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Una feria del libro en el ombligo del mundo

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Viajar a la ciudad imperial para la IV Feria Internacional del Libro de Cusco, ha sido una travesía grata, una experiencia que permite hacer visible el gran cambio. Es importante recordar que esta feria que ahora se realiza en la Plaza de Armas de Cusco, el año pasado  fue realizada en la cochera de un supermercado. Luego de diversas críticas y denuncias, se logró erradicar la mediocridad y se eliminó a los malos elementos de la organización pasada.

En estos días la feria del libro de Cusco en la Plaza de Armas,  representa un acto revolucionario,  ese “lugar del encuentro”,  donde se parte los grandes caminos del Tahuantinsuyo y donde se asesinó a Tupac Amaru II, se convierte en el epicentro de la cultura, donde la historia,  memoria,  literatura, pintura, fotografía, música, teatro y danza, fluyen caudalosos.

La voluntad política para la organización de la FIL Cusco, ha sido la piedra angular, desde donde la Dirección Desconcentrada de Cultura de Cusco, la Municipalidad de Cusco, la UNSAAC y la Mesa Consultiva, trabajaron en conjunto para hacer realidad una feria mejor organizada que los años anteriores. Lograr romper las cadenas del amiguismo y la mediocridad ha sido uno de los grandes logros de esta feria.

Gracias a eso, la feria cuenta con una programación equilibrada, con participación de escritores y artistas nacionales e internacionales,  y  donde los artistas  cusqueños, hombres y mujeres,  también son los protagonistas. En esta feria el quechua es voz y música, que se transforma en un grito de reivindicación de la cultura andina. Además, hay que saludar la acertada distribución de los 70 stands, que son un diseño de tocapus —decoración geométrica usado en el periodo inca—  que nos da un ejemplo de identidad.

Otro de los aciertos que me parece importante señalar, es que los auditores no están en la misma Plaza Mayor, ni tampoco son andamios forrados de tela. Aquí los auditorios  están a solo una cuadra  alrededor de la feria, y son espacios con historia y  belleza arquitectónica. Los espacios usados para presentaciones de libro, conferencias, muestras de arte, conciertos y homenajes, han sido la Casa Garcilaso, Casa de la Cultura, Biblioteca Municipal, Paraninfo Universitario, Ukukus Bar Cultural y Centro de Convenciones de Cusco, es decir, espacios históricos de la ciudad imperial.

Armar los auditorios en la Plaza de Armas como algunos hubieran querido, hubiese sido no solo un gran error, sino una muestra enorme de ignorancia. Con toda esta riqueza de nuestro Patrimonio Cultural Arquitectónico, la feria de Cusco tiene un enorme potencial, gracias a toda esta carga cultural, y con el tiempo la feria puede convertirse en la más importante no solo del Perú, sino también de Sudamérica. Esa tarea no será fácil, pero esta en manos de la organización. Continuar con la voluntad política será clave para las futuras ediciones.

Hay que señalar también que esta es la primera feria del libro financiada por el Ministerio de Cultura,  y que en esta edición esta teniendo éxito en ventas, con una gran aceptación y críticas favorables. La segunda feria del libro organizada por el Ministerio de Cultura fue  La Independiente, es la otra cara de la moneda, ya que fue una feria desolada y se convirtió en un fracaso. En Cusco ha sido vital la participación de la Mesa Consultiva, integrada por la sociedad civil, entre escritores, gestores y diversos artistas cusqueños. Ellos fueron quienes marcaron las pautas y sirvieron como una guía para erradicar los errores.

Después de señalar algunas cosas positivas, también desde mi experiencia tengo que mencionar algo negativo,  en los primeros cuadro días noté uno de los errores que no se debe repetir en una próxima edición,  hablo del tiempo, horarios que se deben de cumplir por respeto a los artistas y al público en general. Aquí es importante armar equipos,  tanto para organizar actividad tras actividad, así como para el monitoreo de los invitados participantes.

Lejos de eso, hay que rescatar no solo la buena voluntad de la organización, sino también la acertada personalidad que adquirido la feria. Llevar el nombre de Narciso Aréstegui Zuzunaga, autor del “Padre Horán”, libro que constituye la primera novela en el Perú, ha sido la primera muestra de un nuevo compromiso de la revaloración de nuestra cultura.

Disfruta de la feria hasta el 3 de setiembre.

 

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