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Literatura

Mauro Mamani Macedo: “La literatura nos hace enrabiar, pero también nos inunda de ternuras”

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Mauro Mamani Macedo es Doctor en Literatura Peruana y Latinoamericana. Profesor de pre y posgrado de la Facultad de Letras y Ciencias Humanas de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Docente de la Universidad San Ignacio de Loyola. Profesor Visitante de la Universidad Nacional Autónoma de México y de la Universidad Federal de Minas Gerais, Belo Horizonte. Ha dictado conferencias internacionales en Colombia, Chile y México.

Ha publicado los libros: Poéticas andinas; José María Arguedas. Urpi, fieru, quri, sonqoyky, Quechumara. Proyecto Estético Ideológico de Gamaliel Churata. Sitio de la Tierra. Antología del vanguardismo literarios andino. Ha editado Ahayu-watan. Suma poética de Gamaliel Churata; Antonio Cornejo Polar. El lugar de la crítica. Conversatorios y entrevistas. Guamán Poma de Ayala. Las travesías cultuales. Ha coeditado: El Boletín Titikaka. Edición facsimilar, Manuel Scorza. Homenaje y recuerdos; Tomás Escajadillo. Aportes a la crítica y a los estudios literarios. América diversa. Literatura y memoria, entre otros.

Es director de Contextos. Revista crítica de literatura. Es miembro del Comité Científico Internacional José Revueltas de Filosofía y Literatura, Universidad Guanajuato; Investigador externo y miembro activo del Seminario de investigación permanente de la Universidad Nacional Autónoma de México y del Instituto de Investigaciones Humanísticas de la UNMSM. Es Premio COPÉ DE ORO. Premio internacional de ensayo 2010. Premio al Mérito Científico 2013 otorgado por Universidad Nacional Mayor de San Marcos.

¿Cómo fueron sus comienzos en la literatura?

Desde la casa vino el impulso de mi madre aymara y mi padre quechua. Ellos siempre nos estimularon a la lectura, por ese camino fuimos descubriendo la literatura, primero a través de los periódicos y luego en los libros. En este segundo tramo fue mi hermano Porfirio quien orientó mucho la lectura, siempre estaba leyendo, trayendo libros a casa y armando una modesta biblioteca que queríamos mucho. Después en el colegio nuestros maestros nos incentivaban a ir a las bibliotecas de la ciudad y lo hacíamos, allí descubrí el mundo de los libros: la Biblioteca Municipal.

¿Cómo puede definir la investigación de las culturas andinas?

Como un grato modo de vida, que implica una enorme responsabilidad y cariño, por ejemplo, siempre volver a nuestras raíces, a nuestros pueblos, encontrar el saber en la voz de nuestros abuelos, alentar su memoria y buscar en la nuestra lo vivido, pronunciar y escuchar nuestras palabras quechuas o aymaras, sentir su densidad. Viajar a nuestros pueblos, visitar sus bibliotecas, revisar sus archivos, escuchar, sentir, escribir y compartir con el mundo. En nuestras investigaciones nos surge una tremenda y conmovedora ternura al ver el enorme saber de nuestros pueblos, de nuestros hermanos mayores cómo hacía para escribir con tanta calidad estética y ética, cómo hacían para publicar en condiciones tal difíciles. Ello a veces desespera porque está olvidado o nublado por embrollos verbales. Por esta razón conectamos palabra, texto y tierra y lo hacemos vibrar intensamente en nuestras cabezas y corazones, y avanzamos. Hacer investigación desde el corazón en nuestras culturas es conocer y recordar sus tejidos, la manera de construir las casas, de cocinar, de sembrar, de curarse, de defenderse la tierra, la madre tierra; volver y encontrar que todo eso está vivo a pesar de las oleadas “modernas” justifican el camino respetuoso por el conocimiento andino, porque es un deber darle continuidad a nuestros saberes andinos. Investigar sobre nuestras culturas es una oportunidad de reciprocar lo que nos dieron nuestras comunidades. Con ellos buscamos agradecer, también.

¿Cómo surgió la idea de participar en el Concurso Internacional de Ensayo que convoca PETROPERÚ?

Fue gracias el impulso de mi esposa, estaba avanzando en mi tesis sobre Gamaliel Churata, mientras descansaba leía la poesía de Arguedas. En una oportunidad le comenté a mi esposa que estaba pensado en publicar una selección de artículos sobre Arguedas o reeditar el libro de mi hermano Porfirio. Y mi esposa me dijo, por qué no escribes sobre Arguedas, revisé todo lo que tenía y empecé a escribir con paciencia, luego vino la convocatoria. Participa en este concurso, me dijo, en ese momento recordé el alto significado del Premio COPE. Desde muy jóvenes admirábamos a los ganadores y siempre buscábamos leer sus textos. Entonces decidí, alentando por el recuerdo, por el Tayta Arguedas, por mi Yolita, seguí escribiendo afiebrado y con ternura sobre la poesía de Arguedas. Amigo, fue ella a quien le surgió la idea de que participará en este concurso, ella me acompañó a entregar las copias, recibir los resultados y la felicidad de los amigos. Por eso oriento los aplausos hacia ella.

¿Cuál fue exactamente el objetivo del I Congreso Internacional de Literaturas y Culturas Andinas?

Este primer congreso estuvo destinado a conmemorar los 50 años de eternidad de Arguedas y Churata. Pero fundamentalmente para dialogar con su lectores más concretos, porque todos tenemos siempre algo que decir, por ello decidimos viajar por las tierras donde nacieron y desarrollaron su obra (Puno, Arequipa, Lima, Abancay y Andahuaylas), sabemos que faltan ciudades, pero hacemos el esfuerzo por establecer diálogos. Camina el Congreso, un congreso migrante como Arguedas y Churata, y en este camino siempre son claves los amigos, quienes suman esfuerzos para encontrarnos.

Si tuvieras que elegir un escritor puneño con el que charlar un rato, ¿a quién elegiría?

Con Gamaliel Churata indudablemente, aunque nació en Arequipa, pero él decía que uno es de donde el alma enraíza y su vida creció en el Altiplano. Escuchar su palabra, recibir su magisterio telúrico.

¿Existe algún ensayo conocido que le hubiera gustado componer?

“Periodismo y barbarie” de Gamaliel Churata, donde hace un recorrido por la memoria de lo que fue Gesta Bárbara, ese potente grupo cultural boliviano, pero también formula una revisión de lo que ocurre con el periodismo boliviano muchos años después.

Alguna anécdota curiosa que haya ocurrido en su trayectoria literaria

Una mañana en Puno, en la feria había visto a un joven que compraba periódicos viejos y los colocaba en una bolsa grande, de esas en que se llevan las verduras. Por la tarde le pedí a José Luis Velásquez que me llevará a conocer a Henry Esteba y su biblioteca, siempre había escuchado hablar de ella. Cuando llegamos ese joven que compraba periódicos era Henry, esa fue una primera emoción y la segunda ver su biblioteca, por todos lados había libros, revistas, periódicos, era realmente un mundo. Vaya mi abrazo andino para ellos y para todos mis hermanos de Puno que siempre me recibieron con generoso corazón andino.

¿Cómo nota la producción poética puneña contemporánea?

Creo que debe enmarcarse dentro del campo literario y editorial. Observamos una actividad ferviente que va desde las ferias de libros, las editoriales estatales como la editorial de la Universidad Nacional del Altiplano, pero también otras editoriales privadas que editan libros de gran calidad que difunde a nivel nacional e internacional. Dentro de la producción literaria vemos la publicación de libros de poesía, narrativa y ensayo de autores ya conocidos, pero también de autores jóvenes que renuevan temas y técnicas en la producción.  Puno siempre ha tenido una tradición poética deslumbrantes, solo para recordar dos poetas: Carlos Oquendo de Amat y Alejandro Peralta, estas corrientes poéticas no se han interrumpido prueba de ello tenemos a los ganadores del premio COPÉ como Boris Espezúa Salmón, Leoncio Luque Ccota, Darwin Bedoya Bautista, este último vive muchos años en estas tierras. También los reconocimientos intencionales de Alfredo Herrera Flores con sus libros Causa Naturales. Y así podemos sumar varios otros nombres que no han recibido premios, pero su poesía tiene igual calidad estética.

¿Qué le diría a la gente que se quiere dedicar a la literatura?

Que la literatura es un universo realmente fascinante y complejo, encontramos grandes emociones que permiten orientar a los pueblos, pero también guían nuestros corazones. Leyendo literatura conocemos, comprendemos y valoramos la estatura de nuestros pueblos y sus hombres que hacen historia. La literatura teje historia, vida, sociedad, y cultura. Nos hace enrabiar, pero también nos inunda de ternuras.

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Cultura

Leyendo con mis amigos: Pinocho, cuento infantil

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En este primer episodio de “Leyendo con mi amigos” compartiremos el hermoso cuento de Pinocho, escrito por Carlo Collodi. También leeremos la aventura de La gansa tonta, un cuento de la escritora Ellen Stoll Walsh.

El programa es producido por Lima Gris TV y conducido por Nicole Simons, quien semana a semana presentará miles de historias para niños y jóvenes. Además, a los padres les invitamos a que nos envíen un video donde su hijos donde aparezcan leyendo el cuento o poema que más les gusta, el video lo difundiremos en nuestro programa para que más niños conozcan nuevas historias.

El video debe tener máximo 5 minutos de tiempo, y debe ser enviado al WhatsApp de Lima Gris 963059469, adjuntando su nombre.

Es importante que el programa es de acceso libre y cada semana lo difundiremos en nuestras redes sociales: Youtube y todas nuestras redes sociales.

Además, queremos agradecer el importante apoyo de la Oficina Económica y Cultural de Taipéi en el Perú, ya que gracias a ellos este programa de promoción de la lectura llega a todos ustedes.

Aquí el programa completo para que lo disfruten y lo compartan con los más pequeños de la casa.

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Cultura

Fahrenheit 051 ep 21: Violencia urbana, una historia fantástica y lo mejor de la poesía peruana

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J. J. Maldonado nos presenta su primera novela, un acercamiento a la radiografía de una ciudad que se devora juventudes sin miramientos ni oportunidades, una historia cruda y violenta narrada por la voz de uno de los escritores más interesantes de su generación.

Del legendario Ambroce Bierce recordamos el clásico “Un suceso en el puente sobre el río Owl”, relato perfecto ambientado en la norteamericana guerra de Secesión. Del Norte peruano la laureada voz del poeta James Quiroz nos acompaña en nuestra cada vez más comentada sección de poesía.

Violencia urbana, una historia fantástica y lo mejor de la poesía peruana en este episodio de Fahrenheit 051, conducido por el escritor Gabriel Rimachi Sialer.

Aquí el programa completo.

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Cultura

Juan Luis Cáceres Monroy y la literatura puneña actual

Su trabajo de investigación doctoral “Tres representantes de la poesía indigenista de Puno”, fue citado por Jorge Basadre Grohmann en su monumental libro “Historia del Perú”.

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Por Adrián Miguel Cáceres Ortega

Juan Luis Cáceres Monroy se dispuso a interpretar el mundo literario del altiplano puneño, una noche como la de hoy, la más fría de hace 80 años. Tal vez por eso le gustaba declamar “Alalau” del poeta indigenista Luis de Rodrigo. “¡Alalau! gritaron los ponchos anoche en el ángulo más hambriento del poblado”, empezaba a declamar arropado dentro de un poncho tejido con fibra de alpaca.

Por razones que el destino ha logrado explicar, empezó a estudiar en la Escuelita Experimental 881. Cómo fue a parar allí, es una historia interesante, no sólo porque la educación proyectada por José Portugal Catacora, de quien papá fue discípulo, fue heredera del “ensayo de la escuela nueva en el Perú” de José Antonio Encinas, sino porque al igual que Luis de Rodrigo, en su momento, mi padre también fructificó gracias al amor por el niño andino que profesaban Encinas y Portugal. No ocurrió porque fuera deseo del abuelo que se formara en esta novísima tendencia pedagógica para la educación de niños indígenas, sino porque al Cátulo, como mejor se lo conoce, lo expulsaron del colegio Seminario de San Ambrosio, adonde se asistía vistiendo pantalón corto, saco y corbata. Me parece que allí comenzó todo, no sólo para él, sino para mis tíos Jorge Mariano y Juan Domingo Cáceres-Olazo, los justos que pagaron por el pecador, porque el abuelo los matriculó en la misma escuela.

Esa expulsión es una suerte de secreto familiar, pero no puedo contener mis ansiedades de chismoso. Cuenta la familia, a hurtadillas por supuesto, que papá le propinó, a su profesora de transición, una patadita con el mejor de sus ahíncos de párvulo. Además de la expulsión, puede que por eso, después, se dedicó arbitrar las patadas del futbol profesional en el país. La abuelita Julia era, sin saberlo, la mayor aludida de tal actividad. Ese precedente me ganó sus indulgencias cuando yo perpetré algo similar en las canillas de mi profesora de inicial para huir, contra su voluntad, rumbo a la sección de mi hermana Gilda, porque su profesora era más bonita. Así justificaba papá sus indulgencias. Después supe la verdadera razón: Quién era él para juzgarme y menos castigarme. Esa labor se la encomendó a mamá, sabiendo que ella sería más indulgente todavía.

Crítico literario. Juan Luis Cáceres Monroy es una figura emblemática de la literatura puneña.



Jorge Mariano Cáceres-Olazo Monroy —a quien recordé hace poco en estas páginas— y Juan Luis Cáceres Monroy, son producto de esa formación, como en su momento ocurrió con el Grupo Orkopata y la poesía indigenista en Puno, gracias a la labor educativa de José Antonio Encinas. Esa es la tesis central que sostiene Juan Luis Cáceres Monroy en su trabajo de investigación doctoral: “Tres representantes de la poesía indigenista en Puno”, estudio citado por Jorge Basadre en su monumental “Historia del Perú”. Esta investigación es predecesora y hasta fundadora de los estudios del indigenismo en Puno, sin embargo muy poco citada en publicaciones posteriores, a pesar de su importancia, debo lamentar. Producto de ello salió casi a la luz el libro “La poesía indigenista de Puno”. Cómo ocurrió, también es una historia interesante.

Célebre intelectual. En el mundo mágico de las letras, Juan Luis Cáceres Monroy, es conocido cariñosamente como “Cátulo”.



Más o menos por los días de mis pataditas iniciales, papá se ausentó por algún tiempo, después supe que había ido al Cusco para concluir, junto con tío Mariano, sus estudios doctorales en la Universidad de San Antonio Abad, sustentando la tesis mencionada. Luego se compró, lo recuerdo bien, una Olivetti monumental, esténciles por cajas y se puso a picar el texto. Cuando concluyó llegó a casa con un mimeógrafo. Las madres salesianas de la Escuela Normal María Auxiliadora, donde ejercía la docencia, le prestaron el armatroste, por el cariño que le tenían. Semanas duró el proceso de mimeografiado. La familia entera, incluido yo por supuesto, dando vueltas como hormigas, nos dedicamos a compaginar el libro. Papá encuadernó el libro agujereando las páginas con una alezna que él mismo se hizo, los cosió todos con yarwi y pabilo y finalmente pegó las tapas que también diseñó y mimeografió en cartulina. El viejo hacía de todo, aquella vez lo vi diluir, en baño María, cola de carpintero, mientras me contaba que ese ingrediente del empaste de sus libros y de sus trabajos de carpintería se hacía con colágeno de patas de caballo. Eso también fue producto de la formación para el trabajo que recibió en la escuelita a la que fue a parar, expulsado. ¿Cómo llegó ese libro artesanal a manos de Jorge Basadre? Es un misterio que tal vez nunca pueda resolver.

Respetado árbitro. Juan Luis Cáceres Monroy también destacó como árbitro en los campeonatos deportivos tanto regionales como nacionales.



Nuestras charlas sobre literatura siempre fueron parte de mis rebeliones contra él, me parece que soy el único escritor puneño del que Juan Luis Cáceres Monroy nunca ha comentado nada. Esto que no es ningún reproche, me permite sostener lo siguiente: Sin Juan Luis Cáceres Monroy, no hay literatura puneña actual. Quien desee, que se cueza en la tinta de sus berrinches respetables. Explico la apostasía con algunos datos:

Recuerdo bien que vi, sobre el escritorio de papá, un ejemplar del poemario “Choza” de Efraín Miranda Luján. A él y a Omar Aramayo les cupo la tarea feliz de presentar y comentar el libro, debió ocurrir en 1978. Ya en la década del 80 del siglo pasado, la narrativa puneña, en el género de cuento en particular, fecundó tanto en publicaciones como en calidad narrativa. Que me desmientan los escritores de ese tiempo, prácticamente no había publicación sin las indulgencias de la labor de polinizador que desempeñó Juan Luis Cáceres Monroy a través de prólogos, presentaciones, comentarios, colofones y otros especímenes de esa naturaleza. En esa década comencé a escribir, instigado por él siendo testigo presencial del desarrollo de los portentos de la literatura puneña de las dos últimas décadas del siglo pasado. Hoy me corresponde la tarea de compilar esos estudios. Veamos si es verdad que el Dr. Juan Luis Cáceres Monroy utilizaba en su labor, paradigmas de hacía más de cincuenta años, como afirma uno de sus detractores.

Parada Folclórica. El doctor Juan Luis Cáceres Monroy presidió las actividades de festejos de la facultad de Lengua, Literatura, Psicología y Filosofía de la Universidad Nacional del Altiplano (UNA) de Puno.

Queda pendiente la tarea que me he impuesto: Realizar estudios documentados tanto del pensamiento de Juan Luis Cáceres Monroy como del de Jorge Mariano Cáceres-Olazo Monroy.

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Cultura

Huancané y su elenco poético en la región Puno

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2013. VIII Coloquio Literario de Escritores Puneños en homenaje al poeta Julio Abelardo Luza Gironzini.

Por Juan Alberto Osorio Ticona

La lectura de los poemas de Fernando Chuquipiunta Machaca resultó una grata sorpresa, versos trabajados, meditados y demorados en su escritura. Hace tiempo que no leía poemas y eso crea una especie de distancia, uno queda deshabituado, fuera de ejercicio. Pero escuché una voz sosegada, de exaltaciones refrenadas, que no caen en la exasperación o la imprecación, pues lo que prevalece es la expresión de los afectos, de los sentimientos, referidas a la propia experiencia vital, a la vida familiar. Adquieren estos versos niveles líricos aun cuando hace rápida referencia a la pobreza de los sectores postergados de la sociedad.

Fernando Chuquipiunta Machaca nació el 15 de junio de 1987, en Huancané.

De allí también ese manejo sutil y frecuente, en una especie de juego paralelo, impresionismo-expresionismo, que le da buenos resultados, porque amplía la visión, la expresión del entorno, de los elementos de la naturaleza, que llega incluso al desplazamiento del paisaje externo por un sugerente y sugestivo paisaje interior.

Predomina la visión de un hablante que refiere su vida personal, y accede al plano de la ficción, con ese niño que “tiene la misma mirada que yo”. Esa es su perspectiva, pero con quiebres que eluden la abundancia de la cartografía altiplánica, dice entonces pastar “los celajes del altiplano”. Como referente prima la vida familiar, la ciudad de Huancané, lugares como Huancho Lima, el río, el lago, la planicie. Así, en la choza de barro “[…] dormía el viento de la tarde”.

En el 2014 se realizó el XI Coloquio Literario de Escritores Puneños en homenaje al poeta Efraín Miranda Luján.

En medio del discurrir, se producen quiebres —dijimos— que modifican el discurso, y que le depara buenos resultados. Dice el hablante, que aprendió a labrar (vida campesina) palabra por palabra (vida intelectual). Sus formas de atenuar las referencias, los deícticos, en esta especie de álbum familiar, queda largamente trascendida. En ese contexto, asoma el manejo de la ternura y los sentimientos, la presencia de la mujer, de la madre, que es “[…] una estrella rutilante”, y el padre muerto, no lo está en este plano, sino que permanece “oculto detrás del viento”. Pero también llega el desaliento: “la vida es el vuelo inconcluso/ de una paloma herida” o “un camino del que nadie, / todavía, ha regresado”.

Armonizando la subjetividad y el deseo de objetividad, surgen secuencias que son una tentativa de una nueva forma de tratar ese universo referido, dotarles de un imaginario, donde también asoma la satisfacción, la alegría “por el mágico sonido de sicuris”, y elevan la atmósfera altiplánica hacia la abstracción, hacia la elaboración lírica, evitando en lo posible la profusión de descripciones y alusiones directas, cediendo más bien a la fabulación, al ritmo, a la poesía.

En el 2016 se realizó la presentación de los libros de José Luis Ayala Olazával en el Instituto de Educación Superior Pedagógico Público de Huancané.

No tengo conocimiento de si este conjunto de poemas constituye la primera producción de Fernando Chuquipiunta. Si es así, si no tiene producción anterior publicada, estos poemas marcarían un buen comienzo, un inicio seguro, y además con cierta madurez.

Se trata en suma de una poesía que no abandona su arraigo, en el referente altiplánico, pero buscando un tratamiento, una elaboración para que las designaciones no empobrezcan la poesía. El nombre de Fernando Chuquipiunta lo escuché hace ya varios años, como una persona integrada a las tareas literarias, en algunos eventos, aunque no tenía precisiones, como no las tengo hoy.

De izquierda a derecha: Leonor, Carmen Machaca e Indalecio Chuquipiunta (+) y Fernando posando para una foto familiar.

Fernando Chuquipiunta Machaca es nacido en Huancané, ciudad privilegiada en poesía. De Huancané son José Luis Ayala Olazával, Leoncio Luque Ccota, Gloria Mendoza Borda, aunque nacida en Juliaca, es huancaneña de prolongada residencia en esa ciudad. Fidel Mendoza Paredes sí es nacido en Huancané. Gabriel Apaza Mamani, que al parecer no nació allí, pero acredita una larga residencia. También de huancaneño Julio Abelardo Luza Gironzini, radicado en Arequipa, hasta su lamentable fallecimiento. Abelardo Luza tuvo una formación distinta a sus paisanos, y fue poeta que publicó un pequeño libro titulado Huanca…ni, palabra íntima, como tributo a su tierra.

A este selecto grupo de poetas se suma Fernando Chuquipiunta con el desafío de perseverar y ejercitar una poesía que siempre vaya en pos de calidad. Huancané, como se ve, tiene un elenco poético importante y numeroso en la región Puno.

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Cultura

“Poetizando” con Julio Barco: La lucidez filosófica y humana en la poesía de Wislawa Szymborska

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En Poetizando conducito por Julio Barco, se habló de poesía polaca, especialmente de Wislawa Szymborska y su arte de cuidado pensamiento.

También se recordó al poeta peruano Pablo Guevara, cuyas ideas sobre cultura y poesía todavía guardan ecos y enseñanzas.

Aquí el programa completo.

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Cultura

Fahrenheit 051 ep 19: “El perfume”, de Suskind; “El buitre”, de Kafka; y poesía con Joann Lobato

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En este episodio de Fahrenheit 051 descubriremos el oscuro mundo de los olores acompañando al asesino creado por Patrick Suskind. Franz Kafka nos mostrará desde la distancia corta, el horror y la indignación en el clásico “El buitre”.

Susan Lobato desde Perú nos acercará a lo mejor de la poesía nacional desde su premiado libro “Amazona”. Suspenso, terror y poesía en esta edición de Fahrenheit 051, conducido por el escritor Gabriel Rimachi Sialer.

Aquí el programa completo.

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Cultura

A 101 años del nacimiento del célebre historiador huancaneño Leonidas Cuentas Gamarra

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Leonidas Felipe Cuentas Gamarra (Huancané, 15 de junio de 1920 – Arequipa, 06 de diciembre del 2004). Fue abogado, pedagogo, antropólogo, músico, periodista, político y militante progresista. Realizó sus estudios en la Universidad Nacional de San Antonio Abad del Cusco, Facultad de Letras y Ciencias Humanas, Pedagogía Superior (Promoción, 1941), Facultad de Antropología (Promoción, 1967), así como también en la Universidad Nacional San Agustín de Arequipa, Facultad de Derecho, optando el título de abogado en 1946 e hizo sus estudios de doctorado en 1947.

Se desempeñó como magistrado, prefecto del departamento de Puno, alcalde de Huancané, profesor del Colegio Nacional de Varones de Huancané antes Colegio Nacional Mixto, catedrático de la Universidad Nacional Técnica del Altiplano (UNTA) de Puno, juez de Primera Instancia y juez Instructor en la Provincia de Huancané, jefe del departamento de Integración Cultural de la Corporación de Fomento y Promoción Social y Económica de Puno.

Cuentas Gamarra publicó 14 obras de investigación antropológica social.

Fue autor de 14 obras de investigación antropológica social, folklore, religiosidad y literario, que tuvo la valoración de destacadas personalidades, según consta en su archivo personal. Tiene algunas obras inéditas aún; tales como, Pueblo sin nombre: Narrativa de costumbres, hechos y celebraciones, Versos libres y prosa poética, entre otros.

Sus obras más importantes son: Apuntes Antropológicos Sociales de las Zonas Aymaras del departamento de Puno, Festividad de la Santísima Cruz de Huancané, Estudio sobre el Centro Arqueológico de Taraco, Danzas del Altiplano de Puno, Huancané: Enfoque Antropológico Social y Económico, que ha merecido una distinción honorífica de la Sociedad Geográfica de Lima.

También ha publicado La Fiesta de la Santísima Virgen de la Candelaria de Puno: Investigación de Folklore y Turismo, El delito de abandono de familia, Breve vocabulario Castellano-Aymara, Brujería, hechicería y curanderismo, Morbilidad, malnutrición y medicina en los Andes, textos que han merecido comentarios en la prensa especializada de la región y en el país.

Fue parte de la Federación de Periodistas del Perú, inscrito como miembro en 1969 en el Centro Federado de Puno. Publicó innumerables artículos sobre diferentes temas de interés general en la revista Caretas, Quilsen, La Prensa, El Comercio de Lima, El Correo de Arequipa y algunas de sus obras figuran en el “Libro de Oro” del departamento de Puno.

eonidas Cuentas Gamarra fue alcalde de Huancané (1972-1973).

Músico autodidacta

Tocaba la mandolina desde niño, instrumentos afines y el acordeón piano. Fue director del Centro Musical Huancané, que ganaron el primer puesto y el trofeo “Zampoña de Oro” en el Primer Concurso Departamental de Estudiantinas de Puno en 1957, interpretado las piezas musicales como “Kallamachu”, “Ramis”, “Calahuyo”, “Cerrito Qalak’umo” y “Cojateñita”. Los años que trabajó en Puno, perteneció al Orquestal Puno como mandolinista, dirigido por el reconocido músico puneño Castor Vera Solano.

Bien lo decía Leonidas Cuentas Gamarra: “Que es bien conocido el hecho de que a todo huancaneño, se le moteje con el tradicional apelativo de “matacura” y en realidad no existe un hecho concreto que señale la razón de que se nos llame así. Sin embargo la fama de “matacura” ha corrido de boca en boca y en todo el departamento, y aún en el exterior el mote se ha hecho famoso, pero existen algunos hechos que justifican la chapa y es así que por el año de 1780; recogió de boca de los mismos “matacuras” la versión de que por aquella época se había encomendado el culto católico a un “Tata Cura” con alma de inquisidor, que no paraba en castigar cruelmente a todo feligrés indisciplinado que no cumplían con los dogmas de nuestra religión. Muy sádico debió ser el sacerdote de marras, cuando un grupo de vecinos insurrectos decidieron enviarles a mejor vida dándole muerte, aprovechando de los movimientos levantiscos que se iniciaron por entonces, encabezados por Túpac Amaru. Indudablemente se trataba de sacerdotes españoles, ya que resultaba casi corriente el hacerlos víctimas de la insurrección, pues dícese que por esa misma época en Pomata fueron varios los frailes pasados a cuchillo en la Plaza Pública, de donde llegaríamos a la conclusión que los pomateños serían tan “matacuras” como los huancaneños”.

Expresidente del Perú, Fernando Belaúnde Terry visitó Huancané, que fue recibido por el Dr. Leonidas Cuentas Gamarra.

Apreciación valorativa

Sobre su Monografía de Huancané el célebre periodista puneño Samuel Frisancho Pineda dijo: “En el segundo tomo del “Álbum de Oro” de Puno se encuentra, el medular trabajo intitulado “Huancané”, de Leonidas Cuentas Gamarra, que es un estudio interpretativo de la realidad cósmica-humana de un pueblo con sugerentes y hondas huellas en la historia collavina y nacional. La altiva provincia de Huancané, una de las once doradas columnas de la estructura puneña, es un sector patrio de vigoroso y promisor potencial humano. Un pueblo de idiosincrasia sui generis, propia y singular. Que camina decidido metas de estratos superiores en el plano humano. Pero en la galana pluma de Leonidas Cuentas, el panorama físico y humano de este pueblo adquiere vida, color, movimiento, alegría y vigor. Leonidas Cuentas nos pinta un pueblo que viene desde el fondo lejano de los tiempos en continua lucha por la supervivencia y que, hoy se hace presente, renovado, vigoroso y capaz. Y es que Leonidas Cuentas nos habla con el alma del huancaneño puro e íntegro. Escribe con el pulso fuerte y sapiente heredado de amautas y guerreros wancas, y con la emoción delicada de bellas tawaqos aymaras. En las interlineas de sus obras se siente el palpitar del hombre que ama su tierra y, aún creo se esbozan lágrimas de ternura en sus ojos cuando ofrece sus párrafos más emotivos a la tierra que lo amamantó. A Leonidas Cuentas Gamarra yo no le diría mis felicitaciones que mucho merece, porque muchos ya lo han dicho y con justicia. Yo, si le digo, ¡Adelante Leonidas!

A su vez, José Luis Ayala Olazával escribió: “Leonidas Cuentas Gamarra, ilustre descendiente del protomártir peruano Juan Basilio Catacora Heredia, ha dejado una obra valiosa, adecuadamente valorada por José Tamayo Herrera, Francois Bourricaud, Alberto Flores Galindo y Jorge Basadre Grohmann. Sus trabajos científicos y aportes antropológicos, son una fuente indispensable para conocer mejor, desde el eje a la periferia, la realidad social andina, particularmente la cultura aimara (…). En efecto, sus investigaciones se refieren a la búsqueda de la identidad andina a través de la antropología cultural. Sus preocupaciones fueron más allá de la simple repetición de conceptos adquiridos en la universidad, toda vez que recurrió a la etnología, lingüística, sociología, memoria social y etnohistoria para reconstruir un mundo mal entendido por los especialistas de su tiempo, en referencia a las comunidades campesinas. Por eso es que entre José María Arguedas y Leonidas Cuentas Gamarra se estableció un fecundo diálogo, un permanente intercambio de criterios y análisis porque ambos tenían una visión auténtica, mucho más fresca por haber vivido más que haber leído. Mientras que para otros científicos sociales, el Perú era un enigma por resolver, para José María Arguedas y Leonidas Cuentas Gamarra, el Perú fue a la vez pasado, presente y futuro. Ambos hablaban desde los orígenes con absoluta fe en un porvenir en el que fuera posible el pleno respeto a la diversidad cultural”.

Apuntes antropológicos sociales de las zonas aymaras del departamento de Puno.

Para Gloria Mendoza Borda: “Leonidas Cuentas Gamarra es un hombre preocupado por los orígenes del pueblo de Huancané y de los aymaras. Son importantes sus estudios sobre las danzas, que constituyen todo un discurso polémico, todo un lenguaje subyugante. Nos habla de la sinecia de los movimientos de los danzarines (huaynos, ccopo-ccopo, chirihuanos, caperos, llameros, kullawas, auqui-auquis, etc.) con sus movimientos faciales, gestuales, de postura. Nos explica el significado de la vestimenta de cada danza (…). Es interesante su libro La Festividad de la Santísima Cruz de Huancané. El autor dice que se trata de una festividad netamente mestiza, en la que evidentemente han supervivido determinados riesgos y hasta complejos, de la cultura precolombina, y que se han adicionado al culto católico-hispano, como consecuencia de un sincretismo religioso. Finalmente creemos que el estudioso Leonidas Cuentas Gamarra sin lugar a dudas constituye uno de los mejores exponentes de la cultura puneña, no solo en el campo de la investigación social sino también en el derecho. Aguardamos la edición de su obra completa, de su cálida palabra, científica, henchida de amor a la tierra”.

Pero no cabe duda que este año se conmemora 101 años del nacimiento del historiador huancaneño, abogado, pedagogo, antropólogo, músico, periodista, político y militante progresista, Leonidas Cuentas Gamarra, la Municipalidad Provincial de Huancané, el Gobierno Regional de Puno, la Dirección Regional de Educación de Puno, son las instituciones llamadas para publicar sus obras inéditas, ese sería, sin duda alguna, el mejor homenaje póstumo.

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Cultura

Una novela de remembranzas sindicalistas

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El Callao, ha sido escenario de múltiples sucesos, leyendas y circunstancias que fueron recogidos por escritores limeños como Ricardo Palma en sus magníficas y sabrosas tradiciones, el dramaturgo Felipe Pardo y Aliaga en comedias costumbristas así “Me voy al Callao” y autores más modernos que vieron un motivo de creación en la violencia desarrollada por las bandas delictivas y barras bravas en esas calles que  antaño fueron transitadas por San Martín y Bolívar. “Las siete bestias” de Christ Gutiérrez y “Loreto” de Fernando Ampuero, son dos ejemplos de esa literatura urbana y testimonial.

Samuel Soplin Escudero, nacido en Bellavista, Callao, es uno de los pocos escritores que se adentra en su propio territorio para presentar novelas como “La Esquina del Cañón”( 2016) y ahora “¡Hey Taxi!” (Don Gato y sus amigos) esta última que por el título nos acerca a la serie cómic Don Gato y su pandilla y también por el grupo de compinches del barrio que forman parte de esta narración. Ambas, subrayamos reúne la tradición, el sabor y las luchas gremiales de carteros y estibadores de nuestro primer puerto.

“¡Hey Taxi!” está en camino de editarse, pero el escritor y sociólogo, tuvo la gentileza de hacerme llegar  el borrador corregido a mi correo y junto con sus protagonistas, fuimos recorriendo aquellas entrañables calles como Constitución, el puerto y muelle Dársena, Chucuito, o sitios emblemáticos así la iglesia Matriz donde se encuentra la Virgen del Carmen, el famoso Bar Restaurant Rovira fundado en 1909 y ubicado muy cerca al Real Felipe para después dejarnos llevar por las calles sinuosas de subidas y bajadas de La Perla como Atawallpa, Arica, Tarapacá, la avenida Santa Rosa en donde se apostan el colegio Concordia Universal y el coliseo cerrado de gallos y más abajo, la Gran unidad de mujeres General Prado,  avenida antiguamente cercada de bellas casonas de tipo inglés. Samuel describe este paisaje urbano con cariño y nostalgia y nos presenta a algunos de esos personajes que componen la trama.

Don “Gato”,  uno de ellos, es el amigo de toda la vida, que fue involucrado en tráfico de drogas y debió ser condenado sin culpa, por haber trasladado como taxista a un par de comerciantes de droga. Con él rememoran 35 años después estos sucesos, lo mismo que las famosas luchas sindicalistas en los años ’60 y ’70 que llevaron al exilio al mismo Soplín cuando formaba parte del cuadro de carteros, un oficio que en el tercer milenio la modernidad y el sistema neo liberal desaparecieron.

La lucha sindical

La Federación Obrera Regional del Perú, concentraba sindicatos, gremios y sociedades de resistencia, siendo de tendencia anarquista e inspirada en las doctrinas de Manuel Gonzáles Prada. Tanto en el Callao como en Vitarte, surgieron líderes y mártires reclamando la dación de las 8 horas que fue otorgado por Decreto Ley el 15 de enero de 1919, siendo mandatario José Pardo y Barreda.

Samuel Soplín, trabajó como cartero muchos años y debió sufrir destierro por su empeño en conseguir mejoras laborales y salariales. En “¡HeyTaxi”! narra con detalle las huelgas nacionales de junio de 1975, 15 de diciembre de 1976, como también el autogolpe del general Francisco Morales Bermúdez el 20 de agosto de 1975 y la formación del Plan Cóndor con el fin de desaparecer a los principales líderes sindicalistas.

Tal vez con demasiada profusión, hace hincapié en el paro del 19 de julio de 1977 que significó el despido de numerosos carteros en todo el país. Morales Bermúdez años después, daría pie al retorno de la Democracia y el 28 de julio de 1980 entregó la banda presidencial al arquitecto Fernando Belaunde Terry.

“¡Hey Taxi!”, se lee con deleite, pues en sus páginas encontramos también los nombres de los futbolistas que dieron gloria al Perú como “Cachito” Ramírez, los hermanos Prisco, “Titina” Castillo o Javier “Muerto” Gonzáles y otros. Soplín utiliza a su alter ego Javier para contarnos sus aventuras de barrio, los primeros amores con Ann y Aline,  convirtiéndose así en el protagonista de la novela. Tiene como sus  interlocutores al “Gato” y al Cacique Antonio Oc , una especie de brujo bueno que le ayuda a conjurar las pesadillas. En este largo relato dividido en 6 capítulos, la salsa nos   acompaña como leid motiv sosteniendo los momentos de mayor tensión y poniendo romanticismo en los encuentros sentimentales pero teniendo  siempre como rey y señor a Héctor Lavoe.

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