Connect with us

Cultura

Luis E. Valcárcel, el profeta de los andes

En las primeras décadas siglo XX, se desarrolló uno de los temas más polémicos y controversiales de nuestra historia: “el problema del indio”. Analizado desde distintos campos (la literatura, la antropología, la filosofía y la política), todos apuntaban hacia un mismo objetivo: la reivindicación del ser más explotado y deshumanizado de nuestra nación.

Published

on

Después de muchos años en que se le negó la identidad, aparecieron autores importantísimos que buscaban resaltar la importancia del indígena en la construcción heterogénea de nuestro país. Para José María Arguedas, el indigenismo se dividía claramente en tres períodos: indigenismo arqueológico (Julio C. Tello), indigenismo dualista (José Carlos Mariátegui y Luis E. Valcárcel) e indigenismo culturalista (Arguedas y Ciro Alegría), sin dejar de lado la importante figura que simbolizó Manuel Gonzáles Prada.  Aunque también hay que recalcar que hubo algunos escritores que, debido a una mala interpretación de la cultura andina, criticaron y desdeñaron sus creencias y cosmovisión. El caso más emblemático es el de Vargas Llosa con su libro “La utopía arcaica, José María Arguedas y las ficciones del indigenismo”.

Entre los mencionados, Luis E. Valcárcel fue el que más sintió el dolor y la pesadumbre de tantos años de injusticias, teniendo una posición mesiánica exaltada con el ánimo de reivindicar el espíritu del mundo indígena. En obras como “Del ayllu al imperio” “De la vida inkaica”, “Tempestad en los andes”, “Historia del Perú antiguo”, contribuyó al conocimiento amplio de nuestra historia prehispánica, no dejando ni un solo momento de enaltecer el mundo andino, ni de lanzar críticas muy hirientes hacia las formas de vida que se adoptaron en la colonización.  

Para Valcárcel, el andinismo es el puro sentimiento de la naturaleza y el derecho a una vida sosegada que busca el bienestar de todos. Es la promesa de la moral de todo un grupo que sirve como oposición ante la falta de valores que ha ido perdiendo nuestro país. Toda esta idealización del mundo andino toma forma cuando entra en contacto con las ideas de Mariátegui, quien consideraba que una verdadera revolución socialista no se podría concebir si no existe una solidaridad con las reivindicaciones indígenas.  Fue él quien animó la publicación de “Tempestad en los andes”, además de escribir el prólogo.

Pocos escritores como Valcárcel han sabido plasmar en sus textos el amor hacia su tierra, comunidad y raza. De este noble sentimiento nacieron las líneas más bellas sobre lo andino, pero también las más amargas y desafiantes.

“Oh, tierra del Inca: los hombres nacieron, lucharon, murieron, dejaron su huella, garras de león o aletazos de cóndor, y tú, impasible, abuela sobrehumana, seguiste tejiendo los siglos. Eres tierra de eternidad y de misterio, eres como la roca inconmovible; te lamen las aguas del tiempo y apenas fijan sus cristales”. (Extraído de “De la vida Inkaika”)

“Un día alumbrará el sol de sangre, el Yawar Inti y todas las aguas de teñirán de rojo: púrpura se tornarán las linfas del Titikaka; de púrpura, aun los arroyos cristalinos. Subirá la sangre hasta las altas y nevadas cúspides. Terrible día de sol de sangre”. (Extraído de “Tempestad en los andes”)

Estos dos fragmentos representan fielmente el espíritu de Valcárcel. La belleza y el dolor unidos en un mundo, dos elementos indisolubles de una historia, cuyas heridas aún no terminan por cerrar. Justamente esto último es lo que quiso demostrar en sus textos, las terribles consecuencias que produjo la colonización en el mundo indígena (perduran hasta la actualidad).

Los colonizadores expropiaron a las poblaciones, reprimieron las formas de producción del conocimiento andino y forzaron a aprender la cultura de los dominadores como forma de subordinación. Buscaron todas las maneras posibles para que los indios se consideren como una raza inferior e irracional.  La concepción del trabajo fue tergiversada totalmente, pasamos de un agrarismo, en el que la relación hombre-naturaleza era de carácter divino y solidario, a una actividad laboral que fue la primera causa de mortandad entre los indígenas.

Valcárcel valoraba la concepción del trabajo en el mundo prehispánico para poder denunciar y acusar el maltrato que sufren los indígenas. Asimismo consideraba que se debe volver a esa reconciliación entre hombre-trabajo-naturaleza para poder alcanzar una purificación individual y reivindicación con nuestra propia historia.

“El amor a la tierra, la solidaridad y la cooperación en el vivir, la sencillez de las costumbres, la fecunda disciplina, el dinamismo volitivo, el hábito del trabajo, el predominio del interés social, el principio de la función como determinante del valor del individuo …”.

Según José Carlos Mariátegui, Luis E. Valcárcel, en su obra “Tempestad en los andes”, se viste de profeta con el objetivo de concientizar sobre la problemática indígena para poder renacer las buenas costumbres prehispánicas, todo ello con un afán de ajusticiamiento nacional. Cuando se habla de un pasado, obviamente no se hace referencia a una regresión total de los modos de vida que había en el Tahuantinsuyo (gran error que cometen algunas personas para criticar la importancia del inkario), sino que apunta hacia algo mucho más importante: el regreso al espíritu de una colectividad solidaria para la construcción del futuro. Solo esto nos ayudará a transformar nuestra nación. Hace hincapié en el desdén que se tiene hacia la tradición autóctona y alienta a los hombres de los andes a luchar y vivir haciendo honor a un pasado que consideraba “glorioso”.

“En el futuro, el Perú tendrá que volver la vista hacia la milenaria tradición agrícola de un pueblo como el andino, al que no le faltó nunca el alimento y que siempre mantuvo un alto índice de nutrición”.

Para Valcárcel, la colectividad lo es todo en la sociedad. El éxito del rápido progreso del Inkario se debió a dos factores principales: la cooperación y la solidaridad. Cada individuo de un grupo adquiría importancia debido a su participación en una comunidad.

Al igual que Gonzáles Prada, Valcárcel también fue crítico ante el cristianismo, considerando que el europeo concibe como síntesis de la existencia la conquista de ultratumba, a diferencia del pueblo andino, que vivió con un sentimiento de seguridad ante la muerte, alcanzando una confianza en el actuar de los hombres y en la alegría de su existencia. Luis A. Sánchez menciona que la Iglesia tardó cincuenta años en reconocer la independencia del Perú, dato muy interesante que permite sacar nuestras propias conclusiones respecto a los intereses de la iglesia en nuestra historia.

Hay que tener en cuenta que la postura de Valcárcel respecto a la colonización lo llevó a escribir algunos textos muy polémicos y debatibles. Se puede tomar como ejemplo el tema del mestizaje, respecto a ello opina lo siguiente:

“Se han mezclado las culturas. Nace del vientre de América un nuevo ser híbrido: no hereda las virtudes ancestrales sino los vicios y las taras. El mestizaje de las culturas no produce sino deformidades”.

Este concepto controversial que tiene sobre el mestizaje es contrastado con las ideas que sostiene José Uriel García en su libro “El nuevo indio”. Este autor propone una armonía entre lo andino y lo español, señalando que el mestizaje es el comienzo del americano total, un estado de espíritu en que se manifiesta la vida cotidiana y la voluntad de nuestros pueblos. El amestizamiento genera un nuevo espíritu que avanza hacia el porvenir y en la realización del “nuevo indio”. Las ideas de Uriel García son muy similares a las que propone José Vasconcelos en su libro “La raza cósmica”.

Es muy importante tener en consideración que la idea de “las razas” nacen con la conquista de América, siendo un eficaz instrumento de dominación social y de control del trabajo. Para Aníbal Quijano, hay una relación directa entre las nuevas identidades raciales y las formas de control laboral no pagadas y no asalariadas; desarrollándose entre “los blancos” la percepción de que el trabajo pagado era privilegio de ellos y no de los indígenas, ni de las personas de raza negra.

Por ello, Valcárcel persiste en escribir respecto al conflicto de las razas, considerando a los “blancos” como usurpadores, opresores, extraños y extravagantes, que no solo sustituyeron al espíritu indígena, sino también a una clase social. Resaltó que el Perú siguió siendo un pueblo de indios en proceso de concientización para la renovación y transformación del país.

Existe un predominio de la subjetividad y romantización del mundo andino en los textos de Valcárcel. La pasión y el desenfreno con que escribió y expuso el amor que tenía hacia sus raíces, la forma descarnada e hiriente de criticar la degradación de los andinos afincados en la capital y la exagerada añoranza del renacimiento incaico le ocasionó muchas interrogantes, polémicas y debates; sin embargo, uno de sus grandes méritos consistió en que supo luchar contra un contexto plagado de prejuicios generalizados sobre la inferioridad del indio y la terrible condición de vida que lo reducía a un simple siervo. Sus obras y actitud ante la vida son el reflejo de un hombre libre que siempre buscó la justicia y el bienestar de la comunidad andina.

En su condición de maestro, historiador y antropólogo ayudó a desentrañar y visibilizar uno de los grandes problemas que interfieren en la reconstrucción nacional. En sus escritos se evidencia que aún no hemos logrado deshacer la colonialidad, ya que esta permanece latente como forma de explotación laboral, en los actos de racismo y en la jerarquización de la sociedad (basta ver lo que ocurre en la actualidad). Mientras que no se resuelva estas cuestiones no podremos encontrar una identidad nacional.

Cada autor es una antena de su tiempo, Valcárcel lo fue de casi todo el siglo XX. Nació en Ilo el 8 de febrero de 1891 y murió en Lima el 26 de diciembre de 1987. La lectura de sus obras debe ser fundamental, especialmente en el ámbito educativo.

Comentarios

Cultura

Allen Ginsberg y el aullido de una loba profana y sagrada

Published

on

Remangaros las faldas, señoras mías, vamos a atravesar el infierno.

-Prólogo de William Carlos Willams a Aullido-

Es extraño pensar en ti ahora, Allen, mientras camino por el jirón Pizarro del centro de Trujillo acompañado de ambulantes que gritan desesperados por vender sus productos y de mendigos que se arrastran por el asfalto en busca de algunas monedas que ayuden a saciar su hambre.

Te recordé siendo un niño asustadizo que se maravillaba en las reuniones clandestinas que tenía tu madre, Naomi, en un local del partido comunista; te recordé vomitando con desesperación en el baño de una galería experimental de San Francisco, momentos antes de leer “Aullido” por primera vez; te recordé en el Instituto Psiquiátrico de Nueva York, jurando a doctores que te sanarías de la homosexualidad mientras le guiñabas a Carl Solomón, otro loco con cabeza de ángel ardiendo por la antigua conexión celestial; te recordé teniendo visiones mientras veías algún lienzo de Cézanne y escuchabas la voz poética de Blake resonar en tu cabeza; te recordé cuando todos dormían y solo tus anteojos brillaban como enormes candiles en un viaje al fin de la noche.  

“Aullido” de Allen Ginsberg fue escrito en 1955 y publicado en 1956 por la editorial City Lights de Lawrence Ferlinghetti. Al año siguiente, un 3 de octubre, el juez  Clayton W. Horn , luego de un injurioso proceso judicial, dictaminó que el poema no era obsceno y que por lo tanto  no debía ser censurado. Gracias a este escándalo mediático y justicia poética, la poesía norteamericana variaría en su esencia y la vida de Allen no volvería a ser la misma. Esta emancipación de “Aullido” ayudó a que se liberaran otras obras magníficas de autores como Henry Miller, Jean Genet, D.H.Lawrence , William Burroughs, en otros.

Pero qué es “Aullido” y qué significó para la poesía norteamericana de la segunda mitad del siglo XX, quizás un eructo artaudiano, el crepitar de una tradición que volvía a nacer de una zarza ardiendo después de la Guerra Fría o el viaje psicodélico de un poeta por el infierno, el purgatorio y el paraíso.

El poema está dividido en tres partes específicas y una nota a pie de página. Todas ellas representan una visión profética de la irracionalidad de la sociedad norteamericana de esa época. Todas las imágenes que aparecen en el extenso poema están escritas mediante un lenguaje balbuceante, un ritmo enloquecido y una oposición de conceptos, influenciadas por el orientalismo que tanto le gustaba a Ginsberg.  Voy a tratar de desentrañar el poema mencionando algunas características de cada una de sus partes.

La primera parte, la más importante y célebre, inicia con una atmósfera generacional terrible: He visto las mejores mentes de mi generación destruidas por la/ locura, histéricos famélicos muertos de hambre arrastrándose por las calles, negros al amanecer buscando / una dosis furiosa, cabezas de ángel abrasadas por la antigua conexión/ celestial al dínamo estrellado de la maquinaria de la noche …

Prosigue con un listado de acciones mediante un ritmo consecutivo y torrencial, todo ello con una base fija: “que”. Los versos son largos y prosaicos, el ritmo se asemeja al grito de un animal salvaje.  Todos los personajes que van apareciendo entre los versos abarcan los excesos de la transgresión, cuyos espacios y temáticas variarán según el recorrido que tiene el sujeto lírico por la ciudad y sus propios recuerdos. Desde universitarios e intelectuales, hasta yonquis, vagabundos y homosexuales, todos parecen estereotipos que giran alrededor de una ciudad que los altera y los expulsa de su artificiosa pulcritud. Hay una alternancia entre una población culta y académica con otra subalterna e indigente

que pasaron por las universidades con radiantes ojos imperturbables/ alucinando Arkansas y tragedia en la luz de Blake entre/ los maestros de la guerra,/
que fueron expulsados de las academias por locos y por publicar / odas obscenas en las ventanas de la calavera ….

que vagaron hambrientos y solitarios en Houston en busca de jazz/ o sexo o sopa, y siguieron al brillante Español para conversar/ sobre América y la Eternidad, una tarea inútil y así se embarcaron hacia África …

Los tópicos que más sobresalen son la denuncia social y política (tanto al capitalismo como al comunismo), el despertar de un erotismo sagrado, transgresor, heterosexual y homosexual, la muerte, la desesperación y una búsqueda religiosa. Lo curioso es que, en los últimos versos de esta primera parte, empieza a generarse imágenes que dan pie a una realidad alterna y luminosa que hace frente al infierno descrito anteriormente. Hay que tener en cuenta que para Ginsberg, la función de la poesía consistió en convertirse en un catalizador para poder alcanzar los estados visionarios del ser y de su armonía.

La segunda parte está representada en la figura de Moloch, deidad oscura del medio oriente. Según algunos críticos, este personaje simboliza al gobierno norteamericano. En cada verso se percibe un aliento bíblico y una lucha anticapitalista, es la parte más confrontacional y acusadora. Ginsberg confesó que la escribió bajo la influencia de una visión que tuvo con el peyote y con unas inyecciones de anfetamina. El tópico de la religión es más evidente aquí, ya que la invocación que se tiene hacia Moloch sirve para denunciar un sistema que corroe y arruina las mentes de las personas, suprime la experiencia individual y obliga a renunciar los sentidos más profundos de cada uno.  Todos podemos ser Moloch porque todos somos destructores de los demás y de nosotros mismos. Ante ello solo nos queda alcanzar el territorio de la verdad absoluta que está en nuestro ser.  

El ritmo que se utiliza, a diferencia de la primera parte, está formada por la ruptura de los versos en distintos enunciados:

“¡Moloch! ¡Moloch! ¡Soledad! ¡Inmundicia! ¡Ceniceros y dólares inalcanzables! ¡Niños gritando bajo las escaleras! ¡Muchachos sollozando en los ejércitos! ¡Ancianos llorando en los parques!”

La tercera parte está destinada a Carl Salomon, poeta que Ginsberg conoció en el hospital psiquiátrico de Nueva York. En los versos se utiliza la siguiente base fija: Estoy contigo en Rockland para luego desarrollar espacios emotivos y físicos, todos llenos de recuerdos felices y dolorosos. Se percibe una identificación con la locura, la piedad y la compasión. No hay que olvidar que Ginsberg conoció desde muy niño el rostro descarnado de la locura en Naomi, su madre, una profesora brillante que pasó parte de su vida adulta en centros psiquiátricos. A ella está dedicada el hermoso poema “Kaddish”.

La palabra o frase que emplea Ginsberg en cada una de estas tres partes están unidas con términos que nacen de una asociación irracional e inconsciente. En su escritura trató de ser lo menos racional posible, pues esto impedía las visiones proféticas que buscaba alcanzar con su poesía. Cada verso que compone “Aullido” es una articulación rítmica del sentimiento y una afirmación de la experiencia individual y colectiva con el sexo, la libertad, las drogas, el sinsentido y Dios. El poeta norteamericano, en una de sus entrevistas, confesaría que “Aullido” es el primer descubrimiento que hizo en lo que tiene que ver con la comunicación de los sentimientos y de la verdad. Además de que comienza con un catálogo en el que se describe de forma empática y humana los excesos del sentimiento y de la idealización.

La poesía de Allen Ginsberg, pese a sus variados cambios de estilos y de estructuras, buscó representar una “realidad suprema”, teniendo en cuenta la exploración de una nueva conciencia que sirva para combatir al caos de su sociedad.  Esta búsqueda poética estuvo unida a la liberación de la sexualidad, a la psicodelia y al consumo de sustancias que, según los poetas de la generación beat, ayudaba a manifestar el verdadero yo de cada persona. Esta generación estuvo formada por Allen Ginsberg, Jack Kerouac, William S. Burroughs, Neal Cassady, Herbert Huncke, John Clellon Holmes, Carl Solomon , Gregory Corso, entre otros.

Hay que tener en cuenta que en 1940 empezó en nombrarse como “beat” a lo contracultural, a lo carnaval subterráneo y a los pesares de ser excluidos por una colectividad materialista y artificial. Jack Kerouac, en su artículo “Los orígenes de la Generación Beat”, manifiesta que “beat” proviene del término “beatitud” en un sentido de transición de la oscuridad a la luz.  Cualquiera que sea el origen del nombre de esta generación no impidió que sus poéticas fueran censuradas y respondidas con odio, celos, menosprecio, rabia, detestables manifestaciones de egocentrismo “académico” y juicios que buscaban minimizar el talento y las formas de vida de sus integrantes. Ser un beat en el sistema norteamericano de esa época era como ser un judío en la Alemania Nazi (según palabras del propio Ginsberg). A pesar de todo ello, este grupo de yonquis y desadaptados marcaron una revolución en la poesía y narrativa norteamericana, extrayendo imágenes proféticas, preciosas y dolorosas desde los sucios asfaltos, las enormes fábricas descoloridas, los subterráneos invadidos por mendigos y las enormes carreteras que cruzaban el límite de la vida y de la muerte.

Para concluir, lo que queda como mensaje final de “Aullido” es la franqueza y la sinceridad que tiene un poeta con su sociedad, y que, a pesar de las imágenes desgarradoras y terribles que utiliza, sabe que el poema proviene de una esperanza futura, de una experiencia muy íntima y de una creencia religiosa en sí misma.

Por ello estos versos del poema que sirve como nota a pie de página a “Aullido”:

¡Todo es santo! ¡todos son santos! ¡todos los lugares son santos!
¡todo día está en  la eternidad! ¡Todo hombre es un ángel!

¡El vago es tan santo como el serafín! ¡el demente es tan santo
como tú mi alma eres santa!

Comentarios
Continue Reading

Arte

Moshó: el brujo del color y creador del orsismo

Published

on

Aurelio Medina Pacheco conocido cariñosamente como “Moshó”, nació en Ayaviri el 12 de noviembre de 1947. Es hijo de Manuel Medina Montesinos y de Águeda Pacheco Scari. El maravilloso y sorprendente pintor sideral, es padre y creador del movimiento pictórico latinoamericano ORSISMO. Su pintura ha evolucionado del realismo humanista a una nueva forma de expresión con contenido cósmico y poético. Creados en esa atmosfera las obras de arte de “Moshó” resultan no solo un singular aporte sino una unidad estética por la diversidad y origen de las distintas vertientes. Es que “Moshó” ha buscado y encontrado su propio lenguaje, su ansiado universo. Tiene la extraña fuerza expresiva de los grandes brujos del color y la poesía cósmica, heredadas de las culturas mágicas.  

Hace 30 años, en una edición de postales, en la parte curricular había escrito: “retorno a nueva vida” en Ayaviri. Desde siempre sabía que era muy viejo en cuerpo de niño. A la edad de siete años, ya vivía como pintor profesional. A la edad de catorce años, abandono la protección paterna. El Perú me ve crecer, de adolescente a adulto pintando sierra, selva, costa, mar. En 1977, llegó por primera vez a Puno ciudad. Ella ya no me suelta; ya pinto y traigo a la región Puno cinco primeros premios de concursos nacionales de arte, uno internacional: Viajo por países. El Ministerio de Cultura de Puno me declara Embajador Cultural del Arte Puneño a nivel mundial. Esta es mi currículo en terrible síntesis. La opinión sobre mi persona la dejo a su cultura. 

Bien lo decía José Luis Ayala Olazával: “Habría que empezar por decir que durante muchos años “Moshó” buscó incansablemente su propio lenguaje. Hizo varios viajes imaginarios y regresó siempre con hallazgos, con encuentros con él mismo. Hay pintores que se pasan la vida buscando una forma de expresión personal. “Moshó” a diferencia de muchos de ellos, es un pintor que se realiza plenamente. Precisamente por eso es que, llegado hasta esta nueva dimensión, después de meditar acerca de las formas humanas que labra el tiempo, decidió darle vida e imprimirlo aliento, magia y color, permitiéndonos ver el lado humano que tienen. Se trata de un “Arte más allá del arte” porque intervinieron los dioses cosmogónicos para dejarnos testimonios tallados durante muchos años en piedra viva. Así es como aparecen rostros, cuerpos enteros, cabezas, siluetas, niños, animales míticos y extraños. Es un acto de creación que permite que los pintores, mirando la naturaleza, puedan crear libremente, teniendo en cuenta que es preciso ir más allá de todo lo creado.  

Revista Internacional Cartoon

El caricaturista arequipeño Marco Ramos Trujillano que actualmente vive en Estados Unidos, tuvo a bien invitar al pintor sideral “Moshó” para que forme parte del staff de elite de humoristas y caricaturistas del mundo, quienes publican permanentemente sus obras de arte a través de las redes sociales. 

Tres dibujos artísticos de “Moshó” han sido incluidos en la Revista International Cartoon que fue editada en Arequipa, junto a los artistas plásticos de diferentes países, entre ellos, Australia, Bélgica, Bosnia, Brasil, Bulgaria, Colombia, Costa Rica, Cuba, Egipto, Estados Unidos, Francia, Irlanda, Japón, Luxemburgo, Macedonia, Perú, Ucrania y Germania. 

Es conveniente señalar que el reconocido pintor sideral “Moshó” fue ganador de varios premios nacionales; tales como, el Primer Premio de Concurso Nacional de Dibujo, de la revista “5”, Lima – 1979 y el Primer Premio de Concurso de Humor Gráfico – Arequipa 1987. 

Dibujo Eidético

Maximización es la palabra adecuada que genera un método creado en Puno hace 42 años por el que niños y papas vienen expresándose como excelentes dibujantes de memoria eidética. 

El creador de este único método en el orbe es el profesor Aurelio Medina Pacheco, ex catedrático de la Universidad Nacional del Altiplano de Puno, carrera de arte, exprofesor y exdirector general de la Escuela Superior de Formación Artística Pública de Puno. 

¿Cuál es el secreto por el que tantas personas son hábiles dibujantes sin sentirse artistas? 

Pues, supe marcar en la mente de los papás y muy especialmente en la memoria de los niños que el arte en la educación es un medio formativo y no un fin artístico, y mira, todos son positivos para la sociedad actual y lo más increíble, ellos antes nada sabían dibujar y en solo 8 horas sin usar lápiz papel ni borrador se vuelven dibujantes. 

¿Qué es el dibujo eidético? 

Es el expresar de memoria cientos de objetos que nos circundan en el entorno; más claro, eidos es igual a imagen. 

Los eidéticos son una especie de seres de elite-creativo, que todo lo que ven o mejor observan los sellan en la mente como a una computadora y de ella lo trasladan al papel con excepcional claridad. La mente no es más que un ordenador biológico. 

¿Próxima perspectiva? 

Vengo enseñando el método Moshó a profesores de educación inicial, primaria, secundaria en toda la región puneña. 

Comentarios
Continue Reading

Cultura

Fahrenheit: Mario Vargas Llosa y “El pez en el agua” (política y misterio)

Published

on

En medio de la coyuntura social y política que vivimos, el escritor Mario Vargas Llosa pidió, desde México, que los peruanos votasen por Keiko Fujimori. No pasó mucho tiempo para que las redes sociales estallaran en reclamos e incluso pedidos de quemar sus libros en público. En este capítulo de Fahrenheit 051 conversaremos sobre “El pez en el agua”, la memoria política y literaria de nuestro premio Nobel.

Pero además conversaremos sobre la escritora norteamericana Shirley Jackson, autora del clásico “La lotería”, cuento que en su momento sacudió a los norteamericanos por su contenido muy vinculado a lo religioso y al asesinato.

El gestor cultural Gianfranco Hereña comparte su novela favorita y el poeta arequipeño Martín Zúñiga lee para todos ustedes uno de sus más celebrados poemas.

En el mes de libro, nos acercamos a la obra de varios autores en sus distintos géneros. Vive con nosotros la aventura de leer.

Aquí el programa completo en Lima Gris TV.

Comentarios
Continue Reading

Cultura

Descubre la dualidad de Junno en su nueva canción “Nada va a cambiar”

Desde Costa Rica, la agrupación liderada por Andrés Salazar presenta nuevo material nacido de la espontaneidad en tiempo de pandemia.

Published

on

Junno es una de las promesas del underground costarricense. El proyecto liderado por el músico y compositor Andrés Salazar hizo su aparición en la escena de San José a mediados del 2019 y meses después, en 2020, debutó con su primer EP “Entre seres violentos”. Este 2021 nos presenta su nuevo sencillo “Nada va a cambiar”, una canción reflexiva y lúdica en simultáneo.

“Nada Va a Cambiar” se ambienta en la resaca del personaje después de una noche de excesos y cómo se dirige a esos mismos excesos sin importar nada, haciendo alusión a que es un adicto. Lo que me motivó a escribir esta canción es que alguien muy cercano a mí sufre de adicción desde hace años y aunque han habido lapsos en los  que todo está bien, de alguna forma todo vuelve a estar mal y comprendí que realmente nada va a cambiar”, comenta Junno sobre la canción.

En su primer álbum publicado en 2020, Junno nos sorprendió con un sonido pop bastante influenciado por los ochentas en el que destacan los sintetizadores y ritmos bailables. En “Nada va a cambiar” Junno no se aleja de aquel sonido pop y nos propone un nuevo sonido a partir del blues al que le añade un carácter festivo, enérgico y alegre. Lo interesante de esta pieza es su dualidad tan opuesta: como bailar en medio de la penumbra.

Escucha la canción en las principales plataformas digitales.

Comentarios
Continue Reading

Cine

Agujero (2019), de Mario Castro Cobos

Published

on

Cine de contemplación – Cine político – Cine de la realidad – Documento & Experimento – Loca inmediatez sabiamente azarosa del registro – Cine prepandémico. Cine independiente: no gasto plata, uso mis ojos.

Agujero, (Perú, 2019, 87 min). Un personaje no identificado vuelve a Lima el día que un expresidente muere luego de abrirse un agujero. ¿Qué clase de ciudad encontrará ahora, a su vuelta? ¿Busca algo en particular o solo recordar, pensar y sentir? Mirar es en ocasiones estar escondido a plena luz espiando a través de un agujero. Y es lícito soñar que, mirando de cierta manera, la ciudad puede entregarte su secreto.

Puedes ver Agujero aquí

Más películas del mismo director:

Comentarios
Continue Reading

Cultura

Fahrenheit 051: del canibalismo y otros demonios (y el fútbol de Alianza Lima)

Published

on

En esta segunda entrega de Fahrenheit 051, el programa de libros conducido por el escritor Gabriel Rimachi Sialer, abordan el tema del canibalismo en la historia y la literatura a través de la novela “Cadáver exquisito” de la escritora argentina Agustina Bazterrica, una novela de zombies del escritor Poldark Mego y las tácticas y estrategias futboleras del Alianza Lima, en un libro recientemente aparecido. La narradora Alina Gadea nos ofrece, además, uno de los mejores poemas del gran vate Juan Gonzalo Rose.

Fahrenheit 051 hace un recorrido por las mayores tentaciones del ser humano: la comida, el fútbol y la poesía. Porque la poesía, cierto es, también alimenta. El menú está servido.

Aquí el programa completo.

Comentarios
Continue Reading

Cultura

Viernes Literario: Revolución Educativa en el Cusco

Published

on

Foto: Andina.

La reciente pandemia afectó la salud, economía, estabilidad emocional y por sobre todo, el “normal” desarrollo del sistema educativo peruano. Desde antes de esta crisis, nuestros estudiantes vivieron distintos intentos para ingresar a la era digital y tecnológica. Desde el Proyecto Huascarán, el 2001, hasta la reciente entrega de tablets, las dificultades han sido las mismas: corrupción, poco presupuesto, falta de conectividad, capacitación, implementación e innovación pedagógica (sin culpar a los docentes).

Si hace 20 años, ya se veía la necesidad de “desarrollar, ejecutar, evaluar y supervisar, con fines educativos, una red nacional, moderna, confiable, con acceso a todas las fuentes de información y capaz de transmitir contenidos de multimedia, a efectos de mejorar la calidad educativa en las zonas rurales y urbanas”, según se lee en el Reglamento de Organización y Funciones del Proyecto Huascarán, hoy su urgencia es dramática y debiera ser prioritaria no después de julio del Bicentenario, sino en este momento que muchos niños, niñas y jóvenes ven truncadas las posibilidades de seguir estudiando.

He sido testigo de la frustración de los padres que saben que la única oportunidad de sus hijos es el estudio, y con alegría, he atestiguado también un hecho que estoy seguro iniciará la revolución educativa en las escuelas y colegios, públicos y privados del Cusco ahora y por qué no, mañana del Perú. El Programa de Transformación Digital y de Doble Certificación Académica, es el fruto de un convenio entre la Dirección Regional de Educación del Cusco y la Corporación Khipu para complementar entre jóvenes adolescentes, de cuarto y quinto grado de educación secundaria su formación regular pero adicionando competencias tecnológicas que les permitirán un espacio laboral. Muchos de nosotros hemos tenido que estudiar y trabajar siendo esa la realidad de muchos hogares y en especial de los hogares del Valle Sagrado.

La sensibilidad y visión del Sr. Roberto Portugal, han vuelto a relucir como hace 37 años cuando trajera la primera computadora al Cusco para ponerla a disposición de nuestra gente. El pasado miércoles entregó a la Institución Educativa San Isidro Labrador, en el Centro Poblado de Primavera, en Ollantaytambo, el primer Campus Virtual para la plataforma educativa de este centro educativo que ya cuenta con la conectividad necesaria y la fibra óptica gracias a la Empresa de Telecomunicaciones Impecable. Apadrinó la inauguración el Lic. Arturo Ferro como Gerente de la DREC y por la tarde hizo lo propio el alcalde de la comuna del pueblo inca, José Ríos Coronel. 

Este proyecto que vincula al sector público y privado, brinda un precedente importante que no puede pasar desapercibido. Los estudiantes de esta institución educativa en las puertas del mayor recurso turístico del Perú, Machu Picchu, ya cuentan con las herramientas, los programas y también la capacitación permanente de sus docentes. Esto les permitirá, no sólo seguir sus estudios primarios y secundarios como es su derecho sino también acreditarse en capacidades tecnológicas que no las brinda un curso de computación. Al concluir su formación, pueden proseguir sus estudios superiores en una universidad como también en el Instituto Khipu que les convalidará lo aprendido y les abrirá sus puertas con todas las facilidades si desean seguir estudiando. La tecnología y la identidad no se contradicen y por el contrario se complementan. Educarse pensando en trabajar no es contradictorio, es estimulante. Por lo mismo, esperemos que esta primera piedra se multiplique en otros centros educativos donde la alcaldía, las empresas y los funcionarios públicos, estén dispuestos a establecer lazos desinteresadamente por el futuro de las generaciones venideras.

Comentarios
Continue Reading

Cultura

César Aedo: “En el Ministerio de Cultura falta voluntad política”

Published

on

En el programa Freedonia de Lima Gris, se entrevistó al reconocido mimo peruano César Aedo, con él se conversó sobre cómo ha afectado la pandemia al sector cultural. Además, nos dio su opinión sobre la gestión del Ministerio de Cultura y desde su experiencia nos narra el deseo de compartir su espectáculo audiovisual con todos los peruanos.

César Aedo es un mimo, que rápidamente se hizo conocido en Europa. Fue alumno del maestro francés Marcel Marceau, ha actuado públicamente y en televisión en Estados Unidos, Alemania, Francia y Suiza, así como en varios países de América del Sur y Central.

Aquí la entrevista:

Comentarios
Continue Reading
Advertisement

LIMA GRIS TV

LIBRERÍA

LIMA GRIS RADIO

PRNEWS

PARTNER

CONTACTO

Síguenos en Twitter


LIMA GRIS RADIO

Trending