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Una muerte digna: el caso Ana Estrada

Una mujer quiere acabar con su vida. Este 7 de enero Poder Judicial verá su caso.

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Imagínate estar entubado por el resto de tu vida y pasar cerca de 20 horas del día recostado en una cama, donde lo único que puedes ver son cuatro paredes y una ventana que por ratos deja pasar los rayos del sol, y el sonido de una ciudad en la que se te está prohibido acceder para siempre, y donde los recuerdos de tu juventud van y vienen como nubes que se pierden en la noche.

Ese es el caso de la psicóloga de 44 años, Ana Estrada, quien está padeciendo esta espiral por más de 30 años, víctima de polimiositis, una enfermedad muscular crónica, incurable y degenerativa, y la que no solo ha atacado su cuerpo sino también su dignidad como ser humano ya que la ciencia no puede hacer nada por revertir su enfermedad.

Ana podrá estar “encerrada” pero su mente no ha decaído en ningún momento, ya que ha considerado poner fin a una lucha banal donde lo único que se le permita es poder decidir cómo y cuándo morir. Es así que hace 4 años Ana ha demandado al Estado para que se inaplique lo prescrito en el artículo 112° del Código Penal Peruano, donde indica que se sanciona el homicidio piadoso.

El delito de homicidio piadoso sanciona con una pena de hasta tres años de cárcel a quien pone fin a la vida de una persona que así lo solicita de manera expresa y consciente por los dolores intolerables que padece producto de una enfermedad incurable. Es decir, el personal médico, y en general todo aquel que propicie la muerte asistida de alguien, se encuentra impedido de interceder en los casos de eutanasia.

En ese sentido, el Colegio Médico del Perú se solidariza con Ana mediante una carta en la que señala que “La muerte es un proceso natural, por lo que los miembros del CMP buscan la atención integral y humanista de sus pacientes en todas las etapas de la enfermedad hasta el final, con respeto irrestricto a su dignidad”.

Foto: AP Photo/Martin Mejia.

El caso de Estrada es primigenio dentro de nuestra legislatura, y de aprobarse su solicitud sentaría un precedente histórico para todas aquellas personas que buscan una muerte piadosa. Precisamente, Ana, quien es asistida por la Defensoría del Pueblo, tendrá la chance de concluir esta lucha este 7 de enero, donde se verá su caso mediante una audiencia virtual, en la cual el Poder Judicial tendrá la enorme labor de resolver la acción de amparo presentada por la parte demandante.

Tocando este tema tan delicado, el laureado escritor Mario Vargas Llosa, se pronuncia en su columna dominical en el diario La República, resaltando que en España el Congreso de los Diputados de ese país ha decidido aprobar la eutanasia, y que solo falta su ratificación por parte del Senado, para que España forme parte de los otros seis países en todo el mundo, quienes permitan la muerte asistida ante casos de grave enfermedad que menoscaben la calidad de vida del individuo, imposibilitándosele su desarrollo pleno.

El derecho a vivir no se ve amenazado por el derecho a morir, más bien reforzado, porque no hay nada como la referencia de la muerte para apreciar las infinitas riquezas de la vida”. Sentencia el novelista en su columna.

A nivel deontológico el tema será siempre abierto de argumentaciones tanto de los que están a favor como en contra de la eutanasia. Solo cabe recordar esa fascinante película española del 2004, Mar adentro, en la que se retrata la historia de Ramón (excelente actuación de Javier Bardem), quien vive en carne propia el suplicio de vivir “encerrado en su cuerpo”.

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