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Literatura

CUENTO: SIEMPRE HABRÁ OTRA OPORTUNIDAD

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SIEMPRE HABRÁ OTRA OPORTUNIDAD

Por Luis Humberto Moreno Córdova


Lima brilla como una joya falsa bajo la noche absoluta de verano. En las calles, las guirnaldas y las luces de colores parecen cobrar vida propia sobre la fachada de las tiendas y de algunos hogares que han sobrevivido al crecimiento de la zona comercial de san Isidro. Parado casi a la mitad de la calle, en medio de dos grandes tiendas, un hombre vestido de Papá Noel agita su campana y espanta a los niños con un “jo,jo,jo” grosero y aguardientoso. La gente corre, corre, se desespera, colapsa sobre sus pasos aprovechando las ofertas generosas y los remates de locura que los invitan a pasar sus tarjetas de crédito sin misericordia, abultando sus cuentas bancarias, destruyendo sus ahorros.

Es navidad. La ciudad colapsa entre desbordes, celos y prisas. Hay gritos, malestares, incomodidad; gente que aplasta gente en las colas de las cajas, gente que tritura gente en las colas de taxis. Los vehículos maniobran con fiereza, cruzan insultos, lastiman a familiares ausentes. Los niños lloran, desesperados por la turba incontrolada. La gente compra, gasta, despilfarra, con la pulsión de un adicto, con la desesperación de un moribundo.

Todo por el amor y paz fabricado en la TV.

Julio sale del banco y mira su billetera con complacencia.

Su felicidad solía ser efímera: se daba siempre los día 15 y en el fin de cada mes. Duraba poco: apenas unas cervezas y unas cuantas deudas saldadas. Luego llegaba el vacío, las tiendas inmensas y la frustración de no tener nada. Aún así, nunca perdía el aliento: Siempre habría un día 15 y otro fin de mes.

Sin embargo, mientras recorre las tiendas, su sonrisa se va borrando del rostro y se convierte en una mueca de preocupación. Su mirada se pierde entre miles de carteles con precios imposibles de aceptar. Las colas son tan grandes que no quiere arriesgarse a la vergüenza de que sus dos tarjetas de crédito reboten por falta de saldo.

Sus hijos están cansados de recibir juguetes envueltos en cajas sin color, pasados de moda, con quiñes y maltratos hechos por el verdadero dueño. Julio piensa en Ricardo, que ya tiene doce años. No puede olvidar la navidad anterior, cuando lo vio relegado de su grupo de amigos, mirando su juguete gastado, mientras los otros niños de la cuadra intercambiaban sus regalos relucientes y se entretenían mirando las cajas recién abiertas, donde se mostraban otros juguetes de la misma colección. Lo recordó apoyado en la pared, mirando con lástima el viejo muñeco de colores opacos. No quería decepcionarlo.

Alonso, su otro hijo, acababa de superar la edad de la conformidad. Era probable que esta navidad notara las diferencias entres su regalos y los regalos de otros chicos.

Los precios. Maldita sea. Los precios.

Cruza un par de tiendas abarrotadas de gente, esquiva a un mendigo y a un niño que le ofrece chicles. Siente que se ha equivocado de lugar. Piensa tomar un carro e ir a otro sitio, pero el tráfico violento, lo desanima.

Ve que una pareja se dirige hacía un taxi, llevan una enorme caja con un muñeco Max Steel. Están discutiendo. Lo nota por la violencia con que la mujer mueve sus labios. El hombre trata de serenarla, le pone una mano en el hombro, pero ella se zafa bruscamente. Julio los ve subir al auto. La mujer mira hacia la ventana mientras el hombre acomoda las cosas compradas. “Feliz navidad”, murmura.

Piensa en su esposa. A pesar de los años inclementes, todavía encuentra en ella la belleza de la adolescencia. Es de piel canela, cabello negro, caderas anchas y pechos prominentes. Tiene el vientre abultado, pero mantiene la espalda arqueada y un buen trasero. Ella se encarga de las cosas en casa y cuida a los niños. Es una buena esposa, piensa. Pero hace mucho que ya no quiere tener sexo con él. Al principio, poco después que naciera Alonso, ella se excusaba fingiendo malestar y dolores producto de alguna lesión por el día a día. “Estaba limpiando, y sentí un tirón en la espalda, Julio”, le decía. “El calor de la cocina, luego el frio de refrigerador me han dejado doliendo los brazos”.

Eso fue al principio. Luego simplemente dijo que no quería hacer ruido para no despertar a los niños. “Ricardito ya se da cuenta de las cosas”, le decía. Finalmente, sus excusas se redujeron a un rotundo “no”.

Julio había engrosado con el paso de los años. Si alguna vez tuvo un cariz, lo enterró bajo una enorme panza y un cansancio eterno. De su quijada nacía un colgajo grasoso que le tapaba todo el cuello. Sabía que su apariencia no era la misma que la de doce años atrás. Las chicas habían dejado de coquetearle hace mucho. Tenía que conformarse con el llamado de mujeres mayores y fofas que no despertaban en él ningún interés. Aún podía sentir la comezón entre sus piernas cuando veía un buen culo, unas buenas tetas. Pero debía conformarse sólo con verlo. Su magullado sueldo le hubiera impedido pagar por sexo. Aunque casi nunca se le había cruzado por la cabeza irse de putas. A pesar de todo, aún amaba a su esposa.

Debería comprarle algo, pensó Julio.

Su esposa y sus dos hijos. Las calles colapsadas, la gente echando a volar sus billetes. Los altavoces de las tiendas asordando con las promociones infinitas.

Un tipo se queda mirándolo a la distancia. Julio no ve de lejos, pero nunca ha querido usar lentes. Piensa que son huevadas, mariconadas. Ve que el tipo se acerca con paso decidido. Julio aprieta el puño. Ya lo tiene en frente. Se detiene. Cree reconocerlo.

-¿Pablo?

Pablo echa una risotada y lo toma por los hombros. “Hola compadre, a los años, qué ha sido de tu vida”, se dicen mutuamente mientras estrechan sus manos de todas las maneras posibles. Julio no entra en pormenores. Todos en la familia están bien, los niños están creciendo.

-¿Y cómo está Carlita? –pregunta Pablo.

Julio recordó los tiempos del colegio, cuando que Pablo moría por su esposa.

-Mi señora está bien, Pablito, ahí pues con los ajetreos de la navidad.

Pablo asiente sin dejar de sonreír. Tiene el rostro redondo, el cabello corto, hirsuto. Sus ojos son dos rayones oblicuos y su nariz parece un rocoto. Julio piensa que es un tipo muy feo. Carla jamás se hubiera fijado en ti, piensa.

Sus ojos se posan en el escaparate de una tienda y puede ver su reflejo junto al de Pablo. Ve una figura gorda, deforme, conversando con un amigo de la infancia. Incluso Pablo tiene mejor contextura que él.

-Que bueno hermano, que bueno. ¿Y qué haciendo por aquí?

Julio le cuenta sobre los regalos, la ilusión de que sea algo bueno.

-Puta, ya estoy cansado de reglarle a mis hijos cosas robadas o bambas, huevón –dice-. Es una cojudez.

Pablo asiente. Luego abre sus dos ojos como si quisiera sacarlos de su rostro.

-Mira. Justo un amigo mío ha puesto su tienda cerca a mi casa, y ha traído un montón de cosas bien mostras, Julito. Juguetes igualitos a los que venden por acá, pero los precios, ¡regalados!

Un taxi se detiene al lado de los dos amigos, El conductor toca el claxon repetidas veces, luego empieza a gritarles “¿taxi?”, “¿taxi?”

-¿Me has visto estirarte la mano conchatumadre? –le grita Julio. El taxista lo manda a la mierda, Julio corre y alcanza a meterle una patada en la puerta. El taxi para, el conductor hace el ademán de querer bajar.

-¡Baja pues, conchatumadre! –vuelve a gritarle Julio. El vigilante de una tienda se acerca y toca su pito. El taxi se marcha. Pablo abraza a Julio y lo lleva a un lado:

-Puta que rochoso eres, huevón. No se te ha ido lo fosforito, ¿no?

-Me llega al pincho cuando ésos mierdas hacen eso –dice Julio, mientras resopla y se acomoda la camisa. Un botón se le ha aflojado. La gordura azota su vergüenza.

Pablo lo jala y lo hace caminar un par de cuadras, cruzan un puente de la vía expresa. Debajo de ellos, los carros parecen ladrillos, atascados entre semáforos e imprudencias.

-El tráfico es una mierda, ¿no? –dice Pablo, con su enorme sonrisa. Julio sigue resoplando.

Luego de unas cuadras, la gente parece desaparecer y la tranquilidad regresa a las calles. Hay poca luz, pero las veredas están despejadas y a lo lejos se pueden ver los grandes edificios de bancos y financieras. Julio escucha música y voces alegres. El olor a cigarro y cerveza parece despertarlo. Entran al bar y se ubican en una mesa pegada al enorme vidrio que da a la calle. Dos rubias pasan a lo lejos con unas bolsas enormes estampadas con el logo de la tienda donde hicieron sus compras.

-Mira esas mamacitas –dice Pablo, mientras levanta la mano haciendo una señal de victoria que el mozo interpreta de inmediato-, que ricas son las chibolas por aquí, ¿no?

Julio mira a las chicas: son rubias, altas, parecen salidas de un catálogo de moda. Su look es fresco. Usan colores gastados, pero sabe que la ropa es nueva. Carla no se vería igual con esas prendas. Una lástima.

-Se pongan lo que se pongan siempre se ven bien, ¿no? –prosigue Pablo. Julio ya no las mira.

-¿Y cómo está tu señora, ah?

Pablo ríe. A Julio le perturba ver esa sonrisa enorme, insultante. Es una sonrisa petrificada, una sonrisa de payaso pobre.

-Asu, Julito, ya te me pusiste moralista. Mi señora está bien…

Julio levanta las cejas. No puede quitar su mirada de ese rostro redondo y feo.

-¡Está bien fea! –termina de decir Pablo, y estalla en una carcajada que parece querer destruir los vidrios del bar. Julio mira a todos lados y finge una sonrisa que no convence a nadie.

El mozo deja dos cervezas. Pablo sirve en ambos vasos. Prende un cigarro. Julio también prende uno.

-¡Salud pues! Por la buena amistad.

Chocan los vasos. Pablo hace un alto antes de tomarse la cerveza.

-Vamos Julio, no te preocupes. Mañana vamos donde mi pata. Yo le diré incluso que te dé lo que quieras a plazos. Para que le pagues hasta Marzo, incluso. Ya cambia la cara, huevón. Vas a ver que tu familia te va a adorar después que le des esos regalos.

Julio medita, pierde su mirada sobre la meza. Luego mueve la cabeza hacía un lado y levanta su vaso.

-Salud, pues, carajo.

Ambos ríen. La conversación empieza a fluir lentamente, con los recuerdos de la infancia, la vez que se vistieron para bailar como el grupo Garibaldi en la fiesta del barrio. Las grandes borracheras, los viejos amigos. Julio recuerda la vez que se bebieron los whiskys del papá del negro Coco, que había guardado para el día en que éste entrara a la universidad. Luego los habían llenado con té. Y nunca imaginaron que después de años, cuando Coco ingresó, su viejo aún tenía las botellas ahí, con el té cortado por los años. Pablo recordó aquella fiesta en la que Gallardo, el más rufián del barrio, se tiró a la beata Mechita, una chica que vivía entre el colegio y la natación, y que una vez fueron a ver a un concurso. “Qué rica esa huevona con su ropa de baño, ¿no?”, “bien guardadito se lo tenía. Luego Gallardo la había convencido de ir y la había emborrachado.

-Ya tienen tres hijos, Julito. Imagínate –le dice Pablo-. Esa huevona ahora vende menú por la zona donde trabaja mi mujer.

Las cervezas empiezan a multiplicarse. Le piden al mozo que les traiga una caja vacía para llevar la cuenta. Los vasos chocan, chocan, todas las veces posibles. Pablo elogia a Carla y Julio se siente orgulloso. Se ponen de acuerdo para ir a la playa en el verano. Pablo le cuenta que tiene un negocio de venta de cebiche en una playa del sur. “Cuando gustes, Julito, cuando gustes”. Julio prende los cigarros y los apaga mientras su voz se acompaña de una estela blanca, interminable. Las risas invitan a un nuevo brindis.

-Como jugando ya vamos una caja, Pablito –dice Julio con un acento cansado, adormecido por el alcohol.

-Por ser fiestas deberíamos brindar con algo más acorde a este reencuentro, Julito –dice Pablo mientras levanta la mano para llamar al mozo.

-Que sean unos whiskys –dice Julio, con rostro confiado. Sus ojos parecen perderse en su rostro, como dos pequeños botoncitos negros-. Un etiqueta negra como en la jato de Coco.

Piden dos vasos de Whisky.

-Puta la verdad, etiqueta negra es otra cosa, Julito –le dice Pablo.

Julio toma del vaso, intenta saborear. Luego desiste, nunca ha notado la diferencia entre un whisky y otro. Todos saben amargo, todos saben fuerte, todos necesitan mucho hielo.

-Esto es otra cosa –dice Julio, a pesar de todo, y se acaba el vaso de un trago.

Piden unos boleros. Julio reconoce en Pablo a un amigo leal, al único que, a pesar de todas las vueltas de la vida, siempre estuvo ahí en los momentos importantes. Pablo levanta el pecho, parece un gallo enardecido, ya agradece a viva voz la deferencia –lo dice literalmente- que Julio siempre ha tenido con él y su familia. Vuelven a chocar los vasos mientras cantan un estribillo de Iván Cruz. Entonces piden más whisky y alaban a sus familias. “Tu hijo es precioso, Julito”, dice Pablo. “Pero tu hijo es bien despierto”, dice Julio. “Imagínate que hasta me ayuda a trabajar, el condenado”, dice Pablo con su gran sonrisa, que a Julio ya no le resulta tan molesta.

Afuera, las calles lucen vacías. Algunos autos pasan e iluminan con miedo el asfalto. Luego todo queda en silencio. Conforme las horas pasan, las mesas de la cantina empiezan a despejarse. Algunos tipos en saco y corbata salen abrazados, con las mejillas coloradas y el cabello alborotado. Un tipo, de pantalón plomo, tiene una mancha húmeda entre sus piernas. Pablo y Julio ríen al verlo y vuelven a brindar. El mozo se acerca y les deja la cuenta. Pablo se ofrece a invitar un par de whiskys, pero el mozo se rehúsa y les dice que ya van a cerrar.

Sacan sus billeteras e intentan dividir la cuenta, pero el sopor de los whiskys y la cerveza no los deja pensar.

-Yo pago –dice Julio- Ya después me parchas.

Se ponen de pie y se dan un fuerte abrazo. Tambaleantes, llegan hasta una esquina y se ceden el lugar para detener el taxi. Julio insiste, y Pablo detiene un taxi azul que le cobra veinte soles por llevarlo hasta su casa.

-Préstame diez luquitas, Julio. Por si las moscas –le dice Pablo con los ojos desbordándose a todos lados. Julio sonríe y saca su billetera.

-Llévate veinte, cholito, por si las moscas –le dice, y le da una palmada en la mejilla.

Pablo entra en la parte trasera del taxi y parece desmoronarse, mueve la mano torpemente a manera de despedida. Luego desaparece. Julio todavía puede ver a lo lejos las luces rojas del taxi frenando ante un semáforo en rojo.

Detiene un taxi, que le cobra quince soles por llevarlo a su casa. Julio sacude su dedo índice y el taxi se aleja. Espera un rato más. La calle está vacía. Ni siquiera aparecen carros. Siente una modorra enorme que lo obliga a apoyarse contra un poste de alumbrado. Dos jóvenes cruzan detrás de él. Julio los oye reírse. “De que te ríes conchatumadre”, piensa decirles, pero siente pereza hasta de hablar.

Un taxi aparece. Julio estira la mano y lo detiene. El taxista le dice que por doce soles lo llevará a casa. Julio sube. Intenta no desmoronarse ni cabecear, aunque siente que el licor lo está derribando.

Mientras se va quedando dormido, sonríe al pensar en la buena borrachera que se ha dado. Ha sido una suerte encontrarse con Pablo, así, de la nada, en plena calle. Se promete a si mismo que la próxima vez que lo encuentre le pedirá su número de teléfono y su dirección, porque esto de encontrarse por la voluntad de Dios no puede pasar entre amigos como él y Pablo.

Las luces se difuminan ante sus ojos. La ciudad brilla como un diamante bajo la noche absoluta de verano.

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Literatura

Invitación a comer un chaufa: el nuevo libro de Julio Barco

Lee la columna de Nicolas López-Pérez

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Por Nicolas López-Pérez

A la industria editorial en crisis: lo primero es tomar por sorpresa a la hegemonía con un ramo de dientes de león. Luego, al ver los rostros entre la confusión y el estupor, soplar con dulce violencia cada una de las partículas que componen la flor. Esa es la fuerza literaria de Julio Barco (1991), señoras y señores. El poeta de El Agustino que viste y calza. No me detendré en la identidad de qué género o de qué tipo es el último libro publicado. Lo cierto es que Chaufa es un homenaje a la opacidad de la palabra y el lenguaje. En sus páginas se narra, se ensaya, se canta, se baila y se come. Como si la literatura peruana y su estado actual fuese el tema de un banquete digno de Platón, una reunión que armoniza reflexión y sentimiento.

A ustedes, señoras y señores de la industria editorial, huelga deciros que este libro es una incisión en las maneras de leer el insalvable abismo entre lo popular y lo culto; entre la periferia y el centro; entre el margen y el cuadro. Al mismo tiempo, su prosa nos muestra a un escritor audaz y resiliente ante el histórico vapuleo contra quien no tiene santos en la corte. Un escritor que se desenreda, como si fuera un ovillo de lana, para golpear la mesa y declarar una nueva profesión de fe literaria. Tal vez, señoras y señores de la industria editorial en crisis, la literatura que os presentáis es, a grandes rasgos, ominosamente homogénea y continúa a mostrarnos un Perú desconectado de sus bases. Puede que esta afirmación categórica se malinterprete, pero ante un mar de literatura pituca y aspiracional en que la finalidad es conmover o divertir con historias más o menos fascinantes, escribir desde las entrañas de nuestras ciudades es un ejercicio de resistencia y estrategia. Chaufa articula la palabra como un antídoto contra la apatía que vuestra literatura vierte sobre la clase trabajadora peruana.

En un hadiz islámico se lee que el estómago es el centro de todas las enfermedades. Desde ahí, una ética del cuidado de lo que se come. En el Perú, no obstante, todavía se habla de hambre; todavía hay poblaciones enteras donde escasea la comida y no solo por el aumento en el costo de la vida ni por la falta de empleos, sino por el individualismo y, además, la insuficiencia de las políticas públicas para llegar a cada rincón de una escandalosa, pero preciosa geografía. Recuerdo un dossier de 2018, publicado en Unidiversidad, una revista de pensamiento y cultura de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP) y titulado “Perú: los poemas del hambre”. Paolo de Lima, el compilador, enfatiza el hambre como tópico en los versos de un considerable número de autores. Y esos poemas y poetas no son los primeros que orbitan en torno a la comida, también obras como “Primicias de cocina peruana” (2005) de Rodolfo Hinostroza, “Comer en los mercados peruanos” (2019) de Mirko Lauer o incluso “Tratado de la yerbaluisa” (2012) de Enrique Verástegui son ejemplos del vínculo entre literatura y comida. El estómago se conecta con el corazón y el cerebro, ¿y ustedes señoras y señores de la industria editorial qué hacen al respecto con las problemáticas sociales de las mayorías? Una paradoja: Perú, potencia gastronómica a nivel mundial e incapaz de erradicar el hambre en su territorio.

Barco nos encuentra en el Chifa, aunque puede que otros platos que nos acomunan sean el ceviche o la salchipapa. Lo encomiable está en el imaginario popular que este escritor construye: precisamente, en ese punto en que todos los archivos se tocan y donde no originan una identidad que confronta los ánimos, sino una capaz de generar una potencia solidaria donde el Perú se construye con tradiciones, afectos y palabras. Barco apuesta, en definitiva, por un manifiesto que conjura un sentimiento social, bullendo desde un problema inmanente y trascendente: el sentido de seguir luchando juntos por un mejor Perú. A ustedes, señoras y señores de la industria editorial, ¿cuántos libros tenéis que ingeniosamente pueden remecer a los sectores más populares? Una fuerte resistencia contra la literatura pequeño-burguesa, tanto como guiones que tienen éxito en Netflix y Hollywood. Barco escribe como se prepara un chaufa. Auguro que su lectura tendrá sabor a la simpleza y santidad de ese plato. Girados y apreciad la maestría del verbo. Chaufa es imperdible en este 2024 de las letras peruanas. Imperdible.

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Literatura

“Controversia”, un cuento de Giovanna Gutierrez Narrea

Un triangulo amoroso en medio de próximo casamiento.

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Por Giovanna Gutierrez Narrea

6:00 a.m. (riiin, riiin, riiin)

_ Aló

_ Hola, ¿eres Iván?

_ Sí, ¿quién habla?

_ Soy, José Carlos, el novio de karla.

_ ¿El novio de Karla? ¿Es una broma?

_ No es broma. Te llamo porque he visto en su celular que la llamas y le escribes, y quiero hacerte unas preguntas.

_ Uff…, está bien, pero antes respóndeme: ¿desde cuándo estás con ella y de dónde la conoces?

_ Estamos desde el 2022 y trabajamos juntos en la misma oficina.

_ Mmm…, bueno, pregúntame ahora.

_ Te preguntaba, ¿por qué la llamas tanto y escribes mensajes?

_ Lo hago, porque hasta donde yo sé, somos pareja, desde el 2022, también. En todo caso, creo que es a ella a quien le tendrías que preguntar.

_ Karla y yo nos vamos a casar. Así que, por favor, ya no te entrometas en mi relación.

_ Eso dícelo a ella. No soy yo quien está en falta.

_ No entiendo por qué me engañó contigo si a mi lado tiene  amor, comprensión, detalles, sexo. Por favor, ya no la busques.

Lee el cuento completo aquí https://cuentroversia.blogspot.com/2024/05/alo-ivan-600-a.html

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Literatura

23 de abril, Día Internacional del Libro, ¿por qué se celebra en esa fecha?

En ese día, a nivel mundial, también se conmemora el Derecho de Autor.

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Leer o no leer, he ahí el dilema. Cada 23 de abril el mundo celebra el Día Internacional del Libro y del Derecho de Autor, una fecha que destaca la importancia de la lectura, la industria editorial y la protección de la propiedad intelectual.

Esta conmemoración encarna el esfuerzo colectivo por promover el libro como pilar fundamental de la cultura y el progreso social. Además, durante esta fecha, distintas organizaciones buscan instruir a las personas sobre los derechos de autor, fundamentales para asegurar que los creadores reciban el reconocimiento y los beneficios económicos por sus obras.

El Día Internacional del Libro y del Derecho de Autor tiene su origen en una iniciativa de la UNESCO (Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura) que se remonta a 1995.

La UNESCO promueve esta jornada no solo como un acto de celebración sino también como un llamado a la acción para que gobiernos, instituciones educativas, bibliotecas, grupos culturales, autores y editores trabajen de manera conjunta en pro de la difusión del libro y la defensa de la propiedad intelectual.

23 de abril, la fecha elegida

La elección de esta fecha se debe a varios acontecimientos históricos relacionados con la literatura que coinciden en este día. El 23 de abril de 1616 murieron tres grandes escritores: Miguel de CervantesWilliam Shakespeare y Garcilaso de la Vega, aunque cabe mencionar que las fechas no son exactamente contemporáneas debido a la diferencia entre los calendarios juliano y gregoriano. Además, la fecha también coincide con el nacimiento o fallecimiento de otros destacados autores en diferentes años.

La celebración tiene como propósito principal incentivar a las personas a descubrir el placer de la lectura y respetar la invaluable contribución de los autores a la cultura y al progreso social.

La decisión de trasladar la Fiesta del Libro al 23 de abril de manera definitiva se tomó en España en 1930. La propuesta fue iniciativa del escritor valenciano Vicente Clavel Andrés, quien sugirió establecer una fecha específica para celebrar y fomentar la lectura entre el público de su país.

En 1995, después de varios años, la propuesta de la Unión Internacional de Editores, presentada por el gobierno de España a la Unesco, buscaba designar esa fecha como el Día del Libro a nivel global. El organismo especializado de las Naciones Unidas respondió rápidamente y aprobó la propuesta en el mismo año.

Biblioteca Ateneo, en Argentina, considerada con una de las más hermosas del mundo.

Actividades por el Día del Libro

Dentro de este marco festivo, la Alianza Francesa de Lima ya empezó a tejer una serie de eventos que se vienen desplegando desde el 13 y culminan este sábado 27 de abril en sus sedes de Miraflores, Jesús María y La Molina, marcando el inicio de las conmemoraciones.

La Alianza Francesa abrirá sus puertas en sus sedes de La Molina y Miraflores para acoger dos imperdibles ventas de libros de segunda mano. Estos eventos no solo presentan una excelente oportunidad para encontrar libros a precios inigualables, sino que también brindan la posibilidad de explorar una diversidad de géneros literarios. Con la promesa de hallazgos únicos y joyas escondidas entre sus estantes, estas ventas se convierten en el escenario perfecto para aquellos ávidos de aventuras literarias y tesoros ocultos.

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Literatura

40 años de poesía y terquedad

Entrevista a Ángel Yzquierdo Duclós por Julio Barco

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Por Julio Barco

Hace 40 años, Ángel Yzquierdo Duclós tomó la decisión más importante de su vida: dedicarse a vender libros en el Perú. Y no solo eso, sino a venderlos en la calle, y no en cualquier calle, sino en el mismo corazón de La Victoria, a unos metros de Gamarra, en la misma avenida Aviación. El poeta popular, cantautor de fina estirpe, promotor de la literatura peruana, entonces miembro de la ANEA, no se imaginaba que los siguientes años viviría, a puro esfuerzo, de la venta de libros y sus derivados. Esta es la historia de una pasión desesperada, pero también de un ejemplo para todos los pesimistas ilustrados.

1.Ángel, celebramos contigo, estos cuarenta años de entrega a la cultura del libro en el Perú, ¿qué significa para tu este casi medio siglo?

Hasta ahora no me he puesto a pensar, ah… yo vine acá solamente para ver si podía hacer un vals, una canción, un poema, un cuento. Ya pasaron 40 años, pero todavía no los he culminado. A lo mejor sí, pero en estos cuarenta años me sorprende descubrir que este sitio sigue siendo mágico. De tal forma, uno viene a diferentes sitios de Lima, pero algo me decía que acá estaba mi futuro no en dinero, porque en dinero podíamos hacerlo en otra parte, pero acá sucedía algo extraño, pero positivamente hablando. Así que hace tres (o dos años) me di cuenta de que habían pasado cuarenta años, y me siento contento conmigo mismo, como si fuera el primer día que empecé a vender libros en esta calle, entre la Avenida Aviación y con 28 de Julio. Un primero de abril de 1984.

En recientes encuestas, observamos que nuestra sociedad no consume más de cinco libros al año. En ese sentido, ¿cómo ves actualmente la realidad del libro en el Perú?

¿Eso es antes del celular o después del celular?

Después del celular…

Si antes del celular la gente leía poco, y como decía San Agustín, de lo poco, poco. Pero, no, es una mentira. Si nadie lee en el Perú entonces cómo me explicas que hay infinidades de editoriales, cómo me explicas, por ejemplo, que una sola obra alrededor del país lo masifiquen por dos mil, tres mil ejemplares; y los pongan como gancho en el Plan Lector. La gente lee, uno por obligación hablando en términos escolares, y hay que ser realista ahora es menos, pero siempre hay ese batallón humano que muere en su ley, que se desespera por los libros. O sea, hay pocos, por el celular disminuyó bastante, en el término escolar, universitario; pero realmente hay un buen ejercito humano que lee. Por ejemplo, tú lees, tú devoras libros y tienes una computadora en tu cerebro- Así como tú hay chicos que vienen y se alegran cuando viene, papá mira ese libro…Qué bacán, ¿no? Y su mamá y su papá le compran con cariño su libro, caray, y son pocos, escasos. Hay que ser bien tercos para seguir trabajando como librero, te das cuenta. Yo puedo poner otra chamba y ganar mil veces más que como librero, pero… me gusta pues. Además, los libros mientras yo todavía esté con vida, todavía van a seguir existiendo. ¿Por qué? ¿Qué es mejor? ¿Hacer el amor en la pantalla o en persona? Así es el libro con uno. Tú lo ves, tú lo palpas, sientes su vibra. Yo no sé qué conclusiones podrás sacar.

3.Al margen de tu faceta de librero legendario, sabemos que tú gran pasión es la escritura, de versos y valses, ¿Cuándo los lectores conoceremos tu hasta la fecha inédito poemario Albatros de la Esperanza?

Yo quisiera que sea este año, pero es bien difícil. Primero porque yo quiero hacer una edición de cincuenta mil ejemplares. Todos dicen que es una obra pero, ¿qué son cincuenta mil ejemplares para todo el país? Somos como veinte millones de lectores, te das cuenta… Yo quisiera imprimirlos, creo, pero económicamente hablando, no puedo… no puedo… yo quisiera publicarlo, pero como no he podido publicar mi libro Albatros en pleno campo de Agramante, y el otro que tú sabes, Pequeña garua del cielo limeño…lo pude publicar. Uno ya esperaba listo para publicarlo, mil ejemplares… pero quinientas ejemplares son de los amigos nomás. Si yo he rechazado la portada de los mil ejemplares. He roto las portadas. Y a ti te consta. Yo he pedido por mi libro tres mil dólares, porque con eso se iba a hacer una especie de ONG, con el auspicio de la Cachina peruana podíamos publicar más de cien poetas, escritores, de Piura, Tumbes, Ayacucho… O sea, nuestro país es rico en literatura, en narrativa. Yo quizá me muera y sin publicar, piña pues, pero estoy contento conmigo mismo. Ya si Dios quiere, si la doña dama me sorprende, están mis amigos que van a publicar mi obra póstumamente. Ya hay proyectos empaquetados para que vayan a la casa y simplemente después los editen. Ahora, ¡mis canciones! Quizás también me vaya de este mundo y lamente, valga la redundancia, que después de muerto me conozcan como compositor. Yo estoy contento conmigo mismo. Me voy a cualquier parte del Perú y recorro las pistas y comienzo a cantar mis propias canciones y es un placer de la putamadre, ¿no?

Ángel, el futuro es ahora: ¿Qué le dirías a los chibolos de nuestro país, lo que sueñan con los universos de los libros?

Pueden estar pegados a los celulares, porque es un buen material de información. Pero nuestros libros son como nuestros perritos fieles: los puedes tirar, abandonar, pero llega un momento donde ese libro te va a ser un bálsamo para ese día. Porque tu ánimo va a estar de acuerdo a lo ya escrito. Por más que venga la tecnología puedes tener tu libro en un rincón de cuatro paredes, hay que amar a los libros. Gracias a los libros estamos acá.

Vendes libros en una zona empapada de comercio textil y alimenticio, ¿Cuánto te ha costado mantenerte durante tantos años?

¿Qué es mantenerse en este rico oficio? ¿Cuánto me ha costado? Me ha costado. Yo he mantenido esto. La venta de libros. Mi función como librero me ha mantenido a mí. Recuerda ese poema El buen samaritano. Ya. Tuve un amigo que generosamente me ayudaba a cubrir los gastos que la poesía demanda placer dinero tiempo y dinero para compartirlo a los demás gracias a este negocio pude estilizar algunos textos. Y he sido monstruo en ventas. He sido varias veces vendedor de artefactos eléctricos en los setentas… Desde 1976, como tú que te enamoras y haces unas cuantas letras, sin pensar en tu puta vida que con el tiempo se iba a convertir en un oficio. Y me convertí en poeta y me convertí en compositor. Yo me voy a morir y estoy alegre conmigo mismo, pero eso no sirve como conformismo, sino que también hay que seguir sacándole jugo a la vida. Por eso, en un poema digo, hazte amigo de la muerte; por eso, cuando te vea simplemente te dé una oportunidad.

Gracias Ángel.

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Literatura

30 años de “Sieteculebras”, revista andina de cultura (1991 -2021)

“Publicar en Perú es cosa de locos… pero me gusta ser loco y seguiré con mi locura hasta que mi cuerpo y mis energías lo permitan”.

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Por: Mario Guevara Paredes.

En 30 años de «Sieteculebras» hemos publicado 50 números. Somos una revista independiente que no recibe patrocinio ni estatal ni privado, se mantiene vía publicidad, en un medio como el peruano donde las revistas culturales mueren en los primeros números porque el Estado no tiene una política cultural en torno a las revistas. Somos la revista independiente más longeva de Perú después de «Hueso Húmero» que todavía continua editándose.

En cifras, son más de 3000 páginas editadas hasta el momento. Hemos publicado desde artículos de ciencias sociales, como historia, arqueología, folklore, política y cine. Como también textos de crítica literaria, lingüística, ensayos sobre literatura peruana y latinoamericana, poesía, cuento, crónicas, entrevistas, fotografía. Y sobre todo hemos resaltado el trabajo de nuestros artistas plásticos peruanos. En 21 de las 50 carátulas ilustraron pintores cusqueños de varias generaciones, como también de otras ciudades fuera de Cusco, como Lima, Arequipa, Iquitos y Puno. Asimismo ilustraron pintores de Bolivia, Ecuador y México.

Articulos sobre poetas  peruanos  publicados en Sieteculebras

En los 49 números editados, se han publicado más de 70 artículos sobre la poesía de los peruanos: Juan del Valle Caviedes, César Vallejo, José Emilio Westphalen, Ángela Ramos, Carlos Oquendo de Amat, Washington Delgado, Gamaniel Churata, Alejandro Romualdo, Efraín Miranda, Javier Heraud, Juan Ramírez Ruiz, Enrique Rosas Paravicino, Vladimir Herrera, Antonio Cisneros, Ricardo Quesada, Boris Espezua, Andrés Alencastre (Kilku Waraka), Luis Nieto Miranda, Alberto Mostajo, Gustavo Pérez Ocampo, Raúl Brozovich, Ángel Avendaño, Jorge Flores Aybar, Ana Bertha Vizcarra, Edwin Segovia, Juan Alberto Osorio, Rosina Valcárcel, Leoncio Bueno, Yvan Yauri, Juan Gonzalo Rose, Domingo de Ramos, Sonia Luz Carrillo, Antonio Cilloniz, Carlos Velásquez Iwaki, Monica Carrillo, Catalina Bustamante, Enrique Verastegui, Houdini Guerrero, Dida Aguirre, Jesús Cabel, Amaro Nay, Mario Pantoja, Shelma Guevara, Antonio Cisneros, Ángel Avendaño Farfán, Alejandro Romualdo, Víctor Alvarado, Gloria Mendoza Borda, Leopoldo Chariarse.

Articulos sobre poetas  extranjeros  publicados en Sieteculebras

Como también de poetas de otras nacionalidades como: Octavio Paz (México), Jorge Luis Borges (Argentina), Pablo Neruda (Chile), Gabriela Mistral (Chile), Ernesto Cardenal (Nicaragua), Vicente Huidobro (Chile), Atila József (Hungria), Alejandra Pizarnik (Argentina), José Martí (Cuba), Alfonsina Storni (Argentina), Diamela Eltit (Chile), Juan Antonio Alix (Dominicano), Bernardo de Balbuena (España), Carmen Bruna (Argentina), Dulce María Loynaz (Cuba), Haroldo de Campos (Brasil), Allen Ginsberg (USA), Jorge Teillier (Chile), Vicente Hidobro (Chike), Sheyla Bravo (Ecuador), Nicanor Parra (Chile), Vinicius de Moraes (Brail), Roque Dalton (Salvadoreño), Nelson Romero Guzmán (Colombia), Raúl Zurita (Chile), Elvira Hernández (Chile), Tomas Tranströmer (Suecia), José Ángel Cuevas (Chile), Alvaro Mutis (Colombiano), Bruno Pino (Ecuador), Paul Celan (Rumania), Santiago Montobio (España).

Entrevista  a escritores peruanos y extranjeros

Ángel Avendaño, Alejandro Romualdo, Luis Figueroa Yábar, Pablo Guevara, Raúl Brozovich, Cronwell Jara Jiménez, Vladimir Herrera, Horacio Villanueva, Gustavo Pérez Ocampo, Oswaldo Reynoso, Luis Nieto Miranda, José Tamayo Herrera, Juan Zevallos Aguilar, Tomás G. Escajadillo, Feliciano Padilla, Francisco Lombardi, Miguel Gutiérrez, Zein Zorrilla,  Eduardo Gonzales Viaña, Alfredo Herrera, Mario Curasi, Feliciano Mejía, Pedro Granados, Tulio Mora, William Rowe (Ingles), Eraclio Zepeda (México), Martín Lienhard (Suizo), Luis Beiro Álvarez (Cuba), José Luis Iturrioz (España), Jorge Miguel Cocom Pech (México), César Itier (Francia), Pedro Antonio Valdez (Dominicano), Juan Villoro (México), Raúl Zurita (Chile), Bernardo Carvalho (Brasil).

Artículos sobre narradores peruanos

José María Arguedas, Oscar Colchado, Feliciano Padilla, Walter Lingan, Socrates Zuzunaga, Mario Guevara Paredes, Enrique López Albujar, Manuel Scorza, Enrique Rosas Paravicino, Francisco Izquierdo Ríos, Inca Garcilaso de la Vega, Ricardo Palma, Clorinda Matto, Julio Ramón Ribeyro, Miguel Arribasplata, Carlos Calderón Fajardo, Gregorio Martínez, Jorge Flores Aybar, Mercedes Cabello, Gregorio Martínez, Mario Vargas Llosa, Luis Nieto Degregori, José Carlos Mariátegui, Miguel Garnet, Luis Enrique Tord, Tomás G. Escajadillo, Alonso Cueto, Ciro Alegría, Carlos Rengifo, Houdini Guerrero, Gamaniel Churata, Antonio Cornejo Polar, Christian Reynoso, Ruben Sueldo Guevara.

Artículos sobre narradores extranjeros

Alejo Carpentier (Cuba), Jorge Luis Borges (Argentina), Eduardo Galeano (Uruguay), Carlos Fuentes (Mexicano), Italo Calvino (Italia), Augusto Céspedes (Bolivia), James Joyce (Irlanda), Augusto Monterroso (Guatemala), Sergio Pitol (México), Juan Bosch (Dominicano), José Saramago (Portugal), Gabriel García Márquez (Colombia), Alberto Blest Gana (Chile), Michael Foucault (Francia), Ernesto Sábato (Argentina), Lucio Cabañas (México), Victoria Ocampo (Argentina), Juan Rulfo (México), Juan Gabriel Vásquez (Colombia), Mo Yan (Chino), Patrick Modiano (Francia), Miguel de Cervantes Saavedra (España), Jorge Amado (Brasil), Eduardo Barrios (Chile), Eustaquio Rivera (Colombia), Gunter Grass (Alemania), Walter Benjamin, Gilles Deleuze (Francia), Ludwig Wittgenstein (Austria), Reinaldo Arenas (Cuba), Julio Cortázar (Argentina), Elisa Lerner (Venezuela), Carlos Monsiváis (México), Manuel Puig (Argentina), Sergio Ramírez (Nicaragua).

Poetas cusqueños cuyos textos fueron publicados en Sieteculebras

Carlos Velásquez Iwaki, Ana Bertha Vizcarra, Raúl Brozovich, Juan Alberto Osorio, Shelma Guevara Zamalloa, Beatriz Salas, Hugo Contreras Rosas, Martín Moya Delgado, Miguel Ángel Fuentes, Pasos Paz, Odi Gonzales, Luis Nieto Miranda, Harry Marmanillo , Juan Mescco, Yvan Yauri, Mario Pantoja, Orlando Granda, Willny Dávalos Orduña, Franklín Sequeiros Soto, Soledad Araóz Cartagena, Martín Zúñiga, Ángel Avendaño Farfán, Pavel Ugarte, Elías Jara, Jorge Vargas Prado, Luis Vargas Cereceda, Gonzalo Valderrama Escalante, André Chacón Santander, Luz María Crevosier, Américo Yábar Zevallos, Luis Calderón Ugarte, Jhon Paucar, Frida Ibañez Ayerve y Carlos Candia Muriel.  

Publicar revistas culturales es cosa de locos

Publicar una revista de cultura en Perú es cosa de locos porque en un país que no lee, que tiene pocas bibliotecas y contadas librerías, y que para el Estado la cultura no es asunto de prioridad nacional, es simplemente cosa de locos. Además, si esta publicación no recibe patrocinio alguno de una municipalidad, gobierno regional, universidad, organización no gubernamental, o de la empresa privada; es también cosa de locos.

Sin embargo, ¿qué motiva publicar una revista y que esta se mantenga durante años a sabiendas de los problemas económicos que ocasiona cada edición? Posiblemente es la simple vanidad de lograr algo que muchos quisieran realizar pero no lo hacen por la sencilla razón de que publicar no es rentable; es perder el tiempo, es de ácratas, de bohemios, de idealistas, de vagos; y sobre todo, no es considerado un trabajo. Así de simple, como no es trabajo, lo nuestro es cosa de locos.

Ahora bien, dicen que el tiempo es dinero, y tienen toda la razón del mundo: el tiempo es dinero. ¿Por qué creen que existen los ricos? Por el simple hecho de que no pierden tiempo, y menos editando revistas que pocos compran. Además la gente las quiere gratis, porque el trabajo intelectual es cosa de locos, y como es cosa de locos, no debe costar dinero. ¿Observaron alguna vez que un panadero les done sus panes, que un taxista no les cobre la carrera, que el peluquero les corte gratis el cabello, o que el canillita les obsequie el diario? Pero sí quieren que un escritor, poeta o editor de revistas les regale su producto de trabajo, algo que les cuesta interminables noches de insomnio, acompañado de febriles horas de desasosiego. Asimismo, el editor de revistas hace y consigue artículos, diagrama, corrige textos, vende publicidad, reparte revistas, etcétera, etcétera, etcétera.

Entonces, me reafirmo en lo mismo, publicar en Perú es cosa de locos. Debo estar bien loco, como muchos editores de mi país, para mantener “Sieteculebras” durante treinta largos años. Pero me gusta ser loco y seguiré con mi locura hasta que mi cuerpo y mis energías lo permitan.

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Literatura

Premio Nobel de Literatura Mario Vargas Llosa cumple 88 años

Amado por muchos y odiado por algunos, el premio Nobel de Literatura disfruta su cumpleaños con su familia en plena semana santa.

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Jorge Mario Pedro Vargas Llosa (Arequipa, 28 de marzo de 1936), conocido como Mario Vargas Llosa, sin duda es uno de los personajes más connotados en la historia peruana, por su calidad literaria y por haber alcanzado la cumbre en las letras, al cosechar a lo largo de su carrera diversos premios y en especial por ser designado como Premio Nobel de Literatura 2010.

Por ello, es considerado como uno de los novelistas contemporáneos más importantes y es uno de los autores supervivientes del boom latinoamericano.

Tapa de la novela La ciudad y los perros, publicada en 1963 por Seix Barral.

Varguitas como le llamó su tía y ex mujer Julia Urquidi, también se dedicó al periodismo y tuvo un programa televisivo ‘La Torre de Babel’ con interesantes entrevistas a personajes destacados, como Jorge Luis Borges y Corín Tellado; pero antes ya había incursionado en la prensa peruana, escribiendo para los diarios La Crónica y La Industria, hasta encallar en la legendaria columna propia, surgida en 1977 y llamada ‘Piedra de Toque’.

El Nobel peruano, soñó con ser presidente del Perú y estuvo a punto de lograrlo con el Fredemo, porque contaba con todo. El financiamiento millonario para su campaña, los mejores técnicos para aplicar las mejores políticas públicas y todo un equipo multidisciplinario de comunicación que lo colocaron como el candidato favorito; sin embargo, por decir la verdad en plena campaña electoral, al afirmar que su eventual gobierno tendría que aplicar la medida del schock económico para lograr estabilizar la economía peruana que García Pérez destrozó, perdió las elecciones en 1990, gracias a la campaña devastadora que le interpusieron los apristas para “allanarle” el camino a un profesor universitario de origen nipón, que luego de tomar el poder presidencial terminó siendo un dictador.

Tapa de la edición número 17 de la revista impresa Lima Gris publicada en 2019.

Entre tanto, Vargas Llosa se exilió en Europa y no quiso saber nada del Perú. Se sintió decepcionado y su derrota política quizá haya significado una de las más grandes frustraciones en su vida, aunque él lo haya negado en reiteradas ocasiones.

Sin embargo, el autor de Los Cachorros supo reponerse y reconciliarse con la tierra que lo vio nacer y tras vivir en Europa, siempre se afinca en Arequipa y en Lima, donde goza del cariño de los amigos, e incluso de los que no lo son, porque finalmente, siempre tendrán algo qué decir de él.

¡Feliz cumpleaños Mario y que sean muchos más!

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Literatura

Hijos del premio Nobel de literatura Gabriel García Márquez lanzan al mercado la novela póstuma ‘En agosto nos vemos’

Tras diez años de la partida del premio Nobel de Literatura Gabriel García Márquez, el 6 de marzo se realizará el lanzamiento de su novela inédita ‘En agosto nos vemos’.

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Finalmente se cumplirá lo que Gabo García Márquez les prometió a sus hijos, Gonzalo y Rodrigo; que, después de su muerte, ellos podían disponer de su obra como quisieran. Por ello, este miércoles 6 de marzo de 2024, llegará a las librerías de todo el mundo “En agosto nos vemos”, la novela póstuma del premio Nobel de literatura, justamente el mismo día que habría cumplido 97 años.

Precisamente, a mediados de 2023, Rodrigo García Barcha adelantó:

“Pensamos que el libro tenía muchos méritos y yo creo que de verdad los lectores van a apreciar el libro, porque es muy de Gabo, y eso se extraña. Él siempre nos dijo a Gonzalo y a mí que cuando ya no estuviera más, nosotros podíamos disponer de su obra como quisiéramos. De manera que, le tomamos la palabra”.

“Nuestra impresión, de mi hermano y yo, es que la falta de facultades que le impidió a Gabo acabar el libro, su pérdida de memoria, su pérdida de la concentración, también le impidió darse cuenta de que el libro estaba mejor de lo que él pensaba. Yo creo que cuando él decía que no funcionaba, era también porque estaba luchando por entender el libro, pero su estado se lo impedía. Volvimos a leer el libro y nos dimos cuenta de que estaba en mejor estado del que recordábamos. Entonces, decidimos que valía la pena rescatarlo y lo que se hizo fue una edición óptima de todas las varias versiones que él tenía. En ningún momento se alteró el texto, no hay nada allí que él no haya escrito. El libro es la mejor versión de lo que él escribió”, reveló a Infobae Rodrigo García Barcha.

Con esa respuesta, sus hijos, años después de revisar el manuscrito que escribió íntegramente su padre, y con las correcciones pertinentes, tras compararlo con las distintas versiones que alcanzó a escribir Gabo, decidieron rescatarlo.

Portada de la nueva y póstuma novela de Gabriel García Márquez.

La publicación saldrá a la luz, justo antes del décimo aniversario del fallecimiento de Gabo, el 17 de abril de 2014 y la revista “Lengua” de Penguin Random House dio un adelanto de “En agosto nos vemos”

Aquí las primeras líneas de la nueva novela inédita de Gabo:

“Volvió a la isla el viernes 16 de agosto en el transbordador de las tres de la tarde. Llevaba pantalones vaqueros, camisa de cuadros escoceses, zapatos sencillos de tacón bajo y sin medias, una sombrilla de raso, su bolso de mano y cómo único equipaje un maletín de playa”.

Penguin España anunció el lanzamiento de la nueva novela “En agosto nos vemos”.

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Literatura

NUEVA EDITORIAL DE ARTURO DELGADO GALIMBERTI

Lee la columna de Rodolfo Ybarra.

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El reconocido escritor y periodista Arturo Delgado Galimberti (La Ruptura, Los Espejos del Infierno, Karma Instantáneo para John Lennon, etc.) ha decidido inaugurar una novísima línea editorial: Nuevos Artesanos Editores. Al respecto, aprovechamos para conversar con el autor de este y otros temas trascendentes en la industria editorial.

1.-¿Cómo así y bajo qué parámetros, un escritor decide fundar una editorial?

La idea de fundar una editorial siempre ha sido algo latente. Incluso en los años noventa creé una de similar nombre para publicar mi primera novela, La Ruptura, y a un par de poetas. De algún modo estoy retomando ese antiguo proyecto con Nuevos Artesanos Editores, pero con las exigencias de esta época marcada por las nuevas plataformas digitales. Por otro lado, no es para nada insólito que un escritor sea al mismo tiempo editor, como sabes acá en el Perú están los casos de Scorza y Congrains, para no remontarnos a uno de los mayores pensadores que tuvimos, José Carlos Mariátegui. Y hay muchos ejemplos más.

2.-¿No crees que el mercado editorial está copado de alguna manera, hay una atomización de editoriales pequeñas y medianas que no logran hacer el balance con las editoriales mainstream?

Creo que, para decirlo deportivamente, pertenecen a ligas diferentes. No es posible competir con las transnacionales en ningún rubro, no solo editorial. Sin embargo, a pesar de la atomización de las pequeñas y medianas editoriales, la demanda a esa escala aún no ha sido cubierta del todo, sobre todo si se tiene en cuenta que muchos autores optan por editoriales con cierta presencia mediática, pero que no satisfacen los mínimos criterios de calidad y credibilidad.

3.-¿Qué es lo nuevo o lo novedoso que estaría ofreciendo tu editorial?

En principio, algo que parece elemental, pero de las que muchas carecen, un verdadero sentido editorial. No es una editorial para todo el mundo, sino para cierto tipo de autores. Y una clave la da el nombre del sello: Nuevos Artesanos. Toma la idea de las vanguardias, que irrumpían contra el concepto de Arte como institución y que reivindicaban el rol de artesano del verdadero creador. A partir de allí, mi intención es que la labor de editor y el compromiso con el autor sea permanente, y eso incluye la preocupación por la difusión de su obra en todos los medios y canales posibles. Por esa razón, un objetivo de esta primera etapa es tener un catálogo de obras que pueda cimentar el prestigio y la identidad del sello. Eso presupone, por supuesto, un filtro en relación con las propuestas estéticas que me parecen pertinentes y se condicen con el enfoque de la editorial. Si bien no se puede renunciar a la posibilidad de hacer un servicio por el servicio mismo, desde ya sólo me interesa incluir dentro del catálogo y las colecciones del sello a los autores y obras que se desmarcan de quienes tienen un prurito comercial y nulo pensamiento crítico.

4.-¿Estaríamos hablando de una editorial de culto (que no es lo mismo que una editorial de élite)?

Bueno, la identidad de la editorial se irá perfilando en su catálogo, pero repito, sí hay una intención de ser una vitrina de escritores en la medida de lo posible con una postura crítica ante la realidad y un trabajo ficcional sobresaliente.

5.-¿Estarías dispuesto a hacer alguna alianza con otras editoriales o trabajar en plataformas anchas, red editoras, etc.?

Por supuesto, eso ya ha sido conversado por el equipo que me acompaña en este proyecto, pero considero que ese tipo de alianzas pueden darse a mediano plazo. A corto plazo, creo que la tarea que queda por desarrollar es constituir un catálogo mínimo que deje en claro para los lectores y los autores la identidad y singularidad de la editorial.

6.-El trabajo de un editor es más amplio que el de un impresor, esto parece que se confunde cuando el escritor busca precios bajos y se encuentra con los “manchapapeles”. Y al parecer, es difícil para un neófito ver las diferencias. ¿Podrías explicarnos este punto?

Sí, es muy común que muchos autores, por ahorrar costos, prefieran prescindir de editores y recurrir directamente a una imprenta. Es cierto también que a veces es difícil distinguir entre algunos “editores” y un simple impresor (lo digo negativamente). Y como escritor, editor, corrector y ante todo lector, formado en Literatura en la universidad de San Marcos, ese lastre lo he notado incluso entre editores muy solicitados. Y me refiero a la falta de pulcritud de los textos publicados, que usualmente están llenos de erratas, algunas bochornosas. Además, un buen editor garantiza que el libro impreso no se deshoje a la segunda leída y que el diseño de portada y diagramación no sea realizado de manera chapucera. Y finalmente interviene en todo el proceso de edición del texto, que no solo ve la corrección gramatical y ortográfica, sino por ejemplo la pertinencia del título con relación a la obra, observaciones sobre el contenido, y los llamados paratextos. Obviamente para esa tarea, un prerrequisito es leer con ojo crítico cada obra presentada, lo cual en nuestro medio no es lo común entre los editores, que apenas leen los libros que publican, aunque sí facturan. Y entre los que sí leen, la mayoría quizá son buenos escritores o poetas, pero no son gramáticos, y por tanto, suelen cometer pifias tras pifias.

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