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Cultura

Dayner Tafur, el joven chimbotano que conquista el mundo

El joven músico de 24 años resultó ganador del concurso internacional de directores de ópera en Bélgica.

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Por Viscely Zarzosa Cano

Si no fuese el músico que hoy es, Dayner Tafur Díaz sería tal vez un joven biotecnólogo. Tras culminar la secundaria, él había dado un examen de prueba para dicha profesión en la Universidad Nacional de Santa en Nuevo Chimbote. Pero todo quedó ahí, es decir, solo fue intento como todo muchacho de su edad que busca un proyecto de vida.

“No llegué a postular para esa carrera. Ya en cuarto y quinto año de secundaria evaluaba algunas opciones, como Medicina y Biotecnología. Pero también quería ser músico. Entonces, mi vida giraba en torno a esas posibilidades”, cuenta Dayner vía enlace Zoom desde Stuttgart, Alemania.

Estudió la primaria en el centro educativo N° 89001 (Ex-Prevocacional), aunque sus inicios con la música fueron en el colegio Mundo Mejor donde hizo la secundaria. Empezó con la trompeta. Tocaba música popular, como cumbia y salsa. Luego un amigo lo invitó para ser parte de la Orquesta Sinfónica Infantil Juvenil del Centro Cultural Centenario – Chimbote.

De esta manera pasó de la música popular a la clásica. Se integró a la orquesta luego de algunos meses de clases de trompeta. Su primer concierto oficial fue en el evento “Tres orquestas, dos países, una pasión” en el Centro de Convenciones de la Universidad Los Ángeles de Chimbote (Uladech) en el 2013. Es así que junto a sus compañeros de la agrupación porteña compartió el escenario con la Orquesta de Barro de Trujillo y la Sinfonieorchester der Droste-Hülshoff-Schule de Alemania.

También lo inquietó la percusión. Por su propia cuenta aprendió lo básico. Antes de viajar a tierras teutonas empezó a tocar el piano. Se puede decir que antes de dedicarse a la dirección de orquesta, Dayner ha tenido experiencia con estos instrumentos musicales.

Tuvo un paso fugaz en el Conservatorio de Música de Trujillo y en una que otra academia artística. Con la asociación cultural Arpegio tuvo una gira internacional durante dos semanas en Europa. Fueron cuatro conciertos. Esta experiencia fue clave para que se anime a formarse como músico profesional en el extranjero.

El 2017 decidió viajar a Alemania con el fin de ser director de orquesta. Ese año fue parte del voluntariado de música en Berlín y al año siguiente hizo un “Ausbildung” (formación musical) en la Berufsfachschule für Musik Dinkelsbühl.

Desde hace tres años estudia en la Universidad Estatal de Música y Artes Escénicas (HMDK) de Stuttgart. En estos días su nombre es noticia en medios nacionales e internacionales. Su talento se encuentra en los ojos del mundo tras obtener el primer premio del Concurso Internacional de Directores de Orquesta de Ópera (segunda edición) en Lieja, Bélgica.

Se ha convertido en el primer peruano en lograr esta hazaña. Con el primer lugar ha dejado atrás al belga Giulio Cilona (segundo lugar) y el chileno Luis Toro Araya (tercer lugar). A sus 24 años, aunque él aún se vea como un proyecto emergente, ya ha sido bautizado como el maestro de la ópera, el genio de la varita.

En medio de esta alegría, Dayner pisa tierra, sabe bien que el mercado es pequeño para los directores de orquesta en cualquier parte del mundo. “Si hubiera estudiado trompeta se me presentarían más oportunidades, ya que se puede trabajar como profesor o laborar en una escuela de música, es decir, hay más posibilidades. En cambio, para el director solo hay un puesto por orquesta”, afirma.

Actualmente dirige una pequeña orquesta y también trabaja con músicos profesionales. Ha decidido tomar con mucha tranquilidad este importante premio, no se ha subido a un pedestal, toma con agrado las felicitaciones, pero sin mucha bulla.

“Si bien es cierto que un concurso impulsa una carrera, también es un arma de doble filo, pues te puede impulsar por un momento, luego te deja ir y sucede todo lo contrario”, reflexiona.

Lejos de celebrar, Dayner ya piensa en el futuro, como en su formación y mostrar su trabajo en varios países. Además, tiene planes para Chimbote: llevar a cabo proyectos de orquesta y música clásica. Volver a ese puerto de esperanzas y recuerdos es una deuda pendiente.

Invitado.

Además del premio, ha sido invitado para dirigir una producción en la Opéra Royal de Wallonie-Liège, periodo 2023-2024. Dayner comparte su trabajo y experiencia en su canal de YouTube. En Alemania ha participado con varias orquestas.

*Publicado en la página digital Artes&Letras, Viscely Zarzosa Cano

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Cultura

El periodismo como arte

Un artìculo de Carlos Rivera, escrito un año antes de la muerte de Lévano.

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César Lévano tiene 91 años y mantiene el vigor de un veinteañero en su primer día en un diario. Tiene tantos años como pasiones: la literatura, la música, la política y, sobre todo, el periodismo. Lévano escribe y convierte una soflama política de la menesterosa coyuntura en un texto rico en matices históricos.

Es un izquierdista con estilo y donosura. Ostenta el equilibrio de la idea con el reclamo de panfleto. Se mueve con soltura en cualquier género periodístico. Instintivamente aborda un reportaje o una crónica guiado solo por su vasta cultura. Un día puede escribir del sindicalismo y su pluma se desliza por la memoria de los líderes de la causa, el contexto intelectual y algunas referencias de la lucha obrera. Luego, premunido de sus querencias esboza un soberbio perfil de Manuel Gonzales Prada o de José Carlos Mariátegui. Ya poseído de otras hadas escribe poesía. O, de sus grandes amigos José María Arguedas y Juan Gonzalo Rose. Entremezcla la noticia y los géneros literarios en sus quehaceres apaciguando los impulsos de su alma luchadora. Otro gran estilista del periodismo Víctor Hurtado escribe un artículo en el diario Perú21(2/01/2008) que lleva por nombre “Periodismo con literatura” en el, desarrolla un elogioso texto desde el placentero ágape de amantes entre literatura y periodismo e intenta en unos párrafos el contraste de dos artistas como Lévano y Valdelomar. Veamos:

“Años ha, Abraham Valdelomar compuso un soneto estremecedor, El hermano ausente en la cena pascual. Recordó en él la ternura de su madre, pero no escribió “la ternura de la mirada de mi madre” ni “la dulzura de su mirada”; esto lo diríamos todos. Valdelomar fue un gran poeta y sublimó su idea: “Hay un sitio vacío en la mesa hacia el cual / mi madre tiende a veces su mirada de miel”. Esta mirada es realmente imposible; por esto es literaria, “falsa”: porque la literatura es aludir a las cosas reales mediante cosas figuradas, según precisaba Francisco Umbral (Trilogía de Madrid).

A su vez, César Lévano nos informa de que Waldemar Espinoza ha examinado intensamente documentos históricos. Lévano no lo dice así; es artista: no frecuenta tal pobreza; él escribe: “Waldemar Espinoza es un historiador que se internó durante años en la selva virgen de los archivos de España” (Caretas, 14 de junio del 2007, p. 57).

¿Hay diferencia entre aquel verso de Abraham Valdelomar y la frase periodística de César Lévano? Ninguna; son iguales porque ambas son figuras retóricas (las dos, metáforas). La esencia de la literatura es el lenguaje figurado. Metáforas, símiles, hipérboles, metaplasmos, imprecaciones, ironías, etcétera, son las piezas móviles que levantan la obra literaria. Estas piezas pueden aparecer en cualquier texto; por tanto, cualquier texto puede convertirse en literatura. Valdría considerar este concepto “materialista” de lo literario.”

Hurtado los unifica no por cronología sino por la artesanía estética en sus expresiones que alcanzan niveles de belleza superior.

Lévano ensaya pulcramente el editorial del diario donde labora (antes La Primera, Diario Uno y ahora Perfil) donde explicita su postura en favor del pueblo sobre intereses miserables recreando limpiamente un delicioso bocado del análisis. Se mueve con solemne técnica en el artículo de opinión, el reportaje o la crónica. En la entrevista es romántico e inteligente en los cuestionarios como Mario Campos, o Jorge Salazar quienes pertenecieron en sus buenos tiempos a la legendaria revista Caretas. Es formado, culto y no titubea en las preguntas.

En un conversatorio realizado en la Casona de San Marcos brinda una ponencia que luego aparece en un libro (Poder mediático, Fondo Editorial de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, 2008) y nos deja estas preocupadas palabras sobre amenazas al oficio de periodista: “Lo otro es que en nuestro país, ahora ya no se pregunta cuánto porque está dispuesta a vender su conciencia, su alma, su pluma, su cámara y su relato a cualquier precio.”. Líneas seguidas nos recomienda como maestro sabio: “Lo que yo les quiero decir es que el periodista necesita cultura, lectura.”

Conoce todos los géneros del periodismo dejando un singular legado en cada una de esas expresiones. Lo suyo es un periodismo social, heroico, un ejercicio sensible lejano a estos contubernios que la modernidad comunicativa ha sentenciado con sus formatos sintéticos y digitales. O, como el mismo dijo de su trabajo, “un periodismo partidario”. Siempre le dio voz al obrero, al campesino, al excluido. Pero es el romanticismo de un temperamento de la palabra, de un periodista del siglo XX que se resiste a renunciar a la batalla sin antes no transmitir todo su arte. Herencia de sangre que le viene de su padre, Delfín Lévano, quien fuera obrero textil y dirigente y su abuelo, guerrillero de Andrés Avelino Cáceres y del califa Nicolás de Piérola.

El acucioso Edmundo Cruz dijo, en la presentación del libro de Paco Moreno, Relatos de un rebelde sin pausa dedicado a César Lévano, lo siguiente: “Es extraordinario descubrir cómo una persona que tuvo que vencer muchas dificultades lo hizo de una manera grandiosa, especial y singular”.

César Hildebrandt escribió estas hermosas líneas homenajeando a su tocayo: “Lévano salió de la nada, a empellones se hizo, a punta de terquedad se construyó. Y llegó a amar a Goethe o a Beethoven, a Vallejo o a Alberti, a Alicia Maguiña o Edith Piaf, no porque proviniese de un vecindario donde esos nombres fueran frecuentados sino porque siempre supo que, sin cultura ni arte en las entrañas, el periodismo sirve para hacer cucuruchos y como papel de emergencia en baños lúgubres”. (Hildebrandt en sus trece, setiembre de 2011)

El 25 de abril de 2018 recibió el Premio Fundación Gustavo Mohme Llona a la Trayectoria Periodística. Carlos Paucar del diario La República días antes le hace una nostálgica nota y el maestro nos dice reconociendo un poco su estilo: “Siempre traté de buscar la verdad y obtener la belleza de la palabra. Respeto mucho la palabra, desde muy joven he leído lo que he podido sin un afán esteticista, digamos, pero sí entendiendo que es mejor si la verdad se reviste de fuerza y elocuencia, es decir, de belleza”.

En el 2011 muere su esposa Natalia y le consagra estas frases:

“He sido huérfano de padre y madre desde niño. Pero ahora soy más huérfano que nunca. Ayer me dejó Natalia, mi esposa de toda la vida, la delicada y hermosa flor que no sé cómo supo acompañarme y ayudarme siempre, en las buenas, en las malas y en las pésimas.”

En el mismo texto que publicara el diario La Primera incluye un poema de aquellos años cuando ella lo esperaba:

Hemos sido felices como en cuentos y sueños,

Hemos sido tan claros, que éramos dos pequeños

Dando vueltas y vueltas en el mismo tranvía.

Su nombre completo es Edmundo Dante Lévano y nació en el solar Sagrado Corazón de Jesús, en el 320 del jirón Miguel Aljovín, entonces llamado Mapiri, un 30 de enero de 1928. Su madre muere cuando él tenía 7 años y la pobreza ronda el hogar y se ve en la necesidad de vender periódicos. Cuenta Kennek Cabello Candela(“Elogio a la lucidez: Lévano a los noventa”) como el maestro cambió el aburrido Edmundo por el de César: “Edmundo Lévano suena a nombre de farmacéutico”. A partir de allí empezó a llamarse César, como el poeta al que admiraba.”

Lévano ha recreado los dramas de la vida política del Perú con una gran pluma periodística y ha culturizado a sus alumnos en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos y nunca se alejó de las causas que defendía con ardor de luchador social. Un autodidacta dejando cátedra. Hombre de lucha política y un claro ejemplo de consecuencia en un país donde abunda la podredumbre y la incultura.

Nota: Este texto fue escrito el 15 de febrero de 2019. César Lévano falleció el sábado 23 de marzo del 2019.

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Cultura

Escándalo en el Ministerio de Cultura por documentación falsa incluida en los informes técnicos

Ministerio de Cultura publicó un confuso comunicado que deja más dudas que respuestas y advierten que en los Planes de Monitoreo Arqueológico en Ancash, circularon expedientes administrativos falsos.

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El Ministerio de Cultura emitió un ambiguo comunicado luego de conocer que en la región Ancash han circulado expedientes administrativos falsos, que incluyen resoluciones e informes técnicos, vinculados a la aprobación de Planes de Monitoreo Arqueológico (PMA); sin embargo, no especifica dónde y en qué obras se realizaron los hechos concretos, ni quiénes fueron los presuntos responsables. Es decir, realizan un aviso en “términos generales”.     

En el pronunciamiento señalan: “Se ha dispuesto que la Dirección Desconcentrada de Cultura (DDC) de Áncash, revise las acciones que se hubieran realizado en las obras con documentos fraudulentos, para evaluar la posible afectación a sitios arqueológicos, y, de ser el caso, efectuar las acciones correspondientes”.

En el segundo punto, que no deja de ser ambiguo, señalan que “La DDC de Áncash, informó a las autoridades de las localidades en la región Áncash, que presentaron los expedientes administrativos falsificados, sobre esta situación, para que adopten las medidas pertinentes”.

En el punto 3 del comunicado, el Mincul indica que: “Se ha remitido a la Procuraduría y a la Unidad de Integridad Institucional del Ministerio de Cultura, lo expedientes administrativos falsificados para el inicio de las investigaciones correspondientes”.     

Al final concluyen, indicando: “Invocamos a la ciudadanía y autoridades a estar atentos ante cualquier acto delictivo, y a denunciar estos hechos a través de nuestra plataforma”.

Vale mencionar, que dicho comunicado no lo firma ningún funcionario en especifico y solo lleva el membrete y distintivo institucional del Ministerio de Cultura.

Comunicado del Ministerio de Cultura que indica irregularidades en la región Áncash.

¿Qué es un plan de Monitoreo Arqueológico?

El Plan de Monitoreo Arqueológico (PMA) es una intervención arqueológica destinada a implementar medidas para prevenir, evitar, controlar, reducir y mitigar los posibles impactos negativos sobre vestigios prehispánicos, históricos o paleontológicos y demás bienes del Patrimonio Cultural de la Nación, durante la ejecución de obras que impliquen labores de remoción de suelos.

¿Cuándo se debe solicitar el PMA?

Durante la Fase de Ejecución (Unidad Ejecutora), antes del inicio de la ejecución física del proyecto.

Los planes de Monitoreo Arqueológico aplican más bien en obras, donde no hay sitios arqueológicos, como carreteras, etc. Los PMA, aplican en acompañamiento de la obra, ni antes, ni después.

Ministerio de Cultura induce al error y no da una comunicación clara

El objetivo de un comunicado es esclarecer las posiciones basadas en hechos concretos; sin embargo, en la medida que un comunicado deje más dudas que respuestas, entonces ese comunicado no tiene sentido; y eso es lo que acaba de realizar el Ministerio de Cultura.

En el Comunicado no se especifica ni para qué obra, ni qué entidad los ha presentado, ni de qué año son. Es decir, no se esgrimen datos concretos, porque ellos no hacen referencia a cuáles lugares han sido. Únicamente, se refieren en términos generales y eso no es dar muestras de transparencia, porque la ciudadanía necesita y requiere conocer exactamente quiénes son los responsables de los despropósitos ejercidos en los lugares y las obras especificas ubicadas en la región Áncash. 

En suma, este comunicado deja más dudas que respuestas.

Sobre el punto 4 del comunicado del Mincul, nos preguntamos ¿quiénes falsificaron los PMA y las resoluciones? podría ser que eso provenga de alguien de adentro; es decir, de la misma institución. O que algún arqueólogo u otro involucrado pueda haber estado dedicándose a este ‘presunto negocio’. O también, podría ser que la propia institución proponga a alguien no realizar su trámite, porque ellos le confeccionarán un certificado falsificado. 

Pero ¿quiénes estarían interesados en falsificar un PMA? probablemente alguna empresa constructora, generalmente para la realización de carreteras o para la puesta de postes y sistemas eléctricos. 

Falta de transparencia

Por un tema de transparencia el comunicado emitido por el Mincul, podría ampliar y especificar el detalle de las acciones y de los presuntos intervinientes; o podría revelar quiénes son los que presuntamente presentaron los expedientes falsos.

Ante estos casos, también, hay otras situaciones que se podrían haber presentado. Por ejemplo, cabría la posibilidad de que una municipalidad en el inicio de un trámite habría actuado de buena fe, pero pudo haber sido víctima de estafa. Porque eventualmente, alguien podría haberle ofrecido una resolución de PMA, y el municipio optaría por recibirlo y posteriormente, de buena fe, presentaría dicho expediente y finalmente, el que lo tramitó podría haberle entregado un documento trucho. Y esa práctica también es cotidiana.

Incluso, también es probable que en la propia DDC haya la posibilidad de que existan presuntas mafias, porque la entidad cuenta con sellos institucionales, que se pueden copiar. Por otro lado, incluso, a través del Photoshop se podrían realizar y obtener imágenes.

Finalmente, lo único que se entiende en el comunicado emitido por el Ministerio de Cultura, es que ha habido un desfile de varios expedientes falsos en obras de la región Ancash, por constituirse como hechos graves y sobre todo recurrentes. Sin embargo, más allá de informar que ya lo reportaron a la Procuraduría de la entidad para que realicen las investigaciones correspondientes; el portafolio de Cultura una vez más, se abstiene de informar más detalles del caso.

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Cultura

Festival de cine Al Este: más de 70 películas y una clase maestra con Ryusuke Hamaguchi, ganador del Óscar

El festival se realizará del 29 de mayo al 09 de junio de forma presencial y virtual.

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El festival de cine Al Este cumple 15 años, una tradición que nació en el 2008 y año a año trae lo mejor del cine de autor internacional al Perú. Del 29 de mayo al 9 de junio los amantes del cine podrán disfrutar de forma virtual y presencial de producciones originales, independientes y premiadas internacionalmente; así como de clases maestras y encuentros con cineastas y productores de talla mundial.

La cartelera para esta edición incluye más de 70 películas de 26 países, divididas en 11 secciones. Entre las producciones destacan Crossing de Levan Akin-; y El mal no existe (Evil does not exists), de Ryusuke Hamaguchi, el ganador del Óscar. Además, el público también podrá apreciar documentales como Matter out of place de Nikolaus Geyrrhalter, que formará parte de una sección especial dedicada al medio ambiente, en especial al agua.

Las proyecciones del festival se realizarán en salas profesionales de cine en Lima como Cineplanet, el CCPUCP, la Alianza Francesa y la sala Armando Robles Godoy, además de auditorios de culturales como el Lugar de la Memoria, la Tolerancia y la Inclusión Social – LUM, el Museo de Arte Contemporáneo de Lima – MAC, el Centro Cultural de la Universidad Cayetano Heredia en sus sedes de Miraflores y San Martín de Porres, la sala Quine, en Cusco, entre otros espacios.

Además, como parte de la celebración de 15 años de Al Este, el público a nivel nacional podrá disfrutar de manera online de una selección especial de 15 películas en la plataforma elekran.com, cuya preventa ya está disponible a solo 39 soles.

Como invitado especial este año, se tendrá al reconocido director japonés Ryusuke Hamaguchi, autor del script de la ganadora del Óscar a mejor película internacional “Drive my car”, quien participará en esta edición con una clase maestra online, la cual se realizará el 31 de mayo a las 7:30 p.m. Las entradas ya están a la venta. Además, su película El mal no existe se exhibe este año en nuestra sección FAR EAST.

Siguiendo su compromiso de priorizar la formación de públicos y profesionales de la industria del cine y la cultura, se ofrecerán talleres y charlas gratuitas en el marco del programa de formación Al Este, que se desarrollará entre el 1 y el 6 de junio. Dicho espacio incluye el desarrollo del Foro Internacional de Financiamiento y Sostenibilidad en el Cine, y el Programa de Desarrollo de Públicos en Colegios.

El festival de cine Al Este llega gracias a la colaboración UPC Cultural, de las embajadas de Francia, Austria, Italia, Polonia y Suiza, así como de la Fundación Japón, el British Council, la Fundación Ford, CooperAcción, Earth Rights International, Swiss Films, el festival de cortometrajes de Busan, el festival de cine de Kustendorf, el festival de Cine de Mujeres de Urusaro, entre otras instituciones públicas y privadas.

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Cultura

IX Festival Nacional “Pianistas del futuro”

No te pierdas el festival que se realizará en Trujillo.

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Este importante Festival se vienen consolidado en un evento importante a nivel nacional, agrupando a entidades educativas de piano del Perú, donde niños y adolescentes, demuestran sus habilidades musicales a través de la interpretación de obras de grandes compositores: Mozart, Beethoven, Rachmaninov, Schubert, Liszt, Schumann, entre otros, reflejándose el trabajo en equipo que realizan pianistas, maestros y padres de familia.

Este festival brinda a los pianistas una experiencia de aprendizaje, enseñándoles sobre la preparación para una competencia, donde se enfrentan a un público y un gran jurado, además de una valiosa autosuperación la cual les permite a muchos pianistas llevarse a casa premios, para lograr esto implica muchas horas de práctica para dominar cada aspecto de las piezas musicales, asimismo les ayuda a crecer como músicos aprendiendo de sus errores, fallas, les ayuda a identificar problemas, trazarse metas y crecer de sus experiencias, los ganadores de este festival vienen participando en concursos internacionales y ganando interesantes premios.

Pueden participar de este Festival: niños y adolescente del Perú de 6 hasta los 17 años de edad, categoría A, B, C y D. Etapas: inscripciones hasta el 09 de junio Preselección-virtual y las etapas presenciales Semifinal y Final, el viernes 13 y sábado 14 de septiembre 2024, en el Teatro Municipal de Trujillo.

PREMIOS: Primeros Puestos:  Categoría, A: S/ 1,500.00, B: S/ 1,500.00, C: S/ 2,500.00 y D: S/ 4,000.00. Medallas, diplomas y 02 conciertos como solistascon dos orquestas sinfónicas en Trujillo y Lima.

Segundos Puestos:  A: S/ 800.00, B: S/ 800.00, C: S/ 1,000.00 y D: S/ 1,500.00. Medalla y diploma.

Terceros Puestos, categorías A, B, C y D: S/ 400.00, medalla y diploma.

PREMIO EXTRAORDINARIO: Premio “mejor interpretación de la música peruana”: S/ 500.00 soles, para categoría: B, C, D. Medalla y diploma y 02 conciertos como solistascon dos orquestas sinfónicas en Trujillo y Lima.

Mantener la continuidad por 10 años consecutivos de este proyecto musical ha sido difícil, pero se logra gracias al importante apoyo de la Municipalidad Provincial de Trujillo y personalidades amantes del arte: Aarón Miranda, Nina Pinillos, Piedad Aramburú, Enrique Goytizolo, Vicente Bustamante, Lura Mannucci, la Asociación Pro Música, Hotel Paraíso y Hotel Colonial, realmente estos apoyos son un ejemplo de colaboración pública y privada.  Así expresó la presidente de CEPROCUT Sra. Maruja Alemán.

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Cultura

Percy Murguía: acordes a la luz de una vela

Lee la columna de Hélard Fuentes Pastor

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Por Hélard Fuentes Pastor

Percy Murguía creció en un entorno familiar de mucha música, donde las reuniones se realizaban en medio de cantos y sus tíos las engrandecieron tocando una guitarra. Él, aún pequeño, los vio y no solo los admiró, también quiso imitarlos, darle continuidad a esa destreza con que sostenían el cuerpo y rasgaban las cuerdas de dicho instrumento, sin imaginar que sería el guitarrista más notable de su hogar.

― Mi papá y mamá no practicaban música, pero mis tíos sí tocaban. Mirándolos aprendí a los trece años ―comentó con entusiasmo el músico peruano que, además, recuerda haber estudiado apenas con la iluminación de una vela.

Aquellos tíos fueron Justo Murguía y Walter Escarza Murguía, quienes lamentablemente fallecieron. Ambos se volvieron su principal referente, dada la cercanía que tenían con su padre, Percy; no obstante, también los parientes de su madre, Gloria Huillca ―quien es natural de Tinta― tocaban música, pero él no los llegó a conocer en ese momento debido a la distancia geográfica entre Arequipa y Cusco.

― De mi abuelo de línea paterna decían que tocaba música, pero yo nunca lo vi y de parte de mi mamá, tampoco vi tocas a mis abuelos ―recordó Percy―. El instrumento que predominó en mi familia fue la guitarra y en otros la mandolina. 

La educación media fue esencial en su quehacer artístico, pues en el colegio N° 40381 organizaban veladas culturales, allí sus compañeros bailaban y él tocaba la guitarra, a veces junto a sus tíos y otros profesores. Aquellas presentaciones tenían una dinámica particular, no solo participaban en el distrito de Caylloma, donde nació, también visitaban pueblos aledaños: Orcopampa, Andahua, la Mina Bateas, Espinar, por mencionar algunos. Esas salidas se realizaron cuando ya estaba en quinto año de secundaria, con la finalidad de recolectar fondos para su promoción.

― Íbamos como una caravana artística, la Mina nos ponía el carro y nosotros cobramos entrada para recolectar fondos.

Esas veladas solían realizarse por la noche y generalmente en los últimos años de estudio. Unos cantaban, otros bailaban, recitaban poemas, en una dinámica sencilla y plenamente artística, pues no se bebía licor. Hoy en día, aquellas experiencias pasaron al recuerdo, pero en su memoria permanecen intactas como la enseñanza de sus maestros.

― Tuve como profesor de matemáticas a Jorge Concha Flores, quien era chuquibambino y tocaba guitarra. Él organizaba al grupo y nos llevaba. Pero todos los profesores colaboraron, los que sabían danza, etcétera. Tengo la dicha de encontrarme con mis maestros de primaria y de secundaria. Estoy en permanente comunicación con ellos. Siempre me dieron su apoyo.

Entonces, supo que la guitarra lo acompañaría el resto de su vida, pese a que a lo largo de su desarrollo musical llegó a utilizar como complemento la mandolina o el charango. El momento clave para ese profesionalismo fue el tránsito del colegio a los estudios universitarios, en los años 80.

― Cuando estaba estudiando todo iba bien, pero al terminar la secundaria, salí becado. Mi papá trabajaba en la mina, por lo que tenía una relación con los ingenieros y me dijo tú tienes que estudiar ingeniería. Vine a Arequipa a seguir mecánica eléctrica. Soy bachiller y me sentí obligado a elegir esa carrera.

Felizmente, cuando cursaba tercer año, se enteró de la existencia de la Escuela de Música en la Universidad de San Agustín. Es curioso, porque se integró a la estudiantina, donde conoció a un profesor que le dijo: «si tú eres bueno, por qué no estudias música». Se trataba del catedrático Óscar Bueno Ramírez. Y sin que sepan sus papás decidió postular e ingresó a dicha carrera profesional. Naturalmente, al enterarse, lo tomaron a mal, pensaron que Percy iba a dejar la ingeniería y hasta le llegaron a limitar el respaldo económico que recibió en los primeros años de su formación.

― Vivía con unos tíos y ellos le contaron a mis padres que estaba más con la guitarra que con los otros estudios ―contó su anécdota―. Ahora mis papás se sienten orgullosos y recién se dan cuenta de cuánto valía también la música, la cual es una profesión. 

En esta etapa ratificó su gusto por la música peruana, independientemente de que en los cinco años de formación universitaria, le inculcaron el género clásico; incluso, sostuvo que antes no había partituras de temas peruanos y la mayor dificultad fue adaptarse a cosas nuevas para él, a una técnica diferente hasta en el modo de tocar la guitarra.

― La técnica clásica que he aprendido en la universidad, ahora la he volcado a la música popular y es lo que me está dando éxito.

Percy tiene muy buenos recuerdos de su etapa juvenil. Aprendió mucho en manos de profesores como: Alejandro Dávila, Roxana Vento, Sócrates Díaz, entre otros; por supuesto, recibió mayor influencia del doctor Dávila, que siempre lo acompañó en su desarrollo profesional. Recuerda con cariño a la gente de la Tuna, donde conoció a Leoncio Barrenechea, cuando la integró los dos últimos años de estudios, y, en la estudiantina, a don Alberto Peña Rodas; allí participó más tiempo. Entonces, era rector Rolando Cornejo Cuervo, quien apoyó a los músicos:

― Me exoneró la matrícula, el comedor, todo gratis, con la condición de que toque en la tuna y la estudiantina. Participé en las actividades de la universidad.

― ¿Es difícil ser artista? ―pregunté.

― Es difícil porque muchas veces la gente te margina. No saben de qué estás hecho. Lo que llevas dentro ―respondió.

Percy ―que a la fecha tiene catorce discos y ha recorrido varias ciudades a nivel nacional y mundial― comentó que la música requiere disciplina, práctica constante, apertura. No hay día que deje de ensayar. Luego, poco a poco, alcanzó importantes logros, ganando la admiración de sus contemporáneos y rindiendo homenaje a quienes constituyeron un paradigma en su vida, como el maestro Raúl García Zárate, Pepe Torres, Manuelcha Prado, John Williams, Cholo Berrocal, José y Víctor Dávalos, entre otros.

― Cuando di mi primer concierto en Lima, Raúl García ya me había dado clases y asistió a mi presentación, no lo noté hasta que ingresó al camerino. Ha sido una gran alegría tener a un maestro, considerado el padre de la guitarra andina. Él nunca quería ir en taxi, siempre en bus y jamás dejó de hablar quechua.

― Hablando de estos temas, de la dimensión musical ―interrumpí―. Para ti, ¿qué define a la música arequipeña?

― El estilo del vals arequipeño, por ejemplo, no es bailable, es un vals romántico diferente al limeño. Un «Al pie del Misti» no lo puedes bailar; es netamente de salón, para escuchar. 

― ¿La música arequipeña es nostálgica?

― La nostalgia viene de la serranía. Yo he vivido eso y lo transmites.

El artista arequipeño ha llevado la esencia de su tierra a diferentes países. Ha recorrido Sudamérica, México, África, pero su mayor logro no está en los viajes, sino en academizar la música cayllomina con orquesta sinfónica, es decir, otorgarle un nivel académico. Esa propuesta se piensa difundir este año en Bolivia y Argentina.

― ¿Hasta qué punto podemos preservar los ritmos originales de nuestra música peruana? ―cuestioné recordando el debate en torno a la gran Yma Sumac.

― Yo también soy crítico como José María Arguedas, estoy en contra de que cambie la originalidad. Lo que trato de difundir es tal y como está; mantengo la autenticidad.

― ¿Y es permisible realizar algún cambio?

― Cuando es necesario, sí. Por ejemplo, si se orquesta alguna música popular es ideal realizar la introducción porque si no son muy monótonas. Se repite, se repite, se repite, por eso hay que estructurarlo un poco para que sea audible y no canse al público.

Finalmente, dialogamos sobre el aporte de la música local a la construcción de una identidad nacional y las reflexiones que Percy Murguía nos brindó, resultan, por demás, interesantes:

― Es un aporte porque la música arequipeña posee una identidad propia. Arequipa, inclusive, es la única región del Perú que tiene seis géneros musicales. No hay en Lima, pues solo está su marinera limeña, polca, vals criollo y su huayno. Puno dos: su marinera puneña y su huayno pandillero. Cusco similar. Mientras que Arequipa: vals y marinera arequipeña, pampeña, yaraví, huayno chuquibambino, cotahuasino, etc.; y en el Colca, la huayllacha, que estamos proponiendo como Patrimonio Cultural.

― La riqueza no solo es gastronómica, arquitectónica, si no musical ―reflexioné despidiéndome de aquel artista que conserva el espíritu de un niño, admirando a García Zárate, a Los Errantes; y que, de conocer a estas importantes figuras, de haber sido cargador de guitarra, pasó a compartir escenario con cada uno de ellos.

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Cultura

Los devaneos del poder y las ilusiones perdidas

Una entrevista realizada por Carlos Rivera

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Manuel A. Gago Medina (Huancayo, 1958) es un ingeniero   mecánico de la UNCP (Universidad Nacional del Centro del Perú) quien dice que sus únicas lecciones de lenguaje y literatura las obtuvo en el Colegio Salesiano con sus recordados profesores Jorge Nicho y Teófilo Acuña. Se mueve como pez en el agua pergeñando columnas de opinión en un conocido portal y dos diarios importantes.  Cayó seducido por una historia que lo llevó a escribir una potente novela política que nos conduce por vericuetos insospechados colmados de imágenes sugerentes y un placentero “clima narrativo” como diría el escritor y abogado Raúl Mendoza Cánepa. Aquí una pequeña entrevista:

¿Cómo nace el proyecto de tu novela El locutor tartamudo?

Hace 6 o 7 años colaboraba con una joven estudiante de ciencias de la comunicación. Fungía de extra en sus cortometrajes. Una tarde, después de filmar escenas en los arenales de la playa Santa María se me ocurre decirle por qué no hacia un corto de humor negro, sarcástico sobre la época terrorista, porque todo lo visto eran melodramas gastados. Andrea, mi amiga, me dijo haz el guion. Según yo, comencé a hacerlo. No era guion, pero con todo lo escrito y los continuos cambios, surgió la novela. 

¿Cuánto de testimonio personal podemos encontrar en tu obra?

Desde cuarto de secundaria estuve vinculado a la radiodifusión, e incluso fui parte de un noticiero matutino. Estaba enterado de lo acontecido. Por mi relación con la radio pude conocer todo tipo de personas. Algunos de ellos personificados en mi novela.

¿Qué hace un ingeniero en los fueros literarios?

Mi padre indujo a sus hijos a la lectura. Cuando era niño escuchaba cuentos infantiles en la radio. Aprendidos de memoria, los contaba a mis compañeros de clase. Asimismo, el profesor me hacía leer al frente del aula las composiciones, las tareas asignadas después de las vacaciones. Me gustaba mucho ser parte de los periódicos escolares publicados en murales. Cuando estuve en Madrid, mis compañeros de clase eran leídos. Y tenía que estar a tono. Para mi buena suerte, los hijos de un amigo, a escondidas me prestaban libros. Allí tuve tiempo suficiente para leer con sosiego.    

¿Qué autores influyen en tu novela o de tus proyectos literarios futuros?

Me gustan los autores historiadores (Ken Follet, Umberto Eco). Prefiero la lectura limpia. Soy de los que creen que no es necesario el uso y abuso de cierto lenguaje para resaltar una idea.

¿Qué significa para ti la política peruana?

La política, tal como se la pueda entender, no existe. Los intentos de Haya de la Torre de crear espacios para forjar líderes con conocimiento y valores, es una utopía. La política peruana es sinónimo de compadrazgos, amiguetes, aprovechadores, bases interesadas en proteger y lograr privilegios. Los políticos peruanos, con escasas excepciones, exhiben guapuras propias de esta sociedad de medio peso.   

¿Cuánto influyó tu papel de periodista o articulista en tu obra?

Bastante. Soy autodidacta en progreso. Hace más de 20 años, Willy Pinto Gamboa, profesor de la universidad San Marcos, corregía mis artículos frente a mí y tenía la paciencia de mostrarme mis errores. Fue muy generoso conmigo. Con Víctor Andrés Ponce, director de El Montonero, aprendí cuán rigurosos deben ser los editoriales y las columnas. Con ese conocimiento elaboré mi novela, muchas veces corregida y replanteada.    

¿Consideras que tu obra aborda las miserias del poder y la violencia política en el Perú de los últimos 50 años?

La docencia está presente en mi novela. Cuando escucho a lectores y escritores decir que no les agradan los textos que pretenden enseñar o guiar, les digo que es todo lo contrario. En El locutor tartamudo se aborda sin tapujos las miserias humanas, del poder y de la mala política peruana. Cuando trabajaba en radio aprendí que su principal función es entretener, educar e informar. Esa esencia fue trasladada a mi libro.      

¿Más allá de la ficción ves un mejor futuro en la política peruana?

Claro que no. Siempre pregunto en mis publicaciones qué cambia para bien en la sociedad para que cambie la política y el manejo del Estado. Y la respuesta es obvia: Nada. Los electores eligen mal, ganados por sus pasiones, por odios.  Además, con la anemia presente en el 50% de los niños, nos espera una sociedad cada vez sin desarrollo cognitivo suficiente para mejorar.  

¿Fuiste en algún momento fiel militante de alguna utopía política?

No he sido militante porque no recuerdo haber firmado padrones de militantes. Si he sido activista aprista en la universidad. Abandoné esa posición poco antes de acabar mis estudios. Volví al activismo después del 2000, cuando la persecución toledista se hacía descarnada y el fujimorismo se desbandaba. Como se cuenta sobre las catacumbas apristas me uní a un microscópico grupo clandestino. Desde entonces, hacemos esfuerzos por valorar todo lo logrado en los noventas. Después, ese microscópico grupo creció y volvieron los pesos pesados y oportunistas, y es cuando vuelvo a abandonar el activismo. Trato de ser ahora fiel militante de la letra y la palabra bien escrita y dicha, amparada en los hechos y no en las interpretaciones antojadizas.      

¿Qué mensajes nos puedes compartir para la juventud desde la lectura de tu novela?

Pocos jóvenes leen. Vender o regalar un libro no significa que será leído. Me apena cuando comparto con ellos y veo su escasa preparación en cuestiones políticas y sociales. Peor aun cuando los sonsonetes son repetidos como santas palabras. Es el resultado de la nula docencia social y política, la tarea de los partidos. Quisiera que esa “generación de cristal”, en un momento de iluminación, vea con buenos ojos mi novela. 

¿A qué personaje histórico admiras?

A Jesús, siendo el hijo de Dios y hecho hombre, es un personaje histórico único.

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Cultura

Martha Galdos, una voz en el espacio interior

Una entrevista realizada por Rodolfo Ybarra

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Martha Galdos es una cantante peruana de jazz y World music que vive y triunfa en Sao Paolo-Brasil. Ha trabajado con el artista portugués Luis Represas y el guitarrista de Amy Winehouse: Robin Banerjee; así como con el percusionista de Chick Corea y Esperanza Spalding: Richie Barshay. En 2016 representó al Perú en el Panamá Jazz Festival. Su canto se caracteriza por una voz melodiosa con matices agudos y un dominio escénico performático e hipnótico. Además de pertenecer a una familia de artistas, el pintor Enrique Galdos Rivas y la también cantante Blanca Galdos. Aprovechamos su presencia en Lima para hacerle esta entrevista sobre su canto y el trabajo de la voz.

-Cuéntanos, por favor, cómo ha sido tu evolución desde tu primer álbum Respiraré.

Respiraré representa la primera bocanada de aire como una creadora además de intérprete. Desde ya poder apropiarse de un tema, entenderlo y sentirlo es un desafío. Contamos en la historia con grandes intérpretes cuya versión de una música quedó para la posteridad. En mi caso fue atreverme a realizar arreglos musicales muy distintos a los originales. Para dar un ejemplo, un vals criollo en portugués (“Inocente amor” se la canté por teléfono a la propia Alicia Maguiña, que recibió bien la propuesta), un samba-jazz en festejo-jazz, entre otros. Hasta ahí hablamos de género o estilo musical. Siempre me llamaron la atención los arreglos complejos con ciertos desafíos vocales y las voces “trabalenguísticas”. Desde entonces, mi exploración personal fue hacia el lugar de la composición y la necesidad de expresar mi esencia desde la autenticidad, incluyendo la poesía.

-¿Cómo te ha ido con Aya T’ica?

Aya T’ica (flor ancestral o flor sabia en quechua) es una canción contemporánea latinoamericana con un significado universal: abrazar la vida, sentir la pulsión de ella. En esa búsqueda de una sonoridad propia, surgió un concurso por el Bicentenario de Chabuca Granda y decidimos participar. Entonces, al compartir algunos ingredientes como el landó, o el merengue venezolano (no es el dominicano, es un ritmo pegajoso pero diferente), Dante Ozzetti creó una música que evoca ancestro con un motivo constante en el bajo y percusión, una especie de shamanismo distintivo, y llamó a un letrista amazónico Joõazinho Gomes. Él encontró esa asociación entre el nacimiento del Rio Amazonas y Chabuca, ambos en Los Andes Peruanos, lo cual va trayendo una poesía epopéyica que asocia al Rio de Rios con la lágrima del Creador. Mi versión en español alimenta con otros términos como Altomisayuq o “sacerdote andino”. Lo que en portugués se denomina “Pajé”. La canción consta de tres partes y parece que hablará de los siete días de la creación y termina con la estrella de Belén. Las personas me preguntan “qué ritmo es” y me encanta no tener la respuesta.

El videoclip es otro viaje aparte (literalmente). Grabado con Iphone, una parte en el lecho de un río amazónico en Brasil durante la pandemia, con escenas de la Amazonía peruana y una parte en São Paulo, donde todo comenzó y desde donde evoco esa conexión con la naturaleza de la cual somos parte.

-El trabajo de la voz cantada implica un entrenamiento especial, cómo así también haces doblajes, imitaciones y hasta stand comedys. Esto es un don o es trabajo programático y esforzado.

Desde niña siempre tuve curiosidad y condición natural para imitar. En ese sentido podríamos señalarlo como un don. Ello me llevó a entender con el tiempo que es una facilidad para la profesión de locución y doblaje. Nunca he sabido contar chistes ni ser rápida para responder o ser sarcástica. Pero puedo imitar con facilidad una cantante, o contar un diálogo e imitar los gestos, voz e incluso asuntos que tocarían las personas que imito. Ahora soy clown en formación y sigo llevando cursos para poder estructurar mejor mis puestas en escena como stand up comedy. Son varios recursos, pero me gusta contar con una dramaturgia y un laboratorio para poder pulir y maximizar esas capacidades. De todos modos, este “don” me acompaña en mis shows, en mis trabajos y vida cotidiana.

-Este 18 de mayo te presentarás otra vez en Lima con el proyecto que has denominado “Volviendo”, cuéntanos al respecto. ¿Dejarás São Paulo para vivir en Lima?

Volviendo está en gerundio, porque volver a un país, a un lugar, toma un tiempo. Si bien regreso a mi tierra de nacimiento, fueron cinco años ininterrumpidos en Brasil. Siento que nunca dejaré de ser de alguna forma brasileña en parte. Al mismo tiempo nunca me sentí una peruana típica. Me siento del mundo, y creo que, dentro de nuestro propio país, que tiene pocos siglos de formado, hay varias nacionalidades, y me gustaría permearme más de ellas. Soy practicante de la “interculturalidad”. He decidido sí, que mi base sea Lima por ahora, sin que eso sea limitante para en un futuro poder trabajar algunas temporadas en otras latitudes. Los medios de comunicación actuales y la internet nos permiten ahora esa conectividad también.

“Volviendo” será una tertulia musical que tendrá dos partes, la primera con canciones escogidas vinculadas a mis viajes y exploraciones y una segunda donde compartiré composiciones, y con historias personales entre tanto y tanto. Les invito a mi universo ecléctico y a poder abrazarnos todos con la voz y las melodías que vendrán.

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Cultura

Eloy Jáuregui en su lugar

Eloy hizo del Queirolo su segundo hogar. Allí prácticamente habitó desde los años 70 con sus amigos poetas de HZ, según me lo recordó Oscar Queirolo. Allí yo solía encontrarlo, las veces que nos citábamos, en los últimos 20 años.

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Por: Edwin Sarmiento.

La fotografía de casi un metro de alto, de nuestro amigo Eloy Jáuregui, ya reposa en el lugar exacto que él quiso estar, en el Queirolo de sus amores, ubicado en la esquina de Quilca con Camaná, en el Cercado de Lima. Con el entusiasta auspicio de Oscar Queirolo, propietario del legendario restaurante-bar y la presencia de poetas del movimiento Hora Zero y de los miembros de la Tertulia del Chivo Castillo, fue develada la fotografía, por los periodistas Domingo Tamariz y Edwin Sarmiento. El rostro del poeta y prolífico cronista de impecable estilo había sido cubierto por una manta ayacuchana como expresión cultural de todas las sangres, como apuntó el poeta de HZ, Fernando Obregón. La ceremonia fue sencilla, pero de mucha calidez humana. Fue a la hora en que el lugar empezaba a poblarse por los comensales habituales del centro de Lima. Tamariz y Sarmiento recordaron pasajes de vida compartidos con el poeta, escritor, y cronista fecundo, compartidos a lo largo de casi medio siglo de trabajo periodístico, en distintas redacciones de la capital. Eloy fue un cronista muy querido por sus amigos, pero también visto con recelo por los envidiosos que no faltan. Él solía disfrutar, sin embargo, de unos y de otros. Para pintar al personaje que nos dejó los primeros días de enero del 2024, comparto las palabras de un amigo común, del poeta Miguel Silvestre, quien lo recuerda así:

En la redacción, en los almuerzos, en las enajenadas noches de bohemia dura, Eloy mostraba vereda y piso recorridos, lecturas y gusto omnívoro por la cultura. Leía de todo (su padre Néstor tenía un kiosco de libros en el Parque Universitario, y su mamá Juana lo alimentó con música criolla y tropical); lo oí en múltiples ocasiones hablar de Guillermo Cabrera Infante, José Lezama Lima y lo barroco; lo mismo que de Gabriel García Márquez, José María Arguedas, el Inca Garcilaso de la Vega o Guamán Poma de Ayala. Y en algunas ocasiones en los bares, en medio de los transportes y elevaciones de las bebidas, recordaba a César Vallejo de Intensidad y Altura en Poemas Humanos y decía: “Quiero escribir, pero me sale espuma, (…)/Quiero escribir, pero me siento puma; (…)”. Y seguíamos chupando. Amaba la música criolla, la música cubana, la música andina. Era un cultor de la salsa dura, el bolero, las diferentes vertientes de la mencionada raíz cubana.

Tenía su saoco para bailar. Paso chiquito, con elegancia, como se hace en la salsa de verdad. Y también le daba al canto. En medio de las conversaciones, hilando con el tema, metía a veces un bolero, un vals o un son, o un tema de Benny Moré. En los 80, después del cierre de edición, podíamos estar en el Pilsen de Jesús María, pasar a Las Pancitas de Quilca, el Queirolo del centro, la Máquina del Sabor de La Herradura, y terminar en la esquina de Abancay con Grau, en un restaurante con ventanales inmensos donde había unos lomos al jugo y unas chitas al vapor inconmensurables. Y harta chela. En ese momento, podían dar las 7 de la mañana. Y a las 9 a. m. o clock todos ya estábamos listos (y duchados) para un día más en la redacción. Siempre la música ha acompañado a Eloy Jáuregui. La Sonora Matancera, Benny Moré, Olga Guillot, Los Embajadores Criollos, Los Shapis, Chacalón, La Flor Pucarina, la Fania, Willie Rosario, Ray Barreto, Ángel Canales, Héctor Lavoe, Rubén Blades, Justo Betancourt, Irakere, Van Van. Manolito Simonet, Isaac Delgado, y un larguísimo etcétera.

Eloy hizo del Queirolo su segundo hogar. Allí prácticamente habitó desde los años 70 con sus amigos poetas de HZ, según me lo recordó Oscar Queirolo. Allí yo solía encontrarlo, las veces que nos citábamos, en los últimos 20 años. Ni los niños pirañas que atacaban en mancha por la calle Quilca y aledaños en los años 80, ni los apagones de todas las noches que los terroristas ocasionaban en Lima, ni la ausencia de sus amigos poetas, músicos, artistas y periodistas que fueron dejando el Queirolo en esos años aciagos, hicieron que Eloy dejara de ir a este lugar que para él representaba la vida misma. Por esos años su amistad con Oscar Queirolo creció y se robusteció, tanto que cuando el poeta cayó postrado, al borde de la muerte, atacado por el Covid-19, Oscar le llevaba a su casa un buen sancochado, para que su debilitado cuerpo se recupere, según me decía Eloy. Para recrear la relación de Eloy con el Queirolo de Quilca con Camaná, voy a compartir pasajes de una crónica escrita con la belleza y frescura que da la edad de un grupo de estudiantes del Quinto Ciclo de periodismo de la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas:

El movimiento artístico que reunía poetas, músicos, narradores y demás integrantes de Hora Zero tenían dos hogares: la vivienda de cada uno y el Queirolo. Era su paradero ideal. Óscar Queirolo, el actual propietario del restaurante-bar junto con sus hermanos, jamás los olvidará. Eran chicos de 20 años, muchos de origen provinciano, que iban todos los días al bar, con o sin dinero; pero siempre terminaban con un cuba libre y otros piqueos en su mesa. ¿Recitaban en público? Casi nunca. Siempre a un miembro de Hora Zero le tocaba invitar. Eloy Jáuregui, Miguel Burga, Carlos Ostolaza, Jorge Pimentel, Tulio Mora y muchos otros artistas llegaban al bar al mediodía y tras acalorados debates de política, poesía, películas y libros se retiraban antes de la puesta del sol. Óscar y Eloy recuerdan que en el bar no se escribía; en el bar se debatía.

La familia Queirolo, dueña del bar, tiene raíces en Génova, Italia. En 1920, se abrió el local con el nombre La Florida. Recién en 1958, con el padre de Óscar como dueño, se cambió al nombre actual: Bodega Queirolo. Desde ese entonces, se ha puesto mayor énfasis en la venta de tragos y comidas para dejar completamente de lado los abarrotes. Ahora, Óscar y sus hermanos son los propietarios. El Queirolo es un templo de la sabiduría, no del alcohol. «En los bares de Lima de mediados del siglo XX uno conversaba, codo a codo, con grandes intelectuales de la época como Pablo Macera, Luis Lumbreras, Martín Adán y Raúl Porras Barrenechea, y así uno se formaba una concepción del país», dice Eloy Jáuregui. El cronista tuvo dos escuelas en la década de los 70: la Universidad Mayor de San Marcos y el bar Queirolo. Del primero no se acuerda nada; del segundo, casi todo. Los poetas de Hora Zero aprendieron de literatura, arte y política en un bar que no te hacía perder la conciencia.

En el acto de develación de la fotografía de Eloy, se hicieron presentes los miembros de la Tertulia del Chivo Castillo, Domingo Tamariz, Justo Linares, César de los Heros, Mariano Bailón, Henry Aragón, Edwin Sarmiento y los poetas Fernando Obregón y Hernán Flores.

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