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Literatura

Escritor rechazó apoyo de empresa minera Cerro Verde: “La cultura no debe contaminarse con la corrupción”

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Un hecho curioso sucedió en la ciudad de Arequipa, donde el escritor Luis Manuel Ormachea Azpilicueta, fue uno de los cinco ganadores que accedió a un fondo concursable de producción bibliográfica. Ormachea recibiría 450 ejemplares de su libro para su libre distribución o venta, pero el escritor lanzó una dura crítica en medio de la ceremonia.

Durante la ceremonia de reconocimiento, el escritor Luis Manuel Ormachea tomó la palabra antes de recibir los ejemplares, y anunció que no se llevaría los libros porque son auspiciados por una empresa minera, en este caso Cerro Verde. Su crítica dejó perplejo a las autoridades presentes: “La cultura no debe contaminarse con la corrupción, no hay ninguna razón para que la cultura sea secuestrada por el comportamiento mafioso de algunas empresas que no respetan el medio ambiente», manifestó Ormache.

Sus palabras fueron una clara defensa a favor de la agricultura. Además, rechazó la corrupción y el lobby. Según el escritor, la Municipalidad Provincial de Arequipa actúa en «comparsa propagandística» con Cerro Verde y utiliza el nombre de los artistas que se ven obligados a recibir el apoyo que les ofrecen.

Contra la minera lanzó un duro mensaje: “A los señores de la minería, vayan a limpiarse el hocico con otras personas, (mis libros) tómenlos como un presente, derrepente va servirles cuando tengan que coimear”.

Luis Ormachea, a pesar de ser seleccionado rechazó el fondo concursable y los ejemplares impresos, participó con su obra «Pabellón del Resuello» y solo se llevo 1 ejemplar, libro que consiguió en un acto de arrebato al arrancarlo de las manos del subgerente de Educación y Cultura de la municipalidad provincial, Nilo Cruz.

Esta acción genera un importante precedente en el sector cultural, ya que durante años la gran mayoría de artistas se han mantenidos mudos ante los actos de corrupción, la destrucción de nuestro patrimonio o la explotación de nuestros recursos naturales dañando el medio ambiente. En este caso el caso Richard Swing ha sido el escándalo más sonado del sector cultural en el Perú, teniendo como epicentro el propio Ministerio de Cultura.

Fuente: HBA Noticias.

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Cultura

Escritoras pitucas, misoginia racial en redes y un artículo alto en cringe

Calificadas desde feminazis a escritoras neoliberales, de todo se ha dicho en redes sobre las escritoras de la Universidad de Lima, empezando por ser mujeres.

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A diferencia de una anterior nota sobre los orígenes de la aparición de autores de la Universidad de Lima, en que solo se tocaron autores masculinos, en esa anterior oportunidad no hubo un hate tan rotundo y visceral como en el caso de las autoras. Es acaso simplemente crítica hacia las nuevas autoras o solo odio por ser mujeres.

En el siguiente artículo exponemos el problema de ser escritora en el Perú, a partir de una ola de comentarios en redes sociales inédita respecto a autores locales y jóvenes. Un hate así solo lo ha tenido Mario Vargas Llosa.

CLASISMO: El boom de la Javier Prado

Uno de los primeros dardos  que los internautas dispararon contra las Escritoras de la Universidad de Lima en el artículo publicado en LimaGris, fue el clasificarlas de Escritoras privilegiadas. La universidad de Lima es una universidad privada peruana nada barata, de allí que haya ciertas sensibilidades heridas de parte de algunos quienes no tuvieron la oportunidad de acceder a ese tipo de institución educativa. Lo mismo hubiese sido si provinieran de la Pacífico o de la de Piura, pero de la única universidad, aparte de la HEGEMONÍA de autores y su círculo de la PUCP,  de dónde salen escritores peruanos y muy buenos es precisamente de la de Lima. De ahí un anterior artículo sobre escritores de esa universidad y su continuación en otra nota sobre autoras de esa casa de estudios. Sin embargo en un país de profundas diferencias sociales la envidia como el resentimiento pueden ser estimados como argumentos cuando solo son emociones.

Algunos internautas evidenciaron entre bromas una postura de demerito hacia las autoras por estas presuntas ventajas sociales. Uno de estos comentaba:  “O sea..  o sea ufffff… Emprendedoras de éxito, loco. Han salido de abajo, o sea del sótano donde dejaron sus BMW, locazo”.

Otro escribía sobre escritores dónde debatieron el artículo en cuestión: “Les comento que en los distritos y provincias sin Estado también hay universidades y escritoras”.

Otro comentaba: “A ver si escriben algo más allá de su privilegiada cuadra donde les brindan todo. Si aventuran su pluma para esa jungla salvaje, el far west, the frontier, donde no llega el estado.” Otro respondía en el mismo tono: “el nuevo boom de los distritos con estado”.

Para otros internautas la situación era peor: “Ni siquiera es en todo Lima, será dos o tres distritos xd”, “ni siquiera puedes poner la u de lima como una muestra de la realidad limeña, esa gente vive en un mundo aparte”, o este otro comentario que evidencia la división social dentro de los mismos limeños “es la Lima de ellos, la que no cruza el río y que es pipirisnais porque la mayoría ni los conoce”, o este otro en son de burla “La verdad hay que darles merito, si puedes armar oraciones evitando “weona” , “alucina” , “obvio” , “putaque…” , “locaso”…. Y demas”, las cuales son jergas de los fresas en Perú. “Nada, bro. Ellas son la generación “o sea tipo manyas hue’ona”, “Solo saben escribir en estados de instagram create mode”.

O estos otros comentarios: “Una nota auspiciada por la Universidad de Lima y Starbucks”, “Eso pasa cuando hay mucho dinero y tiempo de sobra: obtienes a tipas postmodernas como estas”, “La literatura pituca😁”, “Prohibido CONERAS 😂” o la mejor dentro de lo peor de los comentarios “Cosas de whitexicans”, claro si fuesen mexicanas.

Ideologías: Feminazis neoliberales de la extrema izquierda

Claro los comentarios en redes se deben considerar como lo que son: lapsus emocionales y nada más. Pero también sirven como termómetros de una cultura subyacente, por ejemplo en como impacta la política. Pero aquí ocurre algo aún más extraño. Los comentarios llegan a la esquizofrenia cuando algunos catalogan a las escritoras desde feminazis a neoliberales. Uno menciona: “Filooooo rojisimo… y fomento del género retorcido” mientras otro escribe “puras feminazis con toda la onda progre, seguro xD”. No obstante alguno fue lo bastante lucido para escribir lo siguiente: “Tan pero tan fachos son los comentarios, que este post facho les pareció progre “. Una comentarista mujer (cabe mencionar que la gran mayoría de comentarios provenían de hombres, quizá 4 de 5) mencionaba “Celebra que no tienen ideología = él  tiene ideología neoliberal 🤷🏽‍♂️🤷🏽‍♂️🤷🏽‍♂️”, otro mencionaba “Okay, si las autoras son neoliberales, es su pedo, pero que él las elogie por eso en plan instructor de señoritas  dando la lección de cómo debe ser una damita bien portada es una reverenda cagada” mientras otro añadía “Jajaja deben ser de la misma corriente literaria de los asnos Hernando de soto y camarada rafael  lopez aliaga”, los cuales son dos políticos de la derecha y ultra derecha peruana. El caso es que las autoras del artículo no manifiestan ninguna postura política evidente, ni son partidarias de ideología alguna. Pero los comentarios en redes presuponen dos cosas: o son feministas de izquierda por ser mujeres o son derechistas rabiosas por ser de una universidad privada. Así de ciega es la crítica. Lo cual ingiere que algo se pudre en Perú.

Misoginia² racismo³

“Puro odio al hombre ajaaj” es uno de tantos comentarios en redes. Insisto, cuando en una anterior nota sobre el ascenso de escritores de la universidad de Lima fue publicado, en dónde solo se habló de autores masculinos como Renato Cisneros, Mario Bellatin o Sergio Galarza entre otros, no hubo tantos comentarios ni tanto odio.  Es como si por arte de magia poner una selección de autoras de esta universidad fuese una provocación intolerable. Un comentario muy lucido en redes revelaba este comportamiento colectivo: “Más allá de si estas señoritas escriben bien o no, acá solo veo pura pichula quejándose. Al menos léanlas antes de tirarles barro.” El comentario es de un hombre, pero además de él algunas comentaristas mujeres reivindicaron la difusión de nuevas autoras en el ámbito. Sin embargo el barro siguió creciendo.

“Desde las periferias de la argolla”, “Boom empoderado machiste falopatriarcal opresor latinocaribeñoamericano…. Saravá”, “Cualquier TONTERÍA es revolucionaria cuando hay ELLES involucradEXS”,  “¿¿¿¿ALGUIEN QUIERE PENSAR EN LOS HOMBRES?????”

Pero lo peor fue el racismo. “Blancos siendo amables con blancos…”

En Instagram no solo compartieron el artículo sino que por un momento Instagram se volvió facebook, en especial en el caso de Malena Newton: “No seas pendejo… Ay murió de rubia jajjaaja”, “Que difícil ser ella”, “Podrás vivir amiga, que fuerte”.

No obstante el artículo promovió discusiones entorno al racismo en redes, una discusión más profunda que el color de la piel.

THE MANSPLAINING: ni yo me salvé

“Cuando uno está desesperado por ponerla🥵”, “Metanle su chiquita a ese tal Hans por publicar bosta”, “Hans Herrera Núñez héroe del clickbait”, “basado”, entre muchos otros.

Una lectora y comentarista muy activa en redes compartía en su muro:

«Acabo de leer un “artículo” escrito por un man que pretende elogiar a un grupo de autoras jóvenes de la Universidad De Lima, pero en el camino se nota que solo es otro señor. O que quiere decirnos a las mujeres cómo debemos escribir. Cuando te dicen que algo “no debe tener ideología” HUYE porque lo que quiere decirte es que no debes llevarle la contraria. Lo más divertido es que menciona como cualidad escribir “sin ideología” pero cita como ejemplos a mujeres como Mariana Enríquez y Mónica Ojeda que ya han hablado de cómo la violencia de género y el ser mujer son temas recurrentes en sus textos. Comparto la sarta de delicias del artículo que van desde “entender el problema del hombre” hasta “el problema de ser rubia en el Perú”. Todas son capturas de mis propios tuits».

Este comentario me sabe más a una especie de Womansplaining, que es cuando ciertas mujeres dicen que deben leer o escribir otras ciertas mujeres.

Otro comentarista ilustrado comentaba casi a nivel de ensayo:

“Qué nota para más c0juda. Y no lo digo por las reseñadas, que, valgan verdades, no las he leído. Tres puntos a destacar (por las limitaciones perceptuales y conceptuales que se desprenden; pero es LimaGris, así que no me sorprendo). En principio, hay una clara disposición al eje marketero antes que al literario. En ningún momento destaca algún mérito literario relevante de las reseñadas, sino solo lo que no son y que, ideológicamente, el autor del texto acepta como marca positiva. Luego, en todo momento se menciona la palabra “identidad”, cuya definición al parecer se desconoce; y se desconoce por la simpleza con que se la usa así como por su homologación con toda escritura defectuosa o al menos limitada (¿y Arguedas, Jara, Portal o Pacheco). Y, por último, alude el autor al resentimiento y a la liberación de las autoras al dejar supuestas claves conceptuales que marcarían la frustración de ciertos escritores contemporáneos. El problema, definitivamente, no está en las aludidas, sino en el autor del texto, cuya prosa alambicada, con sintaxis escolar y ritmo aturdido, no se empeña en destacar a las autoras, sino en agredir -sin más, ya que argumentación no existe acá- una serie de campos fructíferos de creación e investigación.”

Cabría reconocerle que en el artículo ciertamente faltó quizá dejar más claros los conceptos entorno a la identidad y su daño en el arte que aleja al gran publico. Por cierto que escribí este artículo porque creo como más auténticas y originales a estás autoras de la ULima por no estar enfermas por la lepra de la identidad, es decir por escribir en base a enarbolar de manera ideológica las banderas de identidades como el género, la sexualidad, la raza y un largo etcétera. Porque la identidad hecha bandera ideológica mata el amor, mata la literatura y me temo ha matado a más de una autora y autor. Está es mi consideración. Y una consideración más : que las facultades de literatura son la mejor escuela para la mediocridad de la literatura.

Una observación final. Desde una perspectiva psicoanalítica ¿qué significa tanto ataque a unas Escritoras que luchan por abrirse paso? Tal vez solo una, y en especial entre la gran mayoría de hate proveniente de hombres, y es que Escritoras mujeres, jóvenes, blancas y de clase media, unas que se apellidan Nestorovic o Newton, y todas bastante atractivas al ojo de cualquier hetero sexual evidencian quizá ese tipo de mujer inalcanzable para hombres , sobre todo hombres que no creen poder tener los méritos de conquistar ese tipo de mujer. Ahora eso en lo físico y en lo social, ahora sume el hecho de que sean creadoras e inteligentes. Eso puede ser insoportable para ciertas masculinidades frágiles. En redes fecunda un fenómeno extraño, y es el de los hombres incel, cada vez más tendientes a la misoginia, y que buscarán odiar por dónde sea a la mujer, pero en especial a un tipo de mujer precisa: la que tiene educación, un aparente mejor nivel social y juventud y belleza. Esto en redes es lamentablemente la norma, y está norma expresa una enfermedad mental en crecimiento cuyo síntoma ya vemos cuando la broma pasa a ser abierto odio.

Por otro lado la gran mayoría de los escritores peruanos que se idolatran son y han sido hombres blancos: Vargas Llosa, Ribeyro, Bryce, pero también Arguedas (un misti del Apurímac), incluso Vallejo no era tan aindiado cómo se lo vende (era nieto de gallegos), y este fenómeno racial de autores no es exclusivo de Perú, pasa en México, Chile, Colombia, etc. Quizá son estás élites con sus privilegios heredados pero sin sus taras las que más han aportado a nuestro acerbo. Privarnos de estas voces femeninas no es inteligente, las autoras mencionadas no pertenecen a una élite con membresía en el Club Nacional (dónde por cierto los miembros solo pueden ser hombres) sino solo chicas de una clase media que les gusta escribir, y que no lo hacen nada mal. Y la mejor manera de comprobarlo es ir a las librerías a leerlas o descargar sus libros ilegalmente por PDF.

Gracias por leer….el BOOM de este perreo intenso 😎🤙🏻

Una cosa es cierta. Decae la hegemonía de la PUCP…

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Cultura

Falleció el destacado escritor español Javier Marías

A los 70 años murió uno de los escritores contemporáneos más destacados de España.

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Desde España se confirmó se deceso, según información de su familia, su muerte fue a causa de complicaciones de una neumonía bilateral, que lo mantuvo hospitalizado en coma desde hace varias semanas en la Clínica Quirón, en Madrid.

El también dramaturgo, editor e integrante de la Real Academia Española (RAE) desde 2008, escribió 16 novelas, entre estas “Corazón tan blanco” y “El monarca del tiempo”, además de cuatro libros de cuentos, literatura infantil y más de una veintena de publicaciones periodísticas y ensayos. Sus libros han sido traducidos a 46 idiomas, con ventas de casi nueve millones de ejemplares en 56 países.

Fue un eterno candidato al Premio Cervantes y en múltiples ocasiones, su nombre figuró en la lista de aspirantes al Premio Nobel; no obstante, durante su carrera recibió varios premios, entre estos el Premio Nelly Sachs; los Premios Grinzane Cavour y Alberto Moravia; además de The America Award.

Su último libro, ¿Será buena persona el cocinero?, llegó a las librerías en febrero pasado. Se trata de una recopilación de las columnas que había publicado entre 2019 y 2021 en El País Semanal, donde llevaba casi dos décadas ocupando la última página. “Más de 900 domingos”, le gustaba recordar, entre puntilloso y resignado por “no haber convencido nunca a nadie de nada”. Durante años fue el último colaborador regular que enviaba a la redacción sus artículos por fax. Su única concesión tecnológica fue pasar a enviarlos por Whatsapp después de fotografiar los folios que salían de una Olimpia Carrera Deluxe a la que, con ironía, vinculaba el destino de su obra: el día que fallara la máquina de escribir, lo dejaría”.

El pasado 15 de agosto, la editorial Alfaguara informó de que el escritor y académico Javier Marías (Madrid, 1951) padecía una afección pulmonar “de la que estaba en proceso de recuperación”. Finalmente, el académico, que ocupaba el sillón ‘R’ de la RAE, no ha podido vencer la afección respiratoria que sufría.

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Literatura

Un día como hoy nació Julio Ramón Ribeyro, una de las mejores plumas de nuestro país

Autor de “Los Gallinazos sin pluma”, o “La palabra del mudo” estaría cumpliendo hoy 93 años.

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Reconocido a nivel internacional por haber llevado el cuento a un nivel sobresaliente, sin embargo Julio Ramón Ribeyro (31 de agosto de 1929) podía escribir prácticamente de todo, escribiendo tanto novelas, ensayos, teatro, así como obras autobiográficas, siendo su legado literario traducido al inglés, francés, alemán, italiano, holandés y muchos otros idiomas.

En su niñez vivió en Santa Beatriz, un barrio de clase media limeño y luego se mudó a Miraflores. Su educación escolar la recibió en el colegio Champagnat de Miraflores. Estudió Letras y Derecho en la Pontificia Universidad Católica del Perú entre los años 1946 y 1952. En 1948 inició su etapa como escritor con el cuento La vida gris, publicada en la revista Correo Bolivariano. En 1952 ganó una beca de periodismo gracias al Instituto de Cultura Hispánica, que le permitió viajar a España y, posteriormente, a Francia, Bélgica, Polonia, Italia y Alemania en el año 1960.

Volvió a Perú en 1958, cuando se convirtió en profesor de la Universidad Nacional de San Cristóbal de Huamanga. Por dichos años, escribió su primera novela “Crónica de San Gabriel”, donde explora la vida en una comunidad rural aislada.

“Sin saber alemán y en una pensión en donde era imposible comunicarse por desconocer el idioma … comencé pues a escribir para salirme del entorno en el que vivía e imaginaba todo el tiempo que pasaba unas plácidas vacaciones en la sierra peruana”, mencionó el escritor que escribió ese cuento durante una de sus vacaciones en Munich.

El conjunto de sus cuentos se halla reunido en el libro La palabra del mudo, que fue ampliando a lo largo de su carrera y suma cuatro volúmenes. Entre sus cuentos más célebres figuran Los gallinazos sin plumasAlienaciónEl doblaje y Silvio en el rosedal.

Con sus obras, aparecidas a partir de la década de 1950, el realismo urbano llega a su desarrollo pleno en el Perú, y se abre camino para las obras de los autores del boom latinoamericano como Mario Vargas Llosa y Alfredo Bryce Echenique.

Solo para fumadores. Cuentista peruano era un asiduo fumador. Foto: difusión.

Google le rinde homenaje

Este miércoles, la multinacional Google ha decidido rendirle un homenaje por medio de un doodle.

Con uno de sus distintos doodles (modificaciones a su logo principal con respecto a distintas temáticas), la compañía estadounidense no solo lo lanza en Perú, sino también países como Argentina, Chile, Bolivia, Colombia, México y Costa Rica.

Doodle dedicado a nuestro escritor. Foto: Google.

Google recuenta que, al final de su carrera, había publicado ocho volúmenes de cuentos y varias novelas, ensayos y obras de teatro. Su obra ha sido traducida a múltiples idiomas. En 1994 ganó el prestigioso Premio Juan Rulfo de Literatura. Meses después, el 4 de diciembre fallece a consecuencia de un cáncer de estómago.          

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Cultura

¿Un nuevo boom latinoamericano? Escritoras de la Universidad de Lima

Lee la columna de Hans Herrera Núñez.

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El nuevo boom iberoamericano es un boom de nombres femeninos: las argentinas Mariana Enríquez y Samantha Schweblin, la ecuatoriana Mónica Ojeda, la española Pilar Adón y un largo etcétera. En Perú empiezan a aparecer nombres. En la guerra literaria entre la hegemónica PUCP y la emergente oleada de nuevos autores de la ULima, se presentan algunos notables ejemplos. En esta última universidad, luchando por existir, surge una primera camada de autoras muy dispares, todas más o menos de la misma generación. Nacidas entre 1983 a 1995 esta Pléyade de narradoras y poetas limeñas abrazan un único ideal: escribir más allá de las identidades, el género o la ideología. Eso de por sí es refrescante.

Nunca se es demasiado joven para ser veterana

Entre los autores de la ULima de la última década es difícil encontrar autoras. Cuando empecé a darme cuenta que muchos de los nuevos autores que emergían provenían de esta universidad noté una clara ausencia. Casi no encontré nombres de mujer. El primero que se podría encontrar de la nueva camada, y por un buen tiempo casi la única, es María José Caro, con sus 37 años es la más veterana hasta este momento. Al menos en cuanto a notoriedad, alcance y difusión. Seleccionada para Colombia39, es uno de los nombres que saltó pronto y fuera del país a proponer una narrativa personalista. La suya es quizás la más temprana muestra en una autora peruana que pasó, a Colombia primero y a Chile después, a escribir una narrativa post conflicto armado y representar mejor las inquietudes de una generación global y millenial. Influida por la cultura pop, las redes y los multimedios, es también una exploradora de esa nostalgia en los recuerdos de la niñez de los 90s. Autora de dos libros de relatos ¿Qué tengo de malo? (2017) y La primaria (2012), así como la novela Perro de ojos negros (2016) le valieron a Caro ser una especie de avanzadilla de las autoras de la ULima en el terreno de la literatura en Perú.

María José Caro.

Como dos ases fúnebres de manzanilla

Hasta hace bien poco si uno buscaba autoras contemporáneas en Perú (en tanto reflejen las nuevas inquietudes globales, además de estar libres de la pasteurización ideológica identitaria) se encontraría con muy pocas autoras. Si ya el personalismo de los autores de la ULima ha resultado ser algo refrescante la ausencia de nombres femeninos entre sus filas era en si endémica. Si, soy redundante, pero en verdad es algo que vale repetirlo. Salvo apariciones compartiendo espacios apretados en antologías de autores, la presencia de estas  autoras con su propia obra eran escasas o hasta inubicables. Este año algo cambió. De repente aparecieron y amenazan con ser más.

La primera en aparecer este año fue Pilar Fonseca. Así como María José Caro, Fonseca también viene de la facultad de comunicaciones, está trinchera de narradores de dónde salieron autores como Mario Bellatin. Fonseca apareció primero en 2020 en la antología Hastío, una selección de 20 autores del 2020. En abril de 2022 publicó su primer libro en solitario, Inventario (editorial GatoViejo), ilustrado por el mismísimo Miguel Det, uno de los dibujantes más importantes del Perú en los últimos años. Su libro explora los nudos retorcidos del deseo con un trasfondo social y urbano que  va a la par de los ilustraciones de Det. Una Lima gris oscura, unos pueblos de provincia con la memoria sucia y personajes perdedores que recuerdan a los de Ribeyro pero en una versión globalizada. Alegra saber que sus protagonistas no sean solo mujeres y que los retratos de los hombres no sean para culpabilizarlos, sino que demuestran el compromiso de la autora en compartir con sus personajes el dolor y la soledad de ser hombre. Eso entre las autoras de la PUCP hoy no se encuentra. Actualmente Fonseca trabaja en su primera novela que será político-policial y ambientado en la era Odebrecht.

Pilar Fonseca.

Malena Newton tiene nombre de autora. Newton es rubia, y eso siempre ha sido un problema o una oportunidad en un país como Perú, un país con resentimientos latentes, envidias notorias y subestimaciones flagrantes. Sin embargo, a Newton no solo no se la puede subestimar sino que hasta incluso sus colegas varones deberían temerle. Con una pluma implacable retrata con severidad su percepción personal del mundo, como si la ciudad reflejara en su prosa los recovecos de su personalidad haciéndola menos gris pero también más cruda a través de un cierto toque de tierna infantilidad. Las veredas rotas de Lima se vuelven en su puño trozos de galletas oreo, o incluso busca, y encuentra, la oportunidad para ajustar una rebuscada referencia a la cultura pop en que se alimentó su generación para evocar a Star Wars. Pero el fondo de sus historias son ella, su increíble capacidad de desmenuzar el mundo y a veces caer mal, como dejando en claro que es más que inteligente, es talentosa. La suya es una narrativa que en estilo se siente como una mezcla de Lima, la cultura pop y Descartes.  No obstante es conmovedora hasta llegar al estupor y los temblores. Su primer relato, ¿Una contraseña es un nombre o una mentira? Apareció de forma muy millenial en 2018 en una página web. En 2021 apareció en la selección de Ricardo Sumalavia, Selección peruana 2015-2021. En junio de 2022 publicó su primer libro de relatos en solitario Una sola forma de crecer en público, la cual ha tenido una buena acogida entre la crítica.

Malena Newton.

Dos silencios enamorados en la puerta del verano

Y como haciendo justicia al tiempo, dos nuevas autoras aparecen este año y el próximo. Entre la poesía, la prosa experimental y el micro relato, lo suyo es una batalla a cuatro reglones, y a veces un Stalingrado a dos páginas. Para ellas menos es más, y el que calla es un canalla que otorga.

Darinka Nestorovic es una descendiente serbocroata, psicológica poeta de sus sueños y deseos. Rompecabezas es su primer libro que está por publicar, una colección de heridas, amores, desamores, recuerdos, una canción para papá que termina en un silbido irlandés. Sus poemas son experimentales, musicales, plagado de imágenes y en la que hasta la propuesta tipográfica es una especie de realidad aumentada. En abril 2022 fue seleccionada junto a otras dos poetas por la revista Temporales de la Universidad de Nueva York, como una de las nuevas promesas de la poesía peruana en el centenario de Trilce.

Darinka Nestorovic.

Valeria del Solar Eguiguren es una analista de macrodatos, ávida lectora de Lorena Pronsky y Elvira Sastre, pero también es una conspicua lectora del signo de los tiempos. Sabe que las costumbres de lectura están en transformación y que parte de esta renovación literaria se descubre primero en las redes y luego en las librerías. Uno de sus referentes es la pulida prosa del argentino Guido Messina, simple y limpia. En el caso de Valeria la suya es una prosa honesta y tajante de simulacros de felicidad, dónde devela, o destripa, el corazón de la desilusión mientras el reloj no para de avanzar: una vez más me enfrentó al miedo, una vez más no me quiero levantar. Para la editora y escritora Kareen Spano, Valeria “es lista, aprende rápido… y es peligrosa”. Su primer libro de prosa corta (no encontraría un mejor nombre para describirlo) espera su publicación para el 2023. Y su título, aunque es un secreto, es mejor de lo que suena entre dientes.

Valeria del Solar.

Estas son las nuevas voces que aparecen y que van entre ellas mismas y las inquietudes de la nueva clase media global. Más que una Literatura Peruana (si tal cosa existiera en términos de R. Bolaños) es un aire fresco que entra por una ventana lejos del huracán de literaturas enmarcadas en esa limitante que es la identidad. Porque la única literatura es la que sale de adentro, y sobre todo que se sienta.

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Cultura

Homenaje a Blanca Varela

Lee la columna de Rodolfo Ybarra.

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La editorial Pléyades que dirige la poeta y editora Karina Medina, realizará este gran homenaje a una de las voces principales de la poesía peruana escrita por mujeres: Blanca Varela, la amiga de Eduardo Eielson,  Sebastián Salazar Bondy y Javier Sologuren, con quienes formaría el grupo de los llamados “poetas puristas”. Y cuya poesía ha sido reconocida y aclamada nada menos que por Octavio Paz quien apuntara en el prólogo de Ese Puerto Existe: “Blanca Varela es un poeta de su tiempo. Y, por eso mismo, un poeta que busca trascenderlo, ir más allá. Apenas escrita la última frase, siento su inexactitud: en poesía no hay más allá ni más acá. Vanidad de las clasificaciones literarias: a nada se parecen más estas líneas de un poeta del siglo XIV (el Almirante Hurtado de Mendoza): A aquel árbol que mueve la hoja, / Algo se le antoja…, que a estos versos de Blanca Varela (que también recuerdan a Busson y a Basho): Despierto. / Primera isla de la conciencia: / Un árbol. // La poesía no tiene ni nombre ni fecha ni escuela. Ella también es un árbol y una isla. Una conciencia que despierta”.

El homenaje a Blanca Varela se desarrollará en tres fechas y en tres escenarios distintos: el viernes 26, sábado 27 y domingo 28 de agosto a las 5:00 p. m. durante tres días, en Ciudad Librera de Pueblo Libre, la librería Placeres Compulsivos de Barranco y el restaurante Tierra Baldía de Miraflores. El homenaje a Blanca Varela contará con intervención de poemas de la poeta peruana, ponencias académicas sobre la poética de Varela, recitales y música. Estarán presentes invitados como Rosario Valdivia, Marco Martos, Violeta Barrientos, Florentino Díaz, Ybarra, entre otras figuras del círculo literario.

Cabe resaltar que este homenaje corresponde a un ciclo literario donde también serán recordados otros poetas que alcanzaron la cúspide y que aportaron a la cultura de nuestro país y necesitan ser visibilizados por las nuevas generaciones.

Finalmente, todo este esfuerzo se realiza gracias a grupo de personas comprometidas con la cultura de nuestro país y que lideran Karina Medina y Sheila Guzmán.

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TRES POEMAS DE BLANCA VARELA

CASA DE CUERVOS

porque te alimenté con esta realidad mal

cocida

por tantas y tan pobres flores del mal

por este absurdo vuelo a ras de pantano

ego te absolvo de mí

laberinto hijo mío

no es tuya la culpa

ni mía

pobre pequeño mío

del que hice este impecable retrato

forzando la oscuridad del día

párpados de miel y la mejilla constelada

cerrada a cualquier roce

y la hermosísima distancia

de tu cuerpo

tu náusea es mía

la heredaste como heredan los peces la

asfixia

y el color de tus ojos

es también el color de mi ceguera

bajo el que sombras tejen sombras y

tentaciones

y es mía también la huella

de tu talón estrecho

de arcángel

apenas pasado en la entreabierta ventana

y nuestra para siempre

la música extranjera

de los cielos batientes

ahora leoncillo

encarnación de mi amor

juegas con mis huesos

y te ocultas entre tu belleza

ciego sordo irredento

casi saciado y libre

como tu sangre que ya no deja lugar

para nada ni nadie

aquí me tienes como siempre

dispuesta a la sorpresa de tus pasos

a todas las primaveras que inventas

y destruyes

a tenderme -nada infinita- sobre el mundo

hierba ceniza peste fuego

a lo que quieras por una mirada tuya que

ilumine mis restos

porque así es este amor

que nada comprende y nada puede

bebes el filtro y te duermes

en ese abismo lleno de ti

música que no ves

colores dichos

largamente explicados al silencio

mezclados como se mezclan los sueños

hasta ese torpe gris que es despertar

en la gran palma de dios

calva vacía sin extremos

y allí te encuentras

sola y perdida en tu alma

sin más obstáculo que tu cuerpo

sin más puerta que tu cuerpo

así este amor

uno solo y el mismo con tantos nombres

que a ninguno responde

y tú mirándome

como si no me conocieras

marchándote

como se va la luz del mundo

sin promesas

y otra vez este prado

este prado de negro fuego abandonado

otra vez esta casa vacía

que es mi cuerpo

a donde no has de volver

[HUNDO LA MANO EN LA ARENA…]

HUNDO la mano en la arena y encuentro la vértebra perdida. La extravío al instante. Sombra de marfil, desgranada. Mi padre sonríe. De este lado del mar la espuma es oscura. Huele a fiera me dice la pequeña amiga. El mar huele a vida y a muerte le respondo, supongamos que es así.

La salud aferrada a la roca. Piedra sensible a la luz. El cazador carece de manos y pies. Es ciego y desea. Y su deseo es el bosque bajo el agua, poblado de sexos en flor o de flores maestras que horadan el silencio con sus grandes picos rojos y lentos.

IV (De Canto Villano)

y sucedió también que

fatigados los comediantes

se retiraron hasta la muerte

y las carpas del circo se abatieron ante el viento

implacable

de la realidad cotidiana.

y si me preguntan diré que he olvidado todo

que jamás estuve allí

que no tengo patria ni recuerdos

ni tiempo disponible para el tiempo.

que a veces

me despierta una mirada

que ávidamente se traga la oscuridad

y que esos ojos azules son restos de alguna luz

restos de algún naufragio

signos del deseo

y de la agonía del deseo.

y que nosotros

los poetas los amnésicos los tristes

los sobrevivientes de la vida

no caemos tan fácilmente en la trampa

y que

pasado presente y futuro

son nuestro cuerpo

una cruz sin el éxtasis gratificante del calvario

y que no hay otra salida

sino la puerta de escape que nos entrega

a la enloquecedora jauría de nuestros sueños

nosotros o ellos

acertijo joker moneda perdida en el aire.

tibios temblorosos nonatos

sin estirpe ni prole

dispuestos siempre.

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Cultura

Adelanto de la novela “La casa de los vientos” del escritor Gabriel Rimachi Sialer

Primer capítulo de la nueva novela del escritor Gabriel Rimachi Sialer.

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Era martes cuando empezó el verano en Lima. Octavio lo recordaría así tiempo después: era martes y acababa de regresar de la clínica cuando sonó el teléfono. Al otro lado de la línea, la voz de su madre le anunciaba la gran noticia: Acabamos de vender la casa a una constructora, tenemos una semana para mudarnos, la demolerán en quince días ¿No te alegra, guapo? Van a levantar un edificio de esos modernos y nos darán dos departamentos, tu tía hizo un buen trato. Octavio no recordaría lo que había respondido entonces, solo que tuvo la conciencia de que algo en su pecho se derrumbaba con violencia, como derrumbarían días después la casa de su infancia.

Faltaban apenas tres días para la navidad y varias calles habían sido decoradas con luces de colores que titilaban al ritmo del sonido sintético de los villancicos. Octavio estaba acostado en su cama pensando en la noticia de la casa, en la imagen de las paredes cayéndose con los bulldozers pasándole encima, pero los villancicos atravesaban las ventanas y le provocaban una angustia que ya conocía porque venía de tiempos muy lejanos, de momentos que hubiera preferido no recordar. Se levantó, cogió su casaca y las llaves del auto y salió rumbo a la casa de sus padres. Cruzó Belén, Angamos y Santa Cruz, el parque Baden Powell y Manuel Tovar. Pasada la medianoche la ciudad suele estar poblada de sombras que se diluyen brevemente entre la luz de los postes y las luces navideñas que sobreviven enredadas como decoración en los árboles de los jardines. Lima es, a esas horas, una ciudad silenciosa y oscura donde la vida se esconde entre los matorrales, los oscuros pilares de los edificios o las esquinas alejadas de la avenida Arequipa.

Estacionó el auto en Triana con Retiro. Octavio apagó el motor y se quedó mirando la enorme casona en la que había crecido. Las buganvilias arrojaban ya sus flores por sobre la pared que rodeaba la casa y el gran jardín interior donde alguna vez sembraron astromelias; en el segundo piso alguien acababa de apagar la luz del baño ¿Sería mamá? Sus padres se habían divorciado hacía mucho tiempo. El reloj del auto marcaba las dos de la mañana y el cielo encapotado apenas si dejaba distinguir algo parecido a una luna. Apoyados los brazos sobre el timón, Octavio se quedó mirando la puerta principal mientras lo devoraba la noche. ¿Cuántas veces habría atravesado esa puerta durante el tiempo que vivió en ella? ¿Cuántos silencios encerraban esas paredes? Apoyó el mentón sobre sus brazos y sintió un ligero temblor recorriendo su columna.

—¿No olvidas tu botella de refresco?

—No, mami, ya la metí en mi lonchera.

—¿Y tu sándwich, guapo?

—También, mamá, ¿ya nos vamos? Mis amigos me están esperando en el colegio, hoy es la actuación del tercer grado.

—Espera que te acomodo la corbata, tan guapo mi poeta precioso —le apretó ligeramente las mejillas, Octavio sonrió—, mi Antonio Machado chiquito que ya está en el tercer grado. Listo, ya está.

El Inmaculado Corazón quedaba cerca de su casa y la caminata siempre resultaba refrescante “Un buen ejercicio para el espíritu”, le había dicho mamá alguna vez. En la esquina del colegio ya se veía a los alumnos caminar solos o acompañados de otros chicos, rumbo al ingreso principal donde la Miss Teresa los esperaba con una sonrisa, agitando el brazo para que llegaran a tiempo. Mamá había entrado y le había dado un beso en la frente “Que te vaya bien, mi amor, tu papá te va a estar viendo desde la sala de profesores, yo me voy por ahí a esperar la actuación”. Octavio la vio alejarse y entrar en la cafetería. Su papá, que enseñaba filosofía a los alumnos del quinto año, conversaba con sus colegas en un apartado del patio. Era el profe para todos sus estudiantes. Para él, era su papá.

Cuando Octavio encontró a sus compañeros, ya estaban organizando la formación para rezar el padrenuestro de cada mañana. El padre Richard los dirigía haciendo señales con los brazos. Era alto, muy gordo y de barba espesa. Debía odiar el dirigir a los niños todas las mañanas porque su rostro se encendía cuando alguien no respetaba la formación. Octavio vio a Mariano en una de las filas y se sonrieron. Uno de los chicos, que estaba en la parte de atrás, le dio un codazo al compañero de al lado y le dijo:

—Mira, mira, mira… ahí va el marica narizón.

—Uy, el hijo del profe, el delicadito ¿Por qué no me la agarras un rato como me la agarra tu mamá, cabrito? —dijo el otro frotándose la entrepierna.

Octavio borró su sonrisa, agachó la cabeza y siguió caminando. Se formó delante de Mariano y todos empezaron a rezar.

La clase de matemáticas era la primera del día; no había cosa más aterradora y aburrida que empezar la semana entre sumas y restas. Octavio podía memorizar largos poemas de poetas latinoamericanos o europeos, pero las matemáticas eran otra cosa. Por eso el recreo era el escape que él y sus amigos necesitaban para olvidarse de los números. Cuando sonaba la campana, el viento fresco de la libertad entraba en el salón para aclararlo todo. Alejar las brumas. Los chicos corrían al patio con una pelota bajo el brazo, formaban grupos y se distribuían los puestos: tú serás arquero, tú defensa, nosotros delanteros, y así. Los demás iban a la cafetería o simplemente se quedaban dando vueltas, conversando sobre la última película que habían visto en la televisión la noche anterior.

Nadie iba a jugar al jardín que estaba detrás de la capilla, solo Octavio, Mariano y Juan Carlos, que lo habían convertido en su espacio personal. Apenas llegaban, dejaban las loncheras con estampado de los Muppets, se aseguraban de que no hubiera nadie más que ellos, y Mariano ponía su cara de puchero:

—¿Qué telenovela vamos a interpretar hoy? —preguntaba entornando los ojos—. Yo quiero ser Fiorella Menchelli, el viernes vimos con mi mamá el capítulo entero de Carmín y estaba linda.

—Ah, no, pues —se quejaba Octavio— yo quería ser Fiorella, además soy igual de flaca y bonita.

—¿Bonita? —reía Juan Carlos— con esa nariz no podrías besar al profesor Tovar.

—Es cierto, Octavio —decía Mariano, con un tono condescendiente— con esa nariz, nou nou nou. Además, yo soy más bonita.

—Bueno, ya, está bien, tú serás Fiorella Menchelli, y Juan Carlos, como siempre, será nuestro galán hermoso de ojos negros. Yo seré entonces la tía mala…

A los ocho años tienes la conciencia de que hay cosas que están bien y cosas que están mal. Octavio sabía que esos juegos, donde él y sus amigos eran completamente libres, no eran buenos porque no eran comunes, pero ¿a quién le importaba si ese mundo, su mundo, era todo lo que les importaba durante los quince minutos que duraba el recreo?

—Hoy vas a recitar en la actuación ¿no? —preguntó Juan Carlos.

—Sí, me aprendí un poema muy hermoso de Antonio Machado ¿sabían que es brasileño? ¿Han leído sus poemas? Son hermosos.

—No —respondió Juan Carlos— no me gusta mucho la poesía, yo de grande quiero ser actor de telenovelas.

—Y yo seré una actriz hermosa —intervino Mariano, modulando su voz; era bonito, Mariano, sus facciones eran finas, sus ojos eran claros, su cabello era dócil.

—Sí —dijo Octavio— serás la más hermosa de todas, más hermosa incluso que Fiorella Menchelli.

Sonó la campana y todos salieron disparados rumbo al salón. Cuando entraron, dos de los chicos que estaban sentados al fondo le silbaron a Octavio como si fuera una chica, ¡Ahí viene el poeta cabrito! ¡Cabrito narizón! Gritaron. Entonces entró la Miss Carmen y todos quedaron en silencio.

Le decían la jirafa porque era una mujer enorme, altísima, su cabeza casi llegaba al umbral de la puerta del salón. “La jirafa…”, susurró Octavio, cuarenta años después, sonriendo en su auto. La mirada era brillante ahora bajo la noche sin luna que cobijaba Lima a esas horas. “Mi querida jirafa… tan enorme como su corazón…”, susurró.

—¿Y cómo están ahora, chicos?

—¡Muy bien, Miss Carmen! —respondieron todos a una sola voz.

—¿Ya están listos los que actuarán el día de hoy en “El día del padre Rector”?

—¡Pregúntele al poeta!  —gritaron del fondo, todos se rieron.

Miss Carmen dirigió su mirada a Octavio y Mariano y les preguntó:

—Chicos, ¿ya están listos?

—Sólo Octavio, Miss Carmen —respondió Mariano, entornando los ojos— él recitará el poema de un brasileño y también bailará negroide, yo no haré nada.

—Bueno, Octavio, confío en que todo saldrá Okey. Tú no te preocupes que estaremos apoyándote. Recuerda: subes, recitas el poema, haces la reverencia, bajas del estrado y corres al salón de al lado donde estarán los demás chicos preparándose para el baile. Te vistes rápido, yo estaré ahí para ayudarte y listo. Todo saldrá bien, ¿sí? Mi niño lindo… —le dijo la Miss Carmen, acariciándole la cabellera.

Octavio asintió con una sonrisa enorme. Adoraba a la Miss Carmen y ella lo adoraba a él. Era el niño que mejor se portaba desde que había empezado el primer grado, el que mejores notas tenía y el que menos problemas daba. Y ahora, además, iba a representar al salón por haber ganado el concurso de poesía de los juegos florales del Inmaculado Corazón. Tremendo honor.

Primaria y secundaria se había reunido en el patio. Eran poco más de novecientos alumnos en total. No hacía mucho calor así que nadie lo pasaba mal; además, siempre era mejor estar de pie en una actuación que sentados en clases aburridas esperando el timbre del recreo. Octavio había escuchado esto último en boca de algunos chicos durante uno de los recreos más largos, pero estaba convencido de que eso estaba mal. Al colegio se iba a estudiar y aprender, a pedirle a Jesús cada mañana por los más necesitados, y a querer cada día más a la Miss Carmen.

El padre Rector estaba sentado en primera fila observando los actos artísticos. Los demás curas sonreían entre sí murmurando algo durante y después de cada actuación. Los profesores civiles estaban también ubicados en los asientos principales. Los padres de Octavio no aparecían por ningún lado. Octavio subió al estrado, se puso delante del micrófono y sintió las miradas encima suyo. Los chicos de su salón le hacían muecas desde sus sitios, le hacían señales con los dedos; otros ni siquiera lo miraban. Los demás alumnos solo miraban al cielo esperando a que se acabara todo eso lo más pronto posible.

Al fondo, cerca de la puerta, vio por fin a su mamá y a su papá haciéndole señas de aplausos. Octavio entonces aclaró la garganta y empezó.

Anoche cuando dormía / soñé, ¡bendita ilusión!, / que una fontana fluía / dentro de mi corazón. / Di, ¿por qué acequia escondida, / agua, vienes hasta mí, / manantial de nueva vida / de donde nunca bebí? / Anoche cuando dormía / soñé, ¡bendita ilusión!, / que una colmena tenía / dentro de mi corazón; / y las doradas abejas / iban fabricando en él, / con las amarguras viejas / blanca cera y dulce miel. / Anoche cuando dormía / soñé, ¡bendita ilusión!, / que un ardiente sol lucía / dentro de mi corazón. / Era ardiente porque daba / calores de rojo hogar, / y era sol porque alumbraba / y porque hacía llorar. / Anoche cuando dormía / soñé, ¡bendita ilusión!, / que era Dios lo que tenía / dentro de mi corazón… Muchas gracias”.

Los aplausos estallaron al fondo del ambiente y fue creciendo hacia adelante. Octavio, con sus ocho años a cuestas, sintió el calor de la gratitud por el poema aprendido. Mamá y papá también aplaudían al fondo, aunque papá no tenía la misma sonrisa de mamá, pero qué importaba, el acto había salido bien.

Apenas termines el poema, bajas y corres al salón para ponerte el traje de negroide, le había dicho la Miss Carmen, y así lo hizo. Octavio bajó del estrado con cuidado y luego corrió al salón donde estaban los demás muchachos que iban a actuar con él. Todos ellos eran parte del coro del colegio y tenían su misma edad o eran uno o dos años mayores. El coro era una actividad interesante dentro de las propuestas artísticas del colegio porque les permitía algunas veces salir a participar en eventos o concursos con otros colegios que también tuvieran un coro. Octavio y Mariano eran parte del coro, pero solo Octavio bailaría con todos los chicos un negroide que había ensayado durante semanas. Dentro de su corazón solo estaba la alegría de que mamá y la Miss Carmen lo habían oído recitar perfectamente cada verso.

Entró corriendo al salón y cerró la puerta tras de sí.

—Chicos, ¿ya están listos para el baile? —Preguntó emocionado y feliz.

Eran veinticinco los niños de ocho, nueve y diez años que estaban en el salón. La Miss Carmen no estaba por ningún lado, seguro había ido a la cafetería o a coordinar el sonido de la canción con los encargados de la consola. No había ningún otro adulto. Los chicos rodearon a Octavio.

—Miren pues, al cabrito —dijo uno de ellos.

—El poeta narizón —dijo otro.

—Poeta maricón, más bien —dijo un tercero, más grande que los demás.

—Mi papá dice que a los maricas les gusta la caca —dijo alguien por ahí.

—Qué asco… —intervino otro —aunque, a lo mejor a nuestro poeta le encanta la caca también… ¿por qué no lo bautizamos?

Los gritos de los chicos se confundían con los aplausos del patio donde se realizaba la actuación. Mientras lo rodeaban, Octavio buscaba desesperado con la mirada a la Miss Carmen, pero era inútil, ella no llegaría sino hasta mucho rato después, luego de que le llenaran la camisa de basura y cáscaras de fruta que sacaron del tacho, luego de bañarle el cabello con escupitajos y flemas, después de salpicarle la cara y los brazos con témperas y tierra de alguna maceta. ¡Píntenle las piernas al cabrito! Gritaron, y Octavio se sacudía en el piso para intentar liberarse de las manos que le agarraban el trasero, que le pellizcaban los testículos, que la jalaban las tetillas, ¡Por favor, por favor!, gritaba, pero sus lamentos se ahogaban entre las risas y los golpes y la basura entre su cuerpo y la camisa. ¡Por favor, por favor!  Rogaba, pero era en vano. Dos chicos más grandes lo agarraron de las manos mientras otro le pintaba la cara con un plumón verde en medio de las risas y los insultos. Arrastrándose casi a ciegas por las lágrimas que se mezclaban con las témperas que chorreaban de sus cabellos, logró liberarse de los compañeros y salió corriendo hacia un salón cercano. Entró y cerró la puerta, quería respirar, pero no podía, el llanto lo ahogaba, el cuerpo le temblaba. Al niño de ocho años, la estrella del coro, no le alcanzaba la voz para llamar con un grito ahogado a su mamá, que lo buscaba con la mirada en el patio de honor. Vio entonces una carpeta y se metió debajo de ella. Enroscado como un caracolito intentó controlar su respiración. Se preguntaba por qué, por qué, por qué… y entonces estalló en llanto.

Cuando la pena que uno lleva dentro es más grande que uno mismo, todos los sonidos exteriores desaparecen. Octavio nunca supo si fueron segundos, minutos u horas el tiempo que permaneció debajo de aquella carpeta, solo recordaba una eternidad de llanto y después haber visto un brazo adulto aparecer bajo la carpeta, con una pulsera dorada en la muñeca, una mano que se abría y cerraba, y una voz —la de la Miss Carmen— atravesada por la pena, que le decía: “Tranquilo, tranquilo, conmigo estás seguro, Octavio, no va a pasar nada, mi niño, estás seguro, ven conmigo, tranquilo… qué te han hecho, mi poeta…”. Entonces Octavio se abandonó a esas manos cálidas que lo sacaron y lo abrazaron hasta que llegó su papá y se lo llevó cargado entre sus brazos. Octavio no recordaba con claridad cómo había salido en ese momento del colegio, cómo es que a su papá le habían dado de pronto permiso para retirarse del trabajo y llevárselo a su casa; pero sí estaba seguro de que él no le había dicho absolutamente nada durante todo el camino, solo lloraba desconsoladamente; el hombre grande que él adoraba no le había preguntado qué era lo que le había pasado, por qué estaba así con la ropa rota y orinada de espanto, lleno de basura y flemas y témperas en el cabello; solo lo había cargado hasta la casa a donde ya había llegado su mamá hecha un mar de lágrimas.

—Baña al niño —le ordenó papá— y acuéstalo, que descanse. Conversaremos de esto en la cena.

Pero llegó la noche y no se habló de nada. Octavio comió, con ese suspiro acelerado que tienen los que lloran con el corazón, mientras su madre lo miraba en silencio.

—¿No vas a decir nada sobre lo que le pasó al niño? Si no llega la Miss Carmen ¿qué hubiera pasado? —preguntó mamá, pero papá solo se puso de pie y se fue a su dormitorio, mudo, y apagó la luz.

Aquella noche Octavio soñó que caminaba por la orilla de un río de barro, y que una mujer vieja, con un largo mechón blanco entre sus cabellos negros, se le acercaba mientras le decía que él iba a ser “un gran varón, un gran varón, un gran varón”. Eso recordó al despertar, como un eco lejano que se iba perdiendo con la claridad de la mañana. Al día siguiente no fue al colegio y tampoco los días que siguieron. El fin de semana papá se apareció con un saco que llenó de arena y colgó en el jardín.

—Ven acá, Octavio, hoy vas a aprender a defenderte de los demás.

Octavio se acercó con miedo. Él era sumamente delicado, lo sabía, era consciente de eso, no le gustaba la violencia ni las peleas ni la sangre y prefería leer poesía y ver telenovelas antes que pensar siquiera en golpear a alguien. Pero papá también lo sabía.

Estiró los brazos y papá le cerró los puños con violencia. En el jardín el sol quemaba la piel al mediodía y evaporaba el agua con que habían regado el jardín por la mañana, y Octavio estaba ahí, frente al costal de arena, dándole golpes una y otra y otra vez.

—¡Así no, carajo! —gritaba papá —¡Tienes que golpear girando la espalda! Toda la fuerza está en la espalda, nace de ahí —decía mientras lo cogía con fuerza de los hombros y lo ubicaba frente a su adversario de yute relleno de arena— y luego sigue la ruta del brazo y el puño. ¡Golpea!

Octavio temblaba. Lanzó un golpe.

—¡Golpea bien, carajo! ¡Así! —y papá lanzaba un golpe que hacía girar el costal.

Octavio entonces golpeó una y otra y otra vez y las lágrimas empezaron a brotar y seguía golpeando y los brazos le dolían, las muñecas le dolían, los dedos le dolían, los nudillos pelados le dolían. “Ya no puedo, papá, —dijo en algún momento— ya no puedo”. Pero tenía que seguir dándole al costal hasta que se le doblaron las rodillas y el llanto nuevamente y la saliva que salpicaba y papá mirándolo con cólera porque no era, no iba a ser jamás, el hombrecito que él había esperado. Desde la ventana de la cocina, apretando entre sus manos el secador de los platos, mamá miraba toda la escena con el grito contenido.

¿Por qué tenía que soportar toda esa mierda si no les había hecho nunca nada? Pensaba Octavio, apoyado en el timón de su carro mientras la noche empezaba a disiparse y las luces navideñas se apagaban poco a poco. ¿Por qué si era tan solo un niño?

Pero no tenía respuesta. Solo más y más preguntas en ese rostro ya adulto y surcado por las lágrimas, con un gran vacío en el corazón.

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Literatura

El escritor y candidato a la alcaldía de Jesús maría, Luiz Carlos Reátegui, presentó su nuevo libro “El susurro de tu piel” en la FIL de Lima

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El libro “El susurro de tu piel” ha causado mucha expectativa entre los lectores que se encuentran ya en su búsqueda para poder tenerlo entre sus manos y disfrutar de la genial pluma característica de Luiz Carlos Reátegui, consta de siete relatos, donde se tocan temas sobre las percepciones humanas, la discriminación, la homosexualidad, la infidelidad, la relación conflictiva entre padres e hijos, la mirada y sentido de urgencia del mundo, etc. Luego de que sus libros anteriores (Isabella Nápoles, Prohibido besar a las cholas, La casa abuela) se agotaran rápidamente en tan solo unos meses, la acogida y los buenos comentarios por parte de los lectores en redes sociales han sido más que notorios y satisfactorios.

La literatura es como la democracia, en donde la voz de los lectores, es la voz de Dios. Dijo el político y escritor  Luiz Carlos Reátegui ante el buen recibimiento de los lectores.

En virtud a ello, es que en la Feria Internacional del Libro de Lima hoy se presentó a las 3pm en la sala Clorinda Matto y ya se encuentra disponible en el stand 11 del grupo editorial Mesa Redonda para todos aquellos que deseen adquirir este imperdible conjunto de relatos.

Luiz Carlos Reátegui trabajó el libro sobre cuatro ejes. La percepción humana vivida en carne propia en sus diversas formas, la insatisfacción, el sentido de urgencia en el mundo, y la indolencia social.

En El susurro de tu piel cuenta su autor: Aún hay personajes que pueden parecerse mucho a nosotros o ser una proyección de lo que jamás desearíamos. Son siete relatos que se han venido trabajando desde hace tres años, se tocan diversas tramas, cada uno es independiente pero en su conjunto quizá se pueda percibir la sensación de una realidad social y universal. En los buscadores de internet y redes sociales pueden ver el camino que han recorrido estos relatos de corte Ribeyriano, Carveriano quizá o hasta podría decirse con un guiño a Cortázar. Sabemos que Reátegui ha ganado Premios literarios nacionales e internacionales y en otros ha sido finalista, hasta llegar a ésta bien merecida edición que viene acompañada de más personajes como nosotros: reales, tangibles, genuinos, conmovedores, perturbadores.

Del libro y de su autor ha señalado la periodista Carla Tello, lo siguiente: “Luiz Carlos Reátegui, nos lleva de paseo por distintas situaciones. En lo cotidiano podemos encontrar lo extraordinario. Son historias en la que te ves identificado, los va a sorprender.”

Y añade el escritor Eloy Jáuregui: “Luiz Carlos Reátegui es un autor que tiene en su escritura una sensualidad que ilumina, forja, moldea e intriga, hace magia emulsionando el zumo de las historias, haciéndonos soñar despiertos.”.

Asimismo el músico Salim Vera, menciona: “Muy buenos cuentos, excelente narrativa, es inevitable encontrarse e identificarse en ellos”.

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Cultura

Comida de Gusanos: el arte como enfermedad

Una mirada a la novela de Jonathan Diez.

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¿Se puede ser cuerdo y amar la locura? La respuesta es un rotundo Sí. El policial es todavía un género raro en las letras peruanas, pero un policial sobre un pintor y con un fondo de paisajes de locura es algo que se asemeja a despertar la curiosidad por vivir una pesadilla. Comida de Gusanos de Jonathan Diez, es precisamente eso: vivir una locura y querer quedarse en ella solo por amor a la locura.

Es difícil saber porqué hacemos lo que hacemos, tal vez por eso los escritores solo se dedican a escribir. El oficio de escritor es un oficio de valientes, un ejercicio solitario, se escribe desde uno mismo para uno mismo. Y en lo profundo de esa soledad se está cara a cara con uno mismo. Si no se acaba loco es porque se escribe. Cervantes pudo ser Don Quijote, pero optó por hacer algo más práctico: exorcizarse escribiéndolo.

Jonathan Diez es un escritor limeño perdido entre Francia, Alemania y Luxemburgo. Tiene un perro, le gusta el rock pesado, toca la batería y se pasea por campos sembrados de torres de alta tensión si es que no cerca de centrales nucleares. Da clases de español a despreocupados preadolescentes europeos. Y en todo ese tiempo piensa, piensa, piensa qué escribir, qué contar y por qué sentir lo que siente cuando siente de verdad.

Hincha de Alianza Lima, escribió hasta hace poco en El Peruano, pero su carácter de escritor lo empujó a retirarse pronto frente a las directrices del diario oficial de El Estado. No le gusta las medias tintas ni las cervezas sin alcohol. Defiende su libertad como lo haría un francés del siglo XIX. Su primera aparición como escritor fue con un cuento intimista dentro de la antología Hastío editado y dirigido por Kareen Spano en el año 2020. Su primera novela Comida de Gusanos se publicó este año, 2022, apenas hace unos meses. Esta novela es una rara y bien lograda exploración del alma del artista. Matias, sin tilde, es el protagonista de la historia, un hombre aquejado por una extraña enfermedad desde niño. A través de un misterioso médico, el Dr. Tristán, Matias encontrará en la pintura su tabla de salvación y una cura a su enfermedad. Años después, ya adulto, Matias buscará reencontrarse con su mentor y salvador con el único fin de hacerle un retrato. En el camino conocerá a Violeta, la femme fatal de esta historia, una mujer de identidad escurridiza, un homenaje a Dalí. Entretanto Matias caerá en El silencio, un extraño pueblo donde nada es lo que parece, y en dónde hasta los mendigos traen sorpresas.

Con una estructura narrativa que recuerda a una novela policial, pero con permanentes guiños a la historia del arte y el psicoanálisis, Comida de Gusanos se presta como un raro artefacto dónde la poesía aparece salpicando la historia en un ejercicio de intuición y música que hace justicia a lo que siente y sueña un pintor. Pero sobre todo para graficar los ojos de un demente rodeado de dementes. Y en cuyas páginas la locura puede ser un espejo que quizá podemos comprender más de lo que quisiéramos.

Lo único malo de la novela es que la terminas de leer rápido.

Su libro está disponible en librerías El Virrey, La Familia y ahora también en el stand 22 y 26 de la Feria Internacional del Libro de Lima, también lo encuentras en el stand de Estruendomudo. Imperdible si te gustan las historias de locura y misterio que se transforman en baladas de amor a la orilla de un río de un país sin nombre.

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