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UNA FIL VIRTUAL, UNA FIL SIN ALMA

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Escribe: Edwin Cavello Limas

Este año Willy del Pozo, director de Ediciones Altazor, se convirtió en el Presidente de la Cámara Peruana del Libro, un cambio necesario y urgente luego de la negativa administración de Germán Coronado y José Carlos Alvariño, que convirtieron a la Feria Internacional de Libro de Lima en un espacio elitista, argollero y lobista.

En medio del sombrío panorama de la FIL, Del Pozo aparecía como el personaje clave para cambiar el rumbo de una desacreditada Feria Internacional del Libro, pero además, era la oportunidad para que las editoriales independientes —invisibilizadas y ninguneadas por años en la administración Coronado-Alvariño—, recuperen el espacio que nunca debieron perder, pues la Cámara Peruana del Libro, en lugar de empoderar y consolidar la empresa editorial nacional, terminó de rodillas ante los grandes sellos extranjeros como Planeta, Penguin Random House, Alfaguara, entre otros, que manejan más del 80% del mercado nacional.

A inicios de enero de este año, los planes de Willy del Pozo para la FIL de Lima del 2020 iban asomándose con una interesante lista de invitados internacionales. Pero nadie se imaginó que en marzo el Presidente Martín Vizcarra anunciaría el estado de emergencia nacional debido al brote del Coronadovirus, perdón, del coronavirus.

Con el pasar de las semanas, Del Pozo recibió otra noticia fulminante de parte del Gobierno: el anuncio de la suspensión de todas las actividades de índole social de manera indefinida. En otras palabras, la administración Vizcarra le dijo a Del Pozo que este año no podría realizar la Feria Internacional del Libro de Lima como una medida de protección sanitaria pues este evento libresco reúne en promedio más de medio millón de personas según estadísticas de su última edición (una edición inolvidable por el festín económico de una angurrienta directiva que cobró hasta por presentar libros en horarios imposibles. Sólo faltó que sentaran a alguien a vender papel higiénico al costado de los baños.

Ayer, gracias a los diarios, me enteré de la entusiasta propuesta de Willy del Pozo de querer realizar la Feria Internacional del Libro de Lima de manera virtual. Parece que Del Pozo no entiende que el alma de la FIL es precisamente la congregación de libros, editoriales, escritores y lectores en un solo lugar de manera física. Si le quitan eso que es el alma de la FIL de Lima, lo único que podrán llevar a la plataforma virtual será un cadáver.

COPIANDO A LA FILBO

Pero la propuesta de una Feria Internacional del Libro virtual no es una idea original de Willy del Pozo ni de la nueva directiva de la Cámara Peruana del Libro (CPL), es una imitación que sobre la marcha propuso la Feria del Libro de Bogotá (FILBO) y que se desarrollará del 21 de abril al 05 de mayo en Colombia, ahorita nomás. Esta experiencia colombiana, imagino, servirá para sondear si funciona o no esta idea, pero no están tomando en cuenta algo importante: el público colombiano no es el público peruano.

La organización de la FILBO mencionó que “se realizarán cuatro actividades diarias que serán transmitidas en vivo con autores invitados, quienes abordarán distintas temáticas. Las franjas horarias están pensadas para llegar a los distintos públicos de la FILBO: niños, jóvenes, adultos y profesionales del sector”.

Todo suena bonito, pero ni Colombia que nos lleva 20 años en el desarrollo cultural podrá transmitir virtualmente la esencia de una feria del libro. Y uno de los mayores problemas radica en que en Sudamérica carecemos de tecnología, y esa es una realidad, ya que ni la FILBO ni la FIL de Lima propone como herramienta virtual el holograma.

LA FIL DE LIMA VIRTUAL TENDRÁ COSTO

Cuando en la entrevista que le hicieron en Correo le preguntan a Willy del Pozo por el costo que tendrá la Feria del Libro Virtual, solo responde que ese tema continúa en evaluación. Eso quiere decir que sí se tendrá que pagar para acceder a todo el material virtual que la FIL Virtual de Lima piensa ofrecer a los cibernautas. Sobre su propuesta, Del Pozo menciona que “El visitante de nuestra plataforma digital va a tener la posibilidad de circular, ver los libros que se ofrecen, cuáles son sus novedades, los libros que presentan. Vamos a tener que acondicionar nuestro escenario con nuestras necesidades, lo que queremos ofrecer, y en lugar de mandar a hacer nuestra construcción, lo vamos a tener que hacer de manera digital”.

Willy del Pozo.

Mi crítica a la propuesta de la FIL virtual se centra en el tema del costo, es decir, en esa desesperación de querer cobrar por una nueva experiencia que ni ellos mismos saben cómo resultará. Está bien que se realice una FIL virtual, pero con un interés real en la difusión cultural que tanta falta le hace al Perú; en ese caso, sí tiene sentido buscar y solicitar el apoyo económico del Estado. Pero intentar organizar desesperadamente algo virtual, a todas luces un tema que el actual Consejo directivo de la CPL desconoce, solo nos permite desvelar el angurriento espíritu de esta organización en tiempo de coronavirus.

Sobre la FIL virtual, me pregunto si nos ofrecerá algo mejor que Amazon y su experiencia de 26 años en la venta de libros por internet, o tal vez una mejor oferta que la Biblioteca Nacional del Perú en versión digital. O acaso nos brindará un mejor contenido que Youtube, donde podemos encontrar “gratis”, entrevistas, charlas, conferencias y mesas redondas de todos los escritores vivos y muertos de este planeta.

Pero no solo eso, ¿Willy del Pozo desconoce que existen proyectos culturales que son gratuitos y que nos permiten, por ejemplo, deleitarnos con obras de arte ubicadas al otro lado del mundo? Con una simple búsqueda en la web podemos encontrar recorridos virtuales que no nos cuestan ni una moneda. Así llegamos a National Geographic que nos informa que “diversos museos ofrecen colecciones en su página web y visitas virtuales a través de sus redes sociales (como los directos de Instagram que hace el museo del Prado). Pero también herramientas como Google Arts & Culture y Street View ayudan a las instituciones culturales a compartir sus colecciones, incluso las que ya no están expuestas”.

Es decir que, de manera gratuita, “podemos disfrutar e inspeccionar La Mona Lisa desde la comodidad de tu hogar, o sorprendernos con la perspectiva de El Lavatorio de Tintoretto, o bailar con las picassianas señoritas de Avignon.  Todo, acompañado de las explicaciones de los expertos que nos ayudarán a entender el significado de la obra y a conocer el contexto en el que fueron creadas”. Aquí un ejemplo de que con solo un click puedes ingresar y realizar sin pagar absolutamente nada un recorrido por el Museo Hermitage.

Pero no solo Europa tiene la propuesta de los museos virtuales sin costo,  también en el Perú se puede disfrutar con solo un click de 22 museos gracias a la página web https://visitavirtual.cultura.pe/

Museos virtuales gratis.

Personalmente yo no pagaría ni 10 céntimos por una Feria del Libro virtual, ya que lo único que me mostrará en esencia es el mismo contenido que puedo encontrar gratis navegando en internet. O es que la FIL de Lima Virtual tendrá hologramas y podremos ver a Vargas Llosa, Coetzee o algún otro premio Nobel hablándonos sentados en nuestra sala. Lo dudo, ya que no contamos con la tecnología para realizar ese tipo de proyecciones. Lamentablemente Sudamérica no es Asia.

PROYECTO VIRTUAL

Lo que hubiera sido interesante es que la FIL de Lima lanzara una propuesta virtual donde acerque el libro a los lectores en tiempo de cuarentena, pero usando un nombre diferente para su proyecto, pues así se entendería que es una alternativa en favor de la difusión cultural. De esa manera lo que se promovería sería la lectura de un libro físico o digital, sin importar dónde lo encontremos. Pero vemos que la preocupación de esta nueva gestión es la misma que la de Coronado & Alvariño: lo lucrativo.

Seguramente algunas voces deben estar hablándole al oído a Del Pozo, empujándolo a sacar adelante una feria virtual cueste lo que cueste. Sin duda, para la gente que desea el fracaso de Del Pozo esta es una oportunidad dorada para mandarlo al fondo del abismo como nuevo Presidente de la Cámara Peruana del Libro y quemarlo no solo a él sino a todos los posibles independientes que quieran postular en el futuro a un cargo tan importante dentro de esa asociación de editoriales peruanas, demostrando así que solo los mismos de siempre, que rotan gestión tras gestión arrastrando a sus engreídos a cuanta feria exista, pueden gestionar y sacar adelante un evento de la magnitud de una FIL.

AÑO SABÁTICO PARA LA FIL

Con esta cuarentena que se vive a nivel mundial por la crisis del brote del coronavirus, una de las opciones que podría tener Willy del Pozo es asesorarse legalmente y declarar año sabático en la Cámara Peruana del Libro. Es decir, que su administración como presidente de la CPL recién se inicie en el 2021, porque este año está perdido.  Ya que como señalan en su página web, la Cámara Peruana del Libro es “una asociación gremial y cultural de derecho privado, sin fines de lucro”. De esa manera el equipo de Del Pozo tendría más y mejor tiempo para planificar lo que sería la Feria Internacional del Libro de Lima con una visión enorme de lo que significarán las celebraciones del bicentenario de la república, y la Feria del Libro Ricardo Palma en el 2021. Porque de lo contrario ya sería más que anecdótico que intentaran realizar la Feria del Libro Ricardo Palma de manera Virtual.

EL EGO DE LOS ESCRITORES Y OTROS DETALLES

Otro tema que tienen que tener en cuenta si insisten con una feria del libro virtual, es cómo satisfacer el ego de los escritores. Porque en una FIL de Lima tradicional el ego de los escritores es un condimento importante para todo este desfile editorial que se espera año a año. Cómo le harán entender a los escritores llorones que no habrá selfies ni firma de libros, solicitudes de fotos, halagos face to face y entrevistas en vivo. En vez de eso tendrán algo que les asusta mucho a todos ellos: los comentarios anónimos.

Conociendo lo chacoteros y la cantidad de troles que existen en la red (y sumado a eso el carisma de no pocos escritores que critican desde sus teclados cuanta cosa sucede en el mundo así desconozcan de qué se trata o no vivan en el país), no dudo que la presentación de algún escritor de forma virtual se convertirá ciertamente en su peor pesadilla.

Y si Willy del Pozo insiste en realizar una feria del libro virtual, que lo haga, pero que la “feria” sea gratuita. Recuerden que la FIL de Lima tiene que tener alma, y, como dijo el Principito: “Lo esencial es invisible a los ojos”.

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