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Cultura

La lotería de Shirley Jackson: “la supervivencia es un juego macabro”

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El 26 de junio de 1948, los lectores del semanario “The New Yorker” se sorprendieron e indignaron al encontrarse con uno de los cuentos más escalofriantes y tenebrosos que hasta ese entonces se había publicado: “La lotería”.  Todo el recibimiento hostil que se generó en torno a este relato marcó la carrera literaria de su creadora, una mujer de treinta y dos años que pasaba su vida entre las actividades domésticas, el frenesí de la escritura e imágenes fantasmagóricas que sacudían su estabilidad emocional desde niña.

 Ella era Shirley Jackson.  Acusada y señalada con adjetivos relacionados a la brujería y a lo macabro, supo salir adelante creando alegorías que reflejan su intimidad y el contexto en el que estaba inmersa.  No hay que olvidar que en el mundo aún se percibía un clima muy desconcertante, producto de todo lo vivido durante la Segunda Guerra Mundial.

Se han escrito muchas interpretaciones en torno a “La lotería”, entre las que destacan cierta representación del antisemitismo en su trama, para ello hay que tener en cuenta que el esposo de Shirley Jackson era judío; otra analogía interesante es el papel de la mujer en una sociedad muy marcada por el machismo y los falsos nacionalismos. Esto se evidencia de forma más clara en el papel que tiene un personaje del cuento llamado Tessie Hutchinson y en su trágico desenlace.

H.P. Lovecraft, en su libro “El horror sobrenatural en la literatura” menciona que el miedo es la emoción más antigua de la humanidad, sobretodo el miedo a lo desconocido. La irrupción de elementos fantásticos y mitológicos entre los límites de la realidad fue catalogada como “horror cósmico. En el caso de Shirley Jackson, se hablaría de un “horror doméstico” (como han señalado algunos críticos), pues el miedo o la tensa atmósfera que se genera en sus relatos parten de situaciones cotidianas y ordinarias, como es el caso de “La lotería”. Estas dos formas de horror tienen un posible punto de encuentro al considerar algunos antecedentes históricos. Lovecraft señala que el horror cósmico figura en el antiguo folklore de las culturas, teniendo en cuenta los rituales mágicos y surreales que buscaban el bienestar de una colectividad. En el caso de “La lotería” de Jackson, se podría hablar de una actividad ritualesca y tradicional, en un contexto más moderno, pero que, según uno de los personajes de la historia, se hace para la prosperidad y bienestar de todo el pueblo, pese a lo terrorífico de la acción.

Shirley Jackson junto a sus hijos.

El relato trata de un pueblo pequeño, que a simple vista es como cualquier otro, los pobladores tienen confianza entre ellos, conocen aspectos de sus vidas, bromean respecto a algunas situaciones cotidianas, organizan bailes en la plaza, tienen un club juvenil y programan fiestas de Halloween. Toda esta normalidad es irrumpida por una actividad, celebrada anualmente, que requiere la presencia obligatoria de todos ellos: el juego de la lotería. Esto genera un giro macabro en la trama, explicando el porqué de algunas acciones que podrían pasar desapercibidas en primera instancia, pero que resultan siendo muy cruciales.

Una de las características que, según mi apreciación, más destaca en “La lotería” es esta forma o uso de contrastes que se generan a lo largo de la trama, construyendo ciertas ambivalencias y una atmósfera más desequilibrada en el plano emocional. Tanto el inicio y el final de la historia están marcados por estas discordancias.

Como lo he mencionado líneas atrás, el relato inicia con una descripción cálida y festiva acerca de los preparativos de “La lotería”. El espacio físico central es la plaza, lugar donde empiezan a congregarse los habitantes del pueblo. Este espíritu armonioso de la colectividad se diferencia con la acción final del relato, donde las conductas iniciales de respeto e integridad se ven transgredidas y cambiadas por el deseo de muerte, sacrificio y apropiación. Incluso las amistades que en un inicio acompañan, no pueden evitar el control de sus impulsos más salvajes.

Otro elemento que sirve como contraste es el de la vestimenta, en el caso de los hombres con el de las mujeres. El personaje Summers, quien es el guía en el desarrollo de las actividades de la lotería es descrito de esta forma:

“El señor Summers tenía mucho talento para todo ello; luciendo su camisa blanca impoluta y sus pantalones tejanos, con una mano apoyada tranquilamente sobre la caja negra, tenía un aire de gran dignidad e importancia mientras conversaba interminablemente con el señor Graves y los Martin”.

En cambio, los personajes femeninos serán descritas bajo una visión despectiva y de subordinación a la figura masculina.

“Las mujeres, con descoloridos vestidos de andar por casa y suéteres finos, llegaron poco después de sus hombres. Se saludaron entre ellas e intercambiaron apresurados chismes mientras acudían a reunirse con sus maridos”.

Los giros narrativos reflejan fielmente la actitud de los pobladores ante el juego de la lotería. Si es que al inicio se menciona que existe un ambiente agradable entre ellos, esto se ve interrumpido cuando va a dar inicio a la lotería, que a simple vista parece una actividad de integración, pero que genera un total desconcierto en los personajes:

 “Un súbito silencio cayó sobre los reunidos mientras el señor Summers carraspeaba y contemplaba la lista. ¿Todos preparados? – preguntó”.

Este silencio repentino hace presagiar que algo terrorífico se avecina. Más aún cuando el personaje más antiguo de la población, partícipe de 77 loterías, elabora un diálogo muy crítico respecto al pensamiento de los jóvenes, generando un contraste generacional. Todo esto debido a que en algunos pueblos cercanos se ha comentado mucho sobre la supresión de la lotería, generando ciertas dudas e incertidumbres sobre la actividad:

“Dicen que en el pueblo de arriba están hablando de suprimir la lotería —comentó el señor Adams al viejo Warner. Este soltó un bufido y replicó:

—Hatajo de estúpidos. Si escuchas a los jóvenes, nada les parece suficiente. A este paso, dentro de poco querrán que volvamos a vivir en cavernas, que nadie trabaje más y que vivamos de ese modo”.

Existe una preponderancia del pensamiento arcaico y de las costumbres, minimizando posibles cambios alentados por jóvenes que quizás podrían tener una visión distinta a lo tradicional. Esto, obviamente, no sucede en el pueblo central del relato, pues tanto los niños, jóvenes y adultos están muy inmersos y adoctrinados a estas creencias, pese a lo trágico que puede resultar.

Como último elemento de contraste, también podría incluirse el estilo narrativo, muy marcado al inicio por el uso de descripciones panorámicos del lugar y de las acciones de los personajes, otorgando cierta pasividad a la trama, lo que no quita que haya detalles que parecen intrascendentales pero que al final resultan siendo figuras protagónicas (es el caso de las piedras, pues al inicio un grupo de niños aparecen recolectando las piedras más lisas y redondeadas para algo que sucederá más adelante, incluso se ponen de acuerdo para protegerlas de los otros niños). Este estilo narrativo se verá transgredida desde que se inicia el juego de la lotería, otorgando un mayor dinamismo en los diálogos y en el uso de descripciones. Es como si de pronto una historia densa y recargada se va desprendiendo poco a poco de sus artificios hasta llegar a alcanzar la esencia de todo, en este caso no se trataría de otra cosa que el horror y el desconcierto.

En este sentido, los contrastes de diferentes aspectos son los que generan un espacio psicológico tenso en la historia. A eso hay que agregar que en el pueblo el Estado, como elemento organizacional de un territorio gobernado, no está presente; esto, sin embargo, no genera una anarquía entre los pobladores, pues se percibe un control social representado por el Señor Summers (dirige el juego) y el miedo a tergiversar una tradición ancestral. Quizás se podría hablar de una normalización de la violencia en un pueblo de trecientos habitantes, lo cual no resulta muy descabellado teniendo en cuenta los distintos medios de coacción que existen. Además, la fatalidad de lo lúdico permite también una democratización de la violencia, ya que cualquier poblador podría ser el seleccionado en un juego que no es más que una lucha entre la vida la muerte, entre la pasividad y la rebeldía, entre la confianza y la traición, entre la libertad y el destino, entre el pasado y el futuro.

La publicación y la recepción de “La lotería” trascendió los límites de lo ficcional, pues, así como cayó salvajemente el pueblo sobre una de sus personajes, buscando una oscuridad aparentemente redentora, también lo hicieron con Shirley Jackson; sin embargo, no pudieron contra su maldita mente creadora, menos ahora que han aparecido escritoras latinoamericanas que siguen la misma senda: el horror en la vida diaria. Entre ellas destacan Mariana Enríquez, Samantha Schweblin y Ariana Harwicz.

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Cultura

Descubre la dualidad de Junno en su nueva canción “Nada va a cambiar”

Desde Costa Rica, la agrupación liderada por Andrés Salazar presenta nuevo material nacido de la espontaneidad en tiempo de pandemia.

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Junno es una de las promesas del underground costarricense. El proyecto liderado por el músico y compositor Andrés Salazar hizo su aparición en la escena de San José a mediados del 2019 y meses después, en 2020, debutó con su primer EP “Entre seres violentos”. Este 2021 nos presenta su nuevo sencillo “Nada va a cambiar”, una canción reflexiva y lúdica en simultáneo.

“Nada Va a Cambiar” se ambienta en la resaca del personaje después de una noche de excesos y cómo se dirige a esos mismos excesos sin importar nada, haciendo alusión a que es un adicto. Lo que me motivó a escribir esta canción es que alguien muy cercano a mí sufre de adicción desde hace años y aunque han habido lapsos en los  que todo está bien, de alguna forma todo vuelve a estar mal y comprendí que realmente nada va a cambiar”, comenta Junno sobre la canción.

En su primer álbum publicado en 2020, Junno nos sorprendió con un sonido pop bastante influenciado por los ochentas en el que destacan los sintetizadores y ritmos bailables. En “Nada va a cambiar” Junno no se aleja de aquel sonido pop y nos propone un nuevo sonido a partir del blues al que le añade un carácter festivo, enérgico y alegre. Lo interesante de esta pieza es su dualidad tan opuesta: como bailar en medio de la penumbra.

Escucha la canción en las principales plataformas digitales.

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Cine

Agujero (2019), de Mario Castro Cobos

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Cine de contemplación – Cine político – Cine de la realidad – Documento & Experimento – Loca inmediatez sabiamente azarosa del registro – Cine prepandémico. Cine independiente: no gasto plata, uso mis ojos.

Agujero, (Perú, 2019, 87 min). Un personaje no identificado vuelve a Lima el día que un expresidente muere luego de abrirse un agujero. ¿Qué clase de ciudad encontrará ahora, a su vuelta? ¿Busca algo en particular o solo recordar, pensar y sentir? Mirar es en ocasiones estar escondido a plena luz espiando a través de un agujero. Y es lícito soñar que, mirando de cierta manera, la ciudad puede entregarte su secreto.

Puedes ver Agujero aquí

Más películas del mismo director:

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Cultura

Fahrenheit 051: del canibalismo y otros demonios (y el fútbol de Alianza Lima)

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En esta segunda entrega de Fahrenheit 051, el programa de libros conducido por el escritor Gabriel Rimachi Sialer, abordan el tema del canibalismo en la historia y la literatura a través de la novela “Cadáver exquisito” de la escritora argentina Agustina Bazterrica, una novela de zombies del escritor Poldark Mego y las tácticas y estrategias futboleras del Alianza Lima, en un libro recientemente aparecido. La narradora Alina Gadea nos ofrece, además, uno de los mejores poemas del gran vate Juan Gonzalo Rose.

Fahrenheit 051 hace un recorrido por las mayores tentaciones del ser humano: la comida, el fútbol y la poesía. Porque la poesía, cierto es, también alimenta. El menú está servido.

Aquí el programa completo.

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Cultura

Viernes Literario: Revolución Educativa en el Cusco

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Foto: Andina.

La reciente pandemia afectó la salud, economía, estabilidad emocional y por sobre todo, el “normal” desarrollo del sistema educativo peruano. Desde antes de esta crisis, nuestros estudiantes vivieron distintos intentos para ingresar a la era digital y tecnológica. Desde el Proyecto Huascarán, el 2001, hasta la reciente entrega de tablets, las dificultades han sido las mismas: corrupción, poco presupuesto, falta de conectividad, capacitación, implementación e innovación pedagógica (sin culpar a los docentes).

Si hace 20 años, ya se veía la necesidad de “desarrollar, ejecutar, evaluar y supervisar, con fines educativos, una red nacional, moderna, confiable, con acceso a todas las fuentes de información y capaz de transmitir contenidos de multimedia, a efectos de mejorar la calidad educativa en las zonas rurales y urbanas”, según se lee en el Reglamento de Organización y Funciones del Proyecto Huascarán, hoy su urgencia es dramática y debiera ser prioritaria no después de julio del Bicentenario, sino en este momento que muchos niños, niñas y jóvenes ven truncadas las posibilidades de seguir estudiando.

He sido testigo de la frustración de los padres que saben que la única oportunidad de sus hijos es el estudio, y con alegría, he atestiguado también un hecho que estoy seguro iniciará la revolución educativa en las escuelas y colegios, públicos y privados del Cusco ahora y por qué no, mañana del Perú. El Programa de Transformación Digital y de Doble Certificación Académica, es el fruto de un convenio entre la Dirección Regional de Educación del Cusco y la Corporación Khipu para complementar entre jóvenes adolescentes, de cuarto y quinto grado de educación secundaria su formación regular pero adicionando competencias tecnológicas que les permitirán un espacio laboral. Muchos de nosotros hemos tenido que estudiar y trabajar siendo esa la realidad de muchos hogares y en especial de los hogares del Valle Sagrado.

La sensibilidad y visión del Sr. Roberto Portugal, han vuelto a relucir como hace 37 años cuando trajera la primera computadora al Cusco para ponerla a disposición de nuestra gente. El pasado miércoles entregó a la Institución Educativa San Isidro Labrador, en el Centro Poblado de Primavera, en Ollantaytambo, el primer Campus Virtual para la plataforma educativa de este centro educativo que ya cuenta con la conectividad necesaria y la fibra óptica gracias a la Empresa de Telecomunicaciones Impecable. Apadrinó la inauguración el Lic. Arturo Ferro como Gerente de la DREC y por la tarde hizo lo propio el alcalde de la comuna del pueblo inca, José Ríos Coronel. 

Este proyecto que vincula al sector público y privado, brinda un precedente importante que no puede pasar desapercibido. Los estudiantes de esta institución educativa en las puertas del mayor recurso turístico del Perú, Machu Picchu, ya cuentan con las herramientas, los programas y también la capacitación permanente de sus docentes. Esto les permitirá, no sólo seguir sus estudios primarios y secundarios como es su derecho sino también acreditarse en capacidades tecnológicas que no las brinda un curso de computación. Al concluir su formación, pueden proseguir sus estudios superiores en una universidad como también en el Instituto Khipu que les convalidará lo aprendido y les abrirá sus puertas con todas las facilidades si desean seguir estudiando. La tecnología y la identidad no se contradicen y por el contrario se complementan. Educarse pensando en trabajar no es contradictorio, es estimulante. Por lo mismo, esperemos que esta primera piedra se multiplique en otros centros educativos donde la alcaldía, las empresas y los funcionarios públicos, estén dispuestos a establecer lazos desinteresadamente por el futuro de las generaciones venideras.

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Cultura

César Aedo: “En el Ministerio de Cultura falta voluntad política”

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En el programa Freedonia de Lima Gris, se entrevistó al reconocido mimo peruano César Aedo, con él se conversó sobre cómo ha afectado la pandemia al sector cultural. Además, nos dio su opinión sobre la gestión del Ministerio de Cultura y desde su experiencia nos narra el deseo de compartir su espectáculo audiovisual con todos los peruanos.

César Aedo es un mimo, que rápidamente se hizo conocido en Europa. Fue alumno del maestro francés Marcel Marceau, ha actuado públicamente y en televisión en Estados Unidos, Alemania, Francia y Suiza, así como en varios países de América del Sur y Central.

Aquí la entrevista:

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Cultura

Fernando ‘Coco’ Bedoya: “En el arte es más fácil perderse que encontrarse”

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En el programa Encuentros, conducido por Luis Felipe Alpaca en Lima Gris TV, se contó con la participación del pintor y grabador Fernando ‘Coco’ Bedoya.

El integrante y fundador de los emblemáticos colectivos artísticos Paréntesis y E.P.S. Huayco, radica en Argentina desde hace más de 40 años y a través de un diálogo hilarante conversó sobre el arte político, el conceptualismo, la felicidad, los momentos duros que pasa un artista, las iconografías, los recuerdos de sus obras símbolos, como la chapita Coca-Cola y el concepto del libro Coquito.

Asimismo, se refirió al profesor Pedro Castillo y su rol de candidato ganador con caballo y sombrero; pero, se mostró desconcertado que, en Perú, la candidata presidencial Keiko Fujimori finalmente, haya pasado a la segunda vuelta electoral. 

Aquí la entrevista con el artista peruano.

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Cultura

Vallejo: a 83 años de su muerte, por Julio Barco

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HOY se cumplen 83 años de la muerte de César Vallejo. Esta es una fecha especial primero porque se trata de un autor que irradia no solo a nivel nacional sino a nivel internacional y es ya un clásico de la literatura universal, sin embargo, para los que no conocen nuestra realidad, se asombraran de saber que nació en este país y fue aquí donde cosechó sus primeros triunfos y derrotas. Cuando, hace meses, viajé al sur, lo que más sentí fue un diálogo relacionado a todo el movimiento de Vallejo. Sucede que es una lectura que te abre la propia necesidad de escritura.

Vallejo habló en peruano e hizo de ese hablar un diálogo universal, logrando unir nuestra experiencia como tribu con las tribus de todo el globo. Ese tono quejoso, agudo, tierno, niño, intenso, trágico de sus versos es el llanto de un hombre que sentía todo el mundo y su tragedia. Y como todo gran artista, no hizo otra cosa que hablar de sí mismo, aunque genialmente cambiando y experimentado los temas.

Esto, claro, es un trabajo que tuvo mucho peso por la sensibilidad y genio del propio Vallejo. Es significativo como, en realidad, al artista verdadero no le hace falta que nadie le hable sobre su talento, ya que él mismo es un espejo y lo conoce gracias al esfuerzo con el que se aplica. Así era Vallejo, pedante porque conocía sus capacidades, altivo como una espada. Ya lo veo con sus cabello largo y encendiendo las cóleras.

Es que el talento, en el Perú, es una trampa. Atrae a todos, pero los perros pitbull ladran. Vallejo.  Él, que nació en el ande de Trujillo, la zona de Santiago de Chuco, no estuvo alejado de lo que se hacía a nivel internacional. Leí las revistas de la época y subrayaba. Sabía de las modas surrealistas, imaginistas, ultraístas. Asunto que eventualmente criticará en sus artículos periodísticos con tinte de crítica estética.

Antes de todo es un gran lector de la cultura, de la política, de la moral, de Capitalismo, de la época. Una esponja.

Los vanguardistas de su tiempo vivían más pegados a buscar lo nuevo en estéticas que se pegaban al mero ritmo supeficial de lo nuevo. Lo nuevo nacia por experimento; en Vallejo por necesidad.

El poeta genuino no necesita grupos ni aventuras estéticas rutilantes, solo envolver el arte con su ser. Esto es algo que no se comprende en épocas donde toda la exploración es síntesis de lo nuevo.

No es jugar por jugar. Vallejo lo sabía. ¿Dónde algo es arte y mero artilugio? Antes del autor que todos conocemos, está el joven que perdió un concurso de poesía en su universidad, el pelucón que embriagado de arte caminaba con sus amigos de la bohemia de Trujillo en las playas de Huanchaco y por la plaza central, embadurnados con el gozo de escribir de forma auténtica, de no perder el criterios mínimos de arte y de rigurosidad que un trabajo de ese nivel requiere, estimulando, algunos como Haya de la Torre o Antenor Orrego, la crítica y el tesón que pensar con lucidez necesita.

Este es pues el joven que también fue condenado a prisión, en un caso que todavía hoy nos deslumbra porque Vallejo, que como muchos jóvenes practicaba la rebeldía como una forma de “ser auténticamente él mismo” se vio envuelto en un caso de incendio de un establecimiento que lo condenó a pasar más de medio año preso. Sin esa autenticidad jamás habrá dado tantos pasos. Era valor. Era deseo de fuerza. Y esto afectó pues su naturaleza ya ensimismada y le dio el sustrato necesario para escribir su obra cumbre de vanguardia: Trilce (1922), recordemos que ya era autor de la obra Los heraldos negros. La segunda tiene un toque de modernismo, en  cuanto forma y esencia, y la segunda es una exploración desde el abismo, no obstante, antes de pasar a estos dos textos, hay que añadir que siendo genial Vallejo la pasó bastante mal a nivel nacional.

El escritor peruano Fernando Iwasaki en la tumba de César Vallejo en París.

Tuve detractores, enemigos y gente, como Clemente Palma, que lo sentenció a la imposibilidad de escribir poesía. Una vez en Europa decidió no volver. Su estadía en el viejo continente fue una aventura existencial que lo llevó a su muerte, que venía anunciando. Sin embargo, ya había preparado el camino. Primero escribiendo la obra Los heraldos negros, por ejemplo, que ya demuestra una sensibilidad a flor de piel, originalidad y modo de ser auténtico.

Recordemos que la primera versión de esta obra fue leída atentamente por Antenor Orrego y eventualmente, tras consejo, Vallejo la reescribió. Sin embargo, no solo y exclusivamente hay influencia rubendariana sino –especialmente– un sorbo de la música de la poesía del siglo de Oro. Esos toques literarios que dan vueltas sobre la propia subjetividad, evocan a Quevedo, por ratos a Lope de Vega. Sin olvidar que Vallejo le dedicó su tesis a estudiar la El romanticismo en la poesía castellana (1915) Este es el Vallejo que hoy recuerdo, aquel que todavía no cruzaba el océano. Aquel que aprendía a vivir, buscando una forma natural y propia de armar su arte. A los ochenta y tres años de su muerte, Vallejo, aquel juzgado por la mediocre intelectual de su tiempo es hoy la estrella que brilla en el Parnaso.

Un autor que nadie puede bajarse con críticas ramplonas o voraces absurdos. Si para Martín Adán nuestro primer clásico era José Santos Chocano, yo creo que el segundo es Valdelomar y, con justicia, el tercero cae en aquel trujillano que revolucionó el arte peruano y universal.

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Cultura

Walter Jilapa y sus 30 años de labor literaria

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Como dijera José Luis Ayala Olazával: “Los pueblos que valoran y honran a sus intelectuales como a sus más destacados ciudadanos en vida, se valoran y honran a sí mismo. Al mismo tiempo, que esa trascendental acción sirve para estimular a las nuevas generaciones, es el resultado de lo que es capaz una sociedad en permanente ejercicio de los valores éticos, morales, cívicos como patrióticos y realización de sus aspiraciones sociales”. 

Es por esta razón que estimamos trascendente la figura emblemática del reconocido escritor Walter Jilapa Santander, nacido el 11 de junio de 1972 en Juliaca, con una dedicación de 30 años a la cultura puneña. Entonces afirmamos pues enfáticamente, que es uno de los exponentes del mundo mágico de las letras, no solo en el campo de la poesía sino también de la literatura peruana. 

Poetas José Luis Ayala Olazával y Walter Jilapa en la FIL de Puno.

Este destacado poeta cursó sus estudios de Educación en la Especialidad de Lengua y Literatura, también tiene una maestría y doctorado en Educación. Es miembro activo de la Casa del Poeta Peruano. En el año 2013, recibió la “Medalla de Oro de la Cultura” en el Encuentro Internacional de Poesía en la ciudad de Bambamarca, departamento de Cajamarca. 

Después de lo cual representó al Perú en el IV Encuentro Internacional de Escritores “Sin Fronteras” de Argentina, siendo declarado visitante ilustre, asimismo brilló con luz propia en el VI Encuentro Internacional de Escritores “Por la senda de la Palabra” de Ecuador, recibiendo la llave de la ciudad. 

Vale decir, es un hombre generoso adornado por la sencillez y por su amor a la poesía, la docencia, el ajedrez, la política, la odontología y, sobre todo, por cultivar, con sutileza y sinceridad, la difícil amistad en estos tiempos aciagos. 

Debo señalar en estas líneas el esfuerzo e interés mostrado por Walter Jilapa Santander, que se ha convertido en un orfebre de la palabra, además está preocupado por la cultura puneña. Tiene en su haber “Versos de guerra y paz”, “Oro”, “El lenguaje del viento”, Doctor en el Perú” y “Fogata humana”. Está por publicar “Tokoro, poesía esencial de Juliaca”. 

Poemas suyos han sido publicados en diarios, revistas nacionales e internacionales y al mismo tiempo, en diversas antologías poéticas, tales como: “30 voces contemporáneas en la poesía puneña”, “Necesitarse”, “Arquitectos del alba”, “Pitágoras de ruiseñores” y “Los amantes vienen al puerto”.

EN LAMPA. Destacadas figuras literarias posan al lado del poeta juliaqueño Walter Jilapa.

Es interesante su poemario “Fogata humana”. Walter Jilapa Santander dice: Hoy me encontré con mi infancia/ pasos tambaleantes atrapando el equilibrio de Newton/ Hurtando palabras al idioma de Cervantes/ Oraciones a la filosofía de Sócrates/ desafiando la hidrogravedad de Arquímedes con aquel barquito de papel/ Escalando las vocales de la vida/ Cuentos interminables cerraban mis párpados junto a estrellas de púrpura/ El lápiz de carbón la matemática mis fieles aliados/ Sumaba alegría a muchedumbre a flor de labios/ Restaba tristeza en ausencia de mi padre/ Multiplicaba el pan nuestro de cada día/ Dividía optimismo a carrera derrotada/ Hoy me queda el espejo de memoria/ El mayor deseo de reencarnarme niño.   

Por eso con mucha razón Walter Jilapa Santander sacará a luz la antología “Tokoro, poesía esencial de Juliaca”, que es un trabajo de recuperación de algunas voces supuestamente postergadas de la literatura juliaqueña, pertenecientes a diferentes generaciones; sin embargo en su gran mayoría a la Generación de Fin de Siglo. 

Cabe pues entonces resaltar y exaltar que esta antología poética se instaura en un panorama estético de la poesía juliaqueña, familiarizado con todos los aportes de las más recientes teorías literarias, como en un campo propicio a la rigurosa investigación, en el que aparecen obras fundamentales de nuestra tradición literaria, que marcan una orientación para presentar a la poesía que se ha escrito en Juliaca. 

PREMIACIÓN. En la Casa de la Cultura de Puno fue reconocido el poeta juliaqueño.

Por ello mismo nos llama la atención que entre los autores reseñados figuren nombres tan importantes, como son: Luis de Rodrigo, José Parada Manrique, Alberto Valcárcel Acuña, Jesús Cáceres Velásquez, Vicente Benavente Calla, Roberto Belarmino Mamani Mendoza, Gaby Arce Muñoz, Héctor Cano Cáceres, Percy Zaga Bustinza, Gloria Mendoza Borda, Luis Zambrano Rojas, Hernán Jiménez Camacho, Alberto Chambi Pérez, Norma Melgar López, Samuel Álvarez Enríquez, Fidel Mendoza Paredes, Gabriel Apaza Mamani, Walter Zea Mamani, Darwin Bedoya Bautista, Rudy Frisancho Gallegos, León Isaac Quispe Huaranca, entre otros. 

Si bien es cierto, la antología “Tokoro, poesía esencial de Juliaca”, no sólo se justifica, sino que se hace necesario, el mismo que podría generar debates a partir de alcances y planteamientos ideo-estéticos; pero es indiscutible su valía para dilucidar una visión totalizadora de las letras juliaqueñas, ello debido a que Walter Jilapa Santander siempre se ha mantenido impermeable y honesto a la vez. 

Lo que está fuera de discusión, es el buen gusto con que se ha realizado la selección de los poetas y de sus poemas. Se ha escogido con criterios muy personales, pero no ambiguos. ¿Faltan otros? por supuesto que faltan muchos, como lo reconoce el propio Walter Jilapa Santander, cuya antología poética también es una invitación a revisar el proscenio poético juliaqueño. 

Por todas estas razones Walter Jilapa Santander es un escritor que cincela las palabras desde la otra orilla, desde la otra condición humana y visión del mundo, desde las sociedades ancestrales que no tienen necesidad de asimilarse a la globalización ni a cánones de la cultura oficial. 

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