Cultura

Víctor Humareda, el hombre que pintó Lima

En el ICPNA del Centro de Lima se termina esta semana una de las muestras más importantes del año, la dedicada al inmenso Víctor Humareda.

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Foto: Herman Schwarz.

En 2020 la pandemia frustró muchas actividades importantes, entre ellas la celebración del centenario del nacimiento de Víctor Humareda, uno de los pintores expresionistas más importantes que ha tenido el Perú. Este año, sin embargo, y gracias a las ayudas económicas del MINCUL, el ICPNA del Centro Histórico inauguró la muestra “Víctor Humareda. Dominar el color/ver la realidad”, dedicada a la obra del artista, bajo la curaduría de Víctor Mejía.

A diferencia de otras exposiciones, en esta oportunidad se han reunido cuadros pertenecientes a colecciones particulares, libretas de apuntes del pintor (que empezó a utilizar luego de que perdiera el habla), suplementos, revistas y periódicos de la época, y una muestra de publicaciones sobre su obra. Es una apuesta sumamente valiosa que se acompaña además de material audiovisual donde uno puede oír a Humareda conversando sobre arte y sobre la Lima que él escogió retratar.

Humareda nació en Lampa, el 6 de marzo de 1920. En 1941 ingresó a la Escuela de Bellas Artes, dirigida entonces por José Sabogal y tuvo por maestros a pintores como Julia Codesido, Ricardo Grau y Juan Manuel Ugarte Eléspuru. En 1950 viajó becado a Buenos Aires, donde estudió en la Escuela Superior de Bellas Artes de la Nación Ernesto de la Cárcova. En 1966 viajó a Barcelona y París, donde permaneció apenas un mes, retornando al Perú e instalándose en el Hotel Lima, ubicado en la popular zona de La Parada, en la habitación 283. Este hotel, convertido actualmente en una galería comercial, ha mantenido sellada la habitación donde vivió el pintor durante todos estos años.

La personalidad excéntrica de Víctor Humareda construyó en el imaginario colectivo un estereotipo inexacto de bohemio y despreocupado. Nada más alejado de la verdad, no tomaba alcohol, prefería la manzanilla con mucha azúcar. Fue un pintor metódico, comprometido con su obra y su condición de artista que eligió la soledad. Admirador de Velázquez, Rembrandt, Goya, Monet y Toulouse-Lautrec, Humareda se confiesa un explorador del color. Por eso es que esta muestra es tan importante: porque desmitifica esa imagen errada y nos entrega al ser humano. Algunos cuadros están acompañados de los bocetos que hizo Humareda antes de llevarlos al lienzo. Se puede entender a partir de ahí la construcción de toda su obra.

Humareda murió en Lima el 21 de noviembre de 1986, dos días después de entregar su último cuadro: La quinta Heeren de noche, que le encargó el Banco Central de Reserva. Descansa en el Cementerio Presbítero Maestro desde entonces. Esta muestra, que debió terminar en agosto, ha sido extendida hasta el 11 de septiembre en el Espacio Juan Pardo Heeren, Jr. Cuzco 446, Cercado de Lima. INGRESO LIBRE. No se la pueden perder.

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