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CARLOS REVILLA: “LA OBRA QUE NO ME GUSTA LA DESTRUYO”

Luis Felipe Alpaca

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Entrevista y fotos: Luis Felipe Alpaca

El artista Carlos Revilla nació en Clermont-Ferrand, la zona volcánica de Francia por excelencia. Hijo de padre arequipeño y de madre francesa; su temprana formación académica en la escuela de Artes de Ámsterdam le permitió adquirir gran destreza en las artes plásticas; luego arribó al Perú, y las puertas del circuito artístico local se abrieron con beneplácito ante su arte neofigurativo, que además tiene grandes visos de surrealismo, y que luego derivaron a lo que él mismo denomina realismo mágico.

Revilla que ya lleva 63 años pintando ininterrumpidamente, acaba de cumplir 77 años, y lo ha celebrado en compañía de su eterna musa; aunque parezca increíble él la pintó siempre, y sin conocerla. Aquella musa es Jeanette Revilla, y es su compañera desde hace 33 años. Conversamos con el maestro Revilla en presencia de ella, y nos habló de sus vocaciones artísticas, y su largo trajinar entre Europa y Latinoamérica; de política; de las galerías peruanas; de su amistad con Salvador Dalí; de los paisajes del desierto, las mujeres desnudas, y los monos; todos ellos, elementos fundamentales dentro de sus composiciones pictóricas.

Carlos, tú naciste en Francia en plena segunda guerra mundial

CR: Nací en 1940 cuando las tropas alemanas estaban ingresando a Francia. Tengo algunas visiones de ello, porque yo jugaba fuera de casa en el jardín, y como no tenía juguetes solo jugaba con agua, botellas, y vasos. También veía pasar las tropas alemanas y veía aviones que pasaban volando cerca a nuestra casa. Son recuerdos muy fuertes.

¿Y qué pasó luego?

CR: A mi padre lo trasladaron a Argentina y yo me quedé algunos años porque no teníamos medio de transporte para viajar. Solo había un barco de la Cruz Roja pero estaba lleno de gente y tuvimos que esperar un tiempo para conseguir pasajes. Por eso tuvimos que quedarnos dos años más en Francia, antes de llegar a Buenos Aires.

¿En tu adolescencia tuviste alguna experiencia gráfica o de lectura que te haya impactado?

CR: Por supuesto: La Divina Comedia de Dante. Ahí fue la primera vez que vi al surrealismo. Yo vi el infierno, y fue algo que me impresionó… hasta ahora. Las primeras impresiones que vives de chico te quedan para toda la vida, y son las que te forman el espíritu. Mi amigo Jorge Piqueras me dijo un día: “Si yo hubiera vivido en un mundo de geometría, hubiera sido un pintor geométrico”.

De niño dibujabas, pero cuando fuiste más grande ¿ya tenías la idea de seguir la carrera de arte?

CR: Sí, y no; porque aún no pensaba que se podía hacer una profesión del artista. Porque los artistas eran pobres en esa época, por lo menos los que conocíamos.

¿Tu padre fue severo con tu vocación artística?

CR: Sí, claro; como todos los padres que prefieren que los hijos estudien otra cosa.

JR: Su padre era diplomático, y le hubiera gustado que su hijo sea diplomático; por eso Carlos tuvo que engañarlo al principio, y le hizo creer estudiaría letras; y en realidad estudió arte en Ámsterdam porque era lo que le apasionaba. Él lo descubrió en Brasil con su padre, cuando hicieron una visita al taller del pintor Cándido Portinari.

¿Qué te pareció el nivel de la escuela de Bellas Artes en Holanda?

CR: Es excelente. Para ingresar tenías que dar un examen, y hacer unos dibujos; luego se reunía un jurado y te aceptaban, o no; según la calidad de tus dibujos.

¿Qué recuerdos sobre tu madre?

CR: La verdad, que no viví mucho tiempo con mi madre porque me fui de casa a los 18 años; y no volví hasta los años 60, época que mi madre ya estaba en Perú. Pero tengo muy buenos recuerdos de ella; era muy buena, y guapa. Ella siempre apoyaba mis tendencias artísticas, y escondía mis cuadros debajo de mi cama para que no los vea mi padre.

JR: Ellos tenían un piano, y Carlos lo tocaba muy bien. Tenía una tendencia artística para lo plástico y lo musical, pero, cuando su padre daba su siesta, le molestaba que el niño Carlos toque el piano; y un día, cuando estaban asignados a Rio de Janeiro, Carlos llegó del colegio y vio que se estaban llevando el piano de la casa. Yo creo que eso fue determinante para que él empiece a pintar.

CR: Es que la pintura no hacía ruido; y por eso no se iban a dar cuenta cuando estaba pintando.

Tenías tu vocación musical

CR: Sí, pero creo que hubiera sido un pianista bastante mediocre, quizás hubiera terminado tocando en los hoteles.

Te formaste en la escuela europea, y todavía no conocías el arte que se hacía en Perú ¿Dónde viste por primera vez algo de nuestro arte?

CR: Fue gracias a una profesora que me daba clases de dibujo. Ella tenía una colección de arte peruano; tenía huacos, cerámicas, cuchimilcos, telas, y plumas. Esa fue la primera vez que vi objetos artísticos peruanos. Me encantó el mundo mágico que tenemos aquí, y comencé a leer literatura latinoamericana. Entonces, yo leía en francés; fue mi primer idioma porque mi madre era francesa; pero cuando llegamos a Argentina yo aprendí español.

¿Cuándo viniste a Perú?

CR: En el año 1960 exactamente, y estuve hasta el año 1962, e hice retratos, porque era la única forma de sobrevivir y ganar un poco de dinero.

¿Era molesto pintar rostros a pedido?

CR: No. Lo pasaba bien, porque conocía gente simpática y agradable a los que les gustaba mi dibujo; y bueno, pagaban bien.

¿El mercado del arte en Perú aún no es vasto?

CR: Yo diría que ha comenzado. Actualmente hay muchos pintores, y muchas galerías. Cuando yo vine en el año 60 apenas había dos galerías.

JR: Es que en esa época la gente tenía tendencia de tener pintura cusqueña, indigenista, y colonial, y no coleccionaban mucho. El sentido del coleccionismo del arte contemporáneo ha ido in crescendo en los últimos años.

CR: Ha crecido rápidamente; lo que sucede es que la calidad de los artistas actualmente es muy mediocre; ha bajado mucho… es como un vacío, y no trasmiten nada.

Hay un cambio radical de las tendencias en el arte. Incluso la pintura ha pasado a ser algo antiguo. Y desde hace mucho en las bienales internacionales abundan las instalaciones de cientos de metros de perímetro. ¿Qué opinas de las instalaciones?

CR: Exacto. Esas instalaciones de ladrillos las vi por primera vez en el año 1960, cuando vivía en Europa. Y mi opinión: depende, hay buenas y hay malas. Hay algunas que son bastante interesantes, pero no dejan de ser instalaciones para decoración de tiendas, o cosas por el estilo.

En Perú hay un grupo de artistas que tienen fama y que venden mucho en Europa ¿Es cierto eso?

CR: Los peruanos que vendían mucho en Paris fueron Leoncio Villanueva y Gerardo Chávez. Pero con respecto a otros pintores peruanos, creo que son más conocidos en el continente americano; sobre todo en Estados Unidos. En Miami por ejemplo, donde se tienen los mejores contactos, porque allí hay más sudamericanos. Yo empecé a exponer en Europa, porque vivía allá. Lo que pasa es que yo tenía una galería muy buena, y muy seria en París.

¿Hay algún artista peruano que te llame la atención?

CR: A ver quién me puede interesar…Polanco.

¿Te trataron bien las galerías peruanas?

CR: Me trataron bien. Yo estuve aquí con la galería Camino Brent que era muy buena; y también estuve con Ivonne Briceño que me representaba con gráfica, y me compraba obras cuando viajaba a Europa. Ella fue la primera que trajo pintores peruanos que vivían en el extranjero.

¿Qué opinión tienes de las galerías en general?

CR: Mira, hay dos tipos de galerías: la galería en que tú pagas para exponer, y eso para mí no tiene ningún valor.  Y tienes el marchand, que es el que tiene una galería y compra tus cuadros;  él los acumula, y luego de un tiempo los vende. Para mí es lo más interesante para un artista.

JR: Él siempre ha trabajado en Europa con un marchand; pero aquí las galerías te dicen lo que tienes que hacer; y eso no nos interesa.

Las galerías son como dictadoras, que te imponen qué temática trabajar, entre otras cosas

CR: Sí, todos. Y no solamente en el Perú; así son los galeristas. No importa que sean americanos, o europeos, todos son iguales. Yo ya no trabajo con galerías desde que la galería Camino Brent cerró

¿Alguna obra tuya que no te haya gustado ha sido confinada al desván?

CR: La obra que no me gusta la destruyo, o la pinto encima, o la rompo.

Pero también hay obras que te han gustado muchísimo ¿Qué sientes cuando se las llevan de tu taller?

CR: Sí claro, las hay. Siempre es duro vender un cuadro, se sufre.

JR: Es como un hijo que has parido, y cuando veo que un cuadro maravilloso se va sufro, porque de alguna manera he participado en la creación.

Dominas la figura humana y el rostro, ¿Cómo lo haces?

CR: Es difícil darle vida y alma a una cara; si no, simplemente sería una máscara mal pintada.

En un “Revilla” siempre hay mujeres desnudas ¿Qué hay detrás de eso?

JR: Carlos antes pintaba mujeres también; pero cuando nos conocimos fue como una revelación, porque él me ha pintado toda la vida. Lo nuestro no es solamente una historia de amor maravillosa porque estamos 33 años juntos, sino, porque me pintaba desde mucho tiempo atrás con las mismas cicatrices que yo tenía, por un tremendo accidente que sufrí mientras vivía en Suiza. Y lo increíble es que ha sido una cosa premonitoria; él pintaba una mujer con las mismas cicatrices en los mismos lugares del rostro sin conocerla, y cuando nos encontramos por primera vez fue algo fuertísimo; porque él se dijo: esta mujer tiene que ser mía.

Eso es increíble; no puede ser real.

CR: Claro que es real; es increíble, pero real.

El artista Carlos Revilla y su esposa.

¿Es verdad que los pintores reflejan sus propias fisonomías en sus pinturas?

CR: Los pintores se pintan ellos mismos; y siempre sale aunque pinten a una mujer. Lo hacía Da Vinci, y Rubens. Por ejemplo, si tú ves los cuadros de Rubens, todos tienen unos ojos especiales, un poco salidos, incluso las mujeres que pintaba; y él era así.

Las influencias siempre existen, pero la idea es encontrar la propia voz. Actualmente hay artistas que se apresuran y de la noche a la mañana desean trascender

CR: Todos quieren imponer su estilo y no buscan precisamente calidad. Ellos buscan estilo, y que sea algo diferente; algo que choque para que la gente se acuerde de lo que hacen.

El acabado de tus obras es en su mayoría gráfico y no se caracteriza mucho por el empaste

CR: Sí claro. No hago empaste, aunque antes lo hacía. En realidad he hecho de todo, incluso hacía expresionismo.

El abstracto ¿Nunca lo hiciste?

CR: Recién ahora lo estoy haciendo, porque quería ver hasta qué punto puedo hacerlo. He hecho 5 cuadros abstractos.

Los monos siempre están en tus pinturas ¿Cuál es la explicación?

CR: El mono representa la ciencia. El mono es un personaje. Nosotros hemos tenido un mono en casa y era sabio.

¿Y los recurrentes desiertos en tus fondos?

CR: Bueno, es el paisaje peruano. Me parece que los desiertos son lugares únicos para la meditación y, además, tienen un colorido fantástico. Me encantan los colores de las arenas y, también, la vegetación amazónica.

¿Qué te marcó de Europa a diferencia de Latinoamérica?

CR: La revolución del 68, eso fue un boom. Yo creo que desde ahí cambió todo.

¿Entonces participaste de las revueltas?  

CR: No, solo lo observé, porque en ese momento yo estaba en Roma y no en Paris. Para mí fue fundamental, porque representó un quiebre de lo que antes era la burguesía, y en lo que luego se transformó. Fueron años muy intensos en Europa en la música, la pintura y el teatro; hubo una explosión de talentos que ya no se ha repetido.

Latinoamérica también tiene una gran riqueza artística

CR: Sobre todo en literatura tuvo una época que ha sido sobresaliente; hablo del boom literario. En pintura no tanto, aunque todavía hay indigenismo; pero la gente que pinta indigenismo piensa que hace pintura peruana y no es así.

¿Y la política en el Perú?

CR: Hay mucha corrupción; aunque yo diría que la hay en todo el mundo. La corrupción es algo mundial; tú ves eso en China, Japón, y en Europa; menos en Suecia, Noruega y Dinamarca, porque esos países tienen una tradición de gente honesta y trabajadora; pero la vida allá es imposible, por el clima y los horarios. Yo creo que la gente está tomando conciencia de lo bien que se vive acá en Lima, y la suerte de tener una capital al borde del mar, como no hay muchas.

¿Cómo fue tu amistad con Salvador Dalí?

CR: Él no era para nada un loco. Era un tipo bastante lucido. Él era muy intelectual pero muy divertido también.

JR: Carlos ha vivido en Cadaqués dos años, ha frecuentado la casa de Dalí y han ido juntos a Barcelona a cenar. Él ha conocido a Dalí ya en un plano más relajado, más cotidiano, y cuando no trataba de impactar.

CR: Nosotros hablábamos de todo. Por ejemplo, él hablaba mucho de las moscas, de cuando se ponía miel en el pecho y dejaba que las moscas fueran hacia él.

En tu pintura hay una especie de sosiego que no linda con la violencia o con la agresividad.

CR: Pero también hay ciertos elementos que pueden demostrar que todavía hay agresividad.

Del surrealismo, pasaste al realismo mágico. Explícanos

CR: En el realismo mágico la situación puede existir en la vida real; en cambio en el surrealismo no, porque todo es mental. Es un arte mental donde inventas cosas, o situaciones, pero no las puedes ver en la vida real; a diferencia del realismo mágico donde al ver a una mujer con un mono, no es algo raro, porque eso puede existir.

¿Harías nuevamente una temática surrealista?

CR: No, ya pasó esa etapa. No sabría a futuro qué cosa me dicte el inconsciente.

¿Cuántas obras has pintado hasta ahora?

CR: ¡Ufff…!

JR: Él tiene 77 años y empezó a pintar desde los 14; quiere decir que tiene 63 años pintando. Entonces, imagínate la cantidad de obras que ha producido. Yo trato de recopilar fotografías de sus obras porque estoy tratando de hacer un catálogo razonado desde hace años, cosa que siempre se hace después que el artista fallece, pero estoy tratando de juntar todo el material para poder hacer un súper libro con toda la producción de las obras más importantes. Pero lamentablemente mucha obra que está en Europa no podemos rastrearla, porque Carlos al principio era más bohemio y no llevaba registro de lo que pintaba,

CR: Tengo fotos en blanco y negro de algunos cuadros, pero no de todos. Tengo un cuaderno con todos los títulos de mis cuadros, pero no las fotos de los cuadros.

Entonces casi toda la obra Revilla está en Europa

CR: No. Yo diría que la mitad en Europa, y la otra mitad en América.

¿Carlos cuál es tu pasatiempo?

CR: Dormir… (Risas) leer, y ver películas.

¿Ha habido amigos entrañables; asistías a las vernissages?

CR: En Europa sí. Ahí sí tenía un grupo de amigos pintores, y nos reuníamos en las galerías y tomábamos vino. Aquí no, porque hay una especie, de no sé qué…

Volviendo a la desacertada política peruana, ¿Tiene arreglo?

CR: Lo que le falta al Perú, y al peruano promedio es cultura. Por ejemplo, la gente que está en el Congreso es totalmente aculturada. La base para todo es la educación y la salud. Si primero se logra una buena educación, luego se pasa a la cultura.

¿La gente cree en nuestra cultura originaria?                             

CR: Yo espero que la gente conozca el pasado que tenemos detrás; pero como no hay cultura, mucha gente no lo sabe. Y cuando, por ejemplo, les muestras los cuchimilcos, te dicen: “qué bonita muñeca”; es decir, no tienen idea de lo que es el patrimonio cultural peruano; si no conoces eso, tu sentimiento de peruanidad será bastante flojo.

Aquí se copia mucho el arte que viene de afuera, pero en exceso se pierde identidad. ¿Estás de acuerdo con la globalización del arte?

CR: No sé. Hacer pintura de esencia peruana es muy difícil porque como tú dices vivimos en un mundo globalizado; y bueno… hay raíces que uno puede adoptar así como hace Gerardo Chávez. Eso depende de cada uno.

¿Alguna vez enseñaste arte?

CR: No, absolutamente. Lo que pasa es que uno quisiera que el alumno haga lo mismo que uno hace y hay que tener un amplio criterio para aceptar cosas diferentes de lo que uno piensa y hace. Y para no invadir eso, yo prefiero no enseñar.

Además de pintura ¿has empleado otras técnicas?

CR: En Europa he hecho escultura, grabado, dibujo, litografía, serigrafía; he hecho un poco de todo. El problema en Lima es la excesiva humedad, las polillas, y el papel que no dura; por eso no hay un gran mercado. En Europa sí hay un mercado enorme en acuarela, dibujo, litografía y serigrafías.

¿Y hurgaste en la fotografía?

CR: Sí. Cuando tenía 14 años en Holanda yo hacía y desarrollaba fotos.

A estas alturas de tu prolongada carrera ¿sientes que ya llegaste a la cúspide del camino artístico?

CR: Yo espero que falte todavía; todo es cuestión de ver la agilidad de cada uno. Creo que puedo trabajar más durante algunos años. Yo creo que sí, que trabajaré hasta el último día de mi vida. Uno muere con la brocha en la mano.

¿Estás preparando algún proyecto?

CR: La verdad que las cosas llegan por sí solas. Llevo 4 meses sin pintar, y no sé… estoy un poco fuera del contexto, pero espero hacer una nueva exposición aquí en Lima. Vamos a ver cuándo, hay que seguir adelante.

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“Devuélvanme a mi hijo”, el grito de un padre que encontró un ataúd vacío

Gabriel Rimachi Sialer

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“Mi hijo se iba a llamar Joshua… así se iba a llamar mi hijito”, dice Julio González conteniendo el llanto y la rabia. Su esposa, sintiendo ya los dolores del parto, fue al hospital de San Juan de Lurigancho para dar a luz, pero, al llegar y hacerse la revisión, le informaron que el bebé que esperó durante todos estos meses, estaba muerto.

La ingresan entonces de emergencia, le hacen una cesárea dejándole en el vientre el recuerdo cicatrizado de lo que nunca podrá ser, y tiene que aceptar, resignada, lo que le ha tocado vivir.

Con todo el dolor a cuestas y la desesperación por acompañar a su mujer en tan terrible situación, Julio González recibe del hospital un pequeño ataúd blanco forrado en plástico, con los restos de su pequeño. Su esposa llora ante la pérdida, le pregunta por los zapatitos, que dónde están. Ambos reciben el pequeño ataúd blanco y se lo llevan para velarlo en aquella casa que no se convertirá en hogar, y deciden sepultarlo con las ropitas que le habían comprado «para que no tuviera frío» y que ya nunca le podrá poner.

Abren entonces el pequeño ataúd blanco, y encuentran dentro un táper. Un táper conteniendo la placenta de la madre. Un táper conteniendo la placenta de la madre envuelta en una bolsa de plástico. Un táper contiendo la placenta de la madre dentro de una bolsa de plástico dentro de un ataúd blanco donde debería estar su pequeño bebé. Nada más. Entonces sobreviene el horror. Sale Julio corriendo al hospital cargando el cajón, gritando que dónde está su hijo, que tal vez es un error y no está muerto. Pero la realidad supera la ficción. En el hospital nadie le da razón del cuerpecito. Nadie sabe nada, nadie recuerda nada, a nadie le importa nada.

Llega la prensa y de pronto el director del hospital se acuerda que sí, que algo había escuchado. La televisión transmite la noticia y los médicos recuperan la memoria. Le echan la culpa a la funeraria. El cuerpecito no aparece. Le ofrecen al hombre desesperado, que habrá una investigación.

¿Qué harías si aquella mujer fuera tu esposa o amiga o un familiar? ¿A quién le reclamas si los doctores no te dan la cara y solo dicen «abriremos una investigación»? ¿Cómo no desquiciarte cada noche y madrugada por no saber dónde está el cadáver de tu hijo y nadie te da razón de a dónde ha ido a parar el cuerpo de un niño recién nacido en el Perú donde celebramos el año de la universalización de la salud?

¿Qué haces, digo yo, en este nuestro país miserable y corrompido hasta esos niveles? ¿Lo habrán llevado para alguna red de tráfico de órganos? ¿Habrá un arreglo entre el hospital y la funeraria? “Yo no pregunto nada -dice el de la funeraria-. Solo voy, reclamo el cuerpo con los datos y me llevo lo que me dan, no quiero perder mi trabajo”, dice ante la prensa.

Julio González solo quiere gritar. Porque ante la muerte de un hijo no hay resignación posible. Porque ante la inexistencia del cuerpo de tu hijo solo cabe la locura. Porque ante la falta de justicia no hay razón que soporte. Pero no le sale el grito.

Julio González es como el Perú: le han robado la ilusión de un futuro ya inexistente. Lo han condenado a cargar con el arrepentimiento de confiar en un sistema de salud que es una desgracia. Julio abraza a su esposa que está inconsolable. Sigue esperando en la puerta del hospital a que le entreguen el cadáver de su bebé.

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«Educar pensando que la tecnología todo lo resuelve, es estar equivocado»

Raúl Vela

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A propósito de la estrategia virtual «Aprendo en casa», el doctor en Filosofía por la Universidad Nacional Autónoma de México Benjamín Mayer afirma que el alumno precisa del uso de la palabra para su crecimiento, si no se convierte solo en un receptor de contenidos.

Desde el 16 de marzo pasado las escuelas en el país lucen vacías. Por culpa de la covid-19, ocho millones de estudiantes permanecen en sus casas.

Para mantener algún tipo de servicio educativo, el Gobierno creó la estrategia virtual «Aprendo en casa».

Florentino Apaza, gasfitero de profesión desde hace 20 años, cuenta que a sus dos hijos, uno de 10 y otro de 7 años, no les ha sido fácil acostumbrarse a estudiar desde el celular. «Aún les cuesta. Son muy hiperactivos, sobre todo mi hija, quien no puede estar tranquila por más de 15 minutos».

Narra que ha tenido que sentarse al lado de sus hijos para que no se aburran y presten atención a las clases. «Ahora que he vuelto a trabajar, es mi esposa quien los acompaña», dice.

El uso exclusivo del internet para llevar educación a niños y adolescentes no convence a muchos. Jaime Saavedra, exministro de Educación, es uno de ellos.

«No todos los alumnos aprenden por igual. Hay algunos que les toma más tiempo. Y no veo que a los profesores se les haya capacitado para resolver ese problema», afirma.

Para hablar sobre la educación virtual, nos contactamos con Benjamín Mayer Foulkes, doctor en Filosofía por la Universidad Nacional Autónoma de México, y actual director del Instituto 17.

Debido a la pandemia, en Perú se ha implementado la estrategia «Aprendo en Casa», que consiste en llevar educación a distancia por internet, radio y televisión. En su vasta experiencia educativa, ¿qué tan eficaz es la virtualidad para impartir clases?

—El proceso de aprendizaje, puntuación y vocabularios para nutrir las vocaciones de los estudiantes no es algo que, en principio, dependa de la presencia sino del lenguaje. Porque puede existir una clase presencial muy mala que no permita que las vocaciones se despunten y expresen, como también una clase virtual deficiente.

Por eso creo, que la discusión no pasa tanto por estar a favor o en contra de la virtualidad, sino en entender que la formación de los estudiantes requiere de un pensamiento crítico. Sea esta presencial o a distancia.

O sea, ¿el pensamiento crítico ayuda a tener mejores estudiantes?

—El trabajo crítico es entender que no hay limitación en el saber, ni en los mecanismos de la pedagogía, y que por lo tanto, hay que trabajar abriendo espacios a una conciencia de incertidumbre y de finitud, incluso en todo lo que signifique conocimiento y experiencia humana. ¿Y cómo contrasto ello?  Con una visión tecnologista y economicista, donde el saber es básicamente un tema de información, eficiencia, de completar datos, elementos, capacitación profesional para que los estudiantes puedan salir al mercado laboral.

Mayer: «Las universidades están dando clases por internet, con resultados muy pobres».

Quienes critican el uso de la tecnología para llevar educación afirman que esta no promueve el uso de la palabra entre los alumnos. ¿Usted qué opina?

—Pensar que pedagógicamente todo se va a resolver por un sistema digital de presentar información y educar con esa información a otros, es estar equivocado. El alumno precisa que se le otorgue la palabra para que exprese sus puntos de vista, sus emociones; y a partir de su propia palabra pueda integrar los elementos en su crecimiento que le ofrece la escuela, la familia y la sociedad.

¿Esta realidad también se observa en la educación superior?

—Desde que empezó el confinamiento y ya no se pudo continuar con las clases presenciales, las universidades han «salido en tropel» a dar clases por internet, con resultados muy pobres.

¿Por qué muchas autoridades piensan que la tecnología va a resolver todo?

—Hay una imposición grande de un sistema que busca tratar a los estudiantes como meros receptores. Los gobiernos no deben permitir eso. Deben trabajar para tener un ciudadano hablante, capaz de proponer, ejecutar y compartir.

POCA INVERSIÓN

-El Perú gasta aproximadamente US$ 1200 por alumno en la educación básica al año, mientras en los países de la OCDE se invierte US$ 8000 en promedio.

INSTITUTO 17

17, Instituto de Estudios Críticos es un espacio de escritura que interviene en problemas desatendidos por otras instancias mediante la investigación, la enseñanza y la difusión de estudios críticos. Asimismo promueve las intervenciones culturales.

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He empezado a ver gente desnuda en la calle

Rodolfo Ybarra

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He empezado a ver gente desnuda en la calle. Gente que no tiene qué comer. Gente que rebusca en la basura algo para llevarse a la boca. Gente desesperada y con hijos llorando de hambre y de frío. Gente que perdió el trabajo y no tiene cómo pagar un alquiler.

Gente con un colchón y sillas en medio de la vereda. Gente que no sabe qué será de su familia mañana o quizás hoy mismo. Gente al borde de la locura. Gente al borde del suicidio. No me digan que no es cierto. No me digan que el presidente tiene 60 o 70% de aprobación. O que estamos “saliendo de la crisis” y que ya alcanzamos la “meseta”. Y, peor, no me digan que este Congreso es mejor que el otro, salvo honrosas excepciones.

No me digan que siendo uno de los pocos países con plata y con tiempo para frenar una peste ahora estemos camino a un infierno. No me digan que la ministra de economía almuerza pan con té. No me digan que Roque Benavides come afrecho, vitaovo o nicovita, comida para pollos, como están haciendo muchas familias en los pueblos jóvenes, tal como vivíamos en los ochenta.

No me digan que los sachaministros elegidos a dedo, comen en una olla común. O que esos periodistas mermeleros que le lavan la cara al gobierno están juntando monedas para comprarse un kilo de arroz. No me digan cojudeces que la realidad es más que evidente. No me digan que una peste puede más que 30 millones de peruanos que de un día para otro perdieron su futuro y ahora solo bregan por mantenerse en pie.

No me digan que, en casi 30 años de neoliberalismo salvaje y draconiano, solo teníamos 100 (cien) respiradores artificiales y que nuestros hospitales no tenían ni alcohol ni algodón y se caían a pedazos. Y que nuestra “Población Económicamente Activa” era solo del 10%. No me digan que todo eran cifras macroeconómicas, números vacíos con muchos ceros, donde ya estábamos a punto de saltar al primer mundo y ahora estamos igual o peor que África subsahariana.

Hasta Bill Gates decía que el Perú era “segundo mundo”. Pobres miserables. No me digan que todos estos gobierno nos trajeron bonanza cuando, todo lo contrario, nos trajeron corrupción, desempleo, miseria, muerte, represión y mil cosas peores que hemos tenido que aguantar solo porque, cada cinco años, otro pobre diablo nos prometía cosas mejores. Y que íbamos a recibir el bicentenario con cadenas de oro y una economía como Dubai.

No me digan nada porque aquí ya no solo hay paciencia sino que se acabaron las ganas de escuchar. Finalmente, no me digan que me quede en casa cuando es igual o peor que salir y enfrentar a un enemigo silencioso fabricado en un laboratorio. Pues, si te quedas sin hacer nada morirás de hambre y si sales, por lo menos, tendrás la idea de que moriste peleando. Y no cruzado de manos. Que se queden en casa los ricos, los que todavía tienen ahorros, los que se creen “clase media” o los que tienen carne, pollo y pescado, en el congelador.

Los que tienen casa propia y viven de las rentas. ¡Bah! Esta es la realidad y no tiene excusas. O sales y mueres. O te quedas en casa y mueres. No hay elección y estamos entre la espada y la pared. No se trata de ser valientes, se trata de nuestros hijos, nuestros padres y nuestros abuelos. Se trata de nosotros mismos. Se trata de no perder la fe cuando ya no tienes nada que perder.

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Vamos, amigo, tienes que respirar

Rodolfo Ybarra

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Te sientes caído, te sientes enfermo. Te falta el oxígeno. Tienes fiebre y te duelen los huesos. Estás solo. Nadie te puede visitar. Estás en el hospital. Felizmente te dieron una cama, un cupo porque otro paciente falleció. Así de dura es la vida ahora. Y Lloras en ese cuarto lleno de catéteres y con agujas que quiebran tus venas. Solo se te permite un celular para hacer llamadas, para contarnos cómo te vas yendo poco a poco.

Cómo solo tu juventud te salva de cerrar los ojos para siempre. Y los médicos mueven la cabeza y las enfermeras te acercan un papel con más medicamentos. Que el paracetamol, que la azitromicina o más corticoides para que no te ahogues. Y yo aquí solo te digo: Vamos, buen amigo, tú eres más fuerte que el acero, tú eres deportista, tú eres peleador callejero, tú me diste la mano cuando estaba en el suelo. Y me defendiste de los enemigos que te dan con palo o te difaman sin compasión. Vamos amigo, eres de hierro puro. Coge mi mano fuerte.

Sigamos pensando que somos los niños del colegio que se escapaban a la salida. O los jóvenes que tomaban una chata de ron a escondidas para hacernos los hombres rudos con botas de vaqueros. Los muchachitos que aprendieron a besar en alguna fiesta psicodélica, bajo el dintel de una puerta y a la luz de la luna. Vamos amigo, tú me enseñaste a saltar paredes y a bucear en una piscina aguantando la respiración.

No creas que me olvido de la primera vez que fumamos a escondidas un cigarrillo crío, marca “Premier” y nos atoramos botando humo por todos lados. Y luego nos reímos a carcajadas porque así es la vida, como las olas del mar en la Costa Verde. Vamos amigo, es duro todo esto. No puedo escribirte sin que se mojen mis ojos, sin que me tiemblen las manos o que los recuerdos no me apuñalen por la espalda. Y es como ver por el retrovisor cómo avanza un carro por el desierto. Nada y todo va quedando atrás en una inmensa nube de polvo. Vamos, amigo, recuerda el juramento que hicimos al entrar a la universidad como si fuéramos los mosqueteros: “todos para uno y uno para todos”. Y  lloramos juntos cuando nuestro amigo Percy H., murió en un río.

Vamos amigo, no quiero ser el que cuente el final de esta historia. Y no soy el poeta. El poeta eres tú. El que se atreve eres tú. El que despotrica contra el mundo eres tú. El que salió corriendo desnudo por las calles diciendo: “estoy vivo, carajo, y no quiero hacer el Servicio Militar Obligatorio”. Ves. Yo solo escribo. Yo solo cuento cosas. Junto palabras con signos ortográficos como clavar una silla o hacer una mesa. Nada más. Y estoy aquí con tu señora madre a quien tengo que abrazar para que no se derrumbe como se derrumban otros familiares a los que les han dado una mala noticia.

Vamos, amigo, tienes que respirar. Sopla fuerte y aspira fuerte. De eso se trata. Solo de eso se trata. No estás solo. Nunca has estado solo. El mundo te reclama. Esta vida te reclama. Vamos, amigo mío, no cierres los ojos y háblame, por favor, que aquí afuera hace frío y el toque de queda nos dice que tenemos que irnos a casa.

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¡Josué! ¡Josué, me escuchas!

El domingo 26 de julio por la mañana y durante un paseo familiar a un parque, un niño cayó a un pozo de 40 metros. Murió por la noche sin poder ser rescatado.

Gabriel Rimachi Sialer

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¡Josué! grita el bombero con todas sus fuerzas ¡Josué contéstame! ¡Dime algo! Es domingo y hace frío, tal vez más frío que cualquier otro domingo de este año de muertes invisibles en todo el mundo. Una voz apenas perceptible para los 70 bomberos que están apostados en el parque Paredes del barrio Roma en el Cercado de Lima grita desde el fondo del pozo de 50 metros de profundidad. El casi imperceptible «Sí, tengo miedo» de la vocecita que devuelve esa insondable oscuridad, le descuadra el rostro a los bomberos y policías que están pensando en cómo rescatarlo antes de que caiga la noche, más fría aún, en Lima.

En las redes sociales nadie se entera de mucho, concentrados en el problema internacional provocado por la victoria de un plato mexicano -que ni los mismos mexicanos conocen bien-, ante el invencible ceviche que ya mismo aparece en Netflix , haciéndonos sentir «parte de» algo importante, parte del radar Street food vía streaming.

El pozo era invisible. La hierba estaba demasiado alta para que cualquiera lo pudiera ver, no había señalización ni cartel ni indicación alguna que indicara que ese hueco «que se lo tragó a mi hijito», estuviera ahí. «Yo salté para atraparlo… pero no llegué, no llegué y el hueco se lo tragó», repetía el papá de José ante cámaras. Luego lo ahogaba el silencio. A los pocos minutos de la caída llegó el serenazgo, la policía y los bomberos, y el pequeño se comunicaban con ellos al menos hasta las 6 de la tarde. El pozo tenía la boca angosta, un policía intentó descender llevando oxígeno pero llegado un trecho sus hombros no pasaron más. No quisiera ni imaginar cómo se debe sentir el estar ahí, impotente ante la tierra para salvar a una criatura.

Como es costumbre en políticos y autoridades, el alcalde de Lima, Jorge Muñoz, apareció disfrazado de bombero, salió en las cámaras solidarizándose con los padres y luego se evaporó. A las 8 y algo de la noche, mientras caía cerrada la garúa, un bombero confirmó que el niño acababa de morir. Un niño de 2 años que cayó a un pozo no indicado en ninguna parte. Un niño que salió un rato a disfrutar de la vida luego del encierro de meses. Unos padres que dormirán (si eso fuera posible) esperando que los bomberos saquen el cuerpecito ya sin vida de su pequeño. Unos padres que maldecirán el haber pensado en salir a pasear una mañana de domingo en una salida familiar al parque de su barrio.

Alcalde Jorge Muñoz.

Si estuviéramos en Estados Unidos, esos padres pedirían la cabeza del alcalde en una bandeja (entre otras responsables) aunque ni siquiera eso pueda curarles jamás el dolor de perder un hijo. Jamás. Acá la responsabilidad es clara y tienen que rodar cabezas y encerrar a los responsables. Y el alcalde Jorge Muñoz tiene que asumir también su culpa, es la autoridad y hay responsabilidad. Ni Muñoz ni ninguna «autoridad» tiene el derecho además de aprovechar la tragedia ajena para hacer política. Hay que ser un completo indolente para luego de conocido el hecho, guardar silencio o tirarle la pelota a un tercero y así no asumir la responsabilidad que le compete. No puede ser que una familia salga a pasear por la mañana y por la noche tenga que buscar un ataúd blanco. No es posible. No es humano. No es moral.

¿Y el pozo qué hacía ahí? La municipalidad de Lima ya comunicó que la culpa es de Sedapal. Sedapal ya comunicó que ese pozo no le pertenece. ¿No hay abogados en el Perú que asuman un juicio contra el municipio y sienten precedente imponiéndole millones en reparación civil ante semejante tragedia? Esto no es culpa de los padres (hay que ser bien, pero bien miserable para pensar siquiera tal cosa), esto es responsabilidad de la Municipalidad. Y tienen que pagar. Aunque cualquier resarcimiento no baste para la insoportable pérdida de un hijo, emoción tan inexplicable que carece de nombre. Esa familia, rota ya para siempre, pensará en porqué salieron a pasear mientras guardan las ropas de su pequeño, al que no verán nunca más por una negligencia municipal. Ya conocemos y sabemos quiénes son los responsables de esta tragedia.

Que paguen.

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COVIDMAN SE PASEA POR LAS CALLES DE SAN JUAN CAUSANDO CONMOCIÓN [VIDEO]

Peatones se alejaban de presunto paciente por miedo a contagiarse.

Redacción Lima Gris

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Un supuesto paciente con coronavirus salió a las calles de San Juan de Miraflores provocando miedo entre los transeúntes que le abrían paso para no contagiarse. El personaje fue grabado en video por un peatón que lo siguió hasta Ciudad de Dios, sitio abarrotado de vendedores ambulantes.

El video se ha convertido en viral en las redes sociales teniendo más de diez mil reproducciones.
Los usuarios de internet bautizaron al personaje como COVIDMAN, por la sábana que usa como una capa de superhéroe, una mascarilla quirúrgica y gorro de lana.

El personaje fue fotografiado en una serie de actividades: subiendo al microbús, lustrando sus botas y caminando entre los comerciantes. Sin embargo, se trataría de la campaña inductiva COVIDMAN: La bitácora del escritor con coronavirus, del escritor Luis Francisco Palomino, quien luego de ser invitado a presentar su libro en la vigésima edición del Salón del Libro de Luxemburgo y tras una gira por Europa, regresó a nuestro país contagiado de Covid-19.

Esa travesía y su proceso de cuarentena son narradas en una novela testimonial que ganó el premio Innóvate Perú realizado por el ministerio de la Producción. La primera novela testimonial de un escritor peruano paciente de coronavirus.

Aquí el video.

Visita la fan page de COVIDMAN: https://www.facebook.com/Covidmanpe-103458418115
657/

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CÓMO DUELES HERMANO AWAJÚN Y WAMPÍS, CÓMO DUELES AMAZONAS

Elmer Torrejón Pizarro

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Mientras escribo este análisis con el corazón partido y la rabia que corre por mi sangre amazonense, la Provincia de Condorcanqui se ha convertido en el foco de contagios del COVID-19 en Amazonas. Más de 2,400 ciudadanos contagiados en esta provincia, y su capital Santa María de Nieva encabeza el azote de la pandemia con 1,617 contagiados; claro, esos son los datos que proporciona el Gobierno Regional, pero la realidad, la triste realidad en nuestras comunidades indígenas, es otra. Así como los Awajún y Wampís, han vivido históricamente excluidos de la realidad nacional; así son los datos de los contagios, OLVIDADOS Y EXCLUIDOS, sin saber verdaderamente cuántos son los contagiados y cuántos mueren por la pandemia. ¡Cómo dueles Amazonas!

Amazonenses, les cuento por si no saben. En el norte de nuestro departamento, en las provincias de Bagua y Condorcanqui y departamentos aledaños, habitan dos civilizaciones, mucho antes que nosotros y que nuestros antepasados, hayamos habitado estas tierras, ¿LO SABÍAN? Señores autoridades nacionales y regionales, les comento, esas civilizaciones pertenecen a una Familia Lingüística conocida como Jíbaro, y asómbrense, son aproximadamente 70 mil ciudadanos amazonenses conocidos como Awajún y Wampís, que conviven con nosotros en el departamento. ¿Quizás la mayoría no lo sabíamos, no es así?, Claro, los entiendo porque estas civilizaciones históricamente han sido excluidas y olvidadas.

Ah, y cáiganse, después de la civilización Ashaninka, que habitan muchos departamentos del centro, sur y este peruano; los Awajún y Wampís son la segunda población más numerosa de los pueblos indígenas amazónicos. Te cuento que estas civilizaciones amazonenses, tiene altas técnicas en la agricultura y pesca, conservan nuestros bosques y son parte vital del ciclo ecológico y humano de nuestra amazonia peruana. Bueno, discúlpame si te aburriste al contarte esta historia, era necesario, y tú como amazonense y, si eres autoridad, lo deberías saber y conocer. ¡Cómo me dueles amazonense, si no conocías esto!

¿Saben qué?, les hecho un balde de agua fría y les expongo la realidad actual de los Awajún y Wampís. Desde hace décadas estas poblaciones viven sumidos en la pobreza, sus niños conviven con la anemia y desnutrición, sus mujeres se contagian de sida o se embarazan siendo niñas, sus tierras muchas veces son contaminadas por derrame de petróleo, sus árboles y bosques se destruyen por la tala indiscriminada, y sus ríos, ahhhhh, por sus ríos, no solamente a veces corre la contaminación, sino también corre la sangre de sus hijos e hijas que luchan por proteger su mundo. Pero a pesar de todo ello, ¡Nuestros Awajún y Wampís viven y aman a su mundo, NOS ENSEÑAN A VIVIR!

Hoy, ahorita, en este segundo, quizás esté muriendo un ciudadano Awajún o Wampís, está muriendo un amazonense, un peruano. La pandemia ha llegado como un azote, como un castigo, ¿pero qué castigo?, si estos pueblos no hacen daño al hombre, no hacen daño a su ecología ¡Por Dios, no castigues así a estos hermanos, a nuestros hermanos!

Amazonas se ha convertido en el departamento que encabeza los contagios de la amazonia indígena peruana. ¿Recuerdan el Factor “R” que les comenté en una anterior oportunidad? Ahí la clave. Nuestros Awajún y Wampís, SON LAS COMUNIDADES INDÍGENAS MÁS CONTAGIADAS A NIVEL NACIONAL, seguido por el pueblo Shipibo-Conibo. Es tan preocupante el problema que aproximadamente el 50% de contagios que existen en la Región Amazonas, corresponde a ciudadanos que habitan los territorios Awajún y Wampís. Lo más lamentable de todo esto, es que NO tenemos datos de contagios a nivel indígena, que permita conocer a ciencia cierta cuántos contagios y fallecidos hay entre la población indígena de Amazonas. ¡Cómo dueles pueblos del Marañón!

Hace aproximadamente 3 meses, desde mi trinchera, ADVERTÍ ESTA SITUACIÓN, (Ver: http://elmertorrejonpizarro.com/…/amazonas-protejamos-a-nu…/), donde solicitaba y exigía a nuestro Gobierno Regional, la protección de estas comunidades ante el avance de la pandemia, inclusive esgrimí algunas propuestas para dicha intervención. ¡NO NOS HICIERON CASO! Es que lamentablemente en Amazonas, sus autoridades no te hacen caso porque su política se centra en 2 variables: CORRUPCIÓN E INCAPACIDAD. En los últimos 25 años, los diversos gobiernos regionales, NO HICIERON NADA para fortalecer nuestro sistema de salud o educación; bueno amigos, ¿pensaban que estos gobiernos regionales de turno iban a hacer algo por nuestras comunidades Awajún y Wampís? NADA, un rotundo NADA. Hoy vemos las consecuencias. Arriba, en las provincias del norte, sus pueblos olvidados y excluidos sufren el azote de la pandemia.

Desde las continuas autoridades regionales, desde las organizaciones de las provincias del sur, desde los propios ciudadanos amazonenses, NUNCA ESCUCHAMOS UN SOS, UN AUXILIO, por nuestras comunidades indígenas Awajún y Wampis. Parece que un muro invisible nos separa de ellos y ellas. Muy poco nos importa la vida y los problemas de los Awajún y Wampís. Un Amazonas unido, un Amazonas articulado, un Amazonas integrado, SIGUE SIENDO UNA UTOPÍA. Mientras tanto, por los ríos de Condorcanqui, discurre el llanto de esos amazonenses excluidos y olvidados por la muerte de sus congéneres. Perdón hermanos indígenas por lo poco que los damos, y gracias por lo mucho que nos dan.

¡Cómo dueles hermano Awajún y Wampís, cómo dueles Amazonas!

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Revista ONCE: El expediente Lozano y el blindaje de la Conmegol

Redacción Lima Gris

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La revista ONCE dirigida por el periodista Umberto Jara regresa poniendo el dedo en la llaga, o mejor dicho, en el expediente de Agustín Lozano, actual Presidente de la Federación Peruana de Fútbol. Una investigación que involucra a Lozano con las reventas de entradas que se desarrollaba desde las propias oficinas de la FPF.

En en informe de ONCE Jara señala «Las pruebas indiscutibles del Expediente Lozano se obtuvieron entre marzo y noviembre de 2017. Ello fue posible, por una investigación de la empresa All Security, una importante firma especializada en servicios de seguridad corporativa y en investigaciones confidenciales sobre deshonestidad empresarial que opera, desde hace veintitrés años, en el mercado empresarial peruano. Esta firma logró acreditar que la reventa de entradas se desarrollaba desde las propias oficinas de la FPF».

Agustín Lozano. Foto: Depor.

Fue un gran operativo de investigación el que se realizó para confirmar que desde las oficinas de Agustín Lozano se tejía toda una red de revendedores de entradas. «All Security montó operativos con agentes encubiertos y solicitó la participación de la Policía Nacional del Perú. Producto de ese trabajo confeccionaron un detallado expediente que contiene códigos de los tickets adquiridos; cargos de recojo de las entradas en Teleticket; constancias de que las entradas terminaron en el mercado de reventa; seguimientos a los operadores de Lozano; fotografías y videos del momento en que los operadores de Lozano entregaban los tickets a los revendedores. También se incorporaron al informe de All Security los operativos oficiales de la Unidad de Inteligencia Táctica Operativa Urbana de la Policía Nacional del Perú que llevaron a detener a revendedores que tenían en su poder entradas desviadas por Agustín Lozano aprovechando su alto cargo de dirigente en la FPF», se menciona en el informe de ONCE.

Collage fotográfico revista ONCE.

La denuncia que involucra a Agustín Lozano en la reventas de entradas llegó a la Conmegol. Sorprendentemente el 27 de marzo de 2020, el Comité de Ética de la Conmegol emitió una resolución sin realizar la publicación obligatoria en su página web. Es decir, nadie pudo conocer la existencia de la resolución CE 001/2020.

¿Qué decía esa resolución? la resolución encierra una bochornosa decisión: una multa de solo cinco mil dólares contra Lozano. Una decisión tomada por el Comité de Ética que tiene como única finalidad blindar a Lozano para que ilegalmente siga ocupando el cargo de presidente de la FPF. El documento esta firmado por la abogada Natalia Simeone en su condición de Presidenta de la Comisión de Ética de la Conmebol.

Fotos: Revista ONCE.

Pero además, el informe Lozano arroja otro escándalo desde la Conmegol. En la investigación de ONCE se menciona «Natalia Simeone no puede integrar y menos presidir la Comisión de Ética porque contraviene normas específicas establecidas. En la Sección Definiciones, el Código señala que “Se considera partes vinculadas a los agentes y representantes” y, en consecuencia, es de aplicación el artículo 21 referido al Conflicto de intereses que claramente señala: “Las personas sujetas al presente Código no podrán ejercer sus funciones (en particular, preparar y participar en la toma de decisiones) en situaciones de conflicto de intereses”».

Es decir, Natalia Simeone está impedida de presidir el Comité de Ética de la Conmebol porque es representante de su hermano Diego Pablo Simeone (Técnico del Atlético de Madrid) y de su sobrino Giovanni Simeone (futbolista del club Cagliari).

Con toda la documentación de la investigación, al Presidente de la Federación Peruana de Fútbol solo le queda el camino de la renuncia. Periodistas, futbolistas y políticos han comenzado ha pronunciarse sobre el tema. No se puede permitir que la FPF este liderado por un personaje involucrado en la reventas de entradas.

Aquí puedes leer el informe completo del caso Lozano y conocer la denuncia que presentó el Director de ONCE, ante el Comité de Ética de la FIFA, solicitando que Agustín Lozano Saavedra sea sancionado y retirado del cargo de Presidente de la FPF por el escándalo de la reventa de entradas.

También puedes ver el video de Día D sobre la investigación de Umberto Jara.

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