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STARK WARS: TRASFONDO Y TRASTORNO CULTURAL DE JUEGO DE TRONOS EN LOS FRIKIS

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“Me quité  el HD para poder tener HBO y ver Game of Thrones”. Un friki cualquiera misio.

¿Te pusiste HBO solo para ver la sexta temporada de Juego de Tronos? ¿Estás que te muerdes las uñas porque este domingo se emitirá La batalla de los bastardos? ¿Lloraste cuando murió  Jon Nieve al final de la quinta temporada?  ¿Te sabes el nombre de todas las dinastías que compiten por el trono de y hierro? Si la respuesta es sí, entonces eres todo un friki sin vida personal.

Suena duro pero es verdad, Juego de Tronos ha pegado  fuerte, es la nueva cocaína de la televisión (algo parecido a lo que pasó con Breaking Bad hace apenas algunos años), el enganche que tiene no tiene precedentes  así desde Harry Potter (no te hagas, bien que te soplaste las ocho películas y hasta te compraste los libros).

El episodio de este domingo representa sin duda un evento mediático  de la cultura pop. La expectativa desde que se soltó el tráiler de La batalla de los bastardos solo manifiesta  este estado de excitación previa a este importante episodio. Por fin después de seis años de ver esta serie  voy a poder ver una batalla de verdad (hasta ahora solo se vieron escaramuzas, retazos de combates y escenas después de una batalla, recontra misia la serie que recién apenas ahora nos va dar muestra  de que si está a la altura cinematográfica en cuanto a batallas se refiere), con infantería, arqueros, caballería, salvajes y hasta un gigante neanderthal. O sea una batalla en serio, cosa que pocas veces ha pasado en las series y con resultados normalmente insatisfactorios para el televidente.

Sin duda Juego de tronos es un fenómeno global que va más allá de las escenas eróticas (hetero y homo en la serie), desnudos constantes, planos de penes, vaginas, tetas, traseros, etc. Insinuaciones de incesto e incesto explicito, infidelidades, parafilias, violaciones y violencia, harta violencia gratuita y desalmada, violencia como maldad gratuita.

La extrema crueldad que se expone en la serie hace palidecer al mismísimo personaje psicópata de  Javier Bardem en la película  No es país para viejos (Sin lugar para los débiles, en Latinoamérica). Las muertes abundan y su crueldad va más allá de simples decapitaciones, van de la puñalada, golpe con piedra hasta despedazar el cráneo, arrancada de cabeza o despedazamiento de la misma con las manos. Quizá lo más fuerte en muertes hasta ahora este entre el apuñalamiento en el vientre  a una embarazada en el episodio de La Boda Roja, o la muerte de Sheen; una niña  quemada viva en una hoguera por orden de su mismo padre.

Esta violencia gratuita, excesiva, solo manifiesta cierto morbo de nosotros los televidentes que no nos atrevemos a  mirar a otro lado o cambiar de canal (cosa imposible de hacer cuando se emite la serie, ni en los comerciales hacemos zapping). Su exposición de muerte y sexo son ingredientes sellos de la serie y exponen lo poco sensible de nuestra sociedad global, tan domesticada por las ejecuciones reales  del ISIS y la retórica enfrentacional de Donald Trump. Simplemente ya no nos escandaliza.

 

GANAS O MUERES

Otro aspecto interesante de la serie son las observaciones puntuales al manejo de la política, como los principales actores de la serie se definen políticamente, su relación con el poder y las ramas que se entretejen. Los personajes más interesantes aquí son el Meñique y Lord Tyron con sus propias visiones pragmáticas sacadas del más extremo Real Politik.

Fuera del idealismo muchas veces cursi de Jon Snow, Ned Stark y otros personajes muy nobles, lo cierto es que el factor dominante para sobrevivir en la serie y avanzar es el frio cálculo, la perfidia y la capacidad de adaptación  al cambio. Estas conclusiones las ha sacado hábilmente personajes reales como el candidato a la presidencia del gobierno español Pablo Iglesias, todo un frikie de izquierda progre  con coleta y que es profesor de Ciencias Políticas, quien discute con sus camaradas de Podemos cada episodio de la serie, como las implicancias políticas, sea a través de la Teoría de  juegos o la implicaciones de  ética de la responsabilidad extraídas de las interpretaciones de las acciones de Jon Nieve o la Khalesi a partir de Macchiavello.

Esta última, la Khalessi  parece estar atrapada en un bucle de repetición constante, mientras va armando su ejército para invadir Poniente tiene que reordenar su retaguardia, sofocar rebeliones y pactar alianzas con los que antes eran sus enemigos. La Khalesi acá se dibuja como un personaje progresista que libera esclavos y busca una justicia  muchas veces excesiva, irrealizable,  es la imagen clara del idealista y por tanto del fanático. Ahora hay que ver cuál será el impacto de Tyron Lannister, un pragmático alcohólico en la influenciable pero  romántica Khalesi.

El progresismo  inocente de la Khalesi que descuida los aspectos reales de la política es tan peligroso como el dragón sobre el que monta. La serie ya nos presenta  la necesidad de  una moral religiosa que guie la política, como ya ocurre con el Gorrión Supremo y su campaña de moralización en desembarco del Rey, capital de los reinos de Poniente. Esta versión  pobre del Papa Francisco (un dulce  homofóbico que te conquista desde el  primer minuto)  tiene un fuerte enganche hacía con los pobres, sus bases  de poder son los más abandonados, los últimos del reino, y sus campañas de limpieza de homosexuales e infieles entre la élite del reino no es más que una forma de ajuste de cuentas de los pobres a los ricos, el intermediario de los Siete Dioses se vuelve un poder en sí mismo (los dos pilares del poder son al corona y el altar como bien repite el Gorrión Supremo) y abre un frente interno a la casa real de los Lannister la cual no puede enfrentar directamente a la religión sin ocasionar una guerra civil. Como se ve en la serie como en la vida real la Iglesia es un importante contrapeso político.

LAS MUJERES, LOS MINUSVALIDOS, EL CAMBIO CLIMATICO Y MIGRACION

Ni damiselas desprotegidas ni niñitas huérfanas desvalidas, las mujeres en  Juego de Tronos  son rosas con espinas envenenadas. Arya Stark  quedo huérfana siendo niña y la hemos visto crecer rápidamente en sangre fría y un realismo a  prueba de todo ideal más allá de la venganza. Samsa Stark pasó de ser una caprichosa  y vulnerable debilucha a  mujer maltratada, violada en su noche de bodas por su esposo el desollador, una mujer cada vez más dura y calculadora que  nos va a sorprender a todos pronto. Sersei es una calculadora  firme, una serpiente con melena de león y unos senos bien parados a sus más de 40 años (como se vio en su paseo de la vergüenza). Las hay también salvajes como Igritte de corta vida pero muy intensa (ella tomo la iniciativa y descasto a Jon Nieve en una cueva en más allá del Muro), o mujeres caballero, reinas, siervas, princesas y abuelas entrometidas en conjuras políticas. Las mujeres son todo un factor  narrativo político que van del erotismo a la confabulación y la hechicería. Su influencia y acción son determinantes.

Pero aparte de mujeres hay también un enano astuto que siempre cae parado y que contra todo pronóstico ha llegado a la sexta temporada. Otro caso imposible de sobrevivencia es el de Brandon Stark, el chibolo tullido que ha viajado hasta el extremo norte. Los hay como Hodor, ese entrañable grandulón  con epilepsia y retraso mental. El rol que desempeñan sobrepasa toda expectativa. Son perdedores que han sabido sobrevivir.

El invierno se avecina, el slogan de los Stark de Invernalia no es más que una expresión  de la real y común amenaza a los reinos de Poniente, la llegada de un invierno que duraría generaciones. Es la influencia de nuestros temores actuales al calentamiento global y los efectos que tienen sobre la economía y la sociedad. Por otra parte esta también el temor inherente a las corrientes migratorias. Así los Caminante Blancos, unos zombies que vienen desde más allá del Muro representan a la amenaza destructiva de una inmigración descontrolada (lo que vive Europa con la crisis de refugiados).

SHAKESPEARE

La más clara influencia de la serie la sacamos en una de Shakespeare. Toda la serie es una prolongación de Hamlet, con sus muertes de protagonistas y todo. O también es una copia de Macbeth, con sus intrigas y ambiciones por el poder mezcladas con el Fatum de la hechicería (como la bruja  roja del Señor de la Luz, en el caso de Baratheon). Hay trozos del Rey Lear y lo mejor de Shakespeare se ve  reducido a solo  más muertes y confabulación. Quizá lo único rescatable es  cierto homenaje que la serie le ha hecho a William con su enfoque a  una compañía de teatro  de la cuidad libre de Braavos que interpreta las tramas de Juego de Tronos dentro de la serie (Juego de tronos dentro de Juego de tronos),  su estilo shakesperiano es un guiño más que claro al eterno bardo inglés. Lástima que con todo la serie  quede reducida argumentalmente  más que a un culebrón, un House of Cards medieval.

LECCIONES PARA NEOFITOS

Nadie es bueno del todo.  Salvo que sea Jon Nieve.

Muere el que menos espera.

Sobrevive el que menos importaba hasta hace una semana.

Lo único constante son los reveses.

La debilidad de un personaje es una trampa construida  por el personaje para escapar a la muerte. La carrera darwiniana por la supervivencia es la clave del juego. O ganas o mueres.

El macho alfa es el primero en morir (pregúntenle a Ned Stark)

Hodor muere en la sexta temporada por si no te enteraste (spoiler de cortesía).

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