orden para dar origen a una nueva teoría. Un hombre en tiempo indefinido ordena una acción, próximo a una distancia relativa: una equis (una marca que afronta la deidad eléctrica contemplando el vacío). ¿Podría estar duplicado el mismo hombre en el margen izquierdo? ¿Convertido en trazos? O podría desprenderse como su pasado y futuro, como la línea definitiva de un giro.

Todo se resume al diseño de Stanley Donwood para la mítica portada de Ok Computer de Radiohead. Existe una interpretación para su destino y para la exhortación de sonidos que se van a mezclar con signos centrados en puertas, caminos, abismos e historias.  Ok Computer fue el tercer disco de Radio Head, después de Pablo Honey y The Bends. Este ente monstruoso de aspecto sutil y mutante, crea una escena de teatro en cada canción, si tendría que ser calificado artísticamente sería nombrado: el ritual de la contemplación. Los cambios armónicos de este disco, dictan el discurso melódico del llamado a un viaje, teclas en el horizontes y guitarras que viven en una pradera sensorial rítmica, hasta explosionar y convertirse en dos animales evolucionando en cada segundo y creando un habitad de color aun no explorado. El 0:00 anuncia Airbag, las guitarras alinean un juramento silencioso, la batería desfoga y la voz se desprende con: “In the next world war / In a jackknifed juggernaut / I am born again In the neon sign scrolling up and down / I am born again / In an interstellar burst / I am back to save the universe / In a deep, deep sleep of the innocent”.

Un nuevo nacimiento, frente a un letrero de neón que se desplaza de nuevo, tal vez en una tercera guerra mundial, existe una explosión y el ente enunciativo nace de nuevo y está preparado para salvar el universo porque ha emergido de una explosión interestelar.

La banda de rock alternativo Radiohead lanzó el 16 de junio en Reino Unido, su disco: Ok Computer, grabado en los lugares rurales de Oxfordshire y Bath a fines de 1996 y a inicios de 1997. En este disco aun se puede apreciar las influencias britpop, como las guitarras en un amplio sostenido de notas y los crecientes efectos que armonizaban las terminaciones de las estrofas. Las letras del álbum estuvieron constituidas por la vieja tradición de la banda, sobre una dura crítica al consumismo, el malestar social posmoderno, el estancamiento político y la carencia de ideas por parte del individuo ante una sociedad devastadora.

Ok Computer logra el ingreso de Radiohead al mercado estadounidense. La banda se acrecienta de manera virtual logrando un sonido renovado y de mucha aceptación en sus nuevos adeptos. Al inicio los productores pensaron que el tercer disco de Radiohead tenía que ser una extensión de su segundo disco The Bends, por el interés de fidelizar a sus seguidores y seguir con una estructura que ya había dado resultados. El oponerse rotundamente a esta idea era una maniobra arriesgada y completamente descabellada, si analizamos desde el punto de ventas del mercado y la aceptación de las masas (manía comercial que actualmente la mayoría de artistas aceptan). Sin embargo, los integrantes de la banda no dejaron el lado artístico y la esencia de su música, y decidieron atreverse a darle un giro a la estructura de sus canciones para crear algo totalmente distinto, teniendo en consideración que las maquetas e ideas de un posible The Bend 2, ya se cocinaba en sus estudios. La banda decidió que la producción de su tercer disco lo harían ellos mismos (valor agregado que les demandaría libertad y conexión en la cadencia musical), es así que compraron sus propios equipos de grabación.

Trabajar en un lugar distinto a los de las grabaciones de los dos discos anteriores, creaba una cierta magia que ya se veía condensar en toda la producción de la nueva creatura. El ambiente rural y la separación de la urbe, logro emancipar las ideas sobre la metáfora del sonido y la idea creativa de las letras. Todo era lo mas cerca aparecido a la invención de algún descubrimiento inquietante que iba a conmocionar a toda la humanidad, en este caso el rock alternativo ya no iba ser el mismo, unos científicos con instrumentos de rock iban a dar origen a la seducción de la música eléctrica por inesperados sonidos y prolongados encierros de un silencio convertido en secuencia. En forma de tomar un descanso, la banda salió de gira en plena grabación a Estados Unidos, para ser teloneros de Alanis Morrissette. Paranoid Android, himno de esta canción, toma un verdadero giro en el viaje, cambiando su duración de catorce minutos a los seis y medio, desterrando a grandes solos de órgano. El complejo sobre la “Búsqueda del Alma” en The Bends, había quedado distanciado a kilómetros de cuerdas, efectos, ecos de voces y bajos que se prolongan. Lo desconocido fue un acierto para Radiohead, no basarse en estructuras de los sesentas o setentas o cambiar las segundas estrofas a canciones fuerza de bandas sólidas.

La primera canción del disco: Airbag; es originada por el big bang del guitarrista Jhony Grenwood con una fender telecaster plus, que incluye un toque de luminosidad producido por un artefacto brioso como es el shred master de Marshall, usado en varias canciones del disco, y en el cual se instaura un sello que marca el estilo de Ok Computer. La canción Fitter Happier, es una muestra instrumental que inicia la mitad del disco; un hecho renovador y arriesgado que otras bandas no tomaron en cuenta. Considerando la proliferación de una tendencia ligth en el mercado, con letras simples y coros repetitivos que sean provocativos y a la vez contagiosos. La segunda parte del Ok Computer es un paisaje al centro magnético de un poblado llamado Radiohead, de una constitución política diferente, donde las normas emanan de mensajes publicitarios de la década de 1990. En Climbing Up the Walls, la batería con sonidos metálicos queda armonizando todo un esplendor de mundo paradójico a este y una serie de insectos invaden con una sinfónica extraña que accede a descubrir otro tipo de efecto ambiental.

Los escritos del genial Noam Chomsky también inspiraron a la banda para crear Electioneering, donde un predicador fluye un discurso de compromiso político y artístico. Karma Police viene sobre la cotidianidad, los integrantes se decían entre ellos: si haces mal, vendrá la policía del karma a sancionarte. E indudablemente la canción se armoniza con lo ya comentado, los efectos, las guitarras distintas haciendo sentidos opuestos pero juntos a la hora de la melodía. Ok Computer cristaliza ese mundo nuevo cibernético en todo sentido, en las letras sobre la diversidad de la tecnología y la relación directa con el hombre y su entorno; pero la vez es el despertad de imágenes eléctricas que desprenden de un viaje al mismo lugar en otra dimensión llamada Radiohead.

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Cultura

César Vallejo, «Mi reino es de este mundo»

Joe Guzmán

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Comentario acerca del libro “El arte y la revolución”

Los intelectuales son rebeldes, pero no revolucionarios
C.V

Es difícil ser escritor en el Perú, sí, es difícil, pero no es un impedimento para serlo. Esta lucha está plagada de pros y de contras, pese a los esfuerzos titánicos en organizar concursos, eventos y caravanas literarias que se celebran anualmente. Reafirmo, es difícil ser escritor en nuestro país, y no lo digo con un afán retórico, hueco e inconcluso. Lo digo porque las condiciones socioeconómicas, que aún seguimos arrastrando desde hace siglos, son complejas, injustas y contradictorias.

La literatura no es un producto estático, sino dinámico, ya que tanto el arte como la ideología están relacionadas productivamente en el proceso social. Se puede decir entonces que el arte es un fenómeno histórico. Hay un elemento trascendental para todo ello: la economía (sirve como “demiurgo social”). Toda sociedad está condicionada por los cambios trascendentales en lo económico, lo cultural y lo político. Estos tres factores son indesligables.

Como afirmaba Antonio Cornejo Polar en su libro “La formación en la tradición literaria en el Perú”:

La producción literaria, sin perder su especificidad en cuanto plasmadora de símbolos verbales, es parte y funciona dentro de la totalidad socia, de la cual -por consiguiente- resulta incomprensible.

Por ende nuestra literatura es heterogénea, híbrida y conflictiva entre los dominios internos y externos del país. Nuestro contexto ha permitido que aparezcan escritores rabiosos y transgresores, pero también ha impedido que surjan otro tipo de autores. Por ejemplo, hace algunos meses leí un texto donde el autor se preguntaba ¿por qué no pudimos tener un poeta naturalista como Thoreau? Bueno, pues, posiblemente porque los posibles Thoreaus que pudimos tener, fueron maltratados o asesinados por algún gamonal o hacendado en nuestra serranía, hace ya muchos años.

Ahora, todo lo mencionado anteriormente tira a la borda la polémica que se gestó durante la segunda mitad del siglo pasado en nuestra tradición respecto a la esencia y/o función de la literatura. Al diablo con la distinción entre la pureza y el compromiso del arte.  En nuestro país son extraños los casos en que el creador decide teorizar acerca de su arte, sabiendo las consecuencias que esto podría tener.  César Vallejo lo hizo, quién más sino es él. Nuestro brujo andino.  

Hay libros que te forman un carácter como lector, estos abundan, pero también hay otros que forman un carácter como escritor (cuestión totalmente distinta), de estos hay pocos, y son mucho más importantes.  Uno de ellos es “EL ARTE Y LA REVOLUCIÓN”.  La lectura de este libro te da madurez, amplía la visión de la realidad y del arte, forja tu ambición y reafirma lo que es ser un artista pleno, quizás por ello son los pocos los autores que emprenden el difícil camino de teorizar su propio campo de escritura, la gran mayoría prefiere simplemente ignorarlo.

Este “libro de pensamientos” escrito, en su gran mayoría entre los años de 1928 y 1932, consolidan una idea que Vallejo fue tejiendo desde que se inició en la poesía. Decir que el autor de “Fabla salvaje” recién recurrió a una poesía colectiva y de protesta en la última etapa de su vida es caer en un grave error. Según el crítico Gonzáles-Vigil, “Los heraldos negros” fue un factor medular en el acercamiento de Vallejo a la concepción marxista”. Este poemario da los primeros pasos para la búsqueda de una utopía poética que se consolida con “España, aparta de mí este cáliz”. El viaje a España y Rusia, un acercamiento más realista y teórico sobre el marxismo, ser consciente de la realidad del Perú y del mundo entero y la influencia de José Carlos Mariátegui (por qué no decirlo) le permitió a Vallejo ahondar y desarrollar convicciones estéticas que tuvo desde muy joven.

El abismo que pareciera haber entre la literatura “pura” y la “comprometida” se va acortando cada vez más con la lectura del libro. Por qué hallar una división absurda donde no lo debe haber.  Los autores y los lectores tienen derecho a cambiar, mejor dicho, transformar su pensamiento.

En el proceso de la escritura del “Arte y la revolución”, Vallejo se supera a sí mismo, embraveciéndose con todo y contra todos en la búsqueda de definir el verdadero arte. Acusarlo de dogmático es otro grave error. Tanto él, como Mariátegui, criticaron duramente a aquellos marxistas que no sabían condicionar lo teoría al contexto y las circunstancias de una realidad.

Los marxistas rigurosos, fanáticos, gramaticales, que persiguen la realización del marxismo al pie de la letra, obligando a la realidad histórica y social a comprobar literal y fielmente la teoría del materialismo histórico – aun desnaturalizando los hechos y violentando el sentido de los acontecimientos- pertenecen a esta clase de hombre. Está hablando de aquellos hombres que se forman una teoría y encuadran la vida, cayendo en el dogmatismo.

Vallejo se supera a sí mismo en ideología y en escritura. Respecto a lo primero, en plena gestación de “Trilce”, Vallejo considera que “el artista es, inevitablemente, un sujeto político”, pero también reclama y apuesta por un arte libre de toda instrumentalización política. Una década después, luego de su afiliación al Partido Socialista, termina confesando a su amigo Pablo Abril de Vivero (posterior a su primer viaje a Rusia):

“Estoy dispuesto a trabajar cuanto pueda, al servicio de la justicia económica, cuyos errores actuales sufrimos (…). Voy sintiéndome revolucionario y revolucionario por experiencia vivida, más que por ideas aprendidas”.

 Esta gran confesión lo complementa en el libro al afirmar lo siguiente:

El literato a puerta cerrada no sabe nada de la vida. La política, el amor, el problema económico, la refriega directa del hombre con los hombres, el drama menudo e inmediato de las fuerzas y direcciones encontradas de la realidad social y objetiva, nada de esto llega hasta el bufete del escritor a puerta cerrada.

Los críticos han considerado a “Trilce” como una obra netamente vanguardista, aseveración polémica y controversial. Para calificarlo de esta manera se debe investigar en qué consistió el vanguardismo y tomar como punto de referencia las frases desdeñosas que tuvo Vallejo hacia el futurismo (tanto ruso como italiano) y el surrealismo. Ahora, si solo nos abocamos al elemento transgresor que la sintaxis y la gramática, resultaría más controversial, ya que en “El arte y la revolución” se afirma que:

“Cada poeta forja su gramática personal e intransferible, su sintaxis, su ortografía, su analogía, su prosodia, su semántica. Le basta no salir de los fueros básicos del idioma. El poeta puede hasta cambiar, en cierta manera, la estructura literal y fonética de una misma palabra, según los casos. Y esto, en vez de restringir el alcance socialista y universal de la poesía, como pudiera creerse, lo dilata al infinito …”.

Para Vallejo, la obra ha dejado de ser tratada como un artefacto literario, donde solo encuentras en el interior fonemas, prosodia, ritmo y entonación, para adicionar un elemento que resulta conmovedor y esperanzador: EL VITALISMO.

La noción de forma poética que posee una integridad dinámica y concreta contenida en sí mismo, debe cambiar y avocarse a la sociedad en sí (masivo y popular). La lengua poética ya no solo solo es intencional, sino también transformadora (“España, aparta de mí este cáliz”).

Con “El arte y la revolución”, Vallejo apuesta por una posición humanista ante el arte, hablamos de un humanismo que emprende una lucha contra lo hegemónico, de un humanismo confrontacional y activo, no de uno caritativo y pasivo.

Reflexiona críticamente sobre la función social y política del aspecto artístico, tomando como gran referencia el compromiso del artista socialista, “socialista” desde una concepción más antropológica que política (cabe mencionar ya que esta palabra suele asustar a muchos).

No se puede hablar de arte socialista en sociedad en que el hombre es explotado por el hombre.

Los distintos subtítulos en interrogantes: ¿Qué es un artista revolucionario?, ¿Existe el arte socialista?, ¿En qué medida el arte y la literatura soviético son socialistas? Dan a entrever lo que ya había afirmado anteriormente en uno de sus artículos sobre que todo artista es político. Pero no por ello debe estar su arte condicionado como un instrumento político, sino que busca orientarse hacia algo más grande, responder a un concepto universal de masa, sentimientos y sensibilidad para que las personas tengan los mismos intereses, y de esa forma evitar la explotación del hombre por el hombre. Esto va más allá que cualquier doctrina política “antes que el arte, la vida y la justicia”.

Sí existe un arte socialista, lleva un concepto universal de masa y sentimientos, ideas e intereses comunes.

Es necesario mencionar que la figura de Lenin ha sido importante en la consolidación de la postura vallejiana, ya que apoya la voluntad de crear una literatura inspirada en la idea socialista y en la simpatía por los trabajadores. Pero la figura de ruso no solo ha sido considerada por Vallejo, sino también por José María Arguedas, al afirmar que gracias a Mariátegui y a Lenin pudo encontrar un orden a sus cavilaciones, incertidumbres y sueños

César Vallejo no solamente aporta a la cultura de nuestro continente, sino que también lo hace con la estética marxista, teorizando y poniendo en práctica la unión entre la estructura histórica (plano ideológico) y la estructura artística.

Uno de los mayores esfuerzos que se busca en el libro es la delimitación la estética marxista, haciendo una clara diferencia entre tres tipos de artes:

El arte burgués, nubla la conciencia de las masas, sujetando el progreso de la ciencia y retardando el desenvolvimiento cultural de la humanidad.

El arte bolchevique, principalmente de propaganda y agitación. Se propone adoctrinar la rebelión y la organización de las masas para la protesta, para las reivindicaciones y para la lucha de clases.

El arte socialista, aquí existe una preponderancia de los valores humanos. No se reduce a los temas, ni a la técnica, ni a movilizar requisitorias, sino a una sensibilidad orgánica y tácitamente socialista. Es preciso afirmar que aquella sensibilidad debe producir una obra vitalista que enmarque el espíritu del contexto sobre el cual se escribe.

Hay otro aspecto muy interesante que propone Vallejo, este consiste en que es imposible la posibilidad de crear una obra alejada del contexto social, ya sea de forma consciente o subconsciente. Me es difícil, entonces, no pensar en José María Eguren, el poeta que recurre al simbolismo para alcanzar una interpretación figurada de la realidad. Del autor de “Simbólicas” se ha escrito que su obra es pura, irreal y onírica. Quizás lo sea en algunos poemas, pero en otros se deja entrever una crítica al contexto político y social en que vive. Revisar el poema “Tiza blanca” y el análisis que hace Fernández Cozman sobre esta.

Por último, es casi trascendental el análisis que se hace del “intelectual revolucionario”, buscando transformar la idea de que los intelectuales son rebeldes, pero no revolucionarios.

Para Vallejo, el intelectual revolucionario actúa siempre cerca de su realidad circundante, no es ajeno a todo lo que sucede en su contexto, de ello se alimenta para crear una obra vitalista. Ser un artista pleno es ser un revolucionario en arte y política.

“El intelectual revolucionario desplaza la fórmula mesiánica, diciendo: “mi reino es de este mundo”.

“El espíritu de heroicidad y sacrificio personal del intelectual revolucionario, es, pues, esencial característica de su destino”.

Si hablamos de sacrificios y de arte, no debemos olvidar a Javier Heraud y a Carlos Oquendo de Amat. Este último muriendo en España por una tuberculosis que se agudizó mientras estaba encarcelado en “El frontón” por su filiación marxista. De Heraud, ya lo sabemos casi todo.

Poco o nada nos sirve seguir con la tonta concepción de que el escritor santiaguino encarna el dolor, la pobreza y la desdicha. Incluso hay cierta intencionalidad, por algunos grupos, en que esto permanezca así. No hemos llegado a nada pensando de esa manera. Posiblemente algunos escritores, que aparecen después de los cincuenta, leyeron mal a Vallejo. Acusarlo de llorón, de quedado, de provinciano, refleja la dejadez y la falta de tino para poder llegar a su esencia poética. Es cierto que en algunos poemas, encontramos la nostalgia de un fallido retorno a la infancia, la muerte de sus familiares, la soledad de saberse provinciano, amores olvidados e hiriente (entre otros tópicos) , pero qué es un poeta, sino la suma de sus propias voces, la suma de sus propios recuerdos, la suma de sus propios ideales, la suma de sus propias luchas (internas y sociales) y la suma de sus propias utopías. Esto último es muy importante. César Vallejo emprendió la búsqueda de una utopía donde arte e ideología formen un solo corpus, desliteraturizando el lenguaje (salir del canon dariano) para alcanzar un retorno a la oralidad, tal como lo decía Pablo Macera “a partir de la oralidad se reconstruye una patria, recupera un pasado y se delinea una utopía.

Primer paso para ser escritor en un país tercermundista, pobre y dependiente de los grandes sistemas de poder: leer “El arte y la revolución” de César Vallejo.

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Cultura

Antonio Cillóniz y el premio a la cultura

María Luz Crevoisier

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Desde el 30 de setiembre de 1942, se otorga el Premio Nacional de Literatura en tres categorías, teniendo en cuenta el talento y la trayectoria de los galardonados. Entre algunos de los poetas que se hicieron meritorios a esta  distinción están, Mario Florián (1944), Jorge Eduardo Eielson (1945), Carlos Germán Belli (1962).

Hasta ahora Cecilia Bustamante Moscoso, es la única poeta mujer que ha obtenido este reconocimiento. Esperamos que en próximos eventos se rectifique este vacío para que otras poetas puedan acceder con toda justicia a tan preciado reconocimiento.

El último evento, se realizó en noviembre del año pasado y el poeta limeño Antonio Cillóniz de la Guerra, fue uno de los galardonados. Lo conocí cuando en setiembre se llegó a Lima desde España en donde radica, para presentar su primer libro de narrativa “Así, así nomás.” Se hospedaba en el hotel Riviera del centro de Lima, junto a su esposa. Allí pude conversar con amplitud para una posible nota que no se editó esa vez, pero me sirvió de base para un segundo encuentro que se dio en el Ministerio de  Cultura con motivo de la entrega del Premio Nacional de Literatura.

Cillóniz ha sido galardonado anteriormente con el premio Poeta Joven del Perú (1970) por su poemario “Después de caminar cierto tiempo hacia el este” compartido con José Watanabe quien lo obtuvo por su “Álbum de familia.” El segundo fue  el Premio Extraordinario de Poesía Iberoamericana en 1985 por “Una noche en el caballo de Troya”.

Antonio Cillóniz.

Antonio Cillóniz (Lima 1944) recibió el Premio Nacional de Literatura en la categoría de Poesía por “Usía del dolor” (2018), una edición que es un regalo de absoluta belleza de palabras unido a un sentimiento de hermandad por el dolor que sufren los olvidados, y el deseo vivencial del poeta, de transformarse en la voz de los seres anónimos y olvidados por ser los nadies del sistema.

Otros nombres de su biblioteca personal son, “Verso Vulgar” (1968), “Siguió la sombra de los sueños” (1978),“Victoriosos vencidos” (2016),”Tríptico de las furias” (2019), “Versión del Otorongo” (2019) y tiene en imprenta una nueva entrega.

Lima Gris: Aún recuerdo la mañana de la premiación en el Ministerio de Cultura y me gustó que manifestaras que tu poesía era una manera de comunicar el sentimiento de los que no podían hacerlo, dedicándoles ese libro, Usina de dolor. ¿Esta posición es por tu educación jesuítica o por haber abrazado ideas políticas de la llamada izquierda?, creo apoyaste al régimen Velasquista, que se decía humanista y social.

Antonio Cillóniz: La formación jesuítica no tiene nada que ver con mi compromiso social; esa educación, al menos en la época en que yo la recibía, consistía fundamentalmente en fomentar la racionalidad, de ahí que quienes en mayor medida desarrollasen esa facultad al mismo tiempo les resultase más difícil la fe; el otro aspecto es el de la voluntad y, por último, el profundo trasfondo elitista, porque en este sentido aún recuerdo las palabras de Felipe Mac Gregor, rector de la Inmaculada cuando mi promoción salía del colegio de La Colmena, afirmando que los ex alumnos jesuitas deben destacar, sea para bien o para mal. El abrazar ideas políticas de izquierda, como dices, requiere por su propia finalidad fundamental luchar por conseguir una justicia social y eso sí que puede llevar a un escritor a poner su voz al servicio del pueblo, de los silenciados por la sociedad burguesa capitalista. Pero para tener esa conciencia no es necesario comulgar con las ideas de la tercera internacional, bastaría con ser cristiano, en el sentido que relatan los cuatro evangelistas, esto es, en absoluto en lo que es ser católico. Y, sí, en mi caso es por esos sentimientos e ideas de izquierdas, que fue por lo que participé en el proceso revolucionario del gobierno de Velasco Alvarado, en razón de una justicia humana y social.

LG: ¿Cuántos cambios ha tenido tu empeño de comunicarte desde Verso Vulgar? ¿Desde cuándo decidiste ser el portavoz de los que no tienen una voz en la sociedad? Que me parece la están consiguiendo de alguna manera.

AC: Desde el momento en que convertí en 1965 toda mi obra poética en prehistoria. Porque yo había empezado a escribir digamos que poemas en 1958 y desde entonces hasta 1965, que en esas edades que van de los catorce a los veintiún años son todo un mundo, así que tenía un montón de poemas en numerosos poemarios. Todo eso desapareció para dar comienzo con Verso vulgar a una nueva estética, que precisamente tiene ese sentido humano y social, porque vulgar significa que pertenece al vulgo, a la plebe, no a que sea algo grosero, inculto, basto, chabacano. Así que toda mi producción literaria se encuadra en ese sentimiento, en esa intención de ser social.

Históricamente, los estamentos o clases sociales han logrado modificar su sociedad siempre a través de instrumentos colectivos, llámense enciclopedias, sindicatos o partidos. Y si analizo la actualidad, veo que es al contrario, ahora en Europa se está destruyendo el estado del bienestar, que se concedió para contrarrestar los derechos sociales tras el llamado telón de acero, esos países de capitalismo de Estado, y que, tras la desaparición del equilibrio mundial entre los bloques, no tiene sentido ya para Occidente. Y en el Perú más de lo mismo, aunque no en el sentido de abolición de un estado del bienestar que nunca existió, sino en el descrédito de los partidos tradicionales, que respondían a idearios programáticos de gobierno, pasando casi todas las nuevas formaciones a presentarse como lugares comunes, genéricos, tan globales que casi están vacíos semánticamente, como todos por el Perú, frente popular, frente amplio, en los que todo peruano puede identificarse. En resumen, hay una desideologización política y una despolitización ciudadana.

LG: ¿Es grande el movimiento literario y poético en Ceuta? ¿Cuál es el espíritu que anima a los nuevos creadores? ¿Qué sentimientos tienen hacia los escritores y poetas de América Latina?

AC: Yo fui visto por Oviedo en Estos 13 como casi un marginal, por Falla en Fondo de fuego como insular, Víctor Fuentes, un español de la Universidad de California Santa Bárbara, me llamó periférico, y finalmente Antonio Melis, de la Universidad de Siena, calificó mi poesía de atípica. Todo eso responde no sólo a que jamás me adscribí a ningún grupo ni me sentí miembro de una generación, quizás porque fui considerado poeta del 70 cuando yo no conocía a nadie del 70 ni tenía nada en común con ellos, más bien yo conocía a casi todos los 60, tanto su persona como su poesía; y eso acrecentó en mí la sensación de ser un anacoreta. Pero en realidad también se trata de mi temperamento, de no ser un alharaquiento, de no hacer muchos aspavientos para ser más visibilizado, que se dice ahora. Más bien creo que la poesía se vive en silencio, en soledad, por eso creo que fui durante mucho tiempo un extemporáneo, alguien que escribía para no se sabe cuándo, y tal vez por eso mismo esa característica bajtineana señalada por cierta crítica en mi poesía, de ser una voz que habla desde la muerte. Y ese aislamiento que se dio en el Perú también se daba en España, así que no puedo hablar tampoco mucho del entorno ceutí.

LG: Volviendo a América Latina, ¿cuál es tu visión sobre los nuevos escritores-as y poetas? ¿Podrías darme algunos nombres?

AC: Por nuevos escritores entiendo los inéditos. Y he conocido muchos, que han venido a mí a través de las redes sociales o que se han acercado a mí en algún acto durante estos últimos años. Unos son muy jóvenes y otros ya no tanto. Pero a todos les he dedicado todo el tiempo que me han requerido, incluso les he prologado sus primeras ediciones. Eso también es fruto de esa función humana y social de mi escritura, porque serán los jóvenes quienes tomen el testigo no sólo mío sino de todas las generaciones anteriores a ellos; en otras palabras, ellos serán los escritores del momento que vendrá. Entre ellos están Jonathan Ramiro Mostacero, Rubén Alcántara, Priscila Reyes, Nick Rosales; nombro sólo a los primeros; porque aunque sigo abierto a atender a quienes me trasladan sus dudas, han sido tantos, que he tenido que dejar de prologar libros para no tener que realizar unos y rechazar otros sólo por falta de tiempo.

LG: Particularmente no creo el cuento de que la humanidad cambiará de milagro de la pandemia, porque no lo hizo con las otras pestes, con la gripe española; creo que lo único que va a cambiar es el incremento de los medios de informática más centrados en lo virtual. ¿Será un triste desaparecer de libros editados?

AC: Totalmente de acuerdo. Aunque es un poco paradójica la situación en el Perú respecto a Internet antes de la epidemia. Por un lado, nadie se fía del dinero electrónico, pero todo el mundo publica sus poemas en las redes sociales; por eso mismo, nadie compra libros con tarjetas bancarias, nadie se fía del pago a través de la red. Por eso también es que Amazon no opera prácticamente en América Latina; y ahora en el Perú existe la posibilidad de hacerlo a través de BiblioManager, una plataforma semejante a Amazon, de impresión bajo demanda, que se realiza en la imprenta El Aleph y cuyo pedido en teoría hay que hacerlo en SBS Librería Internacional, pero que en la práctica no funciona. ¿Cómo va a funcionar algo que no tiene funcionalidad porque nadie lo utiliza? Así que también en teoría como en la práctica los libros en papel no van a desaparecer, no tienen porqué desaparecer jamás. Lo que espero es que en principio las librerías del Perú se incorporen a la plataforma de BiblioManager para poder vender los libros como impresión bajo demanda, sin necesidad de tenerlos físicamente en sus locales. Eso sería una revolución en el mundo del libro en el Perú. Y si BiblioManager adopta el sistema de Amazon todo sería más simple y directo, hasta con envío a domicilio de los pedidos.

LG: Apuntas hacia el cuidado del medio ambiente. Sí, estoy totalmente de acuerdo, pero Antonio, los poetas se olvidaron de hacerlo, se perdieron en sus monólogos existencialistas y dejaron de luchar por la preservación de la Casa en donde vivimos.

AC: Todo tiene explicación. Siempre se ha dicho que en los textos literarios hay que distinguir el fondo de la forma, aunque eso resulta antiguo. Más bien la creación literaria, también la poética, produce signos, todo poema es un signo, y como tal signo tiene significante y significado; ahora bien, su significante es la concepción artística del poema, lo que se llamaba forma, y su significado es su visión del mundo, lo que se tenía como fondo. Pero dicho de un modo más vallejiano, la estética de un poema depende de su concepción artística, que al mismo tiempo debe depender de la visión del mundo que muestra y ésta dependerá de la ideología del poeta.

Así que no es que los poetas se hayan olvidado de dar voz al pueblo, porque seguirán leyendo que todo acto o voz genial viene del pueblo y va hacia él. Lo que ocurre es que ya no prima la creación heroica sin calco ni copia. Dicho de otro modo, se han vuelto portavoces inconscientes y subliminales del neoliberalismo, es decir de un capitalismo envuelto en ilusiones demagógicas, un verdadero populismo, pero que en realidad es el despotismo de la economía más desilustrado que puedas encontrarte. Nada más.

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Cultura

Casa Hacienda Retes: «Tenemos información de que maquinaria pesada pertenece a la Municipalidad de Huaral»

Gabriel Rimachi Sialer

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(Antonio Bazán Velásquez, capilla de Casa Hacienda Retes y PNP junto a la comunidad en Huaral)

El día jueves 02 de julio el director del Museo Arqueológico de Huaral, Antonio Bazán Velásquez, denunció ante el ministerio de Cultura la posible demolición de la capilla de la ex casa hacienda de Retes, considerada por ley como patrimonio histórico de la nación. Esa noche el ministerio de cultura se comunicó con el señor Aldo Cotrina, presidente del centro poblado de Retes, para conminarlo a no realizar acto alguno. A las 6 de la mañana del viernes 03 de julio, Aldo Cotrina acompañado de maquinaria pesada procedió a demoler la antigua capilla de la casa hacienda de Retes, donde ahora se levantará un centro comunal.

El Ministerio de cultura nos envió un comunicado donde se indica que la capilla no forma parte del patrimonio por no hallarse “dentro del área”, pero, consultando con la especialista Dr. Sandra Negro, entendimos que es imposible desvincular esta estructura del “todo” que la tipología de la casa hacienda define.

Ante nuestras publicaciones, la Municipalidad de Huaral y algunos funcionarios intentan confundir a la población mediante algunas páginas web donde incluso mencionan que Lima Gris «se ha rectificado». Esto resulta anecdótico y revela el nerviosismo de los funcionarios de las instituciones encargadas de velar por el patrimonio cultural. Acá recalcamos que Lima Gris en ningún momento se ha rectificado sobre la destrucción de nuestro monumento histórico. Hacemos un llamado a la comunidad de Huaral para que no se deje sorprender con publicaciones que intentan confundir a la opinión pública. Este tipo de manejo de los medios para desinformar nos recuerda a la época más oscura del fujimontesinismo.

Conversamos entonces con Antonio Bazán Velásquez, director del Museo Arqueológico de Huaral para conocer más sobre este delicado tema y las medidas que se tomarán al respecto.

Hemos recibido un comunicado del Ministerio de Cultura donde indican que la capilla de la casa hacienda de Retes estaría a 80 metros de la casa principal, y no forma parte del conjunto histórico, por eso mismo, no se le considera patrimonio.

Eso es completamente falso. A mí me gustaría saber quién es el que ha elaborado ese comunicado porque, para que exista alguna responsabilidad sobre lo que se afirma, debe existir algún nombre de alguien que se responsabilice. Sabiendo quién lo ha elaborado, sabremos si ha sido un especialista, y si ha cometido un error pues debe ser inmediatamente denunciado porque todo funcionario público está sujeto a las leyes.

¿Por qué es que, dentro de la resolución del INC no se considera a la capilla como parte de la ex casa hacienda de Retes?

Para hacer la declaratoria de un bien cultural se debe empezar por la solicitud de declaratoria que, en el año 2008, realizó la municipalidad, y pareciera que quienes estuvieron a cargo de la responsabilidad de declaratoria han obviado por algunas razones que desconocemos, la carga histórica que tiene Huaral y lo han obviado, pero eso no quiere decir de que no esté protegido por ley. La identificación y el registro de nuestros bienes culturales es un libro abierto en el Ministerio de Cultura. No está cerrado. Siempre hay nuevos hallazgos, nuevos descubrimientos, y en este caso esto se sabía desde hace muchos años, pero el Ministerio de Cultura nunca se ha manifestado al respecto, porque no solamente hemos solicitado el trámite para la casa hacienda de Retes sino también para la de Pasamayo, de Huando, de Cuyo, etc., que no poseen la protección del Estado porque no cuentan con esa declaratoria.

Según dicta la ley, los municipios están en la obligación de velar, promover y difundir el patrimonio arqueológico, histórico y artístico que se encuentren dentro de su jurisdicción, y esto incluye inversión económica para tal fin. ¿Cuál es la ayuda económica que han recibido para el mantenimiento, conservación, puesta en valor, investigación, etc. de parte de la Municipalidad de Huaral?

No recibimos ningún tipo de ayuda, ni económica ni moral. Ni de la Municipalidad de Huaral ni del Ministerio de Cultura ni de ninguna otra entidad estatal o privada.  Este es un trabajado que realizamos ad-honorem, no somos asalariados del Estado. Por ello en más de una ocasión hemos tenido que salir a enfrentarnos a las autoridades que desconocen el valor histórico de nuestro patrimonio.

¿A qué le atribuye usted esta actitud tomando en cuenta que estamos a menos de un año de celebrar el bicentenario?

El señor Aldo Cotrina dice que recientemente ha sido elegido presidente del centro poblado, pero esa directiva es una pseudo directiva, porque no tiene personería jurídica y, es más, todos los terrenos que se encuentran en Retes aún pertenecen a la Cooperativa Agraria, por eso mismo no poseen el saneamiento físico legal por el cual la Cooperativa, que ya no está en funciones, haga entrega de sus tierras para que estas obtengan los beneficios de ley. El Estado no puede invertir sobre propiedad privada, y por eso mismo Retes no cuenta con agua, desagüe, veredas, pistas y una serie de cosas que le faltan. Entonces, si las tierras están a nombre de la Cooperativa de Retes, es ilógico que exista una directiva del centro poblado porque ¿qué administraría si no tiene nada como pertenencias? Sin embargo, esta directiva, a través del señor Cotrina, ha estado pidiendo dinero casa por casa para contratar maquinaria pesada para la demolición de la Capilla. Por eso mismo nosotros hemos enviado alertas y comunicaciones a todas las instancias: el Ministerio de Cultura, la viceministra, el área de patrimonio, la arquitecta Chiquilín, a toda esa jerarquía el informamos de nuestra preocupación por la demolición de la Capilla, porque nos habían informado de su demolición, pero el ministerio de Cultura tomó esto a la ligera. Nos hemos tenido que quejar con la arquitecta Chiquilín por esta actitud tan ligera y ella manifestó que ya se había oficiado al Gobierno Regional y a la policía cuando el Gobierno Regional no tiene oficinas en Huaral y sus oficinas están en Huacho. Después de exigir una medida más pronta, ellos programaron una visita para el día lunes 06 de julio, pero el viernes 03 por la mañana la capilla fue demolida. Ahora, tenemos información de buena fuente de que esta maquinaria pesada pertenece a la Municipalidad de Huaral, es decir que el señor Cotrina habría coordinado con algún funcionario de la municipalidad para que demuelan ese inmueble. Estamos esperando finalizar las investigaciones para realizar las denuncias correspondientes.

La Dra. Sandra Negro explicó en una entrevista que la Capilla es parte inherente de la casa hacienda porque forma parte de un todo arquitectónico ¿Cuáles son los criterios con los que el Ministerio de Cultura define qué es o no es parte del patrimonio histórico del Perú?

Yo agradezco que hayan consultado con una persona especializada en el tema, que además ha brindado una respuesta muy concreta. Lamentablemente el personal que elaboró ese expediente de declaratoria no ha estado bien preparado para reconocer el legado cultural que existe aquí en el valle. Ahora, aquí nos han visitado también destacados arquitectos y restauradores de ICOMOS como José María Gálvez Pérez, Silvia de los Ríos, y hemos estado trabajando coordinadamente con el arquitecto Miguel Guzmán de la universidad Ricardo Palma. Tenemos pues el conocimiento de profesionales en el tema, que se respalda con evidencia gráfica como las fotos aéreas de 1940 y 1945 o las informaciones de Max Uhle en 1908 que registró algunas casas hacienda. Tras el terremoto de 1940, la capilla sufrió fuertes alteraciones y tuvieron que construir una nueva, utilizando la edificación antigua como un almacén. Recordemos que Retes fue uno de los centros algodoneros más importantes del Perú. Lo mismo ocurrió a partir de 1971 cuando se crean las cooperativas agrarias que funcionaron hasta inicios de los 90. La investigadora del Ministerio de Cultura, Olinda Villa Estévez halló un cementerio al interior de la Capilla.

Hallan cuerpos de soldados de la guerra de la independencia, con sus uniformes e implementos…

Así es, por eso es que yo no entiendo la actitud de las autoridades y de la propia municipalidad de querer hacernos creer que no es importante la antigua capilla, que no está dentro de la ley, que no está declarada, que no es patrimonio. A mí me gustaría que la municipalidad se pronuncie formalmente y explique qué piensa de la demolición: fue o no un atentado de lesa cultura, hay o no culpabilidad funcional, hay o no responsables de la demolición o simplemente no les importa.

Me comentó que alrededor de las zonas consideradas patrimonio existe un área que se conoce como “de amortiguamiento” ¿cuánto en metraje corresponde para este caso? ¿dentro de este metraje se hallaría comprendida la Capilla?

Estamos hablando de un área mínima de 100 metros, aproximadamente, alrededor del inmueble. Pero eso tiene que ser aprobado. Lo que tiene que hacer la oficina de patrimonio histórico es enviar a su especialista, trazar una poligonal, plasmarlo en un plano y este ser aprobado mediante una resolución directoral para que tenga valor legal. Ese es el procedimiento.

Huaral no puede darse el lujo de perder su memoria histórica. A diferencia de otros lugares, Huaral solo tiene un lugar de referencia histórica vinculada a la gesta emancipadora del libertador San Martín, que es la casa hacienda Retes. La demolición de esta capilla es el reflejo del grado de educación y desconocimiento de la sociedad.

Aquí un video sobre lo que viene sucediendo en Huaral.

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Cultura

Viernes Literario: Los héroes anónimos de la guerra del Pacífico

Pavel Ugarte

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Son diferentes los motivos que se atribuyen al enfrentamiento, desde la alianza poco estratégica con Bolivia hasta el desmedido interés por el salitre donde los bancos británicos serían los finales vencedores. De este lado de la frontera, tenemos héroes caídos como el “caballero de los mares” y tantos fieles soldados y oficiales de batallas perdidas desde Arica y Tacna hasta los Andes centrales, donde los chilenos encontraron a un enemigo nunca antes enfrentado: Los ayllus andinos, los sobrevivientes del Tahuantinsuyo.  

El 9 de julio se recuerda el día de las Batallas de Pucará, Marcavalle y Concepción, que hacia 1882 sucediera durante la ocupación chilena. Al mando del Mariscal Andrés Avelino Cáceres, “los indios” de nuestra sierra central emprendieron una tenaz lucha, primero evitando los grandes escenarios y actuando entre sombras aprovechando su conocimiento de la ruda geografía. Finalmente, al desgastar al estragado ejército chileno, obtuvieron  trascendentales victorias militares que permitieron recuperar el suelo peruano como también forzar el repliegue del enemigo invasor en el valle del Mantaro.

El 10 de julio, a su vez es el aniversario de la Batalla de Huamachuco ocurrida en 1883. El dominio del quechua del Mariscal Cáceres, vuelve a ganar adeptos entre las comunidades andinas. Bajo su mando, un ejército reunido sobre una campaña desastrosa, se vio obligado a retirarse siendo uno de los últimos grandes encuentros bélicos en la Guerra del Pacífico. El sacrificio de miles de vidas a las que no perdonó el ejército chileno por considerarlos “montoneros” sigue siendo recordado no solo por el ejército sino también por la memoria nacional. Lo que no se recuerda, es lo siguiente: “Tres años y doscientas leguas de lucha incesante ha recorrido el mariscal Andrés Avelino Cáceres, con sus guerrilleros indios, contra los invasores chilenos en las sierras del Perú. Los indios de las comunidades llaman “Taita” a su mariscal, hombre de marciales patillas; y muchos han muerto, por seguirlo, lanzando vivas a una patria que los desprecia. También en Lima los indios fueron carne de cañón y el cronista social Ricardo Palma echó la culpa de la derrota a esa “raza abyecta y degradada”.

En cambio, el mariscal Cáceres afirmaba hasta hace poco que el Perú había sido vencido por sus propios mercaderes y burócratas. Hasta hace poco, también rechazaba el tratado de Paz que amputa un buen pedazo del Perú. Ahora, Cáceres ha cambiado de idea. Quiere ser presidente. Tiene que hacer méritos. Es preciso desmovilizar a los indios armados, que han peleado contra los chilenos pero también han invadido haciendas y están amenazando el sacro orden latifundista. El mariscal convoca a Tomás Laimes, jefe de la guerrilla de Colca. Llega Laimes a Huancayo con mil quinientos indios. Viene a decir: “Ordene mi Tayta”. Pero no bien llega Laimes, le desarman la tropa. Apenas atraviesa el umbral del cuartel, cae de un culatazo. Y después lo fusilan, vendado y sentado.”

Este es un texto de Eduardo Galeano en “La Memoria del fuego (II) / Las caras y las máscaras”, bajo el nombre de “La patria paga” consignando 1884 como la fecha de este terrible acontecimiento que se corrobora y sustenta en el libro de Nelson Manrique, “Las guerrillas indígenas en la guerra con Chile” (Lima C.I.C., 1981). Muchas veces la historia oficial o aquella que permanece en el ideario colectivo no es la verdadera, también existen héroes anónimos a quienes debemos devolverles el aliento, por justicia.

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Cultura

Conversando con el pintor Manuel Gibaja

María Luz Crevoisier

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Conciliar una época de contradicciones como la nuestra ejerciendo una constante de trabajo artístico, es una de las formas de superarla y trascenderla. Si a ello se une una ferviente pasión por lo telúrico y nativo, tendremos como resultado la permanencia de una escuela o expresión que perdura a más del siglo de creada.

Nos referimos al Indigenismo, término creado por José Carlos Mariátegui para definir una tendencia de la vanguardia latinoamericana que se manifiesta en particular como un género literario, una ideología política y un movimiento artístico.

E indigenistas fueron los artistas plásticos José Sabogal, Julia Codesido, Andrés Zevallos, Mario Urteaga, los del grupo puneño de Laikakota, Felipe Cosío del Pomar, Segundo Vinatea Reinoso, el escultor cusqueño Benjamín Mendizábal Vizcarra, único en su género y tantos más.

Pero la corriente envolvente, se proyectó también en México, Bolivia, Ecuador, Colombia y recaló por Europa sin casi proponérselo, especialmente en Francia.

Su permanencia se constata en los trabajos de artistas actuales, aun cuando su dinámica no sea la misma, pero conservando la misma esencia: el amor por el paisaje y el hombre andino. Uno de estos exponentes es cusqueño y se llama Manuel Gibaja Gonzáles.

Nacido en la provincia de Calca,  donde los apus Sahuasiray y Pitusiray casi se bañan en las aguas del río Urubamba, descubrió el intenso amor por lo telúrico creciendo entre pisonays, arrayanes y avistando los arco iris más quechuas surgidos entre leyendas y mitos.

Después de iniciar estudios universitarios en la universidad de San Antonio Abad, accede a la especialización de arte en la EBAC y egresa como profesor. Su obra es múltiple: creador del suplemento forma que se edita en el Diario del Cusco, ya lleva 70 números, una galería de Arte y en la cuesta de San Blas, instala su taller ubicado en la calle de Tandapata.

Participó en numerosas exposiciones y eventos como también fundó el movimiento IMAPUS que concentra pintura, teatro, poesía, música, audiovisuales.

En fin, dejemos hablar a este artista plástico, editor, investigador, profesor y escritor que ha viajado mucho y fue reconocido por diversas entidades nacionales y extranjeras, por la calidad de sus trabajos.

1.-Estuviste de viaje por Europa antes de la pandemia. ¿Cómo respondió la crítica y el público a tu obra pictórica? ¿Existe interés por los motivos andinos?

Manuel: Europa es otra realidad cultural, hay mayores exigencias para exponer, no les interesa si está adaptada al modernismo de ultranza, exigen una obra resuelta técnicamente y bien presentada, y esto ha tenido comentarios favorables, en mi caso.

Hace años pensé que lo particular del arte andino tradicional podía impresionar, ellos conocen que este tipo de arte ha sido manipulado desde hace tiempo. Yo no tengo una línea de estilo de obras en serie como reproducidas lo mismo por años.

El lenguaje de mis obras es variado, sin dejar de lado mi opción por el mundo andino, que es de donde provengo y al que estoy ligado de por vida y experiencia. A los europeos les interesa una expresión artística más sensitiva, emocional y provocadora, siendo así, el pintor no debe ser parte de esa máquina creadora de productores en serie, que domina a individuos vacíos y enfocados en el arte comercial. No desmerezco las expresiones del arte actual, ni su evolución, ni los gustos personales individuales, cada quien es libre de pintar realismo o abstracto-conceptual o hacer instalaciones, pero se espera una obra resuelta, que emocione, que provoque la belleza que el arte suele expresar.

Mi obra está envuelta en este mundo andino, al que pertenezco, nada me desliga de sus motivaciones, ya soy parte de ellas, de la gnosis de sus colores y de sus impulsos diarios, que recreo en la visión personal de mis obras. Mi creación está ligada a la realidad del Cusco. Pinto hechos generales. Los temas precisos han ido desapareciendo de mi óptica, a fin de lograr una obra honrada, verdadera, atenta e inventiva, evitando literaturizar o ponerme a la moda. Es verdad que he tenido bastantes rodeos, por mi autodidactismo, pero tengo un camino muy claro, teniendo al hombre y todo lo que le concierne, creando medios abstraídos y figurativos al servicio de una visión personal de mi realidad andina.

2.- El arte que cultivas, tiene antecedentes telúricos, y se podría decir que responde a una nueva tendencia indigenista, aunque para algunos esta escuela ya no existe. ¿Qué nos respondes?

M: En la literatura realista suele aparecer la idea de novela telúrica, aunque para comprender su significado es necesario brindar un poco de contexto. Las historias escritas en esa época, exponen diversos problemas de carácter político y social, que han afectado negativamente a la gente, y narran la lucha de los pueblos en escenarios realistas y sin ornamentos que busquen suavizar las asperezas. Estamos acostumbrados que nos tilden de indigenistas o neo-indigenistas, porque ser de la sierra o cusqueños, es una pose racista.

Uno tiene que pintar desde el lugar donde esté, donde todos los días recorre su mirada y sus sentimientos, en mi caso, es el paisaje andino, abrupto y recio, que me captura con apasionado sentimiento; esta es la idea y motivación que me acompaña hace años, entonces, mis obras están respaldadas en aprehender las esencias de la gente y el paisaje andino.

Es la experiencia de toda una vida ordenada y sazonada con remembranzas y trabajo, con la dosis y bases de viajes de investigación, sustentadas en conceptos teórico conceptuales, que respaldan mis propuestas de arte visual.

Uno tiene que pintar sin acomodarse a las modas y a las imitaciones, que es lo que más hay en nuestro país, muchos tildarán estéticamente una obra diletante, pero no es así, porque para nosotros, el arte es un violento brasero, siempre ardiente, que produce su luz, inflamando desde la realidad, consumiendo enormes cantidades del contexto en bruto, que se reduce a una llamita brillante y pura, éste es el talento que uno guarda todos los días, y que no ha sido absorbido por las corrientes, ni las teorías estéticas alienantes, que sí han sido muy fuertes para otros artistas que han migrado desde sus lugares a fuera de sus realidades.

 Ningún lugar como el Cusco, que es hace central para abordar sus raíces como tema, para comenzar a desenredar la madeja de los elementos identitarios, así mirando esta tierra, podemos lograr los lenguajes que se requieren para hacer un arte nuestro, en cualquier tiempo.

3.-Esta tendencia es muy popular en Cusco, o al menos lo era hasta antes de la pandemia. Se ha dicho que lo hacían por negocio, pues a los turistas les gusta ese estilo peculiar. ¿Qué de cierto hay en esta aseveración?

M: Es cierto, hay arte y artesanía para todo gusto, esto sucede en todas partes donde hay o habido influencia turística, en México, España o en cualquier otra ciudad, hay artes dirigidas para venderse como piezas de recuerdo, y entre estos artesanos hay  unos muy buenos, que pueden destacar, pero ellos repiten el tema cien veces, entonces dejan de hacer arte y se convierten  en distorsionadores de la vorágine turistera que, vía el mercado artesanal de la “cosa fácil”, se segmenta y denigra la integridad artística del Cusco.

Pero, en ese escenario, como una antípoda, hay también  galerías y artistas que desarrollan lenguajes contemporáneos de arte, donde exponen obras de calidad, con visiones nuevas y valores estéticos, y venden; el turista culto sabe lo que va a adquirir, no podemos negar que se ha estado creando un mercado interesante en esta ciudad.

El arte es un oficio de inventores y no de artesanos que repiten en serie la misma obra, porque el acto de la creación está ligado a la invención y a la creatividad y cuando el artista se repite, se convierte en artesano de sí mismo y deja de ser artista.

4.-Hay otras tendencias en Cusco, quienes la cultivan?

M: Claro que sí, hay generaciones de jóvenes artistas que, por esfuerzo propio, talento o intuición, han creado nuevos lenguajes; también hay otros que imitan o copian obras de maestros extranjeros y les integran algunos elementos y símbolos de la «cultura inka», para chasquear a quienes no conocen esas expresiones, pero están resueltas, sin embargo, debemos decir, que hay pocos de estos, pero la formación técnica sigue siendo muy pobre.

5.- ¿Crees que se puede hablar de un arte pictórico peruano cuando existe tanta diversidad de tendencias? ¿Por qué no hay una escuela que nos defina como digamos la Cusqueña, en otra época? Lo que existe es arte regional y siempre pegado al costumbrismo. ¿Cuál es tu opinión?

M: Este cusqueñismo es buena bandera para sacudirnos del centralismo limeño, y para contribuir con la reivindicación de nuestros valores culturales andinos, marginados por ese centralismo y por las políticas de dominación cultural de siglos.

Ser cusqueño es haber nacido en el Cusco; así de simple. Algunos nacen en el Cusco y luego se convierten en sujetos sociales ajenos al imperativo histórico e insensibles a los requerimientos de la tierra en que nacieron; han nacido aquí, y nada más. Ya no hay escuelas o tendencias, esto ha quedado solo en denominaciones, nunca ha existido una escuela cusqueña de pintura.

Y el arte de hoy es una expresión regional, así como hay una expresión japonesa o mexicana, que se reconoce por su lenguaje, sus símbolos, el mejor ejemplo de esto: es la música o la literatura, y en el arte visual, también se demuestra cuando se hace una buena pintura, que surge desde las venas de su creatividad.

Ahora, el tema generacional también se está desvaneciendo en el plano de las expresiones culturales, sobre todo hoy, que nos hallamos en nuevos y difíciles momentos de la vida social, política y cultural, enmarañados en los avances tecnológicos que la modernidad impone cada vez; el neoliberalismo y la desideologización se incriminan y se repelen, y al mismo tiempo la corrupción se ha enraizado en todos los sectores sociales, especialmente entre los gobernantes politiqueros de turno. Este es el panorama en el que se desenvuelven las generaciones de este siglo, por estas razones se distinguen algunas particularidades como el individualismo exacerbado, la falta de ética, la falta de ideologías, la aplicación del bienestar de algunos, y otros siguiendo un conservadurismo tradicionalista.

Cuando digo compromiso ideológico, me refiero a ciertos principios estéticos, en y sobre los que se sostienen los contenidos de sus obras, es un principio idealista basado en la productividad y el compromiso con la realidad social, entonces la obra será considerada como algo fecundo en la espiritualidad de los observadores, desde un punto de vista de la evolución histórica.

6.- Con la pandemia, los artistas apuntan a exposiciones virtuales, pero se pierde contacto con el público, los críticos y el periodismo. Además, no sabemos si se pueden realizar ventas, existiendo el peligro de que se hagan reproducciones ¿Qué opinas?

M: Hoy en día, la visión y la práctica de la belleza ha sido trastocada y entremezclada con el arte moderno, donde la belleza ha descendido en su apreciación, y, sobre todo, en su propuesta; ya no cuesta trabajo pensar en el proceso creativo, éste ha quedado desbaratado, hay apuro en mostrar, sin terminar, ni lograr un buen concluso, es decir, alcanzar los niveles artístico-estéticos de la obra. Los nuevos modernistas sembraron las semillas del relativismo estético, la belleza está en el ojo del espectador decían, ¡hay que sorprenderlos con nuevas “estéticas” contemporáneas, hay que provocar reacciones inmediatas, bajo principios casi caricaturescos, esto es modernidad! Éstas son las bases de las últimas generaciones de artistas, especialmente de aquellos que se denominan “conceptuales e instalacionistas” y los medios en línea.

Esto significa crear escándalo, sensacionalismo, y por consecuencia una disminución de la calidad estética en las obras, es decir, fomentar la basura artística y lo peor de todo, bajo una formación de profesionales con una educación artística de mal gusto.

La sociedad actual, está atrapada por el sistema de las redes sociales y del Internet; por ello, se ha dejado de mirar lo nuestro, de mirarse a uno mismo, de aproximarse más a las manifestaciones de nuestra cultura, se vitorea con enajenación por todo lo que aparece y se impone con sutileza publicitaria en los medios.

Toda cultura se renueva, se adapta a las tecnologías de transformación, y hay necesidad de asumir una conducta más clara al respecto, porque las ideas no son de propiedad privada; como lo ejercen los conductores de la cultura; y algunos curadores, que repiten reglas alienantes.

Debemos responder a ciertas metodologías, a incendiar las praderas con valores por los signos identitarios, con métodos, alianzas e intereses, que correspondan a las auténticas democracias culturales. Creo que es necesario tomar en cuenta esto, para construir un discurso descolonizador para formar una cultura de la diferencia.

7.- ¿Qué pedirías al Ministerio de Cultura como soporte por esta imposibilidad de  exponer?

M: ¡Que se le puede pedir al Ministerio de Cultura, si es una entidad burocrática ineficiente!  Ya se revela la crisis en esta entidad, por las acciones de corrupción provocadas por un falso artista de la farándula limeña, pero también por la mala administración de este ministerio, al que han llegado más de una docena de ministros impropios, que demuestran no conocer las esencias de la cultura nacional y tener un vergonzoso desconocimiento de la multiculturalidad de nuestro país, ¿por esto es que dejan al abandono la defensa del patrimonio nacional?

Me pregunto – ¿Qué hará el Ministerio de Cultura para afrontar esta devastación de crisis sanitaria en su sector? La coyuntura está complicada, cerradas las galerías, los teatros sin público, consideran que los espectáculos solo tendrán la tercera y cuarta parte de su capacidad, y los espectadores deberán sentarse a dos metros de distancia, etc…

 Pero ante toda esta crisis, debemos observar que el ministerio ha hecho una lista privilegiada para apoyar a los artistas, que han resultado ser amistades de los que trabajan cerca de estos administradores. Por lo que derivamos que no han hecho nada los trabajadores de Industrias Culturales de Lima.

Habrá que plantear nuevas alternativas para la sobrevivencia de las acciones y del trabajo, en todos los sectores artísticos de los distintos géneros, para eso hace falta una organización firme de todos los artistas del Perú. 

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Cultura

«Escuchando a Morricone», por Angello Alcázar

Desde que me enteré de su deceso, no he parado de escuchar a Morricone. Hay algo en sus melodías que no parece de este mundo, algo a lo que los que todavía estamos aquí aun no tenemos acceso.

Angello Alcázar

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Iba a escribir sobre el reestreno en salas españolas de ‘Cinema Paradiso’, la cinta de Giuseppe Tornatore ganadora del Óscar a la mejor película de habla no inglesa en 1988. Sin embargo, la repentina noticia de la muerte de Ennio Morricone, quien estuvo a cargo de la banda sonora del filme, me ha obligado a cambiar de rumbo.

“Yo, Ennio Morricone, he muerto”.

A primera vista parece el inicio de un relato a lo “Pedro Páramo”, pero no. Con esas palabras comienza la conmovedora carta que escribió el compositor poco antes de morir a causa de las complicaciones de una caída que le fracturó el fémur. Tenía 91 años y planeaba viajar a España en el otoño para recoger el Premio Princesa de Asturias de las Artes que acababa de ganar junto a su colega John Williams. De no ser por esa caída, seguramente así lo hubiera hecho. En mayo del 2019 su gira de despedida llegó a tierras hispanas. Entonces yo vivía en Madrid y recuerdo la estupefacción con la que los espectadores españoles (entre ellos, un par de amigos) veían a ese viejecito lleno de energía dirigiendo a toda una orquesta con su batuta, sentado en una silla.

Allá por 1980, Morricone le dijo al periodista español Joaquín Soler Serrano que “la música puede tener incluso el papel del narrador, sustituyendo a la palabra”. Y no es para menos. Porque si hay algo que fue Morricone, y por lo que creo que no se le ha dado suficiente crédito, es un contador de historias. En cada una de sus más de 500 piezas, uno puede hilvanar y deshilvanar una trama colmada de tensión, intriga y sorpresa, de manera similar a lo que ocurre con las creaciones de un fabulador. Sin duda, aquello que muchos llaman “la magia del cine” no existiría —con pocas excepciones— sin la música que da vida a las imágenes. El lenguaje musical merece, pues, ser atendido por sus propios méritos y no como mero accesorio. (Claro que, sumada a la concreción de la pantalla, la música da lugar a lecturas y resonancias todavía más valiosas).   

El mural que el artista callejero Harry Greb le dedicó a Morricone en su Roma natal (FILIPPO MONTEFORTE / AFP)

Tan solo hace falta hacer un repaso de la prolífica obra de Morricone —la cual en realidad empezó a los seis años, cuando compuso su primer trabajo como trompetista— para comprobar su genio creador. Junto a Sergio Leone, amigo de infancia, cultivó un género que más tarde sería conocido como el ‘spaghetti western’ en recordadas cintas como ‘El bueno, el malo y el feo’ (1966) y ‘¡Agáchate, maldito!’ (1971). Años más tarde volvió a trabajar con Leone en ‘Érase una vez en América’ (1984), una película de gran factura artística que, según dicen, hubiera ganado el Óscar de no ser por una miserable falla técnica en los créditos. De otro lado, además de ‘Cinema Paradiso’, sus seguidores recordarán con nostalgia la música de ‘La misión’ (1986), de Roland Joffé; ‘Los intocables’ (1987), de Brian De Palma; ‘¡Átame!’ (1989), de Pedro Almodóvar; ‘Malèna’ (2000), también de Tornatore; o incluso ‘Los 8 más odiados’ (2016), de Quentin Tarantino, gracias a la cual se hizo con su última estatuilla.

Hoy que muchos tenemos la oportunidad (el privilegio) de trabajar desde casa, las bandas sonoras de nuestras películas favoritas se nos ofrecen no solo como una buena forma de amenizar nuestras tareas, sino también como una manera de hacer el encierro, y la vida, más soportables. Desde que me enteré de su deceso, no he parado de escuchar a Morricone. Hay algo en sus melodías que no parece de este mundo, algo a lo que los que todavía estamos aquí aun no tenemos acceso.

El paraíso, puede que ahí.

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Cultura

Bicentenario: Sandra Negro se pronuncia sobre demolición de monumento histórico en Huaral

Tras la publicación de la demolición del monumento histórico donde vivió un tiempo Don José de San Martín, el Ministerio de Cultura nos envió un comunicado indicando que «el bien demolido NO es parte de la misma». Para aclarar el tema nos comunicamos con Dra. Sandra Negro, especialista en casas hacienda y patrimonio hispánico, quien manifestó su indignación por el comunicado y por lo que viene sucediendo con los monumentos históricos ad portas del bicentenario.

Gabriel Rimachi Sialer

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El día lunes 06 de julio publicamos una nota (LEER AQUÍ) sobre la demolición de parte de la casa hacienda Retes, considerada monumento histórico intangible según el R.D.N. 1413-2008 INC. Esta casa hacienda es importante pues en ella se alojaron el libertador don José de San Martín y su ejército, y fue en sus instalaciones donde se produjo el rendimiento del batallón Numancia. Es, pues, parte importante de la memoria histórica del Perú que actualmente se encuentra en total abandono. Ante esta publicación, el Ministerio de Cultura –a través de su área de prensa- nos envió un comunicado donde indican que:

“Se había demolido un inmueble en su totalidad (Capilla), el cual se encontraba a 80 metros aproximadamente de la “Casa Ex Hacienda Retes”.  Cabe indicar, que en la declaratoria de bien integrante del Patrimonio Cultural de la Nación de este Monumento (“Casa Ex Hacienda Retes”), el bien demolido NO es parte de la misma, por lo cual NO es un bien integrante del Patrimonio Cultural de la Nación”.

Esta posición del Ministerio de Cultura desnuda con toda claridad el sistema de desprotección que ha montado dicha entidad, violando el principio de “presunción constitucional” establecido por la Constitución Política en su Art. 21°, claramente establecida en su momento en la Ley 28296 y que fue cambiada para dar paso a un nefasto sistema denominado “declaración previa”, por el cual no existe protección alguna para lo que no esté declarado y delimitado. ¿Qué patrimonio es entonces el que protege el Ministerio de Cultura? ¿Cuáles son los criterios que manejan para decir “esto sí” es histórico y “esto no” y por tanto pueden demolerlo?

Ubicación de la Casa y de la Capilla en la ex Hacienda Retes. Ver distancia. Foto Satelital Google Earth.

Para aclarar este sombrío panorama conversamos con la Dra. Sandra Negro Tua, Doctora en Historia del Arte y Gestión Cultural en el Mundo Hispánico, Directora Ejecutiva del Instituto de Investigación del Patrimonio Cultural de la URP, y Directora del Centro Internacional para la Conservación del Patrimonio, además de docente titular en la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad Ricardo Palma y del Departamento de Humanidades de la Pontificia Universidad Católica del Perú. Una de las máximas autoridades peruanas sobre el tema.

Sandra Negro.

El comunicado del Ministerio de Cultura indica que la capilla demolida no conforma parte de la casa hacienda y por tanto NO es un bien integrante del Patrimonio Cultural de la Nación. ¿Cuál es la tipología que define una casa hacienda?

«Lo que ocurre es que, fundamentalmente, muchas propiedades fuera del casco urbano de Lima no han sido declaradas como patrimonio, como ocurre por ejemplo con la hacienda Santa Bárbara en Cañete, que recién hace seis meses acaba de ser declarada como patrimonio cuando prácticamente ya no quedaba nada de ella. Se llama “casa hacienda” a lo que realmente es una hacienda. La casa principal es donde vivían los dueños o el administrador o quien estuviera a cargo de su cuidado –pues muchas veces los dueños vivían en otro lugar–, y cuenta además con una casa para el capataz y otra para los trabajadores y así. Entonces tenemos que son varias casas las que conforman esto que se ha denominado “casa hacienda” que, en realidad, no significa nada. Ahora, se llama “capilla” porque forma parte de una unidad arquitectónica mayor, como es una hacienda; si no, se llamaría iglesia. Esto debemos tenerlo claro.

Restos de lo que fuera la hacienda Santa Bárbara en Cañete, hoy en absoluto abandono. Foto: La República.

Entonces sí hay una diferencia entre capilla e iglesia que está relacionada con el sentido de pertenencia arquitectónica…

Se llama capilla porque forma parte de algo más grande, por ejemplo: capilla de Palacio de Gobierno, capilla de un hospital, capilla de una hacienda. La capilla es parte inherente de una hacienda, es la parte religiosa de la hacienda. Lo que ocurrió fue que, cuando en 1767 expulsaron a la Compañía de Jesús –y tal vez en esto se quiere apoyar el Ministerio de Cultura, aunque es una cuestión que no aplica– se hizo un inventario de todos sus bienes para que luego fueran vendidos, y las capillas no formaron parte de ese inventario porque en esas épocas se consideraba que, si bien la capilla formaba parte de la hacienda, era una cuestión religiosa, motivo por el cual no estaban sujetas de ir a un remate.

Pero cuando se venden las propiedades, se venden “completas”.

Así es, no valorizaron las capillas en el precio de tasación de la hacienda, pero sin embargo cuando se vendió la hacienda, se vendió con la capilla, sólo que esta no se valorizó, como sí se valorizaron puertas, techos, muebles… Que el ministerio no reconozca esto es una locura porque la capilla no existiría sin la hacienda, es “parte de”. Yo estoy viendo en las fotos que el letrero indica como patrimonio de la nación la “Casa hacienda Retes”, y esto incluye también a la capilla porque esta es parte de un todo. ¿Para qué se levanta una capilla dentro de una hacienda? Al estar alejados de los centros poblados, los trabajadores de la hacienda, sus esposas y sus hijos, podían asistir a los servicios religiosos dentro de la propiedad sin tener que desplazarse a ningún otro lugar, esa fue la finalidad. Así como muchas haciendas contaban también con una enfermería, porque eran necesarias y así conformaban parte de un todo.

¿Las casas hacienda consideradas históricas se encuentran documentadas? ¿Por qué el ministerio recurre a esta figura de la “presunción de patrimonio”?

La hacienda Buenavista es la única que estaba totalmente documentada como patrimonio histórico y, sin embargo, el Ministerio de Cultura la ha puesto como “presunción de patrimonio”, es increíble, y yo tengo todo lo referente a esa casa hacienda documentada en un libro desde hace ocho años. Incluso dicen que “sería un mirador” y lo gracioso es que nunca han ido. Si no han ido a Lurín, imagínese a Huaral. Ocurre que este “mirador” es una construcción de concreto armado que se edificó durante la época del terrorismo porque ahí colocaban a los vigías. Es entonces un mirador de concreto armado y lo que han hecho es mirarla desde abajo y decir que “es el mirador de la hacienda”. Es increíble, aunque no me sorprende para nada. Es fatal el desinterés y la desidia, y lo que uno escribe termina cayendo en saco roto.

Restos de lo que fue la Casa Hacienda Buenavista. Foto: Arquitectura Virreinal de Lima.

La ayuda memoria que nos envió el Ministerio de Cultura indica que no reconocen a la capilla como una estructura que forma parte de la casa hacienda Retes porque está a unos 80 metros de distancia de la casa, aunque realmente está a unos 15 metros.

¡Pero tampoco tiene que estar anexa a la casa principal! Hay incluso una tesis de un alumno de la PUCP sobre el tema. En las fotografías se puede observar, por ejemplo, que los marcos de las ventanas tienen un estilo neogótico que es realmente interesante. Dice además que está en completo abandono, lo que es una pena, en realidad es una pena cómo todo lo relacionado al ambiente rural está siendo destruido del modo más indiferente.  

Es el caso de muchísimas casas hacienda históricas a lo largo del Perú.

Así es. Miremos nomás a la hacienda Punchauca, en qué estado patético está. Mil veces dijeron que la iban a arreglar por el bicentenario y sigue ahí en el abandono total. Y ahora el tema de la pandemia por el Covid 19 les ha servido mucho para justificar todo, y dicen que no pueden hacer nada porque con esto de la pandemia ya se les arregló todo. En estas fotografías veo que, además, hay un espacio enorme al costado de la capilla donde podían haber levantado el centro comunal. Es realmente indignante».

Estado actual de casa hacienda Punchauca, aquí don José de San Martín se reunió con el Virrey La Serna para discutir los términos de la independencia.
Capilla Casa Hacienda Retes.

Bajo este sistema de “declaración previa”, se ha permitido también la destrucción de sitios arqueológicos, los que, una vez destruidos, pasan a ser “declarados preventivamente” bajo protección. Pero bajo el régimen de miopía que vivimos se vienen cometiendo atrocidades como la destrucción de un bien histórico de valor incalculable, mientras las autoridades del Ministerio de Cultura son capaces de afirmar que no pasó nada porque NO forma parte de lo que ellos consideran como patrimonio.

Al parecer tampoco hay siquiera la voluntad de establecer criterios para la protección de entornos –eso que se conoce como “zona de amortiguamiento”–, algo que sería ya débil e insuficiente a estas alturas, pero al menos demostraría que en el Ministerio de Cultura hay funcionarios capaces siquiera de demostrar un mínimo interés por proteger la herencia cultural de todos los peruanos. Y así nos vamos acercando cada vez más al Bicentenario.

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Cine

Asparagus, de Suzan Pitt (1979)

Mario Castro Cobos

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¿Cómo explicarlo? Imágenes dentro de las que hay otras imágenes dentro de las que hay otras imágenes… o ventanas dentro de ventanas o pantallas dentro de pantallas o cuadros dentro de cuadros… Acercamientos sucesivos hacia realidades cada vez más pequeñas pero igual de importantes. Recordé la ampliación de parte de una fotografía, que daba lugar a la ampliación de una parte de esa parte, y así sucesivamente, en una escena de Blow up, de Antonioni…

Un empinado espárrago puede ser un falo y tratado como tal y luego algo que sale por el ano, eso se ve cuando el personaje femenino de la animación se inclina sobre una especie de sillón que tiene un hueco lleno de agua… Pero su caída y el remolino de agua que los hace desaparecer es celebrado en el cuadro con un marco de hermosas flores… Luego se verá que otro sillón rojo y no hueco esta vez, está hecho de espárragos. El sillón rojo ahora es verde y ahora es rojo…

Asparagus no conoce represiones y no se contenta con límites sino que es fiel al ensueño donde todo no cesa de transformarse en otra cosa para ser de nuevo lo mismo una y otra vez… La mujer tiene una máscara y una maleta en su incursión nocturna hasta el teatro pero al quitarse la máscara vemos que no tiene cara aunque sí tiene boca y la usa para albergar dentro de sí al famoso espárrago. Espárrago que experimenta maravillosas y felices transformaciones.

Asocio Asparagus a los ciclos de fertilidad y por supuesto al tiempo cíclico y a una especie olvidada y recuperada de misticismo materialista que celebra como pocas películas el color y la forma… La música es tan perfectamente psicodélica como el torrente de las imágenes. Asparagus puede hacerte sentir ingrávido. Asparagus te transporta y te devuelve al espacio más libre de tu mente. Asparagus es una de las obras maestras indiscutibles del cine de animación. 

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