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Opinión

¿Los caviares son los nuevos terrucos?

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Existen desde siempre, pero —en la política peruana— adquirieron su configuración definitiva a inicios del nuevo milenio: con la caída del chino. Se han infiltrado en el Estado, en las universidades, pululan fungiendo de consultores en ONG’s, han copado también la prensa, la televisión, la radio y el internet. Dicen velar por los derechos humanos, se consideran de avanzada, critican a todo aquel que no se sume a su prédica. ¿Quiénes son los caviares? ¿Desestabilizadores de nuestra sociedad? ¿Intelectuales y políticos bienintencionados e incomprendidos? ¿Y por qué son tan odiados por un sector del electorado?

Orígenes del caviarismo

El caviarismo, se dice, es un mote que nace en Francia. Designa a los intelectuales de buena cuna que predicaban las ideas socialistas; comían caviar, pero se identificaban con el pueblo, tenían acceso a los privilegios de su clase, pero proponían que estos privilegios se masifiquen: lo que supone —a la larga— una pérdida de primacía de quienes detentan el poder. El apodo, la chapa, nace en la boca de los socialistas pobres que deseaban marcar una frontera entre sus adeptos: por aquí los socialistas que viven y sufren en la miseria; por allá los socialistas de cuna de oro y privilegios de clase, intelectuales, señoritos que se identifican con el pueblo, pero que no han sufrido: los caviares.

Pronto la chapa cogió su rumbo y salió del círculo socialista: ahora la derecha y los conservadores la utilizaban también. Los socialistas pobres la utilizaban para evidenciar la falta de credenciales de miseria en los socialistas acomodados; la derecha la utilizaba para evidenciar la nula solidaridad de clase y una contradicción: Tú has estudiado en el mismo colegio que yo, accedes a los mismos privilegios que yo, nuestras familias se han enriquecido haciendo negocios juntos… ¿Y quieres subvertir ese orden? ¿Perjudicar el tronco común de nuestra riqueza? ¿Identificarte con quienes nada tienen que ver con nosotros? No era solamente una nula solidaridad de clase, sino también una contradicción: se entiende que un obrero de vida miserable tenga deseos de subvertir el orden social; pero un intelectual acomodado, que ha comido y subsistido de este orden… ¿Por qué desearía cambiarlo? Ese es, a grandes rasgos, el origen del caviarismo.

Transcurrido un tiempo el término pasó a designar otras realidades, se le sumaron otras características, perdió algunas de sus notas originales, pero el concepto, su núcleo básico: el acomodado de ideas socialistas, se mantiene

Los caviares en la política peruana

Estamos en el 2000 y el chino ha caído: se propone una reforma constitucional, se condenan las prácticas corruptas y dictatoriales del fujimorato, se inicia el juzgmiento de sus adeptos, involucrados en casos de corrupción. Los pocos fujimoristas que quedan son considerados pocos menos que leprosos: su portátil, en pleno, se baja del tractor del chino. Pero la llamada década infame no ha sido tan infame para sus cultores, que, en medio de esta satanización del fujimorato, intentan salvar —como sea— los dos caballos de batalla del régimen: la lucha contra el terrorismo y la inserción económica del país.

Los terrucos

El fenómeno del terrorismo y su baja durante el régimen fujimorista sigue siendo, en el Perú, un tema delicado: como lo es el franquismo en España, como el pinochetismo en Chile, como los etarras de Euskadi, como el régimen de Videla en Argentina. Un terrorista —a priori—-  no es un ser humano: es un terruco, un animal, un sanguinario, un carnicero, la bestia que no merece vivir en sociedad. Hablar del terrorismo implica de un modo casi biológico dos posturas: o estás en contra del terrorismo y eres un hombre sensato, o estás a favor de ellos y eres tan animal como un terruco. No hay términos medios, cualquier tipo de definición, de conversación o de pregunta sobre este fenómeno es tomado como un intento de subvertir la definición: los terroristas no son humanos; son unas bestias.

Esa imposibilidad de hablar de los terrucos, más allá de su caracterización como subhumanos, fue uno de los legados del fujimorato y aparejado a esto vino la glorificación de sus vencedores: los militares. Esto se entiende de manera natural, pues el fujimorato se sostenía en el copamiento del aparato militar, gracias a los maquiavelismos de Montesinos y la anuencia del chino.

Caviares y terrucos

Pero con la caída del chino y la balanza inclinada desde el otro lado, las definiciones cambian: los terroristas eran seres humanos y merecían ser juzgados como tales, los militares habían cometido abusos,  los terroristas fueron sanguinarios y debían ser combatidos, pero no de esa manera … que el régimen del chino aprovechó la lucha contra el terrorismo para auparse entre las masas … que el terrorismo no era el único responsable de las matanzas de campesinos, que el régimen del chino transgredió los derechos humanos … ¿ Y quiénes impulsaban esta nueva narrativa? De un lado familiares de los terroristas y adeptos de su ideología, de otro lado abogados y políticos que despachan en ONG’s, por otro lado, intelectuales comprometidos con los derechos humanos.

Caviares y la CIDH

La historia es conocida: por el lado de los demandantes se llevó al Estado peruano a la CIDH, en algunos casos se llegó a indemnizar a los afectados, las ONG’s adquirieron más protagonismo, algunos políticos apoyaron estos reclamos, intelectuales y académicos realizaban conferencias sobre estos temas, etc.

Por el lado de los demandados se esbozó la teoría del amor a la patria: los terroristas eran bestias y estaban bien combatidos, con el enemigo no se podían hacer concesiones, quienes intentaban redefinir el contexto político del terrorismo eran filo terroristas, quienes llevaron al Estado peruano a la CIDH eran enemigos, los abogados que asesoraron a los terroristas eran traidores, las ONG’s se llenaron de plata en consultorías, los derechos humanos son una cojudez, etc.

¿Y quiénes eran los culpables de estas demandas? Los caviares: abogados, políticos e intelectuales con privilegios, que ondeaban la bandera de los derechos humanos

Caviares y régimen económico

En el plano económico, acabado el régimen fujimorista, la realidad dio sus coletazos. Se había logrado la inserción económica, sí, pero a costa de la miseria. El fujimorato desreguló las leyes laborales, aniquiló los sindicatos, vendió las empresas estatales y medró con las ganancias, desreguló el régimen del transporte, benefició y dio concesiones a las grandes empresas, alentó los monopolios, entregó el país a los grandes conglomerados. Los pobres seguían siendo pobres, los ricos eran más ricos. Y habían nuevos ricos también: los que medraron durante el fujimorato.

Se planteaba entonces la necesidad de equilibrar la balanza, de deshacer algunas leyes laborales inconstitucionales, de repartir un poco de pan al pueblo. Aquí los caviares no tuvieron preponderancia, pero la derecha y el fujimorato motejaron como caviares a los pocos políticos que intentaban reorganizar, a medias, el régimen económico del fujimorato. Los caviares eran los resentidos, que querían tirarse abajo los logros económicos del chino (que permitían que el ciudadano de a pie chambee de la mañana a la noche para ganar menos de 500 soles mensuales)

Los caviares y la cultura

El plano cultural, por el contrario, sí ha sido pasto de los caviares. Algunas universidades locales son centros de formación caviar, ciertas ONG’s dan chamba a académicos caviares. Hay abogados caviares, profesores caviares. Hay ministerios copados por caviares. Pero ¿Qué defienden los caviares? El abanico es amplio: desde el feminismo hasta el andinismo, desde el lenguaje inclusivo hasta leyes contra el acoso. El matrimonio igualitario, la cuota de género, la laicidad del estado, el enfoque de género, etc.

Enemigos de los caviares

Sus detractores denuncian que están desestabilizando a la sociedad peruana, que quieren desmontar los valores familiares, que son una mafia enquistada en casi todas las instituciones de la sociedad, que siguen una agenda globalista, extranjera, que no comulgan con los valores peruanos, por lo tanto son tratados con el desprecio con el que antes se trataba a los terrucos y que según ellos, merecen: malditos caviares. 

Inquisiciones

Pero un breve recorrido por el sendero de los caviares no nos da su completa definición, para eso se necesitan algunas preguntas precisas:

¿Las ideas caviares desestabilizan a nuestra sociedad y desmontan los valores tradicionales?

No. Las sociedades humanas están en perpetuo cambio. Desde el Antiguo Perú a la Conquista, de la Colonia a la República han existido distintos corpus de ideas contrapuestas en sí mismas. Las sociedades no son rígidas. Más aún dentro de una misma sociedad hay corpus de ideas discordantes y ninguna se puede arrogar la primacía. Hay ideas, claro, más antiguas que otras, pero son solamente eso: más antiguas, no mejores.

¿Los caviares han copado el Estado?

De algún modo. Hay caviares en distintas instituciones del Estado y constituyen una red de amiguismo y contacto.

¿Los caviares han llegado a las altas esferas del poder?

Sí. Hay ministros, congresistas caviares. Y presidentes aliados a los caviares.

¿Las ideas del progreso benefician a la sociedad?

Si se aplican de modo progresivo, sin imposiciones. Las ideas progresistas son un beneficio para la sociedad, en cuanto promueven la ampliación de derechos individuales, lo cual es beneficioso para cualquier individuo: el derecho a decidir por sí mismo, el derecho a tener los mismos derechos que los demás.

¿Las ideas progresistas comulgan con el sentir popular?

No. El pueblo peruano se apega más al conservadurismo que al progresismo.

¿Los derechos humanos son una cojudez?

No. Los derechos humanos tienen que ser defendidos por ser condición inherente a la dignidad humana, de acuerdo a estos tiempos. La justicia supranacional, que está fuera del radar de los estados, se constituye así en última instancia de imparcialidad.

¿Los caviares son terrucos?

No. Pero la derecha reaccionaria y conservadora los moteja así, pues niega el abanico de los derechos individuales y denosta a cualquiera que los defienda.

¿Los caviares tienen modales democráticos?

No necesariamente, por los siguientes motivos

  1. Los caviares constituyen una argolla, con universidades como centros de formación, con ONG’s como espacios laborales, con el Estado como objeto de políticas públicas. Quien disienta de las ideas caviares o no entre en contacto con algún caviar de rango no accederá a estas prebendas.
  2. Los caviares se consideran, en su mayoría, heroicos: se sienten por encima de quienes no comulgan con sus ideas. Muchos de ellos creen, cual fanáticos religiosos, que solamente sus ideas son necesarias.
  3. Los caviares practican, en su mayoría, la censura: intentan acallar y censurar cualquier expresión en contra de su prédica. Lo hacen en nombre de los derechos, pero detrás de eso existe un discurso monotemático recalcitrante.
  4. Los caviares no se inmutan ante la desigualdad económica. Más allá de algunos exabruptos anecdóticos a los caviares no les preocupa la desigualdad, en grado sumo. Ejemplo: Vizcarra estaba rodeado de caviares y REACTIVA llenó los bolsillos de los conglomerados.

¿Los caviares han copado la prensa?

De algún modo. Periodistas caviares y opinólogos caviares son convocados por los grandes medios, para analizar la realidad nacional, desde su postura monotemática.

¿Los caviares son el enemigo número uno del país?

No. El enemigo del país es la corrupción que genera desigualdad. Y la farsa del liberalismo económico que no otorga libertad porque el ciudadano de a pie desconoce los mecanismos y las triquiñuelas económicas con las que luego se le quita lo poco que tiene.

¿Por qué gran parte del electorado odia a los caviares?

El pueblo no comulga con las ideas caviares pues es, en su mayoría, conservador. Y de eso se han aprovechado los peces gordos de la política reaccionaria que hacen creer al pueblo que ser caviar es igual a ser corrupto. Sin embargo, la corrupción está en todas las esferas, en todos los pensamientos: incluyendo caviares y reaccionarios. Más aún cuando estos políticos, que prometen luchar contra los caviares, van aparejados de mafias dispuestas a darse un festín en el Estado, igual o más que los caviares.

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Beppie, de Johan van der Keuken (1965)

Lee la columna de Mario Castro Cobos

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Cuál es la magia de van der Keuken, que hace que me conmueva casi inmediatamente. Por qué el cine. Pregunta que te harías cualquier día. Cómo es que llegas a otro ser humano. Y de una manera espontánea, natural, directa, sin drama, y claro, aquí, con una cámara; entonces el sub-texto o el texto sin más es que se produce una suerte de intercambio, de comunicación de corazón a corazón. Entre tú y a quien filmas. Entre la película y quien sea que la vea. La cámara registra ese evento extraordinario. No todos los cineastas lo logran, y aún menos lo logran de esta forma…

Y sí, absolutamente piensas en un mundo en que la gente fuera y viviera así. Sin pensarlo, ella se da, se entrega, se expresa volcándose masivamente para la película.

Veo los planos, que se suceden como en una ola, su energía, su exactitud, su delicadeza, su ‘azarosa pertinencia’, su cálculo intuitivo, veo ese blanco y negro profundo que me transporta al juego documental, y en conjunto a una idea de estar en el centro de la vida, vivo, no importa si los hechos vividos están entre los más rutinarios, incluso vulgares, pero igual hay algo ahí…

Entre tantos, me viene a la mente ese plano tan potente y tan pleno, ese close up de la niña, esa amplificación concentrada, es como si la cámara casi sostuviera su cara entre las manos, queriéndola, valorándola, escuchándola, acompañándola en ‘el camino de la vida’. Repito, sin drama, no hay necesidad.   

Beppie me transmite (siendo el retrato que es y no una película-manifiesto anarquista) la libertad de los niños en Cero en conducta, de Jean Vigo, y, en ese sentido no falta la opresión del sistema, la mecanización en tablas de multiplicar y canciones tontas, que, eso sí, no parecen minarla, o que parece aceptar y asimilar.

Johan van der Keuken se juega entero a un rostro, a la vivacidad de gestos y matices, de sonrisas y muecas, a la variabilidad bastante transparente de una niña como todas y como ninguna…

La película termina más o menos como empieza. Con sus zapatitos, con sus piernas largas, y con su voz que nos ha llevado por su mente, por su inmersión, por su pertenencia a una vida, porque esta película tiene el don de captar el constante destello del milagro.

Película. https://www.youtube.com/watch?v=NSCpdIaQARA

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Los monopolios matan: De Intercorp a Medifarma, los pobres siguen poniendo los muertos

La historia se repite: los monopolios en el Perú no solo acumulan fortunas, sino que también acumulan cadáveres. Mientras las grandes corporaciones expanden su control sobre mercados esenciales desde supermercados hasta medicamentos, los más pobres pagan con su salud, su vida y su silencio. Dos casos emblemáticos lo demuestran: la desgracia silenciada de INTERCORP en Trujillo y la reciente tragedia de los sueros contaminados de MEDIFARMA, que domina el 70% del mercado farmacéutico peruano.

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Por Jorge Paredes Terry

El monopolio que enterró la verdad: INTERCORP y Real Plaza en Trujillo

En 2023, el derrumbe de un muro durante la construcción del Real Plaza en Trujillo dejó tres trabajadores muertos y decenas de heridos. La prensa local apenas lo mencionó, las investigaciones se estancaron y el caso quedó sepultado bajo el peso de los intereses económicos. INTERCORP, el gigante financiero y comercial de los Rodríguez Pastor, manejó la narrativa: no hubo titulares nacionales, no hubo responsables tras las rejas, solo familias destruidas y un silencio comprado.

El caso de la caída del techo del Real Plaza de Trujillo es otro incidente trágico que ocurrió el 21 de febrero de 2025. Ese día, el techo del patio de comidas del centro comercial colapsó, dejando un saldo de seis personas fallecidas y más de 80 heridos.

La tragedia ocurrió mientras el recinto se encontraba en plena operación, con decenas de clientes en la zona afectada. Las labores de rescate se extendieron por más de 40 horas, y las autoridades iniciaron una investigación para determinar las causas del siniestro.

Intercorp, la empresa propietaria del Real Plaza, se vio envuelta en una crisis debido a este incidente. La empresa aseguró que se haría cargo de la atención médica de los afectados y cubriría los gastos derivados de la tragedia.

Sin embargo, la responsabilidad de Intercorp saltó a la luz, por  la seguridad y el mantenimiento del centro comercial, los familiares de las victimas han pedido una investigación más a fondo sobre las causas del colapso. El silencio de los medios de comunicación y de las autoridades sobre este caso causa sospecha.

¿Por qué? Porque en el Perú, los monopolios tienen más poder que el Estado. Controlan medios de comunicación, influyen en fiscales y entierran sus errores con dinero. Mientras tanto, los trabajadores precarios sin contratos, sin seguridad siguen siendo carne de cañón para sus ganancias.  

MEDIFARMA: Cuando el monopolio de los medicamentos se convierte en veneno  

Ahora, el mismo patrón se repite con MEDIFARMA,  la empresa que domina el mercado de insumos médicos en el Perú. Sus sueros fisiológicos contaminados han sido vinculados a muertes de pacientes en hospitales públicos y clínicas  donde el pueblo recibe tratamientos con productos de dudosa calidad. ¿La razón? No hay competencia real. MEDIFARMA controla el 70% del mercado, fija precios y, ante la falta de alternativas, el Estado y las clínicas siguen comprando sus productos, aunque fallen.  

Este no es un error aislado: es la consecuencia natural de un sistema que permite que unas pocas empresas decidan quién vive y quién muere. Cuando no hay competencia, no hay incentivos para mejorar. Cuando no hay regulación, los abusos son inevitables.  

El costo humano de los monopolios: los pobres siempre pierden.

Los monopolios no son solo un problema económico: son una sentencia de muerte para los excluidos. En un país donde el Estado es débil y la corrupción abre puertas, las grandes corporaciones:  

1. Ahogan a la competencia: Pequeñas farmacéuticas o comercios locales no pueden competir con sus precios predatorios o su influencia política.  

2. Controlan la información:  Casos como el de Trujillo se silencian porque los mismos dueños de las empresas tienen acciones en medios.  

3. Externalizan sus riesgos:  Los trabajadores precarizados y los pacientes pobres asumen los costos de su negligencia.  

Hasta cuándo?  

El Perú necesita urgentemente:  

  • Leyes antimonopolio fuertes, que rompan los oligopolios en sectores clave (salud, alimentación, banca).  
  • Fiscalías independientes, que investiguen sin miedo los abusos de estos grupos de poder.  
  • Medios valientes, que dejen de ser voceros de sus anunciantes y denuncien las injusticias.  

Mientras tanto, los muertos siguen apilándose. Los de Trujillo bajo el cemento de un mall, los de los hospitales y clínicas por sueros envenenados. Y la pregunta queda flotando: El próximo serás tú? ¿O seguiremos esperando que el monopolio decida cuándo y cómo morimos?  

Basta ya. Los monopolios matan, y lo estamos permitiéndo!

Comparte y exige justicia!

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La estultez del congresista Bustamante

Lee la columna de Edwin A. Vegas Gallo

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Por Edwin A. Vegas Gallo

Lo estulto de la declaración del congresista Ernesto Bustamante Donayre (FP),  biólogo, Magister, Universidad Cayetano Heredia, Dr. Universidad Jhons Hopkins, USA; ex Decano Colegio Nacional de Biólogos; referida a que las mujeres “por su condición biológica, no pueden ser científicas”, es otra muestra más, de su estulticia.

Ya antes de ser congresista, pontificando en la pandemia, como ex jefe del Instituto Nacional de Salud, señaló, “que a falta de alcohol gel o jabón para desinfección de manos, se use la saliva”.

Recientemente defendiendo al ex ministro del Interior Santiváñez señaló, “el ministro no es el gran papá que tiene que cuidar de todos, ya que cada uno debe de cuidarse”, poco le faltó añadir, como en el viejo oeste americano, salvo que esté pensando en hacer lobbies de venta de armas.

El biólogo congresista se olvidó de su clase de “condición biológica”, que no es más que, el grado de bienestar de las personas humanas u organismos no humanos, dentro de su comunidad, sin que tengan efectos adversos nocivos correspondientes, según la composición taxonómica.

Lo estulto del biólogo congresista y ex Decano Nacional, de manera monda y lirondo, es su absoluta falta de respeto de sus colegas mujeres, que hacen ciencia con mucha dificultad, ya sea por falencia del mismo CONCYTEC o por otras cosas, pero no por condición orgánica diferente. Ello es querer ser “súper macho”, al estilo de Lando Buzzanca.

No está demás recordarle al biólogo congresista que dentro de las laureadas con el Premio Nobel de la Paz, hay 19 mujeres, en el de Física 4, Química 8, Fisiología y Medicina, 13 mujeres (todas ellas biólogas), Literatura 18 y Economía 3.

Finalmente, para señalar que lo estulto no se quita con los grados académicos ni en universidades de élite y Bustamante con sus declaraciones infelices es señal inequívoca que él pasó por la universidad, pero que la universidad no entró en él ni en 0.0001%.

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Ministro de Salud César Vásquez sobre suero defectuoso: “Es natural que genere pánico en la población”

El titular del Minsa llegó a la Comisión de Salud para referirse a la crisis de suero que se ha generado. Padres de una de las víctimas también estuvieron presentes en la sesión.

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«Ratifico en la solidaridad con las víctimas, comparto la indignación de ellos y la frustración». Fueron las palabras del ministro de Salud César Vásquez, ante la comisión del mismo que se centró hoy en las muertes ocasionadas por el caso de «Los sueros de la muerte».  El ministro solicitó venir a la comisión para comparecer y aclarar el panorama.

Qué sucedió. Primero «El laboratorio Medifarma a quien nosotros denunciamos el 24 de julio del año pasado, que junto a 14 laboratorios más formaban una red criminal que llamé La Red De Las Medicinas y que no me hicieron caso y que estaba detrás de una campaña de desestabilización en mi contra porque les era incómodo para ellos (…) Indecopi inició las investigaciones y hoy con frustración extraoficialmente me he informado que la Fiscalía ha archivado el caso. Nosotros hemos denunciado que estas empresas concertaban precios. Buscaban en las licitaciones se paguen precios mayores al mercado. No sé presentaban y quedaban desiertos. Ganaban así que se retrasasen las compras y ante un aparante desabastecimiento brutal no quedaba al Estado más que comprar directamente».

Además, mencionó: «A pesar de los errores y el destiempo en que se informó… El día en que se supo de los casos graves se sacó la alerta sanitaria y se inspeccionó el laboratorio y se concluyó con el cierre de esa área de producción y se concluyó también que se hizo mala producción y que no cumplieron con hacer un buen control de calidad. Nosotros hicimos nuevos controles de calidad para comprar los más de 10 millones de frascos que se compraron en 2024 para todo 2025. Pero el sector privado también debió hacer control de la calidad propia antes de administrarlo. Hemos hecho la denuncia al laboratorio y a la clínica».

La respuesta de los congresistas 

El primero en hablar fue Muñante que pidió cortara su alocución el ministro ante mucha explicación.

Según la tesis del ministro se trataría de «una estrategia de ellos [los laboratorios] es generar una incertidumbre de desabastecimiento».

Por su parte, la congresista Sigrid Bazán refirió que «son 22 millones de frascos de suero que la empresa a través de contratos que Digemin mismo ha permitido. El certificado los expide el Ministerio de salud». Luego arremetió contra Sonia Delgado «nombrada directora de Digemin es accionista de dos empresas farmacéuticas que asesoran a laboratorios de regulación en la misma entidad por lo que hay un conflicto de interés». 

Susel Paredes, por su parte señaló: «Están aquí los padres de Alejandra Landers que tiene muerte cerebral (…) ¿Tiene identificados a todos? Porque aparentemente están apareciendo casos nuevos en clínicas (…) Casi es un monopolio el tema este del laboratorio respecto al uso de este medicamento, 85% en el sector público y 60% en el privado (…) ¿Se harán compras internacionales de emergencia? ¿Hay plan de eliminación? No vaya ser que sigan esos frascos y lo vendan en las boticas».

Por otra parte, Katy Ugarte mencionó: «¿Quién devuelve esas vidas? (…) Pasó esto con los niños de Qali Warma intoxicados y ahora esto».

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Si hubiera Estado de derecho, INDECOPI en minutos facilitaría que Ricardo Belmont recupere su canal

Lee la columna de Rafael Romero

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Por Rafael Romero

Recordemos que en el 2008 una portada de la revista ANDA News curiosamente se refería al INDECOPI, y en páginas interiores su editorial declaraba a RBC Televisión y a Ricardo Belmont Cassinelli como “enemigos de la industria”.

Han transcurrido 17 años desde esa declaratoria de guerra por parte de una revista perteneciente a los medios de comunicación de la era fujimorista, pese a que la persecución personal contra el dos veces alcalde de Lima y candidato a la presidencia en 1995, Ricardo Belmont, venía de más atrás en la línea del tiempo, pues la campaña demoledora contra su imagen empezó en 1994 con el Decreto Legislativo 776, que le cortó las rentas ediles para boicotear su gestión, sino que arreció al día siguiente de dejar el cargo de burgomaestre, en enero de 1996, con los programas Panorama y Contrapunto, entonces digitados desde el SIN de Montesinos.

Pero lo extraño o curioso es que la última batalla contra el promotor de la Teletón y de las causas nobles en provecho de la niñez más pobre, Ricardo Belmont, fue precisamente en los predios del INDECOPI, ese mismo ente referido en la portada de la revista ANDA News, pues mientras Ricardo ganaba su derecho a retornar al Canal en los fueros del Poder Judicial, de la SMV, del MTC o de la Bolsa de Valores de Lima (Cavalli), tomado por el primero de sus hijos junto a matones en abril del 2016, finalmente su regreso a gestionar y conducir su medio de comunicación fue obstaculizado por el INDECOPI.

Lamentablemente en esa entidad se manipuló el despojo y arrebato de una televisora, como Canal 11, y desde allí también se facilitó el incumplimiento de las sentencias del Poder Judicial que otorgaban beneficios sociales a los legítimos trabajadores de RBC Televisión, además de atentar contra las libertades de prensa y opinión de un medio de comunicación social.

Es decir, el INDECOPI -con su Comisión y Sala de Procedimientos Concursales- fue instrumentalizado directa o indirectamente para que -mediante una junta de acreedores hecha a la medida- se destruya el Estado de derecho, el derecho laboral, el derecho de propiedad y la libertad de prensa.

No obstante, hoy la batalla por superar ese impasse fraudulento o inventado para llevar a RBC Televisión ante una comisión concursal por supuesta falencia económica, sí puede acabar en pocos minutos con tamaña injusticia, y ello se concretaría más rápido si la Fiscalía, los trabajadores y el Poder Judicial ponen en verada a la Comisión de Procedimientos Concursales y al presidente de la junta de acreedores que ya tiene sanciones de multa por actuar dolosamente y mantiene alrededor de cinco procedimientos sancionadores a vista y paciencia de la susodicha comisión de procedimientos concursales.

Aún más, el propio INDECOPI de oficio podría sancionar y expectorar al actual presidente de dicha junta de acreedores, dejando así como entidad pública su triste papel de Celestina que ha venido practicando hasta ahora, pues está obligada a respetar la Constitución, las leyes laborales y penales, así como ejercer la buena fe corporativa, el “compliance”, la ética pública, la transparencia, la integridad e idoneidad.

Reitero, en minutos, puede regresar Ricardo Belmont a su canal si los funcionarios del INDECOPI (Comisión de Procedimientos Concursales) actúan en consecuencia de un Estado de derecho que haga del Perú una gran nación y no una República bananera.

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La campana de Julia Wong

Lee la columna de Rodolfo Ybarra

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Julia Wong nos dejó hace un año. Pero su producción literaria no se ha detenido, más bien ha tomado cauce como un río vertiginoso o una estrella fugaz en el cielo limpio. Y en estos últimos meses, dos de sus libros han visto la luz incorpórea: “El libro aún no escrito por las mariposas” por Máquina Purísima de Cecilia Podestá y “La Campana de barro” por Maquinaciones narrativa que dirige el escritor José Donayre Hoefken. Y también un importante premio literario ha tomado su nombre.

La Campana de barro nos trae un texto híbrido a caballo entre la novela, la poesía y el ensayo donde la escritora indaga en la idea del suicidio o su promesa siguiendo las huellas de Esther Greenwood en La Campana de vidrio, de Silvia Plath y que le sirve para entregarnos un texto maduro sobre su infancia o de cómo miraba el mundo desde el Empire State de Nueva York; o sus viajes por Argentina, Korea, Alemania, etc.  Sus amores, sus amantes, su madre, su hija y el futuro incierto.

Este artefacto literario que nos entrega Wong le permite reflexionar o cuestionar su mundo interior incluido el sexo, pero también lo que sucede afuera: el término “gay”, el feminismo del cual no se siente parte y la sociedad en general donde ella siempre aparece como la migrante que trata de entender los matices por ejemplo entre los coreanos, chinos o japoneses.

Julia Wong nos habla del suicidio y se incluye en la lista: Plath, Luis Hernández, Florbela Espanca, Arguedas, su tía J; pero esto no es un rechazo a la vida, es más bien todo lo contrario. Julia amaba la vida, las librerías, las playas, las conversas con los buenos amigos y una copa de vino; y los festivales que organizaba en Chepén y a los que asistía de invitada. Y a pesar de su larga y penosa enfermedad nunca abandonó la sonrisa. Solo cuando ya no había nada qué hacer escribió en su Facebook: “No-soy-Guerrera,-ni-estoy-hecha-de-fierro.”

Y eso es lo que caracterizaba a Julia, una mujer sencilla con mucho mundo; naif por ratos y que te decía de frente: “eso me gusta de ti” o “no me gusta que digas esto o lo otro”. Repasar las conversaciones que tuvimos con ella es escribir otra novela mientras resuena esta Campana de barro donde Julia está llena de vida y de cuestionamientos.

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Educación, salud mental y el vecino de Miraflores

Lee la columna de Marisol Verónica Giordano Silva

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Por Marisol Verónica Giordano Silva

Asistimos en los últimos días a casos públicos de violencia vecinal, pese a que hay otros hechos graves que no llegan a los medios de comunicación y menos a convertirse en denuncias ante la Policía Nacional, el serenazgo o la Fiscalía. Es decir, hay una cifra negra que se mantiene fuera de la estadística.

Miraflores es uno de los distritos que más ha sufrido un cambio en su fisiognomía vecinal, pues hace treinta años no tenía la proliferación de edificios en zonas residenciales, tampoco recibía de lleno el vertiginoso incremento del parque automotriz o la multiplicación de mascotas, existiendo nuevos vecinos con tres, cuatro y hasta cinco canes o gatos.

No obstante, es el mundo y la sociedad en general los que se han visto más violentos sobre todo a causa de una falta de educación del carácter y de manejo del estrés laboral, por lo que Miraflores no es la excepción, pero los últimos acontecimiento sobre vecinos díscolos pueden ayudarnos a dar una clarinada de alerta y ejecutar ya mismo planes piloto con las principales autoridades de una comuna muy caracterizada que es guía o referente en muchos aspectos para otros distritos del país.

Por eso la Municipalidad de Miraflores debe liderar una campaña masiva de valores y coordinar planes específicos de prevención del delito con la Policía Nacional, teniendo el antecedente positivo -por ejemplo- de que en el último 2024 y en lo que va del 2025, se ha visto una importante labor con líderes policiales que aman a la comunidad y que tienen vocación de servicio como el comisario Cmte. PNP Jhon Luján, pero al otro lado de la moneda lamentablemente hay una enorme cantidad de vecinos, de familias miraflorinas e instituciones públicas que no han tomado verdadera conciencia de sus responsabilidades.

En este contexto, sobre la base de la labor del municipio miraflorino, de la Policía y la familia, vienen otros actores como la escuela (ya sea pública o privada), el sector salud distrital con especial cuidado en la prevención de las salud mental y en ello deben trabajar juntos la UGEL 07 y el MINSA con el objetivo de detectar desde temprana edad en la comunidad educativa los posibles casos de riesgo y violencia potenciales.

No obstante, hay un área capital y es el de las juntas vecinales, que en Miraflores tendrán una renovación en abril, pues con vecinos líderes y con la comunicación oportuna se pueden evitar actos no solo vergonzosos sino peligrosos para la vida de los buenos vecinos, a fin de no repetir las noticias recientes donde una persona arroja un objeto contundente desde el balcón de su departamento a la edificación del frente o cuando una mujer patea a una joven paseadora de perros, aunque existe un tercer caso resiente de acoso y agresividad de una mujer contra un joven publicista reconocido que con su trabajo apoya a grupos musicales, artísticos y culturales no solo en el distrito sino en el Perú.

En conclusión, unidos las autoridades municipales, la Policía Nacional, el Serenazgo, la Fiscalía, los líderes educativos y el personal del MINSA, entre otras instituciones públicas y privadas, se puede evitar que nuestro distrito deje lo que le ha caracterizado siempre, la residencialidad, la paz pública, el apoyo al arte y la cultura, así como el respeto a sus autoridades y buenos vecinos.

Donde estemos inculquemos los valores morales, el diálogo, el dominio de sí mismo y el respeto al otro, pues con acciones simples se construye una mejor sociedad, por ejemplo, cuando se pasea a una mascota con su correa obligatoria, y si hay alguien que no lo hace pues debe aplicársele la multa municipal correspondiente. Recordemos que tenemos derechos, pero también deberes. Igualmente, no permitamos la prepotencia contra nuestros amigos policías, serenos o buenos vecinos, y menos la discriminación, el acoso y el racismo. No dejemos que esas taras se conviertan moneda corriente en nuestro distrito.

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Opinión

El programa común de la derecha peruana

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Por Tino Santander

Jaime de Althaus, el intelectual más lúcido de la oligarquía se ha convertido en el operador político más importante de los partidos, movimientos, colectivos y membresías de la derecha conservadora, liberal y neofascista del Perú. Althaus anunció la semana pasada en El Comercio —vocero de las dictaduras y de los grupos de poder económico— el «programa común» de la derecha peruana en materia de seguridad ciudadana. Presentó una serie de medidas administrativas desde la visión oligárquica que, supuestamente, acabarían con el crimen organizado y mejorarían la seguridad ciudadana. Incluso señaló que este «programa común» podría extenderse a educación, salud, transporte, entre otros ámbitos. Lo importante es el compromiso político de estos sectores con los intereses económicos de la oligarquía peruana.

Althaus tomó prestado, coincidentemente, el nombre de «programa común» de la izquierda francesa que, en 1972, anunció la unión entre socialdemócratas y la izquierda marxista de entonces.[1] Dicho programa consistía en:

  • Nacionalización de sectores estratégicos (banca, industria pesada).
  • Reformas sociales: reducción de la jornada laboral y aumento del salario mínimo.
  • Mayor justicia fiscal: impuestos progresivos a los ricos.
  • Mejoras en servicios públicos: educación y salud.
  • Política exterior independiente, crítica al capitalismo y al imperialismo.

Este programa común de la izquierda francesa de 1972 no ha perdido vigencia para muchos sectores de la «Francia insumisa» y de los socialistas franceses.

Por otro lado, en el Perú, los sectores populares están construyendo un «programa común» de la revolución social, que ya está en marcha y es indetenible. Este programa propone:

  • Democratización del crédito mediante la libre competencia, acabando con el oligopolio de los «cuatro jinetes del apocalipsis» (BBVA, BCP, Scotiabank, Interbank).
  • Reformas sociales: eliminar el monopolio farmacéutico.
  • Reforma del Estado: acabar con la burocracia corrupta, haciéndolo más eficiente y empoderando a SERVIR; suspender el proceso de regionalización durante un año para, junto a los gobernadores actuales y las organizaciones sociales, económicas, educativas y gremiales, construir un verdadero proceso de descentralización.
  • Convertir la minería en «el salario de los peruanos», es decir, ponerla al servicio del país, promoviendo proyectos mineros por cincuenta mil millones de dólares para financiar el déficit en infraestructura agraria, educativa y de salud.

El programa común de la revolución contempla también:

  • Construir carreteras, trenes y conectar al país con la revolución digital mundial.
  • Organizar al pueblo junto a las Fuerzas Armadas y Policiales para combatir la delincuencia común y la corrupción política y empresarial.
  • Reformar los organismos reguladores controlados por las empresas que deberían ser reguladas (el caso de la Superintendencia de Banca es escandaloso).
  • Promover la cultura como instrumento para afianzar la diversidad y construir una gran industria multicultural que produzca reconocimiento y riqueza.

Diez millones de peruanos sin agua ni desagüe no pueden vivir en la indignidad, ni millones de mineros artesanales pueden permanecer al margen del país. El programa de la revolución social plantea incorporarlos al Estado a través de empresas en las que este pueda asociarse con ellos para producir valor agregado y riqueza para todos.

El programa del pueblo no excluye a nadie, a diferencia de los grupos de derecha capitaneados por Althaus y los grupos de poder económico. El mundo enfrenta una guerra comercial desatada por Norteamérica con el fin de afianzar su hegemonía. Frente a esto, el programa del pueblo promueve una política de paz, libre comercio y unidad entre los hispanoamericanos y los pueblos del tercer mundo.

Estas son las diferencias entre el «programa común de las derechas fascistas peruanas» y la revolución social en marcha que construye el pueblo y que está abierto a todos los peruanos. La alternativa es clara: o avanzamos al futuro con la inmensa mayoría popular o retrocedemos con los opresores y corruptos de siempre. ¡De usted depende de qué lado quiere estar!


[1] Ver: https://alternativaseconomicas.coop/francia-1972-un-programa-comun-de-la-izquierda

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