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Cultura

«Condorito en la peluquería», por Angello Alcázar

Yo descubrí a Condorito en una peluquería. Y acaso sea por eso que mis recuerdos de él están inexorablemente asociados a imágenes de tijeras, peines y montículos de cabello regados en el suelo.

Angello Alcázar

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Este 14 de julio se cumplen dos décadas de la partida del caricaturista chileno René Ríos Boettiger, más conocido por el seudónimo con el que firmó la mayoría de sus historietas: “Pepo”. No sé por qué, pero tengo la impresión de que su historia personal, la cual es tan interesante y divertida como sus obras, ha tendido a verse opacada por estas últimas.

Niño prodigio, Pepo publicó su primera caricatura a los siete años en el diario “El Sur” de Concepción, su ciudad natal, e hizo su primera exposición a los 10 en una confitería. Años más tarde, luego de abandonar la carrera de medicina, se mudó a Santiago para estudiar dibujo en la Escuela de Bellas Artes. Una vez allí dio inicio a una fructífera carrera como creador de tiras cómicas en las que retrataba la vida política de Chile. Entre las revistas en las que colaboró, cabe mencionar “Topaze”, “El Jefe”, “Can Can”, “El Peneca”, “Pichanga” y “Pobre Diablo”. Recibieron una gran acogida sus caricaturas de presidentes de la República y otras figuras del mundo político como su tío Juan Antonio Ríos, Gabriel González Videla (“Don Gabito”), Pedro Aguirre Cerda (“Don Pedrito”) y Carlos Ibáñez del Campo (“Don Sonámbulo”).

Ahora bien, cuenta la leyenda que, a mediados de 1949, Pepo vio la película animada “Saludos amigos” de Walt Disney —cuyo principal objetivo era congraciarse con el público sudamericano— y se quedó profundamente fastidiado con la imagen de Chile que daba un personaje llamado “Avión Pedrito”. Acto seguido se propuso crear un personaje más representativo de lo que, a su juicio, era su país. Y fue así como nació Condorito, aquel cóndor antropomorfo de clase trabajadora que ha hecho reír a miles, sino millones de niños y adultos por más de setenta años.

Autocaricatura de René Ríos «Pepo» en «Los actuales dibujantes de Zig Zag» (1955)

Junto a “Mafalda”, del humorista argentino Quino, “Condorito” encabeza la lista de historietas escritas en castellano. Salpicadas de humor blanco y desprovistas de groserías y chilenismos difíciles de digerir, las historias en las que se ve envuelto Condorito suelen terminar con un “¡PLOP!” que expresa lo absurdo de sus vivencias, y, a la vez, sirve como un recordatorio de que a veces no hay que tomarse tan en serio las cosas (empezando por uno mismo). Puedo imaginar a Pepo en el balneario de El Quisco, donde ahora yace una estatua de su personaje más famoso, dibujando y carcajeándose día y noche frente a las olas del Pacífico. 

Yo descubrí a Condorito en una peluquería. Y acaso sea por eso que mis recuerdos de él están inexorablemente asociados a imágenes de tijeras, peines y montículos de cabello regados en el suelo. Tendría unos cuatro o cinco años la primera vez que me llevaron mis padres. Recuerdo que ya en ese momento el local tenía una muy bien surtida colección de revistas, entre las cuales resaltaba, de lejos, la tira cómica de Pepo. Con el tiempo aprendí que las peluquerías son espacios de gran intimidad en los que uno constantemente deposita su fe en el otro (o por lo menos en sus manos). Pero, además, que pueden ser lugares propicios para la lectura. Una lectura más ligera, si se quiere; pero lectura al fin y al cabo.  

En los sofás y las sillas de esa peluquería me retorcí de risa al lado de Yayita, Coné, el perro Washington, el loro Matías, Doña Tremebunda, Don Cuasimodo, Pepe Cortisona, Don Chuma, Huevoduro, y tantos otros seres de cuyos nombres me he ido olvidando. Hasta ahora no me atrevido a leer “Condorito” en otro lugar. En parte, porque sospecho que, si lo hago, esos personajes y las situaciones rocambolescas que protagonizan perderán su magia y me parecerán acartonados y frívolos.

Espero volver pronto. Aunque sea solo para ver en qué anda ese pajarraco al cual todavía no sé si llamar desplumado o lampiño.

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Cine

Cine: Waking life, de Richard Linklater (2001)

Mario Castro Cobos

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Lo central es la aventura de tu mente. No importa tanto el escenario. Qué tan lejos puedes llegar. El arte y el sueño, en realidad, no tan diferentes entre sí, van por una ‘segunda vida’, o más aún, por el mito de la vida originaria, una dimensión alterna donde todo sea más puro, sensible y verdadero. Entretanto la vida es sueño, y los sueños, ¿qué serán? Si hay algo claro es que solo podrás despertar dentro del sueño y no fuera de él.

La ingravidez y relajación que esta obra produce contrasta con la angustia que crece dentro del protagonista, que no puede cesar de soñar y de experimentar con inquietud su nueva consistencia fantasmal. Despertares sucesivos encadenados a sueños nuevos que son interacciones u observaciones de conversaciones filosóficas que te despiertan a fuerza de originalidad, energía y lucidez… así sean soñadas.

Expulsada o rota la fuerza de gravedad del realismo, las palabras tienen ahora más peso que nada. La técnica de animación empleada permite aligerar notoriamente la apariencia humana estilizándola, esquematizándola, minimizándola e irrealizándola. Hay una palpitación o parpadeo en la imagen, que le procura un grado de inestabilidad, equilibrado por la concentración abstracta de los pensamientos expresados por los diferentes personajes o apariciones en los pasadizos, al mismo tiempo, acogedores y resbaladizos de la rueda-laberinto de los sueños.    

Podría decir que Waking life es un semi documental filosófico de fantástico vuelo que trastoca lo cotidiano en mágico y que es una promesa de expansión de la conciencia, envuelta en la forma amablemente onírica de una película de animación y que tiene además el clima y el tejido únicos de un sueño lúcido que se queda locamente atrapado en sí mismo, en sus espejos-especulaciones. Como esos viejos comics con personajes que se ejercitaban para separar lo que llamaban alma de lo que llamaban cuerpo, y una vez que lo lograban, el camino de retorno simplemente ya no era posible.   

Película

https://ok.ru/video/407556655663

Boyhood (2014)

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Cine

Reglamento de la Ley de cine: El juego del trono

Redacción Lima Gris

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Pierre Emile Vandoorne director de DAFO.

Por Francisco Adrianzén Merino

El día viernes 7 en una reunión virtual convocados por la Dirección del Audiovisual, la Fonografía y Nuevos Medios, DAFO, del ministerio de Cultura, representantes de 12 gremios cinematográficos (¿?) «aprobaron» el Reglamento del Decreto de Urgencia, DU 022-2019, Ley de Cine, pendiente aún de ratificación por el Congreso. El Reglamento sería presentado públicamente el próximo jueves, según el acuerdo de los virtualmente presentes en la reunión. No sabemos para qué: si para someterlo a consulta pública o bien cómo información de un texto inamovible que a todas luces representaría «la eficiente voluntad del ministerio de un debate democrático»

Varios temas llaman la atención en esta carrera de mérito burocrático, que aparenta mas bien un verdadero ejercicio de maniobras o manipulación de la voluntad de los cineastas:

1.- ¿Cómo se puede aprobar un Reglamento que no se conoce, o que tan sólo se ha conocido de manera muy parcial mediante un powerpoint? La DAFO, nunca llegó a entregar una propuesta escrita de Reglamento y las observaciones se hicieron en base a lecturas (virtuales) del director del ente burocrático del ministerio de Cultura. ¿Es ésta la mejor manera de elaborar un Reglamento?

2.- El Reglamento nunca ha sido consultado detalladamente, no sólo con «los representantes de los gremios presentes», sino que mucho menos con las bases de estos gremios. Evidentemente no puede serlo, pues al haberse mantenido su texto completo en total secreto no hay mucho que debatir y aportar mediante un PowerPoint.

3.- Una vez mas llama la atención la actitud de los gremios (¿12?), que son incapaces de demandar un trato digno por la burocracia del ministerio, claudicando a sus mas elementales principios, evidenciando que son esencialmente cúpulas burocráticas que se sostienen en base a la anomia que impera entre los cineastas, donde al desinterés y convenido silencio cómplice, se suma la falta de democracia, y que la DAFO conoce, explota y alienta muy bien. ¿Qué promesas o presiones hacen que se sometan tan fácilmente?

4.- ¿Qué niveles de confianza se pueden tener respecto a un texto debatido y aprobado a escondidas? ¿Qué garantiza que no se cambiará a último momento? Y sobre todo ¿Qué o quien garantiza que se atenderán las sugerencias u observaciones que se le puedan hacer?

Recordemos que cuando se aprobó, en primera votación, en mayo del 2019 la ley de cine en el Congreso, aparecieron un artículo abiertamente censor y represivo, así como también varios artículos que le confieren poder omnímodo a un solo funcionario del ministerio de Cultura (¿adivinen quien?). Se «colaron» a último momento y nunca se dieron explicaciones convincentes de su inclusión tan sólo contradictorias versiones en el caso del artículo censor. (los de los poderes omnímodos se mantienen hasta ahora, sin explicación alguna, en el DU)¿Quien puede garantizar que no ocurrirá lo mismo con el Reglamento?

5.- La DAFO aparece una vez más mostrando un peligroso juego de maniobras burocráticas, que evidencian la debilidad estructural del ministerio de Cultura y que a lo único que conducen es a profundizar lo que ya viene ocurriendo: el debilitamiento de la institucionalidad en el cine peruano. Pero esto ¿le importa mucho? Según parece no, con tal de mantener un sistema y un cargo que ya va por los ocho años ininterrumpidos, un verdadero récord de «eficiencia y supervivencia» en un ministerio donde son tan frecuentes los cambios de ministros.

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Cultura

Entre el microcuento y la Primera Feria Virtual del Libro en Cajamarca

María Luz Crevoisier

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William Guillén Padilla.

El minicuento o microcuento, semeja a una naranja exprimida cuyo jugo se puede beber a sorbos cortos. Este género viene a ser una condensación de la palabra escrita reducida a veces a solo tres o cuatro líneas como aquellos escritos de César Vallejo o Luis Loayza. Una elaboración por demás sutil y bellamente compuesta si así lo decide su constructor.

Excepcionalmente son los microrelatos o minificciones de  Jorge Luis Borges, Augusto Monterroso o Ernesto Sábato, sin dejar de nombrar los de Fernando Iwasaki y Alejandro Jodorowsky entre nosotros.

Cajamarca sede de los Kashamarkas, la antigua San Antonio de Cajamarca, ubicada en la zona norandina del Perú, tiene el privilegio de contar con  grandes poetas y narradores. Ahí tenemos los nombres de los hermanos Corcuera ( Marco Antonio, Arturo y Oscar, este último también artista plástico), Amalia Puga, Mario Florían, Demetrio Quiroz Malca, Oscar Ymaña, Jorge Díaz Herrera y tantos más.

Descubrí  el minirelato cajamarquino gracias a la poeta y difusora cultural Isabel Barrantes que tuvo la generosidad de entregarme el libro “nidal de colibríes”, una selección hecha por José López Coronado que condensa creaciones exquisitas y con sabor a terruño de cuarenta autores.

Uno de ellos es el poeta William Guillén Padilla ( Hualgayoc, 1963) que reúne el mayor número de libros de minificción (como prefiere denominar a este singular género) muchos de los cuales han sido reeditados y conseguido traspasar fronteras.

Junto a sus creaciones,  se suma el  haber sido uno de los propulsores y el director de la Primera Feria Virtual del Libro en Cajamarca, que se desarrolló entre el 18 y 19 de julio, actividad que no  deja de estar latente, pues gracias al internet se la puede visitar a través de este link: https://bit.ly/FeriaVirtualLibroCajamarca2020

William Guillén, nos concedió amablemente esta entrevista que permite conocer parte de su trayectoria y los alcances de la Primera Feria Virtual del Libro.

Aquí la entrevista con William Guillén Padilla.

1.- ¿Desde cuándo cultiva el género de minificción?

WGP. Formalmente, desde el año 2006, cuando publico mi libro “Los escritos del oidor”. Luego, en el mismo género, he publicado, entre otros libros, “Lo que yo barman oí”, “Cuaderno de Almanaquero”, “Microcuentos”, “De los elementos: 118 relatos químicamente desconocidos”, “Zoomínimos”, “Inkacuentos”, y siete más de este género literario. Mantengo varios libros inéditos.

2.- Su experiencia lo ha llevado a ser reconocido como un sobresaliente narrador de este género. ¿Le resulta más fácil escribir estas minificciones que una novela larga?

WGP. Condensar es tarea más complicada pero más atractiva y retadora. En mi caso, la gran mayoría de mis libros son de minificción, que me han dado grandes satisfacciones y críticas muy loables y alentadoras. Pero nada que sea bueno en literatura y en la vida es fácil. Tarea de retos es escribir minificción como poesía o novela, o investigación histórica. Para referirme a su pregunta de novela, he escrito cinco, he publicado dos: “Venus brilla cuatro veces” que fue premiada en el VII Concurso Literario Internacional de Novela “José Eufemio Lora y Lora & Juan Carlos Onetti” donde fue presidente del jurado el escritor Eduardo González Viaña; y “Fatum Inca” que fue obra ganadora del IV Concurso Internacional de Novela Contacto Latino en Estados Unidos en 2016. Ambas se distribuyen en Amazon, igual que mis libros de minificción y poesía. 

3.- ¿Cómo influye la cosmovisión de su tierra natal en la elaboración de estas ficciones? Fuera de la hermosa selección de “Nidal de colibríes”, ¿existen otras ediciones que reúnan las minificciones de Cajamarca?

WGP. Es una influencia permanente, pues lo que a cualquier humano marca de por vida es la infancia. Viví en el asiento minero de Hualgayoc hasta los nueve años y, como entenderá, eso ha formado en mí una especie de depositario de fuentes literarias para muchas historias que he plasmado en varios de mis libros. Respecto a antologías de minificción en Cajamarca: usted ha mencionado bien a “Nidal de colibríes” (Ed. Mavi, 2014) del escritor José López Coronado, quien fue el artífice de encuentros de minificción con este mismo nombre en la región Cajamarca; a esta publicación hay que sumarle “En pocas palabras, antología del microcuento cajamarquino” (Ed. Orem, 2013) de Rony Vásquez Guevara quien es, sin lugar a dudas, el mayor investigador de este género en el Perú.

William Guillén Padilla, Jorge Diaz Herrera y Roger Santiváñez.

4.-Su trayectoria ha traspasado fronteras y le hizo merecedor de premios y reconocimientos. ¿Cómo recepcionan en el extranjero este tipo de escritos?

WGP. He salido del país con mis libros desde 2004 cuando publiqué mi primer libro de poesía: “Soliloquios de homo sapiens”; lo presenté aquel año en la Maison de l’Amerique latine de París por invitación del Centre Culturel Péruvien de la capital francesa. Desde entonces he ido por varios lugares. Sorprende que, en todo lugar donde me he presentado, las historias y lo que he escrito, han tenido bastante acogida. Así, algunos trabajos míos, han sido incluidos en antologías y estudios. Hay un interés por la literatura nuestra que presenta historias muchas veces aparentemente cotidianas, pero para lectores de fuera extraordinarias, no creíble. Seguimos siendo un país real maravilloso, y eso es algo que lo llevamos en forma natural todos los días y a donde vamos.

5.-Con la pandemia se han suspendido y cambiado diversos programas. En vista de ellos se está recurriendo al sistema virtual.  Ud. ha sido el creador de la Primera Feria Virtual del Libro “Cajamarca, contigo leo”, ¿me puede decir cómo fue organizada y cómo se desarrolló?

WGP. Nació luego de una grata experiencia realizando microprogramas que publiqué en Facebook: “Literatura en Casa”, “Instantes”, “Cajamarca, lee y canta”, “Y me llamo Perú”, que tuvieron gran aceptación en el público; sobre todo “Cajamarca, lee y canta” que incluso de difunde en un canal de TV local en Cajamarca. Respecto a la feria, había la necesidad, y un compromiso, de mostrar a los escritores cajamarquinos que viven en la región y el país, y en diversos países del mundo, y a otros escritores que normalmente no son apreciados en ferias por sus lectores. La única manera era convocarlos virtualmente. Así, desarrollé la idea, el nombre y un plan de trabajo. Convoqué a mis hijos, y a mis amigos Homero Alcalde y Carlos Cabrera, y todos emprendimos la tarea de hacer realidad la feria virtual del libro. La hicimos con “All Art-arte total” que es un emprendimiento familiar y personal que inicié en enero de este año en Marigot; KN editores de Carlos Cabrera y Petroglifo que es también una editorial familiar. Apoyó en la difusión la liberaría virtual cajamarquina Ágape. Y la feria se hizo en los tiempos propuestos y con los invitados que fueron el centro de todos. Exactamente participaron 95 escritores, 9 lectores, 3 editores, 1 cuenta cuentos, 1 grupo de teatro, 12 músicos (1 grupo con 5 integrantes), 7 pintores. En total, más de 130 personas en el escenario. Hubo participantes de 13 países, incluido el Perú. Fueron dos días con participantes distribuidos en 30 salas. El resultado fue muy exitoso. Ha propósito de la minificción que estamos hablando, tuvimos en la feria al Dr. Lauro Zavala, de México, uno de los mayores investigadores del género en el mundo.

6.- Esta Primera Feria Virtual del Libro, convocó a autores nacionales y extranjeros, ¿cómo recepcionó el público la diferente programación?

WGP. Rebasó toda expectativa, no se había hecho, hasta donde sé, una similar en el Perú. En el quinto día, sin más publicidad que la difusión que la misma feria en mi Facebook, teníamos más de 34,000 reproducciones y más de 1,000 personas la habían compartido. Todos los comentarios fueron y son positivos y llegan felicitaciones de todo lado. Eso fue alentador considerando que, básicamente, fue un proyecto y una realización familiar y amical; no hemos tenido financiamiento de ninguna institución pública o privada, porque con toda razón, ahora se prioriza temas coyunturales. Tampoco hemos solicitado apoyo a ninguna institución, porque podíamos realizarlo; tenemos el equipo humano esencial y el equipo técnico básico para hacerla. El mayor trabajo consistía en la edición, animación y el lanzamiento virtual de la feria; para ello conté con mis hijos y con mi sobrino César quienes manejan muy bien estos temas. Por la diversidad de la programación y la importancia de los participantes, el público tuvo una recepción muy positiva que siempre lo manifiesta.

William Guillén Padilla firmando libros en la FIL de Guadalajara.

7.- ¿Se pudieron vender libros? ¿Fue de pérdidas o cumplió el reto impuesto?

WGP. Hicimos algo más que vender libros: acercamos el público a sus escritores, a quienes les han consultado directamente cómo pueden adquirir sus libros. En la presentación de los escritores se dio a conocer sus direcciones virtuales; eso ha permitido que interactúen y sigan interactuando autores, lectores y editores, pues se sigue visitando la feria. Por lo mismo, los lectores acceden hasta ahora a la compra de libros, o lectura de los mismos, de voz y orientación de sus creadores. No se temporalizó la venta exclusiva para los días de la feria, sino se dio la posibilidad de comprar cuando se establezca un vínculo con los creadores en el tiempo que el lector considere. No hubo, como soporte de la feria, el negocio del libro como columna principal, sino la humanización del escritor en el acercamiento a su público. El escritor no fue visto como un producto, sino como ente solidario.

8.- ¿Qué elementos podrán ser rescatados y qué otros cambiados?

WGP. Recataría todo. Sobre todo, el desprendimiento de los escritores y artistas participantes, que entendieron que se trataba de un trabajo por amor al arte; sin más pago que unirnos y presentar lo que sabemos hacer. Asunto difícil a veces entender eso, pero si la literatura no es solidaria, si no es capaz de hermanar, no es literatura. No podemos hacer poemas al amor si no amamos; menos a la solidaridad humano, si no somos capaces de unirnos en proyectos como esta feria. Me pregunta, ¿qué cambiar? Podría decirle, en esa misma perspectiva, ¿qué mejorar? De hecho, la respuesta sería: involucrar a mayores personas en la organización y ejecución, invitar a narradores orales, a representantes de otras artes, contar con más editores visuales y animadores; también implementar un espacio de venta de libros de entrega virtual directa, mejorar la presentación técnica de algunos participantes, buscar plataformas paralelas para la difusión virtual de la feria; en fin, hay mucho que mejorar. Estoy seguro que la segunda edición de la feria virtual, desde donde sea que se realice y Dios mediante, sea de mayor impacto.

9.- ¿Qué autores atrajeron la atención del público? 

WGP. En realidad, todos. Especialmente quien abrió la feria: Antonio Cillóniz, los poetas ganadores del Premio Copé de poesía y narrativa, los ganadores del Premio Poeta Joven del Perú; los autores radicados en Francia, Estados Unidos, Alemania, Finlandia, México, Colombia, Argentina, y de todos los países invitados. Y, es lógico, los escritores cajamarquinos, que nunca habían sido invitados ni participado en una feria. Todos fueron agrupados en diversas salas, como le comenté; las salas llevan el nombre de escritores clásicos cajamarquinos, muy importantes para la literatura peruana, pero desconocidos para la mayoría. Los momentos de teatro y la música fueron muy valorados. Mereció elogios la conferencia del Dr. Lauro Zavala sobre minificcion que era algo que, personalmente, me interesaba darlo a conocer. En resumen, como lo señalan los asistentes y participante, una feria exitosa y trascendente, capaz de ser valorada en cualquier país del mundo donde se hacen eventos de calidad.

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Cultura

Lyndon Pishagua: Vivir para resistir, resistir para vivir

Unas palabras sobre el legado de Lyndon Pishagua y la agenda indígena en la selva central.

Iván Brehaut

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Foto: ARPI SC (Asociación Regional de los Pueblos Indígenas de la Selva Central)

Lyndon Pishagua Chinchuya era mi amigo. Es mi amigo. Hace semanas, su paso por estas tierras y bosques, acabó en un hospital de La Merced, en la selva central que tanto quería. El mal que lo acabó fue la diabetes. O quizá, fue el maleficio de tantos wiracocha y chori caminando por las tierras de sus padres, de sus abuelos y ancestros que, no contentos con el despojo de sus tierras, de sus recursos, del abuso continuo, ahora controlan el beneficio de quién merece una mejor salud y quién no.

El camino de Lyndon, como el de muchos jóvenes dirigentes, se inicia en su familia. Lyndon venía de una familia de líderes indígenas y desde muy joven, siguiendo el ejemplo de su padre, asumió responsabilidades en su comunidad. Su conocimiento de las costumbres y la organización indígena venía de su familia y de su vida diaria, en la chacra, en la escuela bilingüe, en la asamblea comunal. Pronto, fue nombrado presidente de su comunidad.

En poco tiempo, fue elegido para asumir un cargo dentro de la Unión de Nacionalidades Asháninkas y Yaneshas de Pasco y Huánuco (UNAY), y siendo un joven destacado por su agudez y claridad, fue enviado en numerosas oportunidades a Satipo, a las reuniones de ARPI SC, sede regional de AIDESEP. Así, a inicios de 2004, fue elegido representante de la Junta Directiva.

El rol de Lyndon Pishagua en ARPI SC, en la última década fue gravitante. Nutrido con la escuela de otros destacados dirigentes, Lyndon pudo constituir un equipo pequeño pero muy comprometido con la construcción de una nueva forma de diálogo con el Estado. La agenda en selva central, una de las zonas históricamente más conflictivas del país, siempre es compleja, pero el equipo de ARPI SC superó siempre el reto planteado.

“La agenda en selva central, una de las zonas históricamente más conflictivas del país, siempre es compleja, pero el equipo de ARPI SC superó siempre el reto planteado”.

En nuestras charlas, Lyndon hacia énfasis en la situación de la selva central, en las comunidades cercadas por las chacras de los colonos, por la imposición de un modelo de desarrollo en el que adaptarse o desaparecer, si se trata de culturas como la ashaninka, nomatsiguenga, kakinte, matsiguenga o yanesha, es casi lo mismo. Adaptarse a vivir como los mestizos, a hablar y hacer “negocios” como ellos, a explotar la tierra para “tener mejores ingresos”, como buscan muchos proyectos importados es, en muchos casos, morir como comunidad, morir como cultura.

Lyndon Pishagua Chinchuya

ARPI SC, siempre ha apostado por el diálogo honesto y alturado, y Lyndon reforzó esa posición. La posición de ARPI SC nunca ha sido ir por el camino de la protesta, sin tener una propuesta concreta, viable y equilibrada en la mesa. Así, ARPI SC, bajo la dirección de Lyndon, hizo de interlocutor de los pueblos indígenas ante el Estado, impulsando y apoyando la implementación de los programas sociales, tratando de llevar los mayores beneficios a la población indígena joven. “Hermano, hay que darle oportunidad a los jóvenes, ese es el futuro del movimiento indígena, para que traigas a tu hija a casar* acá en Satipo”, me bromeaba alguna vez.

La tradición y la cultura son importantes, pero sin cerrarle el paso a la modernidad. “todos esos adelantos son para darnos más cultura, más acceso, más conocimiento, pero no con maldad”, “hay que aprender de ellos, y luego nuestros jóvenes deben ir a estudiar a los extranjeros, así como ellos nos estudian a nosotros… ¿acaso ellos no son raros? también tienen su rareza… hay que estudiarlos para aprender su bueno y su malo”

Para ARPI SC, la participación política es importante y Lyndon comprendía que ese camino debía ser del movimiento indígena como conjunto y unidad, y no solo de algunos líderes, reclutados por los partidos políticos y frentes sociales de turno. Por ello, el equipo de ARPI SC, apostó siempre por la unidad del movimiento indígena para que, quien fuera el candidato indígena, éste lleve la voz de todos los pueblos, las demandas y propuestas que por décadas se han gestado desde las comunidades y federaciones.

Quizá el mayor legado de Lyndon sea el fortalecimiento de la agenda indígena de selva central. En los temas territoriales, ARPI SC, identificó que la demanda va más allá de la titulación de tierras y por ello insistió en garantizar el territorio de los pueblos indígenas impulsando la constitución del Comité de Seguridad Indígena Territorial, como ente vigilante de los derechos territoriales de la población.

El rol de ARPI SC, como agente articulador para los programas sociales del Estado, es una buena muestra del rol catalizador, casi de subvención, que pueden tener las organizaciones indígenas para canalizar el apoyo social a la población indígena.

El autogobierno es un objetivo, pero no la creación de un Estado dentro de otro, si no el logro del respeto por parte del Estado, en sus diferentes instancias, de las decisiones que los pueblos indígenas toman sobre su territorio. Todo esto dentro de un compromiso institucional para la construcción de nuevas formas de diálogo con el Estado.

Fuera de los temas laborales o institucionales, las charlas con Lyndon eran de antología. Empezaban con cualquier tema, fuera de la agenda de trabajo común. Recuerdo con alegría la vez que empezamos hablando del “perreo chacalonero”, de las fiestas chicha y acabamos, como siempre, charlando de la cultura indígena, del movimiento ciudadano, de las nuevas generaciones. Con el equipo de ARPI SC, formado por Wilmer Sánchez “el viejo”, Héctor Martín Manchi, Mario Flores, Olber Achahuanco, las charlas nos llevaban siempre de vuelta a Satipo “la bella”, a nuestra querida selva central.

La frase que Lyndon siempre repetía era: vivir para resistir, resistir para vivir. “Más de 500 años de explotación, de abuso y de matanza y seguimos aquí, con nuestros bosques, con nuestras tierras. Resistiendo. Un indígena, mientras tenga su tierra y su bosque, un lugarcito donde estar con su yuca y su masato, seguirá siendo indígena, seguirá siendo cultura que sobrevive”.

* al decir «casar en Satipo» se refería a que mi hija se casara con un indígena, en Satipo

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Cultura

Alejandra Pizarnik, la cantora nocturna de los abismos

Eterna viajera de espejos rotos, niña de los ojos de fuego que corre alrededor de un jardín, cenizas aladas en el vientre de la noche. Alejandra, Alejandra, mantra de amores huérfanos, tu poesía es un cementerio luminoso en medio de una herida.

Joe Guzmán

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Hay escritores a los que se les debe leer antes de cumplir cierta edad, ya que el tiempo funciona como elemento polisémico respecto a la recepción de una obra. Hay libros de juventud y libros de madurez. Las primeras te hacen estallar en irreverencias, rebeldías y locuras. Las segundas te exigen calma, reflexión y sosiego. Leer la poesía de Alejandra Pizarnik entre los quince y veinte años, hablo desde mi experiencia, debe ser uno de los momentos más fructíferos y perturbadores de la vida. Entrar a ese mundo gótico, hiriente, desamparado y frenético resulta muy atractivo para alguien que recién está empezando a sentir los estragos del tiempo y de la realidad. Ya no hay más burbujas, ahora toca enfrentarse al mundo.

En 1956 publicó su segundo poemario titulado “La última inocencia”. Un año antes lo había hecho con “La tierra más ajena”. Tenía tan solo dieciocho años y una vida solitaria plagada de cicatrices, fármacos y angustias. Haber hecho todo ello a tan corta edad puede ser una aberración o una genialidad. Ninguno es el caso de Alejandra, ya que ambos libros son un tránsito necesario para llegar a algo mucho más significativo, y no hablo de literatura, sino de la vida, de lo que verdaderamente importa.

La poesía de Alejandra está dividida en etapas, los dos libros mencionados junto a “Las aventuras perdidas”, publicado en 1958, formaría parte de lo que se ha denominado “etapa nacional”, ya que todos esos poemarios iniciales fueron escritos en Argentina, antes de emprender un viaje a París en 1960. Allí se quedaría hasta 1964, trabajando como traductora de grandes escritores franceses.

Estos tres primeros libros resultan fascinantes, ya que su poesía se encuentra en una incipiente efervescencia plagada de mucho dolor juvenil. Encontramos errores, pero mucha candidez. No es para menos de alguien que en su juventud adolecía de distintos males (en ocasiones tartamudeaba, era asmática, sufría problemas de acné, era propensa a subir de peso con facilidad y una posible represión de sus gustos sexuales) que deterioraban su personalidad y que fueron formando a la Pizarnik madura de “Árbol de Diana” (1962), “Los trabajos y las noches” (1965), “Extracción de la piedra locura” (1968).

Seis libros publicados a los treinta y seis años reflejan muchos aspectos de su psicología. Existe la sensación de que hay una entrega total a la luminosa dualidad de vida-poesía, se percibe un gran apuro en escribir, un prematuro afán por lograrlo todo antes de que sea muy tarde, como si la vida se acortara rápidamente y tuviera que expulsar todo lo que lleva adentro, angustias, soledades, frustraciones y dolores, con el objetivo de que la muerte la encuentre pura y vacía, y de esta forma pueda ser correspondida. Estamos hablando entonces de una poesía que sirve como terapia ante su creador, una concepción artística donde hay una apuesta total por el desenfreno que linda entre la belleza y el horror. Pizarnik hereda esta postura de otros escritores malditos que prefirieron caminar entre los bordes del abismo, antes que en la infértil seguridad de una vida sin riesgos.

¿De dónde aparecen todos estos elementos que se van entrecruzando hasta formar un laberinto poético? De muchos aspectos, claro está, todo autobiográficos. Los padres de Alejandra fueron inmigrantes judíos de origen ruso y eslovaco que huyeron del horror del holocausto, dando origen al tema del exilio y el extrañamiento. En sus diarios, la poeta menciona un pasaje curioso de su vida en el que canta de forma inconsciente una pequeña canción trágica respecto al destino de los judíos, que le habían cantado en sus primeros años de vida.  Estas penosas circunstancias marcaron su personalidad de Alejandra, ya que es constante el desarraigo y la no pertenencia en su poética. Otro aspecto serían las enormes depresiones que siente en su adolescencia, lo cual le incita a recurrir al consumo de una fuerte medicación y a una terapia psicoanalítica. Este sentimiento de inferioridad lo llevaría por el resto de su vida, desembocando en un irremediable suicidio.  Y por último, hay que mencionar a los grandes autores que influenciaron en su concepción de vida y en su escritura, entre ellos podemos nombrar a Rimbaud, Verlaine, Mallarmé, Leautreamónt, Artaud, Bretón, Michaux, entro otros.

Para poder tener un conocimiento más amplio de la poética de Alejandra hay que mencionar que su poesía se nutre de dos vertientes: el romanticismo y el surrealismo.

Sobre la primera vertiente es inevitable no darse cuenta de que hay ciertas figuras románticas y oscuras que son utilizadas con frecuencia: silencio, muerte, cenizas, cementerio, noche. A estas se les suma otras como jardín, cuerpo, pájaros, espejos, viento, noche, luz, niña, etc. Además de esto, habría que añadir ciertas características que son compatibles entre los autores románticos del siglo XIX y Alejandra: la exaltación de los sentimientos y de la subjetividad – el culto al yo y al individualismo – nostalgia por el pasado.  No hay que olvidar la entrega total al furor de la creación que tuvieron algunos autores románticos, y que se adapta muy bien a la biografía de la argentina.  

Sobre la segunda vertiente, se puede decir que la poética de Pizarnik se alimenta del surrealismo, tanto en la técnica como en su doctrina, ya que se tiene como credo que la concepción poética va más allá de la escritura concreta del poema. La vida y la poesía forman un solo corpus. Respecto a la técnica, la poeta argentina utiliza el automatismo psíquico, esto consiste en “intentar expresar el funcionamiento real del pensamiento en ausencia de cualquier control ejercido por la razón, al margen de cualquier preocupación estética o moral”. El producto de esa técnica se refleja en la yuxtaposición de imágenes poéticas, entrelazadas a las concepciones freudianas del subconsciente. Estas características de la poesía de Alejandra permiten visualizar la carencia de una trama o historia, ya que lo que más sobresale es lo onírico y lo irracional.

De los tres primeros poemarios de su primera etapa, el que me conmueve y emociona más es “La última inocencia”, ya que Alejandra lo escribe en pleno tratamiento psicoanalítico con León Ostrov, a quien dedicaría el libro. Recurre a aquel para tratar de ordenar sus emociones y frustraciones, lástima que todo fue interrumpido. El afán por llegar hasta los límites y extremos de la vida pudo más que la prudencia y la sensatez. Va construyendo su figura de autora maldita en medio de una sociedad de clase media recatada y pudorosa, donde la feminidad significa inocencia. Por ello el nombre del poemario representa un sentido adiós. No hay nada más hermoso que una joven desamparada en medio de una tormenta.

De este libro se pueden explayar muchas ideas, pero resulta clave para nuestro análisis el saber que el proceso de su escritura de desarrolló en una de las etapas más fuertes y problemáticas de su vida (ya se ha mencionado lo del tratamiento con Ostrov). Los desequilibrios mentales son cada vez más constantes y la desesperación crece inconmensurablemente.

El libro está formado por dieciséis poemas, en su mayoría muy cortos y en verso libre. El centro poético es la noche, este elemento tiene significados opuestos, ya que se representa de forma positiva y negativa en uno o varios discursos. Con respecto a lo primero, es una representación de la muerte. Encontramos cierto afán de los distintos locutores a entregarse libremente a ese espacio poético, con el objetivo de encontrar el equilibrio emocional y espiritual. Pero ese trance ese doloroso, y en algunos casos incierto, mientras más se está próximo a llegar, mayor desgarro se siente. Por ello el otro elemento central es la figura del viajero, cuya génesis biográfica se ha mencionado anteriormente en la travesía de sus orígenes judíos. Otra acepción que se le puede dar al tópico de la noche es la figura de la madre, ya que este espacio representa la protección del yo lírico. Con respecto a lo segundo, se puede mencionar que la noche posee una gran carga negativa de represión y de sufrimiento, llegando a representar el infierno mismo.

Esta contraposición de significados respecto a un mismo tópico deja muy claro que uno de los recursos líricos que ha utilizado Alejandra Pizarnik en la escritura de sus poemas es el de la simultaneidad de voces en un mismo discurso. Este nos va a servir para poder explicar de forma más clara y precisa el desequilibrio emocional de la poeta argentina.

En la mayoría de sus poemas se percibe una lucha y una confrontación entre dos voces, donde una quiere subordinar a la otra, imposibilitando la armonía. Hay una fragmentación psicológica en la exaltación del yo lírico.

Para que el análisis sea mucho más claro, voy a tomar como punto de referencia la teoría de la polifonía de la enunciación que elabora Ducrot, apartir de lo propuesto por Bajtin. Esta concepción se caracteriza por la confrontación de diversas perspectivas en el mismo enunciado, estas se yuxtaponen y se oponen, según el sentido que van adquiriendo. Todo el proceso de la enunciación es concebido como una representación teatral, como una polifonía en la que hay una presentación de diferentes voces abstractas, de varios puntos de vista y cuya pluralidad no puede ser reducida a la unicidad del sujeto hablante. En este análisis polifónico se hablará de tres figuras esenciales vinculadas con el sujeto hablante: se trata del sujeto empírico, el locutor y los enunciadores. La estructura es la siguiente:

Sujeto empírico à Locutor à Enunciador 1, Enunciador 2 …..

El sujeto empírico es el autor efectivo que produce el enunciado o el texto. En este caso se trataría de Alejandra Pizarnik. 

El locutor, pertenece al ámbito netamente lingüístico, ya que se trata del presunto dueño del enunciado, a él se le atribuye la responsabilidad de la enunciación. Comúnmente es designado en primera persona, y en el campo literario es ficcional. En todo discurso hay un solo locutor que es el responsable del sentido polifónico. Como el autor de una puesta en escena o acto teatral en miniatura, organiza los puntos de vista – enunciadores- identificándose con uno de ellos, y oponiéndose a otros.

Los enunciadores son los distintos puntos de vista o perspectivas que yacen inmersos en el enunciado. Estas voces confrontan y luchan respecto a lo que se propone alcanzar en el discurso.

Esta teoría nos va a servir para desentrañar el carácter dialógico y confrontacional en los yo líricos utilizados en el libro de Alejandra Pizarnik. Ya se ha mencionado anteriormente la fragmentación psicológica que estaba sufriendo la escritora en esa época de su vida y que se verá reflejada en su discurso poético. Para que no sea tan extenso, voy a considerar solo dos poemas del libro. El primero se titula “Noche” y está compuesto por 26 versos. En este poema aparecen al menos dos enunciadores, uno que transmite una visión positiva y esperanzadora respecto a la aparición de lo nocturno, y otro que la confronta y critica toda la romantización que se ha hecho respecto a la imagen de la noche.

En el primer verso se puede percibir esa lucha entre dos concepciones distintas respecto a una misma realidad.

Tal vez esta noche(E1) no es noche (E2) el primero trata de afirmar algo, el segundo lo niega rotundamente y se apodera del discurso poético desde una perspectiva dolorosa:

Debe ser un sol horrendo, o/ lo otro, o cualquier cosa …/ ¡Qué se yo! ¡Faltan palabras, falta candor, falta poesía/ cuando la sangre llora y llora! (E2).

Se percibe un total dominio del discurso por parte del segundo enunciador, manifestando un sentido trágico de la vida. Recurre a la incertidumbre y a la afirmación de las carencias de la existencia donde solo hay espacio para el sufrimiento y la falta de libertad (falta poesía).

Esta visión negativa del discurso poético se ve contrastada con la reaparición del primer enunciador, ya que intenta añadir una cuota de esperanza:

¡Pudiera ser tan feliz esta noche!/ Si sólo me fuera dado palpar/ las sombras, oír pasos,/ decir “buenas noches” a cualquiera/  que pasease a su perro,/  miraría la luna, dijera su/ extraña lactescencia tropezaría/ con piedras al azar, como se hace. (E1)

Este enunciador da una posibilidad de subsanar todo lo negativo, utilizando enunciados desiderativos con el objetivo de alcanzar una plena felicidad.

Nuevamente en el discurso poético aparece el segundo enunciador para tratar de apagar todo buen deseo:

Pero hay algo que rompe la piel,/ una ciega furia/ que corre por mis venas./ ¡Quiero salir! Cancerbero del alma./ ¡Deja, déjame traspasar tu sonrisa! (E2)

El uso del conector lógico de oposición refleja toda confrontación hacia el primer enunciador. Para el segundo es imposible alcanzar el equilibrio emocional, por ello utiliza referencias a lo corporal con el objetivo de unirlo con lo psicológico. El cuerpo es un espacio de dolor y desencuentros. En los últimos versos se percibe al espacio nocturno como una cárcel o hasta el infierno mismo.

Por último aparece el primer enunciador para querer luchar contra todo lo expuesto por el segundo enunciador, para ello recurre a una visión positiva de la noche:

Pudiera ser tan feliz esta noche!/ Aún quedan ensueños rezagados./ ¡Y tantos libros! ¡Y tantas luces/ ¡Y mis pocos años! ¿Por qué no?/ La muerte está lejana. No me mira./ ¡Tanta vida, Señor!/ ¿Para qué tanta vida?/ (E1)

Aún existe una pequeña posibilidad de la armonía: recurrir a los ensueños, a los libros, a las luces, incluso se menciona que la muerte está lejana, y que no se percata de su presencia. Por lo tanto aún queda mucho tiempo para alcanzar la felicidad; sin embargo, en el último verso se refleja el total condicionamiento del locutor ante la visión pesimista del segundo enunciador. ¿Para qué tanta vida? ¿Para seguir sufriendo?

El poema refleja la doble concepción de la noche en el yo lírico, es una voz luchando contra otra, lo curioso es que ambos nacen del mismo personaje. Gran referencia a los problemas psicológicos que estaba pasando la poeta argentina en esos años.

En el siguiente poema titulado “Cenizas” también se percibe la confrontación entre dos enunciadores que tienen concepciones distintas respecto a una misma realidad.

El primer enunciador refleja lo doloroso y lo negativo. El segundo, lo candoroso, bello y esperanzador.

Cabe mencionar que este poema utiliza como la imagen del viaje como elemento de redención. Posiblemente influenciado por sus raíces judías. El título del poema puede ser una gran referencia al holocausto.

 La noche se astilló de estrellas / mirándome alucinada/ el aire arroja odio (E1)

Embellecido su rostro con música/ Pronto nos iremos/ Arcano sueño / antepasado de mi sonrisa

 (E2)

El viaje aparece como contraste al horror del aire y de la noche. Es la única forma de salvación y de felicidad.

El mundo está demacrado/ y hay candado pero no llaves/ y hay pavor pero no lágrimas. (E1)

Este último verso es interesante porque propone una posible deshumanización del enunciador, además de que no hay alternativa de solución para los grandes problemas que se presentan.

¿Qué haré conmigo? Porque a Ti te debo lo que soy (E2)

El segundo enunciador se resiste a ser vencido por el pesimismo y la desesperanza. El siguiente cruce de voces es totalmente conmovedor

Pero no tengo mañana (E1)

 Porque a Ti te… (E2) Este enunciado entrecortado da a entrever un problema entre lo físico y lo mental, dando la sensación de que toda forma de salvación es imposible.

La noche sufre. (E1) El locutor se identifica con el primer enunciador, ya que en todo el poema hay un predominio por la angustia y la frustración.

“La última inocencia” es uno de los libros más dolorosos, autobiográficos y pesimistas de la poeta argentina. Que lo haya escrito antes de los dieciocho años y en medio de una terapia psicoanalítica da entrever un mundo juvenil lleno de dolor y desesperanza.

Alejandra siempre será aquella adolescente introvertida, triste y solitaria de la que estamos enamorados, pero que preferimos mirar desde la lejanía, ya que si decidimos dar el primar paso hacia su encuentro, el fuego terminaría por consumirnos (y pensar que la adolescente suicida de “Sobre héroes y tumbas” lleva su nombre).

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Cultura

Viernes Literario: Cusco sin Bienal en el Bicentenario

Pavel Ugarte

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El arte y la cultura son el alma de un país como su historia el rostro. Estos pilares conforman la identidad de una Nación y por lo mismo, son la expresión colectiva de un sentimiento y memoria. El vapuleado Estado peruano, a quien no solo golpea la pandemia, sino también la corrupción y la inestabilidad política, requiere de una reedificación dramática pero que nazca de la sociedad civil organizada.

Camino al Bicentenario de esta Independencia inconclusa, el Perú  debe congregar una nueva inteligencia para redefinir el norte que nos hemos planteado como Nación. La reflexión y la necesidad de nuevas alternativas como país, no vendrán del poder ejecutivo o legislativo, y tampoco es la propuesta integral de ningún movimiento social o partido político. Aquí la gestión colectiva, debe cumplir un rol importante si es que el Ministerio de Cultura lo permite y cumple con el Decreto Supremo N° 004-2018-MC, donde contempla la Bienal del Cusco 2021, como una actividad dentro de la Agenda Bicentenario que cumplirá el Perú.

El año 2019, la Dirección Desconcentrada de Cultura Cusco convocó al Comité Organizador conformado por representantes de la institución convocante, curadores independientes, líderes de colectivos artísticos y gestores representantes de instituciones culturales para la responsabilidad de organizar dicha actividad. Fueron invitadas a colaborar las representativas instituciones y organizaciones culturales de nuestra ciudad, tanto estatales como independientes. Sin embargo, esta emoción contrasta con la acostumbrada inactividad de la DDCC, y en una bien documentada publicación que ahora, realizan desde sus propias redes afirman lo siguiente:

“1.          El año pasado de 2019 el Comité elaboró y puso a la disposición del Ministerio de Cultura un amplio expediente con la propuesta del pre-proyecto de la Bienal, que hasta la fecha no se ha dado a conocer a la sociedad civil.

2.            Como uno de los primeros pasos, hemos planteado un lanzamiento público de la Bienal, con la apertura de un amplio diálogo con el sector cultural y la sociedad civil, propuesto para mediados del año pasado 2019; el lanzamiento  hasta ahora no ha sido autorizado por la DDC.

3.            Como uno de los principales canales de participación artística en la Bienal, el Comité propuso la convocatoria abierta. Su apertura fue proyectada para el año pasado 2019. La DDC Cusco hasta la fecha no ha autorizado su publicación.

4.            En el marco del debate sobre la problemática del Bicentenario de la Independencia, los curadores integrantes del Comité aportaron una serie de escritos colectivos con sus reflexiones sobre el tema, que analizan, interpretan y reivindican algunos de los conceptos y valores esenciales de la cultura andina y peruana, pero también colocan en una perspectiva histórica los temas de la corrupción, el centralismo, la discriminación, la injusticia, la depredación del medio ambiente, la devaluación del sistema político y la falta de confianza en él por parte de la sociedad civil, entre otros. Se pone en tela de juicio la carga simbólica del acto conmemorativo de la Independencia.

5.            El Ministerio de Cultura a través de su Dirección Cusco, sin el conocimiento del Comité, desactivó la página de Facebook de la Bienal que servía como único medio de diálogo con la ciudadanía, enfocado en esa actividad.

6.            Por nuestra iniciativa, como miembros del Comité Organizador y como ciudadanos, consideramos necesario y urgente abrir un espacio de diálogo, crítica y reflexión en torno a la Bienal de Cusco – Edición Bicentenario, considerando que esa actividad le pertenece a la sociedad civil y merece ser tratada con total transparencia y apertura. Para dicho fin creamos el grupo público de Facebook “Bienal de Cusco Edición Bicentenario – DIÁLOGO”, donde estamos compartiendo los más significativos documentos del pre-proyecto. Invitamos a todos los artistas, gestores y ciudadanos a participar”.

El comunicado lo firman Vera Tyuleneva, Anthony Rohou, Nohemí Ponce de León, Myriam Leiva, Víctor Zúñiga, Mario Curasi, Ríchard Peralta, Laura Bracamonte, Manuel Gibaja, Yadira Hermoza, Valerie Velasco, Jorge Flores Nájar, Augusto Navarro, Marcial Ayala, José Luis Morales, Róger Bellido, Gustavo Fernández y Óscar del Castillo. No se puede aducir que carecemos de recursos o capital humano, generar la ecuación idónea es lo que nos corresponde ahora y esperemos que el Cusco no se quede sin Bienal en el Bicentenario.

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Cine

Cine: De la vida de las marionetas, de Ingmar Bergman (1980)

Mario Castro Cobos

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No hay dios que buscar, tampoco hay alma, y el amor parece un tormento enviado por algún dios maléfico, un problema sin solución a la vista. La prosperidad material tiene poco que hacer para conjurar la miseria moral y psicológica de seres bloqueados, rotos y mecanizados. La auténtica desesperación y angustia apenas si puede ser expresada. La explosión era solo cuestión de tiempo. 

De la vida de las marionetas nos muestra a todo color el momento de la explosión. La estructura que la sucede, que juega magistralmente con puntos de vista y cronología, con los personajes involucrados, con el antes y el después del crimen, trabaja un retrato apasionante pero incompleto. Igual, imaginas que lo visto es más o menos un caso aislado, o que representa muy bien a una sociedad.

En la equívoca superficie (el personaje del psiquiatra) el mal puede ser explicado con el uso de una jerga profesional, de una burocracia de la normalización. La circulación del rompecabezas social de verdades oficiales, por parte de los diferentes personajes, nos es suministrada con frialdad clínica, todos son casos de estudio, el juego de lo que muestran y de lo que esconden no termina jamás.

Las verdades particulares, o más bien, las versiones interesadas, exponen la mentira común, la farsa compartida, el autoengaño cínico o ingenuo, que un crimen hace estallar, o por lo menos entrar en crisis, aunque sea solo de manera relativa y temporal. Esta película no parece una propaganda propicia, interesada en estimular la admiración para con las sociedades del bienestar (así se hacen llamar).   

Bergman, a través de su obra, recurre a la inexplicabilidad del mal. Se diría que a la vez cree en una bondad innata. En una sencillez e integridad conmovedoras como pasaporte hacia algún tipo de salvación. Sin el pequeño gran dios castigador, con dudas radicales sobre un amor de pareja viable o una comunidad mínimamente armónica sin engaños de horror, De la vida de las marionetas usa una forma muy clara y racional para evidenciar el fondo de irracionalidades que late en muchas vidas. Es decir, en todo un sistema social.       

Película

Más sobre Bergman:

El rostro de Karin (1984)

ESPECIAL 100 años de Bergman

Persona (1966)

El rito (1968)

http://lacinefilianoespatriota.blogspot.com/2008/05/elrito-1968-de-ingmar-bergman.html

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Cultura

La acuarela como lenguaje

María Luz Crevoisier

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Pudo haber sido en el Pleistoceno o quizá en la etapa Neardenthal, lo cierto es que se hicieron esos  dibujos y han  perdurado como una muestra del arte primigenio de los primeros habitantes de la cordillera central y occidental.

Los sitios de Marcajuca, Gargawaín, Iglesiamachay, evidencian la presencia de aquellos pueblos que se asentaron en el valle que hoy conocemos como Ancash.

Ya establecida como cultura, recibe la influencia de Caral, Supe y Chavín y a su vez influencia a los Recuay y Wari dando como resultado diversas manifestaciones artísticas, especialmente en cerámica. Por su riqueza minera principalmente en oro y plata, sus minas fueron explotadas por 300 años.

En Huaraz no se desarrolló el arte pictórico como en Cusco o Quito, pero sus iglesias recibieron hermosos lienzos de estas escuelas y quizá también de la de Chuquisaca.

Cumplida la etapa independista, en donde debió ejecutarse obras pictóricas y frescos de manera anónima, se arribó a la época republicana con un rico caudal de antecedentes históricos y culturales. Son muchos los artistas que han surgido a partir de la Independencia. En la escultura tenemos a Artemio Ocaña Bejarano (1893/1980) que recibió  formación del arte clásico durante su estadía en Italia a principios del siglo XX. Obras suyas son la estatua de Francisco Bolognesi, las hermosas placas escultóricas en la antigua sede del ministerio de Hacienda de la avenida Abancay y entre otras más, el monumento a la Patria.

La acuarela, que permite combinar pigmentos o pinturas diluidas en agua y aplicarlas a la superficie de dibujos hechos en cartulina o papel, ha tenido gran desarrollo en Ancash. Universalmente grandes cultores de esta técnica fueron Alberto Durero,  J.M.W Turner, William Blake.

Los artistas ancashinos se podrían dividir en dos grandes etapas: los de antes del aluvión de 1970 y la actual, con jóvenes talentos que recogen el paisaje mutado de ese bello paraíso de nuestras serranías. Entrevistamos a uno de sus representantes, el artista  Aquiles Rondán, quién nos dio una información profesional sobre la historia del arte en su tierra natal.

Aquiles, ha sido valorado por diferentes instituciones y obtuvo premios y distinciones diversas. Entre estas anotamos el primer premio en el IV Salón de rte “Todos los trazos” el 2003. (Banco Wiese Sudameris de Huaraz) y la Medalla Cívica por la Municipalidad Distrital de la Independencia de Huaraz, en reconocimiento de su trayectoria artística el 2017.

Aquí la entrevista con el artista Aquiles Rondán.

1.- La Región Wari tiene el privilegio de ser sede de varias culturas entre ellas los chavines, cómo ha influido su arte en las producciones artísticas de sus artistas?

Los Waris tuvieron expansión  en los territorios de Ancash debido a la necesidad de construir ciudades que representaban el poder y fueron centros de administración ubicados a distancias muy lejanas de la zona de Ayacucho, lugares como, Huariwillca, Honqo Pampa, Willcahuain entre otros,  en el Callejón de Huaylas, son ejemplos de la extensión y diversidad de centros Wari.

En cuanto al arte Chavín que se caracterizó por el esculpido en piedra donde representaron dioses con figuras antropomorfas y zoomorfas como: las “cabezas clavas” y el mítico “Lanzón Monolítico”, entre otros. Además de la cerámica y la arquitectura como el  “Castillo Chavín” o “Templo Chavín.

Ahora bien, si todo este legado artístico ha influenciado en las producciones artísticas de los artistas de la región, se podría decir que en el campo de la artesanía y la textileria con el empleo de la iconografía chavín en sus diseños.

En el campo de las artes plásticas se observa muy poco, aunque el artista Chimbotano Miguel Meztanza quien radica muchos años en Huaraz  ha logrado desarrollar una propuesta de abstraccionismo mítico donde emplea algunas iconografías del arte Chavín.

2.- De la alfarería pre inca, y luego colonial se pasó al arte del retablismo, siendo muchos pero anónimos sus cultores, existe algún estudio que rescatara sus nombres?

Como bien sabemos  que el arte del retablismo tiene en el centro andino del Perú su mayor legado artístico, hay poca evidencia que se haya desarrollado en la región Ancash, sin embargo se puede observar en los retablos o fondo principal de algunas iglesias, uno de ellos por ejemplo es el altar o retablo mayor del Santuario de Nuestra Señora de la Asunción, popularmente llamado Santuario de Mama Ashu en Chacas, provincia de Asunción,  de estilo barroco, construido entre 1750 y 1760 sus características estilísticas y arquitectónicas tienen un  parecido con algunos retablos coloniales de la región Cuzco.

3.- Me parece que en la independencia, hubo una especie de búsqueda de una nueva expresión pictórica que sustituyera al arte colonial y a la vez mostrara el sentimiento de independencia que se iba gestando en los pueblos. ¿De qué manera Ancash respondió a esta etapa? ¿Quiénes son sus principales representantes?

La independencia no solo significo las batallas por la gesta libertadora, sino también fueron las batallas de imágenes que buscaron sustituir los símbolos del pasado colonial por la creación de nuevas imágenes que enarbolen la nueva república, los símbolos patrios empezaron a ocupar un lugar dominante en objetos de uso cotidiano y en espacios públicos, se impusieron también la elaboración de la imagen pública de los próceres. De hecho, el principal retratista de la era de la independencia fue el pintor mulato José Gil de Castro, por su capacidad para transformar a los héroes de la Independencia en iconos republicanos.

En el caso concreto de Ancash, lo que existe son pinturas, posesión de algunas familias, que retratan a personas, pero sobre todo a imágenes religiosas,  no se podría autenticar si son realmente del siglo XIX, o más tempranas, los relatos de su procedencia son por parte de las personas que poseen esas obras como parte de esa herencia historica.

En relación a la pregunta, si hubo alguna pintura o representantes de la pintura de la  Independencia  en Huaraz, no se sabe,  eso no quiere decir que no exista quizás pueda haber algo en posesión de alguna familia como normalmente sucede.

Además debemos considerar que muchas expresiones artísticas o registros pictóricos  de la historia huaracina se perdieron y desaparecieron con el aluvión de 1941 y posteriormente el terremoto de 1970

4.- El maravilloso mundo de la acuarela, tiene un origen europeo con grandes cultores. ¿Cuándo llegó a Ancash y porque lo adoptaron sus artistas plásticos? ¿Quiénes son los precursores?

Las primeras acuarelas ornamentales aparecen en Egipto y Mesopotamia, como una disolución de pigmentos en agua con una base de gomas o resinas naturales, aparecen decorando tanto muros como sarcófagos,

Sin embargo es en China del siglo I a.C. las que podríamos clasificar como verdaderas acuarelas al incorporar como soporte el papel.

Pero  el verdadero auge y esplendor a esta técnica se lo dio el primer gran artista de talla universal reconocida: el alemán Alberto Durero. A quien se le considera como padre de la acuarela occidental,

Posteriormente la acuarela británica se destaca porque fueron ellos quienes se esforzaron por hacer obras únicas y dignas explorando diferentes técnicas de iluminación y métodos para mejorar la técnica.

Desde esas épocas hasta la actualidad la acuarela se ha expandido a lo largo de todo el mundo, y en el Perú tenemos a los más grandes acuarelistas que han logrado  un alto grado de dominio y expresión.

En el caso concreto de Ancash, se tiene como referente al artista plástico Humberto Chavez Bayona de  formación académica en la Escuela Nacio­nal de Bellas Artes de Lima quien con las lecciones aprendidas de José Sabogal Dieguez, Camilo Blas o de Julia Codesido captó  los paisajes del Callejón de Huaylas y los plasmo en sus acuarelas y lienzos de tinte social realista. 

Don Humberto Chávez Bayona fue el gestor para la creación de la Escuela Regional de Bellas Artes «Teofilo Castillo” de Huaraz, En 1967, fue nombrado  Director, es en esa gestión que se podría decir que se empieza a conocer la acuarela en Huaraz, y por su complejidad en la ejecución es que pocos estudiantes la acogen.

Ahora bien, particularmente mis primeros acercamientos con la acuarela fueron en la etapa de estudiante en la  Escuela Superior de Formación Artística de Ancash, entre los años 90 al 96, en aquellos años tuve la oportunidad de conocer y apreciar las acuarelas de Don Humberto y me quede muy impresionado por la limpieza de color, la luminosidad y la transparencia, es entonces que a partir de esos años tuve mis inicios con la acuarela y mis primeros resultados no fueron satisfactorios debido a que los materiales con los que me inicie fueron de muy baja calidad tanto en pigmento como en los papeles y pinceles, pero aun así tuve la persistencia durante muchos años para lograr dominar esta maravillosa técnica.

Hoy en día son pocos los artistas ancashinos que han elegido la acuarela como medio de expresión, puedo mencionar a Rogger Oncoy La Rosa, quien ha llevado la acuarela a un nivel destacado y por supuesto hay muchos jóvenes que están iniciándose en la práctica de esta técnica y estoy seguro serán quienes tomaran la posta de la acuarela ancashina.

5.-La acuarela es una técnica bastante complicada y no son muchos los que la practican, en Perú uno de los que destaca es el arequipeño Luis Palao habiendo trascendido fuera de las fronteras. ¿Existen en Ancash representantes que hayan logrado repercusión en el extranjero? Nombres de los principales y de las mujeres acuarelistas.

En el Perú, La acuarela arequipeña tiene un espacio privilegiado, artistas plásticos como Carlos Baca Flor, Jorge Vinatea Reynoso, Teodoro y Alejandro Núñez Ureta, son referentes de la acuarela peruana.

Los registros de la llegada de la acuarela a nuestro país, son por los artistas viajeros, venidos de Europa, resalta entre todos ellos, el alemán Johann Moritz Rugendas (1802 – 1858) quien describió mediante dibujos y magistrales acuarelas, la imagen de Lima y el Sur del Perú entre 1842 y 1845. También tenemos a  Pancho Fierro (1809 – 1879), primer acuarelista del Perú Republicano, por el valor documental de sus testimonios plásticos sobre la  convivencia e integración de las diversas clases sociales de Lima desde las primeras décadas de la República.

Luis Palao es uno de los referentes de la acuarela actual, junto a otros grandes maestros del sur, siendo Puno y Arequipa las regiones donde hay mayores representantes, sin embargo también podemos mencionar que la acuarela tiene maestros en diversas regiones del país, uno de los más destacados en Lima es el artista José Coronado Pizarro.

Actualmente  los acuarelistas ancashinos estamos intentando lograr repercusión y esforzándonos para  consolidarnos como dignos representantes de la acuarela peruana, lamentablemente somos muy pocos, puedo nombrar a Rogger Oncoy y mi persona, sin embargo hay jóvenes que ya están en ese camino, en cuanto a alguna representante de la acuarela del género femenino en Ancash no se tiene registro, tal vez ello se convierta en un reto para las mujeres de la región.

6.- Tenemos dos etapas en la pintura ancashina en general. Un antes y después, del terremoto del 31 de mayo de 1970. ¿Qué expresiones se cultivan con más fuerza? y ¿Qué clase de motivaciones les sirven de referencia? ¿Hacia dónde se proyecta el arte actual? ¿Siguen apuntando por el paisajismo o derivarán en una nueva temática, como por ejemplo el arte abstracto?

Asi es, el terremoto de 1970 fue un episodio fatídico, cataclismo que significó no solamente la destrucción física de la ciudad sino, también significo la recesión cultural. Receso que se ha prolongado inclusive hasta estos años.

Marcos Yauri Montero, reconocido escritor huaracino manifiesta acerca del fenómeno social después del terremoto: “Huaraz se convirtió en una ciudad abierta, como Berlín después de la guerra del 45. En una ciudad donde todo el  mundo podía entrar, y de hecho vinieron de todas partes  del Perú, del centro, del sur, del norte, de la selva, de la costa,  y Huaraz se convirtió en una “Babilonia”, no hay una palabra específica para calificar este proceso, Huaraz se “babilonizo” porque desembocaron muchas identidades culturales,, muchas lenguas, costumbres, diversos hábitos, maneras de ser, vicios, virtudes, ósea vino de todo, porque cada uno trajo lo que tenía”… “Hoy se habla de culturas híbridas, es decir muy mezcladas, que han roto o están a punto de romper las viejas identidades. Huaraz es una ciudad semirural, semiurbana, híbrida, con múltiples problemas”.

No se podría precisar que expresiones se cultivan con más fuerza en la actualidad debido a esa hibridez cultural, lamentablemente no se observa una cantera, un derrotero, por el cual encaminar una proyección o referencia que identifique al arte actual huaracino.

Se apunta al paisajismo debido a la maravilla natural que tenemos, eso nos inspira a retratarla tal vez porque forma parte de nuestras existencias y como la esencia del arte debe ser  la autenticidad de lo que sentimos, amamos y admiramos se observa que muchos pintores optan por la representación del paisaje, particularmente opto por la representación del paisaje andino-urbano desde una mirada crítica y reflexiva sobre la transformación del imaginario bucólico  del  paisaje andino, en actuales imágenes urbanas inquietantes, con los problemas sociales del mundo contemporáneo-hibrido en los andes.

Sin embrago también se observa algunos artistas que prefieren expresarse a través de estilos, o algunos lenguajes artísticos contemporáneos, pero al parecer solo como una forma de exploración  y experimentación.

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