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LA COVID-19 SE PASEA EN EL TRANSPORTE PÚBLICO [VIDEO]

Redacción Lima Gris

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El transporte público en Lima es otro de los focos donde el virus de desplaza a sus anchas. El informe de Panorama revela que los 126 inspectores de la Autoridad de Transporte Urbano (ATU) y las fuerzas del orden no son suficientes para fiscalizar el cumplimiento de los nuevos protocolos de sanidad.

A pesar que no se cumple con la correcta fiscalización sanitaria, el servicio de transporte público reinició sus actividades en nuestro país. A esto se suma la gran cantidad de unidades piratas que no cumplen con el debido cuidado sanitario.

Esto solo demuestra un masivo tránsito del coronavirus, en medio del rechazo a los nuevos protocolos de bioseguridad para evitar posibles contagios. Lamentablemente se sigue  poniendo en riesgo la vida de cientos de personas que necesitan usar el transporte público para desplazarse a sus centros de labores y domicilios.

Aquí el informe completo de Panorama.

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El amor como bandera: la misión del padre Omar Sánchez durante la pandemia

Sol Pozzi-Escot

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Padre Omar Sánchez, Director de la Asociación de las Bienaventuranzas.

En medio de nuestra ciudad salvaje existe un lugar que resiste, un fuerte donde la desesperación se torna en sonrisa, y la carencia en esperanza. Un lugar donde 262 personas de todas las edades, puestas bajo el cuidado del Padre Omar Sánchez y su equipo, se alzan ante la soledad y la miseria de nuestros días, enarbolando la bandera de la fe y la resiliencia. Ese lugar es la Asociación de las Bienaventuranzas, que incluso en medio de la mayor crisis de la historia contemporánea de nuestro país, y habiendo registrado 13 casos de COVID entre sus residentes, se reafirma como el hogar de los desvalidos, de los más pobres entre los pobres, de los más enfermos entre los enfermos.

Conversamos con el Padre Omar, motor de la obra, buscando entender qué es lo que aviva esa fe suya que no se apaga, esa llama que brilla, segura y decidida, entre las tinieblas de un país azotado por la pandemia y otros virulentos males, tal vez más perniciosos aún, los de la corrupción y la desidia.

Una gesta contra el olvido

“Yo estoy haciendo lo que tengo que hacer, lo mío no tiene ningún mérito. Quienes tienen mérito son todas las personas que están en esta casa. Tenemos 13 casos de COVID, aislados, y, gracias a Dios, asintomáticos. Y enfermeras nuestras, que no tenían COVID, se han metido a atenderlos. Ahí, en ellos, está el mérito.”, afirma el Padre Omar Sánchez. En el incierto contexto actual, los esfuerzos se han multiplicado, pero el camino es duro. En efecto, la Asociación de las Bienaventuranzas acoge a niños, jóvenes y adultos con serias enfermedades que requieren de sumo cuidado. Síndrome de West, de Moebius, trastorno del desarrollo intelectual, o discapacidades físicas, son ejemplos de los retos que estos 262 residentes enfrentan cada día. “La menor tiene 2 meses, y la mayor, 94 años. Todos están en proceso de investigación tutelar, o declarados en abandono.”, comenta el Padre Omar.

Residentes de la Asociación, ejemplo vivo de resistencia ante la adversidad. Foto: Sol Pozzi-Escot.

Sin embargo, la labor del Padre Omar no nació con la llegada del virus: son ya 12 años, que a través de la Asociación de las Bienaventuranzas, ha sabido dar hogar, físico y espiritual, a todos aquellos que la sociedad y el Estado prefieren, muchas veces, no ver. En el 2008, después de regresar de una misión en Irak, el hoy también conocido como Padre Omar Buenaventura buscaba abrir un centro de rehabilitación para jóvenes de bajos recursos con problemas de drogas. Sin embargo, una llamada cambió todo. “Me llamó una monja, amiga, del norte del Perú, para contarme que había encontrado un chico tirado en la basura del mercado. 30 y tantos años, discapacidad mental severa, parálisis de medio cuerpo y epilepsia. Ellas no lo podían tener, y me preguntaron si conocía un lugar que lo pudiera albergar. Buscamos, y a nadie le importó. Un día, en el desayuno, le cuento a los chicos de mi equipo, y Marco (Prado), me dice: “Si le estamos preguntando a Dios qué hacer, es porque ya nos respondió” Yo no había visto ese mensaje”. Nació, entonces, la Asociación de las Bienaventuranzas. El padre recibió al NN del norte, lo bautizó como Luis María, ya que era ese el nombre del santo del día en que llegó al refugio, y, en sus palabras, “fue él quien nos orientó, la flecha que nos mostró qué es lo que Dios quería de nosotros”. Con el amor como norte, las tinieblas se difuminan y el deber se impone. Y vaya que nuestro país conoce de tinieblas.

De luz y sombras

“La crisis más grave que conoce el Perú en la actualidad es la crisis moral.”, sentencia el Padre Omar. En efecto, la crisis del virus puede eventualmente ser domada, al igual que la crisis económica. Pero es esa crisis espiritual, que el padre describe como “esa forma de pensar en la que cada uno hace bueno y malo lo que quiere, verdadero o falso lo que quiere”, la que representa el precipicio ante el cual se asoma nuestra sociedad. Pero sus convicciones se mantienen firmes: “Dios nos creó a su imagen y semejanza. Si Dios es bueno, el hombre es bueno, por naturaleza.”, explica. Y continúa: “Así como hay pecado original, hay inocencia original. Cuando tienes un niño en las manos, cuando ves a un niño sonreír, no se te ocurre pensar que hay pecado original.”

Prueba de ello es Jesús David, niño de 9 años rescatado por la Asociación. Su madre intentó abortarlo 4 veces,  su padre purga una condena en la cárcel y su abuela sufre de cáncer, por lo cual los cuidados del equipo del Padre Omar son esenciales para su supervivencia. A causa de los fallidos intentos de aborto, nació con parálisis cerebral infantil, que afecta su capacidad motora, pero no intelectual. Caso similar es el de Patrick, niño de 2 años que, a causa del alcoholismo de sus padres, nació con un trastorno del desarrollo motor. Juan Pablo Cárdenas, psicólogo y voluntario de la Asociación, explica que cuando Patrick llegó a la sede, “parecía una oruguita”, a causa de sus dificultades de movimiento. Gracias a los cuidados de los voluntarios, Patrick respondió positivamente a sus terapias y, ahora, como mostrando orgullosamente su progreso, se divierte trepado sobre su cuna, mirando por la ventana.

Patrick, guardián de la torre. Foto: Sol Pozzi-Escot

Pero queda mucho por hacer. De acuerdo a Juan Pablo Cárdenas, el marco legal en nuestro país respecto a esta materia es insuficiente, y los programas del Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables no se dan abasto ante una realidad nacional que supera su capacidad de ejecución. En muchas ocasiones, medicamentos esenciales para el tratamiento de graves enfermedades, como el Valpram, usado en casos de epilepsia, escasean, y la cobertura del SIS no asegura el acceso a las terapias, ya que no cubre ciertos vacíos, como el transporte de los pacientes a sus centros de atención. Cárdenas explica que en nuestro país escasean los Centros de Acogida Residencial, establecimientos del Estado dedicados a niños, niñas y adolescentes en situación de abandono, razón por la cual la Asociación de las Bienaventuranzas encuentra gran demanda entre la población vulnerable. “Si el Estado se preocupara más en atender a esta población vulnerable, nosotros no existiríamos. El Padre Omar cumple con una responsabilidad que debería ser asumida por el Estado.”, remata. Determinación y temple, valores esenciales para la actualidad.

Construyendo esperanza

Pero la fe no siempre fue una certeza en la vida del Padre Omar. “Yo no soy filósofo, pero sí se podría hablar de vacío existencial en cierto periodo de mi vida. Tenía muchos proyectos interesantes, profesión, pareja, familia, futuro…Pero había una parte de mi vida, la parte espiritual, que no terminaba de cobrar sentido. Pensaba en mi futuro, en lo que haría de mi vida, pero siempre volvía una pregunta que me quitaba la paz: “¿Y después qué?”. Esa pregunta me taladraba el alma.” Y, como todo joven de veintitantos años en búsqueda del sentido, el padre Omar se lanzó en búsqueda de sí mismo. Cuenta que en una época fue asiduo de las discotecas de moda, pero el barullo de la diversión no era suficiente para calmar su alma ávida de respuestas. Un día, a las 2 de la mañana, después de retirarse de una fiesta insípida, el joven Omar Sánchez encontró una iglesia abierta, donde se llevaba a cabo una vigilia. “Entré a la Iglesia, y un sacerdote se me acercó y comenzamos a conversar. Yo no lo busqué, él me llamó a mí. Me comenzó a acompañar espiritualmente durante unos meses, hasta que, porque ya no podía seguir acompañándome, me presentó a otro cura. Fui donde este sacerdote, le toqué la puerta, me presenté, y él me miró, me señaló, y me dijo: “Tú serás cura””, cuenta el padre. Desconcertado, se apartó, pero el silencio y el desasosiego seguían ahí: “Dentro de tres meses volví donde el sacerdote, me puse de rodillas, y le pedí ayuda, porque ya no podía más. Me invitó a un retiro de experiencia vocacional, dedicado a la oración y al trabajo manual, y desde ahí no he vuelto a escuchar la pregunta.”

La fe como apuesta por el futuro. Fuente: Asociación de las Bienaventuranzas.

Y ni la pandemia del COVID ha sabido hacer flaquear esa convicción. Todo lo contrario, la refuerza: “Lo que hace Dios es usar esta pandemia para hacer un llamado a la reflexión. Qué fácil es, ahora, morir. Hemos vivido en una cultura de autosuficiencia, del super-yo, y ahora la naturaleza nos enseña que un bichito microscópico puede con nosotros.”, afirma el padre. La empatía, el trabajo en equipo, la humildad, son las grandes lecciones que nos deja la pandemia. Y eso va más allá de la religión. “Conozco gente buena, con una vida digna, de lucha y esfuerzo, y no son creyentes, de nada, ni de nadie.”, explica el padre Omar Sánchez. Para él, la regla de oro es el amor, “ese amor manifestado de mil maneras reales”. Lo vemos en sus ojos, pero también en los de Jesús David, de Patrick, y de todos los residentes y voluntarios de la Asociación. Ahí está la fe, no hay misterio.

Para donaciones, anotar los siguientes números de cuenta.

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Dolor al viento (sobre el suicida de Los Olivos)

Cuando la compasión desaparece por el ansia de likes, las redes se llenan de violencia ante el suicidio de un joven con depresión.

Gabriel Rimachi Sialer

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El 11 de marzo de este año, un joven de Los Olivos subió a una torre de alta tension para suicidarse. Tras una ardua labor, los bomberos lograron rescatarlo. La familia dijo que padecía depresión y los mensajes de apoyo en las redes no se hicieron esperar.

Hoy, a las 6 de la tarde, el mismo joven subió a otra torre de alta tensión en el mismo distrito. Pero esta vez solo encontró a mucha gente que filmaba desde abajo con sus celulares. Desde ahí arriba, con el viento frío de septiembre y el zumbido que producen 34 mil voltios corriendo por los cables, todo debió haberle parecido entonces más soledad.

La madre del muchacho gritaba su nombre desde la vereda, desesperada, pero su voz en un hilito se la llevaba el viento y la calle. Tras unos minutos, el muchacho saltó. Cinco segundos duró su caída. Cinco segundos eternos donde a la sensación de vacío en tu estómago se suman los gritos de abajo, los autos que pasan, un perro que ladra, el llanto de su mamá. Un policía ve caer el cuerpo silencioso y metros antes del contacto con el suelo, gira su cuerpo, cierra los ojos y se lleva las manos a las orejas para no escuchar, para no llevarse ese sonido en la cabeza para siempre, y corre a apoyarse tras un auto.

Pero, a diferencia del mes de marzo, ahora varios videos desde diversos ángulos corrieron ya no por ese infierno morboso que es el whatsapp, si no que varios “medios digitales” y grupos de Facebook (grupos vecinales de Los Olivos, medios de ese mismo distrito) se encargaron de “difundir la exclusiva” en sus redes sociales. No importa ya la familia, ni el dolor de la madre, ni la violencia de las imágenes y el sonido de la muerte contra el asfalto. Solo importan los likes y el tráfico que pueden generar la muerte ajena y la indolencia. La pepa. El que primero publica, gana. Y los comentarios de cada publicación van de la burla a la justificación de publicar esos videos “para que sirva de ejemplo”.

El mundo es violento, la vida es violenta, la información también lo es pero lo es más cuando te llega un video sin que lo pidas y le das play y se te encoge el alma también con violencia. En el video hay unos brevísimos segundos que sobrevienen a la muerte. Luego todo se vuelve zoom, primeros planos, diversos ángulos, mientras la tarde con su poquito de sol se va haciendo noche. ¿Habrá visto ese muchacho un poco del cielo que lo despedía?

La depresión es una enfermedad. La falta de compasión también.

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Perú, historia de epidemias y pandemias

Antes de la llegada de la covid-19, el país fue asolado por varias epidemias. En el siglo XIX y XX, por ejemplo, miles de personas se contagiaron y murieron por causa de la peste, la viruela, el cólera y la fiebre amarilla.

Raúl Vela

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Por causa de la gripe española, más de 50 000 personas murieron en el país.

La primera pandemia que llegó al Perú fue la gripe española. En 1919 la vida de los limeños cambió radicalmente por la presencia de este virus de la influenza. Y semanas después también aconteció lo mismo con los pobladores de Trujillo, Ica e Iquitos. La gente ante el número de infectados que reportaba las autoridades comenzó a usar mascarillas, a tener una disciplina higiénica más meticulosa, a colocar sus zapatos y ropa afuera del cuarto de dormir, entre otros cuidados.

Durante el tiempo que estuvo la gripe española en el país, que fue hasta 1920, más de 50 000 personas murieron, según reportes de la época.

Las causas que originaron las epidemias del siglo XIX y XX son múltiples. El doctor Jorge Lossio Chávez en su libro Acequias y gallinazos. Salud ambienta en la Lima del siglo XIX, da cuenta que la proliferación de muladares que se formaron dentro de la ciudad, y los repositorios de basuras municipales establecidos en las inmediaciones de Lima, se constituyeron en principales focos de contaminación urbana en la capital.

La respuesta municipal para enfrentar estos peligros de salud pública, no fue del todo inmediata.

En la Lima del siglo XIX, el recojo de basura era efectuado por la Baja Policía. La Baja Policía era un servicio municipal puesto en contrata pública.

Cuando algún distrito no lograba subastar, era la misma municipalidad la que asumía el recojo de la basura.

Los interesados se comprometían, una vez acopiadas las basuras, a trasladarlas hacia los repositorios municipales, ubicados en las afueras de la ciudad, como el Tajamar, el Martinete y las Maravillas.

En los repositorios municipales, los trabajadores ediles quemaban la basura, y en algunos casos lo enterraban, o lo arrojaban al río. Una costumbre perniciosa que aún persiste.

Con el paso de los años, el problema de la basura se agudizó en Lima. Esto llevó a los médicos a resaltar la necesidad de atender no solo el aseo público sino también indagar las condiciones higiénicas al interior de las viviendas.

El doctor Jorge Lossio revela en su libro que, según los reportes del Archivo de la Municipalidad de Lima, los médicos ingresaban a las viviendas para conocer las condiciones sanitarias de la gente.

Producto de ese trabajo, dice, los galenos concluyeron que el hacinamiento, la precariedad, la acumulación de basuras y la poca ventilación e iluminación de los cuartos, constituían focos para la aparición de enfermedades contagiosas. Y que para evitar la reaparición de epidemias se requería tomar medidas urgentes. Infortunadamente, los virreyes de ese entonces muy poco se preocuparon por mejorar las condiciones sanitarias de la ciudad

No fue hasta la llegada de los Borbones al trono de España, que se empezó a invertir en salud pública en la capital del virreinato.

En el siglo XIX la costumbre de enterrar a los muertos en las iglesias constituyó un foco de infección, que las autoridades virreinales resolvieron con la construcción y edificación del Cementerio General de Lima.

En 1806 el virrey José de Abascal, aprovechando que había llegado desde España la Real Filantrópica Expedición de la Vacuna al puerto del Callao, ordenó que toda la población del territorio se vacunara.

El doctor Eduardo Zárate Cárdenas afirma en su libro La Higiene en Lima, que en los años siguientes se instaló en la capital la Real Junta Conservadora de la Vacuna, institución integrada por el virrey, el arzobispo, el alcalde, dos médicos, el fiscal, el oidor y dos vecinos notables.

Los esfuerzos por prevenir la aparición de epidemias en Lima, lamentablemente fueron abandonados con la llegada de la República. Esto provocó la reaparición de la viruela en 1824 y de la fiebre amarilla en 1855.

Zárate Cárdenas cuenta que el miedo a la muerte por la presencia de la fiebre amarilla en la capital, llevó al gobierno de Ramón Castilla a pedir apoyo al Colegio de Medicina.

«Gracias a la intervención de los galenos, se prohibió echar basura en las acequias, igualmente poner en las calles fogones, caballerías sueltas, u otras animales. Quien incumpliera con esas medidas sería sancionado con fuertes multas», sostiene.

El presidente Castilla también impulsó el cambió de las cañerías de barro a fierro en la conducción del agua potable hacia el interior de las casas y piletas públicas; así como la instalación del alumbrado a gas en la plaza mayor y en los meses siguientes en las principales calles, comercios y lugares de recreo de Lima y el Callao.

Con la Guerra del Pacífico (1979-1883), las mejoras en salubridad de las principales ciudades fueron dejadas de lado hasta 1908, año en que asumió el poder Augusto B. Leguía.

Con Leguía, sobre todo en su segundo periodo de gobierno (1919-1930), se inició la modernización de Lima, Trujillo, Arequipa y Chiclayo. Por esos años, la gripe española y la peste bubónica hacían presa de los limeños, y en el norte del país, hacía lo propio la fiebre amarilla.

La propagación de estas enfermedades se vio favorecida por el espantoso estado de salubridad de esas ciudades y las malas condiciones higiénicas de la población.

La revista Variedades del 30 de noviembre de 1918 dio a conocer que como consecuencia de esta situación la Dirección de Salubridad dispuso una campaña para el saneamiento extraordinario de Lima, a la vez de disponer la vacunación obligatoria de todos los vecinos

Pese a los esfuerzos de las autoridades por dotar de agua potable y un sistema de alcantarillado a la ciudad, de mejorar los servicios de recojo de la basura en Lima, y de educar a la población para que refuerce sus medidas de higiene, en los años siguientes las epidemias continuaron reapareciendo en el país. 

El Comercio el 29 de mayo de 1920 advierte sobre el peligro de la gripe.

En El regreso de las epidemias, Carlos Cueto afirma que esto acontecía porque la gente no acataba las disposiciones estatales, como cumplir la cuarentena.

También porque la población no aceptaba la explicación bacteriana en el origen de la peste y más bien optaba por explicaciones y soluciones basadas en lo sobrenatural o mágico.

Otra razón de la desobediencia, explica el historiador, es que las autoridades imponían sus medidas de manera autoritaria. Por ejemplo, en la epidemia de la fiebre amarilla, el médico estadounidense contratado por el Gobierno para dirigir la contención de esta enfermedad dispuso quemar el puerto de Paita, medida que fue rechazada por la población.

Otro aspecto de difícil implementación fue la prohibición de misas o procesiones en tiempos de pandemia.

Con la caída de Augusto B. Leguía, las obras de saneamiento en las ciudades se abandonaron. Solo se retomaron cuando Manuel Odría llegó a la presidencia.

Los siguientes presidentes que tuvo el país muy poco invirtieron por prevenir la aparición de epidemias, por esa razón, cuando llegó el cólera al Perú en 1991, esta rápidamente se diseminó en Lima y Callao, como también en Chimbote, Piura y otras ciudades de la costa, sierra y selva.

Tarde o temprano la covid-19 pasará a la historia, pero siempre estaremos amenazados por la aparición de otras epidemias. ¿Qué hacer para estar mejor preparados desde el punto de vista sanitario?

El doctor Jorge Lossio recomienda tener una política de saneamiento, que no solo incluya obras sino también campañas para cambiar los hábitos de higiene de la gente.

«Precisamos trabajar juntos Ejecutivo, gobiernos regionales y locales, solo así tendremos una mejor respuesta cuando llegué la próxima epidemia», asevera el historiador de la PUCP.

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Richard Swing es el Perú (incluye lomo saltado y pisco sour)

Richard “Swing” Cisneros dio una conferencia de prensa esta mañana donde asegura que posee 200 audios que involucran a políticos y otros personajes del gobierno.

Gabriel Rimachi Sialer

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4 funciones, 4.

Richard Swing se pasea con la prensa, los maneja, los aleja en nombre de la “distancia social” o no responde nada. Saca su tablet y anuncia “Voy a lanzar un nuevo audio”. Y da Play y no se escucha nada. El volumen es muy bajo. Los colegas se agitan, estiran la oreja y sus micros, piden silencio, entonces alguien grita ¡que lo transcriba! Y Swing, ese payaso de este hermoso país del lomo saltado, el pisco sour y Macchu Picchu, dice: “¡Un momentito que voy a tomar mi agua!”.

Se gira sobre sus talones, los periodistas hacen silencio, saca su botella de agua, bebe con parsimonia mientras escucha que un periodista susurra: “Directo en directo, el señor Richard Swing bebe de su botella de agua mientras esperamos que transcriba el audio que acaba de lanzar en exclusiva…”. Y entonces Swing gira sobre sus tacos, como si una luz del cielo se hubiera encendido en su escenario, mascarilla estirada en ese rostro que parece querer explotar y sentencia: “Silencio que voy a transcribir el audio que estoy lanzando”. Y se pone a escuchar y leer en voz alta lo que ahí se escucha. Esa es su transcripción. Un periodista le grita ¡No se escucha! Swing responde “¡Ay pero qué quieren si no tengo acá la tecnología para eso, entiendan que los he citado acá en mi hogar y no en otro lado porque la coyuntura nos urge por el bien del país!”.

La prensa se agita abajo y todos gritan a la vez -como les enseñaron en el curso universitario “Cómo gritar cuando gritan todos al mismo tiempo al entrevistado y no morir en el intento 1”- y no se entiende nada. Entonces Swing se indigna. “¡Un momentito! ¡Primero que nada me guardan la distancia social! ¡Segundo, yo los he convocado para anunciar los nuevos audios que tengo en mi poder y que voy a hacer públicos el día de hoy! ¡Si quieren más preguntas me escriben a mi whatsapp y les respondo!”. No falta quien le insista por el tema del ministerio de cultura y los 175 mil soles que se levantó en asesorías de coaching al personal del mincul, y Swing grita que se han juntado “la sentenciada y el pedófilo” para atacarlo porque él es una figura pública.

Le preguntan (a gritos) “¡Señor Richard Swing! ¡Señor Richard Swing! ¿Qué…?”. Pero Swing no lo deja terminar y lo fulmina con su mirada “Vacancia 2020”. “Yo me llamo Richard Cisneros, papito, Richard Cis-ne-ros. A Swing lo maté hace dos meses con dos estacas”. Sí, debe tener razón porque no hay otra forma -conocida- de darle muerte a los chupasangre.

Alguien le grita ¡oiiiiiga caballero! Y Swing se retira, enfundado en un abrigo negro, no sin antes gritar su número de Whatsapp para que la prensa (esa que encumbra a personajes como este, babeantes de necesidad de micrófonos) le envíe sus preguntas para que sean absueltas.

La seguridad de Swing (2 tipos macetones de impecable terno negro con corbatas rojas y audífono en la oreja), le hacen campo y Swing entra en su edificio de Miraflores, da 3, 4 pasos hacia el fondo, las voces se van silenciando, se convierten en un rumor de despedida. Entonces gira sobre su eje, como toda una estrella y regresa para reavivar los gritos con su nombre y los aplausos y los periodistas se agolpan nuevamente en la reja de ingreso y vuelven a gritarle cien preguntas pero Swing sonríe y se retira hecho un campeón, quizá creyendo que, en efecto, él es, en este momento, el presente del Perú. Que él es el Perú, con su lomo saltado, su pisco sour y Macchu Picchu. Y sonríe otra vez, satisfecho.

Lo peor de todo es que tiene razón. Toda la razón.

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Con la enseñanza de las abuelas

Iván Brehaut

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Marisela Vargas con al flor de bobinsana.

Son las 5 a.m. El día aún está fresco y es hora de iniciar la rutina de cada sábado. Las botas, la gorra, la mascarilla, el machete, la soguilla.  Caminar al puerto, persignarse al subir al bote. Mirar el cielo iluminado por el sol que tiñe todo de dorado. Es hora de oír al bosque.

Desde hace 4 meses, cada sábado, Marisela Vargas, la lideresa de ARDISEP y responsable de la casa de sanación de Sepahua sale por la madrugada a conseguir las plantas con las que prepara los brebajes, infusiones y vapores con los que trata a los pacientes que muestran posibles síntomas de la Covid 19.

“Nuestra labor continúa, no ha parado nunca. Desde hace meses venimos haciendo esto por nuestra gente… nos explica.  Con más de 500 atenciones desde la apertura del centro, la pericia de Marisela y Lisset Vergaray, su compañera y también artesana de ARDISEP, viene en aumento.  “La gente confía en nosotras, no podemos fallarles.  Nuestros vecinos vienen a buscar apoyo… menos mal que el Doctor Luis Adauto (responsable del Centro de Salud de Sepahua) y el Alcalde nos apoyan con lo que pueden, pero es un trabajo duro”.

Marisela Vargas en el barrio Santa Rosa con toé, mucura y matico.

Marisela es Machiguenga y vive en Sepahua, centro del mundo Yine, desde hace muchos años. “Nosotras las mujeres artesanas de ARDISEP nos hemos esforzado por tener nuestra cultura como valor, como capital para salir adelante. Con la pandemia, estamos usando nuestra cultura para defendernos de este mal invisible”.  La labor voluntaria de Marisela y ARDISEP es totalmente voluntaria.

La receta de Marisela se basa en el uso de la mucura, una hierba que crece en el bosque y en algunos jardines de la ciudad de Sepahua. “Cuando esta enfermedad ha venido, hemos recordado lo que mi abuela me ha enseñado. Así vamos nosotros a curarnos, a protegernos. El bosque nos va a ayudar a curarnos”

Y es que el bosque no es solo como los foráneos lo vemos. No es solo un montón de árboles y plantas creciendo juntos. El bosque tiene vida y, a los ojos de los indígenas, es la fuente de sanación y vida que todos necesitamos.

“Cuando voy al bosque, tempranito, voy a buscar a mis plantas. Y se les pide al bosque con respeto. No es ir con el machete nomás a cortar y traer.  Cuando vemos una planta o un árbol que necesitamos para curarnos hay que pedirle con respeto. Que nos de su curación, que nos de su vida, que nos sane. Al bosque hay que mirarlo con respeto y con cariño”.

Desde el bote, Marisela señala a la “Sirenita del Río” que con sus flores rosadas y blancas acompaña a los viajeros adornando las riberas.  Recoge con respeto sus flores, pide su permiso para cortar una raíz. “Si no se pide permiso no es lo mismo. Le estamos pidiendo a la madre de la planta que nos cure. No vas a cortarla nomás.”

En el río rumbo al Urubamba.

Al caminar por la trocha, machete en mano, alcanza a ver las flores del ajosacha y mientras las recoge con cariño mira un imponente Ubos negro. “Esa corteza es muy buena, mis pacientes van a sanar con eso…”  La jornada avanza y al ajosacha y al ubos, se unen la sangre de grado, la huayusa, el matico, la bobinzana y varias plantas más que forman parte de su arsenal curativo. No te olvides del mediquito ajosacha, ni de la abuela ayahuma, sino, se va a resentir.  El jergónsacha también, no te vayas a olvidar. Hay que hacerle caso a la jefa.

“Las plantas no pueden ser usadas así nomás, a la planta se le conoce, se le respeta y hay que saber prepararla. Así cualquiera nomás no puede usarlas…”  Marisela y su grupo, como otros grupos de medicina intercultural y alternativa, está usando el conocimiento que durante miles de años se ha ido acumulando y pasando de generación en generación, hasta nuestros días.

Flores Sachashimbillo.

Un elevado número de medicamentos modernos vienen de las plantas y algunos de los más promisorios para tratar el cáncer y otras terribles enfermedades fueron identificados por mujeres como Marisela. “Nosotras no somos mezquinas, hay que compartir para el bien de todos, pero hay que cuidar nuestro bosque. Ese es nuestra farmacia.”

Parte del sueño de Marisela y de ARDISEP es que se cree un área protegida en la parte alta de la cuenca del Sepahua. “Nosotras estamos preocupadas. Ya están viniendo a invadir esas tierras, a contaminar el río, a destruir el bosque.  De dónde vamos entonces a sacar nuestras plantas…”, nos dice preocupada.  La propuesta para crear una Concesión para Conservación en Sepahua espera superar las trabas que todo proceso enfrenta, sobre todo cuando intereses de terceros, vinculados al tráfico de tierras y al narcotráfico, están ya presentes.

“El Alcalde nos está apoyando y las autoridades de la comunidad estamos todos de acuerdo con que se cree esa protección para nuestro río y nuestro bosque.”  La organización Andes Amazon Fund y la Asociación ProPurús están activamente trabajando para lograr la creación de esta concesión, sin embargo, el proceso es largo y enfrenta retos complejos.

Marisela Vargas.

Marisela y Lisset han vuelto al centro de sanación. Ordenan sus plantas, alistan sus preparados. Mañana desde las 7 u 8, estará llegando la gente.  A pesar del viaje y la fatiga de más de 150 días trabajando, Marisela sigue con la misma energía, con la misma entrega. “Así somos nosotras, mujeres indígenas. Cuando hay que trabajar y apoyar, nosotras tenemos que dar el ejemplo”.

Mientras acababa de escribir estas líneas pensaba en la competencia comercial por la vacuna contra el COVID y las fortunas que se amasarán con ellas.  Pensaba en Marisela, en las mujeres y hombres indígenas que solo nos piden respeto al bosque, respeto a sus derechos como ciudadanos, respeto a su hogar. Solo eso nos piden para compartirnos su riqueza. Esas son las enseñanzas de las abuelas, de las madres indígenas, de las mujeres del bosque. Quizá un día aprendamos la lección.

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Génesis del racismo en el Perú

Redacción Lima Gris

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Escribe: Ph.D Ricardo Paredes Vassallo

Antecedentes históricos de los orígenes del Estado Peruano

¿No es verdad que el actual estado criollo, en el PERÚ, nace a raíz de la independencia, suscitada hace precisamente 200 años? ¿Pero sabemos, todos, a cabalidad, cómo fue gestada esta independencia? Creo que no lo sabemos. En mi libro “Los CHOLOS y el PODER”, sostengo que la versión de este hecho ha sido tergiversada por las sucesivas élites gobernantes. Pues, la versión oficial (asumida al pie de la letra por los historiadores y académicos) hace común una mentira basada en tergiversar los hechos reales. Para mí, la independencia no fue gestada en América Latina por los Próceres locales o por Bolívar y San Martín. Quien verdaderamente ocasiona la descolonización e independencias de estos territorios americanos (de México hasta la Patagonia) fue Napoleón, quien invade España y toma por el pescuezo a su Rey. Este es el acto mayor, contundente, que desbarata al poder colonial español en las américas y desencadena las asonadas locales de independencia.

El texto que precede, me permite demostrar que el origen del estado peruano no es gestado internamente por fuerzas nacionales ni nacido en la voluntad general del pueblo (recuerden que los limeños de entonces se oponían a la independencia y, por lo mismo, Perú será el último en sumarse). Entonces, digamos, quienes gestan al actual estado peruano son sujetos y fuerzas exógenas: las de Bolívar y San Martín, por ejemplo, los cuales se alían temporalmente con la oligarquía local conectada racial y mentalmente con los españoles. Este es el hecho doloso; y quien haya leído algo de historia, sabe que el PERÚ como porción territorial, es un invento colonial, porque por derecho natural jamás podía haber sido aceptable su reducción o despedazamiento, toda vez que su espacio físico, su gente e historia estaban conectados directamente con el gran Tawantinsuyo. Siendo por eso que los criollos, descendientes todos de los españoles y desconectados moralmente con la historia de nuestro pueblo, hacen un mamarracho con las sobras de poder que conservan y manipulan, a semejanza de los conquistadores, en un estado enclenque y vicioso, que mas que un epicentro de fuerzas nacionales era un club de corrupción o prebendas para seguir explotando a nuestra gente. Siendo, por ello mismo, también, que los Incas y sus descendientes, los Cholos, quedaran excluidos de facto del estado criollo.

Lo que brevemente he relatado me permite demostrar fehacientemente los orígenes nefastos del desprecio a los indígenas y Cholos, como al racismo del que son víctimas en su PROPIA PATRIA.

¿Racismo? ¿Qué es?

Lo real y natural es que todos los seres vivos sean indiferenciables en derechos para subsistir en correspondencia a sus propias capacidades individuales y no en correspondencia al color de su piel o al tamaño de sus garras. Pero las sociedades humanas, al tratar de apoderarse de los espacios vitales, compitiendo entre sí por milenios, han generado todo tipo de destrezas, armas y métodos para aniquilar o neutralizar a otras. Esta competencia, que en el pasado era sangrienta y rápida, con el tiempo, y por las religiones domesticada, pasó a ser ética y práctica diaria; es decir: cuando los abusos se convirtieron en leyes que se revertían en privilegios personales o sociales. Es arduo tratar este asunto en pocas palabras. Pero lo que digo aquí, en este acápite, sirve para poner a contraluz al racismo que se cierne por mas de 500 años sobre los indígenas y mestizos del Perú y América Latina y al cual no hemos destruido.

El racismo, creo yo, es la mala lectura de la existencia del animal humano, en el mundo; la misma que, por consiguiente, produce serias distorsiones en el comportamiento social de los individuos o de las naciones.

Demostraciones:

  1. En el Perú persiste el cisma colonial gobernantes-gobernados; es decir, el abismo social entre los individuos del pueblo y aquellos que manejan al estado o a las riquezas nacionales. Específicamente, encarnados en los llamados “pitucos”, fuesen estos, ahora: blancos, emblanquecidos; japoneses o árabes; quiero decir, a los que Arguedas denomina: “todas las sangres” (*).
  2. La independencia (en la cual debieron haberse barrido los fundamentos políticos y los privilegios sociales armados y sostenidos cruelmente por los españoles), dejó intactos los privilegios de clase y las injusticias perpetradas, palmariamente, en la tenencia abusiva de la tierra y en la esclavitud indígena; las mismas que, hasta Velasco, se mantuvieron inalteradas.
  3. Tras la independencia, semanas después, los gamonales y hacendados pasaron a ocupar las encomiendas y repartos como las funciones militares, políticas y religiosas, que los españoles dejaron. Se repartieron los puestos jerárquicos, las tierras y los “indios” (como así nos llamaban despectivamente), y, desconociendo que los dueños legítimos y los favorecidos con la independencia eran los Incas y los hijos de aquellos, los CHOLOS, prosiguieron “gobernando” mal una Nación que otra hora fue un gran Imperio.
  4. Y esto prosigue así, no solo porque en el estado hay una casta enriquecida y privilegiada, racialmente diferenciada, sino retrograda y estúpida; incapaz de comprender que la composición racial del PERÚ, en un 89%, es Chola o indígena.
  5. El marcado dominio de las clases parásitas y corruptas, enquistadas en minorías o en clanes, desde la colonia, en el poder de un estado que no les corresponde, expresa elocuentemente el desconcierto y el caos político que genera este divorcio. ¿Y qué decir de los partidos políticos fantasmales que sólo existen cuando hay elecciones, tipo AP, PPC; APRA o esos ridículos
    partidos que el clan Fujimori procrea ad-hoc para cada elección?

¿Cómo combatir al RACISMO?

La denominación “CHOLO” (en el Perú), por su espectro histórico y por la generalización de su uso, ha devenido en una categoría de naturaleza política. Pues, el concepto “CHOLO” denota directamente “lo peruano” o “de los peruanos” como sujetos estos, o como miembros activos de toda la nación; al mismo tiempo que determina la esencia de nuestro vínculo indesligable con los Incas, nuestros ancestros gloriosos.

Primero, los Cholos tienen que asumir como su tarea fundamental la construcción de la Unidad Nacional del Perú y la defensa de su derecho a gobernarlo para siempre. Segundo, comprender bien que el Perú como Nación es suya y de nadie más. Porque suya y directa es la relación racial e histórica con los Incas y porque son suyos los frutos de su trabajo y la inteligencia que moviliza al País entero. A partir de este conocimiento, sabrán bien que el incremento y la defensa de ese poder está en sus manos. Porque nunca más debe darse el caso que ese poder que es suyo, se confié y ponga en las manos de una minoría parasita e impotente, que nada tiene que ver con la nación entera. Por eso mismo también, estar alertas contra aquellos interesados ignorantes que proclaman: “¡que en el Perú nadie es racista; que el racismo no existe; que aquí todos somos iguales!”

En el Perú pululan los árbitros morales, los académicos y periodistas; esos que han sabido apagar y camuflar la confrontación racial en el Perú por dos siglos en ventaja de los pitucos, chinos y árabes. Estos parásitos viven de esta mayúscula desigualdad social y hasta tienen réditos académicos internos y eternos: expertos y panelistas, sicólogos y sociólogos, antropólogos, politicólogos, artistas y payasos, etc.


(*) Nuestro Arguedas desconocía lo que el poder es, en esencia. Y su desconocimiento le llevó a creer que en el Perú, donde aun habitan unos miles de criollos blancos junto a otros de otras razas (pero cohabitando en un universo de CHOLOS e Incas), convertía al Perú en una mixtura preciosa y dulcemente humana, que denominó “todas las sangres”. Este error debe ser rectificado, toda vez que es perjudicial para el derecho completo de los CHOLOS al control del poder estatal, social y nacional de su PATRIA.

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La ciudad como experiencia comunicacional

Raúl Allain

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La ciudad que antes era un espacio físico comunicacional, ahora es una experiencia virtual. Como consecuencia del efecto de los medios de comunicación, la urbe tradicional se ha transformado en un espacio mental. Y con más intensidad ahora, por influjo de la internet, se origina una interconectividad o “mundo digital”, también denominado ciberespacio o realidad virtual.

Hemos pasado del influjo de los mass media tradicionales (prensa, radio, TV y cine), a los medios digitales, que están desencadenando una revolucionaria experiencia comunicacional, codificada mediante señales de orden analógico o digital.

El sentido ciudadano de pertenencia disciplina nuestro imaginario haciéndonos partícipes de un nuevo orden consumista de bienes y servicios, pero a la vez nos condiciona a vivir dentro de una realidad tan compleja como nuestra capacidad de articular e integrar los imaginarios colectivos.

Precisamente, lo que diferencia al hombre de los animales es la simbología que crea el ser racional y que prevalece más allá de la experiencia. Los símbolos surgen de los objetos y a su vez crean los pensamientos, motivan o estimulan el actuar.

Vivimos una época atípica de la aldea global. Nuevamente concluyo que la tecnología nos impone nuevos paradigmas de comportamiento y además nosotros generamos nuevos códigos o símbolos. He ahí la contradicción social: ¿Hombres o zombies? Racionales que crean pensamientos con simbología o seres deshumanizados que viven sin sentido.

La aparición de la computación y la internet –como tecnología que en primera instancia tuvo una aplicación militar– permite la construcción de una red global que es puro espacio cibernético y virtual.

Esa espacialidad comunicacional y simbólica teje la ciudad virtual o telépolis: interconectada a terminales que procesan la información que sólo existe en caracteres numéricos, es decir digitales; señales que circulan como intercambios simbólicos entre pantallas de procesadores que desmarcan las fronteras territoriales físicas y que trascienden los espacios.

El problema es la uniformización de los intercambios y formas de relacionarse simbólicamente en todas las culturas. Países celosos de los contenidos simbólicos de internet prohíben su acceso a los ciudadanos, censura que genera conflictos de orden político y que necesariamente obliga a una redefinición de las políticas de acceso al ciberespacio.

Análisis y crítica de la sociedad de la hiperinformación

En la actual “sociedad de la información”, nos encontramos viviendo un panorama en el que la humanidad es bombardeada (tele)comunicacionalmente por noticias falaces divulgadas para desorientar y alienar. O en un caso de alteración mínima, se inyecta seudoinformación y propaganda fabricadas desde medios de comunicación adeptos al poder y al sistema económico imperante.

La audiencia –en su vasta mayoría esclavos asalariados, dependientes de la venta de su fuerza de trabajo y sometidos al yugo de la explotación–, por carecer de tiempo y energía para reflexionar críticamente sobre estas “noticias” consumidas diariamente, se convierte en mero receptor pasivo de la “información” recibida, tragando sin reserva sus mensajes subyacentes y sometiéndose de tal forma al acondicionamiento mental-corporal.

Es decir, el individuo recibe un estímulo y responde de una manera calculada por terceros. Al convertir la “información” en un bien de consumo masivo y efímero, se logra la destrucción de sus facultades de analizar y contextualizar y por ende la capacidad de razonamiento y formación de juicio propio. Alienación total.

Otro de los métodos de la doblegación humana en su dimensión psicológica es el empleo bien calculado del miedo en combinación con el fomento de la ignorancia. Esta fórmula intenta sembrar el caos para poder cosechar el incremento del sentimiento de pánico e inseguridad de la población.

Los políticos de gran corrupción adictos al poder ofrecen “soluciones” prefabricadas a la medida de la élite gobernante y agradecidamente aceptadas por los gobernados, aun cuando contengan medidas abiertas de represión y restricción.

El control mental-corporal de la población en general, en casi todo el orbe, afecta a billones de seres humanos, trabajadores y consumidores que conforman el universo de esclavos del sistema. Esta sombría metodología se ha ido perfeccionando en la medida de que sus víctimas creen tener la convicción de pensar y actuar soberanamente, sin enterarse jamás de sus cadenas de sumisión objetiva y subjetiva.

Tal como lo hemos afirmado, entre los métodos de semejante acondicionamiento mental destaca el fraccionamiento del pensamiento, mediante la sobrecarga de “información” y el bombardeo de noticias fabricadas durante las veinticuatro horas del día, aparentemente no relacionadas entre sí, pero portadoras del mismo mensaje subliminal: no pienses.

(*) Escritor, poeta, editor y sociólogo. Presidente del Instituto Peruano de la Juventud (IPJ) y director del sello independiente Río Negro.

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Sobre la Ley moratoria de ingreso de transgénicos al Perú

Ccoriwayra Arias

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El 2021 ya ha llegado, y la ley moratoria que impedía la entrada de transgénicos al Perú ha caducado. Sin embargo, nos sentimos preparados para afrontar a los grandes poderosos de la agricultura tóxica y desnaturalizada. Nos hemos fortalecido como pueblo y también nuestros organismos autónomos defensores de la Tierra y la Semilla Natural, la única semilla de vida y sustento.

La Ley Nº 29811 que establece la moratoria al ingreso y producción de organismos vivos modificados al territorio nacional Peruano por un período de 10 años, aprobada en el Gobierno del Expresidente Ollanta Humala, fue llevada a cabo porque principalmente permitía al Gobierno habilitar sus planes de fortalecimiento de la Seguridad Biológica, posteriormente el año 2013 fue declarado como el año de la Seguridad Alimentaria y el Desarrollo Agrícola Rural. Sin embargo, esta ley permitía hacer experimentos en laboratorios durante el periodo moratorio, lo que llaman “uso confinado”.

Volviendo a la Problemática actual nos encontramos con un escenario en el que estas compañías presionan a los Gobiernos de los Países Latinoamericanos para que aprueben la entrada de sus semillas creadas en laboratorios ¿Acaso se creen dioses? Para crear semillas y creer que funcionaran sin impacto a la salud, a la tierra, al orden y Ciclos naturales de la Agricultura. Y peor aún quieren hacernos creer que no hay otra forma de alimentar al Mundo más que esta… (echamos carcajadas) Sabemos muy bien que los que alimentan al Mundo ancestralmente y sin receso son nuestros agricultores, la gente de la tierra, la mano campesina a la que le debemos nuestra salud y alimento. Agricultores que conocen muy bien como hacer que la tierra produzca y no es con agrotóxicos similares al Round Up, si no es el honramiento y constante diálogo con la Madre naturaleza, en respeto con calendarios que se siguen desde milenios atrás heredados de Grandes Culturas.

Entonces, ¿Qué pasa en las Universidades, casas de estudio del Mundo? En mi trayecto por Varias universidades de Perú, México, Chile y Argentina he podido conocer estudiantes, como yo, relacionados con las ciencias de la Naturaleza, y es muy claro que, en las carreras de Agronomía, se adoctrina a los estudiantes, haciéndoles creer que no hay otro camino más eficiente que el de los Transgénicos y la Agricultura mono industrial. Así como en la Ingeniería Ambiental nos quieren hacer creer que el Perú es un País minero y esa es la única forma de salir adelante económicamente, lo cual es ¡Totalmente Falso!.

Ahora analicemos un poco cuantos procesos tienen que pasar los agricultores que exportan alimentos al extranjero para cumplir con las reglas necesarias, pero cuando se Importan productos al Perú poco o nada importa si transgreden la Salud de nuestra Población o Impactan Negativamente en nuestra Tierra. ¡Semejante Hipocresía! La de “los países desarrollados”.

Por otro lado, haciendo Resistencia a esta Plaga de semillas que nos quieren vender para esclavizarnos próximamente, muy similar a lo que está sucediendo actualmente con la salud. La salud y la alimentación. Los pilares básicos de la vida y la armonía en nuestra sociedad se ven afectados muy a menudo por estos poderosos, claro ejemplo el Covid 19 no es algo natural, tras experimentos se les fue de las manos y… pues así estamos, ahora nos venden la Vacuna y nos tienen atados del cuello a lo que a ellos más les conviene.

Lo mismo con las semillas… ¿Caeremos en la Dependencia Agrícola? La única Creadora en la que debemos confiar es Nuestra Tierra, nuestra naturaleza SABIA que provee una diversidad incontable de Semillas que debemos amar y seguir cultivando libremente. Como contaba al principio nos hemos fortalecido como pueblo, ahora nos Autoeducamos y educamos a nuestra gente en contra del engaño y también buscamos Autogobernarnos poco a poco con pequeñas acciones. Como sembrar en casa, Creando Bancos de Semillas Familiares, ha retornado el Ayni y tenemos organizaciones como la Red de Guardianes de Semillas que se extiende a todos los Países Latinoamericanos, por hemos abierto los ojos y bien grandes… Para por fin caminar hacia nuestra Libertad y Autonomía, hoy no esperamos mucho del Gobierno y menos de las compañías destructoras de la naturalidad, pero si les hacemos frente cuando vemos que causan desequilibrio.

¡Viva la lucha de la gente de la tierra!
¡Por la semilla natural, la única semilla de vida y sustento!

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