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Arte

Tráiler del documental de Ricardo Terrones

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Este es el segundo tráiler del avance del documental del artista Chepenano Ricardo Terrones. Aquí se evidencia el progreso sólido de la consolidación de su obra, con un lenguaje propio y con identidad, acompañado de una cosmovisión humanista universal.

“Llevar adelante esta amplia propuesta con un original lenguaje, desde un lugar específico, parcelado, y que pueda lograr con su carga emotiva y sus planteamientos intelectuales, críticos y técnicos trascender fronteras, estar vigente y en constante crecimiento (con el viento del talento, la inteligencia, la disciplina y el apoyo a su favor), es un enorme reto para artistas de esta región. Muchas y muchos lo han logrado y uno de ellos, actualmente, es Ricardo Terrones (Chepén, Perú, 1976). Él conjuga en la robusta huella de una ontología territorial ese esplendor precolombino con su fascinante invención personal, siendo heredero de una fértil tradición figurativa y cromática que está arraigada en la pintura peruana (pensemos en maestras y maestros de la centuria pasada como Tilsa Tsuchiya, Venancio Shinki, Gerardo Chávez, Julia Codesido, José Tola o Fernando de Szyslo)”.

Por Aldo Alcota (Poeta y Pintor Chileno)

Aquí el segundo tráiler del documental:

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Cultura

Allen Ginsberg y el aullido de una loba profana y sagrada

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Remangaros las faldas, señoras mías, vamos a atravesar el infierno.

-Prólogo de William Carlos Willams a Aullido-

Es extraño pensar en ti ahora, Allen, mientras camino por el jirón Pizarro del centro de Trujillo acompañado de ambulantes que gritan desesperados por vender sus productos y de mendigos que se arrastran por el asfalto en busca de algunas monedas que ayuden a saciar su hambre.

Te recordé siendo un niño asustadizo que se maravillaba en las reuniones clandestinas que tenía tu madre, Naomi, en un local del partido comunista; te recordé vomitando con desesperación en el baño de una galería experimental de San Francisco, momentos antes de leer “Aullido” por primera vez; te recordé en el Instituto Psiquiátrico de Nueva York, jurando a doctores que te sanarías de la homosexualidad mientras le guiñabas a Carl Solomón, otro loco con cabeza de ángel ardiendo por la antigua conexión celestial; te recordé teniendo visiones mientras veías algún lienzo de Cézanne y escuchabas la voz poética de Blake resonar en tu cabeza; te recordé cuando todos dormían y solo tus anteojos brillaban como enormes candiles en un viaje al fin de la noche.  

“Aullido” de Allen Ginsberg fue escrito en 1955 y publicado en 1956 por la editorial City Lights de Lawrence Ferlinghetti. Al año siguiente, un 3 de octubre, el juez  Clayton W. Horn , luego de un injurioso proceso judicial, dictaminó que el poema no era obsceno y que por lo tanto  no debía ser censurado. Gracias a este escándalo mediático y justicia poética, la poesía norteamericana variaría en su esencia y la vida de Allen no volvería a ser la misma. Esta emancipación de “Aullido” ayudó a que se liberaran otras obras magníficas de autores como Henry Miller, Jean Genet, D.H.Lawrence , William Burroughs, en otros.

Pero qué es “Aullido” y qué significó para la poesía norteamericana de la segunda mitad del siglo XX, quizás un eructo artaudiano, el crepitar de una tradición que volvía a nacer de una zarza ardiendo después de la Guerra Fría o el viaje psicodélico de un poeta por el infierno, el purgatorio y el paraíso.

El poema está dividido en tres partes específicas y una nota a pie de página. Todas ellas representan una visión profética de la irracionalidad de la sociedad norteamericana de esa época. Todas las imágenes que aparecen en el extenso poema están escritas mediante un lenguaje balbuceante, un ritmo enloquecido y una oposición de conceptos, influenciadas por el orientalismo que tanto le gustaba a Ginsberg.  Voy a tratar de desentrañar el poema mencionando algunas características de cada una de sus partes.

La primera parte, la más importante y célebre, inicia con una atmósfera generacional terrible: He visto las mejores mentes de mi generación destruidas por la/ locura, histéricos famélicos muertos de hambre arrastrándose por las calles, negros al amanecer buscando / una dosis furiosa, cabezas de ángel abrasadas por la antigua conexión/ celestial al dínamo estrellado de la maquinaria de la noche …

Prosigue con un listado de acciones mediante un ritmo consecutivo y torrencial, todo ello con una base fija: “que”. Los versos son largos y prosaicos, el ritmo se asemeja al grito de un animal salvaje.  Todos los personajes que van apareciendo entre los versos abarcan los excesos de la transgresión, cuyos espacios y temáticas variarán según el recorrido que tiene el sujeto lírico por la ciudad y sus propios recuerdos. Desde universitarios e intelectuales, hasta yonquis, vagabundos y homosexuales, todos parecen estereotipos que giran alrededor de una ciudad que los altera y los expulsa de su artificiosa pulcritud. Hay una alternancia entre una población culta y académica con otra subalterna e indigente

que pasaron por las universidades con radiantes ojos imperturbables/ alucinando Arkansas y tragedia en la luz de Blake entre/ los maestros de la guerra,/
que fueron expulsados de las academias por locos y por publicar / odas obscenas en las ventanas de la calavera ….

que vagaron hambrientos y solitarios en Houston en busca de jazz/ o sexo o sopa, y siguieron al brillante Español para conversar/ sobre América y la Eternidad, una tarea inútil y así se embarcaron hacia África …

Los tópicos que más sobresalen son la denuncia social y política (tanto al capitalismo como al comunismo), el despertar de un erotismo sagrado, transgresor, heterosexual y homosexual, la muerte, la desesperación y una búsqueda religiosa. Lo curioso es que, en los últimos versos de esta primera parte, empieza a generarse imágenes que dan pie a una realidad alterna y luminosa que hace frente al infierno descrito anteriormente. Hay que tener en cuenta que para Ginsberg, la función de la poesía consistió en convertirse en un catalizador para poder alcanzar los estados visionarios del ser y de su armonía.

La segunda parte está representada en la figura de Moloch, deidad oscura del medio oriente. Según algunos críticos, este personaje simboliza al gobierno norteamericano. En cada verso se percibe un aliento bíblico y una lucha anticapitalista, es la parte más confrontacional y acusadora. Ginsberg confesó que la escribió bajo la influencia de una visión que tuvo con el peyote y con unas inyecciones de anfetamina. El tópico de la religión es más evidente aquí, ya que la invocación que se tiene hacia Moloch sirve para denunciar un sistema que corroe y arruina las mentes de las personas, suprime la experiencia individual y obliga a renunciar los sentidos más profundos de cada uno.  Todos podemos ser Moloch porque todos somos destructores de los demás y de nosotros mismos. Ante ello solo nos queda alcanzar el territorio de la verdad absoluta que está en nuestro ser.  

El ritmo que se utiliza, a diferencia de la primera parte, está formada por la ruptura de los versos en distintos enunciados:

“¡Moloch! ¡Moloch! ¡Soledad! ¡Inmundicia! ¡Ceniceros y dólares inalcanzables! ¡Niños gritando bajo las escaleras! ¡Muchachos sollozando en los ejércitos! ¡Ancianos llorando en los parques!”

La tercera parte está destinada a Carl Salomon, poeta que Ginsberg conoció en el hospital psiquiátrico de Nueva York. En los versos se utiliza la siguiente base fija: Estoy contigo en Rockland para luego desarrollar espacios emotivos y físicos, todos llenos de recuerdos felices y dolorosos. Se percibe una identificación con la locura, la piedad y la compasión. No hay que olvidar que Ginsberg conoció desde muy niño el rostro descarnado de la locura en Naomi, su madre, una profesora brillante que pasó parte de su vida adulta en centros psiquiátricos. A ella está dedicada el hermoso poema “Kaddish”.

La palabra o frase que emplea Ginsberg en cada una de estas tres partes están unidas con términos que nacen de una asociación irracional e inconsciente. En su escritura trató de ser lo menos racional posible, pues esto impedía las visiones proféticas que buscaba alcanzar con su poesía. Cada verso que compone “Aullido” es una articulación rítmica del sentimiento y una afirmación de la experiencia individual y colectiva con el sexo, la libertad, las drogas, el sinsentido y Dios. El poeta norteamericano, en una de sus entrevistas, confesaría que “Aullido” es el primer descubrimiento que hizo en lo que tiene que ver con la comunicación de los sentimientos y de la verdad. Además de que comienza con un catálogo en el que se describe de forma empática y humana los excesos del sentimiento y de la idealización.

La poesía de Allen Ginsberg, pese a sus variados cambios de estilos y de estructuras, buscó representar una “realidad suprema”, teniendo en cuenta la exploración de una nueva conciencia que sirva para combatir al caos de su sociedad.  Esta búsqueda poética estuvo unida a la liberación de la sexualidad, a la psicodelia y al consumo de sustancias que, según los poetas de la generación beat, ayudaba a manifestar el verdadero yo de cada persona. Esta generación estuvo formada por Allen Ginsberg, Jack Kerouac, William S. Burroughs, Neal Cassady, Herbert Huncke, John Clellon Holmes, Carl Solomon , Gregory Corso, entre otros.

Hay que tener en cuenta que en 1940 empezó en nombrarse como “beat” a lo contracultural, a lo carnaval subterráneo y a los pesares de ser excluidos por una colectividad materialista y artificial. Jack Kerouac, en su artículo “Los orígenes de la Generación Beat”, manifiesta que “beat” proviene del término “beatitud” en un sentido de transición de la oscuridad a la luz.  Cualquiera que sea el origen del nombre de esta generación no impidió que sus poéticas fueran censuradas y respondidas con odio, celos, menosprecio, rabia, detestables manifestaciones de egocentrismo “académico” y juicios que buscaban minimizar el talento y las formas de vida de sus integrantes. Ser un beat en el sistema norteamericano de esa época era como ser un judío en la Alemania Nazi (según palabras del propio Ginsberg). A pesar de todo ello, este grupo de yonquis y desadaptados marcaron una revolución en la poesía y narrativa norteamericana, extrayendo imágenes proféticas, preciosas y dolorosas desde los sucios asfaltos, las enormes fábricas descoloridas, los subterráneos invadidos por mendigos y las enormes carreteras que cruzaban el límite de la vida y de la muerte.

Para concluir, lo que queda como mensaje final de “Aullido” es la franqueza y la sinceridad que tiene un poeta con su sociedad, y que, a pesar de las imágenes desgarradoras y terribles que utiliza, sabe que el poema proviene de una esperanza futura, de una experiencia muy íntima y de una creencia religiosa en sí misma.

Por ello estos versos del poema que sirve como nota a pie de página a “Aullido”:

¡Todo es santo! ¡todos son santos! ¡todos los lugares son santos!
¡todo día está en  la eternidad! ¡Todo hombre es un ángel!

¡El vago es tan santo como el serafín! ¡el demente es tan santo
como tú mi alma eres santa!

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Arte

Moshó: el brujo del color y creador del orsismo

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Aurelio Medina Pacheco conocido cariñosamente como “Moshó”, nació en Ayaviri el 12 de noviembre de 1947. Es hijo de Manuel Medina Montesinos y de Águeda Pacheco Scari. El maravilloso y sorprendente pintor sideral, es padre y creador del movimiento pictórico latinoamericano ORSISMO. Su pintura ha evolucionado del realismo humanista a una nueva forma de expresión con contenido cósmico y poético. Creados en esa atmosfera las obras de arte de “Moshó” resultan no solo un singular aporte sino una unidad estética por la diversidad y origen de las distintas vertientes. Es que “Moshó” ha buscado y encontrado su propio lenguaje, su ansiado universo. Tiene la extraña fuerza expresiva de los grandes brujos del color y la poesía cósmica, heredadas de las culturas mágicas.  

Hace 30 años, en una edición de postales, en la parte curricular había escrito: “retorno a nueva vida” en Ayaviri. Desde siempre sabía que era muy viejo en cuerpo de niño. A la edad de siete años, ya vivía como pintor profesional. A la edad de catorce años, abandono la protección paterna. El Perú me ve crecer, de adolescente a adulto pintando sierra, selva, costa, mar. En 1977, llegó por primera vez a Puno ciudad. Ella ya no me suelta; ya pinto y traigo a la región Puno cinco primeros premios de concursos nacionales de arte, uno internacional: Viajo por países. El Ministerio de Cultura de Puno me declara Embajador Cultural del Arte Puneño a nivel mundial. Esta es mi currículo en terrible síntesis. La opinión sobre mi persona la dejo a su cultura. 

Bien lo decía José Luis Ayala Olazával: “Habría que empezar por decir que durante muchos años “Moshó” buscó incansablemente su propio lenguaje. Hizo varios viajes imaginarios y regresó siempre con hallazgos, con encuentros con él mismo. Hay pintores que se pasan la vida buscando una forma de expresión personal. “Moshó” a diferencia de muchos de ellos, es un pintor que se realiza plenamente. Precisamente por eso es que, llegado hasta esta nueva dimensión, después de meditar acerca de las formas humanas que labra el tiempo, decidió darle vida e imprimirlo aliento, magia y color, permitiéndonos ver el lado humano que tienen. Se trata de un “Arte más allá del arte” porque intervinieron los dioses cosmogónicos para dejarnos testimonios tallados durante muchos años en piedra viva. Así es como aparecen rostros, cuerpos enteros, cabezas, siluetas, niños, animales míticos y extraños. Es un acto de creación que permite que los pintores, mirando la naturaleza, puedan crear libremente, teniendo en cuenta que es preciso ir más allá de todo lo creado.  

Revista Internacional Cartoon

El caricaturista arequipeño Marco Ramos Trujillano que actualmente vive en Estados Unidos, tuvo a bien invitar al pintor sideral “Moshó” para que forme parte del staff de elite de humoristas y caricaturistas del mundo, quienes publican permanentemente sus obras de arte a través de las redes sociales. 

Tres dibujos artísticos de “Moshó” han sido incluidos en la Revista International Cartoon que fue editada en Arequipa, junto a los artistas plásticos de diferentes países, entre ellos, Australia, Bélgica, Bosnia, Brasil, Bulgaria, Colombia, Costa Rica, Cuba, Egipto, Estados Unidos, Francia, Irlanda, Japón, Luxemburgo, Macedonia, Perú, Ucrania y Germania. 

Es conveniente señalar que el reconocido pintor sideral “Moshó” fue ganador de varios premios nacionales; tales como, el Primer Premio de Concurso Nacional de Dibujo, de la revista “5”, Lima – 1979 y el Primer Premio de Concurso de Humor Gráfico – Arequipa 1987. 

Dibujo Eidético

Maximización es la palabra adecuada que genera un método creado en Puno hace 42 años por el que niños y papas vienen expresándose como excelentes dibujantes de memoria eidética. 

El creador de este único método en el orbe es el profesor Aurelio Medina Pacheco, ex catedrático de la Universidad Nacional del Altiplano de Puno, carrera de arte, exprofesor y exdirector general de la Escuela Superior de Formación Artística Pública de Puno. 

¿Cuál es el secreto por el que tantas personas son hábiles dibujantes sin sentirse artistas? 

Pues, supe marcar en la mente de los papás y muy especialmente en la memoria de los niños que el arte en la educación es un medio formativo y no un fin artístico, y mira, todos son positivos para la sociedad actual y lo más increíble, ellos antes nada sabían dibujar y en solo 8 horas sin usar lápiz papel ni borrador se vuelven dibujantes. 

¿Qué es el dibujo eidético? 

Es el expresar de memoria cientos de objetos que nos circundan en el entorno; más claro, eidos es igual a imagen. 

Los eidéticos son una especie de seres de elite-creativo, que todo lo que ven o mejor observan los sellan en la mente como a una computadora y de ella lo trasladan al papel con excepcional claridad. La mente no es más que un ordenador biológico. 

¿Próxima perspectiva? 

Vengo enseñando el método Moshó a profesores de educación inicial, primaria, secundaria en toda la región puneña. 

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Cultura

Fahrenheit: Mario Vargas Llosa y “El pez en el agua” (política y misterio)

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En medio de la coyuntura social y política que vivimos, el escritor Mario Vargas Llosa pidió, desde México, que los peruanos votasen por Keiko Fujimori. No pasó mucho tiempo para que las redes sociales estallaran en reclamos e incluso pedidos de quemar sus libros en público. En este capítulo de Fahrenheit 051 conversaremos sobre “El pez en el agua”, la memoria política y literaria de nuestro premio Nobel.

Pero además conversaremos sobre la escritora norteamericana Shirley Jackson, autora del clásico “La lotería”, cuento que en su momento sacudió a los norteamericanos por su contenido muy vinculado a lo religioso y al asesinato.

El gestor cultural Gianfranco Hereña comparte su novela favorita y el poeta arequipeño Martín Zúñiga lee para todos ustedes uno de sus más celebrados poemas.

En el mes de libro, nos acercamos a la obra de varios autores en sus distintos géneros. Vive con nosotros la aventura de leer.

Aquí el programa completo en Lima Gris TV.

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Cultura

Descubre la dualidad de Junno en su nueva canción “Nada va a cambiar”

Desde Costa Rica, la agrupación liderada por Andrés Salazar presenta nuevo material nacido de la espontaneidad en tiempo de pandemia.

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Junno es una de las promesas del underground costarricense. El proyecto liderado por el músico y compositor Andrés Salazar hizo su aparición en la escena de San José a mediados del 2019 y meses después, en 2020, debutó con su primer EP “Entre seres violentos”. Este 2021 nos presenta su nuevo sencillo “Nada va a cambiar”, una canción reflexiva y lúdica en simultáneo.

“Nada Va a Cambiar” se ambienta en la resaca del personaje después de una noche de excesos y cómo se dirige a esos mismos excesos sin importar nada, haciendo alusión a que es un adicto. Lo que me motivó a escribir esta canción es que alguien muy cercano a mí sufre de adicción desde hace años y aunque han habido lapsos en los  que todo está bien, de alguna forma todo vuelve a estar mal y comprendí que realmente nada va a cambiar”, comenta Junno sobre la canción.

En su primer álbum publicado en 2020, Junno nos sorprendió con un sonido pop bastante influenciado por los ochentas en el que destacan los sintetizadores y ritmos bailables. En “Nada va a cambiar” Junno no se aleja de aquel sonido pop y nos propone un nuevo sonido a partir del blues al que le añade un carácter festivo, enérgico y alegre. Lo interesante de esta pieza es su dualidad tan opuesta: como bailar en medio de la penumbra.

Escucha la canción en las principales plataformas digitales.

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Cine

Agujero (2019), de Mario Castro Cobos

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Cine de contemplación – Cine político – Cine de la realidad – Documento & Experimento – Loca inmediatez sabiamente azarosa del registro – Cine prepandémico. Cine independiente: no gasto plata, uso mis ojos.

Agujero, (Perú, 2019, 87 min). Un personaje no identificado vuelve a Lima el día que un expresidente muere luego de abrirse un agujero. ¿Qué clase de ciudad encontrará ahora, a su vuelta? ¿Busca algo en particular o solo recordar, pensar y sentir? Mirar es en ocasiones estar escondido a plena luz espiando a través de un agujero. Y es lícito soñar que, mirando de cierta manera, la ciudad puede entregarte su secreto.

Puedes ver Agujero aquí

Más películas del mismo director:

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Cultura

Fahrenheit 051: del canibalismo y otros demonios (y el fútbol de Alianza Lima)

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En esta segunda entrega de Fahrenheit 051, el programa de libros conducido por el escritor Gabriel Rimachi Sialer, abordan el tema del canibalismo en la historia y la literatura a través de la novela “Cadáver exquisito” de la escritora argentina Agustina Bazterrica, una novela de zombies del escritor Poldark Mego y las tácticas y estrategias futboleras del Alianza Lima, en un libro recientemente aparecido. La narradora Alina Gadea nos ofrece, además, uno de los mejores poemas del gran vate Juan Gonzalo Rose.

Fahrenheit 051 hace un recorrido por las mayores tentaciones del ser humano: la comida, el fútbol y la poesía. Porque la poesía, cierto es, también alimenta. El menú está servido.

Aquí el programa completo.

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Cultura

Fernando ‘Coco’ Bedoya: “En el arte es más fácil perderse que encontrarse”

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En el programa Encuentros, conducido por Luis Felipe Alpaca en Lima Gris TV, se contó con la participación del pintor y grabador Fernando ‘Coco’ Bedoya.

El integrante y fundador de los emblemáticos colectivos artísticos Paréntesis y E.P.S. Huayco, radica en Argentina desde hace más de 40 años y a través de un diálogo hilarante conversó sobre el arte político, el conceptualismo, la felicidad, los momentos duros que pasa un artista, las iconografías, los recuerdos de sus obras símbolos, como la chapita Coca-Cola y el concepto del libro Coquito.

Asimismo, se refirió al profesor Pedro Castillo y su rol de candidato ganador con caballo y sombrero; pero, se mostró desconcertado que, en Perú, la candidata presidencial Keiko Fujimori finalmente, haya pasado a la segunda vuelta electoral. 

Aquí la entrevista con el artista peruano.

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Cultura

Vallejo: a 83 años de su muerte, por Julio Barco

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HOY se cumplen 83 años de la muerte de César Vallejo. Esta es una fecha especial primero porque se trata de un autor que irradia no solo a nivel nacional sino a nivel internacional y es ya un clásico de la literatura universal, sin embargo, para los que no conocen nuestra realidad, se asombraran de saber que nació en este país y fue aquí donde cosechó sus primeros triunfos y derrotas. Cuando, hace meses, viajé al sur, lo que más sentí fue un diálogo relacionado a todo el movimiento de Vallejo. Sucede que es una lectura que te abre la propia necesidad de escritura.

Vallejo habló en peruano e hizo de ese hablar un diálogo universal, logrando unir nuestra experiencia como tribu con las tribus de todo el globo. Ese tono quejoso, agudo, tierno, niño, intenso, trágico de sus versos es el llanto de un hombre que sentía todo el mundo y su tragedia. Y como todo gran artista, no hizo otra cosa que hablar de sí mismo, aunque genialmente cambiando y experimentado los temas.

Esto, claro, es un trabajo que tuvo mucho peso por la sensibilidad y genio del propio Vallejo. Es significativo como, en realidad, al artista verdadero no le hace falta que nadie le hable sobre su talento, ya que él mismo es un espejo y lo conoce gracias al esfuerzo con el que se aplica. Así era Vallejo, pedante porque conocía sus capacidades, altivo como una espada. Ya lo veo con sus cabello largo y encendiendo las cóleras.

Es que el talento, en el Perú, es una trampa. Atrae a todos, pero los perros pitbull ladran. Vallejo.  Él, que nació en el ande de Trujillo, la zona de Santiago de Chuco, no estuvo alejado de lo que se hacía a nivel internacional. Leí las revistas de la época y subrayaba. Sabía de las modas surrealistas, imaginistas, ultraístas. Asunto que eventualmente criticará en sus artículos periodísticos con tinte de crítica estética.

Antes de todo es un gran lector de la cultura, de la política, de la moral, de Capitalismo, de la época. Una esponja.

Los vanguardistas de su tiempo vivían más pegados a buscar lo nuevo en estéticas que se pegaban al mero ritmo supeficial de lo nuevo. Lo nuevo nacia por experimento; en Vallejo por necesidad.

El poeta genuino no necesita grupos ni aventuras estéticas rutilantes, solo envolver el arte con su ser. Esto es algo que no se comprende en épocas donde toda la exploración es síntesis de lo nuevo.

No es jugar por jugar. Vallejo lo sabía. ¿Dónde algo es arte y mero artilugio? Antes del autor que todos conocemos, está el joven que perdió un concurso de poesía en su universidad, el pelucón que embriagado de arte caminaba con sus amigos de la bohemia de Trujillo en las playas de Huanchaco y por la plaza central, embadurnados con el gozo de escribir de forma auténtica, de no perder el criterios mínimos de arte y de rigurosidad que un trabajo de ese nivel requiere, estimulando, algunos como Haya de la Torre o Antenor Orrego, la crítica y el tesón que pensar con lucidez necesita.

Este es pues el joven que también fue condenado a prisión, en un caso que todavía hoy nos deslumbra porque Vallejo, que como muchos jóvenes practicaba la rebeldía como una forma de “ser auténticamente él mismo” se vio envuelto en un caso de incendio de un establecimiento que lo condenó a pasar más de medio año preso. Sin esa autenticidad jamás habrá dado tantos pasos. Era valor. Era deseo de fuerza. Y esto afectó pues su naturaleza ya ensimismada y le dio el sustrato necesario para escribir su obra cumbre de vanguardia: Trilce (1922), recordemos que ya era autor de la obra Los heraldos negros. La segunda tiene un toque de modernismo, en  cuanto forma y esencia, y la segunda es una exploración desde el abismo, no obstante, antes de pasar a estos dos textos, hay que añadir que siendo genial Vallejo la pasó bastante mal a nivel nacional.

El escritor peruano Fernando Iwasaki en la tumba de César Vallejo en París.

Tuve detractores, enemigos y gente, como Clemente Palma, que lo sentenció a la imposibilidad de escribir poesía. Una vez en Europa decidió no volver. Su estadía en el viejo continente fue una aventura existencial que lo llevó a su muerte, que venía anunciando. Sin embargo, ya había preparado el camino. Primero escribiendo la obra Los heraldos negros, por ejemplo, que ya demuestra una sensibilidad a flor de piel, originalidad y modo de ser auténtico.

Recordemos que la primera versión de esta obra fue leída atentamente por Antenor Orrego y eventualmente, tras consejo, Vallejo la reescribió. Sin embargo, no solo y exclusivamente hay influencia rubendariana sino –especialmente– un sorbo de la música de la poesía del siglo de Oro. Esos toques literarios que dan vueltas sobre la propia subjetividad, evocan a Quevedo, por ratos a Lope de Vega. Sin olvidar que Vallejo le dedicó su tesis a estudiar la El romanticismo en la poesía castellana (1915) Este es el Vallejo que hoy recuerdo, aquel que todavía no cruzaba el océano. Aquel que aprendía a vivir, buscando una forma natural y propia de armar su arte. A los ochenta y tres años de su muerte, Vallejo, aquel juzgado por la mediocre intelectual de su tiempo es hoy la estrella que brilla en el Parnaso.

Un autor que nadie puede bajarse con críticas ramplonas o voraces absurdos. Si para Martín Adán nuestro primer clásico era José Santos Chocano, yo creo que el segundo es Valdelomar y, con justicia, el tercero cae en aquel trujillano que revolucionó el arte peruano y universal.

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