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Taiwán: El cibercrimen no conoce fronteras

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Por: Ivan Yueh-Jung Lee
(Representante Oficina Económica y Cultural de Taipei)

El aislamiento social y el confinamiento obligatorio a causa del COVID-19, no sólo ha llevado a gran parte de la población a realizar sus actividades de manera remota sino que el contexto de la pandemia también ha motivado que inescrupulosos aprovechen la situación para hacer de las suyas.

Mientras el “mundo físico” sigue luchando contra el Covid-19, que registra nuevas olas de contagio en diferentes regiones del planeta, el “mundo digital” también se ha visto afectado y enfrenta una gran amenaza, con un exponencial aumento en la tasa de cibercrimen a nivel internacional.

El cibercrimen es una actividad delictiva que afecta o abusa de una computadora, una red informática o un dispositivo en red, la mayor parte del cibercrimen lo perpetran cibercriminales o hackers que desean ganar dinero, algunos cibercriminales están organizados en grupos políticos o personales, utilizando técnicas y habilidades avanzadas.

Según el informe “Cyber Attack Trends: 2020 Mid-Year Report”, publicado en agosto de 2020 por la prestigiosa compañía de seguridad informática Check Point indica que en febrero pasado se producían semanalmente menos de 5,000 ataques de malware y de suplantación de identidad relacionados con el nuevo coronavirus a nivel mundial, sin embargo, a finales de abril esta cifra se aumentó hasta más de 200,000 ataques en una sola semana.

Por otro lado, según reporte de la multinacional de ciberseguridad Fortinet, el Perú ha registrado en lo que va del año nada menos que 1,8 billones de intentos de ciberataques, 560 millones de ellos sólo en el último trimestre. Un número alto y alarmante, que pone en evidencia los nuevos métodos y objetivos de los ciberdelincuentes, y que amenaza con incrementarse en esta campaña navideña.

Asimismo, la divulgación de pornografía infantil es el enemigo público de todo el mundo; la violación de los derechos de propiedad intelectual y el robo de secretos comerciales también son puntos importantes a los que todos los países se enfrentan. Los correos electrónicos fraudulentos y el virus de la extorsión han provocado fuertes pérdidas en las finanzas de las empresas a nivel mundial.

Teniendo presente que el Internet se extiende por todo el mundo, cualquier persona que lo utilice puede acceder a todos los dispositivos que estén conectados a la red en cualquier parte del mundo. Las organizaciones criminales se aprovechan del anonimato y la libertad del Internet para cometer crímenes sin ser detectados.

Hace unos años, instituciones del gobierno y empresas de Taiwán sufrieron estos ataques; Trend Micro publicó un informe en 2012 sobre este malware en el que afirmaba que todos los afectados por sus ataques se encontraban en Taiwán y que la mayoría de ellos eran organizaciones gubernamentales. Taiwán, al ser el primero en recibir dichos ciberataques a nivel nacional, puede detectar y compartir el origen, los métodos y malware utilizados mediante la transmisión de inteligencia, esto permite que los demás países se preparen para tales ataques con antelación y se establezca un mecanismo de defensa colectiva que sirva de herramienta común en la lucha contra el cibercrimen a nivel nacional. 

El panorama de seguridad informática durante 2020 ha sido cambiante e impredecible, incluso para los mejores especialistas, pese a ello, concuerdan en la importancia de realizar un monitoreo e invertir en soluciones de ciberseguridad con el fin de proteger su información de amenazas actuales y prepararse para futuros riesgos.

La policía de Taiwán dispone de una unidad dedicada a la investigación criminal tecnológica con personal especializado en la investigación del cibercrimen. Por otro lado, estableció un laboratorio forense digital que cumple con los estándares internacionales de ISO 17025. Puesto que el cibercrimen no conoce fronteras, Taiwán desea poder cooperar conjuntamente con la comunidad internacional para hacer frente al cibercrimen.

La cooperación internacional es necesaria para luchar contra el cibercrimen, pues este no conoce fronteras, por ello la participación de Taiwán en la cooperación transfronteriza es esencial, cabe recalcar que la ciberseguridad es un proceso, por lo que se requiere la capacidad de prevenir, detectar y reaccionar con la debida antelación.

Taiwán requiere la cooperación de todos los países y está dispuesto a ayudar y compartir con todo el mundo su experiencia para hacer del Internet mundial un lugar más seguro y sin fronteras, en tal sentido les pedimos que apoyen la participación de Taiwán como observador en la reunión anual de la Asamblea General de la INTERPOL y en otras reuniones, mecanismos y actividades de formación de la INTERPOL, y apoyen la participación pragmática y significativa de Taiwán en las organizaciones internacionales.

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