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Cine

Grupo Chaski sumergido en un conflicto de interés en las Líneas de Apoyo del Ministerio de Cultura

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La Asociación Microcine Chaski Macari fue declarado beneficiario en la Línea 2 de los Apoyos Económicos para la Cultura con el monto de S/ 60 mil soles. Y resulta que uno de los miembros del Comité Independiente de Evaluación que deliberó el fallo de los beneficiarios y/o ganadores, es la señora María Elena Benites Aguirre. Y ¿Quién es la señora Benites Aguirre? es nada menos que responsable y coordinadora de la Red Nacional de Microcines y además es miembro del Consejo Directivo del Grupo Chaski. El detalle es que existe un conflicto de interés, ya que aquella Red de Microcines, también es parte del Proyecto del Grupo Chaski. Aquí el informe.

El 20 de mayo se promulgó el Decreto de Urgencia Nº 058-2020 que “Aprobó mecanismos de amortiguamiento para mitigar los efectos económicos en el sector cultura producidos en el contexto de la emergencia sanitaria por el Covid-19”. En suma, el MEF destinó 50 millones de soles para las áreas de Desarrollo y Promoción de las Artes e Industrias Culturales y Puesta en Valor y uso de patrimonio cultural en el ministerio de Cultura. Para destinar esos 50 millones, el Ministerio de Cultura creó diferentes Línea de Apoyo Económico.

Revisando el portal institucional y observando la Línea 2 de Industrias Culturales correspondiente a Sostenimiento de organizaciones y espacios culturales, encontramos que entre sus beneficiarios está la Asociación Microcine Chaski Macari, con código de solicitud L2-IA-014-20 correspondiente a la región Puno con un monto otorgado de S/ 60,000 soles, y que cuyas actividades son el: Audiovisual y Cinematografía, Cultura Comunitaria. Tal como lo señala la Resolución Ministerial N° 000352-2020-DGIA/MC.

Microcine Chaski Macari beneficiado.

Sin embargo, resulta que esta asociación también es parte del Grupo Chaski Comunicación Audiovisual, ya que éste tiene una Red de Microcines en ocho regiones del Perú, además de Lima. Justamente, en la región Puno la Asociación Microcine Chaski Macarí tiene su sede en el distrito de Ayavirí provincia de Melgar con su centro Cultural llamado Microcine Chaskimac. Es decir, esta asociación es parte del Proyecto del Grupo Chaski, tal como ellos mismos lo detallan en la información de su página web en Facebook.

En la web de Microcine Chaskimac figura en la sección de contacto adicional el enlace www.grupochaski.org que es la página web oficial del Grupo Chaski. Además, en la sección de información adicional, se menciona: “Nos constituimos como un grupo de comunicadores audiovisuales y gestores culturales comprometidos con la promoción del cine como una herramienta para el desarrollo cultural y educativo del país y la región, en el marco del Proyecto: El Grupo Chaski y la Red de Microcines”.

El detalle, es que uno de los cinco jurados que eligieron a los beneficiarios fue la señora María Elena Benites Aguirre, miembro del Consejo Directivo y Responsable de la Red Nacional de Microcines Chaski. En otras palabras, ella ha sido jurado donde uno de los beneficiarios (Asociación Microcine Shaski Macari) forma parte del proyecto donde ella es directiva.  Aquí la Resolución Directorial N°000287-2020-DGIA/MC

Resolución Directorial N°000287-2020-DGIA/MC

En la página web oficial del Grupo Chaski se puede leer: “En noviembre del 2013 es nombrada Presidenta del Consejo directivo y Directora Ejecutiva de Grupo Chaski, siendo parte del Consejo Directivo desde el 2004. Es responsable y coordinadora nacional de la Red Nacional de Microcines”. Es decir, la señora María Elena Benites Aguirre fue juez y parte en la Línea 2 de las Ayudas Covid del Ministerio de Cultura.

Conocemos del importante trabajo del Grupo Chaski, pero este conflicto de interés no debe ocurrir. La transparencia es el elemento principal que se tiene que tener en cuenta cuando está en juego el dinero de todos los peruanos. ¿Por qué el Ministerio de Cultura permite que ocurran estas situaciones?

Dentro de las bases, en el punto seis de las restricciones de participación se lee: “El Ministerio de Cultura podrá verificar que el solicitante no se encuentra inmerso en algún tipo de incompatibilidad que genere conflictos de interés”.

Tal como lo mencionamos en una anterior publicación, es importante que la Contraloría General de la República continúe investigando, no solo el Proceso de Adquisición de Libros, sino, también las diferentes Líneas de Apoyo Económico del Ministerio de Cultura. De la misma forma, sabemos que la Comisión de Cultura y Patrimonio Cultural del Congreso viene revisando varios casos relacionado al MINCUL.

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Cine

Canción sin nombre: innominable

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Por Tania Pariona Icochea

Hace dos semanas obligué a mi pareja a ver Canción sin nombre, de la directora Melina León, una película que el Ministerio de Cultura estuvo promocionando y que se encuentra en Netflix. Marcos estuvo reacio porque el cine peruano no suele tener buenas producciones y sus propuestas casi siempre son dramas terribles. Sin embargo, mi (imposición) entusiasmo ganó el control remoto.

Realmente fue una gran decepción. Sin embargo, el hecho de que sea una película innecesariamente larga, lenta y con muchas incoherencias en la trama no es lo único malo. Lo realmente peligroso es una idea que se desliza bajo las formas del cine de estética hípster: el “terruqueo”. Aunque no ha usado el término terruqueo, Mario César Castro Cobos ha escrito una colérica opinión que en gran parte comparto y recomiendo leer: https://limagris.com/cancion-sin-nombre-de-melina…/….Como no soy una experta en cine, no hablaré de la fotografía ni de la técnica ni de las referencias a otras películas o directores. Me remitiré a abordar las incoherencias en la forma de abordar la ficción y en la trama.

No podemos juzgar a una película como a un reporte periodístico. Su aproximación a los hechos de la realidad real no tiene que ser meticulosa y exacta. De hecho, como ya señaló la directora, el tema central del filme – el robo de niños – ocurrió en el Perú años antes de 1988 (año en que la película se contextualiza). No se trata de la realidad, sino de una representación de la realidad. ¿De un mundo posible? No, no llega a tanto.

Si bien los espectadores no debemos reclamar a la obra un apego preciso a la realidad peruana, el filme se vale demasiado de las referencias a la realidad para comercializarse. Canción sin nombre entiende la ficcionalidad como una mímesis de la realidad. Los personajes no representan a personas que realmente existieron, pero sí a tipos sociales, étnicos y de clase. La misma Melina León ha mencionado que su padre fue periodista y que investigó el caso del secuestro de niños en el país. Por otro lado, el uso de los personajes migrantes, observados desde una lente exotista en sus “fiestas folklóricas” (como han dicho algunos youtubers) busca añadir realismo a esta cinta.

Se podría argumentar que es una ficción realista y que manosear la biografía y las manifestaciones culturales es una técnica publicitaria de mal gusto, pero no ilegal, como los lobbies. Bueno, pero que conste que es muy feo. Ahora vamos a la trama. Comencemos por la pareja ayacuchana de Georgina y su esposo quienes viven en un cerro limeño. Al principio, se los ve integrados a la comunidad de migrantes, participando de una fiesta, así nos enteramos de que el esposo es danzante de tijeras. No obstante, estando inscritos en una comunidad, viven en una choza de esteras alejadísima de otras. Y no solo eso, siendo partícipe de una comunidad, Georgina prefiere dar a luz en el centro de Lima, con unos absolutos desconocidos, sin avisarle a su esposo ni a las vecinas (¡que viven muy lejos, Tania!) ni a nadie de su entorno.

Pedro, el periodista que ayuda a Georgina a buscar a su bebé raptada, tiene una historia extraña. Se subraya la homosexualidad del personaje a través de una relación sentimental con un actor cubano. No obstante, este dato no agrega nada importante a la trama. Ni la homosexualidad ni la homofobia son temas desarrollados en la película. La inserción de este detalle parece más bien un intento por abordar la otredad en varias de sus formas: étnicas, de género. Otra vez, un guiño a la publicidad bienhondista de la época. Además, Pedro tiene en el periódico una compañera de acento marcadamente venezolano y se entrevista en la Amazonía con una mujer de acento marcadamente venezolano. Puede que una pizca de atemporalidad no caiga mal, pero en esta película parece que se les pasó la mano.

El personaje del esposo, por su parte, danzante y trabajador en el mercado sufre unos cambios que no se explican muy bien. Primero, deja sola a su esposa en la búsqueda de la bebé, solo la acompaña en dos ocasiones y luego desaparece. Más adelante nos enteramos que se enroló a Sendero Luminoso y toma parte en un atentado en una loza deportiva. La explosión ocurre durante una fiesta popular en la que participan sus vecinos y su esposa (!). Qué extraña manera de expresar la impotencia e indignación: atacando a los vecinos y a la esposa. Esto deja a Georgina todavía más sola y ella debe pedir ayuda a una vecina para que la esconda (¿no que la vecina vivía muy lejos?, ¿si podía pedir ayuda para huir, por qué no pidió ayuda para dar a luz?).

Si bien en el Perú existe una ley que castiga a la apología del terrorismo, no existe ninguna sanción contra el “terruqueo”. Esta es una práctica de desprestigio que vincula a una persona o a un grupo social/étnico con prácticas terroristas.

Lamentablemente, Canción sin nombre tiene una mirada que subrepticiamente terruquea, ¿por qué?, porque coloca al terrorismo del lado de los migrantes ayacuchanos pobres en los cerros de Lima. Quizás sea de modo inconsciente, pero sigue siendo un terruqueo. Esto ocurre por la forma superficial en que se propone un tema tan delicado para los peruanos. Entonces, sí, Mario Castro Cobos tiene razón cuando señala que Canción sin nombre no hace preguntas importantes ni mucho menos profundas a la realidad que quiere representar, pues de hacerlo se convertiría en “un artefacto en verdad incómodo, oscuro, perturbador, complejo, es decir, todo lo no que es”.

Me animo a escribir estas líneas porque leí que Canción sin nombre se perfila como “una de las películas más celebradas en la historia del cine nacional” y me preocupa mucho que se celebre una forma velada de colocar la culpa del terrorismo en ciertos grupos sociales, étnicos y de clase. No me parece exagerado decir esto en un país que cuestiona las marchas de protesta de los jóvenes y de los agricultores y que no procesa a los verdaderos culpables. No me parece exagerado despertar una alerta de “terruqueo” porque no necesitamos “mano dura”, sino reconstruir un país con memoria y dignidad.

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Cine

Los festivales culturales que migraron a lo digital

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Cuando se inició la emergencia sanitaria y surgió el confinamiento social el circuito cultural en Perú se vio afectado. Las galerías de arte, los cines, los teatros, las bibliotecas y los museos tuvieron que cerrar sus puertas. De golpe se cancelaron importantes ferias y festivales culturales; sin embargo, en el país algunas de esas organizaciones han sido tenaces y se reinventaron con el único fin de no truncar sus misiones y sus ofertas culturales. En ese sentido, importantes marcas como el Festival de Cine de Lima, el Festival de Cine Al Este, el Hay Festival Arequipa y la Alianza Francesa de Lima asumieron el reto e inauguraron sus eventos de forma no presencial utilizando como herramienta, la tecnología para ingresar al mundo virtual.

Revista impresa Lima Gris N° 20.

Lima Gris conversó con cada uno de sus directores para que nos den sus impresiones sobre los avatares que tuvieron que afrontar en esta pandemia que le declaró la guerra a la cultura.

Iniciada la pandemia muchos festivales fueron cancelados; solo algunos festivales lograron organizarse a pesar de tenerlo todo en contra. Marco Muhletaler, director del 24º Festival de Cine de Lima, mencionó:El miedo estaba ahí todo el tiempo. Yo creo que sí, fuimos muy claros en el momento de que lo que haríamos era llegar a hacerlo, y hemos tenido idas y venidas básicamente por temas de recursos, hasta que fuimos encontrando los aliados, los soportes y las plataformas. Yo quería estar seguro de que íbamos a poder atender al público de la mejor manera posible, porque quería que las películas se puedan ver bien, que los cineastas y los distribuidores con quienes trabajamos hace más de 24 años, puedan confiar en nuestra plataforma para tener una buena manera de exhibir sus películas, y cuando lo tuvimos, recién lo anunciamos”.

Marco Muhletaler director del CCPUCP y del Festival de Cine de Lima. Foto: PUCP.

En la ciudad blanca el Hay Festival también migró a lo virtual, con una clara premisa: resistir.  Ángela Delgado Valdivia, directora de Desarrollo del Hay Festival Arequipa 2020, señaló:La situación fue compleja y difícil. Cuando se decretaron las medidas de confinamiento estábamos a casi dos semanas de hacerlo en Gales, pero la decisión se tomó rápido y se migró a lo digital. A Arequipa no le tocaba otra solución que atender a las medidas de seguridad por la pandemia y seguir adelante. Lo que quiere el Festival es sentar continuidad y dejar un precedente; dejar el alma, y dejar la huella”.

Ángela Delgado. Foto: Julio del Carpio.

Otro de los festivales de cine que fue golpeado por la pandemia es el XI Festival de Cine Al Este, dirigido por David Duponchel. Para él, el tema económico fue importante ya que se tuvo que realizar una inversión onerosa para migrar a lo virtual. “Pienso que ha sido más caro, porque se ha tenido que hacer una plataforma. Nosotros, lo que hemos tenido como suerte en esta edición, es la respuesta de los directores”, señaló Duponchel.

Otro importante eje cultural en el Perú, es sin duda la Alianza Francesa. Para su director Nicolás Mezzalira, ha sido una experiencia intensa migrar en corto tiempo a lo virtual.“El teatro lo tuvimos que parar, pero hemos logrado terminar con suerte nuestro gran festival llamado Temporada Alta de Teatro Experimental, que fue hasta la quincena de febrero. Pero sí tuvimos que anular luego toda la temporada de artes escénicas y también la galería de artes visuales; aunque esta galería se ha reiniciado hace un mes y medio cumpliendo con los protocolos y ya está funcionando con un aforo súper reducido; pero el teatro todavía no. Y el cine según la fase cuatro abrirá a fin de mes”, explicó Mezzalira.

Con la pandemia también se tuvo que prescindir de muchos trabajadores; Marco Muhletaler manifestó: El equipo fue mucho más pequeño. Tuvimos que adaptar la organización a las realidades de esta nueva forma de hacer festival. Algunos empezaron a aprender cosas nuevas, y tuvimos que estar en otras posiciones a las habituales. Para muchos, era como aprender a hacer algo nuevo”.

Pero como en toda crisis, también aparecen nuevas oportunidades, una de ellas fue nuevos puestos de trabajo en áreas de comunicación digital y community manager. En ese sentido, Ángela Delgado precisó: “Nuestro equipo de comunicaciones del Festival tomó contacto con cada una de las personas y grupos presentes que están involucrados en el asunto de community manager, o de emprendimientos culturales y comunicativos a partir de la plataforma internet. Hemos dado más énfasis y creo que se lo seguiremos dando al equipo de comunicación digital que es tan necesario y tan pertinente en este tipo de estrategias”.

Una de las preguntas pertinentes ante la nueva experiencia virtual fue ¿cuál será la respuesta del público? David Duponchel afirmó: “Aproximadamente sumado a todo lo que es gratis, siempre ha sido entre diez mil y doce mil espectadores. Este año todavía no tenemos las cifras, pero lo que ha pasado es que hay más miradas de películas; entonces hubo menos gente que ha comprado su ticket. Pero la gente también ha visto más películas porque había películas gratis y también hubo un pago que hacer y había una preventa que nos ha ayudado también a pagar algunos derechos de películas”.

David Duponchel. Foto: Al Este de Lima.

En el caso de la Alianza Francesa, Mezzalira explicó: “En abril fue 40% menos. Somos una sociedad sin fines de lucro, pero el 90% de los ingresos de la Alianza Francesa vienen de las clases; entonces si haces el cálculo: 40% sobre el 90% es un golpe súper fuerte. El mercado del idioma no ha sufrido mucho con referencia a los otros mercados; como, por ejemplo, el de los restaurantes, que han sido destrozados durante seis meses. Y te puedo decir que octubre de 2020 fue mejor que octubre de 2019 en volumen de inscripciones, y por eso hemos mantenido todos los sueldos y todos los empleos al cien por ciento”.

Ante una crisis provocada por la pandemia, el respaldo de algunos auspiciadores se mantuvo en algunos casos; en otros, se tuvo que bregar ante la ausencia de marcas. Marco Muhletaler mencionó: Nosotros contamos con la colaboración del BBVA que se ha mantenido este año tal cual, y estamos muy agradecidos por seguir apostando por el Festival de Cine. La verdad, es que tampoco hicimos una campaña muy agresiva para salir a buscar a otros auspiciadores, pero ahí se unieron algunos auspiciadores en el camino”.

Además, agregó: “El Festival se ha hecho con casi el 8% del presupuesto regular y las entradas tenían los precios más bajos. Una entrada era para toda una familia, o para un grupo de personas que comparten una pantalla; pero también la virtualidad llevaba a otras salidas desde el punto de vista presupuestal; porque no teníamos deudas tan grandes en pasajes y en hoteles y otros costos que son muy altos”.

Por su parte, Ángela Delgado manifestó: Se han portado súper bien, porque sabemos que es un año difícil. Y si ustedes ven nuestra lista de patrocinadores, son empresas que nos han seguido casi desde el primer año; fieles, sólidas y comprometidas con los objetivos. Ahora, es evidente que el monto ha descendido por las propias circunstancias y lo entendemos bien. Lo que no entendemos y en esto me permito ser muy cuidadosa con lo que estoy diciendo: es que haya instituciones como el Gobierno Regional de Arequipa que se comprometió a un patrocinio para el Festival, pero lamentablemente no contestó nuestras cartas; lo ha hecho recién hace unas semanas diciéndonos que no pueden por la pandemia, pero nosotros también nos cuestionamos y nos gustaría saber qué tipo de políticas y qué tipo de consideración tienen hacia el área cultural”.

Una de las estrategias que utilizaron los festivales virtuales, fue la preventa. Una importante herramienta que evitó que el golpe económico sea más fuerte. En ese sentido, David Duponchel afirmó: “Hemos vendido mucha preventa a 29 soles, pero también había muchos estudiantes y por eso este año hemos vendido muchos tickets, pero al final hay poca recaudación porque tienes que cobrar 12 soles a los estudiantes nacionales para que vean 60 películas, pero atrás de esas 60 películas hay titulación y está la plataforma que tiene un costo. Lo que pasó realmente es que se divide el ingreso de dinero con el cine; por ejemplo, Cineplanet te toma la mitad, más el impuesto de la municipalidad, y no te queda mucho sobre el boleto final y eso es un problema, porque los festivales todo el tiempo no pueden contar con el apoyo del Estado, porque también se tienen que sostener”.

Pero cada festival también tuvo sus propias limitaciones; en algunos casos la ausencia de público fue mayor. Para Marco Muhletaler este año: “Ha sido menor y necesariamente tenía que ser así, porque recordemos que este año el Festival tuvo 30 películas, versus las 167 películas que tuvo el año pasado en su sección principal, más otras 300 en la sección de la Muestra Itinerante. Por otro lado, se pensaba que por el hecho de que sean virtuales los tickets iban a ser ilimitados. Pero los distribuidores nos marcaron a nosotros un numero de tickets y el universo total de tickets que nosotros podíamos vender ha sido de 15 mil, pero eso no significaba que eran 15 mil personas y de acuerdo a la estadística que hicimos, cada ticket vendido significaba que cada día era visto por 2 personas en promedio”.

Instituciones comola Alianza Francesa en plena pandemia apostaronpor una inyección cultural permanente, para ellos las redes sociales jugaron un papel importante como plataforma. Estamos muy orgullosos de todo el equipo, porque tuvimos una semana donde sabíamos qué hacer y lo hicimos con una onda un poco ligera, desde el 16 de marzo subimos una canción por ahí, un libro y una visita virtual al Museo del Louvre. Pero como actividad más fuerte empezamos a partir de la quincena de abril con danza en casa y luego nos tomó como dos semanas para montar el primer festival en línea en danza. Y eso no se improvisa; la política cultural tiene que ser muy clara porque consideramos que los artistas iban a ser muy impactados”, destacó Nicolás Mezzalira.

Nicolás Mezzalira. Foto: Rqphoto.

En todo cambió se suscitan también nuevos problemas. La tecnología es un gran aliado, pero muchas veces hay cosas que suceden de forma inesperada. Marco Muhletaler nos cuenta ese curioso momento del Festival de Cine de Lima: “Sin duda este año el tono que debía tener toda la comunicación no era celebratorio. Celebrar la fiesta del cine no era el enfoque en ese momento, pero sí era el momento propicio para seguir viendo cine y pensamos que debería ser un espacio de conversación, difusión y de reflexión sobre dónde estábamos en ese momento y en la inauguración hicimos un conversatorio sencillo pero profundo a la vez. Y en la clausura llegamos a hacer lo mismo, pero tuvimos la primera baja fuerte de internet en toda la emisión del festival, porque no habíamos tenido ni un solo problema serio, pero en plena clausura se cortó la trasmisión a la mitad y tuvimos que grabarla para poder emitirla, pero el público fue muy cálido también”.

Otro de los retos que tuvieron que afrontar los festivales, fue la difusión en los medios de comunicación. Vender un evento virtual en plena pandemia no fue una tarea fácil. David Duponchel detalló: “Ha bajado y ha subido. Internacionalmente ha subido; hemos tenido un montón de artículos en Argentina y hemos tenido artículos en la prensa de América Latina. Y nacionalmente un poco menos, porque no tuvimos televisión local este año. Solo en cable estuvimos en Wantan Night y en prensa escrita, en El Comercio y Correo”.

Al pasar de un festival presencial a uno virtual, sin duda se pierde algo, pero también se gana. Para los directores de los festivales, ¿qué se perdió y qué se ganó con esta nueva experiencia?

Marco Muhletaler: “Yo creo que ganamos la posibilidad de que el contenido sea más democrático y llegue a más regiones del país. Ahora, lo que más perdió el Festival es el espacio de comunicación y de encuentro físico que no solamente se vive en las salas, porque se viven en los pasillos, en la cafetería, en la sala de prensa y en el día a día”.

Ángela Delgado: “Si somos conscientes de las circunstancias, creo que vamos ganando en presencia mediática a nivel internacional; vamos ganando en conocimiento respecto al Festival hacia diversos públicos. Qué hemos perdido… yo creo que eso es temporal y momentáneo. Se pierde la calidez del contacto directo, eso es un factor humano irresistible y además imprescindible en el contacto humano porque es nuestra propia naturaleza”.

David Duponchel: “Lo que hemos perdido son quizás los encuentros que uno hace en un festival y la calidad de la proyección, porque hay películas que necesariamente se tienen que ver en una sala de cine. Pero también sentí que ganamos en las clases virtuales, porque hubo como un calorcito que lo vivimos en directo y los contactos con mi equipo… nos hemos visto casi siempre vía conversa”.

Nicolás Mezzalira: “Yo vengo de las artes escénicas de la calle y siempre militaré para que volvamos a los espacios físicos, porque creo que a nivel antropológico las artes escénicas es más que presenciar un espectáculo. Es recrear el círculo mágico de la palabra, el enlace social y el vínculo social. Somos animales y necesitamos abrazarnos. Y la otra cosa es que el arte y la cultura están ahí para eso, y no es casualidad que sea el sector más impactado por todos, porque al final arte y cultura es donde desde miles de años nos hemos encontrado nosotros. Y se ha ganado algo para capacitaciones, porque todas esas herramientas como zoom, y google earth, todo eso existía antes del 16 de marzo, pero no estaba en nuestro pensamiento y a nadie se le había ocurrido hacer un Congreso Mundial de las Alianzas Francesas con zoom, en lugar de que todos vayan a París”.    

(Articulo publicado en la revista impresa Lima Gris N° 20)

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Cine

Ganga Narayana. Desde la pulsión de la muerte a la pulsión del placer

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Escribe: Rosa Cáceres

Lo que hace el realizador Mario Castro en varias de sus películas es divagar por la calle, abriendo universos paralelos a la pregunta: ¿Qué es la realidad? Hoy nos muestra este trabajo, en donde su deambular está en dos polos que parten desde casi la misma premisa. No hay nada más real que lo efímero…

Relatos cotidianos de una cámara mostrando el tiempo muerto. ¿No es este el placer de escuchar a personas cercanas o desconocidas hablando temas sin que nos vean? Evidenciando en el relato el uso del artefacto con el que vemos, la cámara y sus posibilidades ante la adversidad del escaso presupuesto.

Y luego un cuerpo feminizado se apoya constantemente, fruto de la incomodidad de la cámara al ser observada dejándose observar. Como si la morbosidad del voyerista se consumara a la perfección. Se expone ante el realizador, construyendo desde ahí escenas mudas con ese cuerpo distendido, en relajación o contracción. No sabemos en qué circunstancia, qué vino, ni que va después. ¿Un ejercicio de ocio? ¿De gestos sin importancia? Algo nos inquieta, sentimos que el tiempo pasa y el cuerpo sigue ahí expectante. Ahí el cine capacitista, humanista-social y del bien, dice que eso hay que sacarlo, que solo se debe exponer lo bueno y lo malo —épico al fin—.

¿Y por qué no debemos dejar el error? ¿Por qué no se pueden mostrar nuestras pulsiones? ¿mostrar nuestra nimiedad? E incluso: ¿mostrar nuestros deseos? ¿Quién ha dicho que las reglas del cine, el montaje, el corte, ahora son leyes en las nuevas constituciones?… No me extrañaría que esto fuera así en el laberíntico futuro de Occidente.

La cámara avanza e irrumpe con otro off, el relato de una muerte, mientras vemos figuras deslavadas de dibujitos infantiles en una pared. Un relato que no contiene emoción pero quizás por eso nos estremece más. Entendemos el significado del nombre, un dios escrito en sánscrito, una de las lenguas más antiguas del mundo, porque quizás hay cosas que los seres humanos nunca vamos a percibir, porque el cine revela por omisión aquello que deseamos esconder, y acaso ¿estos no son nuestros miedos? ¿las reglas del cine oficial, acaso no son el triunfo de la moralina cristiana y sus 10 mandamientos? Y ¿qué había antes de esto, barbarie? No, nunca ha existido tanta atrocidad como ahora. Una atrocidad pagada en cuotas y encubierta, que ya se normalizó en leyes para todo, como si esto constituyera la fuente de nuestra seguridad; el Estado es quien distribuye el bien y el mal, como también lo que se hace y no se hace en el cine.

Hasta que se nos regala un plano del inmenso mar. Aquel que se traga todo como un agujero negro, una especie de trance anterior al mito. Donde todas las cosas pueden ser develadas.  Para terminar con el encuentro fortuito y efímero con una chica mirando cuadros, y un relato casual, superficial casi. Pero realmente no vemos eso. Vemos en esta superficie, a la muerte diciendo que todo termina antes que lo imaginemos, la particularidad de la belleza es su expiración rotunda en el tiempo.  Y su contrario es el error azaroso desproporcionado. ¡Platón tiene la culpa de todo! Por ese camino nos espera la agonía en la peste, como Gustav en Muerte en Venecia, imaginando a Tadzio. El cual, por supuesto, jamás volverá.

Puedes ver Ganga Narayana y otras 6 películas del mismo director aquí:

Otro texto de Rosa Cáceres

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Cine

Cortometraje peruano grabado en quechua gana festival de cine en Brasil

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El cortometraje peruano “Cuentos de Adobe”, elaborado por jóvenes peruanos egresados de la escuela de educación superior Toulouse Lautrec, fue elegido como el Mejor Cortometraje Internacional en el XIX Festival Nacional de Cine Estudiantil de Guaíba, realizado en Brasil. La organización del concurso destacó a la producción nacional como una de las mejores tramas, convirtiéndose en el único proyecto peruano ganador y superando trabajos procedentes de más de 100 países.

El cortometraje, basado en la historia de un hombre que intenta mantener viva la inocencia de su nieto durante la época del terrorismo en nuestro país, recibió varias nominaciones en este importante certamen internacional. De esta manera, nuestros compatriotas alcanzaron el primer lugar en las categorías de Mejor ficción internacional, Mejor director y Mejor guion.

La trama que es narrada en quechua y español, cuenta la historia de Justino Pinchi, un abuelo que hace todo lo posible para que la inocencia de su nieto, Fausto, no se vea afectada por las graves consecuencias producidas por el terrorismo. Es así que Justino intenta explicar los hechos que suceden a su alrededor a través de diversos relatos en su pequeña casa de adobe.

“La inocencia y la tierna relación entre un abuelo y su nieto son el centro de este gran relato. Quisimos representar una de las épocas más difíciles que ha sufrido nuestro país; pero con un enfoque distinto, donde el espectador vive la historia a través de los ojos del niño”, comenta Alexis Ruiz Espinoza, director del cortometraje y egresado de Toulouse Lautrec. “Escribir el guion fue un reto, porque tuvimos que investigar mucho sobre la época y profundizar en el sentir de las personas que vivieron de cerca el terrorismo”, agregó Ruiz. 

Por su parte, Carla Levi, docente de Toulouse Lautrec y líder académica del proyecto, destacó el trabajo realizado por sus estudiantes. “Esta idea nació hace dos años en las aulas de la institución y he tenido el honor de acompañarlos y ser testigo de cómo esta historia se hizo realidad.  Desde el día uno, que el equipo se presentó con el concepto del corto, fue claro que la historia iba a cautivar. Por eso, para nosotros es muy importante brindarles todo el apoyo posible a los jóvenes, para que continúen haciendo lo que más les apasiona de una manera creativa e innovadora”, puntualizó la docente.

Cabe señalar que el corto logró que el Festival de Cine Peruano en París considerara que el cortometraje sea proyectado en el evento solo con el teaser. Además, ha logrado obtener 15 nominaciones en distintas competencias a nivel nacional e internacional, entre las que destacan el Festival Internacional MEIHODO (Japón), el Festival Internacional de Cine Austral (Argentina) y el Festival First-Timme Filmmaker Sessions 2020, entre otros. Asimismo, ha resultado ganador en seis categorías en el Festival de Cine Académico Corte y Queda, realizado en nuestro país.

“Es muy emocionante saber que un proyecto que se inició en las aulas y se fue construyendo de a pocos, ahora es reconocido a nivel nacional e internacional. Esto es un reconocimiento al gran trabajo realizado junto con mis compañeros, quienes, desde un comienzo, se comprometieron con el proyecto e hicieron parte de ellos la historia de Cuentos de Adobe”, finalizó Ruiz Espinoza.

Cuentos de Adobe ha sido elaborado y producido por Alexis Ruiz, Andrés Gaviria, Antonio Miñano, Alessandra Martell, Francisco Gómez de la Torre y Denisse Canepa Bermúdez; todos egresados de la carrera de Comunicación Audiovisual Multimedia de Toulouse Lautrec, quienes desarrollaron el corto en los últimos ciclos de su carrera.

Aquí un avance del cortometraje peruano.

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Cine

El peso del pasado: El Sur, de Víctor Erice

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La relación de una niña con su padre es mostrada en El Sur (1983), de Víctor Erice (Carranza, España, 1940), como un proceso de descubrimiento del pasado del progenitor, a través de un relato intimista, cargado de los efectos de un memoria dolorosa, en donde el sentido que ofrece la región del título, surge como origen y fundamento de vivencias, conflictos familiares, silencios, derrotas. Lugar que induce finalmente a la protagonista, convertida en adolescente, a realizar un viaje, del que sólo presenciaremos su partida.

Y es a partir de los momentos previos a ese viaje, que la cinta hace una retrospectiva en donde los recuerdos de Estrella (la niña y la adolescente) se van sucediendo para reconstruir aquella imagen paterna. Así, lo primero es fascinación, la “magia” de Agustín (el padre), simbolizada a través de un péndulo, le permite encontrar el agua subterránea que necesitará la gente del campo para sus cosechas y animales. Esa capacidad, esos “poderes” que ofrecen vida, o los medios para obtenerla –o mantenerla-, también se vinculan al ámbito de su trabajo como sanador, médico del  hospital del pueblo. A medida que la niña recorre intrigada a ese personaje excepcional, solidario y amable, va descubriendo al otro, al solitario, al distante, al que se refugia en sí mismo (bebiendo o yendo al cine). En todo momento Agustín tendrá dificultades en sus relaciones con los demás, e incluso con su propia esposa, Julia. La parca cortesía con la que se conduce, sólo encuentra la excepción con su hija.

Las relaciones de Estrella con sus padres, se organizan en la película a partir de secuencias particularizadas con uno o con otro. Casi no se muestran interacciones entre los tres –o son muy breves y funcionales-, lo cual denota un cierto clima de incomunicación entre los progenitores, la diferencia de caracteres y maneras de afrontar la vida que llevan. La madre e hija se acompañarán en las tareas cotidianas, sus tratos son cariñosos, pero también claros, transparentes, prácticos se podría decir. Con el padre, la relación precedida por la admiración, presenta al inicio una fuerte conexión subjetiva, cargada de afecto y sentido de compañía. Pero al ir investigándolo, la relación terminará sucumbiendo, apareciendo ante ella un hombre triste, a veces corriente, perdido en un tiempo que no es el de ellos y al que parece añorar. (Y de cierto modo, un tiempo al que volverá, asediado por sus recuerdos, y puede que también por la culpa, como obedeciendo alguna pulsión autodestructiva).

La película de Erice desarrolla este relato intimista dentro de una atmósfera de ensueño. Un paisaje neblinoso que asemeja a una visión desencajada o apenas despierta, alberga la casa de Estrella, apartada de cualquier población. Al lado de un camino desolado –los planos generales son muy expresivos al respecto-, la casona evoca una distancia simbólica y emocional, en apariencia lejana de aquellos lugares vinculados al pasado (del padre), como una manera de protegerse de la influencia de esos mismos lugares, de sus ambientes y de sus seres. Pero habrá una falla dentro de esa “fortaleza”, de algún modo ese espacio imaginario nunca será inmune a la intrusión de los recuerdos. Unas fotos, unas cartas, unos objetos, guardados en cajones -“cosas inolvidables”, diría Bachelard-, restos de un periodo anterior, escapan de su precario encierro. Así, el ensueño se desarmará y todo el ambiente sufrirá un cambio: la casona, sus decorados, sus habitantes. En la secuencia final, cuando Estrella marcha a la región del título, para conocer las razones del suicidio de Agustín, el plano del camino por donde ella se va, invoca con su niebla y con la imagen del fondo inacabable del sendero, el final de un sueño, que debido a la tragedia, terminará convertido en pesadilla.

El pasado en la película, funciona como una carga que abruma e impide avanzar y desarrollar relaciones más plenas. En la figura de Agustín, erosiona sus vínculos familiares –de manera lenta y sorda- y lo aísla de los demás, como si ya no ocupara un lugar en la vida diaria, como si su existencia transcurriese en un plano distinto. (Cuando padre e hija comparten una comida en el hotel, la soledad del salón donde se encuentran contrasta con la celebración de un matrimonio en la sala contigua. Separados por una puerta, de un lado la festividad, del otro la melancolía. Cuando Estrella se acerca a la puerta, curiosa –la música parece recordarle su primera comunión-, Agustín permanece en su mesa, solo, ajeno a la fiesta que ocurre allí tan cerca).

También el pasado es una memoria dolorosa manifiesta al contemplar a un amor de juventud en una película olvidada (que la hija descubrirá personificada en una actriz); o un testimonio del destierro, explicado por Margarita (empleada doméstica de la abuela) a Estrella, al contar los conflictos entre Agustín y su propio padre, como partícipes de los bandos en disputa en la  guerra civil española. (No se explicita, pero está sugerida la filiación republicana o socialista de Agustín frente a la monárquica o fascista de su padre).

Erice no terminó esta película como hubiese querido. Su proyecto original fue interrumpido por los recortes presupuestarios de la producción. Con un final impuesto, nunca sabremos que habría sido de la investigación de Estrella sobre su padre en la región andaluza.

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Cine

Estreno de Ganga Narayana (2021), de Mario Castro Cobos

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Mario Castro, realizador y crítico de cine, estrena en Lima Gris (y de manera gratuita) su séptimo largo independiente y experimental en 4 años: su tercer largo en tiempos de pandemia, y el primer largo peruano que se estrena en este año de elecciones generales y del bicentenario con vacunas.

Ganga Narayana, de Mario Castro Cobos (Perú, 2021, 71 min). A través de una cámara inmóvil o en perpetuo movimiento, de voces en off, pantalla en negro o en imágenes mudas o locuaces, la vida, la muerte, el cambio, en una palabra, la transformación, se hacen presentes de manera constante. Ganga Narayana significa, en sánscrito: ‘aguas en movimiento del Ganges’.

Aquí puedes ver Ganga Narayana (2021):

Aquí puedes ver Adentro hay un loro (2020):

Aquí puedes ver Animales perdidos (2020):

Aquí puedes ver Cuaderno de notas (2018), Gracias por la donación (2019), Descartes (2019, en codirección con Carlos Benvenuto) y Agujero (2019):

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Cine

Cine: Arirang, de Kim ki-duk (2011)

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Godard en más de una ocasión señaló que hay dos tipos de cine: el de espectáculo y el de investigación. Me gusta eso. Así que acudí hasta Arirang apostando a que encontraría más de lo segundo que de lo primero; y a decir verdad no estoy muy seguro de lo que me encontré. Bueno, al final sí. Mi curiosidad se mantuvo en una intrigada y prolongada perplejidad. A ratos, también divertida.

El menú: un cineasta precocido. Listo para que lo consumas (‘es un autor’) sin mayor misterio. Kim se asigna tantos papeles: El cineasta recluido – el cineasta en crisis – el cineasta traumado, pues se siente culpable; el cineasta que, por otra parte, se siente traicionado; también, cómo no, el cineasta que repasa su carrera, por lo demás muy exitosa (entonces de qué te quejas, Kim, ya, pero siempre hay un pero, sí pues), el cineasta que deja entrever (pintoresco desdoblamiento, Kim vs. Kim) sus heridas, las recientes y las antiguas, sus debilidades y amarguras. ‘Soy casi un genio pero soy solo humano’.

La cámara espejito espejito qué cineasta más bonito se pasea a lo largo de un camino y ese camino se llama Kim ki-duk. ¡Oh! Esa épica del yo, ¡oh! el heroico esfuerzo de cargar con uno mismo. Eh, pesas. Qué destino. La carga se hace más liviana y amena si la compartes con los demás. ¿Película para tu club de fans? ¿La imposibilidad de dejar de hacer películas se mezcla sin pudor con la autocomplacencia y la autocompasión? Y con amplia locuacidad.

No es el silencio lo que prima, salvo en los primeros minutos, casi mudos (miau). El gato aporta frescura budista. El cliché ‘oriental’ del hombre solitario, la cabaña apartada, la leña, el fuego… Come tu comida, mójate la cara, etc. Imágenes varias y repetitivas de su devenir cotidiano. Qué se saca de esto.  El fabuloso velo de la ficción como que no se descorre mucho. Si ficción es expansión, multiplicación y transformación del yo… fructífera puesta en duda… pero qué tenemos, ah Kim, qué haces haciendo caritas. ¡Por Buda y por Cannes!

A favor: el perdedor solitario prácticamente sin amigos que trabajaba mucho y dormía poco, pero que observaba muchísimo, años después, y premios mediante, se convierte en el orgullo de su nación, aunque sus historias, bien vistas, en realidad sean una crítica a su sociedad y una descripción del caos.

A favor: reniega del sistema, usa una pequeña cámara digital para grabar algo que le es urgente, aborrece la industria, el dinero que solo pone obstáculos a la expresión libre. Mucha gente y toda esa producción cuando lo que necesita es ser humano, ser personal. Se siente nervioso y siente que esta película es su primera vez, su nueva primera vez.    

Kim necesitaba filmar, para él no filmar no era una opción. No importaba la perfección. Entiendo que uno necesita salvarse, y en ocasiones salvarse de uno mismo. La confesión era urgente. Kim se salvó. Eso está bien. Se dio el gustazo de darse en espectáculo, y a la vez dice varias verdades, rompe el pacto corrupto del cine, y yo se lo agradezco, porque da fuerzas a los mejores, que quieren un camino limpio, yo que echaba de menos, como humilde espectador, algún tipo de investigación. Pero al final su pequeño experimento comunica bien su locura y su desgarro… Una película desesperada con una rareza irónica de final feliz.

Película

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Cine

Cuba: Intelectuales y artistas se solidarizan a través del N27 en medio de censuras y encarcelamientos

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En Cuba los artistas e intelectuales viven una situación convulsionada desde mediados de noviembre. Las demandas del Movimiento San Isidro de exigir la libertad del rapero Denis Solís, quien fue condenado a 8 meses en prisión por el presunto delito de “desacato” y de intentar entablar un diálogo de negociación con distintas autoridades se ha visto frustrado. La intervención de la policía para poner fin a la huelga de hambre ha puesto en estado de alerta a artistas e intelectuales en Cuba. A pesar de mediaciones de varias reconocidas personalidades del arte, como el cineasta Fernando Pérez, el diálogo no fluye y la ola de repentinos encarcelamientos para intimidar a personalidades de las artes continúa.

Desde que la policía intervino el edificio donde el Movimiento San Isidro se mantuvo en huelga de hambre por diez días, varias personalidades de vida artística e intelectual cubana han sido arrestadas, entre ellos también Tania Bruguera, Luis Manuel Otero Alcantara y recientemente el editor de la revista de cultura y política El estornudo, Carlos Manuel Álvarez.

Tras ser censurada en abril del 2018, cae en medio de esta coyuntura el estreno de largometraje QUIERO HACER UNA PELÍCULA en la cinemateca de Madrid, ópera prima del cineasta y artista gráfico Yimit Ramírez. Yimit, quien destaca por manejar distintos soportes y técnicas de las artes visuales, combina su eclecticismo con una insolencia juvenil y bruscos quiebres de género entre sus distintas obras, que abarcan el dibujo animado, la animación 3D, la docu-ficción y el trabajo con destacados actores cubanos.

Yimit Ramírez.

La generación censurada se abre camino – Yimit Ramírez estrena online su película #QHUP

Su ópera prima QUIERO HACER UNA PELÍCULA (#QHUP) rompe una vez más esquemas, pues opta por la creación colectiva o coísmo -como lo llama su co-guionista Tony Alonso- al co-escribir junto a Tony y Neisy Alpizar, ambos compañeros de estudios de su generación.

QUIERO HACER UNA PELÍCULA o #QHUP se titula el deseo de hacer cine independiente en Cuba, generando una de las mayores campañas de recaudación de fondos llevadas a cabo para realizar una ópera prima.

El plot es reducido: Tony está fascinado con Neisy durante el concierto de los Rolling Stones en La Habana. Mientras la sigue, decide hacer un documental secreto sobre su vida. Se infiltra en su casa y comienza a grabar su privacidad debajo de la cama. Así, se convierte en testigo de los conflictos generacionales de Neisy con su madre, su bisexualidad y sus formas de ganarse la vida. Sin embargo, el revuelo causado a raíz de la Muestra Joven ICAIC en abril del 2018 ha sido considerable.

Una ópera prima censurada por un mojón

La censura de #QHUP se produjo cuando se intentó presentarla como proyecto en desarrollo en la Muestra Joven ICAIC, principal encuentro de jóvenes talentos del cine cubano. Entonces se le acusó de “irrespetar” a la figura oficial de José Martí a través de una frase del personaje de Tony, cuando se declara a Neisy con las siguientes líneas:

¡José Martí es un mojón, Neisy! … José Martí es un mojón de verdad!  …

– (Risas)

José Martí no se reía, m’ija.

– ¿Cómo sabes éso?

José Martí era maricón.

– Está bien. ¿Y por qué no?

Pero, no lo conocimos. Él vivió en otra época, entiende …

Y no creo en Martí. No soy martiano.

– Mi papá sí.

No, no. Y mi mamá también. Y mi papá.

– ¡A mi me gusta Martí.

¡Pero tú no lo conoces!

– No, pero …

A mi me gustas tú.

Para mi ahora mismo tú eres mi Martí.

Este tierno diálogo entre jóvenes procedentes de estratos sociales distantes y con perspectivas del mundo diferentes fue el motivo de la censura. La lectura aislada de “¡José Martí es un mojón!” omite la reflexión sobre el legado cultural cubano que en términos sencillos engloba QUIERO HACER UNA PELÍCULA.

#QHUP es además una reflexión sobre el cine cubano y su relación con el mundo, tomando Cuba como escenario del espectáculo, sea para personajes de RÁPIDOS Y FURIOSOS o para Barack Obama -quienes ven el mundo desde vehículos blindados-, y de la porno-miseria que escarba en los escombros y exalta la carencia, así como la Cuba del culto del personaje revolucionario pétreo y del pasado, además de la isla como rezago, también en materia de rock. En esa Cuba no parecen tener voz los personajes de Tony, Neisy y Yimit. Por eso mismo necesitan hacer su película, con la ternura y los medios que poseen.

Quien está familiarizado con clásicos del cine cubano, como MEMORIAS DEL SUBDESARROLLO de Tomás Gutiérrez Alea (1968), hallará las referencias en esta ópera prima de Yimit Ramírez: el voyeur Tony que rodeado de arte y un estilo de vida sofisticado comparte rasgos del personaje de Sergio en clásico de 1968. Neisy, que es observada y analizada por el voyeur Sergio, asume el papel de Elena. La mirada por un agujero de llaves en la casa precaria de Neisy nos remite al telescopio de Sergio. El estilo neorrealista de QUIERO HACER UNA PELÍCULA comparte múltiples perspectivas y tomas de MEMORIAS DEL SUBDESARROLLO. Sin embargo, una diferencia entre los personajes es que Tony debe obedecer a un papá que ejerce poder sobre él y sus dispositivos para aprehender el mundo, las cámaras. Tony, similar a un científico o artista, necesita deconstruir símbolos nacionales, pues sólo insultándolos y sobreponiéndose a ellos logra acercarse a la Cuba de Neisy. Neisy, similar a Elena, a su vez quiere transformarse apoderándose de la cámara, cual videobloguera, y enfrentando de manera idealista un mundo nuevo junto a Tony. Es este deseo que conmueve profundamente luego de aguantar casi 100 minutos de encuadres fijos, cámaras movidas, sexo duro, lágrimas, peleas y algo de la Habana Vieja y el Vedado de noche y los lamentos y alegrías del cotidiano cubano.

#QHUP carece y peca, sobre todo del tiempo justo

La obra de Yimit Ramírez se caracteriza por un eclecticismo propio de quien quiere aprender nuevas técnicas y vertirlas en obras. Hay que ver QUIERO HACER UNA PELÍCULA. Por más que por ratos puedan parecer largas algunas escenas, tienen su lugar para abrir el abanico de temas difíciles de abarcar en una ópera prima que se apoya en un clásico pero que establece sus propios retos y limitaciones, como narrar la historia escondido bajo una cama y carecer de permisos y presupuesto para hacer cine a través del ICAIC.

La censura es a la ternura de quien es joven

Los espacios en QUIERO HACER UNA PELÍCULA son pocos y su significado no parece saltar a la vista, pues las ideas creadoras ocurren en lugares poco llamativos. Sin embargo, son éstos los espacios de una generación de artistas y creativos que transitan por lugares como la cocina de Marta María Ramírez, donde se manifiestan las dudas, surgen las nuevas ideas y van tomando forma a través del diálogo y un té.

Robar algo grande, un corazón  

QUIERO HACER UNA PELÍCULA nos seduce, no sólo como obra cinematográfica independiente, con todo lo que le antecede: carteles, debates, caricaturas, una campaña para recaudar fondos en la que no debieron faltar los polos impresos, sino que destaca por cómo asume el legado cultural cubano con frescura e insolencia y por ser indomable el proceso creativo de vanguardia de la presente generación que hoy se solidariza a través del #27N.

QUIERO HACER UNA PELÍCULA la distribuye Vega Alta Films y se puede seguir, comentar y recomendar en https://www.facebook.com/QHUPelicula/

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