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Cultura

Fritz Zorn, el escritor educado para la muerte

En algunas ocasiones la enfermedad y la muerte funcionan como herramientas para la construcción de discursos narrativos y/o testimoniales muy polémicos. Esta escritura puede girar en torno a distintos fines, especialmente en lo terapéutico y lo confrontacional.

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En lo que corresponde al primero, podemos tomar como ejemplo al español Francisco Umbral, quien escribió en su libro titulado “Mortal y rosa” el recuerdo fresco y doloroso de la enfermedad y muerte por Leucemia de su hijo de cinco años. Otro caso trágico es el de la escritora norteamericana Joan Didion con “El año del pensamiento mágico”, libro que empezó a escribir a los pocos días después del fallecimiento de su esposo, el también escritor John Gregory Dunne; y “Noches azules”, en el que narra la lenta agonía de su hija Quintana. Estos testimonios, que exploran y ahondan sobre la muerte de un ser amado, funcionan como formas de liberación del dolor y del sufrimiento, una manera de autoterapia para regular las emociones negativas.

Respecto al fin confrontacional, el caso más especial y controvertido es el de Fritz Zorn, seudónimo de Fritz Ang, escritor clandestino y profesor de idiomas que empieza a escribir su biografía después que es diagnosticado con cáncer. Esta obra de carácter “autobiográfica”, no es más que documento clínico sobre la historia de un enfermo terminal de cáncer, en el que elabora una ácida crítica hacia su formación familiar y educativa, el contexto social y económico, Dios y la religión, la muerte prematura y hacia sí mismo, buscando liberarse de los agobiantes recuerdos de un pasado infeliz e insípido. Caso muy parecido al de la hija adoptiva del escritor chileno José Donoso, quien se suicida después de haber revelado los secretos más íntimos de sus padres en el libro “Correr el tupido velo”.

Estos testimonios, en lugar de buscar el sosiego, terminan por alterar los nervios y, quizás, tergiversar los propios recuerdos. Tal como lo menciona Zorn:

“Escribir mis recuerdos no me ha deparado la calma, sino, al contrario, una agitación y una desesperación más aguda”.

Una de las cualidades más honestas y humanas de las personas es el miedo a morir, si nadie nos prepara para la muerte de alguien que amamos, mucho menos alguien está preparado para afrontar su propia muerte. Solo los valientes saben como afrontarla y retarla. Es el caso de Fritz Zorn que, como ya se ha mencionado en el párrafo anterior, decide volcarse a la escritura de su propia historia para confrontar y denunciar algunos aspectos de su vida que, según su creencia, determinaron y confabularon la aparición del cáncer. Justamente el objetivo de este texto es comentar este libro polémico que se publicó con el título: “Bajo el signo de marte”. Oscura premonición bélica.

Fritz Zorn fue un joven rico, culto, infeliz, depresivo e hijo de una de las familias más acomodadas de Suiza que falleció a los treinta y dos años por culpa del cáncer o de un linfoma maligno a finales de 1976. Padecer esta patología le sirvió como punto de partida para emprender una lucha titánica contra sus recuerdos y su identidad misma. El ejercicio de la escritura le ayudó a desnudar su alma, que, según se da a entrever, está llena de ira y remordimiento contra su propia familia.

Esta relación hogar-hijo es una parte muy importante en el libro, pues para el narrador, sus padres y la educación que recibió son los culpables directos de la aparición de un tumor cancerígeno en el cuello, producto de sus “lágrimas tragadas”. Esta expresión es muy importante porque da a entrever dos cuestiones: la aparición del sufrimiento solitario y el sentido fantasioso de la enfermedad.  Todo ello debido a una depresión que lo aquejó desde la adolescencia y que no supo contrarrestarla a tiempo.

“…todas las lágrimas que no había llorado y no había querido llorar durante mi vida se habían amontonado en mi cuello y habían formado ese tumor porque no habían podido cumplir con su verdadero destino, el de ser lloradas”.

De la misma manera, utiliza una subjetividad hiperbólica para definir al cáncer que padecía:

“Yo creo que el cáncer es una enfermedad del alma que hace que aquel que devora toda su pena sea devorado a su vez, al cabo de cierto tiempo, por esa misma pena que vive en él”.

“Bajo el signo de marte”, publicada en 1977 por una editorial alemana, está dividida en tres partes: “Marte en el exilio”, “Última necat” y “El caballero, la muerte y el diablo”. En ellas se evidencia la búsqueda del protagonista hacia el origen de su problema, las repercusiones de una incapacidad crítica y la ansiedad por seguir viviendo, tal como lo afirma en sus palabras finales:

“Yo todavía no he vencido aquello que estoy combatiendo; pero tampoco estoy vencido y, lo que es más importante, todavía no he capitulado. Me declaro en estado de guerra”.

En este libro estremecedor el lector puede encontrar distintos elementos temáticos que giran en torno a la enfermedad. El primero que se nos presenta es su pasividad ante la sociedad, producto de un hogar burgués que vive tras las apariencias de “la familia modelo”. Ello ocasiona un abismal distanciamiento psicológico entre la niñez, la adolescencia y la juventud de Zorn, ya que mientras más se aproxima a los treinta y dos años, más consciente es respecto al papel de su vida en este teatro de sombra que es la vida burguesa.  

Según su testimonio, la pasividad que ha pesado en sus treinta y dos años se debe al encubrimiento de una vida carente de acción, anulando la transgresión como elemento vital para el desarrollo reflexivo y crítico. Para su familia, el silencio y el “orden burgués” son necesarios para mantener el decoro y el respeto ante las demás familias pertenecientes al mismo statuo quo. Asimismo, menciona que pertenecer a una clase adinerada no es sinónimo de tener una vida apropiada, algo totalmente discutible, pues a pesar de todo lo crítico que Zorn es con su familia, hay que tener en cuenta que nunca le llegó a faltar una casa, buena vestimenta y una aceptable cantidad de dinero que derrochó en su etapa universitario, además de la cuantiosa herencia que recibió.

Es casi imposible tener un juicio definitivo sobre la relación entre Zorn y su familia, ya que solo se conoce su versión, además de que cuando empezó a escribir sus recuerdos el padre ya había muerto. Es imposible no recodar al Franz Kafka de “Cartas al padre”.

Aquí algunas citas que reflejan sus lamentos ante una vida monótona y pasiva:

“Mi mundo juvenil fue un mundo más que feliz y armonioso, entonces tiene que haber sido falso y mentiroso en sus bases”.

“Hoy tengo la certeza de que en mi juventud no aprendí a tener a tener una opinión propia: solo aprendí a no tener opinión propia”.

Esta pasividad ante la vida lo hereda de su propio hogar, como ya se ha mencionado anteriormente, ocasionando un sentimiento negativo ante sus padres. En su libro despotrica contra ellos ¿algo justo o injusto?, pero sobre todo de su padre, llegando mencionar que siempre estuvo muerto para él o que en realidad fue alguien que nunca existió. Sobre su madre da a entender algo no menos polémico, al asemejarla a una anciana agradable que vive en la Orilla Dorada de Zúrich, y con quien le parece francamente ridículo emparentarlo. Incluso casi al final del libro menciona que alguna vez soñó con matarla.

“Soy el hijo neurótico de un padre neurótico y de una madre neurótica; mi familia es para mí la quintaesencia de todo aquello de lo que yo abomino, y sin embargo, como miembro de esa familia, soy necesariamente un neurótico…”

A todo esto, habría que añadir otro elemento temático que configuró su falsa personalidad: la educación. Zorn menciona que en los estudios siempre fue un alumno que cumplía responsablemente con sus actividades, pero que no lo hacía con el objetivo de tener una vida profesional exitosa, sino que simplemente le daba pavor ir contra las reglas establecidas y alterar la normalidad. La relación con sus compañeros era insustancial y lejana. La educación recibida, calificada como “mala” por él, es uno de los motivos que generaron su enfermedad.

“Me parece justo decir que el mal causado por una educación errónea es a veces tan grande que puede manifestarse también bajo sus formas extremas (como parecería ser mi caso) en enfermedades provocadas por una neurosis, por ejemplo el cáncer. ¿Sobreviviré a esta enfermedad? Por ahora no lo sé.  En el caso de que muera se podrá decir de mí que fui educado para la muerte”.

Da la impresión de que Zorn altera sus recuerdos e introduce sus propios criterios fantasiosos que le sirven como excusa para justificar su temerosa vida:  

“Toda mi vida fui buen educado y gentil y esa es la razón de que desarrollara un cáncer. Y está bien así. Yo creo que cualquiera que haya sido toda su vida bien educado y cortés no merece otra cosa más que contraer un cáncer”.

Otro elemento interesante y no menos polémico es la sexualidad. Según lo que testimonia Zorn, murió sin conocer el amor y las relaciones sexuales, pero no por el rechazo de las mujeres, sino por su propia incapacidad para desear carnalmente a otra persona. La dificultad con las mujeres, antes que física, consistía en una “impotencia del alma”, lo cual lo lleva a una severa depresión, afirmando que la incapacidad sexual es lo que más le ha causado daño. Otra característica que lo emparenta a Kafka.

Fritz Zorn tenía castrada el alma.

“La sexualidad no formaba parte de mi mundo, ya que la sexualidad encarna la vida y yo había crecido en una casa donde la vida no estaba bien vista, pues entre nosotros se prefería ser correcto a vivir”.

Fritz Zorn.

Leonard Bankhead, personaje de la novela “Trama nupcial” de Jeffrey Eugenides, es un brillante estudiante de ciencias que padece de depresión, lo cual lo conduce al consumo de un excesivo número de medicamentos para calmar su ansiedad y angustia. Todo ello termina por destruir su relación amorosa y una prometedora vida profesional. En este libro se busca describir a una persona clínicamente deprimida, mencionando que el cerebro deprimido envía una señal de que se está muriendo al cuerpo, esta la recibe y lentamente empieza a debilitarse, por ende las personas que sufren de esta patología andan siempre andan desanimadas y cansadas.

Utilizo esta referencia porque la depresión es una de las causas de la aparición del cáncer en la vida de Fritz Zorn, y que además se parece a lo que opina en su libro:

“Todos saben qué es la depresión: todo es gris, frío y vacío. Nada produce alegría y todo lo doloroso provoca un dolor exagerado. Se pierden las esperanzas y no se ve nada más allá de un presente desdichado y privado de todo sentido”.

La depresión le ocasiona angustia y desesperación, siente que su cuerpo erupciona en su interior y que no le da tregua. De noche no puede dormir, gime, grita, da círculos alrededor de su habitación, pensando en cosas negativas e insultando las paredes para calmar todo lo que lleva dentro. Su cuerpo es sacudido bruscamente por el dolor, pero lo que más le duele es el alma por haber desperdiciado sus tres décadas de vida en la simple monotonía. Al final, cuánto más se conoce, más rápido llega a la conclusión que siempre fue alguien destruido, envejecido, quebrado, castrado y deshonrado.

El texto autobiográfico no solo permite conocer los abismos de su personalidad, sino que ayudan a comprender el contexto en el que estaba inmerso. Su entorno social es muy crítico ante el pensamiento comunista, considerando a Rusia como un lugar casi terrorífico. Él se deslinda de este vacuo pensamiento, pero con un sentido rebelde y crítico ante la burguesía antes que ideológico.  Se podría decir que su doloroso testimonio agrupa dos conciencias, uno personal y otro histórico. Gadamer mencionaba que la escritura de un texto personal da pautas para una configuración histórica que permite entender los avatares de un tiempo en el cual, el autobiógrafo es contemporáneo.  Cuestión importante ya que el relato sobre una experiencia personal ayuda a establecer una interpretación de la realidad histórica en que se vive.

La historia de Zorn es parecida a la de muchas personas que vivieron y aún viven tras la sombra de las tristes apariencias y del miedo a actuar en una sociedad que se posesiona de todo, teniendo como base la falsa idea positivista del progreso de la segunda mitad del siglo XX.  Los últimos meses de vida y la aproximación de la muerte le ayudaron a reflexionar sobre todo ello, lamentablemente las fuerzas ya no le dieron más, pero aun así me atrevería a decir que tuvo una muerte muy decorosa y, sobre todo, lúcida. Se podrían nombrar otros elementos temáticos preponderantes en este libro autobiográfico, como por ejemplo: el nihilismo y su relación con el pensamiento religioso. En las últimas páginas nombra a Dios para desafiarlo y afirmar que siempre quiso ser alguien precipitado a los abismos infernales de las tinieblas.

Para finalizar una última cita donde describe su propia vida:

“Esta es mi vida. Yo creí en el mejor, el más sano, el más armonioso, el más estéril y el más falso de todos los mundos; hoy me encuentro frente a un montón de ruinas”.

Fritz Zorn es un universo plagado de dolor e infamia. Léanlo, os sacudirá los nervios y las fibras más íntimas.

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Cultura

¿Es buena la ley de libro?

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¡Por fin parió Paula! Tenemos nueva Ley del Libro y toda la comunidad librera está de plácemes, porque se logró extender por 3 años más la exoneración del pago de IGV a la venta de libros, así como permitir que la Sunat devuelva a los editores cuyos ingresos netos anuales no superen las 150 UITs, el IGV pagado en sus compras de insumos, bienes de capital y servicios. La comunidad librera también salta en un pie por haberse creado un fondo de S/16 millones destinado a la compra de libros para las bibliotecas públicas, así como para realizar convocatorias concursables de estímulo a la creación, la actividad editorial, la mediación de lectura y la internacionalización de las obras peruanas.

Indudablemente es un avance respecto a la ley anterior. Sin embargo, todavía estamos lejos de un régimen que fomente, no sólo la lectura, sino principalmente la dedicación creativa de los escritores peruanos y su articulación a cadenas de valor internacionales. Sigue siendo una ley sesgada a favorecer el negocio editorial de las principales empresas editoras, sin una visión integral de desarrollo de un ecosistema competitivo.

En todos estos años el sector editorial ha gozado de la exoneración del IGV a la importación y venta de libros y afines; del otorgamiento de un crédito tributario por reinversión de utilidades; y un reintegro tributario del IGV pagado en las adquisiciones de bienes de capital, materia prima, insumos, servicios, etc.

Sin embargo, en la práctica qué es lo que se ha venido logrando con estas exoneraciones. Quizás los lectores vuelvan a ilusionarse pensando que con esta ley se beneficiarán con precios más baratos, o los autores vuelvan a esperanzarse en que, con precios más bajos, ahora tendrán más compradores para sus libros.

Ilusiones y esperanzas que se asientan en un supuesto heroico: que el mercado editorial peruano se comporta parecido al mercado de papas (modelo de competencia perfecta), donde confluyen muchos ofertantes y muchos demandantes, por lo cual, al bajar el costo del producto (por efecto de la exoneración tributaria), la competencia entre ellos hace que el precio baje en proporción al menor costo.

La realidad es que el mercado editorial peruano es altamente concentrado. Según datos de la propia Agencia Peruana del ISBN, a pesar de que el 60% de las editoras son micro y pequeñas, ellas sólo registran el 26% de los títulos comercializados; el 74% restante es vendido por grandes empresas editoriales.

La propia Cámara Peruana del Libro reconoce que en 2016 el grupo de 268 empresas editoriales concentraron el 65% del total de títulos registrados en ese año. Incluso, apenas 10 de ellas concentraron el 44,7%, con un promedio de más de 100 títulos cada una de ellas. Si bien no hay cifras actualizadas al año 2020, se sabe que esta concentración se ha agudizado.

Además de ser altamente concentrado, el mercado editorial peruano es muy segmentado; o sea, está dividido en compartimentos estancos. Aun sin cifras, se sabe que la mayoría de los autores tienen un acceso exiguo a las grandes empresas editoriales. El negocio de éstas es editar a autores consagrados o vender títulos de consagrados importados, aparte de las dedicadas a la importación, edición y comercialización de títulos educativos al por mayor.

La mayoría de los autores peruanos auto publican sus obras, o recurren a pequeñas empresas editoras, que suelen cobrarles por publicar, en vez de pagarles derechos de autor. En otros países, las editoras grandes mantienen mecanismos para reclutar autores desconocidos talentosos, como lo hacen los grandes clubes de futbol. Aquí en Perú pedir eso son sueños de opio.

Además de ser altamente concentrado y segmentado, el mercado editorial peruano es muy integrado verticalmente. Las grandes editoras dominan toda la cadena de valor, desde la importación, hasta la edición, la distribución mayorista y el retail. Ello les da un alto poder de negociación con sus proveedores, gran capacidad de marketing y una posición privilegiada en el punto de venta, llámese ferias o cadenas de librerías.

Indudablemente que en ese segmento top, que mueve la mayor parte del negocio librero, no existe ningún incentivo de mercado para reflejar en un menor precio la exoneración del 18% del IGV. Por ello, no extraña que, tras ya casi dos décadas de haber gozado de estos beneficios, ni el gremio del sector ni el Estado han podido demostrar un impacto favorable de ese trato tributario especial.

Es así que el índice de precios en libros subió 28% entre 2005 y 2018, estando vigente el no pago del 18% de IGV en el sector, mientras en Chile en ese mismo lapso subió apenas 6%, estando sujeto al pago de 19% de IGV. Ese diferencial no es explicable por el lado cambiario, dado que el sol se ha depreciado incluso menos que el peso chileno frente al dólar en ese período.

Es cierto que, entre 2000 y 2016, el número de agentes editores subió de 298 a 994, como también trepó la oferta editorial de 2.001 a 6.463 títulos. Sin embargo, muchos de los micro agentes editores (personas naturales o microempresas) nuevos, así como cobran vida un día, al poco tiempo desaparecen.

Los que subsisten lo logran entablando una relación dominante frente a autores que, más allá de su calidad literaria, no tienen opción de acceder a las grandes editoras. Esa ventaja les permite generar una relación contractual informal, que les da amplia flexibilidad para aplicar mecanismos rentistas, generadores de sobre ganancias: impresión de ejemplares extra vendidos sin autorización del autor, incipiente soporte editor, demoras en pagos, exigua labor de promoción, etc. La gran mayoría de escritores peruanos caen en sus garras y suelen ser objeto de estafa.

Definitivamente, todo esto tiene que cambiar, pero no va a cambiar con esta nueva ley. Está pendiente una verdadera “Ley de Promoción de la Lectura y la Escritura Creativa”, que promueva la lectura o escucha y visualización, bajo cualquier medio que implique un proceso de escritura.

Para ello se tendría que ampliar el exiguo fondo de S/ 16 millones a S/ 100 millones anuales, con recursos de Innóvate Perú, expandible 5% por año. Dichos recursos podrían aplicarse a: (1) financiar fondos concursables de una gama de premios literarios y científicos en cada ciudad; (2) promover la participación de escritores y editores en círculos de innovación y proyectos de innovación cultural y empresarial; (3) organizar la entrega de bibliotecas virtuales (tipo kindle) a jóvenes escritores o aspirantes a serlo; (4) becas de estudios de postgrado en escritura creativa o literatura en las mejores universidades; y (5) becas de estadías de escritores peruanos en foros y proyectos editoriales internacionales.

La exoneración de impuestos no es la panacea mientras nuestro mercado sea tan concentrado y segmentado. Definitivamente los escritores peruanos deberían ser el eje de un ecosistema competitivo de difusión, almacenamiento y acceso al conocimiento y la información, articulado al enjambre editorial global de impresos y otros medios audiovisuales.

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Cultura

Comentario sobre la novela “El periodista deportivo” de Richard Ford

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Eduardo Lago menciona en su libro de ensayos “Walt Whitman ya no vive aquí” que la literatura norteamericana de la segunda mitad del siglo XX tuvo como rasgo característico la necesidad de exigir al lector cierta preparación académica para enfrentarse a las obras de algunos autores que formaron parte de la denominada “Escuela de la dificultad”. Estos serían Thomas Pynchon, John Barth, Robert Coover y Don DeLillo, quienes tuvieron como predecesores a James Joyce, Vladimir Nabokov (por ello D.F. Wallace los llamaba “los hijos de Nabokov”) y Samuel Beckett.  Es en este contexto de estilos complejos, lúdicos y paranoicos que aparecen otras vertientes con rasgos más cotidianos y cercanos a los problemas e intimidad de una sociedad.

Este es el caso de Richard Ford, quien confesó que su destino cambió totalmente a los diecinueve años por leer “Absalón, Absalón” de William Faulkner. Antes de tal descubrimiento, su vida había estado plagada de peleas callejeras, robo de autos y participaciones en carreras ilegales. Tanto lo cautivó la novela del escritor sureño, que decidió convertirse en narrador, a pesar de los síntomas de dislexia que sufría. Transformó a la escritura en un oficio de artesano y en una investigación constante, siendo internado en un hospital al término de cada libro por todo el desgaste que esto lo ocasionaba.

Autor de grandes obras, una de las más importantes, y que lo consagró internacionalmente, es “El periodista deportivo”. Novela que inicia la trilogía de Frank Bascombe, una especie de alter ego.

Hay novelas que destruyen la imagen de la “buena familia” y muestran, descarnadamente, los conflictos que hay en la intimidad de cada uno de sus integrantes. Esta temática ha sido muy explorada por otros buenos novelistas norteamericanos, cuyo fin consistió en derrumbar el inútil espejismo del gran sueño americano y del factor económico como elemento armonizador de la sociedad. Un claro ejemplo es “Pastoral Americana” del magnífico Philip Roth.

Los personajes que forman parte de “El periodista deportivo” no tienen problemas de dinero, sino de espíritu. La historia gira en torno a la figura de Frank Bascombe, quien a modo de confesión, va introduciéndonos en una vida que gira entre el fracaso y la soberbia, actuando casi como un existencialista moderno que convive entre noticias deportivas, relaciones amorosas frustradas y el desencanto por la literatura. Este personaje va destruyendo una magnífica carrera como escritor; su primer libro publicado fue muy alabado por la crítica, pero luego dejaría de escribir mencionaría que no es ninguna pérdida para la humanidad que un escritor decida dar por terminada su labor.

Richard Ford acierta al colocar como episodio inicial de la historia la muerte de Ralph (nueve años), hijo mayor de Frank Bascombe y su ex mujer, nombrada simplemente como “X”.  Empezar contando la muerte de un hijo pequeño sirve como una gran premonición de la atmósfera que envolverá la vida de los personajes. La forma de recordar cada año la muerte de Ralph está cargada de una situación trágica y romántica: encontrarse al amanecer en el cementerio para leer un poema mientras evocan el recuerdo que cada uno tiene de su hijo. Es en este contexto donde Frank desarrolla algunas reflexiones que describen su personalidad y manera de ver el mundo:

“A veces no nos hacemos adultos hasta que sufrimos una gran pérdida. Es como si la vida se convirtiera en una gigantesca ola que se nos llevara, engulléndolo todo”.

Ford nos demuestra que la ficción vale poco ante los dolorosos sucesos de la realidad, esto también lo reafirma al hacer que Frank deje de escribir historias para empezar a trabajar en algo que le genera mayor inestabilidad emocional, viajar constantemente para cubrir noticias deportivas.

A todo esto se le agrega el suicidio de un amigo, Walter, quien en los últimos días de su vida le va confesando algunas situaciones adversas, productos del rompimiento con su mujer (lo abandonó por otro hombre). Walter denigra el aspecto erótico, al confesar que mantuvo relaciones sexuales con una adolescente de trece años, además de sentir una falsa indignación y remordimiento por mantener relaciones homosexuales.  Ante esto, Frank parece no sorprenderse, sino simplemente darse cuenta de que el mundo en sí es algo terrorífico. Por ello utiliza una gran sentencia que lo describe como un personaje muy pesimista:

“A veces creo que ya nadie puede ser feliz”.

El suicidio de Walter parece unir, en la trama final de la novela, a Frank y su exmujer, ya que van de forma clandestina al apartamento de aquel para conocer algunos aspectos desconocidos de su vida. No hay nada raro en lo que ven dentro. Lo que marca esta escena es que Frank le pide a “X” que mantengan relaciones sexuales. Este hecho refleja muy bien la personalidad egocéntrica y repulsiva de nuestro protagonista.

Aparece otro personaje, Vicki (una enamorada pasajera), quien va a terminar por desfigurar la vida de Frank. Ella también vive de los fantasmas del pasado, no puede desprenderse de los recuerdos de su ex relación, y esto deteriora los sentimientos de ambos. Frank constantemente reniega sobre la importancia que le damos a algunas situaciones pasadas de nuestras vidas. Lamentablemente ello es lo que forma nuestro presente y posiblemente nuestro futuro:

“Lo que todos queremos en realidad es llegar a ese punto en el que el pasado ya no nos diga acerca de nosotros mismos y podamos seguir adelante ¿Acaso el pasado es representativo de la vida de alguien?”

La mayoría de los personajes están atrapados a las anclas del pasado, lo cual no les permite mantener una vida estable y segura. La única que parece mantenerse firme es “X”, quien luego de la separación con Frank, empieza una etapa de rejuvenecimiento gracias al deporte que practica, acompañada de sus dos hijos y de algunos hombres que la pretenden constantemente.

Considerado como gran heredero de Hemingway, Ford demuestra una gran destreza alegórica en los diálogos.  Los que más sobresalen son los de Frank y su exmujer, ya que están cargados de nostalgia, dolor, tristeza y fracaso. Al igual que en su corta novela “Incendios”, el escritor sabe mantener muy bien la tensión entre el lector y los problemas familiares de cada uno de los personajes. La relación que hay entre padres e hijos es incierta, lejana y llena de secretos que duelen.

La única muestra de pureza y sensibilidad que presenta Frank, es en los diálogos que mantiene con Paul, su segundo hijo. Hay una escena magistral en que hablan de Ralph, ya que aquel ha enviado un ave mensajera hacia donde esté su hermano muerto, y se presenta algo preocupado porque no sabe cuánto tardará en llegar, a lo que Frank actúa sabiamente al decirle una mentira que lo tranquiliza. A pesar de ello, se percibe una distancia entre ambos, debido a que este ronda la casa de “X” y sus hijos solo para percatarse si es que hay algún pretendiente en casa, no para intentar recuperar a su familia.

La incapacidad de amar con sinceridad es un elemento que destruye la vida de la mayoría de los personajes. El recuerdo del pasado son las heridas que aún nos hacen sangrar, algo que nos aterra, pero que en el fondo parece agradarnos.  

“El periodista deportivo” es una gran novela, por algo Raymond Carver llegó a escribir que Richard Ford “era el mejor escritor activo en nuestro país”.

Probablemente la narrativa norteamericana del siglo XX es la que posee una mayor variedad de estilo y temáticas, a comparación de los demás países. Esto le ha ayudado a enriquecer y consolidar una gran tradición que sirve como base a los nuevos escritores importantes que van apareciendo. Ford es un imprescindible para todos ellos.

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Cine

Pilar Roca: “Otra más del Ministerio de la Incultura contra el maestro Federico ‘Fico’ García”

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Esta semana falleció el cineasta peruano Federico ‘Fico’ García, un referente de la cinematografía nacional, con 13 películas dirigidas, entre las que están Kuntur Wachana (1977), que ganó el premio de la Federación Internacional de Crítica de Cine en el décimo Festival Internacional de Cine de Moscú de 1977, El Caso Huayanay (1981), El Socio de Dios (1986) y Laulico (1979). Además destacan: La manzanita del diablo (1990), La yunta brava (2000) y El forastero (2001).

La muerte de ‘Fico’ García también revela duros cuestionamientos contra el Ministerio de Cultura, institución que en sus 10 años de creación solo ha servido como caja chica para un grupito de amigos que tiene capturada una institución tan importante como el MINCUL.

Sobre DAFO y el Premio Personalidad Meritoria de la Cultura, que el Ministerio de Cultura le otorgó al cineasta italiano Gianfranco Annichini, se pronunció la escritora y cineasta Pilar Roca, quien solicita la intervención de la Contraloría y del Congreso de la República para investigar a La Dirección del Audiovisual, la Fonografía y los Nuevos Medios (DAFO), dirigida por el cuestionado Pierre Emile Vandoorne.

Aquí el texto de Pilar Roca:

Otra más del Ministerio de la Incultura contra el maestro Federico ‘Fico’ García

“Mientras Fico agonizaba rodeado del amor de los hijos y nietos, el Ministro de la Incultura declaraba a un cineasta de origen Italiano, radicado en Perú, “Premio Personalidad Meritoria de la Cultura”. Claro que a este cineasta en en el 2011 ya le habían regalado S/. 150,000 soles para que hiciera su primer y único largometraje Llamado “La Curiosa Vida de Eustaquio Rengifo”.

¿Ud. lo vio ? Yo no ¿Cuánto tiempo estuvo en los cines? No lo sé. Que no se use los dineros del Estado Peruano (pago de contribuyentes) para que la argolla se premie entre sí. Pido al Congreso y a la Controlaría de la República que Intervenga a DAFO – Ministerio de Cultura.

Próximamente sacaré “Misterdafo” y todos ustedes podrán conocer a quienes premian. Aunque claro, están algunos muy merecidos como el maestro Armando Robles Godoy, con quien a pesar de discrepar políticamente, admiramos como cineasta y ser humano.

Todos los años se reparten más de 24 millones de soles. Fico fue un hombre amplio de militancia política Comunista-Socialista-Andino. Una pregunta ¿Para el Ministerio de Cultura cuenta en la decisión del otorgamiento de Premios/Estímulos/Subsidios la opción política? Por favor, que se aclare ¿Ministerio de Cultura o de la incultura? Ud. decide”.

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Cultura

Cromatocidios – Ricardo Terrones

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Escribe: Amador Luna

“Cual en este lenguaje que nos azota nos sobresaltamos con la luz,
nuestros nervios son látigos entre las manos del tiempo, y la duda viene (…)”
Tristan Tzara, El hombre aproximativo.

Martes 20-10-2020, 0:31 am hora peninsular.  Un WhatsApp deambula de Chile a Extremadura. El surrealista Aldo Alcota interroga:”¿Conoces a Ricardo Terrones?” y uno no conoce pero sí conoce a Ricardo Terrones (Ricardo Henrry Terrones Mayta. Trujillo, Chepén, Perú 1976).

Una alfombra se agita y se despierta bajo mis pies y me dispongo al tropiezo y a lo onírico. Deshojo sus visiones, que son las mías, y regreso a mi Perú.

“Imagina a Ricardo, convocando y escuchando los colores que puedan surgir al convocar lo sonoro de ese río Jequetepeque, que contiene el laberinto de tantas culturas ancestrales en su pronunciación”, me digo. El viento me ve y me veo caminando a través de su pintura.

Todo resulta sonoro en su obra. Siluetas agitadas agigantan esta sensación. El caparazón de las figuras protege el fruto sensible adentro de ellas, las conforta de las catástrofes pasajeras que se desarrollan afuera. Existe una dislocación de la melancolía, bueno, de lo que debiera ser melancolía y ya no lo es más. Y uno no conoce, pero sí conoce a Ricardo Terrones.

Cuando el tedio implora atención como nunca, en este estado hastiado de consumo visual compulsivo actual, la pintura de Ricardo invita a observar, con calma rigurosa, el descarrilamiento de esos trenes faltos de propuestas porque nadie guía a las locomotoras. Él lo sabe porque se sabe maquinista.

Obra de Ricardo Terrones.

La altura de la cordillera en los horizontes de sus cuadros, la lengua cupisnique en lo delirante de los trazos, las geometrías de ChanChan en la disposición de los elementos… lo zodiacal de una herencia, se reivindica. “La indescriptible belleza de cada instante y cada cosa”, escribe el peruano Jorge Eduardo Eielson, quien tampoco pero también conoce a Ricardo Terrones.

Barajo las treinta y cuatro cartas que el artista ha tenido a bien compartir conmigo. Al comenzar a barajar, mis manos se documentan y quedan en hueco, pensativas: ante la vida la vergüenza no triunfa.  El arrecife celular está revolucionado. Me reconozco ahora, en este instante en que usted lee, en lo mitocondrial del gris presente en su serie de siluetas porosas en B/N. El arte funciona en estos columpios telepáticos, créame. Ricardo sabe, pregúntele a sus cuadros.

En la carta elegida, un perro viringo flota junto a una jauría camaleónica, como una vegetación casual y causal en contradicción. Hay un relato en el rastro que el carbón deja en los huesos bosquejados sobre el bastidor. Hay un relato en el rastro que el carbón deja en lo vulnerable de mi pasión por la pintura. Hay un relato y hay un rastro.

Obra de Ricardo Terrones.

Y mientras enmascaro los ojos con los párpados y me dispongo a nadar en la ambigüedad que esta cicuta, sabrosa y mimosa, un vendaval carcome mi ciudad interior tras el paso de estas tormentas de algodón y de mercurio. La infantería del buen arte deja siempre en lo fértil de mis ruinas una hermosa sensación de mariposas comestibles sobrevolándolas, sobrevolándome.

Y eso que, recuerden, yo no conozco, pero sí conozco, como usted, a Ricardo Terrones.

Amador Luna, Extremadura. 24 de octubre de 2020.

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Cultura

Carta abierta al Ministerio de Cultura del Perú

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Señor Ministro de Cultura, le habla uno de los más entusiastas jóvenes que aman y viven la poesía en las tierras del Perú. Vivir y amar, dos verbos difíciles para muchos que actualmente no tienen ni si quiera un futuro. Y sí, mi amor a las letras, no es solo pose o figurita para las fotografías que inundan las redes, es, nada menos, la prueba de que mi sangre, mi ser y mis sueños son lenguaje y son literatura. Y hablo desde esa, mi única trinchera.

Nosotros, los que realmente amamos el arte de escribir, somos claros: nada nos puede parar ni puede detener la necesidad de manifestarnos en la belleza del lenguaje. Amamos los libros porque sí, porque no hay de otra forma, porque sin ellos tal vez nuestras vidas tan grises serían muchísimo más grises, porque sin el lenguaje que los libros arrojan sobre nuestras ansiosas mentes no existiría la posibilidad del devenir y su fuerza y belleza es nuestro mayor anhelo.

Y es que, Señor Ministro de Cultura, la cultura en nuestro país jamás fue tan humillada. Yo, desde mi asiento, vi como el Estado daba muchísimo dinero a empresarios que ya tenían muchísimo dinero en sus programas como Reactiva Perú. Sí, lo sé, vivimos dominados por las Empresas. Yo, desde mis calles, vi como nadie aquí recibió apoyo, vi como en los cerros de mi barrio, en aquellos cerros que nadie dibujó en sus reflexiones, salían cuerpos en camillas directo al fuego. Venimos de eso: muerte, miedo, muchísimo miedo y soledad, soledad y furia. Y, en ese marco, pienso, me pregunto, ¿cómo es posible que nuestro Ministerio de Cultura no apoye a nuestros escritores y poetas? Yo no hablo aquí solamente por mí y mi estética, hablo por todos los escritores que construyen este país con su lenguaje, con sus ilusiones, con sus sueños. ¿Dónde están ellos? 

¿Por qué darle mayor prioridad a extranjeros que son populares en las redes sociales y no darle espacio a poetas grandes aunque jóvenes totalmente olvidados? No pretendo llamar la atención con asuntos que todos, en sus propias reflexiones, comprenden como naturales

Si nos ponemos a cuadrar el asunto veremos, sin necesidad de tanta reflexión, que la cultura en el Perú la mueven algunos entes (Casa de La Literatura, por ejemplo; concursos, sea el Copé, por ejemplo) que no son necesariamente agentes o filtros únicos de lo que sucede en nuestro presente.

El presente es amplio, se abre, lo veo, y lo ves; lo vemos dentro de nuestro diario vivir, cuando se acomodan el tapabocas, cuando la sombra de las ramas titila; por ende, siendo así el asunto neurálgico de nuestro tema, resulta, no solo anecdótico sino triste para la movida nacional, la que viene siendo programada por diferentes editores, poetas, novelistas, cuentistas, diseñadores, correctores, en fin, esa rara masa de luz que forma la contemporaneidad literaria.

Esa rama de luz que existe. No se trata aquí de exigir nada ni de abrir las manos para recibir premios o dinero como muchos otros poetas y cuenteros hacen con toda naturalidad, sino, sencillamente, expresarles nuestro malestar, hacerle ver  nuestro malestar;  y elevar una voz disidente entre tantos aplausos vacíos y conversaciones que no generan nada. Es el momento de que la gran tarea de construir el país con nuestros lenguajes sea observadas y atendidas a nivel sociedad.

No puedo silenciar el vejamen contra la cultura y su producción interna que esto significa y, por otro lado, no puedo dejar de pensar en todos aquellos actores que fueron realmente afectados en tiempos de Pandemia y que hoy, como pueden, luchan desde sus trincheras. Pienso en los poetas y en los libreros, en los jóvenes a la cabeza de revistas, en los latidos que mueven el fuego de la literatura de nuestro país. La tarea empezó ahora. Y queremos al Estado de nuestra parte y no, como actualmente vemos, con indiferencia a toda su pluralidad y crisis. Es hermoso pensar en un futuro de equidad para toda la comunidad de escritores de nuestro país.

Julio Barco, Lima, octubre de 22 del 2020

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Cultura

Viernes Literario: Milenaria, no “Millennial” / Territorios ancestrales de la poesía peruana

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La poesía que se escribe a la vera de los Andes es milenaria, no “millennial” ni “pandemian”. Como se hizo con nuestra historia, se pretende usar un prisma occidental ajeno a nuestro contexto, para querer entender expresiones artísticas que nacen bajo otra lectura de la naturaleza, el mundo y el universo. La poesía no tiene fronteras, lo habito todo, es cierto. Sin embargo, nace y se desarrolla en un territorio que no necesariamente es físico sino también espiritual. El territorio tiene un valor colectivo y está enlazado a la identidad, la cultura y la cosmovisión de los pueblos. 

Para ubicar esa poesía, debemos recurrir a las fuentes escritas del siglo XVI como también a las expresiones rituales que sobreviven en las naciones K’ana o Q’ero, en la actualidad. La poesía es consustancial a la ritualidad andina y siempre estará presente entre la música, la danza y el teatro. Para Sebastián Salazar Bondy, en “Mil años de poesía peruana” (1964): “La poesía peruana es de tono menor -entendida la palabra en su acepción musical, sin asomo, contra lo que muchos a veces interpretan, de desmedro cualitativo, es decir, melancólica y aquejada de nostalgia. Poesía en general romántica, la de los poetas peruanos es y sigue siendo, salvo muy pocas excepciones…”. A la distancia de ese texto, me permito discrepar pues si bien SSB, acierta en ciertos puntos de su análisis, el trasfondo está tiznado por una visión colonial de los Andes: “Los cronistas consignan cánticos y oraciones prehispánicas y en el folklore perduran joyas de un delicado cancionero erótico y campesino, cuyas traducciones al español han influido en los poetas cultos desde Mariano Melgar”.

De la colonialidad al criollismo peruano, que también se expresa en la literatura, se calificó y sigue calificando la poesía andina de nostálgica, melancólica y romántica cuando en realidad manifiesta, como otras altas culturas de la antigüedad, una estrecha relación con el movimiento astronómico del cosmos que rige e influye en las fuerzas de la naturaleza que se visibilizan en la tierra. Si releemos cómo se interpretó nuestra cultura, esos “cánticos” son poemas y el “folklore” es la cultura viva que resiste y persiste en comunidades andinas o amazónicas. Un ejemplo concreto es la visión del cielo. En los himnos a “Viracocha Señor del Universo”, Manco Inca increpa: “óyeme, desde el mar de arriba en que permaneces. Desde el mar de abajo en que estás, creador del mundo…” (Cesar Toro Montalvo, Manual de Literatura Peruana, Tomo I, 1990).

En la mitología amazónica cusqueña, los matsiguenga, kakinte, ashaninka, yine yami y nanty, de las familias lingüísticas “arawak”, y “yura” de la familia lingüística “pano”, consideran al firmamento un río celestial que también tiene cauce en la tierra. Su poesía y ritualidad expone una fuerte relación espiritual con “el gran río”, donde se desenvuelve su visión y relación con la vida y la muerte. Aunque tienen distintas lenguas y expresiones culturales, comparten la certeza de que el bosque y el río proveen recursos esenciales para su subsistencia material y psíquica.

Su poesía está impresa en su lengua, en su historia y en sus mitos. “El origen de la yuca y otras plantas” como también “Los hijos de Kashiri” son los bellos testimonios orales que respaldan mi afirmación y se respaldan con escenarios naturales como el turquesa “Yoyato” o el Pongo de Maenique donde reside “Tasorinchi” con su incólume pedestal de piedra (El rostro amazónico del Cusco, 2005). Sin Qoyllurit’i o el Intialabado, sería difícil entender la poesía del mundo andino y sus naciones a su vez vinculadas a la Amazonía. Estos territorios ancestrales de la poesía, no se divisan desde Lima ni la franja costera que mira el mar, pero también es andina. Son invisibles para los ministerios de educación, cultura y ambiente porque para el neocoloniaje esos espacios están “deshabitados” y necesitan de la extracción de sus recursos para el “desarrollo”. Sin embargo, en el corazón de cada peruano existe un territorio espiritual donde se puede refundar el Perú, solo es necesario encontrarlo, leer y releer nuestra historia, asumir que la identidad es otro poema que aún nos falta escribir.

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Cultura

El pueblo del Cusco rechaza las deplorables declaraciones del Director del Ministerio de Cultura

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El pueblo cusqueño rechazó mediante un pronunciamiento las deplorables declaraciones del Director de la Direccción Desconcentrada de Cultura de Cusco, Fredy Domingo Escobar Zamalloa, quien señaló que la setencia judicial que ordena demoler la construcción del Hotel Sheraton en la calle Saphy es inejecutable.

Sus declaraciones han generado fuertes críticas en la ciudad imperial, ya que una de las funciones del Ministerio de Cultura es la protección del Patrimonio Cultural. El pronunciamiento también solicita la inmediata distitución del señor Fredy Escobar Zamalloa.

Aquí el pronunciamiento completo.

PRONUNCIAMIENTO

A la opinión pública nacional e internacional,


El Director de la Dirección Desconcentrada de Cultura del Cusco ha anunciado a la prensa que la sentencia judicial de demolición del Hotel Sheraton es inejecutable.

El pueblo del Cusco rechaza las deplorables declaraciones del dicho funcionario y exige que se cumpla la demolición total del hotel Sheraton construido en la calle Saphy y la plena restitución de los andenes inkas.

Es menester recalcar que esta sentencia judicial ha sido fruto de una larga lucha del pueblo, colectivos patrimonialistas, ciudadanos, asociaciones culturales, sindicatos, organizaciones sociales, colegios
profesionales, universidades y sociedad civil cusqueña. Así mismo a nivel internacional recibimos el respaldo de la UNESCO e instituciones defensoras del patrimonio cultural de la humanidad.

Resulta falsa la opinión de dicha autoridad desconcentrada quien asevera que:“solo debería demolerse el 10% de la infraestructura levantada porque la demolición total perjudicaría los cimientos de la avenida Don Bosco, vía que conduce al Parque Arqueológico Sacsayhuaman”. Refiriéndose a la reposición de los andenes incas, incurre también en falsedad cuando el funcionario sostiene que “no se
pueden restablecer porque el material lítico que lo contenía ha desaparecido”.

Denunciamos esta actitud del Ministerio de Cultura, quién pese a la esforzada lucha ciudadana por nuestro patrimonio cultural, continua su flagrante omisión de funciones a lo que ahora suma desacato a la sentencia judicial. Lamentamos que esa institución pública siga en manos de quienes prefieren defender intereses ajenos a esforzarse por encontrar las soluciones técnicas que se requieren para la debida ejecución de la sentencia de demolición y restitución de los andenes inkas.

Consideramos que ya es hora que estas autoridades y funcionarios den un paso al costado para que nuevos profesionales idóneos asuman las tareas constitucionales que corresponden al Ministerio de Cultura como ente comprometido con la defensa de nuestro patrimonio arqueológico.

Convocamos a la ciudadanía, organizaciones sociales e instituciones del país a sumarse a la defensa irrestricta de nuestro patrimonio cultural. Anticipamos que de ser necesario acudiremos a todas las instancias internacionales pertinentes, habida cuenta de la condición del Cusco como patrimonio cultural de la humanidad.

Qosqo, Octubre del 2020

Pronunciamiento-caso-Sheraton-1

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Arte

Convocatoria La Fabrique: Residencias para artistas en la Alianza Francesa

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La Alianza Francesa de Lima invita a artistas, investigadores y colectivos de las artes escénicas y visuales, nacionales y extranjeros residentes en el Perú, a participar en la convocatoria de LA FABRIQUE, Residencias para artistas AF 2020. Podrán presentar su proyecto hasta el 15 de noviembre enviado a: z.rodriguez@alianzafrancesa.org.pe Charla informativa 22.10 a las 6:00pm vía Facebook /afculturalima

La residencia: La Alianza Francesa de Lima, entre sus múltiples iniciativas en apoyo a los artistas y a la cultura en general, y más aún en el actual momento de crisis sanitaria, ha decidido lanzar un programa de Residencias para Artistas AF 2020, que consiste en la acogida de 10 proyectos artísticos en 10 salones de clase que por el momento están vacíos por la crisis sanitaria. Las residencias para artistas se desarrollarán en su sede de Miraflores.

Con el fin de impulsar la creación artística y reflexionar sobre la importancia del arte en la sociedad, la Alianza Francesa de Lima abre sus puertas a artistas de distintas disciplinas y se convierte en un laboratorio de creación de las artes escénicas y visuales. Así, LA FABRIQUE será un centro de creación, de formación y de difusión para artistas, colectivos artísticos, compañias, autores y compositores nacionales o extranjeros residentes en el Perú, en el cual no solo se beneficiarán de espacios para trabajar a lo largo de 3 meses, sino de un acompañamiento profesional.

LA FABRIQUE será un laboratorio de experimentación, en donde los artistas podrán investigar y crear sin las presiones de producción de resultados o productos terminados; en LA FABRIQUE se les da mayor importancia a los procesos de creación, a la reflexión, al intercambio y la discusión, así como a la exploración.

Los salones estarán a disposición de las y los artistas entre el 30 de noviembre al 20 de febrero de 2021, y contarán con servicio de Wifi. Asimismo, se habilitará una zona ventilada para el encuentro entre artistas, un lugar en el que se pueda almorzar y compartir experiencias y visiones.

Beneficios para las y los artistas: Durante los tres meses de residencia, los artistas serán parte de un programa de acompañamiento profesional, gracias a una serie de encuentros y conferencias como:

Residencias para artistas en Francia, Becas de posgrado para estudiar en Francia, Funcionamiento de los Centros Regionales de Arte en Francia y otras instituciones públicas dedicadas al arte, Funcionamiento de los Teatros Nacionales, Escenarios Nacionales, Centros Coreográficos Nacionales y Centros Dramáticos Nacionales, Centros de Documentación para las Artes en Francia, Charla: Arte, cultura e industrias culturales, establezcamos las diferencias, Estrategias para la comunicación, ¿cómo armar un dossier artístico que impacte?, Otras asesorías de acuerdo a los perfiles de las y los artistas residentes.

Informes y presentación de proyectos: Para resolver consultas y enviar los proyectos:  z.rodriguez@alianzafrancesa.org.pe 

Aquí un comentario del director de la Alianza Francesa, Nicolás Mezzalira, sobre la convocatoria para la residencia de artistas.

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