El tranquilo Uruguay es la víctima perfecta para la expansión de una nueva corriente terrorista. Centros comerciales y universidades fueron amenazados desde el sábado hasta este jueves en Uruguay.
Los hechos acontecen a menos de un mes de asumir la presidencia el frenteamplista Orsi. La amenaza se da cuando acaban de cambiar las autoridades policiales y la propia cabeza del ministerio de interior del Uruguay.
“Les informo que mañana iré a una facultad de la Udelar a primera hora a cometer una masacre. Iré armado con armas de fuego y cuchillos”. El marte por la noche un mail anónimo de una persona que aseguró ser integrante de una supuesta red extremista internacional llamada “764” llegó a la Udelar.
“Trataré de matar a la mayor cantidad de gente posible y luego me suicidaré. Además, transmitiré la masacre en directo por TikTok. Ustedes me causaron dolor, yo se los devolveré aumentado. Yo les demostraré a todos ustedes que Ninguna vida importa”, señala el texto, junto a una foto de armas y de municiones que forman el número 764.
Además, dicho correo, contenía un link a un canal de Telegram que, de acuerdo con El País, está inactivo desde hace 11 meses pero que servía para que sus miembros compartan contenido pornográfico y fotos de cortes autoinflingidos.
De acuerdo a la información policial, además de las amenazas de bomba a centros comerciales y a la Facultad de Medicina, se conoció el caso de una adolescente de 13 años que asistió a clases al liceo 48 de Montevideo, ubicado en Puntas de Manga, con una pistola. Además, el liceo de San Carlos,en Maldonado, tuvo que suspender las clases tras recibir un correo electrónico de una persona que amenazaba con cometer una “masacre” porque estaba “harto de tanto bullying”.
Por las amenazas en la Udelar, las facultades de Derecho, Economía y Arquitectura tuvieron que ser evacuadas este miércoles, en tanto que los centros comerciales afectados por las amenazas son el Montevideo Shopping, Punta Carretas y Portones.
La Policía Nacional de Uruguay se declaró este 26 de marzo “en alerta plena” mientras avanzan las investigaciones. El grupo 764, vinculado a la explotación infantil y la incitación a la violencia, podría ser responsable de estas amenazas.
La red 764 es una organización extremista vinculada a la explotación infantil y la incitación a la violencia y está considerada como una amenaza terrorista de nivel uno por el Departamento de Justicia de Estados Unidos y el FBI.
Fue fundada por Bradley Cadenhead, un adolescente de Texas en 2021 quien tomó el código postal de su ciudad, Stephenville. En 2023, Cadenhead fue declarado culpable de posesión de imágenes de abuso sexual infantil y condenado a 80 años de prisión.
Según el FBI, “estas redes utilizan amenazas, chantaje y manipulación para coaccionar o extorsionar a las víctimas para que produzcan, compartan o transmitan en vivo actos de autolesión, crueldad animal, actos sexualmente explícitos o suicidio. Las grabaciones se difunden entre los miembros de la red para continuar extorsionando a las víctimas y ejercer control sobre ellas”.
En febrero de este año, la Guardia Civil española detuvo a un hombre de 23 años, identificado como H. F. P., acusado de amenazar con atacar varios colegios en Valencia y quien aseguró ser miembro del 764.
El FBI emitió el 6 de marzo una advertencia pública sobre un “fuerte aumento de la actividad del ‘764’ y otras redes violentas en línea que operan en Estados Unidos y en todo el mundo”.
Dicha organización forma parte de un entramado global muy activo en redes que sigue una filosofía nihilista expresada en el aceleracionismo, una corriente que propugna el cambio radical a través de atentados aislados que perpetran lobos solitarios.
Por su parte la policía como la ciudadanía de Uruguay ha demostrado no estar preparado para posibles atentados reales. Uruguay se caracteriza por una sólida democracia desde 1985. Estos atentados ocurrieron en EEUU y en un país tan tranquilo como Nueva Zelanda. Algunos analistas políticos uruguayos señalaron que las amenazas consecutivas podrían ser usadas para probar los tiempos de respuesta de los sistemas de seguridad en el país antes de ejecutar un ataque real.
Destaca también la brecha generacional en Uruguay entre los mayores y los jóvenes al abordar este fenómeno. Existe un tráfico de información diferente entre los jóvenes más sensibles y mejor enterados de estos temas. Esto genera una distancia con sus interlocutores adultos pues no saben de qué están hablando. Mientras los jóvenes uruguayos siguen hablando de estas amenazas los adultos hablan de cualquier otra cosa.
A este punto cabe preguntarse cuáles son los protocolos que tiene Uruguay al respecto para enfrentar una situación así. También hace falta saber si cuentan con la tecnología o la misma tipificación penal respecto a esta nueva forma de terrorismo que emerge en el horizonte rioplatense. ¿Es este grupo realmente un peligro para Latinoamérica y acaso estaban probando los sistemas de seguridad para desencadenar un ataque a gran escala?
Estos grupos se organizan en foros extremistas como 4chan y se caracterizan por el uso de un lenguaje y referencias crípticos a través de copypastas y memes de texto dirigidos a solo los iniciados en una subcultura de internet. Su codificación semiótica es todavía inaccesible para la policía de países como Latinoamérica poco acostumbrados a esta cultura que nació en EEUU.
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