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Opinión

¿Los caviares son los nuevos terrucos?

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Existen desde siempre, pero —en la política peruana— adquirieron su configuración definitiva a inicios del nuevo milenio: con la caída del chino. Se han infiltrado en el Estado, en las universidades, pululan fungiendo de consultores en ONG’s, han copado también la prensa, la televisión, la radio y el internet. Dicen velar por los derechos humanos, se consideran de avanzada, critican a todo aquel que no se sume a su prédica. ¿Quiénes son los caviares? ¿Desestabilizadores de nuestra sociedad? ¿Intelectuales y políticos bienintencionados e incomprendidos? ¿Y por qué son tan odiados por un sector del electorado?

Orígenes del caviarismo

El caviarismo, se dice, es un mote que nace en Francia. Designa a los intelectuales de buena cuna que predicaban las ideas socialistas; comían caviar, pero se identificaban con el pueblo, tenían acceso a los privilegios de su clase, pero proponían que estos privilegios se masifiquen: lo que supone —a la larga— una pérdida de primacía de quienes detentan el poder. El apodo, la chapa, nace en la boca de los socialistas pobres que deseaban marcar una frontera entre sus adeptos: por aquí los socialistas que viven y sufren en la miseria; por allá los socialistas de cuna de oro y privilegios de clase, intelectuales, señoritos que se identifican con el pueblo, pero que no han sufrido: los caviares.

Pronto la chapa cogió su rumbo y salió del círculo socialista: ahora la derecha y los conservadores la utilizaban también. Los socialistas pobres la utilizaban para evidenciar la falta de credenciales de miseria en los socialistas acomodados; la derecha la utilizaba para evidenciar la nula solidaridad de clase y una contradicción: Tú has estudiado en el mismo colegio que yo, accedes a los mismos privilegios que yo, nuestras familias se han enriquecido haciendo negocios juntos… ¿Y quieres subvertir ese orden? ¿Perjudicar el tronco común de nuestra riqueza? ¿Identificarte con quienes nada tienen que ver con nosotros? No era solamente una nula solidaridad de clase, sino también una contradicción: se entiende que un obrero de vida miserable tenga deseos de subvertir el orden social; pero un intelectual acomodado, que ha comido y subsistido de este orden… ¿Por qué desearía cambiarlo? Ese es, a grandes rasgos, el origen del caviarismo.

Transcurrido un tiempo el término pasó a designar otras realidades, se le sumaron otras características, perdió algunas de sus notas originales, pero el concepto, su núcleo básico: el acomodado de ideas socialistas, se mantiene

Los caviares en la política peruana

Estamos en el 2000 y el chino ha caído: se propone una reforma constitucional, se condenan las prácticas corruptas y dictatoriales del fujimorato, se inicia el juzgmiento de sus adeptos, involucrados en casos de corrupción. Los pocos fujimoristas que quedan son considerados pocos menos que leprosos: su portátil, en pleno, se baja del tractor del chino. Pero la llamada década infame no ha sido tan infame para sus cultores, que, en medio de esta satanización del fujimorato, intentan salvar —como sea— los dos caballos de batalla del régimen: la lucha contra el terrorismo y la inserción económica del país.

Los terrucos

El fenómeno del terrorismo y su baja durante el régimen fujimorista sigue siendo, en el Perú, un tema delicado: como lo es el franquismo en España, como el pinochetismo en Chile, como los etarras de Euskadi, como el régimen de Videla en Argentina. Un terrorista —a priori—-  no es un ser humano: es un terruco, un animal, un sanguinario, un carnicero, la bestia que no merece vivir en sociedad. Hablar del terrorismo implica de un modo casi biológico dos posturas: o estás en contra del terrorismo y eres un hombre sensato, o estás a favor de ellos y eres tan animal como un terruco. No hay términos medios, cualquier tipo de definición, de conversación o de pregunta sobre este fenómeno es tomado como un intento de subvertir la definición: los terroristas no son humanos; son unas bestias.

Esa imposibilidad de hablar de los terrucos, más allá de su caracterización como subhumanos, fue uno de los legados del fujimorato y aparejado a esto vino la glorificación de sus vencedores: los militares. Esto se entiende de manera natural, pues el fujimorato se sostenía en el copamiento del aparato militar, gracias a los maquiavelismos de Montesinos y la anuencia del chino.

Caviares y terrucos

Pero con la caída del chino y la balanza inclinada desde el otro lado, las definiciones cambian: los terroristas eran seres humanos y merecían ser juzgados como tales, los militares habían cometido abusos,  los terroristas fueron sanguinarios y debían ser combatidos, pero no de esa manera … que el régimen del chino aprovechó la lucha contra el terrorismo para auparse entre las masas … que el terrorismo no era el único responsable de las matanzas de campesinos, que el régimen del chino transgredió los derechos humanos … ¿ Y quiénes impulsaban esta nueva narrativa? De un lado familiares de los terroristas y adeptos de su ideología, de otro lado abogados y políticos que despachan en ONG’s, por otro lado, intelectuales comprometidos con los derechos humanos.

Caviares y la CIDH

La historia es conocida: por el lado de los demandantes se llevó al Estado peruano a la CIDH, en algunos casos se llegó a indemnizar a los afectados, las ONG’s adquirieron más protagonismo, algunos políticos apoyaron estos reclamos, intelectuales y académicos realizaban conferencias sobre estos temas, etc.

Por el lado de los demandados se esbozó la teoría del amor a la patria: los terroristas eran bestias y estaban bien combatidos, con el enemigo no se podían hacer concesiones, quienes intentaban redefinir el contexto político del terrorismo eran filo terroristas, quienes llevaron al Estado peruano a la CIDH eran enemigos, los abogados que asesoraron a los terroristas eran traidores, las ONG’s se llenaron de plata en consultorías, los derechos humanos son una cojudez, etc.

¿Y quiénes eran los culpables de estas demandas? Los caviares: abogados, políticos e intelectuales con privilegios, que ondeaban la bandera de los derechos humanos

Caviares y régimen económico

En el plano económico, acabado el régimen fujimorista, la realidad dio sus coletazos. Se había logrado la inserción económica, sí, pero a costa de la miseria. El fujimorato desreguló las leyes laborales, aniquiló los sindicatos, vendió las empresas estatales y medró con las ganancias, desreguló el régimen del transporte, benefició y dio concesiones a las grandes empresas, alentó los monopolios, entregó el país a los grandes conglomerados. Los pobres seguían siendo pobres, los ricos eran más ricos. Y habían nuevos ricos también: los que medraron durante el fujimorato.

Se planteaba entonces la necesidad de equilibrar la balanza, de deshacer algunas leyes laborales inconstitucionales, de repartir un poco de pan al pueblo. Aquí los caviares no tuvieron preponderancia, pero la derecha y el fujimorato motejaron como caviares a los pocos políticos que intentaban reorganizar, a medias, el régimen económico del fujimorato. Los caviares eran los resentidos, que querían tirarse abajo los logros económicos del chino (que permitían que el ciudadano de a pie chambee de la mañana a la noche para ganar menos de 500 soles mensuales)

Los caviares y la cultura

El plano cultural, por el contrario, sí ha sido pasto de los caviares. Algunas universidades locales son centros de formación caviar, ciertas ONG’s dan chamba a académicos caviares. Hay abogados caviares, profesores caviares. Hay ministerios copados por caviares. Pero ¿Qué defienden los caviares? El abanico es amplio: desde el feminismo hasta el andinismo, desde el lenguaje inclusivo hasta leyes contra el acoso. El matrimonio igualitario, la cuota de género, la laicidad del estado, el enfoque de género, etc.

Enemigos de los caviares

Sus detractores denuncian que están desestabilizando a la sociedad peruana, que quieren desmontar los valores familiares, que son una mafia enquistada en casi todas las instituciones de la sociedad, que siguen una agenda globalista, extranjera, que no comulgan con los valores peruanos, por lo tanto son tratados con el desprecio con el que antes se trataba a los terrucos y que según ellos, merecen: malditos caviares. 

Inquisiciones

Pero un breve recorrido por el sendero de los caviares no nos da su completa definición, para eso se necesitan algunas preguntas precisas:

¿Las ideas caviares desestabilizan a nuestra sociedad y desmontan los valores tradicionales?

No. Las sociedades humanas están en perpetuo cambio. Desde el Antiguo Perú a la Conquista, de la Colonia a la República han existido distintos corpus de ideas contrapuestas en sí mismas. Las sociedades no son rígidas. Más aún dentro de una misma sociedad hay corpus de ideas discordantes y ninguna se puede arrogar la primacía. Hay ideas, claro, más antiguas que otras, pero son solamente eso: más antiguas, no mejores.

¿Los caviares han copado el Estado?

De algún modo. Hay caviares en distintas instituciones del Estado y constituyen una red de amiguismo y contacto.

¿Los caviares han llegado a las altas esferas del poder?

Sí. Hay ministros, congresistas caviares. Y presidentes aliados a los caviares.

¿Las ideas del progreso benefician a la sociedad?

Si se aplican de modo progresivo, sin imposiciones. Las ideas progresistas son un beneficio para la sociedad, en cuanto promueven la ampliación de derechos individuales, lo cual es beneficioso para cualquier individuo: el derecho a decidir por sí mismo, el derecho a tener los mismos derechos que los demás.

¿Las ideas progresistas comulgan con el sentir popular?

No. El pueblo peruano se apega más al conservadurismo que al progresismo.

¿Los derechos humanos son una cojudez?

No. Los derechos humanos tienen que ser defendidos por ser condición inherente a la dignidad humana, de acuerdo a estos tiempos. La justicia supranacional, que está fuera del radar de los estados, se constituye así en última instancia de imparcialidad.

¿Los caviares son terrucos?

No. Pero la derecha reaccionaria y conservadora los moteja así, pues niega el abanico de los derechos individuales y denosta a cualquiera que los defienda.

¿Los caviares tienen modales democráticos?

No necesariamente, por los siguientes motivos

  1. Los caviares constituyen una argolla, con universidades como centros de formación, con ONG’s como espacios laborales, con el Estado como objeto de políticas públicas. Quien disienta de las ideas caviares o no entre en contacto con algún caviar de rango no accederá a estas prebendas.
  2. Los caviares se consideran, en su mayoría, heroicos: se sienten por encima de quienes no comulgan con sus ideas. Muchos de ellos creen, cual fanáticos religiosos, que solamente sus ideas son necesarias.
  3. Los caviares practican, en su mayoría, la censura: intentan acallar y censurar cualquier expresión en contra de su prédica. Lo hacen en nombre de los derechos, pero detrás de eso existe un discurso monotemático recalcitrante.
  4. Los caviares no se inmutan ante la desigualdad económica. Más allá de algunos exabruptos anecdóticos a los caviares no les preocupa la desigualdad, en grado sumo. Ejemplo: Vizcarra estaba rodeado de caviares y REACTIVA llenó los bolsillos de los conglomerados.

¿Los caviares han copado la prensa?

De algún modo. Periodistas caviares y opinólogos caviares son convocados por los grandes medios, para analizar la realidad nacional, desde su postura monotemática.

¿Los caviares son el enemigo número uno del país?

No. El enemigo del país es la corrupción que genera desigualdad. Y la farsa del liberalismo económico que no otorga libertad porque el ciudadano de a pie desconoce los mecanismos y las triquiñuelas económicas con las que luego se le quita lo poco que tiene.

¿Por qué gran parte del electorado odia a los caviares?

El pueblo no comulga con las ideas caviares pues es, en su mayoría, conservador. Y de eso se han aprovechado los peces gordos de la política reaccionaria que hacen creer al pueblo que ser caviar es igual a ser corrupto. Sin embargo, la corrupción está en todas las esferas, en todos los pensamientos: incluyendo caviares y reaccionarios. Más aún cuando estos políticos, que prometen luchar contra los caviares, van aparejados de mafias dispuestas a darse un festín en el Estado, igual o más que los caviares.

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Salud mental y bienestar social

Lee la columna de la semana de Raúl Allain.

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En el Perú las atenciones en salud mental crecerán alrededor de 20% (1, 2 millones casos) durante el presente año, tanto en adultos como en menores, a raíz de la pandemia de coronavirus que ha incrementado los casos de ansiedad, depresión y síndrome del maltrato, según informó el Ministerio de Salud (Minsa) (https://tinyurl.com/y3dvakus).

La proyección de atenciones para 2021 es mayor del 20% respecto a los casos tratados en 2020, que fueron 980, 504, de acuerdo con los registros del Ministerio de Salud del Perú.

En el artículo “Salud mental e inclusión social” (https://tinyurl.com/yachvfae)  explico: “En el Perú actual el tema de la salud mental es preocupante y requiere de un nuevo enfoque, pues los prejuicios existentes en la sociedad impiden abordar adecuadamente la situación, más aún si se tiene en cuenta que las familias de pacientes que padecen de alguna enfermedad mental se sienten obstaculizados para hablar de un tema que debe ser abiertamente debatido”.

En términos de inclusión social los pacientes que según la psiquiatría convencional padecen de trastornos psiquiátricos (tales como la esquizofrenia y otras psicosis) tienen derecho a su plena recuperación, al desarrollo normal de su vida y la inclusión social. Y este objetivo debe ser plasmado en un plan estratégico.

En la actualidad las causas de estos males se están discutiendo. Una variable es la rebelión personal en relación a la libertad íntegra del hombre humanista, pero entre sus fines se encuentra asumir su experiencia vital, por ejemplo decodificación del pensamiento en establecimiento de la esclavitud digital.

Con ocasión del Día Mundial de la Salud Mental que se conmemora todos los 10 de octubre, el ministerio de Salud estimó que este año atenderá más de 1, 200 000 casos, pues hasta octubre ofreció 800, 000 atenciones en los centros de salud mental comunitarios, hospitales y establecimientos de primer nivel de atención.

“Tenemos más demanda, pero también más centros de salud mental comunitarios de lo que teníamos antes de la crisis sanitaria”, indicó el responsable de la Dirección de Salud Mental (Dsame) del ministerio de Salud, Yuri Cutipé Cárdenas.

Cutipé Cárdenas, director de Salud Mental del Minsa, señala que desde el 2015 hay una mejora sustancial del presupuesto anual destinado a la salud mental, pasando de 211 millones de soles a 573 millones de soles en 2021 (2%).

“Pese a ello hay mucho por mejorar y acortar brechas en regiones en donde la inversión per cápita aún está muy por debajo del promedio mundial. No seguir incrementando el presupuesto, sobre todo con los efectos que viene dejando la pandemia sería un error grande”, declara el director Cutipé.

El director Cutipé expone que “ante una situación llena de adversidades (como la pandemia del COVID-19) pueden aparecer cuadros de tristeza o ansiedad prolongados que, si se les suman factores como pérdidas, dificultades laborales o académicas y la propia pobreza, tienen la capacidad de generar problemas clínicos como la depresión o los trastornos de ansiedad”.

En el artículo “Cambio social y (re)adaptación” (https://tinyurl.com/kvxun8sc) explico sobre la cotidianidad: “(…) la vida moderna está marcada por el auge de las nuevas tecnologías, la internet, la velocidad de las comunicaciones y el fenómeno de la globalización, el impacto de las redes sociales en la vida cotidiana y el contexto actual de la pandemia de coronavirus que está ocasionando más de dos millones de muertes en el mundo, generando además un estado permanente de estrés, ansiedad y depresión, así como la adaptación a la ‘nueva normalidad’ y a las normas de la nueva cuarentena y uso de implementos sanitarios”.

Asimismo, debemos señalar que en el artículo “El experimento de Daniel Alcides Carrión” (https://tinyurl.com/v37hdve7) de la Revista Médica Carriónica (RMC) del Cuerpo Médico del Benemérito Hospital Nacional Dos de Mayo (HNDM) del Perú, se señala sobre el control social: “La mítica posesión de los indios por las huacas, ha sido muy estudiada por los antropólogos peruanos, sin embargo puede resurgir, pero no como mito sino como realidad, recientes investigaciones alertan de la existencia de un programa de control mental en Latinoamérica, las nuevas huacas son los servicios de inteligencia estadounidenses”.

Y el artículo también explica en el capítulo “‘El regreso de las huacas’: Control mental en Perú”: “En la actualidad, el control mental puede ser desarrollado con neurotecnología invasiva, implantes, microchips o nanobots cerebrales. El gobierno de los Estados Unidos ha negado la existencia de un programa de armas de control mental, sin embargo la existencia de tecnología capaz de crearla sugiere la existencia de un programa de armas de control mental clasificado”.

Además, debemos recordar que en septiembre de 2020, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) reconoce como víctimas de cibertortura a las víctimas de acoso organizado y tortura electrónica.

Es obligación del Gobierno peruano velar por la salud y bienestar de todas las personas.

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Don Ciro Gálvez, por Rodolfo Ybarra

Lee la columna de la semana de Rodolfo Ybarra.

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Foto; Miguel Mejía Castro.

De todos los ministros nombrados por Castillo al iniciar su gobierno uno de los que más destacó –junto a Iber Maraví– fue Ciro Gálvez, encargado del ministerio de Cultura (o de las Culturas), y, que, en poco tiempo, recibió tantos pullazos de la derecha como de la izquierda, sobre todo de los caviares y un conocido círculo y adláteres de la PUCP que se vieron amenazados y puestos en evidencia.

Don Ciro Gálvez sacó cara por los escritores y artistas provincianos y con su elegante poncho y chicote flageló a conocidos vividores del estado, acostumbrados a larvar los organismos de cultura y chuparle la sangre al pueblo. En una entrevista para Willax TV., Gálvez no se calló nada: “Ellos tienen recursos para viajar, hay que darles oportunidad a los escritores emergentes al interior del país. Renato Cisneros y todos los demás son gente muy ilustre y yo los respeto, pero que vayan con sus recursos propios, que no estén sacando 57 mil soles al Estado por cada persona que va allá, ese es el gasto” (…). “Por eso el Perú no avanza, los caviares han tomado al Estado para vivir del dinero que todos pagamos. Me siento alegre de que a usted doctor Renato Cisneros lo he bajado del avión, ustedes no van a ir, el pueblo está despertando”.

Gálvez, quechuhablante de 72 años, también se ha manifestado en desacuerdo con la forma en que fue sacado del MinCul: “Por razones que no conozco y cuando recién concluía el diagnóstico de la situación nacional en el sector cultura, fui cesado inesperadamente del cargo de ministro. Siempre fui honesto y agradezco al presidente Pedro Castillo por permitirme servir al Perú en tan alto cargo”. Escribió en Twitter.

Asimismo, en otro momento, dijo que aceptó el cargo solo para apoyar a Castillo, pero no le dieron tiempo para nada: “En 60 días ni un ministro habría hecho lo que yo hice”. (…) “Yo no he renunciado, yo no firmé ninguna carta de renuncia, tampoco me pidieron mi renuncia. Yo no quiero mentir. Yo fui al ministerio porque él me designó. Es un honor ser ministro y servir a la patria, pero como ministro de Estado merecía un mínimo de respeto, eso es lo que a mí me indigna” (…). “Para mí fue una sorpresa cuando yo llegué del Cusco y voy a palacio, me doy con la sorpresa que ya está juramentando una nueva ministra. Yo tuve que salir por la puerta trasera. Al día siguiente iniciamos el proceso de transferencia, pero recién mañana iré a firmar esos documentos”, precisó.

Gálvez ocupó el cargo del Ministerio de Cultura desde el 29 de julio hasta el 6 de octubre y su nombre quedará en el buen recuerdo de los pueblos originarios, los escritores y artistas de a pie, los provincianos jodidos por un sistema que hasta ahora les es esquivo. Y ojalá florezca ese apunte metafórico en su página oficial de fb: “El arte de la poesía en idioma quechua”. Son los deseos de este servidor.

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Inestabilidad política y presidencialismo en el Perú

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El Consejo de Estado del Perú, formado por el Poder Judicial, Contraloría de la República, Defensoría del Pueblo y Fiscalía de la Nación, pidió al presidente izquierdista, Pedro Castillo, mediante un oficio una reunión de urgencia debido a la “creciente inestabilidad política que viene afectando la buena marcha de la Administración Pública y el pleno ejercicio de los Derechos Humanos”.

La solicitud es firmada por la titular del Poder Judicial, Elvia Barrios; la fiscal de la Nación, Zoraida Ávalos; la presidenta de la Junta Nacional de Justicia, Inés Tello; el contralor de la República, Nelson Shack, y el defensor del Pueblo, Walter Gutiérrez.

En el documento las instituciones han señalado que pese a que un Estado de Derecho se caracteriza por la distribución de funciones, eso “no implica que deban ejercer sus atribuciones de manera aislada”.

De hecho, han recordado que “se encuentran obligados a cooperar en la atención de los diversos problemas que enfrenta el país”, por lo que han reclamado a Castillo que “realice todos los esfuerzos necesarios para materializar el principio de colaboración y de buena marcha de la Administración”.

El Poder Ejecutivo se encontraba a la expectativa de que el Congreso de la República reciba y debata una moción de censura contra el titular del Ministerio de Trabajo y Promoción del Empleo (Mtpe), Íber Antenor Maraví Olarte, por parte de las bancadas de la oposición, que rechazaron sus respuestas en la interpelación que lo vincula con acciones de Sendero Luminoso en la región de Ayacucho.

En el mes de septiembre en un artículo titulado “Crisis económica y Estado de derecho en el Perú” (https://tinyurl.com/wvyfmbc3) señalé: “Según el organismo sobre derechos humanos Waynakuna Perú la demanda tiene sustento en los atestados policiales: ‘N° 12-SE-JDp del 3 de agosto de 1981 y N° 001-SE-JDp, del 5 de febrero de 1982’, donde Maraví está involucrado”.

En el caso de que el Congreso de la República del Perú hubiese aprobado la censura de Íber Maraví, el exprimer ministro, Guido Bellido, dijo que plantearían una cuestión de confianza al gabinete ministerial que forzaría una remoción completa del Consejo de Ministros.

El congresista Jorge Montoya reveló que todavía se recolectaban las firmas para presentar la moción de censura contra el ministro de Trabajo y Promoción del Empleo, Íber Maraví. Además explicó que la censura contaba con el apoyo de tres parlamentarios de la bancada de la organización gobernante Perú Libre (PL).

El día seis de octubre la congresal de Perú Libre, Betssy Chávez Chino, juró como nueva titular del Ministerio de Trabajo y Promoción del Empleo en reemplazo de Íber Maraví, quien había sido interpelado la semana pasada y se preparaba una moción de censura en el Congreso de la República. Este mismo día el presidente Pedro Castillo procedió a aceptar la renuncia presentada por Guido Bellido al cargo de Presidente del Consejo de Ministros.

En el artículo “Elección y fraude en el Perú” (https://tinyurl.com/pva93w) escribo: “En el Perú actual debemos considerar que el primer ministro de gobierno, Guido Bellido, y el secretario general y fundador de la organización gobernante Perú Libre (PL), Vladimir Cerrón, entre otros, se encuentran investigados por el delito de terrorismo, según informó el Ministerio Público”.

“No hay elementos sólidos para poder censurar. Lo que hay es interés de revanchismo político contra este Gobierno. Como hemos visto esta moción que han firmado, está claramente orientado no al ministro Iber Maraví, sino hacia el presidente de la República”, declaró el expremier Bellido.

A fines del año pasado en un artículo titulado “Corrupción, corrupcionismo y presidencialismo” (https://tinyurl.com/t98ywzy8) señalé: “Un total de cinco expresidentes del Perú están inmersos en procesos penales o investigaciones fiscales por presuntos delitos de lesa humanidad y de corrupción, incluso algunos de ellos ya cumplen prisión. Ellos son Alberto Fujimori, Alejandro Toledo, Ollanta Humala, Pedro Pablo Kuczynski y recientemente Martín Vizcarra, investigado por presuntos cobros ilícitos para adjudicar obras públicas en Moquegua cuando fue gobernador de dicha región”.

En el Perú el Estado se ha convertido en la sucursal detrás de la cual operan organizaciones criminales, que bajo diferentes modalidades delictivas y usando la corrupción como metodología tienen como único fin apropiarse del botín que representa el presupuesto nacional.

El resultado de este accionar ilegal es dramático: la alteración del orden social y el daño pernicioso e irreversible a la sociedad, quitándole de esa forma la posibilidad de un desarrollo sostenible. Y lo que es peor: la degradación moral de nuestro país.

En su reciente comunicado “Movimientos comunistas organizan homenajes al genocida Abimael Guzmán” (https://tinyurl.com/hk7pjmdc) la organización de derechos humanos Waynakuna señala que en distintos países de Europa, Asia y América Latina, partidos, micropartidos, movimientos y colectivos comunistas decidieron organizar homenajes al terrorista Abimael Guzmán, líder del movimiento subversivo Sendero Luminoso. Estas acciones representan una afrenta a las miles de víctimas que dejó la violencia de esta organización criminal.

El documento señala: “La cancillería del Perú, debería emitir un comunicado de protesta en los países en donde se han desarrollado estas actividades insultantes contra la historia y memoria del Perú”.

Debemos recordar que entre el año 1980 y el 1992, el llamado “conflicto armado interno” dejó un saldo de alrededor de 70 mil víctimas mortales, entre civiles, militares y terroristas. Fueron los grupos terroristas los que, en su afán de tomar el poder por la vía de las armas y el terror, dejaron una secuela de sangre en el país.

Conduzcamos el país hacia la democracia, el desarrollo social y la paz.

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Llegó la hora caviar en el gobierno de Pedro Castillo

El presidente Castillo designó como premier nada menos que a la antiminera y oenegera Mirtha Vásquez y desde ese momento, los caviares salieron de sus tumbas y empezaron con el radio Bemba, lanzando la premisa: “Ella es una demócrata decente, concertadora y competente”.

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Desde que el gobierno de Pedro Castillo asumió el poder y puso en la PCM a Guido Bellido, empezó la guerra de poderes. Por un lado, el Legislativo que a través de contadas bancadas como las de Fuerza Popular, Avanza País y Renovación Popular, lanzaban la consigna de la denegación de la confianza, no solamente por la indeseable presencia del premier, sino, por otros ministros que también tendrían vínculos con el senderismo.

Asimismo, Bellido, no perdía oportunidad para responder con insolencia al Parlamento y a otros opositores, a pesar que lo hacía desde Twitter. Entre tanto, luego de tanta pose y barullo, el Congreso le brindó el voto de confianza, para salvaguardar sus dos cartas de “censura a un gabinete” para evitar una disolución en el futuro; pero ahí no acabaría todo.

Luego, siguieron más desatinos, contramarchas, y contradicciones del premier, que eventualmente desvirtuaba aseveraciones de sus ministros y del propio profesor chotano.

Finalmente, luego de 68 días, acabó la racha de Guido-Puka que fue defenestrado de la PCM y el presidente Castillo dio un giro inesperado. Designó como premier nada menos que a la antiminera y oenegera Mirtha Vásquez Chuquilin y desde ese momento, los caviares salieron de sus tumbas y empezaron con el radio Bemba, lanzando la premisa: “Ella es una demócrata decente, concertadora y competente”.

Así funciona esta parasitaria casta que sabe manejar muy bien el marketing político. Ellos se juntan, se organizan y se wasapean en grupos cerrados para lanzar sus autobombos y orquestar sus “consignas”, así como lo hicieron durante las marchas antimerinistas en noviembre de 2020.

Y en el colmo, anuncian que la nueva premier, realizó una gran gestión durante su jefatura en la mesa directiva del anterior Congreso. Aquella narrativa es más falsa que billete de cinco soles; porque la señora Vásquez Chuquilin desde que lideró la mesa del hemiciclo empezó a contratar a casi una centena de personal para que “no hagan nada”, todo a través del tarjetazo y con aumento de sueldo incluido. Además, ordenó la compra de 130 Smartphones para los legisladores, solamente para votar en los debates y al final boicoteó su propia moción de censura; es decir, la dilató por 12 días, para que no la saquen de su directiva.

Vásquez Chuquilin, mostró su desprecio al Fuero Parlamentario, porque en lugar de defenderlo, defendió al Ejecutivo y jugó en pared con la encargatura del transitorio Francisco Sagasti para boicotear y observar proyectos de ley que reivindicaban a la clase trabajadora, como la ley de la ONP, AFP, FONAVI, y la usura bancaria.

No debemos olvidar que el régimen de Ollanta Humala terminó caviarizando a los aparatos del Estado y esta vez, Pedro Castillo ya empezó a edulcorarse y ha puesto en la PCM a una señora que con el pretexto de la gobernabilidad y el dialogo, va a emprender una reconformación de los puestos claves en el aparato estatal, y así los caviares surgirán de las cenizas,

Así las cosas, desde hoy y en los próximos días debemos escudriñar en el diario oficial El Peruano, las probables designaciones en el aparato estatal; en especial en la PCM. No vaya a ser, que nos sorprendan y publiquen nombres como Violeta Bermúdez, Daniel Olivares, Marisa Glave, Indira Huilca, Roció Silva Santisteban y otros especímenes políticos que desde un principio encontraron en el Estado, un “Silicon Valley” que alimentó sus zonas de confort. 

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¿Una ley para escritores?, por Julio Barco

Lee la columna de la semana de Julio Barco.

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Como se sabe por experiencia, nuestro país goza de un respetable desequilibrio intelectual. Por un lado, no existe una costumbre diaria de leer y de adquirir libros, y, por otro, a nivel estatal, hay apenas esbozos incipientes de un proyecto que permita organizar un programa interregional para motivar nuestro arte escrito.

Son pues innumerables las historias sobre escritores que, por dedicarse a su obra, terminaron en la simple miseria, la locura, la depresión, la soledad (la implacable, según Ojeda) y no lograron cuajar una obra respetable, ni una actividad cultural que se sostenga por sí misma. Entonces, ¿de qué va pensar una ley para los escritores en el Perú? Va, primero, en evaluar la importancia vital de las letras en el ambiente mental de nuestra sociedad. Es decir, en darle valor y respeto a los libros, considerando que la lectura es pan necesario para el pensamiento crítico, para enriquecer la subjetividad.

Por otro lado, establecer políticas que ayuden económicamente no a los escritores, sino al movimiento de sus obras. Esto, pues, es un trabajo de base: hace falta que se integre una economía de libros interna con el fin de sostener un mercado muy paupérrimo. Si se tiene un horizonte grande, se puede establecer un sistema circular, donde los libros que se publiquen pasen por las universidades, colegios, calles, mercados y por todo el eje social.

 ¿Cómo lograr algo así?

Creando políticas culturales desde los municipios y el Estado. Generando ferias y concursos que motiven a una actividad más fecunda y despierten la curiosidad del amplio número de lectores que, sin duda, al encontrar más ofertas y nuevos espacios podrán canalizar sus propios talentos en el cultivo literario. ¡Cómo queremos crear lectores si la lectura no se estimula en el día a día!

Debemos optar por hacer de la lectura un hábito, una costumbre, algo que sea natural como salir a correr, a caminar al parque o ver televisión. También es necesario enfatizar en la urgencia de crear bibliotecas con todo lo innovador del caso: computadoras conectadas a internet, espacios de reflexión, buenos ambientes. Así, se podría lograr un espacio de cultivo lector, donde prime el silencio, la comodidad y la creatividad. Si creamos espacios, creamos posibilidad de futuros lectores.

Actualmente, observamos con disgusto este ámbito en nuestra región. Hay algunos concursos diseminados y ferias que, con esfuerzo y trabajo, vienen llenando de mejores ofertas el mercado. Lo que se debe pensar es en la cantidad de peruanos que viven y tienen tiempo de ocio para leer y enamorarse de los libros. La dignidad de los escritores y lectores debería ser urgencia de las políticas de Estado, pues, en la inteligencia de todo ciudadano yace la verdadera riqueza de un país.

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Tempestad en los andes, de Mikael Wiström (2014)

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Ante lo que ha pasado… Que es —dicho sea de paso— algo que no ha pasado del todo; la gran pregunta es: ¿qué hacemos con nosotros mismos? Tenemos que volver a eso, a esa ‘historia oscura del pasado’ por lo menos por una razón: porque no queremos que vuelva.

Esta pregunta por lo que haremos con nosotros mismos (aparte de difícil) es personal, íntima, y a la vez es grupal, colectiva; se extiende a toda la sociedad (peruana, en este caso, pero vale de seguro también para otras).

Y si hay algo que no tiene sentido, y que de hecho es lo que está pasando, es escapar de esta pregunta (reduciéndola por ejemplo a un blanco y negro, a la negación de casi cualquier matiz). Pero ¿cómo escapar, si estamos viviendo dentro de esta pregunta, lo reconozcamos o no? Estamos atrapados dentro de ella. Si la violencia vuelve, o si no, dependerá de la calidad de nuestra respuesta.  

Josefin, mitad sueca mitad peruana, es la sobrina de Augusta La Torre, la primera esposa de Abimael Guzmán. Josefin viaja psicogeográficamente desde una imagen idílica de su tía hasta el duro y necesario conocimiento, a través de investigadores y víctimas, del horror. Entre ambos extremos, el de la sublime mártir revolucionaria y el de la repudiable delincuente terrorista, hay un hueco, urge un reajuste para acercarse a una compleja comprensión.  

Quiénes eran, por qué lo hicieron, cómo lograron lo que lograron, cómo al final fracasaron, y sobre todo, ¿cómo fue posible tanto horror? Lo que hay es una herida siempre abierta, un problema aparentemente irresoluble, un pozo oscuro de pena y rabia sin fondo a la vista. Cómo enfrentarse, cómo responder entonces a lo que largamente nos excede. Y no es posible pensar que esto surgió de la nada. 

Josefin, contra la autoridad paterna, pone en juego su sinceridad, su inocencia, su sensibilidad, su vulnerabilidad, su apertura. Quiere la verdad. Como la quiere Flor, quien ha perdido a su hermano, simpatizante senderista, en la masacre de El Frontón. Contraponer sus dos historias grafica en cierto modo dos polos que tendrían que reconciliarse.    

¿No hay una conclusión a la que llegar? No hay un cierre para una película así, para una realidad así. Las causas no están resueltas. La desigualdad continúa. O hay tal vez una conclusión: ¿cómo hacer para que haya más justicia y menos dolor?

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Opinión

“El Estado, Indecopi y las corporaciones”, por Luis Alfonso Morey

Lee la columna de Luis Alfonso Morey, abogado y director de Digital TVGO.

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Por Luis Alfonso Morey

Varios grupos económicos que apoyaron a Keiko Fujimori, a Hernando de Soto y a Rafael López Aliaga llevan a cabo una millonaria e ininterrumpida campaña mediática contra el nuevo gobierno con el objeto de desestabilizarlo y cuyo propósito final es derrocar al Presidente Castillo. Necesitan 87 votos y no los tienen. Hay planes intermedios que pasan por interpelar a diversos ministros, copar el gabinete y doblegar al Presidente para seguir haciendo lo de siempre. Quieren tener un Presidente de rodillas y a su servicio. Quieren un sirviente, no un Presidente. No lo respetan. Lo desprecian y lo dicen a diario por televisión. Una minoría con mucho poder económico que se siente “dueña del Perú” lo consideran un ser inferior. Para nadie es un secreto que en nuestro país el racismo y el clasismo están en todas partes y que quien se rebela contra eso es automáticamente catalogado como revolucionario.

El Presidente Castillo dijo la verdad cuando señaló que en el Perú existen corruptos para la exportación. Olvidó señalar a los principales responsables de la corrupción: esos grandes corruptores que en complicidad con funcionarios convirtieron al Estado en su chacra o en una extensión de sus divisiones corporativas. Amplios sectores del gobierno están copados por una burocracia vinculada a los oligopolios y a esos grupos económicos y por funcionarios que no sirven al país sino a sus verdaderos patrones: esos grupos que pusieron al Estado al servicio de sus intereses, no de los intereses del país. Solamente así se explica la inacción del Estado en situaciones de evidente abuso de posición de dominio y los maltratos que se cometen a diario contra los consumidores. Clínicas buitre que cobraron millonarias sumas en los momentos en los que sus clientes-pacientes requerían más ayuda, cadenas de farmacias que multiplicaron los precios y una banca que tiene los intereses más altos de la región. Es verdad que existen empresarios socialmente responsables, esos que cumplen con la ley, esos que pagan y no eluden sus impuestos y que invierten sus ganancias en el Perú. Y están las corporaciones que cumplen con los más altos estándares en materia social y ambiental. Este es el momento en el que den el ejemplo y demuestren que se puede contribuir a que el nuevo gobierno tenga éxito.

Ha llegado la hora de exigir un comportamiento corporativo responsable de verdad y de exigir la extirpación de las mafias que han hecho lo que han querido con el Estado peruano. Una institución clave para erradicar las malas prácticas es el Indecopi. Indecopi debe hacer respetar los derechos de los consumidores y promover una economía con un mercado cada vez más competitivo.

En el Perú debemos preservar la propiedad privada, promover la competencia y sancionar las malas prácticas, especialmente el abuso de la posición de dominio.

Esperamos que la nueva administración gubernamental enfrente a ese sector que quiere mantener privilegios y que sigue abusando de la ciudadanía.

El Perú tiene todavía un sistema mercantilista corrupto que no le hace bien a la economía. Lamentablemente Indecopi ha hecho muy poco contra situaciones de abuso de posición de dominio y se ha puesto del lado muchas veces de grandes corporaciones con posiciones de dominio y no de lado de los consumidores, a quienes se debe.

Parece haber llegado la hora para que Indecopi se desvincule totalmente de esas malas corporaciones que durante mucho tiempo han controlado la institución.

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Opinión

“Los otros y nosotros”, por Eloy Jáuregui

Lee la columna de la semana de Eloy Jáuregui

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Los columnistas son las serpientes del periodismo. Un látigo de reflexión. Un chicotazo de la abstracción. Muerden todo lo que se mueve y sulfuran y enemistan. Su naturaleza excita. Y los hay los ponzoñosos y los curativos. La mayoría son una manga de chiflados pero son necesarios. Aderezan el guiso nacional. Existen en todo caso para joder la pita. Los he leído con fruición y disfrute. Desde Sofocleto hasta Paco Umbral. Escasean en estas horas pero todavía los hay. Felizmente.

Hay los aburridos como bailar con mi hermana y los soporíferos como morder un vidrio. Lo aprendí de Luis Alberto Sánchez y lo saboreé con Pocho Rospigliosi. De mi tiempo en México fue mi regocijo las carnitas, el mezcal y Carlos Monsiváis, que era homosexual y criaba gatos. Pero cuando escribía era Cantiflas y Octavio Paz en uno solo. Y escribía de política como de rumberas que casi es lo mismo.

Hoy tiene un museo en la calle Madero a un par de cuadras del Zócalo. Apreciarlo es oír a Pérez Prado y llorar con Javier Solis. Gran amigo de Carlos Fuentes era el oráculo azteca. La vez que lo conocí estaba alojado en el hotel Crillón de Lima y apareció del ascensor con la bragueta abierta y no lograba meterse la camisa debajo el pantalón. Monsiváis me observó y apuró el paso al bar. Era en los mediados de los ochenta. “Soy mexicano venéreo —me quiso explicar—pero la mayoría cree que predico la Biblia”. Luego hablamos hasta el mediodía. Yo no preguntaba nada, él todo me lo decía.

Monsiváis en su libro “Escenas de Pudor y Liviandad” (Grijalbo 1981), derroca el canon de que un intelectual es la antípoda de un rumbero. Aquel que es hijo del antro y la boite, el ‘dancing’ y la gramática prostibularia.  Al ‘Monsi’, que así lo llamaban en la tele, si uno le preguntaba sobre una duda de un texto épico, lo desasnaba.  Si necesita un dato sobre alguna película de 1924, 1935 o el año que se le antoje; él sabía quién era el que prestó los muebles. Peor cuando se le tocaba el tema de Quevedo, de Góngora, de Sor Juana, de Darío, de López Velarde, de Vallejo, de Neruda, de Machado, de Paz o de cualquier gran poeta de nuestra lengua, su respuesta surgirá de inmediato como un tacle de El Santos.

Y fue periodista pero con acento en la crónica. De ahí su herencia de Martí, Darío y Gutiérrez Nájera. Escribió como vivió. Con hipos y pedos, porque así escribe uno. Lo suyo fue la rumba, el erotismo, el verso sino la estrofa, la prosa sino los boleros. Y cuando en su libro “Aires de familia”, escribe con categoría sobre las “ínclitas razas ubérimas” de los mitos de la cultura latinoamericana y su alteridad, cita como un ensayista filudo las agonías de Onetti, Novo, Beckford o Hammett. Hoy lo extraño, maestro. Ya no los hacen como usted.

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