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Cultura

Alejandro Peralta y el vanguardismo andino

Puno es una ciudad metafísica, mítica e iracunda, una localidad altiplánica a más de 3.800 metros sobre el nivel del mar, que vio nacer a un grupo de autores representativos de la más importante manifestación de la vanguardia andina peruana y lejanos de esa poesía de salón que emergía entre el tufillo mediocre y centralista que se esparcía a inicios del siglo XX.

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Resulta muy alentador saber que aquella región periférica, casi olvidada por el gobierno peruano, apartada de los centros de poder, y que sufría los estragos de la apropiación de sus tierras por parte de empresas extranjeras, diera luz a una denominada “época de oro”, donde “el indio va a acceder a las letras y la conciencia de su propia dignidad” (Burga – Flores Galindo).  Cabe decir que a inicios de ese siglo fue el punto esencial de las grandes sublevaciones indígenas en contraposición a las acciones violentas y abusivas de los terratenientes y hacendados. Julio Cotler menciona que, en la sierra central, la Cerro de Pasco Mining Company se constituyó con base en capitales apartados, pasando a controlar los centros mineros de esa zona.

En este contexto de explotación, de búsqueda de una identidad y de luchas sociales, aparece uno de los grupos fundacionales de la literatura nacional: “Bohemia andina” (1915), adelantándose a otros de gran importancia como “Colónida” (1916) de Abraham Valdelomar, ambos alimentados por el despertar de una conciencia nacional.  Aquel tuvo entre sus integrantes a Gamaliel Churata, Alejandro Peralta, Emilio Armaza, Ezquiel Urbiola, entre otros. Años después este grupo se consolidaría en el brillante Orkopata y su trascendental Boletín Titikaka que aparece entre 1926 y 1930. Año tan funesto y simbólico que no solo marca el final del boletín de los Orkopatas, sino también la muerte de nuestro más grande pensador, José Carlos Mariátegui, eximio escritor de nuestra realidad nacional y difusor de autores de distintos sectores del país.

Ese mismo año en que aparece el Boletín Titikaka, se publica uno de los grandes poemarios de nuestra tradición poética: “Ande” de Alejandro Peralta, ubicado, según la propuesta de periodización de la literatura peruana que elabora García Bedoya, en la “Crisis del estado oligárquico” que va desde 1920 a 1975. Estamos en el oncenio de Augusto B. Leguía, la eclosión de las clases medias emergentes, el surgimiento de agrupaciones políticas como el APRA y el Partido Comunista Peruano, el influjo del pensamiento anarquista del maestro Manuel Gonzáles Prada, se problematiza la identidad nacional y empiezan a difundirse las ideas indigenistas en el plano histórico, sociológico, literario, pictórico, etc.

El boletín Titikaka no es la única revista que se va publicar en todo ese contexto, hay que añadir a otros de igual importancia como la revista “Flechas” de Magda Portal, “Hélice” de Julían Petrovick, “Hangar, Rascacielos, Timonel, Trampolín” de Magda Portal, “Poliedro” de Armando Bazán, “Aquelarre” de José Varallanos, “Amauta” de Mariátegui (la más importante), entre otras. La aparición impetuosa de estas revistas consiguió representar las líneas ideológicas más importantes de ese contexto, además que refleja la contraposición al academicismo universitario que proponía una falsa homogeneidad de nuestra realidad. Si en Lima aparecía la gran figura de Mariátegui como elemento unificador y descentralizador de los distintos pensamientos; en Puno, el grupo Orkopata, tenía como uno de sus grandes referentes y gran precursor a José Antonio Encinas, con su afán innovador en la reivindicación del indio y en la autoformación intelectual.

Antes de proponer algunas ideas referentes a la importancia del poemario “Ande”, es importante mencionar que este se ubica en la propagación de las ideas vanguardistas. Una pregunta clave, polémica y aún incierta es: ¿En qué momento se inaugura la vanguardia en el Perú? Algunos críticos consideran que se gesta en 1916 con la aparición del grupo “Colónida”, la publicación de “La canción de las figuras” de José María Eguren y “Arenga lírica al emperador de Alemania” del arequipeño Alberto Hidalgo. Otros, como Estuardo Núñez, considera que la fecha inicial es en 1917 con la publicación de “Panoplia Lírica” de Hidalgo, cuya influencia del futurismo italiano de Marinetti es vital. El autor arequipeño marca los primeros atisbos y acercamientos a algo que se consolidaría con la aparición de “Trilce” (libro propiamente vanguardista pese al rechazo de Vallejo) en 1922 y que serviría para abrir el camino a otros libros de características casi semejantes.

Los otros libros importantes publicados hasta 1930 son “Química del espíritu” de Alberto Hidalgo, “El perfil de frente” de Juan Luis Velásquez, “Simplismo” de Alberto Hidalgo, “5 metros de poemas” de Carlos Oquendo de Amat, “Una esperanza y el mar” de Magda Portal”, “Descripción del cielo” de Hidalgo, “La casa de cartón” de Martín adán. En los poemarios posteriores a 1930, los autores asumen responsabilidades más puramente políticas u optan por una poesía de menor riesgo formal y más claridad en la denuncia, según Luis Fernando Chueca. Podemos colocar como ejemplos para afirmar esta idea a César Vallejo y a Alejandro Peralta. El primero va a dejar de lado los artificios, la pulverización de la sintaxis y lo arrítmico, para consolidar su ideología política en “España, aparte de mí este cáliz”. El segundo lo hará con la publicación de “El Kollao” (1934), poemario más social, vitalista y comprometido que “Ande” (1926).

Según el crítico Fernández Cozman, en la poesía vanguardista peruana existen dos tendencias: la vanguardia cosmopolita y la vanguardia indigenista. En esta última se ubicaría la propuesta del grupo Orkopata y “Trilce” de Vallejo. Entre las propuestas del grupo Orkopata, especialmente de Gamaliel Churata, encontramos al ultraorbicismo como una “expresión contestaria hacia el ultraísmo, y un claro ejemplo de que la vanguardia en general se aclimató en América, ajustándose a sus propias características y condiciones”. Esta postura revolucionaria y VITALISTA ayuda a interpretar al hombre puneño en su relación con las aguas iniciáticas del Titikaka, resaltando las reacciones anímicas y telúricas.  Entre las ideas más resaltantes tenemos las siguientes:

  • El ultraorbicismo refleja la unión entre el hombre andino y el cosmos, del mundo de abajo y el mundo de arriba.
  • El artista surge como expresión de la tensión dramática extraída de la naturaleza, de los mitos y de la realidad.
  • En la cultura andina, la fuerza ancestral del ludismo, la falta de solemnidad, el primitivismo, el espíritu académico, el optimismo, la simplicidad, la gracia incisiva y la ingenuidad, le dan a la obra la posibilidad de enfrentarse a todo lo que es ajeno a esa cultura, para mantener así su propia alma.
  • El artista ultraórbico es dialéctico, barroco, contradictorio, antidiscursivo, delirante, monumental, decorativo, agitado, nervioso, primitivo, mágico, indígena, humano, telúrico, etc.

El pensamiento de la corriente del ultraorbicismo da su primer gran fruto con el poemario “Ande” de Alejandro Peralta, publicado en 1926, y que llegaría a su máxima expresión con la publicación de “El pez de oro” de Churata en 1957.  La importancia de esta corriente puneña consiste en la autonomía que adquiere respecto a las demás obras vanguardistas, ya que es netamente indigenista, nacionalista, reivindicativa y descentralista, lo cual le permitió estrechar vínculos con poetas del Cuzco y Arequipa. Además, según Gamaliel Churata, Alejandro Peralta lo escribió sin tener la lectura de textos ubicados en distintos ismos como el dadaísmo, el ultraísmo, el creacionismo y demás tendencias.

El poemario “Ande” consta de 22 poemas y de 5 grabados en madera del pintor Domingo Pantigoso. En cada discurso poético se percibe la prioridad hacia lo intuitivo, la ingenuidad, lo primitivo y lo mágico, teniendo como fuente principal a la oralidad. Los epígrafes del libro sobre autores, personajes y obras como Kant, Schelling, Goethe, Paul Valery, los Nibelungos, de Zen Avesta y Cristo intentan dar a entender la búsqueda de la coexistencia entre el mundo occidental (la razón) y el mundo mítico de los andes de los discursos poéticos. Podemos llamarlo también entre el mundo de arriba y el mundo de abajo.

El mismo nombre del poemario puede comprender dos acepciones, el primer referente a la zona geográfica del altiplano y la segunda a la conjugación del verbo andar en modo subjuntivo que bien puede simbolizar una transición entre dos espacios. Idea que se desarrollará en algunos poemas.  El poemario es totalmente telúrico, pues las descripciones positivas y pintorescas que se hacen del contexto geográfico influyen en el estado anímico de los personajes y del yo lírico.

Alejandro Peralta.

Se considera como elemento vitalista la figura del lago TITIKAKA, situado en el corazón de las cordilleras occidental y oriental de los Andes peruano-bolivianos, pues va a servir como epicentro simbólico de lo social, religioso e histórico, influenciando en la construcción de imágenes preciosistas y resaltando la gran importancia del aspecto telúrico en la comprensión el accionar de los personajes animados e inanimados que van desfilando en cada poema. Términos como “lago”, “pampa”, “cerros”, “brisas lacutres”, entre otros, lo reafirman. De igual manera, a estos términos de rasgos andinos, se van a agregar otros de carácter urbano y moderno como “avión”, “aeronave”, “petróleo”, “motores”, “patio eléctrico”, “locomotora”, entre otros. Estos espacios aparentemente opuestos se van a terminar complementando en la decoración del paisaje andino, que es uno de los grandes objetivos del poemario.

Otro elemento trascendental, el cual vamos a encontrar a lo largo de casi todos los poemas, es la figura del SOL. Desde un plano histórico, cabe decir que fue la divinidad por excelencia durante el imperio del Tahuantinsuyo, los incas se consideraban ser sus descendientes y era muy necesario incrementar su devoción tras cada tribu conquistada, por ello era una obligación que todos lo tomen como la deidad principal, además de construir muchos templos en su honor. La figura del sol se va a utilizar como un medio de ornamentación, unificación, protección y subsistencia, además de reflejar la interioridad de los personajes en algunas problemáticas que van a ir apareciendo. Entre los versos donde aparece tenemos los siguientes:

  • “EL SOL se ha desmenuzado como un desbande de canarios” = ornamentación
  • “El sol se enrosca como una serpiente en los geranios rosas” = elemento unificador entre los tres espacios de la cosmovisión incaica. La comparación con un animal símbolo del Hurin Pacha refleja la transición armoniosa que hay entre el mundo de los muertos (serpiente), el mundo de los vivos -Kay Pacha – (geranios rosas) y el mundo de las divinidades – “Hanan Pacha”- (sol).
  • “… mientras el sol desde su aeronave/ arroja bombas de magnesio” = alimentación – subsistencia.
  • “El sol está detrás de mis talones/ Un gran vuelo serpenteante/ Las cavernas se agitan/ I mis resuellos como águilas” = protección.
  • “Sobre una pared trunca/ el sol se ha roto un ala” = problema social.
  • “El sol se ha pegado a mi cuerpo/ como una erisipiela” = problema físico
  • “El sol / a saltos / a aleteos/ arroja sobre la pampa/ alegres paletadas de jilgueros” = ornamentación

En la gran mayoría de los poemas se evidencia un homenaje por parte de los sujetos líricos hacia el contexto geográfico altiplánico. “Ande” es uno de los pocos poemarios nacionales donde hay una gran demostración de afecto y de amor hacia lo paisajístico.  Normalmente aquellos que se centran en una zona geográfica en específico, en su gran mayoría urbanas, reniegan de ella, hasta el punto de acusarla como el causante primordial de sus corrosiones físicas y mentales.

Ahora, las ideas ultraórbicas que menciona Gamaliel Churata se adecuan perfectamente a la construcción y análisis de los poemas. La unión cósmica entre el mundo de arriba (las fantasías, los sueños, las visiones) y el mundo de abajo (la realidad, lo social) sirven como soporte discursivo a algunos de los poemas.  Voy a tomar como ejemplo el poema “Andinismo”. Las primeras líneas marcan la separación entre estos dos espacios:

Tengo que llenar mis bolsillos de peñascos = espacio terrenal y social

A donde sea

Pero arriba

Ruje la hélice de mis cabellos = espacio etéreo, el movimiento rotativo simboliza la carga de imágenes oníricas.

E S T U P E N D O

El sol está detrás de mis talones/ Un gran vuelo serpenteante/ Las cavernas se agitan/ I mis resuellos como águilas/

Estos versos resultan claves pues marcan la unión entre los dos espacios mencionados, pero ya con una connotación mítica andina. Hemos resaltado que el sol simboliza un elemento divino en la cosmovisión altiplánica. En el poema este se desliza de forma descendente, causando la agitación de las cavernas. Estas, según las creencias andinas prehispánicas, eran consideradas como pakarinas o lugares de adoración, ya que por allí habían salido personajes legendarios y los primeros habitantes de nuestra cultura, además de servir como ente creador de varias etnias. Una de las pakarinas más importantes de la cultura incaica fue el lago Titikaka. El último verso es muy interesante, pues las aves eran elementos sagrados y totémicos en la cosmovisión prehispánica.

Alejandro Peralta, el Pintor Diego Kunurana (Demétrio Peralta) y una sobrina. fotografía cedida por Pedro Pineda Aragón, Sobrino Nieto de Alejandro Peralta.

Algunas ideas adicionales es que el arquetipo del viaje representa la muerte misma, en algunos poemas va a tener una connotación positiva y otra negativa.  El indio aparece como una figura que complementa el paisaje puneño y que lentamente va desintegrándose armoniosa y espiritualmente hasta formar parte de ella. La tendencia filosófica del animismo va a servir como base para adentrarnos en la cosmovisión religiosa del mundo andino, alcanzando un predominio ante la racionalidad (“el hacha del pensamiento descuajando árboles”). El bilingüismo es una de las características principales de la vanguardia poética de nuestro país, en el poemario de Alejandro Peralta se evidencian el funcionamiento de términos quechuas en algunos de los poemas.

Para no extenderme tanto en este análisis de mayor carácter subjetivo que objetivo, cabe decir que aparte de las imágenes coloridas, afectivas y preciosistas, también encontramos poemas que reflejan una crítica social al avasallamiento de las tecnologías. Es redundante precisar que las vanguardias emprendieron una lucha contra los sistemas de poder deshumanizantes.  El poema con que se inicia el libro es clave para desarrollar esta postura. Los dos primeros versos muestran un ambiente armonioso: Los ojos golondrinas de la Antuca/ se van a brincos sobre las quinuas … A esta imagen la va contrarrestar la siguiente: Un cielo de petróleo echa a volar 100 globos de humo …

Esta negación de la imagen idílica inicial se va a mantener durante todo el poema, incluso la descripción que se va a hacer de Antuca va a cambiar negativamente: Los ojos de la Antuca/ se empolvan al pasar por los galpones. Incluso va a ser calificada con el término “pobre”, además de añadir algunos versos que reflejan su desconcierto ante la aparición sorpresiva del elemento moderno contaminante. En otros poemas también se evidencia esta problemática (“Los carbones cardiacos de la locomotora/ han quemado los horizontes de los días”).

En forma de conclusión vale decir que estas ideas son simples esbozos de un análisis que requiere mayor profundidad y carga teórica, que seguramente encontrarán en ensayos o tesis esparcidos entre bibliotecas y páginas web. Mi objetivo ha sido resaltar la importancia que tuvieron las vanguardias ubicadas en la periferia de nuestro país (en este caso el grupo Orkopata) y que muchas veces son invisibilizadas por los sistemas de poder que manejan el conocimiento a su antojo para seguir manipulando y enriqueciéndose.

Los grupos como Orkopata, Aquellarre, Resurgimiento y las luchas subversivas de reivindicación nacional demuestran que los grandes cambios de un país como el nuestro tienen que partir desde las provincias, para así poder alcanzar una visión más descentralizada de la justicia e igualdad. Aunque también es necesario saber que no es suficiente la rabia y las ganas que se tengan de cambiar el transcurso de la historia, a ellas tendríamos que añadir el esfuerzo para incrementar nuestra capacidad intelectual.

Cuánta falta nos hacen personajes como Manuel Gonzáles Prada, José Carlos Mariátegui y José Antonio Encinas.

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Cultura

Stefano Bermellón inaugura hoy su muestra “Iconos”

La Galería José Antonio, en Barranco, se complace en presentar a partir del 08 de abril de 2021 la exposición individual “Iconos” del artista visual Stefano Bermellón.

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Las obras de Bermellón en su primera muestra individual Innuendo se basaron en el figurativo que transitó en un realismo fotográfico. En su segunda individual Pigmalión, Bermellón representó su vivir, en lo introspectivo y en lo exterior, con un desenlace más calmo y sosegado, basándose en mitologías, crónicas, leyendas, e historias épicas y cotidianas.

En 2020 realizó su tercera individual Glamour con pinturas figurativas intervenidas con ligeras improvisaciones de abstracto colorido, donde la fluidez del chorreado y salpicado resaltaron la contundencia de los colores pasteles, que confluyeron con rosados y con la excentricidad del Glam.

Cabe mencionar, que Glamour fue la primera exposición de arte realizada de forma presencial en Perú, luego de varios meses de confinamiento durante la pandemia.

En esta ocasión, Bermellón inaugura su cuarta muestra individual Iconos, con figurativos en formato grande, cuyos retratos pertenecen a los personajes más icónicos del mundo de la música, el cine, el fútbol y la moda.

Stefano Bermellón.

Aquellos Iconos jamás prescindieron de esa atracción natural que desde un principio fascinó a todos los mortales del orbe. Asimismo, en esta nueva aventura pictórica, Bermellón recurrió a la técnica de la mancha y a ligeros visos de empaste para cerrar el concepto de la muestra icónica.   

La vernissage será el jueves 08 de abril a las 6.00 pm. en la Galería José Antonio (Jirón Batalla de Junín 114 Malecón-Barranco-Lima) y permanecerá abierta hasta el sábado 24 de abril de 2021.

Brindis de honor gracias a vinos OCUCAJE en su serie de tintos.

La Galería José Antonio cumple con todos los protocolos de bioseguridad y el ingreso a la sala de exposición será monitoreado.

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Cine

Estreno: Convergencia (2021), de Mario Castro Cobos y Marco Ramos Saettone

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Mario Castro, realizador y crítico de cine, estrena en Lima Gris (con acceso libre) su largo número nueve; su quinto largo en tiempos de pandemia, su segundo largo en codirección, y su tercer largo en el lentamente vacunado 2021.

Convergencia, de Mario Castro Cobos y Marco Ramos Saettone (Perú, 2021, 73 min). Los directores exponen un cúmulo de potentes imágenes y microhistorias que pueden ir desde la belleza estética hasta lo políticamente incorrecto. La vejez, el inminente deterioro, las promesas de inmortalidad, las apariencias o, incluso la muerte, no son nada en este perenne reciclaje sin su contraparte, la vida.

Aquí puedes ver Convergencia (2021)

Aquí puedes ver De qué mierda estamos hablando (2021)

Aquí puedes ver Ganga Narayana (2021):

Aquí puedes ver Adentro hay un loro (2020):

Aquí puedes ver Animales perdidos (2020):

Aquí puedes ver Cuaderno de notas (2018), Gracias por la donación (2019), Descartes (2019, en codirección con Carlos Benvenuto) y Agujero (2019):

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Cultura

Sobre la poesía contemporánea peruana, por Julio Barco

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¿Qué puedo decir de la poesía de mi generación? ¿Qué decir aparte de que estoy cansado de casi todos y que siento que no hay una ambición mayor que sea loable? Lamento no dar el tono optimista y alentador que el arte debe poseer, pero, este es el Perú, señores, un país inculto, aburrido, atosigado de gente que trabaja para no morirse de hambre, de intelectuales como Montalbetti bien almorzados que objetan los linderos del poema, mientras Verástegui fallece sin ningún tipo de reconocimiento, con una multitud de obras que no serán editadas sino hasta que reemplacemos el chip que domina el mercado nacional.  Aquí nadie lee y los intentos por hacer viable este sueño son, en gran medida, carentes de la posibilidad de sostenerse.

Todo destruye el sueño voraz y literario de cualquier joven y los que sobreviven —o se meten a trabajar al Estado o montan una suerte de parafernalia literaria que sirve para no morirse de hambre— son carne de cañón de la voracidad de nuestro Estado. Aquí, señores, donde los niños se juntan para observar las flores, se trafica, se roba, se intentan algunos sueños, se estipula la realidad, se juega con lo real entre signos, se arma grupos políticos, se mata.

Aquí, señores, la poesía crece y sacude las entrañas de los pisos resquebrados como una suerte de indómita higuerilla, como una suerte de voraz aliento que permite observar en medio del fango la hermosura de algunas flores. Todos pues reproducen el mismo absurdo y la misma superficialidad que inundan las redes sociales, la vida y la sociedad en general: poesía flácida, sin vigor, sin capacidad de romper el Canon —cada día y año más lánguido, cada día más horrorosamente pegado a Vallejo sin ver a otros como Verástegui— la realidad, necesita circo, pan y pollo a la brasa, no Poesía. Más en mi país, es decir, practicarla requiere tener la mirada muy honda en el juego poético y en la realidad que habitamos.

Por eso, casi todo el meollo de la poesía peruana gira en torno a la política. Si fuéramos una sociedad nórdica, sin problemas políticos, tal vez nos dedicaríamos a pensar en la efímera materialidad de la nieve, o los ocasos álgidos ocasionarían todo tipo de problemas.  Y esto es una realidad tan sustancial que a nadie le importa. Es decir, es muy complicado tener un público consciente de producto que usamos para que nos lea y entienda del modo más profundo. Como en todos los siglos, cantamos en el vahído de las eras, en el miedo profundo a estar solos, en los días

¿Qué poeta de mi época es el más representativo? Ninguno. ¿Cuál dejó todo por su arte para dedicarse a escribir como la única vid y el único destino? Nadie, nadie, nadie. ¿Cuántos ahora son orondos psicólogos, funcionarios de estado, diseñadores de sistemas operativos para el internet?

El Perú no es solo el país del ceviche y del pollo a la brasa, de los incas y de la Guerra del Pacífico (que, por cierto, perdimos) sino también de algunos héroes, no de los que van a una guerra ordenados por el Estado de cada país, sino héroes que no asesinan, héroes que no poseen otra arma que su lenguaje. Pero no nos pongamos tan tristes tan temprano, que ver la realidad de la poética de estos años es algo que trauma y desalienta, sin embargo, hay pequeñas ínsulas, pequeños brotes que no significan una dimensión profunda o critica.

Por ende, la poesía es una flor rarísima, algunos la poseen de modo natural pero no se consigue precisamente leyendo muchos libros. Como en todo arte, la poesía posee su propia alquimia, su propia esencia y todo esto conlleva a tener en claro que, frente a la vicisitud, este país también ofrece un pentagrama único, una realidad variada y un espacio para pensar la realidad tan gigante, pero tan gigante que produjo a un Vallejo y a un Vargas Llosa, con sus méritos propios evidentemente, pero también con la propia amalgama de su propio sonido, su propio Dolor, con D de deuda, duelo y demasiada diversidad; por algo, y en el más alto grado de la aceptación, Arguedas llamó al Perú, “el país de todas las sangres”; y así solo así entendemos pues la épica de un Valdelomar frente a la intemperie ganando lo mínimo para seguir dando movimiento a esa gesta de actuar y hacer literatura en este país; solo así se comprende el rechazo visceral a un César Vallejo, encarando a su época en la misma médula de los sentidos, pero también a un Juan Ramírez Ruiz, que entregó su seso a la construcción del arte peruano, como Varela, como Adán… y tantos otras estrellas que de solo nombrarlas, me provocan una luz tan pesada que ilumina y ciega, pero ciega y destroza y desportilla todas las paredes de mi mente.

Por eso, hablar hoy de cuatro voces de poetas peruanos me resulta tan conmovedor y de interés general pues devela, con uve de uva, mejor si es uva pisadita para el vino, la realidad de nuestras sensibilidades. Allá los que todavía sigan pensando que la hegemonía del pensamiento peruano poético gira en torno a dos o un nombre sino que muta y se embriaga de lo plástico de cada época, de la realidad loca de cada época, de la fuerza de cada época.

En el temperamento de Chumbile, encontramos una reconciliación con la Orbe, con esas voces que suenan en las calles y descubre su sensibilidad con la empatía de un poeta que habla desde sus adentros pero mantiene alto el sentimiento de su propia revelación; es este joven limeño el autor de Mashqa que descubre una sensibilidad propia y una fuerza que, sin duda, provocan una suerte de conmoción; Chumbile observa la realidad: calles, puentes, buses, peines, niños, gente parada en los buses intentando sostenerse salvajemente para no caer desvaídos de sueño, el sueño y cansancio que palpita en su arte es el mismo de los miles de peruanos que buscan el cobre y el pan todos los días; la aventura de Castro, por otro lado, es diversa: agrega la jocosidad de la época, la famosa posmodernidad que no era sino una modernidad más extendida, es un autor cínico, que junto a otros cínicos montaron una suerte de fiesta de disfraces que fue Sub–25 quizá el peor intento de hacer algo trascendental para la época; sin embargo, ¿es necesario abrir este juguete llamado Sub–25 para que nos quede claro?

Hasta donde yo sé casi ningún ataque fue certero, se dijeron algunas cosas positivas y hasta el bobo de Montalbetti afirmó su ubicación poética, etcétera; sin embargo, y —como hoy pensaba mientras me afeitaba— la gente se merece la realidad que posee, es decir, el facilismo, la poesía solo subjetiva,  y copiada de la movida All Lit se cuela en nuestro país para reproducir una suerte de fiesta en Surco donde el hijo de Federico Salazar se alucina poeta y algunas flacas creen que ser feminista, en este país, es cambiar las vocales; así de grave andamos y por eso, este conversatorio tiene algo de anímico, porque hace tiempo es necesario abrir la mente  y criticar, hablar y levantar  la voz contra los simulacros de arte que suceden en este país. Por otro lado, Koronel es un autor silenciado por su racionalismo en el área que le da de comer: Psicología. Y Álvaro Cortés Montufar es un lector agudo de Verástegui con lectura propia de su mente y sensibilidad. Quizá, para mi gusto y exploración, prefiero más las poéticas de Chumbile y Álvaro, sin negarle —pese a lo ya mencionado— valor como objeto de mi época de estos paisajes en la pintura rupestre de la mente contemporánea. Sin embargo, no puedo dejar de admitir que hay talento en autores como Castro o Koronel que permiten ver que el arte poético es algo más aéreo, un riesgo, una suerte de brújula interna. Sí, nadie puede negar la insistencia y el entusiasmo de algunos, pero el arte, el espíritu y la voluntad no son repartidos con igualdad.

Y aquí va mi grito: quizá la música de mi época debe ser un largo y silencioso concierto, una furiosa inmolación, el fuego abriendo la mente destrozada por el absurdo y la vacuidad. Ahí donde el psicólogo calla, el poeta canta; ahí donde el Estado les paga la vida a ciertos artistas, hay algunos Oquendo de Amat que mueren pobres en España, algún Juan Ramírez Ruiz que se aleje de lo real para seguir su épica.

Por algo, en una carta de 1871, el fabuloso Rimbaud exclamó que los románticos eran vagos errantes, apenas dentro de la realidad de su época, haciéndose profesores o trabajando de lo que sea; algo que conectaba a los románticos con los místicos. ¿Estos anteriormente son los románticos de nuestra época? Quizá.

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Cultura

Efraín Miranda Luján: poeta de la pachamama y de los truenos

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Arequipa, 2004. Efraín Miranda Luján y Mario Mayhua Quispe, fruto de esa amena conversación, salió a la luz el libro “Conversaciones con el poeta indio Efraín Miranda. Foto: Mario Mayhua.

El viernes 10 de abril del 2015, a los 90 años de edad, y tras una larga enfermedad que arrastraba y que lo mantenía en un delicado estado de salud, dejó de existir en el distrito de Yanahuara (Arequipa), el reconocido poeta puneño Efraín Miranda Luján, nacido el 02 de marzo de 1925 en la hacienda de Condoraque, antes pertenecía al distrito de Cojata (Huancané) y ahora al distrito de Quilcapunco (San Antonio de Putina).

Debo señalar en estas líneas el esfuerzo e interés mostrado por Efraín Miranda Luján, por varios años, en el mundo mágico de las letras y en razón a ello, su obra literaria está siendo revalorada y difundida cada vez más. Entre sus principales poemarios están: “Muerte cercana” (1954), “Choza” (1978),”Vida” (1980) y “Padre Sol” (1998), que es el resultado de un trabajo silencioso y fecundo a la vez. Cada una de sus libros refleja la situación social, por la dura realidad y el deseo de abolir el dolor humano, el tiempo y la muerte. Sus poemarios inéditos, reposa intranquilo el que compusiera sobre la Pachamama.

Entonces afirmamos enfáticamente que, “Muerte Cercana” es el primer poemario de Efraín Miranda Luján, en el que expresa su sentir cotidiano y su arraigo social. Lo que más impresiona en este valioso libro son los siguientes versos: ¡no me grites de calle a plaza: cholo; grítame de selva a cordillera, de mar a sierra, de Tahuantinsuyo a la República; INDIO! ¡Lo soi! ¡A puntapiés, insultos y balas: lo soi! ¡Explotado, robado, asesinado; lo soi! ¡Con mi esqueleto, mi ecología y mi Historia: lo soi!

Deseo pues dejar expresa constancia de que “Choza” es un excelente libro de poemas que a la sazón permitió al autor desarrollar los elementos de su propio lenguaje: la libertad de la palabra y la armonía del verbo, los cuales marcaron una continuidad en su discurso poético, la misma que refleja una poesía contestaria, realista y sin ambages.

Vale decir, nuestro propósito a estas alturas, es relievar el poemario “Vida”, que su contenido es testimonial porque retrata una época ya por desaparecer, pero sus escritos despierta un interés necesario por los temas que aborda. Como dijo, Walter Paz Quispe Santos, en el suplemento cultural Totoria: “Efraín Miranda Luján pone una barricada contra el sentido común dominante del otro, para que retorne el significante de la escritura de los espacios interiores del yo dominado”.

Sin duda alguna “Padre Sol” es una magnífica obra poética de mayor factura, en donde la concepción ideo-cultural nos permite concebir su visión del mundo, que a la postre denota que el verso pueda hermanar y trascender al ser humano, precisamente sus versos florecen durante la primavera.

No está demás señalar que Efraín Miranda Luján es una de las más importantes voces de la Generación del 50, junto con poetas de la talla de Leoncio Bueno, Luis Nieto Miranda, Mario Florián, Gustavo Valcárcel, Alejandro Romualdo, Jorge Bacacorzo, Víctor Mazzi, Washington Delgado, Juan Gonzalo Rose, Carlos Germán Belli, Francisco Bendezú, Pablo Guevara y Marco Martos.

Sebastián Salazar Bondy nos manifiesta: “Los poemas de Muerte Cercana anuncian a un creador hondo en la inspiración y excelente en la creación. No se trata de un poeta culto, libresco, versado en letras. Ningún ardid hay detrás de estas canciones de solitario que se mira en cada aspecto de la incesante realidad y crédulo se vierte en palabras exentas de cualquier consideración literaria al uso”.

En 1997, el célebre poeta peruano Efraín Miranda Luján junto con el dinámico docente Mario Mayhua Quispe. Foto: Mario Mayhua.

Ernesto More escribió: “Miranda no sólo se ha desinflado en la estepa collavina, sino, que viene cargado la alforja con elementos culturalmente nativos, a revelarnos ese mundo desconocido que el Perú lleve dentro de sí, los gérmenes de una cultura milenaria, que como los granos encontrados en las tumbas, comienzan a florecer en cuanto terreno propicio y riesgo oportuno”.

Christian Reynoso Torres nos dice: “A comienzos de la década del 60, Miranda regresó a Puno para trabajar como profesor de una escuela rural en la comunidad de Jacha Huinchoca, al sur de la capital. Es en este lugar donde establece contacto con la realidad y el hombre del campo; fascinado por ello, decide quedarse a vivir allí por más de quince años. Esta experiencia, más la cultura universal que adquirió a través del aprendizaje autodidacta, le sirvió para construir y nutrir su poesía”.

Obras literarias.

De esta manera, Efraín Miranda Luján conserva un gran reconocimiento de carácter ciudadano, transparente y honesto como se merece todo poeta de la condición humana. Asimismo, en su vasto conocimiento, el Perú es mágico, maravilloso y trascendental, canta a la vida y a la esperanza. Y nada le detiene en el camino, sino más bien, batalla contra todas las adversidades simultáneas, en el que genera una interacción humana, destinada a preservar la cultura viva y la memoria social ante un gobierno sórdido e insensible a la vez.

Todo es un acto de magia y fe en la palabra impresa, sólo así es posible afirmar que, en gran parte, sus obras literarias alcanzan su verdadera expresión poética. Por eso con mucha razón es considerado como uno de los máximos exponentes de la poesía puneña. No obstante ello, el deceso de Efraín Miranda Luján ha causado un profundo pesar en los escritores del ámbito literario y al mismo tiempo, nos dejó como aporte y legado su cuantiosa obra escrita, principalmente poética.

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Cultura

La mirada de Witold Gombrowicz sobre la poesía, por Julio Barco

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Quizá en un ejercicio de lucidez y de memoria es conveniente repasar –antes de tocar el tema gombrowiczniano– todos los ataques históricos de la sociedad a los poetas.

Empezando, por ejemplo, por el más conocido: Platón, con la expulsión de los poetas de la República, hasta las sociedades actuales donde simplemente son parte de la mass media y se reciclan detrás de muchas coartadas.  Pero ya que citamos al susodicho veamos qué razones alegaba para que los poetas sean exterminados:

a) De los dioses sólo pueden decirse cosas buenas (cfr. República, 386a);

b) Evitar palabras que desacrediten el Hades, presentándolo como un lugar terrorífico (cfr. 387c);

c) No presentar a los protagonistas de los versos en actos que reflejen excesos emocionales, pues ello puede generar un camino de aceptación hacia la falta de templanza anímica (cfr. 389e).

La idea platónica contra los poetas es agua tibia para la dimensión de la propia poesía. Ahora nadie cree en el Hades, algunos sí todavía piensan en el Infierno, pero, es sociedades laicas como la nuestra, ¿deberíamos callar a los poetas por no hablar bien del Hades? Sin embargo, seguimos haciendo poemas y dando juicios de valor estéticos sobre este fenómeno.

Entonces, por un lado, vemos que el estado ideal platónico era el de la Religión y Nación, religión politeísta y nación esclavista, lo que nos hace pensar que su estado era una falsa utopía. Mientras algunos podían plantearse la posibilidad del mundo de las ideas, otros debían trabajar tranquilamente los cultivos. Sin embargo, es ocioso no seguir indagando. De este texto trasgresor para occidente, al arrebato de Rimbaud que abandona la poesía para ser mercenario podemos amplificar el tema. Hay no solo uno sino mil pasos de diferente tono.      

Sucede que este joven francés, autor de El Barco Ebrio, entendió la poesía en su cenit mayor: como un ejercicio de vidente. Lo de vidente viene de ver, observar, tener ese talento de observar y mirar. Mirar no es solamente pasar la vista, mirar el propio lenguaje es entender sus mecanismos y poder reflexionar sobre ellos estimula esa capacidad. Pero mirar, es también, decir. Aprender a decir, y no cualquiera sabe decir, es decir, revelar con uve de uvas frescas abiertas a la urgente emanación del ser. Citemos a Rimbaud:

Charleville, 13 de mayo 1871


Ya está usted otra vez de profesor. Nos debemos a la sociedad, me tiene usted dicho: forma usted parte del cuerpo docente: anda por el buen carril. También yo me aplico a este principio: hago, con todo cinismo, que me mantengan; estoy desenterrando antiguos imbéciles de colegio: es suelto todo lo bobo, sucio, malo, de palabra o de obra, que soy capaz de inventarme; me pagan en cervezas (…) Quiero ser poeta y me estoy esforzando en hacerme Vidente: ni va usted a comprender nada, ni apenas si yo sabré expresárselo. Ello consiste en alcanzar lo desconocido por el desarreglo de todos los sentidos. Los padecimientos son enormes, pero no hay que ser fuerte, que haber nacido poeta, y yo me dado cuenta de que soy poeta.

Quiero añadir que estas edulcoradas y adolescentes palabras fueron luego destrozadas cuando el muchacho creció y se perdió dentro de otros rumbos, tan hostiles como los de la poesía: vender armas, traficar marfil, hacer negocios en África.

De alguna forma, los filósofos te calman, ya que su premisa es “aprender a morir”; los novelistas “observan”, de ahí que su aporte sea “las grandes miradas internas”,[1] donde todos los lenguajes se balancean soñando una lógica común e inherente, propia y singular, sin embargo, ¿quién Siente?

¿Qué yo dentro de la novela siente? ¿Quién en su decir siente? Porque, es evidente, que la abstracción interna de un sistema filosófico es necesariamente un ordenamiento lógico que conduce a la corrobación de la mente; pero, por otro lado, el sentir mismo es un acto no necesariamente del puro pensamiento pero también relacionado con algo que carece la mente misma y su juicio lógico. En el texto que hoy comentaremos, Witold Gombrowicz (Polonia, 1904-Rusia, 1969) da una serie de réplicas a la naturaleza interna de los poetas, a su no querer observar lo que él considera la realidad, el cargar sobre sus hombros el peso de una postura,

y así no sólo canta la Poesía, sino que también se embelesa con la Poesía; siendo Poeta, adora la grandeza y la importancia del Poeta; no sólo pretende que los demás caigan de rodillas ante él, sino que él mismo cae de rodillas ante sí mismo. ¿No podría decirse de ese hombre que ha decidido llevar un peso excesivo sobre sus espaldas?

Witold Gombrowicz.

Que, sutilmente, sugiere una suerte crítica a la poesía como Tótem, pero también advertimos una suerte de mente racionalista, una suerte de entidad que busca la coherencia, como si la pasión no fuera partera de la historia,

¡Ah, la palabra del Poeta, la misión del Poeta y el alma del Poeta! Y, sin embargo, me veo obligado a abalanzarme sobre estas oraciones y, en la medida de mis posibilidades, estropear este ritual en nombre…, sencillamente en nombre de una rabia elemental que despierta en nosotros cualquier error de estilo, cualquier falsedad, cualquier huida de la realidad.

Palabras que nos descubren a un racionalista intolerante de la básica forma del sentir. Sin embargo, como en Hegel o Heráclito, tomo nota de la repercusión de una contradicción y su necesidad. No es posible que exista, por lo tanto, la poesía y su mística sin que se observen ironías desde extremos, tal como el que plantea Gombrowicz en mayúsculas y con acidez.

 Si  la “contradicción”[2] es necesaria para que la vida exista, o, en todo caso, para que la historia no cese –advertimos que  precisamente la modernidad es la ironía y la contradicción[3]– y donde la polaridad mental de los artistas lo llevan, de Baudelaire a Hölderlin, es decir, no hay modo de huir de la realidad, al contrario, la poesía moderna –paradójicamente a lo que expresa Witold requiere necesariamente un espejo, roto y profundo. La mejor poesía de la modernidad es un enfrentamiento a la Modernidad y sus límites. Pienso en Eliot, como en Pound, como en Vallejo, como en Neruda. Él dice que,

A partir del momento en que los poetas perdieron de vista al ser humano concreto para fijar la mirada en la Poesía abstracta, ya nada pudo frenarlos en la pendiente que conducía directamente al precipicio del absurdo.

Ciertamente podría ser absurdo al ver que la poesía es un saber de muchas culturas, de muchos entendimientos y sensibilidades. Hay un Neruda, un Vallejo, un Parra, un Dante, un Heraud, una Varela, etc. Sin embargo, luego añade algo que es entendible para que su juicio sea tan enfático,

Todo empezó a crecer espontáneamente. La metáfora, privada de cualquier freno, se desencadenó hasta tal punto que hoy en los versos no hay más que metáforas. El lenguaje se ha vuelto ritual: esas «rosas», esos «ocasos», esas «añoranzas» o esos «dolores», que antaño poseían cierto frescor, a causa de un uso excesivo se han convertido en sonidos vacíos; y esto mismo se refiere a los más modernos «semáforos» y demás «espirales».

Witold Gombrowicz.

Lo que nos permite ver que su ataque no es contra cualquier poeta, como tampoco la expulsión platónica es contra cualquier poeta: hay y hay poetas, hay diversidad y miradas; lo que ataca Witold es pues el purismo, no toda la poesía como tal, sino la que nombra como,

¿Por qué, entonces, me aburre y me cansa ese extracto farmacéutico llamado «poesía pura», sobre todo cuando aparece en forma rimada? ¿Por qué no puedo soportar ese canto monótono, siempre sublime, por qué me adormece ese ritmo y esas rimas, por qué el lenguaje de los poetas se me antoja el menos interesante de todos los lenguajes

posibles, por qué esa Belleza me resulta tan poco seductora y por qué no conozco nada peor en cuanto estilo, nada más ridículo, que la manera en que los Poetas hablan

de sí mismos y de su Poesía?

Esta manera de acercarse a la poesía, con el tono sonoro y mayúsculo del religioso es, sin embargo, una de las formas en las que los grandes autores del género se acercaron pero una crítica contundente a los que solo se sirven de ello por la pose y lo anodino.

¿Por qué? ¿No será por las mismas razones por las que no me gusta el azúcar en estado puro? El azúcar sirve para endulzar el café y no para comerlo a cucharadas de un plato como natillas.

La Crítica de Gombrowicz es hacia los cenáculos, hacia esos espacios donde se ejerce el poder jerárquica gracias a las relaciones, a que tan conocido eres y que tanto te celebran tus vecinos. Entre novelitas y poetas hay una diferencia vital: los primeros, salvo en algunas partes del mundo, pueden ovillarse serenamente en la Soledad. Poetas tiene necesariamente que recitar o leer sus versos; ese show poético en ciudades que comprenden el proceso de la cultura en las sociedades que habitamos es parte natural del cosmos; en otros, se va abriendo según lo pletórico del público. Esta realidad compartida lleva a que el propio juicio de la poesía se avasalle por el juicio del comportamiento o las aptitudes de los poetas; se castiga el arrebato, la insolencia pero –una vez embalsamado y enterrado el muerto– se lo recupera como genio. 

Al necesariamente tener que juntarse, todos tienen que verse la cara, las ropas, los gustos y leerse los poemas; ecuación que resulta en los diferentes lineamientos que cada poética o grupos poéticos asumen. Juntarse no siempre es el paraíso pero tampoco vamos a exagerar asumiendo como Sartre que el infierno son los otros. Como Lezama, pensamos que la relación con los otros permite una complejidad con nosotros mismos. Somos en la medida de un espacio, pero escribir no tiene nada que ver con ver o no ver un espacio. Eguren inventaba los espacios para tejer una trama más inherente; Basho caminaba por los arrozales de Japón silabeando versos…

 Ahora la crítica del señor Gombrowicz es para desplazar también la inclinación natural de sentir el fuego interno de cada artista, ¿acaso alguien debería dejar la música porque tras oír a Miles Davis sentimos una realidad abriéndose más allá de nuestros cubículos? Es cierto: el arte, al ser un artificio tan perfecto, duele. La música acaba: el silencio nos dice. Al decirnos, nos vuelve al circuito vicioso de la sed de arte. Los lectores o melómanos sufren la misma sed de arte. De escape. Ya lo decía Freud en el Malestar de la cultura: cada uno busca el modo de soportar su propio peso en el mundo. Entonces observamos que aquel humanismo contra el que se opone el polaco lo lleva a dos ideas más:

A) Expresar que existe un humanismo que se postra ante los grandes ideales, sea Estado, Poesía, Pintura. Si el ser humano se aleja de los absolutos el plato de comida diario es el fragmento, lo que venga, la espontaneidad de lo Real abriéndose como una suerte de bandeja de ordenadas opciones que, en síntesis, resultan una farragosa vacuidad. El Arte, en o sin mayúsculas, ofrece una respuesta afirmativa a la derrota del ser humano frente a la Muerte y el Olvido. En el instante en que el arte es, la realidad es, y se olvida las caretas que apartan al ser Humano de lo Sagrado o Profundo.

B) Cuestionar que el arte busque expresarse a sí mismo, algo insolvente al comprender que generalmente, o siempre, la subjetividad inunda lo literario. Incluso cuando un novelista habla de dos seres humanos perdidos en Marte, lo que hace, de alguna forma, es hablar de un territorio de su yo interior, o yoes.

Pero volvamos a la idea de Público y del Artista que tanto conmueve el pensamiento crítico de Gombrowicz. Sin duda, este ecosistema lo perturba y solo desea ser un artista puro –curiosa paradoja para alguien que acusa a Valery de ser un inmaduro–alejo de la falsedad de los “creyentes poéticos” y en la corteza de una realidad como tal: palpable, carnívora, voraz.

Leyendo este –como otros muchos textos al respecto– llego a la misma conclusión: hay más razones para detestar la poesía como actividad que para desearla. La poesía, entonces, resulta un acto solitario, un acto que no se dice a los demás salvo en pequeños cenáculos: al hacerse pública necesariamente termina siendo objeto de todo tipo de debate.

Finalmente, si Gombrowicz o Platón se oponen a la poesía es porque justamente su poder es tan intenso que obnubila los límites de la razón pura; ahí donde se intenta que la realidad solo sea lo que observamos –y que muera el canto–hay una curiosa resistencia.

El poeta está justamente para insistir y proteger algo que va más allá o más acá de la razón –y por eso es más temido que un político, más agudo que un empresario, más genial que un científico[4]– y obedece al poder de proteger el fuego interno de la especie.


[1] La totalización de las ciudades (Dickens), la totalización de una sociedad (Balzac), la totalización de un día (Joyce), la totalización del absurdo (Kafka), la totalización de la realidad (Vargas Llosa), la totalización del tiempo (Proust), la totalización del drama humano (Dostoievski), la totalización de Latinoamérica (García Márquez), la totalización del idealismo (Cervantes), la totalización de la Posmodernidad (Wallace), etcétera.

[2] Si + No = SINO y después SiNO + NO = SI y después Si + No = SINO y ∞

[3] Leer, por ejemplo, a Octavio Paz en Los hijos de limo.

[4] Con lo cual no ponemos a uno debajo ni encima de otro, sino hablamos del impacto que tienen a través de los siglos.

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Cultura

Caral, metáfora del estado y la cultura en el Perú

En plena pandemia “agricultores” han invadido y depredado parte de la zona arqueológica de Caral. En medio del conflicto aparece el congresista Carlos Almerí, quien protege y defiende a los invasores.

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Por: Vicente Otta R.

Caral y su importancia histórica y cultural 

Aprovechando la emergencia sanitaria que produjo el confinamiento que dispersa las fuerzas de seguridad por atención a la pandemia, falsos agricultores han invadido y perpetrado actos predatorios contra Caral, la zona arqueológica de trascendental importancia, a 180 Km. Al norte de Lima (Supe-Barranca).

La cultura Caral es la madre de América. Desarrollada entre los años 3000 y 1800 antes de Cristo, contemporánea de las de Mesopotamia, Egipto, India y China, esta civilización surgió siglos antes que cualquier otra cultura pre hispánica.  

Por dicha condición la UNESCO la declaró Patrimonio Cultural de la Humanidad. Ubica al Perú y su historia como una de las 5 fuentes civilizatorias de la humanidad. Antigüedad que supone conocimiento y organización social.

Esta condición potencia enormemente nuestra arqueología, historia y cultura, que en el contexto de la sociedad del conocimiento y la globalización, se convierte en poderoso factor de atractivo turístico mundial, ya establecido por Machu Picchu. Lo amplía y consolida. 

Falsos agricultores quieren hacer chacra del área arqueológica

Desde mayo-junio del 2020, varias familias han invadido y construido casas precarias y sembrado plantas de paltos y mangos. Al típico estilo de los invasores de tierras eriazas que en muchos lugares del litoral peruano, invaden áreas pertenecientes al Estado peruano o a comunidades campesinas, “toman posesión” mediante estos procedimientos expeditivos ilegales,  solicitan el derecho de posesión, para luego solicitar la propiedad del bien.

En el caso que denunciamos no se trata de tierras eriazas sino de áreas legalmente establecidas como zona arqueológicas. Que cuenta con toda la fundamentación científico-académica: El sitio arqueológico Caral se encuentra reconocido como Patrimonio Cultural de la Nación mediante la Resolución Directoral Nacional del Instituto Nacional de Cultura N.° 720/INC del 20 de setiembre del 2002 y ratificada mediante la Resolución Viceministerial N.° 256-2011-VMPCIC-MC del 3 de marzo del 2011. Y desde el 2009, declarado Patrimonio cultural de la humanidad.

Legal patrimonial: a través de la Res. N.° 138-2006/SBN-GO-JAD, de la Superintendencia de Bienes Nacionales, emitida el 16 de noviembre del 2006, se declaró la transferencia patrimonial predial de Caral a favor del INC. Está inscrito en la Superintendencia Nacional de Registros Públicos como propiedad del Ministerio de Cultura, con el código N.° 80027096, acreditan y legitiman su pertenencia a la Zona Arqueológica Caral- ZAC. La pertenencia legal de estos terrenos a la ZAC es incuestionable.

Foto: Andina.

Tierras de enorme valor comercial

Una hectárea cultivable con tierra de buena calidad y provisión de agua, como es en el área invadida, tiene un valor de mercado de $ 25-30 mil dólares americanos. Aquí estamos hablando de aproximadamente 40 Has. Lo que hace cerca de un millón de dólares. Estando en producción con plantas de 4-5 años su valor se duplica, serían dos millones de dólares a la vuelta de tres o cuatro años. Así que de pobres agricultores, ni un pelo. Tráfico de terreno y voracidad de dinero simple y llanamente.

La denuncia de la ZAC, dice que estos invasores provienen de la ciudad de Barranca, no residen en la zona; que levantan precarias viviendas y realizan instalación de plantones, para dar la imagen de que residen en la zona y tienen áreas ya cultivadas. Un verdadero montaje para dar visos de legalidad al operativo de afectar el área arqueológica y ganar dinero a costa del estado y nuestra cultura.

Carlos Almerí Veramendi, congresista de Podemos que apadrina a los invasores

El señor Almerì, transitorio inquilino del parlamento, no ha tenido mayor inspiración que cobijar bajo sus paternales alas al grupo de invasores de Caral. Para otorgar cierta apariencia de carácter social a este despropósito ha llamado a los traficantes de terreno, “agricultores emprendedores”, que merecen el apoyo y protección legal de las autoridades.
De esta manera neutraliza y deja sin piso las acciones judiciales y policiales de los encargados de Caral, que en varias ocasiones han visto fracasadas las acciones de desalojo de las áreas invadidas. 

Los encargados de la zona arqueológica han denunciado que la policía y las autoridades municipales se hacen de la vista gorda ante estas acciones atentatorias del patrimonio arqueológico, que cuentan con la protección de Almeri. 

Don dinero se da la mano con don Almerì y neutralizan la acción de la justicia.  

Área invadida. Foto: El Comercio.

Congresista Almeri pide Mesa de Diálogo que legitima a los traficantes.

Carlos Almerí, congresista por las filas de Podemos Perú, se ha proclamado “el defensor de los agricultores” del Valle de Supe. En tal condición,  presiona a las autoridades judiciales  y policiales, y  ha llegado al extremo de enviar un oficio a la Presidencia del Consejo de Ministros, con fecha 11 de enero último, solicitando una Mesa de Dialogo pues según él, “agricultores del valle de Caral han sido afectados con la destrucción de sus cultivos”. 

El mundo al revés. Una autoridad  parlamentaria apoyando a los que violan la ley. Solicitar la Mesa de Dialogo, lejos de establecer un canal de comunicación o de acercamiento entre las partes, es legitimar las acciones criminales de los traficantes de tierra puesto que otorga visos de legalidad a sus acciones criminales, y condición de contraparte en una situación de conflicto, que existe solamente por su invasión.

En otras palabras, según dicha solicitud, los representantes de la Zona Arqueológica Caral estarían actuando abusiva e ilegalmente, provocando una situación de conflicto social que la Mesa de Dialogo debe ayudar a resolver.

Esta intervención irresponsable e impertinente del congresista Almerí, envalentona a los traficantes y los empodera a tal punto que realizan amenazas y ataques violentos contra el personal del proyecto arqueológico y rechazan las decisiones judiciales y la presencia policial.

Han llegado a tal extremo, que Ruth Shady, directora del proyecto Caral, se vea obligada a realizar serias denuncias, “Estamos recibiendo amenazas de personas que se están aprovechando de las condiciones de pandemia para ocupar los sitios arqueológicos e invadirlos para establecer cabañas, pasar maquinarias por las tierras… destruyen lo que encuentran”, dijo Shady durante una entrevista. Y agrega: “Un día llamaron al abogado que trabaja con nosotros y le dijeron que lo iban a matar junto conmigo y nos iban a enterrar cinco metros debajo del suelo” si persistían los trabajos en el lugar, denunció.

Arqueóloga Ruth Shady.

Esta conducta mafiosa es consecuencia de un accionar coordinado entre los traficantes y ciertas autoridades como el congresista Almeri, puesto que las acciones ilegales y criminales que realizan los traficantes de tierras, encuentran su complemento en las gestiones  oficiales (solicitud de Mesa de Dialogo) mientras son protegidos para evitar el desalojo.

Sheraton versus muro inca en el Cusco, precedente resuelto acertadamente

Un acto de lesa cultura equiparable al de Caral se produjo el año 2012, cuando la cadena de hoteles Sheraton quiso ampliar su cadena y para edificar un nuevo local, destruyó un muro inca de más de 500 años de antigüedad en el centro histórico del Cusco. Contraviniendo normativas legales realizó la construcción de un hotel de siete pisos. 

Luego de un largo y engorroso proceso judicial, que se prolongó por la actitud ambigua y concesiva de algunas autoridades locales y regionales, finalmente la Corte Suprema sentenció, el año 2019, la demolición del edificio y la restauración del muro inca dañado. Previamente, el año 2016, multó a Sheraton con dos y medio millones de dólares por la infracción cometida.

Congresista Carlos Almerí.

Comisión de ética y no Mesa de Diálogo para Almerí

Este congresista en lugar de cumplir sus obligaciones principales, elaborar y promulgar leyes, fiscalizar el cumplimiento de la legislación existente, y representar los intereses de los ciudadanos se dedica a proteger grupos delictivos. De Almerì lo poco que se conoce es su vinculación con los traficantes de tierras que atentan contra Caral, violando las disposiciones legales existentes y presionando a autoridades judiciales y policiales para que no sean sancionados. 

Este congresista debiera ser sometido a la Comisión de ética en lugar de pedir que se forme una Mesa de Dialogo contra la Zona Arqueológica Caral.

Es abundante la cantidad de actos ilegales y criminalidad que se cometen desde el poder político o con su apoyo. Es una de las razones por la que la política ha ido perdiendo legitimidad. El propio Estado ha debilitado seriamente su condición de garante de la justicia y protección del interés común.

Pocas cosas son tan valiosas para el bien común, la historia y la identidad nacional de un pueblo como su cultura. Defender Caral, tribunal ético para Almerí.

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Arte

Una mirada común dentro del arte

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Foto: Alexander Caballero.

¿Qué es lo común? Podría ser un conjunto de actitudes frente a determinados acontecimientos, los mismos que pertenecen a una colectividad, comunidad o país. Es en todo caso, aquello que nos acerca, los unos con los otros, como miembros de un grupo humano. De alguna manera nos identificamos con parecidos sentires e iguales emociones.

El artista que recoge esos sentimientos, los puede expresar de manera diversa. La literatura, poesía, pintura, escultura, teatro, han sido y son los medios más comunes para hacerlo, sin embargo, los jóvenes, esos revolucionarios por antonomasia buscan otros y eso es lo que admiramos en la exposición LA POSIBILIDAD DE LO COMÚN, que se desarrolla en la Galería del Paseo (Calle General Borgoña 770) desde el 15 de marzo prolongándose hasta el 15 de mayo.

Son cuatro participantes: Alexander Caballero, Lorena Spelucín, Florence Goupil y Alejandra Ortiz de Zevallos , artistas nacidos en los ’90 y egresados de diversos centros profesionales, quienes se repartirán la tarea de presentar sus propuestas en cuatro semanas continuas en la Sala de Exposición y en la sala virtual de la web de la Galería del Paseo de Lima.

La curaduría está a cargo de Luisa Fernanda Lindo a quien entrevistamos junto a Marianelli Neuman, directora de la Galería del Paseo.

Foto; Florence Goupil.

La Galería del Paseo, ¿surge como una alternativa de apoyo a los artistas que recién se inician? ¿Cuándo se creó? ¿Cómo les fue en vuestra primera edición de PaseoLab?

Marianelli Neumann: La Galería del Paseo fue fundada en 1998 en Uruguay y en el 2013 inauguró una sede en Lima. La galería desarrolla un programa de actividades orientadas a la promoción de artistas latinoamericanos en la línea de la creación contemporánea.

PaseoLab se conceptualiza dentro del contexto de Covid. Al ver que artistas jóvenes sin representación no tenían espacios culturales para exponer su trabajo, la Galería del Paseo opta por brindarles ese apoyo creando el proyecto PaseoLab. La primera edición de Paseo Lab fue en noviembre del año pasado y duró 6 semanas. El proyecto tuvo una excelente acogida tanto de interesados en arte, curadores y estudiantes de arte de manera presencial y virtual mediante redes sociales, mailing, eventos y nuestra página web. Por este motivo en marzo de 2021 se inaugura la muestra de PaseoLab con la curaduría de Luisa Fernanda Lindo ampliando el periodo a dos semanas por artista.

¿Los nuevos artistas son egresados de diversos espacios?

Luisa Fernanda Lindo: Las artistas participantes de la muestra La posibilidad de lo común son egresadas de diversas escuelas como el Centro de la Imagen, la Facultad de Artes de la PUCP y L’École Supérieure des Beaux-Arts de Rennes.

Esta combinación de técnicas y modalidades, ¿es un ejercicio de búsqueda hasta encontrar un estilo que los defina o solo es un ejercicio de experimentación?

Luisa Fernanda Lindo: La muestra está concebida en cuatro tiempos; es decir, cada propuesta será expuesta durante dos semanas en el espacio de la Galería del Paseo/Lima, a la vez que será subida a la web de la galería. Las propuestas artísticas que se podrán ver reúnen fotografías, esculturas, dibujos y videos.

Foto: Alejandra Ortiz de Zeballos.

La fotografía y el trabajo digital, de manera individual, juegan un rol importante en la exposición, pero mezclados sirven para crear una nueva forma de expresión algunas veces muy abstracta y de una compleja interpretación. Los artistas juegan a ser especiales? no les importa tener una comunicación más directa con el público? ¿Cuál es su motivación y cuáles sus propósitos?

Luisa Fernanda Lindo: Las propuestas visuales que forman parte de esta muestra no están en la línea de la abstracción; de hecho, en el caso de la fotografía, que es a lo que apunta esta pregunta, tanto “Ellas” de Alexander Caballero como “Shipibo-konibo: diálogo con las plantas” de Florence Goupil tienen como base el documental y cada una aborda dos realidades diferentes: la familia diversa y los saberes ancestrales. Por otra parte, el trabajo digital de Lorena Spelucin en “Reconstrucciones imaginarias” está basado en material de archivo histórico, por lo que tampoco se trata de ninguna abstracción.

Las obras, en su conjunto, acompañan a la propuesta curatorial que abre la pregunta acerca de lo común y de cómo imaginarlo.

Por favor, una breve referencia de cada uno de ellos

Alexander Caballero (Lima, 1989)

Fotógrafo graduado del Centro de la Imagen. Ha sido ganador del Premio del Público Prix Levallois (Francia, 2017), del Concurso de fotografía La Reja Canon (Perú, 2014) y finalista en el concurso Fotofilmic (Canadá, 2017). Ha recibido la mención honrosa en el POY LATAM 2019 en la categoría Nuestra Mirada y ha sido nominado a los premios Foam Paul Huf Award y Joop Swart Masterclass 2019 del World Press Photo Foundation. Su primera exposición individual Ellas (2018) fue presentada en el Museo de Arte de San Marcos.

Lorena Spelucin (Cusco, 1993)

Licenciada en Arte con mención en Escultura por la Pontificia Universidad Católica del Perú, siendo acreedora del Premio a la crítica con el Primer Premio de Escultura (2018). Ha recibido el premio Reto InnovaCovid-19, en colaboración con Luis Francisco Palomino (2020). Ha presentado el proyecto Ilusión cusqueña. Aproximación a un proyecto de Lajos d’Ébneth en el Centro Colich (2019).

Florence Goupil (Lima, 1990)

Estudió Arte en L’École Supérieure des Beaux-Arts de Rennes y se graduó en diseño editorial y multimedia en la Universidad Rennes 2. Ha recibido la Mención de Honor como Fotógrafa del Año por el POY Latam (2021); ha sido nominada para el Joop Swart Masterclass de Worldpress Photo (2020); y ha obtenido los premios Getty Images Reportage Grant (2020) y el Pulitzer Center RJF (2020).  Su trabajo ha sido expuesto en el ICP (Nueva York) y ha tenido publicaciones en National GeographicOjo-PúblicoFisheye MagazineBJPPhMuseumBBC y otros medios internacionales. Actualmente es Explorer en National Geographic y se encuentra realizando un reportaje en la Amazonía peruana tras obtener una segunda beca de National Geographic Society.

Alejandra Ortiz de Zevallos (Lima, 1995)

Estudió Escultura en la Facultad de Arte y Diseño de la PUCP. En 2019 participó en la muestra colectiva Reeducación en la sala Winternitz de la PUCP. En el 2020 ha formado parte del colectivo Entre-ríos, donde participaron distintos artistas de Latinoamérica. En el mismo año realizó una residencia en ANDAMIO. Actualmente es docente de Arte y se encuentra diseñando un taller participativo de tejido y trenzado de fibras naturales.

¿La presentación se da de manera presencial y virtual? ¿Cuándo es el cierre?

Luisa Fernanda Lindo: La muestra se dará de manera presencial y virtual.

Cronograma expositivo:

17 de marzo: ELLAS de Alexander Caballero

5 de abril: RECONSTRUCCIONES IMAGINARIAS de Lorena Spelucin

19 de abril: SHIPIBO-KONIBO: DIALOGO CON LAS PLANTAS de Florence Goupil

3 de mayo: SIMBIOSIS de Alejandra Ortiz de Zevallos

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Cine

La vida en familia después de la muerte: Performing Kaoru’s Funeral

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Mikako Shimoeda.

La muerte repentina en medio de las familias también se tematiza en el cine. El proyecto comedia negra hispano-japonesa PERFORMING KAORU’S FUNERAL explora los límites del odio y el amor en clave de ironía ante la muerte repentina y el retorno forzado a la ciudad natal.

PERFORMING KAORU’S FUNERAL cuenta la historia de Jun Yokotani, obligado a organizar el velorio tras el fallecimiento de su ex-esposa. PERFORMING KAORU’S FUNERAL es el reciente proyecto cinematográfico de la directora Noriko Yuasa y explora lo que significa recomponer una familia tras la muerte y una larga ausencia.

Encuentro entre tradición japonesa de historias de fantasmas y comedia negra española

La productora Mikako Shimoeda ha vivido en Venezuela y tiene una afinidad por el idioma español y el cine latinoamericano. Reconoce la rica tradición literaria relacionada con las representaciones de la muerte entre autores españoles y mexicanos. Shimoeda supo ganarse al compositor Joan Vilà y al camarógrafo y director de fotografía Victor Català a que sumaran sus habilidades a realizar PERFORMING KAORU’S FUNERAL. Victor Català es conocido en la industria publicitaria y Joan Vilà conocido por la música en Quién eres de Javier Alba.

Joan Vila.

Sra. Mika SHIMOEDA, los rituales funerarios son muy importantes para recomponer una familia. El proyecto cinematográfico PERFORMING KAORU’S FUNERAL responde a tal necesidad tras la muerte. ¿En qué etapa se encuentra el proyecto?

Shimoeda: De hecho PERFORMING KAORU’S FUNERAL se basa en la partida de un amigo que la directora Noriko Yuasa experimentó hace cuatro años. Después de todo, es un gran placer volver a trabajar como productora de cine. Japón también tiene una tradición cinematográfica regional. PERFORMING KAORU’S FUNERAL se filmará en varios lugares, pero principalmente en Okayama. Una prefectura ubicada en el sureste de Tokio que vale la pena explorarse a través del cine.

Noriko Yausa.

Contamos ya con el apoyo de la gente de la prefectura de Okayama. Como productora internacional, estoy orgullosa de que el crowdfunding para PERFORMING KAORU’S FUNERAL haya alcanzado nuestro objetivo de 600.000 yenes en solo 3 días. Pero la alta calidad de este proyecto también exige un presupuesto mayor. Nuestro objetivo ahora es alcanzar los 3 millones de yenes.

La ubicación de la película está lejos del entorno hiperurbano que la mayoría de la gente asocia con Japón. ¿Cómo eligió el lugar de rodaje?

Shimoeda: Hacer una película en una pequeña ciudad permite a los artistas tener más libertad para realizar sus ideas y llevarlas al mundo, por un lado. Por otro lado, las grandes ciudades han perdido atractivo debido a la pandemia y la cancelación de eventos internacionales. Las industrias creativas que trabajaban en la industria del entretenimiento están encontrando nuevas oportunidades en regiones menos pobladas del país, como Okayama. La directora Noriko Yuasa nació y permaneció en Okayama hasta la escuela secundaria.

En medio de la pandemia, ¿cómo reaccionan las industrias creativas en Japón ante la cancelación de mega eventos?

Shimoeda: Japón también se vio gravemente afectado. Hubo que posponer rodajes y proyecciones. Para alcanzar mayor cantidad de personas utilizamos las transmisiones en vivo. Durante las restricciones de COVID, muchas personas no pudieron despedirse de sus seres queridos de la forma que habrían querído. Nuestra proyecto es una historia de “omiokuri”, ceremonia practicada para despedir un espíritu después de la muerte. Renunciar a la producción de la historia “omiokuri” durante esta pandemia única en un siglo no era una opción para nosotros. Pero también queremos resaltar la inequidad de género. Japón todavía está atrasado en el reconocimiento de mujeres en funciones de líderazgo en la sociedad japonesa, y como mujeres, Yuasa-san y yo queremos abrirnos paso en este mundo con este nuevo proyecto.

¿De qué trata PERFORMING KAORU’S FUNERAL?

Shimoeda: PERFORMING KAORU’S FUNERAL trata sobre Kaoru, una guionista infame y codiciosa, que muere repentinamente. En su carta de despedida, Kaoru le pide a su empobrecido ex marido, Jun, que sea el doliente principal en su funeral, obligándolo a lamentar en meticuloso respeto, 10 años después de su divorcio. Jun,  sorprendido por esta última voluntad de Kaoru, viaja confundido a Okayama y conoce a la hija de Kaoru. Jun, que se proclama actor, suele trabajar como conductor de una agencia de acompañantes que envía a hoteles a mujeres por servicios sexuales. Jun no puede rechazar el encargo de su amor del pasado, ni la gran fortuna prometida si consigue realizar el funeral de KAORU al pie de la letra según la última voluntad de Kaoru.

Suena tragicómico. ¿Dónde se presentará el proyecto y cómo podemos contribuir?

Shimoeda: PERFORMING KAORU’S FUNERAL fue seleccionado en el TIFFCOM Tokyo Gap Financing Market en noviembre de 2020. La preproducción está lista. Ahora buscamos financiamiento público, patrocinadores e Inversionistas para iniciar la producción.

El próximo lanzamiento será en en el HARE FURE OKAYAMA @READY FOR.

Contribuciones a la campaña de crowdfunding de  PERFORMING KAORU’S FUNERAL se reciben hasta el 1 de mayo: https://readyfor.jp/projects/PKFP2nd


Secuencias del lanzamiento del proyecto PERFORMING KAORU’S FUNERAL

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