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Cultura

Alejandro Peralta y el vanguardismo andino

Puno es una ciudad metafísica, mítica e iracunda, una localidad altiplánica a más de 3.800 metros sobre el nivel del mar, que vio nacer a un grupo de autores representativos de la más importante manifestación de la vanguardia andina peruana y lejanos de esa poesía de salón que emergía entre el tufillo mediocre y centralista que se esparcía a inicios del siglo XX.

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Resulta muy alentador saber que aquella región periférica, casi olvidada por el gobierno peruano, apartada de los centros de poder, y que sufría los estragos de la apropiación de sus tierras por parte de empresas extranjeras, diera luz a una denominada “época de oro”, donde “el indio va a acceder a las letras y la conciencia de su propia dignidad” (Burga – Flores Galindo).  Cabe decir que a inicios de ese siglo fue el punto esencial de las grandes sublevaciones indígenas en contraposición a las acciones violentas y abusivas de los terratenientes y hacendados. Julio Cotler menciona que, en la sierra central, la Cerro de Pasco Mining Company se constituyó con base en capitales apartados, pasando a controlar los centros mineros de esa zona.

En este contexto de explotación, de búsqueda de una identidad y de luchas sociales, aparece uno de los grupos fundacionales de la literatura nacional: “Bohemia andina” (1915), adelantándose a otros de gran importancia como “Colónida” (1916) de Abraham Valdelomar, ambos alimentados por el despertar de una conciencia nacional.  Aquel tuvo entre sus integrantes a Gamaliel Churata, Alejandro Peralta, Emilio Armaza, Ezquiel Urbiola, entre otros. Años después este grupo se consolidaría en el brillante Orkopata y su trascendental Boletín Titikaka que aparece entre 1926 y 1930. Año tan funesto y simbólico que no solo marca el final del boletín de los Orkopatas, sino también la muerte de nuestro más grande pensador, José Carlos Mariátegui, eximio escritor de nuestra realidad nacional y difusor de autores de distintos sectores del país.

Ese mismo año en que aparece el Boletín Titikaka, se publica uno de los grandes poemarios de nuestra tradición poética: “Ande” de Alejandro Peralta, ubicado, según la propuesta de periodización de la literatura peruana que elabora García Bedoya, en la “Crisis del estado oligárquico” que va desde 1920 a 1975. Estamos en el oncenio de Augusto B. Leguía, la eclosión de las clases medias emergentes, el surgimiento de agrupaciones políticas como el APRA y el Partido Comunista Peruano, el influjo del pensamiento anarquista del maestro Manuel Gonzáles Prada, se problematiza la identidad nacional y empiezan a difundirse las ideas indigenistas en el plano histórico, sociológico, literario, pictórico, etc.

El boletín Titikaka no es la única revista que se va publicar en todo ese contexto, hay que añadir a otros de igual importancia como la revista “Flechas” de Magda Portal, “Hélice” de Julían Petrovick, “Hangar, Rascacielos, Timonel, Trampolín” de Magda Portal, “Poliedro” de Armando Bazán, “Aquelarre” de José Varallanos, “Amauta” de Mariátegui (la más importante), entre otras. La aparición impetuosa de estas revistas consiguió representar las líneas ideológicas más importantes de ese contexto, además que refleja la contraposición al academicismo universitario que proponía una falsa homogeneidad de nuestra realidad. Si en Lima aparecía la gran figura de Mariátegui como elemento unificador y descentralizador de los distintos pensamientos; en Puno, el grupo Orkopata, tenía como uno de sus grandes referentes y gran precursor a José Antonio Encinas, con su afán innovador en la reivindicación del indio y en la autoformación intelectual.

Antes de proponer algunas ideas referentes a la importancia del poemario “Ande”, es importante mencionar que este se ubica en la propagación de las ideas vanguardistas. Una pregunta clave, polémica y aún incierta es: ¿En qué momento se inaugura la vanguardia en el Perú? Algunos críticos consideran que se gesta en 1916 con la aparición del grupo “Colónida”, la publicación de “La canción de las figuras” de José María Eguren y “Arenga lírica al emperador de Alemania” del arequipeño Alberto Hidalgo. Otros, como Estuardo Núñez, considera que la fecha inicial es en 1917 con la publicación de “Panoplia Lírica” de Hidalgo, cuya influencia del futurismo italiano de Marinetti es vital. El autor arequipeño marca los primeros atisbos y acercamientos a algo que se consolidaría con la aparición de “Trilce” (libro propiamente vanguardista pese al rechazo de Vallejo) en 1922 y que serviría para abrir el camino a otros libros de características casi semejantes.

Los otros libros importantes publicados hasta 1930 son “Química del espíritu” de Alberto Hidalgo, “El perfil de frente” de Juan Luis Velásquez, “Simplismo” de Alberto Hidalgo, “5 metros de poemas” de Carlos Oquendo de Amat, “Una esperanza y el mar” de Magda Portal”, “Descripción del cielo” de Hidalgo, “La casa de cartón” de Martín adán. En los poemarios posteriores a 1930, los autores asumen responsabilidades más puramente políticas u optan por una poesía de menor riesgo formal y más claridad en la denuncia, según Luis Fernando Chueca. Podemos colocar como ejemplos para afirmar esta idea a César Vallejo y a Alejandro Peralta. El primero va a dejar de lado los artificios, la pulverización de la sintaxis y lo arrítmico, para consolidar su ideología política en “España, aparte de mí este cáliz”. El segundo lo hará con la publicación de “El Kollao” (1934), poemario más social, vitalista y comprometido que “Ande” (1926).

Según el crítico Fernández Cozman, en la poesía vanguardista peruana existen dos tendencias: la vanguardia cosmopolita y la vanguardia indigenista. En esta última se ubicaría la propuesta del grupo Orkopata y “Trilce” de Vallejo. Entre las propuestas del grupo Orkopata, especialmente de Gamaliel Churata, encontramos al ultraorbicismo como una “expresión contestaria hacia el ultraísmo, y un claro ejemplo de que la vanguardia en general se aclimató en América, ajustándose a sus propias características y condiciones”. Esta postura revolucionaria y VITALISTA ayuda a interpretar al hombre puneño en su relación con las aguas iniciáticas del Titikaka, resaltando las reacciones anímicas y telúricas.  Entre las ideas más resaltantes tenemos las siguientes:

  • El ultraorbicismo refleja la unión entre el hombre andino y el cosmos, del mundo de abajo y el mundo de arriba.
  • El artista surge como expresión de la tensión dramática extraída de la naturaleza, de los mitos y de la realidad.
  • En la cultura andina, la fuerza ancestral del ludismo, la falta de solemnidad, el primitivismo, el espíritu académico, el optimismo, la simplicidad, la gracia incisiva y la ingenuidad, le dan a la obra la posibilidad de enfrentarse a todo lo que es ajeno a esa cultura, para mantener así su propia alma.
  • El artista ultraórbico es dialéctico, barroco, contradictorio, antidiscursivo, delirante, monumental, decorativo, agitado, nervioso, primitivo, mágico, indígena, humano, telúrico, etc.

El pensamiento de la corriente del ultraorbicismo da su primer gran fruto con el poemario “Ande” de Alejandro Peralta, publicado en 1926, y que llegaría a su máxima expresión con la publicación de “El pez de oro” de Churata en 1957.  La importancia de esta corriente puneña consiste en la autonomía que adquiere respecto a las demás obras vanguardistas, ya que es netamente indigenista, nacionalista, reivindicativa y descentralista, lo cual le permitió estrechar vínculos con poetas del Cuzco y Arequipa. Además, según Gamaliel Churata, Alejandro Peralta lo escribió sin tener la lectura de textos ubicados en distintos ismos como el dadaísmo, el ultraísmo, el creacionismo y demás tendencias.

El poemario “Ande” consta de 22 poemas y de 5 grabados en madera del pintor Domingo Pantigoso. En cada discurso poético se percibe la prioridad hacia lo intuitivo, la ingenuidad, lo primitivo y lo mágico, teniendo como fuente principal a la oralidad. Los epígrafes del libro sobre autores, personajes y obras como Kant, Schelling, Goethe, Paul Valery, los Nibelungos, de Zen Avesta y Cristo intentan dar a entender la búsqueda de la coexistencia entre el mundo occidental (la razón) y el mundo mítico de los andes de los discursos poéticos. Podemos llamarlo también entre el mundo de arriba y el mundo de abajo.

El mismo nombre del poemario puede comprender dos acepciones, el primer referente a la zona geográfica del altiplano y la segunda a la conjugación del verbo andar en modo subjuntivo que bien puede simbolizar una transición entre dos espacios. Idea que se desarrollará en algunos poemas.  El poemario es totalmente telúrico, pues las descripciones positivas y pintorescas que se hacen del contexto geográfico influyen en el estado anímico de los personajes y del yo lírico.

Alejandro Peralta.

Se considera como elemento vitalista la figura del lago TITIKAKA, situado en el corazón de las cordilleras occidental y oriental de los Andes peruano-bolivianos, pues va a servir como epicentro simbólico de lo social, religioso e histórico, influenciando en la construcción de imágenes preciosistas y resaltando la gran importancia del aspecto telúrico en la comprensión el accionar de los personajes animados e inanimados que van desfilando en cada poema. Términos como “lago”, “pampa”, “cerros”, “brisas lacutres”, entre otros, lo reafirman. De igual manera, a estos términos de rasgos andinos, se van a agregar otros de carácter urbano y moderno como “avión”, “aeronave”, “petróleo”, “motores”, “patio eléctrico”, “locomotora”, entre otros. Estos espacios aparentemente opuestos se van a terminar complementando en la decoración del paisaje andino, que es uno de los grandes objetivos del poemario.

Otro elemento trascendental, el cual vamos a encontrar a lo largo de casi todos los poemas, es la figura del SOL. Desde un plano histórico, cabe decir que fue la divinidad por excelencia durante el imperio del Tahuantinsuyo, los incas se consideraban ser sus descendientes y era muy necesario incrementar su devoción tras cada tribu conquistada, por ello era una obligación que todos lo tomen como la deidad principal, además de construir muchos templos en su honor. La figura del sol se va a utilizar como un medio de ornamentación, unificación, protección y subsistencia, además de reflejar la interioridad de los personajes en algunas problemáticas que van a ir apareciendo. Entre los versos donde aparece tenemos los siguientes:

  • “EL SOL se ha desmenuzado como un desbande de canarios” = ornamentación
  • “El sol se enrosca como una serpiente en los geranios rosas” = elemento unificador entre los tres espacios de la cosmovisión incaica. La comparación con un animal símbolo del Hurin Pacha refleja la transición armoniosa que hay entre el mundo de los muertos (serpiente), el mundo de los vivos -Kay Pacha – (geranios rosas) y el mundo de las divinidades – “Hanan Pacha”- (sol).
  • “… mientras el sol desde su aeronave/ arroja bombas de magnesio” = alimentación – subsistencia.
  • “El sol está detrás de mis talones/ Un gran vuelo serpenteante/ Las cavernas se agitan/ I mis resuellos como águilas” = protección.
  • “Sobre una pared trunca/ el sol se ha roto un ala” = problema social.
  • “El sol se ha pegado a mi cuerpo/ como una erisipiela” = problema físico
  • “El sol / a saltos / a aleteos/ arroja sobre la pampa/ alegres paletadas de jilgueros” = ornamentación

En la gran mayoría de los poemas se evidencia un homenaje por parte de los sujetos líricos hacia el contexto geográfico altiplánico. “Ande” es uno de los pocos poemarios nacionales donde hay una gran demostración de afecto y de amor hacia lo paisajístico.  Normalmente aquellos que se centran en una zona geográfica en específico, en su gran mayoría urbanas, reniegan de ella, hasta el punto de acusarla como el causante primordial de sus corrosiones físicas y mentales.

Ahora, las ideas ultraórbicas que menciona Gamaliel Churata se adecuan perfectamente a la construcción y análisis de los poemas. La unión cósmica entre el mundo de arriba (las fantasías, los sueños, las visiones) y el mundo de abajo (la realidad, lo social) sirven como soporte discursivo a algunos de los poemas.  Voy a tomar como ejemplo el poema “Andinismo”. Las primeras líneas marcan la separación entre estos dos espacios:

Tengo que llenar mis bolsillos de peñascos = espacio terrenal y social

A donde sea

Pero arriba

Ruje la hélice de mis cabellos = espacio etéreo, el movimiento rotativo simboliza la carga de imágenes oníricas.

E S T U P E N D O

El sol está detrás de mis talones/ Un gran vuelo serpenteante/ Las cavernas se agitan/ I mis resuellos como águilas/

Estos versos resultan claves pues marcan la unión entre los dos espacios mencionados, pero ya con una connotación mítica andina. Hemos resaltado que el sol simboliza un elemento divino en la cosmovisión altiplánica. En el poema este se desliza de forma descendente, causando la agitación de las cavernas. Estas, según las creencias andinas prehispánicas, eran consideradas como pakarinas o lugares de adoración, ya que por allí habían salido personajes legendarios y los primeros habitantes de nuestra cultura, además de servir como ente creador de varias etnias. Una de las pakarinas más importantes de la cultura incaica fue el lago Titikaka. El último verso es muy interesante, pues las aves eran elementos sagrados y totémicos en la cosmovisión prehispánica.

Alejandro Peralta, el Pintor Diego Kunurana (Demétrio Peralta) y una sobrina. fotografía cedida por Pedro Pineda Aragón, Sobrino Nieto de Alejandro Peralta.

Algunas ideas adicionales es que el arquetipo del viaje representa la muerte misma, en algunos poemas va a tener una connotación positiva y otra negativa.  El indio aparece como una figura que complementa el paisaje puneño y que lentamente va desintegrándose armoniosa y espiritualmente hasta formar parte de ella. La tendencia filosófica del animismo va a servir como base para adentrarnos en la cosmovisión religiosa del mundo andino, alcanzando un predominio ante la racionalidad (“el hacha del pensamiento descuajando árboles”). El bilingüismo es una de las características principales de la vanguardia poética de nuestro país, en el poemario de Alejandro Peralta se evidencian el funcionamiento de términos quechuas en algunos de los poemas.

Para no extenderme tanto en este análisis de mayor carácter subjetivo que objetivo, cabe decir que aparte de las imágenes coloridas, afectivas y preciosistas, también encontramos poemas que reflejan una crítica social al avasallamiento de las tecnologías. Es redundante precisar que las vanguardias emprendieron una lucha contra los sistemas de poder deshumanizantes.  El poema con que se inicia el libro es clave para desarrollar esta postura. Los dos primeros versos muestran un ambiente armonioso: Los ojos golondrinas de la Antuca/ se van a brincos sobre las quinuas … A esta imagen la va contrarrestar la siguiente: Un cielo de petróleo echa a volar 100 globos de humo …

Esta negación de la imagen idílica inicial se va a mantener durante todo el poema, incluso la descripción que se va a hacer de Antuca va a cambiar negativamente: Los ojos de la Antuca/ se empolvan al pasar por los galpones. Incluso va a ser calificada con el término “pobre”, además de añadir algunos versos que reflejan su desconcierto ante la aparición sorpresiva del elemento moderno contaminante. En otros poemas también se evidencia esta problemática (“Los carbones cardiacos de la locomotora/ han quemado los horizontes de los días”).

En forma de conclusión vale decir que estas ideas son simples esbozos de un análisis que requiere mayor profundidad y carga teórica, que seguramente encontrarán en ensayos o tesis esparcidos entre bibliotecas y páginas web. Mi objetivo ha sido resaltar la importancia que tuvieron las vanguardias ubicadas en la periferia de nuestro país (en este caso el grupo Orkopata) y que muchas veces son invisibilizadas por los sistemas de poder que manejan el conocimiento a su antojo para seguir manipulando y enriqueciéndose.

Los grupos como Orkopata, Aquellarre, Resurgimiento y las luchas subversivas de reivindicación nacional demuestran que los grandes cambios de un país como el nuestro tienen que partir desde las provincias, para así poder alcanzar una visión más descentralizada de la justicia e igualdad. Aunque también es necesario saber que no es suficiente la rabia y las ganas que se tengan de cambiar el transcurso de la historia, a ellas tendríamos que añadir el esfuerzo para incrementar nuestra capacidad intelectual.

Cuánta falta nos hacen personajes como Manuel Gonzáles Prada, José Carlos Mariátegui y José Antonio Encinas.

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Joe Guzmán Rodríguez. (Trujillo, 1991) Docente. Estudió la carrera de Educación Secundaria, en la mención de Lengua y Literatura, en la Universidad Nacional de Trujillo. Autor de El devenir de lo incierto (Paloma Ajena Editores, 2014). Segundo (2010) y primer (2012) puesto en los Juegos Florales Interuniversitarios de la Universidad Nacional de Trujillo; segundo puesto en el Concurso Nacional de Relato Corto “A toda página” de El Cultural (2012); y menciones honrosas en el Concurso Nacional de Poesía (2016) organizado por la Feria Internacional del Libro de Trujillo, el II Concurso Nacional de Poesía Huauco de Oro (2017) y el XVII Concurso Nacional Juvenil de Cuento “Germán Patrón Candela” (2017)

Cultura

Puno sufre los estragos de la argolla limeña en el Ministerio de Cultura

Los cuestionados funcionarios operan entre Puno y Lima. La carta enviada por los integrantes del Consejo Provincial de Cultura de Puno, nos alerta sobre la pésima gestión de las Direcciones Desconcentradas de Cultura en el país. A casi un mes del envió de la misiva, el Ministerio de Cultura no responde.

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Yenny Zapana y Gary Mariscal.

El Perú es un mendigo sentado en un banco de oro” es una frase que se le atribuye al sabio italiano Antonio Raimondi. Aquella frase cae como “anillo al dedo” para hablar del Patrimonio Cultural de la Región Puno, debido al descuido y abandono por parte de algunos trabajadores del MINCUL, pero, además, debido a los oscuros intereses de un grupo enquistado en la sede central del Ministerio de Cultura en coordinación con la DDC – Puno para favorecerse y blindarse entre ellos, ante cualquier denuncia.

En la región Puno, ubicada a más de 3,812 metros sobre el nivel del mar en el extremo sur este del Perú, también se ubica el cuerpo de agua más importante de los Andes, el lago Titicaca, “el lago navegable más alto del mundo” y considerada como “paqarina” o lugar de los orígenes del mundo andino. Porque de sus aguas según las narrativas de la temprana colonia, salieron los dioses creadores del mundo andino (Wiracocha y el dios Sol) y parejas míticas que poblaron nuevamente los andes y fundaron imperios.

Esta región privilegiada, posee una gran cantidad de arte rupestre y restos arqueológicos de las culturas como Qaluyo, Pucara, Tiwanaku, Qollaymara e Inca, a la vez tiene hermosas catedrales de estilo barroco y andino. Sin embargo, el descuido por parte de la DDC – Puno es constante. Aquí algunos ejemplos.

Puno también posee una cultura viva milenaria, cuyo legado es de los pueblos originarios que la habitan hasta el día de hoy; aimaras, quechuas y uros.  Asimismo, Puno es considerada como “La capital del folklore Peruano”, porque existen más de 700 danzas en toda la región, que se presentan durante todo el año en diferentes contextos festivos, donde destaca la “Festividad De La Virgen Candelaria” la cual fue declarada Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO el 27 de noviembre de 2014.

Sin embargo, muchas de las denuncias que se realizaron nunca fueron escuchadas. Y para sorpresa de muchos, se premiaron con cargos de mayor nivel a los denunciados. Como es el caso Gary Mariscal, exdirector de la DDC – Puno, quien tras ocupar el cargo por más de nueve años y ante las constantes denuncias, renunció en febrero del 2019 y fue promovido en Lima como Director de la Dirección de Patrimonio Histórico del Inmueble MINCUL en agosto del 2019.  

Recordemos que Gary Mariscal, cuenta con diversas denuncias en su contra desde que ocupó el cargo de director de la Dirección Desconcentrada de Cultura de Puno. Entre las denuncias que arrastra su gestión de nueve años, figuran: Denuncias por maltrato, agresión, maltrato al personal, hostilidad y agresión verbal, acoso laboral, agresión física y psicológica, negociación para sus beneficios personales y destrucción del patrimonio. A pesar de los antecedentes en noviembre de 2019 se convirtió en director de la Dirección de Patrimonio Histórico Inmueble del Ministerio de Cultura.

Según nuestras fuentes, Gary Mariscal estaría siendo protegido por una argolla en el MINCUL, y ahora estaría siguiendo los mismos pasos la señora Yenny Zenaida Zapana Manrique directora de la DDC – Puno. ¿Qué intereses tienen estas personas para postergar el desarrollo del patrimonio cultural de la región Puno? ¿Acaso Zapana Manrique estará tapando todos los entuertos de la anterior gestión? Y ni hablar de ocupar un cargo sin tener estudios ni especialización sobre del sector.

Yenny Zenaida Zapana Manrique, encargada de la DDC-Puno.

El pasado 26 de agosto del 2021 los integrantes del Consejo Provincial de Cultura de Puno, enviaron un documento dirigió a la Dirección Desconcentrada de Cultura de Puno. En la misiva se señala que no se cuenta con el apoyo correspondiente por parte DDC-Puno, lo cual afecta a cientos de artesanos, artistas, escritores e investigadores de la región. Sin embargo, el documento no ha tenido respuesta, es decir, fue ignorado, a pesar que el documento se envió directamente al despacho ministerial de la sede central del Ministerio de Cultura en Lima.

Aquí la carta enviada por los integrantes del Consejo Provincial de Cultura de Puno, donde se señala: “Queremos hacer llegar nuestro pesar y desconcierto por dichas actitudes, ya que en muchas actividades que venimos implementando, no recibimos el apoyo, la orientación y la coordinación necesaria que su dirección debe dar a las artes y la industria cultural”.

Lamentamos que los tentáculos de la mafia cultural ya se encuentren descentralizados. Los hechos nos demuestran que el Ministerio de Cultura sigue teniendo en su vientre a personajes oscuros que operan en beneficio de sus propios intereses.

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Cultura

Leyendo con mis amigos: Cuento Alicia en el país de las maravillas

“Aprender a leer es lo más importante que me ha pasado en la vida”. Mario Vargas Llosa.

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En este episodio de “Leyendo con mis amigos” compartiremos el hermoso cuento “Alicia en el país de las maravillas” un cuento de fantasía. ¡Acompáñanos en esta nueva aventura!

El programa es producido por Lima Gris TV  y conducido por Nicole Simons, quien semana a semana presenta historias para niños y jóvenes. Es importante señalar que el programa es de acceso libre y cada semana se difunde en nuestras redes sociales: como Youtube, Facebook e Instagram.

Además, agradecemos el importante apoyo de la Oficina Económica y Cultural de Taipéi en el Perú, ya que gracias a ellos este programa de promoción de la lectura llega a todos ustedes.

Aquí el programa completo.

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Cultura

Ministerio de Cultura: CAS favorecería a arqueóloga involucrada en el caso de corrupción de Dakar

Paloma Manrique, exfuncionaria del Mincul y prima política del exviceministro Luis Villacorta, que fue despedido por conflicto de interés, porque su empresa fue favorecida para servicio en el Rally Dakar, pretende volver al Ministerio de Cultura.

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Actualmente, en el Ministerio de Cultura se viene desarrollando el proceso de Convocatoria CAS Nº 298-2021-MC y solo hay un puesto vacante para Analista II en Gestión Cultural, cargo que ha sido solicitado por la Dirección de Gestión de Monumentos.

Este puesto de analista, convocado por un órgano como la Dirección de Gestión de Monumentos estaría dirigido para que gane la arqueóloga Paloma Manrique Bravo. Según nuestras fuentes, el favorecimiento vendría de parte de Antonio Gamonal, actual director de la Dirección de Gestión de Monumentos y amigo personal de Paloma Manrique, además, ambos son egresados de la PUCP.

Proceso de Convocatoria CAS Nº 298-2021-MC.

Lo extraño de este proceso que supone buscar un profesional adecuado para el cargo, más allá de contar con el perfil profesional, es no tomar en cuenta que Paloma Manrique cuando fue directora de Gestión de Monumentos de Cultura y como miembro activo del Comité de Organización del V Congreso Nacional de Arqueología, en su calidad de Asesora de la Dirección General de Patrimonio Arqueológico Inmueble, fue cuestionada en el Ministerio de Cultura por su presunta participación en un escándalo por conflicto de interés, ocurrido a finales de 2018.

En aquel tiempo, la empresa Arqueo Andes S.A.C ganó la buena pro para realizar una evaluación y excavación arqueológica para el Rally Dakar con un costo de casi S/360 mil soles; pero lo irregular de esa adjudicación se debía a que el propietario de Arqueo Andes era nada menos que el entonces viceministro de Patrimonio Cultural e Industrias Culturales del Mincul, Luis Felipe Villacorta Ostolaza; y como para no levantar sospechas, Villacorta Ostolaza en mayo de ese año, le transfirió la dirección y la gerencia general de su empresa “ganadora” a su primo Álvaro Martín del Carpio Perla, a su vez, esposo de Paloma Manrique Bravo, que en ese entonces tenía una dirección a cargo en el Mincul.

Exviceministro de Cultura involucrado en actos de corrupción, Luis Felipe Villacorta.

En otros términos, ella era esposa del nuevo gerente general de Arqueo Andes, y primo de Villacorta Ostolaza, que ya había incurrido en un flagrante conflicto de interés.

Fue debido a ese destape que la propia exministra de Cultura Patricia Balbuena acudió al Congreso de la República para responder por los actos de corrupción que se daban en la sede de Cultura; y por eso tuvo que declarar la nulidad de la adjudicación y despedir a dichos funcionarios. Además, el Ministerio de Cultura inició investigaciones y procesos administrativos a Carlos Ernesto Ausejo, Glenda Escajadillo Gallegos, Luis Enrique Espinoza Gálvez y a Paloma Manrique Bravo.

No obstante, en noviembre de 2019, la Secretaria General del Mincul a cargo de Patricia Dávila Tasaico, decidió no sancionar a Paloma Manrique Bravo y a Carlos Ernesto Ausejo. Y solamente sancionaron a Glenda Escajadillo Gallegos y a Luis Enrique Espinoza Gálvez.

Sin embargo, en estos momentos, Paloma Manrique pretende volver al Ministerio de Cultura con un salario de S/ 5 mil soles y por lo pronto ha alcanzado 50 puntos y ya se encuentra en el cuadro de los cinco primeros que mantienen la calificación de aptos. Ahora, solo le faltaría obtener los 50 puntos restantes que serían luego de la entrevista personal que empezó el 20 de este mes.

Cuadro de puntaje y calificación del CAS Nº 298-2021-MC.

La publicación de los resultados será el martes 26 de octubre y luego de verificarlos es pertinente realizar una indagación solicitada al OCI para que ratifique la transparencia de este proceso.

Cabe mencionar, que el Ministerio de Cultura en los últimos años ha sido utilizado como una “agencia de empleos” tomado por un grupo de caviares, en su mayoría procedentes de la Pucp.

El problema, es que aún pretenden mantener los rezagos de sus pequeñas mafias para coadyuvar a sus intereses de seguir mamando del Estado, generalmente ejerciendo prácticas dirigidas: desde CAS direccionados, hasta, absurdas ordenes de servicios que se confeccionan a la medida de los amigos.

Recordemos que el exministro Ciro Gálvez, una vez que asumió la cartera de Cultura, les declaró la guerra a los parásitos del Estado; sin embargo, un personaje oscuro como Edwin Rigoberto Coico Monroy (el alfil, negro), se encargó de boicotear aquella “limpieza” y hoy se hace difícil pensar que la actual ministra Gisela Ortiz, intente continuar con la consigna de adecentar al alicaído Ministerio de Cultura.

Estaremos atentos.

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Cultura

“El niño de las figuritas”, un libro que recorre la intimidad del expresidente Martín Vizcarra

El libro del autor Richard Gallango se presentó el viernes 15 de octubre y ya se encuentra en todas las librerías.

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Sobre el expresidente Martín Vizcarra se han escrito varios libros. Uno de ellos fue El perfil del lagarto, un libro con muchas erratas y con falta de rigurosidad periodística. Las otras publicaciones fueron complacientes y hasta aburridas. Pero la publicación de El niño de las figuritas, del escritor y director publicitario Richard Gallango es un verdadero relato íntimo de Vizcarra y su entorno.

El libro nos introduce al universo más intimo, sórdido y decadente del expresidente Martín Vizcarra. El niño de las figuritas en sus 125 páginas está colmado de retos, mentiras, negaciones, infidelidades y traiciones; no se guarda nada y nos da un recuento de los movimientos más inverosímiles desde su paso por el Gobierno Regional de Moquegua; los entretelones de la campaña política del 2016; la ascendencia en los cargos más altos de sus amigos moqueguanos; la fina comunicación que sostenía con su “asesor” Richard Swing y la gesta de los famosos contratos con el Ministerio de Cultura.

También el relato nos permite conocer de cerca sus relaciones, intereses personales y las mujeres que le hicieron perder la cabeza y causaron la caída de Vizcarra.

El niño de las figuritas ya se encuentra a la venta en las librerías Vivant Book, Librería Communitas, Librería Sur, Librería El Virrey, y Librería Escena Libre.

Richard Gallango con su nuevo libro.

El autor Richard Gallango, estudió dirección de cine y televisión. Fue corresponsal de prensa extranjera, post productor publicitario y docente en la Universidad San Ignacio de Loyola. En el 2003 se inició como director publicitario en prestigiosas casas realizadoras del mercado peruano.

En el 2006, funda La Mafia Films, casa realizadora dedicada a la publicidad, donde fue director principal hasta el 2018. Actualmente, además de dirigir en Malvado Films, ha publicado para la editorial Inglesa Pearson el cuento “Pedro y los panecillos mágicos” (Pearson, 2013) el cual se ha distribuido en España, Portugal, EE.UU, México y toda Latinoamérica; y el libro “Diario de caminos” (Madreselva, 2021).

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Cultura

Gonzalo Alegría: “La Biblioteca Nacional se ha convertido en algo elitista y no es operativa, ni cumple el objetivo que nos dijo San Martín”

“En Perú no monetizamos ni convertimos a la cultura en una fuente de rentas. No hay publicidad para las revistas culturales, no hay convocatorias, no hay formas de venta alternativa y todo se piratea”.

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El programa Encuentros, conducido por Luis Felipe Alpaca en Lima Gris TV, contó con la participación de Gonzalo Alegría.     

Alonso Alegría Varona es Doctor en economía, experto en finanzas y además sociólogo y académico universitario. Él nació en un entorno meramente cultural y literario por ser hijo de dos grandes autores como Ciro Alegría y Dora Varona.

Además, estuvo voceado para ocupar la jefatura de la Biblioteca Nacional del Perú, una vez que el gobierno de Pedro Castillo se instalara en Palacio de Gobierno; sin embargo, se conoció que un personaje oscuro como Edwin Rigoberto Coico Monroy desde el Misterio de Cultura boicoteó su designación, así como la de otros probables funcionarios que se quedaron a la espera.

En el diálogo televisivo Alegría Varona, aseveró:

“En Estados Unidos, del PBI, en cultura se destina el 15.9%; claro, es Hollywood, son las series, es Netflix y es la música. Y en Europa un PBI fuerte en cultura es 9%, pero hay países como España que están entre 4 y 6% dependiendo del año; pero en Colombia ya están casi en un 5% y nosotros estamos en un 2% con algo, del Producto Bruto Interno, y habría que ver hasta qué punto no es generosa esa medida. Y es porque no monetizamos; no convertimos a la cultura en una fuente de rentas. No hay publicidad para las revistas culturales, no hay convocatorias, no hay formas de venta alternativa; todo se piratea, y al final el creador no tiene una economía creativa como en los países desarrollados”.

Cuando el conductor le preguntó sobre ¿cómo era posible que un banquero como él que está ligado a las finanzas, también conozca la cultura? Gonzalo Alegría respondió:

“Yo nunca renuncié a mi espíritu, porque al final eres un banquero, eres una persona bastante cuadriculada, y prácticamente, has renunciado a tu espíritu; pero hay sus gloriosas excepciones; por ejemplo, allí está Fernando Pessoa, el poeta que era bancario, ni siquiera era banquero; trabajaba todo el día en una oficina bancaria y después salía y escribía una poesía bellísima; pero en general los banqueros suelen renunciar a la banca para dedicarse a lo que realmente les gusta y allí está Paul Gauguin, el gran pintor francés. El abuelo de Gauguin fue banquero, dueño de un banco, su padre también fue banquero y luego él tenía que heredar el banco, pero mandó todo a la porra y dijo —me voy a Tahití a pintar — y así se fue a la Polinesia francesa a pintar y murió lamentablemente de sífilis de lo bien que lo pasó con una vida desordenada.

Pero la banca sí tiene algo de bueno cuando eres una persona culta; por eso allá en Madrid cuando era subdirector general de un banco patrocinábamos exposiciones y temas culturales; entonces cuando llegué a alto directivo me reconcilié con la cultura y siempre salvé mi alma porque era profesor universitario en la Complutense”.

Sobre cómo se gestiona la cultura, Gonzalo sostuvo lo siguiente:

“Hay un tema que me mortifica y lo he vivido siempre, hasta en Londres, cuando te decían —Eso es demasiado caro y costoso para nosotros — y estamos hablando del cuarto Banco de Inglaterra, y así lo dicen: —no me lo puedo permitir—entonces, el primer problema sería siempre presupuestario.

El funcionario público en cultura, siente que siempre le falta presupuesto por todas partes y en gran parte es verdad, no invertimos mucho en cultura.

Del presupuesto del año pasado en Perú, que prácticamente son S/181 mil millones de soles, el Ministerio de Cultura recibió algo más de S/780 millones; quiere decir que era el antepenúltimo por pobreza y el único que estaba un poquito por debajo con S/500 millones fue Comercio Exterior y Turismo. Pero, por ejemplo, Midis, que hace una función social y que se supone redistribuye renta con ayudas públicas hacia las personas, está con S/4 mil quinientos millones.

Entonces, el problema del presupuesto en el Perú es que se concentra mucho y el año pasado se concentró mucho en Educación y Salud, porque era lógico por la pandemia; y salud pública se llevó más de S/40 mil millones, que era la cuarta parte del presupuesto, y luego Educación se llevó S/32 mil millones. Entre los dos eran casi S/80 mil millones de S/180 mil, entonces, se llevaron casi todo.

Y después, el que haya tantos ministerios. Hay 18, y eso favorece al liliputismo; por ejemplo, el Ministerio del Ambiente, es Liliput, es muy pequeño pues y allí hay toda una filosofía. En otros países el Ministerio del Ambiente funciona como un viceministerio metido en Agricultura”.  

Aquí el programa completo.

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Cine

La vida recia: On the Bowery (1956)

Lee la crítica de cine de la semana de Rodolfo Acevedo.

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On the Bowery (1956) —de Lionel Rogosin (New York, 1924 – Los Angeles, 2000)—, es una película   elaborada bajo el influjo del neorrealismo y el cine directo —y del documental por supuesto—, evidente en la observación como forma de construir los planos, en el ritmo del relato en apariencia desapasionado y en el uso de actores no profesionales, buscando remarcar así su  afinidad con el espacio social de referencia. De esa manera cuenta la historia –casi una aventura- de Ray, un trabajador en paro que llega al barrio neoyorkino del título. Allí, su primera intensión —la que él mismo verbaliza— será tomarse un respiro, encontrar un empleo temporal y saciar su sed.

En su paso por calles descuidadas, repletas de indigentes y cantinas, le sucederán algunos percances, será víctima de la amistad y el engaño (Gorman), intentará infructuosamente quedarse en un albergue para gente sin techo, y volverá a embriagarse cada que pueda. En paralelo, la cámara registrará con cierto detalle, a la gente que puebla ese pedazo de ciudad abandonado al desempleo, la exclusión y la miseria.    

De entrada, el desplazamiento del protagonista por ese barrio de los años cincuenta (siglo xx) caracteriza su pertenencia a una clase trabajadora en constante tránsito, viviendo al día, de un lugar a otro, a costa de empleos ocasionales o por temporadas. En las imágenes veremos a los enganchadores cuando llegan en sus camiones a la ciudad y ofrecen pequeños trabajos que serán disputados por los desempleados a empujones. Camiones repletos de gente, gente colgada de las portezuelas. En palabras de los personajes, todos andan pendientes de obtener “unos dólares”, o están pendientes de quien los tenga —como los parroquianos de las cantinas. De esta manera, la lucha por la sobrevivencia, fundamental en esas condiciones, es mostrada desde los actos inconexos de individuos aislados y enfrentados entre sí. Como si fuesen objetos recogidos y luego devueltos, después de su uso –cosificados-, sus quejas y sus desmanes posteriores serán controlados por la autoridad, o buscarán protección y desahogo  en algún oscuro hueco callejero o en el vicio.  

Lo que podría parecer un estudio de caso (o ejemplificador, a lo Flaherty), en donde ciertas condiciones sociales de pobreza, deterioro urbano y delincuencia, coinciden con formas de degradación humana, se complejiza al introducir el discurso de una subcultura con sus propias reglas implícitas, lealtades y transgresiones. El personaje de Ray representa eso. Muestra un carácter definido en su actitud algo perdida y alcohólica que lo hace no conciliar con el discurso de los cuidados y la sobriedad. Como cuando abandona el albergue —una institución de beneficencia—, y prefiere la calle, la noche y el riesgo. Una conducta que el protagonista reafirma incluso en las circunstancias más difíciles, en el robo de sus cosas o en los amaneceres en plena vía pública. Y sin embargo, su conciencia no se define por “asumir las cosas como son” o sólo por levantarse cada vez que cae, él encuentra cierta fraternidad en ese mundo de alcohol y amistades casuales, por breves que sean sus relaciones, o contradictorias. (Y quizás todo ello sea parte de sobrellevar una vida de sobresaltos y precariedad).  

Gorman, el otro personaje en importancia, es una especie de guía despiadado dentro del Bowery. Y ambiguo, visto con ojos profanos. Le roba al protagonista, pero a su vez siente aprecio por él, lo ayuda, de cierta manera. Lo aconseja —es un hombre mayor, que de hecho representa la experiencia—, le dice que mejor se vaya de allí, que es joven y que aún tiene “futuro”, algo que muchos han perdido. Lo que anuncia repetidamente la película en sus imágenes y palabras es la cancelación de ese futuro como un porvenir mejor. El pasado subsiste como una perorata de tiempos posibles o en frases evasivas. De lo que se trata en ese tiempo y lugar específicos, es sólo de sobrevivir. (Los efectos a largo plazo sobre los hombres —no hay prácticamente mujeres— que tiene el ambiente son explícitos en los planos que se detienen en la fauna callejera, mostrando rostros y figuras deformes y avejentadas, remarcando así lo grotesco de sus aspectos, su deterioro, su final prácticamente anunciado). 

La historia de On The Bowery es una ficción en donde no actores tratan de interpretar su propia vida, o quizás buena parte de ella. Secuencias breves montadas a partir de cortes rápidos, construyen una visión global de lo que hace la gente en ese pedazo de ciudad, recogiendo incluso la mirada directa a la cámara o el señalamiento a ella —o al equipo de filmación. La película no encubre su artificio, ni la distancia con la cual asume la realidad que representa. Pero cuando nos acerca a la historia conducida por Ray y Gorman, su posición cambia —aunque no sustancialmente— y crea una especie de drama, aunque bastante seco y desapasionado, donde se narra una relación que va del aprovechamiento hacia alguna forma de amistad con algo de paternalismo. Así, en las trayectorias de esos dos personajes la obra desarrolla varios discursos a la vez: el del trabajo, el estilo de vida no convencional, la pobreza, la vejez, el conocimiento que dan los años, la conciencia práctica y la preservación de uno mismo. Como si fueran dos momentos de una sola vida, los personajes se encuentran, hacen lo posible y desaparecen por distintos caminos: uno parte, el otro se queda. Su futuro, quedará en suspenso, casi como repitiendo la propia incertidumbre de sus existencias reales. 

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Cultura

Ministerio de Cultura: pruebas de corrupción fueron entregadas a la Contraloría

La denuncia de corrupción ya se encuentra en manos de la Contraloría General de la República. Por su parte la ministra de Cultura Gisela Ortiz pretendería retirar del cargo a los valientes funcionarios que se atrevieron a denunciar los actos de corrupción.

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La semana pasada trabajadores del Ministerio de Cultura entregaron a las oficinas de la Contraloría General de la República, documentación con información de actos de corrupción. Al tomar conocimiento de lo sucedido, llamamos al área de Comunicaciones de la Contraloría, y nos confirmaron que recibieron la denuncia de corrupción donde se encuentran involucrados funcionarios que siguen trabajando en la actual gestión de la ministra de Cultura, Gisela Ortiz Perea.

Estos funcionarios que aparecen en la denuncia son parte de lo que se conoce como la mafia cultural enquistada en el MINCUL. Según nuestra fuente, la ministra Gisela Ortiz ya tiene conocimiento de la denuncia, pero absurdamente se buscaría cambiar a los funcionarios que valientemente se atrevieron a denunciar la corrupción. Es decir, la ministra de Cultura no pretende erradicar la corrupción del ministerio, lo que pretende es que los funcionarios denunciados se mantengan en el cargo.

Por otro lado, la ineficiencia de la Contraloría General de la República se hizo evidente desde que Lima Gris destapó el caso de Richard Swing. Pero hoy, la institución a cargo del contralor Nelson Shack, tiene la oportunidad de reivindicarse al tener en sus manos graves denuncias de corrupción donde figuran algunos proyectos que involucran a funcionarios del área de Administración y Logística del Ministerio de Cultura.

Dichas denuncias documentadas fueron presentadas por trabajadores del Ministerio de Cultura y están en evaluación por parte la Contraloría. Desde la institución dirigida por Nelson Shack, nos señalaron que en estos días habrá una respuesta sobre la denuncia, ya que fue considerada como prioridad, y el proceso implicaba acciones de control posterior cuyo objetivo es la evaluación de la documentación para obtener las evidencias correspondientes y determinar las responsabilidades del caso.

Algo que también deben tener en cuenta en la Contraloría General de la República, es que en el Órgano de Control Interno (OCI) o Procuraduría del Ministerio de Cultura, existiría una especie de “blindaje” cuando se trata de funcionarios de Administración. Y esto es, debido a que los funcionarios de las mencionadas áreas llevan bastante tiempo en el MINCUL, y ya forman parte del círculo de confianza de la mafia cultural enquistada en la institución.

Los rezagos de Richard Swing se hacen visibles en el Ministerio de Cultura.

Es por eso, que las denuncias anteriores y los procesos administrativos por casos de corrupción estuvieron cayendo en “saco roto”. Una clara muestra de lo sucedido, es que los órganos de control del Ministerio de Cultura se hicieron de la vista gorda con los pagos irregulares de Ricardo Cisneros Carballido, más conocido como Richard Swing, y donde están involucrados exfuncionarios del MINCUL, cinco exministros de Cultura y un expresidente de la República.

Uno de los graves errores del presidente Pedro Castillo fue designar a una ministra que ignora totalmente el sector cultural; pero, además, con la reciente información de las denuncias de los trabajadores a Contraloría, entendemos claramente que Gisela Ortiz Perea no luchará contra la corrupción en el Ministerio de Cultura.

La documentación está en manos de la Contraloría General de la República; esperamos su respuesta.

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Cultura

Entrevista | Paul Auster: “En pocos años no va a haber Estados Unidos en el sentido en que lo conocemos aquí y en otras partes del mundo”

Paul Auster acaba de publicar “La llama inmortal de Stephen Crane”, una extensa biografía de mil páginas sobre la corta pero intensa vida de este escritor norteamericano que —hoy olvidado— renovó la literatura estadounidense con una obra “que debería estar a la altura de autores como Henry James o Mark Twain”. Conversamos con Auster sobre este nuevo libro y temas de actualidad como la cultura de la cancelación y la Norteamérica post Trump.

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Auster recibe virtualmente a un grupo de periodistas latinoamericanos invitados por Planeta en la casa que comparte con su pareja, la también escritora Siri Hustvedt, en las cercanías del Prospect Park de Brooklyn, para hablar sobre Stephen Crane (1871 – 1900) un autor cuyas novelas Magie, una chica de la calle y La roja insignia del valor “cambiaron el curso de la literatura norteamericana. Creo que se lo ha abandonado. Hoy no se lo lee en las escuelas, pero creo que merece estar en el panteón de autores como Nathaniel Hawthorne, Henry James o Mark Twain. Lo que sucede es que vivió tan poco que la gente tiende a olvidarse de él. Escribí este libro para que muchos lectores puedan conocerlo y acceder a su obra”.

Stephen Crane escribió artículos, novelas, relatos y poesía; trabajó como corresponsal de guerra en Cuba y defendió los derechos laborales y sociales. Sobrevivió a un naufragio, fue amigo de Joseph Conrad y gozó en vida de la fama arrasadora que tuvo también F. S. Fitzgerald. Por eso la extrañeza de su olvido en los lectores norteamericanos. La roja insignia del valor fue llevada al cine por John Huston y era lectura obligada para casi todos los estudiantes estadounidenses. Hoy, sin embargo, comparte el mismo destino de La letra escarlata de Nathaniel Hawthorne, recuerda Auster, acusando indirectamente al plan educativo que ha hecho de lado a estos clásicos que funcionan también como una radiografía de ese país continente donde “los abismos entre ricos y pobres son tan hondos como en los de su época. Ahora estamos otra vez donde estábamos hace 120 años. Se desmantelaron los sindicatos, a los trabajadores se los trata como basura y los ricos se enriquecen constantemente. No estaba escribiendo sobre la prehistoria, sino escribiendo sobre Estados Unidos, que no es muy distinto al que era hace 100 años”.

Para Auster, Crane modernizó la forma de contar una historia, abandonando esa literatura que pretendía educar a los lectores. En ese sentido, fue un radical de su tiempo: “Fue en contra de lo que sucedía con la literatura estadounidense en ese momento, le quitó todo lo moralizante, todos los juicios morales que hacían los escritores en la ficción, para contar la verdad. Miraba de una manera cautelosa, tenía una mirada como de fotógrafo o de periodista de investigación que describía lo que estaba pasando antes de ponerlo en tela de juicio. Su primera novela, Maggie, una niña de la calle habla de los barrios abandonados y pobres y de cómo esta niña se convierte en prostituta y muere por eso. El no juzga, solo lo cuenta y esto resulta extraordinario. Desde lo estilístico, él le quitó a la literatura todo lo que se asociaba con la novela del siglo XIX: las descripciones, el color local, las largas peroratas sobre cómo era el cuarto, el paisaje o la ropa. Crane solo escribió sobre lo esencial, desnudó la prosa. La roja insignia del valor es una novela sobre la guerra civil estadounidense en la que jamás menciona el nombre de esa guerra, no dice de qué bando son, no menciona la esclavitud ni a Abraham Lincoln ni a ningún general. Lo que hace es meterse en la mente de un joven de 16 o 17 años que lanzan a la batalla y siente miedo”.

Aunque las personalidades de los escritores sean muy distintas entre sí, hay algo que los une: la dificultad para poder escribir y publicar, alcanzar al menos el ligero brillo de la lectoría, esa búsqueda no solo del reconocimiento literario sino y sobre todo de los lectores. “Crane, sin embargo, pasó por mucho de lo que yo pasé de joven. Vivió el rechazo, dificultades para publicar, ahí es donde me siento muy cercano a Crane. El ser testarudo y persistir es algo que entendí muy bien con él. Tuvo mucho éxito, pero buena parte de su vida fue problemática, tuvo problemas de dinero, una relación, fue corresponsal de dos guerras y estaba en un naufragio, le encantaba jugar póker y todo esto creo que es porque sabía que iba a morir joven”. Auster evalúa entonces su vida como escritor y establece un paralelo entre qué estaba haciendo él a la edad en que Crane -ya una joven celebridad- murió: “¿Quién era yo a los 28 años, la edad en la que murió Stephen Crane? Me acababa de casar, había publicado unos tres libros de poesía, había traducido bastante poesía y había escrito bastantes ensayos literarios y había acumulado 1000 hojas de prosa, que nunca me habían causado demasiada satisfacción. Si me hubiera muerto a los 28 años, habría desaparecido, habría sido como una piedrita que cayó al agua. Creo que mi trayectoria es normal, es típica, comencé a pensar que tenía una carrera a principios de los 30 años, Crane es como Mozart: produjeron muy jóvenes”. Auster nos recuerda que Crane murió de 28 años, víctima de la tuberculosis.

Auster en la intimidad.

Si Crane vivió los grandes cambios de su tiempo, fines del XIX, Auster ha vivido los grandes cambios tecnológicos y sociales del siglo XX, entre ellos los activismos. Hace poco un profesor de la Universidad de Michigan fue separado de la cátedra sobre Shakespeare por haber proyectado la película de Otelo interpretada por Laurence Olivier. ¿Cómo ve esta tendencia global el autor del “Leviatán”? “Me causa mucho pesar la cultura de la cancelación; no es una tendencia muy prometedora en la cultura estadounidense, pero con el poder creciente que tiene la extrema derecha en Estados Unidos no me preocupa tanto este problema. El peligro de Donald Trump y los republicanos que quieren destruir al país me parece más urgente, no vale la pena perder el tiempo en otros asuntos. Esto de la cultura de la cancelación lo hacen chicos jóvenes muy idealistas que están fuera de sí y van a madurar. El problema es que nos van a robar la democracia frente a nuestros ojos, salvo que nos unamos y resistamos a eso. En pocos años no va a haber Estados Unidos en el sentido en que lo conocemos aquí y en otras partes del mundo”.

Entre la cultura de la cancelación, el olvido de los clásicos, los profundos abismos provocados por la pobreza y la realidad, Auster recita de memoria un poema de Crane, que es, además, con el que abre el libro: “En el desierto / vi una criatura, / desnuda, bestial, /que, agachándose en el suelo, / tomó su corazón con las manos / y se lo comió. / Dije: “¿Está bueno, amigo?”. / “Está amargo, amargo”, me respondió, / pero me gusta / porque está amargo / y porque es mi corazón”. Hay un silencio entonces entre Auster y el enorme texto que acaba de compartir: “Es un poema asombroso, es la gente que se está comiendo a sí misma, aferrada a su miseria… creo que psicológicamente es una obra muy profunda”.

¿Qué autores no olvidar entonces? Pues a todos aquellos que retrataron el pase de la sociedad agraria a la sociedad industrial, por ejemplo, escritores que vivieron, como Crane, una época irrepetible, la del adiós al Salvaje Oeste y el de la bienvenida a la prosperidad del Gran Gatsby, el pase a la conversión de Estados Unidos en la potencia capitalista que estuvo atravesada por la esclavitud, el exterminio de los indios y su encierro en las reservas, los movimientos sociales  y las reivindicaciones laborales que luego se extendieron al mundo entero.

Auster se despide recordando que Crane escribió a sus 28 años finales unas 3 mil páginas brillantes, del mismo tenor que Shelley, Keats, Mozart, que produjeron mucho siendo muy jóvenes. “Es tan raro que suceda esto, que resulta notable”, finalizó.

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