Cultura

César Vallejo y la imposibilidad de la muerte

César Vallejo es un poeta de los excesos y de la inclusión, un poeta de la voluntad y de lo irrepresentable, un poeta valiente y oscuro, un poeta honesto e hiriente, un poeta como pocos, mejor dicho, un poeta como nadie.

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Se ha escrito tanto de la vida y poesía del autor de “Trilce” que muchas veces resulta algo tedioso sumergirse en uno de los tantos libros que tratan sobre ello, pero a veces también aparecen textos que cumplen con una crítica sensata, ordenada y fructífera. Tal es el caso de la obra “César Vallejo, un poeta del acontecimiento” de Víctor Vich, uno de los críticos peruanos que más me han entusiasmado en estos últimos años, junto a Camilo Fernández Cozman y a Carlos García-Bedoya.

Víctor Vich presenta a César Vallejo como alguien que tiene como proyecto poético alcanzar “el hombre humano”, trascendiendo de la función puramente estética hasta alcanzar una dimensión totalmente política. Para ello va integrando distintas perspectivas teóricas y temáticas que le servirán como herramienta de análisis en algunos poemas.

Uno de los grandes méritos que tiene el libro de Vich es que utiliza un lenguaje pedagógico con el objetivo de que la lectura sea más dinámica, entretenida y entendible, a pesar de que va citando teóricos importantes como Alan Badiou, Althusser, Butler, Eagleton, Jameson, Marx, entre otros.

El libro está estructurado en 6 partes esenciales (además de la introducción y de las conclusiones) que forman un conjunto ordenado y sistematizado, presentando a Vallejo como un poeta versátil y totalizador:  un poeta de la ética de lo Real, un poeta de la crisis del lenguaje, un poeta de la parte sin parte, un poeta que anuncia el acontecimiento, un poeta del acontecimiento-comunismo, un poeta de las causas perdidas y Vallejo y el arte político más allá de la muerte (conclusiones).

En este texto plantearemos algunas de las ideas más importantes que propone Vich sobre la poética vallejiana hasta dar con el punto central de todo el libro. Empecemos explicando la razón de por qué en el título se menciona que César Vallejo es un poeta del acontecimiento. Es importante mencionar que Badiou reconoce como verdad a “la consecuencia de un acontecimiento” y que este es entendido como un momento de ruptura de un estado de la realidad y como un acto que altera la lógica de una situación existente porque trae una verdad que emerge desde un espacio marginado por el poder.

Es por eso que la propuesta inicial de Vich consiste en presentar a Vallejo como un autor que utiliza el fenómeno poético como un espacio clave para definir y nombrar el acontecimiento, es decir, como alguien que poetiza a partir de los excesos y de las transgresiones, tanto en el amor como en la revolución social.

En la parte “Un poeta de la ética de lo Real”, compromete a la poética vallejiana con una causa universal, para ello define a lo Real como un exceso y un signo de la crisis, de lo simbólico y de la imposibilidad que tiene la cultura de funcionar como un todo organizado. Asimismo, se apoya en el psicoanálisis para mencionar que la ética surge de un tipo de malestar y que, por lo tanto, todo aquello que resulta excesivo para lo tradicional debe ser expulsado.  Desde esta perspectiva, César Vallejo es un poeta que se inclina a los excesos, a lo innombrable y a todo aquello que ha quedado sin lugar en el sistema, pues transgrede las normas del lenguaje, y que es por eso mismo que utiliza sujetos líricos subalternos, ya que estos nunca disponen de un lenguaje completamente propio para poder expresarse. Vich analiza poemas como el poema XIII, LXXIII, Nómina de huesos, Considerando en frío, imparcialmente …, entre otros, para sustentar todo lo expuesto anteriormente.

En la parte “Un poeta de la crisis del lenguaje”, Vich propone que Vallejo es consciente de lo que significa el dolor humano: una condición profunda y estructural de uno mismo. Para ello parte de una realidad material y no simbólica, proponiendo una estética que evidencia la falla de toda una representación (fundamento de la existencia humana) y también lo heroico, pues cuestiona el discurso hegemónico sobre el progreso y las vanguardias artísticas, ya que ambas son incapaces de comprometerse con las demandas de la realidad. No hay que olvidar el polémico texto que escribió Vallejo: Autopsia del Superrealismo.

En “Un poeta de la parte sin parte”, se pone de manifiesto que Vallejo tiene como objetivo el compromiso de politizar sobre el dolor humano, considerando que este no solo proviene de una condición interna y/o existencial del hombre, sino también desde una realidad material. Busca alcanzar una poesía que nombre las causas y represente los efectos que el dolor provoca a los marginados por el sistema, es decir, una poética de la representación de la marginalidad, teniendo como base al marxismo (reconstrucción de la sociedad) y a un arte desestabilizador de todo aquello que se impone como “único” y “verdadero”.

Aquí ya se empieza analizar levemente la importancia del marxismo en la poesía de César Vallejo, y que, según mi perspectiva, desembocaría en su mejor poemario: “España, aparta de mí este cáliz”. Se desarrolla una semejanza entre el cristianismo y el marxismo, ya que ambos desean la aparición de un nuevo mundo que emerja desde una posición fuera del poder.

En “Un poeta que anuncia el acontecimiento”, se define nuevamente a Vallejo como un poeta del acontecimiento, pues su poesía refleja las ansias de transformar el mundo. No hay que olvidar que Badiou definió al acontecimiento como “algo nuevo que emerge desde aquello que no estaba contabilizado en los marcos establecidos”. Los acontecimientos se dan en distintas dimensiones: en la ciencia, en el amor, en el arte y en la política. La voz poética de Vallejo sabe que el acontecimiento solo puede surgir de los márgenes y de los excluidos, producto de su propia experiencia personal.

 “Un poeta del acontecimiento – comunismo” representa la parte más esencial del libro, pues gira en torno a la figura del Vallejo político en su condición más pura y crítica. Para el autor de “Poemas humanos”, el comunismo es la posibilidad de reconciliar al hombre con la historia, con la naturaleza y consigo mismo, además de que representa un proyecto universal que ofrece la posibilidad de ofrecer justicia en el mundo entero ¿utopía, delirio, realidad?

En Vallejo el comunismo es un acto de voluntad que ayuda a posibilitar la trascendencia de la inercia personal, le otorga un sentido humano y una posibilidad esperanzadora a una vida que el capitalismo ha intentado cosificar con sus distintas formas de coacción. Por lo tanto, el comunismo es un acontecimiento, pues altera las reglas y normas establecidas por los grupos de poder.

Vich intenta sostener en todo el libro que la poética vallejiana “es una ética que surge de la idea comunista y que hace referencia a aquello que ha observado el exceso histórico de la opresión social y que ha optado por recanalizar dicho exceso en un verdadero proyecto de emancipación humana”.

Hay que tener en cuenta el comunismo fue introducido principalmente en nuestro país por José Carlos Mariátegui, maestro y gestor de un gran grupo de escritores e historiadores. Así como El Amauta, César Vallejo también fue bastante crítico con aquellos marxistas de manual que solo repetían aforismos y sentencias comunistas, sin conocer las condiciones históricas de un contexto determinado. Esto es muy importante, ya que nos da a entender que la propuesta de César Vallejo está direccionada hacia la trascendencia humana y social antes que a una ideología rígida.

En esta parte también se plantea dos ideas:

  • El papel del artista consiste en dejar que la historia hable por su voz, llegando a todos por igual (inclusivos).
  • La voz poética es insuficiente para reflejar todos los acontecimientos.

Vich menciona que Vallejo inicia “España, aparta de mí este cáliz” para registrar la experiencia de los vencidos, pues era consciente que la guerra había comenzado a perderse. Elabora una analogía entre la tragedia de la guerra de España con el rompimiento del lenguaje poético.

La epicidad es un rasgo importante en este poemario, pues con ella se intenta representar los inmensos proyectos colectivos y solidarios. A ello hay que unir el sentido religioso (referencias bíblicas) presente en sus discursos poéticos y que le otorga un rasgo mesiánico a la visión comunista.

En “Un poeta de las causas perdidas”, se menciona que el sujeto de la poética vallejiana es un sujeto de la voluntad, y que se vuelve “hombre humano” cuando opta por ser fiel a una verdad universal y se ve involucrado a un acontecimiento. Es innegable que Vallejo enriquece su poesía debido a sus ideas políticas, a diferencia de otros autores.

En “España, aparte de mí este cáliz”, Vallejo utiliza un conjunto de personajes entrañables que defienden su verdad (una postura comunista) hasta después de muertos. Son personajes que buscan consolidar una verdad antidogmática en proceso de construcción. Quizás el más memorable sea Pedro Rojas, quien comunica su muerte, alentando a la comunidad para que subyuguen la injusticia y logren cambiar el orden social, además de realizar algo muy importante: sobrevivir en la oralidad. No hay que olvidar que la invasión europea representó en nuestra cultura la derrota de la oralidad, y que a través de esta (tal como decía Pablo Macera), se reconstruye una patria, recupera un pasado y se delinea una utopía. Recomiendo como lectura el análisis que hace Antonio Cornejo Polar sobre Pedro Rojas en su libro “Escribir en el aire” donde se plantea el imposible retorno a la oralidad.

Para finalizar, cabe decir que en Vallejo la poesía trasciende su función puramente estética para proyectarse en algo más totalizante: alcanzar el hombre humano (justo, solidario, integrado y crítico). Todo ello va acompañado de una transformación social tanto en el opresor como en el oprimido (perspectiva humanista). Asimismo, su poética es una práctica que muestra el intento comunista de evolucionar socialmente, de tener un compromiso mayor con la verdad y de nunca olvidar que todo buen arte está instalado en la imposibilidad de morir.

Hay que leer “César Vallejo, un poeta del acontecimiento” de Víctor Vich. La crítica literaria es también una forma de acariciar los detalles que para cualquier lector pasarían inadvertidos. La crítica literaria también es una creación.

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